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IV Jornadas por la Amnistía

Los militantes de Resistencia Popular Canarias queremos mandar un caluroso saludo a las IV Jornadas por la Amnistía de los Presxs Políticxs que se celebrarán en el E.S.L.A “El Eko” (Madrid).


Desde la creación de nuestro colectivo, la amnistía y el acercamiento de todos los presos antifascistas ha sido una de las señas sobre las que nos hemos asentado y no queremos que las condiciones geográficas sean un impedimento para que, aunque sea de esta forma, quede reflejado todo nuestro apoyo con los organizadores, grupos musicales y asistentes a estas jornadas tan importantes para profundizar las luchas por los que han sido encerrados por la represión del estado.

Sin más dilación, esperamos que las Jornadas tengan un gran éxito y que sepan que desde aquí siempre estaremos dispuestos a apoyar toda acción por la Amnistía.

Un saludo, 

Resistencia Popular Canarias, 12 de febrero de 2015

Entrenamiento estadounidense para neonazis ucranianos

El apoyo de la CIA y la OTAN a los nazis en el este de Europa no es nada nuevo. Ya en tiempos de la guerra fría, el embajador estadounidense Lev Dobriansky tuvo como misión ayudar a los nazis ucranianos para que sabotearan la infraestructura soviética. Esta vez fue su hija, Paula Dobriansky, subsecretaria de Estado a cargo de la «democratización» de 2001 a 2009, quien preparó el golpe de Estado de Kiev, desde su posición de vicepresidenta de la National Endowment for Democracy.

Durante la primavera, Estados Unidos comenzará a entrenar y armar la Guardia Nacional ucraniana. El EuCom acaba de confirmarlo oficialmente y precisa que se trata de un programa que forma parte de los pasos del Departamento de Estado para ayudar Kiev a garantizar la «defensa interna» de Ucrania.

El financiamiento, ya aprobado por el Congreso de Estados Unidos, proviene de un fondo especial creado en conjunto por el Pentágono y el Departamento de Estado para «garantizar entrenamiento y equipamiento a fuerzas de seguridad extranjeras» con el fin de que «los países asociados pueden enfrentar desafíos importantes para la seguridad nacional de Estados Unidos».

La misión de entrenamiento en Ucrania sirve para «demostrar el compromiso estadounidense a favor de la seguridad del Mar Negro y el valor de las fuerzas estadounidenses desplegadas en posiciones avanzadas».

En el campamento militar de Yovoriv, a unos 50 kilómetros de la frontera polaca, instructores estadounidenses entrenarán en el campamento las unidades de la Guardia Nacional ucraniana, cuyos efectivos se estiman entre 45 y 50.000 voluntarios.

Creada por el régimen de Kiev en marzo de 2004 gracias a un primer financiamiento estadounidense ascendente a 19 millones de dólares, la Guardia Nacional ucraniana incorporó de inmediato las formaciones neonazis, ya entrenadas anteriormente por instructores de la OTAN con vistas al putsch de Kiev, como lo demuestra la documentación fotográfica sobre los militantes neonazis entrenados en 2006 en Estonia.

Los batallones Donbass, Azov, Aidar, Dniepr-1, Dniepr-2 y otros, que constituyen la fuerza de choque de la Guardia Nacional, se componen de neonazis no sólo ucranianos sino también provenientes de otros países europeos. Las atrocidades que ya han cometido en Ucrania contra los civiles de nacionalidad rusa están ampliamente documentadas en videos y testimonios –basta con buscar en Google «atrocidades de los neonazis en Ucrania». Pero, a pesar de que Amnistía Internacional acusó al régimen ucraniano de ser responsable de los crímenes cometidos por esos batallones, Estados Unidos sigue apoyándolos y entregándoles incluso blindados. Y ahora van a fortalecerlos con el programa de entrenamiento y armamento.

Este programa es parte de la «Operación Firmeza Atlántica» iniciado el EuCom para «tranquilizar a nuestros aliados ante la intervención rusa en Ucrania y como medio de disuasión para impedir que Rusia obtenga la hegemonía regional». En el marco del creciente despliegue de fuerzas estadounidenses en el este de Europa, el Pentágono ha enviado «expertos militares para incrementar la capacidad defensiva de Ucrania» y asignó 46 millones de dólares más para entregar a Kiev «material militar, incluyendo vehículos y dispositivos de visión nocturna».

De esa manera, Washington ya está armando a las fuerzas de Kiev puesto que de no recibir armamento pesado de Estados Unidos podrán adquirirlo con los millones de dólares puestos a su disposición.

Alemania, Francia e Italia se dicen favorables a una solución diplomática. Pero al mismo tiempo, en la cumbre de Bruselas, esos mismos países se comprometen, junto a Gran Bretaña, España y Polonia, a encargarse de las misiones más importantes en la formación de la «Fuerza Avanzada» de la OTAN, en el marco de la «Fuerza de Respuesta», que pasa de 13.000 a 30.000 efectivos y cuenta con 6 centros de mando y control en Estonia, Letonia, Polonia, Rumania y Bulgaria.

Mientras tanto, Estados Unidos, preparando la cumbre de Minsk –en la que sin embargo se abstiene de participar–, afirma por boca del secretario de Estado John Kerry que entre los miembros de la alianza atlántica «no existen divisiones, todos estamos de acuerdo en que no puede haber solución militar».

Pero al mismo tiempo, al entrenar y armar a los neonazis ucranianos, Estados Unidos alimenta la llama de la guerra en pleno corazón de Europa.

Manlio Dinucci, Red Voltaire, 12 de febrero, http://www.voltairenet.org/article186719.html

Impunidad para unos, cadena perpetua para otros

Ayer se produjeron dos acontecimientos simultáneamente que muestran el funcionamiento implacable de la ley del embudo, que es como una ley de leyes que rige en las sociedades de clase.
El primero nos lo han pasado por delante de las narices todas las televisiones: Rajoy y Pedro Sánchez firmando al alimón una reforma de las leyes penales para imponer la cadena perpetua contra los terroristas, que ahora es una palabra muy cercana al yihadismo. Es casi lo mismo.
La segunda no ha tenido foto: la Audiencia Nacional archivó la petición de la Asociación Pro Derechos Humanos para que se detenga a 19 antiguos ministros franquistas acusados por los tribunales argentinos de crímenes cometidos durante la dictadura.
Una vez más los medios sólo nos cuentan la mitad de los acontecimientos para inculcarnos lo que tenemos que pensar al respecto: el franquismo no es terrorismo y el yihadismo sí lo es, o bien que ambos son variedades del terrorismo, pero éste es más importante que aquel, o mata más.
Cuando los medios sólo nos muestran una parte de la realidad ya no sabemos ni en qué mundo vivimos. Podríamos seguir contando incongruencias de ese ghetto que es la Audiencia Nacional. Por ejemplo, el mismo juez que archiva la petición de extradición de los 19 criminales franquistas, el señor Velasco, acusa a más de 50 presos de pertenencia a una organización criminal, los Ángeles del Infierno, detenidos en Mallorca.
La noticia tampoco ha salido en la tele porque los angelitos no son yihadistas sino motoristas. ¿Por qué no aumentar las penas también a los motoristas?, ¿por qué no aprobar una ley contra los terroristas que circulan en moto y en bandadas?, ¿y a los moteros que son lobos solitarios? «Por toda Alemania, los investigadores han detectado un incremento del número de contactos entre las bandas alemanas de motoristas y los militantes neonazis», decía Der Spiegel (*).
Los ministros franquistas eran los ángeles de un infierno muy singular. No sabemos si se tatuaban los biceps; lo que es seguro es que tenían tatuada su alma y esa debe ser la nueva patente de corso. La Asociación Pro Derechos Humanos calificaba de «escandaloso» que la policía española no hubiera puesto a los sanguinarios ministros a disposición de los tribunales argentinos, pero hay algo aún más escandaloso, si cabe: ¿por qué no los ha puesto a disposición de los tribunales españoles?
Es sencillo de explicar: porque en España el franquismo es como el cierzo; nunca fue considerado como un crimen sino como una parte de la historia. Cuando en noviembre del año pasado la sección argentina de Interpol pidió de forma «urgente» la detención de los 19 criminales, su homóloga en Madrid protestó ante la Secretaría General con sede en Lyon, que aceptó la reclamación.
A partir de entonces los papeles empezaron a cambiar de oficina, desfilando de una a otra y aumentado su volumen cada vez con más papeles. El tiempo pasa. El Ministerio del Interior lleva el expediente a un despacho de la Fiscalía porque saben que es una institución ajena e incompetente para tramitar y ejecutar las órdenes de detención.
¿Por qué cambian de sitio los papeles? Porque llevándolos a un departamento judicial, el gobierno se lava las manos como Pilatos. Eso es cosa judicial, o sea, depende de funcionarios «independientes».
La orden de detención argentina afecta Martín Villa, ministro de Gobernación (Interior), a Utrera Molina, que es suegro del exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, a otros políticos de la dictadura, exmiembros de las Fuerzas Armadas, ex jueces y hasta un antiguo ginecólogo.
También aparecen los ex ministros Antonio Carro Martínez (ministro desde 1974 a 1975), Licinio de la Fuente (vicepresidente del Gobierno entre 1974 y 1975), José María Sánchez Ventura (ministro en el último gobierno franquista), Alfonso Osorio García (ministro de presidencia entre 1975 y 1976) y Antonio Barrera de Irimo, quien falleció el pasado septiembre.
Los tribunales argentinos acusan a Utrera Molina, Licino de la Fuente, Carro y Barrera de haber convalidado con su firma la sentencia de muerte de Salvador Puig Antich en 1974. La hermana del último condenado en el garrote vil en España es una de las querellantes de la causa.
A Rodolfo Martín Villa le consideran responsable de la matanza cometida en Vitoria el 3 de marzo de 1976, en la que cinco trabajadores fueron asesinados por la policía y hubo más de cien heridos, muchos de ellos por armas de fuego.
Al ex ministro de Presidencia Antonio Carro le acusan de convalidar la sentencia de muerte de Puig Antich y de los últimos fusilamientos del régimen franquista el 27 de septiembre de 1975 en los que fueron asesinados José Humberto Baena Alonso, José Luís Sánchez Bravo Sollas, Ramón García Sanz, Juan Paredes Manot «Txiki» y Ángel Otaegui Echeverría.
Contra Sánchez Ventura se dirige por haber firmado las sentencias de muerte de los últimos fusilamientos del régimen franquista, al igual que contra Fernándo Suárez, mientras que Osorio está acusado por su responsabilidad por la muerte de los trabajadores de Vitoria.
Además de estos cargos políticos, la querella se dirigía contra antiguos miembros de las Fuerzas Armadas, auditores del Cuerpo Jurídico del Ejército o un médico ginecólogo acusado de sustracción de menores. Los tribunales argentinos quieren capturar a Antonio Troncoso, coronel auditor del Cuerpo Jurídico Militar, Carlos Rey, antiguo capitán auditor del cuerpo jurídico del Ejército, y a antiguos miembros de las Fuerzas Armadas, Jesús Quintana, Jesús González, Ricardo Algar, Félix Criado, Pascual Honrado, Jesús Martínez, Benjamín Solsona y Atilano del Valle.
Además, buscan a Abelardo García, denunciado por el caso de Flor Díaz Carrasco quien busca a su hermano desaparecido en el Hospital Municipal de La Línea de la Concepción el 6 de noviembre de 1967 donde trabajaba como médico ginecólogo.
La Audiencia Nacional ya había rechazado la extradición del torturador Antonio González Pacheco «Billy el Niño» y el capitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas.
La denuncia interpuesta en abril de 2010 por múltiples víctimas y sus familiares afirma que los crímenes ocurridos desde el 17 de julio de 1936 constituían un plan sistemático y planificado de «aterrorizar a españoles» por su ideología y de sustracción de menores.
Así funciona la ley del embudo. España está llena de fascistas con nombres y apellidos que nos han aterrorizado a la población durante décadas con sus crímenes, pero a Rajoy, Pedro Sánchez y la Audiencia Nacional eso no les preocupa nada. Lo que buscan son los crímenes que aún no se han cometido; y si no los encuentran se los inventarán.
(*) German Investigators Worried: Growing Links Seen Between Hells Angels and Neo-Nazis, 5 de enero de 2009, http://www.spiegel.de/international/germany/german-investigators-worried-growing-links-seen-between-hells-angels-and-neo-nazis-a-599507.html

Pegida quiere implantarse en España

¡Desenmascaremos al racismo!
El movimiento nazi-islamófobo Pegida se ha instalado oficialmente en España, donde aseguran que tienen mucho potencial: «Somos los representantes del movimiento Pegida en España y hasta el momento tenemos dos grupos, uno nacional, Pegida Spain, y otro regional, Pegida Cataluña. Creemos que tenemos mucho potencial en este país», señalaron fuentes de la organización.
En alemán su nombre es «Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes», un movimiento europeísta paranoico que se opone a lo que califican como «islamización» de Europa. Desde comienzos de año han realizado semanalmente marchas en la ciudada aleman de Dresde donde han logrado agrupar a unos 25.000 adherentes.
El objetivo de Pegida en España y Catalunya objetivo es seguir creciendo y establecer más grupos regionales en todo el territorio español. «El islamismo avanza en Europa, pero tampoco es el único tema de nuestro movimiento», señala la organización.
El movimiento islamófobo ha confirmado que la primera gran manifestación en España se celebrará en Barcelona, en la población de Hospitalet de Llobregat, como ya adelantó ayer el secretario general de Plataforma X Catalunya, Robert Hernando.
Los miembros de Pegida Spain no quieren aparecer por el momento en los medios de comunicación ni comunicar su identidad. El secretario general del partido fascista Plataforma X Catalunya, que se reunió en varias ocasiones con Pegida, aseguró que por el momento «quieren evitar las apariciones en los medios de comunicación».
La máxima dirigente de la organización, Katrin Oertel, dimitió la semana pasada cuando la prensa alemana publicó una foto del fundador del movimiento, Lutz Bachmann, disfrazado como Adolf Hitler, así como manifestaciones suyas fascistas y racistas.
Según un comunicado publicado en el perfil del grupo en Facebook, Oertel fue víctima de amenazas y hostilidad, pero los medios alemanes aseguran que su renuncia se debe a que Bachmann sigue siendo el dirigente en la sombra.
Los antifascistas alemanes han reaccionado con movilizaciones masivas contra Pegida bajo el lema de «Nazis no» y «¡Desenmascaremos al racismo!». El martes en Hannover una manifestación acabó con fuertes choques contra la policía y los nazis, con un total de 29 personas heridas, la mayoría de ellas antidisturbios, y otras 42 fueron detenidas.
En Frankfurt 3.000 contramanifestantes bloquearon una marcha convocada por Pegida a la que asistieron sólo unas 70 personas. En Bremen 7.000 personas se manifestaron contra el fascismo y el racismo, en Karslruhe fueron unas mil.

Con el oficial soviético que liberó Auschwitz

Este fue el panorama que encontraron los soldados soviéticos cuando arribaron a Auschwitz. «Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no lo podían soportar y me rogaban para que los dejara ir. Pero teníamos una misión que cumplir».
Estas palabras pertenecen a Anatoly Shapiro, el primer oficial del ejército soviético que entró en el brutal campo de concentración de Auschwitz-Birkenau después de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial. El 27 de enero de 1945, durante la etapa final del conflicto, las fuerzas soviéticas lograron ingresar al campo de Auschwitz, actual Polonia.
Por esa razón este martes, cuando se cumplen exactamente 70 años de ese hecho, se han realizado distintos actos conmemorativos de la liberación por parte del ejército soviético del que es considerado el lugar donde se cometieron los peores crímenes durante la guerra.
Se estima que en Auschwitz-Birkenau desde mayo de 1940 hasta enero de 1945 fueron exterminadas 1,1 millón de personas, la mayoría de ellas judíos polacos. El hombre que abrió las puertas de aquel infierno y lo liberó del dominio Nazi fue Shapiro, un comandante de batallón de 32 años, quien puso en libertad a los 500 prisioneros que estaban allí.
En una entrevista con el diario New York Daily News, pocos meses antes de morir en 2005, el oficial ucraniano describió el horror de lo que vio hace 70 años. «No teníamos la menor idea de la existencia de ese campo. Mi comandante no nos había dicho nada sobre este asunto», contó Shapiro.
«Entramos en la mañana del 27 de enero de 1945. Vimos algunas personas vestidas con harapos. No parecían seres humanos, lucían terrible, eran puro hueso», añadió. Shapiro, como comandante del batallón, les dijo a los sobrevivientes que eran el ejército soviético y que quedaban libres del dominio alemán. «Pero ellos no reaccionaron, no podían ni mover la cabeza o decir una palabra».
Recordó de aquella impresión sobre las personas, además de su aspecto esquelético, que no tenían zapatos y sus pies estaban envueltos en ropa vieja: era enero y la nieve rodeaba el lugar. «No sé cómo sobrevivieron a eso», señaló.
Pero no solo Shapiro conversó con el diario estadounidense. En aquel entonces también dio una entrevista a la radio nacional israelí, donde entregó más detalles sobre lo que él y sus hombres hallaron aquel día. «Cuando nos aproximamos a las barracas que se suponían eran para mujeres, nos encontramos con una imagen terrible», narró. «Mujeres que yacían sin vida sobre el suelo, desnudas, porque la ropa se la habían robado las personas que sobrevivieron. Había mucha sangre y excrementos humanos alrededor», añadió.
Todo aquel panorama dantesco estaba impregnado por un olor imposible de respirar. Los soldados de Shapiro comenzaron a rogarle que abandonara la misión. «Pero no podíamos hacerlo. Nos habían dado la orden de estar allí», relató.
En su testimonio al New York Daily News, en las barracas donde estaban los niños, el horror continuaba. «En el último cuartel solo habían dos menores que habían logrado sobrevivir y cuando nos vieron comenzaron a gritar: ‘¡No somos judíos!, ¡no somos judíos!’. Estaban asustados porque pensaron que los íbamos a llevar a la cámara de gas», dijo.
Pero el empeño de ayudar a los prisioneros no siempre fue exitoso, como se lo confesó Shapiro a la radio israelí. «Apenas llegamos, montamos algunas cocinas de campaña y preparamos algunos alimentos ligeros. Pero algunos de ellos murieron al probar la comida, porque sus estómagos no funcionaban normalmente», explicó. «Estábamos furiosos. Los soldados querían matar a todos los alemanes, pero me tocó explicar que muchos de ellos no eran fascistas ni responsables de los crímenes que habían cometido los nazis», añadió.
Pero más allá del lamentable estado del campo de concentración, los rusos no pudieron encontrar ninguna evidencia física relacionada con los experimentos médicos, ni siquiera a los pacientes que trataban en los hospitales. «El 18 de enero de ese año los alemanes que dirigían el campo reunieron a toda las personas que pudieron. Nuestro servicio de inteligencia estimó que eran al menos 10.000 y que los nazis los obligaron a marchar, hambrientos y desnudos, hacia otros campos ubicados en el oeste. Ninguno de ellos logró sobrevivir. Todos murieron en el camino», señaló.
Shapiro recordó que al inspeccionar las instalaciones de Auschwitz se encontró con hornos y máquinas de exterminio, mientras las cenizas de los cuerpos eran sacudidas por el viento. «Si tengo algún mensaje para la siguiente generación sería muy simple: no permitir ni por un segundo que lo que ocurrió durante estos años se repita de nuevo». La mayoría de las personas que perecieron en este campo de concentración fueron debido a las cámara de gas, o por el hambre, distintas enfermedades o el agotamiento.
Shapiro recibió todos los honores militares posibles en el Ejército Rojo y después del desplome de la Unión Soviética, fue declarado héroe de Ucrania por el presidente Víctor Yushchenko en 2006. En 1992 emigró a a Nueva York, donde murió en 2005. Fue enterrado en el cementerio judío de Beth Moses en Long Island.
Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/01/150127_sociedad_auschwitz_concetracion_sovietico_amv

La sagrada ideología del holocausto

Juan Manuel Olarieta

Holocausto es un término religioso judío, «shoá», que literalmente se puede traducir como «catástrofe». Es una ceremonia bárbara en la que a dios (yavé) se le ofrece en sacrificio a una víctima humana, a la que luego se le prende fuego. Con el tiempo el ritual se fue llevando a cabo de una manera simbólica, matando a animales en lugar de personas, y entonces la palabra desdobló su significado, pasando a aludir a la entrega de una persona por el bien de los demás.
Después de 1945 el significado de la palabra siguió evolucionando hacia algo cada vez más distinto. Pasó a aludir al genocidio o exterminio sistemático y deliberado de los judíos por motivos religiosos y, en especial, el llevado a cabo en Europa por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Hoy la palabra forma parte de la ideología dominante del imperialismo. Hay un «Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto» y todos la utilizan en singular, el holocausto, sin excepciones, tanto la ONU, como la UNESCO, las ONG, las organizaciones de derechos humanos, los partidos políticos de casi todo el mundo y los medios de intoxicación propagandística.
La palabra es singular porque a lo largo de la historia de la humanidad no ha habido varios holocaustos, sino uno solo, el de los judíos. Según avanza el calendario, lo que oímos cotidianamente en la televisión es lo siguiente:
– las únicas víctimas de los nazis fueron los judíos
– las víctimas más numerosas de los nazis fueron ellos
– el objetivo de los nazis fue el de perseguir a los judíos
– el holocausto ha sido el crimen más monstruoso de la historia
Al utilizar la palabra en singular, palidecen todos los demás exterminios habidos y por haber, lo cual, traído a la actualidad, supone que el fascismo no sólo no tiene nada que ver con el imperialismo sino que le lava la cara. Al fin y al cabo el imperialismo no es tan malo: sólo ha habido un único exterminio y sólo lo cometió un único país, Alemania. Fue una etapa oscura de la historia, una excepción que ya ha pasado, afortunadamente.
En la ideología del holocausto los crímenes más importantes son los que se cometen contra los judíos, los cometen los enemigos de los judíos y los cometen por ser judíos. Los demás crímenes no se televisan.
La mistificación mejora aún más cuando la maquinaria de propaganda consigue pulir un poco su lenguaje: los crímenes cometidos contra los judíos (y contra todos los demás) no fueron consecuencia del imperialismo sino del III Reich, de Hitler o de las SS.
En el holocausto los nazis no diferenciaron entre clases sociales, no atacaron al proletariado judío, por ser proletario sino por ser judío. Atacaron a todos ellos por igual.
La propaganda del holocausto, lo mismo que la propaganda anti-terrorista, se fundamenta en uno de los pilares más poderosos de cualquier manipulación sicológica, el victimismo, que consiste en poner a unas víctimas («las» víctimas por antonomasia) en un lado y a los victimarios en el lado opuesto.
Además, para que sea efectivo, el victimismo únicamente debe tener en cuenta a un tipo de víctimas, en el caso de la Segunda Guerra Mundial, a los judíos, no a los antifascistas, en general.
Para cumplir su función ideológica, la represión nazi tiene que encubrir la política nazi porque es exactamente la misma política que la de cualquier potencia imperialista hoy. Dicho encubrimiento se lleva a cabo equiparando los campos de concentración a las cámaras de gas, es decir, induciendo la imagen de que los nazis querían el exterminio sistemático de los judíos, algo absolutamente imposible, incluso para ellos.
Las pretensiones nazis fueron las de cualquier potencia imperialista, antes y ahora: las de dividir para aplastar la resistencia de la clase obrera mediante la imposición de políticas discriminatorias, racistas y segregacionistas de todo tipo que tienen su origen en el papel reservado al ejército industrial de reserva, fundamentalmente a los desempleados, en las fases más agudas de las crisis del capitalismo.
La ideología del holocausto es religiosa, tan sagrada como la mano de Santa Teresa o el Santo Sudario. Está refrendada al más alto nivel, a escala internacional y sancionada jurídicamente. Quien la niegue o minimice va a la cárcel, se convierte en un cómplice del crimen y de los nazis que lo cometieron. No importa que esté en el otro bando porque no deja de ser otro extremista, y ya se sabe que los extremos, como el Frente Atlético y Riazor Blues, siempre se tocan.

Penas de cárcel por arriar y quemar una bandera fascista

La Fiscalía de Granada ha pedido penas de 1.440 euros y hasta dos años de prisión para los tres acusados de ultrajar la bandera fascista durante la manifestación que tuvo lugar en Granada el 2 de junio del pasado año tras la abdicación de Juan Carlos y en la que se sustituyó la bandera rojigualda que ondea en los Jardines del Triunfo por la republicana.
Concretamente, para dos de ellos, de 42 y 29 años de edad, el fiscal reclama la multa por un posible delito de ultraje a la bandera, mientras que para el tercero, de 18 años, eleva su petición a los dos años de cárcel, por delito de incendio con ultraje a la bandera.
Asimismo, los dos primeros se enfrentan al pago de 538,20 euros como indemnización al Ayuntamiento de Granada por los daños causados y el tercero al abono de 854,10 euros, por el mismo concepto.
Según consta en el escrito de acusación provisional del fiscal, los hechos se remontan a las 22,00 horas del día 2 de junio de 2014, cuando tras las manifestación ciudadana que tuvo lugar en diversas calles de esta capital, se produjo una concentración en la Avenida de la Ilustración donde existe un mástil donde ondea una bandera fascista de gran tamaño.
Dos de los acusados escalaron hasta la bandera, propiedad del Ayuntamiento de Granada, para a continuación bajarla del mástil tirándola al suelo donde se concentraron a su alrededor un número no determinado de personas, izando y colocando el la parte superior del mástil una bandera con los colores de la República y una bandera con los colores de la bandera de la comunidad andaluza (verde, blanca y verde), con una estrella, ocasionando unos gastos de reparación de 538,20 euros.
Una vez en el suelo la bandera nacional el tercero de los procesados, el más joven, P.F.M., según la Fiscalía, procedió a desgarrarla y prenderle fuego, causando unos daños por valor de 854,10 euros.

Los franquistas violaron en masa a las mujeres republicanas

Historias de miedo y sufrimiento. Historias silenciadas. Historias convertidas, por fin, en testimonios que ya nada ni nadie podrán borrar. Tras varios meses de trabajo, la asociación de investigación histórica Elkasko ha conseguido plasmar la represión específica que sufrieron las mujeres en la comarca del Gran Bilbao, una de las zonas del Estado español con mayor incidencia obrera. Los abusos sexuales, los fusilamientos y las estrictas medidas morales del régimen forman parte de este informe, que cuenta incluso con un apartado didáctico sobre el horror. 
«Nos planteamos hacer algo que luego se pudiese utilizar a nivel de educación secundaria y de centros para adultos, por lo que hemos incluido una serie de pautas tanto para los docentes como para los alumnos», explica a Público Belén Solé, una de las autoras —junto a Beatriz Díaz— del mencionado estudio, titulado Era más la miseria que el miedo. «Queremos que la gente también haga sus propias pesquisas», continúa esta catalana afincada desde hace ya varios años en Sestao. 
El informe cuenta con los testimonios de 21 personas, en su mayoría mujeres, nacidas entre 1914 y 1963 en la zona obrera de Bizkaia. «Estas historias de vida forman parte de una base de datos que sigue aumentando con nuevos testimonios y cuyo objetivo es ofrecer una visión sobre las transformaciones sociales de la Ría del Nervión a lo largo del siglo XX», señalan sus responsables. Al igual que en el resto del Estado español, la época más atroz comenzó el 18 de julio de 1936, tras el alzamiento franquista contra la República.
«Si bien la represión en general cuenta con muchos análisis, su impacto entre las mujeres ha sido muy poco investigado», afirma Solé. En ese sentido, el informe destaca que «hubo mecanismos de represión específicamente dirigidos contra las mujeres y una vivencia de la represión entre las mujeres distinta, en algunos aspectos, de las experiencias vividas por los hombres». El apartado de las violaciones es, precisamente, uno de ellos. «La violencia sexual que sufrieron las mujeres tanto en los centros de detención como durante la ocupación de las tropas franquistas fue una forma de represión de género, una forma de someter a la población por medio del terror y la vergüenza», subrayan las autoras.
Encarnación Santamaría, una de las vecinas de Sestao entrevistadas por las historiadoras, supo desde pequeña que la dictadura no sólo fusilaba por razones ideológicas. «Mi madre nos contaba que había chicas muy guapas, también jóvenes, que como no querían ir con los guardias, las fusilaban. Por la noche, porque no querían ir con ellos… preferían morir antes que ir con ellos», relató. Miren Begoña Sánchez, otra de las voces que aparecen en el informe, también rememoró este tipo de atrocidades. «He oído contar a mi familia de Elgeta cómo los moros que venían con las tropas de Franco tenían carta blanca y allí debieron de hacer atrocidades con las mujeres —explicó—. Y a una que desapareció del pueblo, la encontraron en el monte muerta, toda hinchada, toda reventada».
«También en los centros de detención era habitual que las mujeres sufrieran abusos sexuales como forma de presión durante los interrogatorios. Esta forma de violencia, ejercida de forma sistemática, fue más frecuente durante la guerra y en la primera etapa del franquismo. Más adelante, en los años 60–70, se visibilizó en espacios públicos como las manifestaciones, donde las mujeres eran insultadas por la Policía y agredidas por grupos de extrema derecha», señala el estudio. Según destacan sus autoras, “la violencia sexual es un aspecto de nuestra historia aún poco conocido y difícil de investigar, porque esta forma de violencia era y es practicada en un contexto social de permisividad o de impunidad, fundamental para permitir que las situaciones no afloren o que las denuncias no sean consideradas”.
De esta manera, los abusos sexuales cometidos por los franquistas acabarían cubriéndose por el miedo y el silencio de las víctimas: «La culpabilización y la falta de credibilidad que se imponía sobre las mujeres afectadas y sus familiares evitaban la denuncia y desembocaba en el silencio, que durante décadas ha permanecido». Palmira Merino, vecina de Sestao y testigo de esa época, dio fe de ello. «No es como ahora que todo se cuenta. Eso quedaba en secreto. Eso nadie lo contaba. Sabíamos que las habían llevado pero no sabíamos lo que les habían hecho. Y ellas jamás lo han contado. Eso era como… algo tremendo», describió.
La dictadura también ejerció una fuerte represión moral sobre las mujeres del Gran Bilbao. Uno de los máximos exponentes de aquella «gloriosa cruzada» fue el alcalde de Barakaldo, José María Llaneza, quien llegó a prohibir que las vecinas saliesen a la calle sin medias debajo de sus faldas. De acuerdo a los testimonios recogidos por las historiadoras, el jefe de los alguaciles era quien se encargaba de comprobar que ninguna mujer violase esta inédita norma. En el caso de los hombres, el alcalde les prohibía pasearse en manga de camisa. 
El informe incluye extractos de la ordenanza municipal firmada por Llaneza, en la que dictaminaba cómo debían vestir sus vecinas y vecinos a partir de ese momento. Allí se lamentaba que muchas mujeres de Barakaldo transitaban «en formas poco correctas y decorosas en sus vestido y ademanes, so pretexto de recrearse en las playas, haciendo como digo gala en calles y plazas a las idas y regreso de estos lugares de su escandalosa desenvoltura y desvergüenza, exhibiendo sus piernas sin recato de sus medias y simulando ir vestidas».
«Hoy todo esto puede parecer pintoresco, pero hay que tener en cuenta que se trató de una auténtica cruzada moral», destaca Solé. Las consecuencias aún son visibles entre la población: a pesar de los años transcurridos, las investigadoras se toparon con personas que seguían teniendo miedo a relatar sus vivencias. El terror, para muchas y muchos, quedó grabado en la memoria.
Fuente: http://www.publico.es/sociedad/chicas-negaban-guardias-fusiladas.html

El Ayuntamiento de Majadahonda permite un acto neonazi e islamófobo

El acto sigue una antigua tradición franquista que se repite cada año frente a un monumento fascista erigido en 1970 en una explanada de la localidad madrileña de Majadahonda que recuerda a dos soldados rumanos muertos allá durante la guerra antifascista de 1936 a 1939.
El alcalde del PP se excusa diciendo que permite el acto porque se celebra en terreno privado.
Las movilizaciones nazis en Majadahonda demuestran que la islamofobia conduce al fascismo y que el fascismo lleva a la islamofobia. Una de las consignas que vienen reclamando últimamente es «un levantamiento militar contra el yihadismo».
Hace años que la localidad madrileña es una cuna de neonazis. En 2013 hubo numerosas quejas de los vecinos a causa de actos violentos atribuidos a matones de la extrema derecha y trifulcas han dejaron de considerarse “hechos aislados”.
Majadahonda es un punto de encuentro para distintos grupos neonazis de Madrid procedentes de Las Rozas y Pozuelo, que van a emborracharse allá los fines de semana y luego salen a la caza.
En varias ocasiones han sido detenidos acusados de agresiones basadas en motivos ideológicos, de pertenencia a un grupo criminal, así como de amenazas graves y falta de lesiones. El jefe de la banda ya estuvo en prisión por atacar a un mendigo en la misma localidad, al que arrojó a una hoguera.
Durante las fiestas de 2009 apuñalaron por la espalda a un joven de tan solo 16 años.
El 27 de junio de 1997 asesinaron de una puñalada en el corazón a Fernando Bertolá, que tenía 21 años y era estudiante de derecho. El autor fue Antonio de Lucas Andreu, alias el Mechina, 7 veces detenido.
El 14 de noviembre de 1992 mataron a un inmigrante marroquí, Hassan Al Yahami, tras agredirle brutalmente.

La necesidad de re-escribir otra vez la historia

Lo dijo Alfonso Guerra nada más abandonar el escaño que había “okupado” durante más de 35 años: cuidado con esos que quieren re-escribir la historia, en este caso la historia de la transición, que debe quedar como hasta ahora, como un auténtico cambio.

Los que pretenden re-escribirla incurren en un delito de enaltecimiento del terrorismo, ha sancionado el Tribunal Supremo, empeñado en sepultar bajo mil expedientes judiciales a quienes buscan el polvo bajo el felpudo. No hay alternativa: o bien hay que pasar página, olvidarnos, que es lo que han intentado hasta ahora, o bien, en caso contrario, si la memoria nos persigue como una pesadilla, hay que volver al canon, a la versión oficial.

No sólo está ocurriendo en España, sino en toda Europa occidental, que también tuvo su transición un poco antes, en 1945, y en Europa oriental, que tuvo su transición en 1990, un poco después.

Todas estas transiciones tienen algo en común: que -según Lenin- van a contrapelo de la historia real que cabría esperar, a saber, que en los tiempos del imperialismo la tendencia de los Estados es en el sentido opuesto, de la democracia al fascismo. Un tema apasionante, sin duda, para los historiadores (para los de verdad).

En Europa oriental la caída del telón de acero también necesita re-escribir la historia de lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial, que acabó “contranatura”: quien debió ganar la guerra fue el III Reich y sus aliados. El ejército soviético estropeó el guión porque la propia URSS fue un cuerpo extraño dentro de la historia del siglo pasado que los cronistas no son capacaces de digerir.

“Si no somos capaces de cambiar la historia, cambiemos la manera de contarla”, piensan, y están empeñados en ello. Para eso disponen de los aparatos ideológicos del Estado, de la universidades y de los universitarios que en medio de los archivos polvorientos siguen re-buscando los pelos que Stalin tenía justo en el agujero del culo.

La lucha contra el fascismo, cuyo máximo ejemplo es la Segunda Geurra Mundial, se resume entonces en el desembarco de Normandía, del que La 2 sigue emitiendo un reportaje tras otro, o la máquina Enigma que descrifró los códigos secretos, o los heroicos pilotos de la RAF, o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, o… cualquier cosa que no sea la URSS

Tras el golpe de Estado de Kiev del pasado año, re-calificado como acción cívica y democrática, la historia, o mejor dicho, la manera de contarla, sigue cambiando. Ahora la versión oficial es que al final de la guerra la URSS invadió primero Ucrania y luego Alemania.

Sin embargo, el desembarco de Normandía no fue una invasión de Francia por parte de Estados Unidos. Ni hablar.

“Díme cómo escribes la historia y te diré quién eres”. El gobierno ucraniano (y el polaco) está poniendo de manifiesto su naturaleza fascista al re-escribir la historia de una manera fascista. Lo mismo va a ocurrir dentro de poco en los países de Europa occidental, cuando en el gobierno se consoliden organizaciones como el Frente Nacional, Pegida y similares.

El 27 de enero se cumple el 70 aniversario de la liberación de Auschwitz, el símbolo por antonomasia de la barbarie fascista y el canciller polaco, Grzegorz Schetyna, ha dicho a la radio que no fueron los soviéticos sino los ucranianos quienes liberaron a los antifascistas recluidos en ellos.

¿Cómo es posible esta manipulación? Por una sencilla razón: los soviéticos no podían liberar a nadie de nada porque ellos mismos estaban esclavizados por Stalin y el KGB. La estupidez de los imperialistas y de los “historiadores” a su servicio es monumental. Si los soviéticos padecían una brutal y sanguinaria dictadura, ¿cómo es posible que 30 millones de personas dieran su vida para defenderla? Si la URSS armó hasta los dientes a una población humillada y sojuzgada tan salvajemente como dicen, ¿por qué no volvieron sus armas contra los opresores que los gobernaban?

Dado el escaso alcance de su intelecto, los mercenarios de las universidades no se plantean dudas como las siguientes: ¿por que todos los campos de concentración nazis estaban en el este de Europa y no en países como Bélgica, Francia o Dinamarca? ¿No había judíos en esos países o no sólo los judíos fueron encerrados en ellos?

El 27 de enero se conmemora el Día de las Víctimas del Holocausto (judío) y el diario L’Express titulaba ayer en su portada: “Ambiente de guerra fría en el aniversario de la liberación de Auschwitz”. Para no tener que explicar lo inexplicable, el gobierno polaco, en cuyo suelo se encuentra Auschwitz y la mayor parte de los demás campos de concentración, no ha invitado a Putin a los actos oficiales.

Pues bien, la verdad es revolucionaria y, a la inversa, la revolución es patrimonio de la verdad: la liberación del campo de concentración de Auschwitz fue obra del ejército soviético y, por si alguno aún no sabe lo que significa la palabra “soviético”, aclararé que se trataba de un ejército internacional en el que combatieron, entre otros, ucranianos, polacos, rusos… y judíos.

El nieto de uno de aquellos combatientes soviéticos que liberó Auschwitz, Pinchos Fridberg, un judío de nacionalidad letona que se declara contrario a Putin, manifestaba en Twitter (Russia Insider, 21 de enero) su indignación por la exclusión de Rusia de los actos oficiales:

“Soy ciudadano de la Lituania democrática. Esto me da el derecho no sólo para tener sino también para expresar abiertamente una opinión diferente de la opinión oficial. Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo. Mi padre fue un soldado de ese ejército desde diciembre de 1941 hasta el último día de la guerra. Fue herido en combate tres veces cuando luchaba en el frente.

“Puedo traer aquí las fotocopias de los dos documentos, milagrosamente conservados en los archivos de mi familia. Mi padre murió en 1992. Pero si hoy viviera y se enterara de que el país cuyas fuerzas liberaron Auschwitz no participa en los actos conmemorativos de 2015, creo que se sentiría ofendido.

“Putin tiene que ser invitado a Auschwitz”. Es el título de un reciente artículo de Efraim Zuroff, a quien llaman “el último cazador de nazis”. Otra publicación reciente se llama “Boris Nemtsov: no podemos celebrar la liberación de Auschwitz sin Putin”. Difícilmente Nemtsov puede ser considerado sospechoso de respaldar a Putin. “Estoy de acuerdo con Zuroff. Estoy de acuerdo con Nemtsov…”

Pues no. Hay quien no puede salir en una foto que va a dar la vuelta al mundo. Como dice la prensa de Estados Unidos Putin está aislado y debe aparecer como tal, fuera de juego. Pero, ¿aislado de quién?, ¿aislado por quién?

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