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Con Trump Estados Unidos ha perdido el rumbo por completo

Spencer Ackerman
Hasta el 30 de marzo de 2017 el gobierno de Trump consideraba que al presidente Bashar Al-Assad le eligieron sus conciudadanos y que por tanto se hallaba en el poder de forma legítima. El 30 de marzo de 2017, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, incluso confirmaba que el derrocamiento del presidente sirio no era una prioridad para el actual gobierno de Estados Unidos.

El 5 y el 6 de abril de 2017, después del ataque químico de Jan Sheijun, Trump y su secretario de Estado Rex Tillerson consideraban que Damasco era responsable del ataque, que había cruzado “la línea roja” y que Bashar Al-Assad tenía que irse. Con esas declaraciones volvían a la posición de los neoconservadores, más exactamente a la posición de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

Entre el 6 y el 10 abril de 2017 al consejero de seguridad nacional, H.R. McMaster, y el secretario de Defensa, James Mattis, a Estados Unidos no les interesa saber si el presidente Assad tiene que irse o quedarse sino cómo impedir el uso de armas químicas en Siria y en cualquier otro país.

El 9 de abril de 2017 en diferentes entrevistas el secretario de Estado, Rex Tillerson, vuelve a su posición anterior. Para Tillerson, la prioridad es acabar con el Califato Islámico. El destino del presidente Assad se estudiaría, con Rusia, sólo después de la liquidación del Califato Islámico. El consejero de seguridad nacional H.R. McMaster confirmó ese punto de vista.

Por su parte, Nikki Haley declaraba que Estados Unidos tiene múltiples prioridades en Siria y que no puede restablecerse la paz con el presidente Assad en el poder.

El 10 de abril de 2017 el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, indicó que se decidió bombardear una base aérea siria tanto por el ataque químico de Jan Sheijun como porque Damasco utiliza bombas artesanales. Pero el secretario de Defensa James Mattis publica un comunicado que relaciona explícitamente –y también exclusivamente– el bombardeo estadounidense contra la base siria de Shairat con el ataque químico de Jan Sheijun.

El 11 de abril de 2017, después de una reunión con los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros del G7, el secretario de Estado, Rex Tillerson, afirma que Rusia tiene que decidir de qué lado está: con Washington o con Damasco. Pero ya no se habla de cómo actuaría la administración Trump en caso de desacuerdo con el gobierno de Putin.

Cuando la prensa interpreta lo sucedido como un cambio de 180 grados de la posición de Donald Trump, el consejero adjunto del presidente estadounidense, Sebastian Gorka, entra en contacto con varios sitios web que después de haber hecho campaña a favor de Trump denuncian lo que consideran una traición del presidente… y los tranquiliza diciéndoles que, a pesar de las apariencias, el presidente Trump no ha cambiado de posición.

What’s Trump’s plan for Syria? Five different policies in two weeks, The Guardian, 11 de abril de 2017
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La CIA ha llevado a cabo ataques informáticos contra 16 países

Las aplicaciones informáticas de la CIA destapadas por WikiLeaks se utilizaron para realizar 40 ataques en 16 países distintos, según los expertos en seguridad de Symantec.

Los ataques fueron llevados a cabo contra diferentes instituciones por un grupo conocido como Longhorn, el cual ha estado activo desde el año 2011. Sus misiones de espionaje les habrían permitido infiltrarse en gobiernos, organizaciones financieras, energéticas, aeroespaciales, de recursos naturales y de educación, la mayoría ubicada en el Medio Oriente, Europa y Asia.

De los 40 ataques solo uno se llevó a cabo a un dispositivo en Estados Unidos, aunque no queda claro a qué organización o individuo pertenece.

Este descubrimiento permitirá conocer qué tipo de personas e instituciones han estado en el punto de mira de la CIA, y cómo el espionaje procede a piratearlos, infiltrándose en sus sistemas y dispositivos.

Symantec también asegura que no es la primera vez que se encuentran con el trabajo de Longhorn, dado que en el 2014 los relacionaron a una serie de ataques usando una vulnerabilidad de día cero en un documento de Word.

Desde hace ya más de un mes, cada semana se están publicando nuevos descubrimientos de los documentos de la CIA que ha filtrado WikiLeaks. Hace tres días se destaparon 27 sobre “Grasshopper” (Saltamontes), una plataforma para que la CIA pudiera atacar ordenadores, móviles, televisores y cualquier dispositivo equipado con Windows.

Los documentos revelados demuestran que la CIA tiene un equipo de ingenieros informáticos especializados en crear herramientas de ataque a cualquier tipo de dispositivo digital.

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Aparece la mayor fosa común de la guerra con presos antifascistas fugados de la cárcel

22 de mayo de 1938. Fuerte de San Cristóbal (Navarra). 795 presos republicanos protagonizan la mayor fuga penitenciaria de la historia de España. Tan solo tres consiguieron cruzar la frontera y llegar a Francia. En cambio, 211 fallecieron en el intento. Ahora, casi ochenta años después, las autoridades navarras han encontrado una fosa común de los presos que cayeron en la evasión. Esta misma semana comenzarán los trabajos de exhumación.

El número de personas cuyos restos se encuentran en la fosa aún no ha podido ser determinado. Los trabajos de localización llevados a cabo por la Sociedad de Ciencias Aranzadi comenzaron este lunes gracias a las indicaciones de un testigo que aún era un niño cuando tuvieron lugar los hechos.

Por ello, el Gobierno foral ha subrayado la importancia de que testigos, como el que ayudó a hallar este enterramiento, notifiquen sus testimonios con el fin de proporcionar la información necesaria para descubrir nuevas fosas y, así, dar respuesta a las reclamaciones de verdad y reparación de los allegados de víctimas de la represión de 1936.

La fosa en la que se encuentran los restos de los presos asesinados tras la huida en 1938, ha sido hallada en el Concejo de Burutain. La fuga de la antigua prisión, situada en el monte de Ezkaba (Pamplona) a pesar de haber sido organizada solo por unos pocos de los prisioneros fue una de las mayores evasiones europeas.

De los 2.500 presos 795 huyeron ese día de la prisión. Muchos pensaron que la guerra había terminado y se dirigieron directamente a la estación de Pamplona, donde fueron inmediatamente detenidos, para volver a sus casas.

Más de 200 hombres fueron tiroteados durante la persecución y 14 fueron condenados a muerte. Sólo tres consiguieron viajar los casi 50 kilómetros que les alejaban de Francia y recuperar la libertad, según consta en el Cuaderno de Registro de 795 fugados que realizó un funcionario de la prisión.

Los presos que llegaron a Francia admitieron, años más tarde, que no estaban suficientemente preparados para la fuga, pero que el hambre y las malas condiciones en la prisión los empujó a huir. El director de prisión y el administrador fueron juzgados por vender de contrabando la comida en lugar de alimentar a los presos.

El antiguo centro penitenciario a 15 kilómetros de Pamplona permanece cerrado al público aunque esporádicamente hayan sido autorizadas visitas de asociaciones de víctimas del franquismo. Desde 2001, la fortaleza militar está reconocida como bien de interés cultural.

Más información:
— Exhumados los restos de cinco presos fugados del Fuerte de San Cistóbal durante la guerra civil

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Los mercados de esclavos vuelven a Libia tras la destrucción del país por la OTAN

En Libia los emigrantes se venden en mercados de esclavos, según ha denunciado esta mañana un portavoz de la OIM (Organización Internacional de Migraciones), Othman Belbeisi, en un comunicado difundido en Ginebra.

En un país devastado tras la agresión de la OTAN en 2011, los mercados de esclavos han reaparecido, asegura Belbeisi. En ellos el precio de compraventa se regatea como en cualquier mercadillo.

“Usted acude al mercado y puede pagar entre 200 y 300 dólares para tener un emigrante” y utilizarlo para “sus trabajos”, ha añadido el portavoz. Las mujeres adquiridas se convierten en esclavas sexuales.

La OIM asegura que ha obtenido testimonios de dichos mercados de esclavos procedentes de los emigrantes. Centeneres de hombres y mujeres se venden en las plazas públicas y en garajes.

“La situación es desastrosa. Sabemos que los emigrantes que caen en las manos de los traficantes sen enfrentan a la malnutrición sistemática, a los absos sexuales e incluso a la muerte”, ha afirmado por su parte el director de operaciones de la OIM, Mohammed Abdiker.

Un emigrante senegalés, del que no menciona el nombre, relató a la OIM que tuvo que pagar 320 dólares a un traficante para llegar a Libia vía Agadez, en Níger. Después de un viaje de dos días por el desierto en un vehículo todoterreno, llegó a Sabha, al sudoeste de Libia.

El conductor del vehículo le dijo que el traficante no le había pagado el viaje y condujo al senegalés a un mercado de esclavos.

En una entrevista que publica el diario alemán Bild, el Primer Ministro libio, Fayez al-Sarraj ha declarado que la Unión Europea no ha aportado la ayuda prometida para el tráfico de emigrantes por las costas del norte de África. La Unión Europea, asegura, no hace otra cosa que “lanzar promesas al aire”.

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El sargento Romero Béjar: de ‘pata negra’ en Intxaurrondo a narco en Algeciras

El 15 de noviembre del año pasado fue detenido el sargento José Romero Béjar, alias “El Moro”, antiguo miembro del Grupo Omega de la Guardia Civil, los “pata negra” del cuartel de Intxaurrondo de San Sebastián.

Al sargento le detuvieron en la Operación Jinete como integrante de una organización compuesta por 11 personas dedicadas al tráfico de drogas. Estaba destinado en la Comandancia de Algeciras y en la vivienda que tenía en una urbanización gaditana escondía medio millón de euros en la cara oculta de una estantería. Un auténtico “zulo”. Tuvieron que utilizar un taladro para romper el hormigón.

Su página en Facebook delataba su alto nivel de vida, impropio de un suboficial de la Guardia Civil: en él se podían ver caballos, embarcaciones y casas de lujo.

Además de introducir droga, la organización desmantelada contaba con infraestructura para el blanqueo de capitales. En la investigación aparecen implicadas varias sedes bancarias, que habrían participado en el lavado del dinero negro y entre los detenidos figura el empresario tarifeño Antonio Guerrero.

A principios de los años ochenta “El Moro” estuvo destinado en el cuartel de Intxaurrondo a las órdenes del comandante Galindo. Diez años después fue imputado por la Audiencia Nacional en los sumarios referentes a la guerra sucia y su nombre apareció en el sumario del caso Lasa y Zabala.

El silencio fue su mejor aliado. El propio General Galindo le exculpó a él y al resto de sus subordinados en una declaración firmada antes de entrar en la cárcel por su condena en el caso Lasa y Zabala. Salió limpio de todas las acusaciones.

Antes de su detención, el último mensaje que colocó en su muro personal de Facebook fue para apoyar una iniciativa en la internet para proclamar héroe nacional al general Galindo.

Su experiencia en el Terrorismo de Estado le dio la suficiente experiencia para entrar en la élite de la Guardia Civil: el Grupo Omega creado por Luis Roldán para las tareas más “especiales”.

En 1996 el sargento llegó al cuartel de Tarifa para “luchar” contra el narcotráfico y en 2002 el alcalde de Los Barrios, del PSOE, le nombró Jefe de la Policía Municipal de la manera acostumbrada, por la cara, ya que no poseía la titulación necesaria para el puesto. Tuvo que volver al cuartel de Tarifa a seguir “luchando” contra el narcotráfico… y llenando el “zulo” de billetes.

http://www.elindependiente.com/politica/2016/11/14/bejar-pata-negra-de-intxaurrondo-detenido-por-narcotrafico-en-algeciras/
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Sorprenden al ‘Daily Mail’ manipulando una noticia sobre un ataque químico de ‘falsa bandera’ en Siria

El 29 de enero de 2013 el diario británico ‘Daily Mail’ publicó un artículo destapando los planes del Pentágono para efectuar un ataque químico en Siria y responsabilizar luego del mismo al gobierno de Bashar Al-Assad.

El artículo, redactado por la periodista Louise Boyle, se titulaba ‘Estados Unidos tenía un proyecto para lanzar ataques químicos en Siria y arrojar la responsabilidad sobre el gobierno de Assad’.

Boyle había logrado hacerse con correos electrónicos pirateados a la Casa Blanca, pero entonces no habían desatado aún la paranoia rusa, y fueron los malayos quienes se los hicieron llegar al periódico.

Los correos correspondían a dos funcionarios del Pentágono que formaban parte de Britam. El plan de falso ataque había sido aprobado por la Casa Blanca, cuyo inquilino entonces era Obama, y sería financiado por Qatar.

El objetivo era el mismo que el cuento de las armas de destrucción masiva: iniciar una campaña contra el gobierno de Damasco para formar una ‘coalición internacional’ que atacara al país y lo destruyera, como en Irak o Libia.

No deja de ser curioso: un periódico publica un noticia que no tiene relación con la realidad sino con planes, que se pueden cumplir o no, pero cuando el 7 de abril los planes se cumplen, deja de ser noticia, o incluso la realidad es molesta y es mejor borrarla del disco duro.

La realidad no le interesa a la prensa imperialista. Es mejor hacerla desaparecer, no fuera que alguno lo pudiera malinterpretar. El problema es que internet no se puede borrar nada y la noticia reaparece. ¡Qué mala suerte!

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El País: otro mito de la transición que se hunde

Prisa-El País fue el emblema de la transición, el indicador de que algo había cambiado en 1976 y su más fiel apologista. El periódico, alabado hasta el ridículo, era tan fraudulento como la propia transición.

Llegó a convertirse en el primer monopolio desinformativo español, con 800 millones de beneficios en la década de 2000. Ahora agoniza, por fin, lo mismo que la transición que contribuyó a adornar.

Es el capitalismo escribiendo su propia historia. En los tiempos de la burbuja se endeudó hasta los 5.000 millones de euros. Su primer capataz, el fascista Juan Luis Cebrián, equiparó su sueldo con los del sector financiero, embolsándose 12 millones de euros en 2011.

Al pinchazo de la burbuja le sucedió lo de siempre, despidos en todas las unidades de negocio, incluidos los 129 en El País y la entrada a saco en el capital de los fondos buitres, agrupados en Liberty Acquisitions Holdings y tres grandes bancos —Banco Santander, CaixaBank y HSBC—, que se han hecho con el control accionarial desplazando a la familia Polanco.

Las acciones de Prisa cotizan al valor más bajo y los problemas de la empresa se han trasladado a la mafia Polanco, los padres fundadores del engendro. El actual segundo mayor accionista del monopolio ha tenido que solicitar varias ayudas a sus bancos acreedores ante la imposibilidad de pagar sus deudas. El Banco Santander y CaixaBank han tenido que salir al rescate de Otnas, a través de la cual controlan parcialmente su participación del 17 por ciento en Prisa, sindicada con el grupo mexicano Herradura.

Otnas es una empresa patrimonial que a finales de 2015 tenía un balance negativo, por lo que según establece la ley, se debía haber disuelto, pero no lo hizo porque los bancos acreedores salieron en su ayuda, refinanciando un préstamo de más de 170 millones de euros.

Ante nuevos impagos, el año pasado ambos bancos, Santander y CaixaBank, accedieron a convertir en capital 41,31 millones de euros del citado crédito, lo que los convirtió en accionistas de Otnas.

Los buitres sólo tienen que esperar nuevos impagos pacientemente para apoderarese por completo de las acciones del monopolio desinformativo. Como garantía del agujero, los Polanco han puesto 3.659 millones en acciones de Prisa que son papel mojado: hoy apenas valen 15 millones de euros.

Además de la transición, la historia de Prisa cuenta todos los viejos tópicos del capital financiero: los bancos apoderándose de las empresas industriales ruinosas. En este caso, los banqueros desplazan a los periodistas. Los medios de comunicación forman parte del capital financiero y, por su carácter monopolista, están indisolublemente ligados al Estado. No hay cuarto poder (nunca lo hubo).

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No hay nada como morirse (humor negro en un acto)…

B.

… Para que lo loen a uno. Este blog tuvo acceso a la conversación mantenida entre «compañeros» (?) de una reciente exministra fallecida. He aquí lo que pudimos grabar. Pedimos disculpas por la mala y a veces pedrestre grafía de la reproducción, así pues, dentro vídeo.

— José Bono: ¡qué mala noticia (al enterarse del occiso): estoy consternado!
— A: yo también estoy consternado.
— B: y yo compungido.
— Pepe Bono: sí, pero yo egggtoy más consternado.
— C: ¿y de qué se ha muerto la finada?
— B: ¿qué importa eso?
— C: hombre, por saber…
— Bono: mi grado de consternación no variará por saber la causa del óbito, sea cual fuere éste o fuera o fuese aquella, la causa, digo.
— D (filósofo): no somos nada.
— Bono: polvo somos y en polvo, etc.
— B: ya salió el democristiano chupacirios.
— Bono (alteradísimo): ¿qué, cómo, quién ha dicho eso? ¿quién ha sido el hijoputa?
— C: calma, Pepe, se supone que estás consternado.
— Bono: es verdad, estoy consternado de cojones. Probablemente no haya en el mundo mayor consternación que la mía.
— A: esas formas, Bono, que te pierden… Y hoy todo se graba. Mira a ese paleto que le han pillado llamando «hijaputa» a Margarita Robles.
— Bono: la pena es que no haya cámaras para que vean lo consternado que estoy.
— C: luego, al salir de aquí, estará la «nube de periodistas» y podrás despacharte y mostrar tu profundo dolor por la irreparable pérdida y…
— Bono (le interrumpe): ¡y consternación, mecagoendiós, sobre todo, consternación, ostia!
— A: ¡jodé, Pepe, qué carácter!, cómo se nota que no hay micrófonos a la vista…
— B: pues yo, aparte de compungido, estoy contrito y atrito.
— Bono (mosqueado): ¿eh? ¿qué palabros raros son esos? ¿no me estarás insultando, eh, cabrón de mierda?
— B (tapándose la risa con la mano): no, no, Pepe, son palabras de cariz religioso, deberías saberlo, tú que eres un tragahostias insoportable, al decir del Viejo Profesor (Tierno Galván, que formó un partidito donde militaba Bono, luego fusionado al «pesebre», perdón, al PsoE).
— Bono: hummmm, no sé, no sé, suena a como que estás más apenado que yo y, sobre todo, ¡¡¡consternado!!! Y nadie, repito, nadie, ¿entendéis? ¡nadie está más consternado que yo! (con cara de iluminado y ojos de loco: ¡¡¡¡nadie, ni dios, ni cristo que lo fundó, está más consternado que yo!!!!, ¿lo habéis entendido? Repetid, pues, conmigo estas líricas palabras (Bono adopta postura de chamán hindú en pose de loto y casi levitando): ¡om!, otra vez: ¡om!, y ahora con hache, por si hay algún tiquismiquis por aquí: ¡hom!
— C: ite missa est.
— Bono: ¿qué has dicho, marica?
— C: es latín, Pepe, no te mosquees.
— B: ¿latín culto o latín vulgar?
— A: bueno, salgamos, ya se oye en el pasillo a la canallesca (la prensa).
— Bono (sale el primero atusándose el tupé que se ha echado): consternado, estoy francamente consternado,no encuentro palabras para manifestar mi compunción, bueno, sí hay una palabra: consternado, muy consternado y mucho consternado, que diría Mariano.

FIN

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El año en que Argentina se convirtió en un refugio nazi

Alejandro López

Tras la Segunda Guerra Mundial, la cantidad de funcionarios, oficiales y colaboradores nazis detenidos fue irrisoria para el alcance del régimen fascista. La sospecha invadió a la comunidad internacional ante la pregunta obligada: ¿Dónde están miles de hombres y mujeres que se encargaron de enaltecer el régimen y exterminar a millones de personas?

El germen más reacio a desaparecer del fascismo aún se mantenía en pie a través de ODESSA, una organización secreta formada a inicios de 1946 con la intención de establecer nexos con naciones lejanas y ajenas al conflicto para ayudar a exiliar a integrantes del Tercer Reich a escapar de la justicia internacional. A pesar de las dificultades para rastrear históricamente el funcionamiento de la red, un sinfín de pruebas llevan a Latinoamérica, específicamente Colombia, Brasil, Paraguay y especialmente a  Argentina, como el destino de escape nazi por excelencia.

El carácter clandestino de la organización para el resto del mundo, resultaba diametralmente opuesto en la Argentina. Según Uki Goñi, periodista especializado en el tema ODESSA, la enorme red de escape se gestó en la misma Casa Rosada a través de una serie de reuniones entre Juan Domingo Perón y oficiales alemanes, belgas y franceses, todos criminales de guerra. Ahí, en la propia sede del ejecutivo argentino, se plantearon las alternativas y la logística para llevar a buen puerto a los altos mandos nazis a disfrutar el resto de su vida.

El tema circula como un vieja leyenda en Buenos Aires, donde a menudo se presume junto con otros mitos urbanos rioplatenses; sin embargo, las evidencias y la portentosa investigación histórica de Uki apunta a una política sistemática de rescate peronista de los nazis sobrevivientes hacia la Argentina.

Públicamente, Juan Domingo Perón se refirió en distintas ocasiones a los Juicios de Nuremberg como “una infamia” que no podía ser tolerada por la comunidad internacional. La estrategia arrancó oficialmente en 1947, donde misiones especiales enviadas por el ejecutivo ayudaron a los alemanes fugitivos sortear la justicia para finalmente llegar a Sudamérica.

La mayoría de las operaciones corrieron a cargo de Carlos Fuldner, un agente germano-argentino que durante la cima del Tercer Reich fungió como Hauptsturmführer (capitán) de la SS. Las principales vías de escape, conocidas como ratlines en Europa que gestionó incluyeron países alejados de Alemania, como Italia, y Suiza. Sujetos encargados de gestionar el genocidio en Europa como el propio Adolf Eichmann y Josef Mengele se ocultaron en el Cono Sur durante la segunda mitad del siglo XX, en un episodio oscuro de la Argentina que aún hoy es un tabú en América Latina.

http://culturacolectiva.com/la-historia-del-refugio-nazi-en-argentina/
 
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La CIA estudia a los teóricos franceses: cómo desmantelar a la izquierda cultural

Michel Foucault
Gabriel Rockhill

Se suele asumir que los intelectuales tienen poco o ningún poder político. Subidos en su privilegiada torre de marfil, desconectados del mundo real, enredados en debates académicos sin sentido sobre minucias, o flotando en las nubes abstrusas de la teoría de altos vuelos, se suele retratar a los intelectuales como separados de la realidad política e incapaces de tener cualquier impacto significativo sobre ella. Pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA) piensa de otra forma.

De hecho, el organismo responsable de planificar golpes de Estado, cometer asesinatos y manipular clandestinamente a gobiernos extranjeros no solo cree en el poder de la teoría, sino que asignó importantes recursos para mantener un grupo de agentes secretos dedicados a estudiar a fondo lo que algunos consideran la teoría más recóndita e intricada jamás producida. Un documento de investigación escrito en 1985 y que recientemente ha sido desclasificado y publicado con ligeras adaptaciones, haciendo uso de la Ley de Libertad de Expresión, revela que la CIA dispuso de agentes dedicados a estudiar las complejas e influyentes teorías asociadas a los autores franceses Michel Foucault, Jacques Lacan y Roland Barthes.

La imagen de unos espías estadounidenses reuniéndose con asiduidad en cafés parisinos para estudiar y comparar notas sobre los popes de la intelectualidad francesa puede chocar a quienes asumen que este grupo de intelectuales eran lumbreras cuya sobrenatural sofisticación no podría caer en una trampa tan vulgar, o que, por el contrario, no eran sino charlatanes de retórica incomprensible con poco o ningún impacto en el mundo real. Sin embargo, no sorprenderá a quienes están familiarizados con la prolongada y continua utilización de recursos de la CIA en la guerra cultural global, incluyendo el respaldo a sus formas más vanguardistas, lo que ha quedado bien documentado gracias a investigadores como Frances Stonor Saunders, Giles Scott-Smith y Hugh Wilford (yo he realizado mi propia contribución con el libro “Radical History & the Politics os Art”).

Thomas W. Braden, antiguo supervisor de las actividades culturales de la CIA, explicaba el poder de la guerra cultural de la agencia en un relato sincero y bien informado publicado en 1967: “Recuerdo el inmenso placer que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [que contaba con el respaldo de la CIA] ganó más elogios para EE.UU. en París de los que pudieran haber ganado John Foster Dulles o Dwight D. Eisenhower con cien discursos”. No se trataba, de ninguna manera, de una operación liminal o sin importancia. De hecho, como sostenía acertadamente Wilford, el Congreso para la Libertad Cultural con sede en París, que posteriormente resultó ser una organización tapadera de la CIA en tiempos de la Guerra Fría, fue uno de los principales patrocinadores de la historia mundial y prestó apoyo a una increíble gama de actividades artísticas e intelectuales. Contaba con oficinas en 35 países, publicó docenas de prestigiosas revistas, participaba en la industria editorial, organizó conferencias y exposiciones artísticas de alto nivel, coordinaba actuaciones y conciertos y proporcionó generosa financiación a diversos premios y becas culturales, así como a organizaciones encubiertas como la Fundación Farfield.

Jacques Derrida
La agencia de inteligencia consideraba que la cultura y la creación teórica eran armas cruciales del arsenal global dirigido a perpetuar los intereses estadounidenses en todo el mundo. El documento de investigación de 1985 recién publicado, titulado “Francia: la deserción de los intelectuales de izquierda”, examina –indudablemente con el fin de manipularla– a la intelectualidad francesa y el papel fundamental que desempeñaba en la configuración de las tendencias que generan la línea política. El informe, a la vez que sugería que en la historia de la intelectualidad francesa existía un equilibrio ideológico relativo entre la izquierda y la derecha, destaca el monopolio de la izquierda en la era inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial –al que, como sabemos, se oponía de modo furibundo la CIA– a causa del papel fundamental que jugaron los comunistas en la resistencia al fascismo y que, en último término, permitió ganar la guerra. Aunque la derecha estaba enormemente desacreditada a causa de su contribución directa a los campos de exterminio nazis, así como su agenda xenófoba, anti-igualitaria y fascista (según las propias palabras de la CIA), los agentes secretos anónimos que escribieron el borrador del informe resumen con palpable regocijo el retorno de la derecha a partir de los inicios de la década de los setenta.

Más concretamente, los guerreros culturales clandestinos aplauden lo que consideran un movimiento doble que contribuyó a que los intelectuales apartaran a Estados Unidos del centro de sus críticas y las dirigieran a la Unión Soviética. Por parte de la izquierda se produjo una desafección gradual hacia el estalinismo y el marxismo, una progresiva retirada de los intelectuales radicales del debate público y un alejamiento teórico del socialismo y del partido socialista. Más hacia la derecha, los oportunistas ideológicos a los que se denominaba Nuevos Filósofos y los intelectuales de la Nueva Derecha lanzaron una campaña mediática descarada de difamación contra el marxismo.

Mientras otros tentáculos de la organización de espionaje de alcance mundial se dedicaban a derribar gobiernos elegidos democráticamente, a proporcionar servicios de inteligencia y financiación a dictadores fascistas y a apoyar escuadrones de la muerte de extrema derecha, el escuadrón parisino de la CIA recogía información sobre el giro hacia la derecha que estaba teniendo lugar en el mundo y que beneficiaba directamente a la política exterior de EE.UU. Los intelectuales simpatizantes de la izquierda de la posguerra fueron abiertamente críticos con el imperialismo estadounidense. La influencia en los medios de comunicación que ejercía la crítica marxista sin pelos en la lengua de Jean Paul Sartre y su notable papel –como fundador de Libération– a la hora de revelar la identidad del responsable de la CIA en París y de docenas de agentes encubiertos fue seguida de cerca por la Agencia y considerada un grave problema.

Por el contrario, el ambiente antisoviético y antimarxista de la emergente era neoliberal sirvió para desviar el escrutinio público y proporcionó una excelente excusa para las guerras sucias de la CIA, al “dificultar en extremo cualquier oposición significativa de las élites intelectuales a las políticas estadounidenses en América Central, por ejemplo” […]

Este es el contexto en el que los mandarines enmascarados elogian y apoyan la incesante crítica que una nueva generación de pensadores antimarxistas como Bernard-Henri Levy, André Glucksmann y Jean-François Revel desencadena contra “la última camarilla de eruditos comunistas” (compuesta, según los agentes anónimos, por Sartre, Barthes, Lacan y Louis Althuser). Dada la inclinación izquierdista de aquellos antimarxistas en su juventud, constituyen el modelo perfecto para construir las narrativas falaces que fusionan una pretendida evolución política personal con el avance continuo del tiempo, como si la vida individual y la historia fueran simplemente una cuestión de “evolución” y de reconocer que la transformación social igualitaria es algo del el pasado, personal e histórico […]

Es en este contexto donde debemos situar la afición de la agencia de inteligencia por las narrativas de conversión y su profundo aprecio por los “marxistas reformados”, un leitmotiv transversal al informe de investigación sobre los teóricos franceses. “A la hora de socavar el marxismo –escriben los agentes infiltrados– son aún más eficaces aquellos intelectuales convencidos, dispuestos a aplicar la teoría marxista en las ciencias sociales, pero que acaban por rechazar toda la tradición marxista”. Citan en particular la enorme contribución realizada por la Escuela de los Annales, de historiografía y estructuralismo –especialmente Claude Lévi-Strauss y Foucault– a la “demolición crítica de la influencia marxista en las ciencias sociales”. Foucault, a quien se refieren como “el pensador francés más profundo e influyente”, es especialmente aplaudido por su elogio de los intelectuales de la Nueva Derecha, cuando recuerda a los filósofos que “la teoría social racionalista de la Ilustración y la era Revolucionaria del siglo XVIII ha tenido consecuencias sangrientas”. Aunque sería un error echar por tierra las políticas o los efectos políticos de cualquiera basándose en una sola posición o resultado, el izquierdismo antirrevolucionario de Foucault y su perpetuación del chantaje del Gulag –es decir, la afirmación de que los movimientos expansivos radicales que pretenden una profunda transformación social y cultural solo resucitan la más peligrosa de las tradiciones– están perfectamente en línea con las estrategias generales de guerra psicológica de la agencia de espionaje […]

La obra de figuras como Foucault, Derrida y otros teóricos franceses de vanguardia suele asociarse intuitivamente a una crítica profunda y sofisticada que presumiblemente va más allá de cualquier relación con el socialismo, el marxismo o las tradiciones anarquistas. No cabe duda y es preciso resaltar que el modo en que el mundo anglófono acogió la obra de los teóricos franceses, como acertadamente ha señalado John McCumber, tuvo importantes implicaciones políticas como polo de resistencia a la falsa neutralidad política, las tecnicidades cautelosas de la lógica y el lenguaje, o al conformismo ideológico puro activo en las tradiciones de la filosofía anglo-americana apoyada por [el senador] McCarthy. No obstante, las prácticas teóricas de aquellas figuras que dieron la espalda a lo que Cornelius Castoriadis denominó la tradición de la crítica radical –la resistencia anticapitalista y antiimperialista– ciertamente contribuyeron al alejamiento ideológico de la política transformadora. Según la propia agencia de espionaje, los teóricos posmarxistas franceses contribuyeron directamente al programa cultural de la CIA destinado a persuadir a la izquierda de inclinarse hacia la derecha, al tiempo que desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo, creando así un entorno intelectual en el cual sus proyectos imperialistas pudieran medrar sin ser estorbados por un escrutinio crítico serio por parte de la intelectualidad.

Como sabemos gracias a las investigaciones realizadas sobre los programas de guerra psicológica de la CIA, la organización no solo ha vigilado e intentado coaccionar a los individuos, sino que siempre ha intentado comprender y transformar las instituciones de producción y distribución cultural. De hecho, su estudio sobre los teóricos franceses señala el papel estructural que desempeñan las universidades, las editoriales y los medios de comunicación en la formación y consolidación de un ethos político colectivo. En las descripciones que, como el resto del documento, deberían invitarnos a pensar críticamente sobre la actual situación académica del mundo anglófono y otros lugares, los autores del informe destacan cómo la precarización del trabajo académico contribuye al aniquilamiento del izquierdismo radical. Si los izquierdistas convencidos no podemos asegurarnos los medios materiales para desarrollar nuestro trabajo, o si se nos obliga más o menos sutilmente a ser conformistas para conseguir empleo, publicar nuestros escritos o tener un público, las condiciones estructurales que permitan la existencia de una comunidad izquierdista resuelta se ven debilitadas.

André Glucksmann
 Otra de las herramientas utilizadas para conseguir este fin es la profesionalización de la educación superior, que pretende transformar a las personas en eslabones tecnocientíficos integrados en el aparato capitalista, más que en ciudadanos autónomos con herramientas solventes para la crítica social. Los mandarines teóricos de la CIA alaban, por tanto, las iniciativas del gobierno francés por “presionar a los estudiantes para que se decidan por estudios técnicos y empresariales”. También señalan las contribuciones realizadas por las grandes casas editoriales como Grasset, los medios de comunicación de masas y la moda de la cultura americana para lograr una plataforma postsocialista y antigualitaria […]

El informe debería servirnos para recordar convincentemente que si alguien supone que los intelectuales no tienen ningún poder y que nuestras orientaciones políticas carecen de importancia, la organización que se ha convertido en uno de los agentes más poderosos del mundo contemporáneo no lo ve así. La Agencia Central de Inteligencia, como su nombre irónicamente sugiere, cree en el poder de la inteligencia y de la teoría, algo que deberíamos tomarnos muy seriamente. Al presuponer erróneamente que el trabajo intelectual sirve de poco o de nada en el “mundo real”, no solo malinterpretamos las implicaciones prácticas del trabajo teórico, sino que corremos el riesgo de hacer la vista gorda ante proyectos políticos de los que fácilmente podemos convertirnos en embajadores culturales involuntarios. Aunque es verdad que el Estado-nación y el aparato cultural francés proporcionan a los intelectuales una plataforma pública mucho más significativa que muchos otros países, la obsesión de la CIA por cartografiar y manipular la producción teórica y cultural en otros lugares debería servirnos a todos como llamada de atención.

En segundo lugar, en la actualidad los agentes del poder están particularmente interesados en cultivar una intelectualidad cuya visión crítica esté atenuada o destruida por las instituciones que los patrocinan basadas en intereses empresariales y tecnocientíficos, que equipare las políticas de izquierda-derecha con lo “anticientífico”, que relacione la ciencia con una pretendida –pero falsa– neutralidad política, que promueva los medios de comunicación que saturan las ondas hertzianas con cháchara conformista, aísle a los izquierdistas convencidos de las principales instituciones académicas y de los focos mediáticos y desacredite cualquier llamamiento al igualitarismo radical y a la transformación ecológica. Idealmente, intentan nutrir una cultura intelectual que, si es de izquierdas, esté neutralizada, inmovilizada, apática y se muestre satisfecha con apretones de manos derrotistas o con la crítica pasiva a la izquierda radical movilizada. Esa es una de las razones por las que podemos considerar a la oposición intelectual al izquierdismo radical, que predomina en el mundo académico estadounidense, una postura política peligrosa: ¿acaso no es cómplice directa de la agenda imperialista de la CIA en todo el mundo?

En tercer lugar, para contrarrestar este ataque institucional a la cultura del izquierdismo resolutivo, resulta imperativo resistir la precarización y profesionalización de la educación. Similar importancia tiene la creación de esferas públicas que posibiliten un debate realmente crítico y proporcionen una amplia plataforma para aquellos que reconocen que otro mundo no solo es posible, sino necesario. También necesitamos unirnos para contribuir a la creación o el mayor desarrollo de medios de comunicación alternativos, diferentes modelos de educación, instituciones alternativas y colectivos radicales […]

http://www.investigaction.net/es/la-cia-estudia-a-los-teoricos-franceses-como-desmantelar-a-la-izquierda-cultural/