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En los barrios pobres la pandemia es la policía

Miguel Ángel “Nacho” Herrera
Este jueves hemos recibido la denuncia de Luisa Acosta, mamá de Miguel Ángel “Nacho” Herrera de 18 años de edad, quien el 16 de abril fue víctima de la desigualdad que provoca la diferencia de clase y del ya conocido y repudiado abuso de autoridad por parte de la policía de Monte Caseros, Corrientes.

Antes de ayer Nacho tuvo un accidente de tránsito. Su moto sufrió el impacto de otra moto que manejaba Claudio Rupani. Ambos fueron hospitalizados y, luego de un chequeo médico y sin haber sufrido heridas graves, los dos hombres fueron dados de alta esa misma noche.

Ayer, en horas del mediodía, Nacho se dirigía a hacer un trámite relacionado con el accidente acompañado por su mamá, cuando en la vía pública los detiene un vehículo policial y le comunican a Nacho que debía acompañarlos a la comisaría ya que el comisario necesitaba tomarle una declaración respecto al accidente del día anterior.

Nacho hizo lo que la policía le pidió, y una vez en la comisaría lo dejaron detenido haciéndole saber a su mamá que quedaría allí por 19 días sin visitas. El comisario utilizó como excusa el hecho de que Nacho había violado la cuarentena el día del accidente y que además era culpable del mismo.

El día del accidente, Nacho venía de realizar un trabajo de albañilería en la casa de su hermana, y que pese a la emergencia sanitaria que estamos atravesando y de tomar los recaudos necesarios, para muchos laburantes es imposible quedarnos en casa ya que si no trabajamos no podemos generar un ingreso para sostener a nuestras familias.

Nacho viene siendo hostigado y perseguido por la policía desde hace un tiempo. Su madre vio cómo en la comisaría lo golpeaban luego de ser detenido. Está desesperada por la situación y teme por la vida de su hijo.

La otra víctima del accidente, Claudio Rupani es reconocido por su participación en el sector político. Formó parte de la lista como concejal por el Partido Justicialista en las últimas elecciones y es allegado de Eduardo Galantini, quien incluso se hizo presente en el hospital.

Rupani no está preso ni está siendo hostigado ni golpeado por la policía de Monte Caseros, sino que está en libertad a pesar de haber incumplido la cuarentena el día del accidente.

A esta costumbre que tiene el poder político, la justicia, y la policía de medir con diferentes varas el accionar de los ciudadanos es lo que nosotros denunciamos como privilegios de clase. Una vez más todas estas instituciones expresan con este accionar su abuso de poder contra los más desprotegidos.

Así también lo demuestra la institución policial hostigando, criminalizando, e incluso entrando a los tiros en los barrios más humildes para disciplinar a los pibes todas las noches.

Recordamos que fue haciendo uso de estas mismas prácticas que en el año 2015 la policía secuestró, torturó, desapareció y asesinó a Nino Largueri. El caso del asesinato de Nino por parte de la policía de Monte Caseros es ampliamente conocido por toda nuestra comunidad y ha recorrido todo el territorio nacional, desenmascarando lo peor de esta nefasta institución y el rol que cumple la justicia al encubrir el crimen y garantizarle impunidad y libertad a los policías que todos reconocemos como a los asesinos de Nino.

Repudiamos este accionar contra el joven Miguel Angel “Nacho” Herrera. Exigimos que cesen los golpes, el hostigamiento y el abuso de autoridad hacia las personas de los barrios vulnerables por parte de la policía de Monte Caseros.

Queremos la liberación de Nacho ya mismo y que las investigaciones que deban realizarse se hagan en los ámbitos correspondientes sin detenidos por “portación de cara”. La justicia debe ser imparcial y no guiarse por la condición de clase de los ciudadanos. Exigimos respuestas concretas y coherentes para Nacho y su familia y hacemos responsables a la policía y a la justicia de su integridad física.

https://agenciaparalalibertad.org/en-los-barrios-pobres-nuestra-pandemia-es-la-policia/

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China: el final del sueño de una ‘sociedad de clases medias’

El año que viene se celebra el centenario de la creación del Partido Comunista de China y el gobierno había preparado unos planes muy ambiciosos para celebrarlo: duplicar el PIB en comparación con 2010, erradicar la pobreza extrema y construir una “sociedad moderadamente próspera” para fines de este año.

Todo dependía de un crecimiento económico del 5,5 por ciento este año, que ahora está totalmente fuera de su alcance. El objetivo de elevar el nivel de vida de los 5,5 millones de chinos que todavía viven por debajo del umbral de la pobreza extrema, también es imposible.

Pero, además, los millones de empleos destruidos desde la cuarentena suponen un paso atrás. Al alto desempleo hay que añadir que muchos parados no reciben ninguna prestación social. Como poco, la “sociedad de clases medias” tendrá que esperar.

La recuperación económica es complicada y los trabajadores están sufriendo las consecuencias. A pesar de un nivel de vida que se ha disparado en 40 años, China sigue siendo un país en desarrollo. Es algo particularmente notable en el campo, donde unos 5,5 millones de chinos todavía viven por debajo del umbral de pobreza extrema.

Entre diciembre y febrero China sumó unos cinco millones de parados adicionales, según las estadísticas oficiales.

China depende de las exportaciones, el comercio internacional le ha cerrado las puertas y no hay ninguna garantía de que se vuelvan a abrir. El Banco Nomura pronostica una pérdida de 18 millones de puestos de trabajo en el sector de la exportación en China, o casi un tercio de la mano de obra del sector.

Desempleo significa reducción de salarios y del consumo, otro de los motores del crecimiento chino.

La falta de liquidez está afectando gravemente a las empresas. Un trabajador de 28 años de una empresa de la construcción cuenta que su empresario no ha pagado un salario desde febrero. “Tengo préstamos que devolver. Así que mi familia me está ayudando a pagar el préstamo para el apartamento y trabajo a tiempo parcial en la casa de al lado para cubrir mis gastos diarios”, explica.

Otras empresas no han podido reabrir debido a que la cuarentena no se ha levantado en todas las regiones, como varios distritos enteros del centro de Pekín.

No obstante, la crisis económica en China no empieza con el coronavirus. El año pasado, el Primer Ministro Li Keqiang ya admitió una tasa de paro del 5,5 por ciento en las grandes ciudades, consecuencia de la guerra comercial desatada por Estados Unidos.

Otro de los motivos del paro es mucho más significativo: desde el XV Congreso del Partido Comunista de China, celebrado en 1997, el gobierno de Pekín ha abandonado a las pequeñas empresas en favor de los grandes monopolios, a su vez consecuencia de la necesidad de competir con monopolios extranjeros, tanto en el mercado mundial como en el interno.

Finalmente, en 1998 Zhu Rongji anunció la reducción de las planatillas del gobierno central a la mitad.

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Ley marcial: el Pentágono asegura el control militar de Washington con el pretexto del coronavirus

El Pentágono ha activado una unidad militar especial para asegurar Washington de los “agresores extranjeros y nacionales” y, si es necesario, trasladar la Casa Blanca y otras instituciones públicas a otros lugares, dice Newsweek (*).

Activada el 16 de marzo, la unidad JTF-NCR tiene la tarea de defender Washington por tierra, mar y aire. Dicha unidad demuestra que en el gobierno de Estados Unidos hay dos aspectos, dice Newsweek. Uno público, diario, de las tropas asignadas a JTF-NCR, ques es el mismo que en cualquier otro lugar del país: apoyo médico, entrega de suministros y dotación de personal en los puestos de control sanitario.

Pero entre bastidores, la JTF-NCR es responsable de la actividad en caso de un ataque armado contra Estados Unidos, que consiste en vigilar los cielos de la capital y prepararse para los disturbios civiles que podrían ocurrir si un arma nuclear explotara en la capital.

En lo inmediato, la JTF-NCR está encargada de facilitar la continuidad del gobierno, incluyendo el traslado de los dirigentes civiles y militares a lugares secretos cuando se de la orden de evacuar la ciudad.

Desde que la Guardia Nacional comenzó a operar en todo el país, el Pentágono ha insistido en que los hombres y mujeres de uniforme no realizan misiones encubiertas y no administran ni imponen cuarentenas.

También ha rechazado informes sobre la ley marcial u otros planes de contingencia extrema, argumentando que la Guardia Nacional permanece bajo el estricto control de los gobernadores de los estados, mientras que las tropas federales apoyan a agencias civiles como FEMA.

Sin embargo, la activación de la unidad JTF-NCR, compuesta por casi 10.000 efectivos uniformados para cumplir sus órdenes especiales, contradice estas garantías. La unidad no sólo está operativa e informa directamente al Secretario de Defensa, sino que algunas de sus fuerzas ya están en alerta permanente, especialmente acuarteladas en bases militares y mantenidas lejos de las tareas de apoyo sanitario para asegurar su preparación.

El 12 de marzo, familiares y amigos se reunieron en una armería de la Guardia Nacional en Decatur, Illinois, para despedir a los guardias que se iban de misión. “Es la primera vez que hago algo grande por mi país”, dijo Alycia Thomas, de 29 años, especialista del ejército de Peoria, al Herald & Review local.

Dos compañías de helicópteros Blackhawk del 106 Batallón de Aviación están Fort Belvoir, un suburbio del norte de Washington.

Por su parte, Trump invocó una ley militar aprobada durante la Guerra de Corea para obligar a General Notors a fabricar ventiladores artificiales para los hospitales.

La semana pasada la alcaldesa del Distrito de Columbia, Muriel Bowser, ordenó una prórroga de un mes del estado de emergencia. Los funcionarios federales de la capital estadounidense creen que podría paralizar al gobierno.

(*) https://www.newsweek.com/exclusive-washington-dc-faces-coronavirus-spike-secret-military-task-force-prepares-secure-1498276

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‘El que aprende debe sufrir’

Juan Manuel Olarieta

“El que aprende debe sufrir”, escribió Esquilo en su tragedia “La
Orestíada”. Quien confunde sus deseos con la realidad cosechará amargas
lecciones. “La letra con sangre entra”. Sólo los burros tropiezan dos
veces en la misma piedra. Si no aprendemos “por las buenas”, tendremos
que aprender “por las malas”. Cuando el amo azota a su siervo con un
látigo en la espalda, lo que le dice es que le está dando “una lección”.
Algunos diccionarios lo llaman “dar un escarmiento”.

La
dominación sólo es pedagogía en ese sentido brutal que ha tenido en
todas las sociedades de clase. Lo único que genera cierta cohesión
social entre dos clases enfrentadas de manera irremediable es, en
definitiva, el terror y, sobre todo, el miedo a quien puede desatar el
terror de manera impune. El siervo sabe que no tiene más remedio que
obedecer ciegamente porque, de lo contrario, empezará su sufrimiento.

Lo
más importante del sufrimiento es que no es necesario que todos sufran,
ni que sufran todo el tiempo. El amo siempre le recuerda al siervo que
se desvive por él, que se preocupa por su situación, por su bienestar y
su salud. Es lo que a veces llaman “la fábrica de consentimiento” o de
“consenso” que nos hace vivir la ilusión de que “todos navegamos en el
mismo barco” y de que “todos debemos remar en la misma dirección”, por
más que sólo algunos tengan callos en la palma de la mano. El timón no
deja esas huellas.

Hay consenso porque aún hay quien cree que, en
efecto, su gobierno, sus diputados y sus funcionarios se preocupan del
paro, del hambre, de la educación, de la sanidad o de la vivienda. Otros
creen que, efectivamente, no se preocupan del paro o de la educación,
pero sí de asuntos como la salud. Casi nadie pone la salud en cuestión,
lo cual demuestra que, en efecto, la sanidad es una “fábrica de
consenso”, que los virus afectan a todos por igual y que la ley marcial
es imprescindible para evitar el contagio.

Es posible que no
sepan lo que es una ley marcial, ni un contagio, ni un virus, ni una
pandemia, a pesar de que las palabras suelen ser suficientemente
descriptivas por sí mismas: una pandemia alcanza a todo el mundo y por
eso las declara la OMS, lo mismo que corresponde a cada uno de los
gobiernos declarar la ley marcial en su territorio.

Las
evidencias no se pueden negar porque brillan con luz propia, según dicen. Por
ejemplo, si uno se sube a un azotea y observa el firmamento de
madrugada, verá que el sol sale por un punto del horizonte justo en el
momento en que la luna se pone por el opuesto. Si hace la misma
observación por la tarde verá lo contrario, de donde deducirá que los
demás astros se mueven a su alrededor. Si sabe que no es así es porque,
además de ojos, tiene cabeza, es decir, porque es de esos que se lo
piensa dos veces.

Si las cosas fueran lo que parecen, la ciencia
no sería necesaria, dice Marx al comienzo de El Capital. Los precios no
son sólo una ecuación de equilibrio entre la oferta y la demanda. En
ellos hay cosas que no se ven, a veces tan abstractas como el “tiempo de
trabajo socialmente necesario”. Las facultades de economía sólo hablan
de las curvas de oferta y demanda porque el pensamiento burgués es
superficial y en su última etapa llega a ser de una vulgaridad
atronadora.

Por el contrario, el marxismo es la crítica por
antonomasia o, en otras palabras, la negación y la negación de la
negación, un término filosófico que hoy la burguesía repudia
salvajemente porque es lo más opuesto al consenso que cabe imaginar. El
siervo deja de serlo cuando le critica al amo y le dice que no. Entonces
se enfrenta a él. Empieza a pensar por sí mismo, investiga, lee, se
documenta. Pone todo patas arriba, profundiza, es decir, se pone a
excavar y busca lo que hay debajo de la superficie.

Ahora los
medios de comunicación han impuesto la tertulia, la charlatanería y la
vulgaridad, pero en la transición existió -fugazmente- un periodismo de
verdad, llamado “de investigación” y de denuncia, que hoy sería tachado
de conspiranoico y de negacionista porque diría que no a la versión
oficial, que es la del amo.

Esta pandemia ha vuelto a poner
encima de la mesa la maquinaria de fabricar consenso social y, en
consecuencia, a destapar hasta qué punto los alternativos son realmente
alternativos, o sea, hasta qué punto se tragan la versión oficial, hasta
qué punto profundizan. Casi todo ha quedado escrito negro sobre blanco.

Los
alternativos aceptan el calificativo de “radicales” que cada día la
burguesía les arroja encima de los hombros porque el radical -dicen- es
aquel que va a la raíz de las cosas. Pero, ¿hasta qué punto los
radicales han llegado a la raíz de esta pandemia?, ¿en qué momento se
han cansado de excavar?, ¿creen que los gobiernos de todo el mundo han
impuesto la ley marcial porque les preocupa la salud de sus habitantes?,
¿se preocupa la OMS por dicha salud?

Está emergiendo lo que se
podría calificar como un “fascismo técnico”, donde el panóptico, la
maquinaria de control social, no se viste con los ropajes de uno u otro
partido político, sino de las “ciencias naturales”, como advirtió
Dostoievski en su obra “Los posesos”. Los nuevos métodos de educación
son “totalmente lógicos”, escribió. No son discutibles porque sólo la
política lo es; la ciencia es indiscutible. Entonces basta sellar el
terrorismo de Estado con el membrete de un experto para generar consenso social.

El fascismo
técnico y sanitario ya existió en el III Reich, donde los encargados de
separar a los judíos de los los arios eran médicos. La ley judía dice
que son judíos los hijos de madre judía, pero los nazis no podían
aceptar una ley judía como válida, así que impusieron su propio
criterio. Los judíos que habían renegado de su fe, seguían siendo
judíos, y también había otros que no sabían que lo eran, pero que fueron
catalogados como tales por motivos “científicos”.

La ciencia y
la técnica son una manera como cualquier otra de acallar las críticas.
Nadie, ni siquiera el antisistema más furibundo, tiene por qué saber lo
que es un virus, ni un contagio, ni una inmunización, ni una pandemia.
Tampoco está obligado a saber lo que es el estado de alarma, ni la ley
mordaza. La rebeldía frente a la servidumbre empieza por mantener dos
criterios básicos. El primero es la negación: debe empezar a decir que
no, tanto más cuanto que la atmósfera que le envuelve le presiona con
insistencia en la otra dirección. El segundo es aprender. Nadie tiene
por qué saber ni conocer, sobre todo en asuntos como la medicina. Pero
cuando le llega la furia mediática, está obligado a indagar, a
preocuparse y a informarse lo mejor posible.

La consecuencia más
inmediata de aprender es sufrir. El conocimiento es lo contrario del
reconocimiento
. Quien busque ciencia debe prepararse para el
linchamiento y el desprecio de los que le rodean. Tal y como transcurren
los acontecimientos es posible incluso que vuelvan las hogueras para
quemar en ellas a los herejes. No sería la primera vez.

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El terrorismo de Estado está desbocado en Gran Bretaña

La semana pasada la policía increpó al periodista Mike Segalov por grabar un incidente en un parque. Rompiendo las reglas de distanciamiento social, la policía le rodeó para intimidarle, gritándole que se fuera a su casa. “Tú, el de azul, vete a casa”, le gritan, seguido de declaraciones asegurando que el periodista estaba “matando gente” (1).

Está lejos de ser un incidente aislado y resulta bastante inquietante, aunque no sorprendente. Impera la ley marcial. A un padre le impidieron jugar con sus hijos en el propio patio de su casa.

A otro le patearon la puerta después de que sus vecinos denunciaran un incidente, cuya exactitud nunca se ha confirmado.

La policía ha difundido imágenes tomadas por sus drones en las que se ve a personas paseando sus perros por el campo, a kilómetros de distancia de otras personas. Sin embargo, la policía considera que infringen la ley, aunque el Ministerio de Interior lo ha desmentido: no hay ninguna ley que impida ir al campo para hacer ejercicio.

Pero quien está en la calle no es el ministro sino el policía de turno, que es quien realmente impone su ley.

El Jefe de Policía de Northhamptonshire ha dicho que próximamente sus esbirros empezarán a registrar los bolsos de la gente para asegurarse de que sólo compran artículos esenciales. Afortunadamente se produjo una importante reacción de protesta que le obligó a recular rápidamente.

Es la ley marcial, el terrorismo y el despotismo de Estado, un pulso para saber hasta qué punto la población es capaz de soportar una humillación detrás de otra.

Lord Sumption, antiguo magistrado del Tribunal Supremo lo ha calificado como “un deslizamiento histérico hacia el estado policial” y una “reacción irracional motivada por el miedo”.

En España el Ministerio de Defensa va a comenzar la Operación Zendal: 750 militares recorrerán las ciudades para hacer el test del coronavirus en miles de domicilios (2) porque la sanidad es un asunto de competencia militar.

Se ha impuesto, pues, el miedo y, por lo tanto, cabe esperar lo peor.

El problema no es el virus. La policía no es inmune al pánico ni a la histeria. Los discursos políticos, las imbecilidades de los expertos y el tono de la prensa han creado una atmósfera turbia que es el peor peligro de la pandemia.

(1) pic.twitter.com/BKXSXbE6Gm
(2) https://elpueblodeceuta.es/art/47239/750-militares-recorreran-espana-para-hacer-el-test-del-coronavirus-en-miles-de-domicilios

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La mortalidad se ha reducido en Italia en lo que va de año con respecto a las cifras de los tres anteriores

En plena pandemia, la mortalidad general se ha reducido en Italia en el primer trimestre de este año con respecto al mismo periodo de los tres años anteriores. Del 1 de enero al 8 de abril de este año el número total de muertos ha ascendido a 182.416, una cifra inferior a los tres años anteriores, donde las cifras totales fueron las siguientes:

2017: 192.045 muertes
2018: 184.991 muertes
2019: 185.967 muertes

En el primer trimestre de 2019 el número de muertos por todos los conceptos se desglosa por meses de la siguiente manera:

enero: 68.209 muertes
febrero: 59.876 muertes
marzo: 57.882 muertes

Las cifras correspondientes al primer trimestre de 2018 se desglosan por meses de la siguiente manera:

enero: 69.615 muertes
febrero: 56.783 muertes
marzo: 58.593 muertes

Para el primer trimestre de 2017 el total de muertes se desglosan así:

enero: 75.623 muertes
febrero: 58.224 muertes
marzo: 58.198 muertes

De momento, pues, la pandemia tampoco aparece en Italia por ningún sitio.

https://latina.biz/confronto-decessi-italia-1-trimestre-2019-e-2020-con-covid19/
http://demo.istat.it/bilmens2019gen/index.html

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El coronavirus también está descuidando la atención sanitaria común en Alemania

Gerald Gass, de la Asociación de Hospitales
El coronavirus también está descuidando la atención sanitaria común en Alemania, lamenta el doctor Gerald Gass, presidente de la Asociación de Hospitales Alemanes (1).

Más de la mitad de las operaciones previstas en toda Alemania han sido canceladas, pero son necesarias y urgentes. La paralización de las salas de operaciones se puede contar por miles, lamenta Gass. “Puedes posponerlas un poco, pero no indefinidamente”.

“Los enfermos comunes están en peligro de muerte porque no se les trata a tiempo debido al coronavirus”, dice Gass.

En los servicios de emergencias se presentan entre un 30 y 40 por ciento menos de pacientes con ataques cardíacos y apoplejías que en tiempos normales, “y no porque haya menos pacientes, sino porque mucha gente tiene miedo al coronavirus”.

La tasa de ocupación de las clínicas ha bajado un 30 por ciento. “Tenemos 150.000 camas de hospital gratuitas y unas 10.000 camas de cuidados intensivos gratuitas”, pero en Berlín sólo 68 camas de cuidados intensivos están ocupadas por pacientes de coronavirus, 60 de los cuales están ventilados, mientras 341 camas de cuidados intensivos están vacías.

“La clínica de urgencias de Berlín con 1.000 camas en las salas de exposición no es necesaria actualmente”.

Gass crítica que sólo se escuche la opinión de Lothar Wieler, presidente del Instituto Robert Koch, y Christian Drosten, que dirige el departamento de virología del Hospital Universitario de la Caridad de Berlín. “Necesitamos un discurso público mucho más amplio”.

“Necesitamos una reanudación gradual de la atención habitual”, exige Gass. “Esperamos que la Canciller Federal autorice la reanudación de los tratamientos clínicos que han sido radicalmente pospuestos”, porque también suponen una necesidad urgente.

También en Madrid el gobierno autonómico desmanteló el servicio de atención primaria para instalar un hospital de campaña en el Instituto Ferial que apenas ha durado cuatro semanas y cuya utilidad ha sido nula.

Si no tienes coronavirus los sanitarios ya no hacen caso a ninguna otra enfermedad. En Sevilla un bebé de cinco meses murió de apendicitis. “Sólo miraron si tenía coronavirus y nos dieron paracetamol”, dicen los padres (2).

(1) https://www.bz-berlin.de/deutschland/kliniken-verband-schlaegt-alarm-wegen-corona-regeln
(2) https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/04/16/5e984b18fc6c833d4d8b460e.html

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31 ancianos mueren en un geriátrico de Canadá abandonado por sus cuidadores por miedo al contagio

31 ancianos han muerto en un geriátrico de Canadá que fue abandonado por sus cuidadores por miedo al contagio. Los supervivientes han aparecido deshidratados y desnutridos en medio de los cadáveres.

Ha ocurrido en un centro privado de Dorval, cerca de Montreal, después de que casi todas los enfermeros abandonaran el centro precipitadamente por miedo a la propagación del coronavirus.

El Primer Ministro de Quebec, François Legault, anunció una investigación por negligencia grave. Según Legault, sólo quedan dos enfermeras para atender a los 130 residentes.

Las fuentes oficiales imputan cinco de las muertes al coronavirus y de las otras 26 no se sabe nada. Un médico forense se dispone a realizar las autopsias de los cadáveres para determinar los motivos.

En Canadá unos 2.000 trabajadores de la salud han desaparecido con la pandemia y la mitad de las casi 1.300 muertes que se imputan al coronavirus se han producido en los centros que denominan CHSLD, es decir, de atención a largo plazo.

Un diario local afirma que el dueño del geriátrico es Samir Chowiera, quien ha estado en la cárcel por fraude y tráfico de drogas. La reclusión de los ancianos en el centro costaba 45.000 dólares canadienses al año.

Ahora en Canadá creen que esto es un “escándalo” y hacen como que no sabían nada. Sin embargo, los presupuestos para cuidados a largo plazo son el pariente pobre del sistema de salud de Canadá: no hay ni un céntimo de dinero público para estos fines.

El Primer Ministro de Quebec ha pedido a los médicos que vayan a trabajar a los CHSLD y, precipitadamente, ha enviado a 124 soldados a prestar servicios de atención a los ancianos en los geriátricos de la provincia.

Los geriátricos expresan las lacras de las sociedades capitalistas que abandonan a los ancianos en centros privados. “Multinacionales y fondos buitre controlan el 75 por ciento de los geriátricos. El negocio mueve al menos 4.500 millones de euros anuales a costa de cadáveres abandonados durante horas o días y trabajo precario”, decía un recomendable artículo publicado por Contexto (*) recientemente.

En efecto, lo que realmente mata es el capitalismo.

(*) https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31527/residencias-de-ancianos-privatizacion-coronavirus-fondos-buitre.htm

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Israel también conocía de antemano la propagación de un virus en Wuhan

El jueves la cadena 12 de la televisión israelí informó de que en noviembre el gobierno de Estados Unidos informó a su homólogo de Tel Aviv que un virus se iba a difundir en Wuhan.

Además de Israel el aviso se transmitió a otros países aliados, así como a la OTAN.

Como consecuencia del informe, el ejército israelí celebró una reunión de emergencia para tratar la mejor manera de abordarla y las posibles consecuencias que podría tener en Israel y en los países árabes de Oriente Medio.

Con el pretexto de la pandemia, los militares se han puesto en un primer plano y, lo mismo que en otros países, en Israel el ejército ha chocado con los civiles y, más en concreto, con el Ministerio de Sanidad. En una entrevista con el Canal 12, Naftali Bennett, Ministro de Asuntos Militares, dijo que el retorno a la normalidad en Israel requería que la gestión de la lucha contra el coronavirus se confiara a su ministerio. “El ejército conoce bien su misión”, dijo.

Bennett dijo que esta responsabilidad debería haber sido entregada al ejército hace un mes. “Si queremos luchar contra esta enfermedad y reactivar la economía de Israel, toda esta responsabilidad debe ser entregada al ejército y a los servicios de seguridad”, dijo Bennett.

A finales de marzo, una diputada del parlamento israelí afirmó que el coronavirus formaba parte de una “guerra de gérmenes elaborados en un laboratorio”. “No seamos ingenuos. Sabemos que el coronavirus se ha extendido porque fue diseñado para la guerra biológica”, añadió.

La diputada criticó al gobierno de Tel Aviv que, hasta entonces, siempre había dicho que estaba “preparado para hacer frente a los ataques con armas biológicas”.

En Israel la ley marcial ha recordado las informaciones publicadas en 1998 por el diario británico Sunday Times acerca del laboratorio de guerra bacteriológica Ness Ziona que tiene el ejército al sur del Tel Aviv, que intentaban fabricar un arma “étnica” capaz de afectar a los árabes, pero no a los judíos.

En otra entrada ya relatamos que lo poco que se conoce del laboratorio Ness Ziona es gracias al caso Marcus Klingberg, un científico que trabajaba en el laboratorio, que fue detenido en 1983 y condenado por alta traición y espionaje grave a favor de la Unión Soviética.

Como consecuencia de la pandemia, el Pentágono ha anulado las maniobras militares que tenía planeadas, tanto con Corea del sur como con Israel.

Más información:

– Para que la memoria de Marcus Klinberg no se pierda nunca

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El lado amable de las catástrofes

Bianchi

Decía el general De Gaulle que, en tiempos de crisis,  nada mejor que un cataclismo, un armaggedón, para cohesionar una sociedad. O una pandemia. Ello permite unir las clases sociales y, sobre todo, si no eliminar, que es imposible, suspender la lucha de clases. Un virus sirve para este objetivo. Un virus entendido y semantizado como un «enemigo» a juzgar por el lenguaje bélico utilizado por el presidente Sánchez, un enemigo «exterior» que ioniza y cataliza la unión y «resistencia» interior frente a su agresión. Cualquier problemática anterior a esta «misión» deja de serlo o pasa a segundo plano.

Con esta pandemia, que no esperaremos diez años para que nos digan que se trataba de una cepa aislada de la gripe común como arma bacteriológica aunque se cargue a algunos de su clase, precio asumible por un imperialismo desatado, se perseguía, primero, extender el miedo (a lo desconocido, el terror es otra cosa) en la población que, como diría un castizo, «no gana para sustos» (gripe porcina, vacuna, aviar, et allia), mediante un brutal masajeo -y mensajeo- mediático con un  macabro y mórbido conteo de las víctimas, como quien mira si suben o bajan las acciones de la Bolsa, y un lavado de cerebro que permita, como una aguja hipodérmica, inyectar la idea -«es por tu bien»- del confinamiento como solución, al menos parcial, al contagio. El sueño dorado del fascismo: encerrar a todo el mundo en sus casas, paralizados, como en «El ángel exterminador» de Buñuel, sin derechos políticos de reunión, manifestación, etc.

No será para siempre, pero queda el experimento. Y ello sin declarar el estado de excepción -ya que estamos frente a un «enemigo» feroz-, con un estado de alarma basta y ejército, policía en la calle, un problema sanitario con partes militares y una población que dice -o no dice- mú. Alguien debió pensar que se estaban pasando algún pueblo y echaron algún freno.

Se empezó a adular al pueblo y pasarle la mano por el lomo: saetas en el balcón, bailes, muestras de solidaridad con ancianos (improductivos que mueren) y hasta humor fúnebre de un pueblo fantástico «heroico» (enfermeras y cuerpo sanitario), pero también fomentando el chivateo señalando a los desesperados que no quieren volverse locos solitarios y rompen el confinamiento a riesgo, por cierto, de ser multados y vejados en algunos casos. Manifestaciones populares plausibles -no iremos ni nos pillarán de y como aguafiestas-, pero que hacen olvidar que surgen a pesar de y no gracias a el coronavirus que, ayunos del sentido de la medida y proporción, aplican los mantras pareciendo, se diría, que tenemos que estar agradecidos al covid-19 por hacernos «descubrir» en nuestra persona otras facetas que desconocíamos, que somos otra persona, más humanos, vaya.

Ahora estamos en la fase empalagosa de la alienación en la cueva que ideara Platón para obnubilar al personal. Estamos -o seguimos- en el mundo de las apariencias (la «posverdad» –postruth– es una fase posterior demasiado mostrenca para un pueblo al que se quiere envilecer, pero que mantiene resabios todavía, mosqueos dicho en romance). Se nos interroga en cómo seremos (porque se da por hecho que cambiaremos y nada será igual) después de que pase -se le venza lanza en ristre- este desastre del siglo, desastre natural, por supuesto, o, como mucho, provocado por un culpable: China, y ya se nos adelanta qué tenemos que decir, esto es, mejores, seremos mejores, porque hemos visto la tragedia de cerca y eso hace que nos humanicemos y seamos almas bellas. Es el lado amable de la catátrofe. ¿Y cómo llevas el encierro, perdón, el confinamiento? «Pues aquí, cuidándome». Eso está bien, ¿y cómo matas el tiempo? «Pues hablando con el vecino desde el balcón». ¿Guardarás (dice la locutora ocurrente y original) la distancia, ¿no?, jajajaaaa… «Sí, claro, jejejejeeeee…» Ah, el pueblo español, en vez de mandarnos a tomar por el orto, muestra su gran sentido del humor en medio de la calamidad, somos los mejores. No hay más que ver a Joaquín, el futbolero.

Ya se habla de nulas relaciones sociales (en la calle) hasta no se sabe cuando matando la quintaesencia del ser humano: las relaciones sociales, el zoom politikon aristotélico. Pero seremos mejores. Y anulando un imposible metafísico bajo el capitalismo: las relaciones sociales de producción que posibilitan las plusvalías, o sea, su suicidio. De acabar con esta lacra, con ese virus, y cambiar las condiciones de vida y trabajo de las clases trabajadoras, entonces sí que seremos mejores.