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Premio de la paz, la justicia y la humanidad para Kim Jong-Un

La Fundación Sukarno, con sede en Indonesia, ha premiado al Presidente norcoreano Kim Jong-Un con el galardón a la paz, la justicia y la humanidad por su “lucha contra el imperialismo”. La noticia fue anunciada ayer por la hija del presidente indonesio Sukarno, que negó cualquier clase de violaciones de los derechos humanos en Corea del norte.

Rachmawati Sukarnoputri anunció que en setiembre Kim Jong-Un recibiría el premio por la paz que otorga la Fundación educativa Sukarno que ella dirige. “Kim Jong-Un merece ser homenajeado por su lucha contra el imperialismo neocolonialista. Las afirmaciones relativas a las violaciones de los derechos humanos son falsas. Todo eso no es más que propaganda occidental”, dijo Rachmawati Sukarnoputri, quien añadió que “a los gobiernos occidentales les encanta rodear a Corea del norte de etiquetas horribles”.

Su padre Sukarno, primer presidente de la República de Indonesia, donde proclamó la independencia en 1945, estableció relaciones con Corea del norte en los años cincuenta. Después Yakarta continuó manteniendo abiertamente vínculos con Pyongyang y en abril acogió a una delegación de aquel país, tras una convocatoria internacional. Sukarno fue también uno de los dirigentes mundiales que durante la Guerra Fría creó el Movimiento de los Países No-Alineados, junto a Tito, Nasser y otras personalidades de la época.

El Premio Sukarno, otorgado a los dirigentes del mundo que promueven la independencia y el desarrollo, se concedió en 2001 al abuelo Kim Il-Sung, fundador de la República Popular y Democrática de Corea en 1948 y dirigente de la misma hasta su muerte en 1994.

Entre otras personalidades laureadas por la Fundación Sukarno figuran  Mahatma Gandhi, dirigente político hindú que luchó por la independencia de su país, así como Aung San Suu Kyi, opositora birmana y Premio Nóbel de la Paz.

El fascismo futbolístico se exhibe

En su presentación como nuevo fichaje del Real Jaén el futbolista Nuno Silva lució una camiseta con el careto del criminal Franco. Tras el correspondiente revuelo, el futbolista se disculpó alegando una supina ignorancia sobre la historia de España. Es bastante normal que un futbolista carezca en la cabeza de la habilidad que muestra con los pies. También es normal que un fascista sea un ignorante, y a la inversa.

Si el fichaje se hubiera producido en Alemania y el individuo hubiera aparecido con una camiseta con la imagen de Hitler, la cosa no se hubiera podido saldar con unas disculpas, ni con una incultura galopante. Alguien le habría sacado de su tontería al futbolista para explicarle que mostrar en público la cara de un verdugo no es nada simpático.

Pero en España nadie advirtió al futbolista que no hiciera el gilipollas. En las clases de historia que aquí se imparten se pasa de puntillas sobre las décadas de sanguinaria dictadura para no herir la sensibilidad de los fascistas, que no se esconde en reivindicar un pasado de represión, crímenes y torturas porque se sabe impune ante las leyes.

Aquí el Código Penal no considera la apología del fascismo como un delito, mientras en Alemania el artículo 86 del Código Penal castiga la propaganda y exhibición de símbolos nazis. Levantar el brazo con un saludo fascista o ponerse una camiseta con la foto de Hitler está penado por la ley. Lo mismo sucede en los Códigos Penales de Francia o Italia.

En España han aprobado una ley mordaza para mantener a la gente con la boca cerrada ante la explotación y apelan a la libertad de expresión para quienes celebran la dictadura franquista y lucen sin pudor su simbología.

La deformación que se proporciona en las escuelas españolas sobre tantas cosas, incluido el fascismo, es una parte del problema. Pero es que las escuelas son parte del fascismo. ¿Qué se habían creído?

Rusia mata a 8 miembros del Califato Islámico en el Cáucaso

Ayer las fuerzas de seguridad de Rusia atacaron a una unidad asociada al Califato Islámico que operaba en el norte del Cáucaso, según un comunicado del Comité Antiterrorista ruso. La policía ha matado a 8 de ellos, ha capturado explosivos, armas y unos 2.000 cartuchos.

Entre los muertos se encuentra uno de los organizadores del ataque a los edificios del gobierno en Grozni, la capital de Chechenia, en diciembre de 2014, según la misma fuente.

La operación tuvo lugar en un bosque de la República de Ingusetia, en el sudoeste del Cáucaso.

El comunicado oficial asegura que la unidad se había incorporado recientemente al Califato Islámico. Todos ellos eran cómplices de un cierto número de delitos de carácter terrorista, en especial asesinatos de policías y extorsión a empresarios para la obtención de fondos.

En abril una nota del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) ya advirtió de que el Califato Islámico había llegado al Cáucaso norte, donde había captado a varias unidades islamistas que actuaban en esa zona.

«Algunos comandantes del grupo terrorista ‘Emirato del Cáucaso’ han jurado lealtad al Califato Islámico. La amenaza es real», advirtió en Tashkent, capital de Uzbekistán, Serguéi Smirnov, número dos del FSB, al concluir la reunión de la Estructura Regional Antiterrorista de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).

El responsable de los servicios de inteligencia rusos calculó que miles de ciudadanos de los países de la OCS combaten en las filas del Califato Islámico. Smirnov aseguró que al menos 1.700 ciudadanos rusos y otros 300 tayikos se habían integrado en la milicia takfirista.

Los responsables de las políticas antiterroristas de la OCS, integrada por Rusia, China, Kazajistán, Kirguizistán, Uzbekistán y Tayikistán, acordaron impulsar la cooperación de sus servicios secretos para vigilar todos los movimientos de los terroristas en sus respectivos territorios.

«Se trata de hacer labores de vigilancia por parte de los servicios de inteligencia de los países de la OCS, intercambiar información, recopilar datos personales de los terroristas y seguir sus movimientos», explicó Smirnov entonces.

Podemos le lava la cara al fascismo

El alcalde de Cádiz adula al fascismo
Podemos es un partido fascista (2)

El alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”, se ha vuelto a meter en una nueva polémica por su propia contradicción ideológica. Si hace unos días era fuertemente criticado por la medalla que recibió de la cofradía del Nazareno, ahora le toca el turno al nombre del Teatro José María Pemán.

La polémica surge cuando el Partido Popular de Jerez, provincia de Cádiz, colocó el busto de Pemán en el Teatro Villamarta el día 6 de diciembre, día de la Constitución, lo que propició una propuesta de IU, Ganemos Jerez y demás organizaciones sensibles con la memoria histórica, para que fuese retirado, que finalmente fue aprobada.

Al hilo de estos hechos, periodistas preguntaron al Alcalde de Cádiz “Kichi” si pensaba hacer lo propio con el teatro José María Pemán y planteaba cambiarle el nombre, a lo que Kichi contestó: “Pemán es un embajador de las letras gaditanas y así tiene que seguir siendo”.

Por contra, el portavoz de IU en el Ayuntamiento Jerezano, Raúl Ruiz Berdejo, a través de las redes sociales, ha llegado a describir a Pemán del siguiente modo: “Machista, misógino, fascista, exaltó a Mussolini, a Franco, el golpe de estado y la dictadura militar. No en vano, fue él quién tomó los micrófonos de la SER en Jerez para anunciar que los golpistas habían tomado la ciudad”.

“Después, durante la dictadura delató a más de 400 profesores. Sin embargo, para algunos, retirarle un busto a este personaje es reventar la reconciliación. Para ellos, la reconciliación debe ser ponérselo, de forma unilateral, en el Teatro de todos, el día de la Constitución, para colmo de provocación”.

José María Pemán, además de escritor, fue un falangista muy destacado que tuvo una implicación directa en el golpe militar de 1936 contra la II República. Apoyó sin ambages un alzamiento militar contra la democracia que entre 1931 y 1936 avivó la esperanza de tantos millones de españoles. Su papel en las depuraciones de maestros, sus constantes soflamas a favor del régimen franquista, su ideario ultraconservador y su encendida apuesta política pro dictadura son elementos que no deberían a ningún demócrata ensalzar su figura.

Pemán, fue autor de teatro y articulista del diario ABC. Ha sido este diario el que durante años se ha encargado de ensalzarlo cuando la mayoría de sus artículos eran de una extraordinaria superficialidad.

Fue un vulgar poeta, dramaturgo mediocre y un articulista ligero. Un autor menor que brilló en la peor época de la historia de España, el franquismo, dada su afección al régimen que le nombró por decreto presidente de la Real Academia de la Lengua.

Fue además un entusiasta defensor de todas las ideas reaccionarias del siglo XX español. Apoyó a los dos dictadores del siglo, Primo de Rivera y Franco, fue dirigente del partido del primero, la Unión Patriótica. Fue diputado de la CEDA durante la República y apoyó todo tipo de sublevaciones contra el gobierno legítimo de España. En cuanto se produce el golpe de estado de Franco, se integra como responsable de educación y cultura en la Junta de Burgos y comienza la depuración del magisterio español que tanta calamidad trajo a muchas familias y desastre a la educación en España.

En el siguiente artículo, escrito en diciembre del 36, vemos como Pemán, ya responsable de educación y cultura de la Junta de Burgos, pide la depuración de los profesores de izquierdas, “con armas en la mano” y “sin regateos de sacrificio y sangre”. Entre los asesinados, separados definitivamente de la enseñanza, suspendidos de empleo y sueldo o trasladados de sus localidades, se contaron más de 15.000 maestros. Junto a ellos, un tercio de los catedráticos de universidad fueron también represaliados.

Fue procurador de las Cortes franquistas y, como se ha dicho, nombrado por Franco presidente de la Real Academia de la Lengua. En los años 60 se acercó al conde de Barcelona, de cuyo consejo privado formó parte.

Algunas citas del “embajador de las letras gaditanas”

Sobre Franco: “Conquistó la zona roja como si la acariciara: ahorrando vidas, limitando bombardeos. No se dejó arrebatar nunca porque estaba seguro de España y de sí mismo. Este es Francisco Franco, Caudillo de España. Concedámosle, españoles, el ancho y silencioso crédito que se tiene ganado”.

Sobre la mujer: “Dios hace las cosas bien y con orden. ¿Para qué iba a construir con excesivo mecanismo intelectual el alma de un ser destinado, por esencia, a las bellas sinrazones del cariño?. Cuando Dios quiso sancionar el pecado original, impuso a la mujer un doble castigo: el del dolor de la maternidad y la sujeción al varón, que la dominará”.

Sobre Mussolini: “El Duce, Benito Mussolini, nos hizo el altísimo honor a la misión de Franco, de invitarnos a presidir, con él, la fiesta de la Levo fascista […] Yo, con mis ojos ilusionados de poeta, el general con su ojo único de héroe devorábamos, nos bebíamos materialmente aquella figura que lleva en sí el secreto del Destino”.

Sobre el Golpe de Estado y la Guerra Civil: “España no está siendo arrasada, está siendo purificada”. Invierno de 1936.

Fuente: http://larepublica.es/2015/08/02/el-alcalde-de-cadiz-podemos-exalta-la-figura-del-franquista-jose-maria-peman/

Las feministas que defienden la opresión de la mujer

Juan Manuel Olarieta
Desde hace décadas los escritos de la feminista Christine Delphy son de una lucidez tan sorprendente que pasarán desapercibidos, sin duda alguna. Su última obra “Separate and Dominate: Feminism and Racism After the War on Terror” tiene todos los ingredientes para asestar el tiro de gracia a ese feminismo burgués, ramplón, que nos traen desde las facultades estadounidenses de sociología. Un aperitivo se pudo leer el otro día en el diario británico The Guardian (*).

El tema lleva los peores ingredientes imaginables, islamismo y feminismo, cocinados en un país como Francia, donde la laicidad es una religión. Es un asunto del que en España no se puede hablar porque aquí nunca hemos degustado lo que es un Estado democrático. La cosa es aún peor en esa fauna atea empeñada en una guerra de ideas. Sólo de ideas. Se trata de quienes rechazan las religiones (todas ellas por igual) y la gente religiosa… por sus ideas. No se trata de criticar, porque para criticar hay que saber. Para criticar una religión hay que saber lo que es una religión. El rechazo simplifica mucho las cosas.

Por el contrario, los vínculos de una República laica, como Francia, con la religión son apasionantes, el escenario perfecto, y Delphy lo desmenuza con una sencillez asombrosa, remontándose a los viejos tiempos de Napoleón, cuando los sacerdotes (reverendos y rabinos) se convirtieron en funcionarios a sueldo de la República laica, hasta 1905 cuando todos ellos (sacerdotes, reverendos y rabinos) se tuvieron que buscar las habichuelas por sí mismos, para acabar con la islamofobia presente, plasmada en la ley de 2004, que prohíbe a las musulmanas acudir a la escuela con el fulard o “hijab”, reconvertido por la jerga periodística en el “velo islámico”, símbolo de la opresión de la mujer, en general, de la mujer islámica en particular.

La polémica sobre el “hijab” forma parte de algo mucho más general: la incompatibilidad del islam con el progreso, la democracia, los derechos humanos, la tolerancia, la civilización (“occidental”), etc. El islam, una religión, se transmuta en algo bastante diferente, nacional, el mundo árabe, que pasa a ser racial cuando desprecia a los moros, es decir, a los de piel morena, los que son casi negros…

La salsa que adereza ese indigesto plato es el miedo, que es siempre el reverso de la ignorancia: aquello que desconocemos nos desconcierta y nos produce miedo pero, al mismo tiempo, nuestra cultura está tan impregnada de fascismo que nos impide aprender para superarlo. Entonces el islam es un sinónimo de riesgo, amenaza, peligro, fanatismo, yihadismo… El fascismo y el miedo nos dictan que el islam es una religión que va a acabar con nuestra identidad para convertirnos en otra cosa distinta de la que somos.

Pero el castellano tiene 4.000 palabras de origen árabe. Un país como España ha sido islámico durante siete siglos, más tiempo que cristiano… ¿A qué hay que tener miedo?, ¿a unas ideas religiosas?

España permanece fiel a sus esencias desde los tiempos de la expulsión de los moriscos, “el acto más bárbaro de la historia del hombre”, escribió Richelieu, que era un cardenal cristiano. España ya era islamófoba en el siglo XVI. No necesita recibir lecciones de nadie. Pero Francia es distinta. En Francia la laicidad ha dejado de ser un principio democrático para convertirse en su contrario.

Los profesores de derecho también engañan a sus alumnos. La libertad religiosa significa que el Estado no interviene en la religión, ni la religión en el Estado. Significa también que todas las creencias tienen el mismo derecho a expresarse. Finalmente, significa que entre (o mejor, contra) las múltiples creencias religiosas está su opuesto: el ateísmo. Para criticar y luchar contra las religiones hay que dejar que se expresen y se manifiesten como tales, como lo que son.

Pero, como expone sutilmente Delphy, la laicidad se ha reinterpretado en Francia para reducir la religión al ámbito privado, según esa típica escisión burguesa entre lo público y lo privado. La religión es algo privado. Si las musulmanas quieren ponerse un “hijab” en la cabeza, que lo hagan dentro de su casa, pero no en la escuela. Se pueden expresar si llevan el pelo de color azul, cresta, o coleta, se ponen trenzas o rastas, o pendientes de aro, o zapatos de tacón alto, o se pintan los labios, o se maquillan las pestañas… Cualquier cosa menos el maldito “velo” porque eso, a diferencia de lo otro, forma parte de lo más íntimo.

Por eso, si una mujer musulmana quiere llevar su “velo” no lo puede hacer en la escuela; debe quedarse en su casa. Eso es lo que el movimiento “feminista” francés ha vendido como progresista para la mujer, un movimiento que, por su naturaleza burguesa, siempre tiene la palabra “igualdad” en la boca.

Pero las “feministas” no esperaron a la ley de 2004. Muchos años antes en sus reuniones no aceptaban mujeres que portaran fulard porque lo reconvirtieron en un “símbolo de opresión” y porque ese tipo de mujeres -y sólo ellas, al parecer- choca con la manera en la que ellas entienden su “feminismo” de pacotilla. Por alguna razón -no bien explicada- “feminismo” e islam eran incompatibles. Más bien, el islam es el enemigo de “la mujer” (tal y como el feminismo burgués entiende a “la mujer”).

Para justificar lo injustificable, continúa Delphy, las “feministas” argumentan que las jóvenes llevan el fulard obligadas por sus maridos, sus padres o sus hermanos y el remedio a tal imposición está en que se queden en casa con sus maridos, sus padres o sus hermanos… fregando, limpiando y planchando, en lugar de estudiando y leyendo.

¿Están oprimidas las mujeres que llevan un fulard en la cabeza? ¡Naturalmente! Pero, ¿es el fulard lo que las oprime? ¡No! Las oprime el capitalismo, las oprime el colonialismo, las oprime el racismo… Las oprimen muchas cosas, incluida su religión, el islam. ¡Naturalmente! Pero de la misma manera que algunos están empeñados en una guerra contra ideas (que desconocen), otros y otras lo convierten en una guerra contra los símbolos y los emblemas: molinos de viento, en definitiva. Confunden el significante con el significado.

En Francia la batalla contra el “hijab” puso de manifiesto que el feminismo burgués no lucha contra la opresión sino que forma parte de ella. No es nada distinto a ella. Por eso, la represión del fulard ha logrado lo que se proponía: ahora se ven más mujeres con la cabeza cubierta que nunca, e incluso con el rostro completamente tapado.

Es posible que con sus tonterías los cretinos distraigan la atención. Pero la burguesía sabe lo que tiene entre manos. No lucha contra molinos de viento. El objetivo de la burguesía francesa nunca fue el de impedir el porte del “velo” por las mujeres musulmanas en la escuela, sino extender su uso en todas partes. La burguesía francesa ha logrado que lo que las feministas calificaban como un signo de opresión se haya convertido en su contrario: en un signo de defensa de la propia identidad. El ataque a una parte de la población más oprimida la ha arrojado en brazos de la religión y del fanatismo.

Objetivo cumplido. Todo gracias al feminismo burgués, que es un racismo que se viste con los ropajes de la secularización, del progreso… e incluso de la liberación de “la mujer” (tal y como la burguesía entiende a “la mujer”).

(*) Christine Delphy, Feminists are failing Muslim women by supporting racist French laws, 20 de julio, http://www.theguardian.com/lifeandstyle/womens-blog/2015/jul/20/france-feminism-hijab-ban-muslim-women

La oligarquía académica

El control del conocimiento ha sido una práctica ancestral. Si revisamos la historia humana lo más probable es que nos remitamos al  ejemplo de la iglesia católica acaparando los libros, entonces la principal fuente de conocimiento que existía, durante la Edad Media y décadas posteriores.

El problema de que pocos tengan control sobre una porción considerable del conocimiento es evidente. Si esa información se genera o difunde en sintonía con agendas particulares, entonces las repercusiones, por ejemplo la uniformidad, pueden resultar bastante costosas para una sociedad.

Dentro el ámbito científico es bien sabido que, en buena medida, la legitimidad de un estudio o investigación está determinada por la publicación que respalda dicho trabajo. Tomando en cuenta esto, queda claro el poder que ejercen estás publicaciones para validar u oficializar el conocimiento científico. Pero si bien la existencia de filtros parece bastante sensato, el problema es que estas publicaciones –diarios altamente especializados en distintas ramas de la ciencia– están aglomeradas alrededor de 6 grandes editoriales (las cuales aparecen en el infográfico incluido en esta nota).

Esto no quiere decir que las compañías que controlan buena parte del panorama científico-editorial tengan agendas oscuras o laboren de acuerdo a intereses en la sombra, algo que ignoramos; pero es más o menos obvio que si este flujo depende de pocas manos entonces el poder implícito en la publicación y difusión de conocimiento puede terminar aliado a los intereses asociados a estas seis grandes compañías.

Un reciente estudio de la Universidad de Montreal, a través de su School of Library and Information Science, advirtió que durante las últimas décadas los medios especializados en ciencias se han condensado en grandes compañías, las cuales hasta cierto punto determinan aquello que compondrá el desarrollo científico de la ciencia actual. Al respecto, el Profesor Vincent Lariviere, quien encabezó el estudio, afirma en entrevista para el sitio Waking Times:

Las grandes editoriales controlan más de la mitad del mercado de estudios científicos, tanto en ciencias naturales como médicas, sociales y humanidades. Además, estas grandes editoriales comerciales tienen enormes ventas, con márgenes de ganancias de aproximadamente 40%. Y si bien las editoriales han desempeñado históricamente un papel vital en la diseminación de conocimiento científico dentro de la era impresa, es cuestionable son, aún hoy en la era digital, necesarios

No deja de resultar paradójico, en primer lugar, que la comunidad científica, la cual a través de los años se ha jactado de autonomía, terminó enrolándose en un modelo bajo el cual su sistema de legitimación y difusión quedó en manos de seis grandes editoriales –un grupo al cual se ha etiquetado como “oligarquía académica”. En segundo lugar parece que la relevancia de estas publicaciones ya podría considerarse un tanto caduca, en una época en la que la posibilidad  de publicación de contenidos en plataformas digitales está al alcance de cualquiera.

Fuente: http://pijamasurf.com/2015/07/oligarquia-academica-6-companias-controlan-las-publicaciones-cientificas/

La guerra por los datos

Sede de la NSA en Washington
Marc Bassets

La sociedad estadounidense se mueve por oleadas. A épocas de repliegue siguen épocas de expansión. Estados Unidos vive ahora en la era del repliegue. El repliegue es visible en la política exterior, en la voluntad del presidente Barack Obama —no cumplida del todo— de acabar con las guerras de Irak y Afganistán. Y también se ve en otro brazo de la política de seguridad: el espionaje. Cuando, a finales de los años setenta, el Senado expuso por primera vez los abusos de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), aquellas investigaciones coincidieron con la retirada de Vietnam y la resaca del escándalo del Watergate.

La política sigue a la sociedad. El 2 de junio, el demócrata Obama firmó la USA Freedom Act”, o Ley de la Libertad, la mayor reforma de la NSA —la agencia de espionaje electrónico más poderosa del mundo— desde 1978. La ley prohíbe el almacenamiento de metadatos — número de teléfono, hora de llamada y duración— por parte de la NSA. El programa comenzó a aplicarse después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, con el republicano George W. Bush en la Casa Blanca. No se trata de escuchas, pero el cruce de los datos telefónicos permite extraer información valiosa sobre los usuarios.

La nueva ley, que reforma la llamada Patriot Act, sintoniza con los recelos de los estadounidenses hacia los poderes vigilantes del Estado […] Tras el 11-S, este era un país conmocionado, atenazado por el temor a otro atentado. Casi todo valía, desde embarcarse en una guerra en Irak en busca de unas armas de destrucción masiva inencontrables, a ampliar en seceto los poderes de la NSA.

En The secret sentry (El centinela secreto, seguramente la biografía más completa de la NSA), el historiador Matthew Aid explica que, entre 2001 y la llegada de Obama a la Casa Blanca, en 2009, el personal militar y civil de la NSA pasó de 32.000 a más de 60.000. El presupuesto, continúa Aid, se disparó: de 4.000 millones de dólares a unos 10.000.

La necesidad de evitar otro 11-S justificaba la expansión. El desarrollo de Internet y los teléfonos móviles en los años previos tuvieron un efecto doble. Facilitaron el trabajo a los terroristas y ayudaron a la NSA, que trasladó su misión primigenia, captar señales durante la Segunda Guerra Mundial, a la Red.

Sin Edward Snowden, probablemente los detalles del espionaje de la NSA no se habrían conocido. Sus revelaciones han impulsado la reforma de la agencia.

La supresión del programa de datos telefónicos —el primero que Snowden reveló— permitirá a los residentes en EE UU realizar sus llamadas sin el temor de que la NSA las recopile. Snowden es uno de los vencedores del debate de la NSA. Un vencedor a medias.

El otro vencedor es la propia NSA. Porque la vigilancia de las comunicaciones sospechosas en el extranjero y de EE UU con el extranjero escapa a la nueva ley y está cubierta por otra leyes y decretos. La ‘USA Freedom Act’ deja en pie la mayoría de programa de la NSA, una pieza central, para el Gobierno estadounidense, en las ciberguerras del futuro.

Unos días después de adoptarse la ley, la Administración Obama dio a conocer un ciberataque, supuestamente procedente de China, con el objetivo de recopilar, no información comercial, diplomática o militar, sino datos de millones funcionarios estadounideses. La batalla mundial por los datos no cesa y nadie se desarma unilateralmente. Tampoco la NSA.

La importancia de llamarse Omar

El periódico Akhbar al Khaleej de Bahréin contaba recientemente que 3.000 iraquíes que se llamaban Omar habían pedido cambiar de nombre “por temor a ser asesinados”. Si la denominación que a uno le dan sus padres es importante en cualquier parte del mundo, en Irak puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Simplemente por el nombre es posible establecer con muchas probabilidades de acierto la afiliación religiosa de una persona. Y en un país cada vez más dividido por líneas sectarias, con milicias de todas las confesiones imponiendo su ley, no es conveniente encontrarse en el lado equivocado. De ahí, la angustia de los 3.000 Omar iraquíes.

Omar, como Abu Bakr y Osman, es un nombre eminentemente suní. Los tres corresponden a los primeros califas del islam, cuya legitimidad cuestionan los chiíes. Es inconcebible que un chií elija alguno de ellos para sus hijos. Así que en un Irak dominado por esta comunidad, llamarse Omar da el cante. De igual modo, el Gobierno tuvo que cambiar la designación del operativo para recuperar Ramadi porque la inicial hacía referencia a Husein, un imam chií, y para la población local (suní) era una provocación.

Desde el derrocamiento de Sadam Husein, muchos iraquíes (musulmanes, cristianos y de otros credos) se han cambiado el nombre cuando han tenido que vivir en un área en la que eran minoría, para evitar el acoso. Al parecer, el número de solicitudes ha aumentado en el último año debido a los desplazados por el Estado Islámico, en su mayoría suníes que se ven obligados a refugiarse en zonas chiíes. Pero si el fenómeno es nuevo para estos, otras comunidades llevan décadas sufriéndolo.

El recientemente fallecido Tarek Aziz, que fue ministro de Sadam, se llamaba en realidad Mikhail Yuhanna. Aunque todo el mundo sabía que era cristiano, en la época del panarabismo baasista le fue muy útil elegir un apelativo “más árabe”. No fue el único. Muchos kurdos, turcomanos, yazidíes, shabaks y kakais eran animados a arabizar sus nombres para evitar ser discriminados en los trámites administrativos o en el trabajo.

Panyihadismo en África

Sami Nair

África subsahariana se envuelve poco a poco en el torbellino yihadista. Se trata de una ofensiva global. El 22 de julio, dos atentados suicidas en un centro comercial de Maroua, en el norte de Camerún, se cobraron como mínimo 13 muertos y decenas de heridos. Autores supuestos: la secta fanática Boko Haram, que ha declarado, por otra parte, una verdadera guerra contra Nigeria, donde dos ataques también han provocado la muerte de decenas de civiles. En Níger, Chad, Somalia, Malí y Kenia, el yihadismo golpea sin contenerse. Los atentados suicidas de estos últimos meses fueron perpetrados, eso es nuevo, por jóvenes mujeres, a veces todavía adolescentes. La guerra se extiende por doquier, a mano de un panyihadismo militarizado saliendo de las entrañas profundas del mundo árabe y del África subsahariana. ¡La guerra!, no solo actos terroristas o guerrillas. Boko Haram es un ejército, el Estado Islámico también.

En los años 2000, la estrategia de Al Qaeda consistía en movilizar terroristas individuales y mandarlos a la muerte de manera indiscriminada. Ahora, se trata de formar grupos permanentes de combatientes para ocupar territorios. Al Qaeda formaba núcleos nómadas, hoy se construyen ejércitos móviles, a menudo con fuerzas nacionales. Es el modelo del Grupo Islamista Argelino, creado en los años 1990 antes del surgimiento de Al Qaeda, el que se está generalizando. Se trata de una situación cualitativamente nueva, que demuestra el debilitamiento de los Estados naciones y el fortalecimiento de un islamismo político militarizado, postnacional, funcionando a base de fanatismo radical.

Ahora bien, salvo Egipto y Camerún, todos los países blancos han jugado, en un momento u otro, con el islamismo político para debilitar a la oposición democrática y secularizada. Durante décadas, Arabia Saudí ha incentivado al integrismo ideológico, tanto en el mundo árabe como en Asia y África subsahariana. Billones han sido gastados para sembrar lo que podríamos llamar la infraestructura mental sobre la que se cosecha hoy el integrismo. El monstruo creado para oponerse a la modernización política y democrática se escapa de las manos de sus dueños y se vuelve contra ellos.

Que esta guerra total toque a África subsahariana es particularmente grave. El islam subsahariano siempre ha sido moderado, conservador y apolítico. Estamos asistiendo, frente al fracaso del Estado-nación y del desarrollo social inclusivo, a una versión renovada de islamización postestatal, que tiende a rediseñar las fronteras heredadas del periodo colonial. De ahí el carácter transfronterizo de todos los grupos militarizados yihadistas.

De Somalia a Malí y de Kenia a Libia, los regímenes vigentes no han podido, ni, quizás, querido contener el peligro. La fuerza africana multinacional impulsada por Francia, que debía entrar en acción a finales de julio, se encuentra aún lejos de hacerlo. Ahora bien, sabemos que, desgraciadamente, las únicas batallas que se pierden seguramente, son las que no se libran.

Podemos forma parte de un plan del espionaje fascista dirigido contra Catalunya

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que depende de la vicepresidenta del Gobierno y está capitaneado por el general del Ejército Félix Sánz Roldán, aprovechó el auge político de Pablo Iglesias y de sus partidos afines en Cataluña para luchar contra el proceso secesionista en la comunidad.

En un primer momento, el organismo que depende de la vicepresidenta del Gobierno, CNI movió los resortes para intentar desactivar a la formación de Iglesias, que nació en enero de 2014. Finalmente, la cúpula de inteligencia consideró que el crecimiento de los partidos de izquierdas en Cataluña ahuyentarían a los ciudadanos de las pretensiones soberanistas del ejecutivo de Artur Mas y su socio de gobierno, Oriol Junqueras, según explican fuentes cercanas a la operación.

La jugada se demostró el pasado 24 de mayo en las elecciones municipales de Barcelona. Ada Colau desbancó a Xavier Trias debilitando el proceso soberanista. La líder de Barcelona en Comú consiguió 11 escaños, frente a los 10 con los que se hizo el líder de CiU en la ciudad condal, Xavier Trias. Pese a los malos resultados de las elecciones locales para la independencia, Artur Mas sigue adelante con su hoja de ruta y mantiene firme su convocatoria de elecciones para el próximo 27 de septiembre.

Por el momento los partidos ICV-EUiA, Podem y Procés Constituent ya estudian la posibilidad de concurrir a los próximos comicios en una candidatura conjunta al estilo Ada Colau en Barcelona. Los últimos sondeos realizados por Feedback para La Vanguardia y publicados el pasado mes de mayo ya quitaron el triunfo al actual gobierno. CiU conseguiría sólo 35 o 36 escaños, según la encuesta, frente a los 50 que ganó en 2012.

El CNI lleva más de dos años centrado en desarticular el movimiento independentista catalán. Bajo el nombre “Horizonte después”, los servicios de inteligencia españoles elaboraron un plan que seguía tres líneas estratégicas, según publicó la revista Interviú en abril de 2013. La hoja de ruta, presupuestada en 10 millones de euros, comenzaba por pagar a periodistas y tertulianos para defender en los medios catalanes la convivencia entre España y Cataluña. El segundo paso continuaba por financiar a los medios de comunicación españolistas que había en la autonomía. Finalmente, el tercer paso, que después salió a la luz, era recopilar información sobre el dinero que tenía la familia Pujol en los paraísos fiscales. Un informe de Hacienda y la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal, determinó después que Jordi Pujol Ferrusola movió hasta 55 millones de euros a destinos como Suiza, Luxemburgo, Andorra o Liechtenstein.

La jugada es doble cuando candidatos como Manuela Carmena o Teresa Rodríguez se empeñan en desligarse de Pablo Iglesias. Por un lado, la líder de Podemos Andalucía ya marcó un punto de inflexión cuando contradijo la postura de Iglesias sobre que hubiera una sola circunscripción para elegir al candidato a las elecciones generales. Rodríguez planteó el proceso de descentralización de primarias. Manuela Carmena también ha dicho en varias ocasiones que ella no tiene vinculación política con Podemos ni con ninguno de los partidos que forman Ahora Madrid, la plataforma que le aupó al ayuntamiento de la capital.

Fuente: http://informalia.eleconomista.es/interstitial/volver/343978222/informalia/actualidad/noticias/6876765/07/15/-El-CNI-aprovecho-a-Pablo-Iglesias-para-desactivar-el-proceso-independentista-catalan.html

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