Siria despliega cazas de combate Mig-29 para hacer frente a Turquía en Idlib

Caza ruso Mig-29
La Unión Europea ha rechazado la petición de ayuda de Turquía en la Guerra de Siria, pero no ha ocurrido lo mismo con el Pentágono.

La ayuda era muy concreta: Turquía necesita hacer frente a los sistemas rusos de interferencia electromagnética en Idlib.

Hasta ahora los ataques turcos se han centrado en la sinergia del sistema Koral, la guerra electrónica Anka S y los enjambres de drones Bayraktar TB2 armados con misiles aire-tierra MAM-L.

Los aviones de Elint coordinan el sistema de ataque automatizado, lo que inicialmente sorprendió al ejército sirio cuyos radares no podían detectar los drones turcos debido a las mediciones electrónicas.

La sopresa causó importantes bajas y daños materiales a los sirios. El avance inicial se detuvo cuando los sistemas rusos de interferencia electromagnética permitieron a los sistemas de defensa aérea sirios derribar los drones aéreos Anka S y los módulos nodales del sistema de ataque turco, lo que explica la intervención posterior de los F-16 turcos.

El cambio en el campo de batalla obligó a los turcos a negociar un acuerdo provisional en Moscú, mientras Erdogan apelaba a los aliados de la OTAN. En principio los europeos, sometidos al chantaje migratorio, afirmaron su disposición a ayudar logísticamente a Turquía, pero no contra Rusia.

Erdogan sólo encontró apoyo en Washington, donde están dispuestos a sostener una guerra con Rusia, con dos condiciones fundamentales. Primero, que sea indirecta, es decir, que Turquía y los yihadistas sean la carne de cañón. Segundo, que la guerra sea limitada, no sólo ceñida al teatro de operaciones de Idlib y el norte de Siria, sino también a batallas aéreas a distancia.

El Pentágono envió equipo tecnológico, incluidos los sistemas de defensa ABM y SAM, a Irak, mientras que a los turcos les entregaron sistemas de guerra electrónica. A su vez el ejército turco se lo ha entregado a Al-Qaeda, al tiempo que ha enviado importantes refuerzos a Idlib.

Como consecuencia de ello, los sirios han sacado sus cazas rusos Mig-29, uno de los cuales se estrelló recientemente durante un entrenamiento, el primero desde los años ochenta.

La Guerra de Siria adquiere cada vez más un carácter convencional, más clásico, a medida que los actores secundarios salen del escenarios. A lo máximo, los yihadistas de todos los pelajes poco menos que comparsas.

Es poco probable que este caza cambie la correlación de fuerzas sobre el terreno. Se limitarán a acompañar a los cazas rusos Sujoi-35 y Mig-29 SMT, dos de los cuales lograron repeler un ataque de los F-16C turcos contra un avión de ataque terrestre sirio Sujoi-22 en Idlib. Dos cazas rusos también despegaron de la base aérea de Hmeimim para vigilar una formación de cazas F-35I israelíes en el oeste de Líbano.

El mensaje es claro. La burbuja de la defensa aérea sobre el oeste de Siria se mantendrá incluso si los bombarderos furtivos B1B o B-2 despegan de las bases aéreas estadounidenses en Diego García o las Azores.

Forma parte de la disuasión preventiva.

Por su parte, Turquía ha desplegado sus sistemas de defensa aérea más avanzados en la frontera con Siria y no son los sistemas rusos SS-400, que no estarán operativos hasta finales de abril y probablemente nunca se utilizarán, y menos contra los Sujoi y los Mig rusos.

Imagen del derribo de un dron turco por la artillería antiaérea siria en Idlib

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