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5 detenidos en Melilla tras dos noches de movilizaciones contra el paro

La policía ha detenido a cinco jóvenes después de dos noches consecutivas de movilizaciones contra el paro en la urbanización Tiro Nacional, que luego se propagaron por otros dos barrios como Las Palmeras y la Cañada de Hidum.

En las noches del lunes y el martes de esta semana, los barrios fueron tomados por jóvenes que levantaron barricadas y las quemaron reivindicando un puesto de trabajo.

De madrugada los parados cortaron la luz y después empezaron a quemar contenedores y neumáticos, con los que formaron barricadas para cortar el tráfico e impedir el acceso de la policía al barrio.

La Policía Local cortó el acceso de vehículos por los tres lugares por donde se podía acceder en automóvil, en concreto a la altura del albergue San Vicente de Paúl en el Rastro, en la rotonda que va en dirección a los Pinos y por Averroes. Mientras tanto, provistos de material antidisturbios, la Policía Nacional cargó contra los sublevados, produciéndose enfrentamientos hasta altas horas de la madrugada.

Luego los Bomberos intentaron acceder a los barrios para sofocar los incendios en contenedores y neumáticos, pero también fueron recibidos con piedras y, tras los primeros impactos en sus vehículos, tuvieron que abandonar el lugar por orden de la policía. Sólo pudieron sofocar un contenedor quemado en la calle Almotamid, en el Rastro.

Todo esto sucedió después de que durante las movilizaciones de la primera noche del lunes, la Policía Nacional detuviera a tres de los parados, a los que considera como los dirigentes de la revuelta.

A pesar de las detenciones, los levantamiento continuaron la noche siguiente y se produjeron otras dos detenciones.

Desahuciado, detenido, muerto

El lunes un vecino de Oviedo de 30 años de edad que respondía a las iniciales L.R.B. falleció después de ser desahuciado de su vivienda en la calle Independencia.

Sobre las 13:00 horas el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Oviedo se presentó en dicha vivienda para comunicarle al desahuciado la orden de desalojo.

En un principio, L.R.B. se negó a abrir la puerta, motivo por el cual la comisión judicial solicitó la presencia de una patrulla de la policía.

Después de negociar con el vecino, la policía consiguió que abriese la puerta, comunicándole la orden de desalojo.

En un primer momento el vecino accedió a abandonar la vivienda pero, de repente, cambió de actitud y se abalanzó sobre uno de los policías, que trató de defenderse y reclamó el auxilio del resto de los componentes de la patrulla. Uno de los policías sufrió un mordisco en su pierna.

Una vez reducido y esposado, cuando era trasladado a los calabozos acusado de un delito de atentado, la policía observó que no se encontraba bien, respirando con dificultad y en gran estado de ansiedad, por lo que se dirigieron al Hospital Universitario Central de Asturias para que le atendieran.

Una vez en el hospital, mientras era tratado por personal sanitario, transcurridos unos veinte minutos, el servicio médico informó a los policías del fallecimiento del detenido, que residía en Oviedo desde 2010.

¿Se puede o no se puede?

Marta Higueras
El martes se produjo una curiosa intervención de la concejal de “Equidad y Derechos Sociales” del Ayuntamiento de Madrid, Marta Higueras, en un pleno municipal.

El punto del orden del día desnudó la complicidad del anterior Ayuntamiento del PP con los fondos buitre para desahuciar en masa a los vecinos de sus viviendas sin altercados dramáticos, follones, policías y cámaras de televisión. Todo “light”, aséptico, casi europeo.

El Ayuntamiento había sacado “por las buenas” a los vecinos de sus casas ofreciéndoles otras viviendas diferentes, de tipo social. Para ello los fondos buitre entregaban listados de vecinos a desahuciar y el Ayuntamiento los realojaba en otras viviendas, dejando el campo libre a los especuladores, que podían proceder a revender sus propiedades inmediatamente.

Todo ello sin costo económico alguno para los fondos buitre y sin costo político alguno para los buitres municipales. La concejal de Podemos y demás “mareas”, que preside la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid, habló de “negocio redondo” para los especuladores, que entre 2012 y 2013 se apoderaron de casi 3.000 viviendas de protección, de las que 1.860 fueron a parar al fondo Fidere-Blackstone.

El debate iba sacando la mierda del pozo en medio de ese lenguaje universitario almibarado, propio de la posmodernidad, en donde a los fondos buitre se los llamaba “mayoristas de viviendas”.

Hasta que llegó el punto de saber si realmente se puede o no se puede, o qué es exactamente lo que se puede hacer ante el expolio. Al nuevo Ayuntamiento nadie le exigió nunca que construyeran el socialismo, ni diseñaran un Plan Quinquenal. Era algo mucho menos comprometido: saber si las nuevas coaliciones, como Podemos, responden a su nombre y a su consigna favorita: ¿se puede?

La concejal no dijo claramente que no hubiera nada que hacer, pero lo dejó caer. Se mostró pesimista y reconoció que “es muy complicado” revertir el saqueo de las propiedades municipales, a pesar de las numerosas ilegalidades cometidas, que estaban esperando un informe jurídico y bla, bla, bla, bla…

Este tipo de concejales son los que antes, en los mítines, hablaban siempre del empleo de las vías legales frente a quienes, como el PP, han utilizado las ilegales para enriquecer a los fondos buitre. Sabemos para qué sirven las vías ilegales, pero ¿para qué sirven las legales?, ¿no estamos en un Estado de Derecho?

Maidan: la deriva fascista de una contrarrevolución antirrusa

Jean Geronimo

La espectacular espantada europea del presidente ucraniano Viktor Yanukovitch fue para Washington el pretexto para su derrocamiento, en pos del control de un Estado estratégico de la Eurasia post-comunista. Esa acción concreta su viejo sueño obsesivo de la Guerra Fría: el retroceso de la potencia rusa en su espacio histórico. Contrariamente a la propaganda mediática destinada a formatear la opinión pública internacional, Yanukovitch nunca puso en cuestión el acercamiento hacia la Unión Europea seguido bajo su presidencia. Más bien buscó equilibrar la posición entre Europa y Rusia, hasta entonces inclinada hacia el “sueño europeo”. A estos efectos, quiso renegociar (de manera incorrecta) el Acuerdo de Asociación y de Libre Cambio programado el 23 de noviembre de 2013 entre la Unión Europea y Ucrania, muy poco adaptado a la desastrosa situación de su economía, y ocultando a la vez sus estrechos lazos con Rusia, que controlaba entonces la tercera parte de su capital. Como continuación a una toma de conciencia tardía y a las tentadoras proposiciones rusas del 17 de diciembre de 2013 (préstamo de 15.000 millones de dólares y reducción de un tercio del precio del gas) este brusco viraje terminó de desacreditar al “corrupto” Yanukovitch, del que Putin además lamentó la debilidad. Presionado por sus extremos, el movimiento social se politizó rápidamente, tomando una vertiente violenta. Así nació la “revolución” de Maidan.

Vamos a interrogarnos sobre la naturaleza de esta “revolución”, sancionada por la expulsión de Yanukovitch al día siguiente del acuerdo, pese a todo consensual, del 21 de febrero de 2014 entre los actores en conflicto, y cuyo respeto hubiera podido, en definitiva, evitar la sangrienta guerra civil en el sudeste.

Un putsch nacionalista, instrumentalizado por Occidente

La base fue la supuesta violación del acuerdo del 21 de febrero. Tras una dudosa “situación insurreccional” (según los términos de Jacques Sapir) organizada por fuerzas oscuras bajo vigilancia occidental, el sábado 22 de febrero de 2014 se instrumenta el golpe de Estado contra Yanukovitch. Ese día, la ONU, a instancias del Consejo de Europa, denuncia el anormal retraso de la justicia sobre los mortales incidentes en Kiev y Odesa de este putsch nacionalista, precipitado por fuerzas fascistizantes o, más bien, “claramente nazis” según J.M. Chauvier. Para Putin, los autores y el escenario de este golpe se conocen hoy perfectamente. Se sabe “cuánto cobraron, cómo se prepararon, en qué territorios, en qué países y quiénes eran sus instructores”. El golpe será, tras una corta transición política, la condición que permitió el nombramiento como presidente de Porochenko el 25 de mayo de 2014, el candidato pro-europeo más adecuado para defender los intereses del gobierno norteamericano, del gran capital y de los oligarcas del Oeste ucraniano contra el “peligro comunista”. El sueño europeo bajo el cerrojo norteamericano.

A la larga, esta inflexión pro europea de Ucrania será catalizador de su acercamiento a la OTAN, representante auténtico de la diplomacia norteamericana, como había anticipado Zbigniew Brzezinski: “La extensión de Europa y de la OTAN servirán a los objetivos tanto a corto como a largo plazo de la política norteamericana”. En esta óptica, bajo presión estadounidense, Porochenko construirá su popularidad, y su estrategia, contra la “amenaza rusa”. El 14 de setiembre de 2015 confirmaba que la “amenaza número 1 es Rusia” y, siguiendo el razonamiento, justifica su llamamiento a la OTAN. Estructuralmente impregnada desde la Guerra Fría por la doctrina Brzezinski, se orienta hacia el retroceso de la potencia rusa. El gobierno norteamericano puede avanzar sus peones y sus bases sobre el tablero euroasiático.

El objetivo de Washington en Ucrania es impedir el retorno de la influencia rusa en Europa y sobre todo oponerse a sus veleidades de dominación que, en la práctica, pondrían en cuestión la dirección heredada de la lucha anticomunista. Este principio de vigilancia estratégica sobre el continente europeo fue considerado por Kissinger como un elemento clave de la política norteamericana: “Desde que América se comprometió en la Primera Guerra mundial en 1917, su política descansa sobre la idea de que es su interés geopolítico impedir a toda potencia probablemente hostil dominar Europa”.

Esta preocupación estratégica, en el núcleo del análisis de Brzezinski, justifica el mantenimiento de una atmósfera de Guerra Fría reactivando (a través de una estrategia de desinformación) el mito del “enemigo ruso” en Ucrania. Eso explica el apoyo norteamericano a la extensión hacia el Este del espacio neoliberal europeo y su integración en el bloque otánico, contra los intereses rusos.

Al final, esta configuración explica la decisión del mando de las fuerzas aliadas en Europa, Philip Breedlove, expresado en el Congreso norteamericano en febrero de 2016, de “contener” a Rusia y si es necesario ”vencerla”. Inquietante.

Una ‘revolución’ fascistizante dirigida contra Moscú

La eliminación política de un dirigente pro ruso democráticamente elegido pero molesto, en la medida en que por una parte rechazaba la lógica ultraliberal del Acuerdo de Asociación, y por otra parte la influencia excesiva de la austeridad europea bajo control del FMI, fue el objetivo aglutinante  de la coalición anti Yanukovitch. Con una base muy heterogénea y formada por oponentes nacionalistas salidos, en parte, de corrientes neonazis, esta extraña coalición “revolucionaria” ha sido, en fin, apoyada y luego orientada por las potencias occidentales bajo impulso norteamericano. “Washington ha apoyado de forma activa el Maidan”, lamentaba Putin el 16 de octubre de 2014, hipótesis confirmada por el testimonio del 31 de enero de 2015 de Barak Obama en la cadena CNN.

Progresivamente, impulsada por una fuerza irresistible, esta curiosa “revolución” nacional-liberal del EuroMaidan se ha radicalizado, con ataques a los “enemigos” (rusos y comunistas) y con unos resultados políticos que desembocan, a partir del 15 de abril de 2014, en una terrible represión en el Este, durante la horrorosa masacre de Odesa el 2 de mayo de 2014. Una consecuencia posterior de esta evolución ha sido la creación de leyes de “descomunistización”, que llevaron a la prohibición del Partido Comunista ucraniano el 24 de julio de 2015 y, de rebote, a la sacralización de los antiguos héroes nacionalistas colaboracionistas ligados a la Waffen SS. Una preocupante revisión de la historia ucraniana, favorecedora del renacimiento de ideologías nazis representadas por temibles grupos paramilitares. Curioso.

Tendencialmente, la “revolución” de Kiev se inscribe en la prolongación de las “revoluciones de colores” de naturaleza neoliberal, sucedidas en el espacio post soviético de los años 2000, perseguidoras de la instalación de dirigentes pro occidentales cercanos a Washington, fácilmente manipulables, por tanto. La generalización inconsciente de este tipo de estrategia “revolucionaria” al Medio Oriente fue denunciada el 20 de diciembre de 2015 por Jeffrey Sachs, consejero especial del secretariado general de la ONU: “Estados Unidos tiene que cesar las operaciones secretas de la ONU tendentes a derribar o desestabilizar los gobiernos de diferentes puntos del mundo”. El curso del escenario ucraniano da la impresión de ser un mecanismo perfectamente engrasado, bajo el ojo hábil del embajador norteamericano supervisando los progresos “revolucionarios”.

El papel de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales extranjeras, así como la sorprendente injerencia de los dirigentes occidentales (J. Kerry y C.Ashton) fueron decisivos una vez más (junto a los oscuros francotiradores de Maidan) en la construcción de un “punto crítico”, provocador de la desestabilización del poder y el éxito final de esa puesta en escena revolucionaria. Hoy no hay ninguna duda de que aquellos francotiradores estaban relacionados con la oposición radical anti Yanukovitch y han formado parte, junto con las milicias pardas, de la estrategia de desestabilización del régimen pro ruso. También con una presión “democrática” anti rusa impulsada por el dúo NEID-USAID, vector de todas las “revoluciones” pos soviéticas, mediante un apoyo financiado con dólares a la oposición ucraniana y a la propaganda occidental, para reforzar la “sociedad civil”. Con un fuerte auge, este apoyo está ahora reflejado en el presupuesto norteamericano para financiar la estrategia de “disuasión” de Rusia sobre el espacio euroasiático (gastos cuadruplicados en el proyecto presupuestario de 2017), en el marco de un nuevo tipo de guerra híbrida. Al final mediante el “soft power”, la cuestión consiste en erradicar los valores soviéticos y la amenaza comunista simbolizada por el “dictador”. Putin seguiría siendo, según la extraña creencia occidental, un “homo sovieticus” aspirante a restaurar el imperio. Delirante.

El avance de la OTAN en zona pos soviética

En el marco del aumento de las tensiones ruso-norteamericanas, la vuelta de Crimea al territorio ruso puede explicarse como un intento de Moscú de mantener un puesto avanzado frente a la progresión provocadora de la OTAN en el espacio pos soviético, una periferia limítrofe definida como su glacis de seguridad. En otras palabras, Crimea se puede considerar como un “golpe estratégico” ejecutado por Putin en el tablero euroasiático, para preservar sus posiciones y defender los intereses nacionales, que se ven amenazados por el giro anti ruso de la diplomacia europea. Ese golpe victorioso fue posible por la extrema torpeza occidental en el origen del putsch nacionalista, que ofreció la oportunidad al presidente ruso (mediante el referéndum del 16 de marzo de 2014) de recuperar Crimea, y por esta vía, corregir el “error histórico” de Kruschev en 1954.  Para Putin no hay ninguna duda de que, bajo el grillete norteamericano, la OTAN sigue fiel a su antiguo objetivo de la Guerra Fría: reforzar su superioridad militar para modificar el equilibro estratégico en Eurasia. Con el fin de justificar un objetivo y “dar sentido” a su existencia, la OTAN se ha creado en Ucrania un “enemigo”, afirmaba el 14 de abril de 2016 el jefe de la diplomacia rusa, Lavrov. Para algunos Estados del antiguo bloque soviético, la OTAN se habría convertido, según H.C. d’Encausse, en “una alianza destinada a protegerlos de Rusia, sospechosa de ambiciones neoimperiales”. Esto explica sin duda la considerable extensión de las instalaciones de la Alianza en la periferia europea de Rusia, que según Washington estaría justificada por su “injerencia” en Ucrania. Sin embargo, la advertencia del Kremlin lanzada el 23 de septiembre de 2015 por su portavoz Dmitri Peskov es clara: “Todo avance de la Alianza hacia nuestras fronteras nos obligará a la adopción de contramedidas para consolidar nuestra seguridad nacional”.

El 20 de mayo de 2015, esta forma de paranoia antirrusa, mantenida mediáticamente por la desinformación (información parcial o mentirosa), se ha visto ilustrada en el discurso alarmista del jefe del Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa ucraniano, Alexander Turchinov: “La amenaza para el mundo que viene hoy de Rusia exige una reacción adecuada y acciones fuertes”. Esta demanda parece haber sido oída, porque el 23 de junio de 2015, el ministro de Defensa norteamericano, A. Carter, ha confirmado la instalación “temporal” de armas pesadas en Europa central y oriental, en respuesta a las “provocaciones rusas”, violando el Acta entre OTAN y Rusia firmado el 27 de mayo de 1997. A principios de febrero de 2016, Carter anunció la multiplicación por cuatro de la ayuda norteamericana a sus aliados europeos en 2017, tras “la agresión rusa en Europa del Este”.

Para H. Kissinger, la OTAN mantiene su función histórica anti rusa, centrada en la protección de Europa: una “política de seguridad contra un nuevo imperialismo ruso”. Hoy, los gastos militares de la OTAN (800.000 millones de dólares) son 11 veces mayores que los de Rusia (70.000 millones de dólares), y por este motivo crean una peligrosa asimetría. Esta presión psicológica surrealista contra Rusia ha reactivado en la práctica el instinto de supervivencia existente en la época soviética contra el eje OTAN-USA.

Al final, y a pesar de la recesión económica demostrada en la caída del 3,8 por ciento del PIB en 2015, Putin ha confirmado para 2016 la continuidad del esfuerzo militar “defensivo” de Rusia, mediante una elevación del presupuesto. Los viejos reflejos están de vuelta.

La crisis en Kiev refleja una especie de partida de ajedrez entre norteamericanos y rusos, a través de la oposición neo-ideológica entre los ejes euroatlántico y euroasiático, en el que Ucrania sería una pieza decisiva, el pivot. Haciendo de Ucrania una “bomba de tiempo geopolítica”, esta configuración estratégica ha justificado el refuerzo de la OTAN en Europa del este, para “resistir a la presión de Rusia” según las declaraciones, a principios de marzo de 2016, del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg. El 17 de marzo de 2016, A: Carter definió a Rusia como la principal “amenaza mundial” para los Estados Unidos.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/maidan-les-derives-fascistes-dune-revolution-anti-russe/5522170

¡Joer, qué tropa!

Bianchi

Estamos en condiciones de asegurar que no hemos nacido sólo, única y exclusivamente, para buscar las cosquillas a «Podemos». Nos gustaría dedicar nuestro «tiempo libre», que decía el opusdeísta cantautor insufrible José Luis Perales -que le ponía enfermo al gran humorista «el Perich»– a la poesía o a jugar al dominó con amigos, pero nuestra «deformación profesional» nos lo impide.

Acabamos de ver por la tele que «Mister Paul Churchs» (como sabe inglispitinglis me entenderá), Pablo Iglesias, ha dicho que cuando dijo en Las Cortes (en Bilbao, me dicen amigos vascos, llaman «las cortes» al barrio chino), dirigiéndose a Pedro Sánchez, aquella gran verdad de la «cal viva», en alusión al camandulero y venal Felipe González y los GAL en la «guerra sucia» contra ETA, y no sólo contra ETA, lo ha retirado, o sea, que lo dijo, que dijo verdad, pero que fue, como dice su «gauleiter» Iñigo Errejón, en La Sexta este mediodía, fue en una sesión «acalorada», pues que pongan ventiladores en el Congreso. Ni siquiera cuando dicen algo decente y cierto son capaces de mantenerlo medio minuto. Hace pocos días, Sánchez declaró en la emisora fascista COPE, de los curas, que retiraba aquello que le dijo a Rajoy tildándole de «indecente». Estaría «acalorado», también.

Decía Fraga Iribarne que el Gobierno -en referencia al PsoE- «sólo acierta cuando rectifica». La frase tiene algún quilate, lo admitimos, aunque venga de un fascista químicamente puro. Pues bien, estos que llaman «emergentes»,  ya con el alma arrugada, ni eso. Y al revés. Se desdicen ellos mismos. Nada de aquello tan castizo y reaccionario de «sostenella y no enmendalla», o sea, el señor González era «Míster X», todo dios lo sabía, o sospechaba -al margen de Juan Carlos, el Rey, siempre al loro- y no retiro ni una coma, pues sí, la retiro, y lo que haga falta para demostrar -como dice Errejón- que nosotros -ellos- somos capaces de hacer estos ejercicios de «autocrítica» (no empleó esta expresión por, tal vez, tener ecos comunistas que le rechinan los oídos), y, añade este hegeliano sin saberlo -y mira que Hegel es grande- que «a ver cuándo otros hacen lo mismo», o sea, retractarse de los trastornos mentales transitorios, en jerga de derecho penal, en que dijimos verdades como puños, esto es, ¡¡¡ quién dice alguna verdad en este país es que está loco de atar -como «El loco Vidriera» cervantino- o es carne de prisión !!! como Nuestro Señor Don Quijote, autor de «Don Cervantes» fallecido hace cuatrocientos años exactamente.

Los dramaturgos solían decir, en sus tragedias, que los crímenes se cometían, mayormente,  siempre en estío, en tiempos de grandes calores, se supone que alterando los flujos nerviosos que, con tanto «caloret», que diría Rita, te vuelves medio majara.

Tenemos, pues, que con los calores uno está propenso a decir las verdades del barquero,  pero, ya en frío, reflexionando, uno se desdice de ese barquero, de ese puto barquero molesto. Y es que, bajo este sistema y con estas gentecillas, que van a lo que van, o sea, a lo suyo, ¿hay alguna diferencia entre decir la verdad sin que te acusen de criminal?

«Existir es pensar; y pensar es comprometerse», decía José Bergamín. A lo que su maestro, Unamuno, añadía: «Pensar es comprometerse… Y, a las veces, caer bajo el Código. Porque el delito mayor del hombre es haber pensado» (parafraseaba a Calderón de la Barca).

Ya ve el lector que no es necesario citar a Marx, Engels, Lenin y demás clásicos para desenmascarar a cierta gente que van de lo que no son, y son de lo que no hay, o sea, con disfraz y vacuna.

El cineasta que se atrevió a contar el Caso Magnitsky

Andrei Nekrasov
Aunque vive en el extranjero, al cineasta Andrei Nekrasov es frecuente verle en Moscú encabezando las manifestaciones contra Putin. Ha publicado numerosos artículos contra el Presidente ruso y los intoxicadores de Reporteros Sin Fronteras le incluyeron entre el elenco de perseguidos y censurados en Rusia.

Pero ahora a Nekrasov le han censurado un documental en… Francia y los farsantes de Reposteros Sin Fronteras no han movido los labios. Tanto el Parlamento Europeo como la cadena franco-alemana de televisión Arte programaron la exhibición del documental para el 27 de abril y lo retiraron de la circulación en cuanto se dieron cuenta de que no era lo que esperaban.

Nekrasov inició hace tres años un documental sobre el Caso Magnitsky, un abogado del fondo buitre Hermitage que dirige B.Browder, que murió en una cárcel de Rusia en 2009. Lo que hasta ahora creíamos saber es que Magnitsky había muerto por falta de atención médica, un eufemismo que significa que Putin y los suyos lo mataron o lo dejaron morir.

Entonces los medios europeos dijeron que el motivo del asesinato fue que Magnitsky habría descubierto las malversaciones cometidas por Putin y su entorno político más inmediato, un asunto que fue convenientemente aireado por la prensa europea al más puro estilo amarillista, que llegó a crear listas negras de políticos adictos a Putin con los que no convenía relacionarse.

Era un bocado muy apetecible para un cineasta como Nekrasov, que inició una investigación convencido de que los buitres financieros como Browder y Hermitage no son gente tan mala como algunos lo pintan.

Pero después de tres años de trabajo, al final el guión de Nekrasov dio un giro completo, poniendo de manifiesto que la prensa europea había vuelto a contar otro de sus vodeviles. Una vez terminado el documental, ni el Parlamento Europeo ni la cadena Arte han querido emitirlo.

La mentira se difunde y la verdad se esconde bajo las alfombras. Nada nuevo, pues.

Fuente: http://echo.msk.ru/blog/andnekrasov/1757476-echo/

El mito de la biodiversidad

Juan Manuel Olarieta

Sólo hay algo peor que el mito de la biodiversidad: el mito de la pérdida de biodiversidad, que es otra de esas leyendas de la ciencia moderna, que aún tiene una versión más dramática: la próxima extinción masiva de las especies que pueblan el planeta.

En los cuentos infantiles los mitos se refieren a un pasado, que se describe muy lejano porque de ese modo la memoria se pierde con el tiempo: “Érase una vez en un remoto reino…”

Pero los mitos seudoecológicos son peores porque no se refieren al pasado sino al futuro. Se emiten en forma de peligros, de gravísimas amenazas y de riesgos inevitables si no hacemos esto o lo otro. Es propio de los seguidores de la quiromancia, las bolas de cristal y las cartas astrales.

Del futuro no sabemos casi nada, pero del pasado podemos aprender algo elemental: las extinciones que se han producido a lo largo de la evolución de las especies nunca han reducido la diversidad biológica, sino todo lo contrario. En otras palabras: hasta la fecha, la evolución ha supuesto siempre un incremento de la biodiversidad y la complejidad de los organismos vivos.

Hay que tener un poco de precaución con el lenguaje al hablar de biodiversidad, porque nadie sabe cuántas especies hay en este planeta. Es imposible calcularlas, ni siquiera de manera aproximada.

A ojo de buen cubero, un grupo de biólogos de la Universidad de Indiana ha calculado recientemente (*) que el planeta contiene aproximadamente 1 trillón de especies, de las cuales el 99,99 están por descubrir.

Como reconocen los autores, a la investigación aún le faltan especies, ya que no han podido contar las que habitan en la Antártida y, posiblemente, otros lugares de difícil acceso.

A esa cifra le podemos seguir añadiendo aquellas especies extintas que la ciencia ha conocido después de que hubieran desaparecido.

Al hablar de biodiversidad los seudoecologistas siempre incurren en el mismo vicio: se refieren a las especies desaparecidas y a las que están en riesgo de desaparecer, pero les falta la otra parte del cuento: las especies que están a punto de aparecer y aparecen cada día. ¿Aparecen más de las que desaparecen?, ¿menos? No se sabe en absoluto. En su estudio los científicos de Indiana reconocen que cuantificar el número de especies es una tarea imposible a día de hoy.

Cuando nos referimos a especies que aparecen, debemos incluir no sólo aquellas que vamos descubriendo sobre la marcha sino a especies que la evolución está creando cotidianamente. ¿O lo que pretenden afirmar los seudoecologistas es que la evolución se ha detenido?, ¿creen que es posible que eso suceda? La experiencia biológica demuestra todo lo contrario.

(*) http://peerj.com/preprints/1451/

En Ucrania los vecinos impiden que los fascistas derriben un monumento a Lenin

La semana pasada los habitantes de Limanskoe, en Odesa, se enfrentaron a los soldados del batallón fascista Azov que pretendían derribar un monumento a Lenin.

Los fascistas llegaron a la localidad en un autobús para cumplir la legislación aprobada por la Rada en abril del pasado año que ordena destruir todos los símbolos de la época soviética.

Cuando ya habían destruido su parte superior, un grupo de vecinos se acercó para increparles, produciéndose un altercado, por lo que más vecinos se fueron agrupando en los alrededores.

Ante una situación tensa, los fascistas volvieron a subir precipitadamente al autobús y abandonaron el lugar, mientras los vecinos les lanzaban gritos de ¡fascistas! e ¡hijos de puta!

Algunos de los presentes grabaron el incidente, que se puede ver en internet (*).

En Ucrania la destrucción de obras monumentales soviéticas comenzó en diciembre de 2013, pero hasta el año pasado la Rada no aprobó una ley que prohibía el uso de los emblemas de la época soviética. Su objetivo es la reescritura de la historia de Ucrania.

Desde entonces la destrucción de monumentos y obras escultóricas creadas por prestigiosos artistas soviéticos ha sido vertiginosa, a pesar de la oposición de los ucranianos.

Otros han convertido la destrucción en un negocio. Su valor artístico e histórico es tan importante que algunos avispados se han apoderado de numerosos símbolos soviéticos para venderlos. A pesar de que los precios no detienen su ascenso, cada vez hay más compradores, tanto dentro como fuera de Ucrania.

Recientemente en Kiev se ha vendido una estatua de bronce de Lenin pintada con los colores nacionales ucranianos, azules y amarillos, por 15.000 dólares. No quieren a Lenin pero no les importa quedarse  con el dinero que su recuerdo genera.

(*) Одесситы подрались с ‘Азовом’ из-за Ленина
http://www.youtube.com/watch?v=tlGmHhQvbCA

Público asume las tesis del imperialismo sobre los límites del crecimiento

Henry Kissinger, promotor de
Los límites del crecimiento
Diego Herchhoren

Es la moda entre el progresismo: somos demasiados en el Planeta y el desarrollo de la humanidad pone en peligro el ecosistema. Detrás de esta idea, aparentemente de izquierdas, subyace el sustrato ideológico que el imperialismo viene recetando desde hace décadas a los países más pobres y que tiene como trasfondo la necesidad de los sectores más concentrados del capital de reducir la población mundial.
El programa EKO TV de ayer era lo suficientemente descriptivo: «Los límites al crecimiento«, y sus invitados Emilio Santiago Muiño (del Grupo de Investigación Transdisciplinar sobre Transiciones Socioecológicas), Ana Huertas, presidenta de la Red de Transición, y Luis González Reyes (Ecologistas en Acción y FUHEM Ecosocial) hablaron de conceptos que lamentablemente la izquierda da por ciertos sin discusión: cambio climático, superpoblación o la palabra de moda entre los posmodernos, esto es, el «decrecimiento».
Curiosamente, la frase que titulaba esta emisión no es de la autoría de los jerarcas del diario Público (que sepamos), sino de actores mucho más siniestros de la política mundial. Este concepto fue planteado abiertamente en 1972 por el Club de Roma, que manifestaba así la intención de desarrollar conceptos, ideología y políticas activas que frenaran el desarrollo que los países socialistas habían desencadenado en el mundo, en especial China y la URSS, y en particular veían como factor estratégico frenar su desarrollo demográfico. 
Sin embargo, por qué será que medios como Público apenas dan cabida a opiniones que desde las fuerzas anticapitalistas opinamos todo lo contrario: que el cambio climático es un concepto carente de base científica y que Los límites del crecimiento es un poderoso instrumento de imposición de políticas antidesarrollo y desindustrializadoras para los países que apuestan por su avance tecnológico y que en algún momento pueden llegar a ser capaces de disputar la hegemonia de las grandes potencias.
Los franceses llaman al período posterior a la II Guerra Mundial como «los 30 gloriosos años» o la edad de oro del capitalismo, cuando se llegó a generar bienes y servicios por el mismo valor que en los 150 años anteriores a la gran guerra. Fue el período de recomposición de las clases medias y del ideal de bienestar general que indudablemente han sido factor de enorme preocupación del gran capital.
En 1975, la Comisión Trilateral publica el informe La crisis de la democracia, que tiene como línea argumental que la democracia es un sistema sin valor que genera apatía en la sociedad, y que si el desarrollo del capitalismo seguía igual que las décadas anteriores (aumento demográfico y desarrollo de las clases medias) podría suponer un peligro para los privilegios de los grandes poderes económicos. Se advertía así la necesidad de poner en marcha un programa de medidas que frenaran el desarrollo de polos económicos alternativos y que limitaran el crecimiento económico poniendo en bandeja la línea argumental mantenida hasta la actualidad: la necesidad de poner límites al crecimiento, lo cual ya había sido advertido un año antes por Henry Kissinger, autor del Memorandum Secreto NSSM 200 con un título que no deja lugar a dudas: Implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de EE.UU. e intereses de ultramar.

Toda esta batería ideológica llevará a que organismos internacionales, ONG’s, entidades públicas y grandes empresas incorporen como doctrina la necesidad de reducir la población mundial, de frenar el desarrollo tecnológico y de activar políticas de excepción en nombre de la seguridad del planeta, algo que, por ejemplo, a Julian Huxley le había costado el cargo en 1948 de Director General de la UNESCO solo por «sugerir» el control de la población y que luego siguió desarrollando a través de la ONG WWF (sí, la del oso panda) que integraría a importantes cuadros de la extinta Sociedad Eugenésica Británica, que tuvo que reciclarse por las reminiscencias fascistas de la palabra «eugenesia» tras la derrota nazi.
Hoy sin embargo, si tecleamos «los límites del crecimiento» en Google podemos descargarnos ese documento desde la propia web de la Universidad Politécnica de Madrid hasta la del Ayuntamiento de Toledo.
Que una parte importante de la izquierda (aquí no va incluido el diario Público) incorpore de manera tan banal y superficial conceptos que entrañan un grave riesgo para el bienestar general es la prueba de su inopia. Aceptar las teorías eugenésicas como salvadoras del planeta frente a la «congénita maldad humana» o la tesis de la Fundación Al Gore sobre el cambio climático antropogénico indica una pérdida de brújula realmente preocupante.
La contaminación y el deterioro de la calidad de vida es una consecuencia del capitalismo, de la desigualdad y de la opresión. Que la clase obrera admita sin la debida ponderación la tesis del calentamiento global antropogénico, diluyendo así las responsabilidades del sistema y desplazándolas al resto de la humanidad, es como decir que la culpa es de la mujer violada porque iba provocando.

El monopolio Bin Laden entra en bancarrota

El monopolio de la construcción Bin Laden, una de las mayores empresas saudíes que hace frente a graves dificultades financieras, ha despedido a 77.000 trabajadores extranjeros.

Además de los despidos, hay salarios impagados y acciones de protesta de los obreros de Bin Laden, promotor de grandes obras y proyectos urbanísticos en Arabia saudí, que se ha hundido por la caída de los precios del petróleo.

A los 77.000 obreros extranjeros que han sido despedidos les han dado sus visados para que abandonen Arabia saudí. En total en Arabia saudí trabajaban de 200.000 extranjeros para la multinacional de la construcción.

Esta ola de despidos también podría afectar a unos 12.000 de los 17.000 saudíes empleados como directivos, ingenieros, agentes administrativos y capataces.

El Grupo Bin Laden es una empresa familiar fundada en 1931 por el padre del dirigente de Al-Qaeda. Sus intereses han estado siempre estrechamente relacionados con los de la familia Bush en Estados Unidos.

La masa salarial que el monopolio adeuda a los obreros asciende a unos 2.000 millones de riyales (466 millones de euros) y sus proyectos en Arabia saudí y el extranjero se estiman en 136 millones de riyales (32 millones de euros).

El Grupo Bin Laden contrató los trabajos de expansión de los Lugares Santos en La Meca. Sin embargo, ha sufrido una crisis sin precedentes después de las sanciones del gobierno saudí tras la caída de una grúa en Meca, que causó más de 100 muertos.

Otras empresas saudíes también están en bancarrota.

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