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El intento golpista de octubre de 1971, y su vertiente de izquierda

Héctor Campora
Darío Herchhoren

El 8 de octubre de 1971, tuvo lugar en las ciudades de Azul y Olavarría en la provincia de Buenos Aires, un intento de golpe de estado militar con la intención de derrocar al presidente militar Alejandro Agustín Lanusse. El jefe de esa sublevación era el Teniente Coronel Florentino Diaz Loza, jefe del regimiento de tanques de Azul, y su segundo era el Teniente Coronel Amadeo de Baldrich, segundo jefe del regimiento de tanques de Olavarría.

Para explicar este golpe, que era distinto a todos los que se dieron en Argentina, es necesario remontarse en el tiempo a los albores de la existencia del estado argentino en el año 1810. El primer gobierno criollo asume el 25 de mayo de 1810, y ejercen el poder nueve vocales bajo la presidencia del Brigadier Cornelio Saavedra, y con dos secretarios que eran Mariano Moreno y Juan José Paso, ambos abogados. El día 29 de mayo de 1810, ese gobierno por decreto ordena la creación del ejército nacional, sobre la base de los regimientos existentes, y decide repatriar a España al último virrey español del Río de la Plata, que era Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Ante este desafío al poder español las unidades militares fieles a Carlos IV primero y a Fernando VII después deciden ahogar en sangre a la nueva nación, y la atacan con toda su saña, a veces con mejor fortuna y otra vez con una fortuna peor. Pero no consiguen doblegar a la nueva nación, y en 1812, el coronel español José de San Martín que había huido en secreto de España, llega al puerto de Buenos Aires, a bordo de una fragata inglesa de nombre George Canning. De inmediato San Martín se pone a las órdenes del gobierno argentino de la época, que lo nombra Jefe del Estado Mayor del ejército, y le encomienda nada menos que batir al ejército español.

San Martín, el futuro libertador, comienza a crear un ejército, con muy pocos recursos, y como buen estratega militar entiende que la única manera de vencer al ejército español, era a través de Chile, liberando primero a ese país, y luego atacando al ejército español en Perú, donde estaba el grueso de su poder militar. Para ello, fuerza su designación como gobernador de Mendoza, provincia andina, que está junto a Chile, y allí alista a su ejército para cruzar los Andes, y atacar a los monárquicos. Se trata de una operación militar de extraordinaria complejidad, similar a la del general Anibal Barca cuando cruza los Apeninos para atacar a Roma.

San Martín en Mendoza, se gana el odio  de las clases adineradas, ya que ordena liberar los esclavos para incorporarlos al ejército de los Andes, y les impone gruesos impuestos para financiar el gasto militar.

San Martín venía de Europa, donde como coronel español había luchado contra Napoleón, pero pertenecía a una logia militar masónica, la logia Lautaro, que se había planteado la liberación de toda América. A esa logia también pertenecían Bolivar y Miranda, patriotas venezolanos.

El ejército argentino de aquella época era un ejército libertador, y la impronta de San Martín quedó grabada en  su ADN. Durante los 200 años de historia de Argentina como nación siempre hubo una lucha interna entre dos concepciones militares opuestas a saber: Una nacionalista o patriótica y otra oligárquica, con algunos tintes fascistas y en algunos casos nazis.

La revolución peruana encabezada por el General Manuel Velazco Alvarado, de orientación patriótica tuvo en esos tiempos una enorme influencia en el pensamiento militar, así como el nacionalismo egipcio del Coronel Gamal Abd El Nasser. Muchos militares argentinos se declaraban a si mismos nasseristas, y planteaban abiertamente la nacionalización de la banca, del subsuelo nacional, del comercio exterior, de las telecomunicaciones y de los servicios públicos (Luz, gas, agua, teléfonos). Es decir que eran partidarios de la intervención directa del estado, volviendo a las políticas intervencionsitas en lo económico del gobierno patriótico del General Perón de 1946.

Pero la Argentina de 1971 estaba gobernada por el general Lanusse, que había llegado a un acuerdo con todas las fuerzas políticas en lo que se llamó el Gran Acuerdo Nacional (GAN), para llamar a eleccciones el 11 de marzo de 1973, que fueron ganadas por el Dr. Héctor Cámpora en nombre del peronismo.

El grupo de oficiales que apoyaban al Teniente Coronel Florentino Diaz Loza, un respetado militar, y el mejor experto en guerra de blindados de Argentina en esos tiempos recelaban de Lanusse, y le acusaban de conducir el país a una entrega al capital transnacional, y se declaraban a si mismos como patriotas por encima de todo, de orientación cristiana, seguidores de la Revolución Peruana del General Velazco Alvarado, y defensores a ultranza de la soberanía nacional.

El golpe fracasa, y luego de 22 horas de tensión, los golpistas se rinden a las tropas que envía el General Lanusse, y sus dirigentes son detenidos y encerrados en un acuartelamiento militar en la provincia de La Pampa, en concreto en Toay, un lugar inhóspito, frío y alejado de todo.

Se les acusa de rebelión militar y otros delitos menores, y se les forma un tribunal militar, donde el fiscal pide penas de veinte años de prisión para los tenientes coroneles Diaz Loza y de Baldrich, y se les intima a que nombren defensores, ya sea militares o abogados civiles.

El teniente coronel Diaz Loza, pide a la Asociación Gremial de Abogados, que defendía a presos políticos bajo la dictadura militar del General Onganía y luego de Lanusse, que le recomienden a un abogado para que lo defienda. Tuve la inmensa fortuna de que dicha asociación me recomendara como abogado al Teniente Coronel Diaz Loza, quien me designó su defensor de inmediato. A raiz de ello, tuve larguísimas conversaciones con él, y me manifestó su admiración por la URSS, su cariño hacia la revolución cubana y su compromiso, con el pueblo argentino y sus tradiciones, y algo que me pareció definitivo en un militar, su concepción de que pueblo y ejército eran una sola cosa tal como proclamaron años después los militares portugueses de la revolución de abril de 1974.

El golpe de Azul y Olavarria de 1971 no era igual que los anteriores, y Florentino Diaz Loza fué finalmente condenado a la pena de un año y ocho meses de prisión, pasado a retiro y conservando el grado militar.

Mi defendido de entonces escribió un libro que se llama Las Armas de la Revolución, donde expone ampliamente su pensamiento y que recomiendo vivamente leer.

Fuí su amigo y confidente durante muchos años hasta su muerte, y saco como conclusión que para que se produzca una revolución en el tercer mundo debe contarse al menos con una parte de las fuerzas armadas.

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Vacunas, ciencia, Bill Gates y otras vergüenzas

Hace aproximadamente una semana nos levantábamos con una controversia a nivel mundial sobre las declaraciones de dos médicos, en la televisión francesa LCI, sobre el tema de realizar ensayos de una posible vacuna contra el coronavirus en países africanos. El asunto en dicha conversación se volvía puntilloso en el momento en que Jean-Paul Mira, médico del Hospital Cochin de París, ponía de manifiesto, en formato de interrogación y con la mayor tranquilidad, su idea sobre que probar la vacuna del covid19 en África podía ser lo más adecuado, dadas las circunstancias del continente.

Como era de esperar, dicha escena televisiva provocó una polémica general y sobre todo una ola de indignación entre los colectivos negros y africanos de todos los continentes. Y es que, llegadas a este punto, toca preguntarse cómo puede ser que, en pleno 2020, un médico proponga en televisión utilizar a personas africanas como cobayas humanas para la medicina, sin cuestionarse lo más mínimo el significado de dicho planteamiento.

Lo cierto es que, como ya han puntualizado varias activistas en esta última semana, esto de utilizar a las personas no blancas como cobayas humanas no es nada nuevo —en absoluto—, como tampoco lo es, por desgracia, el hecho de que la supremacía se beneficie de la ciencia y de la medicina para la masacre y exterminio de las minorías étnicas.

Hay algunos nombres importantes que pertenecen a médicos y científicos que, además de haber contribuido en el ámbito de la ciencia, también contribuyeron a engendrar narrativas históricas de dolor que respondían a un orden de higienismo racial justificado por las mismas ciencias.

J. Marion Sims por ejemplo, torturó entre 1845 y 1849 a once chicas esclavizadas, cuyos cuerpos se convirtieron en el terreno particular de experimentación ginecológica del médico para realizar ensayos clínicos. Estos experimentos se materializaban a través de operaciones sin anestesia y sin el consentimiento de las involucradas y se practicaban en la clínica particular de Sims, en el jardín de su casa, pues según estudios del mismo médico, las personas negras no sufrían tanto dolor como las blancas.

Por otro lado, Taliaferro Clark fue el Jefe de la sección de enfermedades venéreas del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos y es a él a quien se le atribuye el Experimento Tuskegee, llevado a cabo entre el 1932 y 1972 en el hospital de la ciudad de Tuskegee en Alabama. El objetivo del experimento era observar la progresión natural de la sífilis no tratada en 400 hombres afroamericanos, a los que no se medicó. No se les había comunicado ni el objetivo del estudio ni su diagnóstico y, por supuesto, no habían dado su consentimiento. El experimento terminó con 28 hombres muertos, 100 con cuadros médicos muy complicados, 40 esposas de los participantes infectadas y 18 niños con sífilis de nacimiento. Eso sí, Clarks pudo publicar todos sus artículos científicos al terminar dicho experimento.

Además de los mencionados está Margaret Sanger quien, a diferencia de los anteriores, tenía un mecanismo más eficaz de aniquilación racial. Sanger fue una enfermera y feminista reconocida hoy en día por ser defensora de los derechos de la mujer y luchar por la legalización del aborto en Estados Unidos, aunque también pasó a la historia por ser una de las líderes de la aplicación de la eugenesia.

Sanger creó en 1916 la primera clínica de control de natalidad de EEUU en Broklyn, Nueva york, llamada Planned Parenthood. Los principios de la clínica sentaban sus bases en la limpieza racial. Y es que como buena eugenista, Sanager tenía como objetivo el control de la natalidad, específicamente el de la población afroamericana. El aborto era la técnica a través de la cual Sanger materializaba el exterminio racial. La empresa ubicaba sus sedes en los barrios donde había más concentración de población negra.

Estos son tres ejemplos, que representan una parte muy pequeña de la historia del racismo científico: es importante entender que la ciencia no solo ejecutaba respondiendo a las teorías del racialismo, sino que también se convirtió en la doctrina teórica que justificaba ciertos fenómenos. Las teorías poligenistas del siglo XIX y XX, por ejemplo, secundaban la concepción social de que las comunidades no blancas se constituían de personas que formaban parte de especies zoológicas inferiores al hombre blanco, europeo y civilizado. Y fueron estas mismas ciencias las que justificaron fenómenos sociales de masacre y aniquilación de las poblaciones no blancas.

Hoy por hoy nos encontramos aún frente a una industria médica que se plantea los ensayos clínicos de vacunas en personas africanas como algo totalmente ético y normal en un plató de televisión, en horarios de máxima audiencia. Y con la crisis de covid19, se presentan una serie de hechos en relación a la ciencia que nos toca afrontar.

Estamos frente a una industria médica que delega la investigación de las vacunas a la financiación privada. La Fundación Bill y Melinda Gates y el National Institute of Allergy and Infectious Diseases, ambas estadounidenses, son prácticamente las encargadas de financiar toda la investigación mundial de vacunas. La organización mundial de la Salud (OMS), financiada por la industria farmacéutica y por la ya mencionada Fundación Bill y Melinda Gates, es la que decide qué es —o no— emergencia sanitaria mundial. Esta misma OMS también establece el orden de prioridades cuando de decidir el valor de las vidas se trata.

Tenemos frente a nosotros el llamado covid19, cuya investigación médica por una vacuna está siendo financiada por la fundación de Bill Gates, Johnson, Moderna, y varias otras empresas privadas ante la situación de pánico que genera la pandemia. Pero encontramos también algunas enfermedades como el Ébola o el Zika, responsables de miles de muertes que solo se convierten en emergencia sanitaria mundial cuando pasan a ser problemáticas de occidente (contagiados occidentales). Hecho que se traduce en millones de dólares invertidos en la investigación de sus vacunas y también en millones de africanos, latinoamericanos y caribeños muertos antes de haberse convertido en un conflicto occidental.

Por otra parte, también se nos presentan enfermedades como la malaria, que mata a 2 millones de personas al año pero que, por el momento, aún no ha pasado a ser un problema de occidente y que por ello la cantidad de dinero invertida en la investigación de la misma es mucho menor a la que se está invirtiendo en la del covid19, por ejemplo.

Y, paradójicamente, observamos una mayor tasa de afroamericanos muriendo por el covid19 en EEUU, al mismo tiempo que vemos un Bill Gates invirtiendo 400 mil millones de dólares en empresas petrolíferas que causan gran parte de los problemas de salud en Nigeria. Y un Rockefeller colaborando con la fundación Bill y Melinda Gates, que en 1910 formó parte de la creación de la Oficina de registros eugenísticos en New York.

Pues tenemos una industria de investigación y producción de medicamentos que es básicamente un negocio en manos de personas ricas, principalmente estadounidenses, que desde arriba deciden en qué intervienen, dónde intervienen y, sobre todo, quién vive y quién muere. Tenemos también una industria que invierte masivamente en vacunas únicamente cuando cuyas enfermedades afectan a occidente. Y en todo este asunto, la racialización, el higienismo racial y la eugenesia, que juegan un papel fundamental.

Como consecuencia, tenemos una ciencia que se convierte en el brazo derecho de la supremacía y el colonialismo y que, desde hace cuatro siglos, ejerce como extensión de los mismos para manipular determinados cuerpos con fines racistas. Me encantaría poder afirmar que la ciencia es “un sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales”, como define Wikipedia, pero no puedo. Cuanto más investigo, más consciente me hago de que la ciencia es y siempre ha sido un recurso al servicio de la supremacía para mantener la jerarquía racial. La ciencia no está de nuestro lado ni pretende estarlo.

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/vacunas-ciencia-bill-gates-otras-verguenzas-ensayos-clinicos-personas-negras

Más información:
— Esclavos del Caribe fueron infectados con viruela como parte de experimentos médicos del colonialismo
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (1)
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (2)
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (3)
— La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (4)
— En Alabama los médicos emplearon a los negros como cobayas humanas en un experimento sobre la sífilis
— 13 experimentos macabros con seres humanos perpetrados por Estados Unidos

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Los hospitales británicos tienen cuatro veces más camas vacías de lo normal, según datos oficiales

Hospital Universitario de Birmingham
El 41 por ciento de las camas de los hospitales británicos están vacías, unas cuatro veces el número normal, según cifras oficiales de los servicios de salud (*).

El vaciado es consecuencia de una fuerte disminución de las admisiones y un elevado número de altas de los pacientes hospitalizados.

En Gran Bretaña la política sanitaria consiste en abandonar a unos enfermos en beneficio de otros y el criterio no es la gravedad de la enfermedad. Por ejemplo, se está produciendo una suspensión generalizada de las operaciones quirúrgicas previstas.

El número de pacientes que pasaron 21 días o más en el hospital, los “super stranded patients” (pacientes super fallidos), ha disminuido en un 40 por ciento, según la misma fuente oficial.

Sacan a un determinado tipo de enfermos para llenar el hospital con enfermos de otro tipo: los del coronavirus. Como suponían que estos llegarían en grandes oleadas, se han pasado de rosca. Han vaciado los hospitales más de la cuenta porque no llegan tantos pacientes de coronavirus como calculaban.

Como consecuencia de ello, los hospitales no se han llenado sino todo lo contrario. Hay una subocupación hospitalaria que es muy extraña en tiempos de pandemia. De las 91.00 camas disponibles, 37.500 estaban vacías el pasado fin de semana, lo que suponen 4.500 más que las cifras habituales.

Las quejas de los médicos por el abandono de cualquier enfermo ajeno al coronavirus ya han comenzado.

(*) https://www.hsj.co.uk/acute-care/nhs-hospitals-have-four-times-more-empty-beds-than-normal/7027392.article

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El coronavirus: un pretexto para el más gigantesco plan de rescate del capitalismo en Estados Unidos

La Ley Cares (Apoyo y Seguridad Económica contra el Coronavirus) aprobada en Estados Unidos a finales del mes pasado, es el mayor programa económico jamás implementado, con mucha diferencia.

El capital se frota las manos. Estamos hablando de un presupuesto de más de dos billones de dólares y, una vez más, el coronavirus es sólo un pretexto porque contiene una amplia gama de beneficiarios, como los casinos y la industria del juego y las apuestas, por poner un ejemplo (1).

No obstante, el destino de tan gigantesca cantidad de dinero no se sabe a ciencia cierta, aunque ya se habla de que, como titula el New York Times, una parte es “dinero mágico” procedente de la Reserva Federal (2).

Es un “Robín de los Bosques a la inversa”, dicen otros, porque la ayuda es menor cuento más lo necesitas. “Un atraco a los contribuyentes para ayudar a los ricos”, dice Cridit Slips (3). David Hayden, redactor jefe del American Prospect, un diario progre, lo describe de una manera parecida: “Es un atraco escalonado. No es un rescate por el coronavirus. Es un rescate por doce años de irresponsabilidad empresarial que hizo a las empresas tan frágiles que se podían destruir con unas pocas semanas de cierre” (4).

El coronavirus tiene muy poco que ver en todo esto, salvo ejercer de cortina de humo. No obstante, la industria de la “salud” se llevará su pedazo del pastel, tanto si se trata de hospitales públicos como de empresas privadas.

En el presupuesto hay una partida de 100.000 millones de dólares adicionales para el Fondo de Emergencia de Salud Pública y Servicios Sociales, que como promedio suponen más de 100.000 dólares por cada cama de hospital que hay en Estados Unidos.

El Secretario de Salud y Servicios Humanos ha concedido facultades discrecionales sobre la forma en que se distribuirá el fondo. Han puesto un dinero que no saben en qué lo van a gastar.

En cualquier otra situación, sería el Secretario del Tesoro quien debería dar la cara del rescate económico, pero la pandemia permite que sea el de Salud quien comparezca en el Congreso dentro de 60 días para rendir cuentas. Además, habrá un supervisión adicional del fondo hospitalario de 100.000 millones de dólares en una auditoría que se hará a los tres años de su agotamiento.

A diferencia de otros fondos federales para hospitales -como los pagos de acciones desproporcionadas de Medicare y Medicaid que compensan a los hospitales que atienden a una gran parte de los pacientes de bajos ingresos o sin seguro- no hay fórmulas, criterios de elegibilidad o requisitos de distribución geográfica que dicten la manera de distribuir el dinero.

(1) https://www.azarplus.com/la-ley-cares-brinda-un-apoyo-esencial-a-la-industria-del-juego-en-estados-unidos-segun-aga/
(2) https://www.nytimes.com/2020/03/26/business/economy/fed-coronavirus-stimulus.html
(3) https://www.creditslips.org/creditslips/2020/03/mitch-mcconnell-is-robbing-taxpayers-to-bailout-the-rich.html
(4) https://prospect.org/coronavirus/unsanitized-bailouts-tradition-unlike-any-other/%20

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Memoria Histórica

Venenos de Estado: el fascismo español e italiano y el virus como arma de guerra (III)

En su casa de Roma, Ugo Cassini, máximo responsable del secreto Hospital Militar de Celio y de los laboratorios ocultos de Mussolini entre 1939 y 1942, que hemos mencionado confesó que el Ejército italiano había llevado a cabo ese ambicioso y macabro programa de armas químicas y bacteriológicas, y que durante la guerra civil española había lanzado esporas del virus del tétano contra la combatientes y civiles republicanos.

En su declaración, el profesor no facilitaba detalles ni indicaciones precisas de lugar o fecha de las campañas de Franco. Pero su relato señala que las bacterias se “extendieron sobre el terreno para intentar contagiar el tétano al enemigo”, y añade que cree que “los resultados fueron bastante alentadores -encouraging-, pero admite que no tenía “un conocimiento numérico” sobre el tema. No hay cifras, pero los casos eran muy frecuentes.

Sí afirma que había grupos especiales de las tropas italianas expedicionarias encargados de ese tipo de misiones que eran “inmunizados contra el tétano, la difteria y el tifus” antes de salir para España. Y que en España no era normal inyectar a los chicos contra el tétanos hasta bastante después. El tétanos, dice De Feo, fue uno de los primeros virus explotado con fines bélicos en España. Gran parte de los experimentos realizados en esos años partieron de ese microorganismo.

El autor de “Venenos de Estado” apunta que “las ojivas llenas de esporas debieron ser lanzadas por medio de aviones o de artillería ligera”. Y recuerda que en la zona republicana el tétano llegó a representar una verdadera emergencia. “Hubo incluso recogida de fondos por medio de sindicatos, organizaciones humanitarias y religiosas en Irlanda y Francia para comprar sueros protectores y material médico(vacunas) que era muy escaso o inexistente en los parapetos republicanos españoles”.

Aparte de citar el bacilo utilizado, Ugo Cassini aportó otros datos desconocidos hasta ahora. Habló de “esporas mezcladas con glass particle”, partículas de cristal: un método utilizado todavía hoy, señala Gianluca De Feo, “para alargar la vida de gérmenes y vacunas, que es la aproximación ideal para fabricar una bomba bacteriológica experimental”. El testimonio de Ugo Cassini confirma el primer acto de guerra bacteriológica registrado nunca en Europa, y suma puntos tanto a la barbarie insaciable de Mussolini y Franco como al carácter de laboratorio y campo de pruebas del conflicto bélico español.

Según dice De Feo, la idea de los dictadores era “plagar las poblaciones de las ciudades enemigas o en el frente de batalla con pestilencias de todo tipo, ántrax, tifus, peste amarilla, aviaria y otras enfermedades como la peste bubónica, nebulizando ratas y pájaros, o la brucelosis humana, no mortal pero fácilmente trasmisible por los animales, o el bacilo de Whitmore, de elevada virulencia, fácil de cultivar y altísima mortalidad humana; igualmente varias formas de antivirus difíciles de producir en gran cantidad como la fiebre de los papagayos, el afta epizoótica o el tifus, que es factible de esparcir a través de parásitos lanzándolo desde aviones o extendiendolo con saboteadores como en Abisinia.

Los soldado japoneses de Hiro Hito utilizaron gas mostaza y varios otros en 1938 durante la invasión de China. En Manchuria establecieron un centro de experimentacón con cobayas humanos con inventos bacteriologicos desde 1931.

En 1933 el equipo científico dirigido  por el Dr Shiro Ishi uitlizaba seres humanos, presumiblemente prisineros de guerra hechos por tropas del Emperador Hiro Hito. El grupo de investigacion fue bautizado como Unidad 731 y se calcula que se contabiizaron como víctimas mortales entre 4.000 y 6.000 cobayas humanos no voluntarios. Se dice que se hacían explotar cerca del cuerpo del paciente “bombas de gangrena” que contenían bacilos diversos. Se les protegía la cabeza para evitar que la exlosión misma les matara. La unidad experimentó con prisioneros chinos y aliados sacados de los campos de prisioneros japoneses. Los bacilos tenían en general características que hacían fácil su conservación y el empleo y, además, era mimético: la enfermedad podía ser atribuida a  heridas de guerra que a menudo sufren los combatientes de modo natural y no es fácil detectar lo contrario”, apunta De Feo.

En un artículo de la revista “Monde Diplomatique” de julio 1999, Stephen Endicott y Edward Hagerman nos condujeron sobre la pista de la biología utilizada con fines militares durante la guerra de Corea. Sus autores cuentan que desde octubre de1950, tras la entrada de tropas chinas en ese conflicto, que duró de 1950 a 1953, se temió a la extensión de la lucha a otros continentes. El Secretario de estado norteamericano para la Defensa, Georges Marshall, dio luz verde para un programa de investigación de la ciencia bacteriológica.

Retrocediendo en el relato en 1944, el coronel Morselli —el Dr. Germen— preso de los aliados en Italia, no quería colaborar con ellos y negó rotundamente ante los científicos que le interrogaban que se hubiera usado el tétano en España y consideró todas las afirmaciones de su jefe  Ugo Cassini como “ridículas”. Tenía sus razones, explica De Feo: “El Doctor Germen no era ningún ingenuo; se había separado de los fascistas a finales del 43 y se había sumado a la República de Saló, en el norte de Italia, bajo mando alemán, con los últimos colaboradores de Mussolini. Pensaba después huir a Suiza. Era prisionero “benévolo” de los aliados. Sabía perfectamente que las armas bacteriológicas estaban vetadas por cuatro convenciones internacionales de Ginebra firmadas por más de 130 países: experimentar con ellas podía no ser un crimen, pero haberlas impulsado o intentarlo para contaminar a los republicanos españoles, sí: un motivo necesario para mentir”.

Diversos historiadores italianos y españoles consultados por los medios coinciden en dar verosimilitud tanto al documento inédito como al contexto y la interpretación que trazan Gianluca De Feo y Ugo Cassini. No lo que declaró el Dr Germen Giuseppe Morselli que ocultó todo lo que pudo, aunque terminó por hablar.

Quizá el libro oficial italiano y el rigor del Dr Cassini convencieron a los aliados, incluido Churchill. Les pareció una fuente digna de crédito. “Además de médico y docente, aunque había sido el número uno de las invenciones secretas del Dr Morselli en los laboratorios de Celio, nunca tuvo palabras de crítica hacia Mussolini y no había motivo de sospechar de su fidelidad al Duce. El laboratorio secreto de Celio había dependido de él formalmente ante Mussolini, y no suena probable que alguien le hubiera mentido sobre la guerra química del Duce y Franco en España dando tantos detalles, incluso de su supuesto fracaso global”.

“El equipo médico norteamericano que interrogaba a Ugo Cassini y al Dr. Germen recibía sus órdenes directamente de la inteligencia de Washington, y se coordinaba con sus colegas británicos”, escribe De Feo.

Eran un puñado de oficiales médicos y ex policías al mando del coronel William S. Moore, “con plenos poderes y una lista de nombres a encontrar a toda costa”.

En lo alto del elenco había cinco personas, consideradas artífices del programa de las armas secretas fascistas. Ugo Reitano, el profesor que desde 1932 dirigió la estrategia de guerra bacteriológica llamada Operación Epidemia; el citado coronel Giuseppe Morselli o Doctor Germen, que desde 1934 había guiado además los experimentos sobre el terreno en África; Fausto Vaccaro, el oficial que inventó una maquina para esparcir los virus; el general retirado Loreto Mazzetti, antiguo número uno del hospital del Celio que daba el permiso final a las investigaciones; y el general Ingravalle, cuyo verdadero nombre no se conoce”.

A Giuseppe Morseli se le ha considerado tecnicamente como un genio insuperable. Como era veterinario conocía mejor el organismo animal que el humano y así eran sus ideas; según De Feo, todos temían a esas alturas repercusiones internacionales porque se trataba de armas prohibidas salidas del laboratorio de Celio.

El testimonio de Ugo Cassini parece en todo caso auténtico y útil por distintas razones. Principalmente, porque el autor era médico y fisiólogo por vocación. Antes y después del fascismo, el galeno sentó las bases de la medicina deportiva italiana y fue el impulsor del riguroso método antidopaje que aún hoy utiliza el Comité Olímpico de su país (CONI). Como tantos jóvenes italianos de esa época, Ugo Cassini se alistó al fascio en 1925 después de la Marcha de Mussolini sbre Roma y, escribe de Feo: “Fue un oficial muy bien valorado por los jerarcas hasta 1942, año en que fue apartado del cargo de director del Hospital de Celio por Mussolini porque era testigo de todo aquel horror”, según confesó él mismo a los norteamericanos, “demasiado liberal a la hora de conceder bajas médicas a los atletas destinados al frente como oficiales”. Una forma de resistencia humanitaria que le honra, apunta De Feo, porque suponía salvar las vidas de los que debían ir a morir a las trincheras de África, Grecia o Rusia en vez de entrenarse.

“Sería todo lo que me cuentan una novedad absoluta dijo a los investigadores el profesor Lucio Ceva, pero no hay nada que no sea verdad”, afirma, este prestigioso historiador de la Universidad de Pavía, consultado como posible testigo era un demócrata militante. “Los fascistas eran muy capaces de cualquiera de estas aberraciones impunemente. Era una banda de delincuentes, sólo mitigada por una gran desorganización para esconder sus peores intenciones. Ya habían usado ampliamente antes gases tóxicos contra las tropas desnudas y cubiertas sólo de una sábana, armadas con lanzas, del Negus barridos por los aviones volando a ras de tierra, en Etiopía, por ejemplo”, como recuerdan detalladamente George L. Steer, Junod y Matthews en sus libros.

Julián Casanova, catedrático de la Universidad de Zaragoza, piensa que el hallazgo de documentos secretos en varios archivos es una contribución “importante” y nueva, y debiera completarse con investigaciones que analicen, por ejemplo, la incidencia del tétano en tierras de España, justo en los lugares donde hubo tropas italianas voluntarias, bien vacunadas”.

“Los bombardeos del puerto de Barcelona y de Valencia, partiendo de Mallorca por aviones Caproni y Savoia-Marchetti y cazas Fiat o Arado  y dos submarinos y contratorpederos, según las “memorias” del Conde Ciano, fueron los más feroces de la Guerra Civil y eran la muestra del proyecto de Mussolini de hacer del Mediterraneo, un mar italiano., y se sabe además que Mussolini había enviado también a Franco cantidad de armamento químico, aunque no hay pruebas de como y cuanto lo usó”.

Primera parte, Segunda parte

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32 millones de trabajadores mexicanos no alcanzan a pagar la canasta básica de subsistencia

En México la preocupación no es tanto la pandemia sino la situación de desempleo, la de quienes trabajan en negro y no tienen la opción de “quedarse en casa”.

La precariedad laboral no es una sorpresa en México, pero ahora se está manifestando de una manera dramática.

Casi 32 millones de trabajadores no ganan lo suficiente para adquirir la canasta básica para dos personas; difícilmente pueden quedarse en casa si no reciben apoyo económico para subsistir, de acuerdo con los datos del Observatorio de Trabajo Digno.

Además, cerca de 18 millones de trabajadores tienen empleo sin contratos estables, en riesgo de despido sin indemnización y sin defensa en caso de reducción salarial o de prestaciones.

Coneval, el Consejo Nacional de Evaluacion de la Politica de Desarrollo Social, ve venir más desempleo e informalidad, y alzas de precios. Los apoyos no alcanzarán, dicen. “¿Cómo llamar a quedarse en casa cuando es un llamado a que no coma un trabajador. No sólo son los empleos del IMSS, necesitamos los otros datos, los de los informales […] No hay alternativa entre morir de hambre y morir de Covid”, concluye.

En México 34 millones de obreros trabajan sin acceso a servicios de salud de la seguridad social y de éstos, son 15 millones a quienes no se les cumple la afiliación obligatoria, pese a que tienen un trabajo asalariado.

7,7 millones de trabajadores están en el paro y muy difícilmente podrán conseguir trabajo pronto. Hay otros 19,3 millones ocupados sin ingresos laborales.

El problema también tiene género: las mujeres presentan condiciones de mayor precariedad y desigualdad respecto a los hombres. Tienen menor participación laboral, más del doble de desempleo y las que trabajan padecen una brecha salarial y tienen una carga de trabajo no remunerado en labores de cuidado y domésticas de otra jornada completa.

https://www.msn.com/es-mx/noticias/mexico/el-covid-19-exhibe-la-precariedad-laboral-en-m%c3%a9xico-32-millones-no-pueden-pagar-la-canasta-b%c3%a1sica/ar-BB12Kmxs

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Memoria Histórica

Venenos de Estado: el fascismo español e italiano y el virus como arma de guerra (II)

“Que este crimen contra la Humanidad no se olvide”

Décadas después hay quien sigue removiendo la historia para que este “crimen impune contra la Humanidad” no caiga en el olvido porque las consecuencias, según dice De Feo, aún se advierten en Africa. Son dos los supervivientes cuyas vivencias recoge el documental ‘Arrash’ (Veneno), dirigido por el español Javier Rada y el marroquí Tarik el Idrissi, los que han revivido esa memoria histórica. Sus obras están agotados.

”Nuestro objetivo es evitar que con la muerte de los pocos que sobrevivieron aquello se esfume y el recuerdo de un crimen que cometimos nosotros y que siempre ha silenciado la historia y los libros de texto se borre. Mientras, por otro lado, nos explayamos en contar otros conflictos en que hubo amplio empleo de supuestas armas químicas tales como la Gran Guerra, Abisinia ¿y las otras?”, se lamentaba Rada.

Desde 2001, el centro bautizado como «Instituto Tecnológico”, sigue desarrollando labores en el campo de las armas químicas, biológicas y nucleares, mientras grupos de veteranos y de pacifistas luchan por su desaparición.

El historiador Juan Pando -que asegura que el uso de la iperita fue muy común y que también se dio en Libia (contra los senusíes) por parte de la aviación italiana y el Rif, gaseado por Francia, España y hasta por Hassan II, que se adueñó del Sahara occidental cuando se retiraron las tropas españolas, esclavizando a su población sin que Naciones Unidas logre arreglar el problema. Argelia ha brindado refugio a parte de la auténtica poblacion sahariana.

Sobre la relación causa-efecto de las armas químicas y el cáncer en el norte de Marruecos no existen demasiados datos fiables, pero se habla. Juan Pando asegura que la iperita no es radioactiva, por lo que sus graves secuelas no pueden transmitirse de padres a hijos. Por el contrario, Sebastián Balfour afirma que, según cifras del único hospital de cáncer infantil en Marruecos, “donde van sólo los niños cuyos padres puede sufragar los gastos del tratamiento”, la incidencia de esta enfermedad en el norte es mucho más alta que en cualquier otra parte del país.

España cometió crímenes contra la humanidad

El problema es que, según la Asociación de Víctimas de Gas Tóxico en el Rif, el estado marroquí impide la recolección de datos. Su presidente, Ilias el Omani, se pregunta si no será porque a su Gobierno “le preocupan más las sardinas que nosotros” en relación con los posibles problemas diplomáticos sin resolver con España.

“España cometió un crimen en el Rif. Nos colonizó, nos lanzó gas, y después reclutó a nuestro pueblo para su guerra civil”, se lamenta Abdelsalam Bouteyeb, del Foro Hispano Marroquí para la Memoria Común y el Porvenir. Según sus datos, “la mayoría de marroquíes que padecen cáncer de pulmón proceden del Rif”.

Hace unos años, durante la presentación del libro ‘Abrazo mortal’, de Balfour, el ex ministro español de la Defensa, Narcís Serra, dijo que “el Gobierno español (durante la guerra del Rif) creó una idea sintética de un Marruecos demonizando al enemigo y esto nos da claves para entender la situación actual”.

“Venenos de Estado” de Giancana de Feo es casi providencial porque permite seguir los primeros rastros documentales y testimonios que prueban que el régimen fascista (1922-1942) experimentó y produjo además armas todavía más infames y monstruosas: las bacteriológicas.

Virus y bacterias transformadas en bombas

Un grupo selecto de científicos fascistas, dirigidos por un veterinario famoso llamado Giuseppe Morselli y apodado El Doctor Germen, incubó decenas de virus raros y de altísima eficacia en un laboratorio militar romano secreto. Un horror concebido con una única misión, explica De Feo: “Diezmar las poblaciones de las ciudades enemigas con pestilencias de todo tipo, ántrax, tifus, peste amarilla, aviaria y otras enfermedades que todavía hoy siguen en el centro de los secretos inconfesables de las grandes potencias”.

Morten Heiberg ha reconstruído con detalle la tentativas del empleo de armas químicas italianas usadas por el bando franquista y los fascistas, durante la guerra civil española. Los italianos y los españoles las conocían de sobra por haberlas empleado profusamente en sus guerras coloniales de Libia y Abisinia y Marruecos que Franco y Mussolini, respectivamente, usaron, más de diez años antes. Ellos valoraron seriamente a fines de 1936, al terminar el Duce el 4 de julio de ese año su victoriosa la campaña de Abisinia, y aliarse para una próxima guerra contra el bolchevismo en tierras de España y la posibilidad de usarlas contra la República española.

Entre los documentos hallados por Gianluca De Feo, hay varios muy novedosos que se refieren a España. Se trata de varios escritos a máquina fechados el 3 de agosto de 1944, que muestran que Mussolini durante la guerra civil española no se conformó con hacer experimentos teóricos, sino que probó sus armas bacteriológicas en varios frentes de la Guerra Civil en ayuda de sus 50.000 voluntarios y ejército regular que luchaban al lado de Franco junto a cientos de aviones Fiat, Arado, Savoia, tanques ligeros, ametralladoras y morteros, bajo el mando del general Mancini.

En la guerra civil española, en la zona republicana, el tétanos llegó a representar una verdadera emergencia, tambien hubo difteria. Los documentos hallados apuntan a lo que podría ser único sobre la guerra bacteriológica registrado en Europa después de la guerra europea- 1914-18.

Guerra química contra los antifascistas

Ya en marzo de 1934, Antonio Goicoechea y Emilio Barrera, se habían entrevistado con Mussolini e Italo Balbo en Roma. El comunicado de la entrevista decía: “Después de recibir detallada informacion de la triste situacion politica en España y los deseos del Ejército y la Marina, así como de los monárquicos, Mussolini declara estar dispuesto a ayudar por todos les medios para hacer caer el régimen bolchevique actual español y sustituirlo por una regencia que prepare el camino para la restauración de la monarquia”.

Esta declaración fue ratificada solemnemente dos veces por Mussolini y fue recibida con signos de gratitud por los que preparaban un complot contra la república española. Como demostración practica de sus intenciones, el Duce afirmó estar preparado para mandarles de inmediato 25.000 fusiles, 20.000 granadas de mano, 250 ametralladoras y millón y medio de pesetas en papel moneda.

Esto -dijo- sería solo un acto preliminar, seguido de envíos más importantes si el trabajo llevado a cabo y la circunstancias lo requieren. Las personas presentes se pusieron de acuerdo en la forma de pago y la distribución del material entre diversas organizaciones de derecha. Agradecido Franco después de los envíos, se dirigió a Mussolini por medio de los jefes monárquicos para decirle si sería posible “el envío de algo más contundente contra esa barbarie”.

“Franco y su patrocinador de Roma concebían la guerra química como la solución más barata y factible para sus ambiciosos planes inmediatos”, dice Morten Heiberg. Y desde el principio de la guerra civil civil Franco la incluyó en una estrategia en todo lo que pudo. Así para responder a un supuesto ataque químico republicano en la lucha por la posesión de Zaragoza en octubre de 1936, Franco le pidió al Duce “algo”, para animarle a dar el primer paso antes que Mussolini.

A las 5 de a mañana del 18 de julio de 1936, el general Franco que se encontraba en las Palmas, lanzó un manifesto radiado por todas las radios canarias y del protectorado marroqui, dirigido al “honrado pueblo” español en que que proclamaba el triunfo seguro de su alzamiento y saludaba al gorioso Ejército de Africa que él encabezaba por muerte accidental del general Sanjurjo que era el jefe nato del complot. Franco decía que “la sublevación estaba en marcha y hacía referencia al lema de “la fraternidad, la libertad y la igualdad” que él venía a preservar.

Al mismo tiempo remitía un telegrama a los cuarteles generales de la ocho Divisiones y centros militares de la península bajo los términos ”Gloria al Ejército salvador, España por encima de todo. Fe ciega en nuestro triunfo.!Viva España con honor¡”.

Al enterarse del comienzo de la sublevación, el dictador italiano envió de urgencia gas tóxico a España, pero este se quedó custodiado por el general Mario Roatta, jefe del SIM. Su falta de uso inmediato obedeció a varias razones, ninguna humanitaria, esencialmente la falta de datos sobre las reservas republicanas por si había represalias rojas y, además, la repentina y eventual escalada bélica de Franco, que vulneraba los protocolos de Ginebra que prohibían el uso de armas químicas y hubieran disgustado al Comité de Control de la No-Intervencion. Además había la complejidad de cómo hacer la entrega y el control del gas tóxico de Mussolini a Franco.

El apoyo italiano

La investigación de periodistas italianos revela que el fascismo tenía la experiencia reciente de guerra química a base de gases letales no sólo de Abisinia. Los periodistas antifascistas tenían que guardar silencio o escribirlo desde fuera de Italia, cosa que ya habían hecho tanto el escritor sudafricano George L.Steer como el Dr Junod, de la Cruz Roja. Al primero en su documentada “Caesar in Abissinia”, se le calificaba en Roma como “un vulgar criminal inglés”, era corresponsal en la guerra de Etiopía del The Times de Londres y estaba condenado en Roma por el fascismo italiano por “haber difamado a los supervivientes y a los caídos en Africa Oriental” y el periódico ” Il Reduce d´Africa” (El Veterano de Africa) le dedicó un editorial con el título “Vientos locos de Antipatria” condenando juntos a Steer y Junod.

Ya antes el periodista Herbert L. Matthews, del New York Times, había pronosticado lo que le podía pasar a Italia si se metía en la Guerra Civil al lado de Franco. Eran los tres autores muy amigos de los vascos y los tres compartieron sus simpatías por la guerra desesperada de los gudaris en los montes de Euskadi y en Asturias como antes Steer lo había hecho en Abisinia y Etiopía.

Jon Melly, conductor de ambulancia en Etiopía, les había servido de testigo, en cuanto a las heridas de armas químicas y gases de los bombardeos de la aviación legionaria italiana. Llevaba un detallado récord de las víctimas, la cura dispensada, el número de muertos, y su testimonio fue útil para periodistas e historiadores de aquella guerra.

El secreto de la existencia de documentos publicados por Gianluca Feo fue revelado mucho después por un célebre médico y científico, Dr Ugo Cassini, a un pequeño grupo de investigadores norteamericanos enviados a Roma en 1944 para interrogar a médicos militares italianos que presuntamente habían colaborado con el III Reich alemán en la invención de armas letales de Hitler, en el curso de la guerra total. Los virus para el frente se probaban antes sobre cobayas humanos- prisioneros rojos- en la guerra de España o gitanos y judíos en Alemania, Polonia y Austria.

El hombre moderno necesita vacunarse contra las locuras de nuevas armas toadas de libros de química de ayer y de mañana.

Primera parte, Tercera parte

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Miles de trabajadores violan el toque de queda y salen a las calles de Bangladesh para exigir el pago de sus salarios

Miles de trabajadores han salido a las calles de la capital de Bangladesh, Daca y de otras ciudades para protestar por los impagos de las empresas textiles para las que trabajan, y cuyas prendas abarrotan las tiendas que varias marcas de moda tienen diseminadas por todo el mundo, después de que el gobierno haya decretado el confinamiento.

Violando las restricciones de movimientos, trabajadores de hasta 40 fábricas han protestado en la capital, así como en otras ciudades como Ashulia, Gazipur o Narayanganj, para exigir el pago de sus salarios tal y como se les había prometido antes del 16 de abril.

Los trabajadores han bloqueado algunas calles y han cortado el tráfico. Han denunciado la imposibilidad de llegar a fin de mes y cumplir con sus obligaciones si no reciben cuanto antes los salarios que se les adeudan.

Los trabajadores aseveran que van a continuar con sus protestas hasta que se hagan efectivos todos los pagos, a pesar del toque de queda, según asegura el diario local “New Age”.

El gobierno de Bangladesh ha instado a los capitalistas a que paguen los salarios cuanto antes, ya que la mayoría de las casi 4.000 fábricas que hay por todo el país están cerradas.

El sector de la confección en Bangladesh emplea a más de cuatro millones de personas en el país asiático, en su mayoría mujeres, uno de los colectivos con mayor riesgo de exclusión social en el país y que, al igual que el resto de trabajadores textiles tienen, que hacer frente al cierre de empresas en medio de una pronunciada precariedad laboral y social.

https://www.europapress.es/internacional/noticia-miles-trabajadores-textiles-salen-calles-bangladesh-exigir-pago-salarios-20200417040257.html

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Medio millón de trabajadores catalanes son pobres

Un total de 493.900 trabajadores en Catalunya son pobres y la tasa se sitúa en un 14,4 por ciento, según los datos más recientes, que son de 2018.

Así se desprende del informe “Una aproximación a la pobreza en el trabajo”, de Comisiones Obreras de Catalunya que lo ha elaborado analizando el periodo entre la crisis de 2008 y la actual.

La tasa de pobreza laboral se redujo ligeramente de 2013 a 2015, cuando se situó en el 11,2 por ciento y 343.500 trabajadores en estado de pobreza oficial, si bien en 2016 presentó un punto de inflexión con un crecimiento constante hasta alcanzar las cifras de 2018.

Por sexos, mientras los hombres cerraron 2018 con una tasa de pobreza en el trabajo del 13,9 por ciento, las mujeres alcanzaron un 15 por ciento.

Este año la precariedad laboral no sólo se mantiene, sino que se ha intensificado, ya que se arrastra un paro crónico, trabajo precario e inestable e insuficiencia de horas trabajadas, entre otros motivos.

En cuanto a la tasa de paro, el análisis durante este periodo muestra el incremento de la incidencia de la falta de empleo entre la población trabajadora, y mientras en 2008 la tasa se situaba en el 7,5 por ciento, en 2018 creció hasta el 11,2 por ciento.

El año pasado un estudio del Instituto Regional y Metropolitano de Barcelona ya indicó que la pobreza se había cronificado entre los trabajadores de Barcelona, donde los trabajadores viven en eso que llaman “riesgo de exclusión social”.

Cada vez son más los obreros que tienen un empleo pero son “técnicamente pobres”, porque sus salarios son inferiores al 60 por ciento de la media de la fuerza de trabajo.

Los trabajadores  ocupados en riesgo de pobreza ya son el 16,4 por ciento, cuando hace dos años eran el 15 por ciento.

Las causas de la pobreza no radican sólo en los bajos salarios sino en el perio exorbitante de los alquileres.

https://www.cope.es/emisoras/cataluna/barcelona-provincia/noticias/cerca-494000-trabajadores-catalanes-estan-riesgo-pobreza-20200417_684947

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Los ‘delatores’ inundan a la policía francesa con denuncias telefónicas contra sus vecinos

‘Nos quedamos en casa, haz tú lo mismo’
El sindicato de policía “Alternative” asegura que el 70 por ciento de las llamadas a la policía en las ciudades grandes proceden de “delatores” que vigilan si sus vecinos cumplen el toque de queda.

La palabra ‘delatores’ es una traducción literal del comunicado del sindicato policial, fechado el 14 de abril (1).

Las centralitas de la policía están desbordadas por las denuncias de quienes vigilan del comportamiento de sus vecinos durante la cuarentena. Hay quien remite la denuncia ya prácticamente acabada, con fotos y vídeos incluidos para demostrar que el vecino viola el toque de queda.

La propia Prefectura de París ha pedido a los soplones que dejen de llamar por teléfono a la policía para chivarse. Las delaciones obligan a la policía a intervenir, produciéndose una hipertrofia de denuncias relacionadas con el coronavirus que alejan a la policía de intervenir en los delitos más graves.

El alcalde del distrito 20, Frédérique Calandra, ha dicho lo mismo: que los vecinos se olviden su celo inquisidor.

El alcalde de Saverne ha hecho la misma petición porque los vecinos “denuncian a los niños que juegan en la calle, a un vecino que ha sacado el perro cinco veces a lo largo del día, a los que hacen un barbacoa…”

El diario 20 Minutos habla de una “caza de brujas” que va desde los domicilios a las redes sociales, donde también hay protestas por los mensajes que no respetan el canon doctrinal (2).

Son las secuelas de la histeria, dice la siquiatra Anne Raynaud.

“Alternative” señala que, sin embargo, hay una disparidad según cada región. El porcentaje de llamadas cae al 50 por ciento en Nueva Aquitania, con una tendencia “a la baja”, pero en Burdeos las “delaciones” alcanzan hasta el 90 por ciento de las llamadas recibidas después de las 16 horas.

“En nuestra zona los residentes pasan todo el tiempo en casa y, por lo tanto, también mucho más tiempo en la ventana. Los barrios de narcotráfico son más visibles que de costumbre debido al confinamiento del resto de la población, por lo que todos se sienten justificados para llamarnos. También tienen menos miedo a las represalias que de costumbre. Así que, sí, tenemos un gran aumento en las llamadas de informes. Pero eso tampoco es catastrófico”, dice un alto dirigente de la policía asignado a una comisaría de los suburbios de París.

No será catastrófico para la policía, pero sí lo es para la sociedad, incluso para pequeñas comunidades de vecinos. Este tipo de delaciones permiten saldar viejos ajustes de cuentas, pequeñas venganzas, pequeñas mentiras que pueden amargar la vida a cualquiera. El chivateo destruye para siempre la convivencia entre los vecinos.

En otros casos, los vecinos llaman a la policía para matar el aburrimiento. La tele cansa, la siesta cansa, la ventana cansa… Incluso cansa escuchar el “Resistiré” todas las tardes.

(1) https://www.francetvinfo.fr/sante/maladie/coronavirus/confinement-la-delation-represente-jusqu-a-70-des-appels-dans-certaines-grandes-agglomerations-selon-le-syndicat-
(2) https://www.20minutes.fr/societe/2762167-20200417-coronavirus-pourquoi-denonciations-non-respect-confinement-pullulent-elles