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Los comunistas libaneses se arman contra el Califato Islámico

El Partido Comunista de Líbano ha empezado a crear comandos guerrilleros para hacer frente al Califato Islámico y al Frente Al-Nusra en el valle de la Bekaa y otras regiones del país fronterizas con Siria.

“Hasta el momento no ha habido combates directos con el Califato Islámico y al Frente Al-Nusra. Estamos aquí como retaguardia de las posiciones del ejército libanés. Es seguro que hay pequeños grupos yihadistas instalados en las montañas y estamos aquí para detectarlos, para localizarlos”, declaró uno de los combatientes.

“Nuestra principal diferencia con Hezbolá es que somos una facción libanesa mixta, constituida por combatientes sunitas, chiítas y drusos. Nosotros somos sobre todo laicos y somos diferentes del ejército libanés. No somos un ejército clásico”, añadió.

El Partido Comunista de Líbano se fundó en 1924, y aunque en los últimos años no ha reunido muchos votos en las elecciones, tiene militantes organizados en todas las localidades que conocen el manejo de las armas. Algunos son descendientes de los que combatieron contra la ocupación israelí.

“La prioridad sigue siendo la formación y nosotros no luchamos solamente con nuestras armas sino también con nuestra formación. Yo quiero tener un porvenir como técnico informático, no como combatiente. No nos gustan los combates, pero estamos obligados a luchar para proteger nuestras ciudades y nuestros pueblos”, declara Wizzam, de 23 años, a la salida del instituto.

El joven nunca había llevado pistola hasta que llegaron el Califato Islámico y al Frente Al-Nusra. A finales de agosto los yihadistas cercaron y atacaron los puntos de control del ejército libanés y llegaron a capturar el control de la ciudad de Arsal, situado a 124 kilómetros al noreste de Beirut. Desde entonces varias ciudades fronterizas viven bajo a amenaza constante de los yihadistas.

“Tenemos la voluntad firme y el deseo de luchar contra los extremistas. No abandonaremos esta tierra y combatiremos hasta la última gota de nuestra sangre y hasta el último metro de nuestra tierra”, afirma otro de los combatientes del Partido Comunista.

Con la amenaza de los yihadistas a menos de 10 kilómetros de la frontera y los continuos disparos, los habitantes de la zona han considerado que debían unirse a las unidades combatientes creadas por el Partido Comunista.

‘El Califato Islámico es un proyecto extremista occidental’

En una entrevista reciente a la agencia Ria Novosti, el presidente sirio, Bashar Al-Assad, asegura que tanto el Califato Islámico como el Frente Al-Nusra, la filial siria de Al-Qaeda, forman parte de un “proyecto extremista occidental” que tiene como objetivo derrocarle.

Al-Assad subraya también que la actual crisis de refugiados es una consecuencia directa de la política de doble rasero de Occidente en Siria.

El Califato Islámico y el Frente Al-Nusra “son la tercera oleada de organizaciones políticas creadas por Occidente para difundir ideología tóxica”. “Es un proyecto extremista occidental”, insiste, para después explicar que la primera “oleada” de organizaciones instigada por Occidente tuvo como consecuencia al movimiento islamista Hermanos Musulmanes y la segunda dio lugar a Al Qaeda.


“Lo que está pasando en Siria se asimila a lo que acontece en su región”, afirma en referencia Rusia. Según el presidente sirio, tras el golpe de Estado en Ucrania, Putin se ha convertido para Occidente en un enemigo “a pesar” de que ha sido elegido “democráticamente”. “Occidente no acepta socios ni Estados soberanos”, añade.

“¿Cuáles son sus reclamaciones a Rusia o a Siria o a Irán? Son Estados soberanos. Lo que querrían es apartar a una persona y poner en su lugar a otra que atienda sus intereses en vez de obrar en beneficio de la patria”, explica.

Con respecto a su propia continuidad en el poder, Al-Assad afirma que llegó a la Presidencia del país “con el consentimiento del pueblo”, “a través de las urnas”. “Uno se va también por exigencia del pueblo, no porque lo decidan Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de la ONU, la Conferencia de Ginebra o el Comunicado de Ginebra”, asegura.

El presidente de Siria considera que la actual crisis migratoria, en la que la mayoría de los refugiados huyen de su país en busca de un futuro mejor, es el resultado de la política de Occidente de doble rasero en Siria. “En cuanto a Europa, por supuesto que es su culpa”, afirma.

En este sentido, dice que los europeos lamentan las muertes de los refugiados pero no quieren darse cuenta de los miles de sirios que fallecieron dentro del país. “La vergonzosa política de doble rasero de los europeos es inaceptable y evidente para todos”, añade, antes de asegurar que no comprende cómo es posible tener lástima de unas víctimas y no darse cuenta de otras. “La responsabilidad recae en Europa que ha apoyado y sigue apoyando y encubriendo el terrorismo”, recalca.

Con respecto a Califato Islámico y otras organizaciones terroristas que operan en Siria, Al-Assad hace hincapié en que “el diálogo no dará ningún resultado” y en que hay que luchar contra los terroristas sin tregua. “Hay que combatirlos sin cuartel, hasta eliminarlas”, subraya.

Sin embargo, sí se muestra dispuesto a conversar con otros grupos políticos para reducir la amenaza terrorista en el país. “Hemos mantenido el diálogo y logrado acuerdos con varios grupos armados para traer paz a algunas zonas problemáticas. En otros lugares, los rebeldes han engrosado las filas del Ejército sirio, pelean al lado de los demás y entregan sus vidas por la patria. Dialogamos con todos a excepción del Califato Islámico, Frente Al-Nusra y parecidos”, señala el mandatario sirio.

Para Alemania los refugiados son fuerza de trabajo suplementaria

Jens Weidmann
El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ha calificado a los refugiados como una “oportunidad” para Alemania, ya que el país necesita mano de obra adicional para mantener su actual nivel de bienestar.

En una entrevista que acaba de publicar hoy el “Süddeutsche Zeitung”, Weidmann reconoce que hacer frente al flujo de refugiados “exigirá mucho de Alemania”, pero defendió que la inmigración “ofrece también oportunidades”.

“Y cuanto mejor logremos que aquellos que vienen para quedarse se integren en la sociedad y en el mercado de trabajo, mayores serán las oportunidades. En vista de los cambios demográficos, Alemania necesita mano de obra adicional para poder mantener su nivel de bienestar”, afirma.

Preguntado si la favorable situación económica de Alemania ha alentado la llegada de refugiados, Weidmann afirma que, aunque la situación del país dentro de la zona euro es buena, “no es algo que se dé de forma natural ni tampoco una razón para quedarse cruzado de brazos”.

En su opinión, el auge económico actual llegará a su fin en algún momento y a largo plazo Alemania se enfrenta de por sí a notables retos, como el envejecimiento de la población, la creciente competencia de países emergentes o la transición energética.

China crea una comisión militar conjunta con Túnez

Ayer la cooperación chino-tunecina alcanzó al terreno militar, tras un encuentro entre el ministro de Defensa tunecino Farhat Horchani y la embajadora china en Túnez Bian Yanhua.

Los dos representantes han destacado la necesidad de desarrollar la cooperación bilateral en el terreno militar, para lo cual han creado una comisión militar conjunta.

Para impulsar la cooperación militar entre ambos países, Horchani reconoció la necesidad de impulsar el conocimiento del idioma chino entre los militares tunecinos.

En abril China regaló a Túnez diverso material militar, como municiones, cascos, chalecos y ametralladoras, pero también un método de aprendizaje del idioma chino.

La presencia china en todos los países de África se multiplica y salta rápidamente del terreno económico al militar. El año pasado la embajadora china ya participó muy activamente en el foro sobre inversiones extranjeras en Túnez “Start up democracy”, en el que destacó el compromiso de las multinacionales chinas en la ejecución de grandes proyectos de infraestructuras y en la financiación de proyectos estratégicos en el país norteafricano.

La relación entre ambos países es tan estrecha que mantienen un acuerdo para apoyarse mutuamente en las elecciones para el logro de cargos dirigentes en organismos internacionales, como la Unión Internacional de Telecomunicaciones y otros.

China abrirá próximamente un centro cultural en Túnez y el mes que viene una delegación tunecina del Ministerio de Turismo visitará china para abrir nuevos mercados al sector en el norte de África.

Más de la mitad de los becarios trabajan gratis

Según una encuesta realizada por el portal de empleo en línea Infojobs, el 52 por ciento de los becarios mayores de 30 años trabaja gratis para los capitalistas.

El 6,3 por ciento de los mayores de 30 años accedió a un puesto de trabajo como becario. Durante el pasado año, 221.716 candidatos se registraron en el portal de empleo con perfil de becario, de los cuales 36.000 son mayores de 30 años, poseen algún titulo universitario y más de seis años de experiencia.

los motivos principales que llevan a un candidato de más de 30 años a optar a un puesto de trabajo como becario son mantenerse activo en el mercado laboral, cobrando un salario (62 por ciento) o incluso renunciando a él (38 por ciento), obtener algo de experiencia incorporándose al mercado laboral o empezar en un nuevo sector diferente al suyo a través de un contrato de becario.

Seis de cada diez candidatos mayores de 30 años desempleados se plantea empezar algún tipo de curso para poder optar a un puesto de becario. El informe también pone de manifiesto que un tercio de las empresas declara contratar becarios, un 10 por ciento de ellas emplea con becarios de más de 30 años.

Sin embargo, la utilización de becarios es más común en las empresas de más de 50 trabajadores, aunque éstas optan por becarios más jóvenes, mientras que las empresas pequeñas utilizan menos este recurso, pero cuando lo hacen prefieren mayores de 30 años.

‘La pantera es un animal que no ataca nunca’

Huey P. Newton
 Negros, esclavos y rebeldes (6)
De manera simbólica se coloca la fecha de inicio del movimiento por los derechos civiles en diciembre de 1955 cuando una negra de Alabama, Rosa Parks, ocupó un asiento en un autobús que estaba reservado para los blancos. Fue el inicio de una campaña que se podría calificar de resistencia pasiva, de boicot, desobediencia civil, manifestaciones y otro tipo de acciones, como sentadas. En ocasiones, con la colaboración de algunos blancos, lo negros se sentaban junto en los autobuses para romper la segregación.

El movimiento fue especialmente importante en el sur, donde el aparheid se aplicaba con más intensidad. Estaba dirigida por organizaciones del estilo de la NAACP y otros del mismo tipo, que no eran movimientos de masas sino más bien selectivos, de los sectores negros más acomodados y, especialmente, la pequeña burguesía. El prototipo más conocido fue Martin Luther King. Por su propia naturaleza, tampoco estaban muy organizados y sus objetivos siempre persiguieron eso que la burguesía califica como “igualdad”: romper las barreras de la segregación, incorporar a los oprimidos a una sociedad creada por sus opresores. Desobedecían las leyes para buscar su lugar dentro de ellas. Por ejemplo, querían votar. El sueño del que hablaba Martin Luther King era el mismo “sueño americano”.

Pero la lucha de clases no es cosa de uno sino de dos, por lo que ese tipo de movimientos no acaban como empiezan porque quien los moldea son las clases dominantes y, en particular, sus aparatos represivos. El movimiento negro, incluso el más tibio, el más pacifista, fue machacado, aplastado y reprimido con una brutalidad característica de Estados Unidos, que no vaciló en sacar al ejército a la calle.

Entonces el movimiento adquirió progresivamente un sesgo distinto. Se convirtió en un movimiento de las masas más oprimidas, de los barrios marginados de las grandes ciudades. De las reivindicaciones políticas pasaron a las sociales y las laborales. Fue un cambio imperceptible y nada meditado por la ausencia de una vanguardia revolucionaria. Incluso las organizaciones cambiaron de nombre y abandonaron el pacifismo. No querían; les obligaron a ello. El grupo “Nation of Islam”, que tenía unos 150.000 afiliados, crea unidades de autodefensa que se preparan para las batallas callejeras contra los antidisturbios.

Uno de los símbolos de aquel giro fue la ruptura de Malcom X con la “Nation of Islam” en 1964, llevando el centro de gravedad de la religión a la política y a la lucha de clases, si bien de una manera tan decidida como confusa. Como buen musulmán, Malcom X no sólo viaja a La Meca sino a África con la pretensión de que los países recién independizados planteen en la ONU el problema de los negros en Estados Unidos. No sólo habla de paz sino también de guerra. No sólo habla a los negros sino también a los blancos, a los amarillos, a los rojos y a los mestizos.

Malcom X no fue el único que aceleró el movimiento, ni siquiera el más importante. Hubo otros, como James Meredith o Stokely Carmichael, que acuñó la expresión “black power” (poder negro) como consigna que ya no pretende integrarse en la sociedad dominante sino que la rechaza y busca alternativas en otros lugares, como la nueva África que emerge. La situación de los negros en Estados Unidos también es colonial. “Black power”, el libro de Carmichael y Hamilton, lleva un subtítulo significativo: “La política de la liberación en América”. La alternativa es, pues, un problema de poder político que no se resuelve con la integración sino con la independencia.

Progresivamente el movimiento va desprendiéndose del lastre que arrastraba en sus inicios. El pacifismo deja paso a la autodefensa. Desde 1957 Robert E. Williams secretario del NAACP en Monroe, Carolina del norte, llamaba a defenderse de las agresiones del Ku Klux Klan. Cuando en 1961 el FBI iba a detenerle, se refugió en Cuba y luego marchó a la República Popular de China.

En torno a la autodefensa se creó en 1966 el Partido de los Panteras Negras. Sus máximos dirigentes fueron Huey P. Newton y Bobby Seale. El primero es hijo de la clase obrera de Luisiana, nacido en una familia numerosa y mantuvo enfrentamientos con la policía desde muy joven que le llevaron a la cárcel. Seal era un tejano que trabajaba como mecánico.

“La pantera es un animal que no ataca nunca”, solía decir Newton. Pero si le agreden -añadía- tiene los colmillos afilados para defenderse. Por eso eligieron a dicho felino como símbolo de su Partido y crearon pequeños comandos armados. Pero la autodefensa no es sólo armada, sino que comprende numerosos aspectos de la lucha contra la represión, como las detenciones, declaraciones y encarcelamientos, que los militantes debían conocer.

Bobby Seale

¿Cómo acabará la guerra del Donbas?

El levantamiento popular que estalló en marzo del año pasado en el Donbas fue un movimiento espontáneo que luchó por conquistar una cierta autonomía dentro de Ucrania. Ahora, por el contrario, lo que busca es integrarse en Rusia. La propia naturaleza fascista del gobierno de Kiev les ha empujado a ello.

Kiev no paga las pensiones a los jubilados  del Donbas, una reivindicación que se tuvo que incluir en los acuerdos de Minsk-2. Es como considerarles extranjeros. ¿Qué espera, pues, de ellos?

Hasta diciembre los obreros del Donbas siguieron sacando un poco de carbón de las minas, que se trasladaba a Kiev por ferrocarril hasta que las hordas fascistas lo destruyeron. Desde entonces se traslada a Rusia.

Como consecuencia del bloqueo, hoy todos los vínculos exteriores de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk pasan por Rusia. Tienen un sistema múltiple de divisas que comprende tanto la moneda ucraniana, el hryvnia, como el dólar y el rublo, aunque el 80 por ciento de los pagos se llevan a cabo en la moneda rusa.

Por el mismo motivo, dichas Repúblicas han tratado de crear sus propios documentos identificativos, pero como nadie las reconoce como Estados, no tienen ningún valor internacional, ni siquiera en Rusia. Por eso hay planes para proporcionar a sus habitantes documentos rusos.

A finales de agosto los medios rusos han empezado a discutir la posibilidad de un referéndum para que las Repúblicas de Donetsk y Lugansk se incorporen a Rusia, lo que culminaría una situación de facto.

No obstante, el paso es delicado. Se trataría de otorgar a los habitantes del Donbas la ciudadanía rusa. Aunque un tercio, más de un millón, ya han abandonado la región para instalarse en Rusia, para el Kremlin, es un compromiso mucho más importante de lo que parece: Rusia tendría que asumir la protección de sus ciudadanos en el Donbas, es decir, de toda la población.

Cuando el gobierno golpista de Kiev asesina a sus ciudadanos, como en la guerra del Donbas, es un asunto interno. Pero si los muertos son rusos, adquiere otro carácter: Rusia estaría obligada a “intervenir para proteger”, esa fórmula que se ha convertido en famosa últimamente.

Los representantes de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk han filtrado que tras las elecciones de octubre, o sea, este mismo año, van a convocar un referéndum para unirse a Rusia. Una decisión favorable a la anexión no es vinculante para Rusia, pero puede reforzar su postura, cualquier que sea, en una mesa negociadora.

Pero, ¿por dónde pasa la frontera entre Ucrania y las Repúblicas de Donetsk y Lugansk?, ¿por la actual línea del frente? La confusión es muy grande porque los representantes de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk nunca han aclarado cuáles son sus pretensiones. Se han tropezado con una situación de facto y tan pronto hablan de liberar toda Novorrossia como toda Ucrania.

Así lo ha insinuado Zajarchenko, y no le falta razón: sin aplastar completamente al gobierno de Kiev va a ser difícil que la paz vuelva a la zona alguna vez.

En cualquiera de las posibilidades, el gobierno de Kiev siempre sale perdiendo. Creyó que le bastaba con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea, o sea, Polonia y los Estados bálticos, incluso después del golpe de Estado. Ahora es posible que muchas regiones sigan el ejemplo del Donbas y se levanten también. Es posible que Ucrania se fragmente. También es posible que el gobierno se hunda.

No son las consecuencias de ninguna agresión externa sino de la propia ineptitud de los golpistas y de sus mentores en Washington y Bruselas.

Stalin, un mito moderno

Ahora mismo en Francia se ha vuelto a desatar el interminable debate sobre Stalin, la URSS y las purgas en el que se pone de manifiesto de nuevo esa confluencia entre los revisionistas y los trotskistas en contra de la historia y, por consiguiente, de la ciencia.

Al trotskista Jean Jacques Marie se le ocurrió volver a traducir del ruso el Informe de Jruschov al XX Congreso con tan mala fortuna que Grover Furr se le adelantó con su obra “Jruschov miente”. A estas alturas no creo que nadie se sorprenda de que los revisionistas y los trotskistas están en plena sintonía hoy lo mismo que hace 60 años y que su anillo de compromiso sean la mentira, el fraude y la falsificación.

No es un fenómeno nada extraño. En la historia la mentira siempre ha jugado un papel importante y lo que le diferencia de la verdad, que necesita aferrarse a los hechos, es que adquiere vida propia. El tiempo convierte a la mentira en un fantasma o en un mito, en teatro, canciones, lienzos o cine. A veces las leyendas son de color blanco, pero las más morbosas son siempre las negras, ese tipo de relatos turbios en los que el poder se mezcla con su pizca de locura o perversión.

El propio Marie pone de manifiesto que se trata de otra leyenda negra cuando, de un modo retórico, equipara a Stalin con el emperador romano Calígula, estandarte de la maldad, el delirio y el despotismo que acechan a esos grandes personajes que salpican la historia en los momentos cruciales.

Basta hacer una prueba típica: introduce en un buscador la palabra mágica “calígula” y verás todos los brutales crímenes de aquel emperador romano que, como no podía ser de otra forma, el idealismo histórico atribuye a problemas síquicos que tienen relación con excesos enfermizos de todo tipo, personales y políticos. “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, dice la burguesía, seguramente por experiencia propia. No quiere que los demás nos corrompamos como ella.

Si en lugar de “calígula” buscas con la palabra “stalin” no notarás ninguna diferencia, salvo que hay 2.000 años de diferencia. Pero si los “historiadores” nos engañan con acontecimientos ocurridos -o inventados- hace 2.000 años, ¿qué no harán con acontecimientos mucho más recientes?

A diferencia del proletariado, la burguesía necesita mitos, leyendas y fábulas creados en función de sus propias necesidades ideológicas. En el caso de Stalin cuenta con auxiliares que le resultan inestimables porque se trata de renegados, es decir, cuñas de la propia madera, resentidos que dan a la historia un tono testifical: “nosotros estuvimos allí y lo vimos con nuestros propios ojos”, vienen a decir revisionistas y trotskistas.

Jruschov es el prototipo de testigo fiable en cualquier juicio, porque se trata de eso, de un juicio, en el que alguien se sienta en el banquillo a la espera de ser llevado al cadalso. No se trata de historia, en absoluto.

El proletariado no necesita mitos; necesita saber la verdad y, además, explicar los motivos por los cuales su enemigo de clase vive de mitos, los mima y los reproduce insaciablemente, una y otra vez.

La burguesía necesita crear mitos, leyendas blancas y negras, como la de Stalin, lo mismo que el Imperio Romano necesitó crear el mito de Calígula: para dominar, es decir, porque su dominación debe llegar hasta lo más recóndito de las conciencias.

El mito de Calígula se apoya en la obra “Vida de los doce césares” del historiador romano Suetonio. La escribió tras la muerte del emperador, que fue asesinado y condenado después de muerto a la “damnatio memoriae”. A la historia se le dio una vuelta de 180 grados: la infamia no recayó sobre el asesino sino sobre su víctima.

La muerte del emperador no fue suficiente; había que difamar también su memoria para siempre. La biografía de Suetonio no es histórica sino jurídica, repito, un instrumento de poder que se extiende más allá de la vida de las personas. El historiador escribe al dictado; cumple con lo que le obligan los jueces.

Suetonio narra un enfrentamiento entre el emperador y la aristocracia, representada por el Senado. Es la lucha de clases de hace 2.000 años. Atrapado en medio de un reparto del poder político entre unos y otros, el historiador ni es objetivo, ni lo pretende. Ni siquiera trata de restablecer los hechos en su integridad. Simplemente toma partido contra la autocracia y a favor de la aristocracia. Por eso miente, difama, insulta y desprecia a un personaje histórico.

Ya lo denunció otro historiador, Tácito, en sus Anales, pero la verdad nunca ha importado a nadie porque las clases dominantes y los “historiadores” a su servicio siguen necesitando mitos, como Calígula, Robespierre, Stalin o Bashar Al-Assad. Son comodines que representan el Eje del Mal, un tipo de mitos ante los cuales cualquier otra maldad parece menos mala; el mal menor. No hay tertuliano mediocre que ante un apuro no suelte aquello de que “tenemos la menos mala de las formas de gobierno posibles”. ¿No te gusta este Estado? ¡Ten cuidado! Hay otros que son peores aún.

El cine es el gran escaparate para los mitos de cualquier clase, incluidos los romanos. En 1979 el director italiano Tinto Brass dirigió la película “Calígula” con un fantástico Malcom McDowell en el papel del emperador. Han transcurrido 2.000 años y es como si nada hubiera cambiado desde entonces. Como no conoce la historia, la burguesía cree que va a dominar otros 2.000 años más alimentando a los viejos mitos, como el de Calígula, y creando otros nuevos, como el de Stalin.

El papel de la clase obrera es el contrario. Por eso Lenin decía que la verdad es revolucionaria siempre.

La guerra de Yemen ha tenido su punto de viraje

El domingo las fuerzas del movimiento popular yemení Ansarolá, en coordinación con las tropas del Ejército, derribaron un helicóptero militar saudí Apache en la provincia de Marib, en el centro de Yemen. Los misiles y las armas defensivas de los insurgentes, fabricados en Rusia, siguen demostrando una amplia superioridad sobre las de los atacantes, de fabricación estadounidense y francesa.

La intervención terrestre de las petromonarquías se encamina así hacia su sexto mes con una guerra que va alcanzando una dimensión que pone de manifiesto el fracaso de la monarquía saudí, que ha visto que las hostilidades alcanzan al interior de sus fronteras, algo que desborda absolutamente los cálculos que había trazado al principio de su agresión.

Educados en una estrategia militar imperialista, los saudíes confiaban en la aviación, en la tecnología, en los bombardeos y en el armamento pero, finalmente, han tenido que poner pie a tierra. En ese momento volvieron a equivocarse otra vez. Imaginaron que el teatro de las batallas iba a reducirse a Yemen. Ahora lo que comprueban es que dicho teatro es la propia Arabia saudí.

El ataque de la semana pasada contra el aeropuerto militar de Marib, en el que cayeron más de 100 soldados invasores, ha sido el punto de viraje en la guerra y ya ha sacado a las tropas de los Emiratos Árabes Unidos del teatro de operaciones. Además, tres helicópteros de combate Apache y más de 40 vehículos blindados y camiones militares fueron destruidos por los misiles Tushka de las milicias yemeníes.

Después de rezar en los funerales, los jeques saudíes tienen que calmar a sus padrinos en Washington y París diciéndoles que todo está bajo control y que la victoria sólo es cuestión de tiempo. ¿De cuánto tiempo?

Desde la semana pasada los saudíes ya no ocultan que sus tropas y la de sus socios, sumando unos 10.000 soldados en total, han cruzado la frontera en Wadiha y marchan hacia Marib a modo de batallón de castigo para vengar la muerte de los suyos.

En lugar de retroceder, los yemeníes dan un salto y atacan territorio saudí, pero no cualquiera. Desde 1930 ambos países tienen un contencioso fronterizo y Yemen siempre ha acusado a la autocracia saudí de apoderarse de las provincias limítrofes de Assir, Jizane, Najrane y otras, que son las que están ahora bajo fuego de sus misiles. La sorpresa de los ataques yemeníes en suelo saudí ya ha costado la vida a uno de los generales que comandaba el frente sur.

En Riad deben empezar a pensar que si la guerra no les va bien, van a perder mucho más que soldados, mucho más que pertrechos militares y mucho más que un suelo arenoso. Pueden perder viejos aliados, como los Emiratos Árabes Unidos, y empeorar sus relaciones con otros, como Abu Dhabi. La invasión coordinada de ambas monarquías oculta que sus planes de futuro sobre Yemen están lejos de coincidir. Mientras los saudíes quieren poner a Yemen en manos del partido Al-Islah, la sucursal de los Hermanos Musulmanes, Abu Dhabi tiene otros planes y esas divergencias se manifiestan en la pugna entre los Hermanos Musulmanes y Al-Qaeda para la Península Arábiga.

Abu Dhabi, además, está combatiendo con armamento francés y bajo la dirección política y técnica del imperialismo francés, que tiene sus bases militares más cercanas en Yibuti y en la misma Abu Dhabi. El fracaso de Abu Dhabi es, pues, el fracaso del imperialismo francés, al menos en parte. En el ataque a Marib fueron ellos los que sufrieron la mayor parte de las bajas y si las de las tropas les importan poco, deberían tomar nota de la destrucción de 12 tanques Leclerc. “El orgullo del armamento francés” quedó hecho trizas sobre las pistas del aeropuerto yemení.

Los invasores necesitan una victoria simbólica para calmar los ánimos. No les ha bastado con los 20 muertos en el ataque terrorista del Califato Islámico contra una mezquita chií en Sanaa, la capital yemení. Quieren tomarla y para ello la han cercado.

No cabe descuidar que la guerra de Yemen es como todas las demás de Oriente Medio: ha servido para que aparezca un nuevo sujeto, el mismo de siempre, el Califato Islámico, y eso también es un factor nuevo que, en el futuro irá más allá de la guerra, como les advirtió el propio Obama en Camp David tras la reunión que celebró esta primavera con los jeques: el mayor peligro para las autocracias del Golfo procede del frente interior.

Tuvo que ser Obama quien les sacó a los wahabitas de sus fantasías: su enemigo más importante no son los chiítas, ni Irán, ni nadie distinto del paro y la miseria que impera en medio del lujo y el despilfarro de las monarquías arábigas. El problema es el mismo de siempre: la lucha de clases.

100 años de la Conferencia de Zimmerwald

Karl Liebknecht
Este mes se cumplen 100 años de la Conferencia de Zimmerwald, que se se celebró entre el 5 y el 8 de septiembre de 1915 en Zimmerwald, un pueblo cercano a Berna, en Suiza, donde se reunieron 38 militantes de diversas organizaciones obreras de 12 países distintos, que se hicieron pasar por ornitólogos.

Era la primera que tenía lugar desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Cuando Karl Liebknecht se enteró de la convocatoria, envió desde la cárcel en Alemania una carta de saludo a la conferencia:

“No puedo estar allí porque me encuentro encarcelado y encadenado por el militarismo. Aún así, mi corazón, mi mente y todo mi espíritu están con ustedes.

Tienen dos tareas solemnes ante ustedes, una se desprende del deber y la otra desde el sagrado entusiasmo y la esperanza:
 

Un ajuste de cuentas inexorable con los desertores y traidores de la Internacional en Alemania, Gran Bretaña, Francia, y el resto del mundo.

Comprensión mutua, aliento y el estímulo para aquellos que son fieles a su bandera y han decidido no ceder una pulgada al imperialismo internacional, aun al precio de ser suprimidos. Y orden en las filas de quienes que estén decididos a aferrarse, mantenerse firmes y luchar con los pies firmemente plantados sobre las bases del socialismo internacional.

Los principios de nuestra actitud hacia la guerra mundial se pueden explicar brevemente como un caso especial de nuestra visión del orden social capitalista. En pocas palabras, espero que todos nosotros estemos unidos en esto.

La tarea es, sobre todo, establecer las conclusiones prácticas que se derivan de estos principios, y hacerlo sin vacilaciones en todos los países.

¡No a la paz civil! ¡Sí a la guerra civil!”

La idea de la reunión partió de los socialistas italianos, que no habían logrado reunir a la Segunda Internacional para que condenara la guerra como un choque entre los propios imperialistas.

La Segunda Internacional traicionó al movimiento obrero y tomó partido por la burguesía, el imperialismo y la guerra. Falló en el momento decisivo y el hilo de la continuidad revolucionaria con Marx y Engels quedó cortado. Había muerto, aunque nadie extendiera un certificado de defunción.

Frente a ella, en Zimmerwald no se logró una postura unitaria, abriéndose dos posturas. La mayoritaria es la típica de los reformistas que se niegan a romper con el imperialismo y quieren cambiar las cosas “desde dentro”. Eran pacifistas que querían resucitar la Internacional para lograr la paz.

La minoritaria eran los “derrotistas”, encabezados por Lenin, que consideraban que la Internacional estaba agotada y querían crear una nueva, enfrentada a la guerra y que llamara a reconvertirla en una guerra revolucionaria contra la burguesía.

Zimmerwald fue la primera repuesta de amplitud internacional del proletariado ante la matanza de los campos de batalla, ante la inmunda carnicería en la que el capital obligaba a participar a las masas de toda Europa.

Mientras el reformismo colaboraba con la burguesía en la gran matanza, el movimiento obrero empezó a levantarse. En Gran Bretaña, en febrero de 1915, comienzan las primeras grandes huelgas de la guerra. Al mismo tiempo estallan en Alemania los primeros motines contra el hambre, organizados por mujeres obreras que protestan contra el racionamiento.

La conferencia de Zimmerwald está llena de enseñanzas para la actualidad. La única diferencia es que la guerra imperialista aún no ha alcanzado a quienes duermen un sueño profundo y quieren adormecer a los demás. Son parecidos a aquellos reformistas que no se atreven a romper y que, finalmente, querrán llevar a las masas a nueva carnicería en nombre de la patria y de su defensa.

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