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¿El peronismo de 1945 es el mismo de 2020?

Darío Herchhoren

En el siglo XVIII, y luego a principios del XIX, el químico francés Luis Lavoisier estableció el principio químico de que «nada se pierde, todo se transforma».

Obviamente Lavoisier era un hombre culto y seguramente conoció los escritos de Leucipo y Demócrito, que ya en la antigua Grecia establecieron con su teoría atomista los balbuceos de la Dialéctica que luego fueron desarrollados por Hegel y por Marx.

Con los movimientos sociales pasa lo mismo. El peronismo de 1945 ya no es el mismo ni de 1955, ni de 1973, ni mucho menos de 2020. Las fechas que menciono son importantes porque marcan los hitos y mojones que sacudieron el peronismo. En 1945 el peronismo se presenta en sociedad, con una ideología mezcla de nacionalismo, patriotismo, y por qué no decirlo de fascismo.

En 1955 se da un golpe de estado en Argentina que significó el ostracismo del peronismo, hasta el año 1973 en que el Dr. Héctor Cámpora gana las elecciones, y el año 2020 el peronismo vuelve a ganer las elecciones en forma abrumadora, llevando al gobierno al Dr. Alberto Fernández y a la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, viuda del Dr. Néstor Kirchner, y ex presidente de la Nación Argentina.

Por mi edad, 82 años, y por mi lugar de nacimiento, la pampa seca, una región entre las provincias de La Pampa y Buenos Aires, lugar donde mis abuelos paternos y maternos llegaron de Europa, tuve ocasión de ver en mi infancia cual era el trato que recibían los peones de campo y los aparceros rurales que trabajaban la tierra. Con pocos medios mecánicos, con una política que privilegiaba a los grandes acopiadores de granos y exportadores de granos y de carne su vida era profundamente desgraciada. Estaban a merced de los grandes compradores, que fijaban los precios de las cosechas y de la carne para exportación.

La dependencia de Argentina hacia Inglaterra era de tal magnitud, que los ingleses llamaban a Argentina el quinto dominio. Inglaterra tenía cuatro dominios a saber: Canadá, Australia, La India y Sudáfrica, y Argentina, aunque no pertenecía al Imperio Británico, era considerada como una parte muy importante de él.

Baste decir que el presidente del Banco Central de la República Argentina estaba presidida por un Lord inglés, Sir Otto Leguizamón.

En ese marco estalla la segunda guerra mundial, y con ella se aflojan los violentos vínculos que atan a Argentina al imperio inglés, y comienza una lenta transformación de la economía argentina de rural a industrial, al no poder importar de Inglaterra las mercancías que hacían falta en el país, y ello crea una incipiente burguesía que comienza a tener cada vez más peso en la política argentina. Pero ello trae un efecto no querido por esa burguesía: La creación de un proletariado de  origen rural, que no tiene experiencia política ni sindical pero que se marcha a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo. El campo comienza a despoblarse.

Con ese proletariado rural que comienza a ser consciente de su poder se empiezan a perfilar los primeros sindicatos de trabajadores de la industria, y comienzan las primeras luchas por mejores salarios y más derechos. Todo era improvisado, y en ese medio el gobierno surgido del golpe militar de 1943, designa al entonces coronel Perón Secretario de Trabajo y Previsión. Eso le permite tener contactos diarios con los trabajadores, y lo que es más importante le permie tejer unas relaciones que duran hasta hoy mismo.

Es indispensable separar a esta altura de la historia la ideología de Perón del movimiento obrero. Perón tiene una formación ideológica fascista, al igual que muchos otros militares que formaban una logia que existía en forma secreta dentro del ejército y que era cononocida como GOU. Aquí hay que hacer una digresión, ya que algunos historiadores dicen que eran las iniciales de «grupo de oficiales unidos» y otros dicen que eran las iniciales de «gobierno, orden y unidad».

Conociendo el paño, me inclino por la segunda explicación. Los oficiales del ejército con mayor sentido patriótico, apoyaban a las naciones del eje, ya que eran los que estaban ganando la guerra contra los opresores ingleses, por aquello de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos.

Es así como Perón, se apoya en los sindicatos para desarrollar un proyecto político burgués, y es la burguesía, una clase revolucionaria en principio que cambia todo el país. La clase obrera que se pliega en masa ante ese proyecto, se convierte en la tropa de esa batalla que se prepara entre la vieja oligarquía y la nueva burguesía, que utiliza a la clase obrera como ariete en contra de los viejos detentadores del poder.

Se produce de hecho una alianza de clases, encabezada por Perón y su gobierno, y la clase obrera pide su parte del trato, que consiste en una serie de mejoras como salarios más altos, vivienda social, buenos servicios médicos, enseñanza gratuita y obligatoria, vacaciones pagadas, etc. etc.

Todo esto es parte de una planificación económica que se traduce en los planes quinquenales, que introducen en Argentina una economía planificada, aunque de una planificación indicativa, similar a la que intenta De Gaulle en Francia.

La caida de Perón a manos de la oligarquía en 1955, significó en la práctica la pérdida de casi todos los derechos logrados, y ello siginificó que el peronismo se transformó de fuerza hegemónica a ser fuerza perseguida, encarcelada, torturada e ilegalizada. Comenzaba un período de radicalización de un peronismo ilegal, quesostiene una larga lucha contra el poder oligárquico del estado que dura 18 años, y que culmina con el triunfo del Dr. Héctor Cámpora en las elecciones del 11 de marzo de 1973, donde el peronismo revolucionario ya manejado por una tendencia marxista de la organización político militar Montoneros, se constituye en la fuerza hegemónica dentro del peronismo. Esto hace saltar las alarmas, ya que el acuerdo de Perón exiliado en España y la dictadura de Lanusse, no incluía que tendencias marxistas, muy influidas por la revolución cubana y la sandinista llegaran a gobernar. Para eso, la gran burguesía consciente del peligro que corre, llama a Perón nuevamente, que llega de su exilio a Buenos Aires, y es recibido por una multitud de dos millones de personas, que creen que Perón viene a dar el visto bueno a la situación planteada. No es así. Perón vuelva para  frenar la deriva hacia posiciones revolucionarias, y su llegada se tiñe de sangre, cuando las columnas de manifestantes que salen a recibirlo, son atacadas por los grupos fascistas, que están dentro del peronismo, produciendo una gran mortandad.

Estamos ya en 2020, y la ideología socialdemócrata a la criolla que late en amplios sectores del peronismo ha triunfado con la fórmula Fernández Fernández, pero ¿que pasará con esa segunda alma del peronismo que quiere cambios de mayor calado?

No lo sabemos, pero el gobierno del derrotado Macri, dejó el campo abonado para que pasara lo que pasó. Amplios sectores del peronismo que se reconocen como herederos del peronismo de 1945, aceptan la situación actual, pero sienten que ese no es su proyecto. Sin duda el peronismo siguiendo las enseñanzas de Lavoisier se ha transformado en una potente fuerza revolucionaria que está esperando su oportunidad. Amén.

La maldita policía: el terrorismo como medio cotidiano de funcionamiento del Estado

Gustavo Carbajal

Hace 26 años, nueve efectivos de la Brigada de Investigaciones de Lanús, sin dar la voz de alto, dispararon más de 270 balazos contra dos vehículos y mataron a cuatro de los cinco ocupantes. Según los peritajes realizados por la Gendarmería, todas las víctimas fueron asesinadas cuando estaban fuera de los automóviles, en el cruce de la avenida Mitre y Ramón Franco.

La llamada Masacre de Wilde, ocurrida el 10 de enero de 1994 marcó el nacimiento de la “Maldita Policía”, tal como se conoció al período en el que grupos de oficiales y uniformados de la fuerza de seguridad provincial armaron operativos para matar a inocentes y asesinar a aquellos que se negaban a pagar las coimas por dejarlos vender drogas o asaltar bancos y blindados.

Aunque pasaron 26 años de la Masacre de Wilde, el caso sigue vigente debido a que el 30 de marzo próximo se realizará la audiencia preliminar del juicio oral contra nueve efectivos de la mencionada dependencia policial acusados de asesinar al vendedor de libros Edgardo Cicutín, al remisero Norberto Corbo y a dos pasajeros, Enrique Bielsa y Gustavo Mendoza.

El hecho constituyó uno de los episodios de brutalidad policial más sangrientos de la historia criminal argentina y tiene vasos comunicantes con el mayor atentado terrorista ocurrido en la Argentina: el ataque contra la sede de la AMIA, donde murieron 85 personas. Una escucha telefónica entre el subcomisario Juan José Ribelli y un colega suyo puso al descubierto la intención de recaudar fondos para lograr a cualquier precio la liberación de los “muchachos que cayeron en desgracia por lo de Wilde”. Según se determinó en varias investigaciones judiciales, la venta de la Trafic utilizada en el atentado contra la AMIA formó parte de las maniobras para recaudar dinero y “ayudar” a los policías acusados por la Masacre de Wilde.

Esa grabación figura en el denominado anexo “Brigadas” del voluminoso expediente por el ataque contra la AMIA. No obstante, Ribelli nunca fue acusado por la Masacre de Wilde. Era el cuñado del jefe de la Brigada de Lanús, el comisario inspector José Miguel Ojeda y, además estaba en Brasil en el momento de los cuatro homicidios. Aunque estuvo preso por su presunta responsabilidad en atentado contra la AMIA, fue absuelto en el juicio oral que se desarrolló durante dos años. Alberto Nisman, quien murió de un balazo en la cabeza en su departamento de Puerto Madero, en circunstancias que no fueron esclarecidas, formó parte del equipo de fiscales que impulsó la acusación contra el exsubcomisario y otros policías bonaerenses en dicho juicio oral. Actualmente, Ribelli ya no trabaja como policía, es abogado y está al frente de un influyente estudio jurídico.

“La Masacre de Wilde constituyó el acto más violento de la maldita policía comandada por el comisario general Pedro Klodczyk con un nivel de corrupción y manejo autónomo nunca visto. La mayoría de los acusados por los cuatro asesinatos en Wilde eran oficiales de alta jerarquía”, explicó el abogado Ciro Annichiaricco, quien representa a Raquel Gazzanego, esposa de Cicutín.

A partir de la investigación encarada por la jueza de Lomas de Zamora, Silvia Susana González, se determinó que el 10 de enero de 1994 un grupo de nueve policías persiguió al remise Peugeot 505 conducido por Corbo, en el que viajaban Bielsa y Mendoza. Al interceptarlos a pocos metros de Ramón Franco y Mitre, los policías abrieron fuego contra el vehículo. Luego, advirtieron la presencia de un Dodge 1500 al que confundieron con un supuesto vehículo de apoyo. Entonces, los policías, que estaban de civil y sin sirenas, lo persiguieron y dispararon.

Al llegar a la esquina de Moreno y Bismarck, el Dodge 1500 se detuvo, dañado por 39 balazos. El vendedor de libros Claudio Díaz y su compañero Cicutín descendieron y, entre uno y tres policías, mataron a Cicutín. Díaz, salvó su vida.

Al fundar los procesamientos contra los nueve policías, la jueza González, tuvo en cuenta el peritaje realizado por los técnicos de la Gendarmería que concluyó que no existió tiroteo alguno y que las cuatro víctimas habían sido asesinadas fuera de los automóviles. Ante la sorpresa general, en noviembre de 1994, la Sala I de la Cámara Penal de Lomas de Zamora, ordenó la libertad por falta de mérito de los policías. En el fallo, los camaristas entendieron que los agentes habían actuado en defensa propia. El sargento Marcos Rodríguez logró, de todas formas, evadir la resolución de la jueza González. Un día después de la masacre se escapó de la brigada.

Dicha fuga tenía como objetivo responsabilizar al suboficial Rodríguez de ser el único autor de la masacre. Los argumentos presentados por las defensas de los policías presentaban a Rodríguez como un clon de Rambo que en pocos minutos efectuó 270 disparos de manera solitaria y autónoma ante la pasividad de los otros policías. Todo eso fue falso. Rodríguez estuvo más 20 años prófugo. Fue atrapado en septiembre de 2014 en La Falda. “El problema es que Rodríguez estuvo preso poco tiempo. Actualmente vive en Tigre. Está en su casa con prisión domiciliaria y sin el monitoreo de la tobillera electrónica. El único control que tiene está a cargo de un efectivo de la Gendarmería que debe tocarle el timbre una vez por día para corroborar que no huyó. El resto de los policías acusados están en libertad”, expresó, indignada, Raquel, la esposa de Cicutín.

Además de Rodríguez, serán sometidos a juicio oral los policías Roberto Mantel, Hugo Reyes, Osvaldo Lorenzón, Julio Gatto, Marciano González, Pablo Dudek, Eduardo Ismael Gómez y Marcelo Valenga. De no haber sido por un fallo dictado en 2013 por la Suprema Corte de Justicia bonaerense, ninguno de los acusados hubiera llegado a juicio.

“Tuve que hacer mi propia investigación. A partir de lo que me dijeron varios testigos pude establecer que a Edgardo lo mataron tres policías. Me dijeron que confundieron el Dodge 1500 en el que viajaban con un automóvil similar en el que los policías sospechaban que iban los cómplices de los dos pasajeros del remise Peugeot 505. Algunos testigos dijeron que los policías sacaron un maletín del baúl del Peugeot 505. Ese maletín nunca apareció y me dicen que en su interior había algo que los policías querían. Fue una emboscada”, explicó Raquel.

La costumbre de algunos sectores de la policía bonaerense de armar emboscadas sangrientas se repitió en noviembre de ese 1996, cuando doce asaltantes intentaron robar un minibanco que funcionaba en las instalaciones de la empresa Andreani, en Avellaneda. Cuando llegaron al lugar los estaban esperando 50 policías bonaerenses. Para la Justicia, el hecho fue calificado como una “ratonera”, una modalidad aplicada por algunos oficiales que entregan el dato para un robo y arman una trampa para lograr impacto mediático, y así demostrar la efectividad policial. Ningún policía quedó preso.

Algo similar ocurrió en abril de 2000, en Los Polvorines, cuando tres asaltantes que habían robado 30.000 pesos de un banco en General Pacheco y un policía bonaerense fueron asesinados en otra “ratonera”. Un año antes, en septiembre de 1999, un grupo de ladrones entró a robar en la sucursal del Banco Nación en Villa Ramallo.

Fue un asalto entregado por la policía. Pero algo salió mal. Un vecino avisó a la policía y un oficial, que no estaba al tanto de que era una zona liberada, cortó el paso de los delincuentes, quienes volvieron al banco y tomaron rehenes. Para evitar que los delataran, algunos de los policías que rodeaban la entidad dispararon contra los vehículos en los que los asaltantes escapaban. Así, otra vez, mataron a los delincuentes y a los inocentes.

Claudio Díaz sufrió en carne propia una de esas emboscadas. Conducía el Dodge 1500 modelo 1980 baleado por los policías en Wilde. Se dirigía a Berazategui junto con Cicutín. Llevaban el baúl cargado de libros para ofrecerlos a nuevos clientes. “Cuando hicieron la reconstrucción de la masacre conté 39 varillas que los peritos de la Gendarmería pusieron en mi auto para marcar los disparos. Tres de los balazos estaban en mi asiento. Uno de los disparos era pasante. No sé cómo pude sobrevivir. No era mi momento”, expresó Díaz, quien tiene 61 años.

“Disparaban a mansalva. No hubo ni sirenas y ni voz de alto. Tampoco se ven llegar los balazos. Solo se escucha el ruido contra la chapa del auto. Me tuve que detener porque el auto no avanzaba más. Tenía dos o tres ruedas en llanta. Entonces, llegaron unos hombres armados y nos hicieron bajar del auto. Edgardo descendió al mismo tiempo que yo, pero en un momento lo perdí de vista. Me empujaron al piso, me pusieron una pistola en la cabeza y me esposaron con las manos hacia adelante. Al mismo tiempo, otro de los que me apuntaba apoyó su rodilla en mi espalda para tenerme aplastado contra el piso”, relató Díaz.

“Escuché más tiros. Fue como si vaciaran el cargador de una pistola. Al tener la nariz contra el piso no podía mirar mucho, pero alcancé a ver un brazo con una pistola que tenía la corredera para atrás y otro hombre que le gritaba al que tenía el arma ‘pará loco que está dominado’. Después escuché el llanto de dolor de Edgardo. Cuando me levantaron me hicieron subir a un Peugeot 504, en el trayecto vi la espalda de mi compañero hecha un ovillo, al lado del auto”, recordó así Díaz.

Raquel se despidió de Edgardo el 10 de enero de 1994 a la mañana. Se quedó en su casa preparando la comida para la fiesta de bautismo de su hijo Gonzalo. El cuerpo de Edgardo fue reconocido en la morgue por su padre y su cuñado. A 26 años del homicidio, reclama que se realice el juicio oral contra los policías que mataron a su esposo.

Hace casi un año en un episodio similar, efectivos de la misma dependencia policial, armaron una emboscada para cobrarle una coima a la esposa de un narcotraficante de la zona. Durante el tiroteo murió un comisario y tres efectivos de la Policía Federal que fueron a detenerlos resultaron heridos. La costumbre se repite.

https://www.lanacion.com.ar/seguridad/adn-del-crimen-la-maldita-policia-nacio-con-270-balazos-nid2323023

Fuego contra el fuego: el gran incendio de Australia

Ya escribí varios artículos científicos sobre la necesidad de que en Australia el suelo se mantenga limpio de arbustos, pero la gestión científica ha sido olvidada por los alarmistas del clima políticamente correctos que juegan con todo a su favor, incluidos los incendios forestales catastróficos provocados.

Antes de que los primeros barcos de “mundialistas” llegaran a Australia, los pueblos aborígenes tenían programas eficaces de prevención de incendios con muchos objetivos, incluido el uso de incendios pequeños para evitar los grandes. Durante decenas de miles de años, combatieron fuego con fuego para reducir la probabilidad de grandes incendios forestales incontrolados.

Rhys Jones ha descrito su técnica como “agricultura de fogatas”. Según Hallam, los pueblos aborígenes dedicaron hasta el 30 por ciento de su tiempo al control de incendios, y sus esfuerzos fueron recompensados por una simbiosis perfecta entre las poblaciones y su entorno.

Luego llegaron los primeros barcos de “mundialistas” y con ellos la creciente incapacidad para gestionar el monte australiano. Gran parte del bosque australiano no es denso, sino compuesto de muchos arbustos y arbustos leñosos de diverso grosor, generalmente muy secos, especialmente durante el verano, en su mayoría sin hierba, a menudo eucaliptos, que son extremadamente inflamables.

El aceite de eucalipto de las hojas es altamente inflamable. El aceite de eucalipto, la hojarasca y la corteza pelada pueden producir una tormenta de fuego aterradora durante el clima seco y ventoso. Si no se maneja, el combustible arbustivo, se acumula para producir condiciones extremadamente peligrosas que eventualmente terminarán en incendios forestales catastróficos.

Lamentablemente, en Australia se hace muy poco ahora para prevenir los incendios forestales. Si bien ha habido quemas preventivas insignificantes y se ha reducido la limpieza de las áreas públicas, a los ciudadanos también se les ha impedido limpiar su propia tierra y las reservas cercanas, con normas  de imposible cumplimiento.

Por ejemplo, los ciudadanos que viven en el campo no están autorizados a limpiar su parcela de tierra al construir su casa, ya que se les exige plantar un nuevo árbol nativo por cada árbol removido en la misma tierra, sin importar que la extensión sea muy pequeña, pasando por un permiso de planificación largo y costosas autorizaciones.

Tampoco pueden deshacerse fácilmente de las grandes ramas y la biomasa a granel, ya que los ayuntamientos recolectan solo un pequeño contenedor verde para hojas y en pequeñas pasadas dos veces al mes, y la quema de biomasa está prohibida.

En las llamadas reservas nativas o bosques, nadie puede quitar las ramas caídas, cortar el césped o realizar ninguna limpieza, ya que el entorno es “intocable”; la acumulación de combustible a lo largo de los líndes de las propiedades también es un problema.

Como la quema preventiva de las grandes áreas se ha reducido drásticamente, la posibilidad de que se inicien incendios forestales desde los alrededores y se trasladen a áreas habitadas, o viceversa, es muy alta durante la estación seca y calurosa.

El arbusto australiano no puede dejarse como está sin ningún tipo de gestión. Si parte de la biomasa no se recolecta ni se quema, entonces el arbusto se quemará, y el cambio climático no tiene nada que ver con esto, sin importar lo que digan las noticias falsas locales y globales o la “mafia en alquiler”.

La biomasa australiana es un problema, pero también una oportunidad. Las personas inteligentes podrían haber desarrollado técnicas para producir combustibles, calor o electricidad recolectando biomasa, y evitar la quema catastrófica con una técnica adicional para la quema preventiva organizada y eficaz. La limpieza de arbustos es esencial cerca de las casas, donde la otro alternativa falla.

Las políticas de reducción de combustibles no deben ser obstruidas por los mundialistas que juegan al “cambio climático” para apuntar a nuevos órdenes mundiales y políticos malos que  buscan venganza por las elecciones perdidas. Aunque más molinos de viento y paneles solares no ayuden, limpiar el arbusto es una necesidad para evitar los incendios forestales.

Si bien la cobertura de los medios locales y mundiales carece de “precedentes», y de manera similar el número de pirómanos tampoco tiene “precedentes”, la reducción de combustible perdido y la mistificación de la realidad, es poco probable que el número de muertos por incendios forestales de esta temporada carezca de “precedentes”. Durante los incendios forestales victorianos del Sábado Negro de 2009, 180 personas murieron bajo los gobiernos federales y locales del partido laborista.

https://principia-scientific.org/the-insane-true-cause-of-australias-bush-fires/

Eucalipto australiano

Más información:
— ‘Los arbustos deben arder’: la milenaria técnica que proponen los aborígenes australianos para controlar el fuego

Manifestación para exigir la salida de las tropas imperialistas de Mali

El viernes varios millares de manifestantes, 900 según la policía, tomaron la Plaza de la Independencia de Bamako para exigir la salida de los soldados franceses. “El gobierno francés es un freno a nuestro desarrollo”, se podría leer en algunos carteles.

El sentimiento antifrancés del ejército crece cada vez más en Malí, donde las tropas francesas justifican su ocupación como de la “lucha contra el terrorismo”. Unos 4.500 soldados franceses forman parte de la Operación Barjan en el Sahel.

“El gobierno francés es un freno a nuestro desarrollo”, “Abajo Francia, Barjan debe irse”, “Fuera Francia, fuera Barjan, las Fuerzas Armadas de Malí pueden asegurar Malí”, fueron algunas de las consignas que se podían leer en los carteles de la Plaza de la Independencia, en el centro de la capital.

Otros iban dirigidos también contra la Minusma, la misión de la ONU para la esbilización de Mali.

La manifestación estaba convocada por los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil y se celebró tres días antes de una cumbre con Francia destinada a “redefinir más claramente los objetivos militares, políticos y de desarrollo”.

Según varios medios de comunicación internacionales, participaron en la manifestación diputados de la Agrupación para Malí (RPM), el partido del Presidente Ibrahim Bubacar Keita, que no aprueba en absoluto este sentimiento hostil hacia las tropas francesas. Recientemente declaró: “Las fuerzas extranjeras presentes en nuestro país son nuestros aliados en esta trágica guerra que se nos ha impuesto. No la ganaremos haciendo el enemigo equivocado y haciendo el juego a las hordas terroristas”.

En la manifestación quemaron una bandera francesa. Algunas organizaciones convocantes pedían la intervención de Rusia para acabar con la plaga yihadista.


https://www.afrik.com/mali-un-millier-de-manifestants-a-bamako-pour-demander-le-depart-des-soldats-francais

Una pancarta de la manifestación equiparando a Macron con Hitler

‘Francia es un Estado terrorista’, decía una pancarta en el recorrido

250 millones de trabajadores paralizan la India en otra gigantesca huelga general

La India va de una batalla a otra. Ahora los trabajadores convocaron el miércoles una huelga general contra la privatización de las empresas públicas, la política económica, el desempleo, la subida del salario mínimo, la reforma de las pensiones, la reforma laboral… Las mismas reivindicaciones que en los demás países capitalistas.

Los sindicatos luchan contra la “Carta con 12 puntos” del gobierno de Modi, que amenazó con que los huelguistas se exponían a represalias, como deducciones salariales y las sanciones disciplinarias.

A pesar de las amenazas, en la movilización participaron unos 250 millones de trabajadores, especialmente del sector de transportes. Más de medio millón de trabajadores de banca también pararon, uniéndose a los 600.000 mineros del carbón. Como consecuencia de ello, 220.000 millones de operaciones bancarias quedaron paralizadas, incluyendo las operaciones en cuenta y con efectivo.

Las reivindicaciones de los trabajadores incluyen: un salario mínimo y mensual de 21.000 rupias (262 euros), la creación de puestos de trabajo, el cese de las políticas de contratación laboral, la reforma laboral en curso, la privatización de las empresas públicas y un sistema de jubilaciones de carácter universal.

El crecimiento económico de India se ha frenado hasta el el 5 por ciento, el nivel más bajo en los últimos 11 años. Como consecuencia de ello, en diciembre los índices de desempleo se han disparado hasta el 8,5 por ciento de la fuerza de trabajo.

El gobierno ha reducido los impuestos a las grandes fortunas y, a cambio, para obtener ingresos vende las empresas públicas al mejor postor.

Convocada por una docena de sindicatos obreros, a los que se han sumado los estudiantes, la huelga bloqueó carreteras y ferrocarriles, paralizando el país. También se escucharon consignas contra la ley de nacionalidad que discrimina a los musulmanes. La represión de la movilización contra esta ley islamofóbica, que dura ya varias semanas, ha provocado varias decenas de muertos.

En las manifestaciones los obreros desplegaron banderas mientras bloquearon las principales carreteras y ferrocarriles con neumáticos quemados. También se produjeron enfrentamientos con la policía, que dieron lugar a la detención de 150 trabajadores. En Calcuta, la policía disparó munición real al aire. En otros lugares, el gas lacrimógeno y las cargas policiales se utilizaron para dispersar las movilizaciones.

Transición ecológica = economía de guerra

La ‘Barborka’ desfila delante de los pozos mineros
La congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez afirma en un mensaje que publica en su perfil de Twitter que la lucha contra el cambio climático va a requerir una movilización semejante a la de la Segunda Guerra Mundial (*).

La llamada “transición ecológica” no es otra cosa, pues, que la imposición de una economía de guerra, cuyo objetivo es que el puñado de países que hoy dominan los mercados internacionales, sigan en la misma posición y, por lo tanto, que haya países destinados a quedar subordinados a los anteriores.

Polonia es un ejemplo de ello. Las minas de carbón, la mayor parte de ellas situadas en el sur, en Silesia, son desde siempre el núcleo de su sistema económico, de su industria y sus exportaciones. Lo poco que le queda a Polonia son sus minas de carbón.

El 92 por ciento de la electricidad procede de este combustible, un porcentaje que en 1990 era el 98 por ciento. En Polonia la tasa de paro es del 15 por ciento pero en la zona minera de Silesia ronda el 5 por ciento.

Tras los años de socialismo, los mineros son trabajadores muy reconocidos. Cada año desfilan el 4 de diciembre con sus uniformes abotonados y sus penachos de plumas. Es la “Barborka”, una fiesta popular en la que los más altos dignatarios del Estado y de los partidos nunca faltan.

En Silesia las escuelas aún enseñan los oficios de la mina, pero por poco tiempo. El orgullo de clase de 110.000 mineros está a punto de desaparecer con las minas y las subvenciones de la Unión Europea. Ha llegado la economía de guerra, o sea, la transición ecológica.

El gobierno de Varsovia se ha venido oponiendo al cierre de los pozos, pero es sólo para sacar una suculenta tajada de Bruselas: 900.000 millones de euros. Es una subasta en toda regla, donde los mineros no pintan nada. La Comisión Europea está dispuesta a pagar 5.000 millones para “ayudar” a Polonia en su “transición ecológica”.

Acostumbrados a sostener el pulso industrial de todo un país sobre sus espaldas, en Silesia los mineros acabarán formando legiones de jubilados prematuros. Los barrios de Katowize y sus alrededores se verán degradados por el abandono. Los hijos vivirán de las pensiones de los padres y en las viviendas de los padres, sin ningún futuro a la vista.

Hablamos de medio millón de familias mineras, sin contar los empleos indirectos, que al principio quizá crean que una pensión es “para siempre”. Los jubilados franceses también creyeron lo mismo, hasta que Macron les sacó de su estupor.

Ahora Polonia exporta el 15 por ciento del carbón; en el futuro tendrá que importar la electricidad que consumen. Con el dinero que le saquen a Bruselas, el gobierno polaco dice que va a construir seis centrales de energía nuclear dentro de 20 años, pero es difícil decir si el dinero llegará para tanto.

En cualquier caso, Polonia seguirá por la ruta que emprendió en 1989, el camino del servilismo hacia sus amos, que son la OTAN y la Unión Europea.

“No hay un plan B”, gritan los ecologistas. Los países, como Polonia, que hayan basado su desarrollo en técnicas obsoletas (“sucias”) serán castigados y sometidos a sanciones. Es un colonialismo de nuevo cuño. Los ecologistas bloquearán la importanción de mercancías fabricadas con energías “sucias” y, finalmente, serán obligados a cerrar industrias completas, obtendrán subvenciones por ello, créditos “blancos” y “ayudas” económicas, es decir, serán reducidos a la condición de Estados mendicantes.

Será un subdesarrollo subvencionado… mientras les dure.

(*) https://twitter.com/AOC/status/1213978914709786625

La afiliación sindical alcanza su nivel más bajo en España en 30 años

Las movilizaciones han superado a los sindicatos. El porcentaje de trabajadores afiliados a organizaciones sindicales desciende en los países de la OCDE y en España alcanza su nivel más bajo en 30 años: el 13,7 por ciento de los trabajadores (*).

En España los sindicatos nunca han representado a la clase obrera en las últimas décadas. Sólo han logrado afiliar a un máximo del 20 por ciento de los trabajadores a mediados de los noventa.

En otros países ocurre algo parecido. La media de los 36 países más industrializados del mundo es de una afiliación sindical del 16 por ciento, con un total de 82 millones de trabajadores sindicalizados en 2018: la mitad de lo registrado en 1975.

Los trabajadores no se aflian a un sindicato para defender a sí mismo y a sus compañeros. Afiliarse es como contratar un seguro de abogado para cuando tengas algún problema laboral, algo así como el que asegura su coche “a todo riesgo” o contrata un seguro de hogar.

En la cuota que pagas a sindicato entran otros conceptos. Por ejemplo, los sindicatos han creado cooperativas para construir pisos de protección oficial para sus afiliados. También funcionan como agencias de viaje que hacen precios especiales a sus abonados.

Nada que tenga que ver con la lucha de clases.

Algunos se afilian para disponer de horas sindicales o para que no les despidan (o sea, para que despidan a sus “compañeros”). Sin embargo, las horas sindicales no las tiene que justificar ningún sindicato porque para ser delegado no es necesario estar afiliado a ningún sindicato.

Para los oportunistas la afiliación es una oportunidad para dejar el trabajo, o sea, para cambiar la empresa por el sindicato.

No es una casualidad que cuando menos afiliación sindical hay en las
empresas, más luchas obreras estallan porque los sindicatos están para
frenar las reivindicaciones.

En un país como España que tanto se lamenta de la  corrupción, lo que pasa desapercibido es la corrupción sindical. La condiciones actuales de trabajo resultarían inimaginables si hubiera sindicatos con una pizca de dignidad. Bastaría con una pizca.

(*) https://www.lavanguardia.com/economia/20191222/472401008593/sindicatos-afiliacion-trabajadores-espana-espana-ocde.html

Comienza la campaña de intoxicación contra Irán por el accidente aéreo de Teherán

Un Boeing 737 de las Líneas Aéreas Internacionales de Ucrania que efectuaba el vuelo PS752 de Teherán a Kiev se estrelló el 8 de enero poco después de despegar del Aeropuerto Internacional Imán Jomeini.

No hubo ningún superviviente. El avión transportaba a 176 personas: 82 iraníes, 63 canadienses, 11 ucranianos, 10 suecos, 7 afganos y 3 alemanes.

Según un informe preliminar publicado al día siguiente por la Aviación Civil Iraní, el avión se incendió antes del choque. Los investigadores citan testigos en tierra y personal de otro avión que sobrevoló la zona a gran altura.

El avión regresó al aeropuerto de Teherán debido a un problema técnico antes de estrellarse. Los intercambios de radio con el piloto no sugerirían ninguna situación anormal. Las cajas negras del avión aparecieron dañadas.

Las primeras investigaciones se han transmitido a Ucrania, pero también a Estados Unidos, Suecia y Canadá, que son las nacionalidades de algunas de las víctimas.

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky dijo que el gobierno estaba considerando varias causas para explicar el accidente, pero el de Canadá, Justin Trudeau, dice que el avión fue derribado por un misil iraní que erró el blanco.

El accidente se produjo poco después de que Irán lanzara varios misiles contra las bases militares que albergan a las fuerzas estadounidenses en Irak.

“Tenemos información de múltiples fuentes, incluyendo nuestros aliados y nuestros propios servicios”, lo que indica que el avión fue derribado “por un misil tierra-aire iraní”, dijo Trudeau en una conferencia de prensa. “Puede que no haya sido intencionado”, añadió.

La revista estadounidense Newsweek abunda en lo mismo: el avión fue alcanzado por un sistema de misiles tierra-aire Tor-M1 construido por Rusia, conocido por la OTAN como Gauntlet. Las fuentes que refiere la revista son espías estadounidenses e irakíes.

Según los espías, los sistemas de defensa iraníes se activaron después de la respuesta iraní al ataque estadounidense de la semana pasada que asesinó a Qassem Soleimani en Bagdad.

Irán ha manifestado que no entregará las cajas negras a los estadounidenses. Por su parte Estados Unidos dice que sólo unos pocos países son capaces de descifrarlas y que entre ellas no está Irán, por lo que debe dejar la investigación en manos de terceros.

Memoria histórica: cuando el fascismo es la pescadilla que se muerde la cola

Salvador Puig Antich
Juan Manuel Olarieta

En España siguen ocurriendo cosas como éstas: un juzgado de Madrid condena a Teresa Rodríguez por un mensaje en Twitter en el que llama “asesino” al ministro franquista Utrera Molina que en 1974 no indultó a Puig Antich.

Es un asunto que concierne tanto a la censura como al fascismo, si es que ambas cosas se pueden analizar por separado; pero ahora pasaré por encima del primer aspecto.

Han pasado más de 40 años desde la aprobación de una nueva Constitución y, sin embargo, parece que fue ayer. El fascismo vuelve a la actualidad, unas veces como pesadilla, como un mal sueño, aunque sobre todo vuelve como realidad.

¿Cómo es posible que 40 años después este tipo de asuntos salten recurrentemente, una y otra vez?

Porque no ha cambiado nada, porque España sigue siendo el mismo Estado que se creó en 1939 tras una guerra civil.

El fascismo en España se presenta hoy con dos caras: la de quienes niegan que España sea un Estado fascista y la de quienes lo dicen, pero no saben lo que es fascismo.

No es muy complicado de entender: si hoy España fuera un país democrático no volverían a ponerse encima de la mesa a cada paso ninguno de los problemas de la memoria histórica. Pero como no lo es, es decir, como este país alardea de algo que carece, las trampas salen a relucir a cada paso.

Como, además, los antifascistas no han sido capaces de acabar con el fascismo en la realidad, trasladan su impotencia desde la lucha de clases hacia los tribunales. Quieren que la legalidad (que sigue siendo fascista) les entregue en un juicio lo que no han logrado en las calles.

Esos antifascistas plantean el problema del revés: un Estado (y un país) no se democratiza a golpe de leyes, juicios y sentencias. Es más, si este Estado fuera democrático, no serían necesarias leyes, ni juicios, ni sentencias porque en todo pleito hay dos partes y en un país democrático no es posible un juicio sobre la memoria histórica en el que alguien defienda a la otra parte: al fascismo.

De ahí que todos los juicios sobre la memoria histórica sean como la pescadilla que se muerde la cola, para unos, los fascistas, y para los otros, los antifascistas.

Si España hubiera cambiado, si hubiera habido una transición, no serían necesarias leyes, como la de la memoria histórica. Todos los cargos públicos harían reverencias a quienes como Puig Antich lucharon contra el fascismo, habría monumentos a su memoria, habría calles con su nombre, los juicios franquistas se tendrían por nulos y habrían indemnizado a las víctimas y a sus familiares.

Los verdugos, como Utrera Molina, serían denostados y sería un delito hacer apología de ellos y enaltecerlos.

Sin embargo, está ocurriendo al revés. Los que se sientan en el banquillo son siempre los antifascistas. La ley, los jueces y las sentencias amparan a los verdugos, hasta el punto que la fiscalía considera que el odio al nazismo es un crimen. El Tribunal Supremo condena a los independentistas catalanes por un delito, el de sedición, que es el mismo que imponía el Tribunal de Orden Público a los trabajadores en huelga en los viejos tiempos.

Este tipo de fenómenos ocurren en pleno siglo XXI no por las leyes, ni por los jueces, ni por los fiscales sino porque seguimos viviendo bajo el fascismo, por más que intenten disimularlo.

El kirchnerismo no vio en 2015 lo que sigue sin querer ver en 2020

Fernández, cuando era anti kirchnerista

Diego Herchhoren

Nos ha llegado un comentario de Conrado Ugarte, en nombre del colectivo de información alternativa RedCom, criticando duramente el artículo titulado «El nuevo gobierno argentino pretende ser equidistante entre Venezuela y los EEUU«, donde se nos reprocha, en esencia, que el llamado Grupo de Puebla no tiene las características que describíamos en él y que nuestro análisis bascula entre la «extrema derecha recalcitrante» y el «trotskysmo«.

Más allá del comentario, plagado de presunciones y algún que otro gazapo (Fernando Lugo, ex Presidente de Paraguay, fue depuesto por un Golpe de Estado judicial, denunciado en su día por el gobierno argentino como tal) viene a negar el distanciamiento del kirchnerismo del gobierno de Venezuela, obviando los durísimos dichos del actual presidente argentino calificando al gobierno de Nicolás Maduro como «régimen«, término habitual utilizado contra gobiernos díscolos por la derecha mundial, porque para Fernández los venezolanos no tienen gobierno, tienen un «régimen«.
Ese discurso justificador de todo aquello que aparente progresista ni es nuevo ni será la última vez que termine dando dolores de cabeza a los pueblos latinoamericanos.

Dilma Roussef fue destituida mediante un golpe parlamentario plagado de irregularidades y que dirigía…su vicepresidente Michel Temer. A Lugo, de Paraguay, le pasó tres cuartos de lo mismo. Y a Rafael Correa lo traiciona su propio vicepresidente, y es quien promueve su persecución tras asumir la Presidencia de Ecuador.

Hoy la cancillería argentina la ocupa Felipe Solá -portavoz de las bravuconadas del Ejecutivo de Fernández contra el gobierno de Venezuela-, que es uno de los responsables políticos del asesinato en 2002 de los militantes sociales Maximiliano Kostequi y Darío Santillán. Y el propio Alberto Fernández ha sido uno de los principales detractores de las medidas estrella e incluso reconoció que desde 2008 trabajó como lobbysta para la entonces española Repsol-YPF.

Si bien las cosas pueden cambiar, y el ritmo de los acontecimientos pueden dar lugar a giros inesperados en la política latinoamericana, lo cierto es que el kirchnerismo no aprende nunca.

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