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La Premio Nobel de la Paz ataca la desinformación de los monopolios tecnológicos

Este año la concesión del Premio Nobel de la Paz ha pasado desapercibida porque le ha correspondido a la periodista filipina Maria Ressa, de 58 años, que ha lanzado una furibunda crítica en la ceremonia de entrega del galardón ante la familia real en Oslo.

Ressa dirigió su ataque contra los grandes monopolios tecnológicos (Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft). Dijo que estaban acabando con la información libre y difundiendo una narrativa tóxica sobre la pandemia.

“Su poder casi divino ha permitido que el virus de la mentira nos infecte a todos, poniéndonos en contra de los demás, sacando a relucir nuestros miedos, nuestra ira, nuestro odio y allanando el camino para el ascenso de líderes autoritarios y dictadores”, añadió Ressa.

Tras una carrera en la que ha cubierto la corrupción y las violaciones de los derechos humanos en su país, la periodista criticó el dominio mundial de los grandes monopolios tecnológicos sobre la opinión pública, así como la negación de hechos e informaciones fiables “esenciales en tiempos de pandemia”.

El Tribunal de Apelaciones de Filipinas autorizó a Ressa, que está en libertad condicional, a viajar a Noruega sólo durante cinco días para la ceremonia de entrega del Premio.

El discurso de Ressa es una aportación valiosa en un momento en que la mayoría de los periodistas se han convertido en meros mercenarios que escriben al dictado.

Para muestra sirve un botón: hace unos días Instagram, o sea Facebook, censuraba una cita de Thomas Paine escrita en 1776. “Quien no se atreve a ofender, no puede ser honesto”. Los “verificadores de hechos” dijeron que Paine era un mentiroso y retiraron la frase de internet.

La presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen, expresó su preocupación: “Llevar la información al público puede por sí mismo prevenir la guerra. El papel de la prensa es levantar el velo de la agresión y el abuso de poder, contribuyendo así a la paz”.

El verdadero Anthony Fauci: Bill Gates y la guerra global contra la democracia y la salud pública

“The Real Anthony Fauci: Bill Gates and The Global War on Democracy and Public Health”. El libro escrito por Robert F. Kennedy y editado por Children’s Health Defense (Defensa de la Salud de los Niños) está sumido en una campaña sin precedentes de censura, manipulación y de menosprecio, tanto en los medios audiovisuales como escritos. Habrá que preguntarse: ¿Por qué?

Uno de los ataques furibundos de los medios se recrea acusando al autor de “negacionista de las vacunas”. Falso. El autor deja clara esta cuestión cuando escribe: “En marzo de 2020, las naciones indias y africanas que preveían una grave escasez de vacunas covid para sus poblaciones clamaban por una exención de los derechos de patente que permitiera a los fabricantes de vacunas genéricas poner precios que permitieran el acceso a los pobres. En agosto de 2020, un movimiento mundial para renunciar a las patentes de las vacunas covid-19 había cobrado el impulso de una locomotora desbocada. Entre los proponentes se encontraban gran parte de la comunidad investigadora mundial, importantes ONG con larga experiencia en el desarrollo y el acceso a los medicamentos, y docenas de líderes mundiales y expertos en salud pública, tanto actuales como anteriores, en una carta abierta de mayo de 2020, más de 140 líderes políticos y de la sociedad civil pidieron a los gobiernos y a las empresas que empezaran a poner en común su propiedad intelectual (grupo C-Tap) diciendo: “Ahora no es el momento de dejar esta enorme y moral tarea en manos de las fuerzas del mercado”.

Gates desbarató el grupo C-Tap y lo sustituyó por su propio programa de la OMS, el “Acelerador de la Ley Covid-19”, que se tradujo en la creación de un nuevo programa. que consagraba los derechos de patente de la industria y relegaba los programas de vacunación del mundo a los impulsos caritativos de las empresas farmacéuticas y las naciones donantes occidentales que luchan por su propia cuota de las vacunas. Como resultado previsible de la intervención de Gates, alrededor de 130 de las más pobres de las 190 naciones del mundo, 2.500 millones de personas, no tendrán acceso a las vacunas a partir de febrero de 2021. En la actualidad, los principales funcionarios de salud pública coinciden en que el principal impulsor de la actual escasez artificial de vacunas covid-19 es la defensa de los derechos de propiedad intelectual por parte de Gates para proteger el lucro de sus socios farmacéuticos”.

Robert F. Kennedy no es un revolucionario, no es socialista ni comunista, es un abogado liberal demócrata que lleva años denunciando en los tribunales las empresas petroleras y químicas por los daños causados en la salud de la población debido a sus vertidos contaminantes incontrolados.

El autor, en la totalidad de las 471 páginas de su investigación no rechaza los medicamentos y entre ellos las vacunas. Lo que denuncia desde la primera página hasta la última es la aceptación por parte de los reguladores de salud de pócimas que no han pasado los más mínimos exámenes de seguridad, fiabilidad y efecto curativo, solamente con objeto de lucro de las grandes multinacionales farmacéuticas y sus aliados. Y este es el eje conductor de todo el libro extensamente documentado con 2.124 fuentes de referencia.

Este impresionante documento centrado básicamente en Estados Unidos, tiene como hilo conductor los siguientes ejes:

  1. Las interrelaciones entre la industria farmacéutica, los centros nacionales de salud, las universidades, las fundaciones filantrópicas, los medios de comunicación y el complejo militar.

  2. La demostración de la transferencia del dinero de los contribuyentes a las grandes empresas químico farmacéuticas (3,8 billones de dólares en 2020) y en detrimento de la salud de la población.

  3. La denuncia de los experimentos químico farmacéuticos en niños y adultos sin las garantías suficientes de inocuidad y la vulneración de las normas de consentimiento informado.

  4. La corrupción de los organismos de salud y las agencias responsables de su supervisión y control.

  5. La prohibición de medicamentos de larga trayectoria con efectos curativos cuando ha caducado la exclusividad de la patente, para sustituirlos por nuevos fármacos patentados a precios infinitamente superiores y sin garantías suficientes de su utilidad.

  6. El trasfondo discriminatorio, racial, eugenésico, colonialista e imperialista de la experimentación. Denuncia con pruebas documentadas el “filantrocapitalismo” y el “colonialismo médico” por los experimentos en poblaciones de África, Asia y América Latina, ocultando los resultados adversos de dichos experimentos, incluidas las muertes.

El libro está estructurado en 12 capítulos que nos traen a la memoria auténticas barbaridades cometidas por el afán de lucro de las grandes farmacéuticas, en una visión retrospectiva desde los años 30 del siglo XX hasta actualidad. Se extiende en la explicación de la epidemia de SIDA de los años 80 y realiza ciertas similitudes con la actual pandemia. Termina el último capítulo al cual nombra “Juegos de guerra: Génesis del estado de bioseguridad”.

En la presentación, Kennedy advierte: “He escrito este libro para que los estadounidenses -tanto demócratas como republicanos- puedan entender el pernicioso papel del Dr. Fauci en permitir que las compañías farmacéuticas dominen nuestro gobierno y subviertan nuestra democracia, y para relatar el papel clave que el Dr. Fauci ha desempeñado en el actual golpe de estado contra la democracia”.

Este “golpe de estado” tiene cifras según el autor: “En 2020, los trabajadores perdieron 3,7 billones de dólares mientras que los multimillonarios ganaron 3,9. Unos 493 individuos se convirtieron en nuevos multimillonarios y otros 8 millones de estadounidenses cayeron por debajo del umbral de la pobreza”. “Estados Unidos todavía sufre la brutal y fea historia de la esclavitud, la segregación, el racismo y procedimientos médicos forzados”.

En relación al covid afirma: “Había medicamentos disponibles contra el covid -medicamentos baratos y seguros- que podrían evitar cientos de miles de hospitalizaciones y salvar otras tantas vidas si los hubiéramos utilizado en este país. Pero el Dr. Fauci y sus colaboradores farmacéuticos suprimieron deliberadamente esos tratamientos al servicio de su único objetivo: que Estados Unidos espere la salvación de sus novedosas y multimillonarias vacunas”. En este aspecto hace referencia al estudio de investigación publicado en la revista norteamericana Epidemixs Studis Powered by Universal Health, en referencia al tratamiento realizado por los médicos de la población manchega de Yepes en dos residencias de ancianos a 84 residentes y 64 trabajadores de las mismas que fueron tratados precozmente con antihistamínicos (dexclorfeniramina, cetirizina o loratadina) sin que se registraran fallecimientos por covid (https://studies.epidemixs.org/proyecto/covid-estudio-antihistaminicos-azitromicina/).

En España, los medios de comunicación no se hicieron eco de ello, hasta que salió publicado en la mencionada revista norteamericana en enero de 2021, aún así solamente un par de periódicos provinciales (https://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/antihistaminicos-contra-la-covid-medicos-de-yepes-toledo-dan-con-un-tratamiento-eficaz/#) (https://www.cordobabn.com/articulo/salud/medico-yepes-dice-haber-encontrado-cura-covid/20210126140346074733.html) y uno de Madrid publicaron pequeñas reseñas (https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/pueblos/abci-formula-contra-coronavirus-tres-medicos-toledo-interesa-eeuu-202101301849_noticia.html). No fue noticia de primera página en los diferentes medios, no fuera el caso que las farmacéuticas se enfadaran y dejaran de pagar los anuncios de sus propagandas.

“Inspirado por los ricos incentivos para clasificar a cada paciente como víctima de covid-19, Medicare pagó a los hospitales 39.000 dólares por ventilador cuando se trataba de covid-19 y sólo 13.000 dólares por infecciones respiratorias comunes, los hospitales contribuyeron al engaño”.

Más o menos como en España que en el caso de Catalunya según el Decreto ley 12/2020 de 10 de abril (https://portaljuridic.gencat.cat/eli/es-ct/dl/2020/04/10/12) pagó cada alta hospitalaria con estancia en la UCI 43.400€. En el decreto, la Generalitat justifica la creación del sistema de precios para “parar el impacto negativo” que tiene el coronavirus en el sistema sanitario, así como para “dotar de capacidad de tesorería” a los centros concertados y privados y evitar “un escenario de inviabilidad económica y de pérdida masiva de puestos de trabajo en el sector”. Sin embargo, el decreto no concreta en base a qué criterios se han establecido las tarifas, lo que arroja diferencias con otras comunidades autónomas como Navarra que pagará 24.000 euros por cada paciente que esté 21 días en la UCI. Seguramente tendremos que indagar quién es el Fauci catalán.

El libro de Robert Kennedy realiza un exhaustivo recorrido sobre el SIDA y los trajimanejes de las grandes farmacéuticas que en 2000, sus ingresos mundiales de remedios contra el sida eran de 4.000 millones de dólares; en 2004, se dispararon a 6.600 millones. En 2010 los medicamentos contra el sida superaron la marca de los 9.000 millones de dólares para los gigantes farmacéuticos y superaron los 30.000 millones de dólares en 2020.

“El desarrollador del AZT, Jerome Horwitz, teorizó que la molécula podría inyectarse en las células e interferir con la replicación del tumor. La FDA abandonó el compuesto tóxico de la quimioterapia después de que demostrara ser ineficaz contra el cáncer y que era asombrosamente letal en ratones (2). Los investigadores del gobierno lo consideraron demasiado tóxico incluso para la quimioterapia contra el cáncer de corta duración. Horwitz relató que la “extrema toxicidad del fármaco lo hacía ‘tan inútil’ que no creía que valiera la pena patentarlo”.

“Mientras obstaculizaban activamente los ensayos clínicos de la pentamidina en aerosol y el AL 721, para el SIDA, la camarilla del Dr. Fauci engrasó los patines, permitiendo a Burroughs Wellcome saltarse las pruebas con animales y proceder directamente a los ensayos en humanos. Esta omisión no tenía precedentes en la historia de los medicamentos de quimioterapia, pero de nuevo también fue un presagio de la decisión de permitir que la vacuna covid-19 de Pfizer/BioNTech pasara a las pruebas en humanos sin completar el panel habitual de pruebas de seguridad en modelos animales”. En octubre de 2021, Pfizer anunció que proyectaba unos sorprendentes 26.000 millones de dólares en ingresos de su vacuna covid”.

Respecto a un cúmulo cada vez mayor de enfermedades aparecidas desde la década de los 80 del siglo pasado, Robert Kennedy apunta que “las vacunas sin garantía de inocuidad son un culpable potencial, pero no el único. Otros posibles culpables -o cómplices- que encajan en el criterio aplicable -una epidemia repentina en todos los habitantes a partir de 1989- son el jarabe de maíz, los alimentos procesados, la radiación EMF, el clorpirifos, los ultrasonidos, los pesticidas neonicotinoides y el PFOA”.

Hoy día nadie duda de la toxicidad del ácido perfluorooctaniocio o PFOA, un químico utilizado por Teflón, la marca de sartenes antiahdherentes más famosa del mundo. El PFOA actúa en el cuerpo como disruptor endocrino imitando el efecto de las hormonas, por lo que se le asocia con diferentes tipos de cáncer, problemas de tiroides y esterilidad tanto en animales como en seres humanos, hasta el punto que la Comisión Europea en su Reglamento 2017/1000 modifica el registro, la evaluación, la autorización y la restricción de dicha sustancia, que seguramente por presiones de la multinacional DuPont, estas restricciones no entraron en vigor hasta 2020.

“Tras el colapso del bicho soviético, el terrorismo islámico y la bioseguridad suplantaron al comunismo como la justificación para una continua presencia militar y corporativa de EE.UU. en todo el mundo en desarrollo. El anhelo adquisitivo de la industria farmacéutica por los recursos naturales de África y sus poblaciones, que están repletas y obedientes, con su elevada carga de enfermedades, ayudó a impulsar el aumento de la bioseguridad como punta de lanza del imperialismo corporativo. Bill Gates y el Dr. Fauci ofrecieron la bioseguridad como fundamento de su proyecto de neocolonialismo médico”.

“El racismo es una característica permanente del autoritarismo médico y de la experimentación humana… El Dr. Fauci hizo que el NIAID y sus socios de las empresas farmacéuticas trasladaran sus estudios al extranjero, “para que no se vieran afectados sus estudios más controvertidos y arriesgados “porque pueden hacer cosas que nunca podrían hacer en Estados Unidos”… África es una colonia farmacéutica desde hace más de un siglo. Es el lugar elegido por las empresas que buscan de los gobiernos, poblaciones complacientes, los costes más bajos de inscripción por paciente y una supervisión laxa por parte de los medios de comunicación y los organismos reguladores. Los voluntarios impotentes, a menudo analfabetos y, en caso de necesidad, casi desechables, permiten a los IP de la industria farmacéutica ocultar incluso los efectos secundarios y los errores catastróficos.

Al principio de esta reseña hacía alusión a la censura del libro y la manipulación informativa sobre el mismo. A este respecto recuerda el autor que “Google tiene asociaciones lucrativas con todos los grandes fabricantes de vacunas, incluida una asociación de 715 millones de dólares con GlaxoSmithKline. Verily también posee una empresa que realiza pruebas de infección por covid. Google no fue la única plataforma de medios sociales que prohibió el contenido que contradice la narrativa oficial. Facebook, Pinterest, Instagram, YouTube, MailChimp y prácticamente todas las demás plataformas de las grandes tecnologías comenzaron a borrar la información que demostraba la eficacia de la HCQ, sustituyéndola por propaganda de la industria generada por una de las agencias de salud pública controladas por el Dr. Fauci/Gates: HHS, NIH y OMS”.

En agosto de 2020 por Tim Schwab en la Columbia Journalism Review mostró cómo Gates repartió 250 millones de dólares en subvenciones a medios de comunicación como NPR, la televisión pública (PBS), The Guardian, The Independent, BBC, Al Jazeera, Propublica, The Daily Telegraph, The Atlantic, The Texas Tribune Gannett, Washington Monthly, Le Monde, The Financial Times, The National Journal, Univision Medium, y el New York Times.

Y respecto a la OMS, realiza un recorrido desde su creación “La Fundación Rockefeller aportó casi la mitad del presupuesto de la Organización de la Salud de la Sociedad de Naciones (LNHO) tras su fundación en 1922 y pobló las filas de la LNHO con sus veteranos y favoritos.. La RF impregnó a la Liga de su filosofía, estructura, valores, preceptos e ideologías, todo lo cual heredó su organismo sucesor, la OMS, en su inauguración en 1948”.

Hasta la actualidad ya que “Cuando el presidente Trump retiró a Estados Unidos de la OMS en 2020, continuó con la contribución estadounidense de 1.160 millones de dólares a la GAVI (Alianza para la vacunación, patrocinada por Bill Gates) El efecto acumulado, por tanto, de la retirada fue aumentar el poder de Gates sobre la OMS y sobre la política sanitaria mundial”.

Poder que le permitió elegir a su director. “En 2017, el poder de Gates era tan completo que nombró a dedo a su adjunto, Tedros Adhanom Ghebreyesus, como nuevo director general de la OMS a pesar de las quejas de que Tedros sería el primer director general de la OMS sin título de médico y a pesar de los dudosos antecedentes de Tedros. Los críticos acusan con credibilidad a Tedros de dirigir un grupo terrorista asociado a violaciones extremas de los derechos humanos incluyendo políticas genocidas contra un grupo tribal rival en Etiopía… La principal cualificación de Tedros para el puesto en la OMS era su lealtad a Gates. Tedros anteriormente formó parte de los consejos de administración de dos organizaciones que Gates fundó, financió y controla: GAVI y el Fondo Mundial, donde Tedros era el presidente de confianza de Gates en el consejo”.

Con suficientes pruebas documentales afirma que “la OMS, la GAVI y el Fondo Mundial funcionan efectivamente como comisarios ideológicos”. Y dentro de este comisariado está la pretensión de reducción de la población en la periferia del sistema. “En los años 1993 y 1994, la OMS lanzó campañas de vacunación para la infertilidad en Nicaragua, México, Filipinas, y Kenia en 1995. En cada país, la OMS y los gobiernos locales vacunaron a las mujeres en edad fértil, diciéndoles que el objetivo de las inmunizaciones de la OMS era eliminar el tétanos materno y neonatal. Un estudio posterior de la OMS sobre la política de control de la natalidad, Bryant et al., llega a la conclusión que la OMS habían engañado sistemáticamente a las personas ‘atendidas’ con procedimientos de esterilización sin el pleno consentimiento de las pacientes”.

Finalmente, el libro de Robert F. Kennedy despeja algunas incógnitas poco conocidas de la relación entre el entramado de las grandes farmacéuticas con el complejo militar, en la perspectiva de mantener una hegemonía mundial de carácter dictatorial.

“En 1974, la USAID y la OMS colaboraron en la creación de un ‘Informe Kissinger’ de alto secreto -cuyo mecenas era Nelson Rockefeller redactó el Libro Blanco clasificado, que se convirtió en política oficial de EE.UU. bajo el presidente Gerald Ford en 1975. Ese informe, conocido como el ‘Memorando de Estudio de Seguridad Nacional de EE.UU. 200’, esbozaba los incentivos geopolíticos para reducir el crecimiento de la población en los ‘países menos desarrollados’ a casi cero mediante la ‘reducción de la fertilidad’ para salvaguardar los intereses económicos de los Estados Unidos y otras naciones industrializadas en los recursos minerales importados”.

“Estados Unidos comenzó su primera investigación ofensiva a gran escala sobre armas biológicas durante la Segunda Guerra Mundial en la primavera de 1943 por orden del presidente Franklin Roosevelt, como una colaboración entre el ejército estadounidense y sus socios de la industria farmacéutica. El titán farmacéutico George W. Merck dirigió el programa de armas biológicas ofensivas del Pentágono mientras dirigía su gigante de fabricación de medicamentos… En 1969, el programa de armas biológicas de Estados Unidos había desarrollado armas de “equivalencia nuclear” según David Franz, quien, durante veintitrés años, fue comandante del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos (USAMRIID). La principal limitación, reconoció Franz, era la dificultad de gestionar las armas biológicas para evitar su escape accidental. Irónicamente, Franz desempeñaría más tarde un papel clave en los programas de ganancia de función del Pentágono/Fauci que condujeron a la pandemia de covid-19”.

En este entramado caben situar los “simulacros de pandemias” realizados desde el año 2000 con diversos nombres, entre ellos: Topoff 2000-2007, El Invierno oscuro, La Tormenta Atlántica, El Mercurio Global, Mars 2017, Spars 2017, Clade X 2018, Contagio Carmesí 2019, Event 201 2019. “Una docena de Juegos Germinales organizados por parte de los planificadores militares, médicos y de inteligencia que condujeron a covid-19. Cada uno de estos ejercicios kafkianos se convirtieron en misteriosas predicciones de una era distópica que los planificadores de la pandemia apodaron la “Nueva Normalidad”. El rasgo consistente es la afinidad entre sus diseñadores de simulacros para militarizar la medicina e introducir un gobierno autocrático centralizado”.

Todos ellos con la participación de diversos países “desarrollados”, departamentos de defensa, servicios de inteligencia y personal universitario y médico. “La simulación del Evento 201 anticipaba la manipulación y el control de la opinión pública y silenciar cualquier coloquio sobre los patógenos potenciados artificialmente… La suposición fundamental de todos los participantes fue que la censura y la propaganda son ejercicios legítimos del poder federal. Los participantes discutieron los mecanismos para ‘desinformación’, ‘inundando’ los medios de comunicación con propaganda y la imposición de sanciones y el descrédito de la disidencia… Ahora, la definición de terror es tan amplia”, dice el ex funcionario de la CIA Kevin Shipp, “que cualquier mención a las vacunas covid entra en su ámbito”.

“El director de UNICEF, Anthony Lake, fue asesor de seguridad nacional del presidente Bill Clinton y su candidato a director de la CIA, hasta que las acusaciones de corrupción desbarataron su nombramiento. En enero de 2020, UNICEF aplaudió la aprobación por parte de la legislatura de las Maldivas de un proyecto de ley que convierte en delito el hecho de que los padres rechacen cualquier vacuna recomendada por el gobierno para sus hijos. El entusiasmo desenfadado de UNICEF deja claro que la organización considera la innovación de Maldivas como un programa piloto para la humanidad”.

Y unas preguntas realizadas por Vera Sharav, superviviente del Holocausto y defensora de la ética médica que define el covid-19 como un proyecto militar. “Esto debería ser una operación médica y no militar”. Es un problema de salud pública. ¿Por qué el ejército y la CIA están tan involucrados? ¿Por qué es todo un secreto? ¿Por qué no podemos conocer los ingredientes de estos productos, que los contribuyentes han financiado? ¿Por qué no podemos ver los contratos con los fabricantes de vacunas? ¿Por qué estamos imponiendo un tratamiento con una tecnología experimental con pruebas mínimas?

Robert F. Kennedy termina su libro diciendo: “Fundé Children’s Health Defense (CHD) mucho antes del covid-19. Nuestro objetivo era poner fin a la epidemia de enfermedades infantiles derivadas de exposiciones tóxicas de todo tipo, incluidas algunas vacunas. CHD busca educar al público y responsabilizar a los malos actores para ayudar a asegurar un futuro saludable para nuestros niños. En el momento en que este libro entra en imprenta, la campaña para forzar la introducción de vacunas covid inseguras en los cuerpos de los niños está alcanzando su punto álgido. Si nuestros hijos van a disfrutar de las bendiciones de la libertad y la salud, debemos acabar con esta pesadilla del covid-19 ya no podemos ‘confiar en los expertos’ ni seguir su versión deformada de la ciencia. Eso es lo que nos ha traído hasta aquí”.

“El problema es la corrupción endémica en el complejo médico-industrial, actualmente apoyado en todo momento por las empresas de medios de comunicación. El golpe de estado de este cártel ya ha desviado miles de millones de los contribuyentes, ya ha aspirado billones de la clase media mundial, y ha creado la excusa para la propaganda masiva, censura y control masivos en todo el mundo. Junto con sus reguladores capturados, este cártel ha iniciado la guerra global contra la libertad y la democracia”.

En síntesis, recomiendo la atenta lectura de este libro.

Ellos lo guisan, nosotros lo comemos

Primero crean una “variante“ sacada como prestímano de una chistera, alehop, luego sobreviene la previsible “ola“ infecciosa correspondiente que recuerdan todos los días -la gente no sabe ya en qué ola está- los medios de desinformación e intoxicación para mantener la tensión dramática que da paso, sin solución de continuidad, a la psicosis y la histeria del ganado, que por eso nos tienen y tratan -se hablaba de “inmunidad de ganado”, de “vacunódromos”-, aparte de cobayas donde ensayar, a cuerpo gentil, sus vacunas experimentales -los “ensayos clínicos” de que hablan, si se les pregunta, adolecen de un hermetismo pavoroso-, después la prueba del algodón “científica“ consistente en un antígeno -que puedes procurarte tú mismo casi en una gasolinera como quien se agencia una cassette de El Fary- que lo mismo da positivo (y tú mismo te podrías autoconfinar) por un vulgar resfriado dizque una gripe estacional, que luego negativo por dos veces como ocurrió con el futbolista del Real Madrid Luka Modric, para finalizar esta rueda diabólica hospitalizando barandas para, acto seguido, lamentar -como quien oye llover- que, por ejemplo, en Madrid, hay riesgo de colapso hospitalario.En resumen, se desemboca en una situación que ha sido creada por ellos mismos con su logística y sus mantras.

Al revés que Juan Palomo, ellos lo guisan, pero nosotros lo comemos, nolens volens.

El gobierno canadiense ha espiado más de 33 millones de móviles durante la pandemia

El gobierno canadiense ha confesado que durante la pandemia ha espiado más de 33 millones de teléfonos móviles con el pretexto de evaluar “la respuesta de la población a las medidas de confinamiento”.

La población total de Canadá es de unos 38 millones de habitantes, lo que significa que por medio de los móviles el gobierno ha estado vigilando a casi toda la población canadiense.

El control de los ciudadanos canadienses se reveló la semana pasada. La Agencia de Salud Pública de Canadá (PHAC) compró a Telus datos sobre la ubicación y los movimientos de los usuarios de teléfonos móviles con el fin de “comprender los posibles vínculos entre los movimientos de la población en Canadá y la propagación del covid-19”, dijo un funcionario de la institución (1).

“Debido a la urgencia de la pandemia”, añadió el portavoz, la PHAC “ha estado recopilando y utilizando datos de movilidad, como los datos de localización de las torres de telefonía, a lo largo de la respuesta al covid-19”.

El espionaje de esos movimientos “ayuda a avanzar en los objetivos de salud pública”, según el funcionario de la PHAC.

La institución afirma que seguirá rastreando la información y los movimientos de la población durante “al menos los próximos cinco años” para controlar “otras enfermedades infecciosas, la prevención de enfermedades crónicas y la salud mental”, según el funcionario.

David Lyon, autor de “Pandemic Surveillance” y antiguo director del Centro de Estudios de Vigilancia de la Universidad de Queen confirma que “la población canadiense descubrirá muchas más iniciativas de vigilancia no autorizadas antes de que termine la pandemia, e incluso después” (2).

“La PHAC utiliza el mismo tipo de lenguaje ‘tranquilizador’ que las agencias de seguridad nacional”, asegura Lyon. “Al no mencionar las posibilidades de reidentificación de los datos que han sido ‘desidentificados’. En principio, por supuesto, los datos de los teléfonos móviles pueden utilizarse para el seguimiento”.

(1) https://nypost.com/2021/12/25/canada-secretly-tracked-33-million-phones-during-lockdown/
(2) https://nationalpost.com/news/canada/canadas-public-health-agency-admits-it-tracked-33-million-mobile-devices-during-lockdown

Un sindicato de médicos se opone a la discriminación de los no vacunados

El Sindicato francés de Médicos Generalistas pide que se siga tratando a las personas no vacunadas y denuncia las medidas que quiere imponer el gobierno de París.

“No al pasaporte de vacunas, especialmente en los centros sanitarios”, dicen los médicos en un comunicado publicado el 22 de diciembre.

Mientras el gobierno desea acelerar la implantación del pasaporte de vacunación, el Sindicato expresa su oposición a las medidas.

“¡No a cualquier discriminación en la atención y el reembolso de las personas no vacunadas! No al pase de vacunas, especialmente en los centros sanitarios”, escribe el Sindicato, quien subraya que “limitar los derechos básicos y la atención a las personas no vacunadas no detendrá la pandemia de covid 19”.

“Sigamos cuidando a los no vacunados y negándonos a discriminarlos”, insiste el Sindicato en su comunicado, que también denuncia la gestión de la sanidad por parte del gobierno, que dice que es responsable del cierre de camas y de la dimisión del personal sanitario: “Los no vacunados no son responsables de ello”, dicen.

“El argumento de que la vacunación es esencial para aliviar al hospital público es peligroso. Las dificultades de acceso a la asistencia no son responsabilidad de los individuos: son los gobiernos los que están degradando los servicios públicos”, concluye el sindicato, para quien “desvincularse de los enfermos y de los que necesitan asistencia equivale a destruir los fundamentos de la seguridad social y del seguro de enfermedad”.

El 17 de diciembre, el Primer Ministro francés, Jean Castex, anunció que el pasaporte sanitario se transformará pronto en un certificado de vacunación. Justificó esta medida por la quinta ola de la pandemia y la llegada de la nueva variante ómicron. El ejecutivo quiere que el Parlamento examine el proyecto de ley lo antes posible para que pueda aplicarse a partir de la primera quincena de enero.

—https://francais.rt.com/france/94093-pass-vaccinal-syndicat-medecine-generale-soppose-discrimination-non-vaccines

La verificación de hechos no existe, lo que se censura son opiniones divergentes

Facebook ha admitido, por fin, su verdadero papel censor: eso que presentan como “verificación de hechos” es una caza de brujas de opiniones divergentes (1).

El periodista John Stossel presentó una demanda judicial para demostrar que la supuesta lucha contra la “desinformación” de los monopolios tecnológicos es una farsa (2). Publicó dos vídeos en los que abordaba el cambio climático. Ninguno de los dos cuestionaba la realidad del cambio climático, sino que cada uno de ellos abordaba otras cuestiones conexas, como la gestión forestal y el uso de la tecnología para adaptarse.

Sin embargo, los sicarios de Facebook, llamados Science Feedback, los calificaron de “falsos” o, como dicen ahora, “faltos de contexto” porque no les gustó el “tono”.

Esto demuestra que en asuntos como el cambio climático no basta con repetir sólo una parte; hay que insistir en todo el repertorio clásico de temas ligados a la cuestión central para no dejar lugar a dudas: es la peor catástrofe de la historia de la humanidad, hay que gastar billones para combatirlo…

Sólo por eso, Facebook prohíbe o margina algunos reportajes, privándoles de lectores. Pero cuando le demandan, Facebook se encoge de hombres y dice “¡No hemos sido nosotros!” Ellos subcontratan la censura a sicarios como Science Feedback, que deben cobrar por cada hereje al que llevan a la hoguera.

Facebook califica a este tipo de mercenarios, estilo Newtral y Maldita, de “verificadores independientes” porque venden la burra muy barata. Al mejor postor.

El New York Post se ha encontrado con el mismo problema varias veces. En febrero del año pasado publicaron un artículo preguntando si el coronavirus se había escapado desde el laboratorio de Wuhan. La información fue calificada de falsa por los censores de Facebook.

Los verificadores, dice el New York Post, se basan en un grupo reducido de “expertos” interesados en rechazar ciertas teorías, incluyendo EcoHealth, que financió el funcionamiento del laboratorio de Wuhan. Por lo tanto, si la fuga del virus fuera cierta, serían responsables de los daños causados y estarían obligados a indemnizar.

Cuando Twitter bloqueó los informes del New York Post asegurando que el ordenador de Hunter Biden era un “equipo pirateado”, no se basó en nada. Sólo era una excusa para que la reputación de la familia presidencial, padre e hijo, permaneciera inmaculada y, con ella, el partido demócrata al que Twitter sirve.

La “verificación de hechos” se ha convertido en un negocio, otro más, propicio para trepas y vendidos de todos los pelajes. Está financiada por magnates oscuros, como George Soros, con la apariencia de ONG y al servicio de los monopolios tecnológicos y, por supuesto, del discurso dominante.

(1) https://thefederalist.com/2021/12/13/facebook-quietly-admits-its-third-party-fact-checks-are-opinions/
(2) https://www.hollywoodreporter.com/business/digital/john-stossel-sues-facebook-1235019248/

50 médicos entran en la lista de multimillonarios de Forbes gracias a la mala salud

Gracias a la pandemia, las enfermedades y las vacunas, un puñado de médicos han pasado a formar parte de la lista Forbes de multimillonarios. Sus fortunas se multiplican gracias a la subida de las empresa farmacéuticas en las bolsas mundiales.

Forbes enumera 50 nuevos multimillonarios en el sector de la salud que aparecieron el año pasado gracias a sus vacunas, especialmente Ugur Sahin, de Biontech, y Stephane Bancel, de Moderna (*).

Ambos eran desconocidos antes de la pandemia y ganaban mucho, pero nada en comparación con lo que ganan ahora. El cabecilla de Biontech, Ugur Sahin, que cofundó la empresa con su esposa, Ozlem Tureci, directora médica de la empresa, tiene ahora una fortuna superior a los 3.300 millones de euros.

Su homólogo de Moderna, Stephane Bancel, tiene un patrimonio parecido, también ligeramente superior a los 3.300 millones de euros.

El meteórico ascenso de Moderna, una empresa en bancarrota hasta este año, ha atraído a otros dos multimillonarios como primeros inversores. Se trata Timothy Springer, profesor de Harvard, y Robert Langer, del Instituto Tecnológico de Massachussets.

Pero no se trata sólo de vacunas sino de los viales necesarios para inyectarlas. De ahí que en el listado de Forbes aparezca por primera vez el italiano Sergio Stevanato, accionista mayoritario de la empresa Stevanato, que fabrica viales de vidrio para los miles de millones de vacunas que planean inyectar a todo el mundo.

Las empresas que desarrollan tratamientos basados en anticuerpos también han encontrado en la pandemia su propia piedra filosofal. Carl Hansen, cabecilla de la empresa canadiense de biotecnología AbCellera, se ha metido 2.400 millones de euros en el zurrón gracias a la salida a bolsa de su empresa.

El respaldado de la FDA ha sido crucial para el chollo de AbCellera porque el 11 de este mes autorizó el tratamiento, desarrollado con el gigante farmacéutico Eli Lilly.

Las empresas que trabajan entre bastidores para ayudar a las grandes empresas farmacéuticas a probar nuevos medicamentos y dispositivos han multiplicado la cotización en bolsa de sus acciones. August Troendle, fundador de Medpace, una empresa de investigación por contrato con sede en Cincinnati, tiene ahora un valor de 1.100 millones de euros. La subida de sus acciones ha sido de casi un 70 por cien desde principios de año.

Los nuevos magnates de la biotecnología proceden de 11 países diferentes, pero la mayoría viven en China, que alberga ahora a unos 30 nuevos multimillonarios del sector sanitario, encabezados por Hu Kun, presidente del fabricante de equipos médicos Contec Medical Systems, que salió a bolsa en Shenzhen en agosto. Las acciones de la empresa han subido casi un 150 por cien desde entonces, gracias al aumento de las ventas en el extranjero de equipamientos médicos, que van desde oxímetros de pulso a máquinas pulmonares.

La mala salud sólo está en el cuerpo humano. En las bolsas engendra grandes fortunas.

(*) https://www.forbes.fr/classements/classement-les-50-medecins-scientifiques-entrepreneurs-devenus-milliardaires-grace-au-covid-19/

Los profesionales europeos de la salud cobraron 7.000 millones de las farmacéuticas en tres años

El que paga manda. Los monopolios farmacéuticos controlan a los organismos públicos de la sanidad y también a los profesionales que se encargan de ella, especialmente a los jefecillos de los hospitales, a las sociedades médicas, a las revistas especializadas, instituciones académicas y a todo lo que tenga relación con la salud.

España va a la cabeza en la institucionalización de los sobornos, que se hace directamente o a través de los grupos de presión. En Europa se gastan millones de euros cada año para controlar el funcionamiento de los organismos sanitarios de la Unión Europea.

Entre 2017 y 2019 los gigantes farmacéuticos pagaron más de 7.000 millones de euros a los profesionales de la salud en 11 países europeos, según un informe publicado en julio por la revista científica Health Policy (*).

“Los vínculos financieros con la industria farmacéutica pueden dar lugar a conflictos de intereses que podrían influir en las decisiones y en la investigación”, denuncian los autores, que acusan a la Unión Europea de no hacer lo suficiente para acabar con estas prácticas mafiosas.

Hay muchos ejemplos; cada vez más. En 2019 los firmantes de un llamamiento a favor de la generalización de las vacunas contra el Virus del Papiloma Humano recibieron 1,6 millones de euros de financiación de los fabricantes de las vacunas.

El informe concluye que España está a la cabeza de la corrupción de los sanitarios y de la falta absoluta de transparencia de los sobornos recibidos. “Los datos sobre pagos en España fueron especialmente difíciles de extraer”, denuncia el informe. En los casos de los laboratorios MSD, Roche, Novo Nordisk y Amgen ni siquiera pudieron obtener los datos de las mordidas destinadas a los profesionales españoles.

Además de promover los sobornos, España los oculta con el inestimable apoyo de la Agencia de Protección de Datos, asegura el informe, porque la salud es algo que no concierne a los enfermos sino a los médicos. Ellos son los beneficiarios y, a través de ellos, los monopolios farmacéuticos. Han dado un giro de 180 grados: aquí los que tienen derecho al secreto profesional son los médicos, no los enfermos.

Quizá alguna de esas organizaciones hispánicas que defienden a los explotados y oprimidos pueda lanzar la pregunta directamente a los propios implicados: ¿por qué en España los profesionales de la salud ocultan los sobornos recbidos de las empresas farmcéuticas?

(*) https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0168851021001135

Corea del Sur: estallan protestas por muertes post-vacuna Covid-19

Una de las naciones más vacunadas del mundo está experimentando uno de los mayores rechazos públicos por las inoculaciones contra el Covid-19, ya que los manifestantes en Corea del Sur exigen responsabilidad por las muertes que atribuyen a las mismas.

Los manifestantes se reunieron en la localidad de Busan el pasado domingo después de que se realizara una manifestación similar en Seúl el día de Navidad. Los manifestantes agraviados mostraron grandes retratos de miembros de la familia fallecidos, como los que se muestran típicamente en los funerales en Corea del Sur, y testificaron sobre cómo sus seres queridos murieron poco después de ser vacunados contra el Covid-19.

Se exhibieron docenas de retratos fúnebres en la manifestación del sábado en el complejo gubernamental en Seúl. Los manifestantes pidieron al gobierno que identifique las causas de las reacciones adversas y admita que las vacunas son las culpables.

Más de 1.000 surcoreanos murieron poco después de recibir inyecciones de Covid-19, pero el gobierno ha confirmado una conexión causal con las vacunas en solo algunos de esos casos. En uno de los casos en los que se reconoció una reacción adversa grave, un asistente de enfermería fue reconocido en agosto como víctima y recibió beneficios del gobierno después de sufrir parálisis tras recibir la inyección Covid-19 de AstraZeneca.

Apenas una semana después de su lanzamiento de las vacunas Covid-19 a fines de febrero y principios de marzo, la Agencia de Prevención y Control de Enfermedades de Corea del Sur dijo que siete personas habían muerto y 24 habían informado reacciones adversas graves después de recibir sus inyecciones de AstraZeneca. Según los informes, el gobierno comenzó una investigación en agosto después de que un adolescente sin problemas de salud subyacentes muriera luego de la inoculación con la vacuna Pfizer-BioNTech Covid-19.

Una asociación llamada Consejo de Familias y Víctimas de la Vacuna Covid-19 ha realizado manifestaciones en varias ciudades de Corea del Sur. Los manifestantes marcharon el domingo desde el Ayuntamiento de Busan hasta la Universidad Nacional de Educación de Busan, informó Yonhap News.

La seguridad de las vacunas puede convertirse en un tema polémico en las elecciones presidenciales de Corea del Sur. El opositor Partido Poder Popular celebró la semana pasada una audiencia pública sobre los efectos secundarios de las vacunas, invitando a las víctimas y a sus familiares a ofrecer sugerencias para las medidas de apoyo que el candidato presidencial Yoon Seok-yeol podría adoptar.

Según los informes, Kim Jong-in, el presidente de campaña del partido, acusó a la administración del presidente Moon Jae-in de ser indiferente ante los daños causados ​​por las vacunas. La administración se ha comprometido a compensar a las víctimas de los efectos secundarios de la vacuna, pero también es el árbitro de si las lesiones y las muertes se atribuyen a los golpes. “Creo que la gente ha llegado a un punto en el que no puede confiar en el gobierno”, dijo Kim.

Corea del Sur tiene algunas de las tasas de inyecciones más altas del mundo para varias vacunas, y las inyecciones de Covid-19 no han sido una excepción. Aproximadamente el 83% de los surcoreanos han sido vacunados contra Covid-19, una de las tasas más altas entre las naciones del G20.

Fuente: KFA Argentina

Un lacayo de las multinacionales farmacéuticas se encarga de regular las vacunas

El zorro se encarga de cuidar a las gallinas. Biden va a renovar el mandato de Robert Califf al frente de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Califf es cardiólogo. Ya fue comisionado de la FDA durante los últimos 11 meses del gobierno de Obama y mantiene vínculos multimillonarios con los grandes monopolios farmacéuticos.

Antes de renovar su mandato, Califf se tuvo que someter a una audiencia ante el Senado. “Una de las principales razones por las que la industria farmacéutica es hoy tan poderosa, es su estrecha relación con la FDA y otros organismos públicos estadounidenses”, dijo Bernie Sanders durante la sesión.

No es la FDA la que dirige a las farmacéuticas, sino al revés. “¿Qué clase de consuelo puede dar al pueblo estadounidense cuando usted mismo ha estado tan estrechamente vinculado a la industria farmacéutica?”, le preguntó Sanders.

Califf es consultor de más de una docena de monopolios farmacéuticos. Los contratos que tiene firmados con ellos suman muchos millones de dòlares, sin contar las inversiones que mantiene en ellas, que suman 8 millones de dólares.

“En un momento en que el pueblo estadounidense paga los precios más altos del mundo por los medicamentos recetados y mientras las empresas farmacéuticas siguen siendo el interés especial más poderoso en Washington, necesitamos una dirección en la FDA que finalmente esté dispuesta a enfrentarse a la codicia y el poder de la industria farmacéutica”, dijo Sanders en un comunicado.

“Las empresas farmacéuticas no sólo han gastado más de 4.500 millones de dólares en grupos de presión y cientos de millones de dólares en contribuciones de campaña durante los últimos 20 años, sino que también han creado una puerta giratoria entre la FDA y la industria”, continuó el senador.

“Sorprendentemente, nueve de los últimos 10 comisionados de la FDA pasaron a trabajar para la industria farmacéutica o a formar parte del consejo de administración de una empresa de medicamentos con receta”, añadió.

“Desafortunadamente, el doctor Califf no es la excepción a esa regla”, lamentó Sanders. Después de dejar la FDA en 2017, cobró honorarios de consultoría de Merck, Biogen y Eli Lilly.

“Es exactamente la estrecha relación que Big Pharma ha explotado para regular a la FDA, en lugar de que la FDA los regule a ellos”, agregó. “La pandemia de covid-19 ha dejado más claro que nunca la elección entre los beneficios farmacéuticos y la salud de nuestra gente. En este momento crítico, el doctor Califf no es el dirigente que los estadounidenses necesitan en la FDA y me opondré a su nombramiento”.

Además de Sanders, al menos otros dos senadores demócratas se opusieron a su nombramiento por sus vínculos con la farmafia. Uno de ellos, Joe Manchin, dijo el mes pasado que el nombramiento “no tiene sentido mientras la epidemia de opioides sigue causando estragos en las familias de todo el país sin fin a la vista”.

La crisis de los opioides ha sdo una masacre con receta médica supervisada por la FDA. Los médicos ya han matado a medio millón de estadounidenses en los últimos años.

—https://www.commondreams.org/news/2021/12/14/citing-multimillion-dollar-big-pharma-ties-sanders-vote-no-bidens-pick-fda-chief

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