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Rusia quiere romper el bloqueo naval de Venezuela enviando su propia flota al Caribe

Rusia quiere romper el actual bloqueo naval en Venezuela y usará todos los medios necesarios para hacerlo, incluidos los militares.

De los datos proporcionados por las autoridades venezolanas se desprende que Rusia está dispuesta a prestar a la República Bolivariana de Venezuela el apoyo y la asistencia necesarios si Estados Unidos desean organizar un bloqueo marítimo de ese país. Dada la lejanía de Rusia con Venezuela, los expertos no descartan la posibilidad de que Moscú envíe su flota a esa región y, además, no sólo buques de guerra, sino también submarinos.

Fuentes oficiales del gobierno venezolano aseguran que “debemos volver a la cuestión del bloqueo de Estados Unidos en torno a Venezuela, que supuestamente tiene como objetivo bloquear el tráfico de drogas desde ese país”.

Las acusaciones y ataques de Washington contra Caracas son falsos; no se corresponden con la realidad y es poco probable que se correspondan con las conclusiones y estimaciones de las instituciones competentes de la ONU.

Estados Unidos está tratando de cerrar las puertas de Venezuela a Rusia porque es un recurso imperativo para Moscú. “Al privar a Rusia de un país como Venezuela, Estados Unidos simplemente cierra el paso a los buques de guerra rusos a esa región, y además, reduce la probabilidad de que Rusia pueda desplegar sus misiles balísticos y de crucero allí en el futuro”, añadió un experto.

El submarino lanzador de misiles balísticos nucleares K-549 podía formar parte de la flota que se desplace a las costas de Venezuela.

http://avia.pro/news/rossiya-budet-proryvat-blokadu-venesuely-svoimi-boevymi-korablyami-i-submarinami

Estallan disturbios durante dos días en un barrio de París a causa del terrorismo policial

Han estallado disturbios en un barrio de París en medio de la ira por lo que los medios locales han descrito como “maltrato” de un periodista francés de ascendencia argelina por parte de la policía, después de que el presidente Macron extendiera las medidas de distanciamiento social para contener la propagación del coronavirus hasta el 11 de mayo.

Los disturbios han estallado en el suburbio parisino de Villeneuve-la-Garenne, donde la policía tuvo que correr por el barrio cuando sonaron fuegos artificiales lanzados a las calles desde los edificios en las primeras horas del lunes.

La escaramuza estalló después de las acusaciones de mano dura contra “minorías étnicas” por parte de la policía en medio de la cuarentena. Un motociclista de 30 años resultó herido tras una colisión con un coche de policía sin distintivos en Villeneuve-la-Garenne, mientras que un periodista francés de origen argelino fue maltratado por los policías.

Las movilizaciones populares se han extendido a otros barrios de París, donde por la noche los vecinos lanzan proyectiles a la policía en Rueil-Malmaison, Suresnes y Gennevilliers.

También han quemado 15 vehículos y 50 contenedores de basura y otros incidentes esporádicos en otros barrios de la capital francesa.

Hay 7 detenidos, todos en el distrito de Seine-Saint-Denis, de los que al menos 4 siguen aún en los calabozos policiales.

Los dos días de disturbios han sido captados por cámaras de vídeo y las grabaciones circulan ampliamente en las redes sociales.

Ayer Macron extendió las medidas de confinamiento que han resultado en el cierre de restaurantes, parques, museos y tiendas hasta el 11 de mayo.

También en España, la humillación de las personas y el terrorismo policial en las calles son una constante. Un vídeo muestra cómo la policía obliga a una persona a desnudarse en la calle y la golpea mientras está en el suelo:

La Guardia Nacional se ha desplegado a lo largo de todo el territorio de Estados Unidos

El 30 de marzo más de 14.600 miembros de la Guardia Nacional se desplegaron en los 50 estados de Estados Unidos. Actualmente no pueden desempeñar funciones policiales a causa de una ley de 1878 que prohíbe al ejército intervenir en el interior del territorio de Estados Unidos en asuntos civiles.

Las reformas introducidas en la ley marcial están reduciendo esa prohibición progresivamente.

Justo un día después de que el coronavirus fuera declarado “emergencia de salud pública internacional” por la Organización Mundial de la Salud el 30 de enero, el Secretario de Defensa Mark Esper aprobó los planes de pandemia y advirtió al Northcom que se preparara para un despliegue de fuerzas.

Northcom es el mando del Pentágono encargado de hacerse cargo del del poder en Estados Unidos en situaciones de crisis, para asegurar la “continuidad del gobierno”. Es responsable de la protección del Presidente, el Vicepresidente y el Secretario de Estado.

El protocolo que regula ese tipo de situaciones se modificó en 2001 tras los atentados contra las Torres Gemelas. De hecho el Northcom se activó poco después, el 1 de octubre de 2002. Los militares del Northcom trabajan en estrecha colaboración con el FBI, la CIA, la NSA y la Agencia de Inteligencia de Defensa.

En Estados Unidos recurren a numerosos eufemismos para encubrir lo que no es otra cosa que la legalización de un Golpe de Estado. Por ejemplo, hablan de “delegación del poder” en los militares.

El coronavirus ha servido tanto para poner a Washington bajo la supervisión de los militares, como para renovar una vez más los protocolos de emergencia, que se han declarado secretos. No obstante, las filtraciones indican que la ley marcial se puede activar en situaciones cada vez más amplias y con múltiples pretextos.

Los nuevos protocolos detallan la imposición de la ley marcial en caso de que el país se vuelva ingobernable en una amplia variedad de escenarios, como la “violencia no deseada” causada por “la escasez de alimentos, el caos financiero” o también si el Presidente, el Vicepresidente y el Secretario de Estado están incapacitados por cualquier motivo.

Los reglamentos, que han sido redactados por los jefes de Estado Mayor, habilitan al ejército para que pueda asumir el control cuando “las autoridades civiles debidamente constituidas no puedan controlar la situación”, incluso cuando “la autorización del presidente sea imposible”.

Un personaje clave en estos planes es el general Terrence J.O’Shawnessy, que dirigió las tropas de la ONU durante la Guerra de Corea y que actualmente ostenta el Mando de la Norad (Defensa Aeroespacial).

Este general es un obseso del Ártico como teatro de operaciones militares. Para él es “la nueva línea de frente de la defensa de nuestra patria” contra Rusia y China, que están “decididos a explotar el potencial económico y estratégico de la región”.

El Northcom también coopera estrechamente con la FEMA, la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, y con el Departamento de Seguridad Interior. Tiene un amplio alcance jurisdiccional que abarca no sólo a Estados Unidos sino también a México, a Canadá, Puerto Rico y Bahamas, actuando como “principal defensor contra una invasión de Estados Unidos”.

O’Shawnessy ha ordenado a los equipos de gobierno considerados “esenciales” que se instalen en grandes fortalezas subterráneas a 650 metros bajo la superficie en Cheyenne Mountain, Colorado, a fin de “esperar a que llegue la crisis del coronavirus”. Lo anunció el propio general en Twitter: “Nuestros dedicados profesionales del Norad y el Comando y Control del Norad, han dejado sus hogares, se han despedido de sus familias, y están aislados de todos para asegurarse de que pueden mantenerse firmes todos los días para defender nuestra patria”.

Han prohibido a otros militares que viajen y se les ha ordenado que permanezcan cerca de sus bases “listas para la acción”.


Más información:
– Dossier coronavirus
– Ley marcial: el Pentágono asegura el control militar de Washington con el pretexto del coronavirus

El coronavirus se modificó en 2015 en un laboratorio de Estados Unidos para que pudiera reproducirse en células humanas

Ralph S. Baric
Las investigaciones para modificar el coronavirus de manera que fuera capaz de reproducirse en células humanas comenzaron en Estados Unidos en 2006 y culminaron con éxito nueve años después.

En ellas participaron varios investigadores, especialmente de la Universidad de Carolina del Norte, del laboratorio de la FAD (instituto regulador de los alimentos y los medicamentos) de Arkansas y virólogos chinos, que se encargaron de suministrar la materia prima.

El estudio, titulado “Una cepa de coronavirus de murciélago que circula, similar al SARS, muestra su potencial en emergencias humanas”, se publicó en la revista Nature Medicine (1).

El Instituto de Virología de Wuhan y la Academia China de Ciencias aportaron virus extraídos de los murciélagos en Wuhan. Por eso un científico chino, Xing-Yi Ge, figura entre los autores del artículo, aunque su papel se limitó a esa tarea.

En contra de lo que se rumorea, el salto de un virus de los animales a los seres humanos es prácticamente imposible, excepto si se modifican para ello con algún propósito, como en el caso de aquella investigación. Por eso el título del artículo era el colmo de la hipocresía, porque el riesgo no existía antes de su manipulación en el laboratorio; el riesgo lo crearon ellos.

Por lo tanto, es falso lo que sostienen revistas, como la colombiana “Semana”, quien hace apología del personaje clave la investigación, Ralph S. Baric, jefe del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Carolina del Norte. Dice que “sin necesidad de mutar” el coronavirus podía “saltar” de los murciélagos a los seres humanos (2).

Sin embargo, el artículo de Baric decía todo lo contrario: que habían “generado y caracterizado un virus quimérico”, es decir, que lo habían modificado con determinados propósitos que, naturalmente, no explican porque no pueden hacerlo.

Los proyectos de modificación del coronavirus comenzaron con la epidemia de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en China en 2003 y su versión MERS en Oriente Medio. Tienen un origen militar que fue seguido por su reflejo en las publicaciones de virólogos como Baric en las revistas especializadas, dando lugar a una amplia bibliografía sobre la manera de modificar un virus procedente de un murciélago para que se pueda replicar en células humanas.

No obstante, como bien advirtió el diario ruso Pravda el 20 de marzo, “todavía no es posible afirmar con certeza que el virus que se analizó en los ratones de laboratorio sea el mismo que el coronavirus del SARS-Cove-2” (3).

Baric y su Departamento de Epidemiología son una de las tapaderas científicas del Pentágono a través de la multinacional farmacéutica Gilead. Ellos mueven los dos lados de la ecuación: fabrican los patógenos al mismo tiempo que los fármacos para combatirlos.

El 10 de marzo el Pentágono firmó un acuerdo con Gilead, no sólo para tratar a sus soldados sino “a todos los ciudadanos del mundo”, según dijo el general Michael Talley, jefe de Fort Detrick (4), del que ya hemos hablado aquí en otras entradas.

Baric trabaja por cuenta de Gilead, que está en la carrera para llenarse los bolsillos gracias al coronavirus. El jueves de la semana pasada las acciones de la multinacional subieron un 16 por ciento en la bolsa gracias a la noticias de que su antiviral, remdesivir, tenía efectos positivos en eso que llaman “pacientes de coronavirus”.


(1)
https://www.med.unc.edu/orfeome/files/2018/03/a-sars-like-cluster-of-circulating-bat-coronaviruses-shows-potential-for-human-emergence.pdf
(2)
https://www.semana.com/mundo/articulo/hace-cinco-anos-un-cientifico-habia-advertido-lo-que-esta-sucediendo-ahora-con-el-coronavirus/656925
(3) https://www.pravda.ru/world/1482450-COVID19/
(4) https://www.militarytimes.com/news/your-military/2020/03/10/army-signs-agreement-with-drug-giant-gilead-on-experimental-covid-19-treatment/

Más información:
– Un cuento chino: el laboratorio de Wuhan estaba financiado por Estados Unidos
 

Bienvenido a la democracia maestro Goebbels

Darío Herchhoren

Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler, era un maestro de la manipulación mediática, y de él han aprendido los democráticos comunicadores de occidente. Entre las perlas que nos dejó Goebbels hay una que explica que «una mentira repetida mil veces se convierte en verdad» (sic). El imperialismo ha construido un aparato mediático formidable, constituido por agencias de prensa, diarios, emisoras de radio y televisión, tertulianos sesudos, escuelas, iglesias, y en fin toda una legión de deformadores del pensamiento y de la libertad de expresión e información.

Desde hace aproximadamente dos meses todos estos medios vomitan a diario millones de mensajes para anestesiar conciencias y adormecer voluntades para tratar de convencernos de que todo esto es por nuestro bien, y me refiero concretamente a la pandemia que nos agobia todos los días a la cual hay que sumar la pandemia de desinformación que generan estas usinas.

La guerra bacteriológica, química y mediante el uso de gases tóxicos fué en realidad un invento inglés, que los alemanes copiaron y pusieron en valor en la primera guerra mundial. Se utilizó entonces el famoso gas mostaza, que llevó a la muerte a miles de soldados y civiles.

Los japoneses utilizaron insectos infectados en China durante la invasión a ese país y en Manchuria cuando crearon el estado títere de Manchukuo. Los norteamericanos utilizaron bombas de napalm en Vietnam, que era una gasolina gelatinosa que arrasaba en su explosión todo lo que hallaba a su paso. En Cuba infectaron con agroquímicos las cosechas de azúcar, y envenenaron los pozos de agua. Los alemanes utilizaron gases tóxicos contra la URSS en su invasión envenenando el agua.

Ahora aparece el coronavirus en China. Esto último merece un análisis más serio y minuciosos. Toda la información de que disponemos, nos lleva a concluir que China se proponía  duplicar ese crecimiento llevándolo al 11%. La República Popular China le disputa a los EEUU el primer lugar como país más industrializado, y los logros de China apuntan a que estaba a punto de conseguir su objetivo. La locomotora China estaba tirando de una economía que estaba creciendo al 5,5% y se había propuesto crecer en este año al doble, es decir que crecería al 11%. Hay que tener en cuenta que el progreso de China es solo en algunas zonas del país, y que grandes porciones de su territorio viven bajo el umbral de la pobreza, y lo que las autoridades chinas se habían propuesto era un crecimiento hacia el interior, sin descuidar el mercado exterior que es su gran objetivo.

La información de que disponemos, apunta  a que los EEUU y la entidad sionista (Israel) han trabajado juntos para obtener el arma biológica que precisaban, el primero para atacar a China y el segundo para infectar a Irán, su gran y peligroso enemigo.

Y aquí es necesario hacer una digresión para ponernos a meditar sobre que todos los estados que utilizaron y utilizan armas químicas, son estados donde el capitalismo más cruel y despiadado campa a sus anchas. No hay memoria de que alguno de los estados socialistas, antes y ahora hayan utilizado esas armas. Siempre han sido víctimas de las mismas.

Y esto nos lleva a una segunda reflexión sobre la ausencia de límites morales o éticos del capitalismo, que no vacila en utilizar cualquier medio para seguir en el primer puesto, aún a costa de enfermar a su propia población.

En este caso volvemos a llamar al maestro Goebbels, que lanzó la consigna de «la guerra total». En fines de  1943, cuando ya los generales del estado mayor alemán advirtieron a Hitler que era imposible ganar la guerra, Goebbels para levantar el ánimo de sus militares, puso sobre el tapete lo que llamó la guerra total, es decir que se iba a atacar con la mayor crueldad a población civil, industrias, hospitales, escuelas, iglesias con tal de doblegar al enemigo. Esa guerra total se implementó por primera vez en Coventry, una ciudad mediana de Inglaterra, que quedó reducida a escombros, y luego de eso Goebbels acuño la palabra «coventrizar» la guerra, es decir llevar el exterminio sin piedad contra todos y contra todo.

Estos sentimientos criminales han sido asimilados por occidente, y el resultado es la pandemia que nos agobia y nos mata. Goebbels era un gran maestro, y ha encontrado discípulos aventajados en los Trump, los Johnson y los Macron. Ah, me olvidaba de Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, un sádico payaso a las órdenes del Pentágono.

El gran festival de la vigilancia y el control total

Madrid desde un dron de la policía municipal
Hacía ya años que la policía quería hablar de ello abiertamente para hacer ostentación de su omnipotencia: vigilan los móviles, vigilan con drones, vigilan con vecinos, vigilan con brazaletes, con micrófonos… No se escapa nada a su vigilancia.

Pero no sólo la policía, sino también la guardia civil, la policía municipal, el ejército, los mossos… Incluso los bomberos. El festival de la vigilancia total ha comenzado y no va a parar. El pretexto ya no es el terrorismo, ni el tráfico de drogas, ni las bandas armadas, ni los yihadistas… Todo eso se ha quedado muy pequeño. Ahora ha llegado la pandemia y el pandemonium.

Desde el aire vigilan con drones, pero no sólo las calles, sino también el interior de las ventanas y de los establecimeintos comerciales.

Además de observar, la policía graba porque los drones llevan cámaras de vídeo y nadie sabe qué es lo que pueden hacer con esas imágenes en su poder.

Los vigilantes son como los niños que quieren estrenar sus últimos juguetes. Se han aburrido de los ordenadores y ahora les han regalado drones. Hay tantos que han necesitado una torre de control propia, no sea que unos choquen con otros por exceso de celo.

Enaire se encarga del control y la navegación aérea de los drones policiales a través de su unidad Sysred H24 en municipios repartidos por toda la geografía, porque nadie se ha querido quedar fuera del invento.

Durante el estado de alarma el grupo de control aéreo ha registrado más de 40 peticiones de vuelos de drones. Son tan eficaces que, dos meses después, los drones de la Ertzantza no han conseguido localizar a los dos obreros sepultados en el vertedero de Zaldibar.

En los barrios pobres la pandemia es la policía

Miguel Ángel “Nacho” Herrera
Este jueves hemos recibido la denuncia de Luisa Acosta, mamá de Miguel Ángel “Nacho” Herrera de 18 años de edad, quien el 16 de abril fue víctima de la desigualdad que provoca la diferencia de clase y del ya conocido y repudiado abuso de autoridad por parte de la policía de Monte Caseros, Corrientes.

Antes de ayer Nacho tuvo un accidente de tránsito. Su moto sufrió el impacto de otra moto que manejaba Claudio Rupani. Ambos fueron hospitalizados y, luego de un chequeo médico y sin haber sufrido heridas graves, los dos hombres fueron dados de alta esa misma noche.

Ayer, en horas del mediodía, Nacho se dirigía a hacer un trámite relacionado con el accidente acompañado por su mamá, cuando en la vía pública los detiene un vehículo policial y le comunican a Nacho que debía acompañarlos a la comisaría ya que el comisario necesitaba tomarle una declaración respecto al accidente del día anterior.

Nacho hizo lo que la policía le pidió, y una vez en la comisaría lo dejaron detenido haciéndole saber a su mamá que quedaría allí por 19 días sin visitas. El comisario utilizó como excusa el hecho de que Nacho había violado la cuarentena el día del accidente y que además era culpable del mismo.

El día del accidente, Nacho venía de realizar un trabajo de albañilería en la casa de su hermana, y que pese a la emergencia sanitaria que estamos atravesando y de tomar los recaudos necesarios, para muchos laburantes es imposible quedarnos en casa ya que si no trabajamos no podemos generar un ingreso para sostener a nuestras familias.

Nacho viene siendo hostigado y perseguido por la policía desde hace un tiempo. Su madre vio cómo en la comisaría lo golpeaban luego de ser detenido. Está desesperada por la situación y teme por la vida de su hijo.

La otra víctima del accidente, Claudio Rupani es reconocido por su participación en el sector político. Formó parte de la lista como concejal por el Partido Justicialista en las últimas elecciones y es allegado de Eduardo Galantini, quien incluso se hizo presente en el hospital.

Rupani no está preso ni está siendo hostigado ni golpeado por la policía de Monte Caseros, sino que está en libertad a pesar de haber incumplido la cuarentena el día del accidente.

A esta costumbre que tiene el poder político, la justicia, y la policía de medir con diferentes varas el accionar de los ciudadanos es lo que nosotros denunciamos como privilegios de clase. Una vez más todas estas instituciones expresan con este accionar su abuso de poder contra los más desprotegidos.

Así también lo demuestra la institución policial hostigando, criminalizando, e incluso entrando a los tiros en los barrios más humildes para disciplinar a los pibes todas las noches.

Recordamos que fue haciendo uso de estas mismas prácticas que en el año 2015 la policía secuestró, torturó, desapareció y asesinó a Nino Largueri. El caso del asesinato de Nino por parte de la policía de Monte Caseros es ampliamente conocido por toda nuestra comunidad y ha recorrido todo el territorio nacional, desenmascarando lo peor de esta nefasta institución y el rol que cumple la justicia al encubrir el crimen y garantizarle impunidad y libertad a los policías que todos reconocemos como a los asesinos de Nino.

Repudiamos este accionar contra el joven Miguel Angel “Nacho” Herrera. Exigimos que cesen los golpes, el hostigamiento y el abuso de autoridad hacia las personas de los barrios vulnerables por parte de la policía de Monte Caseros.

Queremos la liberación de Nacho ya mismo y que las investigaciones que deban realizarse se hagan en los ámbitos correspondientes sin detenidos por “portación de cara”. La justicia debe ser imparcial y no guiarse por la condición de clase de los ciudadanos. Exigimos respuestas concretas y coherentes para Nacho y su familia y hacemos responsables a la policía y a la justicia de su integridad física.

https://agenciaparalalibertad.org/en-los-barrios-pobres-nuestra-pandemia-es-la-policia/

China: el final del sueño de una ‘sociedad de clases medias’

El año que viene se celebra el centenario de la creación del Partido Comunista de China y el gobierno había preparado unos planes muy ambiciosos para celebrarlo: duplicar el PIB en comparación con 2010, erradicar la pobreza extrema y construir una “sociedad moderadamente próspera” para fines de este año.

Todo dependía de un crecimiento económico del 5,5 por ciento este año, que ahora está totalmente fuera de su alcance. El objetivo de elevar el nivel de vida de los 5,5 millones de chinos que todavía viven por debajo del umbral de la pobreza extrema, también es imposible.

Pero, además, los millones de empleos destruidos desde la cuarentena suponen un paso atrás. Al alto desempleo hay que añadir que muchos parados no reciben ninguna prestación social. Como poco, la “sociedad de clases medias” tendrá que esperar.

La recuperación económica es complicada y los trabajadores están sufriendo las consecuencias. A pesar de un nivel de vida que se ha disparado en 40 años, China sigue siendo un país en desarrollo. Es algo particularmente notable en el campo, donde unos 5,5 millones de chinos todavía viven por debajo del umbral de pobreza extrema.

Entre diciembre y febrero China sumó unos cinco millones de parados adicionales, según las estadísticas oficiales.

China depende de las exportaciones, el comercio internacional le ha cerrado las puertas y no hay ninguna garantía de que se vuelvan a abrir. El Banco Nomura pronostica una pérdida de 18 millones de puestos de trabajo en el sector de la exportación en China, o casi un tercio de la mano de obra del sector.

Desempleo significa reducción de salarios y del consumo, otro de los motores del crecimiento chino.

La falta de liquidez está afectando gravemente a las empresas. Un trabajador de 28 años de una empresa de la construcción cuenta que su empresario no ha pagado un salario desde febrero. “Tengo préstamos que devolver. Así que mi familia me está ayudando a pagar el préstamo para el apartamento y trabajo a tiempo parcial en la casa de al lado para cubrir mis gastos diarios”, explica.

Otras empresas no han podido reabrir debido a que la cuarentena no se ha levantado en todas las regiones, como varios distritos enteros del centro de Pekín.

No obstante, la crisis económica en China no empieza con el coronavirus. El año pasado, el Primer Ministro Li Keqiang ya admitió una tasa de paro del 5,5 por ciento en las grandes ciudades, consecuencia de la guerra comercial desatada por Estados Unidos.

Otro de los motivos del paro es mucho más significativo: desde el XV Congreso del Partido Comunista de China, celebrado en 1997, el gobierno de Pekín ha abandonado a las pequeñas empresas en favor de los grandes monopolios, a su vez consecuencia de la necesidad de competir con monopolios extranjeros, tanto en el mercado mundial como en el interno.

Finalmente, en 1998 Zhu Rongji anunció la reducción de las planatillas del gobierno central a la mitad.

Ley marcial: el Pentágono asegura el control militar de Washington con el pretexto del coronavirus

El Pentágono ha activado una unidad militar especial para asegurar Washington de los “agresores extranjeros y nacionales” y, si es necesario, trasladar la Casa Blanca y otras instituciones públicas a otros lugares, dice Newsweek (*).

Activada el 16 de marzo, la unidad JTF-NCR tiene la tarea de defender Washington por tierra, mar y aire. Dicha unidad demuestra que en el gobierno de Estados Unidos hay dos aspectos, dice Newsweek. Uno público, diario, de las tropas asignadas a JTF-NCR, ques es el mismo que en cualquier otro lugar del país: apoyo médico, entrega de suministros y dotación de personal en los puestos de control sanitario.

Pero entre bastidores, la JTF-NCR es responsable de la actividad en caso de un ataque armado contra Estados Unidos, que consiste en vigilar los cielos de la capital y prepararse para los disturbios civiles que podrían ocurrir si un arma nuclear explotara en la capital.

En lo inmediato, la JTF-NCR está encargada de facilitar la continuidad del gobierno, incluyendo el traslado de los dirigentes civiles y militares a lugares secretos cuando se de la orden de evacuar la ciudad.

Desde que la Guardia Nacional comenzó a operar en todo el país, el Pentágono ha insistido en que los hombres y mujeres de uniforme no realizan misiones encubiertas y no administran ni imponen cuarentenas.

También ha rechazado informes sobre la ley marcial u otros planes de contingencia extrema, argumentando que la Guardia Nacional permanece bajo el estricto control de los gobernadores de los estados, mientras que las tropas federales apoyan a agencias civiles como FEMA.

Sin embargo, la activación de la unidad JTF-NCR, compuesta por casi 10.000 efectivos uniformados para cumplir sus órdenes especiales, contradice estas garantías. La unidad no sólo está operativa e informa directamente al Secretario de Defensa, sino que algunas de sus fuerzas ya están en alerta permanente, especialmente acuarteladas en bases militares y mantenidas lejos de las tareas de apoyo sanitario para asegurar su preparación.

El 12 de marzo, familiares y amigos se reunieron en una armería de la Guardia Nacional en Decatur, Illinois, para despedir a los guardias que se iban de misión. “Es la primera vez que hago algo grande por mi país”, dijo Alycia Thomas, de 29 años, especialista del ejército de Peoria, al Herald & Review local.

Dos compañías de helicópteros Blackhawk del 106 Batallón de Aviación están Fort Belvoir, un suburbio del norte de Washington.

Por su parte, Trump invocó una ley militar aprobada durante la Guerra de Corea para obligar a General Notors a fabricar ventiladores artificiales para los hospitales.

La semana pasada la alcaldesa del Distrito de Columbia, Muriel Bowser, ordenó una prórroga de un mes del estado de emergencia. Los funcionarios federales de la capital estadounidense creen que podría paralizar al gobierno.

(*) https://www.newsweek.com/exclusive-washington-dc-faces-coronavirus-spike-secret-military-task-force-prepares-secure-1498276

‘El que aprende debe sufrir’

Juan Manuel Olarieta

“El que aprende debe sufrir”, escribió Esquilo en su tragedia “La
Orestíada”. Quien confunde sus deseos con la realidad cosechará amargas
lecciones. “La letra con sangre entra”. Sólo los burros tropiezan dos
veces en la misma piedra. Si no aprendemos “por las buenas”, tendremos
que aprender “por las malas”. Cuando el amo azota a su siervo con un
látigo en la espalda, lo que le dice es que le está dando “una lección”.
Algunos diccionarios lo llaman “dar un escarmiento”.

La
dominación sólo es pedagogía en ese sentido brutal que ha tenido en
todas las sociedades de clase. Lo único que genera cierta cohesión
social entre dos clases enfrentadas de manera irremediable es, en
definitiva, el terror y, sobre todo, el miedo a quien puede desatar el
terror de manera impune. El siervo sabe que no tiene más remedio que
obedecer ciegamente porque, de lo contrario, empezará su sufrimiento.

Lo
más importante del sufrimiento es que no es necesario que todos sufran,
ni que sufran todo el tiempo. El amo siempre le recuerda al siervo que
se desvive por él, que se preocupa por su situación, por su bienestar y
su salud. Es lo que a veces llaman “la fábrica de consentimiento” o de
“consenso” que nos hace vivir la ilusión de que “todos navegamos en el
mismo barco” y de que “todos debemos remar en la misma dirección”, por
más que sólo algunos tengan callos en la palma de la mano. El timón no
deja esas huellas.

Hay consenso porque aún hay quien cree que, en
efecto, su gobierno, sus diputados y sus funcionarios se preocupan del
paro, del hambre, de la educación, de la sanidad o de la vivienda. Otros
creen que, efectivamente, no se preocupan del paro o de la educación,
pero sí de asuntos como la salud. Casi nadie pone la salud en cuestión,
lo cual demuestra que, en efecto, la sanidad es una “fábrica de
consenso”, que los virus afectan a todos por igual y que la ley marcial
es imprescindible para evitar el contagio.

Es posible que no
sepan lo que es una ley marcial, ni un contagio, ni un virus, ni una
pandemia, a pesar de que las palabras suelen ser suficientemente
descriptivas por sí mismas: una pandemia alcanza a todo el mundo y por
eso las declara la OMS, lo mismo que corresponde a cada uno de los
gobiernos declarar la ley marcial en su territorio.

Las
evidencias no se pueden negar porque brillan con luz propia, según dicen. Por
ejemplo, si uno se sube a un azotea y observa el firmamento de
madrugada, verá que el sol sale por un punto del horizonte justo en el
momento en que la luna se pone por el opuesto. Si hace la misma
observación por la tarde verá lo contrario, de donde deducirá que los
demás astros se mueven a su alrededor. Si sabe que no es así es porque,
además de ojos, tiene cabeza, es decir, porque es de esos que se lo
piensa dos veces.

Si las cosas fueran lo que parecen, la ciencia
no sería necesaria, dice Marx al comienzo de El Capital. Los precios no
son sólo una ecuación de equilibrio entre la oferta y la demanda. En
ellos hay cosas que no se ven, a veces tan abstractas como el “tiempo de
trabajo socialmente necesario”. Las facultades de economía sólo hablan
de las curvas de oferta y demanda porque el pensamiento burgués es
superficial y en su última etapa llega a ser de una vulgaridad
atronadora.

Por el contrario, el marxismo es la crítica por
antonomasia o, en otras palabras, la negación y la negación de la
negación, un término filosófico que hoy la burguesía repudia
salvajemente porque es lo más opuesto al consenso que cabe imaginar. El
siervo deja de serlo cuando le critica al amo y le dice que no. Entonces
se enfrenta a él. Empieza a pensar por sí mismo, investiga, lee, se
documenta. Pone todo patas arriba, profundiza, es decir, se pone a
excavar y busca lo que hay debajo de la superficie.

Ahora los
medios de comunicación han impuesto la tertulia, la charlatanería y la
vulgaridad, pero en la transición existió -fugazmente- un periodismo de
verdad, llamado “de investigación” y de denuncia, que hoy sería tachado
de conspiranoico y de negacionista porque diría que no a la versión
oficial, que es la del amo.

Esta pandemia ha vuelto a poner
encima de la mesa la maquinaria de fabricar consenso social y, en
consecuencia, a destapar hasta qué punto los alternativos son realmente
alternativos, o sea, hasta qué punto se tragan la versión oficial, hasta
qué punto profundizan. Casi todo ha quedado escrito negro sobre blanco.

Los
alternativos aceptan el calificativo de “radicales” que cada día la
burguesía les arroja encima de los hombros porque el radical -dicen- es
aquel que va a la raíz de las cosas. Pero, ¿hasta qué punto los
radicales han llegado a la raíz de esta pandemia?, ¿en qué momento se
han cansado de excavar?, ¿creen que los gobiernos de todo el mundo han
impuesto la ley marcial porque les preocupa la salud de sus habitantes?,
¿se preocupa la OMS por dicha salud?

Está emergiendo lo que se
podría calificar como un “fascismo técnico”, donde el panóptico, la
maquinaria de control social, no se viste con los ropajes de uno u otro
partido político, sino de las “ciencias naturales”, como advirtió
Dostoievski en su obra “Los posesos”. Los nuevos métodos de educación
son “totalmente lógicos”, escribió. No son discutibles porque sólo la
política lo es; la ciencia es indiscutible. Entonces basta sellar el
terrorismo de Estado con el membrete de un experto para generar consenso social.

El fascismo
técnico y sanitario ya existió en el III Reich, donde los encargados de
separar a los judíos de los los arios eran médicos. La ley judía dice
que son judíos los hijos de madre judía, pero los nazis no podían
aceptar una ley judía como válida, así que impusieron su propio
criterio. Los judíos que habían renegado de su fe, seguían siendo
judíos, y también había otros que no sabían que lo eran, pero que fueron
catalogados como tales por motivos “científicos”.

La ciencia y
la técnica son una manera como cualquier otra de acallar las críticas.
Nadie, ni siquiera el antisistema más furibundo, tiene por qué saber lo
que es un virus, ni un contagio, ni una inmunización, ni una pandemia.
Tampoco está obligado a saber lo que es el estado de alarma, ni la ley
mordaza. La rebeldía frente a la servidumbre empieza por mantener dos
criterios básicos. El primero es la negación: debe empezar a decir que
no, tanto más cuanto que la atmósfera que le envuelve le presiona con
insistencia en la otra dirección. El segundo es aprender. Nadie tiene
por qué saber ni conocer, sobre todo en asuntos como la medicina. Pero
cuando le llega la furia mediática, está obligado a indagar, a
preocuparse y a informarse lo mejor posible.

La consecuencia más
inmediata de aprender es sufrir. El conocimiento es lo contrario del
reconocimiento
. Quien busque ciencia debe prepararse para el
linchamiento y el desprecio de los que le rodean. Tal y como transcurren
los acontecimientos es posible incluso que vuelvan las hogueras para
quemar en ellas a los herejes. No sería la primera vez.

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