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El capital financiero italiano está al borde del abismo

Italia tiene a cuatro bancos pequeños al borde de la quiebra: Banca Marche, CariFerrara, Popolare dell’Etruria y CariChieti. Para poner un parche a la situación, el fondo de garantía de depósitos ha aprobado el desembolso de 2.000 millones de euros, explicó el presidente del fondo, Salvatore Maccarone, ante el Parlamento.

No obstante, Maccarone advirtió que si se tuvieran que reembolsar los depósitos garantizados de los cuatro bancos, serían necesarios 12.500 millones de euros. Se trata de una suma que, como reconoce Maccarone, el fondo “no tiene y no tendrá nunca”.

Un gasto imprevisto de 10.000 millones para salvar los depósitos garantizados sería mucho incluso para el Estado.

Pero la situación -según ha explicado Maccarone- es aún más grave. En Italia se está debatiendo aún el nuevo marco normativo que tendrá que acoger la última directiva europea sobre los rescates bancarios, que prevé, en caso de quiebra, la posibilidad de pedir el dinero a los obligacionistas o a los titulares de cuentas corrientes por la parte que supera los 100.000 euros.

La semana pasada, las Comisiones de Finanzas de Congreso y Senado dieron su visto bueno al plan, pero todavía es necesario que el Gobierno presente un proyecto de ley y que éste tenga el beneplácito del Banco Central Europeo. Por lo tanto, el fondo de garantía no sólo no tiene dinero suficiente sino que tiene también las manos atadas.

“Si falta la confianza se crearía una situación grave, porque tenemos también otros bancos con ciertas dificultades. Si faltara la certeza de la tutela, habría una huida de los depósitos”, advirtió Maccarone, ante los diputados y senadores.

Para que no cunda el pánico la sugerencia del Parlamento italiano al Gobierno es adoptar cuanto antes las directivas europeas. “Espero que haya evaluado bien la situación de los bancos en crisis y que no haya obstáculos a los rescates”, ha comentado Riccardo Maiarelli, presidente de la Fundación que controla a la caja de ahorro CariFerrara, uno de los bancos al borde del abismo.

El riesgo es que la quiebra de los primeros bancos italianos genere un efecto dominó. Italia todavía no ha conseguido encontrar una manera para liberar a los bancos de los créditos dudosos acumulados durante la crisis. Según un informe recién presentado por la banca de datos societarios Cerved, los créditos problemáticos en el país transalpino llegan a los 327.000 millones de euros (eran 87.000 en 2008) y sin la creación de un banco malo seguirán aumentando por lo menos hasta 2018.

La agencia de rating Standard & Poors prevé un total de 388.000 millones en 2016. El ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, a finales de octubre volvió a declarar que “la factibilidad del proyecto de un banco malo tendrá que ser comprobada definitivamente durante las próximas semanas”.

El obstáculo principal del proyecto de Padoan es encontrar inversores privados sin la garantía pública (que Roma no puede dar por las normas europeas y por razones presupuestarias). Además de que, hasta ahora, el hecho de recurrir al mercado no ha solucionado el problema: entre 2012 y 2014 los bancos italianos han cedido 11.000 millones de créditos dudosos a los especuladores.

La monarquía se puso al servicio del imperialismo durante la transición

El Borbón con Nixon
«A medida que entramos en el periodo de transición es esencial que yo pueda conservar la confianza del príncipe. Y es muy difícil hacerlo cuando mis mensajes son reenviados a todo el circuito y cuando parece que hay una falta de discreción total en determinadas misiones». El cabreo monumental de Wells Stabler (embajador de EEUU en Madrid entre 1975 y 1978) era comprensible. El 5 de noviembre de 1975 el príncipe Juan Carlos le había desvelado cuáles iban a ser los siguientes movimientos de Franco con respecto al Sáhara justo cuando las relaciones con Marruecos atravesaban un momento crítico y el caudillo estaba a punto de morir.

Stabler envió el correspondiente informe al Departamento de Estado dirigido por Henry Kissinger. Cinco días después, descubrió que las confidencias del Borbón habían llegado hasta la embajada estadounidense en Rabat, que el encargado de la legación las había transmitido a su homólogo francés en la capital marroquí y que éste último hizo lo propio a través de un telegrama a la embajada de Francia en Madrid, lo que, de alguna manera, podía hacer peligrar su impagable cercanía con el aspirante a rey.

¿Qué hacía el príncipe Juan Carlos revelando los planes de España a una potencia extranjera que jugó un papel clave y no precisamente neutral en el conflicto por el Sáhara? WikiLeaks ha compilado 1,7 millones de cables diplomáticos de EEUU entre 1973 y 1976 hoy ya desclasificados aunque difícilmente accesibles a toda la opinión pública. Y los ha organizado en una base de datos que, junto con el Cablegate filtrado en 2010, pretende ser la mayor biblioteca diplomática jamás creada.

El heredero del dictador se convirtió en aquel momento crucial de la historia de España en el mejor informador de EEUU con la esperanza de que con su lealtad se ganaría el respaldo de Washington tras la muerte de Franco.

La respuesta de Kissinger a las quejas de Stabler da una idea de lo importante que era Juan Carlos para los intereses estadounidenses: «Estamos de acuerdo en que tus contactos con el príncipe deben ser tratados con la mayor discreción. Estos informes tienen un grandísimo valor para EEUU y haremos lo que esté en nuestra mano para asegurarnos de que en el futuro se manejen de manera apropiada». En otro mensaje, el secretario de Estado prohibió a sus embajadores en Marruecos, Mauritania y Argelia difundir «un material tan sensible que puede poner en peligro el acceso a la fuente».

Las confidencias de Juan Carlos sobre el Sáhara pueden quedar como una simple anécdota comparado con lo que había sucedido tres semanas antes. El 16 de octubre Franco sufrió una crisis cardíaca que le dejó al borde de la muerte. De hecho, la embajada de Madrid llegó a dar por fallecido al dictador durante varias horas el día 21: «Nos han llegado varias informaciones, aún por confirmar, de que Franco ha muerto». Según explica el historiador Charles Powel en su libro El amigo americano (Galaxia Guttemberg, 2011) no fue Stabler el que envió el cable sino su agregado de Defensa, que pretendía «poder atribuirse la primicia de la noticia».

El príncipe jugó un papel esencial en las comunicaciones con EEUU esos días. Y el 23 envió a ver a Stabler a su confidente Juan José de Areilza, conde de Motrico y futuro ministro de Exteriores, para darle un parte pormenorizado de la evolución clínica del caudillo y comunicarle el plan que había trazado con el marqués de Villaverde, yerno y médico de Franco, para conseguir que firmara su renuncia antes de que falleciera.

El Borbón, impaciente por arrebatar el poder a Franco por si las cosas se complicaban pese a que en 1969 había sido designado su sucesor, llegó incluso a pedir ayuda a Stabler para que convenciera al presidente, Carlos Arias Navarro, de la necesidad de que el caudillo le traspasara los poderes antes de morir. El segundo de a bordo de Kissinger, Arthur A. Hartman, dio su visto bueno a la propuesta pero el secretario de Estado prohibió a Stabler categóricamente que intercediera porque no estaba por la labor de que se le relacionara con el intento de derrocar al dictador: «No estás -repito- no estás autorizado a mediar con Arias en este momento».

EEUU sí preparó toda una batería de mensajes de condolencia y felicitaciones al príncipe que un mes más tarde emplearía tras la muerte, esta vez oficial, de Franco.

Los contactos con el príncipe habían sido regulares en 1974 cuando Horacio Rivero era el embajador en Madrid, sobre todo a partir de julio, cuando Franco sufre una recaída y se ve obligado a ceder por primera vez de manera temporal el mando a Juan Carlos. En 1975 el rey se vio o charló con Stabler en más de 10 ocasiones para informarle de los movimientos de la dictadura

Se intensifican notablemente en 1975 con Stabler a medida que crecen los rumores sobre el deterioro del estado de salud del dictador. En este año hay documentadas más de una decena de conversaciones telefónicas o reuniones formales e informales. La base militar de Torrejón, unas vacaciones en Palma de Mallorca o un encuentro en España con estudiantes del National War College, eran la ocasión perfecta para que el príncipe se explayara con Stabler sobre el humor de los oficiales de las Fuerzas Armadas, la debilidad de Arias Navarro, las perspectivas de su llegada al trono, el Partido Comunista, la ultraderecha, el estado de forma de Franco, las relaciones con Francia y Portugal, o sus viajes a Oriente Medio en busca de acuerdos petroleros.

El cortejo se complementaba con cartas de los presidentes, Richard Nixon y Gerald Ford, y de Kissinger, a quienes vio en varias ocasiones durante sus visitas oficiales, felicitaciones de cumpleaños y hasta invitaciones de la Nasa para presenciar el lanzamiento de la misión del Apolo-Soyuz.

La preocupación de Juan Carlos por tener el beneplácito de Washington a toda costa era, sin embargo, un asunto que sólo le ocupaba a él ya que EEUU tenía bien claro que el futuro rey era su único candidato para controlar España.

El 4 de noviembre de 1975 Stabler envió a Kissinger un informe general del panorama que se abriría en el país con la transición en el que subrayaba que «la desaparición de Franco allana el camino para una era más esperanzadora, pero la desaparición de Juan Carlos abriría las puertas a una lucha de poder donde los comunistas y los extremistas de todos los colores jugarían un papel determinante».

«El interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización». Por ello, «está claro que el interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización. Debemos darle el apoyo que él claramente está pidiendo a EEUU», continuaba Stabler. Kissinger respondió que EEUU «jugará un papel estabilizador y de apoyo en este proceso y se mostrará contrario a cualquier tipo de presión para que los cambios se produzcan de una manera más rápida».

Si Juan Carlos pensó en algún momento que Washington estaría de su lado porque le preocupaba la democratización de España pecaba de ingenuo. A finales de 1975 vencía el acuerdo sobre las bases militares estadounidenses en España. El régimen había torpedeado las negociaciones bajo la premisa de que las instalaciones se usaban para proteger de la amenaza comunista a los países de la OTAN, no sólo a EEUU. Por tanto, si España no formaba parte de la Alianza, a lo que se oponían la mayor parte de los países precisamente por ser una dictadura, entonces los marines tendrían que hacer las maletas.

El príncipe y la transición abrían una puerta vital para Washington, que podría convencer más fácilmente a sus aliados de la OTAN de la necesidad imperiosa de acoger a España por ser la puerta al Mediterráneo. Y así fue. En un cable marcado como ‘Secreto’ el 5 de noviembre Kissinger ordenaba a su embajador ante la Alianza reactivar las gestiones: «Es muy importante hacer énfasis en las posibilidades que se abren ahora para Occidente para alentar la moderación y las instituciones democráticas en la vida política española».

Madrid y Washington firmaron el Tratado de Amistad y Cooperación en 1976 ya con Juan Carlos como rey renovando el acuerdo sobre las bases. España no entraría en la OTAN hasta 1982.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/452776/juan-carlos-se-hizo-confidente-de-la-casa-blanca-y-se-convirtio-en-su-gran-apuesta-para-controlar-espana

Había una vez…

Bianchi

… un circo que alegraba, etc., que cantaban los payasos de la tele que torturaron nuestra infancia con sus machistas letras y separación de roles de género, a estos me refiero, no a los «otros», los que ustedes se imaginan, sí, esos.

Esos que ahora, para llamar la atención del personal como sea, son capaces de guardarse el sentido del ridículo -va en el guión y en el bolsillo- y montarse en un globo aerostático o ponerse a bailar en un programa de variedades (como la vicepresidenta Soraya) o ir de copiloto en un auto de rally y dar unas volteretas y salir diciendo, como el chiste del bilbaíno, «joder, oyesss, para haberme matado, menos mal que soy de Bilbao, ochesss» (Albert Rivera que, recordemos, ya empezó su campaña hace ocho años, en Catalunya, saliendo medio en bolas en los carteles electorales). O tocando -mejor dicho: «rasgueando», no exageremos, que este no es Mark Knopfler, precisamente- la guitarra en «Hormigueros» (y donde haga falta) como Pablo Iglesias o, desinhibido, con Risto Meijide, igual lo transcribo mal, que uno no suele ver estos programas. El que, de momento, no se atreve a dar la nota es el apolíneo Pedro Sánchez, pero por insípido e insustancial (los que somos guapos tenemos este defecto), aunque, ojo, fue él quien llamó al programa de telebasura de Jorge Javier, que no sé cómo se llama, el programa, digo, para decirle, en riguroso directo, que se dice, que no dejara (Jorge Javier) de votar al PsoE, que íbamos a quitar el festejo (?) del Toro de la Vega donde se martiriza de mala manera al bicho. No, alguno me dejaré en el tintero, pero no me olvido del catalán del PSC, Miquel Iceta, bailando -eso no es bailar, es hacer gimnasia- alguna canción: patético. Por no hablar, aunque este es otro rubro, pero afluente del mismo río, de los «tránsfugas» como Irene Lozano que del partido neofalangista UPyD de la egocéntrica -y otras cosas que me callo- Rosa Díez, se pasa al pesebre del PsoE como quien se cambia de camisa (lo de «cambiar de chaqueta» ya sabíamos, pero no conservabas el escaño en Las Cortes, te pirabas por un resto de vergüenza, pero no, tratando con sinvergüenzas, va a ser que no). Esta moda la puso en marcha el PCE yéndose muchos de sus diputados al PsoE (Enrique Curiel, Cristina Almeida, Rosa Aguilar e ttutti quanti), o al PP (Cristina Alberdi, el exsindicalista Fidalgo, Nicolás Redondo Terreros) o al «sursum corda». Ahora le llaman «fichajes», término prestado del «planeta fútbol» (o «furbo», que diría Villar), como el militar, al parecer cesado por «falta de confianza», o sea, por no ser lo suficientemente fascista que es lo que se pide a un militar español, que insinúa la caverna mediática, como si «Podemos» fuera un peligrosísimo partido bolchevique, en fin, esta gente a su bola y a seguir las consignas y a preguntar dónde está la taquilla para cobrar, que ha fichado en el «mercado de invierno» el inefable «Koletas». No se descartan nuevas sorpresas, permanezcan atentos, no se vayan («stay tuned, don’t go»).

¿Estaremos acaso anticuados los que decimos -igual sólo soy yo- estas cosas? ¿No sabemos ver que ahora han cambiado los tiempos y la forma de atraer votos -ah, o sea, que era eso que llaman, manda güevos, «caladero»-, el marketing, las técnicas y hasta las «afinidades electivas» que decía Goethe (aquí les he pillado en renuncio a estos «artistas», que ni saben lo que digo)? Es posible. ¿Todo vale para atraer el voto hipnotizando al ciudadano, que se dice, como un encantador de serpientes? Eso parece.

Lo que nosotros decimos, haciéndonos eco de alguna voz, es que estas abundosidades obedecen a una suerte de «farandulización» de la «política» (la política de verdad es otra cosa, y la revolución el grado máximo de la política, su máxima expresión y mayor orden que derrumba -porque solo no se cae- el desorden de la producción capitalista) donde se aparenta estar más en contacto con la calle, qué guay, qué modernos somos, eso sí, siempre que el numerito salga por televisión, que ahí está la gracia, de tenerla.

Otros, como Zygmunt Bauman, lo llamarían «política líquida», queriendo decir algo así como light, feble y deleznable, desvaído y desleído, descafeinado, vaya. Hubo, hace poco -un diputado del PNV-, que lo llamó «efebocracia» por la presencia de emergentes «políticos» jóvenes que salen en la tele (y, si no sales en la caja tonta, no eres nadie, es sabido y está comprobado). Algo de eso hay, sí, pero no es la edad, mucha o poca, lo que determina el fondo de la cuestión, esto es, ir a la raíz de las cosas, que eso es ser «radical».

En fin, los payasos de la tele antaño y estos hogaño. Voy a ver una de Joselito.

Samir Amin ha quedado fuera de juego

Tras el Mayo del 68 en París, el economista egipcio Samir Amin estuvo de moda en los medios universitarios por sus teorías sobre el subdesarrollo, el Tercer Mundo y las economías llamadas “periféricas”.

Recientemente ha publicado un artículo sobre el imperialismo contemporáneo (*) que reincide en los tópicos favoritos de una corriente de economistas cercana a ese marxismo que circula en los medios académicos.

Aparentemente Amin pretende un sincretismo “marxista” en el que mezcla a Lenin con Stalin, Trotski y Bujarin, o a Mao con Chou En-lai y Den Xiao-ping. En el fondo, tras un tercermundismo imposible, lo que prevalecen son las viejas tesis de Kautski en la socialdemocracia alemana.

Hay que agradecer a Amin su voluntad deliberadamente revisionista, es decir, de modificar el marxismo, aunque en él es una prevención frente a posibles críticas, ya que nunca declara qué concepciones han quedado obsoletas y, además, se preocupa por defender sus propias tesis con invocaciones a Lenin que, más bien, son retóricas.

Por lo tanto, como tantos otros, Amin pretende hacer pasar sus propias concepciones sobre el imperialismo como si fueran leninistas, cuando son antileninistas.

Quien haya leído a Lenin sabe que el imperialismo es, más que nada, un etapa histórica que, como cualquier otra, está acotada en el tiempo. El imperialismo es el capitalismo mismo en su última etapa.

Por el contrario, para Amin la etapa premonopolista del siglo XIX también fue imperialista, por lo que confunde el imperialismo con el colonialismo. “El capitalismo histórico, dice, ha sido siempre imperialista”.

Pero luego para Amin el capitalismo tampoco conoce límites históricos. Toda la historia de la humanidad es capitalista, nada menos que “desde el año 1.000 en China”.

Ese tipo de concepciones no sólo derivan de que Amin no entiende el imperialismo como los marxistas, sino que ni siquiera entiende el capitalismo de la misma manera, lo cual es evidente en concepciones suyas que son típicamente proudhonianas, como la siguiente: “La violencia política internacional ocupa el lugar de la competencia económica”.

Como tantos otros tercermundistas, Amin reduce el imperialismo a una única contradicción (norte-sur, centro-periferia) en la que prevalece el saqueo y la violencia. El desarrollo del imperialismo, así entendido, reproduce esa dualidad, que se ensancha progresivamente como si fuera una maldición. Es una tesis lineal característica: los países del centro lo serán siempre, cada vez más poderosos, a costa de la miseria de los periféricos.

Un buen universitario, como Amin, debe poner de manifiesto su originalidad con la invención de neologismos y nuevos términos para vestir esas viejas teorías que parecen agotadas hace tiempo. En el caso de Amin esas teorías se llaman “capitalismo monopolista generalizado”, “superclase dominante emergente”, sistema de producción disperso o “globalizado”, etc.

Lo que Amin pretende es sostener algo parecido a lo que Kautski y Bujarin sostuvieron hace un siglo: que existe un “imperialismo colectivo” ahora representado por la triada (o troika) que forman Estados Unidos, Japón y Europa, que ese colectivo ha tomado “el lugar de los imperialismos nacionales históricos” y lleva a cabo una “gestión conjunta del mundo”.

Es la vieja teoría del ultraimperialismo, aunque Amin no cree que el centro tenga éxito en su “gestión conjunta del mundo” que, por el contrario, marcha hacia el desorden y el desequilibrio.

En fin, los nuevos conceptos y teorías de Amin no son tales. En su seno se ocultan las gastadas corrientes de la socialdemocracia. Amin quiere romper con las “limitaciones” del leninismo para dar un paso hacia atrás. No sólo está fuera de juego sino que se ha quedado anticuado antes de empezar. Sus explicaciones no sólo no explican los nuevos fenómenos, sino tampoco los antiguos.

(*) http://socialismo21.net/elimperialismo-contemporaneo-segun-samir-amin/

Arabia saudí rearma a los yihadistas para retrasar su derrota

La ofensiva del ejército regular de Damasco y sus aliados respaldados por los ataques aéreos rusos van más despacio de lo esperado debido al aumento del apoyo saudí a los rebeldes.

El ejército regular señala que el fin de la guerra se ha retrasado por el aumento del apoyo militar de Arabia saudí a los yihadistas. Arabia Saudí no se rinde en su intento de derrocar al gobierno sirio.

“El apoyo de Arabia saudí a los yihadistas no se detuvo, sino que ahora se intensifica de una forma sin precedentes, y esto es lo que ha retrasado las operaciones del ejército sirio”, dijo una de las fuentes anónimas del ejército regular.

Otra segunda fuente dijo: “Los saudíes están en un estado de locura, llevando al máximo la escalada”.

En el aumento de la ayuda de Arabia Saudí a los yihadistas se incluye el suministro de misiles TOW antitanques, fabricados en Estados Unidos, que ha sido la razón principal de que un ataque en la región Sahl Al-Ghab se detuviera.

Sahl al-Ghab es una llanura junto a la cordillera costera que es la patria de los alauitas. Los yihadistas avanzaron hacia la llanura de Al-Ghab a principios de este año, lo que apresuró la decisión rusa de intervenir en apoyo del gobierno.

Actualmente la batalla al sur de Alepo es una prioridad para el gobierno de Damasco y sus aliados, en particular Irán.

En las últimas semanas Arabia saudí ha reconocido que intensificará su apoyo a los yihadistas. Su ministro de Relaciones Exteriores dijo el 31 de octubre, que Riad estaba considerando intensificar el apoyo a los rebeldes, proporcionándoles “armas más letales”.

En colaboración con Arabia saudí y Qatar recientemente la CIA amplió el número de grupos rebeldes a los que clandestinamente entrega armas, incluyendo los misiles antitanque TOW.

En octubre han entregado un nuevo cargamento importante de esos misiles a los grupos terroristas que Estados Unidos cataloga como “rebeldes sunitas relativamente moderados” en el noroeste de Siria.

Sin embargo, las peticiones de los yihadistas para que les envíen armas antiaéreas parecen haber quedado sin respuesta, al menos hasta la fecha.

Fuente: http://www.reuters.com/article/2015/11/06/us-mideast-crisis-syria-idUSKCN0SV23O20151106

El Pentágono se declara desafiado por Rusia y China

Ayer el secretario de Defensa estadounidense Ash Carter acusó a Rusia de poner en riesgo el “orden mundial” impuesto por Estados Unidos con sus incursiones en Ucrania y sus declaraciones imprecisas sobre armamento nuclear, y dijo que el Pentágono busca formas creativas de impedir la hostilidad rusa y proteger a sus aliados.

Sus declaraciones son quizá las más duras que ha hecho sobre el ex enemigo de Estados Unidos en la Guerra Fría. Las realizó en la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan tras un viaje de ocho días por Asia, Carter también manifestó su preocupación por la creciente influencia de China y su posible reforzamiento militar. Pero sus palabras más duras fueron para Rusia.

Carter dijo que Rusia ha emprendido «actividades desafiantes» por mar, aire, en el espacio y el ciberespacio.

«Lo más perturbador es que los preparativos nucleares de Moscú plantean dudas sobre el compromiso de los dirigentes rusos con la estabilidad estratégica, su respeto hacia las normas contra el uso de armas nucleares, y si respetan la profunda cautela que los dirigentes de la era nuclear tuvieron respecto a esgrimir armas nucleares», dijo.

«No buscamos una guerra fría, ni caliente, con Rusia», aclaró. «No buscamos hacer de Rusia un enemigo. Pero no hay que equivocarse; Estados Unidos defenderá sus intereses, los de nuestros aliados, el ejemplar orden internacional y el futuro positivo que abarca a todos».

El trasfondo de los comentarios de Carter es la realidad que después de más de dos décadas de dominar las relaciones de las grandes potencias, Estados Unidos ve cómo Rusia se reafirma a sí mismo y cómo China expande su influencia militar más allá de sus fronteras. Juntas, tales tendencias ponen a prueba la supremacía estadounidense y su dominio del orden mundial.

Carter citó varios pilares del orden internacional que, argumentó, deberían ser defendidos y fortalecidos: la solución pacífica de disputas, la inexistencia de coacción, el respeto por la soberanía de los Estados y la libertad de navegación.

«Algunos actores parecen tratar de mermar tales principios y debilitar el orden internacional que ayuda a que los principios se cumplan», subrayó. «Los elementos terroristas, como el Califato Islámico, por supuesto, se oponen completamente a nuestros valores. Pero otros desafíos son más complicados, y dadas su magnitud y capacidades, potencialmente resultan más perjudiciales».

«Por supuesto, ni China ni Rusia pueden derrumbar ese orden», agregó. «Pero ambos presentan diferentes desafíos a ello».

Israel descuartiza los cadáveres palestinos para robar sus órganos

El embajador de Palestina ante la ONU, Riyad Mansur, ha denunciado que Israel mutila los cadáveres de los palestinos que asesina para apoderarse de sus órganos.

El embajador palestino ha dirigido una carta al Secretario General de la ONU para informarle del tráfico de órganos humanos organizado por Israel con los cadáveres palestinos.

El mes pasado fueron 74 los palestinos asesinados por las tropas israelíes. Los israelíes se apoderan de los cadáveres durante largo tiempo antes de entregarlo a sus familiares.

En su carta a Ban Ki-moon el embajador palestino protesta por la “persistente agresión de Israel contra el pueblo palestino” durante los disturbios del mes pasado y lo que califica como su insistencia en la utilización de la fuerza bruta y sus medidas represivas.

Luego afirma que los cuerpos de los palestinos asesinados por las tropas israelíes han sido devueltos con las córneas y otro tipo de órganos extirpados, lo que confirma informe previos sobre mutilaciones de los cadáveres por las fuerzas ocupantes.

La referencia de Mansur a otras denuncias anteriores puede referirse a las informaciones difundidas en 2009 por el diario sueco Aftonbladet, que desató una crisis diplomática entre Israel y Suecia.

En agosto de 2014 un reportaje del New York Times indicaba que Israel era el mercado más importante para los comerciantes de órganos humanos.

La revista Time publicó la misma información, aunque luego se retractó (*). Hasta ahora este tipo de noticias estaban reservadas a medios, especialmente en internet, de escasa credibilidad.

No obstante esta semana la carta de Mansur ha sido difundida en todo el mundo árabe, levantando una ola de indignación.

(*) http://www.timesofisrael.com/time-retracts-idf-organ-harvesting-allegation/

Un científico contra la farsa del big-bang

Halton Arp
Halton Arp es un astrofísico nacido en Nueva York en 1927. Se licenció en la Universidad de Harvard en 1949 y luego se doctoró en el Instituto Tecnológico de California en 1953, ambos cum laude. Durante 29 años trabajó en los observatorios de Monte Wilson y Palomar, especializándose en quásares, que se supone que son las estrellas más lejanas de la parte del universo que somos capaces de observar con los medios técnicos actuales.

Arp es el autor de un “Atlas de galaxias peculiares”, considerado como una de las obras maestras de la observación astronómica moderna. Además, ha publicado numerosas obras científicas. En los años sesenta era uno de los astrónomos mejor valorados dentro de su profesión. Fue galardonado con el Premio Helen B. Warner de la Sociedad Astronómica Americana, le concedieron el premio Newcomb Cleveland de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y fue presidente de la Sociedad Astronómica del Pacífico desde 1980 hasta 1983, recibiendo el Premio Alexander von Humboldt en 1984. En 1987 publicó un apasionante libro titulado “Quasars, redshifts and controversies” que trata sobre la interacción de las galaxias con los quásares distantes.

Arp es el científico maldito de la astrofísica. Está enfrentados a la hipótesis del “big bang”, una de las mayores farsas de la ciencia del siglo pasado, fraguada por las religiones. Que esta teoría esté ampliamente consolidada entre los astrónomos no la hace menos absurda porque la ciencia no se resuelve con votaciones.

La hipótesis del “big bang” supone que el universo está en expansión pero, aunque así fuera, la ciencia no puede hablar de universo sino sólo de la parte que detecta. Tampoco puede afirmar que todo el universo es homogéneo, es decir, que se comporta íntegramente como aquella parte que vemos. A lo máximo podría sostener que la parte visible se expande.

¿Por qué muchos astrofísicos imaginan que el universo se expande? Por la ley de Hubble, una de las más importantes de la astronomía, descubierta hacia 1920. Las estrellas más alejadas que observamos emiten una luz que, en su espectro electromagnético, los observatorios detectan con un desplazamiento hacia el rojo. Newton demostró que la luz se compone de varias gamas que van desde el violeta hasta el rojo y que se puede descomponer en sus distintos integrantes. Según la ley de Doppler, que se conoce desde mediados del siglo XIX, cuando un foco emisor de luz se acerca a nosotros, su espectro se registra en el extremo violeta, mientras que si se aleja, se desplaza al extremo contrario. Dado que detectamos la luz de las estrellas más alejadas en la parte roja del espectro, deducimos que esas estrellas se están alejando de nosotros.

La ley de Doppler es cierta y la de Hubble también. Ahora bien, la pregunta es: el desplazamiento hacia el rojo, ¿es consecuencia únicamente de la velocidad y la distancia o existen otros factores que también desplazan la luz en el espectro? Si así fuera, significaría que los quásares no son estrellas tan lejanas como la mayor parte de los científicos supone. Esta es la tesis clave de Halton Arp: el desplazamiento al rojo de las galaxias no está relacionada sólo con la distancia sino también con la temperatura, los campos gravitatorios y otros factores que atraviesa en su camino. El “big bang” es una hipótesis falsa.

A partir de aquí empezó el calvario de Arp, la persecución y las represalias. En 1983 le despidieron del telescopio de Monte Wilson. Entonces se produce la típica paradoja: si sigues defendiendo que la hipótesis del “big bang” es falsa, te piden que lo demuestres; al mismo tiempo no te dejan demostrarlo. Así es como algunos dirigen la ciencia por el rumbo que le interesa.

Naturalmente la censura académica organizó un enorme escándalo. Los observatorios de todo el mundo protestaron y hasta la primera página del diario Los Angeles Times se hizo eco del malestar. Todo fue en vano. Para continuar investigando, Arp no tuvo más remedio que exiliarse a Europa, al Instituto Max Planck de física, en Alemania, donde ha continuado su trabajo científico.

Algunos indicios apuntan a favor de la tesis de Arp. El quásar Markarian 205 tiene un desplazamiento al rojo muy grande, por lo que deberá estar muy lejos de este planeta o, en las absurdas expresiones de algunos seudocientíficos, en los “confines” del universo. Pero al hacer una fotografía conjunta de este lejano quásar con la galaxia NGC 4319, que tiene un ligero desplazamiento al rojo, aparecen aparententemente entrelazados, lo cual es imposible porque deberían estar muy lejos uno de otro. Si este fenómeno no es una casualidad, un engaño de nuestra visión o de los telescopios, significa que algo falla.

Lo más probable es, en efecto, que algo esté fallando en la hipótesis del “big bang”. Si en lugar de luz utilizamos el espectro de rayos X, el fallo del “big bang” se confirma: sigue apareciendo una especie de puente que conecta al quásar lejano con la galaxia próxima.

Pues bien, la cosa es aún mucho peor para la hipótesis del “big bang”. Esas conexiones entre quásares lejanos, como el Markarian 205, y galaxias próximas como NGC 4319 se han observado también en decenas de asociaciones cósmicas semejantes.

Como cualquier forma de seudociencia, la hipótesis del “big bang” tiene sus días contados. El universo es eterno; no tiene principio ni tendrá final.

España sigue siendo un refugio de nazis

El último trabajo de investigación del periodista Joan Cantarero, publicado en 2010, «La huella de la bota», ofrece una radiografía de las organizaciones ultra más activas y sus estrategias.

D.: Al término de la II Guerra Mundial el régimen franquista se convirtió en refugio y plataforma de los nazis…

Joan Cantarero: Por supuesto. España no sólo ha sido durante décadas un refugio para los nazis, tal y como lo documentamos en el libro, sino que lo sigue siendo. Por ejemplo, Hans Hoffmann, que fuera cónsul honorario de Alemania en Málaga, fue un importante miembro de la Gestapo, además de ser considerado por los servicios de espionaje aliado como el principal responsable de la presencia nazi en España durante el Franquismo. Otro personaje destacado que se refugió en España fue Otto Ernst Remmer, el jefe de la seguridad de Hitler, que murió en 1997 en Málaga. Y con anterioridad, desde el final de la II Guerra Mundial, contamos con la presencia del más conocido de todos, Leon Degrelle, o del general austríaco de las Waffen SS, Otto Skorzeny, jefe de la red Odessa, la organización de autoprotección creada por los nazis para la huida de sus jerarcas tras su derrota. Skorzeny en la década de los 60’ contribuyó de modo entusiasta a poner en marcha Cedade, el Círculo Español de Amigos de Europa.

El Franquismo nunca estuvo a gusto con Cedade, le dificultaba sus relaciones con EE UU, aunque se aprovecharon de ellos por su radical anticomunismo y sus medios económicos. No olvidemos la gran cantidad de dinero nazi que había llegado a nuestro país en forma de lingotes de oro con la esvástica para financiar a la España de Franco y a la reflotación del nazismo.

D.: ¿Y esto se ha mantenido?

J. C.: Las policías de Alemania y Austria han apuntado siempre que España era un lugar clave en la fuga de criminales nazis y tenían pruebas de que con el Carnicero de Mauthausen, Aribert Heim, considerado el último criminal de guerra nazi, sucedía lo mismo. Tras ser localizado y desaparecer varias veces, en 2005 se sitúa de nuevo a Heim en el Estado español, concretamente en Cataluña.

Es entonces cuando la policía española empieza a investigar las conexiones nazis en España e identifica a tres sospechosos claves de haber ayudado a esconder a Heim. Se trata del noruego Fredrik Jensen, del alemán Herbert Schaeffer, y del austriaco Theodor Soucek. Jensen estuvo preso durante diez años tras la II Guerra Mundial, era amigo personal de Heim y ahora vive en Marbella. Schaeffer fue abogado del III Reich y ha sido investigado por EE UU por tráfico de obras de arte robadas. Y Soucek, oficial de las Waffen SS, fue condenado a muerte en Austria por ser un fanático activista que pretendía reconstruir el partido nazi y por ayudar a escapar a criminales de guerra, aunque consiguió huir a Sudáfrica y luego a España. Soucek fue uno de los promotores de la Werwolf, una organización secreta que se encargó de realizar atentados y sabotajes contra los Aliados. Los manuales de guerrilla que creó la Werwolf han sido utilizados continuamente, desde los servicios secretos británicos a al-Qaeda y, por supuesto, por grupos neonazis como Blood & Honour y Hammerskin.

Soucek, junto a Gerd Honsik, ha sido uno de los principales impulsores en la edición de revistas como Sieg a través de la Librería Europa y de la difusión de las teorías negacionistas publicando numerosos libros. Por su parte, Honsik fue detenido y extraditado por el juez Garzón en 2007 a Austria, donde le aguardaba una condena quebrantada a mediados de los ‘90 y un nuevo juicio.

Los nazis que han permanecido aquí publican, asesoran y aconsejan ideológicamente a favor de un IV Reich. Marcan la forma de pensar neonazi y eso se hace desde España y no sólo para la gente de aquí, sino también para el resto de Europa. Ahora que sus delitos han prescrito en sus países de origen, sería interesante saber si ahí se atreverían a escribir estos mismos manuales. A ver cuánto tiempo duran en libertad.

D.: ¿Cómo resumirías la actitud de los diferentes gobiernos españoles?

J. C.: Pasividad absoluta y mirar para otro lado. El tema de los nazis siempre ha sido un asunto que quemaba entre las manos. Finalmente todos los gobiernos de la democracia han conseguido que España sea un refugio de nazis, como lo denuncian constantemente las organizaciones de víctimas del Holocausto.

Durante la época de Suárez y Calvo Sotelo estaba claro que no se iba a hacer nada. Pero tampoco han hecho nada ni González, ni Aznar, ni Zapatero. Bueno, sí hubo un cambio importante y fue la reforma del Código Penal de 1995, que incorporó como delito la apología del genocidio. Pero esta decisión no fue espontánea. Antes, la superviviente de Auschwitz Violeta Friedman tuvo que vivir un segundo calvario en España plantando cara al nazi belga de las SS Leon Degrelle y a Cedade. Para las direcciones del PSOE, desde la Transición, los nazis son simple y llanamente una mala hierba cuyas raíces han crecido tanto que, a su juicio, arrancarlas causaría más problemas que beneficios.

Todos los años desde el final de la II Guerra Mundial en España se celebra sin recato el aniversario del nacimiento de Hitler, algo impensable en el resto de Europa. España es diferente. No hace falta recurrir a informes extranjeros sobre la falta de colaboración de los gobiernos españoles en la persecución de nazis, el propio Estado con sus leyes en la democracia lo certificaba. Incluso durante el felipismo, que tuvo ministros como Jorge Semprún, que fue prisionero de los nazis en el campo de concentración de Buchenwald, o Múgica Herzog, que es de ascendencia judía.

D.: Los ataques o agresiones ultras tiene eco, pero muy pocas personas conocen a los ideólogos de la extrema derecha…

J.C.: Entre los seguidores de los grupos nazifascistas que organizan estas acciones violentas hay muchos que militan en organizaciones legalmente constituidas vinculadas a la extrema derecha. No se puede acusar a los líderes de estas organizaciones de estar detrás de estos ataques, porque sería mentir, pero también es cierto que nunca piden disculpas públicas por las acciones violentas que protagonizan sus afiliados. En torno a estas organizaciones legales que marcan el discurso, hay quien hace su interpretación y ejecuta la violencia. En cualquier caso, la ciudadanía tiene derecho a conocer quiénes son los líderes de las organizaciones ultras más radicales legalmente registradas en el Ministerio del Interior. Por eso publicamos sus fotos en el libro, y más ahora que no sólo pretenden jugar a la democracia sino incluso pretenden darnos lecciones acerca de su mal entendida libertad de expresión.

[…]


Hay muchísimos casos de filtraciones. Si no, no se entendería la extensión de estos grupos. Por ejemplo, en la operación Panzer, en Valencia, en 2005, la policía tuvo que adelantar los registros de la sede del Frente Anti Sistema (FAS) y de las casas de algunos de los detenidos porque, debido a las filtraciones, la investigación empezaba a hacer agua por todos lados. Es algo muy habitual. Los propios guardias civiles constataron esto al intervenir las conversaciones telefónicas y se enteraron además de que otros compañeros de su mismo cuerpo eran señalados como informadores de los ultras, según consta de modo literal en el informe aportado por los investigadores al juzgado. Incluso en una de las conversaciones telefónicas intervenidas, la Guardia Civil constató que alguien de la Delegación de Gobierno de Valencia alertaba a los neonazis de un registro inminente en su local. Siempre hay alguien cercano que les filtra la información, no son muchas personas, pero están en lugares claves. Aunque es muy difícil de comprobar, son confidencias de café o compartidas en algunos foros.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Este-pais-sigue-siendo-un-refugio.html (desaparecida)

Los chinos que combatieron en las Brigadas Internacionales

Un centenar de chinos, venidos de todas partes, lucharon como brigadistas en la guerra civil española. El matrimonio de científicos taiwaneses Hwei-Ru y Len Tsou ha investigado durante más de diez años la vida de trece de ellos y las ha hilvanado en el libro Los brigadistas chinos en la guerra civil. La llamada de España (1936-1939) que ahora ve la luz en España y también en la propia China. Esta es su historia.

Emigrantes, obreros, médicos, masajistas, periodistas, pequeños comerciantes… «Nosotros, los chinos, hemos combatido en los frentes de todos los lugares». Es lo que le dijo Zhang Ji, un voluntario en nuestra guerra, a Yan Jiazhi, el primer chino que llegó a España tras el inicio de la contienda. Se trataba de un masajista residente en París sobre el que documentos de los archivos de la Internacional Comunista señalan que no se pudo confirmar su condición de militante. «Los que en esos momentos llegaban a España para combatir, con riesgo para sus vidas, -señalan los Tsou- no eran, evidentemente, personas corrientes».

Lo extraordinario se convierte en el hilo conductor de sus historias. Recuerda Laureano Ramírez Bellerín, Premio Nacional de Traducción y coordinador de la edición española del libro editado por Catarata, la sorpresa que le produjo conocer quiénes eran y cuál fue la vida de aquel puñado de chinos, que los autores del hallazgo desglosaron en su casa de Barcelona gracias a la mediación de otro chino de la Ciudad Condal.

«El matrimonio, ella ingeniero químico y él especialista en semiconductores y por tanto nada que ver con la investigación histórica, llevaba años en Nueva York dedicándose a lo suyo hasta que, ojeando un álbum publicado por la Brigada Lincoln, que conmemoraba su 50 aniversario, advirtieron que algunos de los muchos nombres citados en sus páginas parecían chinos. Entonces -relata el profesor- empezaron a tirar del ovillo y se embarcaron en un trabajo de reconstrucción de aquellos acontecimientos que duró más de diez años y les condujo por tres continentes (Europa, América y Asia) y multitud de archivos. En España visitaron, entre otros, los de Salamanca, de Asuntos Exteriores y de la Biblioteca Nacional; los más importantes de EE.UU. y, por entonces, se abrieron los nacionales rusos donde hay muchísimo material sobre la guerra civil». Los autores habían publicado su investigación en Taiwán en 2001 y el profesor, titular de la Universidad Autónoma de Barcelona, se comprometió a traducirlo «porque esto debía conocerse en España». Consiguió para ello fondos de la UAB y creó un equipo de traducción formado por tres chinos y la española Maialen Marín Lacarta, al que se unió un investigador responsable de la difusión.

Cuenta este traductor, que ha trabajado codo con codo con los investigadores, que le llamaron la atención las edades de las personas que vinieron a la guerra, unas cuantas cercanas a los 50, «con lo que significa a esos años embarcarse en semejante aventura, y las de los más jóvenes, alrededor de los veinticuatro, uno de los cuales acabó en el frente de Gandesa». Su nombre era Chen Wenrao. Había llegado en junio de 1937 desde Nueva York, donde entre otros trabajos había tenido el de camarero, y una vez en el cuartel general de las Brigadas Internacionales en Albacete fue enviado durante un mes a un campo cercano para realizar la instrucción; luego fue trasladado al Batallón Lincoln y, después, pasó a engrosar las filas del 24 Batallón de la XV Brigada. El relato de su final ha quedado escrito por los Tsou: «Los brigadistas atacaron Gandesa a cuerpo descubierto y sus cadáveres cubrieron el valle. Allí murió Wenrao. Nadie los enterró. Permanecen en ese lugar y forman parte de la tierra española».

Chen Wenrao era de Guangdong, pero también hubo brigadistas de Qingtian, pueblo al este de China donde nació más del 70% de los chinos que hoy vive en España. Es el caso de Zhang Shuseng, «que debía de hablar bien español, ya que combatía con soldados españoles». Tenía, según explica el profesor Ramírez, «un hermano en Valencia que estaba en el Ejército de la República y por ahí aparecen otros nombres de los que se podía seguir la pista. De hecho, muchos de estos emigrantes chinos en Cataluña, concretamente de una asociación de Tarragona, mostraron interés en hacer ahí un pequeño monumento que recordara a su compatriota que había luchado en la guerra española».

El rostro de otro brigadista, Tchang Jaui Sau, fue portada de la revista Estampa. Este combatiente llegó desde la planta de automóviles de Renault y era miembro del Partido Comunista de Francia. Se embarcó en nuestra guerra incivil para, según escriben los autores, «combatir al fascismo y luchar por la libertad».

Xie Weijing había sido miembro del Partido Comunista alemán y llegó a ocupar el cargo de comisario político del Batallón de Artillería, el cargo más alto que ocupó un voluntario chino de las Brigadas Internacionales. «Era periodista y pertenecía también al Partido Comunista chino. Intervino en todas las publicaciones izquierdistas de la época. Era el que tenía la idea de hacer una unidad china, sobre todo por facilitar las tareas administrativas, en las Brigadas con los voluntarios y los que servían en el ejército de la república, alrededor de unos cien que andaban disgregados, pero nunca se llegó a concretar». Xie Weijing volvió a China y llegó a ser viceministro de Defensa.

Hwei-Ru y Len Tsou no llegaron a encontrar a ninguno de sus protagonistas vivos. En total, trece combatientes chinos de al menos ese centenar que, como subraya Ramírez, no eran una multitud, pero si «un número significativo, si tenemos en cuenta que no vino nadie de muchos países mucho más próximos, y tan solo un japonés de una nación vecina a la suya». Por cierto, el nipón, que se llamaba Jack Shirai, había llegado desde San Francisco y fue cocinero, a su pesar –«Yo he venido a luchar y no a manejar cazuelas»-, el más famoso de las Brigadas. Lo mató una bala perdida mientras llevaba comida a la zona de combate.

La última sorpresa la encontraron los Tsou siguiendo la pista del brigadista médico Tio Oen Bik, cuando descubrieron el grupo de “los médicos españoles» que lucharon en la guerra china con Japón. «Los llamaban así porque todos habían estado en la guerra civil española, pero no había entre ellos ningún compatriota nuestro, eran todos checoslovacos, polacos, alemanes… Después de España, se marcharon a China a seguir en el combate contra aquellas ideas que representaban el auge de Hitler y Mussolini, y si hubiera habido otras batallas por esta causa hasta allá se hubieran marchado. Recientemente, se ha celebrado en China un congreso muy interesante con algún descendiente de aquellos médicos, y constituye otra línea de investigación sobre la que aún se sabe muy poco. Pero esa es otra historia».

Para Laureano Ramírez, los chinos fueron otros brigadistas más, bien mandados por las organizaciones a las que pertenecían, bien por propia voluntad. “Pero lo importante -destaca- no es su huella en España, sino la impresión que les quedó a ellos y que duró toda su vida. Nunca ninguno de ellos se pudo quitar a España de la cabeza”.

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