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El ‘neoliberalismo’ llega al Ministerio ruso del Interior

Karine Bechet-Golovko

Ayer (11 de abril) por la tarde, cayó la noticia como un trueno: Rusia aplicará las reformas institucionales neoliberales de lucha contra la droga y la inmigración, propuestas por organismos internacionales y transmitidas, principalmente, por Kudrin.

Como en Ucrania, Rusia creará también una Guardia Nacional, basándose en el modelo norteamericano. Trataremos en detalle este error estratégico de poder que supone el riesgo de graves consecuencias para el país.

Putin anunció dos tipos de reformas tan importantes una como otra, pertenecientes a una misma lógica antiestatal. El Comité Antidroga y el Servicio Federal de Inmigración serán suprimidos y volverán al seno del Ministerio del Interior con el modelo de dar un paso adelante y dos atrás. En cuanto a las Fuerzas Interiores, tradicionales en Rusia desde la época soviética, serán sacadas del Ministerio de Interior, y sobre su base se formará una Guardia Nacional, autónoma, con el modelo norteamericano o, más bien, ucraniano.

Una especie de “ucranización de Rusia” se ha apoderado del poder, como si Ucrania no sufriera un atraso sino que avanzara. Se convierte en el modelo de desarrollo para su “cercano extraño”, que es en lo que se ha convertido ahora Rusia. Todo es cuestión de en dónde está el centro de decisiones.

En la época soviética las Fuerzas Especiales, militarizadas sin ser militares, dependían del Ministerio del Interior para establecer la seguridad en el interior del país en caso de grave peligro. Es cierto que este sistema no existe en Estados Unidos, que contempla una Guardia Nacional, independiente y directamente ligada al Presidente.

Esa es la reforma anunciada ayer por el presidente ruso. Deben proteger al país contra el terrorismo, Lo que es divertido es que, como subraya la web de la BBC, no hay creación de nuevas funciones, porque esas mismas funciones se venían ejerciendo por el Ministerio del Interior. Pero esto es mucho mejor, claro ¡Es el sistema norteamericano! Que la BBC defienda este punto de vista es normal, normas de guerra; que el presidente ruso lo repita es más extraño.

Se notará también la similitud con la Guardia Nacional ucraniana, que ha tenido un recorrido más que movido. Señalemos su primera creación en 1991, justo antes de la caída de la URSS, lo cual no da mucha confianza. Luego la volvemos a encontrar de forma militarizada, después del Maidan.

La inspiración de las reformas procede de las mismas fuentes siempre. En 1991; en Ucrania en 2014. Y en 2016 en Rusia. Esto hace reflexionar.

La reforma de la lucha contra la inmigración y la droga

En cambio, el ministerio del Interior recupera las funciones del FMS (Servicio de Inmigración) y del Comité Antidroga. Pero los efectivos del FMS se disminuirán en un 30%, lo que ciertamente refuerza su eficacia, dada la extensión del territorio ruso. Desde luego es cierto que la inmigración no es hoy un auténtico problema y la web del Kremlin anuncia en primera página que Rusia es un país tradicionalmente acogedor para los emigrantes. Se va a rizar el rizo. Y también aquí, además del peligro nacional que representa esta reforma, tiene un carácter totalmente absurdo y contraproducente.

En un principio, el Ministerio del Interior ejercía funciones de lucha contra la droga y el control de la inmigración. Por motivos de eficacia, a principios de los años 2000, fueron independizadas, bajo el modelo de las Agencias Estatales. Es decir que, jurídicamente, son órganos públicos, dependientes del Ejecutivo, pero dotados de un grado de independencia que es diferente según la forma jurídica.

Por ejemplo, el Comité Antidroga se creó por un decreto del presidente Putin el 11 de marzo de 2003, y el FMS el 9 de marzo de 2004, también por decreto del presidente. La explicación era la profesionalización, la menor corrupción y la mayor eficacia. Por consiguiente, la reforma pone fin a la independencia y por ello a la existencia de estas estructuras que vuelven al seno del Ministerio del Interior, si bien guardando una cierta autonomía. Veremos.

¿Por qué volver a estas reformas que, tras una decena de años, han acabado por integrarse en el paisaje institucional ruso y funcionan bastante bien?

Tomemos por ejemplo, el Comité Antidroga. En 2014, alrededor de 5.000 asuntos fueron enviados a la justicia, y 6.000 en 2015. Sabemos que cerca de un cuarto de los asuntos penales está relacionado con grupos criminales, que exceden las fronteras del país. En 2015, más de 14.000 asuntos fueron resueltos por las estructuras de mantenimiento del orden: más de 11.000 por el Comité Antidroga, cerca de 2.000 por el Ministerio del Interior y el resto por otras estructuras. Más de 13.000 criminales fueron condenados en 2015, dos tercios de ellos gracias al trabajo del Comité Antidroga. Como no estoy para hacer publicidad de este órgano, me paro aquí, porque está suficientemente claro.

Si la eficacia de estos órganos no está en cuestión, ¿qué es lo que sucede? ¿razones presupuestarias, como se ha dicho? ¿Y cuánto cuesta el tráfico de droga, la inmigración clandestina, la economía paralela, etc.? Esta reforma, incluso en el plano financiero, va a costar muy cara a Rusia.

Los meandros de la reforma. Reformar por reformar

Este tipo de reformas se ha convertido en una técnica muy clásica en el espacio ex soviético tras la caída de la URSS. Con la excusa de la “democratización”, es muy importante poner a los Estados en una situación de permanentes reformas, reformar por reformar. Por dos razones: en primer lugar, toda reforma necesita un tiempo para funcionar. Luego, porque un Estado que está reformando continuamente no puede estabilizarse, ni por tanto reforzarse. Los Estados bajo tutela están también en situación de dependencia, de forma parecida a los drogados, a los que se alimenta regularmente.

Se ha visto el mismo intento con la Comisión de Investigación. Fue una creación dirigida contra la Fiscalía, que desagradaba intensamente a los organismos internacionales, pero que tenía como función principal el control de la legalidad, defendiendo los intereses de los individuos, gratuitamente contra la Administración. Acabemos con ella, es soviética, ya molesta por principio. Por tanto se creó un Comité de Investigación en 2007, para debilitar, en la clásica lógica de divide y vencerás. Tras muchos años de difícil puesta en marcha e integración en el sistema institucional, al final ha tomado las riendas y se ha convertido en una institución eficaz. Por lo tanto se ha lanzado un movimiento para anularla. Lógico. En esa lógica, lo es.

Lo importante es reformar, no importa qué ni importa cómo. En cuanto un órgano se hace eficaz, hay que reformarlo. Para desestabilizar, debilitar y mantener controlado el sistema estatal.

Para llevar a cabo esto, es importante encontrar las personas apropiadas e interesarlas en un mayor poder. Por ejemplo, en Armenia, para romper la Fiscalía se ha puesto al antiguo Fiscal General a la cabeza de la Comisión de Investigación. Finalmente, no ha luchado contra su creación, sino que lo defiende. Aquí, a la cabeza de la Guardia Nacional rusa, está V, Zolotov, que fue colocado hace poco al mando de las Fuerzas Especiales. Como información, V. Zolotov era el guardaespaldas de Yeltsin cuando dio su discurso sobre el tanque en agosto de 1991.

Ningún Estado puede funcionar en situación de permanente reforma.

Los mecanismos de transmisión

Todos los consejos de los organismos internacionales penetran de diferentes formas el orden político-jurídico interno. Bien directamente por los informes escritos por los “expertos” de estas estructuras, las jurisdicciones internacionales que orientan el orden jurídico interno y obligan a la modificación de la legislación, por las asambleas, mesas redondas y otras formas de sedicentes debates y discusiones, directamente organizadas por estos organismos. Permiten transmitir el mensaje y ejercer una presión psicológica e intelectual. Pensar la reforma es ya una forma de legitimarla.

Paralelamente, el mensaje pasa indirectamente por la sociedad civil, las ONG y las distintas plataformas y Consejos diversos y variados, que tienen principalmente en común situarse en una lógica antiestatal y neoliberal. Y aquí no falta la relación causa-efecto.

Ya en noviembre de 2013, antes de la crisis y de “las necesarias restricciones presupuestarias”, Kudrin y su Comité de Iniciativas Ciudadanas proponía precisamente esta reforma al Ministerio del Interior. Es por tanto una clara cuestión de principios, de ideología.

Los peligros de la reforma del Ministerio del Interior

Son diversos los peligros que representa esta reforma. Respecto a los casos concretos de la lucha contra la droga y el control de la inmigración, es evidente que estos servicios se van a ver temporalmente perturbados, y desmoralizados. Esto afecta a sectores cuya importancia hoy es fundamental. Y esta reforma va a afectar también al terrorismo, a la estabilidad del Estado, al “extraño vecino de Rusia”, etc.

En general, es una derrota ideológica y política muy fuerte para Rusia, que no necesitó un Maidan para rendir las armas estatales. La humillación asestada por el clan neoliberal al Estado es tan fuerte que supera al la victoria de fondo de Siria. Puede surgir la pregunta: ¿y todo esto para qué?

Ello demuestra, por el momento la ausencia de elección ideológica clara en el poder, en el sentido de que es imposible ejecutar políticas ideológicamente contrarias en el plano internacional y en el interior, a riesgo de perder en ambos. Una política internacional independiente exige una visión nacional.

Fundación Ford, la fachada filantrópica de la CIA

George F.Kennan
Paul Labarique

Entre 1947 y 1966, la Fundación Ford desempeñó un papel clave en las redes de injerencia norteamericana en Europa mediante la subvención de revistas, programas científicos y organizaciones de izquierda no comunistas. La mayor organización filantrópica del mundo ofrecía en realidad una fachada respetable para las operaciones de financiamiento y contacto de la CIA. Este papel se facilitaba aún más por el hecho de que fueron las mismas personas las que conformaron y dirigieron ambas organizaciones. A continuación la primera parte de nuestra investigación sobre la rama cultural del intervencionismo atlántico.

La Fundación Ford fue creada en 1936 por Henry Ford. Antisemita militante, publicó La Juiverie internationale. Figura legendaria de la industria automovilística, apoyó todos los proyectos totalitarios del siglo XX: financió el nacional-socialismo alemán antes de 1933, fue condecorado por el canciller Hitler con la Gran Cruz del Águila Alemana en 1938 y proveyó una buena parte del capital del químico IG Farben, fabricante del gas Zyklon B. Desde los años 30 construyó también las primeras fábricas de autos para Stalin, en Gorki, y durante los años 50 y 60 continuó fabricando en la URSS los vehículos destinados al ejército norvietnamita.

Sin embargo, no es hasta después de su muerte que su fundación adquiere su máximo esplendor cuando hereda 70 millones de dólares de las empresas Ford y se convierte en la mayor asociación filantrópica del mundo. Como lo afirma Henry Ford II, nuevo presidente del consejo de administración, los años 1949-1950 “marcan un viraje en la historia de la Fundación Ford”.

El mismo se produce cuando los Estados Unidos acceden al estatus de potencia mundial de primer plano. En Washington, el ex embajador en la Unión Soviética, el general George F. Kennan, lleva adelante una campaña para persuadir a sus compatriotas de que el peligro rojo es mucho mayor que la amenaza nazi y lleva al presidente Truman a no desarmarse, sino a ocultar la maquinaria de guerra norteamericana y a prepararse para un nuevo enfrentamiento.

Logra convencer al secretario adjunto de Guerra, John J. McCloy, de no desmantelar los servicios secretos en funciones durante la Segunda Guerra Mundial, sino de adaptarlos a los nuevos tiempos. Es el teórico del “stay-behind”, una red compuesta inicialmente por agentes nazis y fascistas que permanecieron detrás de la línea del frente al producirse la capitulación del Reich y que luego fueron aprovechados por los anglo-norteamericanos para continuar la lucha contra la influencia comunista en Europa.

Asimismo, un grupo de industriales reunidos alrededor del jurista H. Rowan Gaither Jr logra impedir el desmantelamiento del servicio de investigación y desarrollo de la Secretaría de Guerra, privatizándolo y bautizándolo como Rand Corporation (Rand es el acrónimo de Research And Developpment).

Llevando a término toda esta lógica, Kennan crea una estructura permanente y secreta del aparato de Estado a través del National Security Act, validado por el Congreso en 1947. Instituye la CIA, el Consejo de Seguridad Nacional y el Estado Mayor Inter-ejércitos. Este dispositivo tiene además un plan de intervención pública, promovido por el general George C. Marshall, en forma de préstamo para la reconstrucción que es otorgado a los Estados europeos bajo la égida de Washington y cuya implementación es confiada a Paul G. Hoffman.

Los Estados Unidos y la URSS se enfrentan ahora en una guerra implacable, no directamente en el campo militar, que evitan, sino en los campos político, intelectual y social. Sus realizaciones en estos campos, así como la conquista espacial constituyen victorias simbólicas. Las fundaciones norteamericanas, al frente de las cuales se encuentra la Fundación Ford, serán “soldados” de Washington en esta “Guerra Fría”.

La nueva dimensión financiera adquirida por la Fundación Ford en 1947 desarrolla sus ambiciones. Para redefinir sus objetivos, el consejo de administración decide, en el otoño de 1948, encargar “un estudio detallado (…) a personas competentes e independientes que sirva de guía sobre la forma (…) en que los fondos ampliados de la Fundación pudieran ser utilizados lo mejor posible en aras del interés general”.

La comisión creada al efecto es presidida por H. Rowan Gaither Jr, quien acaba de crear la Rand Corporation gracias a las garantías bancarias de la Fundación Ford. Gaither había sido administrador del MIT durante la guerra y se había codeado con los físicos del Manhattan Project. Aconsejado por esta comisión, el consejo de administración mueve al director del Plan Marshall, Paul G. Hoffman, hacia el puesto de presidente de la Fundación, función que asume el 1º de enero de 1951.

Según el periodista Volker R. Berghahm, este encarna “el papel más amplio e internacional concebido por el informe Gaither para la Fundación”. La pauta ha sido trazada: paralelamente a la red stay-behind en el campo político y al Plan Marshall en el económico, la Fundación Ford será el brazo cultural de las redes de injerencia norteamericana en Europa.

Sin embargo, a pesar de las apariencias, la Fundación no es solamente una herramienta complementaria en el dispositivo imaginado por Kennan en 1946-48, sino también una posición de repliegue. En la élite dirigente en los Estados Unidos a favor de la guerra de Corea, el padre de la Guerra Fría fue adelantado por la senda de la extrema derecha por un teórico temible, Paul H. Nitze. Al mismo tiempo, la vida política interna se sumerge en la “cacería de brujas” de la que el senador Joseph McCarthy se convierte en el líder.

La mayoría de las fundaciones que prosperan al final de la guerra gastan la mayor parte de su presupuesto en programas nacionales: así, la Fundación Ford gasta, de 1951 a 1960, 32,6 millones de dólares en programas educativos, 75 millones para la enseñanza de la economía y la gestión, y cerca de 300 millones para los hospitales y las escuelas de formación en medicina. Sin embargo, una parte de sus cuadros desea dirigir la actividad hacia la arena internacional.

Una primera tentativa se refiere al Free Russia Fund, cuya presidencia es confiada, naturalmente, al padre de la Guerra Fría, el general George F. Kennan, que encuentra en ello una vía para continuar su carrera. Su presupuesto es de 200.000 dólares. En julio de 1951 la Fundación ofrece igualmente 1,4 millones de dólares a la Free University, en Berlín Occidental. Esta fue fundada en 1948, entonces la más antigua universidad berlinense, y, situada en el sector soviético, había sido “estalinizada”.

En el informe anual de 1951, Henry Ford menciona la “creación de condiciones para la paz”. Este programa tendría como objetivo “tratar de reducir las tensiones exacerbadas por la ignorancia, la envidia y la incomprensión” y “aumentar la madurez del juicio y la estabilidad de la determinación en los Estados Unidos y en el extranjero”. Hoffman organiza un equipo dedicado a promover esta idea de “condiciones para la paz”.

Junto a él se encuentra Rowan Gaither, pero también Milton Katz, su ex asistente en la administración del Plan Marshall (ECA) y Robert M. Hutchins de la universidad de Chicago. A partir del 1º de enero de 1952 el equipo es reforzado por otro consultor de la ECA, Richard M. Bissell Jr. El 15 de julio de 1952, el presupuesto de los programas internacionales de la Fundación Ford se aproximaba a los 13,8 millones de dólares, es decir, la mitad de la suma destinada a los programas nacionales.

En marzo de 1952, Richard M. Bissell redacta un texto de dieciséis páginas titulado “Crear las Condiciones para la Paz”, en el que fija los lineamientos del próximo programa. Según el documento, “el objetivo de la Fundación debe ser contribuir a la creación de un contexto en el cual sea posible para Occidente, gracias a la nueva posición de fuerza militar que está llevando a cabo, negociar una paz justa y honorable con el Este”.

Esto pasaría por “una discusión sobre el desarme” que condujera a la negociación y todo suscitaría “una opinión pública favorable” al proceso. Bissell rechaza la idea de una confrontación directa, pero no cree en la posibilidad de un desarme ni de una verdadera paz. Piensa más bien “que se puede vivir en el mismo mundo que los rusos sin ir a la guerra contra ellos a pesar de las profundas y constantes diferencias de mentalidad e intereses”. En cuanto a esto crea una doctrina cercana a la de la “coexistencia pacífica” preconizada por Krutchev tras la muerte de Stalin en 1956.

El proceder moderado de Bissell se aplica de forma idéntica a nivel nacional: en su opinión, “el estado de opinión que prevalece en los Estados Unidos es demasiado tenso y emocional, demasiado cercano a una guerra religiosa”. Por lo tanto se opone al maccartismo, pero aconseja prudencia. Considera que todo proceder ostensible en cuanto a la idea del desarme podría ser malinterpretado en el plano interno, pues la opinión pública no estaba preparada para pensar en un sistema en el que no hubiera “ni guerra ni paz”.

Bissel propone que la fundación Ford no se enfrasque públicamente en un combate de esa índole, pero que trate de poner en marcha su idea reuniendo datos y contactando a especialistas en relaciones internacionales. En este contexto, Hoffman recurre al ex secretario adjunto de Guerra, John J. McCloy (quien ha pasado a ser presidente del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, antecesor del Banco Mundial) quien se une a la Fundación con uno de sus colaboradores: Shepard Stone.

Según Volker R. Berhahn, desde sus orígenes la iniciativa de la Fundación Ford iba más allá del simple desarrollo “de un contrapeso para el anticomunismo maccartista replegado en sí mismo o de un combate de Guerra Fría por medios más sutiles. Dado que los Estados Unidos se habían convertido en una potencia mundial y que la opinión pública mundial no estaba aún lista para los desafíos por venir, el objetivo era crear las bases populares de una política exterior democrática que sería llevada a cabo por las élites de la costa oriental y asegurar que las mismas no perdieran terreno frente al nuevo resurgimiento de las políticas populistas y de aislamiento”.

Desde el verano de 1952 Hoffman se compromete junto a Dwight D. Eisenhower, candidato a la elección presidencial, esperando obtener el puesto de secretario de Estado en la nueva administración. Un equipo de la Fundación, bajo la dirección de Shepard Stone, redacta con diligencia el programa del candidato republicano, trabajando hábilmente las susceptibilidades de los demócratas.

Fracasa la tentativa de alianza y, desde su entrada en la Casa Blanca, Eisenhower nombra a John Foster Dulles en el puesto de secretario de Estado. Su hermano, Allen Dulles, es nombrado al frente de la CIA donde adopta una posición muy dura con respecto a la URSS, desarrollando la estrategia del “rollback” en Europa Central.

Estas nominaciones son un nuevo camuflaje para los proyectos de Hoffman, Kennan, Stone, McCloy y Milton Katz, que continúan multiplicando los contactos con intelectuales liberales y especialistas en cuestiones internacionales para conducir una estrategia más diplomática en relación con la URSS. Durante estos encuentros les surge la idea de que los países no alineados podrían constituir un buen terreno para proyectos pilotos elaborados por la Fundación.

Según los archivos de la correspondencia entre los diferentes dirigentes de la Fundación, John J. McCloy se preguntaba en aquel entonces si “el trabajo que hacían no era más difícil (…) que gobernar Alemania o tratar de establecer una comunidad europea”.

Al final, los contactos realizados por el grupo permiten a los dirigentes de la Fundación considerarla un “elemento de dirección estimulante” par repensar la relación soviético-norteamericana según el informe final de McCloy y Stone.

Según este documento, Europa Occidental sería una región clave cuya base institucional debería ser fortalecida y donde la Fundación Ford “podría patrocinar de forma útil la creación de una institución o una serie de instituciones dedicadas al estudio de los problemas de la comunidad europea”. Este proyecto se titula Programa Condiciones para la Paz. Se crea un comité consultivo presidido por McCloy, en el que Shepard Stone ocupa el puesto de director.

Uno de sus objetivos es elaborar un método que permita “obtener el apoyo de los socialistas de Europa para la paz internacional”. Por lo tanto, la Fundación debe “considerar la idea de reunir a los pensadores socialistas avanzados de estos países, hombres con prestigio en el seno de sus propios partidos, estudiar el problema de la coexistencia y proponer soluciones”.

El programa suscita las ambiciones personales. Al término de luchas de influencia, se pone bajo la jurisdicción del Council on Foreign Relations (CFR) y Shepard Stone se convierte en un elemento clave en calidad de jefe de la División para los Asuntos Europeos e Internacionales de la Fundación Ford.

Sea como sea, la Fundación es una herramienta que desea utilizar cada departamento ministerial. Desde el 5 de mayo de 1951, Hans Speier, de la Rand Corporation, envía un memorando a Rowan Gaither en el que revela que el Departamento de Estado y el Alto Comisionado Civil en Alemania (HICOG) desean disimular su apoyo a organizaciones en Alemania Occidental para que dejen de aparecer como sometidas a Washington. Por lo tanto, junto con la CIA, tratan de encontrar los medios para hacerles llegar los fondos indirectamente.

El 20 de marzo de 1952, Milton Katz hace circular un memorando en el seno de la dirección de la Fundación en el que recuerda la especial importancia de Europa para la diplomacia norteamericana. Según él, Europa sólo puede ser considerada “de forma constructiva si es miembro de la comunidad atlántica”. En este sentido, es importante contribuir a la liberación “de los grandes sindicatos franceses e italianos del puño del comunismo”.

Katz enumera entonces una serie de proyectos de la Fundación Ford como la instauración del equivalente del CDE (Comité para el Desarrollo Económico) para Europa Continental. Termina con una lista de personalidades que podrían difundir la acción de la Fundación: Jean Monnet, Oliver Franks, Hugh Gaitskell, Geoffrey Crowther, Robert Marjolin, Dirk Stikker y Dag Hammarskjöld.

En mayo de 1953 Rowan Gaither redacta un memorando en el que refiere un nuevo principio: la Fundación debe evitar “lo que sea una prolongación o repetición de acciones efectivas del gobierno u otras agencias”. Después de todo, prosigue, “algunas de las más importantes oportunidades de la Fundación (…) pueden residir en el hecho de completar, estimular y hacer mejores las actividades de otros, especialmente las del gobierno”. El vínculo Gobierno norteamericano/Fundación Ford encuentra aquí su modus operandi.

Con el final del maccartismo y el inicio de la coexistencia pacífica, se atenúan las querellas en Washington. La Ford no se presenta ya como una alternativa de la CIA, sino como su asociada. Richard Bissell Jr deja la Fundación para hacerse cargo de la dirección operativa del stay-behind, mientras que la Ford asiste a la CIA en varias grandes operaciones.

La sustituye en el financiamiento del Congreso para la Libertad de la Cultura y le confía un estudio sobre el fracaso del tratado de la Comunidad Europea de Defensa en Francia a David Lerner y a Raymond Aron, figura esencial del Congreso. Financia la orquesta Hungarica Philarmonica, compuesta por músicos obligados a exilarse debido al estalinismo y que la CIA quiere erigir en símbolo del mundo libre.

Financia igualmente la American Committee on United Europe (ACUE), una fachada de la CIA encargada de favorecer la construcción de una Europa Federal conforme a los intereses de Washington. El ACUE es presidido por el ex director de los servicios secretos durante la Guerra Mundial y su vicepresidente es el fundador de la CIA.

La acción de la Ford junto al Congreso para la Libertad de la Cultura es posible, explica Grémion, por la proximidad entre los actores que forman parte de ambas entidades. Al igual que el Congreso, la Ford está compuesta por “liberales” (en el sentido norteamericano del término), es decir, por la izquierda no comunista. “Herramienta de una diplomacia no gubernamental, el objetivo de sus dirigentes [en el campo del arte] es dar una imagen diferente de la cultura norteamericana, alejada de la frecuente imagen de cultura popular de masas”.

En ese sentido, “la Ford sitúa así su acción desde el inicio en el marco de una práctica de mecenazgo ilustrado”. En el campo económico, la acción de la Fundación “se inscribe en la corriente reformista del New Deal”, lo que le vale los favores de los intelectuales del Congreso que son en su mayoría partidarios de la planificación y del Welfare State.

Finalmente está orientada hacia el desarrollo de las ciencias sociales: Rowan Gaither estima que, algún día, estas permitirán obtener resultados tan brillantes en el campo de lo social como la ingeniería en el campo de la técnica. La Ford financia con mucha prioridad las ciencias sociales antes que las humanidades y la medicina. Multiplica igualmente los intercambios universitarios y académicos, así como las creaciones institucionales: financia el Centro de Sociología Europea de Raymon Aron y la red de planificadores Futuribles, de Bertrand de Jouvenel.

Su presencia es tan discreta que, según un memorando redactado por Shepard Stone después de un viaje a Europa en 1954, la Fundación tiene gran reconocimiento en Europa “incluso en los círculos de extrema izquierda del Partido Laborista británico, el SPD alemán y entre numerosos intelectuales izquierdistas en Francia”. La admiración es recíproca: Shepard Stone siente gran atracción por la cultura europea, la que opone a la cultura popular norteamericana, y se siente próximo de los intelectuales del Congreso que, luego de haber criticado el comunismo, “valoran las virtudes de la libertad individual y de una sociedad libre”. Así, financia revistas próximas al Congreso como Encounter, Preuves y Forum.

Luego de varios meses de conflictos internos, Shepard Stone obtiene la dirección de la totalidad del programa europeo de la Ford a mediados de 1956. La actividad de la Ford se amplifica. Stone reclama cinco millones de dólares suplementarios de presupuesto simplemente para el programa europeo. Las revoluciones húngara y polaca, reprimidas en 1956 por los soviéticos, convencen a todos los accionistas de acceder a sus demandas.

Este dinero permite ayudar a los refugiados procedentes de Hungría o Polonia e instalar estructuras para acogerlos. La Fundación Ford organiza igualmente programas de formación y estudio para científicos procedentes del Pacto de Varsovia, invitados para ello a Estados Unidos y a Europa Occidental. Hay en esto un juego perverso como es del agrado de los servicios especiales: la CIA espera reclutar agentes entre los economistas, los investigadores en ciencias sociales y los expertos invitados por la Ford, mientras que la KGB piensa en enviar a elementos fiables a adquirir el conocimiento norteamericano.

Al mismo tiempo, se lanzan en Japón programas de promoción de lengua inglesa, estudios norteamericanos y contactos entre Japón y Europa. La diplomacia filantrópica de la Ford se vuelve mundial. En todas partes del mundo se encarga de impulsar la cultura estadounidense y ganar para su causa a los No Alineados. En África, la amenaza de un alineamiento con Moscú de los países recientemente independientes motiva numerosos programas de ayuda en esa dirección, especialmente en Argelia. Se monta igualmente un programa agrícola en la India con la ayuda de inversores europeos a quienes Shepard Stone instó a crear fundaciones al estilo de la Ford.

A nivel universitario, la Fundación Ford financia el St Antony’s College de Oxford, especializado en Humanidades, en 1959. El Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) también recibe subvenciones a partir de 1956, así como el instituto del físico nuclear danés Niels Bohr. Así, con la aprobación de la CIA, este puede llevar a Dinamarca a delegaciones de científicos polacos, soviéticos e incluso chinos, en virtud, oficialmente, del “diálogo científico”. En ese mismo sentido, la propia universidad de Oxford recibe una subvención de un millón de dólares en 1958, al igual que el Churchill College de Cambridge.

En Francia, la Maison des sciences de l’homme (Casa de las Ciencias del Hombre), dirigida por Gaston Berger, recibe un millón de dólares en 1959 para la creación de un centro de investigación en ciencias sociales defendido por profesores universitarios como Fernand Braudel.

La revelación, en 1966 y 1967, del financiamiento del Congreso por la Libertad de la Cultura por parte de la CIA, tiene como consecuencia el descrédito de la Ford. Se extiende la idea de un vínculo entre la Ford y los servicios secretos norteamericanos. Más allá, es el conjunto de las actividades pretendidamente filantrópicas realizadas por la Fundación en Europa las que son vistas a través de una nueva mirada: ¿no se trata acaso de una formidable operación de injerencia cultural estadounidense?

Fuente: http://www.voltairenet.org/article123675.html

Nueva denuncia a España por torturas ante Naciones Unidas

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ha denunciado ante el Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas (CAT) el caso de una mujer de Córdoba víctima de malos tratos y lesiones durante su detención en 2013 por parte de agentes de la Policía Nacional.
La víctima denunció los hechos, pero su denuncia fue archivada. En ella señalaba que fue “abofeteada, esposada, golpeada en la cabeza y la nariz, y llevada a comisaría sufriendo durante la conducción frenazos violentos que le produjeron continuos golpes en la cara contra la mampara de plástico, mientras los agentes se reían”. Una vez retenida en comisaría, afirma que no se le informaron de sus derechos, ni recibió asistencia legal o médica, a pesar de haber solicitado esta última. Una vez puesta en libertad, la mujer llamó a una ambulancia con su propio móvil en la puerta de las dependencias policiales, y poco después tuvo que ser intervenida quirúgicamente por las lesiones recibidas.
La APDHA pide al CAT que recomiende a España una investigación exhaustiva de la circustancias en las que tuvieron lugar los hechos. Según apuntan desde la APDHA, en el proceso jurídico posterior a la denuncia de la víctima se reconoció que la mujer había sufrido lesiones durante su detención, aunque se diera por buena la versión de los agentes implicados.
La tortura en España
La Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) publicó un informe que revelaba que hubo 7.582 denuncias por torturas en España entre los años 2004 y 2014, asimismo, 50 personas fallecieron por la acción de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, según los datos registrados por CPDT . Sólo en 2014, un total 961 personas presentaron denuncia de malos tratos bajo custodia.
A su vez, en ese informe también se reflejaba que entre los años 2009 y 2012 se abrieron causas penales contra un total de 4.211 funcionarios públicos relacionadas con la tortura de los que únicamente 29 acabaron condenados. En cuanto a los expedientes disciplinarios abiertos en ese período de tiempo, más de lo mismo: de los 442 expedientes, sólo 28 se resolvieron con una sanción al agente implicado.
Amnistía Internacional ponía en evidencia en su informe de 2015 para el CAT la“investigación interna inexistente o inadecuada” de los casos de tortura, la “inacción de los agentes de policía que no impiden o no denuncian los malos tratos infligidos por compañeros y el corporativismo que lleva a encubrir la conducta ilegal de otros agentes”.

Leer más: Al menos 961 personas sufrieron torturas en 2014

Los transgénicos conducen al suicidio a 300.000 campesinos en India

Massimo Mazzucco

El gobierno de India ha decidido poner fin a la explotación por Monsanto del cultivo de algodón sobre su suelo, disminuyendo el porcentaje de royaltis pagados, cercanos al 70 por ciento de las semillas.

“Es el momento de poner fin a esta avidez basada en los porcentajes”, ha declarado el ministro indio de Agricultura Sanjeev Kumar Balyan.

Imponiéndose en el mercado de semillas genéticamente modificadas, Monsanto ha llegado a controlar el 90 por ciento de la producción india de algodón y a suministrar sus productos a más de 7 millones de pequeños campesinos independientes.

Pero el coste de los royaltis, sumado al elevado precio del grano y a los costos adicionales ligados a ese tipo de cultivo, han llevado a la quiebra a centenares de miles de pequeños campesinos.

El problema principal de los cultivos genéticamente modificados está en al hecho de que requieren una cantidad de agua para la irrigación bastante superior a la normal y eso engendra, evidentemente, costos adicionales para los pequeños campesinos locales que a menudo viven en regiones pobres en agua.

Alexis Baden-Mewyer, director de Organic Consumers Association, afirma que el costo del cultivo del algodón genéticamente modificado es un 8.000 por ciento más elevado que el del algodón normal. El problema es que los granos de algodón normal ya no se pueden encontrar en India, precisamente porque Mosanto ha tomado el control casi total del mercado.

Tras haber sido obligados a pasarse al cultivo de algodón genéticamente modificado, los pequeños campesinos indios han sido obligados a endeudarse para continuar. Y el suicidio del cultivador indio que pierde sus propias tierras porque es incapaz de devolver sus deudas figura entre los diversos hechos cotidianos.

Según cifras de la Oficina Nacional del Crimen, cerca de 290.000 campesinos indios se han suicidado en el curso de los últimos 20 años. Naturalmente, todos no se han suicidado por haber adoptado cultivos genéticamente modificados, pero es claro que estamos en presencia de cifras exorbitantes.

Hoy el gobierno indio ha decidido intervenir, tratando al menos de calmar la situación desde el punto de vista de los royaltis. Pero Monsanto, en luchar de inclinarse, ha reaccionado denunciando en los tribunales a la comisión gubernamental que la quiere privar de sus beneficios, sosteniendo que “el gobierno no tiene derecho de interferir en las reglas del libre mercado”.

Para quienes quieran degustar lo que podría ocurrir en Europa con el TTIP, gracias al cual las multinacioinale podrían denunciar ante un tribunal a los gobiernos que obstaculicen sus negocios, el caso Monsanto en India puede ser rico en enseñanzas.

Fuente: http://www.luogocomune.net/LC/index.php/18-news-internazionali/4368-suicidio-da-monsanto

España servirá de plataforma para una televisión opositora al gobierno argelino

Gracias a España próximamente Argelia tendrá una nueva cadena privada de televisión, de las que ya hay varias en el país magrebí. Las dos diferencias con estas son que aquella emitirá desde el extranjero y que su objetivo es lanzar propaganda contra el actual gobierno de Abdelaziz Buteflika.

Si el asunto se hubiera planteado a la inversa, es decir, si algún país magrebí hubiera servido de plataforma a una televisión española que emitiera programación antigubernamental, estaríamos en presencia de una de esas campañas anti-árabes o anti-islámicas a las que nos acostumbran.

Pero siempre habrá alguno que busque en la libertad de expresión de que -como es bien sabido- disfruta nuestro país, una justificación para instalar aquí una televisión argelina de oposición. Si fuera al revés, a ese mismo mequetrefe no se le ocurriría hablar de libertad de expresión en Argelia, Marruecos o Túnez.

Aunque la nueva cadena, llamada “Ma Télé”, emite desde Madrid, tiene sus oficinas en Francia y próximamente abrirá otras en Marruecos y Túnez porque quieere extender sus tentáculos a todo el Magreb.

No es la única de oposición del gobierno argelino, que ya tienen otras dos, aunque todas ellas emiten desde fuera de Argelia: Al-Magharibia TV desde Londres y El Asr desde Suiza.

Uno de los impulsores de la nueva cadena es el opositor Hichem Abud, antiguo capitán del servicio secreto argelino DRS, exiliado en Francia. En 2002 el antiguo capitán argelino publicó su libro “La mafia de los generales” y en 2013 sus críticas al gobierno le valieron el cierre de su diario “Mon Journal” y su versión arabófona Jaridati.

Como no puede ser de otra manera, el capitán argelino no es más que un hombre de paja de alguien, que es quien le ha puesto el dinero encima de la mesa.

Que alguien, como un miembro del espionaje, pase del secreto a la locuacidad de un medio de comunicación, tampoco es extraño. Los espías no se caracterizan por sus silencios sino por sus mentiras. De ahí que en todos los países tengan unas relaciones tan privilegiadas con los medios de comunicación.

Bashar Al-Assad pasa a la ofensiva también en el terreno político

Tras dos meses de tregua y una ofensiva victoriosa en Palmira y Al-Qaryatayn, el gobierno de Damasco acaba de anunciar la celebración de elecciones legislativas, llevando la ofensiva militar al terreno político.

Sin embargo, aunque la ofensiva militar pueda ser, probablemente, relativamente fácil, la política no lo va a ser tanto porque para el gobierno de Damasco el desafío no era sólo el Califato Islámico, ni el Frente Al-Nosra, ni tampoco era militar exclusivamente. ¿No se ha enterado Al-Assad que la guerra es la continuación de la política por otros medios?

El nudo de Siria es que el imperialismo no admite al gobierno actual. Ha cometido todos los crímenes que cabe imaginar para acabar con él y, aunque ha fracasado, no está claro que vaya a dejar de insistir. Cambiará los nombres a sus tentáculos, que ya no se llamarán Califato Islámico, ni Frente Al-Nosra, pero seguirá moviendo sus peones.

No nos referimos únicamente a esos aliados regionales, como Turquía o las monarquías del Golfo, sino a los protagonistas fundamentales de Siria, que son las masas, incluidas las kurdas, que han sufrido lo indecible en la guerra y se merecen un reconocimiento público y muchas concesiones -de todo tipo- por parte del actual gobierno.

El pueblo de Siria no sólo necesita elecciones sino que las mismas sean el principio de un cambio de actitud por parte del actual gobierno o de otro que venga por detrás. Si no hay concesiones, la inestabilidad social y política volverá a 2011 y no cabe ninguna duda de que el imperialismo sabrá aprovecharla, como ha hecho en otros países árabes.

La intervención imperialista no puede hacernos olvidar que las reivindicaciones que sacaron a las masas a la calle en 2011 son justas y siguen pendientes de obtener satisfacción. Esas concesiones son de tipo político, y deberían saldar la deuda que Siria tiene hacia los kurdos, pero también materiales, es decir, mejora en las condiciones de trabajo y de vida del pueblo sirio, reconstrucción de las viviendas destruidas, etc.

Si el gobierno de Damasco cierra los ojos y sigue echando balones fuera demostrará que no ha entendido la lección. Hay señales en todas las direcciones. Unas indican que Damasco prepara una reforma constitucional que abre las puertas a la autonomía y a un cierto reconocimiento nacional de Kurdistán. Pero, amentablemente, las últimas declaraciones de Bashar Al-Assad a la televisión van en otra línea, apelan al nacionalismo, echan la culpa a Turquía y a Arabia saudí, a las potencias extranjeras, al yihadismo…

Es más, en una entrevista a la cadena rusa Sputnik, el Presidente sirio carga la tinta contra sus vecinos regionales, dejando a Estados Unidos en un segundo plano. Es cierto que eso tiene una explicación evidente: tras la intervención aérea rusa, Obama ha reconocido su responsabilidad en Libia y ha virado en redondo respecto a Siria. Pero el imperialismo ya le tiene amortizado y estamos en vísperas de elecciones presidenciales. Dentro de seis meses nadie se acordará de él, salvo para la monserga boba de que fue el primer negro en llegar a la Casa Blanca, algo que nos perseguirá los próximos 50 años como una pesadilla… negra.

Al-Assad hace bien en convocar elecciones ahora, que tiene muchas posibilidades de ganar. Haría mejor en ampliar su gobierno y tender puentes a determinadas organizaciones que, tras la victoria gubernamental, estarían dispuestas a lograr una pequeña cuota de poder. Pero nada de eso es suficiente porque faltan los protagonistas fundamentales de la situación.

Es cierto que el país está devastado y las ONG no van a recibir instrucciones de sus jefes imperialistas para ayudar a la reconstrucción. Más bien al contrario, el embargo continuará para seguir poniendo dificultades. Por lo tanto, como siempre, sólo las masas podrán, con otro sacrificio adicional, reconstruir el país, si es que eso resulta aún posible.

La pelota está en los tejados de Damasco y no en los de Ginebra. Es posible dar la razón, una vez más a Al-Assad, cuando se opone al periodo de transición que le exige la ONU, sobre todo si eso supone la “vuelta a la normalidad” de la que habla a Sputnik. Después de cinco años de guerra, ¿de qué normalidad habla? Las cosas no pueden seguir como antes, como si nada hubiera pasado.

Nada más prometer elecciones, nada menos que 11.000 candidatos han anunciado que se presentan a las mismas, una cifra totalmente inusual. Sin embargo, los imperialistas y la oposición las califican de “ilegítimas”. Pero si las elecciones que convoca un gobierno son “ilegítimas”, ¿cómo hemos de calificar el desencadenamiento de una guerra en su contra que ha matado a 260.000 personas?

Cunde el pesimismo entre los generales del ejército de Estados Unidos

Las dos intervenciones ante la comisión de las fuerzas armadas del Senado estadounidense de otros tantos generales del ejército han sido especialmente relevantes. Los generales McMaster (comandante adjunto para el TRADOC, el servicio de planificación e investigación prospectiva del ejército) y Milley (jefe del Estado Mayor) han dibujado una situación catastrófica para el ejército estadounidense, superado en capacidad de maniobras de efectivos y de fuego esencialmente por Rusia, con el riesgo de perder una guerra convencional de alto nivel.

Desde 2014 la exhibición rusa de capacidad militar (Crimea y Ucrania) ha traumatizado a los generales militares de Estados Unidos, que ahora cuentan una situación tan desastrosa de sus fuerzas que no se puede descartar la perspectiva de una grave derrota militar.

“Hay muy pocos jefes militares estadounidenses desde la Revolución (1771-1783) que hayan tenido que preocuparse por su inferioridad ante el enemigo, en número y en tecnología”, escribió el 7 de abril Sydney J. Freedberg, de “Breaking Defense”.

“Pero con las crecientes amenazas, los efectivos de Estados Unidos en declive y los drásticos recortes en los presupuestos de modernización -dijo el general McMaster al Senado- [el ejército] será superado en número y capacidad de fuego y deberemos detener como sea esta tendencia al hundimiento de nuestro ejército antes de que sea demasiado tarde”.

Refiriendo distintos ejemplos, McMaster fija el caso de los vehículos blindados Abrams y Bradley, previstos para seguir en servicio los próximos 50 ó 70 años y ahora mismo ya vulnerables a los nuevos sistemas anticarro (esencialmente rusos, ciertamente).

Desde la guerra de Corea en 1950, ningún soldado estadounidense ha muerto a causa de un ataque aéreo enemigo, según el axioma de la total superioridad aérea de Estados Unidos. Ahora los generales acaban de descubrir la capacidad antiaérea de defensa y de control del espacio aéreo, denominada Anti Access (Area Denial o A2/AD): “Hace ya muchos años que planteamos el principio de que éramos capaces de conseguir y mantener la superioridad aérea. La guerra en Ucrania ha puesto en cuestión este principio”.

No se trata de los habituales montajes de los generales para conseguir dotaciones presupuestarias. Esta vez, todos los índices van en el mismo sentido y muestran que, desde la crisis ucraniana, la anexión de Crimea y el apoyo ruso a los independentistas anti-Kiev en la misma Ucrania, con el “suplemento” de la campaña siria, los generales han tomado conciencia, por un lado, de la potencia militar rusa y, por el otro, de la disgregación de la capacidad militar de Estados Unidos.

En referencia a la capacidad rusa para localizar a las grandes unidades y sus cuarteles generales gracias a sus medios electrónicos, el general Milley ha hablado de la posibilidad de perder una guerra, sobre todo a partir del ejemplo del despliegue de grandes unidades en tiempo de guerra: “Si hay que desplegar una brigada o una división, la huella [electrónica] en el suelo del cuartel general de esta unidad es muy grande [y] si se emiten una gran cantidad de señales electrónicas procedentes de radios, de ordenadores y de toda esta categoría de útiles de los que disponemos […] Hemos visto en Ucrania que [los rusos] pueden identificar y situar la concentración de esta señal muy rápidamente, y enviar drones de reconocimiento localizar y hacerse con el objetivo, lanzar fuego de artillería masivo en contra, y estamos muertos. En las futuras guerras, las ‘pistas electrónicas’ importantes llevarán a pérdidas significativas, y potencialmente […] a la derrota en una batalla, en una campaña, y en la misma guerra”.

Aunque es un poco menos pesimista que McMaster, Milley añade más en función de las perspectivas de desarrollo, principalmente en efectivos, debidas a las restricciones impuestas por los recortes presupuestarios:

“Ni la apreciación de ‘alto riesgo’ que pesa sobre el ejército estadounidense toma en cuenta lo que podría suceder si la [ley de] recortes presupuestarios se aplica de nuevo el próximo año. Significaría que las fuerzas efectivas de combate disminuirían aún más de 450.000 a 420.000 hombres, lo que implicaría la posibilidad de un verdadero desastre en caso de tener que responder a una importante crisis mundial”.

Ha comenzado la guerra mundial: rompan el silencio

John Pilger

He estado filmando en las Islas Marshall, ubicadas al norte de Australia, en medio del Océano Pacífico. Siempre que le digo a las personas dónde he estado, me preguntan, “¿dónde es eso?” Si les ofrezco una pista haciendo referencia a “Bikini”, dicen, “te refieres al traje de baño”.

Pocos parecen estar conscientes que el traje de baño de tipo bikini fue nombrado de ese modo como celebración de las explosiones nucleares que destruyeron la Isla Bikini. Fueron detonados sesenta y seis dispositivos nucleares por parte de Estados Unidos en las Islas Marshall de 1946 a 1958 – lo equivalente a 1,6 bombas en Hiroshima cada día durante doce años.

Bikini se encuentra muda hoy, mutada y contaminada. Los árboles de palmeras crecen en una rara formación de rejilla. Nada se mueve. No hay pájaros. Las lápidas en el viejo cementerio están cargadas con radiación. Mis zapatos registraron “inseguro” en el contador Geiger.

Parado en la playa vi como el verde esmeralda del Pacífico se desvanecía dentro de un hoyo negro extenso. Éste fue el cráter creado por la bomba de hidrógeno a la que llamaron “Bravo”. La explosión envenenó a las personas y su medio ambiente por cientos de millas, tal vez para siempre.

Durante mi viaje de regreso, me detuve en el aeropuerto de Honolulu y noté una revista estadounidense titulada “Women’s Health”. En la portada se encontraba una mujer sonriente con un bikini, y el encabezado decía; “Tú también, puedes tener un cuerpo de bikini”. Unos días antes en las Islas Marshall, entrevisté a mujeres que tenían diferentes “cuerpos de bikini”; cada una de ellas había sufrido cáncer de tiroides y otro tipo de cánceres que amenazaban su vida.

A diferencia de la mujer sonriente en la revista, todas ellas estaban empobrecidas: las víctimas y conejillos de indias de una súper potencia rapaz que hoy es más peligrosa que nunca.

Relato esta experiencia como un aviso para interrumpir una distracción que nos ha consumido a muchos de nosotros. El fundador de la propaganda moderna, Edward Bernays, describió este fenómeno como “la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones” de las sociedades democráticas. Lo llamó “gobierno invisible”.

¿Cuántas personas son conscientes de que una guerra mundial ha comenzado? En el presente, es una guerra de propaganda, de mentiras y distracción, pero esto puede cambiar de forma instantánea con la primera orden equivocada, el primer misil.

En 2009, el presidente Obama se presentó frente a una audiencia que lo adoraba en el centro de Praga, en el corazón de Europa. Prometió “liberar al mundo de las armas nucleares”. Las personas lo vitoreaban y algunas lloraban. Un torrente de lugares comunes fluían en los medios de comunicación. Obama fue galardonado posteriormente con el Premio Nobel de la Paz.

Todo era falso. Estaba mintiendo.

La administración de Obama ha construido más armas nucleares, más ojivas nucleares, más sistemas de suministro nuclear, más fábricas nucleares. El gasto de las ojivas nucleares por sí solo, ha crecido más bajo la administración de Obama que cualquier otro presidente estadounidense. El costo a lo largo de treinta años es más de 1 billón de dólares.

Una mini bomba nuclear está planeada. Es conocida como B16 Modelo 12. Nunca ha existido nada parecido. El General James Cartwright, un ex vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, ha dicho “hacerlas más pequeñas [hace que utilizar estas armas nucleares] sea más viable como opción”.

En los últimos dieciocho meses, la mayor construcción de las fuerzas militares desde la Segunda Guerra Mundial – liderada por Estados Unidos – está tomando lugar a lo largo de la frontera al poniente de Rusia. Desde que Hitler invadió la Unión Soviética no se han presentado tales demostraciones de amenaza contra Rusia.

Ucrania – alguna vez parte de la Unión Soviética – se ha convertido en el parque de diversiones de la CIA. Tras haber orquestado un golpe en Kiev, Washington controla de forma efectiva un régimen que se encuentra a un lado y es hostil con Rusia: un régimen podrido de nazis, literalmente. Figuras prominentes del parlamento en Ucrania son descendientes políticos de fascistas importantes de la Organización de Nacionalistas de Ucrania y la fuerza Paramilitar Nacionalista de Ucrania.

Esto es noticia rara en Occidente, o se invierte para suprimir la verdad.

En Latvia, Lituania y Estonia -a un lado de Rusia- los militares de EE.UU están desplegando tropas de combate, tanques, armamento pesado. Esta provocación extrema a la segunda potencia mundial se encontró con el silencio en Occidente.

Lo que hace aún más peligroso el prospecto de una guerra nuclear, es la campaña paralela en contra de China.

Rara vez pasa un día en el que el estatus de China no sea elevado a una “amenaza”. De acuerdo con el almirante Harry Harris, el comandante del Pacífico de EE.UU, China está “construyendo una gran muralla de arena en el sur del Mar de China”.

A lo que él se refiere es que China está construyendo pistas de aterrizaje en las Islas Spratly, que han sido objeto de discusión con Filipinas – una disputa sin prioridad hasta que Washington presionó y sobornó al gobierno en Manila, y el Pentágono entonces lanzó una campaña de propaganda llamada “libertad de navegación”.

¿Qué significa esto realmente? Esto es la libertad que tienen buques de guerra estadounidenses para patrullar y dominar las aguas costeras de China. Trate de imaginar la reacción estadounidense si los buques de guerra chinos hicieran lo mismo en la costa de California.

Realicé una película llamada “La guerra que usted no ve”, en donde entrevisté a diversos periodistas distinguidos de América y Gran Bretaña: reporteros tales como Dan Rather de la CBS, Rageh Omar de la BBC y David Rose del Observer.

Todos ellos dijeron que tenían periodistas y emisoras que hicieron su trabajo y se cuestionaban la propaganda de que Saddam Hussein tuviera armas de destrucción masiva; si las mentiras de George W. Bush y Tony Blair hubieran sido amplificadas y difundidas por los periodistas, en 2003 la invasión de Irak tal vez no hubiera ocurrido, y cientos de miles de hombres, mujeres y niños estarían vivos hoy.

La propaganda que prepara el terreno para una guerra en contra de Rusia y/o China no es diferente. Hasta donde yo sé, ningún periodista de la “corriente dominante” de Occidente -el equivalente a Dan Rather, por ejemplo- se pregunta por qué China está construyendo pistas de aterrizaje al sur del Mar Chino.

La respuesta debería ser deslumbrantemente obvia. Estados Unidos está cercando a China con una red de bases, misiles balísticos, grupos de batalla, bombarderos con armas nucleares.

Este arco letal se extiende desde Australia hasta las islas del Pacífico, las Marianas, las Marshalls y Guam, hasta Filipinas, Tailandia, Okinawa, Korea y cruza Eurasia hacia Afganistán e India. Estados Unidos ha puesto una soga alrededor del cuello de China. Esto no es noticia. El silencio de los medios; la guerra por medios.

En 2015, con un alto secretismo, Estados Unidos y Australia escenificaron el más grande ejercicio militar individual de la historia actual, conocido como el Sable Talismán. Su meta era ensayar un plan de Guerra de Aire-Mar, bloqueando vías marítimas, tales como el paso de Malacca y el paso de Lombok, que interrumpen el acceso de China al petróleo, gas y otras materias primas vitales de Medio Oriente y África.

En el circo conocido como la campaña presidencial de Estados Unidos, Donal Trump es presentado como un lunático, un fascista. Ciertamente es odioso; pero también es una figura que es blanco del odio de los medios. Eso por sí solo debería despertar escepticismo.

Las visiones de Trump sobre migración son grotescas, pero no más grotescas que las de David Cameron. No es Trump quien es el Gran Deportador de los Estados Unidos, sino el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.

De acuerdo a un prodigioso comentarista liberal, Trump está “desatando las fuerzas obscuras de la violencia” en Estados Unidos. ¿Desatándolas?
 

Éste es el país donde los niños tirotean a sus madres y la policía libra una guerra homicida en contra de los negros estadounidenses. Éste es el país que ha atacado y ha tratado de derrocar más de 50 gobiernos, muchos de ellos democráticos, ha bombardeado desde Asia hasta Medio Oriente, causando las muertes y el despojo de millones de personas.

Ningún país puede igualar este récord sistemático de violencia. La mayoría de las guerras de Estados Unidos (casi todas en contra de países indefensos) han sido lanzadas no por los presidentes republicanos, sino por los liberales demócratas: Truman, Kennedy, Johnson, Carter, Clinton y Obama.

En 1947, una seria de directivas del Consejo de Seguridad Nacional describió el objetivo primordial de la política exterior de Estados Unidos como “un mundo sustancialmente hecho a la propia imagen de [Estados Unidos]”. La ideología era el americanismo mesiánico. Todos somos estadounidenses. De lo contrario habría consecuencias. Los herejes serían convertidos, subvertidos, comprados, calumniados o aplastados.

Donald Trump es un síntoma de esto, pero también es un disidente. Dice que la invasión de Irak fue un crimen; no quiere ir a la guerra en contra de Rusia y China. El peligro para el resto de nosotros no es Trump, sino Hillary Clinton. Ella encarna la resiliencia y la violencia de un sistema cuya cacareada “excepcionalidad” es totalitaria con una cara liberal ocasional.

Conforme la elección presidencial se acerca, Clinton será aclamada como la primera presidenta de sexo femenino, con independencia de sus crímenes y mentiras – al igual que Obama fue alabado como el primer presidente negro y los liberales se tragaron la tontería de la “esperanza”. Y el babeo continúa.

Descrito por el columnista del Guardian, Owen Jones, como “chistoso, encantador, con una actitud cool que elude prácticamente a todos los demás políticos”, Obama mandó el otro día drones para matar a 150 personas en Somalia. Usualmente mata gente los martes, de acuerdo con el New York Times, cuando se le entrega una lista de candidatos a muerte por drones. ¡Qué cool!

En la campaña presidencial de 2008, Hillary Clinton amenazó con “borrar del mapa” a Irán con armas nucleares. Como Secretaria de Estado bajo Obama, participó en el derrocamiento del gobierno democrático de Honduras. Su contribución a la destrucción de Libia en 2011 fue casi alegre. Cuando el líder libio, el coronel Gadafi, fue sodomizado públicamente con un cuchillo – un asesinato posible gracias a la logística de Estados Unidos – Clinton se regodeó con su muerte: “Vinimos, vimos, él murió”.

Una de las más cercanas aliadas de Clinton, Madeleine Albright, es decir, la ex secretaria de Estado, quien ha atacado a mujeres jóvenes por no apoyar a “Hillary”, es la misma Madeleine Albright que de manera infame celebró en televisión la muerte de medio millón de niños iraquíes con un “valió la pena”.

Entre los mayores partidarios de Clinton está el lobby de Israel y las empresas de armas que alimentan la violencia en Medio Oriente. Ella y su marido han recibido una fortuna de Wall Street. Y, sin embargo, ella está a punto de ser ordenada candidata de las mujeres, para despedir el mal de Trump, el demonio oficial. Sus partidarios incluyen distinguidas feministas: de la talla de Gloria Steinem en los EE.UU. y Anne Summers en Australia.

Hace una generación, un culto post-moderno que ahora se conoce como la “política de identidad” impidió a muchas personas inteligentes y de ideas liberales examinar las causas y las personas a las que apoyaron – tales como la falsedad de Obama y Clinton; tales como los movimientos falsos progresistas como Syriza en Grecia, que han traicionó al pueblo de ese país y se aliaron con sus enemigos.

El ensimismamiento, una especie de “yo-ismo”, se convirtió en el nuevo espíritu de la época en las sociedades occidentales privilegiadas y señaló la desaparición de los grandes movimientos colectivos contra la guerra, la injusticia social, la desigualdad, el racismo y el sexismo.

Hoy en día, el largo sueño puede haber terminado. Los jóvenes se están agitando de nuevo. Gradualmente. Las miles de personas en Gran Bretaña que apoyaron a Jeremy Corbyn como líder del Partido del Trabajo son parte de este despertar – al igual que los que se unieron para apoyar al senador Bernie Sanders.

La semana pasada en Gran Bretaña, el aliado más cercano de Jeremy Corbyn, su tesorero sombra John McDonnell, comprometió a un gobierno laborista a pagar las deudas de los bancos pirata y, en efecto, a continuar la llamada austeridad.

En los EE.UU., Bernie Sanders se ha comprometido a apoyar a Clinton si o cuando ella sea nominada. También él ha votado en favor del uso de la violencia estadounidense contra otros países, cuando piense que es lo “correcto”. Dice que Obama ha hecho “un gran trabajo”.

En Australia, hay un tipo de política mortuoria, en el que los juegos parlamentarios tediosos se juegan en los medios de comunicación, mientras que los refugiados y las personas indígenas son perseguidas y la desigualdad crece, junto con el peligro de guerra. El gobierno de Malcolm Turnbull acaba de anunciar un llamado presupuesto de defensa de casi 195 mil millones de dólares, que es un impulso a la guerra. No hubo debate. Silencio.

¿Qué ha pasado con la gran tradición de la acción popular directa, libre de los partidos? ¿Dónde está el coraje, la imaginación y el compromiso requeridos para un largo camino hacia un mundo mejor, justo y pacífico? ¿Dónde están los disidentes del arte, el cine, teatro y la literatura?

¿Dónde están aquéllos que romperán el silencio? ¿O nos tenemos que esperar hasta que el primer misil nuclear sea lanzado?

Fuente: http://es.sott.net/article/45325-Ha-comenzado-una-guerra-mundial-Rompan-el-silencio

Anguita

Bianchi

No se prodiga mucho, la verdad sea dicha, Julio Anguita en las tertulias televisivas y, cuando lo hace, es porque le llaman en calidad de oráculo nimbado con aura de quien quiere ser califa en lugar del califa, como le pasaba al visir Iznogud en la Bagdad esplendorosa de los mil cuentos.

Despotrica el exalcalde de Córdoba y exdirigente de Izquierda Unida del sistema actual -le cuesta decir “capitalista”-, la corrupción y la molicie, lo que está muy bien sobre todo, qué menos, si lo dice un reclamado comunista, como quien se reclama rey del mambo, o como James Cagney “en la cima del mundo, mamá” en “Al rojo vivo” (la película, ojo, no el programa de televisión filopodemita de La Sexta) un segundo antes de volar en la explosión de un depósito de gas.

Afirma, hoy mismo, día 11, cuando escribimos esta nota, que ya no ve los telediarios, lo que es loable higiénicamente hablando, pero, eso sí, aprovecha para arremeter contra algo que ya se nos antoja, a nuestro juicio, obsesión (se lo he oído ya varias veces), esto es, meterse -casi acusar- con la gente -con “las masas”, diríamos los comunistas que queremos seguir siéndolo- por seguir votando a “los ladrones”. Se refería a los chorizos de guante blanco que han salido en los llamados “Papeles de Panamá”, concretamente banqueros y politicastros (la palabra “político” la reservamos a gente honrada, o sea, a los proscritos), el último Mario Conde. Al menos no entra al trapo de este penúltimo timo del imperialismo que da carnaza a la plebe con el famoseo de Messi, Almodóvar, Arias, etc., para que estén entretenidos en las barras de las tascas y sublimen sus penas apuntando a este chocolate del loro.

No hace aspaviento Anguita con estas gentecillas menores, pero tampoco apunta a los grandes traficantes de toda clase de negocios fraudulentos que lavan dinero negro o evaden impuestos en paraísos fiscales. O el intento de los Estados Unidos por centralizar las “off-shores” o cuentas opacas en su propio territorio, como ya hicieron con los cártels colombianos de la droga, aparte de apuntar directamente contra Putin, que esta es otra y no menor. De esto no dice ni pamplona el bueno de Anguita -contra cuya persona nada tenemos en contra, sólo faltaría, y sólo juzgamos lo que dice y lo que hace, nada más, como asumimos que se haga lo mismo con nosotros-, y ello, por lo que se ve, porque sólo le importa, y le molesta sobremanera, el comportamiento de “la gente” votando a los “ladrones” (sic), ya se dijo. Sólo le falta añadir, pero el hombre se contiene a duras penas, que hay que ser idiota para hacer eso, o ser más tonto que un obrero de derechas. Repetimos que le hemos visto ya más de una, dos y tres veces con este latiguillo. De ahí a agarrar por la solapa al trabajador y llamarle tonto de baba, poca distancia.

En un menchevique como Anguita -Llamazares ni eso-, que entiende esta “democracia” como punto de llegada, manifiestamente mejorable, sí, y esas cosas, donde el “poder” -y las correlaciones de fuerzas, que se decía en fraseología marxista- se decide en clave electoral y las grandes decisiones en el Parlamento, le subleva, no decir que todo es un tinglado de una antigua farsa benaventiana (de Jacinto Benavente, dramaturgo primisecular), sino el comportamiento ¿estúpido? de la gente, de las masas, de la grey, del rebaño, de la purria, que demuestra serlo por votar a “ladrones” y no, deducimos, a sensu contrario, a ellos, a Alberto Garzón (al “Koletas” le tiene paquete, ya somos dos), pero no seamos demagogos. Un comunista que se precie de serlo lo primero que hace es analizar situaciones concretas, y lo último echar la culpa a las masas -en lugar de apoyarse en ellas siempre, repito siempre- porque no encaminan sus pasos en la dirección que uno cree la correcta. Una “corrección” que difícilmente puede darse en clave electoral sin denunciar esta farsa de “democracia”, eso para empezar, que hasta el 11-M decía “le llaman democracia y no lo es”, para que no nos llamen “maximalistas”, como le llamaba a Lenin la prensa burguesa europea cuando todavía no le conocía ni dios hasta que la lió, no él sólo, claro, porque sin “masas” no hay nada que hacer, algo que Lenin tenía clarísimo. Pero hete aquí que Anguita se ve defraudado por gente que vota lo que no debe, a “ladrones”, que no espabila, con lo que uno se esfuerza en inyectarles conciencia política y llevarlas por la senda correcta en, eso sí, esta “democracia” a la que amamos tanto y por eso la criticamos, como el poeta noventayochista decía que “nos duele España porque la amamos”.

El día que el vulgo vote como es debido, volverán las oscuras golondrinas y España será feliz, pero mira que la gente es burra, oye…

Buenos días.

Ataque de Sendero Luminoso contra una columna militar

El sábado siete personas murieron tras un ataque realizado por el movimiento guerrillero peruano Sendero Luminoso a una columna militar que se dirigía a custodiar los locales de votación en el centro del Perú.

“Hubo un atentado donde han fallecido siete personas, y cinco personas están heridas”, informó el domingo a la prensa el fiscal general del Estado, Pablo Sánchez. Según la Fiscalía, en su mayoría los fallecidos son militares.

El ataque se produjo en la región Junín (centro), donde tropas del Ejercito, a bordo de seis vehículos, se dirigían a custodiar locales en los que se celebran las votaciones, en el distrito de Santo Domingo de Acobamba.

En conferencia de prensa el presidente Ollanta Humala calificó el atentado como un “acto demencial” y aseguró que Sendero Luminoso aprovecha momentos políticos importantes, como las elecciones, para golpear.

Un segundo ataque de Sendero Luminoso se produjo también el sábado en la región de Ayacucho (sureste), que dejó a dos militares heridos. La última acción de la guerrilla con consecuencias fatales se había registrado en agosto del año pasado, con un soldado muerto en Junín.

Unos 23 millones de peruanos votaron el domingo para elegir un nuevo presidente, 130 congresistas y representantes al Parlamento Andino.

Ambos ataques fueron cometidos en el valle de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro, una franja de selva entre montañas que une las regiones de Junín, Ayacucho, Apurimac y Cuzco, refugio actual de la guerrilla, donde las autoridades peruanas reconocen que los enfrentamientos son constantes.

Entre 1980 y 2000, el momento de mayor auge guerrillero de Sendero Luminoso, se produjeron casi 70.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, según datos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de 2003.

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