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Israel no reconoce el genocidio de los armenios

La política de Israel sobre el genocidio armenio ha recibido una atención creciente en las últimas dos décadas. Académicos, profesionales, periodistas, activistas y el público en general intentan trazar un mapa de las diferentes razones y agravios que enmarcan la firme posición de Israel: no reconocer el genocidio armenio.

La sabiduría convencional apunta a dictámenes como “las relaciones de Israel con Turquía son demasiado importantes“ o que “Israel prefiere a Azerbaiyán antes que a los armenios”.

Sin embargo, esas razones son demasiado generales para explicar un fenómeno más complejo: qué instituciones estatales de Israel rechazan el reconocimiento y por qué.

Yo diría que es bastante comprensible por qué los dos gobiernos israelíes consecutivos, y el amplio espectro político y cultural representado en el parlamento de Israel, la Knesset, mantienen lo que parece ser una postura totalmente pragmática a pesar de ser contraria a las consideraciones normativas y democráticas liberales, incluida la experiencia histórica específica del pueblo judío.

¿Por qué la Knesset no aprueba el proyecto de ley sobre el genocidio armenio una y otra vez, y hasta qué punto esta postura es estática o fluida de cara al futuro? ¿Y qué impacto tiene la creciente tendencia legislativa y normativa de los países occidentales que reconocen el genocidio en las consideraciones de Israel, con la administración Biden como último ejemplo?

En primer lugar: ¿Qué significa realmente el “reconocimiento del genocidio armenio”? En los círculos académicos, a pesar de la falta de una definición interdisciplinar ampliamente aceptada, el término “reconocimiento” se entiende generalmente como una expresión normativa del reconocimiento de una necesidad humana valiosa: en este caso, la comprensión de que los armenios otomanos sufrieron un genocidio en 1915 y la contrarrestación del revisionismo y el negacionismo históricos.

El acto legislativo de reconocimiento no sólo contribuye a la conmemoración y a la preservación del patrimonio histórico armenio, sino que también puede desencadenar un Día Conmemorativo sancionado oficialmente, incluso un museo nacional conmemorativo respaldado por el Estado. Este paso es de vital importancia para las comunidades armenias de la diáspora. Así, la lucha por el reconocimiento es significativa para tres partes: los armenios, los turcos (que se oponen) y los países que debaten si reconocer el genocidio armenio.

También es un paso que refrenda los valores de la democracia liberal, al afirmar valores fundamentales como la protección de los derechos humanos, la justicia y la protección de las minorías contra la discriminación y la violencia. También impulsa las instituciones internacionales dedicadas a esos valores, como el Tribunal Penal Interno y la Responsabilidad de Proteger de la ONU, un compromiso de 2005 para prevenir el genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad.

Por tanto, si el reconocimiento es un paso normativo que refuerza la democracia liberal, no parece haber un obstáculo evidente para Israel. Pero hay otros dos factores importantes: Turquía y el Holocausto.

A pesar de los fríos vientos diplomáticos que soplan entre Ankara y Jerusalén desde hace varios años, Israel mantiene importantes vínculos económicos y estratégicos con Turquía. Pero si examinamos la política de reconocimiento de otros Estados con un compromiso mucho más profundo con Turquía, vemos que ya no existe una correlación tan inmutable entre los lazos con Ankara y el reconocimiento del genocidio, y el contraste con Israel se vuelve aún más sorprendente.

Tomemos, por ejemplo, las legislaturas de tres miembros de la OTAN: Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos. Al igual que Israel, han sido aliados tradicionales de Ankara desde principios de la década de 1950 y, al igual que Israel, fueron reacios a reconocer el genocidio armenio durante más de 40 años. Su razón principal era no poner en peligro el papel estratégico clave de Turquía en la alianza de la OTAN.

Pero entre 2016 y 2019, algo cambió: los parlamentos de los tres países reconocieron formalmente, el genocidio armenio. Y sus decisiones, que desafían el statu quo, no fueron ni vacilantes ni ad hoc.

¿Qué ocurrió? El desencadenante principal fue una declaración del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

El 23 de abril de 2014, en el 99 aniversario del genocidio, Erdogan señaló la muerte de los armenios otomanos que habían perecido junto a millones de personas de “todas las religiones y etnias“ en 1915, describiendo la tragedia como “nuestro dolor compartido”.

Aunque el presidente de Turquía reconocía por fin algunos hechos históricos básicos y ofrecía sus condolencias a los armenios, su mensaje era en realidad una forma sofisticada de negación. No hubo genocidio, y el Estado sucesor de los otomanos, Turquía, no tenía nada por lo que disculparse.

Pero a pesar de la ofuscación, su discurso abrió la puerta a algunos países que querían modificar su posición. Irónicamente, Erdogan había normalizado efectivamente el proceso de reconocimiento del genocidio armenio.

También hubo otros factores que rompieron el tabú del reconocimiento. Estaba el desmoronamiento de las relaciones entre Turquía y sus tres aliados, y el consiguiente debilitamiento progresivo de la OTAN. El proceso de introspección y eventual reconocimiento del propio papel de esos países en la perpetuación de la negación de Turquía. Y el creciente escrutinio de las políticas de Erdogan, especialmente hacia los kurdos. Para el gobierno de Biden, es el cumplimiento de la promesa de volver a dar prioridad a los derechos humanos en la política exterior de Estados Unidos. De ahí que el reconocimiento legislado por Alemania, Países Bajos y Estados Unidos sea una forma de declaración normativa.

¿Y qué pasa con Israel? Cada 2 de abril, desde 1989, el partido de izquierdas Meretz ha intentado y no ha conseguido aprobar el proyecto de ley sobre el genocidio armenio en la Knesset. La declaración de Erdogan de 2014 no supuso ningún cambio significativo en su suerte.

En mayo de 2018, Turquía expulsó al embajador de Israel, Eitan Na’eh, a raíz de la muerte de 61 palestinos a manos de las FDI en las protestas tras el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump. La dura retórica de Erdoğan incluyó la acusación de que el “Estado terrorista” de Israel estaba perpetrando a su vez un “genocidio” contra los palestinos. Pero ni siquiera esta crisis movió el dial en la Knesset.

Así que si las cambiantes circunstancias geopolíticas afectaron a los tres aliados de la OTAN, ¿por qué no afectaron a Israel? Porque hay una cuestión básica y fija, mucho menos influenciada por partidos y acontecimientos externos, pero que influye de forma exclusiva en la política israelí respecto al reconocimiento del genocidio armenio: la memoria del Holocausto como “única”.

En Israel existe el compromiso de “nunca más”, una consigna en la sociedad, la política y la diplomacia israelíes desde el nacimiento del Estado de Israel. Pero se ha adoptado en su forma particularista: “nunca más” a la vulnerabilidad judía frente al antisemitismo asesino, en lugar del “nunca más a nadie”, la forma en que se entiende ampliamente, por ejemplo, en la comunidad judía liberal estadounidense.

Ese mismo particularismo funciona también con carácter retroactivo. Las analogías con el Holocausto suelen ser tachadas de “trivialización” del sufrimiento judío. Ese anatema de “compartir” la idea de ser víctimas de un genocidio, o el miedo a las conmemoraciones de genocidios en competencia, tiene un lugar específico.

La fecha del Día del Recuerdo del Holocausto en Israel se observa según el calendario hebreo, pero generalmente cae en la segunda quincena de abril o principios de mayo. Si la Knesset reconociera el genocidio armenio, su Día de la Memoria del 24 de abril caería muy cerca, actualizando la amenaza de “competencia” sobre las conmemoraciones del genocidio.

A pesar de estas importantes consideraciones que pesan en contra del reconocimiento, todavía existe la posibilidad de cambiar el cálculo de Israel. Es menos probable que el punto de inflexión dependa de un deterioro de las relaciones con Turquía o de la presión de Azerbaiyán, sino más bien de un fortalecimiento de los propios procesos democráticos fracturados de Israel.

La existencia de controles y equilibrios problemáticos entre los poderes legislativo y ejecutivo de Israel se plasma en el poder ilimitado que ejerce el ejecutivo sobre la Knesset.

Y debido a las peculiaridades de la cultura política israelí y a sus poco flexibles gobiernos de coalición, el ejecutivo impone una estricta disciplina de coalición para muchas votaciones que en otras legislaturas serían libres votos de conciencia, o reflejarían mejor la diversidad de opiniones dentro de los partidos políticos.

Este es un factor esencial en la cuestión de la aprobación de un proyecto de ley sobre el genocidio armenio: como la unidad de la coalición se impone sobre la libertad de acción de los miembros de la Knesset, hay muy poco margen de maniobra.

Con gobiernos más estables que den más autonomía a los miembros de la coalición (una quimera en la actualidad) es probable que la legislación sobre el reconocimiento del genocidio armenio se apruebe en el pleno, sobre todo si los legisladores son presionados por aquellos israelíes liberales y más jóvenes que quieren ampliar las lecciones universalistas del Holocausto. Por ahora, esta modesta esperanza tendrá que ser suficiente.

Eldad Ben Aharon https://www.haaretz.com/middle-east-news/.premium-why-won-t-israel-recognize-the-armenian-genocide-it-s-not-just-about-turkey-1.9731967

Amnistía Internacional pide al gobierno tunecino que permita a los médicos expresarse libremente sobre la pandemia

Una de la secuelas más absurdas que acompañan a la pandemia es la de quienes suponen que todos los médicos mantienen el mismo criterio terapéutico. Algunos creen que eso incluso se puede decir de todos los médicos del mundo. Otros creen que esa opinión uniforme se extiende a todos los médicos de un determinado país, como los españoles, los chinos o los indonesios.

Buena prueba de que no es así, son las represalias impuestas en España contra los díscolos, que vienen sufriendo toda clase de insultos y sanciones, incluidas las de sus propios colegas, en un ataque inquisitorial sin precedentes. En España ese siniestro papel censor ha procedido de los Colegios de Médicos, que han emprendido una verdadera caza de brujas contra algunos de sus miembros. En otros casos, como en Túnez, los ataques proceden del propio gobierno.

El 16 de abril el Ministerio de Sanidad tunecino publicó una lista de médicos y funcionarios sanitarios autorizados a hacer declaraciones a los medios de comunicación o en las redes sociales sobre la pandemia. Los demás se exponen a sanciones si se expresan sin el acuerdo de las autoridades.

El gobierno decide los que pueden hablar y los que no. Los que pueden hablar es para apoyar las medidas represivas del gobierno. Los que no pueden hacerlo es porque son capaces de expresar una voz crítica.

Afortunadamente se han producido reacciones contrarias a dicha imposición. Amnistía Internacional y el Colegio de Médicos de Túnez han pedido al gobierno que permita a los médicos expresarse libremente sobre la pandemia.

El martes Amnistía Internacional criticó la medida como “desproporcionada” y un “grave ataquen a la libertad de expresión. Es “un claro intento de censurar a los trabajadores de la salud”, dijo Amna Guellali, portavoz de la organización en un comunicado público.

Por su parte, en otro comunicado el Colegio de Médicos ha adoptado una postura bien diferente de sus colegas españoles, reafirmando “el derecho de los médicos a expresar sus opiniones en su campo de especialización y de acuerdo con los datos científicamente establecidos”.

Los huthíes están ganando la Guerra de Yemen

Los rebeldes huthíes están envalentonados. El movimiento alineado con Irán está convencido de que está ganando la Guerra de Yemen, y tienen razón. Ansarollah, la milicia huthi dominante, controla el territorio donde vive cerca del 80 por ciento de la población de Yemen.

La confianza de los huthíes procede del cambio en la política exterior de Washington hacia Yemen con el nuevo gobierno de la Casa Blanca y los continuos ataques de Ansarollah contra Arabia saudí, ilustrados recientemente por los ataques del 7 de marzo en Ras Tanura, dirigidos a uno de los mayores puertos petroleros del mundo.

En lugar de deponer las armas y aceptar lo que el enviado especial de Estados Unidos a Yemen, Tim Lenderking, calificó de plan de alto el fuego “sólido”, los huthíes decidieron continuar su lucha armada para apoderarse de la provincia de Marib, rica en hidrocarburos.

El gran dilema del gobierno de Biden es lidiar con la determinación de los huthíes de continuar la lucha. Con los huthíes actualmente a la ofensiva, para Estados Unidos es difícil encontrar una manera de conseguir que depongan las armas y confíen en un proceso de paz que les obligue a hacer concesiones a sus adversarios nacionales, regionales e internacionales.

Gran parte de la dificultad para Biden proviene del hecho de que Estados Unidos no tiene prácticamente ninguna influencia directa sobre los huthíes. Debido al apoyo de Washington a Arabia saudí en la guerra, los rebeldes ven a Estados Unidos como un enemigo.

Desde el inicio de la campaña saudí apoyada por Washington -Operación Tormenta Decisiva- en 2015, los huthíes empezaron a considerar la posibilidad de establecer relaciones más profundas con Irán, China y Rusia en un esfuerzo por contrarrestar el apoyo de Riad de los gobiernos occidentales y otros países árabes.

Alineados con Irán y el Hezbolah libanés, los huthíes han adquirido un inmenso poder. El grupo probablemente nunca tendrá la fuerza necesaria para controlar todo Yemen, y la naturaleza fluida de la guerra sugiere que algunos de sus avances podrían revertirse si el conflicto continúa. Sin embargo, el alcance del control de los huthíes sobre Yemen en la actualidad debería dar a todos los responsables políticos razones para descartar la posibilidad de que Arabia saudí y el débil gobierno del presidente yemení Abdrabbuh Mansur Hadi puedan derrotar militarmente a Ansarollah.

“Una cosa no puede estar más clara: los huthíes no sucumbirán a la presión”, escribe Bruce Riedel, del Brookings Intelligence Project. “Casi seis años de bombardeos saudíes, de bloqueo y de catástrofe humanitaria no han conmovido a los rebeldes”.

La batalla primero, las negociaciones después

Los mayores logros de la campaña de bombardeos saudíes han sido negativos. Ha generado una virulencia extrema y ha profundizado las divisiones tribales y sectarias en Yemen, lo que hace mucho más difícil crear una confianza suficiente o incluso mínima entre las partes enfrentadas.

Ansarollah teme que el desarme sin garantías suficientes de que los huthíes estarán protegidos, es demasiado arriesgado. En última instancia, los huthíes temen, con razón, ser atacados por sus enemigos yemeníes y saudíes tras ser derrotados por las negociaciones de paz. En este contexto, los combatientes huthíes continúan su ofensiva en Marib, así como sus ataques cada vez más sofisticados con cohetes y drones contra objetivos saudíes. Para los rebeldes, ambas acciones sirven para aumentar la influencia de los huthíes antes de las negociaciones.

Esta estrategia tiene cierta lógica a corto plazo. Si se iniciaran negociaciones serias sobre la paz después de que los huthíes tomaran el control de Marib, Ansarollah estaría en una posición mucho más fuerte para dictar los términos. Estratégicamente situada al este de la capital de Yemen, Sanah, controlada por los huthíes, Marib alberga gran parte de los recursos petrolíferos y gasísticos de Yemen y es el último bastión del gobierno de Hadi en el norte.

Descrito por los expertos como un “faro de relativa estabilidad” que era un “remanso de paz en medio de una guerra”, Marib es ahora un importante punto caliente en el que se juegan tanto los huthíes como sus oponentes. Si los huthíes consiguen hacerse con el control de la ciudad, Ansarollah se sentirá aún más envalentonado, ya que este cambio sobre el terreno reforzará inevitablemente la sensación de debilidad del gobierno de Hadi y probablemente le inducirá a aceptar condiciones de paz favorables a los huthíes.

Por otro lado, Ansarollah está asumiendo riesgos importantes al tratar de apoderarse de más tierras antes de las negociaciones. La agresividad de los huthíes en su deseo de conquistar Marib podría unir a las fuerzas antihuthíes, anteriormente divididas, contra ellos. También podría hacer que el gobierno de Biden estuviera menos abierta al diálogo con un grupo claramente comprometido con la escalada del conflicto, en lugar de reducirlo.

En consonancia con el compromiso de Biden de encontrar una salida a la Guerra de Yemen por vías diplomáticas, ¿cómo podría Washington dar a Ansarollah razones para considerar que un alto el fuego es un camino mejor que continuar la guerra? Para empezar, Estados Unidos podría mostrar su buena voluntad convenciendo a Arabia saudí de que ponga fin al bloqueo de Yemen, incluidos los del aeropuerto de Sanah y el puerto de Hodeida, ambos bajo control de los huthíes.

Este asedio ha tenido un efecto mínimo en la capacidad de lucha de los huthíes, pero es directamente responsable de la muerte de innumerables yemeníes. Esta medida señalaría el compromiso de Estados Unidos de tomar medidas concretas para ayudar a poner fin a esta guerra y abordar los problemas humanitarios actuales. De este modo, si los saudíes accedieran a levantar el bloqueo, los huthíes podrían, a su vez, aceptar el cese de todos los ataques en territorio saudí para responder a las legítimas preocupaciones de seguridad de Riad.

Además, Washington debería aprovechar cualquier oportunidad futura para entablar un diálogo constructivo con los huthíes en busca de objetivos alcanzables y medidas de fomento de la confianza, generando un impulso para la eventual negociación de un acuerdo político.

Lo más probable es que Estados Unidos dependa de otros países que puedan facilitar el diálogo entre Washington y los rebeldes alineados con Irán, contra los que la coalición saudí respaldada por Estados Unidos lleva luchando seis años. Los Estados más cualificados para desempeñar este papel son Omán, Qatar y quizás Rusia, todos ellos con un historial de compromiso y diálogo con los huthíes. La capacidad de Mascate, Doha y Moscú para desempeñar un papel de puente será fundamental, dada la falta de confianza entre Estados Unidos y los huthíes.

Cualquiera que sea el enfoque de el gobierno de Biden hacia el movimiento huthi, el futuro de grandes franjas del norte de Yemen permanecerá bajo el control de los huthíes, incluso después de que los combates hayan terminado, y esta es sólo una de las muchas áreas de conflicto en Yemen hoy en día.

En lo que respecta al panorama político del país, no se volverá a las épocas pasadas de la historia yemení. Lo que ocurra cuando se asiente el polvo será inevitablemente el producto único de los últimos seis años de guerra civil y sufrimiento humano. Cualquier política exterior realista que adopte Washington con respecto a Yemen debe aceptar esta y otras realidades para poder comprometerse de forma pragmática con este país devastado por la guerra.

De cara al futuro, cabe suponer que Yemen seguirá siendo un país profundamente fracturado que necesita mucha más ayuda internacional de la que recibe actualmente. Sin embargo, no cabe duda de que la continuación de la guerra es la principal razón por la que los grupos externos no pueden proporcionar la ayuda necesaria a los millones de yemeníes que, en palabras del director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, David Beasley, “están llamando a la puerta de la inanición”.

En última instancia, el gobierno de Biden haría bien en respaldar sus palabras sobre los desastres humanitarios en Yemen con acciones concretas que prioricen la necesidad de salvar vidas por encima de cualquier otro objetivo. La única manera de hacerlo es reforzar el compromiso entre Washington y los huthíes, y el equipo negociador de Biden debe utilizar estos canales para aumentar lentamente el alcance de las negociaciones.

—https://responsiblestatecraft.org/2021/03/21/bidens-problem-in-yemen-the-houthis-are-winning/

El Golpe de Estado sanitario

El equipo de 70 expertos que asesora al gobierno suizo desde el origen de la pandemia lleva un título militar, “task force”, como si fuera una unidad de choque. Lo mismo que en otros países, su campo de acción no es sólo la enfermedad, ni la ciencia, sino los hábitos de comportamiento de las personas, es decir, que han puesto en práctica un experimento de ingeniería social.

El reglamento interno del equipo establece que sus miembros no deben comunicarse directamente con los medios de comunicación. Sólo su presidente está facultado para ello, y si la comunicación se refiere a nuevas medidas, debe hacerlo después de que se hayan hecho públicas por el gobierno.

Los miembros del equipo se han saltado a la torera estas disposiciones, participando regularmente en los medios de comunicación, que los han elevado a los altares: sólo lo que ellos afirman es ciencia. La televisión, la radio y los periódicos han convertido a unos desconocidos en auténticas estrellas de la sociedad del espectáculo (*).

Hace un año nadie conocía a Fernando Simón en España y lo mismo ocurría con Martin Ackerman, su homólogo en Suiza, que aparece en la foto de portada. Hoy no hay nadie que no los conozca en sus respectivos países. En un año, los periódicos han dedicado miles de portadas y primeras planas a estas nuevas figuras del famoseo, un fenómeno que jamás había ocurrido antes, ni siquiera con el deporte, la música o cualquier otro espectáculo de masas. Antes los periodistas eran altavoces de los políticos y ahora de los científicos.

Naturalmente, el equipo científico no se limita a aconsejar. Está creando un nuevo tipo de sociedad, de relaciones personales, de comportamientos públicos y privados.

Las armas de estos expertos son muy simples. Se componen de amenazas, miedo y falsedades. Si el gobierno (y la sociedad) no hacen lo que ellos dicen, llegará la hecatombe. Cuando el gobierno decide no seguir sus recomendaciones, los expertos se salen con la suya acudiendo a los medios, porque los periodistas, como la sociedad, siempre cree más a un científico que a un político. El científico sabe; el político sólo opina.

Así ocurrió en Suiza con el uso obligatorio de mascarillas en el transporte público, o el cierre de restaurantes, bares y discotecas.

El equipo científico es ahora uno de los organismos más influyentes de Suiza y a nadie parece importarle que no los haya elegido nadie, que no representen a nadie y no sean responsables ante nadie. Sus miembros son cooptados. Se han elegido a sí mismos. No existe ningún reglamento que establezca los criterios de elección o de destitución. En marzo del año pasado invitaron a incorporarse a Pietro Vernazza, médico jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas de un Hospital Cantonal y a continuación le despidieron sin ninguna explicación. ¿Por qué? No se sabe…

Además de la falta de legitimidad democrática, el funcionamiento de los equipos es totalmente opaco.

¿Al servicio de quién están los expertos? Ni siquiera en Suiza hay transparencia sobre los conflictos de interés de los asesores científicos del gobierno. Hasta junio del año pasado los expertos suizos no hicieron declaraciones de interés. Sin embargo, sigue pendiente la comprobación de su exactitud.

¿Cómo toman sus decisiones?, ¿por mayoría?, ¿por unanimidad?, ¿se lo juegan al mus? Nadie lo sabe.

¿Llevan actas? En caso afirmativo, ¿se darán a conocer algún día o serán secretas?

¿Cuánto tiempo estarán en su cargo, tomando decisiones que comprometen la vida y los derechos de las personas?, ¿hasta que ellos mismos decidan? Tampoco se sabe.

En Suiza dicen que los expertos no están cobrando por su asesoramiento, lo cual no hay quien se lo crea. En España parece que son de pago, pero ¿cuánto han cobrado en lo que llevamos de pandemia?, ¿han cobrado las horas extra o no?

En Suiza saben quiénes son los expertos, pero en España no. Los expertos son fantasmas (en el más amplio sentido de la palabra). ¿Qué papel están jugando los sicarios de IS Global en el equipo que asesora al gobierno español?, ¿a quién deben su lealtad?, ¿al gobierno o a La Caixa que los financia?

Por cierto, el Vicepresidente de IS Global no es otro que Javier Solana, antiguo secretario general de la OTAN.

(*) https://www.foeg.uzh.ch/dam/jcr:13f6efc8-f9c4-45dd-816c-b6a8356edfe6/2020_Gesamtausgabe.pdf

El edificio en el que se fundó el Partido Comunista de China sigue de obras

Con el regreso de la primavera, el recinto del Primer Congreso del Partido Comunista Chino en la avenida Xingye de Shanghai luce un sol radiante y da una nueva sensación de majestuosidad y esplendor. Los transeúntes se detienen a contemplar el centenario edificio. Hace cien años, el primer congreso del PCCh celebrado aquí cambió la cara de la revolución china.

El edificio es silencioso, pero las puertas de ébano lacado, los dinteles de ladrillo rojo tallado y las celosías de las ventanas de color bermellón que nunca se han cambiado dan a esta página de la historia comunista de China un carácter aún más auténtico.

Desde el 17 de noviembre de 2020 el edificio está cerrado temporalmente. Se ha sometido a un profesional y meticuloso trabajo de protección y renovación para entrar en el centenario de la fundación del Partido con una nueva cara, fiel al original.

“Queremos acercarnos lo más posible al aspecto original de este edificio patrimonial, para transmitir la herencia revolucionaria de la gloriosa historia del nacimiento del Partido Comunista Chino y así contar mejor la historia del comunismo chino con motivo del centenario de la fundación del Partido”, dijo Han Jing, subdirector del departamento de investigación de las exposiciones del Primer Congreso del Partido Comunista Chino.

El color rojo es la primera impresión que tiene mucha gente en el sitio. Detrás del rojo de las tablas de madera tallada hay más de una docena de meticulosas fases artesanales.

Este tipo de tapas de azulejos eran comunes en los años 20 y 30, pero hoy en día los materiales y la artesanía son escasos. El equipo del proyecto buscó durante mucho tiempo en Shanghai y sus alrededores, y finalmente encontró un lote de materiales antes de que los maestros artesanos los trabajaran a mano para dar los últimos toques a unas 400 puntas de azulejos.

Al entrar en la obra, los detalles reflejan la responsabilidad de proteger el hogar espiritual de los comunistas chinos. Se está haciendo todo lo posible para conservar el aspecto original y permitir al público entrar en la mayor implicación posible con este acontecimiento fundacional de hace un siglo.

“Ya han pasado cien años, pero cuando vi el lugar de la reunión, fue como si realmente pudiera imaginar la escena del primer congreso de ese año. Le dice a la gente cómo las aspiraciones originales de los comunistas chinos siguen siendo inquebrantables y se hacen más firmes con el tiempo”, comentó Zhong, una residente de Shanghai que vive cerca.

Para contar la historia del nacimiento del Partido de forma más completa, a unos 300 metros del lugar del Primer Congreso del Partido Comunista Chino, el número 127 de la avenida Taicang, que alberga el antiguo dormitorio del Primer Congreso del Partido Comunista Chino, ha sido renovado al mismo tiempo; será restaurado a su estado original y albergará una exposición.

La construcción del Monumento al Primer Congreso del Partido Nacional, adyacente al lugar histórico, está muy avanzada y se inaugurará antes del 1 de julio. La nueva sala de exposiciones principal tiene una superficie de unos 3.700 metros cuadrados y se centrará en la práctica revolucionaria del Partido Comunista Chino en Shanghai al principio de su fundación. Reunirá más de 1.000 artículos de todo tipo, incluyendo más de 600 objetos expuestos.

“Proteger el hogar espiritual de los comunistas chinos no es sólo hacer que la gente mire al pasado, sino también darles la fuerza necesaria para extraer de él la aspiración original y seguir adelante”, dijo Yang Yu, investigador asociado del Memorial del Primer Congreso del Partido Comunista Chino.

Pfizer sube un 50 por ciento el precio de las vacunas que suministra a la Unión Europea

La Unión Europea negocia con Pfizer el mayor contrato de la historia para suministrar vacunas. Se trata de comprar 1.800 millones de dosis, una cifra astronómica que representa cuatro veces la población de los 27 Estados miembros y el 23 por ciento de la población mundial.

Con motivo del nuevo pedido, que suma 41.000 millones de dólares, la multinacional ha aumentado su precio en más de un 50 por ciento, de 12 a 19,50 euros, según el Primer Ministro búlgaro, Boiko Borissov.

“Hay una terrible guerra comercial que está inflando los precios con fuerza”, dice Borissov en un vídeo difundido en Facebook.

“Pfizer estaba a 12 euros, luego pasó a 15,50 euros. Y ahora están firmando contratos por 900 millones de vacunas a 19,50 euros”, dijo el primer ministro búlgaro. “Son 18.000 millones de euros. ¡Aparecerán muchas variantes, y así tendremos una primera inyección, una segunda, luego una tercera y una cuarta! Esto repercutirá en los presupuestos de los próximos años”, añadió Borissov.

Actualmente la Comisión Europea se encuentra en conversaciones con Pfizer para cerrar el suministro de vacunas para 2022 y 2023, y uno de los factores de la negociación son unos precios al alza.

La Comisión Europea se ha negado hasta ahora a revelar el precio de las vacunas. Sin embargo, el pasado mes de diciembre la secretaria de Estado belga, Eva De Bleeker, compartió el coste de las vacunas negociados por la Comisión, así como la cantidad de dosis compradas por su gobierno. Luego, se supo que la dosis de AstraZeneca cuesta 1,78 euros en comparación con los 12 euros de Pfizer.

Recientemente la RAI italiana ha publicado los contratos firmados por la Unión Europea con Pfizer (1) y Moderna (2) para el suministro de vacunas y que Bruselas ha tratado de mantener en secreto hasta ahora.

La demanda y los precios actuales de las vacunas “no están determinados por las condiciones normales del mercado”, dice Frank D’Amelio, director financiero y vicepresidente de Pfizer. “Están impulsados por la situación de pandemia en la que nos encontramos y la necesidad de los gobiernos de adquirir dosis de varios proveedores de vacunas”, dijo el directivo. 

“Lo que creemos es que las fuerzas normales del mercado entrarán pronto en acción. Factores como la eficacia, la capacidad de potenciar la inmunidad, serán aún más críticos, y lo vemos como una gran oportunidad para la demanda de nuestra vacuna y para el precio. Así que, en resumen, hay mucho por venir”, añadió.

(1) https://www.rai.it/dl/doc/2021/04/17/1618676600910_APA%20BioNTech%20Pfizer__.pdf
(2) https://www.rai.it/dl/doc/2021/04/17/1618676613043_APA%20Moderna__.pdf

Los bulos de la CIA se estiran nueve meses

Al comienzo de la Guerra Fría la CIA puso en marcha la Operación Ruiseñor (Mockingbird) para influir en las publicaciones de los medios de comunicación. El plan era secreto porque nadie debía enterarse de que los medios no informaban sino que intoxicaban.

Hoy las cosas han cambiado mucho. Los medios de comunicación no esconden que su fuente de información es la CIA, es decir, que sus reportajes los elaboran en Langley. No es ningún secreto: la CIA y los medios son lo mismo.

Por ejemplo, en junio del año pasado el New York Times publicó que los rusos pagaban dinero a los talibanes por cada soldado estadounidense que mataran en Afganistán.

El periódico ponía como fuente a “funcionarios anónimos de inteligencia”, o sea, a la CIA. El artículo lo había escrito la CIA; el periódico se limitaba a llevarlo a la imprenta, o a la web.

La intoxicación fue reproducida por (casi) todos los medios del comunicación del mundo.

El jueves de la semana pasada el gobierno de Biden reconoció oficialmente lo que cualquier gacetillero mediocre sabía: los servicios de inteligencia de Estados Unidos tenían una confianza “de baja a moderada” en dicha “información”.

Hace unos días el propio periódico reconoció que su fuente era la CIA.

Los mismos “servicios de inteligencia” que difundieron la “noticia” en junio, la desmienten nueve meses después.

Es el momento de saber lo que pretendían lograr las mentiras de la CIA, que no era sólo desacreditar a Rusia por enésima vez, sino impedir que Trump llevara a cabo su proyecto de retirar las tropas de Afganistán.

Lo que la CIA quería transmitir al mundo a través del New York Times era: en Afganistán nuestras tropas no se enfrentan sólo a los talibanes sino también a los rusos. Si nos vamos de Asia central, los rusos llegarán otra vez a Kabul de la mano de los talibanes.

Trump seguía siendo el ‘candidato manchú’: una marioneta de Putin.

Ahora Biden demuestra que no tiene un plan diferentes del de Trump y vuelve sobre la misma promesa: retirará las tropas de Afganistán antes de setiembre de este año.

Lo que debería aclarar son dos cosas: si dentro de esas “tropas” incluye a los comandos de operaciones especiales y si incluye también a la CIA.

A Biden le ha faltado tiempo para desestabilizar a Rusia en sus fronteras occidentales

La afirmación de Biden de que su homólogo ruso Putin es un “asesino” cayó en Moscú como una bomba, aunque las reacciones oficiales no pudieron ser más tibias.

Cuando sólo era un joven parlamentario, en 1979 Biden viajó a Moscú para firmar los acuerdos SALT II de limitación de armas nucleares. En la imagen de portada aparece en compañía del ministro soviético de Asuntos Exteriores, Andrei Gromiko.

Eran otros tiempos. Nada más llegar a la Casa Blanca Biden ha ordenado a dos buques de guerra entrar en el Mar Negro, con el pretexto de respaldar a Ucrania ante Rusia, pero la situación es tan tensa que tuvo rectificar, ordenando dar marcha atrás después de hablar por teléfono con Putin.

Durante la conversación Putin advirtió expresamente a Biden de que ambos buques corrían el riesgo de ser destruidos y que deberían “mantenerse alejados por su propio bien”.

También le amenazó a Biden claramente con que “tuviera cuidado” porque el FSB sabía exactamente lo que la CIA estaba tramando.

Biden no ha debido entener bien el mensaje, porque ahora mismo los buques británicos de la Royal Navy nevegan hacia la zona con la pretensión de entrar en el Mar Negro.

Rusia ha hecho un alarde poniendo 150.000 soldados en la frontera con Ucrania, pero las provocaciones no han remitido.

Además, la República checa ha expulsado a 20 diplomáticos de la embajada rusa y, por su paarte, Moscú ha hecho lo propio, lo que en Europa ha servido de cortina de humo para tapar el Golpe de Estado en Bielorrusia.

El cónsul ucraniano en San Petersburgo, Alexander Sosonyuk, también ha sido expulsado de Rusia después de que el contraespionaje le sorprendiera tratando de sobornar a un funcionario de seguridad del FSB ruso.

Como represalia, el gobierno ucraniano ha expulsado a un diplomático de la embajada rusa en Kiev.

Paralelamente se descubren los planes de Golpe de Estado contra Bielorrusia, en los que los rusos han tenido un papel muy destacado. El FSB está haciendo redadas contra miembros de la CIA en varias ciudades rusas y reconoce que trabaja en colaboración con el KGB bielorruso.

El Golpe de Estado en ciernes presenta todos los rasgos de las “revoluciones de colores” conocidas de los últimos años y entre sus paricipantes están los neonazis ucranianos.

Los golpistas estaban utilizando a Rusia como retaguardia y la actuación del FSB deja muy claro que el Kremlin no va a consentirlo en lo sucesivo.

El embajador de Estados Unidos en Rusia, John Sullivan, regresará a Estados Unidos esta semana para preparar una cumbre entre Biden y Putin.

Turquía controla el estrecho del Bósforo, que es la principal vía de acceso al Mar Negro. Erdogan viaja a Ucrania para entrevistarse con su homólogo Zelensky y mostrar su habilidad para moverse en el alambre. No reconoce la anexión de Crimea por Rusia, no acepta a los “separatistas” del Donbás y se propone reclutar a los yihadistas que tiene en Siria parea llevarlos a Ucrania, aunque sin la intención de “ir en contra de terceros países”.

Al mismo tiempo, Erdogan apoya la incorporación de Ucrania a la OTAN.

Aparecen nuevos detalles del Golpe de Estado contra Lukashenko en Bielorrusia

El sábado el presidente Alexander Lukashenko anunció la detención de un grupo de golpistas que planeaban un atentado contra él y sus hijos. Según Lukashenko, los servicios especiales estadounidenses estaban implicados en el golpe. En el grupo había tanto ciudadanos bielorrusos como extranjeros.

Fueron detenidos el abogado Yuri Zenkovich, que tiene doble nacionalidad estadounidense y bielorrusa, y el politólogo bielorruso Alexander Feduta, que planeaban un golpe militar para el 9 de mayo en Minsk. El grupo golpista incluía al dirigente del partido de la oposición Grigory Kostusev, que fue detenido.

En una conversación telemática, Putin ha preguntado a Biden por el intento de asesinato del presidente bielorruso Lukashenko por parte de los servicios especiales estadounidenses, pero no ha recibido respuesta (*).

Los golpistas planeaban saquear y apropiarse de los bienes de Lukashenko, según el programa Vesti Nedeli del canal Russia 1, que mostró imágenes grabadas de una de las reuniones de los golpistas en un restaurante de Moscú, captada por el FSB.

La conversación comienza en una mesa vacía. Feduta y Zenkovich anuncian inmediatamente que su objetivo es el asesinato de Lukashenko.

“La tarea número 1 es eliminar lo más importante. La tarea número 2 es bloquear a las tropas internas, bloquear a la policía antidisturbios. La tarea número 3 consiste en ocupar varios objetos simbólicos en el centro de la ciudad, como una emisora de radio, una televisión, etc., en los que podamos leer la convocatoria. Y es deseable bloquear Minsk, para que no puedan disparar las tropas exteriores”, se escucha decir a Zenkovich.

Feduta y Zenkovich llevaron incluso una lista de nombres de personas con cargos importantes, que debían ser asesinadas o enviadas a un campo de concentración.

“Al menos otras 30 personas… van a ser internadas literalmente en la primera hora. Y esto significa que, bueno, algunos de ellos son sólo del Ministerio del Interior, Seguridad del Estado, civiles… El ministro asume automáticamente la función interina de Presidente, por lo que debe ser internado”, dice Feduta, antes de añadir “Cámara de Representantes”.

Los piratas informáticos habían obtenido información sobre funcionarios públicos. “Todos los datos personales sobre ellos… Nuestros chicos piratearon los servidores del Ministerio del Interior, del KGB, del Comité de Investigación. Hemos bombeado todas las bases de datos. Proporcionaremos todos los datos personales”, dice Zenkovich.

Los golpistas planeaban implicar a los fascistas ucranianos en la ejecución del golpe. “Ayer en Varsovia me llamó un amigo nuestro: ‘Mira, Yuras, ¿qué pasa?, ¿qué contactos tienes en Ucrania? Voy a ir allí, debo pasar por estos contactos’”, dice Zenkovich.

“Grigor, la pregunta suena así: vamos, Grigor, vamos a empapar a Luka [Lukashenko] enseguida, y luego quién gobernará en Bielorrusia, lo decidiremos después”, suena esta frase en la conversación de los golpistas.

El objetivo principal al principio del golpe debería ser la eliminación de Lukashenko. “A grandes rasgos, el objetivo principal al principio de todo este evento, el primero, ¿la eliminación física?”, pregunta el general. “Sí. Los chicos me informaron ayer de que, si es necesario, existe la posibilidad de bloquear completamente todo el sistema eléctrico de Bielorrusia”, le responde Zenkovich.

“Ahora nos estamos dispersando por todos estos canales orbitales, tenemos un grupo de seguidores. Con armas, en las bases. Para desviar toda la atención posible de quienes lo saben”, añade Zenkovich.

Los golpistas dijeron que necesitarían al menos cinco años para transformar la sociedad y el Estado, después de un motín militar y ejecuciones, Bielorrusia debería convertirse en una incubadora de “democracia creciente” según la experiencia de Polonia. “Porque si las elecciones se celebran ahora, entonces Lukashenko será elegido en lugar de Lukashenko. Y así será durante otros 25 años”, dice Zenkovich.

“Se creará un Consejo de Estado, en el que entrarán los dirigentes de todos los partidos registrados. Esta es la tarea del Ministerio de Justicia”, añadió Feduta. “Creo que la cultura de la democracia debe continuar, fue el ejemplo de Polonia, del autogobierno local”, vuelve a decir Zenkovich.

En la reunión, Zenkovich y Feduta dijeron lo que harían después del golpe. “Seré responsable de la reforma legal. En consecuencia, supervisar el Ministerio de Justicia, los tribunales, la redacción de una nueva constitución y el parlamento”, propone Zenkovich.

“La reforma política, los departamentos ideológicos, la prensa, el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación, el sistema de partidos y la Comisión Electoral Central, resulta que estamos al mando”, añade Feduta.

Al final de la reunión, Zenkovich y Feduta sugierien que los generales hicieran un clásico “gop-stop”, es decir, saquear y apoderarse de las propiedades de Lukashenko.

“Estoy bastante seguro de que nuestro Sasha [Lukashenko] tiene una cartera en algún lugar con un alijo. Sólo tómalo, tranquilamente, de vez en cuando”, dijo Zenkovich. “De vez en cuando, sí, pero ¿dónde está?”, le pregunta el general. “En casa, seguramente, en la ciudad de Ostroshitsky, y eso no se tendrá en cuenta”, responde Zenkovich.

(*) https://www.belta.by/president/view/lukashenko-zajavil-o-gotovivshemsja-na-nego-i-synovej-pokushenii-437698-2021/

Rusia creará su propia la Estación Espacial Internacional

Rusia tiene planeado retirarse del proyecto conjunto que tiene lugar en la Estación Espacial Internacional (EEI) con otros países, a partir de 2025, para dar paso al establecimiento de su propia estación espacial.

El anuncio fue realizado por el viceprimer ministro ruso, Yuri Borisov, durante un programa del canal de televisión estatal Rossiya 1. La decisión fue tomada el pasado abril 12, Día Mundial de la Aviación y la Cosmonáutica, en una reunión con el presidente Vladimir Putin, porque la actual EEI, está anticuada.

“Rusia planea crear su estación espacial nacional. La EEI está seriamente desactualizada y el Gobierno ofrece hablar con los socios extranjeros de antemano”, subrayó Borísov a la televisión.

Si bien es cierto que la EEI está desfasada, lo cierto es que la decisión se ha tomado por las pésimas relaciones entre Rusia y Estados Unidos

“Rusia llevará a cabo un examen técnico de la EEI y notificará sobre su decisión final”, adelantó el viceprimer ministro, quien destacó que “cada vez hay más información sobre fallas técnicas. Para evitar cualquier riesgo en caso de emergencia, es necesario realizar un examen técnico de la estación. Y al final, tomar una decisión y advertir honestamente a los socios”, añadió.

“Tenemos un período de trabajo acordado con los socios de la EEI en la estación el año 2024. Después de este período, la decisión se tomará sobre la base del estado técnico de los módulos de la estación, que en su mayoría han llegado al final de su vida útil, así como nuestros planes para desplegar una estación orbital nacional de nueva generación”, resaltó por su parte, el comunicado dado a la prensa recientemente por la corporación espacial estatal rusa Roscosmos.

La agencia aclaró que “cuando se tomen las decisiones pertinentes, entonces comenzarán las negociaciones con los socios sobre las condiciones y formas de cooperación posteriores”.

“Ya hay varios elementos de la estación que están seriamente afectados por daños y están fuera de servicio, muchos de ellos no son reemplazables”, advirtió en noviembre pasado, Vladímir Soloviov, subdirector de RSC Energia, que es una fábrica rusa de naves espaciales y componentes para estaciones espaciales, durante una reunión del Consejo de la Academia de Ciencias de Rusia.

Por otra parte, adelantó Soloviov que “una decisión sobre el destino futuro de la base solo la puede tomar el gobierno “después de una elaboración detallada de las decisiones que serán propuestas a Roscosmos por las empresas de la industria responsables del vuelo de la estación, principalmente RSC Energia, así como [después de] discusiones con los socios del programa de la EEI”.

Después de 2025, “se pronostica una avalancha de fallas de numerosos elementos a bordo de la estructura”, calculando una financiación adicional de la estación entre 10.000 y 15.000 millones de rublos, alrededor de 131 millones a 197 millones de dólares estadounidenses.

—https://www.noticieronews.com/2021/04/18/regresara-la-mir-rusia-se-plantea-restablecer-una-estacion-espacial-enteramente-rusa/

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