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Durante décadas el coronavirus se ha propagado entre los seres humanos y nadie cayó enfermo nunca

Típica imagen falsa de un virus de colorines
La pregunta sobre “origen” del coronavirus carece de significado científico y conduce, además, a emprender tareas igualmente absurdas, como el “paciente cero”, el “foco” y el “contagio” o expansión del mismo.

Si un virus se expande, como dicen, reeditamos el mito bíblico de Adán y Eva, el Génesis, y vamos a otro mito, el del “paciente cero” que no se pudo “contagiar” de nadie, por lo que hay que empezar a partir de un animal, lo cual es un fenómeno médico extraordinario que a lo largo de las últimas pandemias se esfuerzan en presentarnos como “normal”.

Esta mañana el periódico South China Morning Post ha vuelto a abordar este asunto en un reportaje, que a pesar de sus muchas limitaciones, es interesante reproducir porque rompe el mito que han difundido durante esta pandemia, a saber, que el coronavirus es nuevo y nos ha pillado por sorpresa, por lo que carecemos de “defensas” frente a él (a diferencia del virus de la gripe).

Apoyándose en un artículo publicado en la revista científica “Nature Medicine” el 17 de marzo, el periódico afirma que el virus “saltó” de los animales a los humanos mucho antes de que se detectara el primer caso en Wuhan. Además, un artículo de Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, les permite añadir que el virus no se ha creado en un laboratorio.

Claro que Collins, un funcionario de la Casa Blanca, no es un fuente fiable para hacer una afirmación de esa naturaleza.

Si el coronavirus se ha estado propagado entre los seres humanos durante décadas, la pregunta es por qué entonces no causó ningún tipo de enfermedad, sino tampoco ningún síntoma médico, es decir, por qué se propagó “silenciosamente”, como dice el periódico.

La explicación de los científicos que acoge el periódico es otro tópico: porque contiene una mutación única que no se encontró en los animales anfitriones sospechosos, pero que “probablemente apareció durante infecciones repetidas en pequeños grupos en los seres humanos”.

Esta explicación es un circunloquio que conduce de un mito (“pacientes asintomáticos”, o sea, sanos a los que se pretende hacer pasar por enfermos), a otro: el de las mutaciones virales, las famosas “cepas” o variedades diferentes de un mismo virus.

Pero si un virus es capaz de mutar, entonces nos vamos a la madre del cordero de la virología: ¿son seres vivos los virus?, ¿cómo mutan y por qué?

Cuando a falta de hechos probados, se sustituye una hipótesis por otra, la cadena argumental se transforma en magia, como le ocurre a Collins, para quien el coronavirus pasó de los animales a los humanos “antes de que pudiera enfermar a la gente”. Con el transcurso del tiempo, un virus que no causaba ninguna enfermedad, se convirtió en mortífero, aunque sepamos ni cómo ni por qué.

Según Collins los virus “evolucionan” exactamente igual que cualquier otro ser vivo. “A través de cambios evolutivos graduales a lo largo de años o quizás décadas, el virus finalmente adquirió la capacidad de propagarse de un humano a otro causando una enfermedad grave, a menudo mortal”, dijo en un artículo publicado el jueves pasado en la página oficial de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

https://www.scmp.com/news/china/science/article/3077442/coronavirus-pathogen-could-have-been-spreading-humans-decades

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Economía

El ‘escudo social’ del gobierno es en realidad un plan de rescate de las grandes empresas

Otro engaño más del gobierno PSOE-UP. El Ministerio de Economía ha anunciado que permitirá a las empresas que cotizan en el IBEX 35 que reciban parte de los 10.000 millones repartidos por el ICO entre la banca para aminorar el impacto de coronavirus en su negocio podrán repartir dividendos.

El Consejo de Ministros ha aprobado desde el 24 de marzo las condiciones para acceder al primer tramo de avales otorgado por Economía, que asciende en su primera parte a 20.000 millones de euros (de un total de 100.000 millones).

El tramo de los 20.000 millones se divide en uno de 10.000 millones para renovaciones y nuevos préstamos concedidos a autónomos y pymes, y en otro por la misma cantidad pero para grandes empresas.

De acuerdo a la información proporcionada en la web del ICO, se desprende que no se han impuesto restricciones a las grandes empresas que reciban este tipo de préstamos, algo que en otras circunstancias sería lo normal y que en el argot financiero se llaman “covenants” (condiciones que el prestamista impone al deudor: imposibilidad de repartir dividendos hasta el pago de un porcentaje del préstamo, reservas de ganancias, etc).

En el caso de la línea de avales ICO a estas grandes empresas, las imposiciones son 0, y prácticamente se delega en las entidades financieras la absoluta y completa gestión de los mismos. Este mecanismo fue el que en los años dorados de las Cajas de Ahorro resultó un completo desastre, ya que las entidades -que tenían obligación de evaluar la solvencia de sus futuros deudores- terminaron dando crédito a los amigos.

Si bien las circunstancias no son las mismas, esta metodología de “rescate” permite a los bancos otorgar crédito sin que sea necesario evaluar solvencia, porque en caso de impago «paga la casa» (es decir, el Estado).

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Noticias

Superproducción + caídas de precios = deflación (el peor escenario que cabía imaginar)

La crisis económica está provocando una caída de los precios a escala mundial. A pesar de que la histeria colectiva ha vaciado algunos supermercados, elevando los precios, la perspectiva es la contraria, deflación, es decir, superproducción y caída de los precios.

La caída del precio del petróleo y de las materias primas es premonitoria. La cotización del petróleo ha caído en el último mes un 52 por ciento, el platino un 39 por ciento, la plata un 34 por ciento, el algodón un 21 por ciento, el azúcar un 20 por ciento, el cobre un 16 por ciento…

Tras décadas acostumbrados a presiones inflacionistas, resulta chocante comprobar que la parálisis económica va a provocar uno de los pocos episodios mundiales de deflación que se recuerdan. De hecho, la última vez que los precios cayeron en todo el mundo de forma generalizada fue durante la Gran Depresión que se produjo en 1929.

Desde entonces, varios países han sufrido episodios de deflación, como la que experimentaron las principales economías asiáticas a finales del siglo pasado o la que sufrieron Irlanda y Japón durante la pasada crisis económica, en la que los principales países desarrollados consiguieron evitar mayoritariamente el desplome de la inflación.

El capitalismo no podrá evitar la deflación este mismo año. El índice de precios de consumo caerá por debajo de su nivel de hace un año, lo que supondrá el primer periodo de deflación en décadas.

Los precios están cayendo de forma generalizada, tanto por países como por categorías de gasto, con depreciaciones tanto en combustibles como en reservas hoteleras y comida para llevar.

Si continúa esta tendencia, será cada vez más difícil que los países más endeudados, como Italia, Japón o España, puedan pagar sus cuantiosas deudas, por lo que tendrán que venir los rescates o el abandono de la Unión Europea.

Además, la deflación puede provocar reducciones de salarios, la paralización de la inversión empresarial y una caída del consumo, que a su vez podrían resultar en la quiebra o cierre de miles de empresas y el consiguiente repunte del paro.

Las principales economías mundiales ya entraron en la crisis con su inflación por los suelos. En China los precios cayeron un 0,4 por ciento en febrero, en Reino Unido llevan 2 meses consecutivos a la baja y en España el IPC se ha reducido 3 décimas en marzo respecto al mes anterior.

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Caen por los suelos las previsiones del gobierno israelí sobre la epidemia de coronavirus

El ritmo de propagación del coronavirus en Israel ha disminuido, según un informe preparado esta misma semana por un equipo de 30 expertos nombrados por el Consejo de Seguridad Nacional para analizar el brote.

Según los documentos que publica TheMarker, el número diario de personas con coronavirus en Israel disminuyó en un 33 por ciento desde un máximo el 26 de marzo.


La tasa diaria de “infección” se redujo de 1,25 a 1,15 por paciente, lo que significa que el número de “personas infectadas” se duplica cada cinco en lugar de cada tres días.

Como venimos repitiendo, el equipo admite que los datos podrían estar sesgados según el número de pruebas realizadas, entre otras cosas porque, de manera absurda, el gobierno de Tel Aviv no realiza pruebas a la población árabe, sino sólo a los judíos.

No obstante, el informe confirma sus previsiones utilizando otro tipo de cifras “más fiables”. El número de nuevos casos en estado serio y el número de muertes predicen que será de 100 por día, muy por debajo de los 270 que han estado pronosticando hasta ahora.

Las medidas de emergencia del gobierno israelí se basaban en una previsión de más de 1.100 nuevos casos confirmados cada día. Esta semana, el número diario real de nuevos pacientes confirmados fue entre 500 y 700.

Incluso con una tasa de infección tan baja, 1,2 personas por paciente, el modelo original predijo 22.000 pacientes con coronavirus en estado crítico y 8.600 muertes al final de el brote. Una alta tasa de infección, dos personas por paciente, elevaría el número de casos críticos a 54.000 y el número de muertes a 21.600.

No es ninguna sorpresa que las previsiones se desinflen. Según el escenario más pesimista del nuevo informe, en los dos años que llevaría desarrollar una vacuna, “enfermarían“ 100 personas al día. Incluso entonces, el número de pacientes sería pequeño en comparación con el tamaño de la población de Israel: “Menos de 100.000 personas infectadas y menos de 1.000 muertes al final del período”.

https://www.haaretz.com/israel-news/coronavirus-in-israel-38-dead-ultra-orthodox-city-under-closure-1.8737999

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Los exámenes clínicos de los fallecidos por causas imputadas al coronavirus en Hamburgo reducen a la mitad el número de muertes

En otras entradas hemos aportado estadísticas del Centro Europeo de Vigilancia de los Excesos de Mortalidad para la Acción Sanitaria (EuroMomo), una asociación internacional de organismos de 24 países europeos.

Cada semana EuroMomo recopila estadísticas para preparar las emergencias de salud pública de los Estados que forman parte de la asociación (1).

Como su propio nombre indica, hacen un seguimiento del “exceso de mortalidad”, es decir, del número de muertes registradas oficialmente en comparación con la tasa media de mortalidad.

Podríamos seguir aportando más cifras de EuroMomo, que siguen indicando una letalidad inferior este año de pandemia con respecto a los anteriores. Sin embargo, las páginas europeas realmente alternativas nos advierten que dichas cifras tampoco son correctas, por lo que ellos han dejado de publicarlas.

Por lo tanto, advertimos que se tomen con mucha precaución dichas referencias, tanto las pasadas como las que se puedan aportar en el futuro, por más que no podamos imputar a EroMomo un intento de engañar. Simplemente a fecha de hoy las cifras no se conocen. Es muy posible que tampoco se puedan conocer fehacientemente en el futuro y, en todo caso, van a engendrar muchas polémicas y una enorme confusión.

El mejor ejemplo de los problemas estadísticos es Hamburgo, donde la oficina de salud ha encargado a los forenses que examinen las muertes de personas que hayan dado positivo en las pruebas de coronavirus porque los certificados médicos no son fiables (2).

El resultado es el que esperábamos: el número de muertes se ha reducido casi a la mitad en comparación con las cifras oficiales del Instituto Robert Koch. En otras palabras: el número de muertos depende de la manera de hacer el recuento.

El miércoles el Instituto contaba 14 muertos en Hamburgo, mientras el Ayuntamiento sólo reconocía 8.

Los expertos del Instituto Robert Koch han quedado en evidencia, no sólo por el recuento sino porque Hamburgo y su puerto son el Wuhan alemán, el “foco infeccioso”.

El motivo es el que ya hemos explicado en otras entradas: el Instituto cuenta todos los muertos en los que aparece el coronavirus, mientras el Ayuntamiento sólo cuenta los casos en los que las personas murieron como consecuencia suya.

La diferencia es sutil. El Instituto no reconoce que las muertes que está contabilizando en sus bases de datos se deban a un coronavirus sino que están “relacionadas con la enfermedad de Covid-19”. El jefe del RKI, Lothar Wieler, fue aún más claro en una rueda de prensa: “En nuestro país, una muerte por coronavirus es una persona en la que se ha probado una infección por coronavirus”.

El Ministerio de Salud de Schleswig-Holstein admitió abiertamente esta semana: “Todavía no se sabe si los nueve fallecidos hasta ahora también habían enfermado de Covid-19 o si habían mostrado síntomas. Todos habían sufrido de condiciones preexistentes”.

El Ayuntamiento de Hamburgo está presionando al gobierno de Merkel para que el método de recuento se revise a escala federal.

(1) https://www.euromomo.eu/outputs/number.html
(2) https://www.t-online.de/nachrichten/deutschland/id_87636856/coronavirus-hamburg-will-nur-echte-covid-19-tote-zaehlen.html

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Guerra psicológica

Los ataúdes llenan las calles de Guayaquil porque los familiares no pueden pagar los elevados gastos funerarios

Las imágenes de los féretros en las calles de Guayaquil, en Ecuador, en medio de la pandemia mundial, han impactado al mundo entero que, por asociación de ideas, supone que habrán muerto de lo único que se mueren hoy las personas: por culpa del coronavirus.

Los medios van de un engaño a otro. Hace ya un año, al menos, que los vecinos decidieron abandonar los ataúdes de sus difuntos en las calles porque la muerte es otro negocio privado y la población no puede pagar los exorbitantes gastos funerarios.

No hay dinero ni siquiera para morir tranquilo. Desapareció aquello del “Descanse en paz”. Sólo descansas si puedes pagar el coste, que oscila entre 600 y 3.000 dólares, según los deudos quieran un agujero con vistas al mar o a la montaña. En Ecuador casi nadie puede pagar esos precios, por lo que desapareció el RIP (“Requiescant In Pace”) de los cristianos sin que el Vaticano haya alzado la voz.

De Guayaquil no se sale nunca; no se puede ir ni al cielo ni al infierno. Una cremación cuesta 600 dólares.

Naturalmente, hace un año ningún medio publicó la noticia, que ahora están rescatando convenientemente en un contexto diferente, para seguir con el cuento de la pandemia.

El diario “El Universal” contaba (1) la historia de un anciano fallecido que pasó cuatro días en el velatorio porque sus vástagos no podían costear un entierro. Cuando el hedor del cadáver se hizo insoportable, los vecinos no lo pudieron soportar más, reunieron el dinero necesario, alquilaron una furgoneta entre todos para trasladar el cadáver a la morgue, donde permaneció casi tres meses.

Finalmente, los restos fueron enterrados en el cementerio de Lomas de Sargentillo. La subida de los precios del mercado mortuorio en Guayaquil desplaza las tumbas a dicho lugar, donde son más asequibles.

Algo parecido ocurrió un mes atrás en la ciudadela Kennedy Vieja, en el norte. Un ataúd en cuyo interior estaba el cuerpo sin vida de una mujer fue abandonado por su hijo en la puerta de una vivienda. El hijo pretendía que fuera su hermana quien pagara los 500 dólares del funeral, como ocurrió finalmente.

Este tipo de noticias son corrientes en los periódicos ecuatorianos desde antes de la pandemia:

“Donaron dinero para sepultar a vecino por hedor en Nueva Prosperina”
https://www.eluniverso.com/noticias/2019/03/29/nota/7256879/donaron-dinero-sepultar-vecino-hedor-nueva-prosperina

“En Guayaquil, sepultaron cadáver de hijo luego de siete días”
https://www.eluniverso.com/noticias/2018/01/08/nota/6557445/guayaquil-padres-velan-8-dias-su-hijo-casa-no-tener-dinero

“Abandonan féretro con el cuerpo de una mujer en el norte de Guayaquil”
https://www.eluniverso.com/noticias/2019/03/14/nota/7232870/abandonan-feretro-cuerpo-mujer-norte-guayaquil

“Los entierros en Guayaquil van de $ 1.700 a $ 30.000”
https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/6/entierros-costos-guayaquil

Ahora vean los titulares de los periodistas canallas que hay por aquí y juzguen Ustedes mismos:

La Vanguardia: “Los cadáveres se amontonan en Guayaquil por el coronavirus” (2).

Público: “El coronavirus golpea la ciudad de Guayaquil. En la provincia ecuatoriana del Guayas el colapso a causa de la covid-19 ha empeorado por la imposibilidad de enterrar a muchas personas que han fallecido en sus hogares, donde han permanecido durante días” (3).

El Mundo: “La pandemia ha transformado a Guayaquil en una gran morgue al aire libre, sitiada por el pánico al contagio del coronavirus” (4).

¿Necesitan más ejemplos de la intoxicación?, ¿hay algún medio que se salve del fraude? ¡Cómo se ríen de nosotros, especialmente todos esos cazadores de “noticias falsas”!

El cuento de la pandemia también oculta la miseria en la que vive la población ecuatoriana.

(1) https://www.eluniverso.com/guayaquil/2019/04/08/nota/7274486/gastos-mortuorios-oscilan-600-3000-urbe https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/6/entierros-costos-guayaquil
(2) https://www.lavanguardia.com/internacional/20200402/48275164261/cadaveres-amontonan-guayaquil-ecuador-coronavirus.html
(3) https://www.publico.es/internacional/coronavirus-ecuador-cadaveres-abandonados-calles-covid-19-golpea-ciudad-guayaquil.html
(4) https://www.elmundo.es/internacional/2020/04/01/5e84d472fdddffd4618b45c6.html

[Insistimos a nuestros lectores que no podemos asegurar la continuidad de esta página porque en toda Europa están censurando sitios y vídeos amparados en la ley marcial. Si alguien quiere guardar una copia como recuerdo, debe descargársela]
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Espionaje

Trump emprende un purga a fondo de la cúpula del espionaje estadounidense

Le ha costado pero, al fin, Trump ha emprendido la purga de la cúpula del espionaje estadounidense, que ha quedado “decapitada”, decía ayer The Guardian. No ha podido hacerlo en cuatro años y ha esperado que la atención estuviera fija en el coronavirus y a que las elecciones se le echaran encima.

El viernes destituyó a Michael Atkinson, inspector general de eso que en Estados Unidos llaman la “comunidad de inteligencia”, que no ha tenido bastante con desestabilizar a los países del Eje del Mal, y se metió a desestabilizar el suyo.

Trump le nombró y Trump le ha destituido. A los demócratas y la prensa les ha faltado tiempo para denunciar el oportunismo del Presidente.

Atkinson se enfrentó a Trump por el montaje de Ucrania, pero no se enfrentó a Biden y a su hijo por los negocios que tenían en su sucursal de Kiev, como ya hemos explicado en varias entradas anteriores.

Biden acudirá a las próximas elecciones presidenciales en representación del Partido Demócrata y la troika golpista (espías, prensa, demócratas) quiere echar tierra encima del candidato cargando contra Trump.

También ha salido por la puerta de atrás el director en funciones de la inteligencia nacional, Joseph Maguire, que ha sido reemplazado por un perrito faldero de Trump: Richard Grenell.

Trump planea colocar a Steve Feinberg, un especulador multimillonario y aliado político suyo, como director de inteligencia nacional.

Más información:
— El proceso de destitución iniciado contra Trump salpica el presente y el pasado de Ucrania
— Elecciones y guerra sucia: comienza la carrera electoral hacia la Casa Blanca

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El ferrocarril en manos del estado, herramienta de liberación

Darío Herchhoren

La historia del ferrocarril en Argentina está perfectamente plasmada en el libro «Historia de los Ferrocarriles Argentinos» de Raúl Scalabrini Ortz, que era un patriota que estudió como se construyeron y como el imperio inglés se apoderó de los mismos y amplios territorios a ambos lados de las vías. El primer ferrocarril en Argentina fue tendido en  la ciudad de Buenos Aires y salía de la estación del parque en los terrenos que hoy ocupa el Teatro Colón, y llegaba a la estación Vélez Sarsfield,.  a unos 15 kilómetros de su salida.

Sus propietarios fueron argentinos que compraron coches de pasajeros nuevos hechos en el país, aunque la locomotora era de segunda mano, y fue bautizada como La Porteña, y se guarda en el Museo Histórico Nacional en la ciudad de Luján.

Como tuvo un enorme éxito se pensó inmediatamente en ampliar su recorrido llegando a la estación de Liniers, que estaba a dos kilómetros de los que era el matadero, donde se sacrificaban unos 4000 vacunos diarios. Al principio solo transportaba pasajeros, pero poco a poco se utilizó para cargas.

Ante este éxito el gobierno cipayo de Bartolomé Mitre uno de los fundadores de la gran oligarquía criolla junto al General Julio Argentino Roca, otorgó concesiones para la construcción de otras lineas a la compañía inglesa Midland, sin pagar un centavo, pero además le regaló una franja de una legua a cada lado de la vía «para operaciones ferroviarias», según se decía en el decreto de concesión.

Es así como se comienza a cubrir el territorio nacional de vías férreas, primero con el Ferrocarril Oeste, que se llamó de Buenos Aires al Oeste, que estaba planificado para llegar a Santiago de Chile en el pacífico, luego con el Ferrocarril Midland, que partía del puerto de Buenos Aires, y llegaba a la provincia de Mendoza, junto a la cordillera andina, y de allí a Santiago de Chile, más tarde el Ferrocarril del Norte, que llegó al norte argentino y a la ciudad de La Paz en Bolivia, y finalmente el ferrocarril del noreste actual ferrocarril Urquiza que llegaba a la frontera con Brasil en la provincia argentina de Misiones. En total entre lo construido y lo planificado eran unos 100.000 kilómetros de vías férreas, que en principio sirvieron para vertebrar el país, pero cuya finalidad única era acercar al puerto de Buenos Aires, las mercancías que el imperio inglés necesitaba para su desarrollo capitalista. La confluencia del trazado en un solo punto habla a las claras de cuál era el motivo último de ese trazado.

La concesiones se dieron por 80 años, que vencían en 1949, y pasaban al estado argentino sin compensación alguna. Era obvio que al tener una fecha de caducidad, los concesionarios se ocuparon muy poco de modernizar y sustituir el material rodante, el sistema de señales, la automatización de los cambios de vías, y los talleres de reparación ferroviaria.

Los ferrocarriles británicos en Argentina se desgastaron por el uso, a lo que hay que agregar que las empresas ferroviarias inglesas amparándose primero en la primera guerra mundial, y luego en la segunda no invirtieron nada en su mantenimiento, siendo en muchos casos el estado argentino el que debía hacerse cargo de las reparaciones más urgentes.

Mientras tanto los troperos de carretas que eran los que transportaban las cargas más voluminosas, se vieron abocados a su casi desaparición ante la competencia ruinosa que les hacían las lineas de ferrocarril. Cada carreta transportaba unas 50 toneladas, lo mismo que un vagón de carga.

Pero había algo más que es necesario señalar: el ferrocarril inglés fijaba sus propias tarifas tanto de carga como de pasajeros, sin intervención alguna del estado argentino. Una bicoca.

Llegamos al año 1949, en que el gobierno de Juan Domingo Perón, nacionaliza los ferrocarriles, y para administrarlos se crea la empresa estatal EFEA (Empresa de los Ferrocarriles Argentinos), que debe renovar todo el parque rodante ferroviario y hacer un nuevo tendido de vias, ya que el original estaba en su mayor parte totalmente obsoleto.

Todo ello implicaba un enorme esfuerzo económico y técnico, y el gobierno de Perón se propuso poner los ferrocarriles argentinos al servicio de la Argentina, para lo cual compra rieles nuevos y nuevas locomotoras de vapor y diésel eléctricas, electrificando las líneas de cercanías. Todo el material nuevo provenía de la URSS, o de Hungría que proveyó las locomotoras Gantz capaces de arrastrar hasta 70 vagones de 50 toneladas cada uno.

La caída de Perón en 1955 significó el principio del fin de los ferrocarriles argentinos. Tanto los gobiernos militares como los constitucionales con el peronismo ilegalizado, se dedicaron a sabotear al ferrocarril, primero diciendo que era era antieconómico, segundo levantando ramales enteros incomunicando a grandes regiones del país, y desvertebrando al propio país.

¿Cuál era el motivo oculto de esa política? Era favorecer la instalación de fábricas de camiones y automóviles de las empresas multinacionales. Es así como Mercedes Benz, Scania Vabis, Mack, Fiat, se convierten rápidamente en las marcas que surcan las carreteras argentinas y ya no pasa el ferrocarril.

Este es sucintamente el resultado poner al estado al servicio del gran capital y contra el interés nacional. Recién el gobierno de Néstor Kirchner y el de Cristina Fernández, comienzan la tarea de reconstrucción del ferrocarril trazando nuevas lineas, y utilizando material rodante chino, que comienza a fabricarse en el país.

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La crisis capitalista conducirá a España a un rescate dramático

La crisis capitalista amenaza la economía española con un rescate ante el desajuste de las cuentas del Estado, como la deuda, el déficit y la seguridad social. Sin la ayuda de la Unión Europea, la deuda pública -que según el dato del último trimestre de 2019 se sitúa en el 95,5 por ciento- se disparará hasta alcanzar el 140 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) para finales de este año, según el instituto europeo Bruegel, presidido por el expresidente del Banco Central europeo (BCE) Jean-Claude Trichet.

El hundimiento económico será mayor que el de la crisis financiera de 2008, que provocó una escalada de la deuda española que casi culmina con la intervención de la economía a finales de 2011, cuando la deuda llegó hasta el 69,5 por ciento del PIB. Ante esta situación, el frenazo del consumo, la mayor caída histórica del empleo y el aumento del gasto, la ayuda de la Unión Europea será fundamental para evitar la quiebra y la intervención de las cuentas.

Muy probablemente el aumento del déficit de este año será el más elevado registrado en un solo año en la historia moderna. España es el segundo país de la Unión Europea con un mayor déficit en sus cuentas durante los años 2009 y 2018, solo por detrás de Irlanda.

En este tiempo, España consolidó, de media, un desajuste en sus finanzas públicas del 6,93 por ciento del PIB, según los datos del Banco Mundial. Los países de su entorno no superan el 5,5 por ciento, que es el caso de Portugal. Además, España se ha desviado del objetivo de déficit marcado por Bruselas más de seis veces en estos años.

Para evitar su intervención, en 2012 Madrid tuvo que recurrir al Mecanismo de Estabilidad Europeo (Mede). Ahora, el Eurogrupo estudia de nuevo utilizar esta medida para lanzar ayudas a los países más afectados por la crisis, como España.

Sin embargo, el incumplimiento de la senda de déficit durante estos últimos años resta credibilidad a España para solicitar ahora apoyo económico y mutualización del riesgo de la deuda soberana, reservada para los países que han mantenido unas cuentas saneadas y el rigor presupuestario exigido y exigible, como es el caso de Alemania y Holanda.

El Mede no es suficiente, tal y como está dotado ahora, para hacer frente a las peticiones de los países europeos. En este momento, tiene unos recursos propios que ascienden a 410.000 millones de euros. España pretende conseguir un crédito en torno a los 200.000 millones de euros. De este modo, casi la mitad del mecanismo de estabilidad europeo tendría que destinarse a España.

El gasto público se ha disparado en las últimas tres semanas. Los costes de las medidas aprobadas por el Gobierno de España para paliar la crisis se acercan ya a los 20.000 millones de euros. Solo las primeras medidas supusieron unos costes de 17.427 millones de euros, el 1,4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

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El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo

El 30 de enero la OMS (Organización Mundial de la Salud) declaró el coronavirus como una “emergencia de salud pública de interés internacional” y le llovieron las críticas y, sobre todo, las presiones políticas. Querían una pandemia ya; la necesitaban.

El portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic, tuvo que ponerse delante las cámaras para explicar por qué no se había declarado una pandemia. “No existe una categoría oficial [para declarar una pandemia] … La OMS no está utilizando el antiguo sistema de seis fases -que pasó de la fase 1 [sin informes de gripe animal que causara infecciones humanas] a la fase 6 [una pandemia] que algunas personas experimentaron a causa del H1N1 en 2009”.

La OMS no aguantó las presiones ni un mes y medio, hasta el 11 de marzo, cuando los pandemonios se salieron con la suya. Pero, además de las presiones, hay que retener dos datos fundamentales: el cambio de nombre del coronavirus por una nueva sopa de letras, abandonado términos gastados, como “gripe”, y la comparación con la pandemia de 2009.

Así, con 4.291 muertos en todo el mundo, empezó esta pandemia, un cifra ridícula que se infló añadiendo 118.000 “contagiados” o “infectados”, términos que no tienen ningún significado médico porque se trata de personas sanas (pero en este tipo de cambalaches hay que mezclar las churras con las merinas).

La anterior declaración política de pandemia en 2009 fue la “gripe porcina” o H1N1 en la sopa de letras de los virólogos. A diferencia de hoy, entonces el escándalo fue mayúsculo y la OMS ha tenido que esperar un tiempo para que todo se olvide convenientemente, incluso la espiral de corrupción trabada en torno a este tipo de declaraciones.

El término “pandemia” se convirtió en sinónimo de corrupción médica internacional y desapareció por un tiempo de la terminología. Por eso el 30 de enero la OMS habló de una “emergencia de salud pública de interés internacional”.

Son juegos malabares: discretamente la OMS quería cambiar la definición de “pandemia”. Ya no era necesario que una enfermedad notificada estuviera extremadamente extendida en muchos países y fuera extremadamente mortal o debilitante. Sólo era necesario que se extendiera como la gripe estacional, más o menos.

En 2009 los primeros informes no hablaban de Wuhan sino de Veracruz, en México. Un joven presentaba síntomas de gripe H1N1, que son los de un resfriado fuerte.

Entonces la directora de la OMS era Margaret Chan y se lanzó a la piscina de cabeza: oficialmente el mundo entraba en la fase 6, o sea, pandemia. Cada gobierno tuvo que poner en marcha los programas de emergencia que implicaban compras gubernamentales de miles de millones de euros de vacunas contra la pandemia de gripe H1N1, tirados a la basura en plena época de recortes… incluso en sanidad.

El ridículo fue de los que hacen época. Desde el primer momento se comprobó que las muertes por el H1N1 eran insignificantes en comparación con la gripe estacional de todos los años. El doctor Wolfgang Wodarg, al que ya hemos mencionado, especialista en neumología, era entonces Presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Pidió que se investigara el conflicto de intereses en torno a la respuesta de la Unión Europea a la gripe porcina.

El Parlamento holandés descubrió que el profesor Albert Osterhaus, de la Universidad Erasmus de Rotterdam, que en 2009 se encontraba en el epicentro de la pandemia mundial como asesor de la OMS en materia de gripe, se estaba llenado los bolsillos con la venta de vacunas.

Osterhaus no es una excepción. Muchos de los expertos de la OMS que aconsejaron a Chan percibieron dinero directa o indirectamente de las principales multinacionales farmacéuticas, entre ellas GlaxoSmithKline y Novartis.

La declaración de la OMS sobre la pandemia de gripe porcina fue consecuencia de la corrupción. La temporada de 2009 a 2010 estuvo marcada por la gripe más leve del mundo desde que la medicina comenzó a hacer seguimientos de este tipo de enfermedades. Los gigantes de la industria farmacéutica cobraron miles de millones de dólares gracias a la alarma mundial y los gobiernos se quedaron con las vacunas en las estanterías.

Después de aquel escándalo, la OMS dejó de utilizar la declaración de pandemia en seis fases y pasó a la declaración confusa que quiso utilizar en enero de este año, “Emergencia de salud pública de alcance internacional”. Pero las presiones pudieron más y reintrodujeron el término “pandemia”, admitiendo al mismo tiempo que todavía están buscando una definición.

En otras palabras, la OMS utiliza una terminología que nadie sabe lo que significa; ni siquiera ellos.