mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 550 de 1517)

La empresa francesa Framatome y la rusa Rosatom anuncian un acuerdo de cooperación estratégica

La “transición ecológica” ha puesto a la energía nuclear de nuevo en el candelero, una vez olvidado Fukushima. Será la fuente de energía que más se desarrollará en los próximos años y las empresas comienzan a mover las piezas del tablero.

La empresa francesa Framatome, una filial del holding EDF, y la rusa Rosatom han anunciado esta mañana un “acuerdo de cooperación estratégica a largo plazo destinado a consolidar los esfuerzos de ambas empresas en el desarrollo de tecnologías de fabricación de combustible y sistemas de control” para reactores nucleares.

El acuerdo amplía la relación entre ambas empresas, establecida por un memorando de entendimiento de 2017 que establece el marco para un esfuerzo conjunto en nuevas áreas.

A la vez Rosatom, el gigante nuclear estatal ruso, es competidor de Francia en determinados proyectos de exportación y socio de las empresas francesas. Ha firmado varios acuerdos de colaboración con Framatome, la antigua rama de reactores de Areva que pasó a formar parte de EDF hace unos años, tras una reorganización del sector por parte del gobierno de París.

Es paradógico que el movimiento ecologista, que nació de la mano del movimiento antinuclear y pacifista, acabe fomentando la industria nuclear, que es un subproducto de la bomba atómica y la Guerra Fría.

En los años cincuenta las centrales nucleares no se construyeron para producir energía eléctrica sino plutonio, la materia prima del armamento atómico.

La industria nuclear llegó de la mano de los militares y siempre ha preservado su carácter estratégico, de manera que el acuerdo entre Framatome y Rosatom tiene esa misma naturaleza.

Los cameruneses no se fían de las vacunas del hombre blanco

Los cameruneses no se quieren vacunar. Sólo el 4 por cien de la población mayor de 18 años se ha vacunado desde que se administraron las primeras dosis hace siete meses, según el Ministerio de Sanidad, muy lejos del objetivo declarado del 40 por cien, a cinco semanas de la Copa de África prevista en el país.

Ante la reticencia de los cameruneses, en noviembre el gobierno ha lanzado dos campañas de vacunación, una dirigida a toda la población y otra especial para los funcionarios.

Junto con ONG como Médicos Sin Fronteras, han instalado carpas y contratado personal para que aborden a los transeúntes por la calle y les convenzan de que se inyecten. “El gobierno anima con fuerza y firmeza a toda la población a vacunarse”, alega el ministro de Sanidad, Manaouda Malachie, en la radio pública. “Tenemos suficientes dosis para todos”, añade.

Dos mercenarias, Irene y Lucienne, se posicionan a primera hora del día frente a un pequeño hospital público de Odza, un barrio de Yaundé, donde se ha abierto un puesto de vacunación.

Su despliegue, en plena calle, en una carretera muy transitada que lleva al aeropuerto, pretende despertar el interés de los que pasan. Pero, dice Lucienne, muy pocos aceptan la propuesta. “Es muy difícil convencer a la gente. Hay una verdadera psicosis entre los cameruneses”, admite.

El día anterior, dice, “una persona me amenazó con pegarme si persistía en ofrecerle la vacuna”. Los cameruneses de la diáspora envían mensajes a los que están en el país para criticar las vacunas, añade la otra mercenaria.

El hombre blanco no inspira confianza. “Los europeos quieren matarnos”, dice uno al rechazar la vacuna. “No me fío de la vacuna”, dice otro. “Los blancos no nos quieren. Quieren matarnos con vacunas en las que introducen productos ilegales”, afirma.

“No me interesa la vacuna porque todavía no he visto a nadie que esté enfermo. Dudo de la existencia de esta enfermedad”, afirma Jeannette Aboudi, de 53 años, vendedora de naranjas en el mercado de Nfou, una pequeña ciudad del centro de Camerún.

Consideraciones sobre la dominación (2) Las dictaduras no son formas de poder sino modos de ejercicio del poder

Banda: “grupo de personas unidas para cometer fechorías” (María Moliner, 349)

Este artículo es la continuación del publicado en mayo de 2020 (Consideraciones sobre la dominación), en un intento más abarcador, incorporando algunas reflexiones que no estaban incluidas en el anterior artículo. La dominación no es algo moderno o posmoderno visualizado desde la actual experiencia mundial relacionada con la declaración de pandemia por parte de la OMS siguiendo el dictado de las grandes corporaciones financieras del capitalismo verde y el complejo militar-químico-farmacéutico.

La historia, escrita por los dominadores casi la totalidad de ella, nos da elementos, pruebas suficientes sobre este tema. Lo más reciente, toda la época del colonialismo europeo a partir del siglo XV. En otras latitudes, con sistemas religiosos, culturales, económicos y políticos distintos de los europeos, también la dominación ha formado parte de las estructuras de poder, a partir de la creación de los Estados.

Marcel Gauchet, en la presentación del libro “La servidumbre voluntaria” (1976. Payot), expresa la diferencia entre las formas antiguas de dominación, las cuales dejaban subsistir las esferas autónomas de la comunidad familiar y la población, y señala que el Estado Moderno a partir del siglo XVI rompe con la relativa autonomía de estas esferas. No tiene suficiente con controlar desde arriba y en la distancia la sociedad para extraer de ella el excedente económico, sino que penetra la sociedad, se introduce en sus articulaciones más finas, con el intento de adueñarse de sus engranajes más íntimos.

Claude Lefort, abordando sobre el tema de la dominación nos dejó escrito que el secreto está en el deseo interno, en el sentido de que cada uno sea cual sea el eslabón de la jerarquía que ocupe, de identificarse con el tirano, convirtiéndose en amo de otro. “La cadena de la identificación es de tal naturaleza que el último de los esclavos aún se considera un dios”. En su obra “La incertidumbre democrática” (Anthropos 2004.) expone que el Poder no se caracteriza únicamente por la dominación de unos sobre otros, sino por tener la capacidad de generar una sensación compartida de unidad y de comunidad. El Poder es esta institución que da a un grupo social su carácter de grupo político. El Poder da forma (mise en forme), da sentido (mise en sens) y pone en escena (mise en scéne) las relaciones sociales.

La legitimidad del poder

Max Weber, un auténtico representante de la burguesía y conocedor de primera mano del funcionamiento del capitalismo y de las funciones del Estado, ahondó en el tema de la dominación, sus características, así como sobre la obediencia y el papel que juega la burocracia (el funcionariado) en todo este entramado. Es por ello que afirma que toda dominación, procura despertar y cuidar la fe en su legitimación.

Y, es precisamente en torno a la idea de legitimidad del Poder que tal vez podamos acercarnos a vislumbrar algunas respuestas en torno a la obediencia que ha caracterizado la inmensa mayoría de la población mundial durante estos dos últimos años, independientemente del tipo de gobierno o de discurso ideológico del mismo.

Ante cualquier decisión administrativa, parecería razonable analizar, estudiar su contenido y forma; poner en tela de juicio sus efectos y consecuencias a tenor de opiniones divergentes con sólidos argumentos, y en base a ellos, tomar la decisión de obedecer o no.

O incluso poner en duda algunos discursos y actuaciones dada su novedad o rareza, en función de las propias contradicciones que ofrecían las medidas que se iban adoptando, simplemente analizar con un cierto rigor lo que se imponía con el argumento de que “era la opinión de los expertos”. Colectivo amorfo e indeterminado, que durante el proceso han ido proyectando un discurso y unos argumentos cambiantes en función de las órdenes que recibían.

Pero la obediencia, según definición de Weber, significa que la acción de quien obedece se desarrolla básicamente como si esta persona hubiera convertido en máxima de su comportamiento el contenido de la orden por sí mismo, es decir, solamente por la relación formal de obediencia sin tomar en consideración su propia opinión sobre el valor o ausencia de valor de la orden como tal (Wirtschaft und Gesellschaft, capítulo III Die Typen der Herrschaft).

Ahora se apunta, a finales de 2021, que miles, cientos de miles, millones de personas en todo el mundo que obedecieron a partir de marzo de 2020, están tomando en consideración la ausencia de valor de las órdenes dictadas. Varias circunstancias han coincidido. Las derivas autoritarias que han corrompido lo que en buena lógica deberían ser recomendaciones, en órdenes de carácter militar sustentadas por la preeminencia de los cuerpos represivos amparados por las legislaciones “ad hoc” de unas cámaras legislativas cuyo quehacer no ha tenido nada que envidiar al realizado por el Congreso y Senado italianos en 1923.

Una banda organizada de déspotas

Max Weber, al defender la organización burocrática del estado moderno y los criterios de eficacia, continuidad y legalidad, debemos preguntarnos si dichos criterios son suficientes para distinguir un Poder Legítimo de uno Ilegítimo. La respuesta no puede ser más que negativa, dado que podemos pensar que una “banda organizada de déspotas” puede instaurar un Poder que sea obedecido, que dure mucho tiempo y que establezca unas reglas positivas a las cuales se acoja. No se trata de un caso hipotético, ya que en el siglo XX tenemos ejemplos en Europa, de los cuales los más conocidos son el régimen nazi, junto al italiano, español o portugués.

¿Existe hoy igualmente una “banda organizada de déspotas”? Sin duda alguna, aunque dicha “banda” no esté ubicada físicamente en un espacio geográfico limitado, sino que a diferencia del siglo XX, aspira a ocupar la totalidad de la geografía mundial.

Dicha “banda” (Bildelberg, Davos, Foro económico mundial, GAVI, FMI, OMC, OMS…), no electa, dispone de un amplísimo aparato burocrático, comúnmente llamado funcionariado, caracterizado por pertenecer a una jerarquía administrativa rigurosa, tener competencias rigurosamente asignadas, ser retribuidos con sueldos fijos y estar sometidos a una también rigurosa disciplina y vigilancia.

Sin este aparo burocrático, a dicha “banda organizada” le sería imposible imponer sus órdenes. Solamente echando un vistazo a lo ocurrido a partir del 11 de marzo de 2020, esta masa burocrática se puso en movimiento a lo largo y ancho de la geografía mundial: funcionarios sanitarios, funcionarios policiales y militares, funcionarios de la educación, funcionarios administrativos, funcionarios judiciales, funcionarios de medios de comunicación, funcionarios políticos y funcionarios sindicales.

No podríamos entender lo sucedido sin analizar el papel ejercido por el cuerpo funcionarial como transmisor-ejecutor de las órdenes emanadas. Tal vez lo que ha quedado más a la sombra de dicho cuerpo ha sido el papel de los funcionarios de la enseñanza y la transmisión y adecuación de las órdenes a un lenguaje infantil. Es inconcebible la sumisión voluntaria de niños y niñas a unos dictados de alejamiento en el juego, de carga de culpabilidad si abrazan a abuelos y abuelas, si esta sumisión no estuviera atrozmente impuesta por un Poder Pedagógico, coercitivo, con la particularidad que dichos funcionarios, en su inmensa mayoría no tiene la más ligera idea de los procesos biológicos ni les interesa profundizar en temas controvertidos. Funcionarios que solamente transmiten órdenes, funcionarios ideales que como apuntaba Max Weber realizan su oficio “Sine ira et studio” (sin odio ni pasión), sin amor ni entusiasmo, solamente bajo la idea estricta del deber.

Paralelo al aparato funcionarial, y actuando al unísono, los elegidos “democráticamente” que andan sentados en los escaños de papel de las cámaras legislativas (diputados y senadores) han prestado su acuerdo o silencio ante las órdenes de la “banda”. Apenas alguna voz disonante en los parlamentos del centro del sistema, ninguna voz similar a la del diputado Giacomo Mateotti, autor de “Un anno de dominazione fascista” (1923) que la parte segunda la dedica al abuso del Decreto Ley, definiéndolo como “la vía tortuosa que toman aquellas asociaciones temporales y permanentes de intereses particulares que aspiran a obtener ventajas en detrimento de la comunidad social que no podrían obtener por la vía principal de la Ley”.

Debe hacernos reflexionar sobre la proliferación de Decretos Leyes en España desde marzo de 2020 (39) que representan un 72 por ciento de las normas con rango de Ley. Y durante el primer trimestre de 2021, cinco Decretos Leyes relacionados con la pandemia.

Seguramente por la sumisión de los parlamentarios de cualquier color, no ha habido “desapariciones” como ocurrió con el propio Mateotti. Tan sólo en la periferia del sistema, en África, la “banda organizada” se ha atrevido a ajusticiar al presidente de un pequeño país que opuso resistencia: un aviso para navegantes.

Esta “banda organizada” que constituye el Poder, impone su dominación, dando a ésta un carácter legítimo, carácter de una fuerza consentida y aceptada equivalente a un consenso generado alrededor de un horizonte compartido, que lleva a aceptar los mandatos como razonables y justos por parte de la mayoría de los que obedecen. Dicha legitimidad, según palabras de Guglielmo Ferrero “está dotada de un mágico poder, y apenas el hombre se deja convencer por el espíritu revolucionario y se levanta contra ella, son fulminados por el miedo, el miedo sagrado de la regla violada”. Ferrero escribía esto hace cien años, pero hemos podido comprobar cómo hoy, esta “banda” se ha atribuido asimismo un poder mágico, mediante el cual, han atemorizado la población mundial y ha sido en base a este miedo -sin olvidar la represión-, que se ha catapultado a la población mundial hacia actitudes irracionales de sumisión y consenso.

El miedo

El miedo, según el diccionario de la Real Academia Española, es “Una angustia por un riesgo o daño real o imaginario”.

El miedo es incertidumbre sobre el futuro inmediato, incertidumbre que los voceros del capital difunden al mismo tiempo que advierten de la necesidad de atenerse a un permanente pacto social y aceptar las normas establecidas a cambio de certeza y protección. El miedo no solamente afecta a la mente, sino también al cuerpo, destruyendo los sistemas inmunológicos y provocando diversas patologías, entre ellas enfermedades mortales en algunos casos, especialmente en las personas ancianas aisladas.

Carlo Mongardini, recientemente fallecido (19 de julio de 2021), publicó en el año 2004 “La dimensioni sociale della paura” (La dimensión social del miedo). En relación a la ciencia señala que ésta se ha transformado en un subsistema que produce una superestructura ideológica que nos impide comprender todo lo que rebasa el ámbito de la razón, con lo cual nos priva de la capacidad de evaluar sus propuestas. “La ciencia que debería protegernos del miedo, nos da miedo” y añade que “los peligros no tienen mayormente su origen en la naturaleza y sus efectos imprevisibles, sino de un desarrollo social y científico sin control, que genera incertidumbre y miedo”.

Según Carlo Mongardini, el miedo es una de las emociones más poderosas que articulan la sociedad y por ello se presta bien a la manipulación política. La primera manipulación consiste en diversificarlo y amplificarlo, en sembrar el miedo: están los peligros que amenazan al cuerpo de la persona; peligros que atentan contra el orden social del que depende la seguridad del medio de vida y están los peligros de la exclusión. “El miedo se socializa multiplicado por los medios de comunicación que lo convierte en algo masivo y fácilmente manipulable políticamente, que se traduce en pasividad y conformismo…. Las masas confusas e indefensas quedan subordinadas a cualquier experimento”…. “El cultivo del miedo es una manera de conservar un cierto orden, aunque precario, para evitar que éste se convierta en un impulso para los actores sociales a pensar en nuevas fórmulas que sobrepasen el marco institucional establecido”.

Cuando Mongardini hace referencia a la crisis de la democracia, señala que: “Es probable que nos aguarde un largo período en el cual el miedo se convierta en el principal instrumento de los gobiernos y en el mayor y mejor mecanismo para conseguir el consenso político”. Termina su libro con una aseveración: “Gobernar en base al miedo es el último peldaño de la degeneración política, el final de la democracia representativa y la consolidación del totalitarismo”.

Para Zygmunt Bauman, los miedos que siembran “son intratables y, de hecho, imposibles de erradicar: no se van nunca: pueden ser aplazados u olvidados (reprimidos) durante un tiempo, pero no exorcizados. Para tales miedos, no se ha hallado antídoto ni es probable que se invente ninguno. Son temores que penetran y saturan la vida en su conjunto, alcanzan todos los rincones y los recovecos del cuerpo y del alma y reformulan el proceso vital en un ininterrumpido e inacabable juego del escondite, un juego en el que un momento de distracción desemboca en una derrota irreparable” (Bauman. Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores. 2006.)

Existe un ejemplo paradigmático que ha servido históricamente para internalizar unas leyes sagradas, cual es el “miedo al infierno”.

Los miedos están siendo utilizados como mecanismos de protección de las élites cuya intención es conseguir que la ciudadanía acepte la imposición de medidas que perjudican a los sectores más débiles de la población (Joaquín Estefanía, La economía del miedo. 2011) (https://www.researchgate.net/publication/337972289_El_poder_del_miedo).

La “banda organizada de déspotas” de forma constante a lo largo de los años ha utilizado el miedo como elemento sustancial para la dominación. En los países llamados “occidentales” durante la época de la guerra fría, el miedo al comunismo impregnaba a todos los sectores sociales aunque en este período la existencia de formaciones de carácter comunista con implantación en el seno del proletariado e incluso en las Universidades, intentaba contrarrestar dicha impregnación. Con la desaparición de las democracias populares, el mismo discurso ya no era viable. Se inició una nueva etapa marcada por la creación del llamado terrorismo que tuvo su 11 de marzo de 2020 el día 11 de septiembre de 2001 y la posterior “pandemia” totalitaria mediante la Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism (Ley para unir y fortalecer Estados Unidos proveyendo las herramientas apropiadas, requeridas para impedir y obstaculizar el terrorismo) más conocida como Patriot Act cuyo contenido se incorporó a los textos judiciales de la mayoría de países del mundo. Se iniciaba una nueva modalidad de incorporación del miedo a los habitantes de las naciones del centro imperialista. ¡Nada es seguro! Clamaban los voceros del sistema, la única seguridad la ofrecemos nosotros, aunque sea a costa de anular unos derechos que anteriormente parecían inamovibles.

Un despliegue mediático sin precedentes, miles de fotografías de los muertos a manos de los presuntos terroristas, que posteriormente se ha ido descubriendo que no eran otra cosa que creaciones del mismo poder que los anatematizaba. Una vez recortados varios de los proclamados “derechos democráticos”, se fue atenuando la masiva propaganda y los medios de comunicación dejaron de insertar a primera página el tema del terrorismo. El objetivo se había cumplido, aunque se ha mantenido una versión descafeinada del mismo mediante la atribución de todos los desmanes sociales a las personas migrantes. El miedo al “otro” en una extensión de la xenofobia para crear una barrera entre autóctonos y foráneos y de paso apostar a la baja salarial.

Sin comunistas, sin terroristas, sin un poder religioso equivalente al existente hasta el siglo XVII, sin poder recurrir a poderes sobrenaturales ni a milagros, tan sólo queda el recurso de la “ciencia”. Dicha ciencia no es ciencia, sino la corporación de científicos “autorizados” por “la banda organizada de déspotas”, quedando el resto de científicos condenados al ostracismo.

Y los proletarios de esta ciencia corporativa se han prestado gustosamente a ello. Si en un momento dado la ciencia arrebató a la religión el protagonismo social y permitió “pensar”, ahora la ciencia está arrebatando la capacidad de pensar y con ello de nuevo imponer la docilidad al conjunto de la población. Los métodos empleados, salvando las distancias, no difieren mucho de los utilizados por las religiones, ya que 1) se erige como propietaria de la verdad; 2) sus investigaciones se hallan rodeadas de misterio; 3) se convierte en la justificación de las decisiones políticas por totalitarias que sean; 4) convierte en herejes a quienes la cuestionan; 5) utiliza el miedo y amenaza con la pena a diferentes infiernos a quienes la cuestionan.

Si ya apenas a nadie le preocupa el infierno después de la muerte, si que preocupan los posibles padecimientos anunciados por la corporación científica en caso de no obedecer, en caso de pecar contra sus mandamientos, y en una sociedad, individualizada, consumista, ególatra, en la cual el culto al cuerpo se ha extendido fuera de las clases ociosas, impregnando importantes sectores del proletariado el miedo al “contagio” por parte de otro, situando una perspectiva en la cual la colectividad ya no es capaz de dotarse de métodos saludables para contrarrestar las patologías que se puedan manifestar, ahondando todavía más el individualismo y con ello se dejan las manos más libres al capital cuando éste se prepara para su reorganización total. El discurso único de una punta a otra del planeta es la envoltura de miedo que paraliza la posibilidad de mirar desde otra óptica nuestra realidad.

Se disolvió como un azucarillo en un vaso de agua el enfrentamiento entre dos concepciones del mundo y de la sociedad. Solamente ha quedado un único sistema de coordenadas desde el cual poder observar.

La Teoría de la Relatividad de Einstein afirma que “las observaciones siempre se hacen desde algún marco de referencia, desde el punto de vista de algún Sistema de Coordenadas (SC), y lo que puede observarse varía, por tanto, con el SC elegido como marco de referencia. Si un cuerpo en movimiento se desplaza uniformemente, por ejemplo, lo hace solo con respecto a un SC elegido. El SC, o marco de referencia, no es impuesto por lo que se observa, sino que depende de una elección del observador. Dos sucesos pueden ser simultáneos para un observador, pero no necesariamente para otro situado en otra parte o con un SC diferente. Se considera que lo observado depende de la ubicación del observador o del punto de vista que éste eligiese” (Albert Einstein and Leopold Infield. The Evolution of Physics. 1951).

¿Dónde ubicar al observador en la segunda década del siglo XXI cuando el Sistema de Coordenadas impuesto ha eliminado la posibilidad de observar desde marcos de referencia distintos? Quién dice observador, dice gobiernos, organizaciones sindicales y políticas que mantienen el apelativo de comunistas, u otras definiciones como socialistas, transformadoras, radicales, antisistema, etc.

Pandemias y cambio climático

Dos grandes bloques de órdenes, amparadas por la ciencia corporativa se imponen a lo largo y ancho de las geografías: pandemias y cambio climático, órdenes a las cuales se someten cualquiera de las organizaciones o gobiernos anteriormente dichos a la luz de la experiencia constatada en los dos últimos años. Tanto una como otra son gigantes con pies de barro, desmentidas por mentes brillantes que no están a sueldo ni del complejo químico-farmacéutico, ni del imperialismo “verde”.

Existiendo suficiente documentación para contrarrestar ambas órdenes, a pesar de ello, se ha impuesto una sumisión casi total, solamente contestada por pequeños núcleos dispersos por diferentes países. Y dichos núcleos no se caracterizan por enfrentarse al sistema imperante de Poder, sino a aspectos parciales del mismo, no se pone en cuestión el sistema, sino a “disfunciones” del mismo, obviando el tema de fondo:

Que tanto las represiones bajo la cobertura de la pandemia, como los cambios impuestos en los hábitos personales y sociales, como las modificaciones en las relaciones laborales, en los planes de estudio, la extensión de la videovigilancia en calles, mercados, salas de espectáculos, escuelas; las aplicaciones informáticas a través del teléfono móvil que pueden detectar en tiempo real donde se ubica cada persona, el control exhaustivo sobre las relaciones personales, son apéndices necesarios del cambio de patrón tecnológico, y al mismo tiempo la salvaguardia de poder detectar cualquier atisbo de protesta con antelación.

Es difícil organizar la resistencia a pesar que cientos de miles, millones, de voces dispersas se alzan contra esta “nueva normalidad” de un mundo feliz, si acatamos las órdenes, si creamos una sociedad skinneriana, en la cual el recurso a la fuerza será traspasado a las corporaciones científicas.

De todos modos, de estas fragmentadas resistencias puede ser que surjan nuevas modalidades organizativas que escapen al control. Nuevas formas de semi-clandestinidad que pueden convertirse en masivas explosiones de hartazgo incontroladas como las efectuadas este verano en la mayoría de ciudades europeas, donde cientos de miles de jóvenes y no tan jóvenes ocuparon las calles a despecho de las prohibiciones impuestas.

Es difícil prever el futuro inmediato, las incógnitas son muchas, la presión mediática exhaustiva; el miedo e inseguridad personal; un darwinismo social que intenta modular comportamientos a través de los contenidos del sistema educativo desde la más tierna infancia; el intento de “diseñar” tecnológicamente personalidades acordes al orden establecido que no por casualidad ha recibido el espaldarazo del premio Nobel (Crispr/Cas9) y un largo etcétera de nuevas invenciones “científicas” cuyo alcance desconocemos.

Todo y así, reiterar la necesidad de la organización y pensar cómo debe ser, quién la debe integrar, donde, cómo sustraerse de la vigilancia, cómo extender y difundir los actos de resistencia que son ocultados por los medios de comunicación. Y teniendo en cuenta lo que Scott planteaba: “La posibilidad de decidir ignorar o pasar por alto un acto de insubordinación, como si nunca hubiera sucedido es uno de los elementos claves en el ejercicio del Poder” (James C. Scott. Los dominados y el arte de la resistencia. 1990), puesto que los actos y manifestaciones de resistencia cuando se prodigan no son sólo un revulsivo, sino también un elemento de contagio social de esta misma resistencia.

Por ello el Poder pretende crear la sensación de que existe un “desierto de disidencia” con la total colaboración de los medios de comunicación omitiendo según que informaciones, deformando otras y exagerando las demás en un paralelismo como el anunciado por Karl Kraus sobre el papel de la prensa en los años 30 del siglo XX cuando escribió que “el nacionalsocialismo no aniquiló a la prensa, sino que la prensa creó el nacionalsocialismo” (Karl Kraus. La tercera noche de Walpurgis. 1951).

El reto está en generar unas precipitaciones en dicho aparente desierto para que puedan crecer nuevas plantas de vida social de futuro libre.

Ómicron: la leyenda continúa

En el abecedario griego, tras la letra delta tocaba recurrir a otras, como la xi, que la OMS no ha querido utilizar para que Xi Jing-ping no se enfade. Bastante tiene ya con la cantinela del “virus de Wuhan”.

Una de las leyes de la epidemiología es que nunca aparecen en las grandes potencias imperalistas. Para eso tienen al Tercer Mundo, que es el foco de todos los males. A causa de la nueva variante, España ha cerrado las fronteras con África, a pesar de que Holanda la detectó varios días antes de la notificación de Sudáfrica a la OMS (1). Pero, como es natural, España no puede cerrar las fronteras con Holanda.

Se cumplen hoy 40 años de “lucha contra el sida” y llevamos el mismo camino, que sólo es posible por la falta absoluta de memoria histórica. Los movimientos populares que deben preservarla no cumplen su función y eso permite que cualquiera deslice su propia versión de 40 años de una historia tan falseada como la actual.

La versión oficial de esta pandemia hubiera sido imposible de sostener si el recuerdo del sida se hubiera preservado vivo. Al no ser así, ha sido muy fácil sustituir el condón por la mascarilla y los antivirales por las vacunas.

No obstante, hay interesantes diferencias, la más importante de las cuales es que en 40 años nunca se pusieron a fabricar vacunas contra el sida, mientras que ahora las producen en serie. A partir de ahí, las diferencias son pocas y, sobre todo, los antivirales son tan innecesarios como las vacunas.

Ambas pandemias han supuesto un festín para las grandes multinacionales famarcéuticas. Muchos beneficios al bolsillo y resultados contraproducentes para las víctimas de los experimentos. “El 85 por ciento de los enfermos ingresados en los hospitales de Pontevedra con covid están vacunados y dos pacientes en UCI vacunados con la pauta completa”, reconocía ayer el Diario de Pontevedra (2).

Uno de los ingresados en la UCI no sólo recibió las dos dosis reglamentarias, sino también la tercera y lo mismo ocurre con la variante ómicron: “Los dos casos de ómicron aparecidos en España tenían la pauta completa de vacunación”, decía Telecinco esta misma mañana (3).

Estos casos los médicos los diagnostican como “covid” porque no hay un diagnóstico llamado “vacunas”. Los enfermos hospitalizados van a parar a la unidad de neumología porque no hay tal “covid”. En la mayor parte de los casos son infecciones respiratorias comunes y corrientes, conocidas y tratadas desde siempre en la historia de la medicina.

La variante ómicron se está utilizando para volver a la casilla de salida, a las mascarillas y a las vacunas. La histeria se ha multiplicado otra vez rápidamente. Vuelven las carreras para ponerse la tercera dosis y los indecisos comienzan a pincharse. En la última semana se han administrado 13.000 primeras dosis más que la semana anterior. Este dato supone un aumento del 20 por ciento (4).

El circo de las variantes viene poniendo el acento en el virus, pero nadie ha formulado la pregunta más elemental: ¿se han encontrado los médicos con alguna enfermedad nueva y desconocida desde marzo del año pasado?

La respuesta también es elemental: no.

(1) https://actualidad.rt.com/actualidad/412184-paises-bajos-casos-omicron-antes-oms
(2) https://www.diariodepontevedra.es/articulo/pontevedra/85-pacientes-ingresados-covid-estan-vacunados-tienen-media-71-anos/202111301323161174041.html
(3) https://www.telecinco.es/informativos/nacional/ultima-hora-coronavirus-01-12-2021-espana-informacion-directo-contagios-restricciones-vacunas_19_3243735001.html
(4) https://www.antena3.com/noticias/salud/imposicion-pasaporte-covid-variante-omicron-aumentan-ritmo-vacunacion-espana_2021113061a7106a9e04bd0001941831.html

Estados Unidos pasa de la Audiencia Nacional en el caso del espionaje contra Assange

Estados Unidos no ha respondido a los múltiples requerimientos de auxilio de la Audiencia Nacional en la investigación sobre una empresa española de seguridad que fue subcontratada por la CIA para espiar a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, cuando estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

A pesar de la existencia de un tratado de asistencia judicial entre Estados Unidos y España, en virtud del cual ambos países se comprometen a ayudarse mutuamente en las investigaciones penales, ninguna solicitud española ha obtenido respuesta de Estados Unidos.

La CIA contrató con la empresa de seguridad española UC Global la instalación subrepticia de cámaras y micrófonos dentro de la embajada de Ecuador, incluso en el baño de mujeres, al que Assange acudía a veces para reunirse de manaera reservada. Eso viola las leyes españolas de defensa de la intimidad y la confidencialidad de las entrevistas profesionales con los abogados.

UC Global había sido contratada para proporcionar seguridad a la embajada por el Senain, el servicio de inteligencia ecuatoriano. Pero la información no estaba destinada al gobierno de Quito, sino a Estados Unidos.

La empresa grabó las conversaciones que Assange mantenía con todo tipo de personas, incluido, un congresista estadounidense. Los archivos fueron transferidos a la CIA a través de varias IP, una de ellas perteneciente a la Fundación Shadowserver, que utiliza a miembros de los servicios de inteligencia y de la policía para identificar bots, malware y vulnerabilidades de las redes informáticas.

En 2017 la CIA puso en marcha una operación encubierta para paralizar a WikiLeaks, incluídos planes para secuestrar a Assange. Funcionarios de la CIA, indignados por la publicación de documentos de la Central por parte de WikiLeaks, llegaron a discutir el asesinato de Assange, según antiguos funcionarios de inteligencia estadounidenses familiarizados con la operación de la CIA.

Que la CIA tuviera como objetivo al fundador de WikiLeaks -y organizara las escuchas de sus reuniones y conversaciones en la embajada- no es sorprendente, dado que en su primer discurso como director de la Central, Mike Pompeo definió públicamente a WikiLeaks como un “servicio de inteligencia no estatal hostil”.

La CIA comenzó a intervenir para apoyar los esfuerzos del Departamento de Justicia para extraditar a Assange a Estados Unidos con 18 acusaciones por publicar documentos clasificados, en violación de la Ley de Espionaje, aprobada para la Primera Guerra Mundial. La fiscalía lo calificaca como “una de las mayores filtraciones de información clasificada en la historia de Estados Unidos”.

Tras refugiarse en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años, Assange fue expulsado cuando cambió el gobierno de Quito y la policía británica le detuvo.

Además de pantalla de la CIA, el propietario de la empresa UC Global, David Morales, fue oficial de las fuerzas especiales españolas y ordenó instalar escuchas en los extintores de la embajada. También ordenó descargar datos de los teléfonos móviles de los visitantes y hacer copias de las notas privadas de Assange. Planearon a robar el pañal de un bebé que se creía que era hijo de Assange, con el fin de realizar una prueba de ADN en las heces del bebé para establecer la paternidad.

Morales discutió con sus matones un plan para desbloquear las puertas de la embajada para facilitar el secuestro de Assange o incluso la posibilidad de envenenarle, según consta en el sumario de la Audiencia Nacional.

La policía española detuvo a Morales en septiembre de 2019 y registró su domicilio y sus oficinas, incautando ordenadores, servidores, teléfonos móviles y otros equipos. Posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza y está a la espera de que finalice la investigación penal para ver si se le acusa formalmente.

El propósito de la vigilancia quedó claro cuando Morales reunió a su pequeño equipo después de un viaje a Estados Unidos, donde asistió a una feria de armas en Las Vegas. Morales les confesó que “nos hemos pasado al lado oscuro” y mencionó a la CIA. A cambio de la vigilancia de Assange, el servicio secreto de Estados Unidos aseguraría que la empresa obtendría lucrativos contratos en todo el mundo.

A la CIA se une el Mosad

Otro de los clientes de Morales en aquel momento era una de las mayores empresas de casinos del mundo, Las Vegas Sands, entonces propiedad de Sheldon Adelson, un mafioso multimillonario, que ya ha fallecido.

Morales recibió instrucciones de uno de los principales responsables de seguridad de Las Vegas Sands, Zohar Lahav, un estadounidense de origen israelí que había trabajado anteriormente como oficial de seguridad en el consulado de Israel en Miami. El objetivo era hacer llegar las imágenes de vigilancia -y otra información que UC Global había recopilado sobre Assange- a la CIA a través de Las Vegas Sands.

Las Vegas Sands tenía un contrato con la empresa española para proporcionar seguridad personal a Adelson cuando viajaba en su yate por el Mediterráneo. La seguridad estaba cubierta como parte del paquete de compensación de Adelson.

—https://news.yahoo.com/us-stonewalls-probe-into-security-firm-that-allegedly-spied-on-assange-for-cia-says-spanish-judge-191433247.html

Aparece una nueva variante de la ley de fugas: las personas huyen de los médicos

El viernes una portuguesa de 28 años y un español de 30 llegan a un aeropuerto holandés en un vuelo procedente de Sudáfrica.

Uno de ellos da positivo en una prueba de coronavirus y el otro da negativo, pero les internan a los dos en un hotel de Amsterdam para pasar la cuarentena.

El domingo se fugan del hotel y la policía holandesa emite una orden de busca y captura contra ellos.

La policía holandesa los localiza cuando estaban dentro de un avión a punto de despegar hacia España, los detiene y los pone a disposición de la “autoridad sanitaria”.

Su crimen se llama “atentado contra la seguridad pública” y los nuevos jueces son médicos y epidemiólogos, que dictan quién debe ser internado en régimen de aislamiento y por cuánto tiempo.

Una portavoz de la “autoridad sanitaria” holandesa, Stefanie van Waardenburg, asegura que la pareja había sido aislada de nuevo, pero no en el mismo hotel.

El encarcelamiento se produce después de que el gobierno holandés anunciara que 13 personas, de las 61 que dieron positivo en las pruebas de coronavirus en dos vuelos del aeropuerto se infectaran con la nueva variante omicron.

El coronavirus es malo, pero las variantes son cada vez peores y omicron es lo peor de lo peor.

También ha aparecido una nueva variante de la ley de fugas: antiguamente las personas amantes de la libertad huían de la policía, los jueces y los carceleros; ahora huyen de los médicos.

El mundo avanza. Antiguamente la inquisición ponía capirotes a los herejes; ahora pone mascarillas y vacunas.

Antiguamente recluían a los delincuentes en prisiones; ahora en pensiones.

En las aduanas la policía vigilaba las maletas para evitar la introducción de contrabando; ahora vigilan la temperatura corporal, los anticuerpos y las infecciones.

Antes pedían el pasaporte y el visado; ahora el certificado de vacunación.

Antes por los aeropuertos de Holanda sólo patrullaban los policías, pero desde hace unos días también patrullan los cerdos (*) y el siguiente paso es que en lugar de pienso, les echen de comer a los infectados. Así matan dos pájaros de un tiro.

(*) https://larepublica.pe/mundo/2021/11/28/holanda-cerdos-patrullan-el-aeropuerto-de-amsterdam-para-ayudar-en-la-seguridad-aerea-paises-bajos/

El capitalismo está en crisis por culpa de la ineficacia de las vacunas contra el virus

La semana pasada el New York Times publicaba un artículo que expresa la preocupación del gobierno de Biden con la inflación (*). Hasta ahora han estado calmando los ánimos, dentro y fuera de Estados Unidos, diciendo que era puramente temporal, e incluso que era consecuencia de que la economía se estaba recuperando después del confinamiento.

Ahora el periódico reconoce que los asesores de Biden “cometieron un error de previsión” (*). Ocurre siempre que uno se cuenta a sí mismo el cuento de la lechera y se lo traga. “La disponibilidad generalizada de las vacunas contra el coronavirus aceleraría la vuelta a la vida anterior a la pandemia”, dice el New York con una ingenuidad pasmosa.

Contaban con las vacunas, pero no con las variantes del virus, es decir, no contaban con nada, salvo con cuentos, por lo que se ha “frenado” la vuelta a la normalidad.

El plan de rescate ha supuesto que el gobierno de Washington ponga 1,9 billones de dólares en circulación, una cifra gigantesca como nunca se había conocido en la política económica hasta la fecha, muy superior al New Deal de los años treinta. Pero “el problema no es que haya demasiado dinero dando vueltas […] sino que los consumidores están destinando una cantidad inesperada de ese dinero a un conjunto reducido de cosas para comprar”, añade el periódico.

No obstante, en cualquier caso la culpa de la inflación la tiene el virus: “Seguimos lidiando con los difíciles retos y complicaciones causados por el covid-19, que están haciendo subir los costes de las familias estadounidenses”, dice Biden.

El virus es magia potagia, y es extraño que los feligreses no hayan emprendido procesiones y rogativas para que se vaya a otro planeta, como antiguamente cuando los rezos ahuyentaban las pertinaces sequías.

Ya no saben qué hacer. 1,9 billones de dólares no han servido para nada y la reciente reunión de Biden con los dirigentes de 14 países en la cumbre del Grupo de los 20 en Roma tampoco.

A los economistas les pasa lo mismo que a los epidemiólogos: sólo tienen fantasmas en la cabeza. Esta madrugada el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio ha caído de manera espectacular y la prensa especializada dice que es porque los especuladores no creen que las vacunas actuales sean eficaces contra la “variante omicron” del virus.

En fin, que se han llevado un disgusto, porque el capital financiero ya no revisa los balances y cuentas de resultados sino las estanterías de las farmacias.

(*) https://www.nytimes.com/2021/11/24/us/politics/biden-inflation-prices.html

Manual del golpe de estado farmacéutico

A finales de abril 2020, en el comienzo de La Pandemia, escribí: “Hasta el covid-19, la doctrina del miedo cerval (mega-shock) a escala planetaria no funcionaba con las viejas excusas: religión, patria, oro. Ahora han encontrado la Sanidad como excusa humanitaria inapelable y el pánico ante la pandemia ha sido universalizado mediante una campaña promocional que es una siniestra obra de arte – degenerado, Entartete Kunst en jerga nazi. Rebuscando en la Historia, no encuentro un episodio de credulidad y de obediencia que se aproxime siquiera a la actual histeria colectiva. Claro que, hasta ahora, no había una perversa globalización mediática, ni tanto pánico biológico inducido, ni tanto terror estatal o Gran Miedo en estado cristalino”.

Poco tiempo después, redacté un largo trabajo sobre La Pandemia (LP) titulándolo “Un potlatch (casi) universal”. Usé la palabra potlatch, un tecnicismo etnográfico, porque estaba destinado a un seminario de antropología ámbito donde es un término asaz conocido –i.e., ceremonia donde el poder se demuestra destruyendo valiosas pertenencias. Con ello, quería significar que LP iba a suponer un descenso de la actividad económica, un fenómeno impensable pues era absurdo que fuera provocado por los grandes capitalistas, perpetuos idólatras de la producción perpetuamente incrementada -esa entelequia suicida a la que llaman “progreso económico”. Insólita situación para cuyo análisis no necesitábamos recurrir al acrisolado sintagma de la “sobreproducción inherente al capitalismo”. En primer lugar porque sería una caída efímera –léase, especulativa, la cancha preferida por el capital financiero-, y, en segundo lugar, porque el Poder no es monolítico sino policéntrico. En este Golpe de Estado, el capital cibernético-financiero (improductivo, nómada y clandestino) condujo el proceso puesto que estaba en su mejor momento pero, como “nuevo gran poder”, necesitaba una socia y/o aliada para demostrar su fuerza frente a sus parientes tradicionales. Y vaya si les demostró quién era el Jefe…

La Organización Mundial de la Salud, OMS, como agente capitalista

Evidentemente, “descartadas las viejas excusas religión, patria, oro”, el poder farmacéutico, la Big Pharma (BF), fue la afortunada socia del Golpe de Estado. Pero, como también BF es policéntrica, ha debido repartir calderilla entre sus subalternos: empresas medias, recicladores de desechos orgánicos, charlatanes esotéricos, mascarillas, gel alcohólico, laboratorios de baratillo enriqueciéndose con los azarosos –por no decir asesinos, lo sé por amarga experiencia- PCR y con los superfluos antígenos. Etc.

[Todo lo anterior será tildado de conspiranoico, un descalificativo que sólo se utiliza contra los-de-abajo, nunca contra la componenda perpetua de los-de-arriba, esa conspiración anti-popular denominada “alianza estratégica”, “fusión bursátil”, “tratado de amistad” y otros eufemismos generalmente radicados alrededor de una palabra clave: optimización. Todo lo posterior eludirá considerar la gravedad o benignidad del covid-19 -cuestión elemental que pondría en tela de juicio los protocolos epidemiológicos instalados para quedarse. Sin embargo, he preferido que cada cual saque o confirme su conclusión a partir de las siguientes notas. Sólo añadiría que, recordemos, el mundo materialmente próspero goza de menor mortalidad a cambio de una inmensa morbilidad ¿inducida?]

OxyContin: primer ensayo

A la hora de articular su colosal estafa, los conspiradores (perdón, emprendedores) de LP contaban con varios antecedentes, unos exitosos y otros de inciertos resultados –ambos, desde el punto de vista del bolsillo elitesco. Entre los primeros, destacaba el caso del OxyContin (OX), un opiáceo legal en el origen de un cuasi genocidio de gringos pobres. El OX se basaba en el principio activo oxicodona (nombre comercial OxyContin o Percocet) o en su derivado la hidrocona (comercializada como Vicodin)

Este insidioso OX fue el más conocido de la multitud de opiáceos que inundaban la sanidad gringa. Es plausible suponer que los emprendedores LP se fijaron en él porque su éxito propagandístico y, sobre todo, la impunidad por la que se multiplicó su venta fue realmente espectacular. Pero, si era evidente que su frecuente sobredosis causaba la muerte, ¿cómo pudo venderse por millones?, ¿por qué se desinformó sobre sus 200 y más víctimas diarias? Desde hace una década, en los EEUU muere más gente por OX que por cualquier otra causa –incluyendo por armas de fuego, accidentes de tráfico, guerras interiores y exteriores y enfermedades. La explicación de este cuasi genocidio es sencillísima: OX disparó sus ventas porque era legal y porque los médicos lo recetaban y recomendaban (véase, Anna Lembke, Drug Dealer, MD: cómo los médicos fueron engañados, los pacientes se engancharon y por qué es tan difícil parar; 2016)

Este dato evidencia la letal mega-corrupción del estamento sanitario pero, en este caso y en cualquier otro, conviene señalar quiénes son los mayores beneficiarios –o los mayores corruptos: es la BF en su acepción de grandes detentadores de patentes. La BF en general, se lleva la parte del león. Pero en una minúscula proporción lo deriva a sus filiales pues de la producción y de la comercialización se encarga los carroñeros menores. Con los opiáceos, los productores más activos fueron SpecGx (38% de cuota de mercado), seguido de Actavis Pharma y Par Pharmaceutical con cuotas menores y por Purdue (3,2% de cuota) Y, en el último escalón, las cadenas de farmacias CVS Health, Walmart y Walgreens –únicas procesadas en algunos Estados.

Remedios dudosos contra la gripe ‘española’ de principios del siglo XX

BF se enriqueció –no ilícita sino algo más, criminalmente. Aliada con la Brigada Mediática (BM), eliminó el alcance de la pandemia OX y, en consecuencia, suprimió la mortandad, al contrario que la LP donde, al hipertrofiar las muertes, ha seguido una estrategia propagandística opuesta. Esta única diferencia de proselitismo entre las dos pandemias (OX y LP), es coyuntural. Sin embargo, la OX enseñó a la BF que administró LP un ingenioso argumento: la creación del concepto pseudoadicción o la convicción –científica, of course-, de que, aunque tenga todos los síntomas, un paciente no puede ser adicto si consume los opioides bajo receta médica. Mutatis mutandis, es probable que los magos de la LP hayan encontrado en este fantasmagórico protocolo la inspiración para cronificar la vacunación universal y las medidas colaterales que la siguen y seguirán ad infinitum, a menudo catalizadas por el miedo que causan las docenas de variantes del virus.

‘Verdades, mentiras y estadísticas’

Si me obligaran a escoger la disciplina que ha salido más desprestigiada de LP, diría que la Estadística. Ese bombardeo alfanumérico que BF aliada a BM nos ha infligido a toda hora, día y noche, era y es una yuxtaposición de entidades heterogéneas de imposible comparación entre ellas –no digamos homologación. En su papel de mamporrera de la BF, la BM nos ha alfombrado con detritus, explosivos e incongruencias con el claro propósito de abrumar a la ciudadanía mediante una ilusoria acumulación de guarismos incongruentes entre sí. El resultado ha sido angustioso puesto que el súbdito medio patalea su ignorancia (inducida) en medio del piélago “algorítmico” gubernamental.

El problema básico de la verosimilitud de las estadísticas LP estriba en que están viciadas desde el origen, allá donde sanitarios estresados y menospreciados clasifican síntomas y tratamientos parroquiales. No es cuestión de formación profesional ni tampoco de rigor sino que están coaccionados –científicamente, claro está, no politics, please, we’re europeans- para acomodarlos a categorías nacionales o mundiales que, generalmente, coinciden con el interés gubernamental pero no con las necesidades locales. Parece un obstáculo de menor cuantía pero es nefasto que un error en la primera línea sea integrado en la cadena nacional porque, en la práctica, ese error se multiplica en cada escalón administrativo. Lo comprobé in situ cuando, con la intención de alertar sobre ese peligro, estudié los datos de una ínfima medicatura (véase, AP, 1983, «Exorcismo contra una epidemia de sarampión que azota al Alto Río Negro»; en Actas de las I Jornadas de Antropología Médica, vol. I, pp. 152-183; Arxiu d’Etnografía de Catalunya, Tarragona, España. Pero, ojo, es un informe, deficientemente transcrito y peor editado).

Además, una investigación reciente demuestra que la mitigación de LP se apoya en unas estadísticas no sólo viciadas de origen sino, asimismo, pésimamente diseñadas (ver Starnini M, Aleta A, Tizzoni Mand Moreno. 2021. “Impact of data accuracy on the evaluation of COVID-19 mitigation policies”, en Data & Policy, 3: e28. doi:10.1017/dap.2021.25)

Una vez aclarado dónde se incuba el huevo de la serpiente, observemos las fases elementales que se desarrollan en el proceso LP y en bastantes otros:

Fraccionar las entidades

Primer paso: el proceso LP es complejo ergo la BF conspiradora tiene que ofrecer un panorama en 360º pero fraccionando sus componentes pues pretende hacernos creer que el vulgo es incapaz de asimilar la perspectiva global. Entonces, la BM se encarga de distorsionar la geografía para que casos demográficamente mínimos parezcan casos extrapolables, extraordinarios y cuasi letales -en efecto, son casos literalmente extra-ordinarios pero la BM los muta en referencias mundiales.

Así, pues, el diablo está en los detalles y las particularidades son un buen punto de partida al que se abandona una vez haya colaborado en la estrategia mediática. De ahí que la BM sea alérgica a publicar porcentajes de manera que, a la postre, no pueden ser comparadas ni contrastadas con, por ejemplo, las cifras de población de cada país. Dícese hoy que Rumanía tiene el triple de contagios, muertes, etc. que España, pero ¿cuál es la población de Rumanía? Naturalmente, esta operación busca minimizar los daños, cansino leit-motiv de toda fontanería palaciega.

Escoger un chivo expiatorio

Si la campaña de LP tiene algún problema empresarial, es tradición corporativa recurrir al espantajo de un chivo expiatorio. Entonces, para anestesiar la irritación popular, la LP puede dirigir su atención al caso OX. En aquel reciente genocidio clasista, la familia Sackler, propietaria de Purdue Pharma y del OxyContin, fue condenada a pagar una multa calculada entre 12.000 y 8.300 m. US$ -como sucede en tantas quiebras fraudulentas, los Sackler se declaran en bancarrota y el Estado USA se hace cargo de los dispendios. ¿Por qué Sackler-Purdue y no otras BF igualmente culpables y, además, más grandes? Por eso mismo, porque no era la más poderosa –recordemos su escasa cuota de mercado. El orgasmo en el que vive BF la tiene tan drogada que todavía no asume que habrá problemas mediáticos pero estoy seguro de que alguna empresita acabará siendo purificada en la hoguera. Hasta es probable que se avergüence de su “error” y hasta es posible que se ofrezca voluntariamente (¿) en sacrificio para salvar la LP –léase, la BF.

Muchos daños y sólo un beneficio

Si algo en esta campaña mediática me irrita especialmente es el daño colateral (collateral damage) que inflige al sentido común. En una operación absolutamente torticera e insultante, la BM llega en su zafio descaro a crear la imagen del negacionista. Para inventarla, ha utilizado las identificaciones más canallas, desde igualarla con los negacionistas del Holocausto hasta volcar en el mismo saco a una patulea de irracionalistas, resentidos, esotéricos de toda laya, terraplanistas, marginales “anti-sistema” y quién sabe si hasta veganos. No cabe más suciedad mediática. Mientras que, apoyándose en datos estudiados críticamente, los negacionistas políticos –y parte de los científicos- se manifiestan por miles en las calles, nos sobrarían dedos para contar a los terraplanistas. Volvemos al escamoteo de los porcentajes.

‘No escupir’. ¿Profilaxis básica y/o control social?

El filón de esta pandemia de credulidad y de obediencia se renueva comercialmente con el incesante invento de accesorios vendidos como remedios indispensables. Sin tino ni camino, ya hormiguean las vacunas en forma de pastillas y luego vendrán en jarabes, lociones, infusiones, supositorios y hasta en caramelos. Al mismo tiempo, se solidifica un dislate característico del antropocentrismo: las nuevas enfermedades son producto exclusivo de los animales (zoonosis) olvidando así que, siendo esto parcialmente cierto, también existe otra vía de contagio, la causada por el Homo sapiens (antroponosis)

La exigencia de una mejor dotada sanidad pública, además de obvia, es un lema en el que se debe insistir pero de resultados revolucionarios –léase, imposibles. En el fondo, aletea una cuestión: si estuviera todo privatizado, ¿funcionaría mejor? No, esta pandemia público-privada donde lo público paga y lo privado cobra, demuestra que el saqueo de lo Común está férreamente enclavado en el sistema. De hecho, ni siquiera el pecado (mortal) del aborto escapa a la furia privatizadora puesto que se derrocha dinero para clínicas privadas –léase que, esas potentadas que nunca fueron a abortar a Londres porque abortaban en su país, verán abaratados sus trances.

Ante tanta calamidad inducida son escasos los beneficios. Pero, entre los logros intelectuales estará –si llega- un mayor sentido crítico frente a la Ciencia en general y frente a la epidemia de “expertos” en particular. Internet ha propiciado la publicación de miles de investigaciones deplorables tanto en su concepción como en su desarrollo con dinero público (improbable.com las denuncia y otorga a las más disparatas el Premio Ig-Noble). En Epidemiología, deberíamos recordar que uno de sus más prestigiosos científicos, John Ioannides, publicó en 2005 un cuidado ensayo semi estadístico con un título muy explícito (“Why most published research findings are false”, en PLoS Med 2005; disponible en internet), demostrando que la prisa, la corrupción académica y metodológica y no digamos la insana cópula BF-BM, estaba hundiendo el rigor científico.

NB. La proliferación de las siglas BF y BM hace difícil la lectura. Lo lamento pero refleja el hecho de que BF y BM son primas “univitelinas”. Por ende, no es grave fusionarlas y confundirlas.

Nònimo Lustre http://loquesomos.org/manual-del-golpe-de-estado-farmaceutico/

Las semillas de Estados Unidos van camino de Siria y las de Siria marchan hacia Estados Unidos

Después de diez años de guerra, Estados Unidos ha fracasado en su intento de derrocar al gobierno sirio y desde entonces su única aspiración es la desestabilización, uno de cuyos instrumentos es el saqueo. Es conocido el robo del petróleo, pero no lo es tanto el de las semillas, es decir, provocar al hambre cambiando la agricultura autóctona.

A través de la Usaid y las ONG, los imperialistas se están llevando las semillas de Siria y las quieren sustituir por semillas contaminadas procedentes de Estados Unidos. El plan ya está en marcha en la región de Hassakah, que el ejército de Estados Unidos controla a través de su sicarios kurdos, y lo justifican con el pretexto de una “ayuda humanitaria” para paliar el hambre.

El gobierno sirio ha denunciado a la ONU el robo de los silos de trigo y del petróleo por los ocupantes estadounidenses, que pretenden destruir los cultivos con unas semillas que contienen nematodos. Las semillas importadas pueden destruir las cosechas y se pueden expandir de un campo a otro.

A través de la agricultura, Estados Unidos manipula la alimentación de las poblaciones de Oriente Medio para hacerlas dependientes de las importaciones de trigo estadounidense. Ya lo hicieron en Egipto tras los acuerdos de Camp David y en 2007 Paul Bremer, enviado especial de Estados Unidos a Irak, aconsejó a los agricultores que no plantaran sus propias semillas porque el gobierno de Washington les proporcionaría semillas de mucha mejor calidad.

El 10 de noviembre la Usaid anunció públicamente: “Un socio de Usaid en el noreste de Siria sigue distribuyendo harina de trigo a las panaderías locales para proporcionar pan a las familias desplazadas, los refugiados y las comunidades que acogen a personas vulnerables. Después de una temporada de lluvias extremadamente escasas, esta ayuda es aún más crítica para mejorar la seguridad alimentaria”.

La embajada estadounidense también anunció la entrega de semillas de trigo: “Las semillas de trigo ya están cargadas y de camino al noreste de Siria. La Usaid está ofreciendo casi 3.000 toneladas de semillas de trigo de alta calidad a los agricultores del noreste de Siria al comienzo de la temporada de siembra del trigo. El trigo se considera la columna vertebral del sector agrario de Siria. Estas semillas permitirán a cientos de agricultores producir cerca de 32.000 toneladas de trigo el próximo año, garantizando que los sirios dispongan de harina, pan y otros productos de trigo para alimentar a sus familias y evitar nuevas crisis económicas” (1).

El 18 de noviembre, la corresponsal de Al-Mayadin en Damasco, Dima Nassif, añadió que la oferta de semillas de trigo de la Usaid forma parte de la guerra de Estados Unidos, que estaba tratando de matar de hambre a la población siria.

El 23 de noviembre la agencia oficial de noticias siria, Sana, confirmó de que las pruebas realizadas por los laboratorios del Ministerio de Agricultura habían demostrado que las semillas entregadas por la Usaid a los agricultores sirios estaban contaminadas por un nematodo perjudicial para las cosechas (2).

Las semillas parecían tener un origen turco porque los sacos llevaban un sello de la ciudad turca de Adana. Pero son de origen estadounidense y también llevan la inscripción “Regalo del pueblo estadounidense”.

Tres días después el prefecto de la región de Hassakah, el general Ghassan Al-Jalil, declaró a la cadena de televisión siria Al-Ajbariya que las semillas no eran de origen turco sino estadounidense: “Las semillas habían entrado en la región de Hassakah a través de la frontera turca. Recibimos y analizamos inmediatamente muestras de este envío. Los resultados mostraron una contaminación de alrededor del 0,3 por ciento con un parásito de la familia de los nematodos, una enfermedad que mata el suelo después de una o dos cosechas. Por lo tanto, estas semillas no deben ser sembradas por tres razones: 1) por la asociación frecuente con otro parásito causante de la podredumbre de la espiga; 2) por la reducción de la germinación en más del 80 por ciento; 3) por la presencia de más del 3 por ciento de semillas en mal estado” (3).

Pero si las semilas de Estados Unidos van camino de Siria, las de Siria marchan hacia Estados Unidos.

El banco de semillas del centro Icarda, en Alepo, fue robado y trasladado de contrabando al archipiélago ártico de Svalbard en Noruega, mientras que su centro de investigación se trasladó a Líbano y Marruecos, después de que el edificio fuera atacado por mercenarios a sueldo del ejército estadounidense.

En 2018 la Yale School of The Environment publicó un estudio de Mark Schapiro titulado “Cómo las semillas de una Siria devastada por la guerra podrían ayudar a salvar el trigo americano” (4). Es un análisis en el que los vínculos de la ciencia con el imperialismo aparecen a las claras. Después de apoyar la agresión y la ocupación militar de Siria, el autor asegura que las semillas robadas a Siria serían un buen remedio para combatir las enfermedades de los cultivos de Estados Unidos.

Las semillas sirias “podrían llegar pronto en los alimentos consumidos por los estadounidenses”, escribe Shapiro.

Estados Unidos introduce en Siria sus propias semillas para atacar un pilar estratégico de la independencia y la estabilidad de Siria. El parlamentario Jaled Abboud ha recordado que desde los años sesenta Siria ha tomado el control de la producción de trigo, subvencionando a los agricultores, invirtiendo en regadíos, construyendo instalaciones de almacenamiento, garantizando la compra de las cosechas, etc. para lograr la autosuficiencia en trigo, con la idea estratégica de garantizar la alimentación de la población, la independencia y la estabilidad social y política del país.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=FHqvAZr3jso
(2) http://www.sana.sy/fr/?p=245672
(3) https://www.youtube.com/watch?v=ppzK0y1LreA
(4) https://e360.yale.edu/features/how-seeds-from-war-torn-syria-could-help-save-american-wheat

Guerra de Yemen: los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano

En la actualidad es imposible hablar de la estrategia de Emiratos Árabes Unidos en Yemen sin tener en cuenta la estrategia de Rusia, especialmente en lo que respecta a las islas y salidas marítimas de la costa yemení y su competencia por el poder con Arabia Saudí.

Los Emiratos Árabes Unidos consideran que la Guerra de Yemen es crucial para su existencia como como Estado. Sólo para mitigar el impacto de sus intervenciones bélicas, en 2019 anunció la retirada de sus fuerzas. En realidad, siguen presentes en Yemen.

Sin embargo, como su margen de maniobra es más estrecho que el de Arabia saudí, han recurrido a reforzar sus relaciones con Irán, de ahí el proyecto emiratí de un corredor comercial terrestre hacia Turquía y Europa, a través del territorio iraní. También reforzaron sus relaciones con Rusia. A continuación, se acercaron a Siria, ya que el jefe de la diplomacia emiratí acudió a Damasco el 9 de noviembre para ser recibido por el presidente sirio.

Esto dio lugar a todo tipo de especulaciones chuscas por parte de algunos medios de comunicación y redes sociales sobre su supuesto abandono de los principios básicos de la política siria. Han olvidado, entre otras cosas, que el enemigo sólo se acerca si no ha conseguido derrotarte o si se ha visto obligado a hacerlo.

En 2019 Emiratos Árabes Unidos ofreció a Rusia establecer una base militar en Adén o en la isla de Socotra, que están bajo control emiratí desde 2017 y 2018, respectivamente, pero Rusia se negó, no porque Moscú no quiera una base militar en Adén, sino porque no pudo llegar a un acuerdo con un gobierno yemení estable.

En cambio, Moscú tenía un acuerdo secreto con Omar Al-Bashir para establecer una base militar rusa en Puerto Sudán, en el Mar Rojo. Fue la razón por la que Estados Unidos derrocó al presidente sudanés, y los Emiratos ayudaron a provocar su caída para conservar una posible influencia sobre Moscú.

Al mismo tiempo, Irán restableció las relaciones entre Ansarollah, el brazo político de la resistencia armada yemení, y Rusia, que se habían roto dos años antes tras el asesinato del expresidente yemení Ali Abdullah Saleh el 4 de diciembre de 2017, cuando Moscú intentaba mediar entre él y los huthíes.

La estrategia actual de Emiratos Árabes Unidos se basa en dos elementos: satisfacer a Irán y satisfacer a Rusia. De ahí los recientes acontecimientos con, por un lado, su acercamiento a Siria, denominador común de Teherán y Moscú; por otro, su retirada de la costa occidental de Yemen en respuesta a las exigencias de Ansarollah.

La retirada sólo puede concebirse en el marco de una política de apaciguamiento hacia los huthíes, dado que la costa occidental yemení es el principal pilar de toda la estrategia de Abu Dhabi en los puertos del Mar Rojo.

Lo que ha ocurrido en Hodeida y en gran parte de la costa occidental yemení no es más que una rendición, sobre todo desde que las fuerzas de Tareq Saleh, apoyadas por Emiratos Árabes Unidos y atrincheradas en Chabwa, anunciaron hace dos días que no participarán en las batallas decisivas de Mareb.

Chabwa es una provincia rica en recursos petrolíferos y de gas controlados por empresas estadounidenses y francesas. Será el próximo escenario de esta guerra contra Yemen, con la esperanza de obtener beneficios que compensen sus pérdidas tras la esperada derrota en Mareb.

Todo lo anterior sugiere que en un futuro próximo veremos concesiones y retrocesos en varios frentes. Los emiratíes no tienen más remedio que retroceder.

La coalición creada en 2015 por el príncipe saudí Mohamed Ben Salman para imponer sus marionetas en Yemen ha fracasado. Los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies