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Una puñalada trapera que se veía venir desde hace tiempo

En Francia se sienten traicionados por Estados Unidos por la cancelación de un contrato para construir 12 submarinos nucleares para Australia, es decir, Washington ha presionado a Australia para que no compre equipos militares a París.

Estados Unidos devuelve el golpe recibido tras la entrada en funcionamiento del Nord Stream 2 que traerá gas ruso a Europa. La unidad atlántica y la OTAN se resquebraja de forma acelerada.

El enemigo principal de Estados Unidos es China, lo que convierte al Extremo Oriente en el teatro principal de operaciónes del Pentágono, por encima de Europa y por encima de Oriente Medio. Es lo que Obama llamó “pivot hacia Asia”. Para Estados Unidos el principal eje para enfrentarse a Pekín son Australia, Japón e India, la llamada “Cuatrilateral”, que se reunirá próximamente, además de Reino Unido.

El miércoles Biden, el Primer Ministro australiano, Scott Morrison, y el Primer Ministro británico, Boris Johnson, celebraron una cumbre en la que anunciaron un nuevo acuerdo, denominado Aukus (1), para intensificar la cooperación militar entre los tres aliados anglosajones para compartir tecnología militar. Los demás quedan fuera.

El acuerdo implica que Australia tiene que romper un acuerdo de 2016 de 43.000 millones de dólares con Francia para construir los submarinos, una medida que ha provocado indignación en París, que acusa a Estados Unidos de traición. En junio Macron dijo que el acuerdo representaba la promesa de una cooperación continuada durante años. Hace apenas quince días, los ministros de Defensa y de Asuntos Exteriores de Australia volvieron a confirmar su compromiso con el acuerdo con Francia.

El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, ha declarado: “Hoy estoy muy enfadado. Esto no se hace entre aliados… Esta decisión unilateral, brutal e imprevisible se parece mucho a lo que hacía el señor Trump… Es realmente un golpe en la espalda. Habíamos construido una relación de confianza con Australia y esa confianza está siendo traicionada”.

Estados Unidos ha dejado oficialmente sentadas sus cartas sobre los aliados que realmente le importan, y los que no, en la guerra con China. Europa queda al margen y tendrá que tomar sus propias decisiones acerca de sus propios aliados, aunque desde luego, Washington presiona a Europa para que tome partido.

Las diferencias entre Trump y Biden son retóricas. Trump lo hacía a las claras, no se escondía, mientras Biden llegó a la Casa Blanca comprometiéndose a renovar los lazos con Europa. “El problema no era solo Trump, es Estados Unidos”, ha dicho Maria Zajarova, la portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, con su proverbial acierto.

Sólo unas semanas antes de la toma de posesión de Biden, la Unión Europea y China habían firmado un acuerdo general de inversiones que daría a las empresas europeas un mejor acceso a los mercados chinos que el que tiene actualmente Estados Unidos.

Washington se opuso en nombre de la “solidaridad transatlántica”. El asesor de seguridad de Biden, Jake Sullivan, se posicionó a favor de las primeras consultas con Europa sobre “nuestras preocupaciones compartidas sobre las prácticas económicas de China”. Estados Unidos convenció a la Unión Europea para que impusiera nuevas sanciones a China, lo que provocó la respuesta de Pekín y, a su vez, llevó a los parlamentarios europeos a congelar el acuerdo sobre inversiones en señal de protesta.

Trump no restó importancia a la OTAN por una estrategia personal errática, como dijeron los medios en Europa, sino porque los intereses estratégicos de Estados Unidos habían cambiado. Ya no estaban centrados en Europa, por lo que Francia, Alemania y otros tendrían que financiar su propia defensa, es decir, al margen de la alianza atlántica.

Europa ya no es estratégicamente relevante para Estados Unidos como lo fue durante décadas, no sólo con respecto a Rusia sino también a Oriente Medio. Esta es una nueva era, y la Guerra Fría no es como la anterior porque el centro de gravedad no está en Europa, sino en Asia.

Si la Unión Europea no resucita el acuerdo de inversiones con China y refuerza su propia capacidad militar, es porque realmente “son unos pringados”, concluye Tom Fowdy (2).

(1) https://www.bbc.com/news/world-58564837
(2) https://www.rt.com/op-ed/534991-geopolitical-shift-france-us-australia/

Del ‘útero errante’ al ‘baile de las locas’: las mujeres que sirvieron como cobayas de los médicos

La directora de cine francesa Melanie Laurent ha llevado a la pantalla “El baile de las locas”, basada en la novela homónima de Victoria Mas (*), sobre las mujeres encerradas en el hospital Salpetriere de París, donde médicos como Jean Martin Charcot las utilizaban como cobayas para realizar sus experimentos.

Es un contrasentido mezclar algo tan divertido, como un baile, con algo tan terrorífico, como el hospital Salpetriere, que por sí mismo contaría la historia pavorosa de un internado que servía para que un “prestigioso científico” hiciera sus experimentos con mujeres que carecían de recursos para defenderse a sí mismas, una especie de “Mary La Tifoidea” a gran escala.

En el siglo XIX, el “baile de las locas” era una de las atracciones más populares de París, una reunión social que congregaba a la burguesía feliz en torno a mujeres solitarias (solteras), abandonadas o encerradas por sus maridos o padres con cualquier pretexto. Entonces había muchos de espectáculos de ese estilo en la capital francesa, donde la carne de cañón de la sociedad se había convertido en monos de feria propicia para divertirse, emborracharse y pasar una buena tarde de domingo.

El espectáculo se celebraba a finales de febrero, el martes de Carnaval, alentado por el doctor Charcot, uno de los más prestigiosos médicos de la época. El baile acercaba a la “alta sociedad” a las mujeres “enfermas”. Había otro para niños epilépticos, para travestidos… La humillación pública era la única ventana para unos seres que vivían en un encierro perpetuo, por “razones médicas”.

La película recorre el viaje de la joven Louise, una mujer “alienada” que sufre “ataques de histeria” tras ser violada. También presenta a Thérèse, una prostituta que lleva años internada por haber arrojado a su chulo al río Sena. Otro personaje es Eugenie, que tiene el poder de comunicarse con los muertos, así como a la enfermera jefe, Genevieve, interpretada por la propia directora.

Por sí mismo, el hospital Salpetriere, el más conocido de la capital francesa, merecería varias novelas trágicas. Construido en el siglo XVII, primero fue una especie de cárcel para desempleados, mendigos, campesinos expoliados, emigrantes… Marx relató la historia de este tipo de centros en uno de los fragmentos más brillantes de la literatura universal: la acumulación originaria de capital.

En aquella época no había ninguna diferencia entre un hotel, un hospicio o un hospital. Eran centros de reclusión del “ejército industrial de reserva”, la mano de obra barata que se reclutaba entre los los locos, los alcohólicos, los huérfanos y, naturalmente, las mujeres. En pleno centro de París unas 10.000 mujeres permanecían recluidas con diversos pretextos, algunos de los más peregrinos: libertinaje, histeria, prostitución o aborto.

Hasta la Revolución, la Salpetriere no tenía ninguna función médica. En 1792, bajo “el Terror”, cientos de hombres armados entraron en el hospital y liberaron a 186 mujeres, pero violaron y masacraron a una treintena de ellas.

Jane Avril

El internado tenía una reputación aterradora: “La fuerza, la violencia, la brutalidad, incluso la ferocidad, reinaban. Los baños helados, los azotes y la privación absoluta de alimentos eran los medios que se empleaban constantemente contra los ataques de locura furiosa, medios bárbaros y estúpidos que, lejos de detener el mal, lo avivaban y lo hacían incurable”, escribió un periodista de la época.

A finales del siglo XIX, el doctor Charcot reconvirtió una cárcel en un hospital. La mujeres dejaron de ser presas para ser enfermas, pero siguieron encerradas igual. La diferencia es que a un enfermo hay que curarle… aunque ellos no quieran y aunque los médicos no sepan cómo. Si no se conoce ningún tratamiento curativo, se trata de experimentar y quizá suene la flauta por casualidad y aquellas “locas” se vuelvan cuerdas mágicamente sometiéndolas a torturas, como sumergirlas en agua congelada.

Antes de Freud, el doctor Charcot estaba considerado como un pionero en la hipnosis y la histeria, que en la época era un trastorno -principalmente femenino- causado por un “útero errante”. Una vez a la semana, el médico abría al público el “salón de las histéricas” del hospital, en el que las mujeres cobaya se hicieron famosas. Fue uno de los más memorables espectáculos de circo de la época. Una de las cobayas, Jane Avril, llegó a ser luego bailarina principal del Moulin Rouge, inmortalizada en varios retratos del pintor Toulouse-Lautrec.

Al final de sus días Charcot reconoció que estaba equivocado, pero para entonces la medicina ya era un espectáculo mediático en el que los enfermos y los sanos (sobre todo los sanos) jugaban el papel de bufones. “No hay personas sanas, sólo mal diagnosticadas”, es el lamentable lema de los matasanos posmodernos.

(*) https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/38088-el-baile-de-las-locas-9788418107641

Todas y cada una de las medidas represivas aprobadas con el pretexto de la pandemia han sido ilegales

También en Inglaterra, todas y cada una de las acusaciones presentadas en virtud de los poderes extraordinarios introducidos al comienzo de la pandemia de coronavirus han sido ilegales, según los datos de la Fiscalía de la Corona.

Las 292 acusaciones en virtud de la Ley sobre el Coronavirus han sido retiradas de los tribunales, o anulados después de que personas inocentes fueran acusadas ilegalmente.

Los poderes que permiten a la policía procesar a cualquier persona “potencialmente infecciosa que se niegue a cumplir una instrucción legal” se han aplicado ilegalmente en muchos de los casos.

Uno de ellos se refería a una mujer de 41 años, Marie Dinou, que fue acusada erróneamente y multada con 660 libras en virtud de las leyes sobre el coronavirus después de que se negara a entregar a la policía su nombre, su dirección o los motivos de su viaje cuando supuestamente “merodeaba por los andenes” de la estación central de Newcastle.

La policía británica de transportes admitió que había sido acusada bajo la sección incorrecta de la Ley de Coronavirus del año pasado.

Alistair Carmichael, el portavoz de asuntos de interior del Partido Liberal Demócrata, que destacó las cifras, dijo que la Ley debería ser derogada, ya que los poderes bajo ella eran “desproporcionados, mal pensados y confusos”.

Posteriormente se introdujeron conjuntos de leyes separadas, conocidos como Reglamentos de Protección de la Salud, para imponer confinamientos, restricciones a las reuniones, uso de mascarillas, cuarentenas y otras medidas represivas.

Los datos de la Fiscalía muestran que 389 acusaciones bajo el Reglamento de Protección de la Salud también habían sido ilegales entre marzo de 2020 y marzo de 2021, el 20 por ciento del total de 1.920 casos.

En general, se identificaron 691 acusaciones incorrectas de 2.212 procesamientos utilizando todas las leyes extraordinarias, lo que significa que casi un tercio (31 por ciento) fue ilegal.

Las presuntas infracciones de las leyes sobre coronavirus se castigan principalmente con multas en lugar de detenciones y procesamientos, pero las multas que no se pagan pueden dar lugar a una acusación penal.

A principios de este año, la Comisión Mixta de Derechos Humanos del Parlamento pidió que se revisaran las más de 85.000 multas impuestas.

Los diputados afirmaron que, a pesar de que las multas por algunos delitos alcanzan las 10.000 libras esterlinas, había “altos índices de error” en su emisión y un impacto desproporcionado en diferentes grupos.

“Es posible que muchas más sanciones hayan sido pagadas por personas demasiado intimidadas por la perspectiva de un juicio penal como para arriesgarse a impugnar su multa mediante un proceso penal”, añadió la comisión.

El mismo informe afirma que resulta asombroso que la Ley del Coronavirus siguiera siendo utilizada de forma abusiva en los procesos judiciales.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2021/09/17/every-prosecution-emergency-covid-powers-wrong-official-review/

Las vacunas contra el coronavirus causan importantes alteraciones de la menstruación

Hasta el 2 de septiembre el Sistema británco de Vigilancia de Reacciones Adversas a los Medicamentos (MHRA) ha registrado más de 30.000 alteraciones de la menstruación y las hemorragias vaginales causadas por las vacunas contra el coronavirus aprobadas oficialmente.

Los médicos de atención primaria y los que trabajan en el ámbito de la salud reproductiva están siendo contactados cada vez más por personas que han experimentado estos efectos adversos poco después de la vacunación.

Las alteraciones han llamado la atención de la revista científica British Medical Journal, que acaba de publicar un artículo al respecto (1), en el que propone a los investigadores que profundicen porque las vacunas contra el llamado “virus del papiloma humano” también se han asociado a los cambios menstruales, lo cual no puede ser casualidad.

La doctora Victoria Male, profesora titular de inmunología reproductiva en el Imperial College de Londres, que dirigió el estudio, dijo que todas las principales vacunas, como las de Pfizer, Moderna o AstraZeneca, tienen esos mismos efectos (2).

A partir de ahí, los investigadores tiran balones fuera desde el primer minuto. El número de informes, comenta la revista, es pequeño en comparación con el número de personas vacunadas y la prevalencia de los trastornos menstruales en general. La forma en que se recogen los datos de farmacovigilancia dificulta la obtención de conclusiones firmes. Se necesitan enfoques mejor equipados para comparar las tasas de variación menstrual en poblaciones vacunadas y no vacunadas, y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos han creado un fondo de 1,67 millones de dólares para apoyar esta investigación.

El artículo especula que es probable que los cambios menstruales experimentados tras la administración de las vacunas sean consecuencia de la infección. Cerca de una cuarta parte de las mujeres infectadas por el coronavirus experimentaron alteraciones menstruales, añade.

Más especulaciones: también es posible que las alteraciones sean el resultado de la respuesta inmunitaria a la vacunación y no de un componente específico de la vacuna. Es posible. Puede ser. Quizá…

En cualquier las vacunas no tienen un efecto adverso sobre la fertilidad de las mujeres, asegura la doctora Male. La mayor parte de las personas que informan de un cambio en sus periodos menstruales después de la vacunación descubren que vuelven a la normalidad en el siguiente ciclo, asegura. En los ensayos clínicos, los embarazos no deseados se produjeron en tasas similares en los grupos vacunados y no vacunados. En las clínicas de reproducción asistida, las medidas de fertilidad y las tasas de embarazo son similares en las pacientes vacunadas y no vacunadas.

Entre los mecanismos biológicamente plausibles que relacionan la estimulación inmunitaria con los cambios menstruales se encuentran las influencias inmunológicas sobre las hormonas que regulan el ciclo menstrual o los efectos mediados por las células inmunitarias del revestimiento del útero, que intervienen en la acumulación y descomposición cíclica de este tejido. La investigación que explora una posible asociación entre las vacunas y los cambios menstruales también puede ayudar a entender el mecanismo.

Aunque los cambios en el ciclo menstrual registrados tras la vacunación son de corta duración, una investigación sólida sobre este posible efecto adverso sigue siendo fundamental para el éxito general del programa de vacunación, dice el British Medical Journal. La reticencia a la vacunación entre las mujeres jóvenes se debe en gran medida a las falsas afirmaciones de que las vacunas contra el coronavirus pueden perjudicar sus posibilidades de embarazo en el futuro. El hecho de no investigar a fondo los informes sobre cambios menstruales después de la vacunación puede alimentar estos temores. Si se confirma una relación entre la vacunación y los cambios menstruales, esta información permitirá a las personas planificar los ciclos potencialmente alterados. Una información clara y fiable es especialmente importante para las personas que dependen de la capacidad de predecir sus ciclos menstruales para conseguir o evitar un embarazo.

(1) https://www.bmj.com/content/374/bmj.n2211
(2) https://www.telegraph.co.uk/women/life/didnt-doctors-listen-women-link-covid-vaccines-periods/

‘Hay más accidentes causados por estas vacunas que por cualquier otro programa de vacunación de la historia’

“Hay más accidentes causados por estas vacunas que por cualquier otro programa de vacunación de la historia”, afirma el parlamentario británico Christopher Chope, que el 10 de septiembre presentó un proyecto de ley para indemnizar a las personas que han padecido efectos adversos a causa de las inoculaciones.

El proyecto pretende indemnizar a las personas que han muerto o padecido efectos adversos y reformar la Ley de Pagos por Daños de Vacunas de 1979, que es tan compleja que se admiten menos del 2 por ciento de las reclamaciones que se presentan.

Chope no cuestiona el programa de vacunación, sino todo lo contrario. Ha habido tantos muertos y lesionados que sin un nuevo sistema de indemnización, la población no se vacunará, afirma.

En su informe al Parlamento, Chope destacó que el último informe de farmacovigilancia incluye 1.632 muertes producidas poco después de la administración de la vacuna, 435 informes de trombosis y trombocitopenia graves y 35.000 informes de trastornos menstruales. “Nuestros hospitales están ocupados con un gran número de pacientes que están allí únicamente porque aceptaron ser vacunados. Los médicos del hospital están en un estado de ansiedad aguda. Tenemos que sopesar la relación beneficio-riesgo”.

Hasta ahora la población no se ha vacunado por su bien, sino por “el bien del Estado”, como si se alistara en el ejército, dice el parlamentario. Los accidentes causados por las vacunas son como las heridas de guerra de las que el Estado se hace plenamente responsable.

Chope señala que el plan de compensación automático de Covax, bajo la égida de la OMS y la GAVI, cubre a los 92 países más pobres del mundo, pero no a Inglaterra.

Para evitarle un calvario burocrático al afectado, la propuesta crea un régimen de indemnización objetiva o “sin culpa”, es decir, sin necesidad de que el perjudicado identifique a una persona o institución responsable del daño. Dada la urgencia, la propuesta prevé que cualquier reclamación se presente ante un tribunal, en lugar de ante cualquier organismo gubernamental.

Otra medida para evitar un calvario burocrático consiste en eliminar la necesidad de que los perjudicados demuestren la relación causal entre la vacuna y el accidente o la muerte. Para Chope no hay dudas sobre esa relación causal: “Ya tenemos un conjunto de pruebas sobre accidentes e incluso muertes, causadas por estas vacunas. Tenemos un informe reciente de un forense en algún lugar del norte de Inglaterra, que concluyó que la vacuna fue la causa directa de la muerte […] La gente tiene miedo a esta vacuna y tenemos que dejar de fingir que ese miedo no existe. No podemos seguir ignorando los informes de los forenses que han llegado a la conclusión de que tal o cual persona murió como consecuencia de la vacuna. Conozco a personas de mi entorno que estaban muy bien y acabaron en el hospital con derrames cerebrales y graves problemas cardíacos. No son sólo anécdotas, son hechos conocidos por la gente de todo el país […] El gobierno probablemente habría preferido que esto no saliera a la luz, pero los hechos son tozudos […] Si alguien viene a mi oficina parlamentaria y me explica que teme por sí mismo o por sus hijos, no puedo decirle ‘no te preocupes’. En el improbable caso de que se produzca un accidente, se le indemnizará íntegramente. No puedo permitirme decirles eso. Pero si pudiera, estarían más dispuestos a correr el riesgo”.

La segunda lectura de este proyecto de ley está prevista para el 22 de octubre.

El sastrecillo valiente: Alfonso Sastre

El rigor con que Alfonso Sastre (1926-2021) enfrenta su producción creativa y su pensamiento teórico (sin hablar de su contumaz e indesmayable compromiso político) lo convierte en un maldito, una mezcla de dinosaurio artístico-ideológico y viejo topo orador y horadante. Lo más terrible, según los griegos clásicos, era la condena al ostracismo, al destierro, a la des-socialización, al anacoretismo forzado. A eso condenó el stablishment fáctico a Sastre:a lo marginal, a ser un marginal, un dramaturgo -de lo mejor vivo en Europa-, un autor, marginal.

Y cuando se pregunta ¿dónde estoy?, se responde él mismo que “al margen de las márgenes” y no ve más que corrimientos que lo desplazan a él precisamente ahí:al margen, como un escolio escrito. . . al margen del texto. Está uno situado, sin proponérselo, al margen, desorbitado, fuera de órbita, como un forajido (fora exitus, fuera de lugar), proscrito. Expulsado de la República de las Letras al Reino de Marginalia. Ancha es Marginalia, universo paralelo a la tierra de canallas, donde se obliga a decir “España son ellos”, martillo de herejes.

Poblada y vastísima es la producción literaria y artística de Sastre, trufada de ensayo y poesía, artículos y, por supuesto y ante todo, teatro. Un teatro más representado en Europa que en España, más leído que visto en escena. Ninguneado, represaliado (me contaba Sastre cómo cuando en 1986 se estrenó con éxito enorme su obra “La taberna fantástica” ¡¡escrita en 1965!!, y donde se reveló como actor fabuloso Rafael Álvarez, “El Brujo”, le llamó personalmente para felicitarlo Javier Solana, entonces ministro psoecialista de Cultura y posterior secretario general de la OTAN).

De clara base realista, su teatro quería experimentar con otros elementos que enriquecieran la obra e ideó lo que llamó “tragedia compleja” donde se mezcla lo irrisorio y épico del héroe, lo mismo individual (“La sangre y la ceniza” sobre Miguel Servet) que colectivo (“Crónicas Romanas”). Nuestro Señor Don Quijote, que diría Unamuno, sería modelo “complejo”: se ríe uno, pero con pena. Y todo hilvanado mediante un método que Sastre desarrolló en lo más creativo de su obra como fueron las “tragedias complejas”: la imaginación dialéctica (antes el “distanciamiento” brechtiano) o dilatación imaginaria de la realidad donde se puede dar lo “unheimlich” (lo siniestro de raíz freudiana donde se entremezcla la situación familiar con lo extraño, una suerte de dêja vu) y lo terrorífico, a lo que era muy aficionado.

Sastre, un hombre nuevo frente a tanto marasmo, molicie y pesebrismo.

Producción literaria y lucha de clases

“Estamos en efecto ante el hecho que el aparato burgués de producción y publicación tiene la capacidad de asimilar e incluso propagar cantidades sorprendentes de temas revolucionarios, sin poner por eso seriamente en cuestión ni su propia existencia ni la existencia de la clase que lo posee… Afirmo además que una parte considerable de la literatura llamada de izquierda no ha tenido otra función social que la de extraer de la situación política cada vez nuevos efectos; para el entretenimiento del público”
(Walter Benjamin. Ponencia presentada en El Instituto para el estudio del fascismo. París, 27 de abril de 1934)

Dando un vistazo a las subvenciones concedidas por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya en 2020, hay una cantidad de literatura aparentemente de izquierdas o “radical” que está financiada por esta Consellería. La pregunta que surge es: ¿cómo se puede entender que un gobierno extremadamente neoliberal (el más neoliberal de toda España) subvencione ediciones aparentemente de izquierdas?

Seguramente la reflexión que hacía Walter Benjamin en 1934 la podemos dar por actualizada como si los años no hubieran pasado. Y a continuación, repasando los catálogos editoriales “radicales” podemos preguntarnos si su contribución es para espolear la necesidad organizativa del proletariado o es para entretenimiento de un público que se autocalifica de “progre”.

Indigenismos, tercermundismos, LGTBI, movimientismos, feminismos posmodernos, refugiadismos, neomarxismos interclasistas, trotskismos, antistalinismos… e incluso comunismos que afirman que tal concepto no es un “proyecto” sino una “práctica” (como dice Isabelle Garo) alejando la perspectiva acuñada por Marx de “subvertir todas las relaciones sociales en las cuales el ser humano es un ser envilecido, humillado, abandonado, despreciable”.

Si se quisiera decir que la diferencia es relativa o de interpretación semántica se estaría faltando a la verdad, atendiendo al que se desprende de la interpretación del contexto y la intención de la afirmación que hace la autora.

Si nos situamos en la intención de un proyecto, entendido como una cuestión en la conducta humana, es el establecimiento de un plan propuesto para realizar aquello que se piensa llevar a desempeño, y evidentemente el plan tiene un objetivo, que en el caso del comunismo es la supresión de las clases en la sociedad, las desigualdades que configuren su existencia y un nuevo modelo civilizatorio.

Por el contrario práctica, es la aplicación de ciertos preceptos, ciertas reglas, etc., aplicación de aquello que se ha aprendido, donde se funden, cuando no confunden, los hábitos y obviamente las tradiciones, simplemente una cotidianidad de comportarse de una manera determinada, que simplemente puede ser la forma más adecuada de comportamiento en función de unos parámetros que se pueden haber logrado personalmente o por influencia del entorno social, donde no es exigible ningún proyecto o plan como una gran estrategia colectiva y con una finalidad transformadora.

Ahora bien, si la intención es la de la llevar a la práctica un proyecto, entendido como lo que ahora es muy habitual denominar trabajos docentes o estudios técnicos, para darles mayor “entidad”, lo que acaba siendo una práctica es el ejercicio de una profesión, lejos de lo que tiene que ser la pretensión de querer impulsar y especialmente instaurar el proyecto del comunismo.

Hay una coincidencia en la literatura “radical” para obviar dos cuestiones básicas: la necesidad de la organización con militantes que piensen con su propia cabeza como condición indispensable para serlo; y que el comunismo plantea una alternativa civilizatoria que va más allá de la economía y la política, que hunde sus raíces en la ciencia, en todo el entramado que se denomina cultura y también evidentemente tiene que aspirar a configurar como referente una ética proletaria.

La necesidad partidaria tiene que servir para organizar la resistencia, y para subvertir constantemente el orden establecido; el proyecto de nueva civilización como hito a tener en cuenta y la organización subordinada a este hito.

Como ya en su momento advirtió Evgeni Pasukanis que lo importante no es solo lo que el Estado hace, sino también la forma en que lo lleva a cabo. En ambos casos, la neutralidad no tiene cabida, puesto que cada aspecto de la organización y accionar estatal expresa y refuerza su naturaleza de clase. Y aquí podemos incluir la práctica del “subvencionismo” hacia centenares de asociaciones de los más variados colores, muchas de ellas se nombran radicales e incluso antisistema.

Podemos considerar que el Estado, como representante de una clase, objetivo de la cual es la reproducción de las relaciones sociales existentes en una escala siempre creciente, no hace “gastos” cuando reparte subvenciones, sino que realiza siempre “inversiones”. Inversiones de las cuales piensa sacar un rendimiento que está caracterizado no tanto por su estatus monetario, sino para asegurarse el consenso, o el disenso “dentro de un orden”.

Asociaciones con el modernísimo nombre de organizaciones no gubernamentales, las cuales el Banco Mundial las define como “organizaciones privadas que persiguen actividades para aliviar el sufrimiento, promover los intereses de los pobres, proteger el medio ambiente, brindar servicios sociales básicos o realizar actividades para el desarrollo de la comunidad”. Así la producción literaria, a imagen y semblanza de lo que dicta el Banco Mundial, reafirma el sistema de dominación con una vestimenta progresista e incluso radical.
Las tesis justificativas de los receptores se amparan en que “si existe un dinero que en realidad lo aportan los ciudadanos. Si este dinero puede utilizarse en proyectos emancipadores, ¿no es mejor que lo utilicen organizaciones progresistas?

Pero tal vez hay que plantear otra pregunta: ¿desde la perspectiva de un cambio radical, es lícita la colaboración con los respectivos gobiernos aceptando sus subvenciones?
Y ante la reclamación que la producción literaria tiene una función educativa, podemos recoger las palabras de Francisco Ferrer Guardia, en el Boletín nº 5 del año cuatro de la Escuela Moderna, donde escribió “A propósito de las subvencionas” lo siguiente:

“Tristeza e indignación nos causó leer la lista de subvencionas que el Ayuntamiento de Barcelona votó para ciertas sociedades populares que fomentan la enseñanza. Vimos cantidades destinadas a fraternidades republicanas y otros centros similares, y no solamente estas corporaciones no han rechazado la subvención, sino que han votado mensajes de agradecimiento al concejal del distrito o al Ayuntamiento en pleno.

“Que suceda esto entre gente católica y ultraconservadora se comprende, ya que el predominio de la Iglesia y de la sociedad capitalista sólo puede mantenerse gracias al sistema de caridad y protección bien entendidas con que dichas entidades saben contener al pueblo desheredado, siempre conformado y siempre confiado en la bondad de sus amos. Pero que los republicanos se transforman de revolucionarios que deben ser en pedigüeños, cual cristianos humildísimos, eso sí que no podemos verlo sin dar la voz de alerta a los que de buena fe militan en el campo republicano.

“Que tiendan de ese modo la mano pedigüeña los hombres que en son de protesta revolucionaría se unen para cambiar de régimen; que admitan y agradezcan dádivas humillantes y no sepan confiar en la energía que tiene que dar la convicción de su razón y de su fuerza, lo repetimos, entristece e indigna”.

Quién lo escribió, pagó su osadía de enfrentarse a la estructura educacional al ser fusilado el 13 de octubre de 1909 en el cementerio de Santa Eulàlia. La burguesía catalana ya podía respirar tranquila, disponía del monopolio educativo, y los radicales subvencionados ya no tendrían de esconder sus vergüenzas.

Que existan producciones editoriales con voluntad de colaborar a la construcción de organizaciones comunistas y ser portavoces de un cambio civilizatorio, es loable. Pero al mismo tiempo hace falta que estas producciones sean financiadas por los revolucionarios y no por la clase antagónica. Que los contenidos no sirvan para pintar de varios colores el rojo encendido de la bandera proletaria, que no sirvan para despreciar ni envilecer los intentos fracasados de construcción de nuevas sociedades, sino de críticas constructivas para tenerlas en cuenta en el presente y futuro.

Y, que sirvan para denunciar los intentos de diluir el comunismo dentro de una simulación de defensa del comunismo.

Los hospitales preparan a los médicos para provocar miedo entre la población a fin de que se vacune

La pandemia es una cuestión de miedo, de un miedo a las enfermedades y a la muerte que intentan amplificar por todos los canales de intoxicación posibles, con la colaboración de médicos, académicos, investigadores y una surtido de especialistas en técnicas de mercado.

En un vídeo aparece una médico del New Hanover Regional Medical Center de Wilmington, Carolina del Norte, Mary Kathryn Rudyk, preguntando a Carolyn Fisher, directora de marketing del hospital, cómo inflar el número de personas clasificadas como “pacientes covid” para provocar miedo entre los no vacunados.

“Creo que tenemos que ser más contundentes, tenemos que decir algo al salir: si no te vacunas, sabes que vas a morir”, dice Rudyk en el vídeo.

El National File y otros medios de comunicación locales publicaron la filtración e identificaron a las personas que aparecen (1). La grabación comienza con Fisher explicando cómo su departamento comunica al público “cifras significativas”: el porcentaje de personas no vacunadas, el porcentaje de personas vacunadas y el porcentaje de muertes en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

Luego la médico pregunta cómo se pueden incluir los casos posteriores al “covid” en el número de personas hospitalizadas “por covid”. La publicista le responde: “Mi sensación en este momento es que tal vez tenemos que ser completamente un poco más aterradores para el público”.

“Hay muchas personas que siguen hospitalizadas y que consideramos postcovid, pero que no incluimos en esas cifras, así que ¿cómo incluimos a esas personas postcovid en el número de pacientes que tenemos en el hospital?”

Fisher le preguntó si se refiere a todos los pacientes que han estado en el hospital “desde el inicio del covid”. Rudyk le responde: “Bueno, los que siguen en el hospital, y esta es una pregunta que puedo plantear a otra persona, pero creo que son cifras importantes: pacientes que siguen en el hospital, que ya no están en la planta covid, pero que siguen ocupando el hospital por diversas razones”.

Al difundirse el vídeo en internet, la dirección del hospital ha tenido que salir la paso con comunicado público lleno de explicaciones inverosímiles (2). En una conferencia telefónica, Shelbourn Stevens, director del hospital dijo que esos pacientes están clasificados como “recuperados”.

“Pero creo que, desde nuestro punto de vista, seguiríamos considerándolos pacientes de covid porque todavía se están curando”, dijo Stevens.

Rudyk dijo que creía que estos pacientes debían ser “destacados también, porque una vez que salen del aislamiento, ya no están en los números covid”, lo que llevó a Stevens a decir que podrían discutir más tarde fuera de línea “cómo podemos incluir eso en el marketing”.

En respuesta a las preguntas en las que se pedía que se confirmara si las personas que aparecían en el vídeo eran empleados del hospital y cuál era el contexto del vídeo, un portavoz dijo que el personal implicado en el vídeo está viendo los “niveles más altos de hospitalizaciones y muertes por covid-19 hasta ahora en esta pandemia, a pesar de que las vacunas seguras y eficaces están ampliamente disponibles”.

“Fue un debate franco entre profesionales de la medicina y la comunicación sobre cómo podemos transmitir con mayor precisión la gravedad y la severidad de lo que está sucediendo dentro de nuestros hospitales y en todas nuestras comunidades”, dijo el portavoz. “Los datos que hemos compartido no incluyen a los pacientes que siguen hospitalizados con complicaciones relacionadas con la covid-19, aunque ya no estén aislados, y por tanto no ofrecen una imagen completa del impacto total del covid-19 en nuestros pacientes y hospitales”.

El hospital sigue preocupado por la desinformación, dijo el portavoz, y está trabajando “para ser transparente y contar la historia completa”.

(1) https://nationalfile.com/doctor-wants-to-be-scary-to-the-public-and-inflate-covid-numbers-if-you-dont-get-vaccinated-you-know-youre-going-to-die/
(2) https://www.wect.com/2021/09/10/novant-health-issues-statement-leaked-internal-discussion-covid-19-patient-numbers/

‘Lo que estamos viviendo es ridículo pero muchos no quieren admitir que fueron engañados’

Paul Frijters, coautor del libro “The Great Covid Panic”, advierte que el daño infringido a los países por las medidas adoptadas ante el coronavirus fue producto de una estupidez masiva. Habla de gobiernos capturados por asesores médicos y por el oportunismo comercial. La embriaguez de poder y las sociedades que fueron víctimas del terror.

Las insólitas medidas impuestas para hacerle frente al covid-19 causaron a las sociedades más daños y muertes que el propio virus. Lo más triste es que todo esto podría haberse evitado porque tan pronto como marzo del año pasado numerosos académicos de prestigio comenzaron a alertar al respecto. Uno de ellos fue el profesor Frijters, coautor del libro recientemente editado por el Instituto Brownstone.

“Los confinamientos hicieron un daño muy grande. Junto con mi amiga Gigi Foster y su marido, Michael Baker, advertimos muy tempranamente que esto sería un desastre. Si uno confina a las personas, les hace sentir la soledad, y si se saca a los niños de las escuelas, eso destruye por completo sus vidas. Sabíamos que el trastorno de la economía significaría al final una peor asistencia sanitaria, peor bienestar y que, de alguna manera, se le estaba quitando a la gente la dignidad y sus libertades, lo cual a la larga conduciría a muchas más muertes”, subrayó Frijters, profesor de Economía del Bienestar en la London School of Economics y magister en Econometría.

“Inmediatamente supimos por nuestra formación -habiendo estudiado durante mucho tiempo sobre bienestar, salud mental y salud- que esto sería un desastre”, agregó el catedrático, quien al responder qué los motivó a escribir el libro precisó: “Quisimos explicar lo que pasó, por qué, y decirles a las personas que resultaron dañadas que esto no debía haber sucedido y cuál es el camino a seguir ahora”.

— ¿Se justifican el pánico y todas las medidas que nos siguen imponiendo para ‘controlar el virus’ o lo que estamos viviendo es ridículo?

— Es ridículo. Y lo fue desde el principio. Latinoamérica ha demostrado ser más susceptible al virus que cualquier otro lugar, pero incluso allí la devastación de la vida social, del tejido social, es de una magnitud peor que cualquier cosa que el virus haya podido hacer. En el contexto de las enfermedades, este virus es básicamente un poco peor que la mayoría de las gripes normales. Es mucho menos malo que la malaria, que la fiebre tifoidea o que muchas otras enfermedades que han sido muy importantes. Es menos importante que las enfermedades cardiovasculares o que el cáncer. Es una enfermedad menor en la historia de la humanidad e incluso en la historia de los últimos 20 años.

Mucho más importante es que la asistencia sanitaria esté bien organizada para que la gente no muera de diabetes o de insuficiencia cardíaca. Eso hará mucho más la diferencia. Por lo tanto, ha sido una reacción exagerada, un acto de sacrificio masivo.

— Al principio el pánico podía entenderse porque se trataba de un virus que no conocíamos, pero ahora contamos con vasta información al respecto que confirma lo que usted señala. ¿Entonces qué es lo que mantiene aún hoy vivo el pánico?

— Desde el comienzo se sabía que el pánico sería una reacción exagerada. Pero se dio como una ola emocional a través de la humanidad. No creemos que nadie lo planeó. Pensamos que los chinos no querían que su reacción pareciera exagerada, así que impulsaron en Twitter y en los medios de comunicación la idea de que lo que hicieron fue inteligente. Europa les creyó y por eso fue en el mismo sentido. El pánico era como una gran ola de seres humanos todos temerosos, porque otros a su alrededor tenían miedo. Se dio un contagio emocional, viendo las imágenes de personas muriendo en los hospitales… todo eso hizo que pareciera mucho peor de lo que realmente fue. Y también hubo oportunismo: personas que vieron esto como una manera de vender tests, de vender sus modelos, vender sus revistas, hacerse más importantes como asesores médicos… Un grupo de personas que huele el poder del dinero en torno a esto. Los medios vendiendo diarios al decir que esto sería terrible y luego subiendo a todos los demás a bordo y a sus amigos. Esto condujo a los confinamientos. No creemos que los políticos iniciaron los confinamientos, ciertamente no en Europa. Esta es una forma de tomar el poder y ellos fueron arrastrados y pensaron “Esta es la única manera de mantener el poder. De lo contrario, las poblaciones nos odiarán”. Luego, gradualmente, descubrieron que podían hacer dinero, que podían sacarle a la gente la libertad… enloquecieron con el poder. Casi como si se hubieran embriagado con el poder. Así que, en cierto modo, los acontecimientos se fueron dando y no creo que nadie los vio venir. Ha sido una tragedia.

— Es decir que está convencido de que no hubo un ‘plan’ detrás de lo que venimos viviendo desde marzo de 2020.

— Lo encuentro extremadamente improbable porque muchas cosas nos han sorprendido a todos. A mí me sorprendió lo mucho que ha durado. Además, si uno mira los países ¡hay tanto daño infligido! Pensemos, por ejemplo, en China y los daños que se han hecho a sí mismos: en las principales ciudades la cantidad de bebés que tuvieron las mujeres fue cerca de la mitad. Eso significa que hay una enorme reducción de la próxima población, han destruido a una generación completa. También a los niños que fueron sacados de la escuela y su infancia ha sido arruinada. Nadie que ame a su país hace esto. Uno no hace esto solo para dañar a otros países, porque estás también dañando a tu propio país. Es una estupidez enorme. Y lo mismo es cierto para Italia: sufrió una reducción tremenda en su economía. Uno no ama a su país y hace esto. Lo hacés porque sos estúpido.

— Hay una serie de teorías a las que han bautizado de ‘conspirativas’, que hablan por ejemplo de Bill Gates.

— Sí, es importante conversar sobre estas cosas. Bill Gates, claramente, se ama a sí mismo. Probablemente sienta que es el salvador de la humanidad. Pero está llevando a un daño tremendo en todas partes y no creo que esto sea bueno para él al final. Creo que a los americanos tampoco les gustará después de esto. Su nombre será una mierda dentro de diez años. No creo que se trate del súper inteligente Bill Gates convirtiéndose en el gobernante del mundo, esto es él embriagándose con su propio poder.

— Hay mucha información y desinformación circulando, por eso es importante tener en claro qué es lo que hemos perdido desde enero de 2020 a la fecha.

— Ese es un punto muy importante. Ha habido tanta propaganda, en particular de gobiernos que querían verse bien y validar sus políticas, que se ha hecho extremadamente difícil para las personas que quieren tener alguna idea de qué es lo que sucedió saber en qué confiar y dónde mirar. La respuesta honesta a eso es que las personas deben pensar por sí mismas y buscar una amplia gama de información y poco a poco encontrar la información en la que confían, pero también el grupo en el que siguen confiando. Encontrar personas como ellos, que están tratando de averiguar la verdad y trabajarlo también como comunidades: ¿Nosotros creemos esto? ¿Creemos aquello? ¿Dónde podemos encontrar información? ¿Nos gusta este libro o aquel otro? Esa es la única manera, porque no puedo decir que lean mi libro y que allí tendrán la verdad porque si bien es mi esfuerzo para hacerlo lo mejor posible, la gente tiene que apropiarse de la verdad y tratar de trabajarla en grupo. Esto es demasiado para los individuos, tienen que encontrar personas en las que confíen y que coincidan en que se les está mintiendo y quieran tratar de investigar. Si las personas hacen eso, y advierten que esto es demasiada mentira y tratan de investigar, tengo gran confianza en que las cosas pueden cambiar. Pienso que así se despertarán y se apropiarán de sus propias vidas y de sus libertades nuevamente. Esa es una de mis grandes esperanzas con este libro: que haya personas que se den cuenta cuánta mentira hay y que indague qué es lo que probablemente pasó y, más importante aún, qué debemos hacer ahora y cómo recuperamos el control.

— ¿Cuáles son los datos que debemos conocer para advertir el engaño detrás de esta pandemia?

— Lo más importante, que fue lo que me convenció a mí al principio de que estaban ocurriendo cosas extrañas, y que es fácil de reconocer, es simplemente mirar el daño causado. Ahora hay muchas mentiras de los gobiernos respecto a los daños. Ellos pretenden decir que los daños a la salud mental y al bienestar se deben al virus. ¡¿En serio?! Este virus solamente ataca a personas muy mayores, no afecta la salud mental. Eso se debe a todo el pánico, se debe a que las personas ya no están socializando, se les dice que todos son sus potenciales enemigos. Esto es algo fácil de ver. Ellos pueden ver de cerca lo que está provocando el daño: ¿es el virus? ¿o es el miedo? ¿son los confinamientos? Son preguntas con las cuales la gente puede tomar el control: ¿Qué está causando este daño? ¿Cuán grande es? ¿Estamos viendo colapsar nuestra economía, nuestro bienestar, nuestras amistades, nuestras comunidades? Esa es una verdad bastante fácil de ver. Y a partir de ahí preguntarse quién está mintiendo sobre esto y así identificar en quién confiar. El segundo elemento hacia la verdad es preguntarse dónde podemos obtener información sobre qué está pasando con nuestras libertades, qué es lo razonable, qué ha ocurrido en otros países. Ver quiénes han hecho las cosas diferentes. ¿Es verdad la historia de que estos confinamientos han ayudado a reducir las tasas de mortalidad? Si uno mira alrededor, verá que no es verdad. Ustedes en Latinoamérica pueden mirar a Bolivia o a Uruguay. Menos restricciones, menos muertes. No es verdad que estos confinamientos han salvado numerosas vidas.

Luego uno empieza a trabajar esa información: la cuestión médica no es cierta, el relato sobre el daño no es cierto, ¿Qué está realmente pasando en ese sentido? ¿Tenemos todavía algún poder? ¿Tenemos debates normales? ¿Podemos hablar sobre algunos medicamentos que podrían ayudar y no están siendo autorizados? Creo que, al igual que como se propaga el petróleo, si la gente se da cuenta de lo que podemos hacer, cómo podemos organizarnos, qué debemos releer juntos, qué renuncias debemos hacer, a dónde debemos enviar a nuestros hijos, qué trabajo debemos hacer los unos por los otros, puede haber un verdadero despertar.

— ¿Considera que los gobiernos que están instaurando disposiciones obligatorias lo hacen solo por ignorancia? 

— Creo que están ocurriendo muchas cosas. En muchos países, y esto también vale para los países europeos, los gobiernos han llegado a confiar en los asesores médicos y en la industria médica, que ha crecido enormemente -con los testeos, los barbijos, etc.- y quieren que esto continúe. Pienso que en parte se debe a que sus asesores los han capturado. Pero a los gobiernos también les gusta el poder y les gusta mandar a los demás. Han sido seducidos por el poder y quieren seguir con él. Ahora esto también es una coalición: se ha hecho mucho dinero y lo que algunas empresas han descubierto en los últimos 18 meses, en particular las grandes compañías de internet y las grandes empresas en general, es que de esta manera pueden crecer, mientras las pequeñas empresas desaparecen. De modo que esto es bueno para ellos como coalición, quieren que esto continue. Mientras tanto hay una destrucción tremenda.

— ¿Está secuestrada mentalmente la humanidad?

— Hay un montón de gente que no quiere ver esto o a la que de alguna manera se le ha lavado el cerebro. Siguen la corriente y no quieren creer que han sido engañados. No quieren creer que han exagerado, que su gobierno se ha vuelto cada vez peor… Es algo terrible de querer ver porque entonces eres responsable de tener que poner un gran esfuerzo para averiguar cómo son las cosas. La gente es muy reacia a despertar. Creo que se despierta cuando cerca de ella muchas cosas van mal y otras cosas que han descuidado de repente empiezan a ser importantes de nuevo. Es entonces cuando la gente lentamente se despierta. No obstante, se ve un despertar en muchos países, lento, pero está sucediendo. Más y más grandes demostraciones están dándose alrededor del mundo. Al mismo tiempo creo que hay esperanza porque en cada región extensa hay algunos países que no han sido tan estúpidos y simplemente podemos mirarlos y decir: algunos de nosotros, que no queremos vivir en una dictadura podemos irnos allí, podemos elegir la libertad y elegir vivir allí. Podemos apuntar a nuestros propios gobiernos y decirles todo Escandinavia no hizo esto ¿por qué no los seguimos a ellos? Considero que los buenos ejemplos en cada región superarán a los malos ejemplos. Los países estúpidos solo se empobrecieron, tienen menos libertad, y la gente joven quiere ser como los países más libres, que son cada vez más ricos y agradables.

— ¿Cuál fue el rol de los medios en lo que estamos viviendo?

— Fue horrible. Hay diversos problemas con los medios. Uno es que las emociones venden, mientras que una verdad no vende demasiado. Decirle a la gente que este es un riesgo pero que la vida está llena de riesgos y que no debe reaccionar exageradamente, no vende. Esta fue también una manera en que los periodistas se sintieran importantes, pensando “yo advierto a mis conciudadanos”. Se dejaron llevar por todo el drama, diciendo “tendremos que permanecer unidos”…

Además, las grandes compañías de internet ganaron muchísimo, el precio de sus acciones casi se duplicó y controlan un montón de medios. Eligen en qué historias poner énfasis y cuáles censurar. Así se dio una enorme censura. Tenemos un montón de historias contra la locura actual, pero parte de los medios está directamente solventada y controlada por el factor problema. También una parte de los medios es estatal y, por supuesto, se ha convertido en pura propaganda del Estado. El gobierno ha comprado tiempo en los medios. Ahora la parte de los medios que es responsable y quiere hacer lo correcto está lentamente cambiando de opinión. Está pasando mucho en Europa y en Estados Unidos. Se están dando cuenta de que fueron súper estúpidos al comienzo y del problema del que han sido parte. No estoy seguro de que eso sea suficiente. En cierta medida los medios fueron parte del problema. Hay nuevas plataformas donde los ciudadanos están creando medios pero hay que luchar contra la propaganda implacable, contra la censura, la intimidación y, en algunos casos, la violencia.

— También la población se ha dividido. ¿Esto se podrá revertir?

— Creo que sí. Porque naturalmente la oposición de la que usted y yo somos parte, contra esta locura y con la intención de decirle a la población que ha sido engañada, en cierto sentido es una oposición muy nacionalista. Es una oposición de gente que ama a su país, que quiere que sus hijos estén en un lugar agradable y que tengan un futuro. Es una realidad que el resto de la población no quiere escuchar ahora porque les dice “miren, han sido engañados”, “han sido estúpidos”, “ustedes se han sacrificado”, pero al mismo tiempo es una narrativa positiva, que dice que podemos hacer las cosas diferentes. No es un grupo de personas que quieren estar divididas del resto de la población. Es un grupo de personas que quiere ser un solo país pero en una dirección diferente a la de todos los demás. Pienso que será bastante probable un resurgimiento, pero depende de que estas voces de la oposición “ganen”, en algún sentido. También dependerá de si realmente vamos hacia una distopía fascista, en cuyo caso los países se radicalizan y se vuelven incluso más temibles y con mayor control. Pero encuentro esto último poco probable en Europa. No conozco la situación en Latinoamérica, quizás en algunos países eso sea posible. Más bien pienso que gradualmente la población entrará en razón y luego se dará un resurgimiento.

— ¿Las protestas en contra de ciertas medidas como los pasaportes sanitarios o los confinamientos realmente tienen algún efecto?

— Sí. Nuestro movimiento visibiliza que existe una oposición. En cierto punto, lo que hace la gente que promueve los confinamientos es tratar de negar nuestra humanidad, tratan de evitar que las personas se relacionen entre sí y de hacer que todos sean enemigos de todos, que todos sean una amenaza por el virus. Estas demostraciones pueden ser divertidas, pueden acercar a las personas, crean comunidades, así que -aunque no tengan efecto a nivel político en el corto plazo, porque todavía son una minoría-, dan una especie de vivacidad nuevamente a la sociedad civil y hacen que uno se encuentre con personas, que se comprometa para otras cosas. Uno de los aspectos grandiosos que tienen nuestros movimientos en ese sentido es que demuestran nuestro deseo de vivir. Es la otra parte la que quiere estar escondida hasta que muera. Es una locura. Dejemos que ellos se sientan miserables, yo no quiero sentirme así.  Todos los placeres de la vida están de nuestro lado. Usémoslos. Mostrémoslo y celebrémoslo. Pienso que una de las cosas que mejor romperán los confinamientos son muchas comunidades divirtiéndose, permitirles que festejen.

— ¿Tiene alguna proyección sobre cuánto tiempo demorará reparar los daños que han provocado todas estas medidas?

— Creo que tomará años más que meses para que esto finalice en su totalidad. Ejemplos históricos de este tipo de estupidez muestran que a nosotros, los humanos, no nos gusta admitir rápidamente lo que fue un error. Lleva mucho tiempo que la mayoría cambie su parecer. No me sorprendería que en algunos países tome 10 ó 20 años antes de que realmente admitan que esto fue totalmente estúpido.

No olvidemos que el poder es el poder. Las personas, los gobiernos y los medios pueden presionar para que otras cosas se vuelvan prominentes y para distraernos. Eso sucederá. No quieren ser culpados, así que usarán el poder que tienen ahora para que nos preocupemos por otra cosa. No sé cómo será en Argentina, pero aquí en Gran Bretaña tenemos que empezar a preocuparnos por el cambio climático y la extinción, los plásticos… será una cosa tras otra, cualquier cosa excepto el “¡oh!, la fregamos y no debemos hacer esto de nuevo” porque eso es una verdadera amenaza. Así que se avecinan muchas distracciones.

— En su libro describen además cómo evitar cometer esta estupidez nuevamente.  

— Definitivamente. Hablamos de cómo Suecia ha organizado su sistema de atención sanitaria y explicamos que podemos hacerlo de esa manera. Cuando el sistema de atención sanitaria es una institución independiente puede entonces elegir cómo hacer las cosas. Porque lo que nuestros sistemas de atención de salud tenían planeado sobre cómo actuar en estas pandemias era muy razonable. La ciencia de 30 a 50 años indicaba no hacer confinamientos sino proteger a los que se pudiera, pero no se trastoca a la sociedad porque eso causará mucho más daño. La ciencia y los sistemas de atención sanitaria sabían que no debíamos hacer esto, pero lo hicimos debido al pánico. Podemos reformar la ciencia, los sistemas de atención sanitaria, las normas. También podemos deshacer muchas de las estructuras de los medios y de las estructuras políticas y creo que podemos aprender como humanidad a reconocer antes el pánico. Esta noción de que el gobierno sabe más, y que resolverá todo, ha sido terrible. Necesitamos reaprender a no ser tan crédulos.

—https://www.laprensa.com.ar/506513-Covid-lo-que-estamos-viviendo-es-ridiculo-pero-muchos-no-quieren-admitir-que-fueron-enganados.note.aspx

Los nuevos misiles norcoreanos son capaces de alcanzar Tokyo sin ser detectados

El ensayo de un nuevo misil de crucero por parte de Corea del Norte supone un paso importante en el fortalecimiento de su capacidad de defensa. El lanzamiento ha sorprendido a Estados Unidos y a sus aliados del Extremo Oriente, sobre todo a Japón. El alcance de ejército norcoreano sobrepasa al sur de la península de Corea y puede alcanzar a Tokyo.

El nuevo misil es capaz de volar a muy baja altura y eliminar un objetivo a 1.500 kilómetros de distancia o, en otras palabras, queda fuera del alcance de las defensas antiaéreas japonesas.

Las declaraciones de los militares japoneses reflejan claramente la confusión. El antiguo comandante de la Fuerza de Autodefensa Aérea de Japón, Toshimichi Nagaiwa, dijo que “a diferencia de los misiles balísticos, hay muy poca información sobre los misiles de crucero de Corea del Norte, lo que dificulta su evaluación”.

El representante especial de Estados Unidos para Corea, Sung Kim, ha tenido que viajar a Tokio para aclarar el nuevo panorama, mientras las negociaciones sobre la desnuclearización de la península coreana siguen estancadas.

Estados Unidos tiene que mover ficha. En mayo Biden nombró a Sung Kim para el cargo y en agosto ya tuvo que viajar a Seúl y no se trata de visitas rutinarias. En las conversaciones participaron, además de Sung Kim, el director del Departamento de Asia y Oceanía del Ministerio de Asuntos Exteriores japonés, Takeshiro Funakoshi, y el representante especial de Corea del Sur para la paz y la seguridad en la península coreana, Noh Kyu-duk.

Según el comunicado oficial, “los misiles de crucero de largo alcance volaron durante 7.580 segundos sobre el territorio y las aguas territoriales de Corea del Norte y alcanzaron los objetivos a una distancia de 1.500 kilómetros”, sabiendo que “las pruebas de los componentes del misil, los motores, los sistemas de control y guía y la potencia de la ojiva fueron un éxito” y que la construcción de un “arma estratégica de importancia crucial lleva dos años”.

Las últimas pruebas balísticas fueron realizadas por Corea del norte a finales de marzo, con el lanzamiento de dos misiles de crucero de corto alcance al Mar Amarillo y dos misiles al Mar de Japón.

El comunicado del Mando Indo-Pacífico del ejército estadounidense señala que los nuevos ensayos norcoreanos reflejan que Pyongyang se ha centrado en la expansión de su programa de defensa. “Seguimos reforzando las medidas contra las diversas amenazas aéreas, la capacidad defensiva y la defensa aérea”, dijo el Pentágono.

Por su parte, Seúl llamó la atención sobre la falta de mecanismos para presionar a Pyongyang para que detenga los programas de construcción de nuevos misiles de crucero, dado que los lanzamientos del 11 y 12 de septiembre no violaron la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

“El Consejo de Seguridad no ha impuesto ninguna restricción al desarrollo o las pruebas de misiles de crucero en Corea del Norte, que suponen un riesgo menor que los misiles balísticos capaces de transportar cabezas nucleares, especialmente sobre el océano”, según una fuente militar de Seúl.

A diferencia de los misiles balísticos, los misiles crucero norcoreanos no son objeto de sanciones internacionales de la ONU.

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