mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 311 de 1517)

Israel pide 10.000 millones de dólares a la vaca lechera de la guerra

En medio de la guerra con Palestina Israel ha pedido 10.000 millones de dólares a Estados Unidos en ayuda militar de emergencia, según el medio israelí Times Of Israel.

La ayuda militar la proporciona el Congreso americano en colaboración con la Casa Blanca. Israel no será el único país que se beneficiará de ello. Es parte de un gigantesco paquete que se revelará en las próximas horas e incluirá a Ucrania, Taiwán y el financiamiento del muro que separa a México y Estados Unidos.

La información fue confirmada en las últimas horas por la agencia de noticias Reuters. El gobierno de Biden tiene intención de proporcionar una ayuda de emergencia de 60.000 millones de dólares a Ucrania y 10.000 millones de dólares al Estado de Israel. La Casa Blanca liberará una dotación de 100.000 millones de dólares en total.

Israel no tiene dinero para emprender una guerra por si mismo. Desde las movilizaciones de la primavera, la economía israelí está sumida en una profunda crisis. La moneda local, el shekel, que llevaba una década apreciándose al calor de la llegada masiva de capital extranjero, cae desde 2021.

Los tipos de interés subieron hasta los niveles más altos de 2008. El Banco Central los ha subido ocho veces desde el inicio de la Guerra de Ucrania para tratar de contener la inflación, que en Israel supera el 5 por cien.

Fascistas y sionistas son las dos caras de la misma moneda

Con el paso del tiempo, la propaganda imperialista, y especialmente el cine, ha creado una imagen poderosa de oposición absoluta entre el fascismo y el “judaísmo”. La errónea conclusión es que la Segunda Guerra Mundial fue el “holocausto”, o sea, un intento de exterminar a los “judíos” iniciado por Hitler y los suyos.

A consecuencia de la asociación de imágenes, a algunos les extraña que lo peor de la reacción española, como Isabel Díaz Ayuso, sea prosionista y no oculte su lealtad incondicional hacia Israel.

También les extrañó que Zelensky, un judío, dirigiera un Estado nazi como Ucrania o que el ejército israelí adiestrara a los nazis del Batallón Azov.

Sin embargo, los sionistas siempre siempre tuvieron una larga y sórdida historia de vínculos con los nazis europeos, antes y después de la creación del Estado de Israel en 1948.

En agosto el embajador de Israel en Bucarest, Reuven Azar, se reunió con el dirigente del partido fascista “Alianza por la Unión de los Rumanos”, George Simion, lo que provocó indignación en Israel y dentro de los colectivos judíos repartidos por el mundo.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen, asignó a Azar y al dirigente de los colonos Yossi Dagan para reunirse con el máximo dirigente del partido fascista rumano.

Además de esa reunión, en julio Cohen se reunió con el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, para demostrar los sionistas tenían las mejores relaciones con el gobierno de Giorgia Meloni y los fascistas italianos.

En fin, fascistas y sionistas son las dos caras de la misma moneda (*).

Los primeros grupos sionistas, como Irgun, Betar y Lehi, participaron en los primeros movimientos fascistas italianos de hace un siglo. Lehi intentó aliarse con el Tercer Reich en 1941, mientras Betar e Irgun recibían el apoyo de Mussolini.

Mussolini era un admirador del sionismo, escribe el fundador del Congreso Judío Mundial, Nahum Goldman, en su autobiografía. “Hay que crear un Estado judío. Soy sionista y así se lo dije al doctor Weizmann. Debes tener un país real, no ese ridículo Hogar Nacional que te han ofrecido los británicos. Les ayudaré a crear un Estado judío”, le dijo Mussolini a Goldman en 1934, durante una entrevista entre ambos.

Mussolini también le expresó su admiración por Vladimir Jabotinsky, el fundador de Betar y Irgun, que aparece en la imagen de portada: “Para que el sionismo tenga éxito, es necesario tener un Estado judío con una bandera y un idioma judíos. La persona que comprende esto es su fascista Jabotinsky”, le dijo a Goldman.

La admiración entre los fascistas y los sionistas era mutua. Otros dirigentes sionistas como Itamar Ben-Avi también elogiaron a Mussolini.

Jabotinsky, fundador del sionismo revisionista, estableció la Academia Naval Betar en Italia durante la época de Mussolini. En ella se entrenaron muchos futuros comandantes navales israelíes. Los cadetes no escondían su admiración por Mussolini.

En su libro “Mussolini e il Sionismo”, el historiador italiano Furio Biagini explica que la alianza fascista-sionista se asentaba en el nuevo reparto del mundo: “En su diseño expansionista en toda la región mediterránea, la Italia fascista contrastaba directamente con la presencia británica. La flota británica dominó la región del Mediterráneo desde Gibraltar hasta Chipre y Palestina. Al apoyar al movimiento sionista en su lucha contra el poder del Mandato Británico, Italia quería debilitar el imperio británico en el Mediterráneo Oriental, al tiempo que aumentaba el prestigio italiano a nivel internacional”.

En octubre de 1933 el jefe de la Agencia Judía en Ginebra, Victor Jacobson, escribió al presidente de la Organización Sionista Mundial y más tarde primer presidente de Israel, Chaim Weizmann, que “Mussolini está ansioso por abrir incluso ensanchar las puertas de Palestina a la inmigración judía, particularmente a los refugiados procedentes de Alemania”.

En su libro “Stato e Libertà”, el diplomático italiano Sergio Minerbi escribió: “Mussolini pensó que era imposible reconciliar a judíos y árabes y que tenían que estar políticamente separados, por lo que planteó la idea de la partición de Palestina”.

(*) https://www.middleeastmonitor.com/20200127-the-mussolini-jabotinsky-connection-the-hidden-roots-of-israel-fascist-past/

Israel permite a Egipto entregar ayuda humanitaria a Gaza

Biden viaja a Israel para impartir órdenes, entre ellas las de desbloquear los envíos de ayuda humanitaria a Gaza. A su vez Israel transmite las órdenes a Egipto y las puertas del infierno se han abierto. Ya es posible la entrada de camiones cargados por la frontera de Rafah.

Biden aseguró que Israel había aprobado la entrada de ayuda a Gaza a través de Egipto “lo más rápido posible”. Añadió que Estados Unidos estaba trabajando con sus socios para que “los camiones crucen la frontera lo antes posible”.

“Israel no impedirá la ayuda humanitaria procedente de Egipto mientras se trate de alimentos, agua y medicinas para la población civil en el sur de la Franja de Gaza”, afirma un comunicado de la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. “Cualquier suministro que llegue a Hamás será neutralizado”.

El texto precisa, sin embargo, que Israel no autorizará ninguna ayuda humanitaria desde su suelo al territorio de Gaza sin la liberación de los rehenes retenidos desde el 7 de octubre.

Durante su visita a Tel Aviv, donde se reunió con Netanyahu, Biden estimó que la liberación de los rehenes, cuyo número es estimado por las autoridades israelíes en 199, era la “máxima prioridad”.

Hamás afirma que en la Franja de Gaza hay entre “200 y 250” rehenes y que 22 de los secuestrados murieron en los ataques israelíes.

El asedio se alivia momentáneamente pero los bombardeos indiscriminados continúan.

El sionismo es el imperialismo mismo

Palestina siempre fue una colonia. En su época más reciente perteneció al Imperio Otomano y tras la Primera Guerra Mundial, al británico. Los que ahora son turistas antes eran colonos que pugnaban por expulsar a la población originaria de su hogar, que no son otros que los palestinos.

Las religiones monoteístas consideran que su origen está allí y que se trata, por tanto, de una “tierra sagrada”. Como consecuencia de ello, muchos de los colonos que viajaban para instalarse en Palestina eran fanáticos religiosos de todos los colores, como los cruzados.

En 1854 una de aquellas sectas de furibundos protestantes, “Dickson”, fundó la “Colonia de la Misión Americana” en Haifa, pero se encontraron con la resistencia de los indígenas, o sea, los palestinos, que atacaron su asentamiento en 1858 y mataron a varios de los colonos.

Estados Unidos envió entonces una fragata de vapor con bandera estadounidense, la USS Wabash, a la costa de Palestina para exigir que los otomanos persiguieran a los asesinos.

Dos décadas más tarde, durante la guerra ruso-otomana de 1877, Alemania envió buques de guerra a las costas de Palestina para hacer lo mismo: defender a los colonos protestantes, conocidos como los “Templarios”, en caso de que fueran atacados. Aprovechando el momento, el procónsul alemán obligó a los otomanos a reconocer las colonias templarias, algo que hasta entonces se habían negado a hacer.

Los templarios querían hacer de Palestina un estado cristiano protestante, esperando que fuera asignado a Alemania cuando los otomanos ganaran la guerra a Rusia. No fue así.

Tres décadas más tarde, durante el levantamiento de los Jóvenes Turcos en Constantinopla (Estambul) en 1908, los campesinos palestinos atacaron las colonias alemanas. Los alemanes volvieron a enviar un buque de guerra a Haifa para defender a los colonos en caso de que se produjeran nuevos ataques.

Pero el sionismo y, por consiguiente, el Estado de Israel, ni son una religión ni nacen en Palestina, sino en Europa. Es un movimiento político que usurpa una religión, el judaísmo, y actúa en su nombre. De ahí que la confusión esté tan extendida, y el máximo interesado en ella es el sionismo. El objetivo de los sionistas también es exclusivamente político: la colonización de Palestina.

El colonialismo no es una política propia del colonizado sino del colonizador, y es siempre la misma o muy parecida. Se caracteriza por el dominio de uno sobre otro que, en la época moderna, se asimila al imperialismo, de tal manera que el sionismo no es otra cosa que imperialismo. La dominación sionista sobre Palestina es una consecuencia de la dominación británica sobre Oriente Medio, desarrollada a partir de la Primera Guerra Mundial.

Palestina no es la “tierra prometida” ni el “hogar nacional” del pueblo judío. Es el imperialismo británico el que crea en Palestina una colonia que antes no existía. En 1917 la Declaración Balfour inicia la colonización y expansión sionista de Palestina, materializada a partir de 1948.

En aquel momento aún no había surgido el movimiento descolonizador. Se trataba de otro reparto del mundo como tantos otros. Un grupo de europeos codiciaba el saqueo de los recursos ajenos y para ello mataba a la población y la expulsaba de sus viviendas en masa. La Nakba no fue más que eso: 750.000 palestinos acabaron dispersados por los distintos países de Oriente Medio en campos de refugiados.

Al año siguiente, la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU exigió que Israel permitiera a los refugiados palestinos regresar a sus hogares. Comenzó otra parte de la historia: Israel se burla de las votaciones de la ONU porque sabe que tiene el apoyo incondicional de las grandes potencias imperialistas.

En pleno siglo XXI los imperialistas siguen enviando sus cañoneras más grandes para sostener a Israel, en este caso los portaviones Gerald Ford y Eisenhower, los mayores que tiene la Armada estadounidense en este momento. Por algo será…

Los vecinos de la Unión Europea preparan el desmembramiento de Ucrania

Durante la reciente visita de Zelensky a Rumania, la senadora y presidenta del partido SOS Rumanía, Diana Sosoaça, exigió la devolución de Bucovina del Norte y Besarabia y el respeto de los derechos culturales de la minoría rumana. Para evitar incidentes, el partido anfitrión tuvo que cancelar el discurso del presidente ucraniano en el parlamento rumano.

Los partidos políticos de Europa del este cuestionan cada vez más la legitimidad de las fronteras actuales de Ucrania. Sosoaça sólo dice en voz alta lo que muchos rumanos piensan en su fuero interno. Bucarest espera, como mínimo, un control transfronterizo sobre los territorios de Ucrania que considera rumanos, con respeto formal a los atributos de la soberanía ucraniana sobre ellos. En particular, intentó acercarse al presidente ucraniano en los pasillos del Parlamento rumano, gritando preguntas por un altavoz y exigiendo que el presidente respetara más a las minorías rumanas que viven en Ucrania.

Albania y Kosovo ofrecen un ejemplo similar. Formalmente son dos estados independientes, pero en la práctica Kosovo es casi un duplicado del estado albanés. Bucarest también quiere que las regiones ucranianas de Chernivtsi y Odesa sean una continuación de Rumania en un sentido cultural y militar-estratégico, incluso si permanecen dentro de las fronteras de Ucrania.

La cuestión de la minoría húngara en Transcarpacia frena la adhesión de Ucrania a la OTAN. Budapest reclama autonomía para los húngaros en la región de Transcarpacia ubicada en Ucrania. Pasó a formar parte de Ucrania en 1944 después de estar durante muchos años dentro de las fronteras de Hungría. El gobierno húngaro también se esfuerza por ejercer un control transfronterizo sobre la región, pero su objetivo máximo es devolver Transcarpacia al interior de sus fronteras.

Los húngaros son la minoría más problemática en Kiev. Están consolidados y prácticamente no son susceptibles de ucranización. Para el 95 por cien, el húngaro sigue siendo su lengua materna. La prensa húngara no escatima adjetivos para criticar a los políticos regionales con opiniones antihúngaras.

Hungría ya se está preparando para un hipotético despliegue de fuerzas policiales en Transcarpacia en el caso de que se produzca un colapso del Estado ucraniano.

Polonia reclama la mayor parte de Ucrania: las regiones de Lvov, Ivano-Frankovsk, Ternopol, Rivne y Volhynia. Oficialmente, estas tierras se consideran incluso patrimonio histórico de la “Commonwealth” polaco-lituana.

No se menciona su inclusión en Polonia, pero se enfatiza la importancia de preservar la presencia polaca cultural, religiosa y de otro tipo. Una vez más, analogía con Albania y Kosovo: para Varsovia, las “tierras orientales” son una continuación del Estado polaco; a la frontera polaco-ucraniana se le asigna un papel formal.

Geográficamente, las “tierras orientales” casi llegan a las regiones occidentales de Rusia. Se publican guías históricas sobre las tierras de la “Commonwealth” polaco-lituana, donde las fronteras orientales del Estado se extienden hacia el este. Abandonar esa memoria es imposible para los polacos. Los nazis ucranianos expulsaron a los polacos de esos territorios, dejando huellas indelebles en Polonia.

La propaganda oficial lo interpreta de la siguiente manera: “Kresy” es tierra polaca dentro de la amiga Ucrania. Pero es posible que, en el contexto del actual deterioro de las relaciones entre Kiev y Varsovia, esta última hable en el futuro de los “países del este” en un tono más severo.

Polonia considera estratégicamente más ventajoso no volver a ocupar el “Kresy”, sino influir en Ucrania en las esferas política, religiosa, cultural y económica. Para ello, deben seguir siendo una parte integral de Ucrania, pero estar lo más polonizados posible. Es difícil de lograr debido a la renuencia de Kiev a hacer de Galicia, como modelo de ucrania como tal, un apéndice ideológico de Polonia. La política de Varsovia en este sentido es la búsqueda constante del equilibrio con Kiev. Esto debe resultar en un fortalecimiento de la presencia polaca en la región o en su debilitamiento.

La propia Ucrania ha marcado la pauta de la comunicación con sus vecinos. El Estado ucraniano se basa en un nazismo, que encuentra enemigos por todas partes. En su versión clásica los nazis ucranianos presentan demandas territoriales a todos sus vecinos sin excepción, y como el gobierno de Kiev se estanca en la guerra y se debilita, a los vecinos la boca se les hace agua.

Según los nazis ucranianos, Rusia, Bielorrusia, Moldavia, Transnistria, Polonia, Eslovaquia, Rumania y Hungría deberían ceder terreno a Ucrania. Lo que los nazis quieren especialmente es Polonia (18 distritos del voivodato subcarpático) y Rusia territorios que lleguen hasta el Cáucaso.

Por lo tanto, resulta cuanto menos extraño escuchar quejas de Ucrania hacia sus vecinos, mientras que ella misma considera las reivindicaciones territoriales como una actitud ideológica aceptable hacia esos mismos vecinos.

Necesidades y deseos

Cada época ilumina a los individuos
que responden a su “zeitgeist” o espíritu de los tiempos

No se trata de extraer solo datos, sino de conocerlos a través de la experiencia colectiva y abstraer de estos datos los elementos esenciales que se dan independientemente de las condiciones concretas que han influido en un momento determinado sobre la situación de los mismos (una bonanza económica, una crisis económica, a una situación bélica, etc.) en caso contrario el que tendremos es un estado de ánimo, no un análisis de clases.

Los salarios, no responden ya, como hace dos siglos, a la reproducción simple de la fuerza de trabajo en los países del centro imperialista, responden a esta reproducción mas la cobertura de las “necesidades” creadas que es muy discutible si son favorecedoras de una mejor calidad de vida entendida como la autorrealización personal y colectiva, un incremento de la autonomía y una elevación y desarrollo de las capacidades humanas; o si estas necesidades no son más que las “necesidades” del capitalismo para mantener su proceso de acumulación.

Estamos en una época en que el trabajo, en algunas partes es un privilegio y una maldición, un derecho y una obsesión, un bien escaso y una condena omnipresente que se extiende sobre todo el tiempo de vida. Lo que vuelve escandalosa esta situación es que hoy, técnicamente, “ganarse el pan” estaría al alcance de toda la humanidad sin demasiado “sudor de la frente”, pero el sistema de consumo y exclusión que domina el planeta de una punta a otra determina que unos mueran de hambre y otros pierdan sus vidas corriendo detrás de necesidades creadas por el fascismo publicitario.

Alguien dijo que una construcción muy sencilla junto a otra de igual constituía una vivienda, pero que una construcción muy sencilla junto a un palacio, se convertía en una barraca. Del mismo modo la comparación permanente entre los gustos consumistas de la burguesía y las aspiraciones del proletariado por los mismos gustos, se convierte en una parte importante de las necesidades subjetivas.

Mientras una mayoría de personas en el mundo tenga que trabajar diez o doce horas para asegurar solo su reproducción y supervivencia; y una minoría de personas también trabaja ocho, diez o doce horas para cubrir unas “necesidades” que no tienen nada que ver con la reproducción o la supervivencia, y las obsesiones de la cual no sean las de conseguir más tiempo para organizarse socialmente a fin de acabar con el sistema que los maltrata, sino de conseguir más dinero para acumular más necesidades, será extremadamente difícil modificar las bases del sistema capitalista y habrá que esperar que caiga por sí mismo, puesto que dispone de los medios para asegurar este incremento cuantitativo de las necesidades, sean de uno u otro tipo; de lo que no dispone es de los medios para permitir que los explotados dispongan de veinte horas en el día para dedicarlas a organizarse y acabar con el sistema.

Pero mientras esto se deja de lado, parece que la dedicación principal queda centrada en un ¿Qué somos?

Este qué somos, forma parte de un exhaustivo informe realizado por La Confluencia Movimiento Feminista que tiene por título “Las Leyes trans y el modelo afirmativo en España”. En Cataluña el crecimiento de este fenómeno “trans” es del 7.000 por cien entre 2012 y 2021 y las guías de atención sanitaria prohíben derivar a salud mental como requisito previo al inicio de la terapia hormonal o de las intervenciones quirúrgicas en adultos. Cifra muy superior a la del Reino Unido en que el número de solicitudes de niñas y chicas adolescentes que se habían dirigido a la Clínica Tavistock-Portman a solicitar una “transición de sexo” se disparó un 4.400 por cien en la década de 2010 a 2020, y que ante estas escalofriantes cifras el gobierno inglés tomó la decisión de cerrar esta institución y establecer otros centros en los cuales prevaleciera la cordura y la salud por encima otras consideraciones (1).

Este informe basado en los datos que han querido proporcionar las diferentes comunidades autónomas nos acerca a un panorama extremadamente preocupante, tal como plantean en la introducción del citado documento (pg.5): “Las ideas y las leyes transgeneristas, además, necesitan instalar la idea que existe una “infancia trans” para conseguir sus fines y para lo cual disponen de un enorme apoyo financiero por parte de quienes están obteniendo el mayor beneficio. El aumento de los beneficios de la industria médico-farmacéutica de la identidad de género ha sido ampliamente documentado, aunque cuente con un aparato de propaganda que oculta sus fines espurios con discursos de apariencia progresista que, sin embargo, están basados en valores individualistas y deseos subjetivos inducidos por el mercado”.

Los deseos

Gilles Deleuze, en Anti-Edipo introdujo el concepto de “máquina deseante” al referirse a las personas (es decir, nosotros) que actúan como una enorme máquina de producir deseos, mientras que la máquina social es un sistema económico-político de producción. Establecer un alejamiento de la maquinaria social conviene enormemente al sistema imperante, sistema que ya no produce para el consumo sino que precisa el consumo para poder continuar produciendo. No es el deseo el que se apoya sobre las necesidades, sino al contrario, son las necesidades las que se derivan del deseo. Cómo señala la web de Apple respecto a Steve Jobs que decía: “No vendas un producto para satisfacer una necesidad, véndelo para cumplir deseos” (2).

Estas máquinas deseantes, personificadas y enaltecidas sobre todo en la llamada izquierda woke, exigen que cada uno de sus caprichos individuales sean reconocidos, amparados y legislados por más esperpénticos que resulten. Así, de acuerdo y perfecta simbiosis entre poder y “contrapoder” en amplias zonas del mundo occidental, hemos podido comprobar la aparición de Leyes, Órdenes, Decretos y Reglamentos que dicen ser para “proteger” ciertas personas, las cuales son definidas como vulnerables.

¿Se trata de un contagio? Hasta no hace mucho se consideraba que el factor más importante para determinar si una idea se extenderá a un individuo, era cuántas personas que el individuo conociera ya habían sido expuestas a esta idea. Es decir, cuánta más gente, más posibilidad de contagiarse. Pero en la actualidad, los adolescentes y jóvenes tienden a unirse en Facebook no por la cantidad de amigos que ya están en la red, sino por el número de diferentes grupos sociales a los cuales pueden enlazar. A mayor diversidad de grupos, mayor probabilidad que una persona se una en Facebook. Estos resultados, tienen implicaciones prácticas para el desarrollo de políticas que pretendan difundir comportamientos en la población (3).

En 1895 Gustave Le Bon, el Maquiavelo de la psicología social, escribía en Psychologie des Foules: “El poder de las palabras es tan grande que basta con elegir bien los términos correspondientes para conseguir la aceptación de las cosas más odiosas”. En el mismo libro dedica un apartado al contagio. Lo expone de la forma siguiente: “Cuando se trata de hacer penetrar lentamente ideas y creencias en el espíritu de las masas se recurre principalmente a los tres procedimientos siguientes: afirmación, repetición y contagio… La afirmación pura y simple, desprovista de toda prueba, constituye el medio seguro para hacer penetrar una idea… Cuanto más concisa es la afirmación, cuanto más desprovista de pruebas y demostración, tanta más autoridad posee… Cuando una afirmación ha sido bastante repetida, con unanimidad en la repetición, se constituye aquello que se llama corriente de opinión e interviene el potente mecanismo del contagio… El contagio no exige la simultánea presencia de individuos en un solo punto; puede verificarse a distancia, bajo la influencia de determinados acontecimientos” (4).

Y así aparecen un conjunto de nuevas expresiones, palabras y conceptos que, como he escrito en otras ocasiones es copia íntegra del lenguaje impuesto por el régimen nazi alemán a partir de los años 30 del siglo XX, tal como lo explica Víctor Klemperer en el libro escrito en 1947 (LTI. La lengua del Tercer Reich): “El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de manera mecánica e inconsciente… las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no sufrir ningún efecto, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico” (5).

Una pregunta es necesaria: ¿Cómo han incorporado estas expresiones, palabras y conceptos en todas las esferas de la vida cotidiana empezando por la escuela primaria?

Podría decirse que todo se remonta a Edward Bernays, el sobrino de Sigmund Freud que mediante su libro Propaganda, escrito en 1928, en el cual adaptó la teoría de su tío sobre las motivaciones de los deseos ocultos de las personas, al consumo tanto de cosas materiales como espirituales, tanto a las modas como las elecciones de cargos públicos. Convenció a las corporaciones que si creaban un excedente de deseos dentro de una sociedad, estos deseos no solo serían satisfechos con consumibles, sino que si estos consumibles se vincularan a los sentimientos de las personas, los objetos irrelevantes se convertirían en poderosos símbolos emocionales de adoración.

Empieza este libro con las siguientes palabras: “La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que posee el verdadero poder que rige el destino de nuestro país. Quienes nos gobiernan, modelan nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas, son en gran medida personas de las cuales nunca hemos oído hablar. Esto es el resultado lógico de cómo se organiza nuestra sociedad democrática. Grandes cantidades de seres humanos tienen que cooperar de esta suerte si es que quieren convivir en una sociedad funcional sin sobresaltos…

Y casi al final del libro: “Los deseos humanos son el vapor que hace que la máquina social funcione. Salvo que los entienda, el propagandista no conseguirá controlar el inmenso mecanismo de engranajes más o menos unidos entre sí que es la sociedad moderna”. Añade una recomendación que en la actualidad la vemos plasmada en los contenidos curriculares de nuestras escuelas. “La escuela de magisterio tendría que formar al educador a fin de que este entienda que su trabajo es doble: educar como maestro y educar como propagandista” (6). Y así lo están haciendo, propagando en los cerebros infantiles las trampas de la diversidad y las órdenes emanadas del Foro Económico Mundial.

Dustin Broadbery, en referencia a las apariencias progresistas, la ideología de género busca destruir las calidades matizadas de la identidad existencial adquiridas a lo largo de toda una vida de experiencia práctica aplicada, señala que: “Bajo la rúbrica LGBTQ, ya no se trata de quién eres, de que estás hecho, el contenido de tu carácter, se trata de todo lo que imaginas que eres, pero no eres. Cómo te sientes sin rumbo de un día de inactividad a otro, flotando en el aire como las hojas del otoño” (7).

Y este “flotar en el aire” que alude Broadbery, lo podemos relacionar con la definición de individuo flotante que realiza Marino Pérez Álvarez: “Las redes sociales vienen a suponer la apoteosis del yo, es decir, su ensalzamiento y divinización. Tal pareciera que las tecnologías que están en la base de las plataformas de las redes sociales estuvieran diseñadas para la gloria y la alabanza del yo: su exhibición y búsqueda de seguidores y de aprobaciones. El individuo flotante no es pues el resultado formal de la aglomeración, ni del descenso del nivel de vida (las dificultades del individuo que busca trabajo no producen normalmente la despersonalización, sino que, por el contrario, pueden constituir, dentro de ciertos límites, un campo favorable para imprimir un sentido personal en la vida de este individuo).

Y aquí nacen las modernas heterías, (del griego hetaireia: asociación aristocrática de cariz político) las heterías soteriológicas, que según el diccionario de la RAE las define en la religión vristiana como la doctrina referente a la salvación, y que en el plano sociológico, sería lo siguiente: “Constituirse como una asociación o cofradía de individuos relacionados entre sí que asume la misión de salvar a los individuos a quienes se supone extraviados, a escala precisamente antropológica, de personalidad y de su entorno” (8).

En lenguaje plano y comprensible para todo el mundo la expresión más adecuada sería la de sectas. Sectas laicas por supuesto, llenas de expertos que cumplen las funciones de los curas de antaño disfrazados ya sea tanto de modernos “influencers”, políticos al servicio del capital o académicos con manto científico.

Patricia Calefato profundiza sobre las modas y los contagios sociales de este modo: “La moda tiene que ver explícitamente con la imitación, es decir, con la asunción más o menos consciente de un modelo al cual conformar las opciones estéticas individuales que permiten al individuo sentirse parte de un grupo, habitar en cierto modo un espacio compartido. Las modas se han interpretado a menudo como locuras contagiosas, estados de excitación o autosugestión que conducen a tomar decisiones irracionales, a veces autodestructivas” (9).

La antropóloga boliviana Viviana Carrión reflexiona seriamente sobre estas modas: “Si un niño de cinco años manifiesta que quiere ser un superhéroe, suponemos Superman, su madre, padre, maestra u otro adulto a su cuidado no alentará hasta el ridículo esta fantasía, posiblemente le comprará el disfraz de este personaje, pero si el niño pretende lanzarse por la ventana de un tercer piso para imitar al superhéroe, el adulto le hará entender la realidad explicándole que ningún humano posee estos poderes, que es solo un personaje de ficción y que de intentar saltar por la ventana lo único que conseguiría es darse un golpe tan fuerte que muy probablemente perdería la vida, si la obsesión del niño es muy grande y persiste en la fantasía, seguramente lo llevarán a un psicólogo para que trate el problema. Sería inimaginable que los padres, maestros o profesionales de la salud le digan al niño que algún día podrá ser Superman y le suministren fármacos para que desarrolle musculatura y se asemeje a las características físicas del superhéroe, porque en este caso seguramente los padres perderían la custodia de su hijo y los especialistas su licencia profesional, puesto que además de exponer la integridad del niño haciéndole creer una mentira, se entendería que estas personas no están óptimas en sus facultades mentales.

¿Pero por qué sí lo hacen cuando se trata de la transexualidad?, ¿Por qué alentar a un niño o a una niña o al menos no frenarlos cuando están llevando sus fantasías identitarias hasta el extremo?, ¿Por qué la sociedad, cada vez más, ve estas fantasías como una realidad y las denomina derechos humanos? Hay muchos factores que explican esta problemática, todos enmarcados en una ideología que está arruinando irreversiblemente la vida de niños, niñas y adolescentes por todo el mundo” (10).

Seguramente acierta Diego Fusaro cuando afirma que la rebeldía pseudo anárquica de la izquierda de colores postmarxista no se opone al poder neoliberal, sino que lo apoya y lo santifica ideológicamente: “La domesticación de toda pulsión revolucionaria antisistémica se lleva a cabo mediante la distracción propiciada por los conflictos de la ‘diversidad’… Con los caprichos de consumo ‘Arco Iris’, además de favorecer la distracción de las masas respecto de la cuestión social y la lucha contra el capital, promueve la disolución de la sociedad en un atomismo de “máquinas deseantes”. De este modo, la izquierda se convierte en Lifestyle-Linke, que sitúa la centralidad no en el trabajo y los derechos sociales, sino en los estilos de vida individuales liberalizados. ¿Qué mayor éxito del poder neocapitalista que el obtenido provocando que los explotados homosexuales y los explotados heterosexuales luchen entre sí en lugar de cooperar desde abajo contra el explotador, ya sea homosexual, heterosexual o quimera?” (11).

Este discurso articulado tiene dos pies de barro: los derechos humanos y el victimismo. Pero, ¿cuál es el victimismo que proclaman? No es un victimismo basado en la lucha de clases, en la cual hay ciertamente verdugos/as y víctimas, poseedores/as y desposeídos/as, explotadores/as y explotados/as, sino en una amalgama interclasista en la cual el concepto de víctima se atribuye a una persona no por el lugar que ocupa en el proceso productivo, sino en base a su personalísima definición como prototipo perfecto de máquina deseante.

Niños, niñas, adolescentes, adultos/as, impregnados por el discurso fabricado en los laboratorios financiados por las grandes corporaciones, y difundido desde los centros escolares a partir de la infancia, olvidan posteriormente cualquier relación antagónica relativa a la lucha de clases entre capitalismo y proletariado. Flotando en un espacio etéreo, conciben el antagonismo no como una relación política, económica social y cultural, sino como una relación basada en las percepciones individuales integradas en cualquier secta laica, objetivo de la cual es el enfrentamiento con los individuos ajenos a estos círculos.

Seguramente, estas cuestiones nos tienen que hacer reflexionar sobre la necesidad de educar en una cultura proletaria, desmarcada de las pautas impuestas por el capital. Una educación que no la encontraremos en las redes sociales, ni en las escuelas, tanto públicas como privadas, sino que tendrá que ser fruto de una educación política al margen de los sistemas controlados por el capital. He aquí la importancia de la formación política con contenido de clase, de clase proletaria por supuesto. Y, he aquí la importancia de aunar esfuerzos para intentar coordinar las diferentes escuelas de formación que en teoría aparecen anunciadas en los programas de las organizaciones que se reclaman del comunismo.

Una tarea inmediata, urgente, imprescindible, tiene que ser recuperar el color rojo intenso frente los que lo quieren diluir en colorines, del mismo modo que quieren ahogar el cerebro proletario en un océano de expresiones, palabras y conceptos que hagan olvidar su papel de subordinación a los deseos del capital. Y organizar la resistencia para contribuir a establecer la conexión entre los fines a largo plazo y los planes colectivos que nos acerquen a la superación de la sociedad mercantilizada, del Imperialismo S.A.

(1) https://theobjective.com/espana/politica/2023-02-05/informe-trans-multiplicado-espana/
(2) https://www.applesfera.com/apple-1/12-lecciones-marketing-steve-jobs
(3) https://creatividadinnovacion.wordpress.com/2012/09/24/contagio-social-en-redes/
(4) Gustave LeBon. Psicología de las masas. Ed. Morata. 1986. pgs.93-94
(5) https://archive.org/details/VictorKlemperer.Lti.LaLenguaDelTercerReich
(6) https://ia601808.us.archive.org/35/items/edward-bernays-propaganda/Edward por cien20Bernays por cien20- por cien20Propaganda.pdf
(7) www.thecogent.org
(8) https://www.filosofia.org/filomat/df309.htm
(9) Patrizia Calefato. Modas y contagios sociales https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8837367
(10) https://critica.cl/ciencias-sociales/ideologia-transexual-el-peligro-que-acecha-a-ninos-y-ninas-en-nombre-de-los-derechos-humanos
(11) Diego Fusaro. Lifestyle-Linke: la izquierda de los estilos de vida mercadizados

Las consecuencias económicas de la guerra en Palestina: recesión, hiperinflación y colapso bancario

Para intimidar, Estados Unidos ha trasladado a dos portaviones al Mediterráneo oriental, pero su intervención en la guerra podría ser otro tiro que le salga por la culata, lo mismo que en Ucrania. Algunos de los miembros de la OPEP, los países árabes, y desde luego Irán, podrían imponer un embargo petrolero en su contra, que se extendería también a Europa.

El embargo se sumaría al de Rusia y los precios mundiales del petróleo y el gas licuado se dispararían hasta alcanzar niveles sin precedentes históricos.

Después del cierre de la mayoría de los gasoductos que transportan gas ruso a Europa, el continente dependió del mercado mundial de gas licuado para llenar el vacío. Europa depende de fuentes estadounidenses y de Oriente Medio para sus suministros de gas.

Alemania acaba de firmar un contrato con Oman LNG para el suministro de gas a través del Estrecho de Ormuz. También firmó un acuerdo con la empresa estadounidense Venture Global para el suministro de gas licuado, lo que la convierte en el mayor proveedor de Alemania. Sin embargo, VG ni siquiera ha comenzado a construir la instalación desde la que va a suministrar el gas.

Estados Unidos envió poco más de la mitad de la demanda de gas licuado de Europa durante el año pasado, y Rusia y Oriente Medio suministraron alrededor del 30 por cien. Si se cortaran las dos últimas fuentes o se redujera su suministro, es poco probable que Estados Unidos u otras fuentes pudieran llenar el vacío, ya que el mercado mundial de gas licuado está desabastecido.

La combinación de un corte de gas en Oriente Medio (y en Rusia) podría crear condiciones devastadoras para el mercado europeo del gas. La guerra palestino-israelí puede descarrilar todos los planes de seguridad energética que se aprobaron el año pasado en Europa.

Las economías europeas, y la alemana en particular, ya están hundidas en la recesión. El regreso de una crisis energética asestaría un golpe fatal y sacudiría su sector bancario.

El resurgimiento de las presiones inflacionarias obligaría a los bancos centrales a realizar otra ronda de aumentos de los tipos de interés. Los rendimientos de la deuda soberana se dispararían y el resultado sería un colapso total de los mercados de activos y crédito, similar al de 2020.

Al tiempo que aumentan los tipos de interés para frenar la inflación, los bancos centrales tendrán que comprar activos para respaldar la deuda soberana, el crédito y los mercados de activos. El rescate de los mercados financieros puede alcanzar varios billones de dólares, como en 2020, lo que inyectaría enormes cantidades de dinero, especialmente dólares estadounidenses, en la economía mundial. Naturalmente, eso aumentaría la presión inflacionaria.

La OPEP también podría dejar de utilizar el dólar en el comercio de petróleo por completo. Eso significaría que la demanda de dólares colapsaría repentinamente y los dólares excedentes, utilizados anteriormente para comprar petróleo, regresarían a su origen, creando un aumento sin precedentes de la oferta monetaria.

La perspectiva es de una hiperinflación con una profunda recesión, altos tipos de interés y crisis bancaria. El caos sería apocalíptico.

El 40 por cien de los datos de temperatura son inventados

El número de estaciones que miden las temperaturas de la USHCN, la red de climatología histórica de Estados Unidos, ha cambiado con el tiempo. Algunas son nuevas y las antiguas desaparecen.

Desde finales de la década de los noventa el número de estaciones meteorológicas comenzó a caer en picado. De unas 1.200 entre 1930 y 1996 se redujeron a solo 830 a partir de 2020. Más del 40 por cien de las estaciones que formaban parte de la red USHCN ya no existen.

En una época de “ebullición climática”, cuando necesitaríamos más y mejores estaciones de medición, su número desciende.

Pero lo más sorprendente es que la NOAA, la central encargada de procesar las mediciones para emitir sus informes oficiales, sigue mostrando los datos de temperatura de las estaciones desmanteladas.

Un ejemplo es la estación de Belle Glade, en Florida (*). No existe desde 2005 pero, como en los demás casos, la NOAA ha sustituido los datos reales de temperatura por sus propias “estimaciones”, o sea, que el 40 por cien de los datos son inventados.

La NOAA admite abiertamente la manipulación, pero recurre a un eufemismo para suavizar el truco: es necesario hacerlo así para “mejorar la calidad de los datos”.

Al comparar los datos reales de temperatura desde hace más de un siglo, con los datos “mejorados” por las instituciones seudocientíficas, lo que aparece es que en la primera serie (azul) el mundo se va enfriando, mientras que en la segunda (rojo) el mundo se calienta, como se ve en el cuadro adjunto.

La paradoja es consecuencia de ese empeño por “mejorar” la realidad.

(*) https://twitter.com/_ClimateCraze/status/1713596440411271333

Todas las guerras tienen que terminar… aunque no se sepa el día

Hace veinte años el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley para autorizar el uso de la fuerza militar en el extranjero, llamada AUMF. Era la epoca de la Guerra de Irak y la “guerra contra el terrorismo” que se han convertido en situaciones permanentes.

Por eso quieren reformar la ley y consolidar la presencia de tropas en los cinco continentes. El gobierno de Biden necesita una autorización amplia e ilimitada para llevar la guerra a cualquier país, aunque con el paso del tiempo los pretextos están un poco desacreditados. La Casa Blanca habla de la “lucha” contra Al Qaeda, el Califato Islámico y los “grupos terroristas” del continente africano.

El plan es reducir la nómina de “grupos terroristas”, de los que hay que excluir a los talibanes, que ahora son el gobierno de Afganistán. Los talibanes no son terroristas como Al Qaeda y el Califato Islámico, según el Pentágono. “Tampoco creemos que sea necesario incluir a los talibanes en el AUMF nuevo o actualizado. Estados Unidos no participa actualmente en la lucha contra los talibanes”, dice una declaración presentada al Congreso.

Por arte de magia del Pentágono, los talibanes ya no son terroristas sino que luchan contra el terrorismo. “Los dirigentes talibanes están comprometidos a tomar medidas contra los terroristas que operan en Afganistán -de conformidad con sus compromisos de Doha- y, de hecho, vemos su mayor capacidad en este sentido”, añade la declaración.

El reciente debate en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes se centró, entre otras cosas, en la validez de la ley, calificada desde hace varios años de “autorización para una guerra sin fin”. El diputado Ken Buck, que dirige un grupo de trabajo sobre la reforma de la ley, insistió en que el nuevo texto debería especificar explícitamente un límite de tiempo, lo que le permitiría evaluar continuamente la necesidad de la fuerza militar.

También suscita polémica la cuestión de si, en lugar de reducirse, la AUMF debería ampliarse a las milicias chiítas en Siria e Irak, que según la retórica de los medios estadounidenses, cuentan con el apoyo de Irán.

Naturalmente, en medio de las actuales tensiones en Gaza, a la Casa Blanca le preguntan cada vez más si movimientos como Hamas, que lucha contra la ocupación sionista, o Hezbolah, deberían ser incluidos en el listado de “terroristas”. Hasta ahora la respuesta sigue el guión previamente establecido hace veinte años: Estados Unidos sólo apunta a las organizaciones herederas de Al-Qaeda.

Pero algo ha cambiado desde los tiempos de Obama que, en un discurso de 2013, prometió que no ampliaría la vigencia temporal de la AUMF porque todas las guerras tienen que terminar… aunque no se sepa el día.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies