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El Banco Mundial está fabricando la pandemia en Benin

Lo mismo que en los demás países del Tercer Mundo, en Benin tampoco ha habido pandemia. Las cuentas oficiales de la OMS apenas pueden atribuir 130 muertes al coronavirus, a pesar de lo cual el gobierno ha impuesto el estado de guerra, prohibiendo las reuniones y los actos políticos, culturales y festivos.

En el Tercer Mundo no ha habido pandemia porque no hay un sistema sanitario público consolidado, que es quien crea este tipo de alarmas. Los médicos apenas atienden a determinados sectores sociales privilegiados, que siempre radican en la capital y en alguna ciudad populosa más.

El personal sanitario es el radar que detecta las enfermedades y los fallecimientos. Muchas enfermedades sólo llegan hasta donde alcanzan los trabajadores de la salud, y como lo que no se conoce es como si no existiera, no se puede tratar, y mucho menos curar. En otras palabras, sin un sistema público de salud no se podría vacunar a la población, aunque existiera una verdadera epidemia.

A veces ni siquiera es suficiente con que haya profesionales sino que, además, son necesarios hospitales, laboratorios y equipos médicos, como las PCR. Cuantos más aparatos existan y cuanto más tiempo estén en funcionamiento, más “casos positivos” encontrarán y, en consecuencia, mayor será la epidemia y mejor se ocultarán sus causas, que son siempre las mismas: el expolio de los medios de vida y las condiciones de trabajo y habitabilidad de la población.

Para crear la pandemia en Benin, el Banco Mundial ha implementado un programa de equipamiento médico, poniendo muchos millones de dólares encima de la mesa (*), que tienen un efecto multiplicador: tras ellos llegará más dinero de fundaciones, ONG e instituciones internacionales. Naturalmente, la cobertura ideológica es la de una “ayuda desinteresada”, es decir, beneficencia sin ningún ánimo de lucro porque la salud es siempre lo primero y está por encima de todo.

“La ayuda del Banco Mundial a los laboratorios de Benin ha aumentado la capacidad de realizar test”, dice el comunicado oficial. Desde el mes de abril han puesto en pie 13 laboratorios en un país que hasta ahora carecía de ellos. Ya tienen cámaras térmicas en 15 puntos fronterizos, 89 centros de detección y 5 de tratamiento gratuito. Gracias a las nuevas instalaciones han podido realizar tests a más de millón de personas.

El programa del Banco va acompañado del típico lavado de cerebro a fin de que población sea capaz de ver lo que no existe. Lo llama “estrategia de comunicación y movilización”, con más cien “sesiones de formación” que han impartido en las seis lenguas locales, a fin de que nadie se escape a la propaganda, ni los trabajadores de sanidad, ni los alumnos y profesores de las escuelas, ni los periodistas… Nadie.

Los dólares del Banco pagan el hotel a los viajeros que llegan al aeropuerto para que guarden la cuarentena correspondiente, así como la hospitalización de los “pacientes de covid” que quedan hospitalizados, es decir, que los hospitales ordenan a los médicos que diagnostiquen a los enfermos como “covid” porque de lo contrario no cobran las “ayudas” del Banco.

Con un año y medio de retraso, lo que está haciendo ahora el Banco Mundial en Benin es lo mismo que hicieron en los paises desarrollados al comienzo de la pandemia: suministrar mascarillas para 6.000 trabajadores sanitarios, instalación de dos hospitales prefabricados, 40 armarios para preservar la cadena de frío, 9 ambulancias totalmente equipadas… También han llevado al país africano los primeros aparatos PCR, por lo que no se sabe cómo hasta la fecha lograron sin ellos diagnosticar los “casos positivos”.

Para que la pandemia triunfe en Benin es necesario que los profesionales sanitarios se llevan su parte de la tajada y, hasta el mes de abril, más de 1.900 de ellos se habían beneficiado directamente del “apoyo” del Banco Mundial. El remate de la operación son 30 millones de dólares para vacunar en masa. Por eso no es de extrañar que las subvenciones de la pandemia hayan logrado tantos adeptos. Si con sólo 127 muertos Benin ha logrado este río de dólares, otros países tienen que esperar mucho más. Sólo es cuestión de que los médicos hagan buenos diagnósticos y buscar “casos positivos” debajo de las piedras.

(*) https://www.banquemondiale.org/fr/results/2021/05/14/benin-s-achievement-in-the-fight-against-the-covid-19-pandemic

Australia demuestra que la pesadilla de la ‘nueva normalidad’ no se acabará nunca… si no luchamos

Australia padece el más brutal ataque a los derechos y libertades fundamentales que ha conocido desde su nacimiento como Estado independiente. Es una sociedad fantasmal. No hay bodas. No hay servicios religiosos. Las mascarillas son obligatorias en todas partes para todos.

Las ciudades están completamente confinadas y sometidas a los toques de queda. No es posible viajar de un estado a otro, y mucho menos salir del país. Ni siquiera es posible alejarse más de cinco kilómetros de la casa de cada cual. No se pude salir después de las 9 de la noche o antes de las 5 de la mañana.

El ejército ha desplegado controles de las carreteras para comprobar la documentación de los viajeros y si se han vacunado. La policía irrumpe en los comercios no autorizados y multa a los propietarios, o va de puerta en puerta para asegurarse de que no hay nadie.

A las personas no vacunadas se les dice que no salgan de sus casas. A los que dan positivo en las pruebas de coronavirus les ocurre todo lo contrario: se les obliga a salir de sus casas para recluirse en “hoteles de cuarentena”. No saben cuándo podrán regresar con su familia.

El gobierno recomienda no hablar con los vecinos, no ir de compras, no hacer pedidos por internet y no quitarse las mascarillas, ni siquiera para beber un trago de agua.

La policía reúne a miles de niños en los estadios, sin sus padres, para realizar vacunaciones masivas “voluntarias”.

Los avisos del gobierno se clavan en las puertas de las casas de los que quedan aislados en cuarentena. Las manifestaciones no autorizadas están prohibidas, y si organizas una te arriesgas a una condena de 8 meses de cárcel.

No hay delirio en el que el gobierno australiano no haya incurrido, y cada día la televisión tiene que poner a un “experto” delante de las cámaras para que invente algún pretexto sanitario, que suenan ya absolutamente grotescos. Ha llegado la nueva normalidad.

“Tendremos que seguir viviendo con alguna medida de restricción”, dicen, a pesar de que más del 80 por ciento de la población esté totalmente vacunada. Aunque no haya ningún “caso positivo”, hay que preservar las mascarillas y la distancia social.

Ahora los “expertos” han cambiado de criterio. Dicen que los “hoteles de cuarentena” han sido ineficaces, por lo que están construyendo “campos de coronavirus”. No son temporales y no los llaman “campamentos” sino “centros internamiento”. Ya hay uno en los Territorios del Norte, se está construyendo otro en Melbourne y se acaba de aprobar la construcción de un tercero en Brisbane. Para subrayar que estas normas no son temporales, estos campos no comenzarán a estar operativos hasta el año que viene.

Por ahora, estos “centros de internamiento” están reservados a los viajeros que regresan, que deben someterse a una cuarentena supervisada obligatoria. Pero no es difícil que se conviertan en instalaciones casi permanentes para encerrar a los no vacunados.

El inicio de la revuelta

Pero los australianos han llegando al límite de lo que son capaces de soportar. El 24 de julio, Día Mundial de la Libertad, un gran número de personas salió a la calle a protestar y el pasado fin de semana se produjeron manifestaciones aún mayores en Melbourne, Brisbane y Sídney.

Las protestas públicas son la clave para ganar esta batalla. La negativa a cumplir con las restricciones funciona. El simple hecho de negarse a hacer lo que pretenden imponer, de manera masiva, es invencible. A las personas que tienen que acatar las normas por miedo y por presiones les muestra que no están solas.

Por eso los principales medios de comunicación se esfuerzan por desacreditar las movilizaciones con toda clase de adjetivos, especialmente el de “violentos”. Enumeran el número de policías heridos y no hacen referencia a los manifestantes heridos. Detallan el número de detenciones, manteniendo el anonimato para no humanizar a ningún disidente.

La policía australiana ha enviado cartas amenazantes a periodistas independientes, ha embestido a los manifestantes con sus coches, les han pisado la cabeza, les han rociado con gas pimienta y les han realizado maniobras de asfixia.

En Melbourne 1.500 policías salieron a la calle con equipo antidisturbios, levantaron barricadas por las calles, dispararon balas de goma contra la multitud y rociaron con gas pimienta a los manifestantes.

Huelga de los trabajadores del transporte

El movimiento de protesta es imparable y hay varias luchas en marcha. Los camioneros australianos, muy afectados por el confinamiento, planean una huelga a gran escala para el 31 de agosto y  aconsejan comprar provisiones (*).

Un conductor dijo en un vídeo que los camioneros pretenden “quitar al gobierno de mierda”. Estoy dispuesto a ir a la cárcel para salvar a mi país y a mis hijos, añadió.

Las cadenas de suministro pronto se verán interrumpidas y los camioneros instan a los australianos a abastecerse de víveres para pasar las próximas dos semanas.

Los camioneros de todo el mundo han publicado en internet consejos para impedir que la policía pueda remolcar los vehículos y sacarlos de las autopistas.

Los huelguistas han abierto una página para apoyar económicamente la lucha, que ha sido censurada después de recaudar casi 4.000 dólares para la caja de resistencia.

No es la primera vez que los camioneros australianos bloquean las carreteras para protestar contra las restricciones sanitarias. El mes pasado, varios conductores protestaron por el cierre temporal de una obra en construcción en Sidney aparcando sus vehículos en la autopista y haciendo sonar sus bocinas.

(*) https://www.dailymail.co.uk/news/article-9917753/Australian-truck-drivers-prepare-stage-Covid-protest-blocking-highway.html

El artículo más leído y censurado por Facebook es la muerte de un médico a causa de la vacuna

Facebook ha silenciado un informe sobre los artículos más leídos durante el primer trimestre de este año porque el puesto número uno lo ocupaba una información sobre la muerte de un médico después de recibir la primera dosis de la vacua de Pfizer contra el coronavirus.

Se trataba de un artículo del South Florida Sun Sentinel, cuyo titular decía: “Médico sano muere dos semanas después de la vacuna covid-19; los CDC investigan el motivo”. El artículo fue reproducido por el Chicago Tribune, pero Facebook lo ha sacado del listado de noticias más leídas.

El artículo informaba de que el doctor Gregory Michael, un médico del sur de Florida de 56 años, había muerto en enero, en lo que podría ser la primera muerte relacionada con la vacuna en Estados Unidos, como ya informamos aquí en una entrada publicada el 7 de enero de este año.

Michael recibió su primera dosis de la vacuna de Pfizer el 18 de diciembre en el Centro Médico Mount Sinai, según publicó su esposa, Heidi Neckelmann, en Facebook. Falleció dos semanas después.

Tres días después de la primera dosis empezaron a aparecerle pequeñas manchas en los pies y las manos y acudió a urgencias del Monte Sinaí, donde ejerce la medicina privada desde hace 15 años, según su página web personal. El mensaje fue el más popular en Facebook en ese momento.

Las autoridades sanitarias de Florida y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades investigaron el papel de la vacuna en la muerte del doctor Michael, un obstetra de Miami Beach que, según su familia, estaba sano.

Facebook decidió no publicar el informe sobre los artículos más leídos para continuar con la política de censura y silencio sobre la pandemia y las vacunas. No obstante, el informe está disponible en internet (*), al menos de momento.

“Nos planteamos hacer público el informe antes, pero como sabíamos la atención que iba a generar, al igual que vimos esta semana, se hicieron correcciones en el sistema”, dijo el portavoz de Facebook, Andy Stone, en un comunicado.

(*) https://docs.reclaimthenet.org/Q1-FB-Content-Report-V0-US-internal-copy.pdf

Matan a tiros a los perros encerrados en un refugio para imponer el confinamiento en Australia

Varios perros encerrados que iban a ser rescatados de un refugio para animales fueron abatidos a tiros por un ayuntamiento rural de Nueva Gales del Sur, en Australia, en virtud de las restricciones sanitarias, lo que ha alarmado a los defensores de los animales y ha dado lugar a la apertura de una investigación por parte del gobierno.

El Ayuntamiento de Bourke, en el noroeste del estado, mató a tiros los perros para evitar que los voluntarios de un refugio de animales con sede en Cobar acudieran a recuperar a los animales la semana pasada saltándose el confinamiento.

En la localidad no se han producido recientemente “casos positivos” de coronavirus, aunque se han encontrado fragmentos del virus en el sistema de alcantarillado de la zona.

“El Ayuntamiento decidió tomar esta medida para proteger a sus empleados y a la comunidad, incluidas las poblaciones aborígenes vulnerables, del riesgo de transmisión del covid-19”, declaró un portavoz municipal.

El portavoz añadió que el gobierno estaba examinando la matanza para averiguar si se habían infringido las leyes sobre animales de compañía y prevención de la crueldad.

Los voluntarios del refugio estaban angustiados y contaban con medidas de seguridad para manejar a los perros, uno de los cuales era una madre reciente.

La militante de Liberación Animal Lisa Ryan pidió una investigación urgente. “Estamos profundamente angustiados y completamente consternados por esta cruel matanza de perros y rechazamos totalmente las inaceptables justificaciones del ayuntamiento de que esta matanza se llevó a cabo aparentemente como parte de un plan seguro de covid”, dijo Ryan.

En marzo, durante un debate presupuestario, a Shelley Hancock, ministra de Administración Local, le preguntaron si sabía que los ayuntamientos disparaban a los animales para aplicarles la eutanasia. No lo sabía. “Si fuera una práctica, me preocuparía, si se tratara de un gato o un perro”, dijo.

En una respuesta posterior dijo que los ayuntamientos no estaban obligados a informar al gobierno de cómo mataban a los animales a su cargo.

Basándose en las respuestas de la ministra durante la audiencia, Ryan dijo que Hancock era “claramente ajena a la realidad de los graves problemas que afectan a muchas perreras de los ayuntamientos de Nueva Gales del Sur”.

La portavoz de los Verdes para el bienestar de los animales, Abigail Boyd, dijo que el gobierno no había emprendido ninguna acción desde que se plantearon las cuestiones a Hancock durante la audiencia parlamentaria.

“Las perreras municipales son pagadas por las comunidades locales, y está claro que disparar a los perros perdidos y no reclamados alojados en estas instalaciones financiadas con fondos públicos está muy por debajo de las expectativas de los vecinos”.

El portavoz de la oficina municipal dijo que la agencia emitió consejos a todos los ayuntamientos sobre el funcionamiento de las perreras durante la pandemia, incluyendo la modificación de los procedimientos para garantizar la continuidad de estos servicios y mantener la seguridad del personal y los voluntarios.

“También se anima a los ayuntamientos a que sigan trabajando con las organizaciones de realojamiento y los voluntarios para cuidar de los animales”, dentro de las restriccionnes sanitarias, dijo el portavoz.

El 30 de julio el gobierno dijo que las perreras y los refugios de animales podían permanecer abiertos al público y que, como personas implicadas en el bienestar animal, su personal estaba autorizado a trabajar en áreas cerradas.

—https://www.smh.com.au/national/nsw/rescue-dogs-shot-dead-by-nsw-council-due-to-covid-19-restrictions-20210821-p58ksh.html

La política ‘cero covid’ es un descenso a los peores infiernos que ha conocido la humanidad

Aunque no hay “casos positivos” en Canberra, a una mujer le denegaron el salvoconducto para viajar a Queensland para visitar por última vez a su padre moribundo.

El año pasado, en Nueva Gales del Sur, una mujer perdió a su bebé recién nacido al no poder recibir tratamiento médico a tiempo en Brisbane ya que los trámites necesarios para cruzar la frontera del estado y entrar en el hospital para recibir atención de urgencia se prolongaron interminablemente.

A una abuela de Sidney totalmente vacunada también le denegaron un permiso para viajar a Melbourne para cuidar a sus nietos, mientras su hija luchaba contra un cáncer de mama avanzado.

Como ya relatamos en febrero, en un pueblo del interior de Australia, una mujer embarazada publicó en Facebook su apoyo a una protesta contra el confinamiento en Victoria. Fue esposada y detenida en su casa de madrugada por la policía, delante de sus hijos.

Gladys Berejiklian, Primera Ministra de Nueva Gales del Sur, ha anunciado que la población de Sidney permanecerá confinada hasta octubre.

Soldados y helicópteros de la policía patrullan las calles y el cielo de Sidney para vigilar que los residentes cumplan con el confinamiento. El 14 de agosto el Primer Ministro del mayor estado de Australia declaraba que la actual pandemia es “literalmente una guerra”.

En algunos barrios de Sidney han impuesto el toque de queda de las 21 a las 5 horas de la madrugada y el ejercicio al aire libre está limitado a una hora al día.

A los vecinos de la capital australiana les han informado del chantaje: las restricciones no se levantarán hasta que al menos el 70 por ciento de la población haya sido completamente vacunada.

En Australia no ha habido ninguna pademia. El número de fallecimientos atribuidos oficialmente al coronavirus no llega a mil, de una población de más de 25 millones de habitantes.

En Nueva Zelanda tampoco ha habido pandemia. Sólo 26 muertes se atribuyen oficialmente al coronavirus, para una población de cinco millones de habitantes.

La Primera Ministra neozelandesa, Jacinda Arden, mantiene la misma política de “cero covid” que los australianos mediante estrictos cierres de fronteras y confinamientos.

La delirante política de “cero covid” significa que un solo “caso positivo” puede dar lugar a un confinamiento general, como ya explicamos. A principios de esta semana la Primera Ministra anunció un confinamiento que duraría tres días, pero el viernes lo amplió a una semana entera.

Como no ha habido pandemia, el año pasado Australia y Nueva Zelanda eran los modelos de “exito” que los medios exhibían ante sus lectores. Era necesaria “mano dura” para contener la expansión del virus, decían.

Ahora se echan las manos a la cabeza. La brutalidad de las medidas sociales impuestas ha destapado muchas lacras de ambas sociedades australes. Si, en efecto, la pandemia es una guerra, pero no contra ningún virus.

Las restricciones son sólo para los pringaos: Nicole Kidman no guarda cuarentena en Hong Kong

Las leyes no son iguales para todos, ni siquiera las sanitarias. Las estrellas de Hollywood no tienen que guardar cuarentena, a diferencia de los demás vecinos y visitantes de Hong Kong.

A la actriz Nicole Kidman le concedieron un permiso especial para saltarse la cuarentena y rodar su último proyecto cinematográfico.

El jueves el gobierno de Hong Kong reconoció que había concedido una exención de cuarentena a la actriz para que realizara un “trabajo profesional designado”.

La actriz se encuentra en Hong Kong rodando la serie “The Expats” para la multinacional Amazon. No ha tenido que cumplir una cuarentena obligatoria de 21 días en su habitación de hotel tras entrar en la ciudad.

La estrella voló desde Sidney (Australia) el 12 de agosto en un jet privado y desde entonces ha estado de compras por las tiendas de Hong Kong, mientras los demás visitantes se ven sometidos a la cuarentena.

—https://www.screendaily.com/news/backlash-as-hong-kong-waives-quarantine-rules-for-nicole-kidman/5162552.article

‘No se reúnan, no hablen con sus vecinos’, recomienda la Primera Ministra neozelandesa

Tras poner a la población en confinamiento total, la Primera Ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, les recomienda que no se reúnan, ni hablen con sus vecinos. Ha llegado la “nueva normalidad”, una sociedad hipocondriaca que delira permanentemente.

Nueva Zelanda es un país completamente confinado tras detectar un único “caso” de coronvirus, pero eso ya casi ni es noticia. No es suficiente. La Primera Ministra ha seguido el consejo del responsable de salud pública de Nueva Gales del Sur, que recomendó lo mismo a los australianos el mes pasado: “No hablen con sus vecinos”.

El país ha estado confinado durante tres días y Auckland, la capital, durante una semana, tras el descubrimiento de un único “caso” de coronavirus en la ciudad costera de Coromandel.

El gobierno recomienda a los ciudadanos que eviten el trabajo, la escuela y las actividades de ocio, y que sólo salgan al exterior por razones esenciales, como la compra de alimentos.

Sin embargo, Ardern ha querido avanzar un paso más allá porque el riesgo de transmitir el virus es tan alto que la población no debería ni siquiera mantener conversaciones con sus propios vecinos. “Permanezcan en su barrio y no se reúnan, no hablen con sus vecinos, permanezcan en sus burbujas”, dijo Ardern.

“Sabemos, por los casos de la variante delta en el extranjero, que puede propagarse simplemente cruzando caminos. Así que hay que reducir al mínimo los desplazamientos al aire libre, llevar mascarilla y asegurarse de mantener la distancia física”, añadió.

Arden se limitó a repetir lo que el jefe de sanidad de Nueva Gales del Sur dijo a los australianos el mes pasado. “Aunque la naturaleza humana es comprometerse con los demás, ser amigable, lamentablemente este no es el momento de hacerlo”, dijo el doctor Kerry Chant.

“Aunque te encuentres con tu vecino en el centro comercial, no inicies una conversación, es el momento de minimizar tus interacciones con los demás, aunque tengas una mascarilla, no creas que eso te da una protección total, queremos estar absolutamente seguros de que en nuestra vida diaria no entramos en contacto con alguien que pueda ser un riesgo”, añadió.

Nueva Zelanda ha amenazado con colocar a todos los apestados por el coronavirus y a sus familiares directos en “instalaciones de cuarentena”, incluso aunque se nieguen a hacerlo voluntariamente.

Madrid y Castilla-La Mancha no defenderán judicialmente a los sanitarios por los efectos de las vacunas o tratamientos COVID

Los médicos en el ejercicio de su actividad en el ámbito público del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) no tienen cubierta la defensa e indemnización en caso de un proceso civil o penal derivado de los efectos adversos de las vacunas o tratamientos COVID, según una carta del Colegio de Médicos a todos sus colegiados. Las aseguradoras de casi todas las Comunidades Autónomas se están apresurando a hacer esta modificación Leer más

Miles de trabajadores italianos de sanidad rechazan la vacunación obligatoria

En Lombardía y Véneto el rechazo a las vacunaciones es masivo y las demás regiones de Italia no le van a la zaga. Como consecuencia de ello, han comenzado las represalias laborales contra los 10.000 insumisos de Lombardía. Han iniciado procedimientos de suspensión de empleo y sueldo contra 2.500 de ellos.

En Véneto hay 5.000 trabajadores que rechazan las vacunas contra el coronavirus.

En Cerdeña 700 trabajadores sanitarios rechazan las vacunas y de ellos 57 han sido castigados con una suspensión de empleo y sueldo.

Como los contratos de trabajo no establecen ninguna obligación de que los trabajadores se vacunen, la base jurídica de los castigos es muy endeble.

Pero lo de menos son las consecuencias jurídicas. La Federación italiana de Colegios de Médicos, que se ha pronunciado a favor de las vacunas, reconoce que si castigan a los trabajadores reacios, existe el riesgo de vaciar departamentos enteros de los hospitales, creando “desiertos médicos”.

En Cervarese Santa Croce, cerca de Padua, el único médico de cabecera encargado de atender a 1.300 pacientes dejó de trabajar de un día para otro por no someterse a la vacunación obligatoria. La misma situación se da en muchos “desiertos médicos”.

Todo trabajador tiene derecho a impugnar el castigo ante los tribunales administrativos. El profesor de derecho constitucional Daniele Granara defiende a 10.000 trabajadores sancionados ante una quincena de tribunales provinciales, así como a unos 2.000 profesores de escuelas y universidades.

Otro especialista en recursos judiciales colectivos, el abogado Mauro Sandri, también defiende a muchos trabajadores afectados por la obligación de vacunarse y ha emprendido acciones contra el pasaporte de vacunas y la Agencia Europea de Medicamentos.

Una de las alternativas que está barajando el gobierno es que, como en otros países, sea el ejército quien instale hospitales de campaña para vacunar y para atender a los enfermos en los “desiertos médicos”, como en el que se muestra en la fotografía, tomada en Cosenza.

Prohibido entrar a la playa sin el pasaporte de vacunas

A la ya larga lista de lugares a los que ahora en Francia sólo se puede acceder con un pasaporte sanitario, se añaden también las playas… pero no todas.

Desde el 9 de agosto cafés, bares, restaurantes, cines, museos… El inventario de establecimientos sujetos al pasaporte de vacunas es ya bastante amplio. La nueva ley de sanidad, que obliga a presentar un pasaporte para acceder a las “actividades de ocio”, también prevé la presencia del documento para acudir a las playas privadas. Sin embargo, esta medida no se menciona directamente en el texto de la ley.

Exigir un pasaporte sanitario en una playa privada puede parecer tanto más extraño cuanto que el acceso a la playa pública sigue siendo gratuito. ¿Sólo hay virus en las playas privadas?

La diferencia de trato se explica porque los bares y restaurantes se pueden instalar en las playas privadas. Según la ley de sanidad promulgada el 5 de agosto, las actividades comerciales de restauración o los establecimientos de bebidas están sometidos al pasaporte.

Al igual que en los cines o en los pabellones deportivos, la introducción del pasaporte sanitario en las playas privadas, incluso en temporada alta, ha reducido el número de visitantes. En la playa privada de Niza, Cocoon Beach, que tomó la delantera obligando a sus clientes a presentar el pasaporte incluso antes de que la medida entrara en vigor el 9 de agosto, ya ha provocado una pérdida del 30 por ciento de la facturación.

El pasaporte sanitario, introducido inicialmente en Francia el 9 de junio para las reuniones de más de 1.000 personas, se amplió el 21 de julio a todos los lugares públicos que reciban más de 50 personas y, desde el 9 de agosto, a los cafés, restaurantes, transportes de largo recorrido y hospitales, así como a los grandes almacenes y centros comerciales de las regiones con una tasa de incidencia superior a 200 por cada 100.000 habitantes.

Un mes después de la puesta en marcha del movimiento popular contra el pasaporte provocado por el anuncio de Macron de 12 de julio, los manifestantes no parecen retroceder, sino todo lo contrario. Cada sábado, el número de manifestantes bate el récord de la concentración anterior. Si el 7 de agosto salieron a la calle más de 237.000 personas, se espera que el sábado 14 de agosto se reúnan en las calles francesas cerca de 250.000 personas.

—https://fr.sputniknews.com/societe/202108141045997560-certaines-plages-ne-sont-desormais-accessibles-quaux-personnes-munies-dun-pass-sanitaire/

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