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España sigue siendo un refugio de nazis

El último trabajo de investigación del periodista Joan Cantarero, publicado en 2010, «La huella de la bota», ofrece una radiografía de las organizaciones ultra más activas y sus estrategias.

D.: Al término de la II Guerra Mundial el régimen franquista se convirtió en refugio y plataforma de los nazis…

Joan Cantarero: Por supuesto. España no sólo ha sido durante décadas un refugio para los nazis, tal y como lo documentamos en el libro, sino que lo sigue siendo. Por ejemplo, Hans Hoffmann, que fuera cónsul honorario de Alemania en Málaga, fue un importante miembro de la Gestapo, además de ser considerado por los servicios de espionaje aliado como el principal responsable de la presencia nazi en España durante el Franquismo. Otro personaje destacado que se refugió en España fue Otto Ernst Remmer, el jefe de la seguridad de Hitler, que murió en 1997 en Málaga. Y con anterioridad, desde el final de la II Guerra Mundial, contamos con la presencia del más conocido de todos, Leon Degrelle, o del general austríaco de las Waffen SS, Otto Skorzeny, jefe de la red Odessa, la organización de autoprotección creada por los nazis para la huida de sus jerarcas tras su derrota. Skorzeny en la década de los 60’ contribuyó de modo entusiasta a poner en marcha Cedade, el Círculo Español de Amigos de Europa.

El Franquismo nunca estuvo a gusto con Cedade, le dificultaba sus relaciones con EE UU, aunque se aprovecharon de ellos por su radical anticomunismo y sus medios económicos. No olvidemos la gran cantidad de dinero nazi que había llegado a nuestro país en forma de lingotes de oro con la esvástica para financiar a la España de Franco y a la reflotación del nazismo.

D.: ¿Y esto se ha mantenido?

J. C.: Las policías de Alemania y Austria han apuntado siempre que España era un lugar clave en la fuga de criminales nazis y tenían pruebas de que con el Carnicero de Mauthausen, Aribert Heim, considerado el último criminal de guerra nazi, sucedía lo mismo. Tras ser localizado y desaparecer varias veces, en 2005 se sitúa de nuevo a Heim en el Estado español, concretamente en Cataluña.

Es entonces cuando la policía española empieza a investigar las conexiones nazis en España e identifica a tres sospechosos claves de haber ayudado a esconder a Heim. Se trata del noruego Fredrik Jensen, del alemán Herbert Schaeffer, y del austriaco Theodor Soucek. Jensen estuvo preso durante diez años tras la II Guerra Mundial, era amigo personal de Heim y ahora vive en Marbella. Schaeffer fue abogado del III Reich y ha sido investigado por EE UU por tráfico de obras de arte robadas. Y Soucek, oficial de las Waffen SS, fue condenado a muerte en Austria por ser un fanático activista que pretendía reconstruir el partido nazi y por ayudar a escapar a criminales de guerra, aunque consiguió huir a Sudáfrica y luego a España. Soucek fue uno de los promotores de la Werwolf, una organización secreta que se encargó de realizar atentados y sabotajes contra los Aliados. Los manuales de guerrilla que creó la Werwolf han sido utilizados continuamente, desde los servicios secretos británicos a al-Qaeda y, por supuesto, por grupos neonazis como Blood & Honour y Hammerskin.

Soucek, junto a Gerd Honsik, ha sido uno de los principales impulsores en la edición de revistas como Sieg a través de la Librería Europa y de la difusión de las teorías negacionistas publicando numerosos libros. Por su parte, Honsik fue detenido y extraditado por el juez Garzón en 2007 a Austria, donde le aguardaba una condena quebrantada a mediados de los ‘90 y un nuevo juicio.

Los nazis que han permanecido aquí publican, asesoran y aconsejan ideológicamente a favor de un IV Reich. Marcan la forma de pensar neonazi y eso se hace desde España y no sólo para la gente de aquí, sino también para el resto de Europa. Ahora que sus delitos han prescrito en sus países de origen, sería interesante saber si ahí se atreverían a escribir estos mismos manuales. A ver cuánto tiempo duran en libertad.

D.: ¿Cómo resumirías la actitud de los diferentes gobiernos españoles?

J. C.: Pasividad absoluta y mirar para otro lado. El tema de los nazis siempre ha sido un asunto que quemaba entre las manos. Finalmente todos los gobiernos de la democracia han conseguido que España sea un refugio de nazis, como lo denuncian constantemente las organizaciones de víctimas del Holocausto.

Durante la época de Suárez y Calvo Sotelo estaba claro que no se iba a hacer nada. Pero tampoco han hecho nada ni González, ni Aznar, ni Zapatero. Bueno, sí hubo un cambio importante y fue la reforma del Código Penal de 1995, que incorporó como delito la apología del genocidio. Pero esta decisión no fue espontánea. Antes, la superviviente de Auschwitz Violeta Friedman tuvo que vivir un segundo calvario en España plantando cara al nazi belga de las SS Leon Degrelle y a Cedade. Para las direcciones del PSOE, desde la Transición, los nazis son simple y llanamente una mala hierba cuyas raíces han crecido tanto que, a su juicio, arrancarlas causaría más problemas que beneficios.

Todos los años desde el final de la II Guerra Mundial en España se celebra sin recato el aniversario del nacimiento de Hitler, algo impensable en el resto de Europa. España es diferente. No hace falta recurrir a informes extranjeros sobre la falta de colaboración de los gobiernos españoles en la persecución de nazis, el propio Estado con sus leyes en la democracia lo certificaba. Incluso durante el felipismo, que tuvo ministros como Jorge Semprún, que fue prisionero de los nazis en el campo de concentración de Buchenwald, o Múgica Herzog, que es de ascendencia judía.

D.: Los ataques o agresiones ultras tiene eco, pero muy pocas personas conocen a los ideólogos de la extrema derecha…

J.C.: Entre los seguidores de los grupos nazifascistas que organizan estas acciones violentas hay muchos que militan en organizaciones legalmente constituidas vinculadas a la extrema derecha. No se puede acusar a los líderes de estas organizaciones de estar detrás de estos ataques, porque sería mentir, pero también es cierto que nunca piden disculpas públicas por las acciones violentas que protagonizan sus afiliados. En torno a estas organizaciones legales que marcan el discurso, hay quien hace su interpretación y ejecuta la violencia. En cualquier caso, la ciudadanía tiene derecho a conocer quiénes son los líderes de las organizaciones ultras más radicales legalmente registradas en el Ministerio del Interior. Por eso publicamos sus fotos en el libro, y más ahora que no sólo pretenden jugar a la democracia sino incluso pretenden darnos lecciones acerca de su mal entendida libertad de expresión.

[…]


Hay muchísimos casos de filtraciones. Si no, no se entendería la extensión de estos grupos. Por ejemplo, en la operación Panzer, en Valencia, en 2005, la policía tuvo que adelantar los registros de la sede del Frente Anti Sistema (FAS) y de las casas de algunos de los detenidos porque, debido a las filtraciones, la investigación empezaba a hacer agua por todos lados. Es algo muy habitual. Los propios guardias civiles constataron esto al intervenir las conversaciones telefónicas y se enteraron además de que otros compañeros de su mismo cuerpo eran señalados como informadores de los ultras, según consta de modo literal en el informe aportado por los investigadores al juzgado. Incluso en una de las conversaciones telefónicas intervenidas, la Guardia Civil constató que alguien de la Delegación de Gobierno de Valencia alertaba a los neonazis de un registro inminente en su local. Siempre hay alguien cercano que les filtra la información, no son muchas personas, pero están en lugares claves. Aunque es muy difícil de comprobar, son confidencias de café o compartidas en algunos foros.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Este-pais-sigue-siendo-un-refugio.html (desaparecida)

Los chinos que combatieron en las Brigadas Internacionales

Un centenar de chinos, venidos de todas partes, lucharon como brigadistas en la guerra civil española. El matrimonio de científicos taiwaneses Hwei-Ru y Len Tsou ha investigado durante más de diez años la vida de trece de ellos y las ha hilvanado en el libro Los brigadistas chinos en la guerra civil. La llamada de España (1936-1939) que ahora ve la luz en España y también en la propia China. Esta es su historia.

Emigrantes, obreros, médicos, masajistas, periodistas, pequeños comerciantes… «Nosotros, los chinos, hemos combatido en los frentes de todos los lugares». Es lo que le dijo Zhang Ji, un voluntario en nuestra guerra, a Yan Jiazhi, el primer chino que llegó a España tras el inicio de la contienda. Se trataba de un masajista residente en París sobre el que documentos de los archivos de la Internacional Comunista señalan que no se pudo confirmar su condición de militante. «Los que en esos momentos llegaban a España para combatir, con riesgo para sus vidas, -señalan los Tsou- no eran, evidentemente, personas corrientes».

Lo extraordinario se convierte en el hilo conductor de sus historias. Recuerda Laureano Ramírez Bellerín, Premio Nacional de Traducción y coordinador de la edición española del libro editado por Catarata, la sorpresa que le produjo conocer quiénes eran y cuál fue la vida de aquel puñado de chinos, que los autores del hallazgo desglosaron en su casa de Barcelona gracias a la mediación de otro chino de la Ciudad Condal.

«El matrimonio, ella ingeniero químico y él especialista en semiconductores y por tanto nada que ver con la investigación histórica, llevaba años en Nueva York dedicándose a lo suyo hasta que, ojeando un álbum publicado por la Brigada Lincoln, que conmemoraba su 50 aniversario, advirtieron que algunos de los muchos nombres citados en sus páginas parecían chinos. Entonces -relata el profesor- empezaron a tirar del ovillo y se embarcaron en un trabajo de reconstrucción de aquellos acontecimientos que duró más de diez años y les condujo por tres continentes (Europa, América y Asia) y multitud de archivos. En España visitaron, entre otros, los de Salamanca, de Asuntos Exteriores y de la Biblioteca Nacional; los más importantes de EE.UU. y, por entonces, se abrieron los nacionales rusos donde hay muchísimo material sobre la guerra civil». Los autores habían publicado su investigación en Taiwán en 2001 y el profesor, titular de la Universidad Autónoma de Barcelona, se comprometió a traducirlo «porque esto debía conocerse en España». Consiguió para ello fondos de la UAB y creó un equipo de traducción formado por tres chinos y la española Maialen Marín Lacarta, al que se unió un investigador responsable de la difusión.

Cuenta este traductor, que ha trabajado codo con codo con los investigadores, que le llamaron la atención las edades de las personas que vinieron a la guerra, unas cuantas cercanas a los 50, «con lo que significa a esos años embarcarse en semejante aventura, y las de los más jóvenes, alrededor de los veinticuatro, uno de los cuales acabó en el frente de Gandesa». Su nombre era Chen Wenrao. Había llegado en junio de 1937 desde Nueva York, donde entre otros trabajos había tenido el de camarero, y una vez en el cuartel general de las Brigadas Internacionales en Albacete fue enviado durante un mes a un campo cercano para realizar la instrucción; luego fue trasladado al Batallón Lincoln y, después, pasó a engrosar las filas del 24 Batallón de la XV Brigada. El relato de su final ha quedado escrito por los Tsou: «Los brigadistas atacaron Gandesa a cuerpo descubierto y sus cadáveres cubrieron el valle. Allí murió Wenrao. Nadie los enterró. Permanecen en ese lugar y forman parte de la tierra española».

Chen Wenrao era de Guangdong, pero también hubo brigadistas de Qingtian, pueblo al este de China donde nació más del 70% de los chinos que hoy vive en España. Es el caso de Zhang Shuseng, «que debía de hablar bien español, ya que combatía con soldados españoles». Tenía, según explica el profesor Ramírez, «un hermano en Valencia que estaba en el Ejército de la República y por ahí aparecen otros nombres de los que se podía seguir la pista. De hecho, muchos de estos emigrantes chinos en Cataluña, concretamente de una asociación de Tarragona, mostraron interés en hacer ahí un pequeño monumento que recordara a su compatriota que había luchado en la guerra española».

El rostro de otro brigadista, Tchang Jaui Sau, fue portada de la revista Estampa. Este combatiente llegó desde la planta de automóviles de Renault y era miembro del Partido Comunista de Francia. Se embarcó en nuestra guerra incivil para, según escriben los autores, «combatir al fascismo y luchar por la libertad».

Xie Weijing había sido miembro del Partido Comunista alemán y llegó a ocupar el cargo de comisario político del Batallón de Artillería, el cargo más alto que ocupó un voluntario chino de las Brigadas Internacionales. «Era periodista y pertenecía también al Partido Comunista chino. Intervino en todas las publicaciones izquierdistas de la época. Era el que tenía la idea de hacer una unidad china, sobre todo por facilitar las tareas administrativas, en las Brigadas con los voluntarios y los que servían en el ejército de la república, alrededor de unos cien que andaban disgregados, pero nunca se llegó a concretar». Xie Weijing volvió a China y llegó a ser viceministro de Defensa.

Hwei-Ru y Len Tsou no llegaron a encontrar a ninguno de sus protagonistas vivos. En total, trece combatientes chinos de al menos ese centenar que, como subraya Ramírez, no eran una multitud, pero si «un número significativo, si tenemos en cuenta que no vino nadie de muchos países mucho más próximos, y tan solo un japonés de una nación vecina a la suya». Por cierto, el nipón, que se llamaba Jack Shirai, había llegado desde San Francisco y fue cocinero, a su pesar –«Yo he venido a luchar y no a manejar cazuelas»-, el más famoso de las Brigadas. Lo mató una bala perdida mientras llevaba comida a la zona de combate.

La última sorpresa la encontraron los Tsou siguiendo la pista del brigadista médico Tio Oen Bik, cuando descubrieron el grupo de “los médicos españoles» que lucharon en la guerra china con Japón. «Los llamaban así porque todos habían estado en la guerra civil española, pero no había entre ellos ningún compatriota nuestro, eran todos checoslovacos, polacos, alemanes… Después de España, se marcharon a China a seguir en el combate contra aquellas ideas que representaban el auge de Hitler y Mussolini, y si hubiera habido otras batallas por esta causa hasta allá se hubieran marchado. Recientemente, se ha celebrado en China un congreso muy interesante con algún descendiente de aquellos médicos, y constituye otra línea de investigación sobre la que aún se sabe muy poco. Pero esa es otra historia».

Para Laureano Ramírez, los chinos fueron otros brigadistas más, bien mandados por las organizaciones a las que pertenecían, bien por propia voluntad. “Pero lo importante -destaca- no es su huella en España, sino la impresión que les quedó a ellos y que duró toda su vida. Nunca ninguno de ellos se pudo quitar a España de la cabeza”.

Tetris: el origen soviético de los videojuegos

En junio de 1984 Alexei Pazhitnov desarrolló el primer prototipo del videojuego Tetris, pero durante un par de años más continuó perfeccionándolo. El 18 de julio de 1984 este popular rompecabezas virtual comenzó a distribuirse en la URSS.

En verano de 1985 la versión renovada y en color del juego para los ordenadores IBM PC compatibles empezó a circular entre los amigos y compañeros de trabajo de Pazhitnov por el Centro de Computación de la Academia de las Ciencias de la URSS. Esos fueron los primeros pasos del Tetris por el país, y, más tarde, por todo el mundo.

Los derechos de propiedad intelectual

En la URSS la institución pública “Elektrotechnika”, o “Elorg”, se encargaba de las exportaciones de ordenadores y software. Pero antes de que los soviéticos llegaran a cerrar en firme el contrato, hubo empresas extranjeras que empezaron a distribuir versiones piratas del Tetris y a revender unos derechos que en realidad no les pertenecían.

Después de aquella intrincada maraña de contradicciones, tejida por competidores que alardeaban de mantener lazos personales con Mijaíl Gorbachov, finalmente la empresa Atari se hizo con la licencia para máquinas recreativas, y Nintendo obtuvo la modalidad para consolas.

En 1996 Pázhitnov, que para entonces se había mudado a Estados Unidos, registró la empresa The Tetris Company, renegoció los derechos de autor bajo la denominación “Tetris” y los puso a su nombre.

Más tarde cerró un acuerdo con Elorg, que entonces ya había sido privatizada, en el que renunciaba a presentar futuras reclamaciones.

A pesar de la popularidad del Tetris, en la práctica durante la década de los 80 su creador no obtuvo ingresos por el juego. Pero actualmente todas las contribuciones derivadas de los nuevos lanzamientos del Tetris (por ejemplo, las que genera la empresa Ubisoft) las percibe él.

El programador Vadim Guerasimov, que cuando tenía 16 años ayudó a Pázhitnov a adaptar la versión de los ordenadores Eketronika-60 para los IBM PC, no está de conforme con esta situación.

Existen versiones el Tetris para prácticamente cualquier tipo de ordenador portátil y consola doméstica. Resulta inútil tratar de calcular la cantidad de copias que se han llegado a difundir, porque en la mayoría de los casos los usuarios las han conseguido de forma gratuita.

La creación de Pázhitnov también fue pionera en la historia de los juegos para teléfonos móviles. A finales de la década de los 90 en Rusia se habían extendido las consolas portátiles Brick Game, de producción china, que también incluían el Tetris como estrella principal.

Pero la aportación más importante del Tetris a la historia de la gran industria mundial de los juegos fue el lanzamiento para Game Boy, la consola portátil de Nintendo.

Gracias a este rompecabezas, la empresa nipona superó a sus competidores y conquistó el liderazgo del multimillonario mercado de las consolas. La Nintendo 3DS, actual descendiente de la Game Boy, también tiene su versión de Tetris, si bien ahora en las partidas pueden participar ocho jugadores al mismo tiempo usando tecnologías de realidad aumentada.

El clásico soviético

A finales de la década de los 80 algunas empresas, como la Nintendo japonesa o la norteamericana Spectrum Holobyte, incluyeron un toque soviético a sus versiones de Tetris. En sus fondos de pantalla se podía ver al primer cosmonauta soviético, Yuri Gagarin, o el piloto alemán Mathias Rust, que en 1987 completó el primer vuelo Hamburgo-Moscú aterrizando en la Plaza Roja.

Y como banda sonora se incluyó la canción popular rusa Korobéiniki (“Los vendedores ambulantes”), que en Occidente se hizo muy popular precisamente por ser el tema principal del Tetris.

Actualmente el rompecabezas se asocia estrechamente con Rusia, forma parte de las reservas de oro de los clásicos de los videojuegos junto con Pac-Mas o Space Invaders, y cuenta con numerosas referencias en obras de arte. En 2012 el MoMA de Nueva York adquirió el Tetris y 13 videojuegos más para su colección permanente y, al cabo de unos meses, los incluyó en una exposición.

¿Game over?

Después del Tetris, Alexei Pazhitnov produjo más de diez juegos nuevos, aunque sus títulos dicen más bien poco a los jugadores de hoy. La única excepción es el rompecabezas Hexic, que salió en 2003 y se ha ido reeditando para nuevas plataformas.

En este caso no se trata de completar líneas a partir de cuadrados, sino de formar racimos de hexágonos del mismo color. Aunque se suele definir a Pázhitnov como el autor de un hit, él mismo ha destacado en diversas ocasiones que el Tetris fue el fundador de un nuevo género.

En este sentido, cualquier rompecabezas geométrico que se edite en la actualidad, desde Bejeweled a Candy Crush, en parte debe su éxito al mismo precursor, el “antiguo” juego soviético.

http://es.rbth.com/2015/07/18/tetris-desde-rusia-con-amor_258873

Franco pagó a Hitler con wolframio

Germán Udiz

Mucho se ha hablado de la famosa reunión entre Hitler y Franco en Hendaya, pero se le ha dado muy poco protagonismo a uno de los acuerdos más relevantes realizados entre ambos. El suministro de wolframio, del que España era productor, resultaba vital para los planes de Hitler y esto supondría una gran revolución económica en nuestro país y el nacimiento de una burbuja que ayudaría a pagar las deudas contraídas durante la guerra civil.

Resulta complicado imaginar que en algo tan insignificante como una bombilla se encuentra un mineral que tuvo una gran importancia estratégica y económica durante la segunda guerra mundial, pero cada vez que se enciende parece pedirnos que hagamos un esfuerzo por recordar. El filamento de este objeto está compuesto por wolframio, uno de los materiales más importantes durante el conflicto, que acaparó todos los focos de la especulación en España como efecto de los acontecimientos internacionales en aquella época.

La denominada “guerra del wolframio” posiblemente representa una de las mayores burbujas de nuestro país superando los efectos del afán especulador en el mercado inmobiliario que hemos vivimos hasta hace unos años. Esto es así por su repercusión macroeconómica y porque sus efectos fueron ciertamente notables para nuestro país en algo menos de 4 años.

Para hablar de los comienzos de esta historia debemos transportarnos brevemente al siglo XVII, momento en el que científicos españoles descubrieron el mineral también conocido como “tungsteno”. En aquel momento resultaba imposible imaginar todas sus aplicaciones futuras aunque se reconocía como un material de gran dureza y capaz de soportar temperaturas extremas.

Varios siglos más tarde, en los años 30, los alemanes comenzaron a aplicarlo en su maquinaria bélica al aprovechar sus características para endurecer proyectiles (especialmente los misiles antitanque) y el armamento. Esta tecnología parecía algo superior a la utilizada por los aliados pero el problema de este proceso era que Alemania no disponía de wolframio en su territorio y tenía que importarlo. Este pequeño inconveniente se convirtió en un gran problema estratégico mediante aumentaba la complejidad de lo que posteriormente sería conocido como segunda guerra mundial.

En un principio el mayor suministrador de este material era China pero en cuanto los nazis atacaron la URSS, principal arteria terrestre con Asia, se cerraron todas las posibilidades de continuar con estos proveedores. La vía marítima quedó igualmente descartada por la presencia de la temida Royal Navy inglesa así que se tuvo que mirar a los productores europeos, claro que en plena guerra las opciones eran escasas. Hitler podría haber predicho estos acontecimientos y sabía que España estaba cerca, era productora y era “amiga” de Alemania. De esta manera el papel estratégico de nuestro país fue abrumador pues ante la bajada de la oferta se dispararon los precios del codiciado mineral.

Para entender lo que supuso este fenómeno para nuestro país basta decir que, antes de que comenzara la fiebre, en España solo existían seis empresas dedicadas a extraer el mineral y al final de la guerra ya habían más de 100 intentando aprovechar las circunstancias. Ante la falta de competencia internacional y por la importancia para la estrategia bélica el precio pasó de los 42 euros por tonelada en 1941 a los más de 2.000 en 1944. Sobra decir lo increíble de este crecimiento y lo atractivo que resultó para nuestros paisanos. “El wolframio es para nosotros prácticamente lo que la sangre para el hombre”. Conocido extracto de la carta remitida por el embajador alemán en España al ministro de Industria y Comercio español durante 1943.

La exportación de este mineral superó a la de otros productos tradicionales como el aceite, el vino y las naranjas, suponiendo el 20% de nuestras exportaciones y representando prácticamente el 1% del PIB. Para entender esta explosión hay que saber que España también fue proveedor de las potencias aliadas al final del conflicto pese a su papel de falsa neutralidad.

Según avanzaba el conflicto Alemania veía menguar su capacidad económica de modo que plantearon el intercambio de hierro y wolframio (entre otros) por la condonación gradual de los restos de la deuda contraída durante la guerra civil española. Con los beneficios obtenidos por las exportaciones de este mineral se estuvo muy cerca de pagar su totalidad y este acontecimiento podía ser definitivo.

El acuerdo no sentó nada bien al bando aliado, especialmente a Roosevelt que enfrentándose a Churchil por tener una postura menos transigente impulsó el cese de la venta de petróleo y derivados a España. El Reino Unido tenía intereses en España y se mostró más moderado para continuar su importación de piritas y para evitar que nuestro país cambiara su postura de no beligerancia ante el conflicto. Con el avance aliado por el sur de Francia se cortó la vía de suministro entre España y Alemania de modo que las exportaciones e importaciones por esa vía se vieron radicalmente cortadas.

Las reservas de petróleo evitaron que cundiera el caos en nuestro país pero se produjeron fuertes restricciones que por suerte evitaron la hambruna. Eso sí, desde 1945 hasta la llegada del conocido plan Marshall, España tuvo muchísimas complicaciones y pagó un alto precio por su posicionamiento durante la guerra. Una vez finalizado el conflicto mundial volvieron a entrar en el mercado el resto de productores y pese a que las exportaciones continuaron años después alimentadas por la guerra fría, el precio del mineral cayó en picado como una de esas bombillas que dejan de brillar súbitamente en cuanto se pulsa el interruptor de apagado.

Fuente: http://www.actibva.com/magazine/economia/como-franco-pago-a-hitler-con-wolframio

El espionaje alemán vigila a España

El servicio de inteligencia alemán (BND) espía sistemáticamente a los gobiernos y embajadas de una decena de países, entre ellos España, Estados Unidos, Francia o Reino Unido, así como al Vaticano y varias ONG, según informó ayer la revista Der Spiegel, que ha profundizado en las revelaciones de espionaje dadas a conocer hace tres semanas.

El BND espía tanto al Departamento de Interior de Estados Unidos como a los Ministerios del Interior de países como Polonia, Austria, Dinamarca y Croacia, según las llamadas «listas de selectores» –término que se refiere a números de teléfono, direcciones de internet o correos electrónicos bajo vigilancia– a los que ha tenido acceso el medio.

El espionaje alemán también ha investigado a organizaciones no gubernamentales como Care International, Oxfam y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), así como numerosas embajadas y consulados en Alemania, como por ejemplo Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Suecia, Portugal, Grecia, España, Italia y Austria, cuyos teléfonos y correos electrónicos se incluían, siempre según Der Spiegel, en estas listas.

Las misiones diplomáticas internacionales no están protegidas por el artículo 10 de la Constitución alemana, la Ley Básica, que escuda a los participantes en las telecomunicaciones alemanas de tales actos de vigilancia.

Tropas especiales ucranianas secuestran al dirigente de Pravy Sektor

El domingo de la semana pasada las tropas alfa del gobierno de Kiev secuestraron a Dmitri Yarosh, el máximo dirigente de la organización nazi Pravy Sektor. Las tropas alfa también son un cuerpo de élite de tipo fascista, por lo que la lucha por el reparto del botín en Ucrania continúa.

18 meses después del golpe de Estado de la Plaza Maidan, el país presenta síntomas evidentes de descomposición, que no proceden del Donbas y, por lo tanto, no pueden imputar a Putin. Ya no les queda esa disculpa.

De un lado están Poroshenko junto a su delegado en Odesa Mijail Saakashvili y, del otro, el magnate Igor Kolomoisky y sus guardaespaldas de Pravy Sektor.

Poroshenko destituyó a Kolomoisky de su cargo de gobernador de Dniepropetrovsk, pero está intentando colocar a otro de su misma calaña, Gennady Koban, en su lugar. Sin embargo, Poroshenko también ha ordenado detener a Koban en la misma redada contra Pravy Sektor.

Yarosh fue secuestrado en el curso de una operación dirigida contra la base de Pravy Sektor en Pokrovsky Velikomijailovka, en el distrito de Dniepropetrovsk.

El dirigente nazi ucraniano fue capturado y trasladado a un centro de detención desconocido.

Al tratarse de una operación encubierta no se puede calificar como una detención, que resultaría imposible porque Yarosh es adjunto a un ministerio y, por consiguiente, está aforado. Para detenerle el gobierno hubiera debido obtener la autorización previa de la Verjovna Rada.

Indirectamente el secuestro está dirigido contra Kolomoisky quien, a pesar de ser judío, se ha rodeado de una guardia pretoriana nazi, a la que financia a cambio de protección.

El vínculo se confirma si se tiene en cuenta que el día anterior el SBU, Servicio Ucraniano de Seguridad, había detenido a Korban, otro lugarteniente de Kolomoisky, también judío, dirigente del partido Ukrop y candidato a la alcaldía de Dniepropetrovsk. Las elecciones se celebraron el pasado 25 de octubre, pero los resultados aún no se han anunciado.

Es la primera vez que el miembro de un partido nacional-fascista es detenido, algo que en Ucrania es bastante común cuando se trata de comunistas o rusófilos. A Koban le acusan de formar parte del crimen organizado, malversación de fondos y secuestro. La Fiscalía asegura que Koban y su grupo se apropiaron de 40 millones de hryvnias (1,7 millones de dólares) de una colecta destinada a las milicias que luchan en el Donbas.

Antes de las elecciones del 25 de octubre, Koban y Poroshenko mantuvieron una áspera polémica por fraude y compra de votos.

Los abogados de Koban también han calificado su detención de “secuestro” y ahora hablan de la represión política emprendida por el gobierno de Poroshenko.

La trama no contada de la invasión marroquí del Sahara

Salka Embarek

El plan estratégico de la invasión marroquí del Sáhara, no comenzó con la entrada de la Marcha Verde, eso vino después y sirvió para desviar la atención de la Comunidad Internacional. Ahí es donde estaba el espectáculo y la prensa, pero no donde se estaba produciendo la invasión militar del Sáhara.

La movilización de miles de colonos marroquíes enardecidos por el discurso de su rey Hassan II, precedidos por un despliegue militar con claras instrucciones, fue una maniobra acordada de antemano, meditada con tiempo y maquinada para lograr el objetivo sin estorbos. Esa estampa, que fue grabada, fotografiada y documentada desde una barrera segura por los medios españoles, franceses y marroquíes, es lo que ha permanecido en la memoria de gran parte de la sociedad española sobre los acontecimientos ocurridos hace tan solo 40 años. Eso es lo que vendió la prensa instalada con sus trípodes frente a los colonos que enarbolaban banderas de su país. Ahí es donde estaba el espectáculo pero no donde se estaba produciendo la invasión militar del Sáhara.

A finales de octubre de 1975, España, Marruecos y Mauritania, con la protección y el amparo de otros países como EE.UU., Francia e Israel, mantienen conversaciones con el fin de que la invasión militar del territorio saharaui se lleve a cabo, a pesar de que días antes, la Corte internacional de Justicia había emitido su dictamen jurídico en el que decretaba que no existían lazos de soberanía alguno para que Marruecos pudiera argumentar que el Sáhara era parte integrante de su territorio, por lo que al pueblo saharaui le pertenecía decidir su futuro mediante la celebración de un referéndum de autodeterminación. Dicho de otra forma: el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación.

La invasión se produce a 300 kilómetros del espectáculo de la Marcha Verde. El ejército marroquí aniquila a todo ser vivo y oculta los cadáveres de los saharauis en fosas comunes.

Marruecos se prepara militarmente utilizando arsenal bélico de origen americano y francés, con el apoyo de los petrodólares saudíes. Los oficiales del ejército español sirven de guías sobre el terreno.

En un intento de camuflar esta invasión ante la Comunidad Internacional, deciden comenzar su entrada alejándose un poco del Aaiun circundando el territorio desde Hauza y Chederia, al este de Smara. En ese momento, la cobertura mediática está controlada por la prensa de los tres principales actores: Francia, España y Marruecos. Los medios de estos tres países sólo hablan del desarrollo de una “marcha pacífica”, la Marcha Verde, mientras que a unos 300 kilómetros al este, se está aniquilando a la población saharaui, ejecutados o enterrados vivos en fosas comunes que abren para ocultar los cadáveres. Hasta el ganado es exterminado, envenenan el agua de los pozos, arrasan y destruyen todo lo que encuentran a su paso: tierra quemada. La idea de la “marcha pacífica” se presenta al mundo como una forma de “recuperar el Sáhara” mientras que Marruecos con sus aliados está invadiendo el territorio utilizando tácticas militares de guerra y cometiendo crímenes de lesa humanidad.

Los reclutados para integrar esa marcha eran delincuentes, presos, criminales, y también personas sin recursos recogidos en las calles de las ciudades marroquíes, gente sin nada que perder. Estos fueron los elegidos para formar las columnas de 350.000 colonos invasores que llegarían a todos los rincones del Sáhara y entre los que también se encontraban unidades del ejército marroquí.

Hoy en día, muchos siguen creyendo que Marruecos no entró en el Aaiun, sino que se detuvo en las fronteras heredadas de España cuando la marcha recibió la orden de retroceder. En ese momento del retroceso, ya las unidades acorazadas marroquíes habían entrado al territorio saharaui cubriendo toda la parte este del Sáhara Occidental.

El acuerdo tripartito pretende formalizar algo ilegal y que estaba costando la vida de miles de personas inocentes.

El acuerdo tripartito de Madrid fue firmado pocos días después, (14 de noviembre de 1975), con la presión francesa hacia los mauritanos (Mokhtar Dadah), y con la presión de otros elementos interesados en el reparto. El objetivo fue legalizar la ocupación del Sáhara, una ocupación que ya estaba hecha.

La Asamblea General de las Naciones Unidas rechazó de forma determinante los hechos y presentó una resolución en la que se exigía el respeto a la legalidad internacional y que reconocía el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Hasta la fecha nadie reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara como tampoco Marruecos cumple con la legislación internacional ni reconoce las resoluciones de la ONU.

Cada 6 de noviembre, el Rey de Marruecos celebra a lo grande este trágico acontecimiento que supuso el genocidio de la población saharaui, la vulneración de todos sus derechos y el robo de su país, lo que conmemoramos todos los demás el 31 de octubre de cada año, como también se vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad de España, el abandono de la que fuera una más de sus provincias, junto a su población, el inconcluso proceso de descolonización, las resoluciones de la ONU a favor del derecho del pueblo saharaui, la necesidad de hacer cumplir a Marruecos con la legalidad internacional y la imposición de justicia para el pueblo saharaui en su derecho a ser soberano.

Pobreza extrema en los Campamentos de refugiados y violación de los derechos humanos en los Territorios Ocupados.

La población saharaui que logró huir de la invasión y alcanzó atravesar los miles de kilómetros de desierto bajo el bombardeo de la aviación militar marroquí, la que logró sobrevivir al Napalm y al Fósforo Blanco, al hambre y a la sed, a las enfermedades y a las inclemencias del tiempo, se estableció en campamentos de refugiados que hace pocos días fueron dañados por las intensas lluvias que cayeron en la zona. A pesar de que la vida parece imposible en la hammada, ellos han logrado crear de la nada una infraestructura para su supervivencia, y aunque malviven en condiciones de pobreza y malnutrición, su convicción política y el derecho a recuperar su tierra permanece intacto.

En los territorios ocupados, el régimen marroquí ataca con dureza a la resistencia pacífica saharaui. Secuestra a periodistas y defensores de derechos humanos, los somete a torturas y amenazas. El régimen marroquí ataca a los saharauis que se manifiestan o se concentran para reivindicar sus derechos, despliega a todos los cuerpos policiales por las ciudades ocupadas y arma a los colonos contra la población saharaui cercando y aislando sus barrios. Controla y persigue a los activistas, a las organizaciones de derechos humanos saharauis que considera ilegales, prohíbe la entrada de observadores internacionales al territorio, detiene a los saharauis de forma arbitraria, los encarcela y tortura para después someterlos a juicios sumarísimos en los que se dictan largas sentencias de años contra ellos por haber participado en una manifestación pacífica…

Pero la lucha contra la ocupación marroquí y a favor de la independencia crece y se fortalece en el tiempo. Las manifestaciones de la población saharaui han ido en aumento por todo el territorio desde que en el 2005 se produjera la primera intifada, a pesar de la larga lista de presos, desaparecidos y de muertos. La determinación de sus reivindicaciones se consolida y se refuerza generación tras generación, marcando fechas y acontecimientos que son hitos históricos en su lucha, como fueron las protestas y el levantamiento del campamento de Gdeim Izik en 2010, o el reconocimiento internacional de activistas defensores de los DDHH.

Los líderes activistas de la Causa saharaui han aumentado en estos últimos años en los Territorios Ocupados, respaldados por la Comunidad saharaui, tanto en las ciudades del Sáhara ocupado, como desde los Campamentos de Refugiados, como los que, desde el exilio les muestran su apoyo y consideración.

Fuente: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article94217

La represión franquista en la posguerra

Alfonso Yuste Álvarez, JSU
Arcángel Bédmar

Fernán Núñez permaneció en manos republicanas solo una semana tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936. El 25 de julio, una columna militar rebelde llegada desde Córdoba y acaudillada por el comandante Manuel Aguilar-Galindo y Aguilar-Galindo tomó la localidad. El episodio puede leerse en este enlace de mi blog (1). Un mínimo de 53 personas cayeron fusiladas aquel día en la cuneta de la carretera de Córdoba y por lo menos otras 73 serían enviadas a la tumba durante el resto del año en un pueblo que tenía 11.086 habitantes censados. Alrededor de un 15% de la población, tras la entrada de las tropas militares golpistas, huyó para escapar de la represión y se refugió durante los tres años de la contienda en Manzanares (Ciudad Real), Liria (Valencia) y en varios pueblos de la provincia de Jaén. Un buen número de hombres huidos se enroló en la columna Andalucía-Extremadura, de predominio anarquista, creada a mediados de año. En febrero de 1937 se les destinó al sector de Pozoblanco y se integraron en la 88 Brigada Mixta, ya como unidad regular del Ejército republicano.

Durante casi toda la guerra, la Brigada ocupó posiciones en la zona cordobesa de Hinojosa del Duque y Belalcázar. Los fernannusenses alistados en las filas republicanas pagaron un enorme tributo de sangre, ya que al menos 54 de ellos encontraron la muerte en los campos de batalla.

Al desmoronarse los frentes y finalizar la guerra, el 1 de abril de 1939, los soldados republicanos supervivientes y los refugiados emprendieron el camino de regreso desde los pueblos de acogida, los campos de concentración o desde las comisiones clasificadoras de prisioneros y presentados de las distintas provincias. Los que no salieron para el exilio pronto descubrirían que la dictadura, influida por los fascismos triunfantes en Europa, había olvidado el lema de “si no has cometido crímenes no tienes nada que temer” y lo sustituyó por la simple y llana política de la venganza, en acertada definición del historiador Paul Preston. Las condiciones de regreso de los refugiados resultaron lamentables. Volvían hacinados en cualquier medio de locomoción y arrastrando consigo sus pocas pertenencias, en un estado sanitario deplorable.

Por ello, el 17 de abril de 1939 el jefe de la Junta Provincial de Sanidad avisaba a la Junta correspondiente de Fernán Núñez de la amplia incidencia de sarna y de otras dermoparasitosis entre los retornados de la zona republicana, e indicaba que se adoptaran las medidas oportunas de aislamiento y desinfección. De acuerdo con las pormenorizadas fichas individuales de huidos que se conservan en el Archivo Histórico Municipal de Fernán Núñez, al finalizar la guerra regresaron al pueblo 440 mujeres, 271 hombres, un número indeterminado de niños menores de 16 años y 688 combatientes que habían luchado en las filas republicanas.

Los retornados a Fernán Núñez debían presentarse ante la Guardia Civil, que en un plazo de ocho días elaboraba un breve dossier sobre los antecedentes, conducta y actividades político sociales del evacuado –antes y después del comienzo de la guerra–, en el que se incluían los informes de la Guardia Civil, las manifestaciones de “tres vecinos intachables” y las denuncias y declaraciones de cuantos quisieran comparecer, que en Fernán Núñez fueron bastantes. Si la información final que se obtenía del primer atestado elaborado por la Guardia Civil era desfavorable, se detenía al evacuado. En Fernán Núñez hemos conseguido identificar a casi todos los cautivos porque en el Archivo Histórico se conserva un tomo de páginas con el nombre de los reos, para el que los represores reutilizaron un antiguo libro de registro de las reses sacrificadas en el matadero, prueba de la consideración que les merecían los detenidos. Tras ingresar en prisión, la justicia militar reiniciaba el proceso contra el encausado. El juez instructor requería a la alcaldía, a la Falange y a la Guardia Civil para que volvieran a informar sobre la actuación del prisionero y para que facilitaran nombres y domicilios de “personas de reconocida solvencia” que pudieran ejercer de testigos o denunciantes en el proceso. Se estableció así una verdadera justicia al revés, en la que los que habían permanecido fieles a la legalidad republicana eran acusados de rebeldes y sentenciados por los propios sublevados.

Al principio, a los detenidos se les internaba en la cárcel municipal. Con posterioridad, se habilitó como prisión un cine céntrico de Fernán Núñez, donde se amontonaron unos doscientos reclusos, algunos de ellos del vecino pueblo de Montemayor. Los militares que custodiaban el local impidieron en dos ocasiones el asalto de los falangistas, quienes pretendían realizar sacas de prisioneros para tomarse la justicia por su mano. Bajo la cobertura de un régimen totalitario en el que los derechos humanos y las convenciones internacionales sobre el trato a los prisioneros de guerra eran violados, la tortura se convirtió en el método idóneo para castigar y para obtener de los detenidos las confesiones que sus captores querían. Con este objetivo, la Guardia Civil entraba de vez en cuando en la cárcel para apalear y atemorizar a los presos. Nada detenía a los verdugos en su afán de castigar a los internos. Un día, delante de todos los demás reclusos, torturaron a Amor Jiménez García, Pedro Antúnez Luna y Antonio Naranjo Ortega rompiéndoles una silla en la cabeza, a pesar de que los dos últimos eran inválidos. Las palizas, con puños y vergajos, continuaban cuando los reos acudían al cuartel de la Guardia Civil para testificar. Las humillaciones públicas también se aplicaban con frecuencia. En una ocasión sacaron de la cárcel a los concejales de Izquierda Republicana para que con unas pequeñas azadas, que dificultaban su trabajo, limpiaran la hierba que había crecido en el empedrado de la plaza del Ayuntamiento.

El 1 de octubre de 1939 se realizó un masivo traslado en camiones de 146 reclusos –atados con alambres y esposas– a Montilla, lo que supuso un momento generalizado de angustia para los prisioneros y sus allegados, que desconocían el objeto del viaje. Cuando llegaron a Montilla los internaron en las escuelas del convento de San Luis, donde el hacinamiento obligó a que un gran número de ellos tuviera que dormir en el patio, ya que el recinto albergaba un mínimo de 646 internos. Su manutención era costeada por el Ayuntamiento de Fernán Núñez a razón de 1,15 pesetas por preso y día. Los condenados a 30 años de reclusión salieron para la prisión de El Puerto de Santa María (Cádiz) en septiembre de 1940. A mediados del mes siguiente, los demás reclusos llegaron a las cárceles de Córdoba, convertidas en auténticos campos de exterminio en la posguerra, con cifras de defunciones aterradoras. Según el historiador Francisco Moreno Gómez, aparte de los fusilados, en el año 1941 perecieron allí 502 reclusos, unos por tifus y otros por hambre, pues oficialmente la Dirección General de Seguridad no exigía que se administrara una ración diaria superior a las 800 calorías, cuando una persona inactiva necesita al menos 1.200 para sobrevivir. Como consecuencia de la política carcelaria del franquismo, cinco fernannuñenses encontraron la muerte en la cárcel de Córdoba, dos fallecieron en la prisión de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) y en el Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores de Larache (Maruecos), y otros dos, hermanos, en la cárcel de El Puerto de Santa María.

Como en otros pueblos de la provincia, para atender la instrucción de tantos consejos de guerra se designó juez militar especial de Fernán Núñez a Rafael Moreno Lovera, quien también amplió sus competencias a la vecina localidad de Montemayor. El día 7 de junio de 1939 le sustituyó Vicente Romero Cerrillo, que alternó su trabajo con Ángel Méndez Espejo. Un buen número de fernannuñenses fueron procesados en Montilla, en el Juzgado Militar de Córdoba nº 4 (en el que ejercía de juez militar instructor el capitán de Caballería Antonio Jiménez Jiménez), y en el nº 18 de la misma ciudad (en el que actuaba de capitán juez Cipriano Iglesias Piñeiro). En casi todos los consejos de guerra celebrados contra los fernannuñense en Córdoba intervino de fiscal el abogado Demetrio Carvajal Arrieta, vicepresidente de la Diputación durante la dictadura de Primo de Rivera, y alcalde y jefe local de la Falange en Pozoblanco, tras la toma del pueblo por los franquistas. En 1939 se convirtió en capitán jurídico de la Auditoría de guerra y siempre solicitó condenas muy duras para los procesados. En la posguerra, diez fernannuñenses fueron sentenciados a pena de muerte y fusilados en la localidad, en Montilla, Córdoba y Alicante.

En mi libro “La campiña roja. La represión franquista en Fernán Núñez (1936-1943)”, cuya última edición es de 2009, dedico el capítulo IV entero, titulado “La guerra no ha terminado”, a analizar las múltiples formas de la represión habida en el pueblo durante la posguerra. En el último de sus apartados, “El yugo de la victoria”, se narran de manera pormenorizada algunas de ellas y puede leerse completo en este enlace (2).

A continuación añado también otros enlaces con los nombres de 702 hombres que lucharon en el Ejército republicano, 54 soldados republicanos que murieron en los frentes de guerra, 252 presos en posguerra, 9 reclusos muertos en las cárceles, 10 fusilados en posguerra y 410 personas que sufrieron expedientes de incautación de bienes y de responsabilidades políticas.

(1) http://arcangelbedmar.com/2015/09/20/victimas-mortales-de-la-represion-en-fernan-nunez-durante-la-guerra-civil/
(2) https://arcangelbedmar.files.wordpress.com/2015/11/el-yugo-de-la-victoria.pdf

Fuente: http://arcangelbedmar.com/

La luna de miel entre sionistas y kurdos

La prensa israelí manifiesta un interés creciente por Kurdistán desde la caída de Saddam Hussein, el surgimiento de un Estado kurdo independiente de facto en el norte de Irak y la reproducción de una situación parecida en Rojava o Kurdistán occidental, en la frontera de Siria con Turquía, que anunció su autonomía unilateralmente en julio de 2013.

Los titulares no pueden ser más triunfalistas. El Times of Israel dice que un Kurdistán independiente puede convertirse en el primer aliado que logre Israel en Oriente Medio.

Pero puede producirse un paralelismo histórico: el nacimiento de un nuevo Estado en Kurdistán puede suscitar las mismas reacciones viscerales en el mundo árabe que suscitó el de Israel en 1948, advierten. Incluso otra guerra.

Entre Israel y Kurdistán la pasión es mutua. El periodista kurdo Ayub Nuri dice que los kurdos muestran una profunda simpatía por Israel y que un Kurdistán independiente sería beneficioso para Israel.

Hasta ahora Israel se ha enfrentado en solitario a una multitud de enemigos, escribe el periodista kurdo. Pero si surgiera un Kurdistán independiente, Israel tendría un “amigo auténtico” en la región. Para Israel un Kurdistán independiente sería como una zona de seguridad frente a Turquía, Irán e Irak, añade Nuri.

La situación de Rojava es paradógica en la medida en que los kurdos controlan una frontera entre dos Estados que ellos no pueden reconocer, pues a uno y otro lado de ella es el mismo país: Kurdistán.

Las poblaciones kurdas han padecido duramente el régimen medieval impuesto por los yihadistas en los territorios sometidos a su control.

Desde el comienzo de la agresión imperialista contra Siria en 2011, los combates más duros de los kurdos han sido contra los yihadistas, no contra el gobierno de Damasco.

A pesar de ello, en julio de 2012 algunos kurdos crearon el “Ejército Libre”, un pequeño grupo asociado a la oposición. Otro grupo, la Brigada del Frente Kurdo combatió como parte integrante del “Ejército Libre de Siria”.

Los ulemas kurdos tuvieron que redactar una fatwa para que los kurdos que combatían en las filas del referido “Ejército Libre” y las organizaciones yihadistas, desertaran de sus filas o, por lo menos, formaran sus propias unidades combatientes.

No hay, pues, mayor error que aludir a Kurdistán y a los kurdos como si se tratara de una unidad, como si fuera lo mismo la zona irakí, que la turca, la siria o la iraní, o como si fuera lo mismo un partido que otro.

Así las relaciones del PKK/PYD con el gobierno de Damasco son buenas y durante un tiempo se las podría calificar de extraordinarias, ya que Oçälan, su máximo dirigente, estuvo acogido por el padre de Bashar Al-Assad hasta 1998.

El futuro de Kurdistán va a depender de muchos factores y algunos de los más importantes están fuera del alcance del propio Kurdistán. Aunque el movimiento independentista es notablemente más fuerte en la zona turca, por su componente proletario, ahora mismo lo que prevalece es la zona irakí, que es un enclave dominado por Israel. “Kirkuk es el Jerusalén de los kurdos”, dicen las campañas kurdas en Irak. El servicio secreto del PDK de los Barzani, Parastin, lo creó Eliezer Tsafrir, de padre kurdo y madre marrquí, jefe del Mossad en Kurdistán. Israel financia al gobierno “autónomo” con la compra de petróleo…

En los años treinta del pasado siglo el agente sionista, Ruben Shilia, enlace con los Barzani en el Kurdistán irakí, hubiera dicho que la luna de miel kurdo-israelí demostraba su teoría de los “aliados periféricos”.

Si los vínculos de Barzani y el PDK con Israel son antiguos y conocidos, los de Talabani y la UPK han pasado más desapercibidos. El intermediario es su suegro, Ibrahim Ahmed, un peón del MI-6. Talabani se entrevistó personalmente con Simín Peres en la embajada de Israel en París en 1978 y con Ehud Barak en la de Grecia en 2008 aprovechando un congreso de la Internacional Socialista, de la que es miembro.

En la actualidad las relaciones de Israel con el PDK son competencia de la segunda generación kurda. En caso del PDK las conduce Binjirfan Barzani y en el caso de la UPK el encargado es Qutab Talabani.

Este último es el representante del gobierno autónomo kurdo en Estados Unidos, donde se ha casado con Sherri Kraham, hija de un dirigente de la AIPEC, el mayor grupo de presión sionista en Washington.

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