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La tasa de mortalidad por coronavirus es inferior a la de las epidemias de gripe en Inglaterra

La tasa general de mortalidad por coronavirus en Inglaterra y País de Gales es inferior a la de las epidemias de gripe de la etapa 1990-2020. El número acumulado de muertes atribuidas al coronavirus corresponde al número acumulado de muertes por neumonía y gripe en el invierno de 2019/2020.

En Inglaterra y Gales, hasta ahora ha habido aproximadamente 50.000 muertes que las estadísticas sanitarias relacionan con el coronavirus. Por consiguiente, la tasa de mortalidad general sigue siendo aproximadamente 10.000 muertes menos (1) que en la gran epidemia de gripe de 1999/2000.

No se ha producido un exceso de mortalidad en el grupo de edad de menos de 45 años en comparación con los últimos cinco años.

El número acumulado de muertes relacionadas con el coronavirus desde marzo corresponde casi exactamente al número acumulado de muertes por gripe y neumonía desde el comienzo de la temporada de invierno en diciembre de 2019.

Desde mediados de junio, Inglaterra y Gales han experimentado un descenso relativo de la mortalidad y las muertes diarias por coronavirus han sido inferiores a las muertes diarias por gripe y neumonía desde entonces (2).

(1) http://inproportion2.talkigy.com/
(2) https://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/birthsdeathsandmarriages/deaths/bulletins/deathsregisteredweeklyinenglandandwalesprovisional/weekending17july2020

Otro juzgado rechaza el uso obligatorio de mascarillas en cualquier espacio y la prohibición de fumar

Primero fue en Madrid y ahora en una localidad de Ciudad Real. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Ciudad Real ha rechazado algunas medidas adoptadas por la la Delegación Provincial de Sanidad con el pretexto del brote detectado en Alcázar de San Juan.

El auto del juzgado rechaza el uso obligatorio de mascarillas en cualquier espacio o la prohibición de fumar en las terrazas.

Tampoco ratifica que no se permita salidas de residentes de centros sociosanitarios salvo razones de “fuerza mayor”, ni la prohibición de fumar en terrazas “independientemente de la distancia”.

El juez tampoco da el visto bueno a la petición de la Delegación de Sanidad de suspensión de las actividades colectivas de ocio por su carácter genérico e indeterminado, ni al cierre cautelar de parques y jardines.

Según el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha, estas cinco medidas no se ratifican judicialmente por no reunir los requisitos mínimos de proporcionalidad y vulnerar de manera absoluta derechos fundamentales sin la debida justificación y motivación.

El resto de medidas resueltas por el delegado provincial de Sanidad en Ciudad Real para Alcázar de San Juan se ratifican judicialmente para un plazo inicial de 14 días y a expensas de la evolución de la situación epidemiológica en la localidad.

https://amp.antena3.com/noticias/sociedad/juzgado-ciudad-real-rechaza-uso-obligatorio-mascarillas-cualquier-espacio-prohibicion-fumar-terrazas-alcazar-san-juan_202008225f4190708f756f00014255d4.html

Más información:
– Dossier coronavirus

Los pasaportes de inmunidad atentan contra los derechos fundamentales

La organización “Privacy International”, que se dedica a defender el derecho fundamental a la intimidad, uno de los más básicos, ha elaborado un detallado informe sobre los pasaportes inmunitarios que pretenden introducir con el pretexto de la pandemia (*).

En cualquiera de sus denominaciones, los pasaportes inmunitarios, dice la organización, son un ataque a los derechos fundamentales y, como tantas otras cosas de esta pandemia, no resuelven ninguno de los problemas que pretende abordar, ni siquiera un supuesto contagio. Genera “exclusión, explotación y discriminación”, afirma.

Este tipo de certificados atentan contra el derecho a la intimidad, el secreto médico y la igualdad de todos.

“Los riesgos sociales de los pasaportes de inmunidad son importantes: sirven como canal de discriminación y exclusión, especialmente si el poder de acceso a ellos recae en los empresarios o la policía”, añade el informe.

Actualmente se desconoce la naturaleza de la información que contendría un pasaporte de inmunidad, pero los que se consideran inmunes al virus tendrían una especie de certificado que les otorgaría “privilegios” que los demás no tendrían.

Por más que los lameculos se empeñen en afirmar lo contrario, “no existe una base científica para esta medida, como ha señalado la OMS”. Su impulso procede de importantes grupos monopolistas, asociados en el holding ID2020, del que forman parte Microsoft, Accenture, la Fundación Rockefeller, la Alianza para la Vacuna Gavi, empresas informáticas, de biometría y de análisis genómico.

Tampoco esto es nuevo, ni consecuencia de la pandemia. Cuando era Primer Ministro británico, Tony Blair pasó años intentando imponer un registro de identidad, pero fracasó. El Instituto Tony Blair para el Cambio Mundial ha continuado presionando sobre este asunto, tomando una de las posiciones más extremas sobre los pasaportes de inmunidad. Sostiene que se debe establecer una identidad digital antes de la elaboración de tests de coronavirus. Esto significa que las personas podrían obtener la acreditación porque dieron positivo en las pruebas del virus, en lugar de porque tienen un nivel específico de anticuerpos que podrían crear una respuesta inmunológica.

Afortundamente el plan se está enfrentando a otras potencias industriales que se oponen. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), no apoya los pasaportes de inmunidad sobre la base de las actuales pruebas clínicas. Sin embargo, en su informe sobre el “resurgimiento de la aviación” también afirma que “los pasaportes de inmunidad podrían desempeñar un papel importante en la estimulación de la resistencia a las enfermedades infecciosas”, lo cual es falso.


(*) https://privacyinternational.org/long-read/4074/looming-disaster-immunity-passports-and-digital-identity

Más información:
– Dossier coronavirus

Cuarentena sí o sí: el resultado de las pruebas de coronavirus da igual a partir de ahora

Los médicos no pintan nada en una pandemia. No tienen otra función que seguir los protocolos que les imponen los gobiernos. Esos protocolos no tienen nada que ver con la ciencia. Cambian de un país a otro y cambian de un día para el siguiente.

El gobierno español acaba de cambiar el protocolo médico. Hasta ahora, todos los contactos directos de una persona que daba positivo en un test de coronavirus, debía hacerse una prueba PCR y permanecer en casa hasta saber el resultado de la misma.

Por contacto directo entienden a cualquier persona que haya estado a menos de dos metros y durante más de 15 minutos con un apestado.

Si la prueba daba negativo, el confinado podía volver a hacer una vida “normal”. Ahora ya no. Te amargan la vida sí o sí. El resultado de la prueba PCR ya no sirve para nada. Quien haya estado en contacto con un apestado debe estar encerrado en cuarentena durante 14 días, independientemente del resultado de la prueba.

Cada semana aumenta el número de huidos de la cuarentena, ha reconocido el viceconsejero de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero.

Es normal que cada vez un mayor número de personas se salten la cuarentena y se resistan a hacerse las pruebas de coronavirus, especialmente los trabajadores, que no pueden permanecer encerrados porque su vida y la de los suyos depende del trabajo y no de las imbecilidades seudomédicas de uno u otro gobierno.

https://www.cuatro.com/cuatroaldia/protocolo-contactos-positivo-coronavirus-cuarentena-14-dias_18_2998545231.html

La mascarilla: una mutación antropológica

Jean-Claude Paye y Tülay Umay

Estamos familiarizados con la noción de un estado de emergencia legal. Forma parte de nuestras vidas desde hace unos veinte años, ya sea que se haya declarado el estado de excepción, como en Francia, o que sea simplemente el resultado de una transformación constante del derecho penal que destruye, en nombre de la «lucha contra el terrorismo», la esencia de las libertades colectivas e individuales. Este proceso, cuyo propósito es la supresión del estado de derecho, ha sido llamado «estado de emergencia permanente».

Además de esta transformación, en el plano jurídico, se ha añadido ahora la noción de «estado de emergencia sanitaria». Aquí, en un estado de emergencia sanitaria, la ley no se suspende, ni siquiera se suprime, ya no tiene por qué serlo. El poder ya no se dirige a los ciudadanos, sino sólo a los enfermos o a los posibles portadores de virus.

Cuando la ley es suspendida en un estado de emergencia o suprimida bajo la dictadura, su lugar permanece, incluso si permanece desocupado. En el «estado de emergencia sanitaria», es su propio lugar el que desaparece. El derecho ya no es simplemente suspendido o suprimido, sino expulsado. Cerrado, simplemente se coloca fuera del discurso, como si nunca hubiera existido.

Aquí, en la «lucha contra el coronavirus», el cuerpo no es incautado, su borrado debe ser consentido por los individuos. Por su propia iniciativa, deben renunciar a lo que les hace humanos, a todas las relaciones sociales, a todas las relaciones con los demás. Deben participar en medidas de distanciamiento, de limitación estricta de los contactos, aceptando la prohibición de lo que puede constituir un vínculo: rechazar los acontecimientos que pueden constituir la imagen de un «nosotros», por supuesto los acontecimientos políticos, pero también los culturales o incluso deportivos.

La vida cotidiana se reduce a una receta de sacrificio. Todos los individuos son al mismo tiempo pasivos y activos, héroes y víctimas. Se someten a la autoridad y, al mismo tiempo, adoptan medidas absurdas y degradantes por su propia cuenta. Aseguran la participación de todos en el uso de máscaras y medidas de distanciamiento. Constituyen individuos «en marcha» en su sacrificio.

La «guerra contra el coronavirus» es parte de un proceso que ha estado en marcha durante unos veinte años. Sin embargo, en este caso no sólo se confiscan directamente la persona jurídica y el derecho a disponer de su cuerpo, sino la existencia misma del individuo social, su futuro y su relación con los demás. Los derechos políticos de los ciudadanos no se desmantelan, en el sentido de que no tienen que intervenir en una crisis sanitaria. Simplemente están encerrados.

¡Renunciar a nuestras vidas!
Renunciar a nuestras libertades

La «lucha contra el terrorismo» ha permitido suprimir la mayoría de las libertades públicas y privadas, atacando actos concretos, pero sobre todo intenciones atribuidas a la persona perseguida, si éstas «tienen por objeto ejercer presión sobre un gobierno o una organización internacional». La lucha contra el terrorismo marca el fin de la política (1).

En los Estados Unidos y en Gran Bretaña, la noción de guerra se ha introducido en el derecho penal a través de la lucha contra el terrorismo. Permite al poder ejecutivo designar como enemigos a sus propios nacionales y a sus oponentes políticos. Esta lectura redefine la noción de guerra. Le da un carácter asimétrico, el de una «lucha a muerte» entre un estado y personas designadas como enemigos. Así, pueden atacar las libertades constitucionales de los ciudadanos, pero también su Habeas Corpus, su capacidad de disponer de sus cuerpos (2).

Al fusionar la guerra y la paz, como parte de la «guerra contra el terrorismo», el poder exige una renuncia permanente a nuestras libertades. En la «guerra contra el coronavirus», se nos pide que entreguemos nuestras vidas a los dioses oscuros, exigiendo sacrificios cada vez mayores (3). Esto incluye aceptar una vacuna con todos sus peligros. Debemos confinarnos y suprimir todas las relaciones sociales. Dado que una vacuna no puede, por su propia naturaleza, tratar con un virus mutante, su función es diferente. Los extraordinarios beneficios que la industria farmacéutica podrá obtener de ello son sólo el aspecto secundario de la cuestión. El aspecto principal radica en el control de nuestra existencia, pero sobre todo en la posibilidad que ofrece al capital, gracias a la introducción de los chips, de modelar nuestro cuerpo y nuestra psique según sus intereses, según las necesidades de la producción y la dominación política. El establecimiento de un transhumanismo, una mutación antropológica es la principal cuestión que tenemos que enfrentar hoy en día. La guerra contra el coronavirus es sólo un elemento de esta estrategia global, económica, política y antropológica.

La voluntad política de apropiarse de la vida humana, para convertirla en una mercancía, debe basarse en el consentimiento del pueblo. El asunto del coronavirus es parte de la fabricación del consentimiento de los individuos para su propia destrucción como seres humanos. Es también a través de este número que debemos leer la adopción por la Asamblea Nacional Francesa del proyecto de ley sobre bioética (4) que forma parte de este proyecto de mutación antropológica. Además de la medida emblemática de abrir el PMA a las parejas de lesbianas y a las mujeres solteras, prevé una reforma de la filiación. Al mismo tiempo, autoriza la autopreservación de los ovocitos y la investigación sobre células madre embrionarias. Todas estas reformas cumplen con los objetivos biopolíticos de la lucha contra el coronavirus, la creación de un nuevo hombre que ya no es humano.

Una guerra contra la ‘persona’

La «guerra contra el coronavirus» fusiona la enfermedad y la guerra. El ciudadano es, o sólo puede llegar a ser, un enfermo, al que la llamada «ciencia», a través de sus medios de comunicación y representantes políticos, debe decirle cómo comportarse. La responsabilidad, a nivel de la lucha contra la enfermedad, sería menos colectiva que individual. «Soy solidario y me quedo en mi casa», es la orden judicial inscrita en una campaña de carteles en Bélgica. Requiere un compromiso ritualizado de la propia persona, un compromiso de naturaleza monádica, cortado de toda relación con los demás. Esta lucha contra lo invisible es especial, ya que se trata en primer lugar de entregar las armas, de abandonarse a la propia destrucción «viviendo con» ella y, finalmente, de disfrutarla.

Esta guerra contra el coronavirus ya no es sólo la guerra de todos contra todos, la guerra teorizada por Thomas Hobbes, sino también la guerra del individuo contra sí mismo. Exige no sólo el sacrificio de nuestros derechos y nuestros cuerpos, como ya había comenzado la lucha contra el terrorismo, en particular en la destrucción del Habeas Corpus de los ciudadanos, sino también el abandono de toda nuestra vida. La «guerra contra el coronavirus» anticipa así la nueva reorganización de la producción capitalista, cuya implementación debe promover. Como nos muestra la generalización del teletrabajo para «enfrentar la epidemia», todo el tiempo de la vida se convierte en tiempo de trabajo.

En esta mutación política, económica y social ya no hay ninguna referencia al derecho. Este último se coloca fuera del alcance. Da paso al sacrificio, al abandono ritualizado de uno mismo a los mandatos de muerte, a través del uso de máscaras, distanciamiento y abluciones repetidas. Los derechos de curar y ser curado son abolidos. Los ciudadanos son confinados, para fomentar la transmisión de la enfermedad. Los medicamentos utilizados para el tratamiento se retiran y se prohíbe su venta. Cada momento de nuestra existencia se reduce a la retórica de una movilización permanente contra una epidemia que, en realidad, no está siendo combatida.

La ejecución del derecho y la ejecución del sujeto

Las medidas de contención generalizadas adoptadas en el contexto de la «pandemia» forman parte de un desafío al derecho de los ciudadanos a disponer de sus cuerpos. No se trata, sin embargo, de la incautación del cuerpo, para confinarlo, sino de su embargo (5). En la legislación, la ejecución de una hipoteca es «el efecto que la Ley atribuye a un plazo, a una prescripción o a una caducidad» (6).

Como resultado, los individuos ya no pueden ejercer sus libertades, ya que el tiempo para ejercerlas ha pasado. Sus derechos han prescrito. El derecho como significante también se excluye, se bloquea, no sólo se olvida, sino que se percibe como si nunca hubiera existido. El derecho y las libertades que lo acompañan ya no son válidos en una situación de «emergencia sanitaria». No puede existir la cuestión de la validez de las disposiciones, de la reclusión o del alejamiento, debiendo el individuo comportarse como si la pregunta no tuviera cabida.

Este mecanismo jurídico que cierra el derecho, que lo pone fuera de la vida política y social, «tan lejos que no se puede volver a encontrar» (7), encuentra también un eco en el enfoque psicoanalítico. La noción de «exclusión» desarrollada por Jacques Lacan significa «cerrar», o «cerrar». Para el sujeto, lo que se rechaza en la psicosis nunca lo habrá sido. Lacan lo formula así: «Con esto no podemos decir que un juicio se haya dictado correctamente sobre su existencia, pero fue tan bueno como si nunca hubiera existido. «La exclusión se traduce entonces en la retirada de un significante del universo simbólico de un sujeto, el del «Nombre del Padre» (8), lo que significa no sólo «olvidado», sino percibido como que nunca ha tenido realidad.

El concepto de «Nombre del Padre» condensa en él toda una serie de significados: ley, nombre, genealogía, filiación (9). Lo simbólico, como estructura, forma y funda la realidad humana. Es esta dimensión simbólica la que, aquí, en la guerra contra el coronavirus, no tiene cabida (10).

Si hay una exclusión del Nombre del Padre, o un fracaso de la metáfora paterna, significa que la aceptación por parte de los individuos de medidas absurdas perjudiciales para su integridad mental y su salud física, como el uso de una máscara, el confinamiento o el distanciamiento social, hace que se coloquen en la posición de ser el «falo imaginario» de la madre simbólica, de la figura del estado. Se hacen pasar por bebés, colocados en una relación dual con este poder maternal. A falta de poder inscribir lo real, el tema está constantemente ocupado por él. Incapaz de pensar en lo real, se convierte en su desperdicio.

La máscara como un borrador de la cara

El uso obligatorio de la máscara borra el rostro y, por lo tanto, hace que el individuo renuncie a su humanidad. En la «pandemia» de coronavirus, esta obligación elimina la cara. El ocultamiento de la cara es un signo de personalidad alterada. Conduce a una ruptura de la relación del individuo con sus allegados, y a una ruptura de las relaciones sociales. El uso de una máscara conduce a un repliegue, un aislamiento que pone en tela de juicio la noción misma de individuo, ya que esta noción procede del exterior, en relación con los demás (11).

Ya para los romanos, la máscara, usada por los actores, «es un poder que sale de la oscuridad, de lo invisible y lo informe, del mundo donde ya no hay rostro» (12). Refleja la imposibilidad de cualquier relación. Entre los romanos y en nuestra sociedad, «exponerse como rostro es un lugar significativo de relación con la política, de relación con el otro: individuo o grupo» (13).

El uso de una máscara, como una obliteración de la cara, es por lo tanto la supresión del cara a cara, de la relación con el otro. También es una pérdida de prestigio en relación con el poder. Refleja el fin de la política, de cualquier posibilidad de confrontación.

En efecto, tener un rostro es lo que responde, en el registro imaginario, a tener un nombre en el registro simbólico. Tener una cara es convertirse en una persona. La cara es lo que muestra y oculta al sujeto en su relación con lo similar. La cara, para cualquier sujeto, es el exterior. Es la máscara que sirve como señuelo en las relaciones humanas.

El portador de la máscara del «coronavirus» no tiene rostro, así que está excluido del juego de las pretensiones. Se refiere a una imagen abierta, de la que el portador no puede estar ausente. Está inscrito en la transparencia. Es sólo lo que muestra: el confinamiento en lo real, la fusión con la mirada del poder. De modo que el portador de la máscara ya no es una persona, sino que simplemente se convierte en nadie. La pérdida de la cara induce así un paso de la persona a la no persona (14).

Una mutación antropológica: la mascarilla

Inicialmente, la OMS no recomendó el uso de una máscara. Entonces se recomendó. Ahora que la enfermedad está casi erradicada, esta limitación se está convirtiendo en un imperativo en varios países, como Bélgica (15) donde no es objeto de una ley. Por lo tanto, es ilegal allí, al igual que las medidas de contención o de distanciamiento. En Francia (16) se ha impuesto la contención, a pesar de los errores de procedimiento y, por lo tanto, al margen de las normas impuestas por un Estado de derecho. La ley queda excluida y el discurso, los medios de comunicación y las fuerzas políticas gubernamentales o locales la reducen a un imperativo categórico. Lo que se busca es una adhesión sin restricciones. A través de la exhibición de su sumisión y la estricta observancia ritualizada de los paradójicos mandatos gubernamentales, el pueblo da sentido a las tonterías, confiriendo así un carácter de sacrificio a los mandatos del poder.

La estricta observancia de los individuos da carne a la inmoderación, a los absurdos y peligrosos mandamientos. Estos rituales están cada vez más alejados de cualquier justificación, ya sea legal o médica. Los individuos deben aceptar el distanciamiento y la orden de cubrirse el rostro como actos de pura sumisión y de pedir nuevas renuncias. Para las poblaciones ya no se trata simplemente de permanecer pasivas ante un discurso desgasificador, como el de la lucha contra el terrorismo, sino de estar «en marcha», de participar activamente en su propia aniquilación.

El portador de la máscara expresa así su consentimiento a la creación de un «hombre nuevo», liberado de las limitaciones antropológicas y simbólicas. El hombre enmascarado es portador de una nueva antropología, porque ponerse una máscara es renunciar a tener un cuerpo y dejar de tener un cuerpo es dejar de ser sexualizado. Es no ser ni hombre ni mujer. Las medidas impuestas en el manejo del coronavirus son parte de un cambio en la sociedad que destruye todo orden simbólico. El hombre enmascarado está en sintonía con el hombre, mitad hombre y mitad mujer de las reformas de la procreación, así como con la mitad hombre y mitad máquina de las leyes de la bioética.

Notas:
[1] Jean-Claude Paye, La fin de l’État de droit. De l’état d’exception à la dictature, La Dispute, Paris 2004 et Pas de droit en Etat d’urgence. Libération, le 18 mars 2004, https://www.liberation.fr/tribune/2004/03/18/pas-de-droit-en-etat-d-urgence_472895
[2] Jean-Claude Paye, Royaume Uni, menaces sur l’Habes-corpus, Le Monde, le 13 avril 2005, https://www.lemonde.fr/idees/article/2005/04/13/ royaume-uni-menaces-sur-l-habeas-corpus-par-jean-claude-paye_638494_3232.html et Le modèle anglais, Université de Caen Normandie, CRDF, no 6, 2007, p. 71-8 https://www.unicaen.fr/puc/html/ecrire/revues/crdf/crdf6/crdf0606paye.pdf
[3] Jean-Daniel Causse, Le christianisme et la violence des dieux obscurs, liens et écarts, AIEMPR, XVIIe congrès international, Religions et violence ?, Strasbourg, 2006, p.4.
[4] Loi bioéthique : l’Assemblée adopte le projet de loi en deuxième lecture, Le Monde avec AFP, le 1ier août 2020,
https://www.lemonde.fr/societe/article/2020/08/01/loi-bioethique-l-assemblee-adopte-le-projet-de-loi-en-deuxieme-lecture_6047874_3224.html
[5] La forclusion désigne le “défaut d’inscription dans l’inconscient de l’épreuve normative de la castration” . Dans la psychose la castration est rejetée par le moi qui se comporte comme si elle n’était jamais advenue, NASIO, J.-D., (1988), Enseignement de 7 concepts cruciaux de la psychanalyse. Paris, Payot, 1992, p. 223.
[6] Serge Baudro, https://www.dictionnaire-juridique.com/definition/forclusion.php
[7] Solal Rabinovitch, Enfermés dehors, http://epsf.fr/wp-content/uploads/2016/05/Solal_Enferme%C4%97s-dehors.pdf
[8] Forclusion du Nom du Père, ou échec de la métaphore paternelle, cela veut dire que le patient reste coincé dans une position d’être le phallus imaginaire de la mère. Et il y est tellement identifié que cette position devient du réel pour lui.
[9] Ibidem.
[10] La définition de la forclusion, carnets2psycho, https://carnets2psycho.net/dico/sens-de-forclusion.html
[11] Françoise Frontisi-Ducroux, Du masque au visage, Champs Flammarion, p.68.
[12] Françoise Frontisi-Ducroux,Op.Cit., p.38.
[13] Dario Morales, Le sujet sans visage, Ecole de la Cause Freudienne, https://www.causefreudienne.net/le-sujet-sans-visage/
[14] Ibidem, p.215.
[15] Nicolas Thirion, Pourquoi l’arrêté ministériel est illégal, La Libre, le 6 août 2020, https://www.lalibre.be/debats/opinions/ pourquoi-l-arrete-ministeriel-covid-est-illegal-5f2bec38d8ad586219049846
[16] L’avocat Me Brusa établit l’illégalité des amendes pour “non port du masque”, Covidinfos.net, le 24 juillet 2020, https://covidinfos.net/experts/lavocat-me-brusa-etablit-lillegalite-des-amendes-pour-non-port-du-masque-document-juridique-telechargeable/1297/
https://www.mondialisation.ca/

Más información:
– Dossier coronavirus

El fondo buitre BlackRock planea sobre la vacuna ‘Oxford’ contra el coronavirus

El laboratorio británico AstraZeneca, la Universidad de Oxford, el Grupo Insud del magnate argentino Hugo Sigman y la Fundación Slim, del magnate mexicano Carlos Slim, producirán parte de la vacuna contra el Covid-19 en la Argentina, en un acuerdo que plantea comercializar 250 millones de dosis en América Latina.

AstraZeneca es propiedad de la histórica familia banquera europea Wallenberg y del megafondo financiero BlackRock, principal acreedor de la deuda externa argentina. El anuncio se da a las 24hs del registro de la primera vacuna por parte de Rusia. En medio de la carrera geopolítica entre potencias, disputándose quién vacunará los distintos continentes, la Embajada Británica en la Argentina festejó la decisión.

El laboratorio biotecnológico mAbxience del Grupo Insud de Sigman fabricará la sustancia activa en Argentina y el laboratorio Liomont completará el proceso de formulación y acabado en México de la vacuna.

Hugo Sigman es el principal accionista y uno de los fundadores en 1977 en España del Grupo Chemo, hoy Grupo Insud, junto a su esposa la bioquímica Silvia Gold (cuya familia era propietaria del laboratorio Sintyal vendido en 1997 a Monsanto por 100 millones de dólares).

La mayor expansión de Sigman como empresario fue a partir de la vacuna contra la aftosa. Sigman logró la presencia de sus laboratorios en alrededor de 40 países, siendo España donde tiene mayor presencia.

Es dueño también de empresas agropecuarias, como Garruchos, dedicada a la agricultura y la ganadería; Pomera, empresa forestal y la Cabaña Los Murmullos, una estancia de 10 mil hectáreas en Chubut de cría de ganado. Se le atribuye la administración de alrededor de 200.000 hectáreas en el país. En el rubro que combina la biotecnología y la agricultura (en 2011 cofundó la Cámara Argentina de Biotecnología), Sigman es propietario de Bioceres.

En 2009 fue uno de los responsables de producir las vacunas en Argentina contra la Gripe A, en una asociación entre Bagó, Elea (del que también es dueño) y la multinacional Novartis. En 2010 un cable secreto, con fecha original de febrero de 2009, dado a conocer por Wikileaks reveló que Estados Unidos considera como “lugar de importancia crítica” (a ser protegido) la planta de Garín donde se producen las vacunas contra la aftosa, dado que es uno de los principales proveedores mundiales, con una producción anual de vacunas contra la aftosa de 200 millones de dosis.

Biogénesis Bagó es una sociedad en partes iguales entre la familia Bagó y el grupo Insud, de las familias Sigman-Gold. En 2016 inició una nueva etapa en la internacionalización, con la habilitación de una planta de producción en China, junto HILE Biotechnology, para la producción exclusiva de vacuna contra la Fiebre Aftosa. Adelantándose a los hechos, el laboratorio mAbxcience inauguró en febrero de 2020 su planta en la localidad bonaerense de Garín, donde se invirtieron 40 millones de dólares.

En enero de 2020 fue designado “Embajador de Buena Voluntad” del IICA, el Instituto Interamericano de Cooperación con la Agricultura, un organismo interestatal con financiación de Microsoft y Bayer-Monsanto.

Sigman es dueño también de la editorial de orientación progresista, Capítal Intelectual, que edita Le Monde Diplomatique Cono Sur y en el pasado las revistas Tres Puntos y TXT. El magnate argentino es propietario también, junto a Oscar Kramer, de la productora cinematográfica K&S, responsable de películas como Relatos Salvajes, Kamchatka, El perro, El último Elvis, Séptimo piso y La Odisea de los Giles.

Actualmente dirige buena parte de sus negocios su hijo, Leandro Sigman, con fuertes incursiones en el sudeste asiático y China.

Su contraparte mexicana, el laboratorio Liomont, fue fundado en 1938 por Martín Lewinberg, siendo actualmente conducido por un descendiente directo, Alfredo Rimoch Lewinberg, quien además es Presidente del Consejo de ANAFAM (Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos) y miembro del Consejo General de CANIFARMA (Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica). Desde 2002 forma parte del Consejo Consultivo UNICEF. Es uno de los principales laboratorios de México.

La Fundación Carlos Slim se creó en 1986 y realizará los aportes financieros para iniciar la producción de la vacuna. Mantiene estrechas alianzas tanto con la organización ambientalista WWF como con la Fundación Bill y Melinda Gates, con la que aportan fondos al Global Polio Erradication Initiative.

Carlos Slim es el hombre más rico de México, con una fortuna, en blanco, de alrededor de 53.000 millones de dólares. Su padre, también empresario, fue dueño de la empresa mexicana “La Estrella de Oriente”. En 1997, Carlos Slim adquirió acciones de Apple Inc. y de Prodigy, proveedor estadounidense de servicios de Internet con el que logró una alianza con MSN, lanzando un portal en español junto a Microsoft de Bill Gates.

A través del grupo Carso es dueño de 268 empresas de la construcción, mineras y petroquímicas. En 2008 compró un 6,4 por ciento del periódico estadounidense The New York Times, quedando como tercer accionista más grande de la compañía, después de la histórica familia Ochs-Sulzberger. Es propietario de Cigatam (Philip Morris México), fabricante de los cigarros Marlboro. En 1990 adquirió Telmex, junto con France Telecom de Francia y SBC Telecomunicaciones de los Estados Unidos. Es dueño de América Móvil, cuarto operador mundial con 170 millones de suscriptores en México y en América Latina.

Ha recibido el elogio del ex presidente norteamericano Bill Clinton: “Carlos Slim es uno de los filántropos más importantes del mundo de cuya actividad altruista la mayoría de la gente nunca ha oído hablar. Tiene acciones en más de 200 empresas que emplean a más de 200.000 personas alrededor de América Latina y más allá”.

AstraZeneca es una empresa farmacéutica global con sede en Londres, Inglaterra, siendo resultado de la fusión de dos compañías, una sueca y una británica. La compañía está dirigida por Leif Johansson (presidente del poderoso European Round Table of Industrialists y es miembro de la Royal Order of the Seraphim) y Louis Schweitzer (Chairman). Con su alianza con la también británica Universidad de Oxford, se convirtió en uno de los laboratorios pioneros en el desarrollo de la vacuna contra el Covid-19.

¿Quiénes son los propietarios de AstraZeneca? Su principal accionista es Investor AV, el fondo financiero de la histórica familia banquera Wallenberg. Marcus Wallenberg, heredero de la familia, miembro del comité directivo del elitista Club Bilderberg, es también director de AstraZeneca.

El segundo mayor accionista del laboratorio AstraZeneca es el megafondo BlackRock, uno de los principales acreedores de la deuda externa argentina.

En mayo del año pasado, el laboratorio había anunciado una inversión de 80 millones de dólares para la creación de un “hub de innovación” en América Latina en la localidad bonaerense de Haedo.

En junio de 2020, luego de poner 100 millones de dosis a disposición del NHS del Reino Unido, AstraZeneca y Emergent BioSolutions firmaron un acuerdo de 87 millones de dólares para fabricar dosis de la vacuna Covid-19 basada en adenovirus de la Universidad de Oxford específicamente para el mercado estadounidense. El acuerdo fue parte de la iniciativa Operación Warp Speed de la administración Trump para desarrollar y escalar rápidamente la producción de vacunas específicas antes de fines de 2020. En agosto de 2020, AstraZeneca acordó proporcionar 300 millones de dosis a Estados Unidos por 1.200 millones de dólares, lo que implica un costo de 4 dólares por dosis.

La vacuna de AstraZeneca/Oxford será probada en por lo menos 2000 personas del Brasil. Tras la aprobación de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil, los test comenzarán a ser realizados en Sao Paulo con un equipo de 1.000 voluntarios.

“Es un inmenso desafío para la industria nacional y para nosotros es un reconocimiento a la calidad de los laboratorios argentinos y en particular de mAbxience”, expresó el presidente argentino, Alberto Fernández.

“El laboratorio AstraZeneca ha firmado un acuerdo con la Fundación Slim para producir entre 150 y 250 millones de vacunas destinadas a toda Latinoamérica, con excepción de Brasil. Van a estar disponibles para el primer semestre del año 2021”, continuó explicando Fernández.

El precio al que AstraZeneca le vendería la vacuna a los estados latinoamericanos rondaría, al igual que a Estados Unidos, entre los 3 y 4 dólares la dosis, una quinta parte del precio de la vacuna de Pfizer de alrededor de 20 dólares, a su vez también más económica que la que viene desarrollando Moderna de unos 30 dólares la dosis.

AstraZeneca ya había anunciado a fines de julio que estaría exenta de responsabilidad ante posibles juicios por efectos secundarios de una vacuna probada en pocos meses: “Esta es una situación única en la que nosotros, como compañía, simplemente no podemos asumir el riesgo si en … cuatro años la vacuna está mostrando efectos secundarios (…) Para la mayoría de los países es aceptable asumir ese riesgo sobre sus hombros porque es de interés nacional”, explicó a Reuters Ruud Dobber, del equipo ejecutivo de AstraZeneca.

Alberto Fernández anunció que en el primer semestre del año próximo Argentina estará “en condiciones de vacunar”. De acuerdo al gobierno, 22.400.000 de dosis serán destinadas al personal de la salud y seguridad, adultos mayores y personas en grupos de riesgo de la Argentina.

La Embajada Británica y su máximo representante en la Argentina, Mark Kent, celebraron el anuncio, que, por esas razones simbólicas que tiene la historia, fue realizado un 12 de agosto, día en que se recuerda la Reconquista tras la Invasión Inglesa de 1806. La carrera geopolítica entre las distintas potencias por la vacunación de cada región del mundo, solo está comenzando.

https://redaccion.conclusion.com.ar/por-los-medios/blackrock-hugo-sigman-carlos-slim-y-los-wallenberg-detras-de-la-vacuna-britanica-en-argentina/08/2020/

Bil Gates en compañía de Hugo Sigman y Silvia Gold

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– Dossier coronavirus

El opositor ruso Navalny no ha sido envenenado

Ayer las grandes cadenas de intoxicación aseguraron que el ruso Alexei Navalny había ingresado en el hospital tras haber sido envenenado. Ingresó ayer en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Omsk.

Esta mañana el subdirector del hospital, Anatoli Kalinichenko, ha dicho que no se había detectado ningún rastro de veneno en su sangre. “No se encontró veneno ni rastros de veneno en la sangre ni en la orina”, ha manifestado a la prensa.

Por su parte, el gobierno ha comunicado hoy a la agencia de noticias rusa Tass que no se había abierto ninguna investigación penal sobre el asunto, ya que hasta la fecha no había información sobre ningún envenenamiento.

El político de la oposición Alexei Navalny estaba volando de Tomsk a Moscú cuando se derrumbó el 20 de agosto. El avión se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en Omsk y Navalny fue admitido en el hospital, puesto en coma natural, colocado en cuidados intensivos y puesto en soporte vital y en un ventilador.

Ayer los médicos dijeron que luchaban para salvar su vida.

El portavoz de Navalny, Kira Iarmych, especuló en un mensaje de Twitter con que había sido envenenado. “Suponemos que Alexei fue envenenado con algo mezclado con té. Era lo único que bebía por la mañana. Los médicos dicen que la toxina se absorbió más rápidamente debido al calor del líquido”.

Luego Iarmych fue más categórica: “La reacción evasiva de los médicos sólo confirmó que era un envenenamiento. Hace dos horas estaban dispuestos a compartir cualquier información, y ahora, obviamente, están esperando el momento oportuno y no dicen lo que saben”.

La ONG alemana Cine por la Paz alquiló un avión para trasladar a Navalny a Alemania. El presidente de la ONG, Jaka Bizilj, aseguró que el Hospital de la Caridad de Berlín estaba listo para recibir al opositor ruso. La aeronave, según el sitio Flightradar24 citado por la agencia Tass esta mañana, aterrizó en Omsk.

Inicialmente, el jefe del departamento del hospital, Aleksandr Murakhovsky, dijo que los médicos habían juzgado imposible trasladar a Navalny al extranjero, ya que su estado de salud no era suficientemente estable. No obstante, esta tarde los médicos han autorizado su traslado a Alemania, según acaba de informar la agencia Efe.

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