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7 años en el Tíbet

El 9 de enero de 2006, a los 93 años de edad, falleció el alpinista austríaco Heinrich Harrer, campeón olímpico de su especialidad en 1936.

El nombre de Harrer apenas hubiera recordado absolutamente nada de no ser por el estreno diez años antes de la película “7 años en el Tibet”, protagonizada por el famoso Brad Pitt, basada en el libro autobiográfico de Harrer. Pero ni en el libro, publicado en 1953, ni en la película, casi medio siglo más tarde, la expedición de Harrer al Himalaya se relaciona con los nazis y la II Guerra Mundial.

Cuando la revista Stern desveló el pasado nazi de Harrer, éste lo negó todo rotundamente; lo suyo era sólo deporte.

Harrer nació en Austria en 1912, en los Alpes de Carintia. Estudió geografía y educación física en la Universidad de Graz, mientras se ganaba algún dinero como guía montañero y entrenador de esquí alpino.

Tras la llegada de Hitler al poder en 1933, Harrer se afilió a las juventudes hitlerianas. Luego él lo justificó diciendo que era para poder competir y realizar sus famosas expediciones montañeras en Asia.

Mentira.

Lo cierto es que desde 1933 Harrer era miembro de las SA y más tarde de las SS, pero no en Alemania sino en Austria, que era peor todavía. En 1933 el partido nazi era ilegal en Austria, que no fue anexionada hasta cinco años después en el ya famoso Anschluss. Al pertenecer a las SA desde 1933, es evidente que Harrer era un traidor a su propio país.

En 1936 Harrer participó en los Juegos Olímpicos en el equipo de esquí austriaco. Dos años después fue pionero en escalar la cara norte del Eiger, hazaña por la que fue llamado por Hitler, que lo recibió personalmente.

Tras la anexión de Austria a Alemania, Harrer se convirtió en entrenador del equipo alemán de esquí femenino de descenso y eslalon.

Al año siguiente Harrer viajó al Himalaya no por razones deportivas sino estratégicas, enviado por la Alemania nazi para preparar el ataque al Imperio británico en sus posesiones coloniales de la India. En el festival de Breslatt, Himmler en persona había invitado a Harrer a participar en una expedición de reconocimiento del Nanga Parbat. Varios años antes Himmler ya había enviado a Lasha, capital del Tibet, un equipo de reconocimiento.

Uno de los hombres de aquella primera expedición, Bruno Beger, era un nazi, luego oficial de las SS que se destacó asesinando y mutilando a varios prisioneros del campo de concentración de Auschwitz. Beger permaneció varios meses en Lasha, donde logró el apoyo de Tsarong, el mismo tibetano que luego ayudó a Harrer y a Aufschnaiter a entrar en la ciudad prohibida. Tsarong era uno de los caciques más ricos de Lasha. En el relato 7 años en el Tíbet, Harrer describe con grandes muestras de cariño a Tsarong que se convirtió en protector y amigo íntimo de los dos alpinistas nazis.

De acuerdo con la estrategia trazada por Himmler, el arquitecto del genocidio de Hitler, con la excusa de eliminar a los judíos del continente asiático, los nazis se proponían aliarse con los tibetanos, a quienes Himmler consideraba descendientes de los arios, para destruir las fuerzas británicas desplegadas en la India.

En 1939 comienza la expedición al Nanga Parbat para explorar el Diamir, pero la coartada alpinista de Harrer no engañó a los británicos, que le internaron en un campo de prisioneros en la India, donde aprendió tibetano e hindi.

En 1944 consiguió escapar y llegar a Lasha, donde conoció a Tsarong, que a su vez le presentó al Dalai Lama (Jamyang Wangchuck), de quien llegó a ser maestro personal así como asesor de ministros y funcionarios en la gestión de un Estado teocrático y esclavista, muy lejano del país idílico y bucólico, lleno de esos hipócritas santurrones que se empeñan en presentarnos los imperialistas.

Las cosas se complican en 1949: los comunistas chinos liberan al país de canallas como aquellos monjes que vivían del comercio y la explotación salvaje de los esclavos que trabajaban las tierras de los monasterios y templos.

El nazi Harrer está en la primera línea de defensa de Lasha frente al Ejército Popular de Liberación. Los monjes no oponen precisamente rezos y plegarias a las tropas revolucionarias y la lucha es muy larga en el techo del mundo. Finalmente la derrota le obliga a Harrer a huir del país en 1951. Dos años después escribe su libro, presentado como una aventura personal y casi mística. Desde los países imperialistas el nazi se convierte en el mayor defensor del independentismo tibetano frente a la invasión de los bárbaros comunistas chinos que habían quemado los templos y santuarios lamaístas.

Tras la victoria revolucionaria, la amistad con el Dalai Lama no se interrumpe: Harrer fue condecorado por el Gobierno tibetano en el exilio con la Luz de la Verdad por su apoyo al Tíbet independiente.

Harrer también fue autor de “Mi vida en la corte del Dalai Lama” del que se vendieron 50 millones de ejemplares. El mito se seguía explotando con buenos beneficios.

Pero los imperialistas tienen que invertir mucho dinero para seguir promocionando la causa del Dalai Lama y las calumnias contra el comunismo. Con 70 millones de dólares (10.000 millones de pesetas) de presupuesto, el director de cine francés Jean Jacques Annaud emprende el rodaje de 7 años en el Tibet en 1997. Desde el principio Harrer en persona fue un colaborador entusiasta de la película, que no se pudo realizar en la India como estaba previsto y se tuvo que desplazar a Argentina y a las montañas Rocosas.

Pero Hitler había muerto hacía mucho tiempo y el Dalai Lama tuvo que buscarse otros patrocinadores para su causa. Nada mejor que Estados Unidos.

… Pero este es otro capítulo de la misma historia.

Otra pildorilla

B.

La Delegación del Gobierno español en Madrid ha hecho publica su decisión de impedir la entrada de esteladas (bandera independentista catalana) a la final de la Copa de fútbol el próximo domingo o Copa del Rey (y, en vida de Franco, Copa del Generalisimo). Habrá un fuerte despliegue policial que mirara que ningún aficionado porte esa bandera que, ya adelantamos, no es oficial, pero tampoco ilegal ni anticonstitucional, como dicen algunos bocazas tertulianos (por ejemplo, la fachilla Pilar Cernuda, veterana en las lides manipuladoras).

Otras voces, más «sensatas» e «inteligentes», critican esta decisión no porque estén en desacuerdo en el fondo, sino por la «inoportunidad» y notoria torpeza de tales medidas que «victimizan» más a los independentistas. No se atreven a decir que les dan la razón porque su catalanofobia se lo impide Están de acuerdo en lo fundamental, pero discrepan en la táctica a seguir que juzgan lerda, patosa y estólida sin entrar en que sea antidemocrática o lesione el derecho a la libertad de expresión, no, esto no, pues ellos son portavoces del unionismo constitucional, gente cabal, dialogante, civilizada, moderna, guay.

Como en este blog no tenemos pelos en la lengua, diremos que tal medida es propia de un Estado débil y vengativo que viene a decir, en román paladino, que «en el Nou Camp hicisteis lo que quisisteis» (en referencia a la estruendosa y monumental pitada al himno español y al monarca el año pasado en la final de Copa jugado en al campo culé entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao, una pitada compartida entre vascos y catalanes, por si no querían taza…), «pero ahora, en Madrid, os vais a enterar»… típico de chulos y matones.

Y también de arbitrarios que no cumplen ni su propia «legalidad» porque ha de saberse que la disputa de esa final en el Calderón, u otro campo de fútbol, no es un acto oficial ni institucional, aunque cuente con la presencia del Rey (donde, entonces si, no podría figurar una bandera no oficial al lado de la enseña nacional), por lo tanto, no se puede prohibir al público que acuda al estadio portando esteladas o banderas republicanas o la de su peña de mus.Quien actúa ilegalmente es la Delegación. Y no se invoque la Ley del Deporte porque ésta, aparte de su amplitud donde cabe todo que es lo mismo que decir que no cabe nada, es de rango inferior a la Carta Magna, como gustan de decir a la anglosajona manera.

No es un gesto «autoritario» o «torpe»: es una prueba más de su carácter fascista pues, ante cualquier piedra de toque que se les presente donde demostrar que son demócratas, evidencian y no ocultan lo que son: fachas. Y ello hasta en algo tan aparentemente trivial e intranscendente («aparentemente», repito) como es el deporte (profesional).

Buenos días.

Una matanza de la ‘oposición moderada’

Tras la captura de la localidad de Zara, que estaba en poder del ejército regular, los yihadistas de Ahrar Al-Sham provocaron la semana pasada una horripilante matanza entre la población, de confesión mayoritariamente alevita.

Rusia propuso al Consejo de Seguridad de la ONU que Ahrar Al-Sham fuera incluida en el listado de organizaciones terroristas, pero Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Ucrania y otros países lo impidieron.

Eso les permite participar en las negociaciones “de paz” como integrantes de la llamada “oposición moderada” y jugar con dos barajas.

Un portavoz oficial del grupo ha admitido a Reuters que participaron junto al Frente Al-Nosra en el asalto a la localidad, pero ha negado las matanzas, a pesar de las numerosas evidencias, orales y gráficas.

A la cadena Abdu Jalifa los habitantes de Zara han referido un crimen de guerra, en el que los yihadistas mataron a niños y ancianos indefensos, llevándose secuestrados a varios rehenes.

La población ha comentado en la televisión siria que los milicianos que llegaron al pueblo eran “extranjeros” y que mataron a familias completas en sus propias casas.

El portavoz del Departamento de Estado John Kirby calificó el viernes la masacre como “inaceptable e incomprensible”, pero no culpó de ella a Ahrar Al-Sham, ni tampoco criticó la colaboración de este grupo con el Frente Al-Nosra.

Kirby reconoció que Estados Unidos tampoco ha amenazado a Ahrar Al-Sham con levantar a la organización de las negociaciones “de paz” si cooperaba con el Frente Al-Nosra como hasta ahora.

Una bandera que se declara fuera de la Constitución fascista

Los independentistas catalanes se habían adormecido tanto que había que espabilarles de alguna manera y la delegada del gobierno en Madrid se ha puesto manos a la obra. La mayor fábrica de independentistas no está en Barcelona sino en la misma capital de la España eterna.

Como vivimos en un “Estado de Desecho” la delegada ha recurrido a la ley. Más concretamente ha recurrido a la llamada Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el Deporte, conocida como Ley del Deporte, aunque en ninguno de sus artículos menciona este tipo de símbolos. Ni falta que hace. La delegada del gobierno sabe leer la letra pequeña.

Los fascistas hablan de que se trata de banderas “no constitucionales” y al fútbol sólo se pueden llevar pancartas, camisetas y banderas “constitucionales” y en las gradas no se pueden dar otros tipo de gritos, ni pitidos, ni insultos que los legalmente autorizados por la autoridad competente.

Esta prohibición se añade a la reapertura en la Audiencia Nacional de la causa por la última final disputada entre el el Athletic de Bilbao y el Barcelona, cuando los aficionados de uno y otro club silbaron los acordes del himno fascista.

Sí señores: los silbidos también son delito. Pero atención: sólo los de la última final; los silbidos de 2009 no lo son.

Ahora pregunten: ¿qué diferencia hay entre los pitidos de 2009 y los del año pasado? Lo explica muy bien la Audiencia Nacional, poniendo de manifiesto su verdadera naturaleza política: en 2009 aún no existía el “desafío independentista” que ha apareció después.

Por lo tanto, hay que tomar nota: un mismo hecho es delito o deja de serlo en función de la coyuntura política, tal y como la interpretan los jueces de la Audiencia Nacional. La tarea de este tribunal no es aplicar la ley sino analizar la situación política.

Otra píldora

B.

Se ha puesto de moda, o asi parece, que la Fiscalía de Audiencias y Tribunales y los abogados de los acusados por actividades políticas se pongan de acuerdo en rebajar la pena cuando no evitar la condena y, consiguientemente, la entrada en la cárcel. Incluso quienes se oponen a ello, como las ultrarreacionarias y fascistas organizaciones que dicen ser «víctimas del terrorismo», como la AVT o Dignidad y Justicia, acaban por aceptar ese pacto, y no recurrirlo, claro que, y esto no se dice, quien recula es el acusado, que reconoce los cargos y el daño causado, y no la acusación particular o popular que se siente satisfecha y con el deber cumplido.

El presidente de Sortu, Hasier Arráiz, acaba de ser condenado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco -en todo dependiente de la «justicia» española- a dos años de prisión (que no cumplirá) y a inhabilitación, al igual que ocurrió con sus 35 compañeros del proceso basado en la redada de Segura (un pueblo guipuzcoano donde estaban reunidos para, según la judicatura, «tratar de reorganizar la ilegalizada Batasuna», o algo así) tiempo atrás y esta vez por la Audiencia Nacional.

Es decir, se llega a unos acuerdos poco menos como si estuviéramos ante un acto de conciliación en Magistratura tratando un contencioso administrativo de tipo laboral, civil o mercantil, pero en modo alguno «político». Como , por ejemplo, no tiene ese carácter la declaración de David Marjaliza cuando «canta» hasta la parrala señalando quienes estaban implicados en la red de corrupción «Púnica» buscando, como «arrepentido», como delator, como chivato, incluso entre estos chorizos y manguis, su beneficio personal. A los efectos viene a ser casi lo mismo, a pesar de que un militante de Ekin, también absueltos por medio de un pacto esta semana, declara que «si lo hemos firmado (el pacto) es porque nos parece aceptable pero no quiere decir, de ninguna manera, que se haya hecho justicia« (negrita nuestra). Y, en el caso de Arráiz, la cosa se las trae porque, para eludir la cárcel, tiene que reconocer una integración en ETA ¡¡¡que no existió jamás!!! Muy fuerte. De los tiempos en que los acusados se plantaban ante el tribunal alegando no reconocerlo como juez de su causa política y apelando al «pueblo vasco» como único juez a esto, a los «nuevos tiempos y ciclos».

Y es que todo parece válido con tal de, como dicen los líderes abertzales, «vaciar las cárceles». No importa cómo ni la manera. Maneras que si importan al Estado interesado en el pacto que implica la, dicho claramente, humillación del vencido por un Estado que se siente vencedor, pero no vengativo en este caso, porque también esta interesado en ir vaciando las cárceles. Vengativo lo será -y es- con quien no traga sus cláusulas de «reinserción», sus horcas caudinas.

Allá cada cual con sus procedimientos para salir de los «makos», como dicen los militantes vascos. Todos los antifascistas y demócratas les queremos ver en la calle, pero no de cualquier manera, sino gritando AMNISTÍA.

¿O vale todo?

Juicio en Gijón contra la cúpula de Anonymous

Hoy el juzgado de lo penal número 3 de Gijón ha iniciado un juicio contra tres personas de Anonymous a los que la policía considera como la cúpula de esta organización en España. Les acusa de un sabotaje informático para bloquear las web del Congreso, de la Junta Electoral Central y de UGT en mayo de 2011.

La Fiscalía solicita penas de cinco años y cuatro meses de prisión para dos de los acusados y de cinco años para el tercero por los delitos de grupo criminal y de daños.

Dicho grupo está constituido por numerosos usuarios informáticos de España y de otros países que, entre otras actividades, organizaban de forma concertada sabotajes de Denegación de Servicio Distribuido (denominados DDoS).

Dichos sabotajes consisten en la saturación de un entorno informático o una página web mediante peticiones simultáneas de forma que no tiene capacidad suficiente para responder, se colapsa y queda sin funcionamiento e inaccesible para los usuarios.

La fiscalía sostiene que, con motivo de las elecciones locales y autonómicas del 22 de mayo de 2011, el colectivo Anonymous preparó dos de estos sabotajes con la finalidad de entorpecer el proceso electoral.

De esta forma, y bajo el nombre de operación «Spanish Revolution», organizaron un sabotaje contra el entorno informático de la Junta Electoral Central, residente en el Congreso de los Diputados, contra la página web del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) y contra la de la Cámara Baja.

El sabotaje afectó de forma importante al normal funcionamiento de los servicios de correo electrónico y a la página web de la Junta Electoral obstaculizando los trámites previos al proceso electoral de forma que sus buzones de correo recibieron en dos días casi 350.000 mensajes, lo que colapsó su funcionamiento.

El imperialismo no va a regresar al patrón oro

Juan Manuel Olarieta

El artículo de Michelle Jamrisko y Elizabeth Dexheimer que publica la agencia Bloomberg (1) es otra perla de los tópicos y vulgaridades que envuelven a la teoría y a la política económica del imperialismo, incapaz de salir de la profunda crisis en la que está sumido. Merecería ser analizado detalladamente en cualquier aula, no sólo de economía sino de filosofía, al más puro estilo marxista.

La burguesía y sus teóricos jamás asocian el capitalismo a las crisis y, por lo tanto, para ellos el concepto de “crisis” no lo tienen en su vocabulario.

Cuando se refieren a cualquier crisis, como la actual, la entienden en un sentido subjetivo, vinculada a algún tipo de fallo humano, aun error de la política económica o a un factor que ellos consideran extraño a la economía “pura”.

Pero a la fuerza ahorcan y cuando la realidad de la crisis se muestra tozuda, buscan nuevas teorías o desempolvan las viejas, de las que siempre se burlaron en sus manuales. “Lo alternativo se ha convertido en corriente dominante”, dice Jesse Hurwitz, economista para Estados Unidos del Barclays Capital.

Pero la burguesía y sus economistas siguen inmersos en sus ilusiones subjetivas: creen que en algún sitio hay una herramienta olvidada de política económica que les va a sacar del atolladero y, puestos a buscar novedades, se han fijado en el viejo patrón oro.

Ahora, 35 años después, podríamos saborear nuestra venganza y regodearnos del “fracaso” del monetarismo, de la Escuela de Chicago y demás teorías económicas burguesas que han prevalecido estos últimos años. Pero sería incurrir en el mismo error que la burguesía: lo que ha fracasado no son unas u otras teorías sino que el capitalismo está en crisis y, por lo tanto, en su estado “natural”, del que no va a salir con ninguna teoría ni con ninguna política económica, ni vieja ni nueva.

De lo que nos regodeamos es de que el tiempo haya vuelto a demostrar que, en plena crisis, los escritos de Marx sigan de plena actualidad y muestren su precisión y su predicción, la misma que nos lleva a asegurar que el patrón oro no va a volver al capitalismo porque la historia no es reversible, no da marcha atrás.

Pero no será porque no lo intenten una y otra vez, no solamente Rusia y China, como es conocido, sino el mismo Estado de Texas, que se ha independizado del Banco de la Reserva Federal y ha creado su propio banco central, con su propias reservas de oro (2).

Los mismos buenos deseos expresó Donald Trump el año pasado a la cadena de televisión WMUR. Le gustaría volver al patrón oro, pero hay una pequeña gran pega: es muy difícil “porque no tenemos oro. Lo tienen otros lugares”. Podría haber añadido que no tienen oro y, además, tienen muchas deudas, que se pagan con emisiones crecientes de dólares de papel.

Hablando de deudas… Los lectores que conozcan la historia del movimiento obrero recordarán que en 1914 uno de los motivos de la ruptura de los comunistas con la socialdemocracia fue la aprobación de los créditos con los que en Europa los imperialistas financiaron la Primera Guerra Mundial.

Por eso es erróneo hablar de “neoliberalismo” y “financiarización” como si se tratara de alguna novedad. El endeudamiento masivo es consecuencia del imperialismo desde su mismo origen. Aunque no lo cuenten en los manuales de economía, ese endeudamiento condujo al abandono del patrón oro y a la inflación para forzar a las masas a pagar los gastos de la guerra.

El patrón oro no puede regresar, como tampoco el capitalismo premonopolista. La crisis necesita de emisiones masivas de papel moneda y de un endeudamiento gigantesco. El tercer pilar de esa ecuación es, naturalmente, la guerra imperialista.

Notas:

(1) http://www.bloomberg.com/latam/2016/05/17/impulso-de-brexit-acelera-oleada-de-salidas-a-bolsa-en-amsterdam/
(2) http://www.thenewamerican.com/usnews/constitution/item/23115-texas-contracts-to-build-nation-s-first-state-gold-bullion-depository

Las negociaciones ‘de paz‘ están favoreciendo a los yihadistas

El ministro ruso Serguei Lvrov
El Grupo Internacional de Apoyo a Siria, llamado Giss, que son los 17 países involucrados primero en la agresión y luego en la “resolución” de la guerra, se reunió ayer en Viena para acelerar la transición en Damasco.

Durante la conferencia de prensa posterior, el ministro ruso de Asuntos Exteriores Serguei Lavrov definió bastante bien tanto la posición rusa como el rumbo general de las negociaciones. Según el ministro, Moscú “no apoya al régimen sirio de Bashar Al-Assad sino que combate al terrorismo”.

Para Lavrov se trata de “eficacia” porque sobre el terreno, Rusia no encuentra mejores fuerzas para esa lucha que el ejército regular y sus aliados.

El alto el fuego no ha mejorado la perspectiva rusa sobre la guerra. No hay más que leer la prensa internacional para apercibirse de que los imperialistas han vuelto a poner a Rusia a la defensiva, obligando a sus diplomáticos a tener que dar explicaciones por su apoyo al gobierno de Damasco.

Pero, ¿por qué tienen que ser ellos los que den explicaciones y no los imperialistas que han desatado la guerra?

El caso es que, una vez que al problema le han dado un giro de 180 grados, todo vuelve a aparecer al revés: ayer no se habló en Viena sobre la manera más rápida de acabar con las agresiones del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra sino de acabar lo más rápidamente posible con el gobierno de Damasco o, dicho en otras palabras, de “acelerar la transición política”.

Este planteamiento se pone encima de la mesa cuando en los campos de batalla continúan los choques y, al mismo tiempo que charlaban en Viena, los yihadistas tomaban un hospital en Deir Ez-Zor.

No se habló para nada de aplastar a las organizaciones yihadistas, por lo que si en Damasco se emprende una transición política en medio de la guerra, el chantaje está servido y algunos van a poder jugar con dos barajas, la de la legalidad y la de la ilegalidad, como ya está ocurriendo, de hecho.

En Viena los negociadores han ratificado la fecha de 1 de agosto para crear un ente de transición, pero no han puesto fecha para aplastar al Califato Islámico y al Frente Al-Nosra.

Es más, a partir de un determinado momento, tras la captura de Palmira, el avance del ejército regular se ha frenado de manera ostensible, y no sólo se han atascado en Alepo sino que en la misma Palmira, las fuerzas del Califato Islámico vuelven a estrechar el cerco sobre sus posiciones.

La conclusión es obvia: hasta la fecha las negociaciones están perjudicando militarmente al ejército regular.

La premura de los imperialistas y sus secuaces tiene por objeto crear una falsa impresión para el futuro, absolutamente intolerable: la de situar al gobierno de Al-Assad como máximo responsable de la guerra. Todo indica que la “paz” sólo llegará a Siria con la caída del gobierno actual que, a fin de cuentas, eran los planes de los imperialistas (y de Arabia saudí y Turquía) desde el comienzo.

Se puede decir eso mismo de otra manera, para que nadie se llame a engaño: el replanteamiento de la guerra de Siria en las negociaciones de paz significa que a los imperialistas el famoso terrorismo les sigue importando un bledo y que su objetivo no es otro que acabar con Bashar Al-Assad. ¿Debemos sorprendernos por ello?

Todo lo expuesto no significa que en Damasco la situación pueda continuar como si nada hubiera ocurrido y que el gobierno actual no deba hacer concesiones políticas y económicas. No se trata de eso, sino de a quién debe hacer esas concesiones.

Comores: una larga historia de colonialismo, luchas y golpes de Estado

La dominación francesa en las Comores no se impuso sin enfrentarse a numerosas revueltas. En Mayotte hubo en 1856 un levantamiento de trabajadores de las plantaciones, y espectaculares movimientos de resistencia atravesaron las otras tres islas, especialmente Anjuan en 1891, con una auténtica revolución de campesinos pobres y de esclavos.

En 1968 Francia concedió a las Comoras una autonomía interna, despertando rivalidades entre las islas. Luego, París coloca a un millonario de Anjuan, Ahmed Abdallah, en la dirección del país. Pero en Mayotte una parte de la población femenina de origen malgache, menos islamizada y con tradiciones matriarcales, temían ver reducidos sus derechos. Las “mamies chatouilleuses”, denominadas “mujeres soldado”, se levantaron contra una independencia a la que temían por islamista y por su procedencia de Anjuan.

En el referéndum de 1974 sobre la independencia, los comorenses se pronunciaron en un 95 por ciento a favor, pero los mahoríes votaron en un 63 por ciento en contra. En 1975 la ONU y la Organización para la Unidad Africana reafirmaron “la necesidad de respetar la unidad y la integridad territorial del archipiélago de las Comoras”. Pero Francia exigió que la nueva Constitución fuera aprobada isla por isla. Fue rechazada en Mayotte, aunque Ahmed Abdallah proclamase la independencia.

Pero un mes más tarde fue derrocado por un mercenario francés, Bob Denard. El nuevo gobierno fue a su vez derrocado en 1978 por el propio Denard (tal vez apoyado por Francia y tal vez no, y que reincidirá de nuevo en 1995). Las Comoras, bautizadas “República Islámica”, estaban en la práctica bajo el control de mercenarios franceses. En 1976, al no querer contribuir al caos comorense, los mahoríes expresaron de nuevo en referéndum su voluntad de seguir siendo franceses en un 99 por ciento.

En 1996 Moheli y Anjuan se separaron de Gran Comor, pidiendo su reunificación con Francia (que lo rechazó), proclamando entonces su propia independencia en 1997. La Unión Africana, rechazando toda modificación de las fronteras coloniales, organizó un bloqueo de Anjuan, de donde huyeron numerosos habitantes hacia Mayotte. Tras muchas peripecias, en 2001 el Gran Comor, Moheli y Anjuan se unificaron en una república federal, no sin frecuentes golpes de fuerza e incluso la invasión de Anjuan en 2008 por tropas africanas, llegadas para derribar a un gobernador que había declarado la independencia. Ascienden a 23 los golpes de Estado desde 1975, el último en 2014, con los últimos disturbios en Anjuan el pasado abril.

El 31 de marzo de 2011, Mayotte se convierte en un departamento francés de ultramar, después de que los mahoríes votaran esta solución por aplastante mayoría en el referéndum de 2009.

En 1946, Reunión, Guayana, Guadalupe y Martinica se convirtieron jurídicamente en departamentos franceses. Sin embargo, la protección social seguía siendo inexistente. Las enfermedades, la malnutrición y la miseria reinaban. Tras la gran huelga de 1953, cada paso hacia “la auténtica igualdad” fue ganada por luchas a menudo sangrientas, antes de alcanzar casi la igualdad, pese a muchas secuelas pertinaces del colonialismo. Un proceso del mismo tipo se produjo en Mayotte a partir de 1993.

Tras la huelga de estudiantes de 1984 a favor de mejores condiciones educativas, tuvo lugar la huelga general de 1993 por un aumento del salario mínimo; después hubo un mes de huelga en 2003 contra la reforma de las pensiones, pero también por el futuro de la escuela. En 2007 una huelga de cuatro meses de los profesores de instituto para no quedar bloqueados en un funcionariado en declive. En 2008, una huelga ilimitada en la sanidad a favor de la integración en la función pública. En 2009, manifestaciones contra el aumento del coste de vida en Petit-Terre (la isla más pequeña de Mayotte). En 2011, cuatro semanas de huelga general contra la carestía de la vida. Siempre con violentos enfrentamientos. Entre octubre y noviembre de 2015 ha empezado una nueva lucha por “la igualdad real y la justicia”, por la aplicación completa e inmediata en Mayotte del Código Laboral y los convenios colectivos de la metrópolis, y la igualación inmediata de pensiones y prestaciones sociales al nivel de la metrópolis.

Tras una interrupción, el movimiento ha vuelto de nuevo los días 30 y 31 de marzo de 2016, al mismo tiempo que en Francia o Reunión, contra la ley El Khomri (*); también por “la igualdad real” pero a la vez contra la reforma laboral. El 16 de abril, en un clima de enfrentamientos entre jóvenes y gendarmería y de gran presión mediática contra la “violencia”, el movimiento ha sido suspendido por la Intersindical, pese a la oposición de la base; los ventajas de los funcionarios expatriados se mantienen, pero no para el resto, no habiendo más que promesas y una agenda de negociaciones: “nada”, según decía la mayoría de los huelguistas.

Como todo sigue pendiente, y a la vista de las pasadas luchas, es seguro que el 16 de abril de 2016 no es el fin de la lucha, sino solamente una etapa en un movimiento que busca su dirección (en los dos sentidos del término) entre una movilización común por “la igualdad real” que sigue dirigida por los notables y un combate de clase en donde “la igualdad real” estaría representada por los más pobres y sus luchas.

Una tierra de cultura y de historia tumultuosa

Situada en el archipiélago de las Comoras que cuenta con cuatro islas principales (Mayotte, Anjuan, Moheli y Gran Comor), entre África y Madagascar, Mayotte está constituida por dos islas. Su población es oficialmente de poco más de 220.000 habitantes. Es una vieja tierra de cultura y de historia, encuentro de civilizaciones, cruce de culturas malayo-polinesias de Indonesia, africanas, bantúes y swahilis, árabe y francesa.

La mayoría de la población habla una lengua de origen africano, el shimaoré; una tercera parte o más habla alguno de los dialectos malgaches, entre ellos el shibouksi. Junto a una escritura comoriana reservada a los textos religiosos o literarios, el árabe ha sido durante largo tiempo la única lengua escrita empleada en la administración. El shimaoré también cuenta con una sintaxis y muchas palabras árabes. El francés, que sigue siendo una lengua importada, se emplea hoy en la escuela y en la administración, sin que exista una lengua criolla o mezclada.

Hasta los años 90, la población ha tenido siempre la costumbre de desplazarse sin restricciones de una a otra isla en las Comoras, que tienen una fuerte unidad lingüística, cultural e histórica. Hoy, muchas familias se encuentran divididas entre las diferentes islas.

La mayoría de los habitantes es musulmán sunnita, shafeita o “cofrade”, un Islam muy tolerante. Una parte de la población es animista y de tradición matriarcal poliándrica o poligámica. No hay mujeres con velo en Mayotte. El derecho islámico, en retroceso es competencia de 22 “cadis”, pagados por el consejo general. La escuela coránica aún presente va desapareciendo poco a poco. La poligamia está en vías de desaparición entre las nuevas generaciones nacidas después de 1985, o bien está prohibida.

Las Comoras han sido durante mucho tiempo un enclave del tráfico negrero. Los sultanes comorienses iban a buscar esclavos a la costa africana, antes de vendérselos a los europeos o a los árabes, con destino sobre todo a Oriente Próximo. El sultán que reinaba en Mayotte, vasallo de su vecino de Anjuan (estando las Comoras en vías de unificación bajo la autoridad del Estado de Anjuan) pero en conflicto con él, llama a Francia en su ayuda en 1841 y le vende la isla.

El archipiélago se convirtió en protectorado francés en 1887, salvo Mayotte que siguió siendo colonia. La esclavitud fue abolida en 1848, pero no lo fue en los sultanatos de las Comoras bajo protectorado. Mayotte se impregnó más de la presencia francesa que las otras tres islas, con una administración de emigrantes y colonos llegados de La Reunión, sin que por otro lado surgiera una sociedad criolla. Con el final del tráfico negrero, los superpobladas Comoras, sin recursos y alejadas de las grandes rutas marítimas, apenas interesaron a la administración colonial francesa.

La producción agrícola y de acuicultura se destina en un 60 por ciento a la producción de alimentos; las exportaciones, como vainilla, perfume derivado del ylang-ylang, son débiles; la economía, de tipo colonial, viva de los pedidos del sector público y del consumo privado en torno al comercio.

Pero todo podría cambiar con la explotación petrolera en la zona de las “islas dispersas”. Es lo que esperan los notables que presionan para la transformación de la isla en zona franca, sin impuestos para los empresarios y sin derechos para los trabajadores, incluyendo tal vez, partiendo de ahí, la idea de independencia.

Luchas sociales y cuestión migratoria

En 1993 una importante huelga general por el aumento de los salarios mínimos causó miedo a los líderes políticos mahoríes, que agitaron entonces el fantasma de la emigración, que se convirtió en la explicación de todos los males. Reclamaban la instauración de un visado entre Mayotte y las otras islas. En 1995 Balladur la establece para todo comorense que quisiera viajar a Mayotte. Un trayecto que se hizo después muy difícil, aunque la progresión, aún relativa, del nivel de vida en Mayotte y la crisis secesionista de 1997 en Moheli y sobre todo en Anjuan llevara a una multiplicación de las salidas. Según las autoridades comorenses, ascienden a 20.000 muertos entre 1995 y 2015 por la travesía marítima del “canal de la muerte”.

La población de Mayotte ha pasado de 40.000 habitantes en 1975 a 220.000 oficialmente en 2016, pero que son probablemente 350.000, si no 500.000. Los emigrantes clandestinos, que según la legislación internacional están en su país en Mayotte, representan ahora casi la mitad de la población. En 2005, Sarkozy, en pleno periodo de “limpieza”, lanzó una caza de sin papeles en Mayotte, con 13.253 expulsiones en 2006. La cifra no ha hecho después más que aumentar. Además, numerosos emigrantes llegados antes de 1995 nunca solicitaron permiso de estancia al no haber necesidad, y hoy son “sin papeles”. Todo el mundo alberga clandestinos que trabajan, cultivan la tierra, etc.

Así han surgido los mayores barrios chabolistas del Estado francés, sin agua, sin electricidad, bajo las enfermedades y malnutrición, con bandas de niños abandonados, mientras el Estado se dedica a la caza de mahoríes en las zonas costeras en donde mayoritariamente viven, bajo el pretexto de protección del litoral.

Mayotte se ha convertido así en una de las peores sociedades coloniales. La mitad de los mahoríes vive con menos de 348 euros al mes, el 82 por ciento de la población está bajo el umbral oficial de pobreza, con el coste de vida más elevado de todos los territorios franceses. La tasa de parto es del 20 por ciento (46,5 por ciento) para los jóvenes, sin contar los clandestinos. La tasa de analfabetismo bate récords y los servicios públicos son insuficientes y están degradados. Todo ello en un territorio en donde el 50 por ciento de la población tiene menos de 20 años.

Ante esta situación explosiva, las autoridades y los partidos que han suscitado después de 1993 el miedo al emigrante lo cultivan presentando la delincuencia como una consecuencia social, a efectos de separar blancos y negros. A menudo también se ven mahoríes que exigen la expulsión de los sin papeles. Pero muchos de ellos acogen a clandestinos. Se han creado milicias (de madres) de protección de los pueblos, en donde la lucha contra la inseguridad a menudo evoluciona hacia movilizaciones pidiendo escuelas, hospitales, comedores populares para niños pobres, etc.

(*) En Francia se denomina Ley El Khomri al actual intento de reforma laboral del gobierno de Hollande

—http://www.afriquesenlutte.org/afrique-australe/comores/article/mayotte-une-longue-histoire-entre

La renta básica es el fruto de un reformismo putrefacto

El próximo 5 de junio se celebra un referéndum en Suiza sobre la anteúltima imbecilidad que se le podía ocurrir a un reformista: la renta básica. A los suizos les preguntan si quieren una renta mensual incondicional y suficiente para vivir desde el momento del nacimiento hasta la muerte, cualesquiera que sean los ingresos que puedan adquirir por otras vías.La renta básica no es una cuestión económica, ni asistencial; es una cuestión ética que sólo la degeneración del capitalismo ha podido engendrar en el podrido intelecto de los reformistas.

Desde sus orígenes, el lema del movimiento obrero ha sido “8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación”. Los trabajadores nunca se han manifestado exigiendo un salario sin trabajar, sino pidiendo trabajo.

Algún degenerado quiere convertir a los trabajadores en un espejo de lo que son ellos, los burgueses: parásitos.

Algún degenerado pretende que los proletarios se transformen en parias mendicantes, que en lugar de ponerse a pedir unas monedas en la esquina, hacen cola en una ventanilla pública.

Algún degenerado suspira para que la clase obrera se vea obligada a agradecer su limosna al Estado burgués y sus organismos asistenciales y caritativos.

Algún degenerado persigue equiparar al trabajador con el funcionario ocioso que pasa la jornada leyendo el periódico sentado ante su mesa.

La renta básica lleva un mensaje muy claro a los parados: que mientras exista el capitalismo deben perder la esperanza de poder desempeñar un trabajo algún día.

Frente a ese mensaje hay que continuar la lucha en contra del paro, que es tanto como decir por el socialismo.

Nosotros, lo mismo que los millones de parados, sí rendimos culto al trabajo. Queremos trabajar, queremos trabajar menos, queremos mejores condiciones de trabajo, queremos un mejor salario…

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