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Las restricciones sanitarias han duplicado el hambre en Cartagena de Indias, Colombia

Tras el inicio de la pandemia, de cada diez pobladores de Cartagena, en Colombia, siete no comen tres veces al día.

Se los juro: a mí el hambre ajena me produce tanto dolor que la siento como si fuera propia. Eso es lo que estoy sufriendo en estos días. Resulta que, en medio de tantas noticias diversas y a veces contradictorias, me puse a averiguar cuáles son las verdaderas cifras del hambre que padecen las grandes mayorías de cartageneros. Fui a los barrios populares, conversé con los vecinos, consulté a los que saben del tema, me empapé de las investigaciones serias y rigurosas.

Y el resultado es que ahora estoy más acongojado que antes. Al cotejar los hechos con los estudios académicos, descubrí que la realidad es peor de lo que yo pensaba. Confieso que al comienzo no podía creerlo. Llegué a pensar que algo andaba mal en esas estadísticas aterradoras.

No sé si ustedes lo recordarán, pero hace casi dos años escribí una crónica titulada “Cartagena construye una muralla contra el hambre”. Allí dije, con un aire de optimismo, que la ciudad estaba tratando de unir sus fuerzas para luchar contra el hambre y la desnutrición.

Les dije en ese entonces, con auténtico pavor, que el 25 por ciento de los habitantes de la ciudad estaba pasando hambre. Se trataba, en aquel momento, de 270.000 personas. Era monstruoso: uno de cada cuatro cartageneros no podía pagar el costo de sus alimentos porque sus ingresos solo eran, en promedio, de 8.000 pesos diarios.

Pues, para que lo sepan, ahora mi perplejidad y mi espanto son más grandes y demoledores que entonces.

Para que se aterren, como yo lo estoy, les cuento que en este momento, dos años después de aquella crónica mía, y aunque parezca increíble, durante la pandemia que estamos sufriendo la cantidad de cartageneros que pasan hambre, lejos de disminuir, ha subido casi al doble.

Ahora se sabe que 491.000 habitantes no cuentan con ingresos mensuales suficientes para acceder a los alimentos. Y –óiganme bien– el 70 por ciento de la población que habita en esta ciudad no come tres veces al día. Son, en números redondos, 860.000 personas. Y, como si fuera poco, 650.000 de ellas comen una sola vez al día.

Como quien dice: de cada diez cartageneros, siete no comen tres veces al día. Eso ha comenzado a causar estragos, como es natural, no solo en el cuerpo sino también en el alma. A causa del hambre, el 14 por ciento de los niños cartageneros está sufriendo problemas en su capacidad intelectual.

Los números no mienten. Son obstinados, tozudos, tercos.

Según las investigaciones del Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cartagena, antes de que comenzara la pandemia la pobreza agobiaba a un 34 por ciento de la población total. Hoy es el 48 por ciento. Los investigadores de estos temas tan desgarradores han establecido que, después de Quibdó, la capital chocoana, la ciudad colombiana con mayores desigualdades sociales es Cartagena. Las estadísticas del propio Dane, que es organismo estatal, revelan que en Cartagena hay más de 40.000 hogares que comen solo una vez al día, y muchos de ellos ni siquiera una sola vez.

La Fundación Alimentar Colombia, que dirige Catalina Pérez y tiene su sede, precisamente, en Cartagena, me informa que cada año se pierden o desperdician en Colombia casi 10 millones de toneladas de comida. Eso es nada menos que el 34 por ciento de todos los alimentos destinados al consumo humano. Eso es mucho más que un descuido; es un crimen contra la humanidad entera.

“Con esas cantidades”, me dice la señora Pérez, “se podría alimentar a más de 8 millones de personas al año, lo cual equivale a toda la población de Bogotá”.

Sandra Rhenals, por su parte, dirige el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis, que la Iglesia católica mantiene abierto en Cartagena desde hace casi veinte años. Sandra ha dedicado su vida entera a luchar contra el hambre de los más pobres.

Es ella, precisamente, y con su valiosa experiencia, quien me hace caer en la cuenta de lo que ocurre en hoteles, restaurantes y otras empresas cartageneras en donde botan diariamente mucha comida sobrante, mientras la gente aguanta hambre.

“Hemos redoblado los esfuerzos”, me dice ella “para seguir recuperando los excedentes alimenticios que se pierden en el comercio, empresas e industrias, incluso hogares de familias, que nos están colaborando al entregarnos los alimentos que les sobran después de cada comida”.

El mismo Banco de Alimentos me suministra un dato que le rompe a uno el alma: cada día se desperdician en toda Colombia 77.000 litros de leche. Y, mientras tanto, los niños lloran de hambre.

En el caso de Cartagena, los dos sectores sociales más afectados por el “hambre física” –como la llaman las gentes del Caribe– son los dos más vulnerables y sensibles: ancianos y niños, el abuelo y su nieto.

El Banco de Alimentos entregó el año pasado 120.000 mercados. Fueron casi 1.400 toneladas de comida que alimentaron a más de 552.000 personas, casi la mitad de la población total de la ciudad. Y hasta ahora, en lo que va corrido del 2021, se han entregado 22.000 mercados, que equivalen a 361 toneladas.

Entre todos ellos, hay 455 niños y ancianos que están recibiendo su alimento en barrios populares como San José de los Campanos, Puerta de Hierro, Fredonia, Las Américas y Nelson Mandela. Tres veces a la semana pueden disfrutar de un almuerzo saludable, con un arroz reforzado con nutrientes y proteínas, carne, verduras y frutas.

“Nuestro sueño”, agrega Sandra Rhenal, “es que todos esos niños y abuelos puedan obtener su alimento diario, de manera que nosotros podamos dedicarnos a abrir nuevas ollas en otros barrios de Cartagena”.

Entre tanto, Catalina Pérez, que, como ya les dije, es la directora de la Fundación Alimentar Colombia, me entrega unas estadísticas aterradoras sobre la situación que se vive en Bazurto, la plaza de mercado más grande y reconocida de Cartagena.

Hicieron una investigación muy cuidadosa sobre el desperdicio de productos alimenticios que allí se genera. Lo midieron cuatro meses, desde abril y hasta junio de este año.

El resultado fue demoledor: en esos cuatro meses se perdieron 769.957 kilos de comida, es decir, casi 800 toneladas, nada menos. Ante una realidad tan apabullante, la administración del mercado empezó a colaborar de inmediato con una campaña organizada por la Fundación Alimentar para rescatar esa gran cantidad de comida. En este momento están organizando la instalación de una oficina, dentro del propio mercado, para trabajar de 4 a 11 de la mañana diariamente, acopiando y seleccionando los alimentos para luego transportarlos hasta la sede de la Fundación y allí organizar el reparto hacia los comedores comunitarios.

La Fundación Alimentar ha preparado un plan especial para recuperar aunque sea una parte de toda esa comida. Proyectan recuperar casi dos mil kilos por día, trabajando de lunes a viernes. Y estiman que esa cantidad puede ir aumentando a medida que todos los comerciantes del mercado vayan colaborando.

La fundación considera que, si ese proyecto de trabajo tiene éxito, y la comunidad coopera, se recuperarán cada mes 38.500 kilos de comida, con los cuales podrán servirse 116.000 raciones mensuales. Casi 6.000 de ellas serían para los niños.

“El objetivo de todo lo que estamos haciendo en el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis”, me dice Sandra Rhenals, “es estimular a los protagonistas de las actividades económicas y sociales de Cartagena para que tengan conciencia de su responsabilidad en la búsqueda de soluciones a este problema tan grave.

Y agrega: “Lo que nosotros buscamos es transformar la vida y la realidad de las comunidades más vulnerables, reduciendo los índices de hambre entre toda la población, especialmente en los niños y los ancianos”.

Se le regocija a uno el alma al comprobar que ejemplos como los de Sandra Rhenals y Catalina Pérez, y de todos los que las acompañan y les colaboran en sus dos organizaciones, han comenzado a producir los primeros resultados entre la gente.

La periodista Julie González Ortega escribió una crónica, en el diario El Universal, en la que relata que hace cuatro meses varios jóvenes residentes en el barrio San Pedro Mártir se unieron y crearon un comedor comunitario. A esa iniciativa social la llamaron Kadosh, una palabra que en los orígenes de la Biblia significaba lo que es santo, la pureza, lo que tiene noble espíritu.

Esos muchachos se reúnen los martes y jueves y ellos mismos cocinan la comida que luego reparten en los sectores más pobres de Cartagena.

“No podíamos quedarnos con los brazos cruzados”, dicen, como un verdadero ejemplo, Adrián Cassiani y Salua Tapia, los dos jóvenes que crearon Kadosh.

Me duele tener que contarles todo esto, pero ese es mi deber como periodista. Ustedes viajan a Cartagena, disfrutan sus vacaciones, en la mañana van a retozar en el mar y por la tarde recorren los incomparables lugares históricos. Cuando ya va anocheciendo, que es la hora en que el día comienza a envejecer, se toman de la mano y salen a disfrutar la noche romántica bajo el esplendor de la luna.

Luego se toman una copita de vino en una plaza colonial. Pero, en ese preciso momento, sin que ustedes lo sepan, hay millares de cartageneros que están aguantando hambre. Y eso que el turismo produce empleo e ingresos a los más pobres.

En la ciudad hay 130.000 personas que viven en las condiciones extremas que impone la miseria. No tienen ni siquiera un ingreso de 4.920 pesos diarios, que es lo mínimo que se necesita para poder comer.

Porque en este país lo único que crece a la misma velocidad del hambre es la corrupción. Y, mientras tanto, ¿dónde están los ladrones que se roban el presupuesto destinado a la alimentación de los más pobres? ¿Y qué se hicieron los que saquean el dinero público?

Están muy bien, gracias, disfrutando de la casa por cárcel. Y les mandan saludos.

Juan Gossain https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/que-dolor-el-hambre-esta-haciendo-estragos-en-cartagena-631437

Rusia amenaza con cerrar su espacio aéreo a las líneas aéreas occidentales

Rusia advierte a la Unión Europea de una posible prohibición de que las líneas aéreas occidentales surquen sus cielos, si Aeroflot es objeto de las sanciones que Bruselas se dispone a adoptar en el marco de la crisis migratoria entre Bielorrusia y Polonia.

Los emigrantes no interesan a Bruselas cuando cruzan el Mediterráneo, pero se convierten en una prioridad cuando se trata del este de Europa. En tal caso, los países europeos ven un “chantaje” y una posible desestabilización de Europa.

Bielorrusia dejó pasar a un grupo de inmigrantes ilegales a Polonia y, por su parte, Polonia bloqueó su frontera. La Unión Europea habla de “chantaje” inhumano contra los emigrantes. Ahora los países europeos sí se interesan por los emigrantes.

Por ello, la Unión Europea prepara nuevas sanciones, que se han convertido ya en una costumbre. Por supuesto, Estados Unidos y Gran Bretaña podrían sumarse. Pero en este caso Aeroflot podría estar en el punto de mira, ya que se dice que está ayudando a transportar a los emigrantes de Bielorrusia a Alemania y que, por tanto, forma parte de la crisis migratoria en Europa.

El Consejo de la Federación de Rusia advirtió inmediatamente que si se adoptan sanciones contra Aeroflot, Rusia consideraría la posibilidad de cerrar su espacio aéreo a las líneas aéreas de esos países. Si los funcionarios de Aeroflot se ven afectados por sanciones personales, en cuyo caso Rusia adoptaría sanciones equivalentes.

Es tal la dependencia de las compañías aéreas occidentales de los sobrevuelos rusos que la Unión Europea debería pensárselo bien esta vez, antes de un nuevo estallido contraproducente de rusofobia primitiva.

En cualquier caso, los cierres de fronteras y el colapso del transporte pueden eternizarse, más allá de la pandemia y las restricciones sanitarias.

Un grupo de médicos suecos pide la suspensión de la vacuna de Pfizer

Los medios españoles, tanto los convencionales como los “alternativos”, han guardado un escrupuloso mutismo sobre la falsificación de los ensayos clínicos de la vacuna por parte de Pfizer.

En otros países la ocultación no ha sido posible, pero los medios le han dado la vuelta para cargar las tintas contra la denunciante, Brook Jackson, poniendo en duda su veracidad o su idoneidad. Es el viejo truco de “matar al mensajero” porque las multinacionales son intocables, sobre todo las que han convertido la salud en un negocio.

Algo tan grave como la falsificación de un ensayo clínico hubiera sido más que suficiente para frenar en seco la vacunación e iniciar una investigación, pero no ha ocurrido nada de eso.

Ayer en el Consejo Atlántico, el cabecilla de Pfizer, Albert Bourla, se permitió el lujo de calificar de “criminales” a los que difunden información falsa sobre las vacunas. ¿Cómo calificar entonces a quienes falsifican los ensayos clínicos de una vacuna y la difunden por todo el mundo?

El fraude ha colmado el vaso de la paciencia de algunos incondicionales de las vacunas, como 16 médicos e investigadores suecos, que han firmado un llamamiento en el que califican como “extremadamente grave” la denuncia del British Medical Journal.

“Esto hace añicos la confianza en Pfizer, responsable de las pruebas de la vacuna, y la seguridad de la vacuna que actualmente utilizan los suecos, entre ellos cientos de miles de niños”, escriben los médicos.

En Suecia la magnitud de los efectos adversos notificados de la vacuna contra el coronavirus es “gigantesca”, aseguran. Durante los primeros diez meses de vacunación, se han notificado 83.744 efectos adversos, un cifra que multiplica por 10 los que se han notificado en años anteriores para todos los medicamentos y vacunas, un total de unos 25.000 fármacos.

“La fuerte sospecha de que algunas partes del ensayo de la vacuna de Pfizer no se llevaron a cabo de forma científicamente aceptable y de que los resultados del estudio no pueden considerarse fiables, se combina con la gran magnitud de los presuntos acontecimientos adversos notificados”, afirman en su escrito.

Los médicos, investigadores e inmunólogos están muy preocupados, especialmente, por los niños, que tienen un riesgo extremadamente bajo de padecer la enfermedad llamada “covid”, pero que corren el riesgo de sufrir efectos adversos graves.

“Nuestra conclusión es que la vacunación contra el coronavirus en Suecia debe detenerse hasta que se realicen los cálculos de riesgo/beneficio para todos los grupos de edad. Nuestra posición se adopta a la luz de la revelación del BMJ [British Medical Journal] y de lo que hoy sabemos sobre los riesgos para el paciente”, concluyen.

—https://www.friatider.se/lakare-kraver-svenskt-vaccinstopp-efter-fuskavslojande

Un submarino nuclear estadounidense colisiona en las costas de China

El 2 de octubre el submarino de ataque de propulsión nuclear USS Connecticut se deslizaba sigilosamente por el Mar de China Meridional. Sufrió graves daños en un incidente submarino que la Armada estadounidense ha atribuido a una colisión con otro objeto que no ha querido precisar.

El submarino se averió y tuvo que salir a la superficie cerca de las islas Paracelso, que están a sólo 280 kilómetros de la base de submarinos china de Yulin, en la provincia de Hainan.

El USS Connecticut es uno de los tres únicos submarinos de ataque de la clase Seawolf y, supuestamente, estaba en misión de espionaje. Pueden estar equipados con misiles de crucero Tomahawk de alcance intermedio (1.250-2.500 kilómetros) con ojivas nucleares.

Nos tranaquilizan diciendo que actualmente no los portan porque la Armada ha eliminado su función nuclear.

Que colisione un submarino nuclear estadounidense capaz de aniquilar a su propia tripulación y verter material radiactivo en el Mar de China Meridional, debería ser noticia de primera plana en Estados Unidos, en los países de la OTAN y en el mundo.

No ha sido así porque en el momento actual las noticias están muy controladas, sobre todo cuando se trata de una guerra submarina en las costas de China. Pero conisgnemos que ha habido una excepción: la revista Forbes (*).

La Marina de Estados Unidos tardó cinco días en reconocer el incidente y Tan Kefei, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional de China, lo denunció:

“Este incidente también demuestra que el reciente establecimiento de una asociación de seguridad trilateral entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia (Akus) para llevar a cabo la cooperación en materia de submarinos nucleares ha dado lugar a un enorme riesgo de proliferación nuclear, violando gravemente el espíritu del Tratado de No Proliferación, socavando la construcción de una zona libre de armas nucleares en el sudeste asiático y poniendo la paz y la seguridad regionales bajo una fuerte presión.

“Creemos que las acciones de Estados Unidos afectarán a la seguridad de la navegación en el Mar de China Meridional, causarán grave preocupación y malestar entre los países de la región y supondrán una grave amenaza y riesgo para la paz y la estabilidad regionales”.

Estados Unidos sigue con sus provocaciones en el Mar de China Meridional, amenzando con extenderlas por la región del Extremo Oriente.

(*) https://www.forbes.com/sites/craighooper/2021/10/15/hurt-attack-sub-uss-connecticut-faces-new-perils-investigators-and-a-dithering-navy/

Se crea la primera asociación de víctimas de las vacunas contra el coronavirus en Francia

Los padres de Maxime, Mélanie y Sofia, fallecidos repentinamente tras la vacunación contra el coronavirus, han creado la primera asociación de víctimas: “Verity France”. Otros familiares de víctimas se han unido a ellos, como Marc Doyer, que habló en CNews sobre su esposa, afectada repentinamente por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

Las víctimas de las vacunas no son antivacunas, sino todo lo contrario. Se trata de personas que se prestaron a ser inyectadas de buena fe, porque creían en el mensaje abrumador que les habían lanzado por todos los medios imaginables.

Frédéric Beltra, padre de Maxime, un joven que murió pocas horas después de ser inyectado, confiesa que nunca se había planteado ninguna pregunta sobre la vacunación hasta la muerte de su hijo. “No sabía nada al respecto, no sabía que la gente se estaba manifestando. Trabajaba quince horas al día, pagaba mis impuestos y nunca fui antivacunas. No estoy loco o histérico”.

Reaccionó cuando los medios de comunicación descartaron cualquier relación entre la muerte de su hijo y la vacuna, aunque eso supusiera mentir y, desde luego, antes de realizar la autopsia. El periódico Midi Libre anunció que había muerto de un angioedema. Una autopsia reciente lo descartó y encontró una miocarditis.

“No conozco todos los entresijos de esta inyección experimental masiva, pero quiero saber por qué, cuando se reconoce que otras vacunas causan muertes, nos encontramos con una apisonadora que afirma que no hay ninguna causada por las de covid-19. También quiero entender por qué puede haber tanta diferencia en las estadísticas: por qué, por ejemplo, hay muchos más efectos secundarios en Holanda que en Francia, aunque la población sea mucho menor que aquí. Y quiero entender si había una alergia, y si es así, a qué era alérgico mi hijo, por qué no reaccionó como de costumbre cuando se le administró el tratamiento antialérgico habitual en urgencias. Todo el mundo sabía que era alérgico a los cacahuetes. Él mismo era extremadamente vigilante, y nadie le vio ingerir nada que contuviera cacahuetes”, concluye el padre de Maxime.

El objetivo de la asociación es obtener respuestas a sus preguntas, poner fin al silencio sobre los efectos adversos y evitar que otros pasen por esta dolorosa experiencia. Han abierto una cuenta de Facebook para transmitir los testimonios de las víctimas y de sus familiares. Tras numerosas censuras ya ha alcanzado su quinta versión, con miles de testimonios. También tienen un grupo de Telegram para mantenerse informados.

“No hay ningún caso probado de muerte atribuible a la vacunación en este momento”, dijo Olivier Veran, el ministro francés de Sanidad el 15 de octubre en las mismas narices de la Asamblea Nacional. No obstante, poco a poco la maquinaria de incomunicación se rinde ante a evidencia. Pascal Praud fue el primero en CNews en llevar a Marc Doyer, familiar de una víctima de las vacunas a declarar en directo. Su mujer ha contraido repentinamente la enfermedad de las vacas locas justo después de vacunarse.

El canon oficial lo niega: no se puede demostrar la relación entre la vacuna y ciertas patologías graves o muertes. Pero también este artificio se hunde. Tímidamente el diario Libération ha puesto encima de la mesa una relación causa-efecto a las 1.224 muertes postvacunales indicadas oficialmente el 24 de septiembre. No hay pruebas, pero quizá sí. Es posible que aparezcan algún día y llenen de vergüenza a más de un farsante.

Hasta la fecha el estado de la cuestión oficial ha llegado al siguiente punto: las vacunas de Moderna y Pfizer no han causado “directamente” ninguna muerte, pero no se pude decir lo mismo de las vacunas de AstraZeneca y Janssen. “La ausencia de vínculos es menos clara”, confiesan.

Es un truco muy viejo al que recurren los picapleitos desde hace siglos. Si le damos la vuelta podemos preguntar a los “expertos”: ¿pueden Ustedes demostrar que no hay ningún vínculo entre la vacuna y el efecto adverso?

Pero sobre todo deberíamos exigir que mientras se demuestra o se deja de demostrar, deberían tomar algunas precauciones.

El gobierno italiano va a prohibir las manifestaciones por las calles

Con la pandemia todo se ha vuelto muy previsible. No es posible fallar con los pronósticos porque, cuando se sorprende al mentiroso en su engaño, se ve obligado a encadenar un fraude tras otro. Todo se convierte en una mentira.

Basta volver al escenario del crimen, a marzo de 2020, cuando se impusieron los estados de guerra y advertimos desde aquí que no era por ningún motivo de salud pública, sino por razones económicas y políticas.

Por primera vez en la historia de movimiento obrero, las calles se vaciaron el Primero de Mayo. Las organizaciones seudorrevolucionarias y sindicatos amarillos enmudecieron y desde entonces apenas aciertan a balbucear, cuando no se callan como buenos perritos falderos.

No han cambiado. “Mantenella y no enmendalla”. Seguimos, pues, como al principio, en medio de una reconversión industrial y una liquidació pura y simple de los derechos fundamentales (allá donde aún quedaba algún rescoldo).

Así que la reaccion avanza viento en popa. El gobierno italiano se apresta a prohibir las manifestaciones. Como al principio de la pandemia, en algunas protestas ha sacado al ejército a la calle y ha apostado francotiradores en los tejados de las ciudades.

En todo el mundo los estados de excepción ya son moneda corriente. Las poblaciones que se han acostumbrado a vivir con el miedo pegado a la piel no protestan y la represión gana en insolencia. El alcalde de Trieste ha propuesto volver a los “años de plomo”, cuando se promulgaron leyes antiterroristas invocando las acciones armadas de las Brigadas Rojas.

No hace ser un observador muy avezado para darse cuenta de que las protestas contra el pasaporte de vacunas, como el propio pasaporte, no tienen nada de sanitarias; no se convocan por motivos médicos sino políticos.

Antes los despidos eran por motivos disciplinarios o por una crisis industrial. Ahora también se puede reducir una plantilla con el pretexto de que no tienen el pasaporte de vacunas. Los que fomentan la vacunación no sólo son los gobiernos y las empresas, sino también los sindicatos, y los que no se han vacunado desafían la autoridad de los tres.

Lo ha dicho la empresa Navantia durante la actual huelga del metal en Cádiz: el derecho de huelga viene después del “derecho” de los esquiroles a sabotear a sus compañeros de trabajo.

De golpe y porrazo el derecho de manifestación también viene después del “derecho” a no participar en las protestas y del “derecho” de los comerciantes a mantener abiertos sus negocios durante las compras navideñas.

En Italia las manifestaciones estarán prohibidas en los centros históricos de las ciudades, en las calles comerciales y cerca de los “puntos sensibles”. Dentro de poco llegarán catálogos de “centros históricos”, “calles comerciales” y “puntos sensibles” hasta acabar llevando las manifestaciones a los descampados, que es lo que ha intentado el PP en Madrid.

Sólo se permitirán las sentadas, los paseos, las batucadas y las manifestaciones folklóricas y pactadas de antemano con la policía. El motivo es más que evidente: las protestas sociales y políticas van a comenzar a proliferar. El malestar que se está acumulando va a estallar más pronto que tarde.

La política colonial siempre fue una política criminal: el caso de Burundi

Burundi fue una colonia alemana hasta que 1918 la Primera Guerra Mundial procedió a un nuevo reparto del mundo entre las grandes potenias imperialista. Pasó a poder de Bélgica. Ahora una comisión parlamentaria investiga los crímenes cometidos por Bélgica durante la colonización de África, incluido Burundi.

Uno de los temas de la investigación se refiere al asesinato del príncipe Louis Rwagasore poco antes de la descoloniazación. El hijo del Mwami (el rey de Burundi) había ganado las elecciones para dirigir su partido, Uprona, y había sido nombrado Primer Ministro, preparando la independencia de su país.

El escritor Ludo de Witte, que también ha investigado el asesinato de Lumumba, forzó al parlamento belga a organizar la comisión de investigación y acaba de publicar otro libro sobre la descolonización de Burundi.

La política colonial siempre fue una política criminal. Creó Estados artificiales y promovió la división y enfrentamiento entre los pueblos originarios para dominarlos. Cuando el llegó el momento de la descolonización, trató de aupar al poder a sus lacayos, a los dóciles. Cuando no los encontró, no vaciló en asesinar a los nuevos dirigentes africanos, como ocurrió con Lumumba.

Burundi siguió el ejemplo del Congo. El papel de   lo ocupó Louis Rwagasore, un personaje díscolo del que anunciaron su muerte con bastante antelación. Entre la muerte de uno y otro sólo transcurrieron unos pocos meses. Era la sumisión o el tiro en la nuca.

El 13 de octubre de 1961, menos de un mes después de su victoria electoral y dieciséis días después de su nombramiento como Primer Ministro, Louis Rwagasore fue asesinado en la terraza de un restaurante de Bujumbura. Tenía 29 años.

El asesino fue un griego, Jean Kageorgis, ayudado por tres cómplices. Fueron detenidos, juzgados y condenados a muerte por un tribunal burundés. Antes de su ahorcamiento Kageorgis gritó: “No soy el único que ha matado a Rwagasore”.

El burundés era muy diferente a Lumumba, un africano autodidacta que había evolucionado desde la propia cultura autóctona. Rwagasore era un príncipe de sangre, hijo del rey Mwambutsa. Había estudiado en las universidades de Amberes y Lovaina, es decir, conocía la cultura europeaa la perfección.

Conscientes de las rivalidades entre dos ramas de la familia real, los Batare y los Bezi, los colonialistas belgas se afanaron por ahondar la rivalidad, considerando a los Batare como “moderados” y los Bezi como “nacionalistas” hostiles al dominio belga.

Pero la población burundesa permaneció fiel al Mwami, “el padre de la nación”, el garante de las cosechas y la prosperidad, y su hijo fue elegido masivamente por hutus y tutsis, en la capital y en las colinas.

Con un pie en la tradición y otro en la modernidad colonial, Rwagasore tenía todas las bazas para llevar a Burundi a la independencia. Sólo le faltaba el aval de los colonialistas que, tras su victoria electoral, evocaron sin reparos la hipótesis del asesinato.

En 2018 el gobierno de Burundi acusó oficialmente a Bélgica de ordenar el asesinato de Rwagasore. “El verdadero patrocinador, el Reino de Bélgica, una potencia colonial de la época que se oponía ferozmente a la independencia inmediata de Burundi, aún no ha rendido cuentas”, dijo el portavoz del gobierno en un comunicado.

El gobierno burundés anunció la creación de una comisión para investigar los asesinatos de Rwagasore y su familia, refiriéndose a los dos hijos, que murieron a una edad temprana pocos meses después de su desaparición.

El gobierno también acusó a Bélgica de tener “una parte de responsabilidad en las diversas crisis político-étnicas que han asolado a Burundi desde su independencia”.

En su obra Ludo de Witte recuerda que Balduino, el rey de Bélgica, dirigió personalmente los asesinatos, tanto de Lumumba como de Rwagasore. La Familia Real estaba dominada por la reacción pura y dura de la época: colonialistas y fascistas, especialmente vinculados también a su consorte, la española Fabiola.

La polarización étnica de Burundi, sus guerras civiles y sus crímenes políticos impunes , añade De Witte, no son fruto del destino, sino de una independencia fallida y de las maniobras divisorias de los colonialistas.

La vacunación obligatoria colapsa aún más el transporte de viajeros en Estados Unidos

La vacunación obligatoria impuesta los trabajadores de la aviación civil y pasajeros por el gobierno de Biden, que ha entrado en vigor hoy, amenaza con colapsar aún más el transporte de viajeros.

La tripulación de vuelo ya ha padecido numerosos fallecimientos a causa de las vacunas, por lo que casi la mitad del personal de la TSA (Administración de Seguridad del Transporte) aún no se ha vacunado.

Southwest, American y otras aerolíneas nacionales ya están teniendo que cancelar vuelos porque los pilotos y el personal rechazan las inyecciones. Las operaciones de transporte aéreo se verán aún más perturbadas de lo que ya están debido a la inminente escasez de personal.

A partir de hoy los trabajadores que se nieguen a vacunarse o a presentar una prueba de vacunación estarán sujetos a medidas disciplinarias, que pueden incluir el despido o la terminación del servicio federal, ha dicho Kiran Ahuja, director de la Oficina de Gestión de Personal.

A los contratistas federales también se les ha acabado el plazo para cumplir con el requisito de vacunación obligatoria del gobierno. American Airlines y Southwest Airlines, ambas contratistas federales, siguen luchando por mantener los aviones en el aire mientras el personal no vacunado se ve obligado a abandonar el trabajo.

El senador Roger Wicker de Missouri, miembro del Comité de Transporte, y el diputado John Katko de Nueva York, miembro del Comité de Seguridad Nacional, han dirigido una carta dirigida a David Pekoske, administrador de la TSA, para saber si hay planes de emergencia para garantizar la seguridad de los vuelos.

Los trabajadores sanitarios también están sometidos a la misma norma imperativa: o vacunación o despido.

Una feminista de primera hora en China: Qiu Jin

Conocida como la Caballero del Lago de los Espejos, Qiu Jin (1875-1907) fue una de las primeras revolucionarias, feministas y poetas de finales de la dinastía Qing (1644-1911). Luchadora contra el feudalismo chino y defensora del elevado papel que correspondía a las mujeres en la sociedad y en la historia, Qiu fue decapitada tras un levantamiento antifeudal fallido.

Nacida en el seno de una familia moderadamente acomodada con raíces en Shanyin, provincia de Zhejiang, Qiu creció interesada en la lectura, la equitación y la esgrima. Al ver sus intereses, su familia le proporcionó una buena educación y esperaba que encajara en una sociedad aburguesada.

A los 21 años se casó con una familia rica por acuerdo de su padre. Unos cuatro años después del matrimonio, el marido de Qiu fue ascendido a funcionario de la corte imperial de Pekín. Sin embargo, al vivir con un hombre que tenía una visión más convencional que ella, Qiu pronto se cansó de su relación mundana y se fue a Japón en 1904 para estudiar.

Destacada por su oratoria apasionada, su estilo de vestir masculino y sus pensamientos revolucionarios, conoció a muchos revolucionarios y se unió a las sociedades secretas de la época, como la Guangfuhui, dirigida por Cai Yuanpei, y la Tongmenghui, dirigida por Sun Yat-sen. Regresó a China en 1905.

Tras recibir una suma de dinero de la familia de su marido, Qiu creó en 1907 una revista en la que abogaba por la liberación de la mujer, incluyendo la independencia financiera, la libertad en el matrimonio, la educación y las profesiones, así como la abolición del concubinato y la práctica de los pies atados, una aberrante tradición que lisaba los pies de las mujeres para crear una figura y dar forma a una manera de caminar que gustase a los hombres.

Influida por la democracia occidental, Qiu estaba decidida a derrocar el corrupto gobierno Qing dirigido por la familia real manchú. Aprendió artes marciales, el manejo de la espada y la fabricación de bombas. Trabajó con su prima Hsu Hsi-lin en la organización y unión de sociedades secretas, escondidas en una escuela de niñas. El 6 de julio de 1907 Hsu fue capturada por las tropas imperiales antes de un levantamiento planeado y confesó su participación tras el interrogatorio.

El 13 de julio Qiu fue detenida en la escuela de la que era directora. Aunque negó su participación, el gobierno encontró pruebas incriminatorias y la ejecutó en Shaoxing, provincia de Zhejiang. Le cortaron la cabeza en una ceremonia pública. Se dijo que su vida sólo se habría salvado si hubiera escrito una carta de confesión. Pero ella se negó y sólo escribió un poema: “El viento de otoño y la lluvia de otoño me angustian tanto”.

Fue enterrada por un amigo en el Lago del Oeste de Hangzhou y se convirtió en una mártir para los revolucionarios, comunistas y, naturalmente, las mujeres chinas. En 2011 una película recordó su trayectoria revolucionaria.

Los aguacates se ponen bajo el punto de mira de los seudoecologistas

El imperialismo dicta lo que es mejor para nuestra salud, queramos o no, y también dicta lo que debemos comer, nos guste o no. No se trata sólo de la carne, sino de una fruta, como los aguacates, que el diario británico The Guardian ha puesto bajo el punto de mira de los seudoecologistas (1).

La conclusión que nos quieren inculcar es que el aguacate es un artículo de lujo que se produce a gran escala, como si fuera un alimento básico. Los trabajadores no deberían regodearse de ese tipo de manjares, reservados a un público más selecto.

La campaña de The Guardian contra el aguacate comenzó en 2018, cuando se hizo eco de las protestas de los campesinos chilenos porque los cultivos dedicados a la exportación secaban los acuíferos (2). El periódico descubría el saqueo característico de las grandes potencias y las consecuencias sopbre la agricultura local del Tercer Mundo, que son las mismas para el aguacate que para cualquier otra mercancía o materia prima dedicada a la exportación.

No hay, pues, nada nuevo bajo el sol. El aguacate es el “oro verde”, una fruta con grandes propiedades nutritivas, la demanda mundial se dispara cada año y los grandes productores, como México, dedican la producción a abastecer el mercado mundial.

En Estados Unidos sólo un tercio de los aguacates que se consumen se cultivan en el interior del país. De los dos tercios restantes, nueve de cada diez proceden de México. El otro 10 por ciento procede de Chile, Perú y la República Dominicana, según el New York Times (3).

Los precios se disparan. En Estados Unidos aumentó en 2019 un 130 por ciento en comparación con el año anterior (4). El manjar resulta inaccesible para los bolsillos de la población local que los cultiva y para los trabajadores de las grandes metrópolis que los consume, a los que no queda otro remedio que la comida basura.

A los argumentos económicos, The Guardian suma los seudoecologistas: la huella de carbono y el excesivo consumo de agua. Como suele ocurrir, las políticas verdes hacen de la necesidad virtud: el aguacate y sus derivados, como el guacamole, deben ser un artículo de lujo porque es bueno para “luchar” contra el cambio climático.

(1) https://www.theguardian.com/food/2021/nov/01/end-of-the-avocado-why-chefs-ditching-the-unsustainable-fruit
(2) https://www.theguardian.com/environment/2018/may/17/chilean-villagers-claim-british-appetite-for-avocados-is-draining-region-dry
(3) https://www.nytimes.com/2017/01/27/business/economy/importers-tax-mexico.html
(4) https://www.bbc.com/mundo/noticias-49209380

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