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El Batallón Azov derriba la estatua del mariscal soviético Zhukov en Jarkov

El 17 de abril los nazis del Batallón Azov, apoyados por el gobierno ucraniano, derribaron la estatua del legendario mariscal soviético Gueorgui Zhukov en Jarkov.

Koatiantyn Nemichev, antiguo miembro del Batallón Azov y jefe de la sección de Jarkov del Cuerpo Nacional, publicó un vídeo de la demolición del monumento, afirmando que fue desmantelado por las fuerzas especiales Kraken. El vídeo muestra el transporte de la estatua a un vertedero.

En los últimos años los fascistas han intentado en repetidas ocasiones retirar el monumento a Zhukov en Jarkov, pero el Ayuntamiento siempre lo volvió a colocar en el pedestal.

Zhukov desempeñó un papel destacado en la victoria del Ejército Rojo sobre el III Reich en la Segunda Guerra Mundial. Sus soldados solían decir que “donde está Zhukov, está la victoria”.

Comenzó su carrera militar en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, en la que alcanzó el rango de comandante de escuadrón y fue condecorado dos veces con la Cruz de San Jorge. Se unió a los bolcheviques después de la Revolución de 1917 y luego participó en la Guerra Civil.

En 1939 derrotó al ejército japonés en el río Jaljin Gol, en Mongolia, y dos años después frenó a la Wehrmacht a las puertas de Leningrado. Dirigió la defensa de Moscú, así como en Stalingrado y luego en la batalla de Kursk, la mayor batalla de tanques de la historia militar.

Finalmente, Zhukov entró en Berlín al frente del Ejército Rojo y en Moscú presidió el desfile de la victoria.

—http://www.idcommunism.com/2022/04/azov-neo-nazis-demolish-zhukov-statue.html

El mariscal Zhukov preside el desfile de la victoria en Moscú

Guerra, imperialismo, fascismo y capital monopolista: hoy como en 1933

Las guerras se han definido de muchas maneras porque, en efecto, tienen muchos rostros diferentes. En 1936 el general del Cuerpo de Marines Smedley J. Butler dio una que no es muy conocida en un libro titulado “La guerra es un pelotazo” (The War Is a Racket). Quizá si no hubiera negocios no habría tantas guerras y por ello los pacifistas deberían oponerse un poco más a los beneficios económicos que algunos obtienen con ellas.

Las armas y las guerras son hoy un sector económico con una parte pública, los presupuestos del Estado, y otra privada, las empresas armamentistas, es decir, que son un modelo de capitalismo monopolista de Estado, consolidado tras la Segunda Guerra Mundial en lo que Eisenhower llamó en 1960 “complejo militar industrial”.

La hegemonía mundial del imperialismo estadounidense se logró -entre otras cosas- gracias a dicho “complejo” y a la “ayuda” prestada para la reconstrucción de una Europa que en 1945 había quedado devastada por la guerra.

El formato legislativo de aquella “ayuda” fue el préstamo y arriendo, que permitía un doble negocio: alquilar mercancías a Estados Unidos con préstamos concedidos por Estados Unidos. Durante décadas fue un mecanismo de sumisión comercial y financiera que ahora se traslada a Ucrania. Por ejemplo, la URSS, que se acogió a los préstamos y arriendos de Estados Unidos, nunca pudo devolver el dinero prestado; Rusia heredó las deudas y no las acabó de pagar hasta 2006. Estados Unidos no perdonó ni un céntimo a nadie.

Si Ucrania, que es un Estado paria desde hace muchos años, sobrevive total o parcialmente a esta guerra, jamás podrá pagar sus deudas a Estados Unidos. Ni en otros 61 años que transcurran. Siempre dependerá de la “ayuda internacional”, de los préstamos del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sanguijuelas parecidas. Si no quiere que sus amos le cierren el grifo del dinero, siempre tendrá que hacer lo que le digan sus amos de Washington.

La ley de préstamo y arriendo no es, pues, otra cosa que un pelotazo a gran escala cuyos beneficios irán a parar a las grandes empresas armamentistas de Estados Unidos. El libro de Butler (1) se inspiró en un intento de Golpe de Estado que ensayaron esas grandes empresas y otras contra el Presidente Roosvelt en 1933. Los grandes capitalistas fracasaron entonces, pero su modelo de negocio se impuso definitivamente después de Pearl Harbour.

Es un modelo que Eisenhower calificó de “influencia total”, tanto económica, como política y espiritual que dejó su impronta con la Guerra Fría y el terror subyacente a la mera exhibición de armas nucleares, de fuerza y capacidad de destrucción. La estructura misma de nuestra sociedad, dijo Eisenhower, está configurada por el armamento, el militarismo y la amenaza de guerra.

El cuadro social y político del militarismo no quedaría completo sin tener en cuenta al fascismo, y no porque Ucrania lo haya puesto encima de la mesa ahora, sino porque en los años treinta el fascismo ya estaba en el candelero en Italia, en Alemania y… en Estados Unidos. El Golpe de Estado que intentó Wall Street contra Roosvelt trató de imponer un régimen fascista. En cualquier lugar del mundo, el imperialismo y la guerra no se pueden entender sin el fascismo.

Los grandes capitalistas nunca se ensucian las manos por sí mismos. En el golpe de 1933 (llamado “complot de los negocios” y también “de Wall Street”), la carne de cañón que utilizaron fue una organización fascista de veteranos que había combatido en la Primera Guerra Mundial, un modelo exactamente igual al de Italia y Alemania. Los golpistas ofrecieron al general Butler encabezar el derrocamiento de Roosvelt, a lo que él se opuso.

El Congreso creó una comisión de investigación, que tapó el asunto, y lo mismo hizo la prensa, encabezada por el New York Times, que se burló de Butler, calificando su denuncia como un “gigantesco engaño”. Nunca hubo nada de lo que denunció. Los nombres de los millonarios implicados en la intentona se borraron del informe final del Congreso. No puede haber fascismo, ni en Estados Unidos ni en Ucrania, porque sus cómplices siempre mantienen la boca cerrada. La versión oficial no puede digerir que los tiburones de Wall Street organizaran y financiaran un Golpe de Estado fascista en la Meca de la democracia.

“Los Camisas Grises de Nueva York se organizaron para eliminar a los ‘profesores universitarios comunistas’ del sistema educativo de la nación, y los Camisas Blancas, con sede en Tennessee, llevaban una cruz cruzada y agitaban la toma de Washington. JP Morgan Jr, uno de los hombres más ricos del país, había conseguido un préstamo de 100 millones de dólares para el gobierno de Mussolini. Se negó desafiantemente a pagar el impuesto sobre la renta e imploró a sus compañeros que se unieran a él para socavar a FDR”, o sea, a Roosvelt, recordaba recientemente The Guardian (2).

Las historietas con la que nos entretienen los farsantes que lloriquean con el fantoche de la “extrema derecha” tampoco pueden digerir el hilo conductor del Golpe de Estado de 1933 con la crisis capitalista de 1929. La guerra, el imperialismo, el fascismo y el capital monopolista son los términos de la misma ecuación, tanto si hablamos de Alemania en 1933, como de Ucrania en 2022.

(1) https://books.google.es/books?id=trl4DwAAQBAJ
(2) https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/jan/11/trump-fdr-roosevelt-coup-attempt-1930s

Los nazis han convertido a Ucrania en un parque temático de los horrores

Como vengo escribiendo desde hace varias semanas, en Occidente, la mentira destinada a ocultar y proteger la presencia de numerosos nazis en Ucrania será difícil de mantener… Según una retórica absurda y hasta ridícula, tan visibles son estos nazis desde hace 8 años que actúan en Ucrania, según “analistas” de periódicos como Le Monde, apenas hay un regimiento de neonazis, en la persona de Azov, y aun así, los 3.000 hombres de la unidad no son todos nazis… Orgullosamente, Le Monde incluso lanzó un 3 por cien del ejército ucraniano. Sí, pero… ¡desde 2014, los que combatimos firmemente esta propaganda hemos podido ver y observar a estos neonazis desde Ucrania y otros lugares!

Más de 10 batallones, como mínimo, por no hablar de las unidades independientes de partidos ultranacionalistas y neonazis, como Pravy Sektor, que deja huellas muy visibles en las redes sociales. La cantidad de masacres, asesinatos, violaciones y exacciones en la primavera y verano de 2014 fue advertida, no podía ser de otra manera, por asociaciones encargadas de la defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional. Por primera vez desde 1945, una Europa nazi podía expresarse, golpear el pavimento, armarse, formar batallones y pronto emprender masacres y reanudar el gran sueño hitleriano: atacar el mundo eslavo para dominarlo y aniquilarlo. Así que en las redes no dudaron en desfilar, publicar, filmar, incluso contando lo que harían a los rusos del Donbass, a sus mujeres y niños. En Occidente, los jóvenes limpios empezaron a publicar imágenes explícitas, como la de “hornear a los niños rusos” o ese famoso puesto de “Shaourma hecho con carne de niños de Moskals”. Esto hizo reír a mucha gente en Ucrania, hasta el punto de verlos marchar con retratos de criminales de guerra ucranianos de la Segunda Guerra Mundial, enterrando de nuevo a antiguos hombres de las SS con gran pompa, o marchando con antorchas, con miles de personas gritando gritos racistas y asesinos.

Desde los 300 de Zaporozhie hasta el levantamiento del Tornado de los criminales del batallón de Shajtiorsk. El Batallón Tornado se formó bastante tarde en el oblast de Zaporozhie (septiembre de 2014), en una región que era masivamente prorrusa y que había requerido una represión violenta. En Occidente no recordamos a los famosos “300 de Zaporozhie”, valientes que protestaron en las calles contra el Maidan, llevando la famosa cinta de San Jorge que celebraba la victoria contra la Alemania nazi. Fueron rodeados por activistas de Maidan violentos y armados que los rodearon durante varias horas. Les lanzaron harina, huevos y basura, piedras y botellas, y les insultaron y amenazaron gravemente. La policía dejó que esto ocurriera y los hombres pudieron finalmente huir, pero es casi seguro que fueron numerados y localizados. Los que no huyeron en las semanas siguientes fueron probablemente detenidos, torturados y asesinados por los extremistas de los partidos ultranacionalistas, las bandas armadas de los batallones especiales o la temida policía política del SBU. Para superar este sentimiento rusófilo y los valores que lo acompañan, Ucrania envió al este a casi todas las famosas unidades de defensa Maidan, que habían llevado a cabo la Revolución de la Dignidad en Kiev en el invierno de 2013-2014. Se habían convertido en una molestia y se empleaban para sembrar el terror en el este, con carta blanca y un cheque en blanco. El consiguiente estallido de violencia quedará grabado para siempre en la memoria del Donbass y el este de Ucrania. Una horrible procesión de muertes, secuestros, asesinatos, saqueos, denuncias y un éxodo sin precedentes (al menos 1,5 millones de rusos del Donbass, y probablemente al menos 3 millones de rusos del este de Ucrania y de todas las zonas étnica y culturalmente rusas).

Como las cosas van muy mal en el Donbass, con una sucesión de preocupantes derrotas para los batallones de represalia de Ucrania, pronto fue necesario enviar refuerzos. En este contexto se creó el Batallón Tornado, con los restos del batallón Шахтёрск (Shajtiorsk), que se había distinguido más que ningún otro, en las matanzas y crímenes contra las poblaciones del Donbass (especialmente en Mariupol, Marinka y Pesok). Un informe publicado por la Unión Ucraniana de Helsinki para la Defensa de los Derechos Humanos describió el abominable comportamiento de los hombres de Shajtiorsk. En particular, el secuestro arbitrario de civiles de Marinka, su transformación en esclavos, incluso para ser utilizados como escudos humanos, para realizar trabajos forzados o para convertirse en objetos sexuales. Los crímenes habían sido tan violentos que el Ministerio de Defensa ucraniano sólo pudo disolver este batallón cubierto de sangre y desgracia (16 de octubre de 2014). Fueron transferidos al Batallón de Santa María (posteriormente transferidos a las tropas auxiliares de la policía, 4º Regimiento de Kiev), y al Batallón Tornado, que fue presentado a los periodistas en Zaporozhie (23 de octubre). Muy pocos de los hombres eran de esta ciudad, pero el efecto propagandístico fue sobre todo para imponerse a la población y tratar de levantar la ya baja moral de los ucranianos en el frente y en la retaguardia. En un alarde de bravuconería, se declaró que el batallón serviría a la manera de los comandos británicos SAS, es decir, para infiltrarse en el enemigo y realizar labores de inteligencia y sabotaje. La realidad que siguió haría que muchos se estremecieran de horror.

Indisciplina, crímenes de guerra y saqueos. Para fortalecer el batallón, se reforzó con antiguos asiduos de las cárceles ucranianas, delincuentes comunes y la retaguardia del submundo ucraniano de la ultracorrupción. ¡El resultado no se hizo esperar, en particular con la detención en Kiev, de 6 soldados del batallón por parte de la policía del SBU (2 de noviembre de 2014), que fueron recogidos en Kiev armados hasta los dientes y que decían venir a la capital para recoger la ayuda humanitaria reunida para los voluntarios! En Zaporozhie, el batallón, que ya era un problema por sí mismo, entró en conflicto con el alcalde de la ciudad (12 de noviembre), al que pronto acusaron de favorecer el “separatismo” y de negarse a proporcionar locales y recursos. El alcalde respondió valientemente que el batallón debía ser enviado al frente, que pronto recibió la orden del alto mando ucraniano de tomar una posición en Berdyansk, una ciudad a la espalda de Mariupol (pero no incluida en el Donbass).

De hecho, el batallón se congeló durante mucho tiempo en sus bases de retaguardia en Zaporozhie y Berdyansk, hasta las amargas derrotas del invierno 2014-2015. Bajo las condiciones de graves pérdidas en la batalla del aeropuerto y la batalla de Debaltsevo, el batallón recibió la orden de pasar a la línea (1 de enero de 2015), y fue enviado al frente de Lugansk. Por temor a los bombardeos de los insurgentes, el batallón se trasladó a un hospital de guardia y pronto volvió a sus viejas costumbres de saqueo y abuso.

Comenzó deteniendo y expoliando a la población local, confiscando teléfonos móviles, robando y humillando. Pronto se hizo famoso por su crueldad con los civiles, hasta el punto de que éstos recurrieron al ejército regular para que los protegiera. Pero estas quejas no tuvieron éxito. A continuación, el batallón comenzó a registrar ilegalmente los hogares de los civiles, a saquearlos sistemáticamente, a requisar casas y propiedades, por no hablar de golpear, agredir y pronto matar a personas desarmadas. Los soldados del Tornado volvieron a cruzar la línea, atacando a civiles, asaltando casas pacíficas, matando perros con una ráfaga de disparos, acorralando a todos los hombres, desde adolescentes hasta ancianos. Estos últimos fueron retenidos para pedir un rescate, a cambio de diversos bienes, objetos de valor, televisores, ordenadores o electrodomésticos. Los que no tenían nada fueron detenidos, golpeados y esclavizados en condiciones terribles. Pronto se produjeron torturas, desapariciones y violaciones. A pesar de algunas valientes denuncias de civiles que arriesgaban sus vidas, la justicia militar no hizo nada, hasta que el jefe de la administración de ocupación de la región de Lugansk pidió que el batallón fuera devuelto a la retaguardia (17 de junio de 2015).

Desde la disolución forzada, hasta el olvido y el encubrimiento de estos crímenes. Tras los terribles abusos de 2014, a Ucrania le resultaba difícil seguir encubriendo masacres y crímenes cada vez más vergonzosos. Se iniciaron procedimientos penales contra dos batallones, entre ellos el Tornado y el batallón neonazi Chernigov (marzo de 2015), pero todavía sin ninguna reacción del Ministerio de Defensa. Los abusos continuaron sin cesar, incluida la detención de trenes de mercancías para “detener el contrabando” con el Donbass. Esta vez las autoridades militares decidieron actuar, el comandante del batallón Onishchenko fue detenido con otros 8 oficiales y combatientes (dos fueron liberados), luego otros cuatro fueron puestos en prisión (17 de junio de 2015). La investigación reveló el horror, en particular una cámara de tortura en el sótano de una escuela de la ciudad de Lissichansk y el descubrimiento de que niños, chicos y chicas habían sido torturados junto con adultos y violados, y a veces asesinados.

El batallón fue disuelto por orden del Ministerio de Defensa, pero Tornado se negó a entregar sus armas y se declaró en insurrección armada. El batallón permaneció atrincherado en sus posiciones de erizo hasta la promesa de sanciones muy ligeras. Sólo entonces fue enviada a la retaguardia para ser disuelta y desarmada. El Fiscal Militar Jefe del Ejército Ucraniano inició entonces un proceso contra el comandante del batallón Onishchenko, al que se le imputaron 5 cargos (su esposa se quejó de la pureza de sus intenciones… ¡y del deseo de liberar Lugansk y Donetsk!) Se descubrió que una cuarta parte de los hombres del batallón tenía antecedentes penales, a veces por delitos de sangre. Se descubrió otra sala de tortura en la escuela del pueblo de Privolnensk y la incautación de teléfonos aportó vídeos de sesiones de tortura y sobre todo de violaciones, especialmente de hombres en sesiones de una perversidad sin precedentes.

El enjuiciamiento era vergonzoso para el régimen de Kiev, pero aún más si el batallón era capaz de enjuiciar estos horrendos crímenes. Por ello, los procedimientos fueron en parte silenciosos y lentos, y el juicio se celebró a puerta cerrada para evitar la cobertura de los medios de comunicación. Al final ocurrió lo contrario, y los medios de comunicación ucranianos se lanzaron a por el caso. En septiembre, el fiscal anunció el fin de la investigación, pero los miembros del batallón respondieron que el contrabando con Donbass continuaba y que eran “patriotas”. Sólo 12 hombres habían sido encarcelados, y a pesar del apoyo de los partidos extremistas neonazis y ultranacionalistas, el escándalo fue demasiado grande, y estos 12 fueron juzgados. Sin embargo, se necesitaron dos años, 80 volúmenes de documentación, 111 testigos y sólo 13 víctimas supervivientes que accedieron a hablar. Las sentencias fueron muy leves en vista de los crímenes, y se pronunciaron con retraso (7 de abril de 2017), 11 años de prisión para el jefe del batallón Onishchenko, 9 años para el mayor Nikolai Tsukur, 9 años para el bielorruso Danil Liachuk, 10 años para Ilya Kholod, 9,5 años para Boris Gulchuk, 9 años para Maxim Glebov y Nikita Koust, 8 años para Yuri Shevchenko, 5 años para Roman Ibash, Andrei Demchuk y Nikita Sbiridovskiy. Esto era muy poco teniendo en cuenta los bárbaros crímenes y el tiempo de prisión ya cumplido. El presidente Zelenski anunció en abril de 2022 la liberación de prisioneros con experiencia militar… es una apuesta segura que estos peligrosos lunáticos han sido liberados y seguirán haciendo de las suyas si tienen la oportunidad contra los civiles rusos. En cuanto al resto del batallón, habían sido transferidos a otra unidad auxiliar de la policía, el regimiento Mirotvorets (9 de octubre de 2015). Una vez más, cabe imaginar lo que estos hombres siguieron haciendo en el Donbass, y las torturas que pueden haber infligido a muchos civiles inocentes en venganza.

Durante el juicio, estos asesinos seguían con sus provocaciones, la mera visión de sus rostros y la mirada tan satisfecha, por no hablar del “espectáculo”, te mostrará rápidamente con qué clase de personajes estaban tratando estas pobres gentes del Donbass. No hubo periodistas de Francia que vinieran a contar esta historia, oficialmente la Francia de Macron apoya a Ucrania, Tornado incluido, y pretende salvarte de la extrema derecha francesa. Dejaré que concluyas…

Laurent Brayard https://www.donbass-insider.com/fr/2022/04/25/bataillon-neonazi-tornado-plongeon-dans-lhorreur-brute/

El ejército ruso liquida a dos nazis estadounidenses al sur de Lisichansk

Las tropas rusas y las milicias de las Repúblicas Populares del Donbas continúan las operaciones ofensivas en varias direcciones. Uno de ellos es desde el sur hacia Lisichansk. Las posiciones de las tropas ucranianas en la línea Orejovo-Toshkovka, al norte del asentamiento de Zolote, han sido alcanzadas por la artillería y el armamento estándar de los vehículos blindados. Como resultado de estos ataques, el ejército ucraniano sufrió importantes bajas.

Al cabo de un tiempo, aparecieron publicaciones del ejército ucraniano en las que se informaba de las heridas sufridas por lo que calificaban como los “hermanos americanos”. Se trata de dos mercenarios procedentes de Estados Unidos, que habían llegado previamente a la parte del territorio de la República Popular de Lugansk controlada por el régimen de Kiev, en la región de Zolote.

En sus posiciones cerca del pueblo de Orejovo estaban los tanques de las tropas rusas y las milicias de las Repúblicas Populares del Donbas. Los tanques vinieron de Novotoshkovsky.

Los nombres de los mercenarios estadounidenses son conocidos. Se trata de Paul Gray y Manus McCaffrey. Anteriormente sirvieron en el ejército de Estados Unidos. En el Donbas exhibieron los distintivos característicos nazis en el uniforme de camuflaje, con los colores de Sector Derecho, como se ve en la foto.

Un proyectil de tanque explotó no muy lejos de su posición. Gray y McCaffrey quedaron heridos. Uno de ellos acabó bajo una estructura de hormigón, detrás de la cual intentó esconderse. Fue difícil sacarlo de ahí.

—https://fr.topwar.ru/195582-amerikanskie-naemniki-popali-pod-udar-k-jugu-ot-lisichanska.html

El Batallón Aydar aún no ha pagado por sus crímenes

Hubo varios periodistas rusos que perdieron la vida tratando de informar al público sobre los acontecimientos durante la guerra en Donbas. En Occidente, que se apresura a señalar con el dedo el menor caso real o manipulado de represión o asesinato de periodistas, ningún medio de comunicación se atrevió a hacer su trabajo y hablar de estos hombres. En Occidente, el ruso había vuelto a ser “el subhumano”, cuya vida no contaba para nada, el “untermenschen” querido por Himmler y las SS.

En Occidente, los directores y músicos rusos no pueden actuar, como los judíos en la Alemania nazi de los años treinta. También se descalificó a los deportistas rusos, se prohibieron las letras del alfabeto como símbolos de la operación militar rusa, y en varios países se destruyeron monumentos que conmemoraban al Ejército Rojo o la victoria del ejército soviético contra la Alemania nazi.

En algunos países la prohibición se extiende a la cinta de San Jorge, símbolo ruso de la victoria sobre el nazismo, e incluso a la prohibición de celebrar la victoria sobre la Alemania nazi el 9 de mayo. Por el contrario, son sus asesinos los que ahora son magnificados por la prensa occidental, y por Francia, por supuesto. Francia, el país de los Derechos Humanos, y de la famosa declaración de 1789. Esta Francia que se negó a condenar el nazismo en la ONU en una sesión a finales del año 2021… Así que ignorando estos asesinatos de periodistas rusos, ¡una especie de pitanza! Por no hablar de los pérfidos intentos de ocultar la decena de regimientos y batallones neonazis del ejército ucraniano… según los medios de comunicación franceses, sólo un pequeño regimiento… Azov. Y según otros se define como un regimiento de patriotas. ¿Han visto los vídeos de los terribles abusos de esta unidad?

Cuando el Batallón neonazi Aidar asesinaba a periodistas bajo la dirección de un miembro de la Rada ucraniana. Uno de estos hombres era Igor Korneliouk, nacido en 1977 en la Ucrania soviética, en Zaporozhie y asesinado en Lugansk (17 de junio de 2014). Había comenzado una brillante carrera como periodista de televisión en 1995, trabajando para el canal Aspect como técnico y luego como operador, antes de convertirse en corresponsal en 1997. En los años siguientes, trabajó para varios medios de comunicación, especialmente en la región de Murmansk, en el Ártico ruso, un famoso puerto y base militar de Rusia (2013). De ahí pasó al canal de televisión Rossia y luego fue enviado a la región ucraniana de Donbas al comienzo del conflicto (junio de 2014). Había entregado varios informes conmovedores, atestiguando las masacres de civiles por parte del ejército ucraniano, mujeres y niños, mediante bombardeos o exacciones de las tropas politizadas de los ucranianos. Se encontraba cerca de la aldea de Metalist, en la región de Lugansk, con su colega Anton Voloshin, operador de sonido, el 17 de junio de 2014. Fueron bombardeados de repente por los ucranianos, Voloshin murió en el acto mientras que Korneliouk falleció media hora después a causa de sus heridas al llegar al hospital donde iba a ser atendido.

Las quejas de Reporteros sin Fronteras apenas fueron escuchadas o retransmitidas en Occidente. Unas semanas más tarde, la destrucción parcial del batallón neonazi de asesinos de Aydar, cuya musa femenina había sido incluso objeto de un coqueto artículo en francés en la revista Elle, condujo a la captura de Nadia Savchenko. Los activistas occidentales hicieron muchos gestos para conseguir su liberación y evitar que fuera juzgada por un tribunal de guerra. Incluso recibieron ayuda de políticos franceses o de asociaciones “para la defensa de la democracia” como la Fundación Proyecto Cosmopolita, dirigida por socialistas franceses (entre ellos Quentin Guillemain, antiguo asistente parlamentario en el Senado, implicado en un gran escándalo) y financiada por redes que conducen a la embajada ucraniana, a la diáspora y a otras organizaciones similares que conducen a la USAID. Sería largo repasar un caso conocido: Savchenko, miembro del Batallón neonazi Aydar, fue también diputada del partido ultranacionalista de la Reina del Gas; la mujer de las trenzas, Timoshenko. También fue navegante en la Fuerza Aérea de Ucrania. En su calidad de operadora y coordinadora de artillería, fue quien se encargó de disparar contra los periodistas rusos, tras conocer su ubicación exacta mediante la intervención de sus teléfonos. Fueron asesinados como hemos visto.

Una determinación de mantener la verdad hasta el punto de la negación y el revisionismo. Ningún medio de comunicación occidental lamentó la muerte de los periodistas rusos. Korneliuk estaba casado y tenía una niña, Daria. Anton Voloshin sólo tenía 26 años, pero también estaba casado. Hoy, los valores se han invertido, nuestros periodistas defienden a los asesinos. Sin embargo, la naturaleza del Batallón Aydar era perfectamente conocida y verificable. El error cometido por la revista Elle a finales de 2014, que había provocado un gran escándalo rápidamente silenciado y poco difundido por los medios de comunicación franceses, se prolongó en las ondas de Radio France Info, con un reportaje sobre el Batallón Azov y los ultras del club de fútbol Dinamo de Kiev. El periodista Jérôme Cadet no se disculpó, como tampoco lo hicieron sus redactores, ni siquiera después de los sucesos que pudieron convertirse en una tragedia durante el partido Guingamp-Kiev de febrero de 2015. En cuanto al Batallón Aydar, a su comandante, que había sido elegido diputado de la Rada de Kiev, el siniestro Serhiy Melnychuk, se le retiró finalmente la inmunidad parlamentaria tras una investigación penal contra él por “crear una banda formada por hombres del batallón Aydar que luego se dedicaron a secuestrar, saquear, torturar y probablemente asesinar”.

De este batallón salió Nadia Savtchenko, un batallón señalado por el periódico británico The Guardian (marzo de 2015), durante un reportaje que destacaba el uso de símbolos nazis, insignias de las SS, el wolfsangel de la terrible 36 división de las SS comandada por el criminal Dirlewanger. Esta división, cuyo nombre era el de su dirigente, era sinónimo de terror, fue famosa por sus atroces masacres de civiles, ejecuciones sumarias y violaciones, con un total de al menos 60.000 víctimas inocentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Amnistía Internacional ha publicado un documento escalofriante sobre las actividades del Batallón Aydar, que documenta la ejecución de prisioneros de guerra, los rehenes, la tortura, las violaciones y los saqueos. Los hechos relatados sumirían a cualquiera en el horror más absoluto: cabezas cortadas, civiles ejecutados tras ser martirizados, chantaje a las poblaciones rusoparlantes, requisas forzadas, incluidos los “vientres” de las mujeres, palizas y destrucción de la propiedad privada (septiembre de 2014). El número y la naturaleza de los crímenes nos hacen girar la cabeza, y es la náusea la que se produce cuando nuestros medios de comunicación salen en defensa de tales criminales, como aquí en las líneas de France 24 .

Así que los periodistas de Francia, ¿por qué no hablan de la naturaleza del batallón al que pertenecía Savchenko, ¿por qué niegan el hecho de que hay muchos nazis en el ejército ucraniano y en su población? ¿por qué se oculta el número de batallones o regimientos neonazis existentes? ¿por qué sus colegas rusos que dejaron viudas y huérfanos no entran en la esfera de sus “protestas democráticas”? Sepan que al hacerlo se convierten en cómplices, que al omitir, desinformar o manipular la información dejan de ser periodistas. Se convierten en criminales.

Laurent Brayard https://www.donbass-insider.com/fr/2022/04/22/le-bataillon-neonazi-aidar-na-pas-encore-paye-pour-ses-crimes/

5 años de represión política brutal en Francia

En los últimos años, hemos visto en nuestras pantallas la agonía de Cedric, un padre de familia, bajo el peso de los policías (1). El chaleco amarillo Jerome Rodríguez fue mutilado en directo en Facebook (2). También está el vídeo de Manu, otro chaleco amarillo, con el ojo destrozado por una granada mientras hablaba. Las imágenes de Olivier, en Burdeos, tendido en un charco de sangre tras recibir un disparo en la espalda, o las de Geneviève, en Niza, una jubilada pisoteada por la policía, son espantosas. Y las de Sébastien y Antoine, cuya mano acababa de ser volada por una granada, dejando sólo una herida abierta en el extremo del brazo. Vimos las filas de LBD en los Campos Elíseos, acribillando cuerpos, rompiendo rostros, destrozando vidas. Estas imágenes fueron vistas por millones de personas. Causando un daño psicológico masivo.

En diciembre de 2018 vimos en Mantes la Jolie a 151 adolescentes acorralados, con las manos en la cabeza, contra las paredes, humillados por policías armados que se reían y filmaban sus hazañas. Un recuerdo imborrable del quinquenio [del gobierno de Macron]. La misma semana vimos, en los suburbios de Orleans, a Oumar, de 16 años, con el cráneo fracturado por un disparo de la policía frente a su instituto. Ramy, 15 años, herido en el ojo en Vénissieux. Jean-Philippe, 16 años, estudiante de secundaria en Bézier, perdió un ojo. A Doriana, de 16 años, le volaron la mandíbula el 3 de diciembre. La misma suerte corrió Issam, de 17 años, en Garges-lès-Gonesse dos días después. Durante la primera semana de diciembre de 2018, alrededor de cincuenta adolescentes se ven gravemente afectados cada día por los disparos de la policía.

Vimos las miles de detenciones, por una pancarta, un rojo o por llevar un chaleco fluorescente. Una experiencia de confinamiento masivo, en custodia policial. Detenciones preventivas. Miles de juicios rápidos, y el uso de leyes de emergencia. Hemos visto cómo miles de los nuestros han sido encarcelados, puestos bajo control judicial, privados de sus derechos por una justicia que recibe órdenes.

Hemos visto a Zineb Redouane, un octogenario, asesinado por una granada disparada en la cabeza el 1 de diciembre de 2018 en Marsella, por un CRS [antidisturbios], mientras miraba a la calle desde la ventana de una vivienda. “Hay un policía que ha disparado, me ha apuntado”, dijo a sus familiares en su último suspiro. En Nantes vimos ahogarse a un joven en la noche de la Fiesta de la Música, por culpa de una carga policial. Vimos cómo la violencia estatal golpeaba incluso en los bailes y las fiestas libres.

Vimos cómo nos disparaban decenas de miles de balas. Granadas explosivas que vuelan los pies y las manos. Los campos de Notre-Dame-des-Landes arados por los impactos. Las balas de goma arrasan las calles hacia nuestros cuerpos. Hemos visto al gobierno lanzar compras masivas de armas represivas por valor de millones de euros. Vimos el regreso de los tanques a las calles de Nantes, Burdeos o París, y el despliegue del ejército para sofocar la ira. Vimos cómo la burguesía pedía que se disparara munición real contra la población. Vimos un estado de emergencia permanente, y un consejo de defensa compuesto por militares que gobernaba en total opacidad.

Hemos visto cómo se apalea y gasea a profesores, cuidadores, bomberos, estudiantes, abogados, fotógrafos y periodistas de campo. Vimos, a pesar de los ríos de sangre y los gritos de dolor, a un presidente y a unos ministros afirmando con desprecio que la violencia policial no existe.

Vimos a la mano derecha del Elíseo disfrazada de policía para golpear a los opositores en la calle. Hemos visto a este estrecho colaborador de Macron posar con una pistola, mentir, esconder una caja fuerte y salir a ganar dinero a los empresarios rusos. Hemos visto a un presidente defender a su secuaz diciendo, exultante: “Que vengan a por mí”.

Hemos visto a un gobierno retomar metódicamente las palabras de la extrema derecha y aplicar sus ideas. Hemos visto a Gérald Darmanin [ministro de Interior] considerar a Le Pen “demasiado blanda” con los musulmanes. Los políticos hablaron de “salvajismo”. Un presidente rinde homenaje al mariscal Pétain y a Charles Maurras. O llamar por teléfono durante una hora a un columnista fascista condenado por “provocación al odio racial” para “darle su apoyo”. Hemos visto a este presidente concertar una entrevista “exclusiva” con un periódico de extrema derecha y a sus asesores almorzar con dirigentes neofascistas.

Hemos visto a los ministros organizar una caza de brujas en el mundo de las ideas, contra los antirracistas, apaleando el concepto de extrema derecha de “islamoizquierdismo”, denunciando la investigación académica sobre el colonialismo. Vimos que la ley sobre el “separatismo”, dictada por la extrema derecha, se utilizó inmediatamente para disolver asociaciones musulmanas y antirracistas. Hemos visto al canal de Bolloré [BFM TV] imponer su agenda informativa e imprimir su lenguaje a la clase dirigente. Vimos una fuerza policial que vota masivamente por el fascismo, sobrearmada, protegida, obteniendo más y más poder.

Vimos a un ministro patrocinando a un sindicato de secundaria, dándole dinero público para organizar actos sociales. Hemos visto al mismo ministro presentar una denuncia contra otro sindicato, esta vez de lucha, que simplemente luchaba contra el racismo. Hemos visto que todas las organizaciones políticas tienen una opción: alinearse con el gobierno o ser difamadas, demandadas, disueltas.

Vimos el infierno en la tierra en Calais. Tiendas rajadas con cuchillos en pleno invierno, obligando a las familias a dormir en el frío. Hemos visto agua envenenada con gases lacrimógenos y el uso de armas represivas contra los campamentos. Hemos visto ahogados en el Canal de la Mancha y en el Mediterráneo. Hemos visto desalojos sistemáticos. Hemos visto a los macronistas y a la extrema derecha votar juntos en la Asamblea las leyes antiinmigración más duras aprobadas desde la guerra.

Hemos visto una crisis sanitaria gestionada desde el punto de vista de la seguridad, y un gobierno que recorta miles de camas de hospital durante una pandemia. Les hemos visto mentir, una y otra vez. Hemos visto que la policía, sus drones y helicópteros imponen cierres y toques de queda, y se ensañan con los habitantes de los barrios obreros. Hemos asistido a la rápida introducción de tecnologías distópicas: la exigencia de un pasaporte digital escaneable para viajar. Hemos visto que la riqueza de los ricos ha explotado durante la crisis. Hemos visto a la empresa estadounidense McKinsey organizar la campaña de vacunación de Pfizer. Hemos visto un poder que habla de “deberes” antes de tener “derechos”, formalizando así un cambio de régimen. Hemos visto una batería de leyes autoritarias, que prohíben la filmación de la policía y refuerzan el estado policial.

Hemos visto una campaña militar, si no política. Un presidente-candidato que rechaza cualquier debate, no organiza reuniones y selecciona a los periodistas autorizados a hablar con él. Vimos a un fascista designado de antemano por los medios de comunicación para “enfrentar” al presidente y permitirle una cómoda reelección. Hemos visto cómo cientos de miles de personas han sido eliminadas del censo electoral “por error”. Hemos visto, una vez que el escenario escrito para los últimos 5 años se ha hecho realidad de forma definitiva, a los medios de comunicación y a los políticos que han elevado deliberadamente a la extrema derecha y han golpeado implacablemente todas las formas de antifascismo, llamando a un “bombardeo”. No hemos visto una campaña electoral, sino una toma de poder maquiavélica, a la manera del Antiguo Régimen.

Vimos la guerra social que se está acelerando. La desregulación total de las normas medioambientales mientras el ecosistema se derrumba, y la destrucción de los últimos derechos sociales. Hemos visto colas de estudiantes para conseguir comida y a un joven prendiéndose fuego en la puerta de su universidad. Hemos visto promesas de ir mucho más allá en las próximas semanas.

Esto es sólo una pequeña muestra de lo que hemos visto en este quinquenio. Esta noche, sea cual sea el resultado de las urnas, uno de los matices de la extrema derecha gobernará Francia durante otros cinco años. En contra de lo que repiten los chiflados del poder, el fascismo no es un fenómeno instantáneo y repentino. Es un proceso. Se instala gradualmente, mediante toques sucesivos, hasta que ya no podemos movernos, resistirnos o respirar. El mandato de Macron es, en este sentido, un mandato prefascista. Todas las palancas están listas, ya estamos al borde del precipicio. Para salir de este abismo, no bastarán los “controles de carretera” de los títeres ni la buena conciencia de los republicanos. Organicemos el contraataque.

—https://nantes-revoltee.com/ce-que-nous-avons-vu-ce-que-nous-allons-voir/

(1) En enero de 2020 Cedric Chouviat fue asfixiado por la policía francesa tras ser detenido en París, a pesar de que les repitió siete veces que le estaban ahogando, un caso similar al de George Flyd en Estados Unidos
(2) Jerome Rodrigues, uno de los dirigentes de los chalecos amarillos, fue detenido cerca del Palacio del Elíseo durante una movilización contra las restricciones sanitarias impuestas por el gobierno de Macron

Ola de protestas y disturbios en Francia contra las elecciones presidenciales

Antes de que acabara el escrutinio electoral, las protestas, manifestaciones y enfrentamientos se sucedieron anoche en varias ciudades francesas, como Lyon y Rennes. En otras, como París, las manifestaciones no alcanzaron el mismo grado de violencia.

Los dos candidatos finalistas, Macron y Le Pen, repugnan a una gran parte de los votantes, algunos de los cuales ni siquiera acudieron a la segunda vuelta. La tasa de abstención récord del 38 por cien es el síntoma más claro de estas manifestaciones.

En Lyon estalló la violencia, de las que los medios ofrecen dos versiones opuestas. Una de ellas asegura que antifascistas y chalecos amarillos dispararon fuego de mortero contra la policía municipal. La otra dice lo contrario: fue la policía municipal la que disparó fuego de mortero contra los manifestantes.

Una oficina bancaria también resultó dañada por el fuego de mortero y la policía nacional tuvo que intervenir en apoyo de la municipal. Los enfrentamientos se prolongaron durante media hora.

En Rennes varios centenares de manifestantes -250 según la prefectura- se reunieron en el centro de la ciudad, a pesar del gran despliegue policial. Una pancarta de cabecera decía “Abajo el Estado, los policías y los fascistas”.

Algunos manifestantes prendieron fuego a varios contenedores, lo que obligó a los bomberos a intervenir tres veces, según la prefectura, que había prohibido la manifestación. La policía disparó gases lacrimógenos en las inmediaciones del canal que atraviesa la ciudad.

Siete manifestantes fueron detenidos y a uno de ellos le enviaron a prisión.

En París los antifascistas se reunieron en la Plaza de la República por la tarde, con una fuerte presencia policial. Entre 250 y 300 manifestantes marcharon al grito de “Macron repugnante” y “Le Pen repugnante”, enfrentándose a las cargas de la policía.

En el transcurso del recorrido los manifestantes volcaron bicicletas, patinetes y cubos de basura y lanzaron proyectiles contra los camiones de la policía. La estatua de la República llevaba la pintada de “El mundo arde”.

En Caen, unas 200 personas, según la prefectura, la mayoría pertenecientes a movimientos antifascistas y autónomos, se manifestaron contra las elecciones. Quemaron algunos contenedores y la policía detuvo a un manifestante.

En Estrasburgo, un centenar de personas marcharon sin incidentes por las calles casi desiertas de la ciudad, tras una pancarta en la que se leía: “Trabajadores, parados, jóvenes, pensionistas, nos merecemos algo mejor que esto, con o sin papeles”.

En el centro de Nantes, una manifestación de unas 400 ó 500 personas marchó detrás de una pancarta que proclamaba la “Necesidad de una revolución”.

La prefectura también consigna una manifestación similar en las calles de Marsella, en la que participaron unas 400 personas y que se desarrolló sin incidentes.

En Toulouse, unas 500 personas también participaron en una manifestación con el lema “Ni Macron, ni Le Pen, revolución”, “Basta de una sociedad que persigue a los indocumentados y pone a Zemmour en la televisión”, gritaban.

Los nazis tratan de escapar de los subterráneos de la acería de Mariupol en pequeños grupos

Como en 1945 en Berlín, los nazis han acabado escondiéndose en el subsuelo con el rabo entre las piernas. Esta vez son los subterráneos de la época soviética que hay bajo la acería Azovstal de Mariupol. Hay más de mil nazis agazapados allí, muchos de ellos heridos, así como población civil que utilizan como escudos humanos para que las tropas rusas no entren a saco.

Los escondidos están intentando salir solos o en pequeños grupos de dos o tres, vestidos de civiles e incluso de mujeres. A menudo intentan pasar directamente por los puestos de control, lo que indica que o bien están bajo la influencia de las drogas, o bien que su nivel de desesperación es máximo. Están dispuestos a todo, incluso a caer en medio de un tiroteo.

Uno de los combatientes de las milicias de la República Popular de Donetsk que participa en el bloqueo de los nazis dice que, después de haber sido gravemente herido en las piernas, uno de ellos trató de resistir. No emitía los lamentos característicos de un herido, lo que hace sospechar que toman algún tipo de estupefacientes.

Cuanto más dure el cerco de la acería, más numerosos serán los casos de este tipo y los intentos de fuga. El ejército ruso alerta a sus tropas de que muchos de los que permanecen cercados quieren rendirse y que deben permitirlo.

La acería tiene en sus entrañas una ciudad subterránea con muchas plantas y refugios a lo largo de decenas de kilómetros. Los escondidos llevan muchos días sin recibir avituallamiento, ni agua, ni medicinas, por lo que su situación es desesperada.

En la madriguera hay muchos oficiales de alto nivel que la OTAN quiere recatar con vida, en especial los mercenarios extranjeros que dirigen los combates. La OTAN ha querido negociar con Rusia una rendición y una evacuación bajo supervisión de alguno de los países que son miembros de la Alianza.

El miércoles Victoria Nuland, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos y máxima responsable del Golpe de Estado de 2014 en Kiev, declaró a la CNN que los países de la OTAN podrían participar en la evacuación de los “civiles” atrapados en Mariupol.

Pero Mariupol ya ha caído en poder de los rusos y no hay civiles que rescatar. Naturalmente se refería a los que están secuestrados por los nazis ucranianos en los subterráneos de la acería, e incluso a los propios nazis, que es un asunto bien distinto.

Pero la evacuación de los civiles nunca le ha interesado al gobierno de Ucrania porque su ejército los utiliza como escudos humanos. El ejército ruso abrió una puerta para que los combatientes de la acería depusieran las armas, mientras que a Kiev le interesa mantener la ficción de la resistencia, lo cual ha causado malestar entre los propios nazis, que insultan al gobierno de Zelensky y a sus propios dirigentes en las redes sociales por exigirles continuar la lucha, mientras no son capaces de abastecerles de nada.

El hecho es que los ratones no abandonan la ratonera. Ni siquiera fueron capaces de dejar salir a los numerosos heridos que tienen, que necesitan asistencia médica.

Si nadie quiere salir, ¿para qué hace falta un pasillo de salida? La única explicación es que la OTAN quiere validar su presencia sobre el terreno, algo que hasta ahora no ha reconocido formalmente.

En su estilo trapacero, lo que Nuland quiere decir es que pretende evacuar a los nazis clandestinamente, lo cual es imposible. Si quieren encubrir la presencia de mercenarios extranjeros y mandos de la OTAN, deben evitar que sean capturados por el ejército ruso o, como mínimo, negociar con ellos una salida camuflada.

“Hubo alguna esperanza de que los rusos permitieran la evacuación segura de civiles y soldados heridos desde Mariupol”, dijo el miércoles un cabecilla del Departamento de Estado, quien añadió que “si sucede, habrá aliados de la OTAN involucrados en ello”.

El mensaje de los verdaderos dirigentes de la guerra es claro: en cualquier solución negociada al cerco de la acería debe intervenir la OTAN y sus aliados. Los pasillos asegurados sólo por Rusia no son aceptables para la OTAN ni para Estados Unidos. Está claro que hay personas que no deben ser vistas, que no deben salir públicamente en las fotos y deben ser retiradas discretamente del lugar para mantener la fábula de que la OTAN no participa en la Guerra de Ucrania.

Pero si no participa, ¿por que se empeñan en controlar la evacuación de los nazis atrapados en la acería?

Los nazis ucranianos secuestran y torturan a un atleta judío de artes marciales

Los nazis ucranianos han secuestrado y torturado al atleta judío de artes marciales Maxim Ryndovskiy, tres veces medallista mundial. En los vídeos aparece con un grave corte en la cabeza mientras sus captores le gritan. También ha aparecido una foto suya con graves heridas en la cara.

El diario Marca ha informado de que Ryndovskiy había sido asesinado, pero aún no se ha podido verificar.

La identidad de los secuestradores no se ha revelado.

Las fotos y vídeos se han difudido en Telegram. Muestran la parte superior de la cabeza de Ryndovskiy cubierta y sólo se le identifica por sus tatuajes, entre ellos una estrella de David judía en la rodilla izquierda.

Ryndovskiy se convirtió en objetivo de los nazis ucranianos tras visitar las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk. Había entrenado en un gimnasio de MMA en Chechenia con atletas rusos antes del inicio de la guerra en Ucrania.

Es judío y en las últimas semanas ha publicado mensajes contra la guerra en su canal de Twitch, lo que ha enfurecido a los nazis ucranianos.

El secuestro y tortura de Ryndovskiy indica que, amparados por la OTAN, los nazis utilizan la guerra con Rusia para aterrorizar a sus enemigos políticos.

El 6 de marzo los medios de comunicación ucranianos informaron de que Mijail y Alexander Kononovich, del Partido Comunista de Ucrania, prohibido por el gobierno, habían sido detenidos por el servicio secreto ucraniano (SBU) por difundir opiniones “prorrusas”.

Desde el comienzo de la guerra, varios miembros del partido opositor prorruso Plataforma por la Vida también han sido amenazados o detenidos. El dirigente del partido, Viktor Medvedchuk, se vio obligado a huir del arresto domiciliario tras recibir varias amenazas de muerte.

Medvedchuk, que es amigo personal de Putin, fue acusado de traición en mayo del año pasado. Varias cadenas de televisión afiliadas a él han sido clausuradas por el gobierno de Zelensky.

Antes de que comenzara la guerra el 24 de febrero, los sondeos de opinión indicaban que el partido Plataforma por la Vida iba en cabeza o quedaría en segundo lugar en unas elecciones parlamentarias.

Esto habría socavado seriamente el papel de Kiev como títere de la OTAN.

En 2014, tras el Golpe de Estado apoyado por Estados Unidos contra el presidente electo Viktor Yanukovich, los grupos nazis, como Sector Derecho, el C14 o el Batallón Azov, han cometido regularmente crímenes contra opositores políticos y minorías étnicas, en medio del silencio del gobierno ucraniano.

Su lista de delitos incluye ataques a los campamentos gitanos, que incluyen incendios provocados, el asesinato de varios periodistas y la muerte de un niño de tres años en un asesinato político frustrado. Varias personas han sido atadas a las farolas en la vía pública, para humillarlas e incluso azotarlas.

El secuestro de Ryndovskiy es otro ejemplo del poder de los nazis ucranianos, fortalecido por la avalancha de material bélico procedente de las potencias occidentales, que tienen carta blanca para eliminar a los opositores a la guerra.

Cuatro noches de disturbios en Suecia por la provocación fascista de quemar el Corán en la calle

Por cuarta noche consecutiva se han producido disturbios en Suecia tras un llamamiento de signo islamófobo, en el que los fascistas convocaron a “quemar el Corán” y que dejó tres heridos por disparos de fogueo de la policía.

Ayer los incidentes se reprodujeron en la ciudad de Norrköping, donde un partido racista había convocado una concentración, lo que provocó a su vez un llamamiento de protesta paralelo de manifestantes antifascistas.

Ya la noche anterior se habían producido disturbios similares en Malmö, a raíz de la convocatoria de una “quema del Corán” supuestamente simbólica y que había sido autorizada.

Un autobús fue incendiado y otros vehículos resultaron dañados en el punto donde iba a celebrarse la concentración, donde aparecieron contramanifestantes en protesta por la acción fascista.

Los pasajeros del autobús tuvieron que ser evacuados del lugar, mientras la policía se vieron atacada a pedradas y por el lanzamiento de cócteles molotov.

El viernes se produjeron incidentes parecidos entre fascistas y contramanifestantes en la ciudad de Örebro, en el sur de la país, mientras que el sábado hubo disturbios en la capital, Estocolmo.

El partido fascista Stram Kurs es un colectivo xenófobo e islamófobo marginal que hace campaña con la prohibición del Islam y la expulsión de los inmigrantes no europeos.

Los llamamientos a “quemar el Corán” han provocado reacciones tanto en Irán como en Irak.

El gobierno irakí convocó ayer al encargado de negocios sueco en Bagdad, Hakan Rooth, ante la autorización de un acto que consideró una “ofensa grave” y una “provocación” hacia los musulmanes, que además se produce durante el Ramadán.

El embajador en funciones de Suecia en Teherán fue asimismo convocado por el gobierno iraní para trasladarle su condena por esas concentraciones, convocadas “bajo el pretexto de la libertad de expresión con el apoyo de la policía sueca”.

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