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La Unrwa acusa a Israel de torturar a sus funcionarios

La tensión entre Israel y la Unrwa ha aumentado esta semana. El organismo internacional acusa a las tropas israelíes de cometer actos de “tortura” contra algunos de sus empleados detenidos en Gaza desde el 7 de octubre.

La Unrwa es una institución creada por la ONU en 1949 para encargarse de los refugiados palestinos expulsados de sus tierras el año anterior.

La Unrwa está en el centro de la polémica desde que Israel acusó a finales de enero a 12 de sus empleados de estar implicados en el ataque del 7 de octubre perpetrado por la resistencia palestina.

El lunes el ejército israelí acusó a la agencia de la ONU de emplear a “más de 450 terroristas” en la Franja de Gaza.

En este contexto, muchos países defendieron a la Agencia ante la Asamblea General de la ONU, e incluso Suecia y Canadá han anunciado que reanudan la financiación del organismo internacional más de un mes después de suspenderla, al igual que una quincena de países más.

La decisión se produce después de que la Comisión Europea dijera a principios de este mes que liberaría 50 millones de euros para financiar a la Unrwa. Pero la situación económica del organismo intrnacional sigue siendo precaria.

“Anuncio la reanudación de la financiación de la UNRWA por parte de Canadá”, declaró el ministro de Desarrollo Internacional, Ahmed Hussen, durante una rueda de prensa.

Suecia dijo que también reanudaba la ayuda a la agencia de la ONU con problemas de liquidez con un pago inicial de 20 millones de dólares, después de recibir garantías de controles adicionales sobre el gasto y el personal de la agencia.

“El gobierno ha asignado 400 millones de coronas a la Unrwa para el año 2024. La decisión de hoy se refiere a un primer pago de 200 millones de coronas”, dijo el gobierno sueco en un comunicado.

Añadió que para liberar la ayuda, la Unrwa ha aceptado “autorizar controles, auditorías independientes, reforzar la supervisión interna y controles adicionales sobre el personal”.

Canadá es el primer país del G7 en reanudar la financiación

La decisión canadiense se tomó “por la desastrosa situación humanitaria sobre el terreno”, afirmó Hussen, subrayando que Canadá es el “primer país del G7 que reanuda la financiación”.

Alrededor de 15 países, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Japón, suspendieron la financiación de la Unrwa a finales de enero por un total de 450 millones de dólares, equivalente a más de la mitad de los fondos recibidos el año pasado.

Tras estas acusaciones, la ONU separó inmediatamente a los empleados acusados ​​que aún estaban vivos y se inició una investigación interna. Al mismo tiempo, su secretario general, Antonio Guterres, encargó a un grupo independiente la misión de evaluar la Unrwa y su neutralidad.

“Examinamos el informe provisional de la investigación sobre la Unrwa y su contenido nos tranquilizó”, explicó el ministro canadiense, quien también anunció que Canadá unirá fuerzas con Jordania y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para llevar a cabo envíos aéreos de ayuda humanitaria a Gaza, donde la población, bombardeada y asediada por Israel, está amenazada de hambruna.

La ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Mélanie Joly, tiene previsto visitar Israel, Jerusalén y la Cisjordania ocupada durante tres días, a partir de mañana.

Hamas llama a una escalada de movilizaciones durante el Ramadán

En un discurso de quince minutos que fue transmitido ayer por Al Jazira, Abu Obaida, portavoz de las Brigadas Al Qassam, el brazo armado de Hamas, aseguró que “los derechos [de los palestinos] sólo podrán obtenerse por la fuerza y ​​las armas”.

En el plano militar, Obaida afirmó que su organización había causado grandes pérdidas “al ocupante entre sus oficiales, soldados y mercenarios”. Sobre el futuro de los combates, pidió en particular una “escalada de manifestaciones” durante el mes de Ramadán y “enfrentamientos en todos los frentes” en Cisjordania, Gaza, Jerusalén e incluso fuera de Palestina.

Consideró que la operación del 7 de octubre cambió las reglas del juego en el escenario internacional.

También argumentó que la población de Gaza se enfrenta ahora a “una agresión sionista estadounidense sin precedentes en la historia” y que el ataque del 7 de octubre fue sólo una respuesta “a una agresión que ha durado décadas”, culminando en un intento de demolición de la Mezquita de Al-Aqsa.

Respecto a las recientes negociaciones en El Cairo, Obaida declaró que “el gobierno de ocupación está utilizando el engaño”, al tiempo que subrayó que el objetivo de los palestinos es un alto el fuego definitivo en Gaza y una retirada de las fuerzas israelíes.

“La pelota está en su tejado”, dijo sobre los rehenes que Israel está tratando de liberar. «Su gobierno está manipulando a sus hijos e insistiendo en volver a ponerlos en ataúdes», dijo, dirigiéndose a las familias.

Recordó que un cierto número de rehenes sufren deshidratación y están expuestos a los bombardeos israelíes.

Abou Obaïda también atacó abiertamente el “doble discurso” y la “indiferencia” de la administración estadounidense sobre el destino de los prisioneros palestinos y la destrucción en la Franja de Gaza, afirmando que Washington tenía un desprecio total por los derechos humanos.

La vida se escapa de Gaza a una velocidad aterradora

En el pequeño y superpoblado enclave de Gaza millones de palestinos son el objetivo mortal de más de 65.000 bombas, así como de disparos de ininterrumpidos de tanques y francotiradores.

Los israelíes han destruido edificios de apartamentos, mercados, campos de refugiados, hospitales, clínicas, ambulancias, panaderías, escuelas, mezquitas, iglesias, carreteras, redes eléctricas, tuberías… casi todo.

La maquinaria de guerra israelí equipada por Estados Unidos incluso arrasó los cultivos agrícolas, incluidos miles de olivos en una granja, derribó numerosos cementerios y bombardeó a civiles que huían por órdenes israelíes, al tiempo que bloqueó los pocos camiones que transportaban ayuda humanitaria desde Egipto.

Casi sin atención médica, sin más medicamentos y con enfermedades infecciosas propagándose particularmente entre bebés, niños, enfermos y ancianos, ¿podemos creer que el número de muertos acaba de superar las 30.000? Con cinco mil bebés nacidos cada mes entre los escombros, sus madres heridas y sin alimentos, atención médica, medicinas ni agua potable para ninguno de sus hijos, está justificado un severo escepticismo ante el recuento oficial.

El Ministerio de Salud dice que su recuento proviene únicamente de informes de muertes nombradas por hospitales y morgues. Pero a medida que las semanas se han convertido en meses, los hospitales y morgues destruidos y discapacitados ya no pueden seguir el ritmo de los cadáveres, ni contar a los que han muerto tirados en las carreteras aliadas y bajo los escombros de los edificios.

El 29 de diciembre Devi Sridhar, catedrático de salud pública de la Universidad de Edimburgo, predijo medio millón de muertes para este año en un artículo publicado en The Guardian (*).

En los últimos días, la situación se ha vuelto más grave. El 2 de marzo el Washington Post escribió: “La mayoría de los más de dos millones de residentes de Gaza enfrentan la perspectiva de una hambruna, una situación que representa el deterioro más rápido del estado nutricional de una población nunca registrado en el mundo, según los trabajadores humanitarios. Los niños mueren de hambre a un ritmo sin precedentes jamás visto en el mundo. Los grupos humanitarios han señalado la restricción por parte de Israel del flujo de ayuda al territorio como un factor clave de la crisis. Algunos destacados funcionarios israelíes abogan abiertamente por impedir estas transferencias de ayuda”.

El director del Consejo Noruego para los Refugiados, Jan Egeland, dice: “Debemos ser claros: los civiles en Gaza están enfermando de hambre y sed debido a las restricciones de entrada impuestas por Israel. Se están bloqueando intencionalmente suministros vitales y las mujeres y los niños están pagando el precio”.

Martin Griffiths, el principal funcionario humanitario de la ONU, dice que “la vida se escapa de Gaza a una velocidad aterradora”. Según el Washington Post, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, advirtió sobre “un número desconocido de personas –estimadas en decenas de miles– que yacen bajo los escombros de edificios destruidos por los ataques israelíes”.

Volker Turk, alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, dice que todos los residentes de Gaza corren un riesgo inminente de sufrir hambruna. Casi todo el mundo bebe agua salada y contaminada. La atención sanitaria en todo el país apenas funciona. Imagínese lo que esto significa para los heridos y quienes sufren brotes de enfermedades infecciosas. Ya pensamos que muchos se están muriendo de hambre. UNICEF, el Comité Internacional de Rescate, la Media Luna Roja Palestina y Médicos Sin Fronteras dicen que las mismas condiciones catastróficas están empeorando rápidamente.

El número de víctimas real es tres, cuatro, cinco, seis veces mayor que las cifras del Ministerio de Salud de Gaza.

(*) https://www.theguardian.com/commentisfree/2023/dec/29/health-organisations-disease-gaza-population-outbreaks-conflict

Una base aérea en Albania es el centro de operaciones de la OTAN en los Balcanes

Albania se convirtió en miembro de la OTAN en 2009, al mismo tiempo que Croacia. Desde entonces es uno de los perritos falderos más sumisos: siempre quiso instalar una base estadounidense en su territorio y, por fin, ahora su sueño se ha cumplido.

“Creo que debemos enviar un mensaje contundente: que los Balcanes Occidentales son una región orientada a Occidente y que compartimos y debemos proteger los mismos principios y valores […] Creemos que es hora de que Estados Unidos establezca una presencia en Albania”, declaró Olta Xhacka, entonces ministra de Defensa albanesa, en 2018.

Unos meses más tarde, el Presidente del Gobierno, Edi Rama, anunció que la OTAN iba a invertir 50 millones de euros para rehabilitar la base aérea de Kuçova, situada en el centro del país, a 80 kilómetros al sur de Tirana. Seis años después, este proyecto se ha hecho realidad.

El 4 de marzo Albania reabrió oficialmente la base aérea de Kuçova, “después de transformar esta base construida hace varias décadas en una plataforma moderna para futuras operaciones aéreas de la OTAN”, anunció la Alianza en un comunicado de prensa.

Se espera que la base se convierta en una importante plataforma aérea de la OTAN, que continúa fortaleciendo su presencia en los Balcanes Occidentales, “una región de importancia estratégica”, explicó Dylan White, portavoz de la Alianza.

A pesar de que el gobierno de Tirana pretende formar la “gran Albania”, nombre que pone a la anexión de Kosovo, la OTAN le da la vuelta a la tortilla por completo y Rama habló de “las ambiciones neoimperialistas de la Federación Rusa”, durante el discurso pronunciado con motivo de la inauguración de la base.

Construida en 1952, en una época en la que la ciudad de Kuçova se llamaba “Stalin”, esta base ya fue renovada entre 2002 y 2004, cuando Tirana decidió prescindir de los aviones de combate. A partir de entonces, la fuerza aérea albanesa no es mañs que una decena de helicópteros, incluidos dos MH-60 Black Hawk suministrados por los Estados Unidos, y tres drones tácticos Bayraktar TB-2 de fabricación turca.

Es obvio que Albania no necesita para nada una base aérea. Seguro que la población tiene otras carencias, mucho más importantes.

Ucrania recibirá 800.000 obuses financiados por una coalición de 18 países

Ayer el presidente checo, Petr Pavel, anunció que dentro de «unas pocas semanas” Ucrania recibirá 800.000 obuses adquiridos a terceros países por una coalición de 18 países.

“Hemos recaudado el importe para comprar las municiones”, dijo Pavel a la prensa, sin concretar la cantidad. “Si no hay problemas fundamentales, las municiones podrían entregarse a Ucrania en unas pocas semanas”, añadió Pavel, que es un antiguo general de la OTAN.

Junto con otros socios de la OTAN, incluidos Dinamarca y Canadá, la República Checa identificó “medio millón de municiones del calibre 155 y 300.000 municiones del calibre 122” disponibles en terceros países. Luego fue necesario recaudar 1.380 millones de euros para financiar la compra.

La iniciativa tenía como objetivo compensar las deficiencias de la industria de defensa europea, que lucha por satisfacer la demanda ucraniana de proyectiles de artillería ante los avances rusos.

Entre los países contribuyentes se encuentran Bélgica, Gran Bretaña, Dinamarca, Francia, Alemania, Lituania, Países Bajos, Noruega y Suecia. La Unión Europea se había comprometido a enviar a Kiev un millón de proyectiles para marzo, pero sólo se entregó una tercera parte.

El portavoz del gobierno alemán, Steffen Hebestreit, no cuantificó con precisión la suma que Alemania pretende aportar. Calificó de “muy buena” una iniciativa destinada a paliar la actual escasez de proyectiles de artillería en Ucrania y las dificultades de la industria de defensa europea, que es incapaz de aumentar rápidamente su producción.

Bruselas quiere impulsar el rearme de los 27

El martes la Comisión Europea dijo que quería impulsar el rearme. Bruselas propone financiar parte de las compras de armas decididas conjuntamente por los 27, como ya se ha hecho con las municiones.

“La amenaza de guerra puede no ser inminente, pero no imposible”, afirmó Ursula von der Leyen la semana pasada en Estrasburgo, pidiendo a los europeos “despertar urgentemente”. Es esencial “reconstruir y modernizar las fuerzas armadas de los 27”, después de décadas de recortes presupuestarios tras el fin de la Unión Soviética a principios de los años noventa.

El programa de compra de municiones Asap permitirá, según el comisario europeo Thierry Breton, aumentar la capacidad de producción europea anual hasta dos millones de proyectiles para el año que viene, frente a menos de una cuarta parte de esta cifra antes del ininio de la Guerra de Ucrania.

El programa reproduce lo que se hizo durante a pandemia con las vacunas, es decir, firmar un contrato marco por el cual la Comisión adelanta el dinero, permitiendo a los Estados miembros relanzar su industria para optar al contrato.

A largo plazo la Comisión quiere lanzar grandes proyectos europeos de defensa en ámbitos como la informática, el espacio y la protección de los fondos marinos tras el sabotaje de los gasoductos en el Mar Báltico en septiembre de 2022.

En el sur de Líbano no hay ninguna perspectiva de alto el fuego

En las negociaciones para un alto el fuego en Gaza, en las que participan Estados Unidos, Israel, Egipto y Qatar, no hay nadie que hable en nombre de Hamas, cuyo papel parece ser el de esperar pacientemente en la habitación contigua.

Algo parecido sucede en el sur de Líbano, donde ha estallado otra guerra. Aunque haya un acuerdo para Gaza, no es posible saber si se hará extensivo a Líbano. El lunes Naim Qassem, dirigente de Hezbollah, confirmó que la milicia cesará sus ataques contra Israel una vez termine la guerra en el enclave palestino. “Si detienen el ataque a Gaza y la guerra terminará en la región”, afirmó.

Sin embargo, Yoav Gallant, ministro de Defensa de Israel, dijo que las operaciones israelíes contra Hezbollah no cesará incluso si se lograra un alto el fuego en Gaza.

Desde que el 8 de octubre Hezbollah comenzó su campaña de solidaridad con la resistencia palestina, con el objetivo de desviar recursos israelíes de Gaza, Israel ha respondido matando a 229 miembros de la milicia, principalmente en Líbano, pero también en Siria. Además han muerto 30 civiles, entre ellos tres periodistas.

Hussein Yazbeck, cuyo rango exacto en la milicia se desconoce, fue asesinado el 3 de enero. Wissam Hassan al-Tawil, comandante de la fuerza de élite Radwan de Hezbollah, fue asesinado el 8 de enero, mientras que Ali Hussein Burji, comandante de la fuerza aérea, fue asesinado en el sur del Líbano el 9 de enero.

Israel también ha atacado depósitos de armas y sitios de lanzamiento de misiles de Hezbollah en Líbano, muchos de los cuales estaban ubicados en zonas residenciales.

Hasta el momento, los intercambios de misiles han causado la muerte de siete civiles del lado israelí, así como la muerte de diez soldados y reservistas del ejército israelí. También se lanzaron varios ataques contra Israel desde territorio sirio, que no han causado heridos.

Los ministros libaneses piden moderación. “Si bien insistimos en la calma y llamamos a todas las partes a evitar una escalada, vemos que el enemigo israelí está ampliando su agresión”, dijo el mes pasado Najib Mikati, primer ministro saliente del Líbano, en un comunicado.

La declaración se produjo tras un mortífero ataque aéreo israelí en Nabatieh, en el sur del Líbano, que dejó diez civiles muertos, entre ellos siete miembros de una misma familia y una madre y sus dos hijos. Tras este ataque se declaró un día de luto.

Nabih Berri, presidente del Parlamento libanés, condenó la “masacre” y añadió que “el derramamiento de sangre en Nabatieh es atribuible a los enviados internacionales, a la ONU y a las organizaciones de derechos humanos” que no actuaron para reducir las tensiones.

Mientras tanto, Hezbollah prometió tomar represalias por el ataque. “El enemigo pagará el precio de estos crímenes”, advirtió Hassan Fadlallah, un dirigente de Hezbollah en un comunicado.

Poco después, dispararon una ráfaga de cohetes contra una base militar en Safed, al norte de Israel, matando al sargento del ejército israelí Omer Sarah Benjo.

Aunque todas las partes parecen dispuestas a evitar una guerra directa que podría resultar en un choque regional importante, no ha habido ninguna tregua en las hostilidades, excepto durante el alto el fuego temporal de noviembre del año pasado durante la guerra entre Israel y Hamas.

La UE se pone el casco de guerra y nos encamina al abismo

Los vientos de guerra sacuden Europa con fuerza creciente.

Tras la más que previsible derrota de la OTAN en Ucrania a manos de Rusia se reproducen las declaraciones, tanto del secretario general de la Alianza, Jens Stoltemberg, como de todos y cada uno de sus vasallos gobiernos de la UE. Como loros, reiteran que la derrota de Rusia es indispensable para la seguridad y estabilidad de Europa, que la guerra con Rusia es inevitable y que es necesario prepararse para ella a corto plazo. La propaganda de guerra más ramplona repite machaconamente desde los grandes medios de comunicación, propiedad de las grandes corporaciones, que Rusia, encabezada por el malvado Putin, va a invadir Europa.

La realidad es que el imperialismo sionista anglosajón (estructura de poder poder político, económico, militar, mediático y cultural que representa los intereses de la oligarquía integrada por los grandes fondos de inversión, bancos y multinacionales) con la complicidad de los gobiernos de la UE, se dispone a acometer, en suelo europeo, su objetivo estratégico desde hace más de un siglo: desmembrar y dominar Rusia, para después adueñarse de China. El momento ha llegado y el tiempo les apremia cuando la crisis capitalista se ceba sobre todo en unos EEUU y en una UE que ven cómo sus intereses, basados en la política de las cañoneras, se ven confrontados por otro tipo de alianzas dirigidas precisamente por un país con enormes recursos y avanzada tecnología armamentística, como Rusia, y por otro que aúna recursos y un poderoso desarrollo industrial y bvccomercial, China.

La preparación del ataque que la OTAN proyecta contra Rusia, verdadero leitmotiv de la creación de la Alianza hace ahora 75 años, se ha venido gestando por EEUU desde la desaparición de la URSS, en torno a tres procesos:

— la incorporación a la Alianza de los países de la órbita de la URSS, iniciada por decisión del presidente Clinton, vulnerando acuerdos oficiales con Rusia (1)

— el golpe de Estado del Maidán, la violación de los Acuerdos de Minsk, la provocación a Moscú para que entrara en la guerra de Ucrania y el bloqueo a las conversaciones de paz en Turquía en abril de 2022.

— y, sobre todo, la cancelación de las históricas y profundas relaciones económicas y comerciales de los países de la UE, sobre todo de Alemania, con Rusia.

Este último asunto es la gran victoria que puede apuntarse el imperialismo anglosajón, representante de la oligarquía occidental. La destrucción de empresas provocada deliberadamente por la pandemia Covid, mediante un injustificable – desde el punto de vista epidemiológico – cierre de la economía, se ha continuado mediante decisiones políticas, obviamente intencionadas, tales como:

— la elevación de los tipos de interés para combatir una inflación en buena medida creada artificialmente

— el brutal aumento de los precios de la energía, consecuencia directa del sabotaje de los gaseoductos que proporcionaban gas ruso, barato y de calidad, perpetrado por el mismo imperialismo anglosajón y que la UE se ha negado a investigar

— las políticas “verdes” de la UE que subvencionan con los Fondos Next Generation a grandes multinacionales para la transición energética y multan a quienes no pueden incorporar la tecnología controlada por esas mismas corporaciones

El resultado ha sido la desindustrialización de la UE, sobre todo de Alemania, acelerada también por el traslado de grandes empresas europeas a EE.UU buscando menores costes financieros y energéticos e incentivada por la subvenciones previstas por Washington a empresas que allí se radiquen mediante la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) (2). A ello se ha unido la destrucción masiva de pequeñas y medianas empresas con la correspondiente centralización y concentración de capital, dirigida y planificada desde la UE y ejecutada servilmente por los gobiernos, al tiempo que transferían a manos llenas fondos públicos, los Next Generation, a las grandes multinacionales.

Esas son exactamente las políticas contra las que legítimamente protestan los agricultores, ganaderos y pescadores y que son las mismas que, con la complicidad activa de gobiernos y grandes sindicatos, destruyeron la mayor parte de la industria pesada, la minería, los astilleros, la agricultura y la ganadería, durante la “reconversión” de los años 80 y 90. El gran sarcasmo esgrimido entonces como justificación fue que todo ello, junto a la incorporación de España a la OTAN, era el peaje necesario para entrar en “Europa”, el paraíso de los derechos sociales y laborales. Una vez comprobado en qué consiste realmente ese edén, el mantra usado ahora para justificar políticas cuyo objetivo es engordar los beneficios de las grandes corporaciones mientras destruyen las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los seres humanos, es “la protección de la naturaleza” que esas mismas multinacionales destruyen.

La economía de guerra: recortes sociales, grandes negocios y corrupción

Sobre esta Europa en fase acelerada de autodestrucción y otra vez vendida por sus gobiernos a los intereses de potencias extranjeras (antes rindió vasallaje a Hitler y ahora al imperialismo anglosajón), se cierne otra vez la amenaza de guerra mundial. Sin poder esgrimir justificación creíble alguna – nadie en su sano juicio puede creer que Rusia vaya a tacar a un país de la OTAN – los líderes europeos, compitiendo entre sí en servilismo y estupidez, llaman a los pueblos a “prepararse para la guerra”.

Mientras la pobreza se extiende en los barrios obreros, los desahucios prosiguen ejecutados por los mismos bancos que fueron rescatados con decenas de miles de millones de dinero público y los suicidios muestran el rostro más terrible del sufrimiento humano, los gobiernos de la UE, incluido de forma destacada el del PSOE- Sumar, declaran la economía de guerra.

Pero, ¿qué es la economía de guerra? La economía de guerra significa que la prioridad absoluta de toda la sociedad es destinar recursos a la industria militar, todo ello cuando ya en 2023 el gasto militar se incrementó en un inédito 25%, alcanzando los 28.000 millones de euros que es más de un tercio del gasto sanitario público. Quiere decir que van a recortar, aún más, el gasto social en pensiones, desempleo, sanidad, educación, servicios sociales, etc., para destinarlo a la compra de armamento y suministros militares. Supone preparar grandes ejércitos y volver al servicio militar obligatorio, cuyo establecimiento se debate abiertamente en los diferentes países de la UE (3). Significa que el complejo militar industrial, los fabricantes de armas y de todo tipo de tecnología militar, incluida la industria farmacéutica, empresas privadas en su totalidad que de forma mayoritaria son propiedad de las grandes multinacionales anglosajonas del sector, van a multiplicar sus ya fabulosas ganancias. Al mismo tiempo los poderosos grupos de presión de la industria armamentística, que controlan los puntos clave del poder, van a influir decisivamente para que la guerra, su gallina de los huevos de oro, siga bien alimentada, mientras nos encaminan al precipicio.

Una confrontación abierta y directa de la OTAN con Rusia, que probablemente ésta sola no pudiera soportar, supondría que ante una amenaza directa para su existencia – como ya ha anunciado el Kremlin – utilizaría sus armas nucleares. Esas armas nucleares tácticas llegarían a países europeos, los cuales a su vez responderían, dando lugar al uso de armas nucleares estratégicas con capacidad de ocasionar la muerte a centenares de millones de personas. Este es el siniestro juego al que tienen la intención de abocarnos estos gobiernos lacayos, aprendices de brujo con casco de guerra.

Todo este engranaje anida sobre un enorme conglomerado de corrupción política que sirve al mismo tiempo para engrosar los negocios y para establecer mecanismos de control social que cada vez se parecen más al fascismo.

Por ejemplo:

— La coerción a la vacunación con fármacos experimentales, estuvo precedida en la UE por la compra de miles de millones de dosis de Pfizer y otras multinacionales, decidida mediante contratos hasta hoy secretos, por la presidenta de la Comisión Europea Úrsula Von der Leyen. Esta mujer, acusada formalmente de corrupción por la compra de vacunas, está casada con un alto cargo de Pfizer y su hijo era a su vez directivo de la empresa McKinsey que diseñó la propaganda mundial para imponer la vacunación.

— La misma Von der Leyen, antes de ser presidenta de la Comisión Europea, fue ministra de Defensa en Alemania y sigue investigada por corrupción. Tras las elecciones europeas pretende seguir en el cargo cinco años más para, entre otras cosas, reforzar la industria militar, nombrar un Comisario Europeo de Defensa y que la UE realice, con los fondos rusos depositados en bancos europeos y bloqueados por las sanciones, compras militares conjuntas, ya que “hay que gastar más y gastar mejor”. Las acusaciones repetidas de corrupción contra ella, no parecen representar obstáculo alguno.

— A escala local, el gobierno PSOE – Podemos, ahora con Sumar en el Ministerio de Sanidad y los gobiernos de las CC.AA. apoyados por las izquierdas institucionales y extraparlamentarias, impusieron las mascarillas obligatorias, sin informe técnico que sustentase su utilidad, mientras una red mafiosa que incluye varios ministerios y gobiernos autonómicos, hacía su agosto con su venta, con la correspondiente cadena de sobornos.

La subcontratación de la censura y el refuerzo del control social

Como la historia nos enseña, el recurso del capitalismo a la destrucción y a la guerra para gobernar sus crisis, genera situaciones de desestabilización social que podrían poner en riesgo los poderes establecidos.

En estas situaciones que suponen objetivamente una agudización de la lucha de clases, la preparación para la guerra implica un reforzamiento excepcional de los mecanismos de control social. A ese objetivo deben servir, si consiguen aprobarlo en mayo de este mismo año, el Tratado de Pandemias y las Enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional de la OMS que en esencia pretende erigir a su director en autoridad sanitaria mundial con potestad para imponer las medidas implementadas durante la pandemia como normas de obligado cumplimiento a escala mundial.

Además de la Ley de Servicios Digitales, una nueva vuelta de tuerca se prepara para reforzar la censura y la manipulación informativa de cara a las elecciones europeas del 9 de junio. En el “paraíso de las libertades” hace tiempo que además de la dictadura del dinero -sólo la burguesía tiene grandes medios de comunicación- se ha pasado a la restricción de derechos fundamentales como el derecho a la información y a la libertad de expresión utilizando mecanismos de censura coordinada entre los grandes medios –ya implementados durante la pandemia– y reforzados con la guerra en Ucrania. Para dar idea del sometimiento de las fuerzas políticas baste mencionar que la decisión de censurar en la UE a Rusia Today y Sputnik, o la creación en 2022 por el gobierno PSOE – Podemos de un Foro contra la Desinformación dirigido por el general Ballesteros, no han suscitado ninguna reacción política.

Este año 2024 tendrán lugar tres elecciones ante las que, a pesar de que pudiera parecer que la oligarquía tiene todo controlado, empieza a hablarse de adoptar medidas excepcionales.

En Gran Bretaña, en fecha aún por fijar, habrá elecciones generales y en EEUU, presidenciales en el mes de noviembre. La probabilidad creciente de que D. Trump pudiera ganarlas, el trastocamiento de alianzas y objetivos que ello pudiera ocasionar, especialmente en relación con Rusia, alimenta los rumores de que pudieran suspenderse las elecciones, hecho inédito en la historia de EEUU, con el pretexto de la “injerencia rusa”.

Ante las elecciones europeas, entre las élites gobernantes, empieza a crecer el miedo a que, tal y como está sucediendo con los agricultores (en Bruselas embistieron con sus tractores las vallas de protección durante una reunión del Consejo de Ministros de la UE y Macron fue duramente increpado en una feria agrícola), del malestar social cobren fuerza organizaciones políticas que rechazan la OTAN y el incremento de los gastos militares. Ante este riesgo, la supuesta Europa democrática se arranca otra careta. Una empresa estadounidense, de Silicon Valley, Meta, propietaria de Facebook, Instagram y Threads, se dispone a ejercitar el control y la censura en las elecciones al Parlamento Europeo, al parecer de motu proprio, pero obviamente con la aquiescencia de la Comisión Europea. Sin el menor pudor, a cara descubierta, Meta cuenta cómo se prepara para ello (4).

Esto es lo que dice sobre sus preparativos:

“A medida que se acerquen las elecciones, activaremos un Centro de Operaciones Electorales para identificar amenazas potenciales y contrarrestarlas en tiempo real […] Hemos firmado un acuerdo tecnológico para combatir la difusión de contenido engañoso de IA en las elecciones. Después de haber intervenido en 200 elecciones en todo el mundo, según dicen. Desde 2016, hemos invertido más de 20 mil millones de dólares en seguridad y protección y cuadriplicamos el tamaño de nuestro equipo global que trabaja en este área hasta alrededor de 40 000 personas. Esto incluye 15.000 revisores de contenido que revisan contenido en Facebook, Instagram y Threads en más de 70 idiomas, incluidos los 24 idiomas oficiales de la UE”. Por si cabía alguna duda, cuentan cómo trabajan: “No permitimos anuncios que incluyan contenido desacreditado. Tampoco permitimos anuncios dirigidos a la UE que disuadan a la gente de votar en las elecciones; poner en duda la legitimidad de la elección; contener afirmaciones prematuras de victoria electoral; y poner en duda la legitimidad de los métodos y procesos de elección, así como su resultado. Nuestro proceso de revisión de anuncios tiene varias capas de análisis y detección, tanto antes como después de que un anuncio se publique”.

Por si alguien se olvidó, las redes sociales son empresas privadas, no son independientes, no son nuestras. Lo relativamente nuevo, lo que pone de manifiesto cómo se pisotean los supuestos derechos fundamentales, es que, al igual que ocurrió con el Covid, después con la guerra de Ucrania y ahora con las elecciones europeas, los gobiernos incorporan a un emporio estadounidense como Meta, a las tareas de censura y manipulación informativa en redes sociales que ya venían haciendo de forma especializada empresas como, en el Estado español, maldita.es y newtral- Ana Pardo – La Sexta.

Estos mecanismos que, habitualmente, llevan a cabo los servicios secretos, ahora se subcontratan con empresas privadas extranjeras. Verdaderamente, los fenómenos, en su desarrollo, muestran su propia esencia. La UE expresa cada vez más su naturaleza de burocracia oligárquica contra los intereses populares y que, al servicio de una potencia extranjera, está decidida a provocar una guerra mundial. Los pueblos, casi a tientas, empiezan a vislumbrar el abismo al que la oligarquía burguesa los conduce, a la espera de que surja con la fuerza necesaria una organización política que represente una alternativa socialista al capitalismo imperialista, que en todo caso debe partir de la salida de la UE y la OTAN. Esa tarea sólo puede llevarla a cabo una clase obrera -hoy obnubilada y maniatada por el reformismo otanista, político y sindical– que sea consciente de su misión histórica de acabar con el sistema capitalista que, en su agonía, es más criminal que nunca. En su éxito nos va la vida.

— ¿Y usted no cree que la verdad, si es tal, se impone también sin nosotros?
— G. Galilei: No, no y no. Se impone tanta verdad en la medida en que nosotros la imponemos. La victoria de la razón sólo puede ser la victoria de los que razonan.
(Galileo Galilei. Bertolt Brecht)

(1) https://nsarchive.gwu.edu/document/16116-document-05-memorandum-conversation-between
(2) La Ley de Reducción de la Inflación (IRA), en vigor desde marzo de 2023, destina hasta 369.000 millones de dólares (más de 341.000 millones de euros) en créditos fiscales, reembolsos directos y subvenciones para ayudar a las empresas a invertir y producir tecnología verde, como turbinas eólicas, paneles solares, bombas de calor y vehículos eléctricos.
Esas cuantiosas ayudas, que se repartirán a lo largo de los próximos diez años, sólo se concederán si estos productos se procesan y ensamblan mayoritariamente en Norteamérica.
(3) https://www.dw.com/es/europa-debate-el-regreso-del-servicio-militar-obligatorio/a-65858730
(4) https://about.fb.com/news/2024/02/how-meta-is-preparing-for-the-eus-2024-parliament-elections/

Una escritora sudafricana rechaza un premio en Alemania por solidaridad con Palestina

Las poblaciones que han sufrido el apartheid, como Sudáfrica, manifiestan una especial sensibilidad hacia Palestina. De ahí que la escritora Zukiswa Wanner haya rechazado un premio del Instituto Goethe, porque considera a Alemania como cómplice de las matanzas en Palestina.

Es una postura de principios contra el racismo, del que los africanos podrían hablar profusamente. “Me siento incapaz de guardar silencio o de conservar una condecoración oficial de un gobierno tan insensible al sufrimiento humano”, declaró la escritora.

En lugar de estar entre los países que condenan el genocidio, Alemania se ha convertido en uno de los dos mayores exportadores de armas a Israel, dijo la autora en un comunicado de prensa. “Me gustaría que el gobierno alemán, al pensar y decir ‘nunca más’, reconociera que esto nunca debería repetirse para nadie”, escribió.

En 2020 Wanner recibió la Medalla Goethe, una condecoración oficial de Alemania otorgada por el Instituto Goethe, que premia a personas “que han prestado servicios excepcionales al intercambio cultural internacional y a la educación de la lengua alemana”.

“¿Qué significa ser escritora si no puedes ser un espejo de la sociedad, criticarla y también aplaudirla?”, se preguntaba la autora en unas declaraciones a la televisión.

Un viaje a los territorios palestinos ocupados para el Festival de Literatura Palestina (PalFest) en mayo del año pasado llevó a Wanner a establecer paralelismos con el régimen de apartheid en Sudáfrica, de donde es originario su padre, un exiliado político.

La experiencia le abrió los ojos para conectarse con artistas y militantes palestinos que desafiaron el apartheid israelí, encontrando formas de viajar, comunicarse y apoyar a las familias de los demás cuando las personas estaban encarceladas.

Al relatar su viaje, recuerda que, durante las negociaciones para poner fin al apartheid, a los sudafricanos se les concedió el derecho al retorno, que niegan a los palestinos. Las políticas de segregación, toques de queda y restricciones de movimientos que observó en Palestina, le recordaron las experiencias de las personas negras y mestizas en Sudáfrica.

“En Sudáfrica los negros fueron deportados a tierras étnicas conocidas como bantustanes. Son precursores, en mi opinión, de la llamada ‘Área A’ en Palestina, que sería gobernada por los palestinos de forma independiente, pero donde las fuerzas israelíes pueden entrar y tomar como rehenes a personas, de manera arbitraria”, denunció.

Al reflexionar sobre estas similitudes y su herencia sudafricana, Wanner dijo que veía la resistencia anticolonial como un movimiento trascendental en el que cada alma consciente debe hablar. “No es necesario ser de un país con una historia de apartheid para ver las injusticias e indignidades diarias infligidas a los palestinos”, dijo al anunciar su decisión de devolver la medalla.

Desde el 7 de octubre, Alemania se ha distanciado de los artistas, debido a su postura hacia el Estado de Israel, a pesar de que este país no aplica los Acuerdos de Oslo, según Wanner.

La autora señala, además, que en el Festival de Cine de Berlín, durante el cual el cineasta palestino Basel Adra y el periodista israelí Yuval Abraham recibieron el premio al mejor documental por su película “No Other Land”, que denuncia la destrucción de las aldeas palestinas en la Cisjordania ocupada, el ministro alemán de Cultura aseguró que sólo había aplaudido al productor israelí de la película.

“La historia de Sudáfrica tiene un término para esto: pequeño apartheid”, añadió.

Wanner señala que generalmente los países del Tercer Mundo se apoyan entre sí frente a las injusticias en todo el mundo, mientras que, con el tiempo, los estados con pasado colonialista experimentan una brecha cada vez mayor entre ellos y sus poblaciones.

“Reino Unido, clave para la Commonwealth –aunque no sabemos exactamente quiénes son los plebeyos de esta riqueza–, también enfrenta serios problemas, porque parece que muchos británicos ahora tienen los ojos abiertos ante la complicidad del gobierno y la oposición” con Israel, añade Wanner.

La escritora no sólo rechaza una distinción simbólica, sino que critica la participación de las potencias coloniales en la opresión internacional y hace un llamamiento a Alemania para que se enfrente su legado histórico de violencia en Namibia y Tanzania.

Nacida en Zambia de padre sudafricano y madre zimbabuense, Wanner ha recibido numerosos galardones internacionales, como el Premio Literario Sudafricano, el Commonwealth Best Book Africa y el Premio Herman Charles Bowman.

La sudafricana estableció su propia editorial para promover la literatura africana y encabeza proyectos destinados a fomentar un mayor compromiso literario entre los pueblos de África.

China y Rusia construirán una central nuclear en la Luna

China y Rusia han anunciado un nuevo proyecto conjunto: la construcción de una central nuclear en la superficie de la Luna. Así lo ha confirmado Yuri Borisov, director general de la agencia espacial rusa Roscosmos.

El proyecto, que podría tener lugar entre 2033 y 2035, permitiría abastecer las próximas bases humanas que algunos países planean establecer en los próximos años.

La colaboración no sorprende, ya que Pekín y Moscú firmaron en 2021 un acuerdo de cooperación sobre la investigación lunar. Además, los dos países aliados responden a las pretensiones estadounidenses, que recientemente anunciaron acelerar el despliegue de su proyecto Artemis, que llevará a los cosmonautas de regreso a la Luna en los próximos años.

El proyecto tiene como objetivo construir una base lunar que permita futuros viajes (hacia Marte, en particular). De hecho, ante el riesgo de que Washington se les adelante, China y Ruaia han confirmado que están poniendo en marcha un plan de viajes.

Próximamente se llevarán a cabo tres misiones chinas Chang’e para probar las tecnologías deseadas para garantizar la viabilidad del proyecto.

El anuncio incomoda a Estados Unidos, que acusa a Rusia de enviar armas nucleares al espacio. No obstante, Borisov afirmó que es necesario preservar el espacio de la presencia de armas nucleares.

El proyecto es un paso más en el acercamiento entre China y Rusia.

El monstruo de las galletas arroja la toalla

Las ratas abandonan el barco. La dimisión de Victoria Nuland es un reconocimiento de la derrota de Estados Unidos en la guerra que inició contra Rusia en 2014 con un Golpe de Estado en Ucrania, repartiendo galletas en la Plaza Maidan, algo absolutamente insólito en los anales de la diplomacia.

Con sólo 62 años, Nuland es demasiado joven para jubilarse, pero le pusieron al frente del Departamento de Estado con un plan en el que gastó miles de millones de dólares inútilmente.

El periódico británico The Guardian ha escrito el obituario político de Nuland: es el momento de asumir la derrota y sentarse en la mesa de negociaciones; cuanto antes mejor.

Además de la guerra, dice el Guardian, las sanciones también han fracasado “estrepitosamente”, perturbando el comercio mundial. “Puede que incluso perjudiquen a alguien –en particular a los consumidores de energía británicos–, pero no han devastado la economía rusa ni les han hecho cambiar de opinión. Este año se espera que la tasa de crecimiento de Rusia supere la de Gran Bretaña”, concluye el periódico (*).

Funcionaria de carrera del servicio diplomático, Nuland fue asesora de seguridad nacional del vicepresidente Dick Cheney durante los dos primeros años de la Guerra de Irak.

Luego la nombraron embajadora de Estados Unidos ante la OTAN. Fue una de las primeras en impulsar la expansión de la Alianza militar. En la Cumbre de Bucarest de 2008 presionó para incorporar a Ucrania y Georgia. Los gobiernos alemán y francés se opusieron al plan estadounidense. Pero sus presiones contribuyeron a la guerra de agosto del mismo año entre Rusia y Georgia y sentó las bases del choque posterior entre Rusia y Ucrania.

Como subsecretaria de Estado para Europa en los tiempos de Obama, Nuland organizó el Golpe de Estado de 2014 en Ucrania que derrocó al gobierno electo de Yanukovich. Su llamada al entonces embajador de Estados Unidos en Kiev, que se filtró a los medios, también pasará a la historia de la diplomacia. Cuando el embajador puso reparos a sus planes, Nuland exclamó: “Al diablo con la Unión Europea”.

La prolongada presencia de Nuland como alto cargo de la Secretaría de Estado durante tres presidencias diferentes es otra muestra de que en la política exterior estadounidense no predomina la diplomacia sino la fuerza bruta.

(*) https://www.theguardian.com/commentisfree/2024/mar/05/nato-ukraine-russia-germany-military-leak

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