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El gobierno del PSOE y Podemos introduce las pandemias en la ley de seguridad nacional

Lo mismo que las guerras, las pandemias no existen ni dejan de existir: se declaran y existen desde ese momento, como guerras y como estados de guerra, por más que recurran a eufemismos como “crisis”. No es de extrañar, pues, que el gobierno del PSOE y Podemos prepara una reforma de la Ley de Seguridad Nacional para incluir las pandemias dentro de la ley marcial. Una pandemia es una “crisis de seguridad”, en una terminología importada de Estados Unidos literalmente y derivada de la ley franquista de movilización nacional.

La nueva ley habla de “estado de crisis” o “situación de interés para la Seguridad Nacional” porque su declaración interesa al ejército bajo la dirección del Consejo de Seguridad Nacional. Esas “crisis” legalizan los golps de Estado sanitarios para permitir todo tipo de actuaciones represivas, como la realización de las “prestaciones personales” que les exijan las autoridades competentes, el cumplimiento de las órdenes que les impartan, la requisa de todo tipo de bienes y a la suspensión “de todo tipo de actividades”.

El año pasado durante la Operación Balmis, el ejército español desplegó 187.000 tropas, participó en las ruedas de prensa, en controles de carreteras, en las operaciones de rastreo, en los asilos de ancianos, en fumigaciones por las calles y en más de 20.000 acciones.

En un mundo fascistizado, cualquier siatuación es una “crisis”, no sólo las pandemias, sino también las medioambientales, económicas o informáticas. Las obligaciones atañen no solo a todos los ciudadanos sino también a las empresas y entidades jurídicas porque el artículo 30 de la Constitución ordena a los españoles que defiendan a España, algo que si bien hasta hace poco se entendía referido a un enemigo exterior, ahora incluye sobre todo al interior.

El artículo 30 de la Constitución permite que mediante una ley se regulen los deberes de los ciudadanos en los casos de “grave riesgo, catástrofe o calamidad pública”, es decir, un cheque en blanco que ahora el gobierno del PSOE y Podemos quiere imponer.

Una de las obligaciones va dirigida a los medios de comunicación, que deben dejar e cumplir con su función para pasar a colaborar en la difusión de informaciones de carácter preventivo u operativo. El sistema de seguridad nacional y, por lo tato, las pandemias y demás crisis, quedan fuera del derecho de acceso a la información pública, es decir, pasan a formar parte de los secretos oficiales.

Durante la pandemia, el gobierno no recurrió a la declaración de “situación de interés para la Seguridad Nacional”, sino al estado de alarma. A partir de ahora ya no lo necesitarán porque bastará con que el Presidente del Gobierno firme un decreto.

El anteproyecto fue visto en primera lectura por el Consejo de Ministros el pasado 22 de junio y está pendiente de aprobación definitiva para su remisión al Congreso.

Más información:
— El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma
— El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus
— El ejército moviliza el mayor despliegue en tiempos de paz con el pretexto de la segunda ola
— La Legión empieza a realizar funciones de rastreo en Almería
— El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca

Facebook inicia la busca y captura de ‘extremistas’

Desde hace un par de días Facebook muestra a los usuarios de Estados Unidos una ventana emergente en la que les pregunta si les preocupa que alguien que conocen se esté convirtiendo en un “extremista”, y se les notifica cuando han estado expuestos a “contenido extremista perjudicial”.

“¿Te preocupa que alguien que conoces se esté convirtiendo en un extremista?”, es el nuevo mensaje que Facebook muestra a algunos usuarios en Estados Unidos. A otros se les notifica que pueden haber estado “expuestos” a “contenidos extremistas perjudiciales”.

Las ventanas incluyen enlaces para que el usuario pueda obtener ayuda. “Otras personas en tu situación han recibido apoyo confidencial”, dice Facebook.

Las nuevas características son parte de una prueba que la red social está implementando y que surge de una iniciativa para combatir el “extremismo violento”, dijo Andy Stone, un portavoz de Facebook. Las capturas de pantalla de las publicaciones circulan por las redes sociales desde el 1 de julio.

“Esta prueba forma parte de un trabajo nuestro más amplio para evaluar formas de proporcionar recursos y apoyo a las personas en Facebook que puedan haber participado o haber estado expuestas a contenidos extremistas, o que puedan conocer a alguien que esté en riesgo”, aseguró Stone.

“Nos estamos asociando con ONG y expertos académicos en este espacio y esperamos tener más para compartir en el futuro”, añadió.

Los usuarios de las redes sociales deben liberarse de sus amigos y seguidores “extremistas”. Incluso es posible que ellos mismos se hayan convertido en “extremistas” sin darse cuenta y necesiten el apoyo de algún “experto” que los libere de su error.

—https://edition.cnn.com/2021/07/01/tech/facebook-extremist-notification/index.html

Canadá realizó experimentos sobre desnutrición con los niños indígenas de los internados católicos

El descubrimiento de los restos de más de mil niños indígenas asesinados y enterrados en fosas comunes en Canadá ha puesto de manifiesto la devastación absoluta que los colonos infligieron a las comunidades originarias a través del sistema de Escuelas Residenciales Indígenas.

Ian Mosby, historiador de la alimentación, salud indígena y política del colonialismo de los colonos canadienses, descubrió que entre 1942 y 1952 los científicos en nutrición más prominentes de Canadá llevaron a cabo investigaciones con 1.300 indígenas, incluidos 1.000 niños, en comunidades Cree en el norte de Manitoba y en seis escuelas residenciales en Canadá.

Muchos ya sufrían desnutrición debido a las políticas gubernamentales destructivas y las terribles condiciones de las escuelas residenciales. A los ojos de los investigadores, esto los convertía en sujetos de prueba ideales.

Tisdall, Moore y su equipo basaron su propuesta en los resultados que encontraron después de someter a 400 adultos y niños Cree en el norte de Manitoba a una serie de evaluaciones intrusivas, que incluyeron exámenes físicos, radiografías y extracciones de sangre. Querían darles a los niños de la Escuela Residencial Indígena Alberni durante dos años una cantidad de leche tan pequeña que se les privara de las calorías y nutrientes necesarios para su crecimiento.

Se trataba de averiguar el efecto que causaba la desnutrición y carencia de vitamina C en las personas.

Durante la década que abarcó los años 1942 y 1952, cerca de 1.300 indígenas de la tribu Micmac (en su mayoría niños y niñas) sirvieron como conejillos de indias en investigaciones científicas subvencionadas por el gobierno federal de Ottawa y la Cámara de los Comunes.

El experimento empezó en 1942 y se utilizó a 300 pobladores aborígenes que fueron seleccionados en Norway House Cree (Manitoba). El plan era determinar e investigar cuál era el resultado de la deficiencia de vitamina C a través de una desnutrición provocada y artificial. Los efectos secundarios que padecieron fueron múltiples, siendo los más evidentes en problemas odontológicos, en el que se cogieron infecciones bucales y pérdidas de piezas dentarias.

Cinco años después (1947) se retomó la investigación, esta vez teniendo como objetivo a un millar de niños (también indígenas) que fueron seleccionados de entre media docena de escuelas internado de Shubenacadie (en la península de Nueva Escocia) donde residían y que habían sido creadas años atrás por el gobierno para así tener agrupada y controlada a la población aborigen de la región.

Estas pequeñas cobayas humanas sufrieron el despiadado comportamiento de los investigadores, quienes no dudaron en saltarse las leyes federales sobre adulteración de los alimentos para desnutrir a propósito y de manera programada.

Durante unos cuantos años coincidió en el tiempo los experimentos llevados a cabo por científicos en los campos de concentración nazis de Europa con estas investigaciones en Canadá y los ojos críticos solo estaban puestos en las investigaciones llevadas a cabo por los alemanes, dejando impune las del otro lado del Océano Atlántico.

El Foro de Davos propone tres técnicas de publicidad comercial para persuadir a la población de que se vacune

El Foro Económico Mundial ha publicado una guía dirigida a los gobiernos y funcionarios de salud pública de todo el mundo para persuadir a la población de que se vacune (1) y lograr así la llamada “inmunidad de rebaño”.

Los funcionarios de salud pública deben recurrir a las técnicas de publicidad comercial, manipular la opinión de las personas, apoyarse en personajes influyentes y ofrecer incentivos para ayudar a los escépticos a acudir a los centros de vacunación.

Las técnicas de publicidad comercial giran en torno a la “jerarquía de efectos” (2), según la cual “los clientes primero piensan, luego sienten y después hacen”. El Foro de Davos afirma que los dirigentes políticos de todo el mundo se han adaptado a las personas que ya están interesadas en vacunarse, mientras que, para convencer a los escépticos, hay que utilizar tres sencillas técnicas de persuasión.

1. La etapa de la reflexión

La primera es “superar la información errónea y aumentar los conocimientos”. Esta etapa gira en torno a la reflexión e indica que los dirigentes políticos contactan y educan proactivamente a los escépticos a través de llamadas telefónicas, correo, televisión, vallas publicitarias y redes sociales.

El desarrollo de las vacunas ha sido muy apresurado. El tiempo medio que tardan en aprobarse una vacuna es de unos ocho años, mientras que en esta pandemia empezaron a vacunar a los 11 meses con una autorización de emergencia.

En consecuencia, las vacunas aún están en la fase de ensayo y, por tanto, son experimentales. La aprobación de emergencia significa que el fabricante de la vacuna no se hace responsable de las lesiones que puedan producirse como consecuencia de la inoculacion.

Además, los efectos adversos se han subestimado. El MHRA, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido, calcula que sólo se notifican entre el 1 y el 10 por ciento de las reacciones adversas, por lo que el número real de acontecimientos adversos y muertes notificados es aterrador. Según datos oficiales, hasta el 16 de junio de este año se han producido 973.425 eventos adversos que van de leves a extremadamente graves y 1.356 muertes.

2. La etapa de la propaganda

El segundo paso que el Foro de Davos recomienda es la propaganda y el acoso mediático. Es la etapa del “sentir” de las técnicas de la publicidad comercial: bombardear a los indecisos con llamadas telefónicas y discusiones, y acosarlos en las redes sociales para persuadirlos de que se vacunen.

El Foro también sugiere otra forma de mejorar la parte emocional de la manipulación: jugar con el miedo, tanto social como económicamente. Para lograrlo, recomienda que los funcionarios de salud pública utilicen tácticas que induzcan a la culpa y al arrepentimiento.

Se puede hacer de forma similar a la utilizada con éxito en Canadá en los años 30 y 40 para combatir la difteria. Durante ese periodo se utilizaron mensajes como “si tus hijos mueren de difteria, es culpa tuya porque prefieres no molestarte en protegerles”.

El problema es que las vacunas no previenen la transmisión, por lo que recurrir a este tipo de mensajes no equivale a un consentimiento informado, sino a la desinformación pura y simple.

Según la doctrina oficial, las inyecciones sólo aspiran a reducir el riesgo de ser hospitalizado o de morir, que es increíblemente bajo para la mayoría de las personas, con una media del 0,02 por ciento.

3. La última etapa es el soborno

El tercer y último paso que el Foro de Davos recomienda a los responsables de la sanidad pública es el soborno y la llamada en frío. Es la etapa del “hacer” de las técnicas de publicidad comercial y recomienda ofrecer incentivos para empujar a la población a vacunarse, así como acosarla en sus casas en un esfuerzo por persuadirles.

El Foro de Davos aconseja a los funcionarios de sanidad pública que ofrezcan incentivos en metálico, transporte gratuito, vacaciones pagadas, productos gratuitos y regalos de lotería para animar a la población a vacunarse.

También aconseja crear clínicas de corta duración en zonas desatendidas con poblaciones reticentes a la vacunación, y crear “equipos de ensayo de vacunas” que acosen a la gente en sus casas con el pretexto de llegar a los que están confinados en su vivienda o tienen dificultades para llegar a los centros de vacunación.

(1) https://www.weforum.org/agenda/2021/06/3-tactics-to-overcome-covid-19-vaccine-hesitancy/
(2) https://www.jstor.org/stable/1248516

Queman cinco iglesias católicas tras aparecer las fosas de más de mil niños indígenas asesinados por los curas en Canadá

Los asesinatos de niños indígenas estremecen a Canadá. Han descubierto 751 fosas comunes en el antiguo internado católico de Marieval. Se suman a otras 251 halladas en otro internado. Ambos estaban dirigidos por sacerdotes de la Iglesia Católica.

En total, hasta la fecha han aparecido tres fosas comunes. Esta misma semana han encontrado 182 nuevos restos.

En Canadá hubo 129 internados católicos repartidos por todo el país en los que confinaron y torturaron salvajemente a más de 150.000 niños durante el siglo pasado. Los separaban de sus familias, les daban nuevos nombres y les prohibían hablar en sus idiomas.

El gobierno ha invertido más de tres millones de euros para buscar más tumbas, aunque los esfuerzos públicos no están calmando la indignación. Al menos cinco iglesias han sido quemadas como consecuencia del hallazgo de las masacres.

En la Columbia británica la policía va a comenzar a vigilar los templos católicos para evitar nuevos incendios.

Más información:
— Irlanda se disculpa por la muerte de 9.000 niños a manos de religiosos católicos
— Los católicos igual que los nazis

Confinan una ciudad australiana situada a 1.300 kilómetros de la más cercana por un único ‘caso positivo’

¿Creía Usted que ya había leído toda clase de imbecilidades sanitarias relacionadas con la pandemia? Se ha equivocado. La histeria es imparable. La ciudad australiana de Alice Springs ha sido completamente confinada porque han detectado un único “caso” nuevo de coronavirus.

La ciudad de 30.000 habitantes, situada a 1.300 kilómetros de la más cercana, no la consideran como suficientemente aislada. En todo el Territorio del Norte, donde se encuentra, sólo hay 6 “casos” de coronavirus en total.

A los vecinos les han dicho que deben permanecer en sus casas durante tres días. Sólo se les permite salir para comer, recibir atención médica, hacer ejercicio, trabajar y cuidar a los demás. La decisión llega después de que un hombre que transitaba por el aeropuerto de la localidad haya dado positivo en una prueba del coronavirus.

La población está ahora secuestrada porque quizá el virus se ha escapado corriendo desde el aeropuerto a las calles, aprovechando cualquier descuido.

Es la estúpida política que en Australia llaman “covid cero”, es decir, un empeño absurdo de erradicación total, que contrasta con otros que hablan de “convivir” con él. Los “expertos” ya no saben ni qué inventar para estirar este delirio y en unos países dicen una cosa y en otros la contraria. Todo depende.

Casi la mitad de la población australiana está de nuevo confinada debido a la incapacidad de los “expertos” de aceptar que los virus estaban en este planeta antes de que la humanidad hiciera su aparición y que lo seguirán estando, por más que inventen aparatos de aire acondicionado que “desinfectan el ambiente”.

En Australia los confinamientos han sido los más draconianos del mundo desarrollado. El gobierno se otorgó a sí mismo la facultad de ordenar a la policía que retire a los padres la custodia de sus hijos, a fin de garantizar el cumplimiento de las restricciones sanitarias.

Una mujer embarazada fue detenida en su propia casa simplemente por ejercer un derecho constitucional: el de organizar una protesta contra el confinamiento.

La policía de Melbourne ha anunciado que utilizará drones de vigilancia para atrapar a las personas que no lleven mascarillas y para rastrear los coches que se alejan más de 5 kilómetros de sus domicilios, al tiempo que se ejerce la facultad de entrar en los domicilios sin orden judicial y realizar controles aleatorios de cuarentena.

La paranoia ha llegado a tal extremo que los intentos de suicidio entre los jóvenes de 5 a 25 años se ha duplicado en Australia con respecto a años anteriores.

—https://www.abc.net.au/news/2021-06-30/nt-covid-update-alice-springs-lockdown-following-airport-case/100254702

La (de)generación del pensamiento y acción revolucionaria

En la primera mitad del siglo XX la generación de pensamiento relacionado con otro tipo de sociedad, estaba vinculado a las organizaciones comunistas. A medida que se fue debilitando, por motivos diversos, entre ellos la paralización burocrática y la sumisión a las teorías del “mercado guiado” socialista y el espejo de la producción capitalista, en una supuesta “emulación” con el productivismo del capital y no tanto en un enfrentamiento con él, esta generación de pensamiento quedó por un corto espacio de tiempo a manos de pequeños núcleos de la socialdemocracia de izquierdas, que fue aniquilada en unas ocasiones o integrada plenamente en el sistema en otros, y como eje común la carencia de acción revolucionaria escondida bajo el manto de un discurso aparentemente radical totalmente distanciado de la práctica política, social, cultural, económica y militar, sin hacer caso de unas acertadas palabras de un revolucionario del siglo XIX: “Las armas y la organización, he aquí el elemento decisivo del progreso del proletariado, el medio serio de acabar con la miseria! Quién tiene el hierro, tiene el pan” (1).

Desde aquel momento, esta generación de pensamiento en los países del centro imperialista, quedó reducida a personas de diferentes lugares, muchos de ellos sin vinculación orgánica con ningún tipo de organización comunista o de la izquierda socialdemócrata. Pensamiento acertado algunas veces, errado otros, pues ha faltado el marco de debate organizativo colectivo necesario para que las propuestas generadoras de pensamiento socialista y comunista pudieran tener un espacio de confrontación de ideas y en función de ellas estructurar una síntesis de acuerdo con los grandes cambios sociales, culturales, económicos y políticos que se han ido produciendo a lo largo de los años.

No puede decirse que no existan formaciones políticas que se reclamen comunistas o de la izquierda socialdemócrata en los países del centro del sistema imperialista. Existen, pero por motivo de su poca o nula incidencia en el seno del nuevo proletariado, la carencia de comprensión o la aceptación de la compleja y diversa estructuración del proletariado en la actualidad, y a menudo por augurar la quiebra inminente del capitalismo, ha hecho derivar su discurso solamente a corto plazo, victimista y reivindicativo en lo material, con el pensamiento puesto a finales del siglo XIX o principios del siglo XX. Algunas formaciones que han querido romper con la memoria revolucionaria llamada ortodoxa, en un aparente revolucionarismo posmoderno, han caído en el engaño de las mil y una trampas de la diversidad, ideadas por el sistema capitalista para fragmentar la clase obrera y sus aliados en un conjunto de pequeños reductos a los cuales incluso el mismo capital magnifica, subvenciona y multiplica publicitariamente.

Tan solo han quedado, en los países de los centros imperialistas, pequeñas organizaciones que han intentado, y lo están intentando todavía, mantener firme la esperanza en un futuro comunista. Muchos miembros de dichas organizaciones, hace años que están encarcelados ante la indiferencia de los comunismos domesticados y otras organizaciones similares.

En los pocos países donde formalmente se reclaman continuadores de las luchas revolucionarias por el socialismo del siglo XX, la generación de pensamiento no anda precisamente en dirección de romper con el maldito legado ideológico, cultural, económico y social del capitalismo, sino en la dirección de hacer malabarismos para incorporar las tesis fundamentales de este legado por medio de un ejercicio posibilista al estilo del que en los años sesenta utilizó Deng Xiaoping: «No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato” (2).

Y, siguiendo este hilo, el pragmatismo fue supliendo el análisis basado en las aspiraciones del legado revolucionario, llevando como consecuencia la aceptación que la única manera de juzgar la “verdad” social, económica, científica o política consiste en considerar solo sus efectos prácticos a corto plazo, olvidando que el camino hacia el comunismo puede estar lleno de trabas. Camino que es una apuesta a medio o largo plazo que tiene que trastocar todo tipo de relaciones humanas, pero que día a día, lucha a lucha se deben modificar estas relaciones para llegar a la raíz de los problemas.

A pesar de que públicamente los comunistas han denunciado las teorías de Eduard Berstein, que repudiaba el socialismo como objetivo final del proletariado, y teorizaba que la tarea del movimiento obrero era la lucha por las reformas, la práctica política en los países de los centros imperialistas, el objetivo no ha sido otro que mejorar la situación económica de los trabajadores dentro del marco del capitalismo, utilizando la máxima bersteiniana: “El movimiento es lo todo; el objetivo final no es nada”. Lenin decía que nada mejor que esta máxima para expresar la naturaleza del revisionismo: “determinar el comportamiento de un caso u otro, adaptarse a los acontecimientos del día a día, olvidando los intereses vitales del proletariado, sacrificando estos por efímeras ventajas, reales o supuestas, no es otra cosa que la influencia burguesa dentro del movimiento obrero encarnada por la aristocracia obrera” (3).

Las formas de manifestar el enfrentamiento con el capital se han transformado en unos “happenigs democráticos” en la calle, unos llenos de canciones, silbidos, colorines y algunos originando ciertos disturbios. “Pero para los proletarios que se dejan divertir por paseos ridículos en las calles, por plantaciones de árboles de libertad, por frases sonoras de abogados, habrá agua bendita primero, injurias a continuación, finalmente la metralla, y, siempre la miseria” (4).

Dentro de los muchos olvidos históricos, uno vale la pena evocar, el Primer 1º de Mayo en Catalunya de 1890 en el cual se reivindicaba la jornada de ocho horas y el debate surgido entre las organizaciones obreras reformistas, dirigidas en su mayoría por miembros de las Tres Clases del Vapor y Círculo Socialista y los sectores revolucionarios. El periódico “La Publicidad” del día 28 de abril informaba de los acuerdos mayoritarios: “Somos partidarios de la manifestación, no de la huelga”. El día 30 de abril el periódico “El Productor” insertaba en su editorial otro punto de vista reivindicando la huelga indefinida hasta la consecución de las reivindicaciones: “La libertad no se ruega, se toma. Las mejoras no se obtienen implorando humildemente, se obtienen exigiéndolas. Por esto creemos que actúan mal los compañeros que para conseguir una importante mejora: la jornada de ocho horas, se limitan a convocar una manifestación y acudir a las autoridades para que sea atendida su petición. ¿Qué obtendrán nuestros compañeros con esta actitud? De lo que desean, nada, pero en cambio rebajarán su dignidad. Ya lo hemos dicho: la jornada de ocho horas no la conseguiremos con pacíficas manifestaciones y con inútiles y serviles peticiones, la obtendremos imponiéndola, y la imposición está en la huelga. Queremos la huelga, no la manifestación” (5).

“A partir del VI Congreso de la UGT de septiembre de 1899, se comenzó una reforma de los Estatutos en el sentido de delimitar los requisitos para considerar una huelga como reglamentaria”. Esto perfilaba una doctrina general de moderación sindical, reforzada por la necesaria prudencia que debía impregnar las peticiones a los patronos” Las huelgas debían ser por tanto sensatas y juiciosas” La huelga, en resumen, para los dirigentes de la UGT era un medio para lograr el fin limitado de la mejora económica, pero nunca la emancipación social y mucho menos la política a través de ella” (6).

El 5 de febrero de 1919, al cabo de veintinueve años del primer 1 de mayo, se inició en Barcelona la huelga contra la eléctrica Riegos y Fuerzas del Ebro, propiedad del banco Canadian Bank of Commerce of Toronto (La Canadiense). El 23 de febrero se unieron a la huelga los trabajadores de la compañía Energía Eléctrica de Cataluña, consiguiendo detener por completo la actividad de las compañías eléctricas y paralizar el 70% de la industria catalana. Esta huelga indefinida se prolongó durante 44 días. El Gobierno en el Decreto de 3 de abril de 1919 fijó la jornada máxima de ocho horas diarias, siendo España el segundo país del mundo, después de la Unión Soviética, en establecer por ley la jornada laboral de ocho horas.

Quedaba patente la aseveración realizada en el editorial de “El Productor” de 1890 aludido anteriormente.

Al cabo de más de cien años ni siquiera se ha utilizado dicho mecanismo con toda su intensidad: La huelga indefinida hasta la consecución de los objetivos. Con la excepción de unos pocos centros de trabajo o a nivel comarcal.

Esta, se ha utilizado simbólicamente con un día de duración y utilizada más para justificar la existencia subvencionada de las grandes centrales sindicales, o como protesta puntual ante algún acontecimiento, que no como una amenaza al sistema en su totalidad. Una huelga general de larga duración contra el sistema tiene que ser fruto de una preparación y organización que pueda prever las necesidades de los huelguistas en materia económica, alimentaria, de transporte… de resistencia, en definitiva. No se trata de un día de fiesta, se trata de un enfrentamiento que llevará confrontación con los mecanismos y aparatos represivos del Estado y la represión laboral de los patrones.

Tan solo en la periferia del sistema, los enfrentamientos tienen otro cariz, aunque no tengan como objetivo fundamental y estratégico la transformación social, sino la mejora de las condiciones de supervivencia, el acceso a la tierra o al agua y la resistencia a las multinacionales ya sean agrarias o extractivas.

Los enfrentamientos

En algunos casos las organizaciones apoyadas por estructuras militares, tienen como objetivo, al menos teóricamente, el socialismo, en otros una indefinición basada en la mejora de las condiciones de existencia o la propia supervivencia (ELN y Farc segunda Marquetalia en Colombia; PCP sendero luminoso en Perú; Ejército del pueblo de Paraguay; Partido comunista marxista leninista de Turquía; Nuevo ejército del pueblo en Filipinas, Partido comunista de la India M).

La mayoría de movimientos político-militares existentes tienen como objetivo la liberación nacional o la independencia (EPB Macheteros en Puerto Rico; Frente de liberación nacional en Córcega; Ejército republicano irlandés auténtico en Irlanda del norte; Partido de los trabajadores del Kurdistán; el Movimiento Papúa libre en Indonesia, Jaish-e-mohammed en Cachemira, Frente nacional de la revolución Pattani en Tailandia; Frentes de liberación Tigray, Ogaden y Oromo en Etiopía).

A su lado algunas organizaciones político – militares de cariz marcadamente anticomunista o pro imperialista en Asia y América latina.

Ahora, muy entrado el siglo XXI, hay carencia de un pensamiento de alcance universal, en la perspectiva de un nuevo tipo de sociedad similar a la que intentaron elaborar los teóricos al servicio de la clase obrera en el siglo XIX, pero que hay que actualizar con la mirada puesta más allá de Europa, en la nueva concepción del proletariado de servicios del mundo imperialista (la fábrica difusa) y en el proletariado industrial y agrario de la periferia del sistema.

No es una tarea fácil, dadas las grandes diferencias existentes entre estos dos mundos. Es muy difícil elaborar propuestas cuando el estómago está vacío, y cuando está lleno, no solo el estómago sino el bolsillo, aunque esté hipotecada por créditos, también se hace difícil elaborar cualquier teoría que tenga la mirada puesta más allá del círculo de afortunados. O en el mejor de los casos optar por actividades filantrópicas en forma de ong,s hacia grupos minoritarios en competencia laica con las instituciones eclesiásticas o fundaciones multinacionales.

¿Cómo hacer coincidir organizativamente el nuevo proletariado europeo de las fábricas sin humo con el proletariado industrial y agrario de la periferia? No es nada fácil, dadas las cosmovisiones muy diferentes e incluso antagónicas, donde tenemos una muestra de contradicción en aquello tanto sencillo como es disponer de un pasaporte que permite al proletariado europeo pasearse por el mundo entero, cuando si el pasaporte, en caso de que se pueda disponer, está en manos de cualquier proletario de la periferia, tiene muy difícil ir legalmente a ninguna parte. Haciendo evidente que dentro del proletariado, a nivel internacional, existen unas grandes diferencias en las condiciones de su base socioeconómica, y que los factores superestructurales no sólo deben relacionarse dialécticamente, sino que juegan un papel muy importante, poniendo en evidencia que el proyecto revolucionario actual debe saber estructurar un proyecto ideológico y político que aborde la propuesta integral de este conjunto de factores, y donde la perspectiva de la sociedad sin clases vuelva a estar en el horizonte.

Amnesia o pérdida de memoria colectiva

A diferencia del siglo XIX, hoy, muchas personas con titulación universitaria, ya no son solamente los cachorros de la burguesía, sino hijos de obreros de la industria, construcción o servicios. Por este motivo parecería más sencillo que dedicaran sus conocimientos al servicio de la mayoría social obrera y campesina, vallando el paso a los historiadores, filósofos, médicos, sociólogos, psicólogos, periodistas, economistas, y toda la tropa que hasta hoy ha escrito la historia, ha diseñado la moral imperante, ha manipulado la sociedad y ha estado al servicio de la acumulación de capital.

Este caudal humano provisto de capacidades y conocimientos se está desaprovechando debido a varios factores, uno de ellos, como señala Eric Hobsbawn: “La destrucción del pasado, o de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea a la de las generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y etéreos de finales del siglo XX. La mayoría de los hombres y mujeres jóvenes al final del siglo crecen en una especie de presente permanente sin ninguna relación orgánica con el pasado público” (7).

No es por casualidad, que varios factores hayan coincidido: uno de ellos la autodisolución de los partidos comunistas mayoritarios, los cuales en una forma más para justificarse ha sido condenar al olvido todo un pasado de lucha, resistencia y generación de pensamiento a cambio de unas migajas o sillas en estamentos públicos. La renuncia o la aceptación de una “mea culpa” de la propia historia de las luchas anteriores ha tergiversado todo aquello que no ha estado posible olvidar.

Otro factor ha sido la repartición de dinero público. En España 23 millones de euros de la llamada “memoria histórica” se han utilizado para mantener unas plantillas de funcionarios, “historiadores/as a la carta”, la tarea de los cuales ha estado fabricar un conjunto de anécdotas sin sustancia, eliminando todo aquello que pudiera ayudar a seguir el hilo conductor de la generación de pensamiento revolucionario de una época pasada, con una musicalidad anclada en un permanente lamento de las vivencias, convirtiendo una necesaria memoria política, ideológica, social y económica en un “collage” del cual no se puede extraer ninguna lección que sirva para constatar aciertos y errores a utilizar en el presente y en una perspectiva de futuro. Se ha minusvalorado u obviado la afirmación de que la lucha y la resistencia eran un valor en sí mismo y una lección para las generaciones futuras que tendrían que emular o persistir.

No es tan solo que esta amnesia sea privativa de las sociedades del centro imperialista, sino que atraviesa geográficamente las varias sociedades que en su momento intentaron un cambio radical. Una reflexión cubana sobre este tema nos indica la problemática actual: “Estos cambios, han tenido un impacto sustancial en una nueva generación en la cual los vínculos con la lucha revolucionaria, producto de la distancia temporal y la experiencia, se vuelven más difusos y como consecuencia, manipulables… A la desconexión histórica inevitable de una nueva generación que no integra en su memoria reciente el significado y el contexto de la consigna “Patria o muerte”, se le apilonan nuevos significados para antagonizar el peso de la herencia espiritual… Ruptura histórica y caos en la memoria” (8).

Lo que sucedió con los pobres desplazados por la construcción masiva de vías del tren en el siglo XIX en el corazón de grandes ciudades puede y tiene que ilustrar las posibles consecuencias de construcciones masivas de autopistas en el siglo XX, y las variadas experiencias del “poder estudiantil” en las universidades medievales tienen relevancia en los intentos para cambiar la estructura de las universidades modernas.

Los socialistas del siglo XIX y XX sin duda usaron el “comunismo primitivo” como una aproximación meramente teórica, pero el hecho que la usaran indica la ventaja de ser capaz de tener un precedente concreto incluso para lo que no tiene precedentes (9).

Conocemos el papel que ha tenido, y tiene, el sistema educativo en las sociedades dominadas por el capitalismo, como instrumento ideológico del Estado, en el cual se desdibuja la realidad social y su estructura clasista, escondiendo o negando la necesidad de la lucha de clases y situando “la educación” en una nube tecnocrática, o de simple hiperacumulación de registros de conocimientos, pero desvinculados de la relación con el contexto social actual y en especial de su utilidad social desmercantilizada. Siguiendo la falsa proclama que con cierta titulación será posible ascender en la escala social, aunque sea por medio de una competencia feroz. Tan solo es el aprendizaje para formar parte de una sociedad en la que cualquiera tiene que ser el lobo de sus semejantes.

Debemos hacer una pregunta: ¿Que ha pasado en otros tipos de sociedad que en su momento intentaron cambiar el sistema imperante? ¿Cuál ha sido el contenido real de los sistemas educativos? ¿Cuál ha sido el espejo en el que han mirado las nuevas generaciones?

En las sociedades capitalistas hay una coherencia entre los contenidos curriculares de lo que se enseña y la práctica social darwinista necesaria por la reproducción del sistema. Pero en las sociedades que en el siglo XX intentaron construir su propia historia tal vez ha faltado esta coherencia: Tal vez ha existido un precipicio entre el que se decía y el que se hacía, olvidando la vieja y reiterada parábola de que “O vives como piensas o acabarás pensando cómo vives”.

Tal vez la deriva hacia un tecnicismo desaforado, situándolo como única base para construir una sociedad socialista, ha ido dejando de lado o ha debilitado los aspectos éticos, culturales, sociales y políticos que deberían imprescindiblemente corresponder a la continuación de un proceso revolucionario hasta llegar a su meta.

La aceptación de la tesis que la ciencia es neutra ha sido una de las puertas de entrada de la ideología capitalista. Y esta ideología ha comportado la existencia de un abismo entre “los expertos” o “científicos” y el resto de la sociedad, tratada de ignorante cómo hemos podido comprobar en este último año de represión mundial con la excusa de una enfermedad. Y esto se ha dado también en las sociedades socialistas, tal vez con características diferentes, pero la planificación desde arriba, sin participación de la base social, ha comportado unas decisiones sobre qué debe hacer y qué debe ser cada miembro de la sociedad.

Esta estratificación social, no derivada de la posesión de capital ni de la extracción de plusvalía, sino derivada del control organizativo, tiene unos efectos culturales similares a los que operan en las sociedades estructuradas en clases sociales, o incluso en castas más estáticas. Y hemos podido comprobar cómo, con el paso del tiempo, técnicos, científicos, administradores, políticos”, han ido ocupando espacios de clase dominante y para mantener su estatus han abrazado el legado de la sociedad capitalista.

Derechos y deberes

A cualquier manifestación de acción política reivindicativa encontramos la palabra “derechos”. Derecho al trabajo, derecho a la vivienda, derecho a unos ingresos, derecho a la sanidad, derecho en la educación, derecho a… pero cualquier propuesta que mire algo más allá del corto plazo y pretenda ir más allá del sistema imperante, tiene que incorporar otra palabra: “deberes”.

Una versión en castellano de la Internacional incorpora un par de versos muy significativos. “No más deberes sin derechos / ningún derecho sin deber”. Expresión aclaratoria del papel que le corresponde al proletariado en la perspectiva de una nueva sociedad, el deber de su construcción, el deber de luchar para conseguirla, el deber de la ayuda mutua, el deber de la fidelidad a su clase social, en definitiva una ética de la clase obrera que aspire a emanciparse.

En recuerdo del cumpleaños del nacimiento del Che, ahora hace 93 años es oportuno resaltar algunos aspectos de su persona y pensamiento que no han tenido el merecido reconocimiento, pues su imagen comercializada es la correspondiente a la vertiente militar, como si el socialismo tuviera tan solo este aspecto.

El Che concebía la lucha por el socialismo como una dialéctica revolucionaria consistente en la creación de una sociedad basada en vínculos solidarios, que generase la cobertura de las necesidades básicas y los deseos de satisfacción individual y colectiva. Para conseguirlo proponía que había que combatir, por medio de la acción consciente y organizada, el predominio de los vínculos mercantiles, del individualismo, el egoísmo y la carencia de capacidades suficientes para la mayoría, que así con estos predominios y conductas quedaba subordinada a unas minorías que mantenían su dominio. Para él el socialismo tenía de romper estas lacras herencia del capitalismo.

Podemos pensar en todo el año pasado y lo que llevamos de este en relación con la impuesta pandemia, donde las voces “progresistas” no han parado de clamar “derechos”, “derechos”, “derechos” a la salud, a la vivienda, a los ingresos, a las vacunas, a… olvidando unos “deberes” fundamentales como pueden ser el “deber” del conocimiento de nuestro propio cuerpo, el “deber” de poner en cuestión la razón de las órdenes derivadas del estado de excepción, el “deber” de enfrentarse al criterio de los científicos mercenarios a sueldo de las multinacionales, el “deber” de contrastar la manipulación mediática, el “deber” de saber en qué consiste la salud, el “deber” de abrazarnos y reunirnos… en definitiva “el deber” de mantener un pensamiento y acción crítico ante las decisiones de un poder establecido que se presenta como el paladín al servicio del sistema capitalista.

Las propuestas del Che tenían muy presente las complejas relaciones internas entre la política, la economía, la educación, la salud, la ética, el conocimiento, la justicia y la conducta humana, entendidos como un conjunto a integrar y no abordarlo disgregadamente. El hombre nuevo que proponía el Che no era el símbolo de una persona, sino la expresión de masas de ciudadanos con un nivel cada vez más elevado de conciencia, luchando unidos por la construcción de una nueva sociedad. Este “Hombre nuevo” tenía que desarrollar un alto nivel ideológico, que dejara atrás los sentimientos de egoísmo, que fuera cada vez, más solidario, humanista y, al mismo tiempo internacionalista (10).

Sería incomprensible para el Che exigir un derecho sin correspondencia con un deber, del mismo modo junto al derecho a unos ingresos tiene que haber el deber de contribuir a la sociedad, pues no podemos olvidar que los ingresos onerosos que puede recibir cada cual se han extraído de los impuestos pagados por el resto de la clase obrera, y no deben entenderse como una exigencia legal de democracia fiscal, sino como un factor de solidaridad entre la clase, pues la burguesía tiene mil y una maneras de evadir como pagar los impuestos, porque para ellos el Estado es un instrumento recaudador respecto a la clase obrera, para financiar sus objetivos de reproducción del capital.

Y, tiene que ser “un deber” contribuir a la organización de la clase obrera para la consecución de otro tipo de sociedad.

(1) Auguste Blanqui. Crítique Sociale II. XXXIV Les sectes et la révolution.
(2) The great pragmatist: Deng Xiaoping. 18 de Diciembre de 2008.
(3) https://www.filosofia.org/enc/ros/bernste.htm
(4) Auguste Blanqui. Avis au peuple, toast du 25 février 1851
(5) Joaquim Ferrer. El Primer 1er. de Maig a Catalunya. 1972
(6) Francisco Sánchez Pérez. Protesta colectiva y cambio social en los umbrales del siglo XX. Tesis doctoral. Universidad complutense de Madrid. 2002
(7) Age of Extremes. The Short Twentieth Century 1914-1991. Ed. Abacus.1995, pág.3
(8) https://lapupilainsomne.wordpress.com/2021/06/07/golpe-blando-y-geopolitica-radiografia-del-movimiento-san-isidro-en-cuba-por-instituto-samuel-robinson/
(9) https://sociedadfutura.com.ar/2018/04/19/eric-hobsbawm-texto-inedito-en-castellano-la-funcion-social-del-pasado/
(10) https://correodelalba.org/2021/06/14/el-che-y-el-hombre-nuevo-en-homenaje-a-su-93-aniversario-de-natalicio/

Los sumisos y los rebeldes nunca pueden estar de acuerdo

La humanidad la formamos seres sociables, que es una manera elegante de decir que somos gregarios. Hacemos lo que hace todo el mundo, es decir, repetimos comportamientos que hemos aprendido en algún lugar y en algún momento, por más que a veces aparezcan “ovejas negras”.

A ese carácter social del ser humano no son ajenos los médicos, los científicos, los académicos, los matemáticos… que también tienen sus propias “ovejas negras”, siempre maldecidas porque exponen doctrinas extrañas, inverosímiles.

Lo mismo ocurre con los países del mundo: todos hacen lo mismo e imponen normas parecidas. Algunos esperan a ver qué es lo que hacen los otros, que toman como referencia. Funcionan con mecanismos de imitación y a veces no son más que caricaturas de los originales. Hay mucho de seguidismo y, a veces incluso de competencia. Hay países que no sólo hacen lo mismo que otros, sino que se empeñan en hacerlo mejor que los otros.

Es el caso de Rusia, un país con muchas peculiaridades, la más importante de las cuales es su pasado soviético, que sigue pesando ostensiblemente. En 1991 Rusia se homologó a cualquier otro país capitalista, pero al ser un recién llegado, los nuevos gobiernos se lo creyeron a pies juntillas. Al otro lado del Telón de Acero, en “occidente”, todo era mejor, más bonito, más limpio y, por supuesto, se respetaban los derechos humanos a rajatabla.

Pero no todos los rusos son tan permeables a las modas “occidentales” como los ministros, los parlamentarios o los altos funcionarios. La mayor parte de la población rusa sigue con la cabeza en la URSS; como si no todo hubiera cambiado. Muchos incluso se resisten a las novedades y a la (pos)modernidad porque piensan que no todo lo nuevo es mejor que todo lo viejo.

La pandemia lo ha vuelto a poner de manifiesto: la población rusa se ha mostrado mucho más resistente a las restricciones y, desde luego, al apartheid sanitario, a los salvoconductos y a la vacunación obligatoria.

Ocurre al revés de lo que siempre ha dicho la propaganda imperialista: los rusos no son tan gregarios como los “occidentales”. A pesar de las amenazas y la propaganda invasiva, el plan de vacunación del Kremlin no ha cuajado. Ya lo ha anunciado Peskov, el portavoz del Kremlin: ni siquiera en septiembre alcanzarán el 60 por ciento de personas vacunadas.

El gobierno ha tenido que cambiar de táctica para que su campaña salga adelante y, lo mismo que en “occidente”, la paradoja se reproduce: quienes se vacunan no lo hacen por motivos sanitarios. Es el gran fracaso de esta ola de histeria. En todo el mundo, la mayor parte de las personas se vacuna porque ha perdido todos sus derechos y le están diciendo que no se los van a devolver más que gota a gota y con condiciones: con vacunas.

Como el miedo a perder la salud no ha funcionado, los gobiernos tienen que seguir presionando por otras vías para sacar sus planes adelante. En Rusia el gobernador de una región turística del sur impuso la obligación de vacunarse para acceder a los hoteles, y las reservas cayeron en 24 horas. Se cancelaron el 30 por ciento de las reservas para el mes de julio y el 70 por ciento para agosto.

Las vacunas y los salvoconductos que las acreditan tienen que convertir a los reacios en parias, impedirles el ejercicio de cualquier derecho y, finalmente, encerrarlos por las buenas o por las malas, en sus casas o en hoteles, como en Mallorca.

“El tabaco mata” y antes de convertir a los fumadores en apestados, crearon los bantustanes: las zonas de fumadores y no fumadores. Sólo era el primer paso. Es el arte de domesticar poco a poco, mientras la propaganda aprieta infatigable. Ahora ya tenemos zonas con y sin mascarillas, cada una de las cuales está a un centímetro de la otra, porque los virus sí entienden de fronteras (aunque muchos crean que no).

En Moscú fracasó el intento del alcalde de crear zonas “libres de covid” en cafés y restaurantes, pero eso no le ha desanimado; sólo le ha obligado a dar un paso más en su afán fascista: a partir del lunes lo que era voluntario se ha convertido en obligatorio. La consecuencia también es típica del envidiable carácter rebelde de los rusos que -lamentablemente- no vemos en otros países: se quedan en casa, beben, comen en casa y se reúnen en ella con sus amigos.

La asistencia a los locales públicos que exigen el salvoconducto vacunal se ha hundido, pero el Ayuntamiento de Moscú no desiste y ha anunciado que extenderá el apartheid a otro tipo de locales, además de la hostelería.

“¿Dónde están los rebeldes?”, pregunta Van Morrison en una de sus últimas canciones. Tiene buenos motivos para ello. Hay un serio problema con una variante del ser humano que ha aparecido durante la pandemia: el neopuritano, ese tipo que alardea de “progresismo” y pone la salud por encima de todo, incluso de las clases sociales. Se consideran a sí mismos como los únicos “responsables”. Son la “gente de orden” de toda la vida, esos que dicen que los adolescentes encerrados en los hoteles de Mallorca no están secuestrados. Los mismos que sacan al fascista que llevan dentro para criticar el botellón, los bares, el “turismo de borrachera” o el denostado “ocio nocturno”.

Se lo deberían hacer mirar. El proletariado nació como clase social con consignas tales como “8 horas de trabajo y 8 de descanso” y en un país fascista, como España, donde no hay locales sociales para nada, los trabajadores (y la población en general), se reúnen en los bares y charlan en los bares. Para poder organizarse, en el siglo XIX los anarquistas crearon ateneos que no eran otra cosa que bares, el PSOE creó “casas del pueblo” que también eran bares, el PNV tiene sus “batzokis” y la izquierda abertzale las “herriko tabernas”, o sea, más de lo mismo.

Cuando encierren a todos en campos se concentración, se llamen como se llamen, aunque sean hoteles de cinco estrellas o la propia vivienda, el proletariado habrá perdido otra batalla. Otra más.

A pesar de que no hay contagios Nueva Zelanda se prepara para otro confinamiento total

Hace más de 100 días que Nueva Zelanda no detecta ningún contagio de coronavirus, pero es igual: el gobierno se prepara para imponer otro confinamiento total. Esta vez el pretexto no es sanitario, sino esa moda que los expertos llaman “la nueva variante delta”.

Para ello ha establecido un nivel de alerta más alto, a un paso del confinamiento, porque los “expertos” temen que la “cepa delta” se haya infiltrado en el país insular. No lo saben, no lo han detectado, pero eso da igual: tienen miedo.

El gobierno de Wellington había acordado una burbuja de viaje sin cuarentena con la vecina Australia, pero ni siquirera eso. El país es una ratonera de la que sólo se puede salir nadando.

Los “expertos” y medios de intoxicación siguen alarmando con una supuesta peligrosidad, a pesar de que en el país no ha habido ninguna clase de pandemia. Pero la nueva variante es más infecciosa, aseguran.

En Nueva Zelanda se han administrado más de un millón de dosis de la vacuna de Pfizer, según cifras oficiales, pero no ha servido de nada. Ninguna vacuna evita la transmisión del virus y nadie es capaz de explicar para qué están utilizando a la población como conejillos de Indias de sus experimentos.

La agencia Bloomberg puso a Nueva Zelanda en el primer lugar entre los países que mejor han gestionado la pandemia, a pesar de que es un destino turístico para los viajeros chinos. Con cinco millones de habitantes, en más de un año de pandemia sólo ha conseguido atribuir 26 muertos al coronavirus. El último murió el 15 de febrero.

Padecemos la mayor vergüenza que ha conocido la humanidad desde hace siglos. Es para hacérselo mirar muy despacito.

El sadismo contra Fraguas

Escribo este artículo como historiador, como interviniente del proceso patrimonial de Fraguas.  Como investigador. Testigo de la rapiña. Pero, ¿quién está detrás de tan delirante proceso penal?

 

El CSIC entiende que Fraguas es, en sí mismo, un conjunto patrimonial. Y así lo hizo ver en el escrito que remitió al juzgado pertinente. Como resultado, el Juzgado ha ordenado la paralización del derribo hasta que no se determine el valor patrimonial de Fraguas.

Escribo este artículo en primera persona. Y lo he llamado «El sadismo contra Fraguas» porque la Junta de Comunidades, y en particular la gobernada por el PSOE, es la administración más cruel y sádica que he podido apreciar. Ni siquiera el gobierno de Cospedal (PP) ha sido tan ruín y rastrero con los vecinos de Fraguas.

Aquel que tenga una pequeña noción del mundo de la investigación académica o científica conocerá lo difícil que resulta la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en cualquier proyecto. No porque tenga un carácter excluyente, sino por su exclusividad. Pero Fraguas llamó la atención de esta institución. Ha conseguido captar su atención y la de numerosos académicos nacionales e internacionales. Tanto es así, que varias universidades extranjeras (entre ellas, la de Manchester) ha pedido excavar en el complejo patrimonial de Fraguas.

Conseguir que una institución académica se pronuncie en medio de una batalla entre David contra Goliat, no es nada fácil. Pero no pasó ni una semana entre la paralización del derribo y la nueva penal causa contra los vecinos de Fraguas.

El gobierno del PSOE fabricó una segunda denuncia y la hizo dormir, pero cuando más le convienía la sacó a la luz. ¿Cuándo la sacan a la luz? Cuando el Juzgado ordena la paralización del derribo hasta que no se determine el valor patrimonial de Fraguas. Una derrota sin precedentes para la JCCM.

Evidentemente, no se iban a poder permitir que un proyecto de recuperación rural ganase la batalla a todopoderosa administración. ¿Para qué? Para volver a la carga con el derribo en una segunda causa penal sádica, cruel y vengativa.

¿Qué nos muestra ésto? Que nos encontramos frente a una Administración, que llámese PSOE o PP, es una apisonadora de derechos. Entre ellos, el uso y disfrute del patrimonio. Que es una Administración que mantiene en sus estructuras los mismos apellidos de hace cinco siglos. Que es una Administración que no está acostumbrada a ser derrotada. Está acostumbrada a vencer. Por todos los medios que sean necesarios.

Pero, ¿qué hay en Fraguas para generar tanto interés? ¿Por qué tanta inquina?

Sabemos que Fraguas se encuentra en paraje natural protegido en el que, por cierto, se pueden realizar maniobras militares (así lo permite la normativa del parque natural)… Rodeado de pinares. Lejos del mundanal ruido de ciudades y autopistas. El único interés económico puede residir en la explotación de la madera o en su propio paraje natural. Pero emerge un interés mucho más productivo: la caza.

Guadalajara es una provincia silenciosa, donde nada ocurre. Perfecta para el ocio de grandes multimillonarios que acuden a los campos y bosques de nuestra provincia para llevarse un trofeo, y de paso, pasar unos días en la finca de algún personaje de alta alcurnia, y hacer negocios. Es La Escopeta Nacional de Berlanga pero sin necesidad de cámaras ni equipos de rodaje.

Uno de los casos es el de Carlos Llanza Mata (productor de cereal y aceite de girasol en Rumanía y administrador de una constructora radicada en Barcelona), conde de Centella y dueño de la finca Fuentelfresno de Fuentelahiguera de Albatages (Guadalajara), a menos de una hora de Fraguas. Se trata de una finca de grandes dimensiones a la que acuden personajes de renombre como el nieto de Franco, los duques de Luxemburgo, Juan Carlos I (quien va todos los años a pasar 6 días sólo o en compañía de sus amigos, como anuncian en su página web) o Carolina de Mónaco.

Cuando tecleamos el nombre de la finca en un buscador, encontramos que es una finca reconocida entre los medios del corazón 1 2. Cuenta con su propia página web 3 y otras webs británicas  4  lo publicitan como un excelente lugar de recreo donde además de acudir a cazar, se organizan fiestas con tablaos flamencos para el disfrute de las visitas.

Acuden personajes de gran influencia entre las élites que no están acostumbrados a ceder en nada. Personajes que nadie cuestiona y ante los que la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha se pliega. Es más cómodo para el gobierno regional, tener a Francis Franco pegando tiros gracias a la fortuna heredada de su abuelo genocida que un proyecto de recuperación rural. Así es el PSOE.

¿Son estos los intereses que hay detrás del acoso y derribo de Fraguas? ¿Acaso hay grandes fortunas detrás de la intervención sádica y cruel de la JCCM del PSOE?

Su principal argumento que esgrime la Junta de Castilla- La Mancha ha sido la defensa del medioambiente pero, ¿por qué no han intervenido de la misma manera, en otros puntos de la provincia, para paralizar la instalación de megaparques solares, la mayor piscina artificial de Europa que se va a construir en Alovera  o las macrogranjas porcinas y bovinas que asolan nuestros acuíferos? ¿Acaso en estos ejemplos no se ve atacado el medioambiente? ¿Cuál es la diferencia?

 

Como decía Quevedo, poderoso caballero es Don Dinero…

 

1 https://www.vanitatis.elconfidencial.com/noticias/2011-09-28/un-recorrido-por-los-cotos-de-caza-favoritos-de-empresarios-aristocratas-y-royals_562771/

2 https://www.vanitatis.elconfidencial.com/noticias/2010-08-18/los-grimaldi-cazan-comen-y-se-divierten-en-espana_563190/

3 https://fuentelfresno.es/es/#finca

4 https://georgegoldsmith.com/property/fuenteelfresno-spanish-partridge-shooting/

 

 

 

 

 

 

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