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El crimen perfecto: las cláusulas suelo

Ayer los 16 magistrados del Tribunal de Justicia de la Unión Europea escucharon las alegaciones de los representantes del Estado español y los abogados del BBVA, Caja Sur y Banco Popular en defensa de una causa perdida de antemano: la legalidad de las cláusulas suelo que incluyeron en sus contratos hipotecarios.

Las cláusula suelo limitan la revisión de los intereses de las cuotas anuales al euríbor entorno al 3 por ciento y al 4 por ciento. Hasta el Tribunal Supremo español tuvo que reconocer en mayo de 2013 que es una estafa de “guante blanco”, que es como cualquier otra estafa, con una primera diferencia: los chorizos se libran de la cárcel.

La banca española también ha arrojado la toalla. Da por hecho que las cláusulas suelo son nulas y ahora empiezan a echar números. ¿Cuánto dinero habrá que devolver?

Aquí viene una segunda diferencia, para que vean que hay chorizos de primera y de segunda. Si se hubiera tratado de una estafa vulgar y corriente, el estafador tendría que devolver todo el dinero que ha robado, pero aquí hablamos de bancos y el Tribunal Supremo les ha hecho un regalito: no tendrán que devolver todo el dinero, sino sólo una parte, empezando a contar desde la fecha en la que dictó sentencia.

Es la mejor demostración de que sí existe el crimen perfecto y de que los criminales se salen con la suya cuando los jueces son sus cómplices.

Para justificar lo injustificable los cómplices de la banca en el Tribunales Supremo dijeron que la devolución del dinero “podría poner en riesgo la solvencia del sistema financiero”, algo que los jueces no pueden admitir porque están al servicio de la banca y no de los miles de estafados por ella

Cuando burlándose de las propias leyes el Tribunal Supremo se pone al lado del estafador y no del estafado los manuales de expertos constitucionales lo llaman “independencia judicial”. Un chiste.

La agencia de calificación de riesgos Moodys ha estimado que la estafa es del orden de unos 5.269 millones de euros, que podrían incrementarse en otros 4.474 millones, si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea obliga a los bancos españoles a devolver todo el dinero robado y no sólo una parte.

A partir de ahí se ponen el marcha los trucos de todos los mafiosos, al más puro estilo Chicago años 20. El Banco de España publicó ayer un informe en el que asegura que si la devolución de todo el dinero robado supondría poner en riesgo la estabilidad de toda la eurozona. Empiezan, pues, las presiones, los chantajes y el pánico contra los jueces, incluso contra los europeos.

El Banco de España y el Estado entero -faltaría más- están con los bancos a pies juntillas, aunque lo tienen complicado. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ya se ha pronunciado en otras ocasiones contra el choriceo de la banca española.

Los abogados de la Comisión Europea también se han pronunciado a favor de que los bancos devuelvan toda la pasta que han robado y en julio del año pasado la Comisión Europea ya cuestionó la sentencia del Tribunal Supremo español de mayo de 2013.

En España ha habido muchos juicios por atracos a bancos, pero casi ninguno cuando el que atraca es el banco. Hace un mes un Juzgado de Madrid volvió a declarar nulas las cláusulas suelo de 40 bancos en bloque. El atraco se ha acabado. Ahora veremos si los ladrones devuelven todo el dinero o se quedan con una parte del botín… con ayuda de los jueces.

La guerra civil rusa (1918-1921): La Campaña Meridional

Mientras Yudenitch atacaba por el norte a Petrogrado, Denikin, ex militar zarista, dirigía su ataque desde el sur. Su ejército que se decía el salvador de Rusia, era conocido como el sádico, por sus métodos de hacer la guerra.

Ucrania era un punto estratégico al igual que el Don en cuanto a recursos se refiere; al establecerse la república soviética ucraniana en diciembre de 1917, el general Simón Petliura, antisoviético, instó a los alemanas a derrocar junto a él el régimen soviético.

Nikolai N. Yudenitch

Las tropas alemanas inundaron Ucrania, las fuerzas soviéticas fueron desalojadas de Kiev y Kharkov, quedando un estado títere, a la cabeza contaba con Petliura, pero dominado por las tropas alemanas de ocupación. Se iniciaron unas medidas punitivas para acabar con obreros y campesinos revolucionarios.A pesar de esto, el movimiento revolucionario seguía en ascenso. Se sustituyó al gobierno de Petliura por una dictadura militar, al mando, Skoropadski. Pero este, a finales de 1918 huyó de Ucrania junto con el ejército alemán de ocupación, que había sido diezmado por el ejército rojo y por los guerrilleros ucranianos.

Pero esto no supuso el fin de los problemas, los aliados también habían apoyado a los antisoviéticos en la Rusia meridional. Un ejército de voluntarios de cosacos del Don al mando de Kaledin, Kornilov y Denikin y otros ex generales zaristas. Al principio, la campaña emprendida por este ejército sufrió fuertes contratiempos, Kaledin y Kornilov no aguantaron, y Denikin tuvo que tomar el ejército, que se batía en retirada, hostigado por los soviéticos.

En este momento oscuro para los blancos, aparecieron los aliados, franceses e ingleses, con armamento y provisiones en su ayuda. Se le repuso su ejército y se armó para iniciar una nueva ofensiva. En las últimas semanas de 1918 Odesa y Sebastopool fueron tomadas por ingleses y franceses. Denikin emprendió una ofensiva contra Moscú. Su más cercano compañero era Wrangel, un despiadado asesino y de repugnantes métodos bélicos. Marchando hacia el norte tomaron Tsaritsyn, la futura Stalingrado.

A unas 120 millas de Moscú, se inició una magnífica contraofensiva trazada por el miembro del Comité Militar Revolucionario, Stalin, el Ejército Rojo respondía. El ejército blanco, sorprendido, iniciaba la retirada hacia el Mar Negro, el ejército terminó por desintegrarse. Los restos de este llegaron a Novorossisk; a su llegada a esta ciudad del Ejército Rojo fue recibido por bombardeos de ingleses y franceses, Denikin huyó en un buque, y la ciudad fue tomada por los soviéticos.

La campaña oriental

Al mismo tiempo que se trazaba el plan de Denikin, el almirante Kolchak debía sitiar la ciudad desde el este. Los periódicos occidentales aclamaban las grandiosas victorias del Almirante, pero a mediados de 1919 emprendió la huida, en vanguardia tenía al Ejército Rojo, en retaguardia a las guerrillas. En noviembre evacuó la capital que había establecido, Omsk. En su retirada llegó a Irkurtsk, cuyo pueblo se le rebeló, estableció un soviet y lo arrestó; en el juicio se justificó con la falta de ayuda extranjera. Fue condenado a morir fusilado.

La cuestión polaca y Wrangel

Piotr Wrangel

Los aliados, ingleses y franceses, lanzaron dos ofensivas más contra Rusia. Los polacos invadieron Ucrania, gracias a la generosa financiación de Estados Unidos, llegando a ocupar Kiev. Allí fueron detenidos y rechazados por el ejército rojo. Este aprovecha y consigue llegar a las puertas de Varsovia. Con motivo del fuerte avance soviético, los aliados fortalecieron las ayudas a los polacos, pero debido a la mala organización militar de Trotsky y Tujachevisky, los soviéticos se vieron obligados a firmar la Paz de Riga, Polonia se quedó con una parte de Bielorrusia y Ucrania.

Esta paz había posibilitado la concentración de las fuerzas soviéticas hacia el barón Wrangel, que reemplazó a Deniki, quien junto con el apoyo francés había marchado hacia el norte desde Crimea hasta Ucrania. Pero en 1920 se le rechazó hasta Crimea, y se vio embotellado por las fuerzas rojas, que asaltaron el Perekop, se extendieron por toda Crimea y lazaron al ejército de Wrangel hacia el mar.

La última resistencia

El último ejército en suelo ruso era el del Japón imperial, en Siberia para ser exactos. Los japoneses, junto con los blancos, iniciaron una última campaña desde Vladivostok contra los soviets. Uno de los barones a cargo de fuerzas blancas y japoneses se creyó la reencarnación de Gengis Khan, sentía la necesidad de recuperar los antiguos territorios del Imperio Mongol.

Pronto emprendió su campaña contra el ejército rojo desde Siberia. Su táctica era más bien el de razias, pasaba a cuchillo a todo aquel judío, comunista o simpatizantes de la democracia. En julio de 1921, el Ejército Rojo emprendió una contraofensiva destinada a terminar con este ejército. Tras varios encontronazos, se alcanzó la victoria soviética con la ayuda de guerrillas. Las tropas del reencarnado huyeron, su guardia personal se le amotinó y lo entregaron a las fuerzas soviéticas.

Fue juzgado y sentenciado a ser fusilado, acto que ocurrió en el mes de septiembre de ese mismo año (1921). Al año siguiente el Ejército Rojo cercó Vladivostok, los japoneses que estaban allí se rindieron, fueron expulsados y la bandera roja ondeó sobre la ciudad. Poniendo fin así al último ejército extranjero en suelo soviético.

Situación posterior a la Guerra Civil

Durante los dos años y medio que duró la sangrienta y cruel guerra civil, unos siete millones de rusos, niños, hombres y mujeres, murieron. Las pérdidas materiales, calculadas por el futuro gobierno soviético, ascendieron a sesenta mil millones de dólares; añadir que ningún invasor pagó reparaciones.

Los gastos aliados ascendieron por parte de Gran Bretaña a casi cien millones de libras esterlinas; Francia entre 30 y 40 millones de la misma moneda, estos dos gastos en tan solo ayudar a Denikin. La campaña inglesa del norte costó otros 18 millones de libras, y los japoneses se gastaron 900 millones de yenes en la manutención de sus tropas en Siberia.Y el porqué de gastar tanto en una guerra no declarada, tan inútil como costosa. Principalmente los aliados querían los recursos que Rusia ofrecía, y vieron la oportunidad de restaurar el sistema anterior a la Revolución si ayudaban a los blancos. Grandes intereses imperialistas por parte de los imperios, como por ejemplo del Británico, que quería cerrar el paso de Rusia hacia la India.Recordar que las primeras medidas que se tomaron en el gobierno soviético fue la nacionalización de los grandes trusts económicos del imperio zarista.

En palabras del propio Lenin: “Al combatir con amplitud en todos los frentes a la contrarrevolución patria, hemos aprovechado un momento difícil para la burguesía internacional y asestado a tiempo un poderoso golpe al cuerpo de la contrarrevolución, hoy aplastada. Puede afirmarse con toda seguridad que la guerra civil se ha acabado en lo fundamental”.

La creación del Ejército Rojo

Hubo una transición entre un ejército imperialista hacia uno revolucionario, la construcción de este último ha de ser desarrollada bajo los principios básicos de los planteamientos de la Revolución de Octubre de 1917. El ejército ha de ser uno de los principales instrumentos en político; el Ejército Rojo es el instrumento de la Revolución Bolchevique, como afirmaba Lenin.

Acerca de cuáles han de ser las condiciones para la creación de una fuerza que defienda al proletariado escribió Lenin: “Tal como han insistido frecuentemente Marx y Engels, el primer precepto para los que quieran llevar a cabo una revolución exitosa es lograr la destrucción y desintegración del viejo ejército y su reemplazo por uno nuevo. Una nueva clase, que por primera vez toma las riendas del gobierno, jamás podrá conquistar el poder y consolidarlo, sin la desintegración (o, como lo llaman los reaccionarios y los cobardes filisteos, la ‘desorganización’) del viejo ejército; sin soportar necesariamente un difícil y doloroso período de transición sin ningún ejército y sin construir, gradualmente, en el curso de una dura guerra civil, una nueva organización militar como fuerza de defensa de la nueva clase”.

Ya antes de la Revolución de Febrero de 1917 el ejército ruso había comenzado un proceso de desintegración. Durante la Gran Guerra fueron 19 millones los hombres llamados a combatir, pero no había el armamento ni el material suficiente ni necesario para cubrir sus necesidades. Los procesos y lo sucedido en el período revolucionario entre febrero y octubre sirvieron para acelerar este proceso de desintegración ya iniciado.

No hubo formación antes de la revolución para la construcción de un futuro ejército. El Partido Bolchevique contaba con sus propias organizaciones militares, clandestinas evidentemente, dentro del ejército zarista, cuyo destino era la extensión de la propaganda y la preparación de la insurrección armada. Pero tras la revolución y su triunfo, su función cambiaría, ahora serían los defensores del país y de la patria socialista, como afirmaba Lenin. Pasaron de ser desorganizadores de un ejército, a tener que configurar uno nuevo. Ahora tenían que evitar la formación de ejércitos contrarrevolucionarios. Petrogrado sería el centro de trabajo militar bolchevique.

Para desintegrar por completo el ejército zarista, cada soldado debía volver a su ocupación civil, y a partir de ahí, de los trabajadores, campesinos y soldados construir un nuevo ejército, popular y revolucionario. Las células bolcheviques serían las cumplidoras de un importantísimo papel a la hora de organizar este nuevo ejército.

El 12 de enero de 1918 el Consejo de Comisarios del Pueblo estableció un decreto concerniente a la “formación del Ejército Socialista” que debía construirse “desde abajo en base a los principios de elección de los oficiales y del mutuo respeto y disciplina entre camaradas”. No fue hasta febrero de 1918 cuando se crearon las primeas formaciones del Ejército Rojo, cuando las fuerzas imperialistas alemanas marcharon sobre Petrogrado.

Entonces sería un ejército de voluntarios, que en mayo sumaba unos 300.000 hombres, a los que se les incorporaron la mayor arte de los guardias rojos. La carestía de armas aún era evidente y marcaba la tendencia; no todos los voluntarios pudieron ser armados debidamente. Esto era debido a la parálisis que sufría la industria armamentística del país debido a la guerra civil, sumada a las consecuencias de la Gran Guerra.

Como consecuencia de la Guerra Civil y los motivos anteriormente recogidos la creación fehaciente de un verdadero ejército pleno y funcional, bien equipado y con una instrucción no fue hasta 1924. Se construiría a partir de los principios generales definidos por el programa militar del 9 Congreso del Partido Bolchevique.

Primera parte | La intervención de las potencias imperialistas en la guerra civil rusa

La guerra civil rusa (1918-1921)

Primeramente hay que mencionar el miedo, el terror, que tenían los países capitalistas al poder incipiente de la Revolución Bolchevique y de los ideales que en ella habitaban. Como por ejemplo se tiene constancia de la creación de soviets en países capitalistas como Alemania, en Berlín, Hamburgo y en toda Baviera. También presente en Hungría, y por toda Europa recorre un fantasma que pedía el fin de la guerra con aires revolucionarios.

A pesar del triunfo de la revolución en Rusia, todavía sigue existiendo una serie de generales, la Remanente Zarista, que tienen a su cargo, sus ejércitos correspondientes, liderados por los almirantes Alexandr Kolchak y Denikin. Se configuraban como un estado paralelo al estado soviético.La victoria de los soviéticos liderados por Lenin en la Revolución de Octubre es la principal razón de los acontecimientos que transcurren a posteriori, debido a sus acciones políticas revolucionarias, que iniciaron la nacionalización de los servicios vitales del antiguo estado zarista, para hacerlos del estado.

A la llegada del verano de 1919, ya las fuerzas armadas de catorce estados habían penetrado en territorio ruso, sin previa declaración de guerra. Eran los ejércitos de los siguientes países: Francia, Japón, Alemania, Italia, Estados Unidos, Checoslovaquia, Gran Bretaña, Serbia, China, Finlandia, Grecia, Polonia, Rumanía y Turquía.

La posición de los ejércitos blancos es la siguiente: al norte y al noroeste, en Arkángel, Murmansk y en los estados del Báltico están los británicos y las tropas blancas del general Yudenitch; al sur, en el Cáucaso y en el Mar Negro está el general Denikin con los franceses; al este, está Kolchak acampado a lo largo de los montes Urales, junto con los ingleses; al oeste, están los franceses y los polacos, bajo la dirección del general Pilsudski.

La justificación que plantearon los invasores fue la siguiente: evitar que las provisiones de guerra cayeran en manos de los alemanes, ayudar a los checoslovacos a retirarse de Rusia y ayudar a los rusos a restaurar el poder en agitado país.

El joven gobierno soviético se enfrentaba a una defensa en una situación muy complicada. El país a consecuencia de la I Guerra Mundial había quedado estéril y exhausto, había hambrunas por las que millones morían, fábricas paradas, tierras sin labrar, transportes parados. Daba la impresión que un país en estas condiciones no podía ser capaz de resistir las embestidas imperialistas, de un enemigo dotado de granes y bien equipados ejércitos, de amplios recursos económicos, reservas de alimentos y provisiones.

Sitiado en todas direcciones por los invasores extranjeros, amenazado por las incesantes conspiraciones internas, el Ejército Rojo se retiró lentamente a través del país, pero luchando valientemente a medida que se retiraba. El territorio controlado por Moscú quedó reducido a un dieciseisavo del área total de Rusia.

La evolución de la Guerra Civil

La guerra civil ya estaba presente antes de la Revolución de Octubre en las manifestaciones de Lenin. Cuando la burguesía atropellaba los derechos de los proletarios, de los obreros, estos lo tomaban como una guerra civil. Tras 1917 los términos guerra civil y lucha de clases cobraron un mismo significado, y lo utilizaron dentro del proceso de expropiación de fábricas y fincas agrícolas.

La guerra civil es la forma más enconada de la lucha de clases. Una lucha entre la burguesía y el proletariado. La sublevación de Kornilov, apoyada por los terratenientes y los capitalistas, junto con los kadetes (partido demócrata constitucionalista), condujo al comienzo de la guerra civil. Lenin sostuvo que en abril de 1917 se llegó al acercamiento de la guerra civil.

El partido bolchevique habló alto y claro de la finalidad de la guerra civil proletaria: la dictadura del proletariado y de los campesinos pobres, la paz y la propuesta inmediata de paz y la confiscación de las tierras de los latifundistas.El enemigo exterior de la Rusia Soviética es el imperialismo anglo-francés y el norteamericano-nipón. Atacan, saquean y penetran en suelo ruso, también derriban el poder establecido. Como veremos más adelante con la sustitución de los poderes locales por los imperialistas. Lenin siguió exponiendo: “los capitalistas anglo-nipones quieren restaurar el poder de los terratenientes y los capitalistas en Rusia, para repartirse el botín de guerra, para someter a los obreros y campesinos rusos al capital anglo-francés”. Siguiendo la división que establecieron M. Sayers y A. E. Kahn la Guerra Civil Rusa se compuso de cuatro campañas.

La campaña septentrional

A comienzo de 1918 unos agentes del servicio secreto inglés planeaban un levantamiento armado contra el gobierno soviético local en Arkángel. Trabajando bajo la dirección de G. Ermolaevich Chaplin, ex oficial zarista, a quien los ingleses le habían dado trabajo.

El levantamiento estalló un 2 de agosto. El general Frederick C. Poole, inglés, desembarcó en Arkángel con el apoyo de buques ingleses y franceses. Al mismo tiempo, tropas serbias y rusos blancos al mando del coronel Thornill iniciaron una marcha para atacar a la retaguardia de los bolcheviques en retirada.Tras derrocar al soviet, Poole organizó un gobierno títere encabezado por Nikolai Tchaikovsky. Pero no fue muy duradero este gobierno antisoviético hasta que fue demasiado liberal para las pretensiones del general Poole y de sus aliados zaristas. Decidieron disolver el gobierno y establecer una dictadura militar.Este golpe de estado se hubo perpetrado tal que así: el presidente Tchaikosvky había sido secuestrado junto con todos los miembros de la Administración, y llevados a un apartado monasterio, custodiado por guardias armados.

Estados Unidos no apoyó este golpe de estado, y al día siguiente fueron reinstaurados en sus puestos los miembros del gobierno y el presidente, quedando restablecida la democracia a ojos de Estados Unidos.

En los primeros meses de 1919 las fuerzas británicas en Arkángel y Murmansk eran de 18400 hombres. Que junto a ellos estaban 5100 americanos, 1800 franceses, 1200 italianos, 1000 serbios y unos 20000 rusos blancos.

Los norteamericanos se comenzaron a preguntar por qué combatían contra Rusia, si ya la guerra había acabo. Los oficiales intentaron darles respuestas, pero no llenaron el vacío de sus preguntas. Comenzaron riñas entre soldados franceses, ingleses y rusos blancos, que provocaron motines. Pero amenazados con la ley marcial, se apaciguaron, pero no contuvieron sus preguntas acercas de su misión allí.

En Estados Unidos, a pesar de la propaganda antibolchevique, las madres, padres y familiares de los soldados desplegados en Rusia no paraban de preguntarse qué hacían allí si la guerra ya había concluido. A pesar también de la oposición del pueblo de Francia y Gran Bretaña, la guerra, sin ser declarada, prosiguió.

La campaña en el noroeste

En la firma del armisticio en noviembre de 1918 entre los aliados y las potencias centrales, se estableció que las tropas alemanas que estuvieran en territorio ruso ocupado, permanecerían por todo el tiempo que los aliados vieran necesario. Entendiéndose que estas tropas actuarían contra los bolcheviques. En las provincias del Báltico el ejército del Kaiser se desintegró rápidamente, soldados cansados ya del enfrentamiento, desertaron.

Ante la gran presencia del movimiento soviético en Lituania, Letonia y Estonia, el alto mando inglés concentró su actividad en esta zona, apoyando a los guardias blancos, al mando del general conde Rüdiger von der Goltz. Este emprendió una campaña contra la república finlandesa tras conseguir esta su independencia.

Como jefe de las fuerzas el general conde Rüdiger von der Goltz lanzó una campaña de terror para acabar con el movimiento soviético en Letonia y Lituania. Pueblo de estas dos naciones que no pudo resistir el embiste, el general se estableció como dictador virtual de las dos naciones.

Los aliados vieron que a pesar de que el control de la zona del Báltico había sito controlada, estaba en mano de un general alemán, por lo que veían peligro de que Alemania predominase estos estados. En 1919 los ingleses lo sustituyeron por otro general más cercano a sus directrices.

Yudenitch fue nombrado comandante de las fuerzas blancas reorganizadas; los británicos le facilitaron material bélico para su campaña contra Petrogrado. Los estadounidenses calcularon la cantidad necesaria de alimentos para que los “blancos” tomasen la ciudad de Petrogrado.

Bajo el mando de Yudenitch se lanzó una ofensiva contra Petrogrado, a mediados de octubre de 1919 su caballería se encontraba en los suburbios de la ciudad; los aliados pensaban que en cuestión de días o semanas se conseguiría la victoria. Pero gloriosamente fue detenido en las puertas de la ciudad; contra todo pronóstico, la revolucionaria ciudad asestó un importante golpe e hizo tambalear las tropas de Yudenitch.

Por su parte, Yudenitch huyó con 100 millones de marcos, abandonando a su ejército, el cual pereció, en medio de las hambrunas y enfermedades.

Segunda parte | La intervención de las potencias imperialistas en la guerra civil rusa

Sugerencia

B.

Recomienda S.M. el Rey de las Españas, Felipe de Borbón, que, caso de celebrarse nuevos comicios, no aburran mucho al personal y, sobre todo, encomiable consejo de Felipe VI, no hagan los partidos dispendios económicos ni prodigalidad en las campañas, que no lo tiren, vaya, que estamos en crisis y hay que dar ejemplo, joder…

En buena lógica mercantil, y teniendo en cuenta que las distintas formaciones políticas, que se dice, no han conseguido formar gobierno, que es lo principal y primero que se pide tras unas elecciones generales, o sea, han fracasado, lo normal, decimos, sería que devolvieran el dinero gastado o, en su defecto, sufragaran de sus bolsilllos la campaña que se avecina. Por supuesto, no harán nada de esto, estamos bromeando, porque no se nos escapa que, primero, no tienen militantes ni apenas afiliados que coticen, segundo, es el Estado quien mantiene a los partidos dándoles elevadas sumas de dinero en proporción al número de votos obtenidos concluyéndose de ello que los partidos políticos son verdaderos «aparatos del Estado», y tercero, que será, otra vez, el contribuyente -como dicen los telefilms gringos- quien pague dos veces -ya lo hizo la primera convocatoria el 20-D-  los manejos y chapuzas de esta «casta», incluido, obviamente, «Podemos», que ni se acuerda ya de ese término que les sirvió al principio para agitar las aguas del marasmo bipartidista en el Reino de España y animar el cotarro del ruedo ibérico que es España, la vieja España.

Pero hay un corolario que no se dice y se oculta, una especie como reprimenda del «apparatchik» que forman el tinglado partitocrático  al pueblo español conminándole a votar de nuevo porque ¡¡¡¡¡ han votado mal !!!!! Y que no se abstengan y se porten como buenos ciudadanos y pasen por las urnas… caudinas, como es su obligación. Amén.

Buenos días.

Desde que se aprobó la ‘ley mordaza’ la policía multa a 30 personas al día

Desde la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza, se han tramitado 6.217 sanciones por “faltar el respeto a los miembros de las fuerzas de seguridad”. Esto supone una media de 29,4 sanciones al día entre el 1 de julio de 2015, cuando entró en vigor la ley, y el 28 de enero de 2016.

Desde entonces, las faltas de respeto se han convertido en el segundo motivo de sanción impuesta por la aplicación de la Ley Mordaza, solo por debajo del consumo o tenencia de drogas en lugares públicos, que acumula 18.000 sanciones desde julio.

Los datos proceden de los de expedientes sancionadores tramitados por la Administración General del Estado a través del Ministerio de Interior. Estos datos no incluyen las denuncias de las fuerzas de seguridad que todavía no han sido elevadas o fueron desestimadas por el órgano sancionador. Tampoco incluyen las de las policías autonómicas independientes, como la Ertzaintza y los Mossos d’Esquadra. Por tanto, los datos de Cataluña y País Vasco están infrarrepresentados.

El artículo 37.4 de la Ley Orgánica 4/2015, de protección de la seguridad ciudadana establece como infracción leve “las faltas de respeto y consideración cuyo destinatario sea un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones”, con multas de entre 100 y 600 euros. Las multas impuestas por este motivo desde la llegada de la Ley Mordaza promedian 145 euros por sanción.

“Ahora el Gobierno es juez y parte sobre una serie de infracciones que antes estaban en manos de jueces independientes”, explica Joaquin Bosch, portavoz de Jueces por la Democracia. El artículo 52 de la ley establece que la “denuncia” del agente constituirá “base probatoria suficiente” para adoptar la resolución que proceda. “En el ámbito judicial la palabra del agente no es suficiente, hay que probarlo”, critica Bosch.

Gracias a estas sanciones, el Gobierno podría recaudar más de 900.000 euros con las sanciones impuestas por “faltar el respeto” a las fuerzas de seguridad. Un cálculo que no tiene en cuenta los posibles pagos voluntarios de los ciudadanos, que solo abonarían el 50% si lo hacen antes de los 15 días de conocer la sanción, o las denuncias presentadas que todavía no han sido elevadas.

Hasta el 28 de enero se han tramitado en España más de 40.000 sanciones en virtud de la nueva normativa. La recaudación por esas sanciones podría alcanzar los 18,3 millones de euros solo en los últimos siete meses.

Respecto a otros artículos polémicos y contestados de la ley, hay 18 sanciones por utilizar fotos de policías o de objetos que puedan identificar a un miembro de las fuerzas de seguridad. Además, se han puesto 71 sanciones por obstruir a la autoridad en el cumplimiento de resoluciones administrativas o judiciales, que incluye, por ejemplo, las personas que traten de impedir un desahucio.

“España es uno de los países menos violentos de la UE”, argumenta Alba Villanueva, portavoz de la plataforma No Somos Delito, que agrupa a más de 70 organizaciones de activistas, ciudadanos y juristas. Denuncia que con la nueva ley de seguridad ciudadana muchas conductas que antes iban por la vía penal -donde hay un juez- ahora pasan o se duplican en la vía administrativa -son los funcionarios los que valoran-.

Los datos se muestran por cada 100.000 habitantes. Incluye los datos de sanciones tramitadas por las Delegaciones del Gobierno desde julio de 2015 hasta el 28 de enero de 2016.

Desde el 1 de julio de 2015 se han tramitado 3.700 sanciones por desobediencia o resistencia a la autoridad o por negarse a identificarse. Villanueva critica que este artículo, al no especificar, permite sancionar conductas de resistencia pasiva, por ejemplo, en sentadas de protesta. “Ahora las sanciones no son resueltas por un juez imparcial sino por un Gobierno que puede tener intereses políticos ante protestas sobre su gestión”, sentencia Joaquim Bosch.

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/sanciones-diarias-Policia-Ley-Mordaza_0_489951750.html

El coronel Faragalla se ha vuelto muy discreto

Nicolas Beau

El coronel Faragalla, casado con una francesa, fue uno de los hombres más desconocidos y poderosos de la Jamariya [el régimen libio en la época de Gadafi].

El coronel Yahia Abdsalam Faragalla, denominado “Yayia” familiarmente, fue sin duda uno de los hombres clave de la relación franco-libia bajo Gadafi. Mediante sus veinticinco sociedades de import-export, este oficial del ejército del Aire controlaba una gran parte del comercio de petróleo, de alimentos, de piezas de recambios, de neumáticos y también de material sanitario. Francia era uno de sus socios privilegiados, y con motivos, este fiel a Gadafi se había casado joven con una francesa del sudoeste.

Dominando el francés a la perfección, el coronel Faragalla conocía muy bien a parte de la clase política tricolor. Curiosamente, nadie se ha interesado nunca por su suerte, ahora que sus días discurren tranquilos entre Tobruk y El Cairo, dos ciudades con mucha presencia de seguidores del desaparecido jefe del estado libio. Se le ve menos en París, en donde tiene una vivienda y en Tarbes, de donde es originaria su esposa.

El coronel adquirió sus galones mediante una brillante carrera en el ejército del Aire de Gadafi, convirtiéndose en uno de sus jefes. Cercano hoy al general Haftar, a quien conoció desde los años 70, este nostálgico de la Jamariya se deja ver a veces en Tobruk, en donde cuenta con algunas relaciones sólidas. Muchos de los pilotos del ejército de Haftar han estado formado parte de unidades a su mando. 

Pero su influencia en el reino del Guía procede sobre todo del papel clave que jugó en el seno de las estructuras tribales. La longevidad en el poder del jefe de la Jamariya está en gran medida ligada a su ascendiente sobre las tribus libias. La principal, los Uarfalla siempre estuvo en la agenda de Gadafi, que sabía cultivar bien a sus protegidos. El coronel Faragalla fue el gran tesorero de esta tribu, y de ahí el número faraónico de mercados que controlaba, en nombre de todos.

Hasta los últimos días, el coronel Faragalla puso todo su empeño en la batalla de Trípoli. Apenas una semana antes de la caída de Gadafi en agosto de 2011, los restos de invitados extranjeros fieles a la Jamariya se refugiaban en el hotel Corinthia, una impresionante torre en donde hoy se encuentra la embajada de Qatar. Entre ellos se encontraba el príncipe de Borbón-Parma, el ensayista belga Michel Collon y un puñado de hombres de negocios franceses y belgas que tenían sus asuntos en Libia. Unos guías fieles y convencidos de la victoria final les llevaban a los lugares destruidos por la OTAN.

Algunos de estos simpatizantes fueron a expresar su indignación a las cuatro cadenas de televisión que se mantenían en Libia, y para cantar las alabanzas del régimen. Es lo que hizo de buen grado uno de ellos, especialista de import-export, que nos ha contado su aventura, deseando mantener el anonimato. “Mi paso por las televisiones libias fue algo formidable, dice riendo, se me reconocía por la calle, y las muchachas me pedían en matrimonio”.

Ante su proclamado compromiso con Gadafi, los emisarios del jefe del Estado le prometían algunas compensaciones constantes y sonantes. Se le presenta en el hall del hotel el coronel Faragalla, quien en un francés perfecto le invita a una de las oficinas de sus sociedades, “Al Madmon Oil Services”, en la calle Sralia, el corazón de Trípoli. Nuestro hombre de negocios aceptó gustosamente.

Pero el coronel Faragalla no le recibe solo. A su lado está el jefe del Banco Central libio, Farhat Omar Bengdara, también miembro de la poderosa tribu de los Uarfalla y hoy en día refugiado en Turquía. Comienza la conversación.

“¿Creen ustedes que Gadafi puede ganar? Esta solo frente a la OTAN”
– “Seguro, los rusos no nos dejarán caer”
, quieren creer los dos hombres

Se llega a los asuntos serios. El jefe del Banco Central propone un contrato de barriles de petróleo. El otro no conoce nada, y estará más interesado en la entrega de contenedores de alimentos. “¿Contenedores?”, replica el coronel Faragalla. “Pero usted bromea; trabajamos con barcos completos”. Se despiden en excelentes términos, acordando volver a verse en Francia, en la bonita ciudad de Tarbes donde el coronel Faragalla residía de cuando en cuando.

Tras la caída de Gadafi las visitas a Francia del militar se han hecho cada vez más raras. ¿Por qué tanta discreción?

Fuente: http://www.mondafrique.com/discret-intermediaire-regna-commerce-entre-kadhafi-france/

El ‘cuidadano Felipe’

Bianchi

Así tacha y se dirige el ciudadano Alberto Garzón cuando se refiere al rey borbón Felipe VI. Pareciera que quiere «rebajarle» al nivel de los mortales que componen la «ciudadanía» en una democracia y esas cosas, pero, en realidad, lo que se oculta es un complejo de quien no se atreve a decir claramente que, si por algo no se caracteriza un monarca, es justamente porque ¡¡ no es un ciudadano !!, al menos al uso. Garzón lo quiere equiparar a nosotros, al vulgo, la chusma, la plebe, la «gente», que diría Iglesias, para hacer poco menos que compadreo y coleguismo con un rey -como su padre era «campechano» a tal extremo… que no parecía un rey, ¿no es cierto?-, y ello, por supuesto, en una monarquía constitucional, como gustan decir, para diferenciarla de los monarcas absolutos feudovasalláticos. Pretende Garzón -no el mendaz juez prevaricador, correligionario, por cierto, de IU- rasar e igualar -«isocefalia», se llama esto poniéndonos flamencos- al rey para hacerlo más asequible y asimilable al pueblo escamoteando lo decisivo y principal, a saber: no ya que ese rey no fue elegido, que también, sino que ese rey ni siquiera es dinástico, sino elegido por el dedo de Franco en el caso de su padre Juan Carlos, que no tuvo escrúpulos, a su vez, en hacer a un lado a su padre, Don Juan, usando su jerga. Y ello por el complejo que decíamos de reprimir freudianamente lo básico y esencial: proclamarse republicano, cosa que hoy hace cualquiera devaluando esa consigna que sí tenía valor en los tiempos de la República, por ejemplo, de las dos Repúblicas, porque hubo dos, y también él, Garzón, pero, como decimos, tapando el hecho de que, precisamente el rey, por definición, no es un ciudadano más, ni siquiera es un ciudadano en el sentido burgués de la palabra, y ello porque, como dice la Constitución española, es «irresponsable», o sea, no es un ciudadano cualquiera, como bien sabía el revolucionario jacobino Robespierre que, lejos de buscar imputaciones contra el rey Luis XVI para guillotinarlo, simplemente dijo que se le ejecutaba por el mero hecho «de ser Rey», ese era su mayor delito, al margen, o también, de su connivencia con la reacción europea y su captura en Varennes tratando de darse el piro de París. Luis XVI no era un «ciudadano» para el abogado nacido en Arràs, ni para Marat ni Saint-Just: era el Rey, con lo que eso conlleva y suponía. Los jacobinos -representantes de la burguesía revolucionaria- no tenían ningún complejo (a diferencia de los girondinos que no quería cargárselo). Por lo tanto, no quiera Garzón confundirnos con lo que es una institución, la monarquía, con lo que es una persona, el rey, que podrá ser un cachondo o un vividor como su padre, que en eso consiste ser rey, sobre todo Borbón -ya lo dijo el general Prim buscando un rey para España por las cortes europeas: «cualquiera menos un Borbón, nunca, jamás»-, intentando que simpaticemos con la persona, y, por ende, con la institución, como si fuera su relaciones públicas o su agente comercial.

Acabamos, la verdad es que la cosa no tiene mayor recorrido, diciendo lo que puede interpretarse como una «excusatio non petita…», y es que puede que haya alguien que piense que siempre nos «metemos» con personajes de «izquierda» tipo Iglesias o Garzón. Si acaso hubiera una crítica de este tenor, primero, no los consideramos de «izquierdas», segundo, para criticar a Rajoy, Sánchez y cía, ya está la «oposición» legal y formal y democratiquísima y pacifiquísima.


Por último, se queja muchas veces Garzón, y tiene razón, de la cantidad de votos que le cuesta a su formación política, que se dice, sacar un diputado por culpa de la ley D’Hont y sus cocientes;es cierto, decimos, pero no se pregunta el economista malagueño cómo es que con tan escasa representación en el Parlamento godo, que diría un canario, sale y le sacan y pasean tanto por las televisiones. Será por su telegenia.

Buenas noches.

Aniversario

Hoy, 25 de abril, se cumplen 42 años del glorioso 25 de abril de 1974 en que la llamada «revolución de los claveles» acabó con la dictadura en el vecino país y desconocido Portugal. Fue una asonada protagonizada por militares hartos de una dictadura salazarista sin salida y putrefacta con su testaferro Marcelo Caetano en su última etapa, y de las onerosas y engorrosas colonias africanas (Angola y Mozambique, sobre todo). No hubo sangre ni tiros y sí una alegría desbordante en el pueblo. La señal fue el compás radiofónico de una canción «Grandola Vila Morena» (terra da fraternidade) interpretada por el revolucionario bardo Jose “Zeca” Afonso cuyo eco y sonido todavía nos pone la carne de gallina a quienes vivimos aquellas inolvidables fechas.

Se habló de una «Cuba comunista» en Europa, algo que, al margen de la evidente exageración, no se podía consentir, y a ello se puso, desde el primer minuto, la embajada norteamericana en Lisboa y la CIA. Primero ensayaron con golpes de mano de militares nativos cuasi fascistas como el vetusto general Spinola y, fallando este espadón, echaron mano de un político en el exilio con vitola de socialdemócrata y líder del Partido Socialista portugués, Mario Soares, el Felipe González luso que no tardó mucho en enfriar los ánimos hasta finalmente traicionar las expectativas populares, como no se cansara de denunciar el gran dirigente del Partido Comunista portugués, Alvaro Cunhal, y otros militares de corte revolucionario como Vasco Gonçalves, Rosa Coutinho u Otelo Saraiva de Carvalho, por ejemplo.

Mucho tiempo ha pasado, es cierto. Más tiempo ha pasado desde los idus de marzo, y nos seguimos acordando tanto de estos como de aquella efeméride. Hay quien cree que el tiempo, su paso, lo cura todo y que todo se olvida; pues bien, el tiempo, su paso, cura y no cura nada, y se olvida y no se olvida nada, eso es todo y como todo. En nuestra mano está y de ello depende todo.

Desde este modesto blog sólo queríamos recordar -no vemos su evocación en ninguna parte- aquella fecha donde, al menos, en cierto modo, hubo una ruptura democrática que hizo temblar y temer con un posible efecto contagio a la vecina España con Franco agonizante mientras ya estaban diseñando desde los cuarteles de la CIA y militares españoles la milagrosa «Transición democrática» lampedusiana, es decir, cambiar algo para que todo, o casi todo, siga igual.

Allí, ruptura; aquí, ni eso. Por lo menos, una diferencia cualitativa.

Buenas tardes.

La Unión Europea lava su mala conciencia dando dinero a Turquía

De aquí a julio la Unión Europea entregará 1.000 millones de euros a Turquía para sufragar proyectos que tiendan a mejorar las condiciones de vida de los refugiados sirios en Turquía, según anunció el sábado el comisario europeo Frans Timmermans, que visita aquel país.
Es literalmente así: la Unión Europea no pretende solucionar el problema de los refugiados sino mejorar sus condiciones de vida en esos nuevos campos de concentración, es decir, que sigan siendo refugiados toda su vida.

Junto con Merkel, el Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk y otros dirigentes de la Unión Europea, el comisario visitó un campamento de refugiados y un centro de proyección de la infancia en el sur de Turquía, en la provincia de Gaziantep, muy cerca de la frontera con Siria.

Además del circo organizado en una visita tan mediática y propagandística, Timmermans no se privó de largar una de las estupideces mayores que se van escuchar en este siglo: “El mayor desafío que tienen los sirios es la educación”.

No sabemos si se refería a todos los sirios o sólo a los refugiados. Tampoco aclara si considera que la educación de los sirios es “buena” o “mala” (posiblemente esta última) y sólo le faltó decir que ahí estaba el origen de la guerra, por lo que la paz se conseguirá con un buen sistema educativo… en Turquía.

Ciertamente, no hay comentarios que estén a la altura del payaso de Timmermans, salvo que haya pretendido decir que a los refugiados hay que recibirles a tiro limpio, como acostumbra el ejército turco.

Pero el motivo de la visita de los dirigentes de la Unión Europea a Turquía no fueron los campos de
refugiados que hay junto a la frontera con Siria, sino el de entrevistarse con el Primer Ministro turco Ahmet Davutoglu.

El plan alemán no es el cortar el flujo de refugiados que llegan a Europa porque necesita mano de obra barata. Lo que quiere el regular y controlar el número de los que llegan, para lo cual va a adelantar las oficinas europeas hasta Turquía, cuyos funcionarios actuarán como delegados de Schengen en las fronteras avanzadas de la Unión Europea.

La segunda de las estupideces del día llegó cuando Merkel aseguró que Turquía era el “mejor ejemplo” de la manera en que se debe tratar a los refugiados, que fue la manera ridícula de justificar el cheque que le entregaron a Turquía como anticipo de la colaboración mutua.

Por lo tanto, de las declaraciones de sus capitostes se deduce que la Unión Europea no vislumbra el final de la guerra en Siria, ya que tiene intención de instalar escuelas para los niños sirios… en Turquía pagadas con dinero europeo, rodeadas de alambradas, de policías y militares armados hasta los dientes…

¿Por qué no las instala en Siria y entrega el dinero al gobierno de Damasco?

Las deudas agobian a la población ucraniana (y 3)

Pierre Deffontaines

La Constitución y el Código Laboral ucraniano, oficialmente muy protectores del asalariado, son poco respetados en la práctica. Los trabajadores, muy a menudo contratados en negro no pueden confiar más que en la magnanimidad de su empleador para obtener primas, adelantos, vacaciones y ayudas en caso de accidentes. Finalmente, un proyecto de ley destinado a reformar el Código laboral, ha visto la luz. Se apoya en la idea de que una simplificación de las condiciones de contratación y despidos permitirá sacar a la luz una parte de las relaciones laborales sumergida. Prevé principalmente

– disminución de las cargas sociales a la mitad
– despido sin consulta a los sindicatos
– plazos de preaviso en caso de despido y reducción de salarios a la mitad para empresas de menos del 50 empleados
– libertad de constitución de empleo del tiempo entre asalariados y empleadores

Ejerciendo la disminución de derechos, este proyecto de ley contradice abiertamente los derechos constitucionales. Tiene como meta atraer inversores disminuyendo drásticamente los costes laborales. Va en el sentido de la “desregularización de la economía” demandada por el FMI.

Con las sucesivas crisis no solamente bajan los salarios, sino también las condiciones de empleo, y con las mismas todo el sistema de protección social que descansaba en las empresas estatales en la época soviética. Las necesidades de liquidez de los hogares aumentan; tienen que comprar servicios que antes eran gratuitos, mientras que sus ingresos disminuyen.

El descenso de las ayudas sociales (ayuda de urgencia, maternidad, familiar…) duplica las necesidades de los hogares más pobres, para quienes estos ingresos sociales constituían una parte importante de sus ingresos. En 2015 la reducción de ayudas a la maternidad por ejemplo constituye, para muchas mujeres, una reducción a la mitad de sus ingresos personales y una pérdida de ganancia importante para las necesidades familiares. Las mujeres, que están casi siempre a cargo de su hogar y de la producción doméstica, son las primeras en sufrir esa necesidad.

Para la familia Sharshuk, el acceso a los bancos y a los préstamos formales a un mejor interés no está disponible. En el verano de 2014, Pavel y Lyuba buscaron un préstamo para regularizar la deuda que se les hacia insoportable. Pero vieron rechazada esa posibilidad debido a la falta de ingresos declarados. Por otro lado nunca han tenido cuentas en bancos. Esto se acompaña de prácticas agresivas por parte de los bancos, sobre todo hacia los pequeños clientes, más pobres y con menos recursos para defenderse.

En Ucrania la confianza en el sistema bancario es muy débil, lo que se explica a la vez por la situación económica y por el funcionamiento del sistema bancario. Muchas personas perdieron sus ahorros durante la crisis inflacionista de principios de los años 90 y durante la crisis monetaria rusa de 1998.

Bajo la URSS el ahorro era obligatorio: una parte del salario se giraba a una libreta, a falta de poder ser entregada directamente a los trabajadores. A principios de los años 90 el aumento de los precios y la devaluación de la moneda redujeron a la nada los recursos acumulados en el transcurso de vidas enteras. El suceso es de tal amplitud que la compensación de estas pérdidas todavía es un argumento de campaña en los años 2000. Estos precedentes, y la inestabilidad de la moneda nacional ante el dólar, no contribuyen a estimular la confianza hacia el sistema bancario.

Si se ahorra es en dólares. Pero la mayoría de las veces los ingresos monetarios son almacenados en casa en forma de billetes verdes, comprados en el mercado negro. La compra de bienes de consumo duradero son el mejor medio de no perder el dinero ganado.

A ello se añade la dependencia de los capitales extranjeros y la débil regulación del sistema bancario ucraniano. La liberalización de los mercados financieros a partir de 2004 permitió un fuerte crecimiento del ese sistema, aprovechando la afluencia de capital exterior. Esta dependencia del exterior, especialmente notable en el periodo de crecimiento, se convirtió en una debilidad ante la crisis económica de 2008.

Esta crisis llevó a Ucrania a un nuevo endeudamiento con el FMI para salvar su sistema bancario. La primer ministro Julia Timochenko contrató un crédito de 16.000 millones de dólares en 2009 (a un tipo del 2 por ciento y a reembolsar antes de 2014) incluyendo un plan de restablecimiento del sistema bancario. Incluía una disminución de los gastos públicos y la congelación de salarios en la función pública para limitar la deuda del Estado. Para limitar la inflación también preveía la no revalorización de salario mínimo durante dos años. El sistema de regulación de las cuentas de los bancos comerciales depende del Banco Nacional de Ucrania, que suscita regularmente dudas en cuanto a su funcionamiento. Los débiles salarios de los empleados del BNU podrían explicar los esquemas de corrupción en torno al control de las cuentas.

Desde 2014 se han atenuado las reglas referentes a las reservas monetarias y la actividad financiera de los bancos. A finales de 2014 se estableció una moratoria de inspecciones de los establecimientos bancarios y renovada hasta 2015, lo que limita mucho la capacidad de control de las actividades bancarias por parte de los poderes públicos. Las reformas y las prácticas sobre las que se basa la regulación del sistema bancario no se atienen directamente a los programas y a las recomendaciones del FMI y de la Unión Europea. Se basan más bien en acuerdos privados en los poseedores de activos, en un sector casi totalmente en manos de los oligarcas y del que se retiraron numerosos grupos internacionales después de 2009.

Pero la desconfianza no se detiene en la mala salud económica del sistema bancario, sino también en su mala regulación y en las prácticas bancarias para con los clientes. Las relaciones comerciales entre bancos y clientes no surgen de la regulación del sistema bancario sino de la reglamentación de las relaciones mercantiles. Pero estas últimas están en realidad muy poco definidas en Ucrania y también están afectadas por la moratoria antes citada.

El desarrollo del mercado bancario depende esencialmente de la confianza de los potenciales ahorradores. Para desarrollar el sistema bancario y por ejemplo el mercado de la tarjeta de crédito, pese a la falta de confianza de los clientes, se han puesto en marcha diferentes estrategias: la colaboración entre empresas y bancos para el pago de los salarios, o el contrato con el Estado para que las asignaciones lleguen a una cuenta de la que la persona pueda disponer a voluntad. Estas medidas deberían animar a los ucranianos a hacerse clientes de los bancos. Pese a un importante aumento en los años 2000, el porcentaje de bancarización es relativamente débil con relación a los países vecinos. Varía entre el 35 y el 45 por ciento según las fuentes. Si la cooperación entre administraciones, empresas y bancos parece funcionar para que los nuevos clientes abran cuentas, no permite mantener a la clientela que, por la naturaleza de sus ingresos y sus modos de subsistencia se encuentra lejos del sistema bancario. La relación con estos nuevos pequeños clientes es particularmente tensa. En los pueblos son muchos los clientes que declaran haber sido engañados por los bancos.

En la familia Sharshuk, los jóvenes tienen o han tenido una tarjeta y una cuenta bancaria durante sus estudios para recibir las becas del Estado. Olya tuvo también una tarjeta de crédito en el nacimiento de su primera hija para recibir las ayudas del Estado. Según Olya, la posibilidad de recibir las ayudas de maternidad en una cuenta bancaria le permitía evitar el cobro a través de correo. Pasar por el correo tenía la desventaja de ser más lento.

Olya sospechaba también que los carteros se aprovechaban. Más verosímilmente, este uso de la tarjeta bancaria y la autonomía que proporcionaba sea más apreciado que el hecho de recibir ayudas es algo a menudo objeto de discusión sobre su valor y su empleo. Para Olya es un tema de prestigio en su hogar y en su grado de independencia respecto a las ayudas. Las carteras, mujeres del pueblo que no forman parte de su círculo de amistades, podían haber utilizado datos sobre las ayudas que recibía y sobre su alojamiento, en donde ellas se presentaban para hacer entrega del dinero.

Las cosas se complicaron para Olya y Viktor en el momento de ir a cerrar la cuenta tras el final de su baja maternal. Tres años después de este cierre recibieron un aviso, detallando que todavía mantienen una deuda a favor del banco de unos 500 uah con sus intereses por una supuesta suma inicial no pagada de algunos kopeks. Sorprendidos por esta petición, ya que pensaban haber cerrado la cuenta, Olya y Viktor aceptaron pagarla. Tienen miedo de las represalias (pérdida de su alojamiento, enrolamiento de Viktor en el ejército). Aparte del carácter realista o no de estos temores, esta experiencia refuerza su desconfianza respecto al sistema bancario.

La repetición de estas experiencias entre las personas con que me encuentro sugiere prácticas agresivas por parte de los bancos privados hacia una clientela que se les va y que puede ser asaltada. La ignorancia y la desconfianza de los arcanos jurídicos y administrativos de Olya y Viktor les impiden resistirse a esta demanda de pago por parte del banco. Están obligados a pedir prestado a un amigo cercano para pagar la deuda.

El conjunto de estos factores permite situar el endeudamiento de la familia Sharshuk en un contexto mucho más amplio: el de la deuda del Estado ucraniano y las exigencias de sus acreedores, poco adaptados al funcionamiento actual del sistema político y administrativo de Ucrania. Las reformas neoliberales que van unidas a las concesiones de crédito al gobierno (privatización, rebaja de las ayudas sociales, disminución de los gastos del Estado), gravitan sobre todo sobre los hogares mas precarios, los que no conocen más que raramente situaciones de empleo estable y declarado, los que a menudo recurrían a los servicios del estado, y para quienes las ayudas sociales por pequeñas que fueran eran una parte importante de los ingresos. Por otro lado estas personas son las más susceptibles de caer enfermas y tener gastos de salud importantes, por sus condiciones de vida y de trabajo.

Pese a la ausencia de ingresos, los Sharshuk se ven obligados a devolver los intereses cada mes. De ello depende la reputación de su propia familia. El acreedor es una amistad del hermano de Lyuba, que es el único que mantiene contacto con aquel, quien se encarga de la devolución, y a quien no se debe poner en una situación incómoda. El endeudamiento es mucho más que una cuestión material. Las circunstancias de la devolución, como las de la recepción de las ayudas para Olya, comprometen la reputación y la confianza concedidas a la familia y, en su seno, a cada uno de sus miembros. En ausencia de un marco legal, estas relaciones personales entre deudor y acreedores, a las que se añaden aquí relaciones de parentesco, aseguran al acreedor el reembolso y el pago de los vencimientos, pese a la suma exorbitante respecto a los recursos de la familia.

Hoy, Ucrania se ve comprometida en un conflicto militar. Eso implica una movilización de recursos a escala nacional y una rebaja de los gastos en otros sectores. También justifica las rebajas en los presupuestos locales y las reformas de los servicios administrativos. Localmente, esta movilización pesa especialmente los la mano de obra precaria. Se añade a los argumentos de la administración contra las personas que reciben ayudas.

En la familia Sharshuk, Viktor, retrasado en el pago de la pensión alimenticia que debe a su ex mujer, carente de medios, se ve contestado por los servicios sociales por el hecho de que el Estado tiene necesidad de dinero para “defender a la patria”. Ese discurso es más acusador en tanto que Viktor está en el paro, y podría, a los ojos de la administración, alistarse en el ejército. Corren rumores en el pueblo sobre hombres enrolados a la fuerza o a pesar de incapacidades físicas, y designados como voluntarios tras haber sido identificados, por estar sin empleo tras una visita a los servicios sociales (sería el caso del suegro de Olya) o en un control de carretera por una infracción. Aunque sea difícil probar estas relaciones entre los servicios de reclutamiento y los servicios sociales o de policía, las dificultades en encontrar un marco legal a esta movilización militar y los relatos de escándalos en las sucesivas tandas de movilización invitar a creer en lo que se dice en los pueblos.

El análisis de los orígenes de los soldados muertos en el frente sugiere un reclutamiento más intenso en áreas rurales, sobre personas con menor formación y más pobres. La guerra y la política militar llevan a su máximo la estigmatización de los trabajadores pobres y aprietan la presión financiera sobre los hogares más frágiles. Viktor, de nuevo, pide prestado dinero para pagar la pensión alimenticia que debe a su ex mujer, y poder pagar al policía a cargo de su expediente, para evitar otras consecuencias.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/de-lendettement-de-letat-a-la-dette-des-menages-en-ukraine/5519783

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