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El ejército colombiano mata al dirigente de las FARC José Nencer Salgado Aragón, ‘Chamo’

El ejército colombiano mató ayer al dirigente de las FARC José Nencer Salgado Aragón, conocido como “Chamo”, y ha detenido a seis integrantes de la organización, además de un menor de edad.

La acción tuvo lugar en la vereda Mandalay del municipio de San Vicente del Caguán, sitio hasta donde llegaron las tropas y realizaron una operación de asalto aéreo, tras la que se presentó un combate de encuentro, apoyados por la Fuerza Aérea.

“Chamo” llevaba más de 30 años en la guerrilla y no había aceptado la rendición. Había ingresado a la estructura del Bloque Oriental de las extintas Farc en 1988 como guerrillero raso y posteriormente se convirtió en el responsable de finanzas de esta estructura en el municipio de San Vicente del Caguán.

En 2017, tras el abandono de su hermano alias ‘Rodrigo Cadete’ al proceso de paz y su traslado hacia el sur del país, pasó a dirigir la comisión de finanzas de esta estructura.

Actualmente las FARC cuentan con unos 4.000 guerrilleros que no han aceptado la rendición y siguen alzados en armas.

El año pasado un informe de revista Semana reveló un plan para refundar las FARC que comenzó a idearse a finales de 2016 entre algunos grupos de disidentes.

“Si el Gobierno no se decide a desempantanar la implementación [de los acuerdos de paz], va a haber mucho problema porque hay muchas dudas de la gente”, admitió un dirigente de las FARC.

Lolita Lebrón: el alma de la independencia de Puerto Rico

Edda López

Hace 40 años, era muy poco lo que se conocía en Puerto Rico sobre la vida de Lolita Lebrón. Llegaba a la isla procedente de la prisión de Alderson, Virginia Occidental, en un pase especial para asistir al sepelio de su hija Gladys Mirna, quien falleció en un accidente de automóvil. La imagen de aquella mujer me cautivó tan pronto la vi: preciosa, con su pelo recogido en un elegante moño en el tope de su cabeza, un sencillo juego de pantallas y collar de perlas, inmensa. Nunca escuché su voz; de seguro, su silencio era la condición impuesta por sus carceleros para permitirle pisar nuestro suelo. Era, sin duda, todo lo opuesto a los lamentables epítetos con la que la oficialidad criolla la describía.

Cuando esta mujer lareña encabezó el comando que, con el ataque al Congreso de los Estados Unidos, visibilizaría a nivel mundial nuestro estatus colonial y la lucha por la independencia de Puerto Rico, lo hacía también la madre soltera, obrera de la costura.

Aprendió el oficio muy joven, y con él ganaría el sustento primero trabajando en San Juan y luego desde el exilio en Nueva York, mientras que sus crías permanecieron al cuidado de su abuela en Lares.

En Estados Unidos, fue escalando los puestos más altos del Partido Nacionalista: secretaria general y vicepresidenta de la Junta Nacionalista de Nueva York, y delegada general para Estados Unidos, puesto que ocupaba cuando don Pedro le hizo llegar la orden de concretar un ataque al Senado, Cámara de Representantes o Casa Blanca que visibilizara la estrategia imperial contra Puerto Rico.

Es así como Lolita dirigió el ataque realizado junto a Andrés Figueroa Cordero, Rafael Cancel Miranda e Irving Flores en el Congreso de Estados Unidos el 1 de marzo de 1954. Lolita escogió la fecha para que coincidiera con la inauguración de la Conferencia Interamericana de la OEA celebrada en Caracas, donde el Partido Nacionalista tenía un asiento oficial, y porque durante ese mes se conmemora la caída de patriotas en la masacre de Ponce (1937).

La lucha política de Lolita la llevó a vivir consecuencias muy terribles para su vida personal: separarse durante mucho tiempo de su madre, su hermana y, lo más difícil, sus crías. Se entregó con profundo desprendimiento a su causa a pesar de ser difamada por quienes intentaron invisibilizar su vida de entrega por la independencia. En el camino, sufrió heridas desgarradoras, como la pérdida de su hijo mientras enfrentaba el juicio, y del que se enteró meses más tarde cuando uno de los alguaciles le entregó un periódico con la noticia en primera plana. Poco después, perdió a su madre. Sufrió encierro absoluto durante 12 años.

Este 2019, año en que conmemoramos su centenario, celebramos que las actividades convocadas por la Coalición 8 de Marzo se dediquen a Lolita Lebrón. Solo una mujer de una estirpe tan excelsa como la de Lolita pudo tener la valentía de cumplir con la misión delegada en ella por don Pedro Albizu Campos, armarse de fuerza para enfrentar las condiciones inhumanas durante los 25 años de su encierro, y continuar luchando por la independencia con optimismo, esperanza, valor. Lolita es ejemplo de la libertad a la que debemos aspirar cada una de nosotras. De todos sus legados, el más puntual es su inmenso desprendimiento para amarnos.

https://www.metro.pr/pr/noticias/2019/03/08/opinion-lolita-lebron-obrera-la-patria.html

La paradoja del mentiroso: cuando son los cazafantasmas quienes denuncian las noticias falsas

En la lógica formal se llama “paradoja del mentiroso” a una afirmación de la que no se puede asegurar que sea cierta o falsa, como cuando alguien confiesa que miente.

Es la demostración de que la lógica formal, fundada sobre el principio de no contradicción, acaba en una contradicción.

Ocurre lo mismo contra quienes han convertido la lucha contra las mentiras en una mentira o contra quienes roban un banco y para facilitar la huida gritan ¡al ladrón!

De quien más hay que desconfiar es de esa legión de cazadores de mentiras que ha surgido últimamente para distraer la atención.

Veamos: los días 4 y 5 de marzo la empresa estadounidense Mozilla organizó en París una conferencia sobre la lucha contra proliferación de noticias falsas durante los períodos electorales e invitó a varios “expertos” en el tema.

Entre ellos estaba New Knowledge, una empresa estadounidense campeona de la cruzada contra los engaños que ha admitido públicamente haber creado cuentas falsas en las redes sociales para simular que eran rusas.

Algunas de las cuentas se abrieron en Alamaba durante las elecciones y se asociaron al candidato republicano Roy Moore para generar la apariencia de que exitía algún tipo de vínculo entre Moore y Rusia.

¿Les suena de algo?

Por lo tanto, nosotros entendemos que dicha empresa es experta en falsedades no porque luche contra ellas sino porque es quien las fabrica.

Otros expertos eran los inquisidores de DisinfoLab, una de esas ONG que se ha atribuido a sí misma la tarea de luchar contra las noticias falsas, aunque es otro fabricante de falsedades: a principios de agosto del año pasado afirmaron que el Caso Benalla era un supuesto de “injerencia rusa” en la política francesa.

Al gobierno francés la intoxicación de DisinfoLab le vino como anillo a dedo y le faltó tiempo para sacudirse el problema Benalla de enmedio echando la culpa a Rusia, un país convertido en el comodín de la baraja.

El asunto se enredó más todavía cuando a DisinfoLab le empezaron a llover los palos por mentirosos. No le quedó más remedio que desdecirse: no había ninguna prueba de que los malditos bots rusos hubieran fabricado o inflado el Caso Benalla en las redes sociales.

“Para denunciar las noticias falsas, nadie está en mejor posición que quienes las fabrican”, concluye certeramente el semanario francés Le Canard Enchaînné.

En diciembre Macron promulgó una ley de censura con la excusa de la lucha contra la manipulación de la información durante las elecciones. En virtud de la nueva censura, el Consejo Superior Audiovisual puede suspender a los medios de comunicación durante la campaña electoral si considera que difunden información falsa.

Esta surgiendo una nueva Inquisición.

Los ‘ecologistas’ de WWF financian a paramilitares que asesinan y violan en diferentes lugares del mundo

Se multiplican las denuncias por violaciones a los derechos humanos contra la multinacional seudoecologista WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza). La ONG financia, equipa y colabora directamente con fuerzas paramilitares que han sido acusadas de golpear, torturar, violar y asesinar en diferentes lugares del mundo (*).

Documentos internos de WWF hablan de su participación en una operación de compra de armas y de haber operado como un centro de espionaje mundial, organizando, financiando y gestionando redes de espías” en comunidades indígenas, “con el fin de facilitar información confidencial a las direcciones de los parques”. La creación de parque nacionales puede ser, a veces, una manera de avanzar sobre territorios todavía no “conquistados”, un colonialismo verde.

Actualmente WWF tiene su sede en Suiza y cuenta con 2.500 funcionarios en 80 oficinas reprtidas por todo el mundo. Gestiona cerca de 150 millones de euros. Se fundó en 1961 con el objetivo de asegurar “la integridad ecológica de los ecosistemas prioritarios”. Fue impulsada por el biólogo Julian Huxley, hermano de Aldous, el autor de “Un mundo feliz”. El primer presidente fue el Príncipe Bernardo de Holanda, que antes había formado parte de las SS.

Bernardo creó un espacio de magnates, “El club de los 1001”, para financiar la organización, del que fueron parte desde los hermanos Rockefeller hasta Henry Ford o representantes de la Barrick Gold, Nokia o IBM. Entre quienes dirigieron la organización o fueron miembros de honor, además, se encuentran el rey Juan Carlos (a quien le descubrieron cazando elefantes) y el esposo de la Reina Isabel, el Príncipe Felipe de Gran Bretaña (quien escribió en su libro titulado “Si yo fuera un animal”, que en otra vida le gustaría “volver como un virus mortal, para contribuir en algo a resolver la sobrepoblación”).

En 2012 el periodista alemán Wilfred Huismann publicó el libro “Panda Leaks”. Uno de los miembros del club de honor de WWF ha sido uno de los fundadores de la Fundación Vida Silvestre Argentina (FDVA), el ex ministro de economía  de la dictadura José Martínez de Oz. Además Huismann afirma que la FDVA es funcional a la sojización del territorio: “Monsanto creó un modelo agropecuario que es predominante en Argentina y WWF a través de FDVA está haciendo esfuerzos para volverlo socialmente aceptable”.

FDVA tiene influencia en el gobierno de Mauricio Macri. El actual Subsecretario de Política Ambiental, Cambio Climático y Desarrollo Sustentable de la cartera que encabeza el rabino Sergio Bergman es Diego Moreno, ex Director General de FDVA. Y Javier Corcuera, otro ex director de FDVA, fue presidente de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires y secretario de Ambiente de la Municipalidad de Pilar. Actualmente no tiene un cargo en el gobierno, después de haber sido denunciado por acoso y maltrato.

Una de los polémicas que envuelve a WWF es por su rol en la creación del Parque Nacional Messok Dja en el Congo, un territorio ancestral habitado por una tribu, el pueblo Baka, que se ve presionada por guardaparques financiados por WWF para abandonar el parque. Se registraron más de 200 casos de violaciones de los derechos humanos en los tres países de la cuenca del Congo.

Según Stephen Corry, director de Survival International (una organización que se dedica a la defensa de los pueblos indígenas), WWF necesita un cambio de dirección amplio y radical: “Debe dejar de trabajar en áreas donde no cuenta con el consentimiento de la población local, compensar a sus víctimas, despedir a los culpables y poner su dinero y vastos recursos al servicio de los pueblos indígenas, que son los mejores conservacionistas y guardianes del mundo natural”. Según la ONU, las tierras y las aguas indígenas representan el 80 por ciento de la biodiversidad global.

WWF iniciará una investigación sobre las revelaciones de que los guardias que financia han torturado y matado a personas, aunque ya había encargado una investigación similar hace cuatro años y luego ocultó los hallazgos. Para realizar la investigación ahora los conservacionistas han contratado al estudio de abogados Kingsly Naply, especialista en “gestión de la reputación” y que aconseja a sus clientes: “responder de forma completa a todas las preguntas, no siempre es la mejor estrategia”. WWF lo sabe desde el principio: su logo es una verdad a medias. El oso panda en el que se inspiraron no era un animal libre y silvestre: se llamaba Chi-Chi y vivía en el zoológico de Londres.

(*) https://www.buzzfeednews.com/article/tomwarren/wwf-world-wide-fund-nature-parks-torture-death

Más información:

– Los pigmeos de África acusan al movimiento ecologista WWF de cometer graves crímenes
– Los ‘ecologistas’ de WWF promueven las matanzas de especies en vías de extinción
– Los ecologistas de WWF acusados de ‘colonialismo verde’ hacia los pigmeos del Congo
 

Lucy Parsons: una revolucionaria en el corazón de los trabajadores

Lucy Parsons fue una luchadora que testimonió que nunca la mujer en el movimiento obrero vivió la relación con el hombre como una lucha, sino ambos en lucha contra el poder del capitalismo, que era quien sometía a la mujer, y a los niños a condiciones de infrapersona. También a los varones, pero en mayor grado sometía a los que consideraba más débiles de entre los débiles, mujeres y niños. Esa era la lucha de mujeres y hombres, juntos contra la estrategia de opresión en la historia de la humanidad: la explotación de los débiles.

Lucy Parsons nació en 1853, en la ciudad de Waco, estado de Texas (EE.UU.). Nació esclava, hija de una mexicana negra llamada Marie del Gather y de padre mestizo John Waller. Quedó huérfana a los 3 años y fue testigo del racismo más crudo. Vio con sus propios ojos los linchamientos del Ku Kux Klan y debió huir a Chicago. Allí, en 1870, se unió a un hombre blanco, quien luego fue su compañero, Albert Parsons, que había sido amenazado de linchamiento por defender el registro de votantes negros. Tuvieron que casarse ilegalmente, por las leyes contra la mezcla racial.

Al llegar a Chicago, Albert Parsons consiguió un empleo como auxiliar en una empresa tipográfica, mientras que Lucy abrió un taller de costura donde hacía vestidos por encargo. Al mismo tiempo los Parsons se involucraron en el movimiento obrero de finales del siglo XIX. Ambos contribuyeron con una serie de artículos y reseñas en los periódicos. Lucy escribió para el periódico The Socialist en 1878 y The Alarm, el diario de la Asociación Internacional de los Trabajadores que habían fundado, junto con otros colaboradores, en 1883.

Inspirada por la gran acción de los obreros ferroviarios de 1877 -que desembocó en una histórica huelga general-, redoblaría su compromiso militante. Cuando Albert fue despedido por su actividad política, Lucy, único sustento del hogar y madre de dos hijos, se involucró en el Partido Socialista Laborista y se hizo miembro de los Caballeros del Trabajo, una de las primeras organizaciones que admitieron a negros y mujeres. Cuando no trabajaba como costurera, escribía regularmente artículos y pronto se convirtió en una destacada organizadora del Sindicato de Mujeres Trabajadoras del Partido Socialista Laborista. En 1883 rompería con este partido junto a Albert, enfrentándose a una corriente que adoptó una estrategia reformista, estaba convencida de que solo una revolución podría acabar con este sistema.

El año 1886 marcó un quiebre en la historia estadounidense. El 1 de Mayo fue declarada la huelga general. En Chicago, las fábricas y las calles se convirtieron en un hervidero de reivindicaciones obreras. Frente a la represión, que no se hizo esperar, miles de personas se reunieron en la Plaza Haymarket. Allí, la policía arremetió contra trabajadores y militantes socialistas y anarquistas. Ocho fueron falsamente acusados de poner una bomba. Entre ellos estaba Albert Parsons.

Lucy Parsons sufriría un duro golpe. Sin ninguna evidencia presentada a la corte que vinculase a Albert Parsons a las bombas de los episodios de Haymarket, Albert fue preso y condenado a muerte junto con August Spies, Adolf Fischer, Louis Lingg y George Engel por el estado de Illinois, todos ellos comprometidos con el movimiento obrero en la lucha a favor de la jornada laboral diaria de ocho horas.

Durante el año y medio que Albert estuvo detenido esperando la ejecución, Lucy viajó por todo el país, vendiendo panfletos y realizando multitudinarios discursos. El 21 de octubre de 1886 el diario argentino La Nación publicó una carta del escritor cubano José Martí en la que describía los sucesos que fue testigo el 2 de septiembre en la ciudad de Nueva York cuando fueron sentenciados los ocho obreros de Chicago.

En ella pueden leerse los siguientes fragmentos: “Allí la mulata de Parsons, implacable e inteligente como él, que no pestañea en los mayores aprietos, que habla con feroz energía en las juntas públicas, que no se desmaya como las demás, que no mueve un músculo del rostro cuando oye la sentencia fiera. Los noticieros de los diarios se le acercan, más para tener qué decir que para consolarla. Ella aprieta el rostro contra su puño cerrado. No mira; no responde; se le nota en el puño un temblor creciente; se pone en pie de súbito, aparta con un ademán a los que la rodean, y va a hablar de la apelación con su cuñado”.

De los ocho condenados, cinco fueron ejecutados en la horca el 11 de noviembre de 1887, pasando a ser conocidos en la historia de las luchas obreras como “Los Mártires de Chicago”, y Lucy Parsons –“la mulata que no llora”, como la describió Martí- se convirtió en “la viuda mexicana”.

La ejecución de Albert Parsons ocurrió el día 11 de noviembre de 1887 y, junto con la ejecución de los otros cuatro compañeros se tornó un referente para todo el movimiento obrero mundial, que pasaron gradualmente a adoptar el aniversario del 1º de mayo, como día de memoria y manifestación de la clase trabajadora.

Ese día, Lucy fue apresada y no pudo verlo antes de que fuera ejecutado. Esto no la desmoralizó. Posteriormente escribiría: “Nuestros camaradas no fueron asesinados por el estado porque tuvieran una conexión con la bomba sino porque estaban organizando a los esclavos del salario. La clase capitalista (…) creyó tontamente que matando a los espíritus activos del movimiento obrero del momento, iban a asustar a toda la clase obrera, manteniéndola esclava”.  Esta indómita mujer dedicó su vida a demostrar lo contrario.

Lucy consideraba que sólo la lucha por la libertad de la clase obrera en su conjunto podía llevar a una emancipación total de las mujeres. Por ello, llegó a acusar a la feminista Emma Goldman de perseguir una libertad individual (libertad sexual…) “dirigida a audiencias de clase media”.

La autora Carolyn Ashbaugh publicó en su libro: Lucy Parsons: American Revolutionary, Chicago: “El feminismo de Lucy Parsons consideraba que la opresión sufrida por las mujeres era resultado directo del capitalismo, se basaba en los valores de la clase obrera. Mientras que el feminismo de Emma Goldman tenía un origen diferente que el de la clase obrera”. Lucy cree que el matrimonio y la familia existe de forma natural en la condición humana y criticó a periódicos anarquistas por la realización de artículos de ataque a estas instituciones.

En 1905 se fundó la combativa organización Trabajadores Industriales del Mundo (IWW). Sólo hubo dos mujeres presentes. Una fue la valiente Mother Jones; la otra fue Lucy Parsons. En esa ocasión tomó la palabra: “Nosotras somos las esclavas de los esclavos. Somos explotadas más crudamente que los hombres. Cuando los sueldos deben ser rebajados, la clase capitalista usa a las mujeres para reducirlos (…) si cada hombre y cada mujer que trabaja (…) decide que debe tener lo que le pertenece por derecho (…) entonces no hay ejército lo suficientemente grande para vencerlos”. Comenzaron a editar el periódico Liberator, que servía de vehículo de comunicación para la IWW en la ciudad de Chicago. El enfoque de Lucy siempre tenía como base la lucha de clases, contra la pobreza y el desempleo. En enero de 1915 Parson organizó personalmente manifestaciones de hambrientos por las calles de Chicago, llevando tras de sí a la AFL y al Partido Socialista a tomar parte en una gigantesca manifestación el 12 de febrero.

Algunos años más tarde, en 1920 sería etiquetada por el Departamento de Policía de Chicago como “más peligrosa que mil insurrectos”. Parsons precedió a las huelgas sit-down (sentadas) en los Estados Unidos y, más tarde, las ocupaciones de fábricas en la Argentina. Habría dicho, “Mi concepto de la huelga en el futuro no es una paralización que a su fin la gente se vaya a su casa volviendo a sus hogares hambrientos, sino una huelga en que todos se mantendrán de paro y tomarán los medios de producción necesarios para sí”.

En 1927 comenzó a trabajar en el Comité Nacional de Defensa del Trabajo, una organización que tenía como objetivo defender la libertad de organización de las actividades políticas de los trabajadores y la defensa de los afroamericanos que habían sido injustamente acusados por crímenes que claramente no habían cometido.

En 1941 Lucy realizaría su última aparición pública, durante una huelga. Ni la temperatura helada, ni la ceguera, ni sus 88 años, amainaron su discurso. Curiosamente, se dirigía a obreros que se enfrentaban a la fábrica Internation al Harvester, heredera de la planta McCormick, en la cual el asesinato de seis trabajadores había encendido la chispa para la revuelta de la plaza Haymarket en 1886.

Cuando Lucy Parsons murió en 1942, la policía allanó su departamento y confiscó sus cuantiosos libros y artículos, más de 1.500, que fueron entregados al FBI. Aunque la pérdida fue grande, las huellas de Lucy se mantienen vivas. Elizabeth Gurley Flynn escribió en su obituario: “Ella no vivió en el pasado. Ella vivió para el futuro. Ella vivirá en el futuro, en el corazón de los trabajadores”.

https://solidaridad.net/lucy-parsons-luchadora-del-movimiento-obrero/

El Club de Roma, anatomía de un grupo de presión

La explosión demográfica y la contaminación ambiental se convirtieron en temas predilectos de la prensa latinoamericana en la década de los setenta.

Una aciaga ideología comenzó a surtir de catástrofes futuras las columnas del periodismo especializado primero, y del general, en seguida. Fue, por un momento, como si hubiera renacido de sus cenizas el mismo Oswald Spengler, profeta de hecatombes, que al trazar un paralelo entre la Historia y la vida de un organismo, fatalmente debía caer en el pesimismo.Lamentablemente, se supo que esta ideología emanaba de un círculo cerrado de intelectuales, el Club de Roma, que reconocía a su vez una paternidad directa en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

La dilatada polémica a la que dio lugar el Club de Roma está reflejada en las páginas de este libro, que abre el intelectual brasileño Celso Furtado y cierra el vicepresidente de Estados Unidos Nelson Rockefeller, paradógicamente coincidentes en que una filosofía que propone el no-crecimiento de la humanidad, es una filosofía que sencillamente niega los fundamentos de su existencia.

El idealismo con el que gran parte de la izquierda ha asumido la tesis del decrecimiento, olvidando el siniestro origen del concepto y sus autores, sin atender a conceptos como soberanía energética, liberación nacional o desarrollo para todos es un ejemplo perfecto de lo vago del término.

Es importante que pensemos no en “decrecer”, sino en preguntarnos para qué crecemos y para quién, ya que podemos crecer creando una sociedad miserable y desigual (Tailandia, Estados Unidos o Malasia, como ejemplos extremos) o podemos crecer resolviendo desde problemas ambientales o eliminando la injusta distribución de la renta bajo el capitalismo.

Descargar el libro ‘El Club de Roma: anatomía de un grupo de presión’

Más información:
— Público asume las tesis del imperialismo sobre los límites del crecimiento

La burguesía no ha creado una corriente ‘feminista’ en torno a las mujeres sino a las subvenciones

El feminismo burgués parece tener un tamaño mayor del que en realidad tiene porque está dopado con subvenciones públicas y privadas, que a lo largo de los años han ido tejiendo una amplia red clientelar que alcanza a institutos, fundaciones, observatorios, ONG, que van del ámbito más general, el europeo, al más local y restringido.

En tiempos de recortes, este año el Instituto de la Mujer ha incrementado su presupuesto en un 25 por ciento, a pesar de que es un organismo absolutamente parasitario y vacío de contenido, que se limita a subcontratar y repartir prebendas entre las principales correas de transmisión de los partidos políticos institucionales y, en especial, del PSOE.

La burguesía no ha creado un movimiento “feminista” en torno a la mujer sino en torno a subvenciones. “Estamos ante los presupuestos más feministas de la historia”, dijo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, cuando el 14 de enero compareció en el Congreso de los Diputados a presentar las cuentas públicas (1).

La ministra aseguró a los medios que se había puesto “las gafas moradas” a la hora de echar cuentas. Es un signo de la modernidad: en todo tiene que aparecer un impacto ecológico y otro “de género”. Una parte del gasto público tiene que revertir en inflar las subvenciones del entramado feminista burgués.

Además, en los presupuestos había un factor coyuntural que no podía dejar de aparecer, la famosa “ultraderecha”, verdadera navaja suiza multiusos. Los presupuestos “feministas” eran “el mejor antídoto contra Vox o contra los populismos que quieren retroceder en materia de género en esta país”, dijo la ministra.

Ambos se necesitan porque se justifican con su espejo: el feminismo burgués define a los “ultras” con relación a sí mismo, y a la inversa. El eje fascista – antifascista se acabará confundiendo con el feminista – machista.

Por supuesto, no es necesario recordar que las subvenciones no son asistenciales, ni sus destinatarios son las mujeres afectadas, maltratadas o emigrantes sino las propias organizaciones “feministas”. El capitalismo todo lo convierte en mercancía y la mujer -los distintos tipos de mujeres- no podían ser una excepción. La burguesía no podía hacer otra cosa más coherente con su clase social que esa: convertir a las mujeres en mercancías.

El pastel es tan grande que para apoderarse de un trozo los partidos institucionales han creado sus propias correas de transmisión “feministas”, aunque no todo se rige sólo por las leyes del mercado. No olvidemos que el problema principal es político, que se trata de abducir la lucha de la mujer trabajadora, sacarla de la lucha de clases.

Para ello hay que presentar el negocio como una “lucha”, especialmente como una lucha por la igualdad. Al mismo tiempo, para que el mercado no se agote, la igualdad es algo que no se puede ni se debe alcanzar nunca. La lucha por la igualdad es como la lucha por justicia, o por la paz, o por la verdad: entelequias inagotables.

Eso mismo le imprime a este movimiento un carácter reivindicativo, que es el terreno fértil del reformismo y el progrerío. Por eso el feminismo burgués lo dirige básicamente el PSOE, que si no tuviera ese asidero tendría muy poco sitio. “El PSOE impulsará una Escuela de Feminismo para formar en igualdad y contra la violencia de género”, titulaba un medio en julio del año pasado (2).

Otro de los proyectos es crear facultades especializadas en estudios “de género” porque la mujer es una fuente temática inagotable. En matemáticas están los grandes ordenadores, en astronomía los grandes telescopios, en física los aceleradores de partículas y en las ciencias humanas las mujeres acaparan buen parte de los fondos de investigación más sustanciosos.

En el entramado “feminista” del PSOE hay algunos organismos clave: la Fundacion Mujeres, la Federación de Mujeres Progresistas, la Asociación de Juristas Themis, la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), la Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO), la Coordinadora Española del Lobby Europeo de Mujeres (CELEM), la Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas y su Centro de Atención Reinserción y Rehabilitación de Mujeres Maltratadas (CARRMM).

Estos organismos son auténticos “holdings” monopolistas. No sólo obtienen subvenciones, tanto europeas como autóctonas, para sí mismas sino que, a su vez, reparten bocados o migajas a miles de colectivos de mujeres de muy diferente tipo, todas ellas “sin ánimo de lucro”.

A partir de ahí, las asociaciones crean su red clientelar de puestos de trabajo, estudios de campo, casas de acogida, puntos de encuentro, gabinetes psicológicos, despachos de abogados y trabajadores sociales.

Los sueldos tienen muy poca relación con una trabajadora cualquiera. Pero la burguesía no se refiere a eso cuando habla de “brecha salarial”. De media, los institutos de la mujer que están en funcionamiento pagan 50.000 euros anuales de sueldo a sus cargos. Si quieren ver lo que ganan en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, echen un vistazo a este enlace (3).

La consecuencia es que el PSOE recauda más votos femeninos que masculinos, que es de lo que se trata. Ahora bien, cuando la votante se define como “feminista”, su elección va un poco más allá, hacia Podemos e Izquierda Unida.

El reformismo se quedaría vacío de contenido sin el “feminismo” burgués que llena sus alforjas.

(1) https://www.lavanguardia.com/economia/20190115/454145749312/presupuestos-2019-feminismo-vox-politicas-genero-montero-sanchez.html
(2) https://www.20minutos.es/noticia/3394686/0/psoe-impulsara-escuela-feminismo-para-formar-igualdad-contra-violencia-genero/
(3) http://transparencia.gob.es/servicios-buscador/contenido/retribuciones.htm?id=RET_anyo_2016_E04921901&lang=es&fcAct=2017-02-17T07%3A28%3A46.943Z

Alejandra Kolontai: la mujer alcanzó la mayoría de edad en la Revolución de 1917

Alejandra Kolontai era la hija única de la familia Domontovitch, su apellido de soltera, perteneciente a la nobleza terrateniente. Su padre era un general del ejército imperial de origen ucraniano y su madre, casada en segundas nupcias, era de origen finlandés y campesino.

Su infancia y juventud transcurrieron entre Petrogrado y Finlandia, entonces una región perteneciente al imperio zarista. Sus padres no la enviaron a la escuela para evitarle las malas compañías, por lo que estudió con clases particulares, especialmente bajo la dirección de Víctor Ostrogorski, historiador de la literatura rusa, quien le animó a escribir en la prensa.

Para emanciparse de su familia, se casó muy joven con un primo suyo, el ingeniero Kolontai, de quien tomó el apellido, tuvo un hijo y se separó a los tres años.

Hacia 1890 comenzó a colaborar con asociaciones de difusión cultural que servían de instrumento para actividades clandestinas, para instruir y organizar a los trabajadores. Imparte clases en escuelas nocturnas para obreros y también toma parte en los debates intelectuales que tienen lugar ene la oposición liberal. En una de ellas, concretamente en la de la familia de Elena Stassova, conoce la existencia de una corriente que pretende revisar el marxismo y que en Rusia tiene como traductores a los llamados marxistas legales, una variedad temprana del revisionismo cuyo objetivo era la modernización de Rusia como paso previo al socialismo. Pero los cantos de sirena del reformismo no la seducen.

La convivencia con las 12.000 obreras tejedoras de la fábrica Kremgolskaia, en Nerva, le impresionó profundamente. La huelga de 36.000 obreros textiles de Petrogrado en 1896 consolidó definitivamente sus ideas políticas revolucionarias. Junto con Elena Stassova y muchas otras militantes que entonces trabajaban al margen del Partido, organizó colectas para sostener económicamente a los huelguistas.

Entonces aún no conocía el marxismo y sus simpatías estaban próximas al populismo y la lucha armada. Tras la experiencia en la fábrica Kremgolskaia comenzó a estudiar el marxismo para consolidar su formación ideológica.

En un primer momento intentó abrirse vías como escritora. Escribió una novela que envió a Vladimir Korolenko, el escritor populista que ayudaba a los jóvenes escritores. Korolenko le contestó que era una mala novela pero que debía de continuar en su empeño. Cambió la ficción por el ensayo. En 1898 escribió su primer estudio sobre sicología de la educación, titulado “Bases de la educación según Dobroliubov” que publicó la revista Obrazovanie que entonces tenía una carácter pedagógico antes de transformarse, bajo la dirección de A.Yu.Ostrogorski, en uno de los órganos legales de los marxistas rusos.

En busca de una formación ideológica más sólida, ese mismo año salió para Zurich a fin de estudiar ciencias económicas y sociales bajo la dirección de Herkner, un teórico socialdemócrata. En Alemania conoció a Clara Zetkin cuyo pensamiento feminista le influyó poderosamente.

Aquel mismo año se produjo en la socialdemocracia alemana la aparición del revisionismo de Bernstein, al cual se adhirió Herkner. Pero no fue éste el camino adoptado por Kolontai, que se alineó con las posiciones, entonces revolucionarias, de Kautski y Luxemburgo, según contó ella misma en sus memorias: “Me entusiasmé con Kautsky”, dirá, devorando la revista Die Neue Zeit, editada por él, y con los artículos de Rosa Luxemburgo. “Me interesó particularmente el librito de ésta ‘Reforma o revolución’, donde refutaba la idea integracionista de Bernstein”.

En 1899 Herkner la envía a Inglaterra para estudiar el movimiento obrero inglés y le pone en contacto con Sydney y Beatrice Webb a fin de disuadirle de sus posiciones revolucionarias y que se adhiriera al revisionismo. Pero Kolontai había entrado en contacto con las organizaciones marxistas revolucionarias. Regresa a Rusia y escribe artículos contra el revisionismo en la revista Nautchnoie Obozrenie y se incorpora a la lucha clandestina contra el zarismo. Organiza círculos obreros en Finlandia, redacta octavillas, distribuye la prensa ilegal y escribe también sobre la lucha de liberación nacional de aquel pueblo en revistas económicas alemanas. También redacta una de sus obras más importantes, la Vida de los obreros finlandeses.

En 1901 sale de nuevo al extranjero y colabora estrechamente con Kautski y Luxemburgo en Alemania, con Plejanov en Ginebra y con Paul Lafargue en Francia. En 1903 publicó su libro Las condiciones de vida de los obreros finlandeses. Cuando aquel mismo año la socialdemocracia rusa se escinde entre mencheviques y bolcheviques, Kolontai simpatiza con los bolcheviques pero su estrecha relación personal con Plejanov le impide romper definitivamente con los mencheviques, por lo que se ofrece a ambos como agitadora.

El inicio de la Revolución de 1905 le sorprende en la calle y es testigo de la impresionante masacre de los obreros a manos de la policía zarista:

“Me dirigía con los manifestantes hacia el Palacio de Invierno -recuerda- y la imagen de la masacre cruel de los obreros desarmados se grabó para siempre en mi memoria, un día de enero extraordinariamente soleado, los rostros confiados en la espera, la señal fatídica de las tropas desplegadas en torno al Palacio… mares de sangre sobre la blancura de la nieve, los látigos de cuero, los gritos, los gendarmes, los muertos, los heridos… los niños tiroteados. El comité del partido desconfiaba de esta manifestación de 9 de enero. Un buen número de camaradas en las reuniones obreras convocadas a este efecto trataron de disuadir a los obreros de participar en esta manifestación que les parecía no ser más que una provocación y una trampa. En cuanto a mí, yo pensaba que había que acudir. Esta manifestación demostraba la determinación de la clase obrera, era una escuela de actividad revolucionaria. Yo entonces era una apasionada de las decisiones del Congreso de Amsterdam sobre las acciones de masas”.

Tras la jornadas de enero la actividad revolucionaria adquirió más fuerza y energía. Los bolcheviques de Petrogrado comenzaron a editar su diario clandestino en el que Kolontai colaboraba no sólo en calidad de periodista sino también en la técnica de edición. Se esfuerza en promover la unidad de acción de los socialdemócratas rusos y finlandeses.

Fue una de las primeras mujeres en promover la organización de las mujeres obreras dentro del Partido, organizando reuniones específicas para ellas. A partir de 1906 defendió la idea de que una organización de las obreras no debía ser independiente pero que debía crearse una comisión en la dirección del partido para defender y representar los intereses de la mujer trabajadora.

En aquel año se separó de los bolcheviques porque se declaró contraria a la participación en las elecciones a la Duma y desde entonces hasta 1915 se incorporó a los mencheviques.

En 1908 publicó otro libro, “Finlandia y el socialismo” que da buena prueba de la capacidad de análisis y de investigación de Kolontai. Pero ese mismo año tiene que huir otra vez de Rusia porque le abren dos procesos, uno por organizar a las obreras del textil y otro por realizar un llamamiento a la insurrección. Permanecerá en el exilio hasta la revolución de febrero de 1917. Se instala en Alemania, afiliándose al partido socialdemócrata alemán y luego al partido belga. Trabaja como agitadora, escritora y propagandista en Francia, Inglaterra, Suiza, Bélgica, Italia, Dinamarca, Noruega y Estados Unidos, en donde permanece en los años 1915 y 1916.

En 1914, al comenzar la guerra imperialista, adoptó una posición revolucionaria internacionalista. Escribió un folleto titulado ¿A quien sirve la guerra? que tuvo una gran acogida y en el que denunciaba los intereses imperialistas y el patriotismo burgués como principales responsables de la feroz contienda. Participa en la II Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas y en la famosa Conferencia de Zimmervald. Fue detenida en Alemania, expulsada a Suecia y detenida de nuevo por propaganda antimilitarista. Su postura internacionalista le lleva a romper hacia 1915 con los mencheviques, volviendo a incorporarse al Partido bolchevique donde, por encargo de Lenin, colabora en agrupar a las corrientes antimperialistas de la socialdemocracia internacional en los países escandinavos y en Estados Unidos.

La Revolución de febrero de 1917 le permite regresar de nuevo a Rusia, donde es la primera mujer elegida para el comité ejecutivo del soviet de Petrogrado y desarrolla su labor revolucionaria entre los marinos de la Flota del Báltico y los soldados de la guarnición de la capital.

En las jornadas de julio de aquel año fue detenida y encarcelada junto con otros dirigentes bolcheviques por el gobierno provisional burgués de Kerenski. Estando encarcelada, el VI Congreso del Partido bolchevique, celebrado en 1917, le elegió miembro del Comité Central. Fue liberada poco antes de la Revolución de Octubre por exigencia del soviet de Petrogrado.

En el momento de preparar la Revolución de Octubre se pronunció a favor de la toma del poder. En las elecciones a la Asamblea Constituyente, ocupó el tercer puesto dentro de la candidatura bolchevique.

Tras la Revolución fue comisaria del pueblo o ministra de Previsión Social, encargada de la asistencia pública y la Seguridad Social en el primer gobierno revolucionario. Era la primera vez en la historia que una mujer era nombrada ministra en un gobierno. Se hizo mundialmente conocida a causa de ello pero los viejos funcionarios zaristas, hostiles a la revolución y ser dirigidos por una mujer, la recibieron con una huelga.

Desde su cargo promovió más medidas avanzadas de los que ningún gobierno capitalista ha sido nunca capaz de alcanzar: firmó la supresión de los cultos, el reparto de las tierras de los monasterios a los campesinos, redactó los primeros decretos de asistencia maternal y protección a la infancia, habilitó infinidad de comedores públicos y creó las primeras guarderías públicas. También era la primera vez en la historia que un gobierno se preocupaba de ese tipo de problemas de los trabajadores. En muy pocos días la revolución adoptó numerosas medidas sociales que poco antes parecían imposibles. Se facilitó el derecho al aborto y desapareció el concepto de hijo ilegítimo. El matrimonio y el divorcio se redujeron a un trámite sin complicaciones. En el terreno económico se abolieron las trabas que impedían el acceso de la mujer al trabajo y a la administración.

Con la Revolución de 1917 la mujer rusa alcanzó su mayoría de edad. Podía participar en todos los sectores de la vida pública en igualdad de condiciones con los hombres y estas enormes posibilidades iban acompañadas por el ejemplo que constituían mujeres que, como Kolontai y otras bolcheviques, adelantaban las características de un tipo de mujer del futuro. La situación de igualdad recién adquirida por las mujeres rusas las situaba en una posición ventajosa respecto a las mujeres del resto de Europa. Efectivamente, los países de la Europa burguesa apenas empezarían a reconocer el derecho de voto a las mujeres entre los años 20 y 30. La propia Alejandra hizo en 1921 el siguiente balance de los primeros tiempos del poder soviético: Durante los tres años de revolución, en los que se derribaron los pilares fundamentales de la sociedad burguesa y se intentaba tenazmente erigir con la mayor rapidez posible las bases para la sociedad comunista, reinaba una atmósfera en la que las tradiciones rebasadas se extinguían con rapidez increíble. En su lugar brotaban ante nuestros ojos formas totalmente nuevas de sociedad humana. La familia burguesa ya no era indispensable. La mujer por razón del trabajo general obligatorio para la comunidad, y en ésta, se encontraba con formas de vida totalmente originales. Se hallaba obligada a estar presente en el trabajo no sólo exclusivamente para su propia familia, sino también para la colectividad; surgían nuevas condiciones de vida y también nuevos tipos de matrimonio.

En 1919 se trasladó al comisariado del pueblo de Propaganda y Agitación de la República de Crimea.

A partir de 1920 fue responsable de la organización de mujeres del Partido bolchevique, encargada del trabajo político entre las obreras.

En los años 1920 y 1921, durante la discusión acerca de los sindicatos, Kolontai participó activamente en la fracción antipartido denominada oposición obrera, que comenzó a actuar por primera vez con este nombre en setiembre de 1920 en la IX Conferencia del Partido bolchevique. Sus tesis eran de tipo anarcosindicalista y preconizaban que la dirección de la economía pasara a los sindicatos, a los que reputaban como una forma superior de organización de la clase obrera, contraponiéndolos al Estado y al Partido. El X Congreso criticó estas posturas y la mayor parte de sus miembros de la fracción, entre ellos Kolontai, la abandonaron.

Por eso precisamente, la obra más divulgada de Kolontai en los países capitalistas es precisamente “La oposición obrera”, en los que exponía sus erróneos puntos de vista sobre la cuestión sindical.

De 1921 a 1922 fue responsable del Secretariado Femenino Internacional adjunto a la Internacional Comunista.

Desde 1923 ocupó cargos de responsabilidad en el cuerpo diplomático. Fue la primera mujer embajadora de la historia. Primero fue representante comercial plenipotenciaria de la URSS en Noruega, después agregada al cuerpo diplomático en calidad de encargada de negocios en mayo de 1924 y, finalmente, ministra plenipotenciaria y enviada extraordinaria de la URSS en Noruega en agosto de 1924. De 1926 a 1927 dirigió la embajada de la URSS en México pero, a causa de problemas cardiacos, volvió a su puesto en la embajada de Noruega hasta 1930, donde logró que el renegado Trotski fuera expulsado de aquel país. Entre este año y 1945 fue embajadora en Suecia y desempeñó un papel activo en la preparación del Tratado de Paz con Finlandia por lo que fue candidata para el Nobel de la Paz en 1943.

En 1945 regresó a Moscú, donde vivió retirada y falleció el 9 de marzo de 1952.
 

Más información: 

– Recuperemos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora de las manos de la burguesía
– 8 de Marzo, el día que las mujeres proletarias le prendieron fuego al mundo 

Ejércitos privados, mercenarios legales

Marcelo Colussi

Con el surgimiento del mundo moderno que trae el capitalismo y el afianzamiento de los Estados nacionales, la defensa de la soberanía, o las guerras de conquista, cada vez más fueron confiándose a ejércitos regulares bien entrenados, profesionalizados y crecientemente especializados. De tal forma, los mercenarios  figura histórica, legendaria, que existió desde la antigüedad en todos los contextos (psicópatas hubo siempre)  fueron desapareciendo. La sistematización de los ejércitos modernos inspirados en el modelo prusiano decimonónico terminó definitivamente con los combatientes mercenarios (no así con los psicópatas). Pero el neoliberalismo de fines del siglo XX los trajo nuevamente.

Desde la última década del pasado siglo, la proliferación de estas empresas militares privadas, habitualmente conocidas como contratistas, ha tenido un aumento exponencial. Si bien muchas potencias las poseen, es en Estados Unidos donde se registra el mayor crecimiento. Entre otras pueden mencionarse: Academi (la más grande del mundo, anteriormente llamada Blackwater nombre que debió cambiar por cuestiones de imagen al haber sido denunciada por tremendos excesos en las operaciones en que participó,  “una prolongación patriótica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”, según dijera uno de sus fundadores), DynCorp, Aegis Defense Services, G4S, CACI , Titan Corp,  Triple Canopy, Unity Resources Group, Defion International. La gran mayoría de ellas son de origen estadounidense, pero el fenómeno se expandió por todo el mundo. Incluso Rusia, retornando al sistema capitalista, también presenta estos  contratistas.

Varios son los motivos que explican este impresionante crecimiento: por un lado, el fabuloso negocio que representan. En la actualidad estos ejércitos privados mueven más de 100.000 millones de dólares al año. Como dice el epígrafe de Scahill: “La guerra es un negocio y el negocio ha ido muy bien”.

Las guerras de Irak y Afganistán, formalmente desplegadas por coaliciones multinacionales, pero en verdad lideradas por las fuerzas armadas de Estados Unidos, marcaron el uso abierto de ejércitos privados (mercenarios), pagados con dineros federales por Washington. Para inicios del 2008 había en Irak más contratistas privados (se calculan 190.000) que tropas regulares del ejército. Según un informe del Congreso de ese país, en la guerra del Golfo Pérsico se pagaron 85.000 millones de dólares en el período 2003-2007, lo cual representa el 20 por ciento de todo lo desembolsado por Estados Unidos en esa contienda.

Otro gran motivo que fundamenta este crecimiento es de orden político: resentida aún del síndrome de Vietnam (con alrededor de 60.000 muertos), la clase dirigente estadounidense y su administración federal prefieren ocultar el número de bajas en sus aventuras bélicas. Los contratistas, al no ser soldados regulares de sus fuerzas armadas, pasan más desapercibidos para la opinión pública.

Existe otro motivo más, no muy explícito, pero de gran peso: los mercenarios, por no ser miembros de una fuerza regular sino personal “independiente”, no están sujetos a regulaciones internacionales que norman las guerras, como las Convenciones de Ginebra. Si bien Estados Unidos firmó esos tratados, no los ratificó, por lo que no se somete a ellos. De esa cuenta, los ejércitos privados están en un cierto limbo legal, lo cual les excluye del Derecho Internacional. Así, las tropelías y excesos que puedan cometer (y que de hecho cometen) quedan relativamente fuera de toda normativa. Ejemplos al respecto hay numerosos. La tristemente célebre empresa Blackwater, ahora rebautizada Academi para borrar su anterior mala imagen, está asociada a los peores crímenes de guerra, pero pese a ello, el gobierno federal de Estados Unidos sigue asignándole millonarios contratos. La corrupción y la impunidad, como se ve, no son patrimonio de los  atrasados  países del Sur. (A título complementario: Donald Trump insiste enfermizamente en la construcción del muro en la frontera con México ¡porque está ligado a empresas constructoras!).

Las empresas contratistas militares se especializan en todo tipo de servicios que tengan que ver con una avanzada bélica; se encargan de aspectos logísticos y aprovisionamiento de la tropa, de telecomunicaciones, tareas de enlace, vigilancia, adiestramiento de combatientes y, por supuesto, de combate abierto (las torturas o acciones  oscuras  no se declaran, pero también las hacen, como fue el caso de la famosa cárcel de Abu Ghraib, en Irak, o las operaciones encubiertas para provocar a Venezuela realizadas desde territorio colombiano, donde participan paramilitares  de difusa procedencia). En lo tocante a lucha frontal, la experiencia de numerosas intervenciones en distintos puntos del globo muestra que efectivamente tienen una gran capacidad operativa, pues actúan al lado de las fuerzas regulares, en muchos casos con vehículos blindados, helicópteros artillados y armamento de asalto de alta tecnología.

El personal que contratan está dado, en general, por ex miembros de ejércitos con alta capacitación y experiencia de combate; muchas veces son comandos especializados, soldados de élite (a tal punto, que muchos cuerpos de estas unidades regulares de lujo se han visto afectados, dado que sus integrantes prefieren la paga de una empresa privada a la recibida en su puesto estatal). Un mercenario en algunas de estas contratistas puede llegar a cobrar 1.000 dólares diarios. El negocio de la muerte paga bien, sin dudas. ¡Eso es el capitalismo!

Dentro de las fronteras estadounidenses, después de la fiebre paranoica desatada con la caída de las Torres Gemelas en el 2001, proliferaron estas empresas privadas ofreciendo  seguridad. De ahí que hoy es común ver a contratistas custodiando puertos, aeropuertos, cárceles y centrales nucleares. Salvando las distancias, sucede lo mismo que en un pobre paisucho atrasado  como Guatemala; allí, ante la proliferación fabulosa de agencias de seguridad privada (¡que no pagan 1.000 dólares diarios a sus agentes contratados!), es  aleccionador lo dicho por un ex pandillero:  “No soy sociólogo ni politólogo, pero me doy cuenta que hay una relación entre un chavo marero al que le dan la orden de cobrarle extorsión a todas las tiendas de una comunidad y el diputado que tiene una agencia de seguridad, y al día siguiente está ofreciendo sus servicios”.

El negocio de la guerra, o si se quiere, el negocio de la violencia  que se alimenta del miedo de la gente da muy buenas ganancias. Palabras altisonantes como libertad, democracia, derechos humanos y otras preciosuras por el estilo, quedan perforadas por los disparos. “Donde hay balas sobran las palabras”, rezaba una pinta callejera en algún arrabal latinoamericano. Lamentablemente, es cierto.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253282

Argentina está otra vez a un paso del colapso económico y los despidos en masa

“A un paso del colapso económico (de nuevo)”. Así define la revista estadounidense de finanzas Forbes, en su versión mexicana, la situación de la Argentina tras casi cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.

Para Forbes, el “rescate financiero del FMI hizo que Argentina no tocará fondo, pero, su situación se agrava debido a la fuga de capitales”. Menciona que empresas como Coca Cola-Femsa pidieron un procedimiento preventivo de crisis y planean despidos. Ya la versión estadounidense de Forbes había alertado en febrero del año pasado a los inversores que podía ser el “momento de salir de la Argentina”.

El artículo de Forbes señala la devaluación del 50 por ciento del peso frente al dólar en 2018 y señala que el crédito del Fondo Monetario Internacional sirvió apenas para frenar la caída de la moneda argentina.

“A los tres meses se le entregaron otro 7.000 millones de dólares más respecto al paquete original, con el objetivo de detener su alta inflación, que cerró en 40,5 por ciento durante 2018”, recuerda la revista y señala que como contrapartida a ese préstamo el Gobierno debe apuntar a “déficit cero” en 2019. Ese es el único “acierto” que destaca Forbes, que Cambiemos logró superar la meta fiscal acordada con el FMI para el año pasado.

Sin embargo, menciona como uno de los principales problemas de la economía argentina su nivel de endeudamiento. “Aumentó 20 puntos porcentuales del PIB entre 2017 y el segundo trimestre de 2018, alcanzando una deuda pública de 77,4 por ciento del PIB”, alerta al citar cifras de la Cepal.

Como parte del panorama, Forbes agrega que “empresas de talla internacional como Coca-Cola Femsa, Avianca y Carrefour” ya pidieron procedimientos preventivos de crisis para avanzar con despidos masivos.

(*) https://www.forbes.com.mx/argentina-esta-a-un-paso-del-colapso-economico-de-nuevo/

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