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El ejército chino depura a 300.000 oficiales

El 3 de setiembre, durante el impresionante desfile militar en la Plaza de Tienanmen, Xi Jinping advirtió que 300.000 oficiales y suboficiales serían purgados del ejército antes de 2017. Es la mayor depuración militar en la historia de China desde 1949.

En aquella ocasión Xi Jinping habló, sobre todo, de fidelidad y de la falta de ella porque nunca la tuvo desde su nombramiento y porque, si algunos confiaron antes en él, ahora dudan. La crisis económica amenaza con despedirle de su cargo y las redes sociales en China son un hervidero de rumores sobre los movimientos en el escalafón.

Para apuntalar su posición, Xi Jinping se dispone a meter el miedo en el cuerpo a sus críticos, que son muchos en las altas esferas, emprezando por Jiang Zemin, uno de sus predecesores, jubilado en 2005. “Los antiguos dirigentes deberían dejar de aferrase al poder y provocar divisiones en el seno del Partido”, recomendaba en agosto un editorial del Diario del Pueblo.

Tras el discurso de Xi Jinping, el periódico del ejército difunde un editorial en el que los siete comandantes de las siete regiones militares le juran fidelidad.

En 2012 se desató en China una gran campaña contra la corrupción que condujo a la detención y depuración de varias decenas de miles de antiguos ministros (Bo Xilai, Zhou Yongkang), general del ejército y funcionarios regionales. Desde entonces la prensa anuncia cada semana anuncia nuevas detenciones. Lo llaman “la caza del zorro” y son como las elecciones en otros países: sacudidas periódicas que se aprovechan para renovar las direcciones territoriales.

Con Xi Jinping no parece que el aparato del Estado esté procediendo a una limpieza sino más bien a un intento de fortalecer sus posiciones dentro de él. Es una prueba de debilidad burocrática. Para apuntalar su imagen pública, durante el desfile militar del 3 de setiembre Xi Jinping volvió a colocar a su lado a viejas momias del revisionismo, como Hu Jintao. Sacado de un baúl de los recuerdos polvoriento, desde hace algunos años Hu aparece frecuentemente junto a Xi formando un binomio (*).
 

Por el contrario, al más viejo estilo, a los discípulos de Jiang Zemin les llaman “la Banda de Shanghai”. Forman un “contrapoder” al estilo de lo que recomendaba Montesquieu en el siglo XVIII. Pero nadie quiere tales contrapesos a su lado, por lo que entre diciembre del año pasado y febrero del corriente fueron depurados Zhou Yongkang y Jia Ting-An, algunos de los más estrechos colaboradores de Jiang Zemin.

Próximamente el Partido Comunista de China, que ya tiene 88 millones de afiliados, celebrará su Congreso y todo debe estaar dispuesto para que los fieles de Xi Jinping salten al primer plano. Se trata de antiguos colaboradores que le han seguido en su carrera política desde sus orígenes en la provincia costera de Fujian. Entre ellos están los generales Zhao Keshi y Cai Yingting que van a asumir las riendas del Ejército Popular de Liberación.

(*) http://espanol.cntv.cn/20121119/102742.shtml

El refugiado sirio acogido en España es miembro de Al-Qaeda

Las imágenes del refugiado sirio Osama Abdul Mohsen corriendo con su hijo en brazos y zancadilleado por la reportera húngara Petra Laszlo dieron la vuelta al mundo. Se hizo tan famoso que la escuela de entrenadores de Getafe le propuso venir a España. A su llegada posó en el campo de fútbol del Real Madrid, por lo que su imagen se hizo aún más conocida.

Ahora los representantes del partido kurdo Unión Democrática (PYD, rama siria aliada del PKK) han difundido una declaración oficial en la que le acusan de combatir en las filas del Frente Al-Nosra, la rama siria de Al-Qaeda.

Para demostrarlo los kurdos han difundido las capturas de pantalla del perfil que mantenía en una red social en la que confesaba sus actividades terroristas, según informa el International Business Times.

Además los sirios le acusan de tomar parte en la represión de los altercados surgidos tras un partido de fútbol en la ciudad de Kameshli en 2004. Los disturbios se produjeron tras el partido de fútbol entre Al-Fatwa y el club de fútbol de la Yihad de Kameshli. Unos 50 kurdos fueron asesinados.

También el canal de televisión del norte de Irak NRT le ha señalado como miembro del Frente Al-Nosra, una organización incluida desde 2013 en la lista negra de terrorismo de la ONU.

En Irak los kurdos creen que el Real Madrid está detrás del recibimiento a Moshen y preparan una manifestación de protesta en la ciudad de Suleimania.

Cuando llegó a España Osama Abdul Mohsen señaló a Bashar Al-Assad, Rusia y Estados Unidos como los culpables de la guerra civil en Siria. En sus últimas declaraciones ha negado pertenecer, e incluso conocer, al Frente Al-Nosra. A su juicio, una vez que Bashar Al-Assad esté fuera de Siria, los refugiados podrán volver a sus casas, se habrá acabado la violencia y se podrá vivir, de nuevo, en paz. “Cuando Bashar al Assad, que mata a hombres, mujeres y niños, esté fuera de Siria, las cosas estarán mejor. No entendemos que Estados Unidos o Rusia le apoyen”, dijo.

De cuando a los fachas no les gusta que les llamen fascistas

N.Bianchi
Suele decirse, sin rigor, que «los extremos se tocan» -en los años veinte del siglo pasado el monárquico dramaturgo Pedro Muñoz Seca, el inventor de la «astracanada», piezas bufas de humor dudoso (no su popular y exitosa «La venganza de Don Mendo»), y que fue fusilado en la guerra civil por los republicanos, estrenó, digo, «Los extremeños se tocan»– lo que coloca, a quien lo dice, en la sensatez, el equilibrio, la moderación morigerada y, acabáramos, en la equidistancia a carta cabal. Tan es así que esa postura mesocrática y ecléctica, aparentemente al menos, se aleja de, precisamente, pues eso: de los extremos. ¿Y quiénes forman esos «extremos»? Es sabido por público y notorio: los fascistas y los comunistas que, en sus «visiones y concepciones totalitarias» políticas, extremosas y extremistas, se tocan. Mejor el centro o la socialdemocracia fina y desalilada e incluso el apoliticismo y hasta la apatía (como dicen que ha ocurrido en las últimas elecciones en Grecia con una elevadísima abstención que la «sociología burguesa» achaca a la apatía en lo que no es sino una creciente toma de conciencia política traducida en la abstención, que no pasotismo ni apatía como la quieren pintar); «haga como yo: no se meta en política», dicen que decía el Caudillo (como chiste de humor negro no está mal, la verdad).

Quedamos, pues, que fascistas y comunistas son poco menos que iguales porque, de rijosos e irascibles que son, se tocan, gente desagradable y borde, pancarteros, gritones que se creen que la calle es suya (cuando siempre fue de Fraga) y no de la mesurada, modesta y trabajadora «ciudadanía» (yo creía que en un Reino lo que hay son «súbditos» como los Señores feudales tenían «vasallos»). Pues fale, pues bueno, pues muy bien, oiga, pero una diferencia advertimos al menos y es esta, a saber, que así como a los fachas no les gusta -o no se dan por aludidos- que les llamen lo que son, o sea, fascistas, porque ellos lo que son, sobre todo, son «demócratas» con sus puntos de vista diferentes y blablablá, que eso es la democracia y tal y tal… Un «contraste de pareceres», como se decía en el tardofranquismo cuando ya se estaba cocinando lo que luego sería el timo de la Transición de la dictadura a la democracia y esas hierbas. No me imagino a José Antonio Primo de Rivera, fundador del fascismo español en la II República -fusilado en Alicante con poco menos que la aquiescencia de Franco, que se hizo el loco cuando se pedía un canje- renegando de su condición de «fascista» cuando lo llamaban así; al contrario, y aunque él siempre negó -que es distinto a renegar- que lo fuera, estoy por pensar que en su fuero interno lo tendría a gala y orgullo. Son hoy sus herederos falangistas los conversos que reniegan de sus pasado falangista-fascista para convertirse, camaleónicamente, en «demócratas» que, encima, tienen el tupé y el morro de llamar «comunistas» a los comunistas como si fuera un insulto. Y aquí la gran diferencia: que a los comunistas nos llamen comunistas, lejos de agraviarnos, nos colma pues no lo escondemos, y ello a sabiendas que somos los primeros en recibir las ostias de la represión que sabe distinguir muy bien quién es su enemigo real y quién su amigo aliado: fachas declarados y los no declarados que fingen escandalizarse cuando les llaman lo que son (y niegan): fascistas.

Irán negocia en secreto con el Califato Islámico y Al-Qaeda

Ayer por la tarde la edición francesa de Red Voltaire informaba de que Irán está negociando en secreto, representando al gobierno de Siria, con los yihadistas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra, la sucursal siria de Al-Qaeda, en Estambul, con los auspicios de Turquía.

La propuesta turca es llevar a cabo un desplazamiento de las diversas poblaciones y dividir Siria. Las milicias que combaten en el distrito de Damasco serían trasladadas a Idleb, mientras que la población chiíta del norte se refugiaría en Damasco. En una fase posterior el norte del país se escindiría y sería anexionado por Turquía.

El plan va acompañado de una propuesta de alto el fuego durante seis meses en la región de Damasco (Zabadani, Madaya, Bakin y Serghaya) así como en la de Idleb (Fua, Kefraya, Binnich, Taftanaz, Taum, Maarret Masrin, la ciudad de Idleb, Ram Hamdan, Zaradna y Chalaj), pero no en el sur (Deraa).

Aunque Israel no participa en las negociaciones, el proyecto turco es una reedición del Plan Yinon que pretende volver a dibujar las fronteras de Oriente Medio, lo cual supone desplazamientos masivos de la población y, en definitiva, una limpieza étnica.

En cualquier caso, aunque tal solución resulte inaceptable para el gobierno de Damasco, parece evidente que Turquía tampoco cree ya posible que sus aliados sobre el terreno, el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra, logren la caída de Basahar Al-Assad.

No obstante, el elemento fundamental, según Red Voltaire, es que con su propuesta Turquía pretende adelantarse a la intervención masiva de Rusia en la guerra contra el yihadismo en Siria.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article188786.html

La trastienda del golpe de Estado en Burkina Faso

Desde un principio, el golpe de Estado en Burkina Faso mostró el aislamiento de sus protagonistas, la guardia pretoriana del general Dienderé, que ni siquiera contó con el apoyo del resto del ejército.

Los golpistas no eran otra cosa que los secuaces armados del depuesto presidente Campaoré, que trataba de mantenerse en el teatro político del país por la vía falsa, electoral, de la que había sido expulsado él personalmente así como sus partidarios.

Los golpistas no tenían, pues, ningún apoyo… hasta que llegaron los negociadores que, como venían de fuera, pareció que eran neutrales, un espejismo que duró muy pocas horas porque su propuesta era clara: se trataba de convalidar el golpe de Estado.

La impresión es que los golpistas no eran más que el brazo ejecutor de la organización subregional Cedeao, la Confederación de Estados de África Occidental, y naturalmente de los mentores de la misma, que no pueden ser otros que los imperialistas franceses.

El general Dienderé está condecorado con la Legión de Honor concedida por el gobierno francés. Desde hace años es un huésped habitual del Elíseo y el ministerio francés de Defensa, donde tiene a dos amiguetes de esos que mueven los hilos tras las cortinas. Uno de ellos es el antiguo embajador francés en Uagadugu, el general Emmanuel Beth, y el otro es el jefe del Estado Mayor de la Presidencia de la República, el general Benoit Puga.

La profesión militar de ambos muñidores constata que cuando se trata del antiguo imperio colonial, las riendas no están en manos de los diplomáticos, sino de los generales del ejército. Es como si nada hubiera cambiado. Las colonias son como las plazas fuertes. Siempre han estado gobernadas por militares.

Los tres generales, Dienderé, Berth y Puga, son viejos conocidos. Como los amigos del instituto, tuvieron la misma formación y nunca rompieron sus antiguos vínculos colegiales. En ocasiones Dienderé y Beth quedaban para saltar juntos en paracaídas.

El general Puga ya era un personaje en la sombra durante la presidencia de Sarkozy, con la derecha, y ha seguido en el mismo cargo con Hollande, la izquierda. La política francesa en África pasa por sus manos, lo cual equivale a decir que es el arquitecto de la destrucción de Libia y el asesinato de Gadafi, así como de la Operación Serval, la intervención mililtar en Mali. A un sujeto así, organizar un golpe de Estado en Burkina Faso le ha debido parecer algo de menor cuantía.

Por su parte, el general Beth trabaja en ESL Network, un centro de “inteligencia económica” que se mueve entre los centros nucleares del imperialismo francés como pez en el agua.

No obstante, los hilos de las trastiendas parisinas siempre acaban en un punto remoto al otro extremo del mundo. En el caso de Burkina Faso, ese cabo terminal son los 320 soldados de los Comandos de Operaciones Especiales acantonados por Francia en el interior del país, que se quedaron en sus cuarteles en el momento del golpe, seguramente a la espera de instrucciones para echarles una mano en caso de necesidad.

No fue necesario porque un elemento fundamental en la planificación del golpe fue la intervención de los negociadores internacionales de la Cedeao, que se ejecutó de manera impecable. Fuera de África muchos ni se han dado cuenta de que en este tipo de situaciones siempre aparecen intermediarios y que hay que tenerlos bien preparados porque son una pieza fundamental del propio golpe.

El desarrollo desigual del capitalismo en la crisis económica

Desde el inicio de la última recaída económica, a pesar del pinchazo de las bolsas asiáticas, tanto el gobierno de Modi como los grandes capitalistas y los medios de India se muestran eufóricos. A ellos la crisis les ha abierto nuevas e insospechadas oportunidades.

Se podría decir que los capitalistas indios hablan leninismo. Su entusiasmo ilustra la ley del desarrollo desigual que Lenin expuso. Al tratarse de una ley dialéctica, choca con las concepciones más arraigadas, según las cuales todos “navegamos en el mismo barco”. Quieren decir, que tanto el crecimiento como las crisis del capitalismo afectan un poco a “todos”, o afectan de la misma manera.

La ley del desarrollo desigual es consecuencia de la anarquía de la producción y la circulación de capitales y mercancías, por lo que es inherente al capitalismo en su conjunto. No obstante, es característica de su fase imperialista y en la medida en que el imperialismo es el capitalismo en crisis, se entendería mejor si se la llamara “ley de la crisis desigual”. El capitalismo no cambia de una manera uniforme sino a saltos. Unos capitales se desarrollan o se hunden, mientras otros padecen el fenómeno inverso. Lo mismo ocurre con los sectores económicos enteros o con países, como es el caso de India y China.

La crisis del capitalismo no es desigual porque afecte sólo a la clase obrera, sino también porque a los capitalistas les afecta de manera desigual: unos están en bancarrota y otros obtienen más beneficios que nunca. Lo mismo ocurre con los países: unos se hunden y otros, como la India ahora, se encuentran en la cresta de una ola de prosperidad insospechada. “Esta crisis es nuestra gran oportunidad”, escribía un diario económico indio.

Las estadísticas son el gran enemigo de la ley del desarrollo desigual porque convierten lo diferente en uniforme, en promedios. En la medida en que una parte muy importante del conocimiento se fundamenta en estadísticas, especialmente en economía política, transmite una perspectiva errónea del capitalismo porque la información cuantitativa no va acompañada de la cualitativa.

Ocurre lo mismo que con el índice de inflación, que da la impresión equivocada de que todos los precios han subido y de que han subido en la misma medida. Sin embargo, cuando decimos que en un país la inflación ha alcanzado de un determinado porcentaje es porque muchos precios han bajado. El capitalismo se desarrolla siempre de una manera desproporcionada. Del mismo modo, que en los países más avanzados existen regiones, ciudades y barrios deprimidos, en los más pobres existen núcleos de opulencia, villas residenciales y lujo desenfrenado.

Una crisis mundial, como la actual, es tanto más profunda en cuanto que hay países, como la India, que no sólo no la padecen sino que viven un momento de auge. Lo realmente específico de las crisis capitalistas es su carácter desigual, no el descenso de la producción, ni de la bolsa, ni del empleo, ni de la inversión, ni del comercio exterior.

Es un error entender la “economía mundial” como si todos los países atravesaran una situación uniforme. La correlación de fuerzas entre los países, que es el eje sobre el que se mueve el imperialismo, no es siempre la misma sino que cambia y lo hace de manera muy rápida. De ahí las falacias socorridas y esquemáticas de la división internacional del trabajo, los países agrarios y los industriales, el centro y la periferia, la contradicción norte-sur, el desarrollo del subdesarrollo y otras parecidas.

Esas falacias conducen a convicciones erróneas, como que “el pez grande se come al chico” o que “los países ricos son cada vez más ricos, mientras que los pobres son cada vez más pobres”. En la época del imperialismo es corriente que el pez pequeño se coma al grande. Ocurre en cualquier sector económico, donde las empresas de cabecera tratan de mantener su privilegiada posición frente a las más pequeñas, empresas emergentes, más pequeñas, más rentables y más dinámicas. Por ejemplo, en la concentración del sector bancario español no acabaron imponiéndose los bancos más grandes, como el Central, el Español de Crédito o el Hispano-Americano, sino todo lo contrario: ellos fueron los absorbidos por otros de tamaño más pequeño.

Ese fenómeno no se produce, dice Lenin, a pesar del monopolismo sino como consecuencia precisamente del monopolismo: “Como todo monopolio, el monopolio capitalista engendra inevitablemente una tendencia al estancamiento y la descomposición” (1). Esa tendencia es más acusada entre empresas grandes, por la propia posición dominante que tienen en el mercado, mientras las pequeñas son más activas porque pugnan por ocupar el lugar de las anteriores.

Lo mismo ocurre en la esfera internacional. Todo el esfuerzo que despliega hoy una potencia hegemónica como Estados Unidos es para preservar su hegemonía y mantener a raya a sus competidores, reales o potenciales. No es, pues, suficiente comprobar que el estancamiento de unos es la vitalidad de otros. ¿Quiénes desempeñan un papel y quiénes el otro? La tendencia al parasitismo y la descomposición es típica de los países más fuertes. Por el contrario, los países emergentes muestran una vitalidad de la que carecen los hegemónicos.

Las teorías economicistas lineales, como las del subdesarrollo y el extractivismo, ocultan que el crecimiento (y su opuesto, la crisis) del capitalismo se produce por saltos, de manera que el tiempo necesario para que un país alcance el nivel de otro se reduce. Es más, el desarrollo de las fuerzas productivas hace que hoy sea mucho más fácil reducir e incluso eliminar, la brecha entre los países más fuertes y los más débiles por una razón elemental: cuando un país crece, aunque sea muy poco, mientras los demás se hunden, en términos relativos su crecimiento es acelerado. Las potencias imperialistas no rivalizan sólo por crecer a costa de las otras, sino por sacudirse la crisis arrojándola sobre los hombros de las rivales.

En la época del imperialismo las variables económicas, como el crecimiento, no se pueden analizar en términos absolutos, porque son relaciones de fuerza, de poder, de hegemonía o de competencia. Un país es más fuerte cuando sus enemigos se debilitan, cuando la crisis no le afecta o le afecta en menor medida.

Además, el imperialismo hay que analizarlo históricamente, decía Lenin, no sólo desde el punto de vista económico, y una dilatada experiencia muestra la exactitud de las previsiones que Lenin apuntó: el capitalismo se desarrolla mucho más rápidamente en los países emergentes que en las grandes potencias industrializadas (2). Pero siempre de manera desigual, es decir, que no todos los países dependientes se desarrollan en la misma medida (o no se desarrollan en absoluto).

Tampoco es cierto que los países dependientes sean cada vez más dependientes necesariamente. Los saltos hacen que la correlación de fuerzas entre los países cambie rápidamente, poniendo a la orden del día la redistribución de un mundo ya repartido, los mercados, las fuentes de materias primas, las zonas de inversión de capital, de los territorios, de los países dependientes e incluso de los países más fuertes. El imperialismo no dificulta sino que favorece que entre los países coloniales aparezcan nuevas potencias imperialistas y, por lo tanto, que la situación relativa de unos países con otros se invierta.

Estados Unidos fue una colonia de Reino Unido, mientras que ahora la relación entre ambos países es más bien la inversa. “El reparto de China no ha hecho más que empezar”, escribió Lenin hace 100 años. Ahora no podría decir nada parecido. Hasta hace apenas medio siglo India era una colonia de Reino Unido. Hoy nadie podría afirmarlo. Más bien al contrario: sectores estratégicos de la industria británica, como el siderúrgico, están bajo el control de los capitalistas indios.

La desigualdad del desarrollo (y de la crisis) del capitalismo, además de acentuar las contradicciones, como decía Lenin, cambia su naturaleza. Las contradicciones entre Reino Unido e India ya no derivan de la dependencia de un país colonial (India) respecto de una gran potencia (Reino Unido) sino que se trata de una contradicción entre dos grandes potencias. Los desafíos que hoy India es capaz de plantear a su antigua potencia colonizadora son mucho mayores y más importantes que antes, cuando sólo era una colonia.

De ahí que sea otro error muy extendido centrar el análisis (y la lucha) contra el imperialismo en los países dependientes. Los antiguos países coloniales tienen hoy un enorme protagonismo internacional… en la medida en que han dejado de ser lo que eran, es decir, colonias. Como consecuencia de ello, las contradicciones alcanzan un grado de enconamiento mucho mayor.

(1) El imperialismo fase superior del capitalismo, Obras Escogidas, tomo I, pg.763.
(2) “Donde el capitalismo crece con mayor rapidez es en las colonias” (Lenin, ídem, tomo I, pg.761).

Acusan a otro coronel de la Guardia Civil de narcotráfico

La implicación de un coronel de la Guardia Civil en una trama de tráfico de hachís se ha cobrado este martes su segunda víctima. En abril fue destituido de su puesto en la Dirección General el propio coronel Francisco García Santaella, imputación por un delito de narcotráfico. Este martes corrió la misma suerte otro coronel, Francisco Ortiz Clavero, jefe del Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil en 2006 y 2008, años en los que García Santaella fue investigado por narcotraficante.

La jueza de Granada María Ángeles Jiménez ha citado al coronel Ortiz Clavero para que declare como imputado el próximo 19 de noviembre. La primera citación del Juzgado número 2 de Granada se remonta a junio, pero como ocurriera con el coronel García Santaella, el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, no ha actuado hasta que el escándalo ha llegado a los medios de comunicación.

La magistrada está decidida a averiguar por qué el Servicio de Asuntos Internos de la Guardia Civil no informó a los jueces de la investigación realizada a García Santaella entre 2006 y 2008, a pesar de las evidencias en su contra. Y por eso ha citado a declarar como imputado a Ortiz Clavero, sospechoso de haber encubierto al coronel imputado por narcotráfico. La jueza ya interrogó, aunque como testigo, a Pascual Solís, el general del que dependía el Servicio de Asuntos Internos en aquella época.

El coronel Ortiz Clavero, que entonces era teniente coronel y estaba al frente de Asuntos Internos, se encuentra ahora en la reserva y hasta el día de ayer estaba destinado en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil. La consecuencia de su destitución es que dejará de acudir a ese puesto de trabajo, sin que su sueldo se vea afectado.

La magistrada se decidió a citar al coronel Oritz Clavero una vez le fueron remitidos los informes del Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil que no fueron puestos en conocimiento de un juez en su momento. Uno de ellos, fechado el 1 de septiembre de 2008, detalla la investigación a la que fue sometido el coronel García Santaella y las conclusiones a las que llegó el SAI.

Las primeras informaciones sobre las presuntas irregularidades del entonces comandante llegaron de parte de los que habían sido sus subordinados en 2005 y 2006 en la Comandancia de Granada, donde Santaella ejerció de jefe de la Policía Judicial e Información. Dos subordinados suyos relataron cómo el comandante se apropió de las fuentes que ellos mantenían entre los narcotraficantes, pasando a tener un trato personal con ellos, así como otras sorprendentes decisiones como desplazarse él personalmente a los operativos y dejar a los investigadores en la base.

El informe de Asuntos Internos, de 38 páginas, revela cómo el mando fue sometido a seguimientos, las entrevistas de los investigadores del SAI con los narcos, otras con los subordinados que denunciaron a García Santaella y una somera conclusión exculpatoria de dos investigaciones patrimoniales que se le realizaron. “No se puede concluir que el hoy teniente coronel Francisco García Santaella llegara a lucrarse personalmente a través del tráfico de hachís durante el tiempo que estuvo destinado como comandante jefe de Información y Policía Judicial en la Comandancia de Granada”, concluye.

Pero a esa conclusión llega Asuntos Internos después de alcanzar otras que han despertado el recelo de la jueza. “Todo apunta a que se podría haber permitido el tráfico de drogas a narcotraficantes a cambio de que estos facilitaran información que originara la detención de otros, todo ello probablemente motivado por un exceso de celo profesional”, dicen en otro punto los agentes.

Entre los testimonios recogidos por Asuntos Internos en 2008 está el de David García, ‘Cani’, el narco que habló en clave de ‘Padrino’ durante un pinchazo telefónico previo a su detención a finales del pasado año. Ese comentario fue escuchado por los investigadores del caso, ajenos a las sospechas sobre Santaella, que no habían coincidido con él en la Comandancia de Granada, casi una década después de las primeras denuncias contra el coronel. Tras las detenciones, estos agentes interrogaron a los narcos por la identidad del ‘Padrino’ y García y otro colaborador volvieron a contar lo mismo que siete años antes habían relatado a Asuntos Internos, que organizaron varias entradas de hachís por la costa de Granada gracias a la cobertura del mando de la guardia civil y que le pagaron por ello más de 400.000 euros.

Entre otros episodios que David García ya había relatado a Asuntos Internos está el de la visita a García Santaella en el interior de la comandancia, aunque en aquel entonces ofreció aun más detalles. Según recoge el informe de Asuntos Internos, García explicó que acudió en un Volkswagen Golf con matrícula de Barcelona y que sorteó la entrada sin problemas, ya que antes había facilitado la matrícula al entonces comandante.

El dinero no fue entregado en el despacho de Santaella porque cuando le dijo que “tenía una cosa” para él, ambos abandonaron la Comandancia. “Se fueron al barrio de la Chana, donde le entregó el dinero (no sabe cuánto había, supone que entre 80.000 y 100.000 euros). El comandante le dijo que el dinero era para unos colaboradores que estaban en prisión y a los que tenían que ayudar, pagando a sus abogados”, escribieron en 2008 los agentes de Asuntos Internos tras entrevistarse con el narco.

El informe confidencial de Asuntos Internos también revela que las primeras conductas dignas de sospecha en García Santaella se remontan 25 años atrás. En 1990 y 1992, el Servicio de Información de la Comandancia de Málaga puso en conocimiento de Asuntos Internos informaciones que “establecen sospechas relativas a las supuestas relaciones del entonces capitán con personas vinculadas al narcotráfico, actuaciones irregulares en la realización de servicios facilitados por confidentes, así como un incremento patrimonial injustificado derivado de la adquisición de vehículos de importación, viviendas e inversiones en una empresa de construcciones”. Asuntos Internos añade que diversas unidades investigaron, pero ninguna de ellas pudo demostrar nada.

Otra constatación que hicieron los agentes de Asuntos Internos es que hubo una filtración y García Santaella conoció de la investigación reservada a la que estaba siendo sometido, admitiendo que pudo actuar en consecuencia. Los agentes se excusan en que recibieron las primeras denuncias cuando el comandante ya no estaba en Granada y que así se hacía muy difícil la investigación, basada en testimonios que en ocasiones eran “poco fiables”.

La táctica del aguijón

La visita de Netanhayu a Moscú no es ninguna casualidad. Se lleva a cabo en el contexto del giro estratégico que se está produciendo en Oriente Medio, presidido por la claudicación de Estados Unidos ante Irán, 35 años después, y la intervención del ejército ruso en la guerra de Siria.

Este giro vuelve a bascular la correlación de fuerzas, que había cambiado tras la salida de la URSS de Afganistán y la posterior caída del bloque de países socialistas. Sólo ese vacío y la política claudicante de Gorbachov y Yeltsin había permitido las aventuras de Estados Unidos en la región, especialmente en Irak.

Estados Unidos recula en Oriente Medio y arrastra a sus aliados, en primer lugar a Israel, que deberán resignarse y acomodar sus lineamientos a una Siria con Bashar Al-Assad a la cabeza. La anterior visita de Netanyahu a Washington para volver al Congreso contra la Casa Blanca ha sido un fracaso total y su viaje a Moscú así lo constata. No es por placer; a Netanhayu no le queda otro remedio.

Después de Israel llegará en turno de los saudíes y turcos. Lo más sorprendente no es tanto la debilildad de Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio sino el hecho de que después del brutal ataque a Afganistán y luego a Irak, más las sucesivas Primaveras, el imperialismo muestre tamaña incapacidad operativa, hasta el punto de que a Rusia le ha bastado bien poco, enseñar el aguijón, para que las cosas vuelvan a su cauce, al menos en el terreno diplomático. En el militar quizá haya que esperar algo más.

Eso es lo verdaderamente significativo. Estados Unidos no ha conseguido nada con todo; por el contrario, Rusia lo ha conseguido todo con nada. Su presencia creciente en Siria no se está llevando a cabo a costa del desplazamiento de otros, especialmente del Pentágono, sino que está llenando un vacío. Por eso ni siquiera está levantando la polvareda que cabría esperar en otras circunstancias.

Ahora en Oriente Medio todo pasa por los peores enemigos de Estados Unidos, empezando por Irán. Hasta Margallo, el ministro español de Asuntos Exteriores, ha tenido que reconocer que hay que negociar con el gobierno de Damasco, cuyo derrocamiento ya nadie pretende lograr. Entonces todo conduce a la táctica rusa del aguijón: el enemigo es el yihadismo, o lo que es lo mismo, el brazo largo de los imperialistas en el mundo árabe.

Netanyahu no ha ido a Moscú a coordinar los vuelos de sus aviones con los rusos, como dice la prensa europea, sino a cambiar el destino de sus disparos que ya no podrán dirigirse contra el gobierno de Damasco.

¿Para qué han servido las sanciones a Rusia? Para nada. ¿Qué queda de los intentos de aislar a Putin? Los aislantes se han quedado aislados. El Kremlin lo ha tenido tan fácil que le ha bastado un poco de paciencia, no caer en las provocaciones y esperar a que los hechos consumados jueguen su papel. Como dijo Bismark, “Rusia nunca es tan fuerte ni tan débil como parece”.

Los nazis drogaban a sus tropas para enviarlas a la guerra

Después de cinco años de investigar en archivos alemanes, el periodista y escritor alemán Norman Ohler acaba de presentar su último libro de investigación “La borrachera total. Las drogas en el Tercer Reich”. Según Ohler, Hitler, al que siempre describen como abstemio, dio órdenes de que estimularan a sus tropas con Pervitín, una metanfetamina conocida actualmente como “cristal” o “speed”. Entonces se vendía libremente en cualquier farmacia y se convirtió en la droga típica del II Reich.

Ohler ha estudiado documentos que hasta ahora habían permanecidos bloqueados y ha hablado con testigos presenciales, historiadores militares y médicos. El resultado es un libro de hechos precisos, revisado por el historiador Hans Mommsen, que ha escrito el epílogo.

Además de drogar a sus huestes, Hitler también comenzó a drogarse él mismo. Cuando en el invierno de 1944 ordenó su última ofensiva, hacía mucho tiempo que no pasaba ni un solo día sobrio. Casi incesantemente su médico personal Theodor Morell le inyectaba una variedad de drogas y preparados hormonales.

Entre abril y julio de 1940, más de 35 millones de tabletas de Pervitin e Isophan (una versión ligeramente modificada producida por la empresa farmacéutica Knoll) fueron enviadas al ejército y la fuerza aérea alemana. Las pastillas tenían de 3 miligramos de sustancia activa, y se distribuían directamente a las tropas. Las instrucciones recomendaban una dosis de 1 a 2 tabletas para mantenerse despierto.

Los efectos de las anfetaminas son similares a los de la adrenalina producida de manera natural, provocando un mayor estado de alerta. La sustancia aumenta la autoconfianza, la concentración y la indiferencia ante el peligro, mientras que al mismo tiempo reduce la sensibilidad al dolor, el hambre, la sed, y el sueño.

El Pervitin es una metanfetamina creada por la empresa farmacéutica Temmler. Se introdujo en el mercado en 1938 y se convirtió en un éxito de ventas entre la población civil alemana. De acuerdo con un informe del semanario Klinische Wochenschrift la droga llamó la atención de Otto Ranke, un médico militar y director en la Academia de Medicina Militar de Berlín.

En septiembre de 1939, Otto Ranke probó la droga en 90 estudiantes universitarios, y concluyó que el Pervitin podría ayudar a la Wehrmacht a ganar la guerra. Al principio el Pervitin fue probado en los conductores militares que participaron en la invasión de Polonia. Luego, se distribuyó entre las tropas que combatían en el frente.

Los médicos estaban preocupados porque el efecto de la droga disminuía entre los usuarios frecuentes y algunos experimentaban problemas de salud e incluso se produjeron algunas muertes. Leonardo Conti, el ministro de la salud, trató de restringir el uso de la droga. El uso del Pervitin fue limitado a partir del el 1 de julio de 1941, en virtud de la Ley del Opio, pero sólo para la población civil.

Las drogas fueron imprescindibles para los nazis. En enero de 1942, a 30 grados bajo cero, 500 soldados alemanes del frente oriental, intentan huir del Ejército soviético. Tras 6 horas de huida, con la nieve hasta la cintura, los soldados agotados se tumbaban en la nieve y se dejaban morir. Los oficiales decidieron dar Pervitin a sus tropas: “Después de media hora los hombres se sintieron mejor y empezaron a marchar ordenadamente”, informó el médico militar.

En marzo de 1944, hacia el final de la guerra, el vicealmirante Hellmuth Heye solicitó una droga mejor. Los farmacéuticos nazis empezaron trabajando en una píldora aun más potente para las tropas. Poco tiempo después, el farmacólogo Gerhard Orzechowski le presentó una píldora cuyo nombre en código era D-IX y que contenía 5 miligramos de cocaína, 3 miligramos de Pervitin y 5 miligramos de Eukodal, un analgésico a base de morfina. El medicamento fue probado en miembros de la tripulación de pequeños submarinos.

Además, los mandos también suministraban alcohol a las tropas. El alcohol, la droga de los civiles, se difundió ampliamente en la Wehrmacht como recompensa y se vendía habitualmente en los economatos militares. Pero el abuso del alcohol pasó su factura: el comandante en jefe del ejército alemán, el general Walther von Brauchitsch, informó que sus tropas estaban cometiendo “las infracciones más graves” por “abuso del alcohol”. El general refirió peleas, accidentes, maltrato de subordinados, ataques contra los oficiales superiores y “actos sexuales antinaturales” y concluyó que el alcohol estaba poniendo en peligro “la disciplina dentro de las fuerzas armadas”.

Ordenaron a los médicos encerrar a alcohólicos y drogadictos en instalaciones de tratamiento, donde eran evaluados según las instrucciones de la “Ley para la Prevención de la descendencia con enfermedades hereditarias”, sometidos a esterilización forzada y eutanasia. También se ejecutó a los contrabandistas que vendían alcohol metílico como si fuera licor.

Los opiáceos eran otra droga de consumo habitual de los soldados. La adicción a la morfina se generalizó entre los heridos y el personal médico militar durante toda la guerra. Un oficial médico que fue enviado a un pequeño pueblo en 1940, escribió: “Empezamos el día con una copa de coñac y dos inyecciones de morfina. Al mediodía, tomamos cocaína y por la tarde, a veces tomamos Hyoskin”, un alcaloide.

Fuente: http://pajarorojo.com.ar/?p=18367

El golpe de Estado en Burkina Faso marcha hacia una guerra abierta

Ayer la crisis en Burkina Faso tomó un giro dramático cuando los dirigentes del ejército lanzaron un ultimátum a los golpistas de la guardia presidencial para que depusieran las armas, mientras que unidades de la periferia se encaminaban hacia la capital, Uagadugu.

Una fuente del Estado Mayor del ejército confirmaba que tres columnas del ejército, opuestas al golpe, se encaminaban ya hacia la capital. Proceden de las guarniciones estacionadas en Dedugu y Bobo Diulasso, al oeste del país, en Kaya y Fada N’Gurma, al este, y Uahiguya, al norte.

“Todas las fuerzas armadas nacionales convergen hacia Uagadugu con el único fin de desarmar al Regimiento de Seguridad Presidencial sin efusión de sangre”, indica el ultimátum, que firman los jefes de cuerpo del ejército nacional burkinabés, sin indicar sus nombres.

“Les pedimos que depongan las armas y que se rindan en el campo de Sangulé Lamizana [al oeste de la capital] y garantizamos la seguridad de ellos y sus familiares”, añadía el comunicado. El ultimátum vence hoy a las 10 de la noche.

Ayer por la tarde, tras hacerse público el ultimátum del ejército, las calles de Uagadugu se vaciaron rápidamente, aunque permanecen las barricadas en las calles. Los relatos espontáneos de la población hablan abiertamente de guerra y muestran su conformidad con la postura adoptada por los militares. Algunos pedían que se les entregaran armas para aplastar la asonada.

Hasta ayer el ejército había permanecido en un segundo plano, desde que el 17 de setiembre la guardia presidencial perpetrara el golpe de Estado para impedir el proceso electoral que iba a consolidar el fin del régimen títere de Campaoré que asoló al país durante 27 años.

En octubre del año pasado un sangriento levantamiento popular derribó al sátrapa, abriendo un proceso interino que el golpe militar ha tratado de frenar.

El domingo una propuesta de los mediadores internacionales que negocian una salida con los golpistas suscitó una indignación generalizada, ya que el general Dienderé y la guardia presidencial quedaban amnistiados y Campaoré podría concurrir a las elecciones.

Este mediodía los jefes del Estado Mayor se han entrevistado con el jefe de los golpistas, el general Dienderé. Aunque no ha trascendido el contenido de las conversaciones, en una entrevista el general ha dicho esta tarde que están tratando de que el ejército abandone las calles de la capital.

Mientras, se espera que la cumbre de los países miembros de la Cedeao (Confederación de Estados de África Occidental) reunida esta tarde en Abuja, Nigeria, apruebe la propuesta de los mediadores internacionales para poner fin al golpe de Estado.

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