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Se destapa otro chanchullo que ha cometido la OMS en plena pandemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se encuentra inmersa en otro escándalo grave de clientelismo y corrupción. Es lo que se desprende de un informe publicado el jueves por la 72 Asamblea del organismo internacional (1).

Violando sus propios estatutos de funcionamiento, la OMS adjudicó ocho contratos a la empresa estadounidense BCG Consultancy en plena pandemia de coronavirus, dos de los cuales sumaban 5,40 millones de dólares cada uno.

Sólo el año pasado la OMS gastó 332,79 millones de dólares en el asesoramiento de empresas privadas para la gestión de la pandemia de coronavirus.

En condiciones confusas, la OMS adjudicó ocho contratos por valor de 11,72 millones de dólares a una empresa que el informe llama “Consultora A”. Sin embargo, que el medio estadounidense vox.com (2) la identifica como BCG Consultancy.

Dicha consultora comenzó su trabajo cuatro meses antes de obtener la adjudicación de la OMS, según el informe de la Asamblea de la OMS.

Para atajar los rumores de favoritismo, la OMS abrió una licitación a la que se presentaron cuatro empresas privadas. Para ser seleccionadas, debían obtener una puntuación de 42, y sólo dos empresas, la Consultora A y la Consultora D, cumplían con los criterios exigidos.

La Consultora D obtuvo una puntuación más alta que la A. Sin embargo, la institución internacional no quiso dejar de lado a BCG Consultancy, así que cambió las reglas del juego sobre la marcha y manipuló los resultados.

En fin, el típico chanchullo de la OMS que a nadie debería sorprender en el organismo internacional más corrupto que existe.

(1) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA74/A74_34-en.pdf
(2) https://www.vox.com/2021/6/16/22527665/world-health-organization-who-12-million-bcg-consultants

La población de Oriente Medio tampoco se quiere vacunar

En todo Oriente Medio algunos gobiernos han tenido que iniciar intensas campañas de propaganda para vencer la reticencia de la población a las vacunas. Según una amplia encuesta realizada en marzo en países de Oriente Medio y el norte de África, el 83 por ciento de la población no quiere vacunarse (1).

En abril un funcionario irakí lo explicaba de la siguiente manera: “La vacuna llegó aquí tan rápido […] Es realmente extraño. En Irak, este tipo de cosas, normalmente no tienes acceso a ellas sin corrupción, o tienes que pagar a alguien. Pero esta vacuna no sólo es gratuita, sino que está al alcance de todos. Es un poco dudoso” (2).

La encuesta de marzo mostró que las cinco principales razones dadas por los encuestados para no vacunarse estaban relacionadas con la desconfianza hacia las instituciones políticas y sanitarias, tanto nacionales como internacionales. El miedo a los efectos secundarios fue citado por el 61,4 por ciento de los encuestados, el 55,7 por ciento dijo que la vacuna se había fabricado demasiado rápido, el 39,1 por ciento desconfía de las políticas de salud pública de su país y el 27,3 por ciento no confía en los expertos ni en los laboratorios.

Ya antes de la pandemia la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó la reticencia a las vacunas como una de las diez principales “amenazas” para la salud mundial (3).

El 13 de enero de este año, un estudio publicado en la revista médica “Vaccines” aseguraba que la aceptación de la vacunación contra el coronavirus era baja en Oriente Medio, señalando que sólo el 23 por ciento de los encuestados en Kuwait y el 28 por ciento en Jordania dijeron estar dispuestos a vacunarse (4).

En Egipto, una encuesta realizada a 27.000 estudiantes de medicina en enero mostró que, aunque la mayoría de los estudiantes estaban a favor de la vacunación, más del 46 por ciento prefería esperar antes de hacerlo (5).

En el Líbano, según una encuesta realizada el mismo mes, sólo tres de cada diez personas dijeron estar dispuestas a vacunarse (6).

En Yemen, una encuesta realizada en febrero en la ciudad de Adén mostró que el 84 por ciento de los encuestados no quería vacunarse (7).

Las vacunas son típicas de los países ricos, no sólo por el nivel de vida de la población sino porque la sociedad está medicalizada. En los países pobres, la población ni quiere ni puede vacunarse. Las vacunas es algo que los ricos siempre han querido imponer a los pobres. Oriente Medio es otro ejemplo más.

Los países con las tasas de vacunación más altas de Oriente Medio son Israel y los países del Golfo. lo deben no sólo a su riqueza financiera, sino también a la aceptación de las vacunas por parte de su población. En enero y marzo de este año, el 82 por ciento de los emiratíes (8), el 80 por ciento de los qataríes (9) y el 78,1 por ciento de los israelíes (10) estaban a favor de la vacunación.

Se han aducido varias razones para explicar estas diferencias en la aceptación de las vacunas en la región, entre las que destaca el papel de los medios de intoxicación que, o bien no tienen suficiente cobertura en muchas regiones, o bien no cuentan con la credibilidad de los espectadores.

Otro tipo de factores son claramente políticos: las multinacionales farmacéuticas son la voz de su amo y a donde el amo no llega, las vacunas tampoco. Los gobiernos que no tienen buenas relaciones con Estados Unidos, tampoco pueden obtener las vacunas convencionales, como la de Pfizer.

Por eso los países amigables, como Israel, son los primeros en recibir los lotes de vacunas. El 6 de enero el gobierno de Tel Aviv firmó un acuerdo, inicialmente secreto, con el laboratorio Pfizer para enviar reservas excepcionales de vacunas, a cambio de compartir datos epidemiológicos (11). No todos los países de Oriente tienen un Mossad, que fue movilizado para que Israel obtuviera equipamiento médico, como mascarillas o botellas de oxígeno (12).

(1) https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.03.09.21252764v1
(2) https://www.dw.com/en/middle-east-covid-vaccine-rollout-hesitancy/a-57227395
(3) https://www.who.int/news-room/spotlight/ten-threats-to-global-health-in-2019
(4) https://www.mdpi.com/2076-393X/9/2/160
(5) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/jmv.26910
(6) https://english.alarabiya.net/coronavirus/2021/03/17/Coronavirus-A-growing-sense-of-hesitancy-as-Lebanon-s-vaccine-rollout-stutters
(7) https://www.dw.com/en/middle-east-covid-vaccine-rollout-hesitancy/a-57227395
(8) Ibid
(9) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33605010/
(10) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33644891/
(11) https://www.lexology.com/library/detail.aspx?g=6460f968-2862-4e0e-8b89-a52299cdf0a6
(12) https://thehill.com/opinion/healthcare/533126-what-the-world-can-learn-from-israels-vaccination-drive

La mayor parte de los médicos estadounidenses no se han vacunado

De los 700 médicos que respondieron a una encuesta en línea de la Asociación de Médicos y Cirujanos Americanos (AAPS), casi el 60 por ciento dijo que no estaba vacunado contra el coronavirus.

La encuesta contrasta con la afirmación de la Asociación Médica Americana de que el 96 por ciento de los médicos en activo están totalmente vacunados, que se basa en otra encuesta con 300 participantes.

Ninguna de las dos encuestas supone una muestra representativa de todos los médicos estadounidenses, pero la primera indica que los médicos están lejos de ser unánimes en su apoyo a la campaña de vacunación masiva.

La directora ejecutiva de la AAPS, Jane Orient, dice que es un error afirmar que quien se niega a recibir una inyección es antivacunas. “Prácticamente ningún médico es ‘antiantibiótico’ o ‘anticirugía’, mientras que todos se oponen a tratamientos que consideran innecesarios y perjudiciales para el paciente, o insuficientemente probados”.

La encuesta de la AAPS también muestra que más de la mitad de los médicos ha tenido conocimiento de pacientes que han sufrido una “reacción adversa significativa”. Entre los médicos no vacunadores, el 80 por ciento dijo: “Creo que el riesgo de las vacunas es mayor que el riesgo de la enfermedad”, y el 30 por ciento dijo: “He tenido covid”.

Otras razones para rechazar la vacunación fueron los efectos no registrados a largo plazo, el uso de tejido fetal abortivo, el aspecto experimental, la presencia de tratamientos tempranos eficaces, las muertes y los coágulos de sangre.

De los 560 médicos en ejercicio, el 56 por ciento prefería ofrecer un tratamiento temprano del “covid”.

También invitaron al personal no médico a participar en la encuesta. De un total de 5.300 participantes, 2.548 se ofrecieron a comentar las reacciones adversas a las vacunas de las que tenían conocimiento. Entre ellos, la muerte, la amputación, la parálisis, el nacimiento de niños muertos, los trastornos menstruales, la ceguera, las convulsiones y los problemas cardíacos.

“No se ha demostrado la relación causal. Sin embargo, muchos de estos incidentes podrían haber dado lugar a enormes indemnizaciones si la responsabilidad del producto o la mala praxis hubieran surgido tras la comercialización de un nuevo medicamento”, dijo la doctora Orient. “Los proveedores de estos productos COVID están protegidos contra las demandas”.

(1) https://aaps.wufoo.com/reports/z1e8wyr31awx6wf/
(2) https://www.ama-assn.org/press-center/press-releases/ama-survey-shows-over-96-doctors-fully-vaccinated-against-covid-19

La ‘transición energética’ ha fracasado en Alemania

El último informe del Tribunal de Cuentas alemán confirma que el modelo alemán de “transición energética” para que todas las fuentes de energía sean de origen “renovable”, no funciona y tiene un coste muy elevado.

Tras el accidente de Fukushima, la canciller decidió en 2011 renunciar a la generación de energía nuclear en Alemania y luego los planes capitalistas de “transición energética” han promovido las estaciones alternativas, sobre todo solares y eólicas.

En 2000 las energías “renovables” apenas representaban el 6 por ciento del suministro eléctrico en Alemania; en 2019 su cuota de mercado alcanzó el 43 por ciento.

El Tribunal de Cuentas echa por tierra la política energética de Angela Merkel, que no quiere ni energía nuclear ni las convencionales que emiten carbono. Desde los años setenta hay una fuerte oposición en Alemania a ambas fuentes de energía.

La intermitencia de las solares y eólicas y una red eléctrica inadecuada, ha creado inestabilidad en el suministro de electricidad. El riesgo de escasez es cada vez mayor y los precios están fuera de control.

Los hogares alemanes pagan el kilowatio por hora más caro de Europa, 30,9 céntimos. El Tribunal de Cuentas alemán considera que el aumento de los precios de la energía para las empresas es una amenaza para la industria.

Por lo demás, como cabía esperar, la reducción de las emisiones de CO2 no aparece por ninguna parte.

Alemania empieza a desentenderse de las fuentes de energía alternativas y próximamente va a invertir en el hidrógeno.

La expresión “transición energética” apareció por primera vez en 1980 en un informe del centro de investigación alternativa Öko-Institut. Once años más tarde, el Parlamento alemán aprobó una ley que legalizaba el pago de tarifas preferenciales para la electricidad generada a partir de energías “renovables”, financiadas por un impuesto especial sobre el precio de la electricidad.

La aprobación de la Ley de Energías Renovables en 2000 garantiza a los productores de electricidad “limpia” un precio de suministro más alto que el de la electricidad convencional a una tasa fijada por el gobierno durante un periodo de 20 años.

El coste de la “transición energética” a las arcas públicas alemanas será del orden de 8.000 millones de euros este año, una cifra absolutamente disparatada.

La subida de la luz es una expropiación del Estado hacia los bolsillos de los consumidores

Los hogares están pagando unos precios de la luz de récord desde el mes de abril. Una situación que el Estado justifica por dos factores: el gas que se utiliza para la generación y los impuestos por los residuos que genera, mientras que las eléctricas siguen manejando a su antojo la producción de renovables, con parques parados «por razones de mantenimiento». Estos impuestos y el libre albedrío de las eléctricas han sido una bomba para la economía de los hogares. Leer más

El saneamiento de un banco chino que se creó para sanear las finanzas del país acaba en el cadalso

En enero China condenó a muerte y ejecutó a Lai Xiaomin, director del banco Huarong. El gobierno convirtió el proceso en el buque insignia del saneamiento económico de las finanzas públicas.

Huarong es uno de los cuatro bancos creados tras la crisis de 1997, junto con Cinda, Orient y Great Wall, especializados en la absorción de los activos tóxicos de las empresas públicas, una especialidad que en occidente es típica de los fondos buitre.

Lai Xiaomin era miembro del Partido Comunista y, como en cualquier país de capitalismo monopolista de Estado, en China la política y los negocios privados van de la mano. Cuando salen bien, ascienden a los gestores y cuando salen mal les acusan de corrupción.

El banco Huarong ha sido víctima de sí mismo. Se creó para sanear el sistema financiero chino y ha tenido que ser saneado. Debía luchar contra la corrupción y se hundió en el pozo de la corrupción.

La economía china está repleta de deudas imposibles y su volumen crece cada día. El año pasado las deudas tóxicas de los bancos chinos casi llegaban a los 500.000 millones de dólares, pero apareció el pretexto de la pandemia para justificar que este año las deudas incobrables van a superar sus máximos registros.

En 2000, un año después de su creación, Huarong comenzó su tarea comprando préstamos fallidos al Banco Industrial y Comercial por unos 64 millones de dólares, apenas un gota en medio de un pozo negro. Pero el banco empezó muy pronto a devorar enormes cantidades de capital y a expandirse hacia las finanzas, los seguros y el leasing, donde desarrolló sus propios negocios, que funcionaban a nombre de la exmujer y las amantes de Lai Xiaomin.

Huarong cotizaba en la bolsa de Hong Kong y en 2014 estaba en pleno vértigo bursátil con la llegada de siete empresas chinas y estadounidenses, que vieron una oportunidad en la recuperación de las deudas chinas. Sin embargo, el Ministerio de Finanzas, a través de su compañía de seguros de vida China Life, seguía siendo ampliamente mayoritario en el capital.

En 2015 Huarong puso en el mercado 6 millones de acciones y consiguió recaudar 2.000 millones de dólares en la bolsa de Hong Kong. Era dinero fresco para tapar agujeros.

Sólo tres años después, los bonos de Huarong habían perdido más del 60 por ciento de su valor. El banco que compraba deudas no podía pagar las suyas y el gobierno salió al rescate. A Lai Xiaomin le acusaron de bigamia y de aceptar 310 millones de dólares en sobornos, que en China habría que calificar más bien de “malversación de caudales públicos” porque es dinero de origen público que procede de empresas estatales, organismos municipales e incluso del propio Partido Comunista.

Como suele ocurrir, el rescate público de lo público fracasó, la cotización de las acciones de hundió en la bolsa de Hong Kong y el banco volvió a dejar de pagar sus deudas. Cuando los rumores de quiebra empezaron a circular, los capitales extranjeros salieron de los mercados financieros chinos, que son extremadamente frágiles a pesar del apoyo público.

Empezó un segundo rescate. Los bancos públicos salieron en apoyo de uno de los suyos, el gobierno “nacionalizó” 20.000 millones de dólares de deudas incobrables, empezó el saneamiento contable y la liquidación de chiringuitos: una filial, un holding financiero, un fondo de inversiones y un instituto de préstamos al consumo.

“Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…” Los otros tres bancos públicos que gestionaban deudas incobrables hicieron lo mismo: limpiar sus propios activos tóxicos a marchas forzadas. Pero aún quedan en pie 126.000 millones de dólares de cobro más que dudoso, lo que supone un aumento de casi 30.000 millones en comparación con el año pasado.

El capital financiero es una burbuja de papeles: acciones, deudas, billetes, obligaciones… Cuando la pinchas no queda apenas nada (excepto buites).

La OTAN tiene un programa que resume la ideología típica de la posmodernidad: B3M

En su última reunión, celebrada en Bruselas, la OTAN ha acuñado el término B3W (Build Back Better World, reconstruir un mundo mejor) con varios significados. Aparentemente es una respuesta simétrica a la nueva Ruta de la Seda que trata de llevar a cabo China y, en consecuencia, de seguir acosándola en sus fronteras occidentales.

Pero también se refiere a la “amenaza rusa”, que aparece mencionada 63 veces en el comunicado final, para que no queden dudas. El remedio a estos males es siempre el mismo: rearme y aumento del gasto militar, que deberá alcanzar una cifra fabulosa, por encima de los 1.000 millones de dólares.

Pero si a los programas de la OTAN se les borra la palabrería típica sobre los países del Eje del Mal, parece una organización posmoderna, del estilo de la de Errejón, BNG o cualquier otra “ecosocialista”. No es posible diferenciar el lenguaje de unos y otros.

La OTAN califica el proyecto B3M como “verde” e “inclusivo”. Incluso Boris Johnson fue un poco más allá en su infinita estulticia: la construcción de infraestructuras debe ser más “neutral” o “femenina”.

La Casa Blanca caracteriza a B3M como una “asociación de infraestructuras transparente, de alto nivel y basada en valores” que “movilizará el capital del sector privado en cuatro áreas de interés -clima, salud y seguridad sanitaria, tecnología digital e igualdad de género- con inversiones catalizadoras de nuestras respectivas instituciones de desarrollo”.

Son los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, la síntesis del recetario que inculcan a los niños antes de que vayan a la universidad a culminar el lavado de cerebro: pandemias, móviles, CO2 y queer. En torno a esta receta, el imperialismo ha creado en todo el mundo otros tantos movimientos dopados de subvenciones que se dedican a darle un carácter reivindicativo a su propio programa.

La OTAN promete un diluvio de dinero para implementar el programa BW3: 100.000 millones de dólares, una parte del cual irá a parar a ese reformismo posmoderno y sus medios “alternativos”, como Contexto, que lo mismo defiende el toque de queda que al bielorruso Protasevitch, porque todo forma parte del mismo paquete ideológico.

Ya lo dijo Lenin hace un siglo: no hay manera alguna de diferenciar al imperialismo de lo que él calificaba como “socialimperialismo”, que entonces era la socialdemocracia casi exclusivamente y hoy esa constelación de oportunistas de la misma receta. Los países de la OTAN quieren que en la calle les exijan cumplir el programa que quieren implementar de antemano. No es que se les haya ocurrido a ellos, sino que cumplen con la “voluntad popular”. En eso consiste la democracia.

El capitalismo mundial se dirige hacia una etapa prolongada de inflación y estancamiento

En todo el mundo suben los precios de las materias primas y los productos de primera necesidad. En España el gobierno del PSOE y Podemos ha subido el precio de la electricidad. España es el segundo país de Europa donde más suben los precios del combustible. Aprovechando el confinamiento, el precio de algunos alimentos básicos se ha disparado hasta un 46 por ciento.

La inflación se ha vuelto a poner de moda. Es una “bomba de relojería”, dice el Deutsche Bank. Para frenar el colapso, los bancos centrales más importantes se han lanzado a fabricar papel moneda muy por encima de la capacidad de producción de la economía mundial, lastrada por el desempleo endémico, la caída de la demanda y los cierres de empresas, como Airbus en Cádiz.

El capitalismo mundial se dirige hacia una situación de estancamiento e inflación. Los bancos centrales dudan si seguir fabricando dinero de papel, cuando las necesidades de reactivación son mayores, después del desastre causado el año pasado por los confinamientos, despidos y cierres colectivos.

No tienen muchas alternativas. Si siguen con la política de emisión a ultranza de dinero fiduciario cuando la presión inflacionista se afianza, el remedio podría ser peor que la enfermedad.

Hasta ahora, tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo dicen que la inflación es transitoria y que, en consecuencia, deben seguir poniendo favoreciendo la creación de dinero fiduciario.

La inflación en Estados Unidos

La Reserva Federal afirma que la inflación es consecuencia del cuello de botella en la cadena de suministro y otros factores extraordinarios, y que la inflación empezará a descender más adelante a lo largo del año. En consecuencia, asegura que no endurecerá su política monetaria hasta que la inflación se sitúe sistemáticamente por encima del 2 por ciento y el mercado laboral, y la economía en general, muestren una mejora sustancial.

Pero las voces de alarma son cada vez más estridentes. El Financial Times ha publicado un artículo titulado “Una nueva era económica: ¿ha vuelto la inflación para siempre?” El periódico señala que, en diciembre de 1964, la Reserva Federal acordó que la economía estadounidense podía hacer frente a unos niveles de gasto crecientes sin una presión significativa sobre el alza de los precios.

Las previsiones fallaron, dice el periódico. Comenzó un período de 17 años en el que la inflación superó en ocasiones la tasa anual del 10 por cien. El período acabó con las políticas deflacionistas de Paul Volcker, presidente de la Reserva Federal, que condujeron a dos de las recesiones más graves de la posguerra a principios de los años ochenta.

El antiguo secretario del Tesoro, Lawrence Summers, es otro de los que advierten de que el déficit fiscal del gobierno de Biden, unido a los bajos tipos de interés y la emisión de dinero, llevarán a los niveles de inflación de los años setenta del siglo pasado.

La perspectiva de una inflación galopante se vio reforzada por los datos publicados por el Departamento de Comercio el mes pasado. El índice de gastos de consumo personal básico, que excluye los costes volátiles de los alimentos y la energía, subió un 3,1 por ciento respecto a hace un año. El aumento en marzo fue del 1,9 por ciento. Si se incluyen los costes de alimentación y energía, el aumento es del 3,6 por ciento.

El Wall Street Journal habla del comienzo de un “cambio de paradigma”. Si la Reserva Federal tiene que intervenir para contener la inflación, la situación puede resultar incontrolable.

En las últimas tres décadas ha funcionado un círculo virtuoso. Cada vez que los mercados financieros han sufrido problemas y crisis importantes, la Reserva Federal ha podido intervenir con más apoyo, en condiciones de tasas de inflación bajas y decrecientes.

Tras la crisis de 2008 la Reserva Federal realizó grandes compras de activos en el marco de su programa de flexibilización cuantitativa y llevó los tipos de interés a niveles históricamente bajos. La justificación de este programa era que unos tipos de interés más bajos empujarían a los inversores hacia activos de mayor riesgo y conducirían a un mayor crecimiento económico.

Sin embargo, no ha ocurrido nada de eso. Como cabía esperar, el dinero cayó en manos de los especuladores, que lo utilizaron para realizar grandes pelotazos bursátiles.

El año pasado, el castillo de naipes financiero, levantado durante la década anterior, estaba a punto de derrumbarse. El mercado de 21 billones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense se congeló. La pandemia, con sus confinamientos, cierres y toques de queda, fue un alivio para los especuladores, dice el Wall Street Journal. La Reserva Federal intervino para sostener el sistema, duplicando sus tenencias de activos financieros tóxicos de 4 a 8 billones de dólares en menos de un año.

Ahora el círculo virtuoso está a punto de transformarse en vicioso. El director de inversiones de Artemis Capital Management, Christopher Cole, asegura que la Reserva Federal ha garantizado a los especuladores que no endurecerá la política monetaria hasta que la inflación haya aumentado durante un periodo de tiempo considerable.

Según Cole, esto significa que restringirá el crédito, mientras el aumento de la inflación ya está causando problemas a los mercados financieros, lo que alimentará la volatilidad, empeorando la situación. “El problema es que si tenemos inflación -inflación real- eso elimina la capacidad monetaria de la Fed para apoyar el crédito”, dice.

La dirección futura de la política monetaria se está discutiendo en el seno de la Reserva Federal. Las actas de la reunión de finales de abril señalan que varios miembros consideran necesario comenzar a discutir un plan para “ajustar el ritmo de las compras de activos”.

En una entrevista concedida al Financial Times, el presidente de la Reserva Federal de San Luis, James Bullard, afirmó que había indicios de que el mercado laboral se estaba endureciendo, a pesar de que los datos mostraban que el empleo seguía estando ocho millones por debajo de los niveles anteriores al confinamiento.

La inflación en la Unión Europea

La inflación en la eurozona alcanzó el 2 por ciento el mes pasado, la primera vez que alcanza el objetivo del Banco Central Europeo en más de dos años. Pero la posición oficial del Banco Central Europeo, expresada por su presidenta Christine Lagarde, es que la subida de precios es temporal. El Banco Central Europeo tendrá que decidir si continúa o reduce sus compras de activos por valor de 80.000 millones de euros al mes.

Lagarde dice que es demasiado pronto para decir que el Banco Central Europeo va a frenar sus compras de bonos y, de hecho, “es innecesario discutir cuestiones a largo plazo”.

Las economías virtuosas del norte de Europa presionan a Lagarde para que flexibilice las compras de bonos sobre la base de una mejora de las perspectivas de inflación y crecimiento económico. Pero el Banco Central Europeo se enfrenta a una complicación: cualquier ralentización de las compras de bonos, y la consiguiente subida de los tipos de interés, tendrá un impacto significativo en los miembros más endeudados de la eurozona, como España y otros países periféricos que no podrán seguir pagando sus deudas.

Es algo que todo el mundo sabe desde hace mucho tiempo. No hay dinero capaz de pagar las deudas generadas por el capitalismo. No lo había antes de la pandemia y mucho menos después. Se trata justamente de eso: de dejar de pagar algunas deudas. Veremos cuáles exactamente.

El pueblo, ¡qué gran invento!

Dejé caer el otro día la necesidad de la clase dominante de “fabricar” héroes de cara al pueblo. No por sistema, sino de vez en cuando, salvo que se trate, como sugerí, de miembros de las FSE (antes FOP) o deportistas. Los primeros realizan “hazañas” (sobre todo, bélicas, como institutos armados que son), y los segundos “gestas”. Por cierto y haciendo un paréntesis, las FSE son Fuerzas de Seguridad del… Estado, no de las masas, aunque a los Estados fascistas, como el español, les gustaría fundir ambos conceptos en uno solo: Estado y masas. Eso es el Estado “totalitario” bajo el capitalismo. Y a eso aspiran.

Cavilando con estas quisicosas, me acordé de una tragedia ferroviaria, de triste recuerdo, que tuvo lugar hace ocho años en el descarrilamiento del tren Alvia Madrid-Ferrol a la altura de Santiago de Compostela. Los medios de comunicación convencionales y ordenancistas convinieron en destacar el comportamiento solidario y la reacción espontánea del pueblo prestando ayuda y socorro mutuo e inmediato a los malhadados del siniestro.

Se le lisonjea al pueblo, qué bien. Ahora es “pueblo” y no “público”. Pero todo se espectaculariza, sobre todo si hay morbo o se crea, desde el último caso ocurrido en Tenerife hasta las campañas navideñas para recolectar alimentos o dinero para los pobres. El pueblo ofrece antihéroes anónimos; del público -que es en lo querrían convertirnos a todos- se entresaca alguien a quien se personifica y se convierte en héroe por un día. Volviendo al descarrilamiento es tal el énfasis y desgañitamiento que destilan en sobar y enjabonar al “pueblo” -esas buenas gentes sencillas- que tal pareciera que lo acaban de descubrir. Como si no terminaran de creerse -ignorando el verso machadiano de que todo viene del pueblo- que el pueblo es capaz de prestar sin interés ayuda a quien lo necesita y sin que se lo pidan.

Acostumbrados como están a engañar, alienar, manipular y hasta sodomizar al “pueblo” si te descuidas, al personal, a la gente, fingen sorprenderse de este antidarwinismo social y ayuda mutua kropotkiniana ajena a la lucha por la vida en la jungla de asfalto que es la antropología capitalista (en tiempos medievales era la teología; en tiempos capitalistas, sobre todo, imperialistas, es la antropología) a la que contribuyen a mantener y reproducir vendiéndose peor que las rameras.

Vuelven a mentir. Jamás han creído en el “pueblo” ni en la “ciudadanía” salvo cada cuatro años para que les legitimen en las urnas y dar carta blanca a nuevos latrocinios y desgracias. Siempre que dicen, simulando adularlo, como quien mastica agua, algo imposible, que “el pueblo no es tonto” es que piensan justo lo contrario pues, si no lo creyeran, sobraría el comentario. La burguesía, que ya no tiene más aspiración que mantenerse en el machito y conservar sus propiedades o agrandarlas si puede, no tiene, empero, más objetivo que la contrarrevolución permanente: impedir que la desalojen. Y ello… porque tienen algo que perder, que no son las cadenas que engrillan al proletariado. Y para ello aliena, embrutece y cloroforma al colectivo. Y atomiza al individuo sumiéndolo en “su” problema, el individuo “deslocalizado”, desahuciado. Él se lo buscó. Sálvese el sistema y perezca el individuo.

Es como -lo leí por ahí- subir en un autobús. Hay dos momentos: primero, cuando todo el mundo puede sentarse sin compañía y así lo hacen, y después, cuando no hay más remedio que sentarse con otra persona (que, por supuesto, no tenga pintas raras). Si te sientas al lado de alguien pudiendo hacerlo solo, eres sospechoso de no se sabe bien qué. Quizá, potencialmente, de dar la vara. Esto, hoy, se evita con auriculares encasquetados en los pabellones auditivos, cuando no nace ya uno con ellos puestos, ¿no es cierto?

Estas cosas -dar conversación se decía antes- ya no pasan. Si alguien habla alto, todos pegan la hebra (tampoco estamos en el deshumanizado Metro de Nueva York). Se impone lo social, pero nos quieren burbujas inyectables con la aguja hipodérmica del discurso dominante que es el de la ideología dominante y predominante, y en tiempos de plandemia ni les cuento. Pero, aprovechando una tragedia, cuyas causas son estructurales pero lo fácil es culpar al maquinista, como en las películas detectivescas al mayordomo, a una persona, han decidido pasar la mano por el lomo del “pueblo”. Y estos idiotas, que toman sus miserias espirituales por condición universal, les preguntan por qué hacen lo que hacen -como quien pregunta a un extraterrestre- y les responden que cualquiera en su lugar también lo hubiera hecho. Menos ellos, pero toca agasajar a quien paga y no manda.

En oposición al Kremlin el alcalde de Moscú impone la vacunación obligatoria

Se veía venir. No han bastado las loterías, ni los bingos, las quinielas, ni los regalitos. El alcalde de Moscú no ha parado hasta que no ha obligado a sus vecinos a vacunarse a la fuerzas, por las buenas o por las malas, en oposición a la legislación federal que lo impide.

Es un pulso contra el Kremlin. Putin es partidario de la vacunación, pero sólo si es voluntaria, un criterio en el que las dos cámaras del parlamento ruso están de acuerdo.

En los países realmente federales, las competencias en materia de sanidad están normalmente atribuidas a los órganos locales, e incluso municipales, como en las grandes ciudades rusas.

Pero la salud no lo es todo. La competencia sobre derechos y libertades fundamentales concierne al Parlamento, y lo que es peor: es un asunto constitucional. Forma parte de las tradiciones democráticas de los países países que aún conservan ese tipo de reliquias, algo que en un país fascista, como España, es difícil de entender.

El alcalde Sobianin tampoco lo entiende y, aunque reconoce que la vacunación es una cuestión personal, cuando alguien sale a la calle, la cosa cambia. Los derechos desaparecen y, como dicen en España, la salud está por encima de todo (aunque no sepan explicar muy bien qué es lo entienden por “salud”).

Como antes el terrorismo, la salud está siendo un pretexto ideal para acabar con los derechos y libertades en medio del aplauso general. ¡Vivan las cadenas!

Hace unas semanas, Putin reafirmó que, aunque la vacunación es importante, debe seguir siendo voluntaria. En la Duma, la cámara baja del Parlamento ruso, los diputados se negaron el martes a votar un proyecto de ley que introduce la vacunación contra el coronavirus en el calendario de vacunaciones públicas, porque no se incluía el carácter voluntario de la misma.

El 2 de junio la presidenta de la Cámara Alta del Parlamento ruso, Valentina Matvienko, declaró de forma contundente la ilegalidad de la vacunación obligatoria en Rusia: “Me gustaría confirmarlo una vez más: todos estamos a favor de que no se produzca la vacunación obligatoria, ya que sería una profunda violación de la legislación y los principios que existen en nuestro país”.

Ayer el alcalde Sobianin introdujo la vacunación obligatoria, en abierta y frontal oposición a las autoridades federales, y su argumento es totalmente demagógico: “En los últimos días han muerto más de 70 personas”, dice, aunque no clara lo más sencillo: ¿de qué han muerto?, ¿cuántas personas mueren diariamente en Moscú?

El jefe de los servicios médicos municipales ha adoptado la lista de categorías a las que se dirige la vacunación obligatoria: aproximadamente el 60 por ciento de los trabajadores de entre 18 y 60 años.

Más información:
— Cada semana el alcalde de Moscú sortea cinco coches entre los vecinos que se vacunen
— Los rusos no se vacunan, ni con Sputnik ni con ninguna otra vacuna
— El Partido Comunista de Rusia se pronuncia contra la pandemia y las vacunas

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