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Reino Unido dejó la pandemia en manos de la policía

La respuesta de Reino Unido a la pandemia se llamó “Operación Talla” y no estuvo dirigida por la ciencia, ni por los médicos, sino por el Consejo Nacional de Jefes de Policía (NPCC). El pretexto fue proteger la salud pública, que permite cometer cualquier atropello, empezando por poner a un cuerpo represivo a cargo de la sanidad.

La Operación se puso en marcha para hacer cumplir el confinamiento en Inglaterra, Gales, Escocia (bajo operaciones paralelas como Moonbeam) e Irlanda del Norte, una vigilancia que también alcanzaba a otras medidas, como las mascarillas, la distancia de seguridad y demás paranoias de aquel momento.

Lograron imponer el confinamiento en muchos lugares, excepto en Downing Street, donde el primer ministro Boris Johnson y su séquito organizaron varias fiestas hasta altas horas de la madrugada.

El 3 de diciembre la información existente sobre la Operación dio un giro (*) con la publicación de dos documentos: una carta constitucional dirigida a las más altas autoridades legales y políticas de Reino Unido y un expediente con documentos adicionales, que contiene comunicaciones policiales internas y notas de la policía escocesa.

Entre la documentación ha aparecido una directiva a escala nacional que ordena a la policía no registrar las denuncias por delitos relacionados con las vacunas. Paralelamente, un informe interno de la policía escocesa (la “Directiva Speiras”) instruyó explícitamente a los policías a no admitir denuncias por el mismo motivo.

El gobierno determinaba los delitos que se podían denunciar y los que quedaban fuera de los archivos, con el consiguiente falseamiento de las estadísticas, no sólo de las cifras de criminalidad, sino también de las epidemiológicas.

Se estima que desde finales de 2021 hasta principios de 2022 fueron eliminados entre 5.000 y 10.000 informes de víctimas, testigos e incluso profesionales médicos, lo que ha ayudado a enterrar una importante fuente de información sobre los estragos de las vacunas.

(*) https://ethicalapproach.co.uk/Operation_Talla_Integrated_Findings_Assessment.pdf https://ethicalapproach.co.uk/Operation_Talla_info_for_police_staff.pdf

Putin amenaza con cerrar la salida de Ucrania al Mar Negro

El 28 de noviembre dos petroleros que se dirigían a Novorossiysk fueron atacados cerca de la costa turca del Mar Negro por drones navales ucranianos. El 2 de diciembre el buque ruso Midvolga 2 fue atacado por un dron kamikaze ucraniano en el Mar Negro. Putin calificó las acciones de las fuerzas ucranianas de piratería y anunció que Rusia podría aislar a Ucrania del mar, es decir, tomar posesión de toda la costa hasta Odesa, si el gobierno ucraniano continua sus ataques contra buques civiles.

Los petroleros Kairos y Virat, de los que dicen que forman parte de lo que Occidente denomina “flota fantasma rusa”, se encontraban en la zona económica exclusiva de Turquía cuando fueron atacados por drones navales ucranianos. Los buques se incendiaron, lo que generó el temor de un desastre ambiental. El fuego apenas se extinguió cuando, al día siguiente, el Virat fue atacado por segunda vez por drones navales ucranianos. El incendio del Kairos, por su parte, tardó dos días en extinguirse.

Finalmente, el 2 de diciembre drones navales ucranianos atacaron el Midvolga 2, un buque que se dirigía de Rusia a Georgia con un cargamento de aceite de girasol, a 80 millas de la costa de Turquía.

El 30 de noviembre el Ministerio de Asuntos Exteriores turco expresó su preocupación por estos ataques de Ucrania contra buques civiles en el Mar Negro. “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”, escribió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, Öncü Keçeli.

Si bien Turquía no nombra a los autores, estos aparecen claramente identificados en todos los artículos e informes de medios de comunicación internacionales. Cabe destacar que Ucrania ni siquiera intenta ocultar su responsabilidad por estos ataques contra buques civiles. Los medios de comunicación ucranianos, seguidos por agencias de noticias internacionales, publicaron el vídeo del ataque y artículos que afirmaban explícitamente que fueron la Armada ucraniana y el SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania) quienes atacaron estos buques con drones Sea Baby producidos por los mismos servicios de inteligencia ucranianos. El vídeo del ataque incluso fue proporcionado por estos últimos.

Algunos medios de comunicación intentaron justificar los ataques alegando que el objetivo era limitar la capacidad de Rusia para vender su petróleo en el extranjero y, por lo tanto, financiar la guerra, y que, además, estos buques formaban parte de la “flota fantasma rusa” sujeta a sanciones europeas. Sin embargo, nada de esto puede justificar legalmente tales ataques.

Las sanciones europeas (y estadounidenses) son ilegales por ser unilaterales, no adoptadas mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero incluso suponiendo que estas medidas fueran adoptadas por el Consejo de Seguridad, eso significa que los buques tendrían que ser abordados, su carga confiscada y las tripulaciones deberían tener las garantías procesales habituales.

Sin embargo, lo ocurrido no se parece en nada a este procedimiento. Este ataque de Ucrania a buques civiles en la zona económica exclusiva de Turquía es un ataque terrorista, porque la tripulación y la carga no pueden considerarse parte de la armada rusa.

También son claramente crímenes de guerra, ya que Ucrania atacó buques civiles registrados en países distintos de Rusia. Si bien estos ataques no son los primeros, marcan claramente una escalada y eran un resultado previsible de la gestión de la guerra por parte de Ucrania.

El 1 de diciembre algunos en Ucrania comenzaron a comprender las posibles consecuencias de estas acciones. Aunque Kiev inicialmente se jactó de ser responsable de los ataques, la armada ucraniana ha dado un giro espectacular y rápido, culpando por completo al SBU, que ya acumula tantos crímenes y ataques terroristas que uno más o menos no marcará la diferencia.

Por otro lado, el portavoz de la armada ucraniana comprendió que la participación del ejército ucraniano en este asunto podría causarle un daño significativo, especialmente si Turquía decide reaccionar de otra manera que no sean declaraciones impactantes.

Sin embargo, no solo Turquía reaccionará a estos ataques. Parece que en Kiev, los dirigentes son tan miopes que no han comprendido que estos ataques (llevados a cabo para desviar la atención de la pérdida de Kupyansk y Krasnoarmeysk, así como de los escándalos de corrupción interna) dan a Rusia el derecho a desquitarse. Esta postura fue anunciada abiertamente por Putin en una conferencia de prensa en el Kremlin.

“Las fuerzas armadas ucranianas han cruzado la línea hacia la piratería. ¿Qué medidas de respuesta tenemos a nuestra disposición? Ampliaremos el alcance de nuestros ataques contra las instalaciones portuarias y contra los buques y embarcaciones que entren en los puertos ucranianos. Si esto continúa, consideraremos —no digo que lo haremos, pero consideraremos— tomar represalias contra los buques de los países que ayudan a Ucrania a llevar a cabo estos actos de piratería. La medida más radical sería aislar completamente a Ucrania del mar. Esto, en principio, haría la piratería imposible. Sería una escalada”.

“Espero que los dirigentes militares y políticos ucranianos, así como quienes los apoyan, consideren la conveniencia de continuar con esta práctica”, concluyó Putin. El aislamiento de Ucrania del Mar Negro— implica tomar el control de toda la costa hasta Odesa. Es una medida que los militares rusos llevan tiempo defendiendo para detener los ataques contra buques civiles rusos y puertos del Mar Negro, pero que, hasta ahora, Putin nunca había mencionado. Ucrania ahora tiene una opción: cesar de inmediato sus ataques terroristas contra buques civiles o continuar y arriesgarse a perder Nikolaev y Odesa.

Christelle Neant https://www.ir-press.ru/fr/2025/12/03/en-attaquant-des-navires-civils-lukraine-a-ouvert-la-boite-de-pandore-et-pourrait-perdre-odessa/

El Banco Central Europeo tampoco quiere garantizar los préstamos a Ucrania

El ambiente en Bruselas está cada vez más revuelto y los periodistas se agolpan a las puertas de las oficinas de la Unión Europea para apuntar los rumores y cotilleos de unos y otros. Lo mismo ocurre en las de la OTAN, un organismo cada vez más irrelevante y más parecido a una central de compras. La unidad europea se ha resquebrajado y la “solidaridd atlántica” es una quimera.

Las causas son dos: la Guerra de Ucrania y la bancarrota económica. No se puede sostener una guerra eternamente sin un céntimo en el bolsillo; ni siquiera mediante préstamos por una razón muy simple: la Unión Europea no encuentra avalistas ni siquiera dentro de sus propios organismos.

Por eso los problemas internos aumentan. Bélgica se opone al uso de los fondos rusos embargados y a ello se acaba de sumar el Banco Central Europeo. En fin, Ursula von der Leyen y sus militaristas se han quedado completamente aislados. Ni siquiera cuentan con el apoyo de Washington para estirar la guerra un poco más.

Como venimos explicando, en su desesperación, Von der Leyen se está saltando a la torera las normas de la Unión Europea. Ahora se dedica a presionar al Banco Central Europeo que, por su parte, no admite una “financiación monetaria” de la guerra porque está prohibida por los tratados europeos.

No obstante, el Financial Times dice que el banco europeo no es tan legalista como parece: la estructura Euroclear, donde se almacena la mayoría de los activos rusos robados, podría haber estado expuesta a una “grave falta de liquidez”.

El chanchullo propuesto por Von der Leyen equivale a que el Banco Central Europeo financie indirectamente a los Estados miembros, lo que podría poner en peligro la estabilidad económica de la eurozona.

Como hemos explicado varias veces, como depositarios de los fondos rusos, los belgas exigen a los otros 26 socios de la Unión Europea garantías “legalmente vinculantes, incondicionales, irrevocables, comunes y conjuntas por un valor de 185 000 millones de euros”. Si se levantan las sanciones contra Moscú, Bélgica teme tener que devolver el dinero robado y no disponer de fondos para poder hacerlo.

Las peleas internas son tan absorbentes que en Bruselas no escuchan lo que dicen en Moscú. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, advirtió que cualquier intento de confiscar los activos daría lugar a una respuesta “dolorosa” y los europeos saben que los rusos no disparan con fuegos artificiales precisamente.

Moscú recuerda que los activos son propiedad legítima del Estado ruso y que su confiscación constituye una flagrante violación del derecho internacional. Putin lo ha explicado de una manera mucho más sencilla: el embargo es un “robo descarado”. En el fragor de los combates, los europeos han vuelto a sus raíces: terrorismo, piratería y expolio.

En Estados Unidos no se compllican tanto la vida. Este verano Trump aseguró que los activos serán devueltos a Moscú una vez firmado el acuerdo de paz. Sin embargo, en su plan inicial, Washington pretendía utilizar 100.000 millones de dólares de los fondos para financiar la reconstrucción de Ucrania bajo “supervisión” estadounidense, mientras que el resto se invertiría en un mecanismo bilateral entre Estados Unidos y Rusia.

El choque europeo con su socio mayor es preocupante, aunque lo que más duele en Bruselas es constatar que Estados Unidos va a lo suyo: quiere apoderarse de una parte del dinero con el pretexto del alto el fuego.

La próxima cita es el día 18 de este mes y lo primero que tienen que hacer los 27 es ponerse de acuerdo en algo; lo que sea, porque al final ni siquiera van a posar juntos para la foto oficial.

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU investigará a Ucrania por genocidio

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU se ha puesto del lado de Rusia y ha admitido a trámite las demandas reconvencionales de Rusia contra Ucrania en virtud de la Convención contra el Genocidio de 1948. Todas las objeciones de Kiev sobre la supuesta inadmisibilidad de las demandas rusas han sido rechazadas por completo, y las pretensiones de Rusia han sido admitidas a trámite por el Tribunal en su totalidad.

La decisión adoptada el viernes por el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya es consecuencia de los infructuosos intentos de Ucrania de responsabilizar a Rusia por el inicio de la guerra. El proceso fue iniciado por el gobierno de Kiev y sus patrocinadores occidentales en febrero de 2022. Entonces Ucrania, con el apoyo de 33 países del bloque occidental, presentó ante el Tribunal Internacional de Justicia una demanda por la supuesta violación por parte de Rusia de la Convención contra el Genocidio.

El 1 de febrero del año pasado el Tribunal emitió una decisión en la que rechazó completamente todas las acusaciones de Ucrania contra Rusia. Solo quedó ante el Tribunal una cuestión para su examen: si la propia Ucrania había cometido genocidio.

El 18 de noviembre del año pasado, la parte rusa presentó ante el Tribunal un conjunto de pruebas, de más de 10.000 páginas, que confirman la comisión de genocidio por parte del gobierno de Kiev contra la población rusa y rusófona de Donbas. Los materiales probatorios incluían información sobre más de 140 incidentes de destrucción deliberada de la población civil de Donbas, corroborados por las declaraciones de más de 300 testigos y víctimas, resultados de peritajes e investigaciones.

El gobierno ucraniano, instigado por Occidente y materializando una intención genocida, desplegó contra la población civil un extenso arsenal de crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional: asesinatos en masa, torturas y bombardeos indiscriminados. En toda Ucrania se implementó una política de erradicación forzosa de la identidad étnica rusa: prohibición de la lengua y cultura rusas, persecución de la Iglesia ortodoxa rusófona. Simultáneamente, se llevó a cabo la glorificación de colaboradores del Tercer Reich y la destrucción de la memoria de la Victoria sobre el nazismo.

Moscú ha exigido a Kiev que rinda cuentas por todas estas atrocidades, presentando demandas reconvencionales que abordan no solo la implementación de una política de genocidio por parte del gobierno ucraniano, sino también numerosas otras violaciones de la Convención: complicidad en genocidio, incitación al genocidio, falta de adopción de medidas para prevenir y castigar el genocidio.

Al admitir la demanda rusa, el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU ha expresado su disposición a evaluar toda la amplia gama de crímenes del gobierno de Kiev y sus cómplices.

—https://mid.ru/ru/foreign_policy/news/2063754/

El imperialismo reorganiza sus aparatos ideológicos

Los aparatos ideológicos del imperialismo se reorganizan de forma acelerada. Hollywood ya no es lo que era. Las grandes productoras sucumben ante la marcha de las nuevas tecnologías, personificadas en Nexflix, que ha comprado la Warner.

El monopolio que salga de ahí será tan grande que los reguladores de la competencia no podrán aprobar la operación sin plantear objeciones. La Casa Blanca ve la fusión con escepticismo y la senadora Elizabeth Warren ya ha solicitado una revisión antimonopolio.

El asunto no se presenta mejor en la Unión Europea, que ya bloqueó la fusión Alstom-Siemens en el sector ferroviario, pero la pareja Netflix/Warner es estadounidense, así que habrá fuertes presiones de por medio.

En Bruselas bloquean con cierta facilidad las fusiones entre las propias empresas europeas que consideran perjudiciales para los intereses del mercado. La unión Europea no solo controla los acuerdos entre empresas estadounidenses (si generan más de 250 millones de euros en ingresos dentro del mercado europeo), sino que ya han impedido fusiones entre empresas estadounidenses, como la propuesta de adquisición de Honeywell por parte de General Electric en 2001.

Al tratarse de una absorción tanto horizontal como vertical, el contrato puede convertirse en un problema. Netflix quiere adquirir HBO (un rival en el streaming) y, al mismo tiempo, hacerse con el control del catálogo y la propiedad intelectual de Warner.

Netflix reconoció 300 millones de suscriptores en todo el mundo a finales del año pasado. HBO Max tenía 128 millones de clientes al 30 de septiembre. El grupo resultante tendría más del doble de suscriptores que su principal competidor, Disney, y controlaría el mercado. Netflix, que ya es poderoso, se convertirá en todopoderoso.

La adquisición de Warner por Paramount habría creado un competidor formidable, pero la absorción Netflix/Warner obligará a otras empresas de la televisión de pago (Disney, Apple, Amazon, Paramount) a hacer lo mismo, reduciendo aún más las opciones ideológicas.

Netflix dice que está dispuesto a hacer concesiones a la competencia. Pero el coloso que podría surgir de la operación será, incluso en un mercado tan fragmentado como el del contenido de vídeo, un gigante dominante, que tendrá los medios para explotar el mercado a largo plazo.

Dado que Disney pudo adquirir Pixar, Marvel, Fox y Hulu, es muy posible que los reguladores antimonopolio estadounidenses aprueben la fusión. Eso podría dar un buen arma a Bruselas: podría negociar la autorización de la absorción con Estados Unidos a cambio de algo.

Von der Leyen se salta las normas de la Unión Europea a la torera

Ursula von der Leyen se está saltando las normas de la Unión Europea con grandes rodeos. Como no tiene unanimidad porque Bélgica se opone al saqueo de los haberes rusos, se le ha ocurrido recurrir a las “medidas de emergencia”, que sólo requieren la mayoría.

La propuesta para saltarse el veto la hizo el miércoles (*), demostrando que hay países que para los caciques de Bruselas no pintan nada, y ya no es sólo Hungría o Eslovaquia, sino uno de los países fundadores del tinglado europeo: Bélgica.

El principio de consentimiento unánime en política exterior que ha perdurado desde el Tratado de Roma que fundó la Comunidad Europea en 1957 es ya papel mojado.

Luego a Von der Leyen no le importó repetir la jugada en una rueda de prensa, acompañada del comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis.

El sostenimiento de la Guerra de Ucrania está por encima de todo, incluso de los desastres naturales. Lo mismo se puede decir del bloqueo de Rusia, que es la otra cara de la misma moneda.

Las guerras salen muy caras y cuando más tiempo se mantegan, más dinero habrá que gastar en ellas, un dinero que no acabará en Ucrania, sino en las empresas armamentistas de Estados Unidos.

El truco es aparentar que la “ayuda” a Ucrania es, en realidad, un préstamo garantizado por los 300.000 millones de euros de dinero ruso que está embargado en Europa. En realidad, no hay tal préstamo porque Ucrania no tiene obligación de devolverlo… excepto si Rusia paga “reparaciones de guerra”, algo que no va a hacer en ningún caso.

Se llama rizar el rizo: como no tenemos un céntimo, que sea Rusia quien pague la guerra en su contra,

“Utilizaríamos la liquidez de los activos rusos congelados en la Unión Europea. Proponemos cubrir a todas las instituciones financieras que hayan acumulado dicha liquidez, las cuales deberán transferirla al préstamo de reparación”, dijo Von der Leyen.

“Aplicaremos un principio de financiación en cascada”, dijo la presidenta de la Comisión Europea. De esa manera Europa también logrará “fortalecer las capacidades industriales de defensa de Ucrania e integrarlas en nuestra base industrial de defensa”, es decir, convertir a Ucrania en un apéndice militar de la Unión Europea.

Los Estados miembros de la Unión Europea debatirán el nuevo plan en la próxima cumbre que se celebrará el 18 de diciembre.

Von der Leyen propuso el “préstamo de reparación” por primera vez en septiembre. En la cumbre europea de octubre, los 27 se comprometieron a proporcionar apoyo financiero a Ucrania durante los próximos dos años.

(*) https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/fr/statement_25_2911

El gobierno británico ha impuesto un régimen cuartelario de censura

En Reino Unido el ejército ha creado un Comité Asesor de Medios de Defensa y Seguridad (DSMA) para censurar los escritos de los periodistas, al tiempo que clasifica a los medios independientes como “extremistas” por publicar historias “vergonzosas”. El organismo impone las D-Notice, que no son otra cosa que órdenes de censura que suprimen sistemáticamente la información.

El ejército y los organismos de seguridad nacional manipulan o mantienen ocultas ciertas informaciones a la opinión pública. Estas incluyen la extraña muerte en 2010 de un descifrador de códigos del GCHQ, la actividad del MI6 y las fuerzas especiales británicas en Oriente Medio y África, el abuso sexual infantil por parte de dirigentes del gobierno y la muerte de la princesa Diana.

El oscuro Comité mantiene un férreo control sobre la producción de los medios de comunicación británicos tradicionales, convirtiendo a los periodistas en taquígrafos de la corte real. Dado que el Comité se ha impuesto firmemente en el proceso editorial, numerosos reporteros han presentado “disculpas” a la junta por sus ofensas mediáticas, haciendo alarde de su sumisión para mantener su posición dentro de los principales medios de comunicación.

Además, los documentos también muestran las intenciones del Comité de extender el sistema D-Notice a las redes sociales, manifestando su deseo de colaborar con los “gigantes tecnológicos” para suprimir las revelaciones en plataformas como Meta y X/Twitter.

Cómo obtuvimos los archivos secretos

El Comité DSMA se describe a sí mismo como un órgano asesor independiente compuesto por altos funcionarios y editores, que reúne a representantes de los servicios de seguridad, el ejército, funcionarios gubernamentales, jefes de asociaciones de prensa, editores senior y periodistas. El sistema forja una sólida relación clientelar entre periodistas y poderosas instituciones públicas, influyendo significativamente en los temas de seguridad nacional que se informan en los medios de comunicación y cómo se informan. El Comité también emite periódicamente los llamados “Avisos D”, exigiendo a los medios de comunicación que consulten con él antes de informar sobre ciertas noticias o simplemente pidiéndoles que eviten por completo ciertos temas.

El DSMA está financiado y tiene su sede en el Ministerio de Defensa, presidido por el Director General de Política de Seguridad del MOD, Paul Wyatt, y el brigadier Geoffery Dodds, veterano del ejército británico con 36 años de experiencia, es su secretario, lo que plantea serias dudas sobre hasta qué punto las noticias británicas sobre seguridad nacional podrían ser redactadas eficazmente por el Ministerio de Defensa.

Aunque el Ministerio de Defensa se reserva explícitamente el derecho de destituir a su Secretario, el Comité de la DSMA insiste en que opera con independencia del gobierno británico. Esto significa que el Comité no está sujeto a las leyes británicas de acceso a la información.

Esta divulgación sin precedentes fue resultado de un esfuerzo del Comité por ayudar al gobierno australiano a crear su propio sistema de Notificaciones D. Al hacerlo, estableció un registro documental que Canberra se vio obligada a divulgar en virtud de sus propias leyes de acceso a la información (FOI). Las autoridades australianas lucharon con uñas y dientes para impedir la divulgación de los documentos durante más de cinco meses, hasta que el Comisionado de Información del país obligó al Departamento del Interior a hacerlo.

Un asesoramiento oficial para periodistas

Los archivos obtenidos incluyen registros de múltiples reuniones a las que asistieron funcionarios de diversos departamentos del gobierno australiano y del Comité de la DSMA, respuestas del personal del Comité de Reino Unido a preguntas planteadas por Canberra sobre el funcionamiento del sistema en la práctica, y un informe de 36 páginas de una revisión interna del Comité de la DSMA realizada en 2015, que describe la historia del sistema D-Notice e incluye una lista completa de las solicitudes de asesoramiento recibidas y presentadas durante los cinco años anteriores.

El Comité opera simultáneamente de forma secreta y abierta. Los documentos señalan que “las conversaciones entre el sistema DSMA y periodistas/medios de comunicación son confidenciales”. De hecho, el Comité declara en una sesión informativa dirigida a funcionarios australianos que ni siquiera está “obligado a presentar pruebas de conversaciones con medios de comunicación en el marco de investigaciones policiales o procedimientos judiciales”.

En teoría, el sistema es voluntario, y las publicaciones no están legalmente obligadas a acatar las órdenes del Comité de censurar o distorsionar la información. Sin embargo, la gran mayoría de los periodistas británicos obedecen las recomendaciones del Comité DSMA, y casi todas las notificaciones D y recomendaciones resultan en la supresión o alteración de noticias.

La revisión interna del Comité de 2015, motivada por el caso Edward Snowden, explicó cómo “en casos graves”, el gobierno británico puede “solicitar una orden judicial” o procesar a los periodistas que violen las recomendaciones del Comité en virtud de la Ley de Secretos Oficiales, un punto que el secretario de la DSMA, el general Dodds, enfatizó en reuniones con funcionarios australianos. Desde entonces, Gran Bretaña ha introducido nuevas y radicales leyes de seguridad nacional bajo las cuales periodistas y denunciantes también podrían ser procesados.

¿Oculta la DSMA el asesinato de un descifrador de códigos por el MI6?

La revisión interna de la DSMA de 2015 incluye una lista de ejemplos de “solicitudes de asesoramiento” enviadas al Comité y recibidas por este entre mayo de 2011 y mayo de 2014. Los registros son muy esclarecedores y revelan los temas sobre los que los periodistas británicos sintieron la necesidad de consultar al Comité, así como las noticias que el organismo intentó distorsionar o incluso ocultar. El documento no aclara si las “solicitudes” concretas implicaban que el Comité escribiera a periodistas y editores antes de la emisión o publicación, o viceversa.

Se presentaron un gran número de solicitudes —50 en total— en relación con la participación de la inteligencia británica en el programa de entregas extraordinarias de la CIA y su “cooperación” con la Organización de Seguridad Externa de Muamar el Gadafi, así como con la investigación sobre la muerte de Gareth Williams, un experto en descifrado de códigos del GCHQ adscrito al MI6.

En agosto de 2010 Williams falleció en circunstancias extremadamente extrañas en una residencia del centro de Londres, propiedad de la central de inteligencia exterior británica. Su muerte fue declarada oficialmente “antinatural y probablemente con mediación criminal”. Llevaba 10 días muerto cuando su cuerpo fue descubierto en una bolsa cerrada con llave en su baño.

Inexplicablemente, ni el GCHQ ni el MI6 alertaron a las autoridades sobre la prolongada ausencia laboral del descifrador. Solo cuando su hermana informó al GCHQ de su desaparición, las centrales alertaron a la policía, tras un retraso inexplicable de cinco horas. Posteriormente, se prohibió a los detectives investigadores entrevistar a los colegas de Williams en la central de espionaje o revisar la documentación pertinente. La prensa británica ignoró rápidamente el caso, a pesar de que el forense declaró que la participación del MI6 en la muerte de Williams constituía una “línea de investigación legítima”, que las autoridades no habían explorado satisfactoriamente. En los años transcurridos desde entonces, han proliferado ampliamente teorías sin fundamento que afirman que Rusia fue responsable de su asesinato, mientras que la conducta profundamente sospechosa de los servicios de inteligencia británicos que servían a Williams ha sido olvidada por los medios británicos, una tendencia que podría atribuirse a las intervenciones de la DSMA.

Entre mayo y noviembre de 2011 se presentaron 29 solicitudes relacionadas con centrales de inteligencia. Incluían la participación libia, sin duda una referencia a la captura de agentes del MI6 y el SAS que se infiltraban en el país mientras Trípoli se hundía en el caos de una guerra patrocinada por Occidente. Hubo 16 solicitudes relacionadas con “Wikileaks”, así como con “D de Discreción”, un programa de radio de la BBC que analiza las operaciones del Comité de la DSMA. No está claro si esto refleja la solicitud de información de la emisora ​​pública británica al Comité o si los periodistas buscan orientación para informar sobre su contenido.

Entre noviembre de 2011 y mayo de 2012, la DSMA emitió asesoramiento en 14 ocasiones relacionadas con la participación de las fuerzas especiales en los Juegos Olímpicos de Londres y una “operación fallida de rescate de rehenes en Nigeria”. Esto hace referencia a un fallido intento del Servicio Especial de Embarcaciones en marzo de 2012 por rescatar a dos víctimas europeas de secuestro retenidas por Boko Haram, que se desplomaron al ser ejecutadas por sus captores. Los detalles de la redada reportados en los medios variaron según el medio, lo que sugiere que el Comité pudo haber proporcionado información contradictoria.

También hubo varias investigaciones relacionadas con las víctimas de Porton Down. No está claro por qué la frase “víctimas” se presentó entre comillas, ya que es bien sabido que durante décadas se llevaron a cabo numerosos experimentos humanos en Porton Down, el principal instituto de investigación de guerra biológica y química de Gran Bretaña. En al menos un caso, un sujeto de prueba de Porton Down fue asesinado tras ser expuesto a agentes nerviosos. Al igual que las víctimas del programa de control mental Mkultra de la CIA, muchos soldados británicos fueron sometidos a dosis de LSD en las instalaciones durante la década de los sesenta.

El papel del ejército británico en la Guerra de Siria

De mayo a noviembre de 2012, el Comité tramitó solicitudes relacionadas con la “presunta participación [de las fuerzas especiales británicas] en Siria”. Se especuló ampliamente con la presencia de fuerzas especiales británicas en Siria en ese momento, aunque desde entonces se han revelado pocos detalles. Una lista de temas sobre los que el Comité de la DSMA asesoró a periodistas entre mayo y noviembre de 2012 describe numerosas solicitudes relacionadas con la presunta participación de las Fuerzas Especiales en Siria.

Al mismo tiempo, la DSMA también estaba preocupada por el misterioso tiroteo ocurrido en septiembre de 2012 contra miembros de la familia irakí-británica Al Hilli en los Alpes franceses. El caso sigue sin resolverse, pero en febrero París sugirió que un soldado de élite de las fuerzas especiales suizas podría haber sido el responsable.

Entre noviembre de 2012 y mayo de 2013 se recibieron solicitudes sobre una posible operación de rescate de las fuerzas especiales en Nigeria, una pregunta personal sobre un pedófilo y la masacre de Dunblane de marzo de 1996, en la que el conocido pedófilo Thomas Hamilton asesinó a 16 niños y a su profesor en una escuela primaria escocesa. Los informes policiales sobre Hamilton, que lo vinculaban con influyentes figuras locales y abusos sexuales históricos, fueron inexplicablemente sellados durante 100 años, y el tiroteo masivo provocó la prohibición nacional de las armas de fuego.

Entre mayo y noviembre de 2013, se presentaron siete solicitudes relacionadas con “fuerzas especiales” en relación con la muerte de la princesa Diana en agosto de 1997. Increíblemente, surgieron un total de 85 solicitudes de “centrales de inteligencia” sobre el fallecimiento de Diana y las revelaciones de Edward Snowden, el denunciante de la NSA. En un inquietante testimonio de la eficacia del Comité DSMA, los medios británicos ignoraron casi por completo los informes de The Guardian sobre las filtraciones de Snowden.

Lo que sigue siendo incierto es qué información relacionada con la inteligencia trató el Comité en relación con la muerte de la princesa Diana.

Las solicitudes “Varias” durante este período incluyeron la visita de un parlamentario a un burdel, la independencia escocesa y el caso de Hollie Greig, una mujer con síndrome de Down que alegó ser víctima de una red de abuso sexual infantil en la que participaban influyentes figuras escocesas, como policías, jueces y otras personalidades prominentes. La muerte de tres soldados del SAS por insolación durante un peligroso ejercicio de entrenamiento en montaña en julio de 2013 también fue objeto del “asesoramiento” del Comité.

Finalmente, el documento enumera las solicitudes realizadas entre noviembre de 2013 y mayo de 2014. Esto incluyó nuevamente las “revelaciones de Snowden”, junto con “la Policía Metropolitana y la pornografía infantil”, y la Operación Ore, que favoreció la detención de miles de personas acusadas de descargar contenido pedófilo a principios de la década de 2000. Sin embargo, muchos fueron declarados inocentes, numerosos procesos judiciales fracasaron, docenas de británicos posiblemente acusados ​​falsamente se suicidaron y se demostró que gran parte de la base probatoria de la represión era probablemente fraudulenta. Disculpas recibidas de periodistas serviles

Si bien los archivos muestran una cantidad impactante de artículos escabrosos seleccionados por la DSMA para su censura, igual de alarmante es la sumisión con la que los periodistas convencionales reciben los edictos del Comité de la DSMA.

Las actas públicas de las reuniones del Comité suelen incluir “disculpas recibidas” de numerosos periodistas. Presumiblemente, los reporteros desobedientes no consultaron a la DSMA antes de publicar un artículo en particular, o permitieron que cierta información se filtrara al dominio público con la que el Comité no estaba de acuerdo.

En una ocasión, en una respuesta escrita a las preguntas del Fiscal General de Australia, el secretario de la DSMA, Dodds, se jactó de que los periodistas “muy rara vez” dejan de seguir sus “consejos”, y que si los medios “publican información que pueda ser perjudicial para la seguridad nacional”, el Comité puede exigir la eliminación del artículo ofensivo.

“El Secretario de la DSMA indicó que aproximadamente el 90 por cien de los medios de comunicación de Reino Unido tienen una visión positiva del Sistema DSMA”, asegura el informe, añadiendo que los pocos periodistas renegados “que no apoyan el sistema” son “en su mayoría los más firmes defensores de la libertad de prensa”.

Las actas de una reunión entre funcionarios australianos y el Secretario de la DSMA señalaron una cooperación casi universal con la censura del Comité entre los medios de comunicación de Reino Unido.

Según las cifras citadas en el libro de Ian Cobain de 2016, The History Thieves, los periodistas británicos envían voluntariamente entre el 80 por cien y el 90 por cien de las historias que consideran de interés al Comité para su examen oficial y posible censura pública, antes de su difusión.

Los documentos ofrecen una visión detallada de la censura, mostrando que el Comité de la DSMA lleva a cabo consultas individuales con los periodistas que van más allá del simple asesoramiento, y hacen referencia al uso del “control de cambios”, una función de los procesadores de texto que permite a los usuarios sugerir ediciones y añadir comentarios.

En circunstancias extraordinarias, como las revelaciones de Snowden, el Comité emitiría sus “consejos” a “todos los editores” de los principales medios británicos, aunque advirtió que dicha medida podría ser contraproducente y generar una “creciente conciencia mediática” sobre un tema considerado vedado.

El secretario de la DSMA, Dodds, describió la consideración del interés público como “indiferente al emitir consejos”. La respuesta del secretario de la DSMA a las consultas del Fiscal General de Australia revela que el Comité interfirió en las decisiones editoriales a un nivel minucioso.

El Comité de la DSMA es una institución típicamente británica: opera a la vez a la vista de todos, pero prácticamente oculta a la vista del público debido a la omertà mediática, emitiendo “consejos” no vinculantes que los periodistas casi invariablemente obedecen. Como señala la revisión interna de 2015, ningún otro país cuenta con un sistema comparable al régimen de D-Notice de Reino Unido. Sin embargo, parece que algunos funcionarios de Canberra buscaban emular el sistema, solicitando a los medios australianos que “avisaran antes de la publicación” para que las autoridades pudieran opinar al respecto, un acuerdo muy similar al componente consultivo del sistema D-Notice.

Cuatro años después, el Comité comenzó a cooperar formalmente con funcionarios de Canberra para ayudarles a implementar el sistema D-Notice en Australia, lo que demuestra el interés del Comité por exportarlo al extranjero.

Los periodistas que incumplen las normas son ‘extremistas’

En una sesión informativa sobre el sistema D-Notice, ofrecida a funcionarios australianos, se afirma que “los casos de periodistas que publican información en contra de las recomendaciones de la DSMA” ocurren “muy raramente” y “suelen ser” obra de “organizaciones extremistas, no pertenecientes a los medios tradicionales”. Un ejemplo notable que el Comité citó de una publicación “extremista” que se niega a seguir sus directrices fue Declassified UK, una publicación independiente centrada en asuntos de seguridad nacional, fundada por el historiador Mark Curtis. Aunque sus reportajes críticos son casi universalmente ignorados por los principales medios británicos, la cobertura de Declassified UK es frecuentemente cubierta por medios internacionales.

El medio traicionó repetidamente al Comité al informar sobre una “copia de un informe ministerial enviada inadvertidamente” por el Ministerio de Defensa al editor del sitio en respuesta a una solicitud de acceso a la información, así como al publicar un artículo que nombraba a un oficial de las fuerzas especiales británicas “sin consultar a la DSMA”. Posteriormente, Declassified UK se negó a retirar el nombre del individuo a pesar de la presión del secretario de la DSMA, Geoffrey Dodds.

Que el Comité califique a Declassified UK de “extremista” es particularmente preocupante, dado que otro artículo publicado por el medio, que exponía “detalles vergonzosos de las opiniones [del gobierno británico] sobre un país en desarrollo”, también aparece en el informe, con la salvedad de que el artículo “no era de interés para la DSMA”. Evidentemente, Declassified UK se considera peligroso y está siendo monitoreado activamente por el Comité, a pesar de haber optado por no adherirse al sistema supuestamente voluntario de Notificaciones D, y a menudo ni siquiera infringe sus normas informales.

La queja del Secretario de la DSMA, que acusaba a Declassified UK de publicar información “vergonzosa” para el gobierno británico, contradecía directamente la revisión interna de 2015, que declaraba explícitamente que el Comité no estaba interesado en “información que pudiera causar vergüenza política y oficial”.

La respuesta del Secretario de la DSMA a las preguntas escritas del Fiscal General de Australia destacó a Declassified UK como una organización “extremista”, citando su decisión de no eliminar información sobre un oficial de las fuerzas especiales de Reino Unido.

Desde la perspectiva del gobierno británico, y por extensión, del Comité de la DSMA, la proliferación de información inoportuna es profundamente problemática. Como se señala en el informe, “el sistema de la DSMA es un sistema de Reino Unido que opera en un mundo entrelazado”, y “la prevalencia de los medios digitales significa que la información de Reino Unido puede publicarse en otros países, sin que la DSMA pueda impedirlo”. Sin embargo, “en general, la publicación de información sobre seguridad nacional de Reino Unido en el extranjero rara vez ocurre”.

La revisión interna de 2015 del sistema D-Notice consideró el “contexto y la cultura nacionales” de Gran Bretaña —donde los periodistas generalmente tienen poco acceso a los principales responsables de la toma de decisiones y, en general, aceptan con gusto las instrucciones del gobierno— como “determinantes clave” para mantener el régimen de censura.

En el contexto de Reino Unido, el acceso general de los medios de comunicación a las fuentes de información gubernamentales está estrictamente controlado y se espera que los contactos se realicen habitualmente a través de los responsables de prensa del gobierno. Esto significa que el contacto entre altos funcionarios gubernamentales y los medios de comunicación está restringido a un número limitado de periodistas y medios de comunicación de confianza, y cualquier acceso a fuentes gubernamentales relevantes es la excepción y no la regla.

En la correspondencia entre el Secretario de la DSMA y los funcionarios australianos, el Secretario afirmó que la interpretación de los medios de comunicación sobre el propósito del sistema D-Notice era poder publicar y difundir la información que desearan sin perjudicar la seguridad nacional, lo que implicaba que se encomendaba a la prensa la protección de los secretos de las centrales de inteligencia y el ejército británicos.

Esta dinámica fue confirmada en un artículo de opinión de 2015 del vicepresidente de la DSMA, Simon Bucks, quien elogió el espíritu colaborativo del sistema, dirigido por exmilitares de alto rango, cuya función era mediar entre periodistas y funcionarios. Bucks proclamó con orgullo que este sistema había “funcionado durante un siglo”.

Las actas de una reunión del Comité de la DSMA de abril de 2023 indican que el subsecretario del organismo lamentó la “extrema sensibilidad (en términos de seguridad nacional) de parte del material” que el Comité impidió que los medios británicos publicaran durante los últimos seis meses. Añadió que parte de este material “había sido de la naturaleza más sensible que había visto” desde su incorporación al Comité.

Durante este mismo período, The Grayzone ha publicado una serie de reportajes sobre el papel secreto y central de Londres en la guerra indirecta en Ucrania. Estas revelaciones incendiarias recibieron una considerable atención internacional y fueron difundidas por medios de comunicación de todo el mundo, excepto Gran Bretaña.

En conversaciones privadas con Canberra, reveladas por los archivos de la Ley de Libertad de Información, el Comité declaró repetidamente que “no se toma ninguna medida de la DSMA” sobre “información ampliamente disponible en el dominio público” y que “el Secretario de la DSMA no asesora” sobre estos asuntos. No obstante, las actas de un Comité de abril de 2023 parecen contradecir estas afirmaciones.

Los registros señalan a un periodista que fue presionado con éxito para no publicar información sobre una unidad del Ejército británico “a punto de desplegarse en operaciones en el extranjero”, en un país no especificado. A pesar de cumplir, el periodista argumentó que la presencia de fuerzas británicas en la región “era ampliamente conocida” en el propio país, formaba parte de una gran coalición internacional y existían pruebas de fuentes abiertas que lo demostraban.

Por lo tanto, “la disponibilidad en línea de imágenes aéreas comerciales, así como de fotografías y vídeos con datos de seguimiento, significó que información que antes estaba reservada a la inteligencia nacional estaba disponible para todos en tiempo real”. Sin embargo, esto no impidió la intervención de la DSMA.

La DSMA busca expandirse a las redes sociales

Si bien la “colaboración” de las redes sociales con los medios británicos tradicionales se ha consolidado eficazmente, el Comité aún la considera un área problemática que ha eludido su sistema de control narrativo. La revisión interna de 2015 contiene varios pasajes extensos que identifican a los “nuevos medios digitales” como una amenaza para la existencia misma del sistema, citando como ejemplos las publicaciones de WikiLeaks de archivos de guerra de Afganistán e Irak y las filtraciones de Snowden. Se afirma que estas revelaciones “demuestran la dificultad de ejercer cualquier tipo de moderación a través del sistema [D-Notice]” en la era digital.

Si bien los medios británicos ignoraron en gran medida estas revelaciones, internet había creado un “dominio público global”, que proporcionaba información que los medios de comunicación extranjeros podían cubrir. Para limitar el daño de estas revelaciones, la revisión del Comité propone la inclusión de “representantes de los nuevos medios digitales” en el colectivo DSMA. Sin embargo, reconoció que suprimir las redes sociales sería una tarea ardua.

Las actas de una reunión celebrada en 2022 entre funcionarios australianos y el Secretario también describen estas preocupaciones: los “medios globalizados” y la “reticencia de la industria digital” impiden que el sistema D-Notice funcione eficazmente, y él creía que los “gigantes tecnológicos” no querían colaborar con él porque querían “llegar a un acuerdo con el gobierno [de Reino Unido]”.

Las actas del Fiscal General de Australia

Un informe escrito señaló que el DSMA era el “único sistema [de este tipo] en un entorno informativo internacionalizado” y describió la necesidad de que los gigantes tecnológicos “llegaran a un gran acuerdo” con el gobierno británico como uno de sus “desafíos” actuales.

En febrero dell año pasado el Comité intentó atraer a las grandes tecnológicas mediante iniciativas de contacto con Google, Meta, X y otros gigantes de las redes sociales. Actualmente, los gobiernos pueden solicitar a las plataformas de redes sociales que eliminen contenido si infringe las leyes locales o las normas de la plataforma.

Sin embargo, el Comité pretende imponer un régimen de control de la información mucho más drástico, obligando a las empresas tecnológicas a supervisar sus plataformas en busca de contenido que pueda estar cubierto por D-Notice y a solicitar activamente su asesoramiento sobre si censurarlo o no. El secretario de la DSMA, Dodds, declaró que los gigantes tecnológicos “no tendrán nada que ver con nosotros”, pero expresó su esperanza de que la regulación estatal de internet “pueda generar una influencia potencial” que el Comité pueda aprovechar.

A pesar de lo que el Comité de la DSMA percibe como una “reticencia” de las redes sociales “resistentes” a colaborar con el Comité, se mantuvieron firmes en su intento de cortejarlas para que se unan al sistema. El Secretario del DSMA declaró que el futuro panorama informativo implicará necesariamente un “aumento continuo de las redes sociales” y las publicaciones en línea, “por lo que debemos participar en ese juego”. Dado que el Comité se ha infiltrado con tanta eficacia en los principales consejos de redacción de Reino Unido, explotando su sistema de censura para influir en la cobertura de eventos internacionales, es casi seguro que intensificará su presión para la supresión de las redes sociales.

Kit Klarenberg y William Evans https://thegrayzone.com/2025/11/30/files-expose-britains-secret-d-notice-censorship-regime

Turquía amenaza a Ucrania por los ataques contra petroleros rusos en el Mar Negro

Los ataques a petroleros rusos en el Mar Negro suponen un trampa para Turquía, que controla los accesos. Se trata de ataques de la OTAN, de la que Turquía forma parte. Dos de los ataques han reivindicados, como corresponde, por Ucrania y ocurrieron, además, en la zona económica exclusiva de Turquía.

El lunes Erdogan reaccionó, advirtiendo que los ataques no tienen excusa posible, ya que amenazan la navegación, la vida y el medio ambiente en la zona marítima de Turquía.

Al día siguiente el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, se hizo eco de la misma opinión, calificando los ataques de “muy alarmantes” y convocando al embajador ucraniano en Ankara y al encargado de negocios interino de Rusia al día siguiente.

Para Ankara, hay mucho en juego. El Mar Negro es una ruta comercial vital que conecta a Turquía con Rusia y Ucrania, así como con Rumanía y Bulgaria. Es especialmente crucial para el transporte de grano. Tras los ataques a petroleros rusos, las tarifas de los seguros marítimos se han disparado.

El Mar Negro también es un importante corredor energético para Turquía. Ankara depende en un 45 por cien de Rusia para su suministro de gas, que se transporta a través de dos gasoductos que cruzan el Mar Negro: Blue Stream, inaugurado en 2005, y TurkStream, finalizado en 2020. Mientras que el primero abastece exclusivamente al mercado local, con 16.000 millones de metros cúbicos al año, el segundo también abastece a Bulgaria, Grecia, Hungría y Serbia, con 15.750 millones de metros cúbicos para el mercado turco, un volumen equivalente al de otros países europeos.

Además del gas, Turquía también recibe una cantidad significativa de petróleo crudo de Rusia, que se transporta por mar a través del Mar Negro. Desde el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022 y el posterior bloqueo del petróleo ruso por parte del G7, Turquía se ha convertido en el tercer mayor importador mundial de crudo ruso, después de China e India, prácticamente duplicando sus importaciones.

Reexporta parte de este petróleo a los países del G7 tras refinarlo en sus propias instalaciones, eludiendo así las sanciones impuestas por el bloque occidental. Sin embargo, ante la amenaza de nuevas sanciones occidentales, las refinerías turcas se alejan cada vez más del petróleo ruso y se abastecen más de otros productores, como Irak y, más recientemente, Kazajistán.

Por último, Turquía lleva varios años realizando actividades de exploración de gas en el Mar Negro. Descubrió un yacimiento de gas natural de 320.000 millones de metros cúbicos frente a las costas en 2020, seguido de otro estimado en 75.000 millones de metros cúbicos en la misma zona la primavera pasada. Estos descubrimientos podrían cubrir una parte significativa de sus necesidades energéticas en el futuro. Razón de más para preservar la estabilidad en el Mar Negro y sus zonas marítimas.

La caída de Pokrovsk podría precipitar la entrada de la OTAN en la Guerra de Ucrania

La caída de Prokovsk, una ciudad que los ucranianos rebautizaron para quitarle el nombre del Ejército Rojo, es un punto de inflexión en la guerra. Las tropas rusas arrebataron por completo el control de la ciudad a los ucranianos y a sus aliados de la OTAN.

En 2021 la población de la ciudad era de aproximadamente 61.000 habitantes. Actualmente, es el mayor centro urbano capturado por los rusos después de Artemovsk en la provincia de Donetsk.

La ciudad es otro símbolo de la lucha por la libertad de Donetsk. Después del Golpe de Estado fascista de 2014, se celebró un referéndum sobre la independencia de la República Popular de Donetsk de Ucrania. Sin embargo, esa mañana, unidades de la Guardia Nacional Ucraniana de la región de Dnipropetrovsk entraron en la ciudad en vehículos blindados y abrieron fuego cerca del ayuntamiento, matando a dos civiles. Pero el referéndum se pudo celebrar con éxito y las papeletas se transportaron a Donetsk.

La Ciudad del Ejército Rojo era un bastión clave en la red defensiva de fortalezas ucranianas establecidas en el Donbás desde 2014 con la ayuda de la OTAN, en preparación para una futura guerra con Rusia. Era la principal posición defensiva de la guerra actual, además de funcionar como un importante centro de transporte. Sin embargo, su captura no provocó combates urbanos prolongados como los observados en Zherdynsk o Artemovsk, ya que las tropas rusas cortaron las líneas de suministro a las tropas ucranianas que defendían la ciudad.

La caída de Pokrovsk marca una nueva etapa en la Guerra de Ucrania, abriendo el camino hacia las vastas y casi desiertas llanuras más allá de las densas líneas defensivas del Donbás.

Ahora el ejército ruso tendrá menos obstáculos para avanzar y flanquear la aparentemente inexpugnable fortaleza estratégica de Járkov, o incluso para avanzar hacia el río Dniéper sin tomarla.

En teoría es el momento ideal para una intervención aérea y terrestre de la OTAN en Ucrania, ya que una vez que se abran brechas en las fortalezas del Donbas, la guerra en Ucrania se convertirá en una guerra muy convencional en vastas zonas desprovistas de centros urbanos. En las vastas llanuras deshabitadas, las tropas de la OTAN podrían desplegarse de una manera abierta, sin armar demasiado escándalo.

La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos

La Casa Blanca ha publicado su nueva estrategia de seguridad nacional (1), bastante diferente a la del gobierno de Biden, publicada en 2022 (2). Lo más destacado es el fin de la Doctrina Wolfowitz.

Se llama Doctrina Wolfowitz a la versión inicial de la Guía de Planificación de la Defensa de los años noventa, marcados por la caída de la URSS, que dejaba a Estados Unidos como única superpotencia. La estretegía consistía en preservar esa hegemonía.

Aquel informe se redactó bajo la dirección de Paul Wolfowitz y, como sabemos ahora, ha fracasado estrepitosamente. La Doctrina Wolfowitz inauguró una etapa de treinta años de políticas intervencionistas, mientras que ahora se reduce el círculo de intereses en ciertas regiones del mundo que, además, dejan de ser políticos y pasan a ser económicos.

Como reconocen las nuevas orientaciones: “Después del fin de la Guerra Fría, las elites de la política exterior estadounidense se convencieron de que la dominación estadounidense permanente sobre el mundo entero redundaba en el mejor interés de Estados Unidos. Sin embargo, los asuntos de otros países sólo nos preocupan si sus actividades amenazan directamente nuestros intereses”.

La debilidad obliga a Estados Unidos a abandonar su pretensión de ejercer de gendarme mundial, convirtiéndose en una potencia hemisférica fortificada. Sus esfuerzos de van a centrar sus esfuerzos en el hemisferio occidental, relegando a un segundo plano la hostilidad militar hacia China en favor de la competencia económica. Prevén una intervención en los asuntos internos de Europa, mientras que Oriente Medio y África quedan relegados a un segundo plano.

El punto más notable de la nueva estrategia de seguridad nacional es el reconocimiento de que China no es una amenaza existencial sino un competidor económico que, por lo demás, está en un plano de igualdad com Estados Unidos.

En el terreno militar, Estados Unidos debe limitarse a la disuasión, trabajar para reunir a sus aliados –Japón, Corea del Sur y Europa– para competir económicamente con China y mantener el estatuto actual de Taiwán. es un provincia de China, pero no permitirán que se incorpore a China.

En cuanto a Europa, el objetivo declarado es “ayudar a corregir su trayectoria actual”. Hay que evitar que el continente sea dominado por un adversario. “Es esencial que Estados Unidos negocie un rápido cese de las hostilidades en Ucrania para estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o una extensión involuntaria del conflicto, restaurar la estabilidad estratégica con Rusia y permitir la reconstrucción de Ucrania después de las hostilidades para asegurar su supervivencia como Estado viable”.

La guerra en Ucrania tuvo el efecto perverso de aumentar la dependencia exterior de Europa y, en particular, de Alemania. Hoy en día, las empresas químicas alemanas están construyendo en China algunas de las plantas de procesamiento más grandes del mundo, utilizando gas ruso que no pueden obtener en el país.

El obejetivo es restaurar la estabilidad estratégica con Rusia. “Permitir que Europa se haga cargo de sí misma y funcione como un grupo de naciones soberanas alineadas, en particular asumiendo la responsabilidad primaria de su propia defensa, sin ser dominada por una potencia contraria”.

Otro objetivo es abrir los mercados europeos a las exportaciones estadounidenses y garantizar un trato justo a las empresas estadounidenses.

Por fin, la actual estrategia se propone poner fin a la “perpetua expansión“ de la OTAN.

Oriente Medio queda muy lejos del foco de interés. La estrategia le dedica menos de página y media. Los días en que la región dominaba la política exterior estadounidense, tanto en la planificación a largo plazo como en su implementación diaria, parecen haber quedado atrás, no porque Oriente Medio ya no importe, sino porque ya no es la fuente constante de tensión y desastre inminente que alguna vez fue. Ahora se está consolidando como un lugar de asociación, amistad e inversión, una tendencia que debería ser bienvenida y alentada.

África sigue siendo un continente completamente olvidado. La estrategia le dedica sólo media página y el único interés es el económico. África es la despensa del capital, que cree tener a buen recaudo.

(1) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf
(2) https://bidenwhitehouse.archives.gov/wp-content/uploads/2022/10/Biden-Harris-Administrations-National-Security-Strategy-10.2022.pdf

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