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Dos semanas de movilizaciones contra el proyecto de ley ‘antiprotestas’ del gobierno británico

Desde el pasado 22 de marzo se vienen desarrollando manifestaciones para protestar contra un proyecto de ley que amplía de manera significativa los poderes de la Policía y del gobierno para reprimir manifestaciones.

El sábado pasado centenares de personas salieron a las calles en Inglaterra y Gales para expresar su rechazo al proyecto de ley “antiprotestas”, aprobado por la Cámara de los Comunes del Parlamento británico. Las manifestaciones bajo el lema “Kill the Bill” (“Paremos el proyecto de ley”) se han desarrollado en al menos 25 ciudades. La polémica medida legislativa, de aproximadamente 300 páginas, otorga a la Policía de Inglaterra y Gales el derecho a imponer condiciones previas a las manifestaciones no violentas, tales como horarios de inicio y finalización en protestas estáticas, poder que ya tienen en relación con las marchas, e incluso establecer un límite de ruido.

Los manifestantes temen que el nuevo Proyecto de Ley de Policía, Crimen, Sentencias y Tribunales, que se está tramitando en el Parlamento y otorga a las fuerzas de seguridad mayores poderes para restringir las protestas en aras del orden público, restrinja su derecho de reunión e impida su participación en manifestaciones. Mas de 100 personas fueron detenidas solamente en las manifestaciones que se desarrollaron en Londres el sábado.

La ley abarca endurecimiento de penas en distintos tipos de acciones ilegales, incluidos crímenes severos, pero lo que principalmente despierta el alerta son las medidas represivas contra todo tipo de manifestaciones. El incumplimiento de las instrucciones de la Policía acarrea multas de hasta 2.500 libras esterlinas (unos 3.475 dólares), mientras que los que provoquen daños a monumentos conmemorativos podrían ser condenados con hasta 10 años de prisión, lo que tiene una clara conexión con las masivas movilizaciones que se desarrollaron el año pasado contra el racismo y la violencia políticas, a raíz del asesinato de George Floyd, que en Inglaterra tuvieron el ataque a monumentos a colonos y esclavistas como uno de los focos principales.

También se convertiría en delito no seguir determinadas restricciones que los manifestantes “deberían” haber conocido, incluso si no recibieron una orden directa de un funcionario, lo que da luz verde a la represión indiscriminada a manifestaciones.

No es casual que en distintos países surjan estos proyectos represivos para buscar aplastar las movilizaciones que están a punto de estallar. Distintos informes, desde el FMI u otras diversas organizaciones, vienen alertando sobre una ola de protestas masivas en el mundo tras la pandemia. La crisis económica mundial, incrementada por los confinamientos y cuyo principal costo lo paga la clase trabajadora, ha creado una olla a presión. Todo ello se suma a las reivindicaciones preexistentes que fueron eclipsadas por la declaración de pandemia.

—https://actualidad.rt.com/actualidad/388364-reino-unido-protesta-proyecto-ley-antiprotestas

Los médicos ya hablan de la ‘distopía nazi’ de las vacunas en las revistas especializadas

Me he vacunado más veces en mi vida que la mayoría de la gente y tengo una gran experiencia personal y profesional en esta pandemia, ya que he gestionado un servicio durante las dos primeras oleadas y todas las contingencias que siguieron.

Sin embargo, lo que me preocupa en este momento es que no se tenga en cuenta la realidad de la morbilidad causada por nuestro actual programa de vacunación dentro del servicio sanitario y del personal. Los niveles de enfermedad tras la vacunación no tienen precedentes y el personal está enfermando mucho, algunos con síntomas neurológicos, lo que está teniendo un gran impacto en el funcionamiento de los servicios sanitarios. Incluso personas jóvenes y sanas se ausentan durante días o incluso semanas, y algunas requieren tratamiento médico. Se retiran equipos enteros cuando se iban a vacunar juntos.

La vacunación obligatoria en este caso es estúpida, poco ética e irresponsable cuando se trata de proteger a nuestro personal y la salud pública. Estamos en la fase voluntaria de vacunación, y estamos animando al personal a tomar un producto no autorizado que afecta a su salud inmediata, y tengo experiencia de primera mano de que el personal ha contraído el Covid después de la vacunación y probablemente lo ha transmitido. De hecho, se indica claramente que estos productos vacunales no proporcionan inmunidad y no previenen la transmisión. Entonces, ¿por qué lo hacemos? No hay datos de seguridad longitudinales (como mucho, unos pocos meses de pruebas) y estos productos sólo se autorizan con carácter de urgencia. ¿Cómo sabemos que no hay eventos adversos longitudinales a los que podríamos enfrentarnos y que podrían poner en riesgo a todo el sector sanitario?

La gripe es una muerte masiva anual, inunda el sistema sanitario, mata a los jóvenes, a los ancianos y a los que tienen comorbilidades, y sin embargo la gente puede elegir si se pone o no esta vacuna (que existe desde hace mucho tiempo). Y se pueden enumerar muchos otros ejemplos de vacunas que no son obligatorias y que, sin embargo, protegen de enfermedades más graves.

La coacción e imposición de tratamientos médicos a nuestro personal, a los miembros del público, especialmente cuando los tratamientos están todavía en fase experimental, es definitivamente una distopía nazi totalitaria y está muy alejada de nuestros valores éticos como guardianes de la salud.

Yo y toda mi familia hemos tenido Covid. También lo han hecho la mayoría de mis amigos, familiares y colegas. Hace poco perdí a un familiar relativamente joven por una insuficiencia cardíaca comórbida como consecuencia de una neumonía inducida por Covid. A pesar de ello, nunca me rebajaría a aceptar que abandonáramos nuestros principios liberales y nuestra posición internacional sobre la soberanía corporal, la elección libre e informada y los derechos humanos, y apoyáramos una coacción sin precedentes sobre los profesionales, los pacientes y las personas para que reciban tratamientos experimentales con datos de seguridad limitados. Esto y las políticas que lo acompañan son un peligro mayor para nuestra sociedad que todo lo que hemos enfrentado en el último año.

¿Qué ha pasado con el principio de “mi cuerpo, mi elección”? ¿Qué ha pasado con el debate científico y abierto? Si no prescribo un antibiótico a un paciente que no lo necesita porque está sano, ¿soy un antiantibiótico? ¿O un negador de los antibióticos? ¿No es hora de que la gente piense realmente en lo que nos está sucediendo y en el rumbo que está tomando todo esto?

K. Polyakova, Do doctors have to have the covid-19 vaccine?, British Medical Journal, 29 de marzo de 2021

Ana Belén Montes

No puede recibir visitas, salvo de un hermano. No le está permitido hablar por teléfono, ni recibir periódicos, revistas ni ver televisión. Nadie puede indagar por su salud ni conocer por qué está en un centro destinado a delincuentes con problemas síquicos, cuando ella no está loca. Tampoco le permiten relacionarse con otras personas en esa cárcel, donde ha pasado dos décadas en absoluta soledad. Leer más

Un centro de vacunación cierra en Francia por el miedo a inyectarse AstraZeneca

Un centro de vacunación de Calais, en Francia, ha cerrado sus puertas por el miedo a inyectarse AstraZeneca. Según el alcalde, los casos de trombosis denunciados por los medios de comunicación han acentuado las reticencias.

El 3 de abril, el centro municipal de vacunación situado en el Foro Gambetta de Calais (Pas-de-Calais) cerró sus puertas antes de lo previsto. De las 750 dosis de AstraZeneca que las autoridades querían administrar por la tarde, sólo se tomaron 200 entre las 300 citas que se registraron.

La alcaldesa de Calais, Nathalie Bouchart, establece una relación directa con los casos de trombosis aparecidos en la prensa: “Desde el anuncio de las siete muertes en el Reino Unido relacionadas con esta vacuna, las cancelaciones de citas se han multiplicado”. Una señal de que esta vacuna en particular está causando preocupación es que las 560 inyecciones de la vacuna de Pfizer programadas para el sábado se han sido administrado con normalidad.

En Reino Unido, 7 personas que recibieron la vacuna de AstraZeneca murieron por coágulos de sangre, de un total de 30 casos identificados hasta ahora, según la agencia británica de medicamentos (1).

Las dosis de AstraZeneca no se perderán. “No hemos abierto las ampollas. Las inyectaremos durante la próxima semana. Las personas pueden seguir pidiendo cita a partir de los 55 años. La gente tiene que ser sensata, tiene que mantener la cordura. Necesitamos que la gente tenga en cuenta que no hay ningún problema”, dijo el alcalde.

Desde el inicio de la vacunación con AstraZeneca, en Francia se han producido 12 trombosis, de los que cuatro han muerto. El plazo medio es de 9 días después de la inoculación y la mayor parte son mujeres (2).

A finales de marzo la Agencia francesa de Seguridad de los Medicamentos confirmó la existencia de un riesgo de trombosis muy rara entre los vacunados con AstraZeneca (3).

(1) https://mpr21.info/7-muertos-de-trombosis-cerebral-tras-recibir-la-vacuna-de-astrazeneca-en-reino-unido/
(2) https://www.ouest-france.fr/sante/vaccin/astrazeneca-trois-nouveaux-cas-de-thromboses-entre-le-19-et-le-25-mars-deux-deces-de-plus-8ac4c5c4-93d7-11eb-8160-b8e1983487e6
(3) https://mpr21.info/la-agencia-francesa-del-medicamento-confirma-que-las-trombosis-con-consecuencia-de-la-vacuna-de-astrazeneca/

El confinamiento es para ‘pringaos’: en Francia los políticos cenan en restaurantes clandestinos

Un reportaje del canal M6 de la televisión francesa destapa una red clandestina de restaurantes de lujo en París para que los políticos, empresarios y jueces se puedan saltar la cuarentena.

El confinamiento es una auténtica tomadura de pelo. Los mismos que imponen las normas, se encargan de burlarse de ellas porque son absurdas. El fiscal ha tenido que abrir una investigación criminal.

Los restaurantes en Francia cerraron a finales de octubre debido al toque de queda, pero el reportaje emitido el viernes por la noche pone como ejemplo a un restaurante de lujo en París que seguía abierto clandestinamente para los clientes de la primera división.

La grabación se llevó a cabo con cámara oculta y un individuo anónimo, identificado como el organizador de una de las fiestas secretas, reveló que la semana pasada había comido en dos o tres restaurantes clandestinos con varios ministros.

Algunos le han identificado como Pierre Jean Chalençon, propietario del “Palais Vivienne”, un restaurante de lujo situado en el centro de París que mostramos en la imagen de portada. Tras el escándalo, su abogado ha remitido un comunicado en el que desmiente haberse reunido con ministros para cenar en secreto.

“La gente que viene aquí se quita las mascarillas”, según un trabajador de uno de los restaurantes. “Una vez que atraviesas la puerta, ya no hay coronavirus”, asegura uno de los organizadores de los ágapes.

El reportaje también muestra a la audiencia una fiesta privada en un local elegante donde ni los comensales ni los camareros usan mascarillas, ni guardan la distancia social. Algunos aparecen besándose.

—https://www.francesoir.fr/actualites-france/enquete-sur-des-diners-clandestins-parisiens-avec-ou-sans-ministres-comme-convives

Un juicio contra la arbitrariedad política disfrazada de seudociencia

El Tribunal Superior británico ha citado a juicio al ministro de Sanidad, Matt Hancock, para que justifique por qué las tiendas no esenciales pueden abrir antes que los bares y restaurantes.

Es uno de esos juicios que se están llevando a cabo contra una política arbitraria disfrazada de seudociencia, que permite que 15 trabajadores se junten en la misma oficina, pero no puedan comer en el mismo restaurante.

La demanda ha sido presentada por el fundador de Pizza Express, Hugh Osmond, y el operador de clubes nocturnos, Sacha Lord. Los dos empresarios quieren intentar forzar la apertura anticipada de los locales de hostelería.

Están desafiando el Reglamento de Protección de la Salud, recién aprobado, en la medida en que establece que los negocios minoristas no esenciales deben reabrir antes que los negocios de hostelería de interior.

El tribunal ha ordenado al ministro que comparezca mañana, aunque es probable que funcionarios de su departamento acudan en su nombre.

Las tiendas, peluquerías, salones de uñas, bibliotecas y locales de hostelería al aire libre, como las cervecerías, deberían empezar a reabrir a partir del 12 de abril, según la hoja de ruta del gobierno de Boris Johnson para salir del confinamiento, pero los locales de interior, como restaurantes y bares, no reabrirán antes del 17 de mayo.

Osmond ha declarado que el retraso en la reapertura de los locales de hostelería de interior era un “asunto verdaderamente urgente que afecta a la vida de millones de personas y que simplemente no puede esperar”. Como en otros países, Osmond denuncia que, también en Londres, el gobierno ha tenido un camino muy fácil en el Parlamento, porque la oposición no ha aparecido por ninguna parte.

Esto ha llevado a la arbitrariedad y a una completa falta de lógica en las normas, y “estamos empezando a comprobar que va acompañado de algo aún más siniestro: una arrogancia, y una sensación de que los ministros están por encima de la crítica”, añade.

Un portavoz del gobierno recurrió a los tópicos que se llevan escuchando en todas partes desde hace un año: pretenden “suavizar las restricciones con cautela, informado por expertos científicos, y seguimos actuando en respuesta a las últimas pruebas disponibles para proteger el NHS y salvar vidas”.

—https://metro.co.uk/2021/04/04/hancock-summoned-to-high-court-to-justify-reopening-shops-before-pubs-14354918/

7 muertos de trombosis cerebral tras recibir la vacuna de AstraZeneca en Reino Unido

Siete personas que recibieron la vacuna de AstraZeneca han muerto por coágulos de sangre en el Reino Unido, de un total de 30 casos identificados hasta ahora, según informó ayer la agencia británica de medicamentos (MHRA).

De los 30 casos registrados hasta el 24 de marzo inclusive, siete han muerto, dijo el MHRA en un comunicado. El organismo regulador dijo que había recibido informes de 22 casos de trombosis venosa cerebral y otros ocho casos de trombosis asociados a una deficiencia de plaquetas, de un total de 18,1 millones de dosis administradas.

“Nuestra revisión minuciosa de estos informes continúa”, dijo la directora de la MHRA, June Raine, en el comunicado, señalando que no se habían notificado casos similares para la vacuna de Pfizer, de la que también se han inyectado varios millones de dosis.

La vacuna de AstraZeneca, desarrollada con la Universidad de Oxford, ha sido objeto de sospecha en varios países tras los graves casos de coágulos de sangre, varios de ellos con resultado de muerte. Algunos países han decidido dejar de administrar la vacuna a los niños menores de cierta edad, como Francia, Alemania, Suecia y Canadá.

Noruega y Dinamarca han tomado una decisión más radical al suspender por completo la vacuna por el momento. En marzo la empresa AstraZeneca aseguró que no había “ninguna evidencia de aumento del riesgo”. El miércoles, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) insistió en que “no se había demostrado ninguna relación causal” entre estas trombosis y la vacuna, pero que era “posible”.

No obstante, la EMA admitió que “se están realizando nuevos análisis”, antes de tomar una nueva decisión la semana que viene.

La EMA se columpia. A mediados de marzo dijo que la vacuna de AstraZeneca era “segura y eficaz” y que “no estaba asociada” a un mayor riesgo de trombosis. “La semana pasada las pruebas no eran lo suficientemente claras”, comentó Paul Hunter, microbiólogo médico de la Universidad de East Anglia.

“Sin embargo, como ahora estamos viendo que la misma enfermedad se produce después de las mismas vacunas en diferentes grupos de población, creo que es más probable que las pruebas apunten a la vacuna de Oxford-AstraZeneca como la causa.

Incluso si se demostrara, el riesgo seguiría siendo “muy pequeño”, continuó, casi como te toque el gordo en la lotería, con la diferencia de que una cobaya totalmente sana puede irse al cementerio de cabeza.

Canadá ha creado campos de internamiento para apestados por el coronavirus

El primer ministro canadiense Justin Trudeau, que aparece en la imagen de portada, ha anunciado la creación de campos de internamiento para apestados por el coronavirus: “Si los resultados de sus pruebas son positivos, se les exigirá que se pongan en cuarentena inmediatamente en instalaciones gubernamentales designadas. Esto no es opcional”.

Por más que las declaraciones oficiales se llenen de eufemismos, la cosa está clara: es una detención en toda regla de alguien que no ha cometido ningún delito o, en otras palabras, es la equiparación de un “contagiado” con un criminal.

Trudeau está instaurando esta política para los que entran y salen del país en avión. Según el decreto, los ciudadanos deben someterse a pruebas antes y después de salir del país en avión. Si quieren volver después de dar positivo, deben ir a las instalaciones del gobierno para guardar una cuarentena.

Una diputada canadiense, Michelle Rempel, ha expresado el absurdo de la política de internamiento: “Los liberales han instituido un requisito de cuarentena en los hoteles federales para quienes entren en Canadá. Hemos oído decir que se tarda horas en reservar estos hoteles, que no se respetan las restricciones dietéticas y que no siempre hay comida y agua disponibles. Esto se suma al hecho de que este programa continúa tras las denuncias de agresiones sexuales. Es alucinante”.

El “hotel” no es gratuito. Los canadienses apestados deberán pagar su propio alojamiento los días designados.

Como es normal, las redes sociales se han llenado de mensajes llenos de ira. Una persona se puso en contacto con el Centro de Justicia para alojarse en un hotel cercano al aeropuerto de Toronto. Proporcionó al Centro de Justicia fotos de su habitación sucia e insalubre, incluyendo botellas de licor vacías, pelos en el asiento del inodoro, pelos en la colcha y una máquina de café sucia y sin limpiar. Tuvo que coger la comida del vestíbulo; no había entrega sin contacto en su habitación. En dos ocasiones, el desayuno consistía en un sandwich semicongelado incomible y sin utensilios para comer.

La pandemia está siendo la más formidable ola de represión política jamás conocida. Canadá no es el único caso. Desde el inicio de la pandemia venimos poniendo ejemplos parecidos en otros lugares, como Suiza, Alemania o Nueva Zelanda. Las libertades y derechos fundamentales han desaparecido.

El gobierno británico prepara una ley contra las manifestaciones y para ampliar los poderes represivos de la policía y el gobierno que, afortunadamente, ha desatado lo contrario de lo que se proponía: una movilización sin precedentes.

Más información:
— Internan en un siquiátrico a un médico suizo que se opone al toque de queda
— Primera mujer internada en un siquátrico en Alemania por oponerse a la cuarentena
— Terrorismo de Estado con pretextos sanitarios: Sajonia interna en hospitales siquiátricos a quienes rechazan la cuarentena
— Nueva Zelanda internará a la fuerza en ‘albergues de cuarentena’ a los apestados y a sus familiares
— Otro estado alemán que abre un centro de internamiento para los personas que no respeten la cuarentena
— En mayo del año pasado, Italia internó en un siquiátrico durante cuatro días a Dario Musso por salir a la calle a protestar contra la cuarentena

 

La manipulación de la población por los ‘expertos’ en instrumentalizar el miedo

Desde el comienzo de la pandemia, el gobierno británico no sólo fue asesorado por un equipo de epidemiólogos sino también por otro de sicólogos, llamado SPI-B, especialistas en la manipulación del comportamiento humano.

El 22 de marzo del año pasado el SPI-B elaboró un documento que hasta ahora ha sido secreto. Estaba destinado para el Grupo de Asesoramiento Científico de Emergencias (Sage), creado al comienzo de la pandemia y se basaba en un viejo argumento: la manipulación del miedo.

“Un número considerable de personas todavía no se siente suficientemente amenazada personalmente; podría ser que estén tranquilos por la baja tasa de mortalidad en su grupo demográfico […] Es necesario aumentar el nivel de amenaza personal percibido entre los que son complacientes, utilizando mensajes emocionales contundentes”.

El mismo documento presentaba una elenco de 14 medidas para aumentar la sumisión, entre las que incluía “utilizar los medios de comunicación para aumentar la sensación de amenaza personal”, una táctica que consideraban muy eficaz, aunque los efectos indirectos “podrían ser negativos”.

Algunos participantes en Sage admiten ahora sentirse “avergonzados” por los consejos recibidos de los sicólogos. Un asistente habitual a las reuniones de Sage dijo: “El pueblo británico ha sido sometido a un experimento psicológico no evaluado sin que se le diga qué es lo que está ocurriendo”.

“Todo consiste en tratar de dirigir el comportamiento en la dirección que una élite ha decidido, en lugar de decidir si es lo correcto o lo ético”.

El miembro de Sage dice que los informes de SPI-B no eran cuestionados por los de Sage porque “el núcleo de miembros de Sage no está muy bien equipado para evaluarlo y no hay otros científicos sociales en el núcleo de Sage”.

“Cuando alguien de SPI-B dice que hay que aumentar el miedo y mantenerlo, no se cuestiona mucho al principio y la mayoría de los cuestionamientos proceden de fuentes externas, no de dentro”.

Boris Johnson, junto con los asesores científicos Chris Whitty y Patrick Vallance, han sido acusados de “instrumentalizar el miedo”, pero la estrategia sicológica del gobierno para manipular el comportamiento de una población desprevenida podría resultar contraproducente y causar daños a largo plazo.

Ya relatamos que lo mismo había ocurrido en Austria. En el caso británico, la manipulación masiva ha tenido un éxito innegable al lograr persuadir a una población atemorizada para permanecer encerrada en sus casas durante la mayor parte del año pasado.

La manipulación diaria de las estadísticas sobre muertes, hospitalizaciones y “casos” ha sido tan eficaz que el cumplimiento del confinamiento ha superado con creces las expectativas del gobierno.

El pasado mes de julio, una encuesta realizada por la consultora Kekst CNC reveló que casi la mitad de los encuestados, descontando los “no sabe”, pensaba que el coronavirus había matado al 1 por ciento de la población británica, lo que equivale a más de 600.000 personas, cuando la cifra real en ese momento era de 44.000. Casi un tercio de los encuestados pensaba que entre el 6 por ciento y el 10 por ciento, o más, de la población había muerto por el coronavirus, lo que supondría hasta 6,6 millones de fallecimientos.

Paul Dolan, catedrático de Ciencias del Comportamiento de la London School of Economics, dijo: “La idea de que hay que aumentar la amenaza personal de la gente de forma desproporcionada con respecto a la amenaza a la que se enfrenta es un problema. Sienta un precedente muy peligroso: la frase que se utiliza es ‘armamento del miedo’”.

“Una vez que se ha avivado el miedo, no se puede reducir. No es como abrir y cerrar un grifo: no se puede acabar con el miedo.

“Nos hemos centrado exclusivamente en las tasas de mortalidad y de casos, pero estoy bastante seguro de que el público entendería situar las muertes en el contexto de las medias de cinco años.

“Se ha perdido una gran oportunidad de comunicar el riesgo. En lugar de limitarse a decir que un centenar de personas han muerto hoy de Covid, el gobierno podría decir qué proporción de muertes representa, y si eso se traduce o no en un exceso de muertes.

Gary Sidley, psicólogo clínico y consultor jubilado de la sanidad pública, dijo: “Es como si hubiera una pequeña industria en torno a la gestión de la pandemia y excluyera las voces alternativas”.

“Hay una creciente preocupación dentro de mi campo sobre el uso del miedo y la vergüenza como motor del cambio de comportamiento”.

Sidley y otros 46 sicólogos han escrito a la Sociedad Británica de Psicología (BPS) planteando su “preocupación por las actividades de los psicólogos empleados por el gobierno […] en su misión de conseguir la conformidad masiva del público con las restricciones actuales del coronavirus”.

La carta añade: “Nuestra opinión es que el uso de estrategias psicológicas encubiertas -que operan por debajo del nivel de conciencia de la gente- para ‘empujar’ a los ciudadanos a conformarse con una política de salud pública polémica y sin precedentes plantea profundas cuestiones éticas”.

Un comité de la BPS debatirá el asunto en su próxima reunión del 21 de junio, casualmente el mismo día en que debe finalizar el confinamiento.

Laura Dodsworth, que ha pasado el último año investigando el miedo para un libro de próxima aparición titulado “Un estado de miedo: cómo el gobierno del Reino Unido armó el miedo durante la pandemia, dijo: “He entrevistado a personas que se han deshecho del miedo, a personas que han tenido que ser disuadidas del suicidio y a personas que han desarrollado agorafobia.

El problema del miedo es que nubla el pensamiento racional. Te vuelves más dependiente de los mensajes del gobierno, lo que te hace más temeroso, lo que te hace aún más dependiente de sus mensajes, creando un bucle de perdición. Hemos olvidado cómo analizar el riesgo”.

Los sicólogos acusan a los ministros de utilizar “tácticas sicológicas encubiertas” para manipular el comportamiento de la población y se empiezan a preguntar por el número de trabajadores que volverán a ocupar su puesto o a la normalidad y cuál será el impacto del confinamiento sobre el empleo y la salud física y mental.

También afirman que “los niveles exagerados de miedo son responsables de la ‘muerte colateral’ de muchos miles de personas con enfermedades no relacionadas con el Covid“ que están “demasiado asustadas para ir al hospital”.

Un informe de la Universidad de Nottingham del año pasado sugería que el miedo podría incluso traducirse en muertes adicionales, ya que una mala salud mental debilita el sistema inmunitario.

El informe decía: “Es bien sabido que cuando los estados de ánimo negativos persisten en el tiempo provocan la desregulación de los sistemas fisiológicos que intervienen en la regulación del sistema inmunitario. Por lo tanto, existe un potencial significativo para que el daño psicológico infligido por la pandemia se traduzca en daño físico. Esto podría incluir una mayor susceptibilidad al virus, peores resultados si se infecta, o incluso peores respuestas a las vacunas en el futuro”.

https://www.telegraph.co.uk/news/2021/04/02/state-fear-ministers-used-covert-tactics-keep-scared-public/

Más información:
— El gobierno austriaco infundió el pánico deliberadamente entre una población no suficientemente temerosa del coronavirus

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