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Los científicos recomiendan a los gobiernos que dejen de hacer tests de coronavirus

Un informe de la oficina científica del gobierno británico, publicado en junio por Sage, estima que la tasa de falsos positivos puede llegar al 2,3 por ciento.

No obstante, un estudio reciente de la revista British Medical Journal (BMJ) indica que la tasa de falsos positivos es aún mayor, alrededor del 5 por ciento.

Por su parte, un equipo de microbiólogos escoceses confirma en otro artículo publicado por la misma revista que, en efecto, la tasa de falsos positivos es mayor en un contexto, como el actual, de baja prevalencia de la epidemia.

Los científicos recomiendan, en consecuencia, que los gobiernos pongan fin a los tests masivos, porque carecen de sentido en este momento, ya que contribuyen a crear la ilusión de una epidemia y dan lugar a medidas contraproducentes (*).

“Las pruebas de detección a gran escala en épocas de baja prevalencia pueden hacer más mal que bien y algunas de estas estrategias deben suspenderse temporalmente”, afirman en su artículo.

Los científicos escoceses señalan que la especificidad de las pruebas PCR depende del nivel de exigencia que se le pide. Dan resultados positivos cuando el sujeto ya no tiene la enfermedad, es decir, crea una impresión falsa de infección.

De esa manera, la epidemia es el cuento de nunca acabar porque cuantas más pruebas, más falsos positivos, más brotes, segundas y terceras olas.

(*) https://www.bmj.com/content/369/bmj.m1808/rr-22

La polémica de la ciencia española

En 1876 el krausista Gumersindo de Azcárate publicaba una serie de artículos en uno de los cuales hacía mención del papel negativo que, a su modo de ver, había desempeñado la intolerancia sobre nuesta cultura. Sus palabras exactas fueron: «Según que, por ejemplo, el Estado ampare o niegue la libertad de la ciencia, así la energía de un pueblo mostrará más o menos su peculiar genialidad en este orden, y podrá darse el caso de que se ahogue casi por completo su actividad, como ha sucedido en España durante tres siglos».

Lo que afirma Azcárate -en La Revista de España– es que cuando el Estado no ampara la libertad no puede darse un desarrollo científico y eso es lo que ha ocurrido en España durante los tres últimos siglos. Esta afirmación que, en principio, carecía de mayor trascendencia -hubo anteriores artículos verdaderamente «duros» a este respecto, como los de Gaspar Núñez de Arce o el matemático y futuro Nobel de Literatura José Echegaray-, al menos Azcárate no se la quiso dar, no pasó inadvertida para otros celosos y vigilantes ojos. Un catedrático de la Universidad de Valladolid, Gumersindo Laverde, escribió a su joven amigo (de veinte años) Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) haciéndole ver que el aserto de Azcárate constituía una ofensa contra la religión católica a la que acusaba de haber cercenado toda actividad intelectual en España durante los siglos XVI, XVII y XVIII (en realidad, Azcárate estaba pensando en el XVII, XVIII y XIX).Por ello, le instaba a escribir una réplica. Es la llamada «segunda polémica de la ciencia española».

Menéndez Pelayo elabora un trabajo donde no sólo defiende a la Iglesia española, sino que rechaza que la Inquisición hubiera ejercido una acción negativa en el terreno cultural; es más: la defiende como una institución que preservó el espíritu genuino del pueblo español.Como ruido cósmico de fondo estaba la primera polémica habida en 1782 cuando el enciclopedista Masson de Morvilliers, a la pregunta ¿qué se debe a España?, contestaba que la aportación de España a la ciencia era prácticamente nula. Más que un ataque general a España, Masson hacía una crítica a las instituciones feudales absolutistas y al Antiguo Régimen, imperantes en España.Si esta polémica dividió a España, la España instruida, se sobreentiende, entre los renovadores y los partidarios de la tradición, como trasfondo ideológico, la segunda polémica lo hizo entre quienes pensaban, como Manuel de la Revilla, Salmerón, Núñez de Arce, Vidart (militar), que la intolerancia religiosa había asfixiado la actividad intelectual desde el siglo XVI, y quienes, como Menéndez Pelayo, Laverde, Juan Valera, Leopoldo Alas («Clarín») y otros, negaban la mayor, es decir, entre partidarios del progreso, como los krausistas, positivistas y neokantianos, y partidarios de la reacción, como el neotomismo que veía en la escolástica el principio y fin de lo mejor de la intelectualidad española de todos los tiempos; incluso criticaron a Menéndez Pelayo por no condenar el Renacimiento que veían como paganizante.La entrada del darwinismo ya sería el non plus ultra.

Controversias de análogas características tuvieron lugar por las mismas fechas en otras latitudes, no fue un fenómeno privativo de la piel de toro. Pero no hubo eruditos de talla como Menéndez Pelayo que reivindica, sin medias tintas, la intolerancia propia de espíritus valientes (que ratificaría en su «Brindis del Retiro» en 1881 en homenaje a Calderón), el dogmatismo, pues la verdad ha sido revelada por la Providencia, o el rechazo a lo extranjero (krausismo, positivismo), ya que de él vienen los males. Para el montañés (nació en Santander donde también murió con 55 años), ciencia y teología vienen a ser lo mismo, pero aquella subordinada a ésta.

Vayan esta pocas líneas como complemento de las cuatro entregas que hemos ofrecido, entre lo jocundo y lo ditirámbico, para solaz del lector avisado.

 

Excepto los muertos, todo es mentira en esta pandemia

Soy consciente que la tendencia general es endosar a Gobierno y comunidades autónomas ocultamiento, por subestimación, del verdadero número de fallecidos por Covid-19. No comparto totalmente este enfoque y, por el contrario, considero que las defunciones por Covid-19, incluso en infectados “confirmados” (30% de falsos positivos posibles, Sin Hang Lee, “Journal of Geriatrics and Rehabilitation”, 17/07/2020), son menos que las oficiales. Si cabe, esto es aún más grave al apuntar a muertes en exceso de personas no infectadas, fragilizadas y desatendidas. La mayoría de exceso de muertes (respecto a la media de defunciones del mismo periodo de los últimos años) se debe a otras causas.

En primer lugar, el «syndrome de glissement-abandon» (dejarse ir) o muerte «psychogène» (Jean Carrié, 1952) en personas mayores que durante la epidemia se sintieron, con razón o sin ella, traumáticamente abandonas a domicilio, hospital o residencias (fallecen en tres semanas); en segundo lugar, el terror a infectarse en el hospital de personas con patologías graves, para todos los efectos huidas, que al no recibir seguimiento, intervención ni atención urgente fallecieron (y las que fallecerán).

Así las cosas, del Informe n°36 del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), “Situación De Covid-19. Casos diagnosticados a partir 10 de mayo” obtenemos conclusiones demoledoras relativas a la estrategia y directrices de política sanitaria impuestas por el Gobierno y CC.AA. en aras de minimizar el número de muertos causados por la epidemia en curso. Se trata de una encuesta epidemiológica de casos confirmados. Abstracción hecha de falsos positivos, los casos reales, de haberse hecho más test, serían a buen seguro el doble lo cual haría caer mecánica e imparablemente la tasa de letalidad al 0,3%-0,4%.

En la Tabla 4 del susodicho informe (distribución por grupos de edad) confeccionada por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) con los casos de Covid-19 por nivel de gravedad notificados a Renave con inicio de síntomas y diagnóstico posterior al 10/05/2020 (23/07/2020, fecha de la extracción de datos) se observa que hubo en total 228 defunciones por 35.482 infectados. Obtenemos una tasa de letalidad de 0,6% (228/35.482=0.006=0,6%). Esta tasa discrepa incontestablemente de la que se obtendría para la población general con el número de fallecidos (casi 45.000 confirmados y sospechosos) por Covid-19 estimados por nuestros colegas de «El País» (26/07). EP, Johns Hopkins University, INE, SCIII, deben revisar sus cifras, al copiarse entre sí repercuten los errores. Hay que orientarse siempre por la tasa de letalidad. La pertinente es la aquí calculada (por exceso).

Un primer estudio (26/04) de cuatro investigadores universitarios estimó la tasa de letalidad española en 3,1% contabilizando aproximadamente 38.000 fallecidos en cálculo deslizante. El Ministerio de Sanidad, en el momento de la publicación de la insostenible investigación, proponía 23.822 muertos (28/04). La discrepancia provenía de considerar fallecidos por Covid-19 prácticamente todas las muertes en exceso a partir de los informes del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) elaborados por el ISCIII. Los cálculos eran tan chocantes que con 32 infectados obtenían un fallecido. El estudio nacional de seroprevalencia llevado posteriormente a buen término por el ISCIII es más solvente pero también adolece de graves limitaciones a pesar de haber sido publicado por «The Lancet» (6/07/2020).

Los autores del estudio lo reconocen elegantemente. La tasa de letalidad que obtienen sigue siendo excesivamente elevada (1,14%). Sin embargo, al haber confirmado el estudio del ISCIII la elevada seroprevalencia del personal sanitario disponían de todos los elementos para una estimación robusta. Es cierto que un muestreo aleatorizado, representativo de la población española, debe tener en cuenta criterios de sexo, edad, categoría socioprofesional, región, renta, talla de la aglomeración, etc. Estos criterios no los cumple en su totalidad el colectivo de sanitarios pero se pueden aproximar bastante bien. Con cifras oficiales, la tasa de letalidad entre profesionales sanitarios (52.500 infectados hasta el 25 de junio) puede estimarse en el 0,13% para un rango de edad entre más de 20 y menos de 70 años. Si ponderamos con la tasa de letalidad para la población entre 0 y 20 años obtenemos aproximadamente una tasa de letalidad de 0,11% en el rango 0-70 años. Finalmente, teniendo en cuenta la tasa de letalidad de mayores de 70 años obtenemos una estimación global de 0,5%-0,6%, en consonancia con la que se desprende del informe del CNE arriba referenciado.

Viene ahora lo más inquietante. En la susodicha Tabla 4 se observa que solamente en los rangos 70-79 años y más de 80 se constatan más defunciones que estancias en la UCI. En los de más de 80 años el dato es aterrador: de 781 pacientes hospitalizados solo 20 pasaron por la UCI pero se registran 150 fallecidos. Con una prognosis correcta, dada la sintomatología tan brutal en fase severa (neumonías especificas y «tormentas de citocinas») es dudoso que los 130 pacientes hospitalizados, de más de 80 años, que fallecieron sin pasar por la UCI muriesen por el Covid-19. Habida cuenta que se los reportó infectados se les asignó esa causa de muerte. Además, una cosa es haber sido infectado por el Sars-CoV-2 y otra, bien distinta, morir de ello. Uno puede padecer cáncer y fallecer de un ataque al corazón o una peritonitis sobre todo si ha sobrepasado la esperanza de vida teórica. Entonces ¿de qué fallecieron? Fallecieron del “syndrome de glissement-abandon”: no es el virus el que mata sino la situación resentida. La tristeza, la pena, el desamparo que invade a los mayores en el hospital (o residencias o a domicilio) les resulta fatal, no el virus (o no siempre).

En síntesis, tomando en cuenta falsos positivos, tasa de letalidad discrepante con exceso de muertes por el Covid-19 (confirmadas y sospechosas), muertos por distintas dolencias que en vida, aterrorizados, no acudieron al hospital para no infectarse y fallecidos por “syndrome de glissement-abandon” estimo entre 20.000-24.000 los fallecidos directamente por Covid-19. Siguen siendo muchos, ciertamente, pero no son menos los no infectados que no supimos salvar.

https://www.abc.es/opinion/abci-juan-jose-calaza-excepto-muertos-todo-mentira-202008142141_noticia_amp.html

Más información:
– Dossier coronavirus

La desestabilización de Bielorrusia sigue el guión establecido

Miles de manifestantes se han reunido hoy en Minsk para protestar contra los resultados electorales que mantienen a Alexander Lukashenko en la Presidencia de Buelorrusia.

Las protestas se suceden desde que la oposición perdió las elecciones hace una semana.

Lukashenko ha hablado por teléfono con Putin sobre la situación. Unos minutos antes, el Presidente bielorruso dijo que quería hablar con Putin sobre la “amenaza” que se cierne sobre su país y “toda nuestra región”, una señal de que la tensión sigue siendo alta entre ambas partes.

El bielorruso sostiene que las manifestaciones ponen en peligro el Tratado de Unión entre Rusia y Bielorrusia. Según Lukashenko, su país se enfrenta a una “revolución de colores” como las que se han producido en Rusia y en otros países de la antigua URSS en los últimos 20 años, con “elementos de interferencia externa”.

No obstante, rechazó “toda mediación extranjera”, refiriéndose a un plan propuesto por Polonia, Lituania y Letonia, miembros de la Unión Europea vecinos de Bielorrusia. Washington y sus secuaces en Varsovia llaman al gobierno de Minsk a dialogar “con la sociedad civil”, en referencias a los caballos de Troya internos que ellos manejan.

La cabeza visible de dicho caballo es Svetlana Tijanovskaia, que se ha instalado en Lituania para dirigirt la desestabilización, desde donde ha convocado las manifestaciones de este fin de semana.

Es la Guaidó bielorrusa. Obtuvo en las urnas el 10 por ciento de los votos en la segunda vuelta y ha anunciado la creación de un comité para organizar el “traspaso de poderes” tras un “diálogo” con el gobierno actual.

Para acompañar la desestabilización, la Unión Europea ha acordado nuevas sanciones contra Minsk.

¡Amemus patriam! Serventesio patafísico a lo Jarry (y 4)

El nombre de Iberia no procede de Asia, como se ha dicho por ahí, sino de aquí: Megathenus, Josefo y Estrabón dicen que los íberos transportados a Oriente por Sesostris y Nabucodonosor dieron nombre a la Iberia Asiática, colonización española en el Cáucaso que citan también Apolodoro, Avieno, Prisciano y Sócrates el historiador. Hércules llevó una colonia de sicarios íberos al Palatino, que fue origen de Roma y dieron nombre a la Italia meridional de Sicania, hoy Sicilia; los oscos, amcos y euscos, que son los mismos vascos, formaron las tres confederaciones etruscas o vascas de Italia antes de la dominación gala. Hablando de vascos, fue Elcano de Guetaria quien diera la vuelta al mundo y, de paso, demostrara su redondez, en una nao de 102 toneladas, descuadernada, y que con 19 espectros llegan a Sanlúcar de Barrameda. ¿Descubrió Cook el archipiélago de las Sandwich? Rotundamente no: fue Gaetán, como Torres dio su nombre al Estrecho austral(iano). Los españoles del siglo XVI descubrieron la isla hawaiana de Honolulú, y no Cook (donde, por cierto, muriera de mala manera y peor postura). Fue Irlanda descubierta y civilizada por los españoles en tiempos de los celtas, que colonizaron Galicia, cuyo rey Breogán la señaló desde la gigantesca Torre de Hércules de La Coruña, verificando la segunda incursión San Vicente Ferrer, que bautiza con su nombre la tierra próxima al nefando islote de Blasket, tumba, ay, de la Armada Invencible. Las Canarias, en fin, fueron asimismo descubiertas por los navegantes catalanes de 1414. Pedro Ruiz remonta el Nilo y Páez la Abisinia siguiéndoles, después, a los cardadores de lana los ganadores de fama como Livingstone y Stanley. ¡Así se escribe la Historia, señores!

¿Le leyenda negra? Filfa, envidia. ¿Acaso fuimos nosotros quienes aguillotinaron a Lavoisier o encarcelaron a Galileo o Luis Vives, abrasaron a Servet, Bruno, Juana de Arco o Savonarola? ¿O amargaran la vida de Parmentier cuando propagaba la alimenticia patata por creerla causa de lepra y odiaron a Le Bon por haber descubierto el gas de alumbrado? ¿Hablamos de física? Bien, sépase que 72 años antes (nosotros siempre «antes»; el extranjero, a lo más, «perfecciona» lo nuestro) de que los hermanos Montgolfier, en 1709, se elevaran en globo, ya lo hizo Guzmán en su passarola o globo henchido de aire caliente ante la Corte de Lisboa. ¿Sería osadía decir que Torres Quevedo fue el Edison español, iniciador de la telemecánica? Se habló de Lindbergh, el aviador americano (un nazi, por cierto) y su hazaña, pero nadie de el capitán Jiménez y su «raid» París-Madrid en cinco horas y veinte minutos. O el vuelo del Plus Ultra con Franco (Ramón) y sus compañeros atravesando el Atlántico desde Palos a la Argentina. O Galarza que vuela hasta Manila. Juan de la Cierva inventa su autogiro que necesita poco espacio para aterrizar y esta es su ventaja. En química ahí está la Escuela de Vergara donde Elhuyar descubriera, junto con su hermano, el tungsteno o wolframio.

Me dicen que pare y no abrume y no siga, que tome aliento al menos. Mas ¡vivedios! que no callaré sin citar al catalán Eximenis quien estableciera una estigmatología criminal muchos siglos antes (1389) de Lombroso o la dactiloscopia perfeccionada por Oloriz y su obra sobre la identificación de los delincuentes. ¿No sería un crimen de lesa patria terminar este vademécum (?) sin nombrar al padre de la Toxicología el mallorquín Mateo Orfila? ¿Olvidaremos irresponsablemente a Seoane y Argumosa en su peritaje de 1855 relativo al famoso asunto de las llagas de Sor Patrocinio? Fue Vives, iniciador del psicologismo científico, quien tratando de vesania pide para los locos mejor trato y que no se les atosigue y martirice porque son enfermos. Hubo quien demostrara que fue el sabio catalán Mariano Cubí y Soler, frenólogo que impartiera lecciones en Barcelona y América, el verdadero precursor de Lombroso pues ya en 1840 exponía la teoría del criminal nato como hoy se descubre sin empacho ni repulgos el… «delito potencial» de quien tirando una piedra puede pasar a mayores. Ante todo, prevención.

¿Quienes creen ustedes que inventaron la camisa y el tenedor? ¡¡Nosotros!! Fue Jaime I el que ordenó la monda de cloacas y acequias y reglamentó las mancebías y Fernando VI declaró obligatorias las morberías (cuarentenas), hoy de triste actualidad, con motivo de una horrible peste del siglo XV. De ahí los hospitales de San Lázaro (lazaretos).

Resista el lector, haga un último esfuerzo y lea esto que sólo gente de escaso caletre tacharía de poca enjundia. Hablamos de cocina de la que hoy blasona tanto pazguato. Se habla de la «tortilla francesa»; pues bien, de eso rien de rien, ná de ná; la fórmula la dio Martínez Matiño, cocinero de Felipe IV, en 1637, llamándola «tortilla de Cartuja». Lo que pasa es que la invasión napoleónica les facilitó más platos nuestros por los completos recetarios de conventos como el de Alcántara y manuscritos regionales que usurparon, las noticias llevadas por la emperatriz Eugenia de Montijo, por Alejandro Dumas en su viaje (sopa de ajo, lengua estofada, gallina en pepitoria, pollo con tomate y pimiento, cocido madrileño, etc.). Los benedictinos tenían multitud de fórmulas para guisar perdices y faisanes, modo de aderezar el bacalao, su hígado de pato o foie-gras y sus trufas pasaron la frontera en el regreso napoleónico de 1807, el «consumido» o consommé, famosos sus chorizos sin rival, migas y gazpachos. ¿Se sabe que «nuestros» árabes introdujeron el higiénico uso de manteles y servilletas para las comidas, los pañuelos de hilo para sonarse, el lavatorio de manos antes y después de comer, la vajilla de cristal, los cubiertos, los helados, las confituras y los perfumes? ¿Y quién trajo de América la patata, el tomate, el pimiento, el chocolate y el cacao? ¡Nosotros, cojones! Como veo que pierdo decoro, lo dejaremos aquí. Vale.

El blog MPR abandona blogger para evitar posibles censuras

El blog Movimiento Político de Resistencia será migrado a partir del lunes a su nuevo servidor y dominio , con nuevo diseño y utilidades, tras detectarse en las publicaciones de esta web caídas en el nº de visitas y bloqueos a noticias relacionadas con el coronavirus.
La web, nacida en 2012, suma según el contador de blogger 7,8 millones de visitas, con una media diaria en los últimos días de 15 mil nuevos visitantes, principalmente de España, Argentina y Estados Unidos.
La nueva ubicación y diseño, si bien respeta la estructura «blogger» en cuanto a su sencillez y fácil lectura, incorpora adaptación a dispositivos móviles y estructura de enlaces para transmitir fácilmente los artículos en redes sociales.
Todos los artículos han sido ya migrados y preservados, y subidos al nuevo servidor, por lo que quien conserve los viejos enlaces será redirigido automáticamente a la nueva web, sin necesidad de tener que hacer búsquedas de contenido. Asimismo, quien acceda a este blog será también redirigido a la nueva ubicación.
Es posible que durante la mañana del lunes haya algunos problemas de acceso debido a la demora en la actualización de los enlaces, pero a partir de las 13 horas (horario de España), la nueva web estará plenamente operativa.

Los 22 menores de Corcubión no estaban apestados, pero a nadie le importa nada

Los médicos se han vuelto tan histéricos con el coronavirus que han pasado a ejercer unas funciones represivas que ni la policía se atrevería.

Lo peor es que han contagiado su histeria a los telespectadores, víctimas de ataques de fobia que les llevan a agredir a sus semejantes.

Ha ocurrido esta semana en Corcubión, Coruña, donde el típico “brote” puso en la picota inquisidora a un grupo de 22 menores y les ha amargado las vacaciones, a ellos y a sus familiares.

Un menor de Santiago que estaba pasando sus vacaciones en Corcubión dio positivo a los famosos tests infalibles, lo que desencadenó una cadena de pesquisas por parte de los celosos rastreadores.

Violando todos sus derechos fundamentales, el joven tuvo que entregar los teléfonos de los amigos con los que había estado a los gorrillas contratados por el Sergas, el servicio gallego de salud.

A partir del hilo los vigilantes jurados de la salud pública siguieron la pista que les condujo a los 22 menores, la mayoría de Corcubión, pero otros también de A Coruña, Valencia, Madrid…

Los gorrillas llamaron por teléfono a los menores pasando por encima de las familias porque, ¿a quién les importan esas pequeñas minucias legales frente a un problema tan serio de salud?

Los sabuesos les indican a los menores que debían encerrarse a sí mismos en cuarentena hasta conocer el resultado de las pruebas. Les importó un bledo que en las casas hubiera personas mayores, es decir, que pasaron ampliamente del riesgo de contagio.

Luego los llamaron para realizar las pruebas infalibles de coronavirus en el Centro de Salud de Corcubion, siempre sin contar con sus familiares.

Al enterarse del desaguisado, las familias empiezan a llamar a todas partes tratando de saber el resultado de las pruebas infalibles.

Como vivimos una pandemia televisada, el brote trasciende a la pequeña pantalla y los vecinos del pueblo entran en pánico al tener que convivir cerca de unos jóvenes apestados e irresponsables.

Después de muchas llamadas telefónicas las familias se enteran, por fin, de los resultados: todos negativos, naturalmente. Pero eso, ¿a quién le importa? Ya te han amargado las vacaciones y, si no pones remedio, te amargarán el resto de tu vida.

https://www.quepasanacosta.gal/articulo/corcubion/22-rapace-sofren-corcubion-consecuencias-rumores-arredor-do-coronavirus/20200811110946121199.html

Miles de mujeres republicanas fueron vejadas y violadas, incluso después de ser asesinadas por los franquistas

La arqueóloga, antropóloga forense e investigadora de la Universidad de Ámsterdam y de la Universidad de Extremadura Laura Muñoz-Encinar ha expuesto en su tesis  “Descubriendo la represión de género: un análisis de la violencia sufrida por las mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco en el suroeste de España” (*), como durante la Guerra Civil y la dictadura, miles de mujeres fueron vejadas, violadas, torturadas y asesinadas, y a diferencia de los hombres, sufrieron además otro tipo de represión de carácter sexista incluso después de la muerte por ser mujeres.

La antropóloga forense ha realizado un análisis basado en historias de mujeres víctimas, que sufrieron humillaciones físicas y psicológicas, y en fosas comunes con cuerpos de mujeres. Argumentando que las diferentes represiones fueron motivadas por la percepción de las mujeres como ciudadanas de segunda clase y por tanto inferiores a los hombres.

Testimonios orales y archivos históricos han documentado multitud de acciones represivas asociadas al género: se ejercía una posición dominante contra ellas en base a descalificaciones y amenazas para establecer una superioridad masculina. En su cuenta de Twitter Laura Muñoz-Encinar recoge parte de su tesis.

La investigadora explica que ideólogos franquistas, como Vallejo-Nájera,  “consideraban a las mujeres seres inferiores y volubles, que hacían uso de las revoluciones sociales para dar rienda suelta a sus latentes apetitos sexuales, convencidos de su crueldad, perversidad innata y criminalidad natural”.

Para los franquistas el feminismo y las políticas de igualdad introducidas durante la Segunda República caracterizaban “la creciente corrupción de la mujer, castigadas por actuar de forma impropia a su género hasta el punto de que roja adquirió el significado de no-mujer“, añade.

Esta superioridad y valoración subordinada del género femenino fomentó los castigos como consecuencia de su actividad política durante la República o porque eran esposas, madres y hermanas de republicanos.

Las investigaciones se han llevado a cabo a través de exhumaciones de fosas comunes que han aportado datos sobre los centenares de mujeres de las que no existe registro documental.

Los distintos tipos de castigo podían ser físico, a través de la ejecución, tortura y violación primero durante la guerra y luego en las cárceles de Franco, y psicológico, exponiéndolas públicamente con el cabello rapado y desnudas o semidesnudas, tras haber ingerido aceite de ricino, con el objetivo simbólico de “expulsar al comunismo de sus cuerpos”.

“Durante la ocupación militar numerosas mujeres fueron violadas y ejecutadas”, en muchas ocasiones embarazadas, como en Llerena o en Fregenal de la Sierra.

En ocasiones, la vejación de las víctimas continuaba tras la muerte. Varias mujeres fueron enterradas desnudas entre dos varones, con un alto componente simbólico. Paralelamente, en áreas de retaguardia numerosas mujeres eran “paseadas y enterradas en fosas en cunetas o sacadas de las cárceles en la que habían permanecido sin ninguna garantía procesal”.

“En las fosas hemos encontrado un patrón distinto sobre cómo acaban los hombres y las mujeres dentro de un mismo depósito. Generalmente, las mujeres fueron las últimas en ser introducidas dentro de las fosas y se solían depositar en la misma área”.

Tras la guerra muchas mujeres confiaron en las palabras de Franco y volvieron a sus pueblos, pero fueron detenidas de forma inmediata, como la maestra Matilde Morillo, al descender del tren con sus hijas. Torturada, violada y ejecutada. “Su cuerpo permanece aún desaparecido. Al amanecer los perpetradores regresaron con el abrigo de Matilde en la punta del fusil a modo de bandera, como si de un trofeo se tratase”

En el caso de Matilde y de otros tantos cuerpos hallados, Muñoz-Encinar tuvo un gran problema: la identificación de las víctimas. Puesto que en múltiples ocasiones no hay registro alguno de las personas ejecutadas, así como tampoco del lugar donde fueron enterradas, la posibilidad de reconocer a las víctimas se vuelve remota. “Con Matilde, hay una clara intención de ocultar su violento destino en la documentación oficial. Esto es también el caso de muchas otras víctimas de la ‘justicia de Franco’”.

“El porcentaje de mujeres asesinadas es inferior al número de varones. La violencia específica ejercida sobre el cuerpo de las mujeres estuvo basada en el fin purificador del franquismo y la política de deshumanizar a las mujeres antifascistas”, explica la antropóloga.

A algunas mujeres les faltaban pertenencias personales, que probablemente se perdieron durante la tortura o fueron retirados para usarse como trofeo

En relación a la arqueología, las pertenencias personales registradas en fosas comunes incluyen artículos relacionados con actividades e identidades profesionales relacionadas con la mujer. Algunas mujeres de las fosas comunes les faltaban algunos elementos de la ropa y las joyas. Estas pertenencias personales probablemente se perdieron durante el maltrato al que fueron sometidas las mujeres antes de ser asesinadas, en el que el abuso sexual fue recurrente, o como significado simbólico, por ejemplo el caso del abrigo de Matilde Morillo en Castuera, podrían haber sido retirados de las víctimas y utilizados como trofeo por los perpetradores.

La investigadora Laura Muñoz-Encinar, concluye su tesis con una cita del libro Individuas de dudosa moral: la represión de las mujeres en Andalucía, de Pura Sánchez: “Las mujeres eran consideradas como un cuerpo, un territorio donde los hombres proyectaban sus deseos de victoria o dominación. La materialización de esta violenta represión hizo visible simultáneamente, en un mismo gesto, la victoria de los vencedores y la sumisión de los derrotados”.

(*) https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00438243.2020.1740775

Nueva Zelanda internará a la fuerza en ‘albergues de cuarentena’ a los apestados y a sus familiares

El miércoles el gobierno de Nueva Zelanda anunció que internará a todos los “casos” de infección de coronavirus “en un albergue de cuarentena”, uno de tantos eufemismos creados de la nada para justificar la ley marcial.

El Director General de Salud, Ashley Bloomfield, lo explicó en una rueda de prensa, a pesar de que hasta la fecha, Nueva Zelanda sólo tiene 36 “casos” de infección por coronavirus.

Eso no ha impedido que el gobierno confine a Auckland, la ciudad más grande del país.

Las leyes sanitarias son como la Ley de Peligrosidad que el franquismo aprobó en 1970. Encierran a las personas por ser “peligrosas” y para justificarlo le cambian el nombre a las cosas. Las cárceles y los campos de concentración se convierten en albergues o en centros de salud. El lugar de los carceleros lo ocupan los médicos o quizá esa nueva estirpe de policías sanitarios a la que llaman “rastreadores”.

El artículo 70 de la Ley de Salud neozelandesa permite al gobierno forzar a las personas a ponerse en cuarentena en contra su voluntad. Los albergues de cuarentena tienen una seguridad más estricta que los “hoteles de aislamiento” para apestados.

Según Bloomfield, la cuarentena forzosa se aplicará a todos los que den positivo en las pruebas y también a los miembros de la familia que puedan estar “en riesgo”. ¿Por cuánto tiempo? No se sabe, ni tampoco quieren decirlo. ¿Hasta que se “curen” quizá? Pero, ¿de qué se tienen que curar los apestados?

Para que a uno le encierren ya no hacen falta delitos, ni policías, ni juicios, ni pruebas. Es todo mucho más sencillo y, desde luego, mucho más higiénico.

¿Cuánto tiempo pasará antes de que otros países imiten a Nueva Zelanda?, ¿cuándo cambiarán las leyes sanitarias? Dentro de muy poco. Entonces veremos a la policía municipal o a los gorrillas con las PCR metidas en los furgones haciendo pruebas a diestro y siniestro por las calles.

La diferencia es que antes la gente protestaba contra las detenciones arbitrarias. Ahora, por el contrario, estamos entusiasmados porque somos un peligro y vemos peligros por todas partes. Iríamos encantados a encerrarnos en un albergue porque somos personas responsables, sobre todo la izquierda domesticada, que dentro de poco pedirá más pruebas PCR y más policía en la calle ejerciendo de sanitarios.

Ya estamos metidos de lleno en la nueva normalidad.

¡Amemus patriam! Serventesio patafísico a lo Jarry (3)

El jesuita Juan de Mariana
Bianchi

Pasaré ahora, en esta tercera entrega, a un tema que me es muy caro y precioso: el arte militar. ¿Qué decir de la guerrilla, españolísima palabra de ámbito internacional? ¿Es necesario nombrar a los integrantes de ese ejército invisible? ¿Los Espoz y Mina, El Empecinado, el desequilibrado párroco Merino, Renovales, Sarasa, Romeu, Milans, etc.? ¿Tendré que recurrir, vivedios, a Polibio para ensalzar la espada, a partir de la iberiana, invento de los euscaros, larga, puntiaguda y de dos filos? ¿O que los romanos usaron el gladius o sable hispaniense mereciendo universal renombre los de Zaragoza, Sevilla o de Toledo, acaparador del mineral de Somorrostro? Fueron los ejércitos españoles quienes generalizaron por Europa las armas de fuego, bombardas con sus variantes, cerbatanas, rubadoquines (especie de ametralladora), batemuros, mosquetones, luego las culebrinas, cañones, siendo célebres los arcabuces construídos en Madrid en el siglo XV.

La artillería se utiliza por primera vez en el sitio de Algeciras de 1342 contra los moros sitiadores, por las huestes castellanas de Alfonso XI, contando Málaga a la sazón célebres fábricas. Ya en el siglo XIX, Echalme idea la espoleta de percusión, Aranaz las granadas rompedoras, Jerónimo Muñoz calcula la trayectoria de los proyectiles en que, por supuesto, se habían equivocado los extranjeros. Y no sigo ni me desgañito más. Pero cómo callar sin faltar al honor patrio si omitiera que España  surtía de naves al Imperio romano, los quinquerremeros de Gadir (Cádiz) eran la última palabra y el último grito de la arquitectura naval de la antigüedad; Álvaro de Bazán inventa el galeón; el marqués de Santa Cruz la fragata. Sevilla tuvo el primer arsenal, las Atarazanas, creadas por Alfonso el Sabio, de donde parte la galera real que, al mando de don Juan de Austria, guerreó bravamente en Lepanto. Sin menoscabar la Armada de Pedrarías Dávila, daré un salto cronológico para citar la navegación submarina, problema soñado por Blasco de Garay y resuelto por Narciso Monturiol (masón) con su «Ictíneo» o barco-pez, siguiéndole el submarino de Cosme García Sanz, en 1870, construido de acero y ensayado en Alicante. Y sobre todos ellos, el cartagenero Isaac Peral, teniente de navío que ideó el submarino en 1886 construido al año siguiente en el Arsenal gaditano de La Carraca. Peral murió pobre pues no le hicieron ni caso y encima rechazó una pingüe oferta inglesa por su invento, ¿necio o patriota?

Es deplorable que, por falta de espacio, no pueda extenderme y tenga que resumir, por ejemplo, el capítulo de la filosofía hispana. ¿Habrá quien ignore el senequismo, primer moralismo de la antigüedad pagana? ¿El cristiano isidorismo, el panteísta averroísmo, el maimonismo, que inspiró a Servet y G. Bruno? ¿El lulismo (de R. Lulio) de aquel caballero andante de la filosofía que predicaba en las plazas e inicia la ciencia única, enlaza el mundo metafísico con la lógica y fecunda la ética, doctrina que siguen Agripa, Valerio, Kircher o Zalzinger? Más tarde aparecen las escuelas nacionales del vivismo y el suarismo. Luis Vives influye en Bacon, Burghley, Walter Raleigh y sienta las bases de la filosofía cartesiana. De su destrucción de sofistería escolástica bebieron Comenio, Bullart y Erasmo hasta llegar al laicismo de nuestro Cabarrús. Agréguese el filósofo pesimista Gracián que influyó e inspiró a Rochefoucault y alabara Schopenhauer. Y acabemos con Suárez (el Doctor Eximio), que quiso conectar a Santo Tomás con Aristóteles. En obras de Vitoria, Ayala, Menchaca o Soto libaron Grocio y demás doctrinarios del Derecho Natural. Civilista sin par fue Nebrija.

Sorprende en Derecho Político aquel P. Mariana defensor de la libertad contra la tiranía regia (siempre que fueran príncipes protestantes). Las instituciones políticas aragonesas se adelantaron más de trescientos años al habeas corpus inglés. Ondegardo, Vives, Mariana, Rojas, Deza o Pedro de Valencia ensalzan el comunismo manso, precursores de Tolstoi, Spencer y Wallace. También nuestras Cortes antecedieron a todas por existir desde 1090 con pacto constitucional para que no haya guerra ni paz, justicia, etc. sin su acuerdo, concibiéndose desde los Concilios de Toledo el sistema parlamentario, aunque el parlamentarismo libre procede en rigor de quienes usaban ante los Reyes aquella magnífica fórmula de juramento: «cada uno de nosotros vale tanto como vos y todos juntos más que vos». Verdadero padre del Derecho Internacional fue Francisco de Vitoria, y no Grocio, como se ha dicho, y de eso «ná».

Amigos, esto se alarga y yo me canso pues soy viejo. Pero sacaré fuerzas de flaqueza y hablaré de astronomía para decir que en el cielo toledano descuella Azarquel (que suena a pitufo), del siglo XI, todavía venerado en Alemania, que dio la exacta precisión de los equinoccios siendo aceptados sus trabajos por Copérnico y Haller. ¿Fatigaré al lector si digo que el descubrimiento de la Cruz del Sur se debe a nuestros cosmógrafos para reemplazar en latitudes meridionales a la estrella polar de Europa? Las Tablas Alfonsinas ni mento por modestia.

(Continuará)

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