



En el curso de las operaciones militares sobre Siria, a los pilotos se les ha prohibido establecer contacto con los cazas rusos, por lo que están autorizados a disparar sus misiles si se sienten amenazados.
Cada uno de los misiles cuesta 200.000 libras esterlinas y su velocidad multiplica por tres la del sonido, por lo que pueden abatir un blanco en vuelo sin que sean avistados por él. Ese es el motivo de los incidentes que se vienen produciendo entre los aviones rusos y los aviones Tornado alemanes desde febrero de este año.
En una rueda de prensa, el Teniente General Joachim Wundrak afirmó que los cazas rusos Sujoi Su-35 S persiguen a los bombarderos alemanes sistemáticamente en vuelo. Los Tornado alemanes no son atacados ni forzados a abandonar el espacio aéreo sirio, sino que son objeto de medidas de acompañamiento que generan tensión en los pilotos.
Según el general alemán, la intención de estos movimientos es demostrar que los aviones de combate rusos, a diferencia de los de la “coalición internacional” están allí por invitación del gobierno sirio y por tanto gozan de legitimidad, mientras los demás no son bienvenidos.
“Las fuerzas aéreas sirias son también muy activas”, aseguró entonces Wundrak sin entrar a precisar su actitud hacia los aviones alemanes. La ministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, declaró que, “al contrario que las tropas rusas”, por parte de Alemania no habrá colaboración alguna con tropas bajo el mando del presidente sirio Bashar Al-Assad.
Durante semanas se han escuchado rumores en Berlín sobre la situación de acoso que los Tornado alemanes destinados en Siria sufren durante sus vuelos y finalmente los mandos del Ejército germano tuvieron que explicar con detalle lo que estaba ocurriendo, poniendo de manifiesto que el riesgo de un choque entre la aviación rusa y la británica tiene un alto porcentaje de probabilidades de producirse, con consecuencias dramáticas.
El Parlamento británico aprobó el envío de aviones Tornado a Siria a finales del año pasado, poniendo como excusa el asesinato en junio de más de 20 turistas británicos en… Túnez.
Los Tornado británicos operan desde la base aérea de Akrotiri, situada en la isla de Chipre, donde dispone de unos 860 militares y diversos cazas, entre ellos ocho Tornado GR4 y una aeronave Voyager para repostar, así como drones Predator armados con misiles Hellfire.
Hasta ahora los aviones Tornado iban cargados con bombas de alta precisión Paveway, de los que pueden cargar hasta cinco. Ahora llevarán misiles Brimstone, que alcanzan una velocidad supersónica.
En unas declaraciones a la BBC, el capitán Richard Davies, de la Royal Air Force, aseguró que en los más de 400 ataques aéreos que han realizado en Irak, nunca han tenido ninguna víctima civil. Realmente asombroso. A eso se le llama puntería.
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| El guardia civil Guerrero Escudero |
El joven, de 28 años, no sólo participó el pasado julio en la presunta violación de una chica madrileña de 18 años a manos de cinco sevillanos durante los Sanfermines -motivo por el que todos se encuentran en prisión provisional-. Dos meses antes, durante la madrugada del sábado 30 de abril al 1 de mayo, intervino en los abusos cometidos por él y tres de sus cuatro amigos sobre una joven de 21 años que vive en el pueblo en el que estaba dando sus primeros pasos como agente de la Benemérita.
En esta primera ocasión se piensa que los jóvenes usaron alguna droga (probablemente la conocida como burundanga, que anula la voluntad de quien la toma) para abusar de la chica. Además, como harían dos meses después en Pamplona, también decidieron grabar un vídeo que a las pocas horas difundieron en un par de grupos de Whatsapp con amigos.
Sucedió durante la Feria de Torrecampo, una pequeña localidad cordobesa de 1.200 habitantes situada a sólo 20 kilómetros de Pozoblanco, donde el guardia civil estaba a punto de finalizar su año de prácticas dentro del cuerpo tras aprobar en 2014 el examen de ingreso y pasar por la academia del Instituto Armado en Baeza (Jaén).
En Pozoblanco el chico trabajaba a turnos aleatorios y siempre bajo la supervisión de un superior realizando diversas tareas, desde vigilancia en las calles hasta atender a víctimas de robos o de violencia de género. Pronto iba a cumplir un año allí y se emitiría un informe favorable de él.
Cuando no estaba de servicio, Antonio Manuel solía acudir al Gimnasio Zeus, donde hizo varias amistades. Cuando el periodista visita el centro deportivo, varios hombres musculados cincelan sus bíceps.
“Venid a la feria de Torrecampo, el pueblo de aquí al lao. Aquí hay fiesta seguro”, había escrito días antes Antonio Manuel en un grupo de amigos a través del teléfono móvil. El guardia civil convenció a parte de su manada (así es como tienen puesto a uno de esos chats de Whatsapp) y tres de sus amigos recorrieron 217 kilómetros por carretera el sábado 30 de abril, desde Sevilla hasta Pozoblanco, para reencontrarse con él y salir de juerga por la noche.
Fueron los biris (ultras radicales del Sevilla) José Ángel Prenda Martínez y Jesús Escudero Domínguez, y el militar Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena. Los tres tenían antecedentes por diversos motivos: riña tumultuaria, conducción temeraria, desorden público…
Una vez reunidos los cuatro amigos, se desplazaron en coche hasta Torrecampo, que estaba viviendo sus fiestas patronales y en donde el guardia civil tenía algunos conocidos. Entre ellos, a una chica con la que había tenido varias citas desde su llegada a la zona. La relación entre ambos no siguió hacia delante porque ella “quería algo más serio” pero Antonio Manuel, con pareja formal en Sevilla, no podía dárselo.
Durante aquella noche de parranda, entre alcohol y sevillanas, los cuatro amigos conocieron a una chica de 21 años. Era rubia, guapa y simpática. La manada se lanzó a por ella. Cuando la joven quiso volverse a casa, los sevillanos se ofrecieron a llevarla en coche hasta Pozoblanco.
Sin embargo, cuando la chica entró en la parte trasera del vehículo cayó “en un estado de profunda inconsciencia”. Al volante iba el guardia civil. Mientras, en los asientos traseros del coche, sus tres amigos la desnudaban y le tocaban los pechos. A su vez, Cabezuelo Entrena, el militar, la besaba en la boca.
Todos ellos se reían de la víctima. En varias ocasiones el guardia civil, con cuyo móvil José Ángel Prenda grabó dos vídeos -de 46 y de 32 segundos-, se sumó a los tocamientos. Con una mano Antonio Manuel sostenía el volante y con otra tocaba a la joven.
Los abusos a la chica habrían continuado durante más tiempo, aunque se desconoce cuánto. Sólo los agresores lo saben. Pudieron ser minutos o, quizás, horas. Los cuatro amigos y la joven abusada, ajena totalmente a lo que estaba sufriendo, realizaron luego el trayecto entre Torrecampo y Pozoblanco, localidades unidas por una carretera comarcal sin arcén y apenas transitada. Al llegar a su pueblo, la chica comenzó a recobrar la consciencia y salir de ese profundo sueño en el que la habían sumido. Iba completamente desnuda, con el mono quitado y las medias rotas.
En ese momento, la chica se vistió y se colocó en el asiento del copiloto. Acto seguido, el militar Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena le pidió que le practicara una felación allí mismo. Pero la chica se negó y el chico, enfurecido, la golpeó dos veces en la cara y otra en el brazo.
Luego, la insultó y la empujó fuera del coche en las inmediaciones de un descampado a la entrada de Pozoblanco. La chica, sola y todavía aturdida y desubicada, llamó a cuatro amigos, uno de ellos policía local. Sólo se lo cogió uno -no el agente- aunque no llegó a explicarle con claridad qué le había ocurrido. Luego, se marchó a casa desconsolada.
Dolorida al siguiente día
A la mañana siguiente, la joven que había sufrido los abusos sexuales se despertó dolorida en su cama. Al levantarse vio que en la parte trasera de los muslos, los cuales le molestaban mucho, tenía varios moretones. Ella misma se fotografió con su móvil.
Al instante, la chica buscó consejo entre sus amistades. Un amigo la animó a denunciar: “Llama y sé valiente, seguro que hay especialistas que te pueden ayudar”. “Vamos a ver. A quién llamo. Que es que es muy fuerte”, respondió la joven. “No digas nada, por favor -le pidió-… ¡Qué vergüenza!”.
Cuando logró hablar con su amigo policía, éste también le recomendó que denunciara. Esto contradice lo que se había dicho hasta ahora acerca de que éste no la habría creído y de que la frenó a la hora de denunciar, circunstancia por la que el jefe de la Policía Local de Pozoblanco ha abierto una investigación para conocer cuál de sus agentes había sido. Pero la propia chica, en conversación con este periodista, lo desmiente: “Yo se lo dije verbalmente y él me animó para que denunciara”.
En otra conversación con otro amigo, la chica le dijo que se lo había contado a un amiga, que la había tratado por “loca”. “Me va a dar algo. Y voy a matar a XXX [refiriéndose seguramente a una amiga] un día de estos. Ayer me forzó un tío y me rajó el vestido”. Ante la sorpresa del amigo, la joven trató de explicarse: “Y se piensa que estoy inventándome esto por llamar su atención. Es que es muy fuerte, vamos. Nada, que estaré loca”. En un mensaje de audio, la joven le explica que su entorno está cachondeándose de ella porque encima no le creen. “Es que eso es muy fuerte, ¿qué clase de amigas tienes?”, le pregunta su interlocutor.
Al final, la joven de la que habían abusado cuatro sevillanos no presentó denuncia alguna y dejó que el tiempo cerrara su herida. Sin embargo, cuando los agentes de la Policía Foral de Navarra y la Guardia Civil comenzaron a investigar la violación de los Sanfermines, hallaron en los teléfonos móviles de los cinco detenidos -a Pamplona viajó otro amigo de ellos, Ángel Boza- que entre los vídeos que se intercambiaban en varios grupos de Whatssap aparecían las imágenes de los abusos sufridos por la chica de Pozoblanco dos meses antes que la joven madrileña presuntamente violada durante la fiesta de la capital navarra.
Fue entonces cuando, a finales de septiembre, agentes de la Policía Foral navarra acudieron hasta la localidad cordobesa en la que reside la joven. Allí, la chica denunció los hechos, relató el recuerdo de lo vivido y entregó el vestido y las medias rotas que llevaba puestos aquella noche.
También les mostró las fotos de las lesiones y dijo que no recordaba si al llegar a casa se notó algún resto de semen o fluido corporal. Además aportó los nombres de los amigos con los que habló de lo ocurrido y entregó la factura de teléfono en la que aparecía la llamada telefónica que mantuvo con uno de ellos.
No se sabe si hasta la detención del guardia civil la chica cordobesa volvió a cruzar su mirada por las calles de Pozoblanco con ese agente uniformado que había llegado hasta allí para realizar las prácticas de la Benemérita.
Los chats de la infamia
Durante la mañana de 1 de mayo, a las pocas horas de aquella primera fechoría y mientras ya tenían en el horizonte su viaje a los Sanfermines, los cuatro abusadores de la chica de 21 años difundieron en dos grupos de Whatsapp los dos vídeos grabados por José Ángel Prenda con el móvil de su amigo el guardia civil. Uno de esos chats se llamaba Peligro y otro Manada. En este segundo Prenda llega a decir de su amigo el agente de la Benemérita: “Vino de follarse a la bella durmiente”.
En el de Peligro, compuesto por 21 personas, uno de los integrantes decía: “Es otro caso Marta del Castillo niño jajajaja Joselito (Prenda), el depredador sexual de las casitas”. Sin el menor rubor, se mofaban de la joven de la que habían abusado tras drogarla y la comparaban con la adolescente sevillana desaparecida.
Se da la casualidad de que Ángel Boza, ahora en prisión por la violación en Pamplona pero que no viajó hasta Torrecampo con sus amigos, decía. “Madre mía qué le echasteis a la chavala burundanga. K bueno” (sic). En ese momento Ángel no imaginaba que sólo dos meses después, el 7 de julio, acabaría siendo detenido junto a sus otros cuatro amigos por violar a una chica madrileña que a finales de octubre cumplirá 19 años.
En esas conversaciones de móvil, publicadas por Diario de Noticias, algún integrante del chat Peligro preguntaba si habían hecho un “bukake” (en el argot del cine porno, término para referirse a la eyaculación de varios hombres sobre el rostro de una mujer) con la chica de Pozoblanco. Otro les cuestionaba si para adormecerla habían usado “cloroformo”. “Estaría en coma”, responde otro. Además, se evidencia que quien conducía, el guardia civil, también manoseó a la chica. “Qué habilidad conduciendo con una mano y con la otra cogiendo una teta atrás”.
«Madre mía os van a meter presos chavales, jajaja Carman (Prenda) ve un cuerpo humano inconsciente y ahí está el tío ya sea para robarle o para meterle mano jajaja», tercia otro de los 21 miembros del chat. Según avanzaba el domingo 1 de mayo seguían llegando los mensajes. A las 20.05 horas de ese domingo 1 de mayo un miembro del chat preguntaba: «Sabéis algo de Carman (Prenda)? Lo han cogío (sic) ya? o sigue suelto?». «Y qué han hecho con la chavala, la han tirao al río?».
Tras la violación de San Fermín, el 7 de julio, los cinco amigos sevillanos se encuentran en prisión. A Pamplona viajó también Ángel Boza, el único que no estuvo presente en los abusos de Torrecampo. Los chicos se conocen desde la adolescencia, donde compartieron calle y fechorías en el barrio hispalense de Amate.
Ahora, salvo el militar y el guardia civil, los tres restantes están en la cárcel de Pamplona. En cambio, los dos agentes del orden solicitaron cambiar de prisión para poder ingresar en módulos de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Todos aguardan la fecha de juicio, aunque hasta esta semana no han sabido que los investigadores han dado con otra chica de la que abusaron. Aquello, pensaron, era agua pasada que jamás volvería. Pero no fue así.
Mientras, en el cuartel de Pozoblanco los agentes aún siguen preguntándose cómo es posible que detrás de un chico trabajador, educado y diligente como era Antonio Manuel Guerrero podía esconderse un presunto violador grupal. Por el momento el joven, que estaba a la espera de que le dieran nuevo destino, ha sido apartado del cuerpo. Y todo porque el hombre que debía luchar contra quienes actuaban como sus amigos decidió, en cambio, unirse a ellos.

Biden lanzó un advertencia “muy severa” a Putin que, en pocas palabras decía “os vamos a atacar”. A partir de ahí las especulaciones se desataron por dos motivos: 1) nadie supo decir en qué se va concretar dicho ataque, y 2) el que ataca no avisa previamente.
Realmente ya nada importa nada, y menos las palabras, porque ahora ya no se habla de otra cosa que de guerra. El historiador Eric Zuesse asegura que Biden se refirió a un ataque nuclear, es decir, a una Tercera Guerra Mundial en la que se emplearán armas nucleares.
Es importante tener en cuenta el contexto de las declaraciones, que está marcado por: 1) las elecciones del mes que viene, y 2) la injerencia (real o falsa) de Putin en favor de Trump en las elecciones. La Casa Blanca, pues, tiene miedo de que Clinton no salga elegida. Por eso en Estados Unidos algunos periodistas dicen que las palabras de Biden no eran una amenaza a Putin sino a su propio electorado.
Hasta Snowden se ha burlado de Biden. Algunos dicen que el vicepresidente se refería a un ciberataque de la CIA contra Rusia en respuesta a los ataques de los piratas rusos contra el Partido Demócrata (reales o falsos, ya todo da lo mismo).
En su cuenta de Twitter el antiguo espía Snowden, que sabe mucho de estos asuntos, dice que la CIA no puede ejecutar un ciberataque contra Rusia, algo que está reservado a la Agencia de Seguridad Nacional en exclusiva. Pero, según Snowden, la Agencia de Seguridad Nacional es reacia a lanzar operaciones “secretas”, y menos en época electoral.
El espía añade, por otro lado, que alguien tiene que explicarle a Biden lo que significa una operación secreta: no se puede poner previamente en conocimiento del enemigo.
Sin embargo, metidos hasta el cuello en una guerra, ya todo les da igual: tan provocador es lanzar armas nucleares como piratear sistemas informáticos. No dejan de ser diferentes formas de agresión militar.
En Washington han perdido los papeles definitivamente. Viven los momentos más bajos de sus dos siglos de historia y eso explica el follón de declaraciones que se suceden cada día, lo que contrasta con la impecable puesta en escena de Dimitri Peshkov, el portavoz de Putin, en el Kremlin, donde a nadie se le arruga el traje.
En unas declaraciones Peshkov puso de manifiesto “la imprevisibilidad y la agresividad” de Estados Unidos, que no cesan de aumentar, dijo sin levantar la voz. Naturalmente, ellos no se toman las palabras en vano, adoptarán las medidas de precaución necesarias, aunque la situación no sólo es peligrosa para ellos, sino “para el mundo entero”.
Pero lo mejor se pudo oír el sábado en Lausana, Suiza, donde Kerry y Lavrov siguen charlando todos los días sobre Siria. Cuando se iban a sentar en la mesa, el ruso le dice con sorna a su homólogo:
– Entonces John, parece que nos vais a atacar…
Se refería a las declaraciones previas de Biden, pero Kerry también había amenazado, por su parte, con atacar al ejército regular sirio. Más en concreto sus palabras fueron que él era partidario “al 120 por ciento” de un ataque militar contra el gobierno de Damasco. Pero si esas palabras hubieran sido pronunciadas con un mínimo criterio, no tenía ningún sentido seguir hablando en Suiza. ¿Para qué?
Quizá la explicación esté en uno de los correos electrónicos de Hillary Clinton publicados por Wikileaks en el que dice que “hay que tener una posición privada y una posición pública”, es decir, que hay que hacer lo contrario de lo que se dice de cara a la galería. Eso explica la respuesta de Kerry a la indirecta de Lavrov:
– ‘Pay it no mind’
una jerga que nosotros traducimos por “No hagas ni puto caso de esas declaraciones de Biden”. La respuesta de Kerry nos recuerda a otra igual que se produjo cuando en setiembre de 2014 Obama pronunció su discurso en la ONU en el que enumeraba los peligros que tenía Estados Unidos: el primero era el virus del Ébola, el segundo era Rusia y el tercero el Califato Islámico.
En aquella ocasión Lavrov le pidió explicaciones a Kerry por el discurso de Obama y, ¿saben la respuesta de Kerry? La misma que la del sábado: “Pay it no mind”. Esa respuesta tan repetida puede significar muchas cosas. Una de ellas es que a los gringos les da lo mismo decir una cosa que otra. O que en Washington nadie hace ni puto caso de lo que dice a Obama. Finalmente, también puede significar que no confían en solucionar nada con bravuconadas y ya sólo piensan en la guerra.

La víctima era pintor de profesión. Había nacido en Santa Amalia, provincia de Badajoz, aunque residía en Gasteiz.
El acto se celebró en la escultura “La libertad”, de Nestor Basterretxea, junto al Centro Cultural Montehermoso y estuvo presidido por el alcalde Gorka Urtaran. Tras la ofrenda floral, los participantes guardaron un minuto de silencio.
Desde hace meses el Ayuntamiento de Gasteiz homenajea a todas las víctimas de las “vulneraciones de derecho a la vida” ocurridas entre 1960 y 2010 relacionadas con Gasteiz, unos actos impulsados por el Gobierno Vasco en los municipios de la Comunidad Autónoma.
Participaron todos los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Gasteiz, EH Bildu, PNV, PSE, Podemos e Irabazi. Sólo faltó el PP porque, según han aclarado, no están de acuerdo en que “se mezclen” en este tipo de homenajes a las víctimas de ETA con las de “otras violencias”.
La excusa no vale porque no se mezcló nada. Sólo se recordó a una víctima de la Guardia Civil.
El lunes se reprodujo el mismo escenario: otra ofrenda floral, esta vez por el asesinato del matrimonio compuesto por María Ángeles Barandiarán y Victoriano Aguiriano, fallecidos el 16 de octubre de 1982 por los disparos de de la Policía Nacional en otro control de tráfico cuando circulaban con su coche por la calle Portal de Gamarra de Gasteiz.
En aquellos tiempos de la transición la Policía Nacional justificó sus disparos ante los medios alegando que el matrimonio dio la vuelta y cambió de sentido para no pasar por el control que habían instalado y a pesar de no tener ninguna clase de antecedentes, los relacionó con el contrabando de tabaco, según consta en las investigaciones recopiladas por el Gobierno Vasco.
Dicho con otras palabras: que los mataron por la cara y, encima, mancharon su memoria de una manera repugnante, con la complicidad de la prensa de aquella época. Para lavar la sucia conciencia de la transición, durante el acto, que volvió a presidir el alcalde, entregaron una placa a tres de los hijos del matrimonio, que apenas pudieron conocer a sus padres.
Como siempre, al acto oficial acudieron representantes de todos los grupos con representación municipal, a excepción del PP, que puso la conocida disculpa que se saben de memoria y que les vale lo mismo para un roto que para descosido.
El alcalde de Gasteiz y sus concejales no paran ni un momento con tantos homenajes a las víctimas del terrorismo de Estado. Afortunadamente no tiene que cambiar de discurso, porque siempre repite lo mismo: “Todas las víctimas [del terrorismo] merecen el mismo trato, justicia y reparación”. Se lo sabe de memoria.
Con tantas ofrendas florales, prácticamente ya ni pisa el Ayuntamiento y eso sólo con las víctimas del terrorismo de Estado que tienen relación con la capital alavesa.
Como ocurre en estos casos, las informaciones no dan los nombres ni las fotos de los guardias civiles, aunque se sabe que son el cabo Salvador M. E. y el sargento Julio R. P. Ambos estaban en contacto con un ciudadano de origen dominicano y con un colombiano que se encontraba en libertad condicional y que había sido condenado a diez años de prisión por narcotráfico.
Cada uno de los miembros de la banda tenía una función diferente. Edgar tenía los contactos con Latinoamérica e informaba a Hildemar de los nombres de personas que estaban dispuestas a hacer de mulas, metiendo cocaína en el interior de su organismo o en su equipaje. El dominicano luego facilitaba estas identidades a los guardias civiles, que se encargaban de consultar las bases de datos para ver si tenían antecedentes penales. Si no los tenían, eran idóneos para hacer el trabajo. Si contaban con delitos en sus mochilas, los miembros de la banda les descartaban.
Además los guardias civiles se encargaban de facilitar la entrada de las mulas una vez que pisaban suelo español. Según la Fiscalía, la banda fracasó en varios intentos de introducir cargamentos de cocaína a través de la Terminal 4 del aeropuerto, hasta que el 10 de julio del año pasado lograron ejecutar su plan cuando un colombiano que tenía residencia legal en España, Jairo A. T. R., fue seleccionado para cruzar la frontera.
Aterrizó en Barajas y uno de los guardias civiles fue a recibirle al pie del avión con su vehículo oficial de la Guardia Civil. Le recogió, le subió en el asiento de copiloto y lo llevó a la zona VIP del aeropuerto, también conocida como sala de autoridades. El guardia civil le dijo a los policías nacionales que comprueban la identidad que su acompañante era un coronel colombiano que “tenía mucha prisa porque iba a acudir a un acto de la Guardia Civil”.
Así consiguió que la policía hiciera la vista gorda y que los guardas de seguridad tampoco registraran ni comprobaran su equipaje, donde Jairo llevaba 13,5 kilos de cocaína.

Ese tipo de “descalabros” estadísticos son mucho más corrientes de lo que el lector supone. Se daría cuenta de ello si en cualquiera de los comicios que hay por el mundo (en los países “democráticos” claro) prestara más atención a los sondeos que a las elecciones y comparara ambos. Tras unas elecciones el “descalabro” electoral siempre es portada de cualquier periódico: fallaron las previsiones y las encuestas. No es que se equivoquen unas u otras empresas especializadas que venden demoscopia, sino algo peor: se equivocan absolutamente todas. Aún no sabemos por qué subsisten ese tipo de empresas, por qué siguen ganando dinero y por qué hay quien sigue encargando ese tipo de encuestas que siempre fallan. ¿Acaso la estadística no es una ciencia?, ¿o es una ciencia muy poco exacta?
Evidentemente que la estadística es una ciencia y que cualquier sondeo realizado con unos mínimos criterios de rigor no debería fallar jamás. Los electores no cambian su decisión de voto de la noche a la mañana.
Esa no es la cuestión. Los sondeos sirven -sobre todo- para forjar esa imagen que llaman grotescamente “el pueblo soberano”, es decir, que las elecciones son actos espontáneos, libres, incondicionales y, por lo tanto, muy difíciles de predecir de antemano. Evidentemente que no es así. Las elecciones están dirigidas de tal manera que el voto se sujete a un cierto grado de control, que puede ser mayor o menor pero que siempre existe.
Una de las maneras de controlar una elecciones son, precisamente, los sondeos, lo cual está reconocido por la propia ley electoral, que prohíbe publicarlos cinco días antes de las elecciones, precisamente para que no influyan sobre ellas. Pero tomen nota del busilis: la prohibición no es realizar encuestas, sino publicar sus resultados.
Ya saben: el que hace la ley hace la trampa. En las últimas elecciones se publicaron sondeos electorales hasta el último día… en “El Periòdic d’Andorra”(2), es decir, manipulación hasta el final para intoxicar a los votantes con el famoso “sorpasso”.
En mayo del año pasado, la manipulación de las elecciones
británicas mediante sondeos adquirió tales dimensiones que el organismo que supervisa la
publicación de encuestas, el “British Polling Council”, ordenó la apertura de una investigación.
El CIS, el Centro de Investigaciones Sociológicas, es una institución pública que se dedica a realizar sondeos todos los días sobre los asuntos más insospechados que cabe imaginar. La mayor parte de esos sondeos no se publican a los cuatro vientos, es decir, nadie les concede dimensión informativa, lo mismo que a otros sondeos privados o reservados que realizan empresas particulares.
Cualquiera puede dirigirse a la sede del CIS en Madrid para pedir información estadística sobre cuestiones de lo más variadas, es decir, que aparentemente la información es accesible, e incluso podemos admitir que toda ella es abierta y pública, que no esconden nada (aunque nos extrañaría). Es pública pero no se publica. ¿Por qué? Por dos motivos. El primero es que un sondeo que no se divulga no condiciona sus resultados, es decir, es más fiable. El segundo es que ese tipo de sondeos fiables se los queda el gobierno y deja el resto, la morralla, para que se los coman los perros.
La argumentación se debe leer también a la inversa: un sondeo que se publica es porque pretende condicionar el voto en una determinada dirección, de tal manera que cuanto más publicidad se le da, mayor es la manipulación que se pretende.
Los sondeos son profecías que se cumplen -o se niegan- a sí mismas, la parte más importante de cualquier campaña electoral. Casi ningún periodista pregunta a los candidatos por su programa electoral; lo que le pregunta es su opinión sobre la última encuesta. Un sondeo le da al futuro votante la máxima confianza por su aparente neutralidad y le orienta sobre el sentido de sus intenciones de voto.
Como además no sólo se publica una única encuesta sino varias realizadas por empresas diferentes, el elector supone que nadie le oculta nada, es decir, que no hay otras encuestas que las que se han publicado, lo cual es falso.
El punto de partida de cualquier sondeo electoral también es falso, por falta de objetividad. Salvo que aún quede algún ingenuo que crea en la neutralidad de la prensa, hay que tener en cuenta que quienes contratan los sondeos son los medios de comunicación, cuya neutralidad es cero. Luego tampoco los sondeos que publican pueden ser neutrales nunca. ¿O el que paga ya no manda?
De la misma manera que los periódicos y los periodistas tienen mil triquiñuelas para manipular la información, hay mil millones de triquiñuelas en los sondeos que los especialistas conocen a la perfección y que se enseñan en los primeros cursos de sociología de las universidades de Estados Unidos. Lo llaman “ingeniería social”.
Este es el panorama que tenemos las “democracias avanzadas”: en unas elecciones los partidos políticos jamás van a cumplir sus programas electorales, es decir, con lo que prometen, los medios de comunicación jamás van a contar nada verosímil y los sondeos están a esa misma altura. De ahí sus famosos “descalabros”.
Hay, además, otro aspecto que tampoco habrá pasado desapercibido a un lector medianamente sagaz: como suele ocurrir con las encuestas del CIS, de un mismo sondeo, e incluso de unas mismas elecciones, los medios de comunicación y los políticos pueden obtener -y obtienen- conclusiones completamente dispares.
Tenemos que confesar que a nosotros nos chiflan los sondeos; pero los que más nos gustan son los que no se publican.
(1) http://www.elmundo.es/espana/2016/06/26/57703f14268e3e5d1a8b4612.html
(2) http://sondeos.elperiodic.ad/quinto-sondeo-elecciones-generales-26j.html
Como si fuera un alivio, Yahoo asegura que las claves de acceso a las cuentas estaban cifradas. Todo lo demás estaba listo para ser servido al instante; el descifrar una clave puede llevar entre uno y tres minutos.
La revista “Le Canard Enchaîné” ha descubierto que entre los usuarios afectados se encuentra la DRM francesa, la Dirección de Inteligencia Militar, que es uno de los clientes del servicio Yahoo de correo electrónico. Por ejemplo, si el lector quiere participar en un concurso para suministrar teléfonos móviles a los espías franceses, tiene que dirigirse a la cuenta pfcbfb@yahoo.fr.
Pero no son los únicos organismos públicos afectados por la piratería. También ha alcanzado a los fusileros de la Marina de Toulon, al Cuerpo de Reacción Rápida y al Hospital Percy de Instrucción del Ejército de Clamart. Otros organismos militares, dentro y fuera de Francia, también utilizan cuentas abiertas en Hotmail, Google y otros servicios corrientes en internet.
No tiene remedio. El pirateo de las cuentas de Yahoo se remonta, como mínimo, a 2014, por lo que es un poco tarde para que el gobierno francés o cualquier otro usuario tome ninguna medida de seguridad.
En este tipo de asuntos lo peor es esa concepción, tan ampliamente extendida, sobre todo entre los informáticos, de que internet, como cualquier otra técnica, es en sí misma neutral, que todo depende del uso -bueno o malo- que se haga con ella.
Nada más lejos de la realidad. Las ingenierías y todas las técnicas son instrumentos de dominación; favorecen la dominación y, al mismo tiempo, son consecuencia de ella.
En lo que a las modernas técnicas digitales concierne, domina el imperialismo estadounidense, habiéndose convertido en una herramienta fundamental de su hegemonía. No se trata sólo de internet sino de toda clase de equipos físicos, empezando por los ordenadores, los radares, los móviles, las alarmas, los semáforos, los satélites, las impresoras, los enrutadores, las cámaras de videovigilancia, los misiles, las tarjetas de red, los aparatos de aire acondicionado…
Todos esos dispositivos -y otros- funcionan con programas informáticos, servidores, claves, buscadores y sistemas operativos y lógicos fabricados por monopolios estadounidenses y, por lo tanto, controlados por ellos.
Además, todos los equipos están conectados a internet, una red bajo la supervisión de los monopolios estadounidenses y del propio gobierno de Estados Unidos.
Sólo muy recientemente algunos países, empresas y usuarios particulares, han comenzado a ver las orejas al lobo, con la particularidad de que los informáticos más ineptos, que son bastantes, califican como “censura” el intento de algunos países, como China, de escapar del control asfixiante que ejerce el imperialismo sobre los equipos, los programas e internet en su conjunto.
En mayo de este año saltó la noticia de que Google y Microsoft habían iniciado el tendido de un cable submarino entre Bilbao y Virginia, Estados Unidos (1), poniendo de manifiesto que las modernas comunicaciones digitales van por esa vía, un millón de kilómetros de cable de fibra óptica aproximadamente que, como cualquier otro canal de comunicación, no sólo está en manos privadas sino que pasa por Estados Unidos.
No es ninguna casualidad que dos empresas típicas de internet, como Google y Microsoft, desempeñen un papel que antes estaba reservado a las empresas de telecomunicaciones. Internet, las empresas de internet y Estados Unidos amenazan con devorarlo todo y parece que quienes nos oponemos a ello somos unos retrógrados enfrentados a las nuevas tecnologías. Se vuelven a equivocar. Lo que proponemos se resume en lo siguiente:
1. Es cada vez más necesario, sobre todo como consecuencia del clima de guerra que se va extendiendo en todo el mundo, erradicar el espionaje informático y afianzar la seguridad de las comunicaciones.
2. Para una persona, una empresa o un país, la independencia significa acabar con la sumisión tecnológica hacia el imperialismo, que se basa en el monopolio de sus grandes multinacionales. Al acabar con la dependencia, se acaba también con el chantaje permanente, el bloqueo y las sanciones que unos (los imperialistas) imponen sobre los demás y que afectan -sobre todo- al terreno tecnológico, digital e informático.
3. Para un país que quiera escapar de las trampas del imperialismo es imprescindible desarrollar una industria digital autóctona, crear sus propios microprocesadores, sistemas operativos, programas, buscadores, cables submarinos y satélites de comunicaciones.
Un usuario que quiera ahorrar dinero deberá hacer lo mismo: abandonar toda esa basura de última generación que los monopolios estadounidenses han metido en su móvil, en su ordenador, en su tablet, en su vida, en definitiva (porque hoy nuestra vida es un móvil y una red social… “made in USA”). No es de extrañar que un monopolista cualificado como Steve Ballmer, el capo de Microsoft, haya equiparado a los sistemas operativos derivados de Linux con el comunismo (2) por ser de código abierto, libres, a diferencia de la porquería que ellos venden: Windows, MSN, Hotmail, Bing, Outlook…
(1) http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-05-27/un-gigantesco-cable-submarino-de-microsoft-y-facebook-unira-bilbao-y-eeuu_1207125/
(2) http://www.theregister.co.uk/2000/07/31/ms_ballmer_linux_is_communism/


A pesar de ello, la Policía Foral no ha detenido a los borrachos sino a dos personas a las que acusa de haber tomado parte en la pelea.
La pelea tuvo lugar en las inmediaciones de un bar sobre las cinco de la mañana. Los guardias civiles fueron increpados y les pidieron que abandonaran el local. No hubo ninguna agresión multitudinaria, como afirman los medios, sino todo lo contrario, ya que tres personas han sufrido contusiones.
Uno de los detenidos no tiene relación con los hechos y al otro lo detuvieron tras una carga policial a las puertas de la comisaría de la Policía Foral contra quienes exigían la libertad de los detenidos.
La población se congregó para pedir explicaciones por la detención del joven y aprovecharon para detener a otro más. La reunión estuvo vigilada de cerca por decenas de guardias civiles equipados con material antidisturbios, que hicieron uso de sus porras contra varios de los presentes.
El movimiento Ospa! de Altsasu ha denunciado “la situación de represión” que se vive en la localidad nabarra contra quienes quieren aclarar los hechos ocurridos, y recuerdan que la violencia policial en forma de amenazas, agresiones y controles de carretera es cotidiana.
Es habitual la presencia de policías y guardias de paisano en los espacios de ocio, mencionando que en el último Ospa Eguna fueron expulsados varios policías de los conciertos que se celebraban.
Ospa! afirma que “no hubo ninguna emboscada” y critica a los medios de comunicación e instituciones que han propalado la versión de la Guardia Civil. Aseguran que en Altsasu “hay un gran escarmiento en torno a estas situaciones, pues muchas veces han utilizado la manipulación y tergiversación”.
Denuncian que la actitud de los guardias civiles borrachos fue provocadora, que empujaron y amenazaron con frases como “te voy a matar” o “te voy a meter un tiro entre ceja y ceja”, lo que desembocó “en todo lo demás”.
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| La presidenta letona Viķe-Freiberga |
Habitualmente, para lavar a la cara a este tipo de personajes, como el presidente estonio, se les califica como “nacionalistas”. Pero la presencia de tropas extranjeras en el propio país no parece muy propio de “nacionalistas”.
Cuando los dirigentes actuales de los países bálticos recuerdan su antigua incorporación de la URSS, utilizan el término “ocupación”, que para ellos es sinónimo de sufrimiento. No tendríamos ningún inconveniente en creerles a pies juntillas si nos explicaran la diferencia entre una ocupación (la de la URSS) y otra (la de la OTAN).
Pero como no lo explican, seguramente porque para ellos la OTAN no es un ejército extranjero sino algo de su misma sangre, tenemos la sospecha de que su punto de vista no es nacional sino de clase.
No pueden tener ningún punto de vista nacional ni nacionalista porque los dirigentes bálticos tienen muy poco de bálticos, ya que vivieron toda su vida fuera de su país. Eran refugiados que incluso nacieron en Estados Unidos o Canadá, que es donde se han formado. Su pasaporte es gringo y su cultura es gringa. Puestos a elegir, prefirieron Estados Unidos a la URSS, lo cual no parece una opción de tipo nacionalista, sino más bien de clase.
No entraremos ahora a divagar sobre nuestras habituales suspicacias derivadas de que Estados Unidos no le concede a cualquiera un permiso de residencia, y mucho menos un pasaporte. Pregunten a los millones de espaldas mojadas por el trato que reciben de la policía de inmigración estadounidense y los motivos de dicha discriminación.
Los dirigentes políticos bálticos y los del este de Europa, en general, son unos zipayos a la inversa. Cuando tras la caída del Muro de Berlín en 1990 los países bálticos recuperaron su independencia, todos esos exiliados desembarcaron en su país como una legión extranjera. Si ellos desembarcaron en masa en 1990, ¿por qué no pueden hacerlo ahora las tropas de la OTAN?
Si de Estonia pasamos a Lituania, su presidenta, Dalia Grybauskaitė, es doctora honoris causa en la Universidad de Georgetowon, como Aznar, y tampoco vivió nunca en su país, lo mismo que el citado Ilves. La letona Vaira Viķe-Freiberga que metió a su país con calzador en la OTAN y en la Unión Europea, fue profesora de sicología en la Universidad de Montreal entre 1965 y 1998. Se la puede ver posando para una revista de la OTAN.
Si en lugar de poner encima de la mesa todos esos nombres bálticos que nos suenen más bien poco, ponemos los de Brzezinski o Soros, tendremos una imagen un poco más aproximada del personal político que tiene la burguesía en el este de Europa. El gobierno de este tipo de elementos, forjados a imagen y semejanza del III Reich, es lo que explica que en los países bálticos haya dos millones de apátridas: rusos a los que no les reconocen ninguna nacionalidad.
Como los países bálticos pertenecen a la Unión Europea ese tipo de situaciones aberrantes hay que explicarlas con otras palabras: hay dos millones de europeos indocumentados por el hecho de ser rusos y en el mundo actual no tener un documento de identidad es como no tener ninguna clase de derechos.
Son las cosas que tiene la Unión Europea, los campeones de la libertad y los derechos humanos. Pero no se descuiden: la culpa de eso seguro que también la tiene Rusia.