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Corea del Sur rastreará a los apestados con técnicas de ‘inteligencia artificial’

El mes que viene Corea del Sur pondrá en marcha un proyecto piloto para utilizar la “inteligencia artificial”, el reconocimiento facial y miles de cámaras de vídeovigilancia para rastrear a los apestados, es decir, a aquellos que han dado positivo en una prueba coronavirus y a sus contactos.

El proyecto está financiado con fondos públicos y se pondrá en marcha en Bucheon, una de las ciudades más densas del país a las afueras de Seúl.

El sistema utiliza algoritmos de “inteligencia artificial” y técnicas de reconocimiento facial para analizar las imágenes recogidas por más de 10.820 cámaras de vídeovigilancia y rastrear los movimientos de un apestado, cualquier persona con la que haya estado en contacto cercano con ella y si lleva mascarilla.

Corea del Sur ya cuenta con un sistema de rastreo de alta tecnología que obtiene datos de tarjetas de crédito, datos de localización de teléfonos móviles e imágenes de circuito cerrado de televisión, entre otras informaciones personales.

Con menos recursos se impone un control más estrecho. En su solicitud de financiación pública para el proyecto piloto de finales de 2020, el alcalde de Bucheon, Jang Deog-cheon, argumentó que este sistema facilita la vigilancia, el seguimiento y el control social.

La normativa establece que los pacientes deben dar su consentimiento para que se utilice el rastreo por reconocimiento facial, pero incluso si no dan su consentimiento, el sistema puede rastrearlos utilizando la forma de su cuerpo y su ropa, dijo el funcionario.

Las técnicas policiales llegan a los hospitales. En Tailandia, el hospital Siriraj Piyamaharajkarun ha instalado un sistema de reconocimiento facial sin contacto de la empresa NEC Thailand para su proceso de registro. El sistema cubre los mostradores de llegada de pacientes al hospital y otros puntos de contacto para facilitar un registro más rápido y preciso.

Gracias a la pandemia, la vigilancia masiva mediante el reconocimiento facial se está extendiendo. El gobierno de Seúl ha firmado nuevos contratos para ampliar la vigilancia a otros terrenos, más allá de la sanidad, como las guarderías.

Como ya hemos informado en otras entradas, Singapur está probando robots que patrullan las calles y reprenden a los residentes que infringen las medidas sanitarias y tienen un “comportamiento social indeseable”.

Esta herramienta se suma a otras técnicas de vigilancia. Las grandes capitales cuentan con un gran número de cámaras de vigilancia, papeleras y farolas equipadas con equipos de reconocimiento facial.

En Francia, la ley sobre «responsabilidad penal y seguridad interior» prevé autorizar los drones policiales. Las imágenes captadas por esos artefactos serán analizadas por un programa informático de reconocimiento facial.

—https://www.reuters.com/world/asia-pacific/skorea-test-ai-powered-facial-recognition-track-covid-19-cases-2021-12-13/

Las nuevas pastillas ‘contra del covid’ alteran el ADN, provocan cáncer y defectos de nacimiento

A principios de noviembre la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó un fármaco de la multinacional Merck, el molnupiravir, que “podría acabar con el coronavirus en cuestión de horas”, dice ABC (1), recurriendo a una terminología estúpida.

Como en el caso de las vacunas, fue una aprobación “de emergencia”, es decir, a ciegas, antes de acabar los ensayos clínicos. No obstante, la EMA dejaba el asunto en manos de los estados miembros, que serán quienes asuman las responsabilidades.

Hace dos semanas la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) hizo lo propio para Estados Unidos.

Llevamos, pues, dos años con el mismo mantra: los medios de intoxicación no son otra cosa que propagandistas de las empresas fabricantes y que la EMA y la FDA respalden el medicamento pone a los organismos públicos en la misma ecuación que, por ciento, tampoco tiene nada de científica.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte estudió los efectos de molnupiravir en células aisladas de ratones durante 32 días y descubrió que el fármaco induce mutaciones en el ADN. Esas mutaciones contribuyen al desarrollo del cáncer, y pueden causar defectos de nacimiento, ya sea en un feto en desarrollo o a través de la incorporación a las células precursoras del esperma (2).

El fármaco afecta a las células en proceso de división. Los hombres fabrican constantemente espermatozoides en división que podrían ser portadores de esas mutaciones. En consecuencia, los hombres que quieran ser padres no deberían ingerir el medicamento.

Naturalmente la multinacional Merck dice que sus estudios no encuentran pruebas de que el medicamento cause mutaciones en el ADN.

Originalmente la pócima se desarrolló en la Universidad Emory para el tratamiento de la gripe. A su vez, la Universidad es una empresa comercial con el mismo nombre que vendió la patente a Ridgeback Biotherapeutics, una empresa con sede en Miami que se asoció a Merck para llevarlo al mercado mundial.

Que el monulpiravir es mutagénico y provoca defectos en los recién nacidos se sabe desde que comenzó la pendemia (3), cuando las investigaciones farmacológicas de la gripe se trasladaron al coronavirus.

Una de las empresas que investigó el ingrediente activo del medicamento, Phirmasset, abandonó la carrera.

El 3 de diciembre del año pasado, la revista Nature publicó un artículo sobre el tratamiento con molnupiravir de hurones infectados con “covid” (4) y, como es natural, las conclusiones fueron favorables a la multinacional.​ Las pastillas son “eficaces” contra el “covid”, tanto o más que las vacunas. Pero si no es suficiente con tomar una pastilla a la semana, se puede tomar todos los días, o a cada hora… y así que hasta demoestrar su “eficacia”.

(1) https://www.abc.es/sociedad/abci-molnupiravir-pildora-anti-covid-nsv-202103111252_noticia.html
(2) https://www.nytimes.com/2021/12/13/health/merck-covid-pill-pregnancy-risk.html
(3) https://cen.acs.org/pharmaceuticals/drug-development/emerging-antiviral-takes-aim-COVID-19/98/web/2020/05
(4) https://www.nature.com/articles/s41564-020-00835-2

Las raíces coloniales del enfrentamiento entre Argelia y Marruecos

Las tensiones entre los dos grandes Estados del Magreb, que se han agudizado en las últimas semanas hasta el punto de que algunos observadores temen que el conflicto actual pueda degenerar en una guerra abierta, no son nuevas.

Las fuertes tensiones entre Argelia y Marruecos se remontan al final de la guerra de independencia argelina. La cuestión de las fronteras trazadas por el colonizador, que favorecían a Argelia en detrimento de los demás países de la región, dio lugar a un profundo contencioso entre Rabat y Argel, que iba a dar muchas vueltas, de diversas formas y con un escollo recurrente en el Sáhara Occidental. Es necesario hacer un repaso histórico para entender los datos del deterioro al que asistimos en estos momentos.

Cuando Marruecos se convirtió en protectorado francés en 1912, la administración francesa delimitó los dos territorios argelino y marroquí. Pero la delimitación no es muy precisa y varía de un mapa a otro.

Para Francia, no eran fronteras propiamente dichas, ya que la zona que va de Colomb-Béchar a Tinduf, que corresponde al oeste de Argelia, estaba deshabitada.

La visión de este territorio iba a cambiar fundamentalmente a partir de 1952, cuando Francia descubrió un yacimiento de petróleo y minerales (hierro y manganeso). Estas tierras se integraron entonces en Argelia. Para Francia, se trataba de incluirlos en su territorio a largo plazo, ya que Argelia era francesa mientras que Marruecos sólo era un protectorado destinado a liberarse de la tutela de París.

Pero en cuanto se independizó en 1956, Marruecos reclamó este territorio como parte del Marruecos histórico.

Francia respondió a esta demanda ofreciendo a Rabat un trato: esta franja occidental de Argelia podría ser devuelta a Marruecos a cambio de la creación de una “Organización Común de las Regiones del Sáhara” (OCRS), que se encargaría de explotar los yacimientos minerales del Sáhara argelino, en beneficio conjunto de Marruecos y Francia.

La oferta de París va acompañada de una petición: la de no dar refugio a los insurgentes argelinos. Rabat rechazó esta propuesta y prefirió discutir directamente con los argelinos.

En julio de 1961, Hassan II, que acababa de acceder al trono, recibió en Rabat a Farhat Abbès, presidente del Gobierno Provisional de la República Argelina. Al final de la reunión se firmó un convenio y se creó una comisión argelino-marroquí para resolver la cuestión del Sáhara argelino “en un espíritu de hermandad y unidad magrebí”.

Según el acuerdo, una vez que Argelia se independice, se renegociará el estatus de la zona. Pero cuando Argelia se independizó, y antes de que el acuerdo de Rabat pudiera ser ratificado, una coalición dirigida por Ahmed Ben Bella y apoyada por el Ejército de Liberación Nacional (ALN) expulsó a Farhat Abbas del gobierno. El nuevo equipo en el poder en Argel se negó a entregar a Marruecos un territorio “liberado con la sangre de tantos mártires”.

Hassan II se sintió traicionado por la nueva clase política argelina, y el Istiqlal, el partido marroquí que llevaba la cuestión nacional y se convirtió en su faro, expresó su indignación por la “ingratitud” de los argelinos. El Marruecos histórico al que se referían los actores políticos marroquíes se materializaría en un mapa del “Gran Marruecos” que el Istiqlal había dibujado y publicado en su semanario Al-Alam en marzo de 1963.

Según este mapa, las fronteras del país se definían según las lealtades que se habían hecho a los sultanes de Marruecos a lo largo de los tiempos. El Gran Marruecos incluiría un buen tercio del Sáhara argelino, el Sáhara Occidental colonizado por España (1884-1976), Mauritania y parte de Mali.

Entre el “territorio adquirido por la sangre de los mártires” y el “derecho histórico”, dos concepciones del derecho y de la historia iban a chocar, lo que llevó al estallido de un conflicto armado en septiembre de 1963: la Guerra de las Arenas.

Este conflicto, que tuvo lugar en la región de Tinduf, enfrentó a Marruecos con una Argelia recién independizada, ayudada por Egipto y Cuba. Los combates, cuyo número de víctimas sigue siendo controvertido, terminaron en febrero de 1964, cuando la Organización de la Unidad Africana (OUA, precursora de la Unión Africana) obtuvo un alto el fuego que no modificó la frontera: la zona en disputa siguió siendo argelina.

Pero el contencioso entre ambos Estados se prolongó, alimentado por el irredentismo marroquí en torno a la cuestión del “Gran Marruecos” y la negativa de la Argelia independiente a reconsiderar las fronteras heredadas de la época colonial. La intensidad de esta disputa sólo puede entenderse a la luz de la rivalidad por el liderazgo regional entre ambos países.

El Sáhara Occidental, un escollo

A partir de 1975, el apoyo prestado por Argelia al Frente Polisario, movimiento independentista creado en 1973 y que reivindica el Sáhara Occidental en nombre del derecho de los pueblos a la autodeterminación, alimentará la tensión ya permanente entre Argel y Rabat. De hecho, Marruecos reclama esta antigua colonia española y, por lo tanto, mantiene una lucha duradera contra el Frente Polisario. Para Argelia, que se escuda en el derecho de los pueblos a la autodeterminación, un conflicto de baja intensidad tiene la ventaja de debilitar a Marruecos. Por lo tanto, los dos países se enfrentarían a través del Frente Polisario.

Se suman y superponen dos conflictos: la oposición territorial entre Argelia y Marruecos, por un lado, y el conflicto de descolonización entre saharauis y marroquíes, que no podría haberse prolongado durante casi medio siglo si el contencioso argelino-marroquí no hubiera pesado en su desarrollo.

Al acoger simbólicamente a los refugiados saharauis en Tinduf después de que Marruecos se instalara allí, al poner su diplomacia a disposición del Frente Polisario y al armarlo, Argelia dio otro aspecto a este último conflicto de descolonización en África.

La imbricación de los dos conflictos, primero entre Argelia y Marruecos, y luego entre saharauis y marroquíes, pesa mucho en la actitud de los actores. Cada parte quiere una victoria total sobre la otra, hasta el punto de que cualquier negociación resulta imposible. La impotencia de las Naciones Unidas, encargada de resolver este conflicto saharaui desde 1991, puede leerse sin duda a través de este prisma.

La implicación de Argelia en la cuestión del Sáhara provocó la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Argelia y Marruecos entre 1976 y 1988. Sin embargo, la reanudación de las relaciones no contribuyó a disipar el conflicto.

En 1994, Driss Basri, ministro marroquí del Interior, sugirió que los servicios secretos argelinos podrían haber ordenado el atentado terrorista que tuvo lugar en un hotel de Marrakech, en el que murieron dos españoles. Introdujo los visados y organizó una campaña para expulsar a los argelinos que residían en Marruecos sin permiso de residencia. La respuesta de Argel fue inmediata: el cierre de la frontera terrestre.

Abdelaziz Bouteflika, Presidente de Argelia desde 1999, intentó romper esta espiral de tensiones y rupturas, sin éxito. Se topó con la intransigencia del Estado Mayor del ejército argelino, que gestiona el expediente de las fronteras, la relación con Marruecos y mucho más, dada la implicación del ejército en la vida política argelina.

La disputa tendrá importantes efectos en el comercio y los intercambios culturales entre ambos países.

La cooperación es casi inexistente, a excepción del gasoducto que une Argelia con Europa a través de Marruecos. El litigio bloquea toda interacción horizontal y hace imposible la integración de la región, es decir, la creación de la Unión del Magreb Árabe (UMA), que se firmó en 1989. El conflicto del Sáhara Occidental se ha congelado, la cooperación entre los países es casi inexistente y la UMA es un cascarón vacío.

El eje Washington/Tel Aviv/Rabat

El acuerdo del 22 de diciembre de 2020 entre Marruecos y Estados Unidos, que estipula que Rabat normalice sus relaciones con Israel a cambio de que Washington reconozca la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, ha creado un desequilibrio en el balance de poder entre Argelia y Marruecos.

Para Argel, un Marruecos apoyado por Israel sólo podría ser más poderoso, sobre todo porque el país se ha dado a sí mismo la imagen de socio esencial para los Estados occidentales, especialmente en la lucha contra el yihadismo, o en el control de la inmigración de los países subsaharianos.

Un año después de la declaración de Donald Trump, la administración Biden ha confirmado en cierto modo este reconocimiento, aunque el jefe de la diplomacia estadounidense haya expresado su deseo de respetar el derecho internacional. Los argelinos, que siguen apoyando incondicionalmente al Frente Polisario, saben que es cuestión de tiempo y que, tarde o temprano, Marruecos verá reconocida su soberanía sobre este territorio por la ONU, desafiando un proceso de resolución del conflicto saharaui confiado a la misma organización desde 1991. El elocuente silencio de la Unión Europea sobre esta cuestión refuerza su convicción.

El año 2021 ha estado marcado por las vejaciones y provocaciones que se han ido intensificando hasta el pasado verano. Las tensiones llegaron a ser muy altas el pasado mes de julio, tras revelarse que Marruecos había utilizado el software israelí Pegasus, comercializado por la empresa israelí NSO, para espiar a “funcionarios y ciudadanos argelinos”. La investigación reveló que miles de números de teléfono argelinos fueron objeto de ataques, incluidos algunos pertenecientes a políticos y militares de alto rango.

Las tensiones aumentaron cuando, durante una reunión del Movimiento de Países No Alineados en Nueva York (13-14 de julio), Omar Hilale, embajador de Marruecos ante la ONU, distribuyó una nota en la que afirmaba que “el valiente pueblo de Cabilia merece, más que ningún otro, disfrutar plenamente de su derecho a la autodeterminación”.

Un mes más tarde, fue Yair Lapid, el ministro israelí de Asuntos Exteriores, en una visita a Rabat, quien declaró, en presencia de su homólogo marroquí Nasser Bourita, que estaba “preocupado por el papel desempeñado por Argelia en la región, el acercamiento de Argel a Irán y la campaña dirigida por Argel contra la admisión de Israel como miembro observador de la UA”.

La respuesta argelina

El 24 de agosto Argelia anuncia la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Marruecos. El Consejo de Alta Seguridad de Argelia, presidido por el Jefe de Estado Abdelmajid Tebboune, cerró el espacio aéreo del país a cualquier avión civil o militar registrado en Marruecos.

Obviamente, como la frontera está cerrada desde 1994, el impacto de esta ruptura de relaciones es político. Sin embargo, pone fin al único caso de cooperación entre ambos países: el famoso gasoducto Magreb-Europa (GME).

El gas se utiliza aquí, como en otros lugares, como palanca. El contrato que unía a los dos países para el suministro de gas a Marruecos y para el tránsito se interrumpió el 31 de octubre.

Es difícil creer a Marruecos, que afirma en un comunicado de prensa de la Oficina Nacional de Electricidad y Agua (ONEE) que el impacto de esta decisión en el sistema eléctrico marroquí es “insignificante”, ya que el país ha tomado medidas.

Desde 1996 Marruecos es un país de tránsito para el gas argelino exportado a España y Portugal. Cada año se transportan 10.000 millones de metros cúbicos y Marruecos cobra el peaje del gas y el resto de su consumo con tarifas muy ventajosas.

La respuesta marroquí es una continuación del conflicto, ya que la ONEE afirma que aunque las dos centrales eléctricas que funcionan con gas argelino cerraran, los consumidores marroquíes no lo notarían porque Marruecos tiene varias opciones para compensar la pérdida: alimentarlas con carbón, derivados del petróleo o importar más electricidad.

El Primer Ministro Aziz Akhannouch está negociando con Madrid la devolución del gas argelino desde España. Este último país seguiría siendo abastecido por Argelia a través del oleoducto Medgaz.

Sin embargo, este oleoducto está actualmente al máximo de su capacidad, con 8.000 millones de metros cúbicos que pasan por él cada año. Para compensar la diferencia, sería necesario ampliar el gasoducto o transportar el gas licuado en buques cisterna de GNL. Todos estos medios implican un coste que sólo puede repercutir en el consumidor, sea español o marroquí.

La energía es, por tanto, la última arma que Argelia ha decidido utilizar en su interminable guerra contra Marruecos. Pero también podrían hablar las armas convencionales, ya que ambos países son los mayores compradores de armas en África después de Egipto…

Khadija Mohsen-Finan https://theconversation.com/algerie-maroc-la-rupture-est-consommee-172430

Una unidad militar secreta de Estados Unidos es la responsable de los ataques contra civiles en Siria

Desde 2014 una unidad militar secreta de Estados Unidos, llamada Talon Anvil, es la responsable de un elevado número de muertes de civiles en la Guerra de Siria.

Operativa hasta 2019, la célula de coordinación de los ataques militares secretos de Estados Unidos debía identificar objetivos del Califato Islámico en Siria, como convoyes, coches bomba y centros de mando. Sin embargo, los disparos, efectuados por los pilotos siguiendo instrucciones, causaron muchas muertes entre la población civil: agricultores, niños en la calle y familias que huían de los combates.

Menos de 20 operadores formaban parte de la unidad, pero durante su funcionamiento se dispararon decenas de miles de bombas y misiles contra el Califato Islámico. Durante este período, el índice de víctimas civiles en Siria aumentó de forma espectacular, según Larry Lewis, antiguo asesor del Pentágono y del Departamento de Estado.

“Era mucho más alto de lo que se podía esperar de una unidad americana. El hecho de que [la tasa de muertes] haya aumentado de forma drástica y constante durante un periodo de varios años me sorprendió”, dice Lewis.

Entre los ejemplos de “malos ataques”, es decir, misiones que provocaron víctimas civiles injustificadas, está el bombardeo cerca de la ciudad de Manbij en otoño de 2016. Según un antiguo oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, Talon Anvil vio allí a tres hombres, todos con bolsas de tela, trabajando en un olivar. Aunque no tenían armas y no estaban cerca de ningún combate, Talon Anvil insistió en que esos hombres eran combatientes del Califato Islámico. Todos murieron por un misil.

Otro ejemplo es la operación llevada a cabo en marzo de 2017 en Al-Karama, cuando una bomba alcanzó un supuesto centro de entrenamiento del Califato Islámico. Cuando el humo se disipó, las cámaras de infrarrojos mostraron a mujeres y niños saliendo a trompicones del edificio parcialmente derrumbado.

Oficialmente, Talon Anvil nunca existió: casi todo lo que hacía era altamente clasificado. La mayoría de los ataques fueron ordenados por comandos de rango relativamente bajo de Delta, una unidad de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos dependiente del Mando Conjunto de Operaciones Especiales.

El principal centro de operaciones de la Fuerza Aérea en la región fue informado en repetidas ocasiones sobre los “malos ataques”, pero sus dirigentes parecían reacios a investigar la unidad, según un antiguo oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea.

Los pilotos a veces se negaban a lanzar bombas porque Talon Anvil quería atacar objetivos dudosos en zonas densamente pobladas. Los oficiales superiores de la CIA también advirtieron a otros militares sobre la extraña distribución del fuego.

En unos siete años y medio de operaciones en Siria e Irak, la coalición encabezada por Estados Unidos ha informado de 1.417 muertes de civiles por ataques aéreos. Sin embargo, según las estimaciones de Air Wars, la cifra es mayor: entre 8.159 y 13.192 personas.

—https://www.ibtimes.sg/what-talon-anvil-thousands-civilian-deaths-syria-blamed-us-secret-cell-61758

Rusia veta una resolución del ONU para vincular el cambio climático con la seguridad militar

Ayer Rusia vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución presentado por Níger e Irlanda para víncular el cambio climático con la seguridad mundial, apoyado por la mayoría de los miembros de la ONU.

El texto, que contó con el apoyo de 12 de los 15 miembros del Consejo, pide al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, que “integre los riesgos de seguridad relacionados con el clima como elemento central en las estrategias generales de prevención de conflictos de la ONU”.

India, que no tiene poder de veto, también votó en contra, argumentando que el calentamiento global no es un problema de seguridad internacional sino de desarrollo económico. China se abstuvo.

La resolución también pedía al Secretario General de la ONU que informara en un plazo de dos años “sobre las implicaciones para la seguridad […] de los efectos adversos del cambio climático” en los asuntos tratados por el Consejo, así como recomendaciones sobre cómo se pueden abordar estos riesgos. Los redactores del texto retiraron recientemente la petición de nombrar un enviado específico para promover la aceptación por parte de Moscú.

El cuento de la lechera del cambio climático dice que la inestabilidad en ciertas partes del mundo no tiene su origen en el imperialismo sino en el termómetro. La subida de temperaturas provoca sequías, que a su vez provocan escasez de alimentos y hambrunas que favorecen los levantamientos armados de la población.

La embajadora de Irlanda, Geraldine Byrne Nason, destacó que el proyecto de texto era un pequeño primer paso. “Tenemos que entender mejor este vínculo [entre clima y seguridad] y tenemos que considerarlo internacionalmente”, dijo.

Su homólogo de Níger, Abdou Abarry, denunció tras la votación la miopía de los opositores al texto propuesto. El 9 de diciembre, el presidente de Níger, Mohamed Bazoum, acudió a la ONU para defender la resolución. “Ya es hora de que el Consejo, en el marco de su mandato de prevención, tenga en cuenta los riesgos de seguridad relacionados con el cambio climático como un elemento más de nuestra arquitectura de paz y seguridad”, dijo.

El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, dijo que la resolución era inaceptable. “Para nosotros, la relación directa entre el terrorismo y el cambio climático dista mucho de ser obvia”, dijo, y rechazó una resolución que crea confusión y duplicación con otros foros que se ocupan del calentamiento planetario.

Los enfoques generales y automáticos para tratar las causas del calentamiento distraen al Consejo de Seguridad de abordar estas cuestiones, añadió el embajador ruso.

El proyecto de resolución estaba patrocinado por 113 de los 193 miembros de la Asamblea General de la ONU. Algunos países del sur, como Níger, se han aferrado a las doctrinas del cambio climático en espera de que los países desarrollados, que son los tienen más emisiones de CO2, paguen las ingentes cantidades de dinero que han prometido a los del Tercer Mundo, calificados como “víctimas”.

La Unión Europea se olvida de la OMS cuando se trata del glifosato y los agrotóxicos

Este mes la Unión Europea tiene que decidir si renueva o no la autorización de uso del glifosato, un herbicida que está bajo sospecha desde hace décadas.

Es un tóxico que tiene muchas similitudes con las vacunas porque también está comercializado por multinacionales, como Bayer, capaces de imponer lo que es ciencia y lo que no. Desde luego los que se oponen a las multinacionales son tachados de “conspiranoicos”. Si no tuviéramos multinacionales, no podríamos disfrutar de tóxicos en los campos ni vacunas en las venas.

Lo mismo que las vacunas, los estudios científicos que aporta Bayer para justificar la autorización del glifosato son secretos y, desde luego, son interesados, es decir, que los redactan “expertos” sobornados por la industria para defender una tesis aceptada de antemano. En numerosas ocasiones Bayer ha sobornado a periodistas y científicos para escribir artículos alegando que no es una sustancia peligrosa para la salud (1).

A los lectores les sonará todo esto: las multinacionales y sus científicos a sueldo afirman que la relación causa a efecto entre el herbicida y el cáncer no está demostrada, es decir, que en este caso los “negacionistas” son Bayer y las empresas agroquímicas. Sin embargo, en los juzgados sí se ha demostrado. Hasta julio del año pasado Bayer perdió más 8.000 millones en los juicios que ha habido en Estados Unidos a causa de los daños causados por el glifosato (2).

Los partidarios de la prohibición del glifosato exigen que la Unión Europea adopte su decisión en función de estudios científicos independientes, o sea, que no estén redactados por los sicarios de la industria. Pero es una ingenuidad creer que la Unión Europea toma sus decisiones apoyándose en la ciencia y no en el capital. ¿Lo que convence en Bruselas son los argumentos o el dinero?

Los incautos piden a la Comisaria europea de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, que tenga en cuenta, por ejemplo, el estudio sobre el glifosato del Collegium Ramazzini de Bolonia, que es el más complejo jamás realizado sobre un pesticida.

La respuesta de Kyriakides ha sido que es “prematuro” entrar en esas minucias. Es mejor que los trabajadores del campo se sigan intoxicando con glifosato y que contaminen los alimentos.

En 2015 la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, incluyó el glifosato en el listado de sustancias asociadas al cáncer (3). Sin embargo, eso es como todo lo demás: cada cual se aferra a lo que dice la OMS según le conviene en cada caso. Si se trata de vacunas, la Unión Europea invoca a la OMS, pero si se trata de agrotóxicos la cosa cambia. Si la OMS grita “pandemia” el mundo entero se moviliza, pero si dice que el glifosato produce cáncer, miran hacia otro lado.

Ya saben que la ciencia tiene dos caras, igual que las monedas y los billetes bancarios. Para contrarrestar el informe de la IARC, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó el suyo propio: el glifosato no es cancerígeno.

En realidad el contrainforme había sido redactado por el BfR alemán y Bayern es un monopolio alemán, así que no es necesario ser muy espabilado para saber cómo y por qué se redactan tanto los informes científicos como los seudocientíficos.

Los más conspiranoicos sospechamos incluso que el verdadero autor del contrainforme fue la multinacional Bayer y que los tinglados institucionales de Bruselas no hicieron más que estampar su firma.

Es más, no queremos ni hurgar en este asunto porque seguro que acertamos.

(1) http://loquesomos.org/de-vida-o-muerte-el-cancerigeno-glifosato-y-el-maiz-transgenico/
(2) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/08/04/companias/1596527087_415661.html
(3) https://www.diariocolatino.com/el-glifosato-un-herbicida-polemico-en-todo-el-mundo/

Alemania no admite la calificación de la energía nuclear como ‘verde’

Alemania se opone a calificar la energía nuclear como “verde”, ha dicho la nueva ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, que está de visita en París. Se lo ha dicho a la cara porque es Francia quien pretende ese galardón para sus centrales nucleares.

A diferencia de los franceses, Baerbock, que es de Los Verdes, sabe diferenciar a ese color de los demás.

Macron quiere hacer una lista europea de energías para separar a las “verdes” de las demás. El que no esté en la lista no saldrá en la foto, es decir, no tendrá acceso a la financiación verde y, en consecuencia, perderá la ventaja competitiva con los sectores etiquetados.

El debate es económico y no ecológico, por lo que ganará Macron. La subida de los precios de la energía ha revalorizado los galardones de las centrales nucleares.

La cara oscura de la energía nuclear son los residuos, un asunto peliagudo que está uy lejos de haberse resuelto.

La llegada de Los Verdes al gobierno alemán de coalición ha sido un contratiempo para los franceses y sus centrales. En septiembre el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, pidió a la Unión Europea que reconozca la contribución de la energía nuclear a la lucha contra el cambio climático y la incluyan en una lista de inversiones sostenibles para facilitar su financiación.

Los pronucleares se presentan como los campeones de la lucha contra el cambio climático. “O luchamos contra el cambio climático con un enfoque ideológico y fracasamos, o luchamos contra el cambio climático con un enfoque científico y tenemos éxito. Pero esto significa reconocer el valor añadido de la energía nuclear”, dijo Le Maire en una reunión en Eslovenia.

Francia se abriga con la misma manta ecológica que China. En 2019 un grupo de expertos en “finanzas sostenibles” concluyó que, como no emite CO2, la energía nuclear podría ayudar a mitigar el cambio climático, pero se callaba sobre otro tipo de incidencias ambientales, como los residuos.

En un informe publicado a finales de marzo, el servicio científico de la Comisión Europea (Centro Común de Investigación) concluyó que “ningún análisis aporta pruebas científicas de que la energía nuclear perjudique a la salud humana o al medio ambiente más que otras energías” que se puedan incluir en la lista.

Es otro de esos apasionantes debates científicos, como cuando a uno le preguntan: “niño, ¿le quieres más a tu padre o a tu madre?” El niño no tenía respuesta porque se crió en un orfanato.

Fracasa el intento del gobierno ruso de imponer los pasaportes de vacunas

El Ministerio de Transportes ruso ha decidido retirar de la primera lectura su proyecto de ley sobre pasaportes sanitarios en el transporte y seguir trabajando en él. Como bien señala el presidente de la Duma, Viacheslav V. Volodin, es consecuencia del amplio rechazo popular.

El otro proyecto de ley, relativo al acceso a los comercios y espacios sociales (restaurantes, bares, cines, teatros, etc.) sigue en el orden del día. La lucha continúa, pero la balanza ya ha cambiado.

La introducción por parte del gobierno de dos proyectos de ley de pasaportes sanitarios, uno relativo al acceso al transporte y otro a los espacios colectivos, ha provocado una reacción popular de una magnitud que el gobierno no esperaba. El presidente de la Duma forzó el debate público, tanto enviando los proyectos de ley a las regiones, como pidiendo a la población que se expresara, lo que hicieron criticando ambos proyectos de ley muy claramente.

Putin rompió el silencio para, sin cuestionar el principio de la utilización de los pasaportes sanitarios en la calle, pedir que se elaboren mejor ambos textos, con el fin de encontrar un equilibrio entre la seguridad y los derechos de las personas.

El Ministerio de Transportes ha atendido este pequeño retroceso presidencial, al menos en parte, comprometiéndose a seguir trabajando para mejorar el proyecto de ley:

“Sin esperar a que finalice el procedimiento oficial de preparación para el examen del proyecto en primera lectura, el Ministerio de Transportes mantuvo conversaciones con los diputados del comité competente de la Duma, con expertos, con empresas de transporte y con organizaciones sociales. Al final, se decidió seguir trabajando en el proyecto de ley”.

El Gobierno, se seguirá trabajando en el proyecto de ley sobre los pasaportes sanitarios en el transporte, pero el relativo al acceso al espacio social será examinado por los diputados, según lo previsto, a mediados de diciembre.

Más bien parece una tregua que una victoria, pero algo es algo.

Volodin ha anunciado hoy que los diputados votarán la retirada del proyecto de ley sobre del orden del día y ha recordado que es el resultado de la opinión expresada por los ciudadanos y sus preocupaciones.

Como el rechazo popular va mucho más allá de los pasaportes sanitarios en el transporte, ya que se refiere, en general, al principio de condicionar el acceso a los lugares públicos a la presentación de un pasaporte, sería bueno que el segundo proyecto de ley se retirara también, no sólo del orden del día, sino que se devolviera al gobierno.

De momento eso no se ha logrado.

—https://tass.ru/obschestvo/13181175

Nunca antes

Entre todas las vacunas que he conocido en mi vida (tos ferina, difteria, tétanos, sarampión, rubéola, sarampion, hepatitis, meningitis y tuberculosis): nunca he visto una vacuna que me obligue a usar una mascarilla y mantener mi distancia social incluso cuando estás completamente vacunado.

Nunca he oído hablar de una vacuna que haga que el virus se propague incluso después de la vacunación antes de esto.

Nunca habíamos oído hablar de recompensas, descuentos, incentivos para vacunarse.

No hubo discriminación para aquellos que no lo hicieron.

Si no estabas vacunado, nadie intentó hacerte sentir mala persona.

Nunca he visto una vacuna que amenace la relación entre familiares, compañeros y amigos.

Nunca he visto que una vacuna sea usada para amenazar los medios de vida, trabajo o escuela.

Nunca he visto una vacuna que permita a un niño de 12 años reemplazar el consentimiento de sus padres.

Después de todas las vacunas que he enumerado anteriormente,
Nunca he visto una vacuna como esta, que discrimine, divida y juzgue a una sociedad como es.

Y como el tejido social se aprieta… mientras luchamos entre nosotros.

Electricidad cara
Gas súper caro
Gasolina carísima
etc etc etc etc etc…

¡Es una vacuna poderosa! Hace todas estas cosas mencionadas excepto la inmunización.

Si aún necesitamos una dosis de refuerzo después de estar completamente vacunados y aún así necesitamos obtener una prueba negativa de test después de estar completamente vacunados, y aún necesitamos usar una mascarilla después de estar completamente vacunados, y aún así ser hospitalizados después de haber sido completamente vacunados…

Probablemente llegó el momento de que admitamos que nos han engañado por completo.

Los monopolios eléctricos compiten en la carrera del hidrógeno (un mercado billonario)

La carrera por liderar la industria del hidrógeno en Europa sólo acaba de empezar. Basta con leer los planes estratégicos de las principales compañías del sector para darse cuenta de que es el nuevo milagro energético llamado a acelerar la descarbonización. Iberdrola, Endesa, Naturgy o Repsol prevén más de 15.000 millones de inversión en proyectos relacionados con este nuevo combustible y aspiran además a captar parte de los 1.500 millones de fondos públicos que el Gobierno quiere destinar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Abundante, almacenable, transportable y bendecido por Europa, promete un mercado billonario, aunque, también despierta recelos entre los ecologistas, que no lo ven renovable 100%.

Hace sólo unos días, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico anunció que lanzará en breve a audiencia e información pública dos programas de ayudas para el impulso del hidrógeno renovable, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), diseñado por el Gobierno para la movilización de los fondos europeos ‘Next Generation. La secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, en su intervención en la jornada ‘Las oportunidades del Plan de Recuperación en la transición energética’, organizada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en la Feria Internacional de Energía y Medio Ambiente Genera 2021, señaló que el hidrógeno renovable es “clave” para la descarbonización de los sectores más difíciles de electrificar y que supone una oportunidad de industrialización de alto valor añadido para España.

Las empresas ya están lanzadas. Todas tienen millonarios planes de inversión en marcha. Repsol, por ejemplo, tiene previsto destinar 2.549 millones de euros hasta 2030 con el que prevé alcanzar los 1,9 GW de capacidad instalada al final del periodo. La opera en Cartagena la mayor planta de hidrógeno de Europa y además recientemente se ha aliado con la empresa pública Talgo para poner en circulación el Vittal One, el primer tren propulsado por hidrógeno renovable. En este negocio es común ver alianzas. Por ejemplo, la de Enagás con Repsol, Acciona, Navantia o Naturgy. 34 proyectos en total por toda España y en los que se han conseguido grandes hitos en los últimos meses. Es el caso del proyecto Power to Green Hydrogen Mallorca, en el que se ha comenzado a construir la planta fotovoltaica de Lloseta, una de las dos que alimentará la primera planta de hidrógeno verde de España, y que Enagás promueve junto a sus socios. En este mismo proyecto, Enagás y Acciona han firmado con Iberostar un acuerdo para abastecer de hidrógeno verde a todos los hoteles que la cadena tiene en Mallorca, convirtiéndose en el primer suministro de hidrógeno verde del sector turístico en España. Petronor y Repsol ya promovieron la creación del Corredor Vasco del Hidrógeno (BH2C), que tiene previsto movilizar 1.431 millones de euros hasta 2026, con el objetivo de crear un hub europeo del hidrógeno verde en hidrógeno de Castilla-La Mancha, que situará al Complejo Industrial de Puertollano.

Naturgy por su parte, analiza hoy proyectos de gases renovables e hidrógeno por valor de 4.000 millones de euros.  Entre los proyectos más destacados en el área del hidrógeno destaca la colaboración con Enagás para impulsar conjuntamente en León la mayor planta de hidrógeno de España, con el objetivo de producir hasta aproximadamente 9.000 toneladas al año de hidrógeno renovable, a partir de una planta fotovoltaica de 400 MW y un electrolizador de hasta 60 MW, para cubrir consumo local, inyección a red gasista y posibilitar una futura exportación hacia el noroeste de Europa. Asimismo, ambas compañías estudian también producir hidrógeno verde a partir de 350 MW de energía eólica en Asturias. Concretamente se produciría desde un parque eólico marino flotante de 250 MW y otro terrestre de 100 MW en Asturias, para consumo de la industria ubicada en esta Comunidad Autónoma.

Otro de los proyectos más representativos en los que ha participado la compañía se ubica en Galicia y se denomina Unidad Mixta de Gas Renovable. Se trata de un proyecto conjunto de Naturgy y el Centro Tecnológico EnergyLab, que cuenta con la colaboración de EDAR Bens, empresa pública supramunicipal que presta el servicio de depuración de aguas residuales en los ayuntamientos de A Coruña, Arteixo, Cambre, Culleredo y Oleiros.

Para impulsar la movilidad sostenible, Naturgy ha presentado un proyecto para la construcción de 38 hidrogeneras a nivel nacional que busca dar servicio de repostaje de hidrogeno al entorno urbano a interurbano y potenciar así la movilidad sostenible en la Península Ibérica. En una segunda fase la infraestructura total a desarrollar llegará a las 120 hidrogeneras. La compañía estima disponer de las 38 hidrogeneras antes de 2025, y calcula una reducción de emisiones de más de 30.000 toneladas de CO2 al año.

Por lo que respecta a Iberdrola, su objetivo global es tener 3 GW en 2030 y para ello tienen en marcha un plan de inversiones de 3.100 millones de euros, y tienen ya una cartera de más de 60 proyectos en 8 países. La compañía presidida por Ignacio Galán ha presentado al Ministerio para la Transición Ecológica 53 proyectos que movilizarán una inversión de 2.500 millones de euros para instalar en los próximos años una potencia de más de 1 GW de electrolizadores. Cuatro de los proyectos se realizarían bajo la alianza alcanzada por Iberdrola y Fertiberia, que prevé el desarrollo de 800 MW de hidrógeno verde en las plantas de Puertollano (Ciudad Real) y Palos de la Frontera (Huelva), hasta 2027. La iniciativa representa una inversión de 1.800 millones de euros y supondría la primera planta de producción de amoniaco para fertilizantes completamente verde. Iberdrola también crearía una red de corredores de hidrógeno verde en Zaragoza, Murcia y la Comunidad Valenciana para el abastecimiento a flotas de transporte pesado por carretera

Tampoco se queda atrás Endesa, que ya ha anunciado inversiones por 2.900 millones para instalar 2.000 MW entre electrolizadores (340 MW) y parques renovables asociados. Los proyectos más ambiciosos que se llevarán a cabo dentro de la península se ubican en las zonas en las que la compañía está cerrando las plantas térmicas: Teruel, Compostilla (León), As Pontes (A Coruña), Litoral (Almería) y Alcudia (Menorca). Los planes de la energética pasan por transformar las plantas que usaban carbón como combustible generador y convertirlas en instalaciones modernas que produzcan hidrógeno y estén alimentadas por energía verde. El proyecto más avanzado es el de As Pontes, que contará con un electrolizador de 100 MW y seis parques eólicos asociados, con una potencia conjunta de 611 MW y cuya construcción conllevaría la creación de unos 1.600 empleos durante los 18 meses de construcción.

Los planes de España son ambiciosos. La propia secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen ha señalado que “con estos nuevos programas España quiere que la cadena de valor del hidrógeno renovable se quede en nuestro país”. Según la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde aprobada por el Gobierno, el objetivo a 2030 es instalar 4 GW de potencia instalada de electrolizadores a través de fuentes de energías renovables, lo que representa un 10% del objetivo marcado por la Comisión Europea para el conjunto de la UE. La inversión necesaria para llevar a cabo este plan asciende a unos 8.900 millones de euros, si se tiene en cuenta también las instalaciones de renovables asociadas a los electrolizadores. El Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico calcula que la Hoja de Ruta posibilitará reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 4,6 millones de toneladas equivalentes de CO2 (CO2eq). Además, se fija un hito intermedio para el año 2024 cuando sería posible contar con una potencia instalada de electrolizadores de entre 300 y 600 MW.

Nuria Díaz https://elnuevolunes.es/portada/ofensiva-energetica-para-liderar-el-hidrogeno/

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