mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 777 de 1512)

Por la derogación de todas las leyes represivas

Movimiento Antirrepresivo de Madrid

“Primero iremos a por los terroristas, después iremos a por los simpatizantes de los terroristas, después a por los familiares y amigos de los terroristas y, por último, a por los indiferentes”
Estas palabras fueron pronunciadas por el criminal Jorge Videla durante la dictadura argentina y corresponden a la lógica del fascismo: “o conmigo o contra mí”. Si esta misma lógica la exportamos al Estado español actualmente, y más concretamente a su legislación represiva, encontramos aspectos muy similares. Veamos.

La legislación represiva actual no se entiende si no realizamos un análisis, no de una ley u otra, sino en su conjunto y con cierta perspectiva histórica. Para ello no es necesario que nos remontemos a finales del siglo XIX, momento en el que apareció la primera ley antiterrorista. El precedente directo más inmediato lo encontramos en la Ley Antiterrorista de noviembre de 1971, aquella que modificó la “Ley de Orden Público” franquista de 1959. Esta “nueva” ley daba plena capacidad a la policía para dictar algo parecido a un Estado de Excepción permanente, ya que podía restringir o suspender los derechos y libertades por orden policial.

En 1973 el Código Penal condenaba a penas de prisión menor “al que integrado en una banda armada […] realizase cualquier hecho delictivo […] utilizando armas de fuego, bombas, granadas, sustancias o aparatos explosivos o medios incendiarios de cualquier clase, cualquiera que sea el resultado producido; y a los promotores y organizadores, y quienes hubieran dirigido su ejecución”. En agosto de 1975, ante el empuje de las masas y el incremento de la lucha armada, se endureció la Ley Antiterrorista con el objetivo de poder cerrar diversos periódicos y hacer extensiva la pena de muerte. Con ello llegamos al “Proceso de Burgos” en el que resultaron condenados a muerte los cinco antifascistas (tres miembros de ETA y dos del FRAP) que serían fusilados el 27 de septiembre de 1975.

En diciembre de 1979, y tras la aprobación de la fraudulenta Constitución, se prorrogó la Ley Antiterrorista. Esta se diferenciaba muy poco a las anteriores, ya que contemplaba: los registros domiciliarios sin previa orden judicial, la duración del periodo de incomunicación en comisaria de hasta diez días, la intervención de todas las comunicaciones del preso y el cierre e incautación de determinados medios de comunicación, entre otras.

Esto significaba que mientras se legalizaban progresivamente los partidos políticos que pasaban por el aro constitucional, hoy conocido como “Régimen del 78”, a los partidos que se negaron a legitimar dicha farsa y se disponían a combatirlo se les aplicaría la versión más brutal de la Ley Antiterrorista.

Corrían los años de plomo y del terrorismo de Estado, aquellos en los que el régimen actuaba de forma semiencubierta, asesinando bajo el paraguas de organizaciones como el Batallón Vasco Español y posteriormente los GAL, y de forma legal, aplicando la ley antiterrorista vigente. A pesar de que socialistas, comunistas y los partidos nacionalistas catalanes y vascos pidieron su derogación, estas medidas no serían “modificadas” por el Tribunal Constitucional (TC) hasta 1987. El PSOE, al llegar al gobierno, pasó de pedir la derogación de la Ley Antiterrorista, a ser el abanderado y el más firme defensor de dicha ley, aplicándola sin ningún tipo de escrúpulo contra militantes revolucionarios.

En 1996 llega al poder el PP, y con ello, el momento de darle una nueva vuelta de tuerca a la represión, esta vez extendiéndola a otros sectores. En junio de 2002 se aprueba la Ley de Partidos con los votos a favor de PP, PSOE, CIU, CC, el Partido Andalucista, y el voto de Gaspar Llamazares, según él por error. Esta ley reemplazaba a otra similar de 1978 que calificaba de asociación ilícita a las organizaciones políticas que no se integraron en el régimen. Hasta este momento, los condenados por este delito cumplían de tres a seis años de prisión, con la recién estrenada Ley de Partidos pasarán a cumplir de ocho a quince. Con esta ley el régimen pretende garantizar el orden constitucional y el funcionamiento democrático “impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de las bandas terroristas”. Lógicamente, en esta definición queda excluida la violencia institucional y la de los partidos y organizaciones de ideología nazifascista que nunca han sido ilegalizados por sus incontables crímenes. Esta ley sirvió para que los partidos que tenían cierta presencia institucional fueran ilegalizados y sus miembros expulsados de los ayuntamientos y encarcelados.

Pero no solo eso, también permitió que se extendiera la persecución e ilegalización de otras organizaciones como las dedicadas al apoyo y la solidaridad con los presos políticos, a las que se paso a calificar como “los entornos de las organizaciones armadas”. A partir de ahora correrían la misma suerte las organizaciones que, de un modo u otro, legitimaran, apoyaran o, simplemente, no condenaran de forma explícita la violencia –revolucionaria, por supuesto- , y no colaboraran con la “justicia”.

Es útil recordar aquí que a los partidos como la antigua Convergencia, hoy JXCat, una buena parte de los llamados partidos “constitucionalistas” pidieron su ilegalización por dirigir el referéndum del 1 de octubre de 2017 y por declarar unilateralmente la independencia (DUI) de forma simbólica. Recientemente se ha presentado en el Congreso una ley para ilegalizar a ERC, JXCat, Bildu y la CUP por “atentar contra la unidad de España”. Que estén pidiendo que se les aplique la misma Ley de Partidos que con sus votos hicieron posible nos recuerda dos cosas: que “Roma no paga traidores” y que si apoyas o dejas en pie una ley represiva es probable que algún día te la puedan aplicar a ti o a tu partido.

Siguiendo la lógica del gerifalte argentino: después de los “terroristas”, de los simpatizantes de los “terroristas” y de los solidarios; llegó el momento de ir a por el resto de luchadores. Y así fue. El 1 de julio de 2015 el régimen necesitó extender aún más la represión. Tras un periodo de numerosas y masivas protestas en las calles de las principales ciudades entra en vigor la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, también conocida como Ley Mordaza. Esta ley tampoco es nueva, es una reforma de la anterior, conocida también como Ley Corcuera o de Ley de “patada en la puerta”. Supone otra vuelta de tuerca más a la represión, esta vez dirigida contra numerosos sectores populares que desde diversos frentes vienen ejerciendo sus derechos y libertades; ya sea de manifestación, de expresión, de información, etc. Esta ley castiga severamente y de forma económica desde una opinión crítica en redes sociales hasta la protesta más inofensiva. El objetivo fundamental es disuadir las movilizaciones y amedrentar y amordazar a los activistas más críticos. Era el turno de ir a por los twiteros, a por los raperos, a por los artistas satíricos, a por los actores críticos y comprometidos, etc.

En definitiva, quienes muestren su indignación contra el régimen, denuncien a la monarquía, los abusos policiales o se atrevan a solidarizarse con los “terroristas” y a denunciar su situación en prisión, serán objeto de detención e incluso condenados a penas de cárcel. Era el turno de todo aquel que se mueva.

Ahora, cinco años después de su entrada en vigor, el nuevo gobierno habla de “derogar los aspectos más lesivos de la ley mordaza” y sustituirlos por “una nueva norma que garantice el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica”. Esto nos recuerda a la modificación de la Ley Antiterrorista del año 87; cuando el TC rebajó, de diez a siete, los días de tormentos que pasarían los detenidos en manos de la policía y de la Guardia Civil. Es decir, una vez que han logrado meter el miedo en el cuerpo a miles de luchadores y luchadoras toca retocar la legislación dejando intacto el grueso de la misma. Estas formas son muy propias del Estado español, consiste en cambiar algo para que todo siga igual.

A nosotros esto nos parece un insulto. Con esta “nueva” medida nos están diciendo: “no te aplicaremos la ley mientras no te resistas”. Pero entonces ¿Qué ha cambiado? ¿Qué va a pasar cuando vuelvan a enviar a la policía, armada hasta los dientes, a desahuciar a las familias y se encuentren con un muro de activistas dispuesto a evitarlo? ¿Se retirarán sin más a sus comisarias o apalearán a los activistas que se resistan? Si sucede esto último, ¿cómo debemos actuar nosotros? ¿Aguantamos estoicamente los palos o nos defendemos? Si nos defendemos, ¿seremos condenados a prisión? ¿Van a enviarla igualmente a cargar contra los piquetes de una huelga? En fin, se nos plantean muchas dudas que la nueva “coalición progresista” no nos ha aclarado. Lo único cierto es que en los dos últimos años cerca de 70 personas han sido condenadas por los diferentes delitos de “enaltecimiento del terrorismo”, “amenazas terroristas” o por el de “humillación de las víctimas del terrorismo y de sus familiares”. Se ha condenado y enviado a prisión a raperos y a twiteros, han aplicado la ley antiterrorista a titiriteros por realizar una función satírica, el actor Willy Toledo fue detenido “por cagarse en Dios”… y no le permitieron hablar con su abogado hasta que declaró ante un juez. Es decir, a día de hoy están aplicando la Ley Antiterrorista por el simple hecho de ejercer la libertad de expresión y para reprimir la protesta social.

Esto sucede por un motivo muy sencillo. Hoy, a cualquiera de nosotros nos pueden aplicar la misma Ley Antiterrorista, más o menos atenuada, porque para este régimen todos somos potencialmente “terroristas”.

Por este motivo, todo trabajador, todo antifascista y todo verdadero demócrata debe oponerse a todas las leyes represivas y actuar en consecuencia, no solo porque mañana podríamos ser cualquiera de nosotros quienes las suframos, sino porque no deberíamos permitir que multen, apaleen o encarcelen, a ningún miembro de nuestra clase por luchar contra el terrorismo de Estado y por nuestros derechos y libertades; del mismo modo que no deberíamos haber permitido que se suspendieran los derechos fundamentales de ningún detenido quedando completamente a merced de sus torturadores.

Cuando normalizamos la represión, en cualquiera de sus formas, damos un paso atrás en nuestros derechos conquistados y permitimos que el régimen conquiste nuevas y mejores posiciones de fuerza para seguir machacándonos.

Como hemos visto, el Estado limita o elimina determinados derechos empleando su legislación represiva, en particular su Código Penal, que endurece en función del nivel de resistencia que opongamos las clases populares. Persigue el derecho a la resistencia con la Ley Antiterrorista, elimina el derecho de organización con la Ley de Partidos y penaliza duramente las libertades de expresión, reunión, manifestación, etc. con la Ley Mordaza. Como dicen tanto políticos como supuestos asesores en derecho laboral “todo derecho fundamental no es absoluto o ilimitado, y admite y precisa una regulación legal”. En este sentido el derecho a la libertad de huelga también es vulnerado sistemáticamente, sobre todo en sectores estratégicos. Resulta paradójico que para limitar el derecho de huelga de estos sectores se utilice como arma el artículo 28.2 de la propia Constitución. De esta forma, a lo largo de las últimas décadas, se ha llegado a la militarización de aeropuertos y otros medios de transporte, así como a los trabajadores del aeropuerto del Prat se les acusó del delito de sedición por ejercer su derecho a la huelga.

Pero no solo los sectores estratégicos se ven afectados por la Ley de Huelga, y más concretamente por el Código Penal, la lucha de los trabajadores de otros sectores también es represaliada, especialmente las huelgas generales pero también numerosos conflictos “ordinarios” que terminan enconándose por la intransigencia de la Patronal. ¿De qué manera se limita la libertad de huelga? Para no hacer más engorroso este apartado resumiremos diciendo que, en el artículo 315 del C.P. se vuelve a dar la paradoja que antes señalábamos. Mientras que en el primer párrafo (315.1) se defienden los derechos sindicales de los trabajadores diciendo: “Serán castigados con penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses los que […] impidieren o limitaren el ejercicio de la libertad sindical o el derecho de huelga”; y en el segundo párrafo (315.2) se añade: “si las anteriores conductas se llevaren acabo con la fuerza, violencia o intimidación, se impondrán penas superiores”; en el tercer párrafo (315.3) del mismo artículo se dice lo siguiente: “Las mismas penas del apartado segundo se impondrán a los que, actuando en grupo o individualmente […] coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga”. Igualmente paradójico resulta que para limitar el derecho de huelga de unos trabajadores se utilice “el derecho al trabajo de los trabajadores”. Este es precisamente el argumento de Tribunales y Fiscalía para justificar la Ley revientahuelgas, tratar de conciliar el legítimo derecho a la huelga de quienes hacen huelga para exigir un aumento salarial o la readmisión de trabajadores despedidos, haciendo prevalecer el derecho al trabajo de los esquiroles. Así es como enfrentan a unos trabajadores contra otros y, en definitiva, consiguen romper su unidad y debilitan los efectos de la huelga.

No olvidemos que ha sido este apartado el empleado en la represión de trabajadores que integraban piquetes de huelga y por el que algunos huelguistas han dado con sus huesos en prisión.

Por último, otra de las leyes represivas es la Ley de Extranjería. Esta persigue y reprime a un elemento concreto de la sociedad, al inmigrante pobre, al que llega en patera y no en yate, al que huye del hambre, de la guerra en su país o, simplemente, en busca de una vida mejor y es deportado sin importar lo que pueda sucederle a su regreso. Lógicamente, este es un problema muy complejo que requiere de medidas igualmente complejas. Soluciones que empiezan por el respeto de la soberanía de sus países, el cese del expolio de sus riquezas y, en definitiva, medidas por parte de los Estados desarrollados destinadas a mejorar las condiciones de trabajo y de vida para que millones de trabajadores no se vean obligados a abandonar sus hogares, sus familias, incluso a riesgo de perder la vida. Nativa o extrajera, somos la misma clase obrera.

Por todo lo expuesto, exigimos la derogación completa de toda la legislación represiva: de la Ley Antiterrorista, de la Ley de Partidos, de la Ley Mordaza, de la Ley de Huelga, de la Ley de Extranjería y una reforma profunda del Código Penal. ¿En qué sentido? En el que las únicas leyes que existan sean las que garanticen el trabajo, la vivienda, la educación y la sanidad pública, en definitiva, leyes que garanticen una vida digna para el pueblo trabajador y no leyes que nos machaquen, tanto física como económicamente, para que no luchemos por ella. Exigimos un Código Penal que, en lugar de enviarnos a la cárcel por luchar por nuestros derechos, persiga y encarcele a estafadores, explotadores, torturadores y corruptos, sean del color político que sean.

Articulo extraído de la revista “Amnistía”, del Movimiento Antirrepresivo de Madrid

España será intervenida por la Unión Europea a finales de este verano

Rescate a EspañaDiego Herchhoren 
 

Antes del 30 de septiembre, el Gobierno deberá tener listo para su debate el borrador de Presupuestos Generales del Estado y el llamado «techo de gasto», es decir, el objetivo de «déficit» asumible por las arcas públicas.

Serán unos presupuestos marcados por una estimación de caída del PIB de entre el 9 y el 14%. Si bien el PIB es un indicador útil para medir la acumulación de capital y por tanto no es indicador de bienestar, si lo ponemos al lado de otros parámetros (por ejemplo parámetros históricos) puede sernos útil para hacer un análisis de previsibilidad de determinados acontecimientos.

En esta línea, y para hacernos una idea de la magnitud de esta quiebra estructural que va a tener España en los próximos meses, hay que recordar que en el año 2009, año de la quiebra de millones de personas y aumento del desempleo, la pobreza y los desahucios, la caída del PIB fue del 3,6%. Repasemos: 2009, 3,6%; 2020, entre el 9% y 14%.

Siendo prácticos, estamos ante una «tragedia griega» pero agrandada, no por el género teatral, sino por su equivalencia a la quiebra del país heleno entre 2010 y 2015, de la que no se ha recuperado. La consultora Phoenix Capital Rearch, una agencia con notable experiencia en cabildeo en el mercado de deuda de EEUU, publicaba en el año 2012 un análisis premonitorio sobre España que parece haberse cumplido punto por punto:

«Expresado en términos sencillos, España es como Grecia, solo que más grande y peor. Según el Banco de Pagos Internacionales, España tiene créditos pendientes en todo el mundo por valor de más de un billón de dólares: debe a Gran Bretaña 51.000 millones, a Estados Unidos 187.000 millones, a Francia 224.000 millones y a Alemania nada menos que 244.000 millones.»

Es decir, la parasitaria economía española no resiste un vendaval de mes y medio de duración. Esto tiene que ver además con la caída de ingresos públicos padecida en los últimos trimestres, que lejos de enfermedades y pandemias, venían en caída desde hace tiempo. Y volvamos a recordar la regla de oro del capitalismo europeo (incorporada a la norma española mediante la Ley de Estabilidad Presupuestaria): gasto por encima del 3%, equivale a intervención del gobierno por parte de las autoridades monetarias de la UE.

Esto tiene una consecuencia inmediata: la caída de los ingresos públicos. Si nos damos cuenta, las medidas adoptadas por el gobierno PSOE-UP para limitar la quiebra han sido la de profundizar la economía de las finanzas y los bienes raíces; la economía real -industria, medidas anticíclicas para reanimar el consumo o destinar al consumo interno los productos afectados por las restricciones arancelarias de EEUU- no ha sido reanimada, y los subsidios estatales se han convertido en transferencias de renta con dos ejes: líneas de avales a la banca, para evitar su caída ante el previsible aumento de la morosidad, y subsidios del hambre -mal llamados «renta básica»- para las capas más bajas, con evidentes tintes de política de seguridad nacional de cara a evitar posibles revueltas.

Si España solicita el rescate, la conclusión inevitable es la fractura de la Unión Europea y su reducción a un pequeño club selecto de países industrializados, ya que la incapacidad de la economía nacional de hacer frente a los pagos de los bonos de deuda soberana será una caída del mercado de deuda por falta de confianza. Una recomendación para las clases medias y para quien dependa de los ingresos públicos: retiren su dinero del banco y garanticen sus sueldos de inmediato. España no puede ya asegurar que pueda hacer frente en el corto plazo ni sus salarios públicos (funcionariado y jubilaciones) ni sus depósitos bancarios.

Artículo relacionado:
España se prepara para su expulsión de la Unión Europea (2017)

Gracias al ‘virus chino’ el choque de civilizaciones tiene cuerda para rato

Imagen de una travesía de Wuhan
En el futuro y mientras dure la dominación ideológica imperialista, el mensaje agobiante será que China difundió un virus por todo el mundo y que, en consecuencia, China es responsable del paro y la crisis económica.

Es una tonteoría muy simple, mucho menos elaborada que la islamofobia, propagada por la CIA y el MI6 y distribuida luego a ciertos equipos de descerebrados, como el Instituto Gatestone, que ha comparado a China con el yihadismo sin ningún miedo al ridículo. Dice que la pandemia de coronavirus está siendo “otro 11 de setiembre para occidente” (1).

En Gran Bretaña la Henry Jackson Society siempre ha destacado por sus constantes ataques al islam y a los países árabes. Uno de sus estúpidos directores es Matthew Henderson, que está difundiendo vídeos antichinos en asociación con el periódico The Sun. El primero de ellos plantea la pregunta: “¿La epidemia de coronavirus es el Chernobil en China?” (2).

The Sun es el periódico británico que en 2003 más se esforzó por propagar el bulo de las armas de destrucción masiva. Ahora se dedica a publicar informes afirmando que el coronavirus ha sido creado deliberadamente por China para demostrar al mundo que su sistema sanitario es más eficaz que el de Estados Unidos en la contención de las enfermedades mortales (3).

Como hemos explicado, el origen de ambas teorías conspiranoicas no está en The Sun sino en el espionaje. El Primer Ministro británico en funciones por la ausencia de Boris Johnson, Dominic Raab, dice que después del coronavirus, “no hay dudas” de que las relaciones con China no volverán a ser las mismas que antes (4).

La editorialista del Times, modelo a seguir de prensa seria y rigurosa, Melanie Phillips, que ya destacó por flagelar el “islam radical”, escribió recientemente una columna para advertir que occidente ya no puede hacer “la vista gorda” con China (5).

El problema del imperialismo es que Xi Jing-ping no es Saddam Hussein. La Revolución de 1949 mantuvo unida a China, mientras los musulmanes (e incluso los árabes) están divididos en una constelación de Estados divididos y enfrentados porque los propios imperialistas así los diseñaron hace un siglo.

El gigante asiático es caza mayor y no pueden meter a sus ejércitos para instalar bases militares permanentemente. Apenas pueden poner sus cañoneras en el Estrecho de Taiwan y el Mar de China Meridional.

Por su parte, el gobierno de Pekín no necesita recurrir a ninguna explicación alternativa. Todo lo contrario: compite con las grandes potencias occidentales y les demuestra que es capaz de ganarles en su propio terreno. Hacen lo mismo y lo hacen mejor. Les pagan con la misma moneda: se meten a la OMS en el bolsillo y alimentan la misma teoría de la conspiración: el coronavirus es un arma de destrucción masiva creada en los laboratorios de guerra biológica del Pentágono y difundido deliberadamente en Wuhan.

A diferencia de la conspiración china, la estadounidense tiene una falla estúpida que explota la ignorancia ajena, como suelen hacer los espías que dosifican la información y la desinformación: ni el coronavirus ni la pandemia pudieron sorprender a (casi) ningún gobierno del mundo porque era algo previsto e incluso ensayado de antemano.

Los que se escudan en la “sorpresa” y la “improvisación” para justificar el desastre sanitario y administrativo, o bien mienten, o bien no saben de lo que hablan. El caos formaba parte del plan, lo mismo que la histeria. Pero para eso hay que tener en cuenta que la sanidad es una industria que en España, por ejemplo, ocupa casi dos millones de trabajadores y que la política económica va a empezar a cambiar, en ese sector y en todos los demás.

Una parte de ese cambio concierne a China, frente a la cual las sanciones económicas no han sido suficientes. Si la OMS sigue en los bolsillos de China, dentro de poco las críticas a la OMS dejarán de ser conspiranoia y se convertirán en moneda corriente dentro de la prensa seria y rigurosa. Recientemente el doctor John Hemmings publicaba un artículo en The Telegraph destacando el aumento de la influencia “maligna” de China y apoyando que Trump retirara la subvención del organismo internacional.

El doctor Hemmings no es sólo un mequetrefe de bata blanca que ha pasado de la clínica a la política sino otro miembro de la Henry Jackson Society, que articula las explicaciones ideológicas con las que el imperialismo comete sus crímenes.

El domingo un informe de dicha Sociedad sirvió de base para un artículo del Daily Mail (6) en el que proponía lo que ya se está haciendo en Estados Unidos: llevar a China a los tribunales internacionales para buscar una compensación de 351.000 millones de libras por los estragos de la pandemia.

Los pleitos dan mucho juego y estiran la intoxicación durante años: pruebas, víctimas, declaraciones… ¿Estamos preparados para soportarlo?
(1) https://www.gatestoneinstitute.org/15915/coronavirus-west-911-moment
(2) https://www.youtube.com/watch?time_continue=2&v=bi8L3Jvt2w0
(3) https://www.thesun.co.uk/news/11407987/coronavirus-developed-wuhan-lab-china-greater-us-disease/
(4) https://news.sky.com/story/coronavirus-no-more-business-as-usual-with-china-after-covid-19-crisis-warns-dominic-raab-11974398
(5) https://www.thetimes.co.uk/article/west-can-no-longer-turn-a-blind-eye-to-china-ss6t0zp9d
(6) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8188185/Britain-pursue-Beijing-courts-coronavirus-compensation-study-claims.html

Suiza convertirá en permanentes los decretos de emergencia aprobados con el pretexto de la pandemia

En su reunión del 29 de abril el Consejo Federal suizo aprobó la conversión de la legislación de emergencia aprobada “para combatir la pandemia”, en normas definitivas.

En junio abrirá un procedimiento de consultas y en septiembre presentará el proyecto de ley al parlamento.

En virtud del artículo 7 de la Ley de Epidemias, el 16 de marzo el Consejo Federal declaró la situación de emergencia. Posteriormente emitió varias ordenanzas de duración limitada con el pretexto de “superar la crisis del coronavirus”.

Entre las normas aprobadas se encuentra la Ordenanza 2 Covid-19, que se basa en la Ley de Epidemias. Además se han aprobado otras ordenanzas basadas en el párrafo 3 del artículo 185 de la Constitución o en leyes especiales.

En el caso de las ordenanzas basadas directamente en la Constitución, el procedimiento para su transformación en una ley permanente de la Asamblea Federal debe iniciarse en un plazo de seis meses a partir de su entrada en vigor.

Si el Consejo Federal no realiza el envío dentro de este plazo, las ordenanzas de emergencia caducarán y no se podrán prorrogar.

Es un cheque en blanco que depende de las mismas evaluaciones seudocientíficas que dieron lugar a la declaración inicial del 16 de marzo.

No se sabe si la reconversión alcanzará a todas las ordenanzas de emergencia que ya se han aprobado o si el Consejo Federal aprovechará el cheque en blanco para seguir aprobando otras nuevas normas de emergencia para convertirlas también en permanentes.

El Consejo Federal propondrá al parlamento que la ley de reconversión Covid-19 se tramite con carácter urgente.

El gobierno austriaco infundió el pánico deliberadamente entre una población no suficientemente temerosa del coronavirus

El 12 de marzo el Canciller austriaco Sebastian Kurz, del partido ÖVP, convocó una reunión del “Grupo de Tareas sobre el Coronavirus” a la que acudieron, además de expertos en salud y funcionarios, el vicecanciller Werner Kogler, el ministro de salud Rudolf Anschober (ambos de Los Verdes) y el ministro de Interior Karl Nehammer, de ÖVP.

Existe un memorando interno de la reunión que se ha filtrado al diario “Morgenjournal”, así como una grabación de audio que ha caído en poder de la radio Ö1. Ambos documentos se han difundido públicamente.

En la reunión Kurz lamentó que la población no sintiera aún una verdadera preocupación con la pandemia. Un experto citó como ejemplo a seguir de difusión del pánico por parte del gobierno británico durante la epidemia de sarampión, en la que el miedo difundido entre la población había jugado un factor muy positivo.

Según el acta de la reunión, Kurz dejó claro a los participantes que sólo el miedo articula el consenso. Las masas debían tener miedo a infectarse o que sus padres o abuelos fueran a morir.

Al mismo tiempo, el temor a la escasez de alimentos debía reducirse al mínimo a fin de no generar una explosión social incontrolable.

Cuando fue interrogado por la radio Ö1, un portavoz de Kurz dijo primero que la grabación de la reunión podía ser una falsificación, pero luego puso las declaraciones de Kurz en una cierta perspectiva: lo que el Canciller quiso decir es que entendía el miedo a la infección, pero no el miedo a la escasez de alimentos.

En vista de la filtración, a partir de ahora el Ministerio de Salud va a publicar sus protocolos de forma anónima. Un portavoz del Ministerio dijo que el Canciller sólo había expresado una preocupación justificada. El propósito de la reunión era intercambiar ideas, no decidir estrategias.

Cuando la radio se dirigió a algunos de los participantes para pedirles explicaciones, se habían olvidado del aasunto, no recordaban con precisión las declaraciones grabadas y otros confirmaron que, en efecto, corresponden a las declaraciones de la reunión.

Los partidos de la oposición han reaccionado aparentando que están un poco enfadaditos. La Secretaria de Estado vienesa del SPÖ (socialdemocacia), Barbara Novak, dice que despertar deliberadamente el miedo y la inseguridad es “indigno e irresponsable”.

El vicepresidente del mismo partido, Jörg Leichtfried, hizo una declaración similar al margen de una conferencia de prensa el lunes por la mañana: “Esta no es forma de tratar a la gente”.

https://www.derstandard.de/story/2000117131591/sitzungsprotokoll-der-taskforce-corona-ueber-zu-wenig-angst-in-der

Ante la más dura imposición disciplinaria sobre las masas que ha conocido la historia

La pandemia no es más que un pretexto para introducir o reforzar toda una serie de medidas que no tendrían justificación en ningún otro contexto al margen de la histeria. Como en cualquier empresa de ingeniería social, dichas medidas son de todos los tipos imaginables. Van de la política económica a la imposición de conductas humanas y formas sociales de incomunicación.

Estas últimas están presididas por el miedo. Su objetivo es facilitar una disciplina de masas y, en definitiva, lograr que el convicto se ponga él mismo la soga al cuello. Por su propio bien. Es algo que facilita enormemente la dominación de clase. No hay oposición porque nadie se opone a algo que le conviene.

Es algo que se había esbozado antes en ciertos países pero que jamás se había ensayado en todo el mundo. Simultáneamente.

Por ejemplo, en Chile el gobierno de Piñera ha aprovechado el confinamiento para instalar cámaras de videovigilancia en las calles (1), lo cual no tiene relación con la pandemia sino con las movilizaciones del año pasado, que se han acabado de un plumazo gracias a la pandemia.

La histeria está cambiando los hábitos sociales hasta en lo más íntimo y personal, incluso en la higiene y en todas y cada una de las actividades humanas. Si con la “escalada” ya fue bastante evidente, con la “desescalada” es mucho más patente. Nuestro comportamiento no lo decidimos nosotros sino unos “expertos” de mierda que nos dicen cuándo, cómo y con quién debemos salir a la calle. Hemos llegado a aceptar que nos digan cómo debemos vivir nuestra vida y a culpabilizar e insultar a quienes dicen que esto es una patraña cada vez más descarada. A medida que no está habiendo una respuesta política y social, la insolencia de los “expertos” de mierda es cada vez mayor.

La burguesía justificó su poder con la “mano invisible”, el “laissez faire” y el individualismo (que cada cual haga de su capa un sayo), y en la época actual está culminando con el intervencionismo más brutal en la esfera íntima de las personas.

El panóptico ha llegado para quedarse. No se trata de que vigilen cada uno de los comportamientos de las personas; no se trata de graben en vídeo la vida de cada cual y la digitalicen, la procesen, la almacenen y, virtualmente, la comercialicen. Se trata de algo mucho peor: de que sepamos que cada uno de nuestros pasos está siendo vigilado y, como es bien sabido, los niños no se comportan de la misma manera cuando les vigilan que cuando no.

La vigilancia, pues, es una forma de condicionar el comportamiento humano y la pandemia está suponiendo un salto cualitativo en los mecanismos y en la intensidad de vigilancia. No basta con que haya cámaras de vídeo en las paradas de los autobuses o en el centro de comercial; cada uno de nosotros debe tener presente e interiorizar que está siendo vigilado.

Es una arquitectura de la opresión donde quien te vigila no es sólo la cámara sino el vecino. No sólo el que se asoma por la ventana sino también el que coincide en la cola del supermercado y el móvil le advierte de tu presencia y de que -quizá- no estás tan sano como pareces porque eres “portador silencioso” de un virus.

El truco de tirar el móvil a la basura no nos va a servir porque nos van a poner un brazalete, como si estuviéramos con una condena condicional, como si fuéramos unos delincuentes a los que les han dado unos días de permiso para salir a la calle.

Van a resucitar el viejo somatén, las brigadas de vecinos celosos de la salud. El Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ha anunciado que, junto con el multimillonario ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, van a crear un “ejército de rastreo de contactos” compuesto por 17.000 vigilantes encargados de supervisar a los apestados, los contaminados, los contagiosos (2).

El mes pasado el ex presidente Bill Clinton se reunió con los gobernadores de varios Estados para crear la red de somatenes, serenos, guardas y vigilantes encargados de la salud pública. Los veremos en las estaciones de tren y acompañando a los revisores. Nos pedirán la cartilla y nos dirán: “Usted no puede sentarse en esta plaza. Tiene que ir en la unidad de apestosos”.

Nos habíamos acostumbrado a las cámaras de videovigilancia en las calles y creimos que eran como las farolas. Necesitan hacernos sentir su omnipotencia, como el padre que vigila al niño mientras juega en el parque. Ahora vendrán los drones a tomarnos la temperatura y preguntarnos por los altavoces si tosemos. El policía que está al otro lado de la pantalla nos preguntará si hemos ido al médico últimamente. “¿Se ha hecho Usted la revisión?”, nos preguntará. “¿Ha pasado la ITV?, ¿tiene su cartilla sanitaria actualizada?”.

La Guardia Civil de Tráfico nos parará en un control y, además de pedirnos los papeles del coche y hacernos el test de alcoholemia, nos hará también el de coronavirus, el del Sida, el Ébola, el Zika, la gonorrea, el kuru, la tos ferina, la gripe porcina, la aviar, el H1N5…

Los sindicatos serán un anexo del Ministerio de Interior. No se podrá trabajar sin la cartilla sanitaria para evitar el contagio de los compañeros. Los apestados no podrán ocupar determinados puestos de trabajo, como la educación. Tampoco podrán tener contacto con el público. Periódicamente la empresa exigirá la cartilla para comprobar si está actualizada. En caso contrario, el trabajador podrá ser despedido. A la entrada de la fábrica, los vigilantes sindicales tomarán la temperatura a los trabajadores.

En el próximo reajuste del gobierno nombrarán a Fernando Simón para el nuevo Ministerio de Pandemias, Curvas, Desescaladas y Zoonosis, una cartera apolítica, puramente técnica. Además de cárceles, CIE y reformatorios de menores, abrirán campos de concentración para contagiados, aunque los llamarán balnearios, centros de reposo o clínicas de cuarentena y observación médica… Algo que deje claro su naturaleza médica y puramente técnica. Aunque los pacientes estén atendidos por expertos de bata blanca, deberán estar custodiados por el ejército, o por la legión o por la unidad militar de emergencias, para que no se escapen.

No nos da tiempo a terminar este artículo porque son las ocho de la tarde y tenemos que salir al balcón a aplaudir…

(1) https://m.elmostrador.cl/destacado/2020/05/06/pandemia-a-la-chilena-la-contradictoria-decision-de-pagar-millones-de-dolares-para-televigilancia-en-crisis-sanitaria/amp/
(2)  https://www.cbsnews.com/news/contact-tracing-new-york-cuomo-plan/
(3)  https://www.youtube.com/watch?v=-Ug9XHT9JQQ

¿Vamos del independentismo al nazismo?

Josep Cónsola


Las últimas propuestas del grupo «de expertos» sobre cómo tratar la última gripe y ahora también para determinar el grado de libertad condicional posterior al confinamiento en Cataluña encabezados por Oriol Mitjà, asumidas por el President de la Generalitat, hacen poner los pelos de punta. En el punto 8 de sus recomendaciones plantean la creación de un “pasaporte de inmunidad” al conjunto de la población y en el punto 9 “poner bozal” obligatorio también, al conjunto de la población. Parece que otros expertos dicen que ellos no han opinado todavía sobre la propuesta que ya ha hecho suya el President Torra, no se sabe en concreto en lo que no coinciden.

Todo amparado en una supuesta “evidencia científica” parecida a la utilizada por los nazis para obtener el ”Ahnenpass” o pasaporte de ascendencia argumentado por los artículos de autores de revistas médicas escritas por los intelectuales de la ”Schutzstaffel” con el argumento de que “la biología y la genética eran las raíces a partir de las cuales la cosmovisión nacionalista ha derivado su conocimiento y de las cuales continúa obteniendo fuerza”.

Así el ”Arienachweis” o certificado ario, era un documento probatorio que una persona era miembro de la presunta raza aria. A partir de 1933 este documento era obligatorio para todos los empleados del sector público y la educación de acuerdo con la ley ”Gesetz zur Wiederherstellung des Berufsbeamtentums” (Ley por la restauración de la función pública).

Nada de nuevo, ya a España, habían existido los ”Estatutos de limpieza de sangre” a partir de 1449 y los que querían acceder a determinados cargos tenían que demostrar que entre sus antecesores no había nadie condenado por la Inquisición o que fuera judío o musulmán. Pero la preocupación más grande era “el estigma” de la persona que no lo podía demostrar lo cual comportaba un temido aislamiento social.

Volviendo a las excelencias del nazismo, obligaban a los judíos a llevar una estrella amarilla. Reinhard Heydrich, jefe llevar una estrella amarilla. Reinhard Heydrich, jefe de la oficina de Seguridad del Reich en 1938 escribía como hacer visibles los “enemigos internos” de Alemania y esto lo facilitaría si cada judío llevara cierto tipo de insignia. El 1 de Septiembre de 1941 entró en vigor el Nuevo reglamento de la Policía: “la estrella de seis puntas, de la medida de una mano, confeccionado con tela amarilla y la inscripción “judío” tendrá que ser visible llevándola cosida al lado izquierda del pecho”.

La superviviente del Holocausto Inge Deutschkron, recordaba, en 2013 en una conmemoración en el Bundestag: «La mayoría de los alemanes que me encontraba en las callas de Berlín apartaba la vista cuando se daban cuenta que llevaba la estrella, o me clavaban la mirada o se apartaban […] Sin duda, la estrella creaba un aislamiento discriminatorio para nosotros”. Aislamiento y discriminación, pero también control. La marca de identificación fue solo la preparación para lo que los nazis llamaron la «solución final» de la «cuestión judía»: la extinción. Además de llevar la estrella, a los judíos no se las permitía salir de sus distritos residenciales sin permiso policial”.

¿Qué relación de estos hechos históricos con las propuestas del “grupo de expertos” hechas suyas por el President de la Generalitat? Mucha. Toda la campaña mediática, apunta a una próxima tentativa de sumisión a los dictados de las corporaciones médico-farmacéuticas para imponer la obligatoriedad de las vacunaciones, o si esta no fuera posible por vulnerar los ya mínimos derechos personales y decisiones que autónomamente pueda tomar cada persona. Actuación que es el paso inicial a otras propuestas que apuntan a un chip biológico epidérmico que dará información biológica de cada individuo, detectable telemétricamente por los miles y miles de sensores que inundarán las calles.

El establecimiento de un “pasaporte de vacunación” impedirá el acceso de la persona que no lo lleve consigo a ciertos espacios, ya sean lúdicos o de ocupación laboral o al sistema de enseñanza o de salud. Habrá que “demostrar” la pertenencia a una “raza vacunada” para ocupar un espacio en la sociedad. Todo a mejor gloria de Bill Gates y la mafia médica. ¿Y, los que se nieguen a vacunarse? Seguramente los cerebros pensantes del “grupo de expertos” ya habrá pensado como colocar una estrella (¿de qué color?) en la solapa de aquellas personas que haciendo uso de su racionalidad y autonomía se nieguen a inocularse cualquier droga sin saber ni siquiera sus efectos, tanto positivos como negativos para su salud física y mental.

A su lado, y como profilaxis, no de las dolencias, sino de posibles protestas, nada mejor que obligar a todo el mundo a ponerse un bozal y no poder acercarse a ninguna otra persona a menos de un par de metros de distancia, no fuera el caso que se comuniquen, hablen e incluso se puedan poner de acuerdo con algo que no conviene a los Grandes controladores.

Dos razas, la de los vacunados y la de los no vacunados. La de los infectados y la de los no infectados, junto a la de los amos de los medios de producción y la de los que gastan la salud y la vida para engordarlos. Unos con pasaporte de legitimidad ciudadana, otros con una insignia de rechazo social. Y a continuación, cuando se haya aceptado, en pro de la “salud”, aparecerán dos nuevos pasaportes. Uno para los adictos al sistema y otro para los comunistas, tomando prestado este último por también “evidencias científicas” como las del psiquiatra del franquismo Vallejo-Nágera que, como analiza Esperanza Bosch, su objetivo era:

“Convertir lo odio en ciencia. Tal fue el centro de las investigaciones del psiquiatra militar Antonio Vallejo-Nájera para demostrar que existía un gen rojo, que determinaba la condición y personalidad de los republicanos españoles… Desde finales de la Guerra Civil y durante la primera parte de la posguerra aplicó una metodología ideada por su colega alemán Ernst Kretschmer, que consistía en definir una personalidad “imperfecta”, en base a una batería de preguntas sobre la moralidad, la ideología y los hábitos de los presos y las presas del bando perdedor.

… Fue con hombres encarcelados en diversas ciudades y con medio centenar de mujeres de la prisión de Málaga con quienes intentaron comprobar que existía el “maligno gen rojo”, y como prueba para su exterminio separaron a los hijos de las madres, y a los hombres de las mujeres… Se trataba de verificar científicamente que el bando republicano estaba compuesto por débiles mentales, degenerados y con personalidades inferiores, para evitar su transmisión… La mayoría de las mujeres perdieron a los hijos porque no se los inscribía en las cárceles, y se supone que “o se murieron en orfanatos por falta de cuidados y alimentos, o eran adoptados por familias del régimen” (Esperanza Bosch, autora del estudio “La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nájera”. La profesora de Psicología de la Universidad de las Islas Baleares, que ha hablado de la eugenesia criminal de Vallejo-Nájera y el trauma transmitido (Lanza Diario de la mancha, 6 de noviembre de 2018).

“El marxismo y la revolución unidos a la mujer debían ser tratados médicamente, no políticamente”. Vallejo-Nágera, coronel militar, médico, fascista, escribió que “la degeneración de la raza española, habría ocurrido durante la República”, postura adoptada también por Juan José López Ibor, Ramón Sarró, José Solé Segarra, Marco Merenciano y otros psiquiatras fascistas, que impusieron la falacia del “gen rojo” y el posterior genocidio, campos de exterminio y deshumanización del enemigo de clase, hasta convertirlo en una NO persona.

“Se le pagó con la Cátedra Numeraria de Psiquiatría, el profesorado en la Universidad de Madrid y el ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina. Y la edición de sus 30 libros “científicos” eugenistas, racistas y anticomunistas en varios idiomas” (Todo atado y bien atado, también en la psiquiatría. PRESO.O.S. domingo, 23 de noviembre de 2014).

Total control social, prevención de las protestas, militarización de los espacios físicos y virtuales, estado de excepción permanente, todo a mejor gloria del capital en estos momentos de su reorganización, siendo los únicos responsables de la enfermedades de la gente y no un pedazo de ARN al cual se le quiere cargar la culpa de la barbarie y criminal actuación del capital.

Ante esto hay que alzarse, rechazar estas propuestas que, tal vez más adelante sepamos con más certeza a que responden, pero de momento denunciar este estado policial y empezar a sentar las bases para una medicina preventiva que junto a la denuncia del envenenamiento de la sociedad por parte del capitalismo, sirva para una autogestión de la salud, pues la explotación, más allá del puesto de trabajo asalariado, se hace patente en todos los ámbitos de la vida, entre ellos, al igual que la “obsolescencia programada”, hay la “dolencia programada”, basada mucha de ella en la ignorancia o la apatía.

Si queremos una sociedad diferente empecémosla a forjar, pero démonos prisa porque el peligro es inminente.

Las pruebas de coronavirus compradas para testar a los trabajadores de la sanidad madrileña no sirven para nada

Un documento interno de la Consejería de Sanidad de Madrid revela que los 100.000 test rápidos de coronavirus comprados por el gobierno autonómico para los trabajadores sanitarios tienen una fiabilidad mucho menor de lo anunciado por el Gobierno regional.

La presidenta, Isabel Díaz Ayuso, aseguró hace un mes que la sensibilidad de las pruebas alcanzaba el 92 por ciento y presentó la operación de compra como un ejemplo de buena gestión frente a los problemas con los que se había topado el Ministerio de Sanidad en operaciones similares. “Los hemos testado con un estudio de microbiología en el hospital de La Paz y nos dan más sensibilidad y confianza que los que nos ha dado el Gobierno”, aseguró entonces Ayuso.

El documento del Servicio de Farmacia de la Dirección Asistencial Sureste, al que ha tenido acceso EL PAÍS, rebaja sin embargo la sensibilidad de los test al 79,4 por ciento y otorga resultados aún menos precisos en los otros indicadores. El 36 por ciento de los positivos, por ejemplo, son en realidad falsos positivos. Y otro indicador, la denominada especifidad —el porcentaje de personas sin anticuerpos que dan por tanto un resultado negativo— asciende al 74 por ciento, por lo que en uno de cada cuatro casos obtiene un falso positivo.

Estos porcentajes también están muy por debajo de lo prometido por el fabricante, que defiende tener una fiabilidad del 85 por ciento al 100 por ciento, según el tipo de anticuerpo e indicador. El documento está fechado en el mes de mayo (aunque no especifica el día) y recoge que las pruebas de fiabilidad han sido realizadas en “un laboratorio de microbiología de la comunidad”.

El Gobierno regional, que el martes declinó ofrecer su versión, pretende extender el uso de estos test a todos los sanitarios, iniciativa que se está topando con resistencias entre los propios trabajadores (y varios hospitales), que dudan de la fiabilidad de estas pruebas y no consideran que sean las que necesitan en un momento en el que el número de sanitarios contagiados no deja de aumentar. Según los datos de Sanidad, ya son casi 44.000 en toda España, y han subido un 40 por ciento en dos semanas.

Estos análisis miden la presencia de los anticuerpos que el organismo produce cuando identifica la presencia de un virus. Los primeros en surgir son los IgM y los últimos, los IgG. Según cuál halle, la prueba puede detectar una infección en curso o una ya pasada.

Los test comprados por Madrid son de Biozek Medical, una compañía de los Países Bajos que en su página web se define como especializada en productos diagnósticos. La empresa no respondió ayer a la petición de información que le hizo llegar este diario. La iniciativa del Gobierno de Ayuso ha causado malestar entre organizaciones sindicales y profesionales de atención primaria de Madrid.

“No tiene sentido extender el uso de unos test que tienen una fiabilidad dudosa y tampoco sirven para sacar datos epidemiológicos, ni modificar tu conducta en el puesto de trabajo”, afirma Rosa Vicente, secretaria de Sanidad del sindicato CSIT. La Comunidad tenía previsto utilizar los test con los 86.000 trabajadores del Servicio Madrileño de Salud, aunque la cifra final iba a ser mucho menor, ya que varios de los grandes hospitales están haciendo este tipo de estudios por su cuenta con las pruebas Elisa, más complejas y fiables. Otros, como el de Getafe, han renunciado en las últimas horas a utilizarlos, según CSIT.

La gestión de estas pruebas ha acabado por provocar una sensación de agravio entre los profesionales de atención primaria (algo más de 13.000). “Al final, test rápidos que no sirven para conocer nuestro estado real frente al virus los van a utilizar solo con nosotros. Mientras, las técnicas de seroprevalencia bien hechas como el Elisa, más fiable, son las que están haciendo al personal de muchos hospitales. No entendemos por qué y qué nos hace diferente al resto de compañeros”, lamenta un facultativo de un centro de salud de Vallecas.

Este malestar ha trascendido en notas como la suscrita por todo el personal del centro de salud de Ibiza, en la capital, en el que también constatan que “estos test no sirven para los profesionales sanitarios” y califican de “discriminación” el uso de distintas pruebas en centros de salud u hospitales. “La evidencia es clara: para estudio de profesionales sanitarios el indicado es Elisa”, concluye el escrito.

Un informe reciente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) no recomendaba este tipo de test rápido entre el personal sanitario al “no ser del todo fiables, como se ha comprobado cuando estos métodos se han evaluado por el Instituto de Salud Carlos III y centros colaboradores”.

José Miguel Cisneros, jefe de servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) y expresidente de SEIMC, considera que “se han generado unas expectativas inadecuadas” con los test rápidos. “Son pruebas que pueden servir para un paciente concreto en una determinada situación, pero no tienen la fiabilidad para el diagnóstico de un profesional asintomático”, afirma.

Para Cisneros, el uso de estas pruebas entre personal tiene incluso “un peligro, que es que alguien se sienta protegido tras tener un resultado positivo al pensar que ya ha pasado la infección”. “Con la fiabilidad de estas pruebas y la incertidumbre que tenemos sobre la inmunidad que deja el virus, todo trabajador debe utilizar siempre los equipos de protección como las mascarillas”, concluye.

https://elpais.com/sociedad/2020-05-05/los-test-usados-con-los-sanitarios-de-madrid-no-resultan-fiables.html

¿Le interesa a China poner el yuan en el mismo lugar del dólar?

Pepe Escobar

Está en marcha un nuevo y radical cambio de paradigma. La economía de Estados Unidos podría reducirse en un 40 por ciento en la primera mitad de 2020. China, que ya ha sido la principal economía del mundo en términos de PPA (paridad de poder adquisitivo) durante los últimos años, podría convertirse pronto en la principal economía del mundo, incluso en términos de tipos de cambio.

El mundo post-confinamiento, que sigue siendo un espejismo, podría necesitar una moneda post-confinamiento. Y ahí es donde entra un candidato serio: el yuan fiduciario digital.

El mes pasado, el Banco Popular de China (PBOC) confirmó que un grupo de los principales bancos han comenzado a probar los pagos electrónicos en cuatro regiones chinas diferentes utilizando el nuevo yuan digital. Sin embargo, todavía no hay un calendario para el lanzamiento oficial del llamado Pago Electrónico en Moneda Digital (DCEP).

El hombre detrás del proyecto es el gobernador del PBOC, Yi Gang. Confirmó que además de las pruebas en Suzhou, Xiongan, Chengdu y Shenzhen, el PBOC también está probando escenarios hipotéticos para las Olimpiadas de Invierno de 2022.

Aunque el DCEP, según Yi, “ha hecho muchos progresos”, insistió en que el PBOC será “cuidadoso en términos de control de riesgos, especialmente en el estudio de los requisitos de lavado de dinero [negro] y ‘conocer a su cliente’ para ser incorporado en el diseño y el sistema del DCEP”.

El DCEP debe ser interpretado como la hoja de ruta de China para un posible, aún más revolucionario, reemplazo del dólar americano como moneda de reserva mundial. China ya está a la cabeza en la carrera por las monedas digitales: cuanto antes se lance el DCEP, mejor será convencer al mundo, especialmente al Sur Global, de que siga su ejemplo.

El PBOC está desarrollando el sistema con cuatro grandes bancos estatales, así como con los gigantes de pago Tencent y Ant Financial.

Una aplicación móvil desarrollada por el Banco Agrícola de China (ABC) ya está funcionando en WeChat. De hecho, es una interfase vinculada al DCEP. 19 restaurantes y establecimientos minoristas, incluyendo Starbucks, McDonald’s y Subway, forman parte de la prueba piloto.

China está haciendo rápidos progresos en todo el espectro digital. Se ha puesto en marcha una Red de Servicios Blockchain (BSN) no sólo para el comercio nacional sino también para el comercio mundial. Según el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), un gran comité supervisa el BSN, incluyendo ejecutivos de PBOC, Baidu y Tencent.

Fuentes bancarias bien conectadas en Hong Kong me dijeron que Pekín no está interesado en reemplazar el dólar americano por el yuan, a causa del interés que tiene el Sur en sortearlo, especialmente ahora que el petrodólar está en coma.

La posición oficial de Pekín es que el dólar estadounidense debe ser sustituido por una cesta de divisas (dólar, euro, yuan, yen) con Derechos Especiales de Giro (DEG) aprobados por el FMI. Esto eliminaría la pesada carga del yuan como única moneda de reserva.

Pero esto puede ser sólo una táctica de distracción en un entorno de guerra de información generalizada. Una cesta de divisas controlada por el FMI siempre implica el control de Estados Unidos, que no es realmente lo que China quiere.

Lo importante es que un yuan digital y soberano puede ser respaldado por el oro. Esto aún no ha sido confirmado. El oro podría ser usado como apoyo directo, como garantía de bonos o simplemente colateralmente. Lo que es seguro es que una vez que Pekín anuncie una moneda digital respaldada por el oro, será como si el dólar americano hubiera sido sacudido por un relámpago.

Bajo este nuevo marco, las naciones no necesitarán exportar más a China de lo que importan para tener suficientes yuanes para comerciar. Y Pekín ya no necesitará seguir imprimiendo el yuan electrónicamente -y artificialmente, como en el caso del dólar estadounidense- para satisfacer las demandas comerciales.

El yuan digital será efectivamente apoyado por la enorme cantidad de bienes y servicios hechos en China, no por un imperio transoceánico de 800 bases [militares]. Y el valor del yuan digital será decidido por el mercado, como en el caso de Bitcoin.

Todo este proceso ha estado en marcha durante años y forma parte de las discusiones que comenzaron ya a finales de la década de 2000 en las reuniones de la cumbre de los Brics, en particular por Rusia y China, la principal asociación estratégica dentro de los Brics.

Teniendo en cuenta las múltiples estrategias para eludir gradualmente el dólar estadounidense, empezando por el comercio bilateral en su propia moneda, Rusia y China, por ejemplo, crearon un fondo de cooperación en yuanes hace tres años.

La estrategia de Pekín está cuidadosamente calibrada, con un enfoque a largo plazo. Además del metódico almacenamiento de oro en cantidades masivas (al igual que Rusia) desde hace siete años, Pekín ha estado haciendo una campaña para un mayor uso de los DEG [Derechos Especiales de Giro del FMI], teniendo cuidado de no posicionar al yuan como un competidor estratégico.

Pero hoy en día, el ambiente post-confinamiento se perfila como ideal para que Pekín actúe. Incluso antes de que comenzara la crisis de Covid-19, el sentimiento predominante entre los dirigentes es que China está bajo un ataque a gran escala del gobierno de Estados Unidos. La Guerra Híbrida, que ya está alcanzando su punto álgido, implica que las relaciones bilaterales sólo se deteriorarán, no mejorarán.

Así pues, aunque tenemos a China como la mayor economía del mundo, tanto en términos de paridad de poder adquisitivo como de tipos de cambio, sigue siendo la mayor economía de más rápido crecimiento, excepto en el primer semestre de 2020; es productiva, innovadora, eficiente y está en vías de alcanzar un nivel tecnológico más alto gracias al programa “Made in China 2025”, y fue capaz de ganar la “guerra popular” contra el Covid-19 en un tiempo récord. Todos los elementos necesarios parecen estar en su sitio.

Pero también hay un poder blando. Pekín debe tener al Sur Mundial de su lado. El gobierno de Estados Unidos es muy consciente de ello; no es de extrañar que la actual histeria tenga como objetivo demonizar a China encontrándola “culpable” de todos los cargos -no probados- de alentar y mentir sobre Covid-19.

Una de las principales ventajas de un yuan digital soberano es que Pekín no necesita hacer circular un yuan de papel, lo que, por cierto, queda relegado a un segundo plano en la propia China, porque prácticamente todo el mundo se está pasando al pago electrónico.

El yuan digital, usando la tecnología “blockchain” (*), circulará automáticamente, pasando por alto el casino mundial financiado y controlado por Estados Unidos.

La cantidad de moneda digital soberana es fija. Esto en sí mismo elimina un azote: la flexibilización cuantitativa (QE) y el dinero de helicóptero. Y hace de la moneda digital soberana el medio de intercambio preferido, con transferencias de moneda sin obstáculos geográficos y, como guinda del pastel, sin que los bancos cobren comisiones escandalosas como intermediarios.

Por supuesto, habrá oposición. Como en la demonización en curso de la China neo-orwelliana, por alejarse del Bitcoin y las criptomonedas, para liberarse de una estructura centralizada. Habrá aullidos de horror en el PBOC potencialmente capaz de incautar los bienes digitales de cualquiera o cerrar una cartera si el propietario no está de acuerdo con el PCCh [Partido Comunista de China].

China está a bordo, pero Estados Unidos, el Reino Unido, Rusia y la India también están a punto de lanzar sus propias criptomonedas. Por razones obvias, el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el banco central de los bancos centrales, es muy consciente de que el futuro se juega ahora. Sus investigaciones con más de 50 bancos centrales son inequívocas: estamos frente a un “big bang”. ¿Pero quién ganará el primer premio?

https://www.strategic-culture.org/news/2020/05/05/get-ready-for-the-next-game-changer-the-digital-yuan/

(*) “Blockchain” o cadena de bloqueo es un método digital de cifrado que registra una determinada transacción comercial.

Más información:
– China elimina al dólar de las transacciones bursátiles
– El Banco de Rusia suspende sus compras de oro en el mercado interior

‘Muerto el perro se acabó la rabia’ (la verdadera historia del rifle sanitario)

Matanza de reses mexicanas en 1947
Juan Manuel Olarieta

A pesar de las leyendas sobre los búfalos y las praderas del “salvaje oeste” de Estados Unidos, hasta 1947 el país importaba ganado vacuno de México, uno de los más pujantes sectores económicos al sur de Rio Grande.

La balanza de pagos iba bien para México y mal para Estados Unidos, por lo que tuvieron que inventarse una “epizootía”, o sea, una especie de epidemia en la cabaña ganadera, gracias a la cual exterminaron más de un millón de cabezas de ganado.

Fue entonces cuando se acuñó la expresión “rifle sanitario”, que ha pasado a la historia. La balanza de pagos cambió de signo y fue México quien tuvo que importar carne procedente de los ganaderos gringos.

Si pasamos de la medicina a la veterinaria, el debate científico sobre las enfermedades contagiosas no cambia demasiado y el económico y político tampoco. Junto al conocimiento (y a su tergiversación) hay intereses económicos imperialistas, clases sociales y luchas de clases. Un aspecto de la cuestión que no se puede analizar separadamente del otro, por más que los “puros” se empeñen en decir otra cosa.

Lo mismo les ocurre a ciertos “marxistas auténticos”: deberían prestar un poco de atención a este tipo de asuntos porque el “rifle sanitario” propició uno de los mayores levantamientos campesinos desde los tiempos de Revolución Mexicana de 1910.

La historia del “rifle sanitario” empezó como empiezan siempre estas historias: hay una epidemia de ganado que viene de fuera. El mal siempre llega de lejos. Estados Unidos responsabiliza a México que, a su vez, responsabiliza a la importación de cebúes brasileños que los ganaderos querían cruzar con la especie autóctona para mejorarla.

Cuando en Texas aparecieron los primeros síntomas de glosopeda (o fiebre aftosa, que también se imputa a un virus) en los rebaños, Estados Unidos exigió que una partida de sementales brasileños permanecieran en cuarentena en la isla de Los Sacrificios, frente al puerto de Veracruz, donde los habían desembarcado. Además, prohibió la importación de ganado mexicano.

A su vez, México declaró el estado de emergencia e impuso la cuarentena. Fue un descalabro para la economía mexicana, que anualmente exportaba cerca de 800.000 reses a Estados Unidos.

Si bien se detectaron algunos casos de fiebre aftosa en determinados ranchos, tanto en México como en Estados Unidos, los cebúes brasileños no tenían nada que ver. No sólo pasaron la cuarentena normalmente sino que en Brasil no detectaron ni un sólo caso positivo en las regiones de donde salieron las partidas de cebúes.

La epizootía mexicana de 1947 era benigna y tenía tratamiento veterinario. A pesar de ello, Estados Unidos impuso a México el exterminio implacable de su cabaña, es decir, no sólo del ganado enfermo sino también del sano, con el conocido pretexto del “contagio”.

La diferencia entre las enfermedades humanas y las del ganado es que en este segundo caso al enfermo se le puede matar ¿Para qué curar si es más barato matar? El plan de Estados Unidos era exterminar la tercera parte de la cabaña mexicana: 4,5 millones de cabezas de ganado.

La resistencia campesina no tardó en manifestarse y al principio los matarifes tuvieron que recorrer los pueblos acompañados de tropas del ejército. Pero la represión no sofocó los levantamientos, que subieron de tono. Los veterinarios y técnicos tuvieron que marcharse de algunos estados, como Guerrero y Michoacán. Comenzaron las redadas y encarcelamientos, mientras los panfletos que circulaban de mano en mano denunciaban a los “capitalistas, únicos beneficiarios del rifle sanitario, ya que, sin animales no se podrá trabajar la tierra y tendrá que ser vendida por un mendrugo de pan”.

El levantamiento campesino conduce a la lucha armada y los enfrentamientos con el ejército se multiplican. En junio de 1947 un veterinario, un oficial del ejército y seis soldados fueron ejecutados por los campesinos en Senguio, en el estado de Michoacán. El propio gobernador del estado, un general del ejército a la vez que político corrupto, fue víctima de un atentado.

Ante la resistencia de los campesinos, el gobierno federal tuvo que acabar con el exterminio del ganado, primero en Michoacán y luego en toda la República.

Por más que hubiera casos de fiebre aftosa en el ganado, tanto mexicano como estadounidense, la campaña del “rifle sanitario” no fue promovida por un criterio científico sino económico y político, acabando de la misma manera que empezó: no por un criterio científico sino por la resistencia popular al exterminio de los medios de vida del campesinado mexicano.

Bibliografía:

– J.M.Cervantes Sánchez, La fiebre aftosa y el desarrollo moderno de la medicina veterinaria mexicana (1946-1955), Montalbán, 2003
– José Carmen Soto Correa: El rifle sanitario, la fiebre aftosa y la rebelión campesina, Instituto Politécnico Nacional, México, 2009.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies