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Ataque aéreo contra una base de Wagner en la República Centroafricana

El domingo por la noche se produjo un ataque aéreo contra una base ocupada por el ejército centroafricano y los paramilitares rusos de Wagner. La base está en Bossangoa, en el noroeste de la República Centroafricana.

No hay constancia de muertos ni de heridos.

Según el gobierno, un avión procedente del extranjero lanzó explosivos sobre una posición mantenida por el ejército regular y sus aliados rusos desde febrero de 2021, cuando Bossangoa fue recuperada a las milicias de la Coalición de Patriotas por el Cambio (CPC).

“Los explosivos causaron importantes daños materiales”, dijo el gobierno centroafricano en un comunicado, en el que anuncia la apertura de una investigación para establecer la autoría de un ataque perpetrado por los enemigos de la paz, así como medidas para hacer frente a cualquier eventualidad.

El gobierno de Bangui afirma que el avión se dirigió al norte después de lanzar sus bombas sobre la base. En la frontera norte de la República Centroafricana se encuentran tres países: Camerún, Chad y Sudán. Bossangoa está a menos de 200 kilómetros de la frontera con Chad.

Las relaciones entre ambos países son tensas. El gobierno centroafricano reprocha a Chad haber dado asilo a los principales dirigentes rebeldes, entre ellos el antiguo presidente François Bozizé, dirigente del CPC. En mayo del año pasado Chad acusó al ejército centroafricano de haber matado a seis de sus soldados durante un ataque a un puesto fronterizo chadiano, presumiblemente con el apoyo de las tropas de Wagner.

En febrero, Timan Erdimi, dirigente de la Unión de Fuerzas de la Resistencia (UFR), un grupo rebelde chadiano, pidió el apoyo del grupo paramilitar ruso para derrocar al presidente del Comité Militar de Transición, Mahamat Idriss Deby. Al final, se unió al gobierno chadiano.

Algunos testigos del ataque mencionan un avión que hizo poco ruido. Esto excluye, a priori, un sobrevuelo a baja altura del objetivo, que habría sido alcanzado por cuatro bombas, visiblemente lanzadas con precisión.

“Es un avión sin luces y que no pudimos identificar, el objetivo era la fábrica de algodón que los rusos y las fuerzas armadas utilizan como base, no hay demasiados daños”, dijo Pierre Denamguere, el alcalde de la ciudad.

Cuando Estados Unidos bombardeó un laboratorio farmacéutico en Sudán

El año pasado murió Donald Rumsfeld, que estaba al frente del Pentágono en el momento de los atentados del 11 de setiembre de 2001. Entonces las cabezas de turco empezaron a tomar cuerpo en dos de los mejores representantes del Eje del Mal: Sadam Hussein y Bin Laden.

Pero ninguno de ellos era tan malo 20 años antes, cuando George Schultz, secretario de Estado, encargó a Rumsfeld que realizara una de esas giras discretas por Oriente Medio, de las que no aparecen en las noticias.

Saddam Hussein fue uno de los amigos que Rumsfeld visitó durante su viaje. Todavía no le habían colocado en el Eje del Mal porque estaba en guerra con Irán y a Rumsfeld no le importó entregarle lo que le pidiera, especialmente el armamento químico con el que gaseó a los kurdos.

El tiempo pasa muy rápido. En sólo 20 años a Saddam Hussein le cambiaron al bando de los enemigos y sólo entonces descubrieron que tenía armas de destrucción masiva. Empezó una guerra con 20 años de retraso.

En los ochenta, Estados Unidos (el triunvirato Reagan, Shultz, Rumsfeld) tenía otro buen amigo en Oriente Medio: Osama Bin Laden, un agente de campo de la CIA (“Tim Osman”) al que habían puesto al frente de la lucha contra los soviéticos en Afganistán (1).

Pero, lo mismo que Saddam, “Tim Osman” sólo fue un socio hasta que dejó de serlo. Al empezar la “guerra contra el terrorismo” también le cambiaron el bando. En tiempos de Bush el triunvirato (Reagan, Shultz, Rumsfeld) se había reconvertido en una pandilla de colegas de esos de toda la vida: Rumsfeld (Pentágono), Cheney (vicepresidencia) y Carlucci (CIA) con película propia (2).

Esta banda llevaba tiempo presionando para desatar una guerra en Oriente Medio. En 1997 escribieron una carta a Clinton para que declarara la guerra a Irak y, ante el poco éxito, al año siguiente empezaron los atentados contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Sudán. Luego le montaron el escańdalo de Monica Lewinsky.

Las presiones le obligaron a Clinton a una acción singular: el bombardeo del laboratorio farmacéutico Al Shifa en Sudán, acusado de fabricar armas químicas. Los principales medios de comunicación de todo el mundo se manifestaron como tienen por costumbre: apoyo incondicional a cualquier agresión que proceda de Estados Unidos.

El ataque, en el que dispararon 14 misiles, mató a un trabajador e hirió a otros once. Se había inaugurado un año antes y empleaba a más de 300 trabajadores, produciendo medicamentos tanto para uso humano como veterinario.

Se supo muy pronto que los pretextos invocados por Clinton y sus portavoces eran mentira y quedó acuñada la expresión “wag the dog”, que da titulo a otra película paródica a la que ya le dedicamos una entrada. En castellano se tradujo por “Cortina de humo” (3), aunque también se podría traducir muy libremente por “a otro perro con ese hueso”. En Irak no había armas de destrucción masiva y la fábrica sudanesa no elaboraba armas químicas.

Al Shifa no era una instalación militar, ni secreta. No ocultaba nada extraño. Había sido visitada por funcionarios de la Organización Mundial de la Salud y los estudiantes de la escuela local de farmacia recibían una parte de su formación en sus dependencias. Incluso los niños la visitaban como parte de sus actividades extraescolares.

El laboratorio producía antibióticos y jarabes para la malaria, así como medicamentos para la hipertensión, la diabetes, la úlcera, la tuberculosis y el reumatismo. Elaboraba la mitad del suministro del fármaco típico para la malaria, la cloroquina. Una gran parte de los medicamentos veterinarios utilizados en Sudán procedían de aquellas instalaciones. El país se enfrentó a una escasez inmediata de suministros críticos, pero los medios no contaron nada de aquello.

¿Por qué destruir un laboratorio farmacéutico en África?

¿Por qué destruir un laboratorio farmacéutico en África? Las cortinas de humo siguen en marcha. No hay mas que leer las tonteorías de la Wikipedia. La hipótesis más escabrosa asegura que su dueño real era Bin Laden, que había vivido una temporada en Sudán, bajo la protección del gobierno de Jartum.

Otros creen que el bombardeo se hizo para tapar las aventuras sexuales de Clinton con su becaria. En un país corrompido, lo inmoral eran los escarceos del Presidente con Lewinsky, no el bombardeo de un lejano país de África.

En los ochenta Sudán era el sexto mayor receptor de ayuda militar estadounidense, pero una década después la historia volvió a dar uno de esos giros insospechados que convierten a los amigos en enemigos, y a la inversa. El dinero pasó a financiar a los grupos armados del sur, mientras aislaba e imponía sanciones económicas al gobierno de Jartum.

Tras décadas de guerra, el hambre y las enfermedades eran una maldición escondida detrás de las consabidas invocaciones de las ONG humanitarias sobre la pertinaz sequía. En este contexto es en el que se produce el ataque contra Al Shifa, que vendía medicamentos a precios que representaban una media del 20 por cien de los precios de los mismos productos en el mercado internacional. Con la subvención del gobierno, el 15 por cien de los medicamentos se distribuían gratuitamente a los pobres.

Hoy Clinton dirige una fundación para defender la salud y los derechos humanos en el mundo. “Ha reunido más de 313 millones de dólares para investigar y desarrollar nuevas vacunas, medicinas y diagnósticos”, dice la CNN (4).

La destrucción de Al Shifa supuso que un país indigente gastara más dinero para importar medicamentos sustitutivos de los monpolios farmacéuticos. No existen estimaciones fiables de cuántos niños y adultos perecieron por la falta de medicamentos debido a la agresión, pero Jonathan Belke escribió en el Boston Globe que el bombardeo fue un crimen contra la humanidad.

Los más conspiranoicos creen que los instigadores de la destrucción del laboratorio sudanés fueron dos personas con intereses en la industria farmacéutica, Shultz y Rumsfeld, accionistas de la multinacional Gilead y competidores del laboratorio sudanés, que fabricaba remedios genéricos.

Desde 1997 hasta que se convirtió en Secretario de Defensa en 2001, Rumsfeld, fue presidente del consejo de administración de Gilead, que desarrolló el Tamiflú, un medicamento inservible que se vendió masivamente durante la pandemia de gripe aviar. El Pentágono gastó 58 millones de dólares en Tamiflú para las tropas estadounidenses repartidas a los largo de los cinco continentes. Pero el mayor desembolso procedió de países, como España, que compraron millones de dosis que fueron a parar directamente a la basura.

Los intentos se seguir con el engaño del Tamiflú durante la pandemia de “covid” no cuajaron. Había que repartir el pastel con otras multinacionales, como Pfizer, mientras los antivirales africanos quedaban desacreditados por los “expertos”. Fue como si el laboratorio hubiera sido bombardeado una segunda vez.

Una parte de los medicamentos que se producían en Al Shifa se exportaban a Irak, que en aquel momento estaba sometido a las sanciones de Estados Unidos. Lo autorizaba el programa de la ONU “Petróleo por alimentos”. Pero Estados Unidos está por encima de la ONU y quería transmitir un mensaje claro: de ninguna manera se puede ayudar a un enemigo de Estados Unidos.

Tras Sudán llegaría el turno de Irak, donde los pretextos seguían con un formato similar: 18 laboratorios fabricaban armas químicas, aseguró el Secretario de Estado, Colin Powell, ante la ONU. Pero si en Sudán destruyeron un laboratorio, en Irak destruyeron el país entero.

(1) http://whatreallyhappened.com/WRHARTICLES/binladen_cia.html
(2) https://www.filmaffinity.com/es/film170500.html
(3) http://www.filmaffinity.com/es/film194582.html https://mpr21.info/alienacion-cortina-de-humo-fabrica-de/
(4) https://cnnespanol.cnn.com/2016/08/24/que-es-la-fundacion-clinton-y-por-que-esta-envuelta-en-la-controversia/

África no comparte las obsesiones occidentales por Ucrania

El lunes la Asamblea General de la ONU votó una moción presentada por cuatro países, Ucrania, Canadá, Países Bajos y Guatemala, para que Ucrania reciba reparaciones de Rusia por los daños materiales y humanos causados por la guerra. La resolución no vinculante fue aprobada, pero sólo por una mayoría muy estrecha debido a la abstención de los países africanos, que reprocharon que la comunidad internacional tiene un doble rasero.

El resultado de la votación fue claro: 94 votos a favor, 14 en contra, 73 abstenciones, principalmente de países africanos, y el sí ganó por sólo siete votos. Malí y Eritrea, como era de esperar, votaron en contra del texto. Aunque los demás optaron por abstenerse, no se anduvieron con rodeos ante la Asamblea General.

Tras reafirmar el respeto a la integridad territorial de todos los Estados, Sudáfrica consideró que la ONU debería hacer más para dedicar el mismo tiempo a resolver todas las situaciones de conflicto que amenazan la paz y la seguridad internacionales.

También lamentó que para la ONU las reparaciones sean importantes en algunas situaciones pero no en otras. Los Estados miembros no deben aplicar un doble rasero.

La geometría variable también fue denunciada por Kenia, que fue más allá: “Si Ucrania tiene el derecho soberano de reclamar los daños y las pérdidas causadas por el actual conflicto, también lo tienen todos los pueblos y países que han pedido reparación por la violencia colonial, la esclavitud y otros actos de agresión”.

Todos los Estados miembros de la ONU deberían estar dispuestos a escuchar las peticiones de otros países para que rindan cuentas de las injusticias históricas, dijo el representante africano.

Sierra Leona estuvo de acuerdo: “La Asamblea General no es un órgano judicial y no puede establecer consecuencias legales; debe reconocer a todas las víctimas de las injusticias históricas, incluyendo el racismo, el colonialismo y la esclavitud. Las reparaciones se refieren tanto al pasado como al presente”.

Egipto también lamentó el doble rasero de algunos Estados y advirtió que “la Asamblea debe adoptar un enfoque coherente en el futuro sobre sus prácticas”.

Nigeria se distinguió de este enfoque, pero se abstuvo al pedir que todos los esfuerzos actuales se centraran en el logro de la paz en Ucrania.

La República Democrática del Congo no participó en la votación por considerar que la agresión en el este del país por parte del movimiento rebelde M23, apoyado por Ruanda, es también un ataque a la integridad territorial. Dijo estar consternado por el silencio de la comunidad internacional hacia la agresión.

Voto tras voto, África se libera de su antigua tutela. El Continente Negro está haciendo oír su propia voz en el concierto de las naciones, que no tiene nada que ver con la que tenemos que soportar en Europa a diario.

En los años ochenta Nicaragua fue víctima de una agresión militar y un intento de golpe de Estados Unidos. El caso fue denunciado ante el Tribunal Penal Internacional, que condenó a Estados Unidos por agresión a pagar una indemnización de 17.000 millones de dólares. Desde hace 40 años Estados Unidos se niega a pagar absolutamente nada y la ONU no le reprocha nada.

Argelia firma un plan de cooperación estratégica con China

Argelia ha firmado un plan de cooperación estratégica con China que se extiende hasta 2026. Es el segundo plan de este tipo, ya que China y Argelia firmaron en 2014 el acuerdo de “asociación estratégica integral”, destinado a reforzar la cooperación económica entre ambos países.

En 2018 Argelia se unió a la Ruta de la Seda y este año ambos países han llegado a un consenso sobre el plan ejecutivo para la construcción conjunta de la iniciativa.

El plan se firmó al tiempo que Argelia ha presentado oficialmente su solicitud de adhesión al bloque BRICS. Pronto se celebrará una reunión de sus miembros en Pekín para definir los criterios de adhesión para la admisión de nuevos integrantes.

El pasado mes de septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, expresó el apoyo de su país a la integración de Argelia. “China apoya a Argelia en su papel de presidente de turno de la Liga Árabe y en la celebración con éxito de la Cumbre Árabe, y se congratula de su adhesión a la familia BRICS”, dijo.

El 8 de septiembre el embajador ruso en Argelia, Valerian Shuvaev, declaró que Moscú tampoco se oponía al deseo de Argelia de unirse al bloque. “Rusia no tiene ninguna objeción al deseo de Argelia de unirse al grupo BRICS, y el presidente Tebboune ha escrito al presidente Putin sobre este tema”, dijo en una conferencia de prensa celebrada en la embajada rusa en Argel.

Rusia suministrará 60.000 toneladas de hidrocarburos a Mali

Rusia suministrará a Mali 60.000 toneladas de hidrocarburos, 25.000 toneladas de trigo y 35.000 toneladas de fertilizantes por valor de 100 millones de dólares, que serán transportados de Moscú a Bamako a través del puerto de Conakry, según declaró el miércoles por la noche a la televisión pública Alousseni Sanou, Ministro de Economía y Finanzas de Mali.

“Tras nuestros intercambios, un primer envío de mercancías debería llegar a Bamako en unas semanas. Se trata de 60.000 toneladas de productos petrolíferos, 35.000 toneladas de fertilizantes y 25.000 toneladas de trigo”, declaró el ministro maliense de Economía y Finanzas.

Sanou subrayó que “este primer envío debería permitir trazar todas las demás dificultades vinculadas a las operaciones comerciales entre Malí y Rusia […] Debemos comprobar si se cumplen efectivamente todas las condiciones para el envío de cantidades mucho mayores y pensamos que los primeros pedidos deberían alcanzar un máximo de 100 millones de dólares”.

El ministro de Economía y Finanzas encabezó el 27 de octubre una amplia delegación maliense en Rusia para llevar a cabo negociaciones sobre varios sectores económicos.

Rusia ya se había declarado dispuesta a entregar gratuitamente 500.000 toneladas de grano a los países pobres en los próximos meses. Los detalles de esas entregas se discutirán entre Moscú y Ankara en la próxima cumbre del G20, que se celebrará los días 15 y 16 de noviembre en Indonesia.

Entre los países beneficiarios de las entregas están Yibuti, Somalia y Sudán.

El 29 de octubre el ministro de Agricultura ruso, Dmitry Patrushev, anunció que su país estaba dispuesto a sustituir completamente el trigo ucraniano en el mercado mundial a precios asequibles.

Una ONG estadounidense implicada en crímenes contra la humanidad en África

El lema “Las vidas de los negros importan” no se aplica a los negros africanos, según se desprende de un informe de Minority Rights Group (MRG) publicado en octubre de 2020 (1), que documenta tres años de violencia para desalojar a los batwa de sus tierras por parte de la administración del Parque Nacional Kahuzi Biega (KBNP), financiada por los gobiernos de Alemania y Estados Unidos y la organización mundial de conservación, Wildlife Conservation Society (WCS).

Los batwa son una minoría pigmea que vive desde hace miles de años en una de las reservas naturales más emblemáticas de la República Democrática del Congo (RDC), en la provincia de Kivu del Sur.

Los guardas del parque y los soldados del ejército congoleño mataron al menos a 20 batwas, violaron en grupo al menos a 15 mujeres y desplazaron por la fuerza a cientos más, después de que sus aldeas fueran incendiadas, asegura MRG en un comunicado.

La acusación relata escenas dantescas de crímenes contra la humanidad. El 23 de julio del año pasado, los guardabosques y los soldados destruyeron aldeas batwa dentro de la reserva natural. Los miembros de la comunidad describieron escenas de carnicería, con varios casos de violación en grupo, mutilación de las víctimas y toma de partes del cuerpo de los batwa como trofeos.

El objetivo último de la matanza es el desalojo de los batwa. Las administración del parque natural está llevando a cabo un programa de desalojo forzoso de los batwa que viven en el perímetro de su tierra ancestral.

La referencia a Alemania es a la Kreditantstalt für Wiederaufbau (KfW), una institución de crédito alemana muy implicada en la conservación en África. Dondequiera que esté el WCS estadounidense, el KfW nunca está lejos. Ambas instituciones comparten la idea de que el ser humano es una forma de contaminación ambiental y que una buena conservación requiere su eliminación.

Una tribu de ecodelincuentes

La campaña de violencia contra la población local se inició en 2015, cuando Warren Buffet y su hijo Howard G. Buffet declararon la “guerra total a la caza furtiva en África”. Howard empezó a comprar helicópteros y armamento pesado para acabar con los “eco-delincuentes” de África, aunque sean familias rurales que tradicionalmente sobreviven de la caza.

Después de trabajar en Tanzania, la atención del segundo hijo de Warren Buffet se dirigió rápidamente a la región de los Grandes Lagos, en particular a la República Democrática del Congo. A partir de 2014 los planes ambientalistas puramente científicos fueron sustituidos por la conservación militarizada.

En Epulu la WCS quería apoderarse de la mina de oro de Muchacha. El antiguo presidente congoleño Joseph Kabila se la prometió a una empresa estadounidense, pero finalmente fue adjudicada a una empresa china.

Mientras 300 miembros de la comunidad batwa se encontraban en Bugamanda, la operación comenzó como una emboscada con un gran contingente de guardabosques y soldados que abrieron fuego y sellaron la aldea con unas 20 bombas de mortero. Uno de los testigos recuerda a sus hijos “gritando mientras regresaban a nuestra casa devastada. Pero no era sólo nuestra casa. Quemaron todas las casas”.

Los guardabosques aprenden a disparar morteros

Los guardabosques fueron entrenados por mercenarios blancos en el manejo de armamento pesado, como morteros, semanas antes de atacar a los batwa en la reserva natural. A petición de Estados Unidos, la ONU mantiene un embargo sobre la venta de armas a la República Democrática del Congo.

Los instructores militares de la WCS no sólo se encargan de la formación militar, la elección y la importación de armas, sino también de la selección de los guardabosques, que proceden del Instituto Congolés para la Conservación de la Naturaleza (ICCN). Se trata de una fuerza especial dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, pero armada.

El ICCN mantiene una estrecha relación con las principales ONG ambientalistas, incluida la WCS, principal gestora de los parques y reservas congoleños. El ICCN es el principal, si no uno de los pocos gastos de la WCS. El verdadero jefe de la ICCN es la WCS.

El comandante Mburanumwe, encargado de controlar las Unidades de Intervención Rápida, la unidad de élite del ICCN, durante la masacre de los batwa, era Innocent. Llegó a la reserva desde el Parque Nacional de Virunga (la reserva de grandes simios más famosa del mundo, cerca de la ciudad de Goma, también bajo la gestión de la WCS), donde trabajaba como subdirector.

En 2019 Mburanumwe fue acusado de violar y dejar embarazada a una niña de 15 años, y de intentar asesinarla con una pistola. Se presentó una denuncia ante el Tribunal Militar de Kivu del Norte. Al año siguiente consideraron que era más útil trasladarlo a la reserva natural. Al mismo tiempo que su llegada, la violación se convirtió en un arma de terror recurrente en el parque.

Desde ese año Innocent dirige el ICCN en la Reserva de Fauna de Okapis, en la provincia de Ituri. Su despacho se encuentra junto al jefe de la WCS, el antiguo teniente coronel Mike Nicholls, que fue destituido de su cargo el 25 de octubre. La WCS conoce bien el pasado de Innocent, pero sostiene que “podemos trabajar con él porque no es demasiado corrupto”.

El ICCN publicó un informe rechazando las acusaciones (2). La WCS también niega en rotundo los crímenes, aunque defiende la militarización de las políticas ambientalistas.

(1) https://minorityrights.org/programmes/library/pnkb/
(2) https://www.iccnrdc.org/docs/RAPPORT-DE-LA-COMMISSION-D-ENQUETE-PNKB.pdf

Irán entrega drones al Frente Polisario para combatir al ejército marroquí

A principios del mes pasado el Frente Polisario anunció que pronto se equiparía con drones iraníes para luchar contra el ejército marroquí. “El ejército saharaui pronto utilizará drones armados en la guerra de desgaste en el Sáhara Occidental”, dijo el delegado saharaui, Omar Mansour, al presidente mauritano Mohamed Cheikh Ould El Ghazouani.

Tres semanas después, el eurodiputado Antonio López-Istúriz White, envió una pregunta escrita a Borrell, sobre “el uso de este equipo militar [drones iraníes] en el Sáhara Occidental y el grave riesgo que supone para la ya frágil seguridad y estabilidad de la región y del Sahel”.

La Unión Europea tiene motivos sobrados para preocuparse porque en el norte de África la guerra es cada vez más evidente y los alineamientos estratégicos también: mientras Marruecos se subordina a Israel, con Estados Unidos y España, los saharauis han recurrido a Irán, respaldados por Argelia y Rusia.

El equipamiento marroquí con drones israelíes es antiguo. En 2014 Marruecos adquirió tres drones Heron fabricados por Israel Aerospace Industries por 50 millones de dólares. En noviembre del año pasado, Haaretz informó de que Israel Aerospace Industries había vendido a Marruecos los drones kamikaze Harop.

Estados Unidos está considerando la posibilidad de ayudar militarmente a Marruecos que, por su parte, ha planteado ante la ONU la presencia militar de Irán en el Sahel: la rebelión huthí, que Irán apoya en Yemen con instructores militares y armas, podría repetirse en el Sahara.

El 4 de octubre Marruecos acusó formalmente a Irán de armar al Frente Polisario. Con motivo de una conferencia de prensa, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nassir Bourita, y su homólogo yemení, Ahmed Awad Bin Mubarak, denunciaron las acciones del régimen iraní contra la integridad territorial de Marruecos y Yemen. Nassir Bourita acusó a Irán, Argelia y Venezuela de haber firmado un acuerdo para financiar la compra de armas iraníes (radares y otras armas convencionales) destinadas al Frente Polisario.

En 2020 la firma de los Acuerdos de Abraham entre Israel y algunos países del Golfo cambió el equilibrio de fuerzas en el norte de África. El 14 de noviembre del año pasado un comandante del Frente Polisario fue asesinado por un dron marroquí al este del muro alzado por Marruecos.

El Frente Polisario acudió a Irán para defenderse de Marruecos. En julio Argelia solicitó a Irán el envío de equipos e instructores militares para contrarrestar la cooperación entre Israel y Marruecos. Teherán envió equipos militares y tres drones a una base militar situada a unos 30 kilómetros de Tinduf. Según algunas fuentes, el envío del equipo militar y los drones estuvo dirigido por Hezbolah.

Si los drones iraníes son una pesadilla en la Guerra de Ucrania, Marruecos y sus padrinos deberían medir mjeor cada uno de sus pasos.

Por lo demás, 22 países han presentado ofertas oficiales para la compra de drones iraníes, incluidos Armenia, Tayikistán, Serbia y Venezuela.

El turismo sexual invade África

Los confinamientos paralizaron uno de los más prometedores negocios de África, el turismo sexual, aunque con la nueva normalidad ya se pueden ver a blancos de edad avanzada con niños y adolescentes negros en parajes como el balneario de Saly, en Senegal.

El turismo sexual va en aumento. África es exótica y enigmática. Lo más caro es el viaje. Las revistas occidentales hablan de “escapadas románticas” y las guías gays de las zonas de ambiente, bares, discotecas, balnearios y playas.

Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos cita a isla Mauricio como un lugar de explotación de las personas, incluidos los niños. Junto a la caña de azúcar, la prostitución es el otro pilar de la economía.

Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, es el paraíso de la prostitución homosexual. La visitan un millón y medio de turistas cada año y el 15 por cien son homosexuales.

La capital de Gambia, Banjul, es el destino preferido de los pedófilos. A los occidentales les encantan los adolescentes negros muy jóvenes. Los llaman “bumsters”. Más de la mitad de la población tiene menos de 18 años y están en el paro.

A las mujeres blancas que llegan en busca de jóvenes de piel oscura les llaman “las marie claire”. Se las puede ver tumbadas en cualquier playa, mientras los adolescentes les aplican crema en la espalda para que no se quemen al sol (*).

En 2009 el Parlamento ugandés aprobó una ley que penaliza el turismo sexual y la pedofilia. Es de cara a la galería, porque todos hacen la vista gorda.

Lo mismo ocurre en Tanzania, donde la prostitución también es ilegal, pero hay 160.000 mujeres que viven de ello para alimentar a su familia. El 42 por cien de ellas son menores de edad.

En las ciudades costeras de Kenya el 30 por cien de las adolescentes están involucradas en el comercio sexual, según un estudio conjunto del gobierno y Unicef publicado en 2006.

Los países musulmanes tampoco se libran de la prostitución. Cualquier inconveniente de soluciona sacando la billetera ante la policía y los jueces.

El 2 por cien de la población egipcia vive de la prostitución, según la Fundación Scelles, lo que supone más de un millón y medio de personas. Entre 200.000 y un millón de niños son víctimas de la explotación sexual por parte de los turistas.

En Marruecos otro estudio de Unicef, publicado en 2016, habla de un 57 por cien de jóvenes que son víctimas de explotación sexual, de los cuales más de un tercio apenas tiene 13 años. Una décima parte de los profesionales del sexo empezaron a prostituirse ya a los 6 años.

(*) http://www.guardian.co.uk/travel/2004/oct/30/gambia.ecotourism.guardiansaturdaytravelsection

Una gigantesca máquina de movilizar dinero por el mundo: las ONG

De los miles de millones recaudados por las grandes organizaciones benéficas multinacionales, la trazabilidad suele verse comprometida por su condición de organizaciones filantrópicas. Las exenciones fiscales les protegen del escrutinio, aunque a veces recauden más dinero que la facturación de las grandes empresas multinacionales. En Estados Unidos, esta normativa fiscal se conoce como Ley 501. En la República Democrática del Congo (RDC), el estatus de ONG, y la exención fiscal que lo acompaña, es concedido por el Ministro de Finanzas y validado por el Ministro de Planificación. La ONG puede entonces actuar en el marco de un decreto ministerial que le otorga prerrogativas aún más amplias que las de un diplomático. Este modelo puede extrapolarse a casi cualquier nación con parámetros similares a los de la RDC. Una vez firmado el decreto ministerial, el derecho de supervisión nunca se ejercerá en la práctica.

Hay dos áreas en las que las organizaciones benéficas están trabajando duro: la comunicación y el marketing para crear nuevas estrategias de recogida de donaciones. No en vano, los directivos de estas grandes ONG proceden de las mejores escuelas de negocios y no de las ciencias duras o las humanidades. En términos de comunicación, su distribución es necesariamente la de los títulos más populares.

La Reserva Faunística de Okapi (RFO), en la provincia de Ituri, al noreste de la República Democrática del Congo (RDC), es una de las mayores del mundo: 13.000 kilómetros cuadrados. También es una de las regiones más ricas del mundo en recursos mineros. Sin embargo, la prensa de las grandes metrópolis llama a realizar donaciones, a pesar de no mencionan a los beneficiarios. RFO es un nombre genérico, no el de una entidad legal.

El llamamiento publicitario hace referencia a una misteriosa organización de representantes de la sociedad civil, “Alerta congoleña por el ambiente y los derechos del hombre” (ACEDH). La RFO laa dirige, desde hace treinta años, a la fundación estadounidense Wildlife Conservation Society (WCS), que nunca se mensiona en la publicidad, y que trabaja en estrecha asociación con Usaid.

Su recinto está en el pueblo de Epulu. Si la ACEDH está totalmente ausente sobre el terreno, lo que abunda son las graves violaciones de los derechos humanos, las vejaciones a las poblaciones indígenas, el hambre de los niños, la fiebre tifoidea y el paludismo endémicos, todas ellas consecuencias del empobrecimiento forzoso de las familias, bajo la gobernación de facto de la WCS. Son enfermedades prevenibles y tratables fácilmente, pero no se distribuyen antimaláricos ni antibióticos.

Las quejas se están organizando. A cambio de los sacrificios para proteger el “pulmón del mundo”, las poblaciones no reciben nada. La despigmentación del cabello de los niños es uno de los signos de desnutrición. Es imposible ignorarlo. Las poblaciones no disponen de generadores, y si los tienen, funcionan con muy poco tiempo. No hay ninguna práctica médica. En treinta años, la WCS no ha considerado oportuno crear un hospital permanente con las decenas de miles de millones de dólares recaudados cada año. Ni siquiera un campamento. No hay infraestructura de agua potable, ni posibilidad de desarrollo económico. El escaso intento de sobrevivir mediante el lavado artesanal de oro suele estar criminalizado y, de hecho, sometido a la compañía, a menudo mortal, de los grupos rebeldes que infestan la provincia.

Por si fuera poco, el comportamiento neocolonial de la WCS ha llevado a la prohibición de una ONG como Acción contra el Hambre (ACF) en el territorio que “gobierna”, cuyo representante en Mombasa, a 75 kilómetros de Epulu, es considerado persona non grata por los funcionarios de la WCS.

La consigna es no ayudar a las comunidades. Aunque en la página de la ACHDH se habla de la identidad de género y del medio ambiente, no son prioridades en el tejido social y económico de la provincia. Cualquiera que esté dispuesto a interactuar con las comunidades sobre temas reales (la situación de los niños, el trabajo, la salud) será castigado con una medida de confinamiento en el recinto. Es un mundo completamente cerrado, con normas extraterritoriales, en el que puede ocurrir cualquier cosa.

La sociedad civil de Epulu está atrapada entre, por un lado, una fundación estadounidense, con una agenda dictada por donantes muy politizados, el 80 por cien de los cuales son votantes del Partido Demócrata, y, por otro lado, la metástasis de las milicias paramilitares, esencialmente Mai Mai. Dos mundos en extremos opuestos del espectro, ambos igual de dañinos. En octubre de 2020, bajo la presidencia de Trump, la WCS vio cómo se le retiraba una donación de 12.000 millones de dólares, al igual que a la World Wild Fundation (WWF), debido a las acusaciones de violaciones de derechos humanos en Asia y África. La violencia ejercida contra los “cazadores furtivos”, personas que han vivido de la caza durante milenios. Los malos tratos y el trato degradante se han reanudado desde entonces, al menos según los testimonios que hemos podido recoger.

El fanatismo no se traduce en una inversión en lo que sería su razón de ser. No se ha invertido en conservación. De los miles de millones recaudados por la WCS, 13.000 millones este año, ni un laboratorio de registro de la biodiversidad, ni un especialista en deforestación, ni un botánico, ni un biólogo, ni un etólogo. Ni un médico, ni siquiera para el pequeño equipo de expatriados de menos de una docena de personas. No podría haber investigación científica, porque ni siquiera hay una base viva. Tampoco hay un generador, aunque sólo sea para garantizar las comunicaciones y la conservación de los alimentos.

La rotación de la repatriación médica también es totalmente anormal para el personal que está acostumbrado a las situaciones más extremas. Fiebre tifoidea, meningitis, lombrices de Cayor, la pequeña compañía de aviación, MAF, la única autorizada a entrar en el “territorio WCS” está acostumbrada a traer los restos del recinto. Hay que señalar que la fundación tiene cuidado de que no haya estadounidenses trabajando en ese entorno. Los europeos, franceses o asimilados y británicos, forman el grueso de los recursos humanos. Curiosamente, el contrato se redacta para todos desde Kigali, Ruanda, a pesar del clima de guerra latente entre ambas naciones.

Si MAF es una empresa por encima de toda sospecha, hay otra que intriga a una fuente de inteligencia en Goma por sus aterrizajes en pistas de monte, infestadas de grupos rebeldes. Es cierto que el artículo 39 de la Ley sobre las ONG en la RDC prevé “la exención de derechos sobre la importación de bienes y equipos relacionados con su misión [de las ONG]”, pero también “el derecho a utilizar equipos y frecuencias de radio y, sobre todo, la aplicación de procedimientos simplificados ante la Oficina de Control congoleña”. La reserva de Okapis tiene reservada otra sorpresa. Nadie ha visto nunca un okapi allí. Los únicos okapis que se ven son los que fueron puestos en cautiverio, para que no pudieran huir ante la incursión del dirigente de la milicia Mai Mai, alias “Morgan”, en 2012. En la actualidad, en aras de su comunicación, la dirección del sitio está estudiando la posibilidad de traer okapis tomados de zoológicos de todo el mundo, para volver a ponerlos en cautividad.

Lo que interesa a la WCS, su verdadera obsesión, está a menos de 200 kilómetros al este. La mina de oro Muchacha es propiedad de la empresa china Kimia Mining Investment SARL, bajo la concesión de un ciudadano chino, Lin Hao. Se dice que los chinos tienen conexiones con grupos rebeldes, pero también relaciones con miembros de las Fuerzas Armadas de la RDC que probablemente sean demasiado buenas para ser verdad. El uso de maquinaria de drenaje prohibida por el convenio internacional sobre la extracción de oro y, en última instancia, el vertido de mercurio en el río Epulu, visible a simple vista, forman una grave lista de agravios, aunque el nivel de trato al personal haya mejorado con el tiempo y sea ahora superior al de la WCS.

Pero esta no es la verdadera preocupación de la WCS. De hecho, la fundación nunca ha intentado evaluar la calidad del agua. Su problema es que es chino y no anglosajón. El comunicado de la misteriosa organización de representantes de la “sociedad civil”, que nadie ha visto nunca en Epulu, pide “al gobierno de la RD del Congo que revoque la concesión minera otorgada a una empresa china”.

¿Qué hacen con el dinero recaudado durante estas grandes misas en las que se chorrean cheques con ocho ceros? La otra cuestión, no menos importante, es si los donantes son conscientes de la situación sobre el terreno. No se trata necesariamente de un caso de malversación de fondos, sino quizás de blanqueo de dinero, o incluso de utilizar la fundación como vehículo para un proyecto que no está en su mandato oficial.

La cuestión de la opacidad de las ONG va más allá del ámbito de la conservación. Es un paradigma aplicable a muchas organizaciones benéficas multinacionales. Goma está surcada por jeeps blancos con los logotipos de las mayores ONG del mundo, las que llevan décadas recaudando los fondos más espectaculares sin que nadie se moleste en saber qué pasa con el dinero. Los habitantes de la capital de Kivu del Norte están acostumbrados al desfile de estos vehículos, que a menudo transportan expatriados. Goma es al negocio de la caridad lo que la Avenida Montaigne [París] es al lujo, el escaparate necesario para vender. La transacción consiste en vender una buena intención, como una indulgencia. Pero el regalo va y se queda con la entidad. Los que las ONG han conceptualizado como “beneficiarios”, rara vez ven el dinero.

La terraza del Serena, un hotel de cinco estrellas con una impresionante vista del lago Kivu, reúne cada mañana a los directores regionales de las grandes ramas profesionales de la caridad. Su aspecto es el de la pobreza y el veganismo, pero en la conversación, los temas giran en torno a las estrategias de concienciación para recaudar mejor los fondos, y no a las operaciones en línea con la misión declarada. Aquella para la que han sido autorizados a operar.

Los jeeps de la ONG “Save the Children” atraviesan Goma en medio de manadas de niños con múltiples dificultades. Ninguno de estos pequeños “beneficiarios” puede atestiguar ninguna acción concreta que haya cambiado su vida en lo más mínimo, aunque sólo sea un acto personal de generosidad de uno de estos profesionales de la caridad. Es cierto que estos cooperantes parecen temer la calle y rara vez se bajan de sus 4×4.

Las autoridades congoleñas han desarrollado una forma de insensibilidad debido a la costumbre de la representación excesiva de las ONG. Sin embargo, el uso de la marca país, unido a la pobreza estructural, empieza a generar cierto prurito. Viajar en estos jeeps suscita a veces una inquietante hostilidad. La falta de impacto sobre el terreno podría llevar a exigir un mayor control sobre el papel de estas entidades, las facilidades fiscales que se les conceden y el marco legal en el que operan.

Teresita Dussart https://www.francesoir.fr/monde/ong-gigantesque-machine-lever-des-fonds-cheval-de-troie-strategique-impact-invisible-le-cas

Ataques aéreos del ejército de Mali contra los yihadistas

El ejército maliense ha llevado a cabo ataques aéreos en la región de Tessalit, en el norte de la región de Kidal, y ha neutralizado a varias decenas de yihadistas, informó la cadena pública de televisión ORTM.

El coronel Ibrahim Samassa, comandante a cargo de la zona de Gao, en el norte de Mali, declaró que “hemos tenido una operación aérea exitosa y el balance es el siguiente: 50 terroristas muertos, cinco vehículos blindados quemados y 35 motocicletas pertenecientes a los terroristas destruidas. Insto a los habitantes de la zona a reanudar sus actividades normales”.

Estos ataques del ejército han tenido lugar en la misma localidad de Tessalit, donde, el día anterior, dos artefactos explosivos improvisados alcanzaron un convoy de la ONU, matando a cuatro soldados chadianos e hiriendo a otros dos.

Mali lleva algo más de una década asolado por los yihadistas y, a pesar de los esfuerzos del ejército regular, la amenaza sigue creciendo. Sin embargo, desde que los militares llegaron al poder en un golpe de Estado en 2020 y expulsaron a los franceses, los ataques han disminuido considerablemente, aunque las regiones del norte y del centro aún no están totalmente bajo el control del Estado.

El ejército, apoyado por militares rusos y milicias locales, ha intensificado su ofensiva contra los yihadistas en el centro y el norte del país, en un intento de invertir completamente la tendencia de los atentados para convocar las próximas elecciones.

Batalla dialéctica en la ONU

Durante meses Bamako ha exigido en vano una reunión especial de la ONU, acusando a Francia de apoyar a los yihadistas. La reunión ordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU celebrada el martes en Nueva York se convirtió en un enfrentamiento dialéctico entre ambos países. Las relaciones entre ambos países se encuentran en un punto bajo desde hace más de un año.

El ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop, que asistió a la reunión, renovó su petición de una reunión específica del Consejo de Seguridad de la ONU, que Malí no ha podido obtener. “Resulta sorprendente que, en el marco del relato de los hechos, el informe del Secretario General no mencionara la remisión de Mali al Consejo de Seguridad el 15 de agosto de 2022, en relación con los intentos de desestabilización y las reiteradas violaciones del espacio aéreo por parte de las fuerzas francesas”, dijo el ministro africano.

Desde el 16 de agosto Mali está denunciando que Francia estaba recogiendo y entregando información a grupos terroristas, así como armas y municiones. Sin embargo, durante dos meses ninguno de los 15 Estados miembros ha remitido el asunto al Consejo de Seguridad.

Francia cometió “graves actos de agresión y espionaje”, dijo Diop, mientras el Consejo no reaccionaba. Hacia el final de la reunión, Diop volvió a intervenir para decir que el Estado maliense “aportará al Consejo de Seguridad y al mundo pruebas tangibles” de la injerencia francesa, y añadió que “Malí no hace declaraciones a la ligera”.

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