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Las sanciones son la continuación de las guerras por otros medios

Las sanciones económicas no son nuevas, pero hasta ahora tampoco eran corrientes. Hasta la Segunda Guerra Mundial sólo se utilizaron unas cien veces. Ahora se han institucionalizado como un instrumento de presión habitual de las potencias imperialistas.

Su objeto ha cambiado. Antes pretendían evitar las guerras, como en los años noventa del siglo pasado en Irak. Mediante la presión económica pretendían lograr los mismos resultados que con la guerra. Ahora las sanciones complementan y acompañan a las guerras. Son parte de ellas. Son un arma de guerra y una declaración indirecta de guerra. Cuando era ministro de Finanzas, el francés Bruno Lemaire, llamó a las sanciones a Rusia “armas nucleares financieras”.

Inicialmente el bloqueo afectaba a los ejércitos y a la industria de guerra, para lograr el desarme de un país. No eran letales, ni afectaban a la población civil. Después empezaron a poner a los civiles en el punto de mira causando estragos. Las sanciones impuestas a Irak en los años noventa demostraron que pueden ser más letales que las propias guerras. Aquellas sanciones fueron autorizadas por la ONU por la anexión de Kuwait y alcanzaron incluso a los productos farmacéuticos. Costaron la vida a un millón y medio de personas, entre ellos 600.000 niños menores de cinco años.

Aquel embargo a Irak es el mayor crimen cometido por la ONU a lo largo de su historia. Por sí mismo, merecería que sus responsables fueran llevados ante un tribunal para ser juzgados por crímenes contra la humanidad.

Las sanciones son asimétricas, un instrumento de presión de las grandes potencias contra países más pequeños. Estos no pueden responder con la misma moneda hacia los países más grandes, salvo de una manera simbólica.

Antes las sanciones eran temporales pero, tras la entrada del capitalismo en su fase imperialista y la Primera Guerra Mundial, se han generalizado. Los bloqueos, los embargos y las sanciones forman parte esencial del mercado mundial.

Las sanciones que imponen las grandes potencias son contrarias al derecho internacional por su naturaleza unilateral y porque son una injerencia en los asuntos internos de otros países. Por eso los imperialistas se acogen al artículo 21 de los estatutos de la OMC (Organización Mundial de Comercio), que las autoriza por razones de “seguridad nacional”, que los documentos de las organizaciones internacionales también llaman “intereses esenciales”.

Las sanciones dirigen políticamente el mercado mundial, que ni está abierto ni se rige por principios económicos, sino por intereses estratégicos y militares.

El artículo 21 de la OMC se ha convertido en el principio más importante que rige el comercio internacional y por eso, con el tiempo, las potencias imperialistas han ampliado considerablemente el concepto de “seguridad nacional” para convertir en legal lo que es ilegal, de manera que la OMC rechazó el recurso de Rusia contra las sanciones impuestas en su contra tras la anexión de Crimea en 2014.

Estados Unidos ha sido el país que más ha recurrido a ellas. Las ha utilizado múltiples veces (contra Corea del norte, Cuba, Irán, Siria y Venezuela) tras las fallidas guerras de Afganistán (2001) e Irak (2003).

La Unión Europea también se ha convertido en uno de los mayores sancionadores del mundo: 34 países estaban bajo sanciones europeas en 2019, frente a solo 6 en 1991, antes de la aprobación del Tratado de Maastricht que creó la PESC (Política Europea de Seguridad y Cooperación).

El bloqueo y las sanciones crean ventajas competitivas. Por ejemplo, una empresa estadounidense, General Cigar, aprovechó el embargo a Cuba para apropiarse del nombre comercial “Cohiba” para vender su propio tabaco como si fuera de origen cubano.

El bloqueo no es sólo una medida directa, sino también indirecta. No sólo alcanza a un determinado país sino a terceros, así como a las empresas que comercian con ellos. Para ser eficacia requieren de segundones, es decir, de paises que se sumen a las sanciones. Finalmente, acaban afectando a las empresas de transportes, especialmente a las navieras, al turismo, a la hostelería y, en última instancia, a todos los países y a todas las empresas del mundo.

Las sanciones no son sólo prohibiciones, sino que inventan delitos que, además, son extraterritoriales, es decir, que caen bajo la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos. Quienes comercien con paises sujetos al bloqueo, pueden acabar en prisión o con órdenes de busca y captura internacionales que les impiden viajar.

Si el embargo comercial hacia Cuba es el más prolongado que ha conocido la historia moderna, las sanciones impuestas a Rusia desde el inició de la Guerra de Ucrania en 2022 son las de mayor alcance, por el tamaño económico de Rusia. Han afectado a las personas individuales, han expulsado a los bancos rusos del sistema Swift y han embargado las reservas de divisas del Banco Central ruso. Aproximadamente el embargo ha capturado la mitad de las reservas del Banco, que ascienden a 670.000 millones de dólares.

El fracaso de las sanciones contra Rusia ha sido mayor en cuanto más se han ampliado. Su objetivo era conseguir la declaración de impago de la deuda, es decir, aparentar una quiebra de Rusia.

Las sanciones son una de las expresiones de la fragmentación del mercado mundial por motivos políticos y militares, es decir, una vuelta a la formación de bloques. Por lo tanto, es otro fracaso de las políticas económicas implementadas por el capital desde 1945 y, más en concreto, de la OMC, basadas en la división internacional del trabajo y la deslocalización.

Los bloques rompen la integridad del mercado internacional en una etapa en el que las empresas están cada vez más especializadas y los países son cada vez más dependientes de dicho mercado y de una cadena de suministros que es internacional. Hoy las grandes unidades productivas se limitan a ensamblar piezas procedentes de decenas de empresas diferentes, de diferentes países y con fuerza de trabajo de distinto origen nacional.

El capitalismo, que buscaba la desregulación, ha pasado a una regulación cada vez más estricta de los intercambios, lo que han calificado como una “OTAN económica”. Se ha creado un comercio con pasaporte, que no depende tanto de las empresas como del lugar donde la misma tenga su sede social. La deslocalización solo es posible si se dirige a un “país amigo”. La fragmentación política se suma a la económica, pero si ésta incrementa el mercado mundial, la otra lo reduce.

Putin apoya a Le Pen, o más bien al revés, o ambas cosas a la vez

Desde los tiempos de Jean Marie Le Pen, el Frente Nacional (desde 2018 llamado Rassemblement National), ha defendido una política exterior típicamente gaullista, alejada de la OTAN (o al menos del mando militar) y partidaria del rearme nuclear.

Pero en Europa cualquiera que hable contra la OTAN parece un comunista de la vieja escuela y, en los tiempos modernos, un rusófilo empedernido o un peón de Putin. Es lo que le ocurre ahora a Le Pen, Bardella y los suyos, aunque no sabemos si es Putin quien apoya a Le Pen, o más bien al revés, o ambas cosas a la vez.

Lo que les preocupa a los intoxicadores es dejar bien claro, en cualquier caso, que Putin forma parte de ese paquete fascista, lo mismo que Orban. En Europa los que se salen del redil ideológico son “extrema derecha”, negacionistas y antivacunas.

Sin embargo, la reacción francesa no ha inventado nada nuevo. Lo que siempre ha pretendido es aparentar es que son los más fieles continuadores de la política “independiente” de De Gaulle y, por consiguiente, del acercamiento de Francia a Rusia.

Tampoco es un invento francés, ni gaullista, sino una réplica a la “ostpolitik” de Willy Brandt en Alemania, saboteada por Estados Unidos, exactamente igual que el gaullismo.

Quienes han roto con las tradiciones francesas en política exterior son los demás partidos y coaliciones políticas, que han vuelto a llevar a Francia al redil de la OTAN.

No obstante, Le Pen y Bardella no son ni sombra de lo que fue De Gaulle, que se atrevió a expulsar a la OTAN de París. El Rassemblement National no está contra la OTAN, sino que quiere un acercamiento de la OTAN a Rusia. Tampoco habla de acabar con el envío de armas a Ucrania; lo que pide es “limitarlos”.

Hasta este momento Le Pen y Bardella se han limitado a hablar por la televisión. Nunca han podido poner en práctica sus políticas. Si lo pudieran hacer veríamos que no son muy diferentes de Giorgia Meloni: más de lo mismo.

¿Pero no era euroescéptica la extrema derecha?

Lo mismo ocurre con la Unión Europea. La reacción europea siempre ha sido calificada de “euroescéptica” aunque más bien ocurría el revés: los medios de comunicación han calificado como “extrema derecha” a todos aquellos que se oponían al euro y a la Unión Europea.

El Brexit fue el momento cumbre de aquella campaña intoxicadora. Creyeron que era una manera de fortalecer la unidad europea, pero se equivocaron porque la oposición a las políticas de Bruselas es cada vez mayor y sus protagonistas votan a quienes creen que encarnan esa oposición.

Las carreras de Meloni por los pasillos de Bruselas han demostrado que no es así, que la llamada “extrema derecha” es intercambiable con cualquier otro partido europeísta. Incluso se puede decir que nadie ha encarnado mejor la unidad europea que los fascistas puros y duros, empezando por Hitler. Como dijo Borrell recientemente, nadie ha pedido con más fervor su ingreso en la Unión Europea que los nazis ucranianos.

El “soberanismo” de los fascistas nunca tuvo ningún recorrido en ningún país europeo, empezando por Polonia y acabando por Países Bajos. Después de las elecciones se les ve negociando por apoderarse de los puestos más importantes porque -según dicen- quieren cambiar la Unión Europea “desde dentro”. Ursula von der Layen se reúne con Meloni y Meloni negocia con ella, antes y después de las elecciones.

Meloni se lleva mejor con Von der Layen que con otros figurines de la “extrema derecha” europea.

Estados Unidos frente a Europa: de la solidaridad a la rivalidad

En la cabeza de Trump no hay ninguna idea propia y, aunque la tuviera, no sería capaz de llevarla a cabo desde la presidencia de Estados Unidos… si es que regresa a ella el año que viene. Trump repite, con mayor o mejor fortuna, lo que le soplan al oído.

En sus peroratas suele repetir una conversación que tuvo con el dirigente de un país miembro de la OTAN que no dedicaba el 2 por cien de su PIB al gasto militar, como se había acordado en la cumbre de la OTAN de 2014 bajo la presidencia de Obama.

Un país que no cumple sus compromisos económicos es moroso, dice Trump, y si pide a la OTAN que le ayude, él se opondría, por lo que tendrá que valerse por sí mismo. Incluso “animaré a Rusia a hacer lo que quiera con ese tipo de países”, añade en el tono macarra que acostumbra.

Si eso fuera cierto, el artículo 5 de la Carta de la OTAN quedaría en evidencia como lo que realmente es. Algunos suponen que el “todos a una” es un principio básico de la OTAN, un axioma de funcionamiento automático, cuando la historia demuestra todo lo contrario. En la OTAN todos cumplen lo que Estados Unidos pone en el orden del día.

Trump destaca otra obviedad, relacionada con lo anterior: “hay un océano entre Estados Unidos y Europa”, que es un duro adversario comercial que no puede beneficiarse gratuitamente de la protección de la OTAN mientras compite económicamente con Estados Unidos.

En resumen, si Europa quiere beneficiarse del escudo americano, debe pagar por los servicios prestados.

Digámoslo con las palabras del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos: desde la caída del Muro de Berlín en 1990 hasta el Golpe de Estado en Ucrania de 2014, Europa se ha ahorrado 1.800 millones de euros en gastos militares.

Por lo tanto, según estas corrientes políticas de Estados Unidos, Europa se ha estado aprovechando del gendarme mundial y utiliza el dinero ahorrado para hacerle la competencia.

La Guerra de Ucrania ha cambiado esa situación. Ha sido una bendición para la OTAN y, de rebote, para industria de guerra de Estados Unidos. Antes sólo ocho países de 30 dedicaban el 2 por cien de su presupuesto a los ministerios militares. Ahora son 23 países sobre 32 los que han superado la barrera del 2 por cien y durante la cumbre de Washington los socios discutirán que el gasto suba al 3 por cien.

Sobra decir que los presupuestos de defensa europeos acaban en los bolsillos de la industria de guerra de Estados Unidos (en su mayor parte). Pero esa parte de la historia en Estados Unidos no cuentan.

El polvorín sigue acumulando combustible: China envía tropas a Bielorrusia

Es un acontecimiento verdaderamente sorprendente: China ha enviado tropas de su ejército a Bielorrusia para participar junto con las tropas bielorrusas en unas maniobras militares en una frontera caliente donde la OTAN tiene 115.000 soldados estacionados.

El sábado los radares de la OTAN detectaron un avión no identificado en el espacio aéreo bielorruso. Había comenzado a emitir una baliza transpondedora, pero no se identificaba.

El avión aterrizó en una base militar en Bielorrusia y rápidamente la inteligencia militar echó un vistazo. No fue necesario porque Rusia y Bielorrusia lo hicieron público: se trataba de un avión de carga del Ejército Popular de Liberación de China que desplazaba tropas.

Poco después del aterrizaje, un pequeño contingente de soldados del ejército chino desembarcó y fue recibido calurosamente por oficiales militares bielorrusos.

La advertencia a la OTAN no es nada sutil: China apoya a Rusia y las líneas rojas enpiezan en Bielorrusia.

El aterrizaje demostraba otra sorpresa: las fuerzas combinadas de los tres países son interoperables, algo que aún no había sido confirmado por la OTAN.

La presión de la OTAN contra Rusia tiene por objeto inmovilizar alrededor de las 300.000 tropas estacionadas en la frontera con Ucrania. Ahora China entra en la partida y Rusia puede utilizar esos 300.000 soldados en Ucrania sin tener que preocuparse de que la OTAN entre en Bielorrusia.

Se trata de un cambio muy significativo en la balanza de fuerzas en Europa del este. El polvorín sigue acumulando combustible.

Es falso que el Lago Chad se esté secando

Las tesis del calentamiento van asociadas a la aridez y las sequías, de manera que es muy frecuente creer que a mayor temperatura, menos lluvias. Es falso: en algunos países cálidos llueve tanto o más que en los de clima templado.

En España se utiliza al desierto del Sáhara como amenaza recurrente para alarmar con el calentamiento, a pesar de sus importantes masas de agua. La existencia de un importante lago, como el Chad, en dicha región, ha conducido a numerosas investigaciones para demostrar que se está secando, como consecuencia -naturalmente- del calentamiento del planeta.

En las orillas del lago Chad viven 30 millones de personas que, si se seca, tendrían que emigrar, lo que causaría una de esas catástrofes humanitarias. En 2018 se convocó en Nigeria una conferencia internacional para salvar el lago. “La situación es dramática, una auténtica emergencia humanitaria a la que parece estar dándose la espalda”, decía el periódico Información el año pasado (1). Según la Wikipedia, es “uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos en la historia reciente, semejante al del Mar de Aral en Asia” (2). El calor evapora el agua, las arenas del desierto avanzan, el ganado se muere…

Pero en Chad no hay niguna catástrofe medioambiental y en el Mar de Aral tampoco. La diferencia entre ambos es que en África el lago Chad es una frontera natural entre varios países (Nigeria, Níger, Chad y Camerún), a cada cual más inestable. Nunca ha sido fácil estudiarlo a causa de las continuas guerras, que ahuyentan a los científicos. A las imágenes de satélite disponibles les ha ocurrido otro tanto: depende de la estación del año en la que se hagan las observaciones.

Un lago no es como un vaso de agua, donde el volumen no cambia. Las masas de aguas cambian con el tiempo. El Lago Chad es un sistema hidrológico complejo, con numerosos archipiélagos, cuya masa de agua depende, entre otras cosas, del caudal de los ríos que lo alimentan.

El punto de partida de las comparaciones empieza en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, cuando el Lago se extendía sobre aproximadamente 25.000 kilómetros cuadrados. Pero esa superficie fue excepcional debido a un período de precipitaciones muy elevadas. La sequía de los años setenta y ochenta la redujo al tamaño que tenía a principios del siglo XX.

No hay datos fiables. Nunca ha habido una observación continuada que permita hacer conclusiones sobre la masa de agua que atesora y, lo que es más importante, sobre el ciclo del agua en la cuenca.

La mayor parte de los estudios se basan en las típicas fotografías satelitales, que sólo muestran su superficie, con unos colorines que resultan espectaculares. Pero el 70 por cien del agua del lago se almacena en su acuífero, que no está visible para las cámaras ópticas de los saltélites.

Las últimas observaciones indican que en los años setenta y ochenta del siglo pasado el lago Chad perdió el 90 por cien de su superficie, pero en los últimos 20 años se ha recuperado. Sus reservas han aumentado, aunque la recarga es desigual de un año a otro dependiendo de las condiciones climáticas. El agua superficial del lago aumenta y la del acuífero también (3).

En África el desierto no avanza. Desde los años noventa, las precipitaciones han aumentado en el Sahel, produciendo un reverdecimiento del Sáhara desde Mauritania hasta Chad. El cambio beneficia a los dos afluentes de la cuenca del Chad, el Logone y el Chari, y a sus aguas subterráneas, su acuífero, que sigue aumentando de volumen.

(1) https://www.informacion.es/medio-ambiente/2023/01/10/seca-lago-chad-depende-supervivencia-80955124.html
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Lago_Chad
(3) https://lemag.ird.fr/le-lac-tchad-ne-sasseche-pas

Orden de detención contra Bashar Al Assad por ‘crímenes contra la humanidad’

Los jueces de uno de esos países que más alardean de “independencia” se acaban de meter en un charco imposible. El miércoles el Tribunal de Apelaciones de París dictó orden de detención contra Bashar Al Assad por crímenes contra la humanidad. La orden se refiere a los mortíferos ataques químicos de agosto de 2013 en Guta, cerca de Damasco, que los intoxicadores siempre atribuyeron al gobierno sirio.

Nadie se acordaba ya de aquello porque han pasado once años y, sobre todo, porque la fiscalía antiterrorista siempre se había opuesto a una medida que es más falsa que un billete de tres euros, como ya denunció entonces el periodista Seymour Hersh. El ataque de Guta con gas procedía de los “yihadistas moderados”, que los medios calificaban como “rebeldes” (1).

Lo mismo dijo Carla del Ponte, fiscal general del Tribunal Penal Internacional para los crímenes cometidos en la antigua Yugoslavia (TPIY) y miembro de la comisión de investigación de la ONU sobre Siria, en una entrevista a la televisión suiza italiana (RSI), donde sostuvo que eran los “rebeldes sirios” quienes habían utilizado armas químicas (2).

En 2016 un artículo publicado en la revista The Atlantic explicó que el ataque químico se montó para inducir a Obama a intervenir directamente en la Guerra de Siria. Su director de inteligencia nacional, James Clapper, interrumpió una sesión informativa diaria para decirle a Obama que la información que atribuía la resopnsabilidad al gobierno sirio era más que dudosa (3).

Entonces Obama cayó en la cuenta de que se había orquestado un segundo montaje parecido al de las armas de destrucción masiva. Los servicios de inteligencia querían engañarle para empujarle a intervenir en Siria.

Como explicamos en una entrada de 2016, el ataque de la Guta con gas sarín fue una operación de bandera falsa. Los documentos publicados por Wikileaks, la correspondencia, los correos electrónicos y otros documentos clasificados involucran a los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Israel, verdaderos mentores de los “rebeldes moderados”.

Si once años después, cuando ya nadie se acuerda de aquello, los jueces franceses se prestan a sostener el montaje es por obvias razones politicas, relacionadas con el apoyo de Rusia al gobierno de Siria y la Guerra de Gaza… y con la propia responsabilidad del gobierno francés en el ataque, que ya denunciamos hace años en otra entrada.

Si la Guerra de Gaza se extiende, Siria volverá a verse envuelta en la vorágine y los intoxicadores necesitarán recordar que Bashar Al Assad es un dictador que cometió horrendos crímenes contra la humanidad y bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla…

Por lo demás, en un momento en el que los israelíes están cometiendo un genocidio atroz en Gaza, ordenar la detención de Bashar Al Assad es la burla más absoluta que se puede cometer contra los más elementales principios jurídicos.

Siempre creímos que este tipo de farsas eran características de los jueces españoles, pero vemos que otros no se quedan atrás.

(1) https://www.lrb.co.uk/the-paper/v35/n24/seymour-m.-hersh/whose-sarin
(2) https://www.rts.ch/info/monde/4878759-les-rebelles-syriens-ont-utilise-du-gaz-sarin-selon-carla-del-ponte.html
(3) http://www.theatlantic.com/2016/04/the-obama-doctrine

Los mercenarios extranjeros se encargan de la ejecución de los prisioneros rusos

Un reportaje del New York Times revela las atrocidades cometidas por los mercenarios extranjeros, entre ellos los estadounidenses, que participan en las filas del ejército ucraniano en tareas de “limpieza”, tales como asesinatos y ejecuciones sumarias (*).

Los mercenarios extranjeros se deleitan con la ejecución de los prisioneros rusos, dice el New York Times. En la unidad de sicarios, llamada Chosen, participan ciudadanos estadounidenses, confiesa el New York Times.

Los asesinatos han sido perpetrados por miembros de la “empresa elegida”. Un incidente ocurrido en agosto de 2023 fue descrito a los medios por un testigo, el médico de la unidad, un alemán llamado Caspar Grosse.

Un soldado ruso herido y desarmado que buscó ayuda médica de sus captores extranjeros, relata Grosse, recibió un disparo a sangre fría. Primero un mercenario le disparó al ruso en el torso y luego, cuando se desplomó aún respirando, otro “le disparó en la cabeza”, asegura el médico alemán.

Según varios testimonios, imágenes de vídeo y mensajes de texto intercambiados por miembros de la unidad de sicarios, estos “asesinatos injustificados” continuaron.

En otro episodio, un combatiente de la unidad Chosen “arrojó una granada a un soldado ruso que se rendía y que había levantado las manos, matándolo”, según se desprende de las imágenes de los drones. El ejército ucraniano publicó un vídeo de este crimen, pero borró el momento de la rendición.

Los miembros de la unidad mercenaria suelen hablar de los asesinatos de prisioneros de guerra entre ellos. En un tercer episodio, revelado por sus mensajes, en octubre del año pasado un suboficial al mando dijo a los sicarios que asumiría la responsabilidad personal si “algo salía a la luz” sobre los asesinatos. Al parecer, en el centro de estos tres incidentes estaba un mercenario griego cuyo apodo es Zeus. Supuestamente disparó a un ruso herido en una trinchera, arrojó una granada a un prisionero y se jactó “mil veces” de haber matado al ruso que se había rendido.

Benjamin Reed, un antiguo miembro estadounidense de la unidad, afirmó haber “escuchado, en gran medida, innumerables conversaciones sobre las ejecuciones de prisioneros de guerra durante diversas operaciones”. El reclutador de la unidad le dijo que “era aceptable matar prisioneros de guerra si no se rendían cumpliendo las normas más estrictas de la Convención de Ginebra”. Reed publicó un vídeo llamando a sus antiguos colegas de banda “vaqueros locos por matar, nada más”.

En entrevistas Grosse cuenta detalles que otros miembros de la unidad corroboraron.

La Convención de Ginebra establece que los prisioneros de guerra deben ser tratados humanamente en todo momento. Cualquier acto u omisión ilegal que tenga como resultado la muerte o ponga en grave peligro la salud de un prisionero de guerra bajo su custodia está prohibido y se considera una violación grave del Convenio.

Ryan O’Leary, el estadounidense que dice ser el comandante de facto de la unidad Chosen Company, niega que sus sicarios hayan cometido crímenes de guerra. Sin embargo, poco después en un grupo de chat prometió “lanzar una amplia red” para “atrapar al conejo” del que había estado hablando con los reporteros.

Cualquier grabación que muestre el asesinato de un soldado que se rinde debería haber abierto una investigación en Estados Unidos, señala el New York Times.

En cuanto a la unidad Chosen, el informe la describe como un grupo heterogéneo de “desertores, buscadores de emociones fuertes y soldados ancianos”. La 312 compañía de voluntarios se reorganizó el año pasado, cambiando su nombre y quedando adscrita a la 59 brigada separada de infantería motorizada de Ucrania.

(*) https://www.nytimes.com/2024/07/06/world/europe/ukraine-russia-killings-us.html

¿Juega Ucrania a convertirse en el patito feo de la Unión Europea?

Una cosa es predicar y otra dar trigo, dice el refrán. En Bruselas se desviven en alabanzas hacia Ucrania, pero la cosa cambia mucho cuando se trata de recaudar y poner aranceles a sus exportaciones para proteger la producción propia.

La Comisión Europea ha reintroducido los aranceles sobre las exportaciones ucranianas de huevos, avena y azúcar. Es exactamente lo mismo que han hecho recientemente con los vehículos eléctricos de fabricación china. ¿También hacen dumping los huevos ucranianos?

La medida marca el fin de una exención temporal establecida tras el inicio de la guerra contra Rusia. La medida, que entrará en vigor en junio del año que viene, responde a la creciente presión de los agricultores europeos, descontentos con las importaciones procedentes de Ucrania.

En 2022 la Unión Europea abrió sus fronteras a los productos agrícolas ucranianos para ayudar al gobierno de Kiev. Ante el bloqueo del Mar Negro, Ucrania reorientó sus exportaciones hacia el mercado europeo, convirtiéndose rápidamente en un importante proveedor. El año pasado representó el 7 por cien de las importaciones agroalimentarias de la Unión Europea, ubicándose detrás de Brasil y Reino Unido.

Esta afluencia de productos ucranianos particularmente competitivos ha provocado un aumento de las tensiones entre los agricultores europeos, que están en pie de guerra con Bruselas a causa de las políticas monopolistas. La Comisión Europea ha reaccionado reintroduciendo los aranceles para determinados productos. Para la avena, el azúcar y los huevos, se impondrán derechos de aduana tan pronto como las exportaciones ucranianas superen los niveles medios anuales observados entre mediados de 2021 y finales de 2023.

La aplicación de estas medidas se desencadenó en junio para la avena y en julio para los huevos y el azúcar, después de que sus exportaciones superaran las cuotas anuales. En 2022 Ucrania exportó 7.000 toneladas de avena a todo el mundo, cifra que aumentó hasta 11.173 toneladas entre julio de 2023 y mayo de 2024, incluyendo destinos como India, Irak y Turquía, además de la Unión Europea.

Las organizaciones agrarias europeas han expresado su preocupación por la eficacia de estas medidas para limitar las importaciones ucranianas. Destacan el diferencial de costos de producción entre Ucrania y la Unión Europea, que podría seguir favoreciendo las importaciones de bajo costo a pesar de los nuevos aranceles aduaneros.

La reintroducción de derechos de aduana sobre ciertos productos ucranianos por parte de la Unión Europea demuestra que Bruselas no tiene una política económica a largo plazo dirigida hacia el campo, ni tampoco hacia Ucrania. Es puro oportunismo político. Lo que establecen hoy se puede cambiar mañana.

Por su parte, en Kiev están tan desespeados por ingresar en la Unión Europea que firmarían cualquier acuerdo económico que les permitiera incorporarse.

El ejército israelí quiere una tregua porque se ha quedado sin municiones

Según el New York Times, los principales generales del ejército israelí quieren iniciar un alto el fuego en Gaza, incluso si Hamas se mantiene en el poder por ahora, ampliando la división entre el ejército y el primer ministro Netanyahu, quien se ha opuesto a una tregua que permitiría a Hamas sobrevivir a la guerra (*).

Los generales creen que una tregua sería la mejor manera de liberar a los aproximadamente 120 israelíes que siguen detenidos, vivos y muertos, en Gaza.

Mal equipados para continuar luchando después de la guerra más larga de Israel en décadas, los generales también creen que sus fuerzas necesitan tiempo para recuperarse en caso de que estalle una guerra terrestre contra Hezbollah, la milicia libanesa que desde octubre mantiene combates de baja intensidad con Israel.

Una tregua con Hamas también podría facilitar el logro de un acuerdo con Hezbollah. La organización libanesa dijo que continuaría atacando el norte de Israel hasta que Israel cese los combates en la Franja de Gaza.

Conocido colectivamente como el Foro del Estado Mayor, la dirección militar de Israel está compuesta por aproximadamente 30 generales de alto rango, incluido el jefe del Estado Mayor, el teniente general Herzi Halevi, los comandantes del ejército, la fuerza aérea y la marina, y el jefe de inteligencia militar.

La actitud de los militares hacia un alto el fuego refleja un cambio importante en su forma de pensar en los últimos meses, cuando quedó más claro que Netanyahu se negaba a comprometerse con un plan de posguerra. Básicamente, la medida creó un vacío de poder en el enclave que obligó al ejército a regresar a luchar en áreas de Gaza que creía “limpias” de combatientes de Hamas.

“El ejército apoya plenamente un acuerdo de rehenes y un alto el fuego”, dijo Eyal Hulata, quien sirvió como asesor de seguridad nacional de Israel hasta principios del año pasado.

“Creen que siempre pueden volver atrás y enfrentarse militarmente a Hamas en el futuro”, dijo Hulata. “Entienden que una pausa en Gaza hace más probable una reducción de las tensiones en Líbano. Y tienen menos municiones, menos repuestos, menos energía que antes, por lo que también piensan que una pausa en Gaza nos da más tiempo para prepararnos en caso de que estalle una guerra mayor con Hezbollah”.

El ejército israelí ya no cree en la victoria

Hasta hace poco, los militares sostenían públicamente que era posible lograr simultáneamente los dos principales objetivos de guerra del gobierno: derrotar a Hamas y rescatar a los rehenes capturados durante el ataque del 7 de octubre contra Israel. Ahora el alto mando militar ha concluido que los dos objetivos son incompatibles, varios meses después de que los generales comenzaran a tener dudas.

El ejército teme una “guerra eterna” en la que sus energías y municiones se vayan erosionando gradualmente, aunque los rehenes siguen cautivos y los dirigentes de Hamas siguen en libertad. Ante este escenario, mantener a Hamas en el poder por ahora a cambio de la recuperación de los rehenes parece ser la opción menos mala para Israel, afirmó Hulata.

“Aquellos que piensan que podríamos acabar con Hamas están equivocados”, dijo el contralmirante Daniel Hagari, principal portavoz del ejército, en una entrevista televisiva el 19 de junio. “Hamas es una idea. Hamas es un partido político. Está anclado en el corazón de las personas”.

Sugerir lo contrario, dijo el almirante Hagari en una crítica velada a Netanyahu, era “arrojar humo a los ojos del público”.

El ejército israelí debería reducir su presencia en Gaza para desplazar parte de sus fuerzas hacia el norte. Esa medida es necesaria para ayudar al ejército a recuperarse en caso de que estalle una guerra más amplia con Hezbollah, no porque Israel se esté preparando para invadir Líbano de manera inminente.

Sin municiones, sin motivación y sin reservas

Casi nueve meses después del inicio de la guerra, el ejército israelí tiene escasez de repuestos, municiones, motivación e incluso tropas, reconoce el New York Times. Esta guerra es la más intensa que Israel ha librado en al menos cuatro décadas, y el conflicto más largo que jamás haya librado en Gaza. En un ejército que depende en gran medida de los reservistas, algunos se encuentran en su tercer período de servicio desde octubre y están luchando por conciliar el combate con sus compromisos profesionales y familiares.

Menos reservistas se presentan al servicio, según cuatro oficiales militares. Y los oficiales desconfían cada vez más de sus comandantes, en medio de una crisis de confianza en los dirigentes militares.

Al menos algunos tanques en Gaza no están cargados con toda la capacidad de los proyectiles que suelen transportar, ya que el ejército intenta conservar sus reservas en caso de que estalle una guerra mayor con Hezbollah. El ejército se está quedando sin proyectiles y también carece de repuestos para sus tanques, excavadoras militares y vehículos blindados.

(*) https://www.nytimes.com/2024/07/02/world/middleeast/israel-military-gaza-cease-fire.html

Tras los franceses Níger expulsa también a los canadienses de sus minas

Níger está tomando medidas drásticas contra las grandes empresas mineras occidentales. Primero canceló el permiso de explotación a Orano, la histórica empresa francesa de las minas uranio y ahora ha hecho lo mismo con GoviEx, una empresa canadiense.

Estas cancelaciones se producen tras la salida de las fuerzas militares francesas del país, lo que marca un paso importante en la recuperación de los recursos naturales del país saheliano.

Los imperialistas querían presionar al nuevo gobierno de Niamey paralizando las explotaciones mineras.

Orano, que gestionaba el gigantesco yacimiento de Imouraren, no inició la extracción a pesar de los ultimátums del gobierno. El yacimiento, uno de los más grandes del mundo, ha quedado sin explotar, al igual que el de Madaouela, gestionado por GoviEx.

La mina de Madaouela, que debía estar operativa dos años después de la colocación de la primera piedra en 2019, nunca vio el inicio de las operaciones a pesar de un contexto favorable marcado por un aumento de los precios del uranio.

El gobierno nigerino, encabezado por el general Tchiani, ha expresado claramente su intención de revisar las condiciones de explotación de las materias primas. El Ministerio de Minas informó a GoviEx de la revocación de su permiso mediante el envío de una carta oficial, indicando que el yacimiento de Madaouela volvía al dominio público.

GoviEx, por su parte, criticó esta decisión por incumplimiento de los procedimientos legales y prevé impugnarla ante los tribunales.

Esta nueva política en Níger podría influir significativamente en la dinámica económica y geopolítica de la región. Sabiendo que el país aporta actualmente el 4,7 por cien de la producción mundial de uranio, esta cifra probablemente podría aumentar drásticamente si las dos minas entraran en funcionamiento.

Al retirar los permisos de explotación a las principales mineras que no han logrado explotar los depósitos a pesar de los ultimátums, el nuevo gobierno de Niamey está demostrando su determinación de controlar plenamente sus recursos, un cambio que podría redefinir los términos del compromiso internacional en la explotación de los recursos naturales de Níger.

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