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La paranoia anticomunista durante la Guerra Fría

No, no estoy hablando de la película de comedia de mediados de los ’60, sino del miedo visceral que el gobierno estadounidense tenía a los comunistas tras acabar la II Guerra Mundial.

Durante dicho conflicto, la Unión Soviética y Estados Unidos fueron aliados, sí, pero por razones coyunturales al tener un enemigo común: el nazismo. Una vez este enemigo fue derrotado, e incluso antes de ello, las posturas de unos y otros comenzaron a distanciarse profundamente. Esto llevó al inicio de la Guerra Fría, un período que marca la práctica totalidad de la segunda mitad del s. XX y donde el bloque capitalista, liderado por Estados Unidos, se enfrentó en todos los ámbitos posibles (político, económico, social, tecnológico, deportivo…) al bloque comunista, liderado por la Unión Soviética.

Sin embargo, no vamos a hablar aquí y ahora de esos conflictos. O al menos, no de los que aparecen en la mayoría de libros de Historia. Cuando alguien se interesa por la Guerra Fría y lee sobre Corea, Vietnam, Cuba, Centroamérica o Berlín solamente está viendo una parte de esa Guerra Fría, la conocida como “hard Cold War”, es decir, la Guerra Fría dura, la que todos somos capaces de reconocer fácilmente. En estas líneas y las que siguen, voy a hablaros de la “soft Cold War” o Guerra Fría blanda. ¿Qué qué es? Vamos a ello.

Sistema de Bloques durante la Guerra Fría hacia 1960

‘Soft Cold War’

Los grandes acontecimientos internacionales marcaron las políticas exteriores de ambos bloques, pero, a menudo, nos “olvidamos” las políticas internas, aquellas que afectan al día a día de los ciudadanos de a pie que no sabrían situar Vietnam o Afganistán en un mapa y nunca habían estado en Berlín. Os voy a hablar de las medidas que el gobierno estadounidense tomó desde el final de la guerra y hasta bien entrada la década de 1960 para que el obrero metalúrgico de Pittsburgh o el campesino de Arizona no se volvieran comunistas, medidas que aún hoy en día están presentes en la sociedad estadounidense y son parte intrínseca de su vida, aun cuando la Guerra Fría acabara, al menos de manera oficial, hace 25 años.

Estados Unidos, como nación, ha nacido, crecido y se ha desarrollado sobre una capa social tremendamente heterogénea, que abarca desde los inmigrantes irlandeses o italianos hasta los nativos, pasando por negros, alemanes o chinos. Ello ha llevado a que en los Estados Unidos existan graves problemas y diferencias internas que han evitado que se mantenga la unidad nacional, sirva de ejemplo el más obvio: la Guerra Civil Estadounidense (1861-1865). Con el final de la II Guerra Mundial, la unidad nacional pasó a ser uno de los puntos más importantes del gobierno, pues si la sociedad se fragmentaba, el comunismo podía penetrar entre sus miembros y hacer tambalear al Estado. Por tanto, cuando Harry S. Truman accedió a la presidencia del país en 1945, y cuando Dwight D. Eisenhower hizo lo propio en 1953, sólo hubo una política interna a seguir: “la unidad nacional es la base de la seguridad nacional”.

Pero, ¿por qué unidad nacional? La respuesta puede parecer en extremo simple, pero es correcta: miedo. O mejor dicho: “Second Red Scare”. Tras el triunfo de la Revolución Rusa en 1917, hubo en Estados Unidos un “First Red Scare” a finales de la década de 1910, pero no fue nada relevante con el que atravesarían más de 30 años después. La base de este segundo miedo rojo se basaba en la idea de que los inmigrantes alemanes o italianos llegados en los años ’30 pudieran traer los ideales totalitaristas de derecha o que los rusos que habían llegado tras la Revolución Rusa pudieran estar “contagiados” de ideas comunistas, y que, juntos, fueran capaces socavar a otros grupos de la sociedad con sus ideas subversivas y romper la democracia que con tanto esfuerzo y sacrificio había sido construida. El enemigo en Corea o Vietnam estaba claro, pero ¿quién era el enemigo en casa? ¿Quién era el enemigo en los propios Estados Unidos? Acusar a altos cargos públicos, como hizo el senador Joseph McCarthy era relativamente sencillo con su famosa “caza de brujas” y persecuciones casi sin fundamento, pero ¿cómo acusar a un ciudadano normal? La CIA estaba en pañales, el FBI aún no estaba preparado y la NSA ni siquiera existía. Ante esa situación sólo había una salida posible: la unidad nacional. Había comenzado la “americanización” de América.

El nacimiento de un patriotismo

La política de “americanización” tenía como objetivo re-inspirar el fervor patriótico en la sociedad estadounidense y evitar que cayera en la apatía y la desunidad, algo que el comunismo, sin duda, aprovecharía para penetrar en y romper a los Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno tenía que encontrar una forma de llegar hasta el ciudadano. La propaganda había sido útil en tiempos de guerra, pero ya no se estaba en guerra, y ahora había que hallar un nuevo camino que mostrara, no por qué el capitalismo y la democracia son mejores que el comunismo, sino por qué el comunismo es peor que la democracia. En este escenario es casi imposible no recordar la cita de Winston Churchill:

“Muchas formas de gobierno se han intentado y se seguirán intentando en este mundo de pecados e infortunios. Nadie dice que la democracia es perfecta o que lo sepa todo. Al contrario, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas esas otras formas que se han intentado de vez en cuando”.

Usando como punto de partida esta cita, el objetivo del gobierno estadounidense, por tanto, se centrará en llevar a cabo una política que muestre los fallos de una forma de gobierno peor, en este caso el comunismo, para eliminar esa idea de la mente del ciudadano, dejando cómo la única forma válida de gobierno a la democracia y mostrándoles cuán afortunados son de vivir en un país libre. Aquí surge la pregunta, si Estados Unidos era un país libre, ¿por qué se persiguió a los comunistas? Podríamos decir, que lo que se intentó fue crear un país libre entre aquellos que comulgaran con las ideas del gobierno, enfrentándose y persiguiendo a todos aquellos que no seguían el sistema establecido, como a los comunistas, cuyo partido, el CPUSA, fue prohibido en 1954 mediante la “Communist Control Act” y sus miembros perseguidos como criminales.

Por todo ello, las políticas de unidad nacional adoptarán una forma donde todo el mundo pueda demostrar públicamente su “amor” a la democracia, es decir, desfiles, espectáculos y manifestaciones. La idea básica era llenar la vida del ciudadano con actos y homenajes públicos a símbolos y personajes nacionales, de tal manera que la gente saliera a la calle a demostrar el amor por su país y, obviamente, aquel que no participara o se opusiera, era un claro candidato a ser acusado de comunista o traidor a la patria. Sirvan de ejemplo los Testigos de Jehová, perseguidos y encarcelados por negarse a realizar el saludo a la bandera.

Los actos preparados por los gobiernos de Truman y Eisenhower son, casi, innumerables, así que aquí nos limitaremos a dar algunos ejemplos más llamativos.

Comencemos con el “Freedom Train” o “Tren de la Libertad”. El objetivo inicial del “Freedom Train”, que realizó su primer viaje en 1947, era realizar un tour por todos los Estados Unidos mostrando a sus pasajeros los beneficios del “American Way of Life”. Sin embargo, esta idea original se cambió en 1948. El “Freedom Train” se convirtió en una feria ambulante. En su interior, se mostraban todos los triunfos, logros y éxitos que Estados Unidos había llevado a cabo siendo un país unido, como la Declaración de Independencia o la Constitución. Durante los 3 años que estuvo en funcionamiento, el “Freedom Train” fue un verdadero éxito y enormes cantidades de personas acudían a la estación donde paraba y a las ferias patriotas que se organizaban entorno a su llegada. Gracias al “Freedom Train” el sentimiento de unidad patriótico comenzó a brotar en el ciudadano estadounidense. Perdón. En una parte de la ciudadanía estadounidense, pues los negros tenían acceso limitado al “Freedom Train”, lo que llevó a conflictos bautizados por J. Edgar Hoover, director del FBI, como “Negro-communist agitation”. Además, varias paradas del “Freedom Train”, la mayoría en el sur, fueron suspendidas de la gira al permitir que los negros pudieran visitar el tren. La ironía de que un ciudadano negro no pudiera visitar un tren llamado “Tren de la Libertad” da mucho que pensar sobre el racismo en el sur estadounidense, pero ese tema no lo tocaremos hoy.

Con el sentimiento patriótico en alza, el gobierno de la ciudad de Mosinee (Wisconsin) decidió en 1948 aprobar el “Day under Communism”. La idea era que la ciudad se transformara por un día en una ciudad comunista, y se mostrara a sus ciudadanos y visitantes las carencias de libertad de educación, culto, derechos civiles o prensa del comunismo, haciéndoles añorar lo que el gobierno estadounidense les ofrecía. El 1 de mayo de 1950 tuvo lugar el día bajo el comunismo y la atención que atrajo, tanto de visitantes como de medios, fue mayor de la esperada. Aunque para los patriotas fue un éxito, la celebración recibió duras críticas por parte de algunos izquierdistas moderados y, por supuesto, del Partido Comunista, que propuso realizar el “Real Day under Communism”, petición que fue desestimada por el gobierno, tal vez, asustado de que pudieran lograr insertar ideas subversivas en las mentes de los ciudadanos.

Sin embargo, tanto el “Freedom Train” como el “Day under Communism” eran celebraciones temporales, y se necesitaba algo más. Y la solución llegó en la segunda mitad de la década de 1950. El “May Day” (no confundir con la llamada de socorro “mayday”) o Día de los Trabajadores, celebrado el 1 de mayo, era, y es, la mayor celebración del movimiento obrero. Pero, en estos primeros años de la Guerra Fría, muchos comenzaron a ver en este desfile, no sólo el argumento perfecto para que los comunistas extendieran sus ideas subversivas, sino a la celebración en sí misma como un acto comunista. Para evitar esto, algunas organizaciones patrióticas particulares recuperaron el “Americanization Day”, que ya se había celebrado en los años ’20 y lo renombraron como “Loyalty Day”, el día en el que se demostraba la lealtad a los Estados Unidos. Su primer desfile fue el 1 de mayo de 1955, y para 1958 contaba con el reconocimiento del gobierno federal y con las mejores calles de las ciudades. En Nueva York, por ejemplo, el “Loyalty Day” se celebraba en Manhattan, mientras que el “May Day” fue enviado al barrio del Bronx.

Paralelamente al “Loyalty Day”, surgió el “Law Day”, celebrado por primera vez en 1958 y aprobado por el gobierno en 1961, era un día que conmemoraba la libertad y la democracia frente a la tiranía, aunque tiranía era un término genérico empleado para decir comunismo. Tras cambiar varias veces de fecha, acabó siendo celebrado también el 1 de mayo. Ambos días siguen vigentes en el calendario festivo estadounidense actual.

La lista de festividades y actos es casi interminable, pero voy a destacar, por último, tres ejemplos más: el “American Forces Day”, el “Citizenship Day” y el “National Day of Prayer”. Actualmente, los desfiles de las fuerzas armadas están presentes en prácticamente todos los países. Sin embargo, en los primeros momentos de la Guerra Fría, los desfiles de la Unión Soviética era mundialmente conocidos, mientras que Estados Unidos no había celebrado nunca uno. Por ello, en 1949, el ejército de tierra, las fuerzas aéreas, la armada, los marines y los guardacostas desfilaron por primera vez y abrieron sus bases a los ciudadanos, mostrándoles sus carros de combate, buques, aviones… tal y como la Unión Soviética llevaba años haciendo. Estados Unidos también mostraba al mundo su poderío militar. El “Citizenship Day”, llamado originalmente “I am an American Day”, deja poco a la imaginación sobre su objetivo. Inicialmente, pretendía ser una celebración que “naturalizara” a los inmigrantes, pero cuando en 1952 se renombró a “Citizenship Day”, se extendió a todos los ciudadanos con el fin de que mostraran su orgullo por ser estadounidenses. Y, por último, el “National Day of Prayer” fue una celebración religiosa, creada en 1952, pero con claro trasfondo político. La Unión Soviética, siguiendo los principios del comunismo, era un país ateo, mientras que los Estados Unidos eran un país secular o laico, es decir, no había una religión oficial del Estado, pero todas estaban permitidas. Esta pequeña diferencia fue explotada por los Estados Unidos, invitando a cristianos, judíos, musulmanes… a rezar libremente, una libertad que en la Unión Soviética no tendrían.

Además, Estados Unidos tuvo la suerte de que en la década de 1950 y principios de la de 1960, coincidieran numerosos aniversarios, tanto locales como nacionales, como el 150º Aniversario del nacimiento de Abraham Licoln, el 175º Aniversario de la Declaración de Independencia, el 200º Aniversario del Congreso de Albany, el 250º Aniversario del nacimiento de Benjamin Franklin… Todos ellos fueron celebrados de la manera más fastuosa posible, pues simbolizaban el triunfo del poder de la democracia sobre sus opresores adversarios.

Decaimiento y actualidad

Con la llegada de la década de 1960 y la madurez de una nueva generación, una generación que ya no había vivido la guerra, el sentimiento patriota general comenzó a descender. Muchas de las celebraciones, que, en el fondo, eran totalmente iguales solo que con distinto nombre, recibían cada vez menos y menos gente. Además, el paulatino enfriamiento de las tensiones, que llevaron a la “coexistencia pacífica” en la década de 1970, hizo que estas demostraciones comenzaran a perder el efecto deseado. En cualquier caso, Estados Unidos supo manejar la situación cuando más delicada era, y creó, no sólo una “generación patriota”, sino que logró:

“mostrar a las fuertemente oprimidas gentes de Europa, Asia y África que ellos también pueden lograr los beneficios que los americanos disfrutan hoy en día, si pueden compartir la motivación de los fundadores de Jamestown”.

Un último llamamiento internacional a la lucha contra el comunismo.

Así que, recordad: cuando veáis una bandera estadounidense en cada casa de una calle, cuando escuchéis el himno antes de un partido, u observéis el desfile de las fuerzas armadas, es porque Estados Unidos, una vez, tuvo miedo. Un atroz miedo rojo.

Buenas noches y buena suerte.

Fuente: https://archivoshistoria.wordpress.com/2016/09/02/que-vienen-los-rusos/

Los yihadistas que secuestraban reporteros en Siria también eran de la CIA

El periodista del diario londinense The Times Anthony Loyd, que fue secuestrado en 2014 junto con un colega cuando cubrían la Guerra de Siria como corresponsales, escribió ayer un artículo en su periódico sosteniendo que quien le secuestró fue la CIA.

En aquel momento la prensa mundial encabezó las portadas y las fotos con las típicas cortinas de humo de los yihadistas, los radicales, los rebeldes… No había nada eso; se trataba de la CIA, dice Loyd.

El periodista fue alcanzado en las rodillas por varios disparos y el fotógrafo Jack Hill que le acompañaba también resultó gravemente herido. Al menos uno de sus captores, dice Loyd, “formaba parte de un grupo de combatientes sostenido por fuerzas americanas”.

Ambos fueron liberados por orden de un comandante local de los yihadistas. En su artículo Loyd asegura haber reconocido a uno de sus secuestradores en un vídeo que muestra a un grupo de yihadistas “sostenido por la CIA”.

“Disparó contra mí en medio de una muchedumbre de espectadores después de golpearme salvajemente, acusándome de ser un espía de la CIA. Por lo que parece, ahora trabaja para ella”, para la CIA, afirma Loyd.

“Así son ahora los últimos aliados de los occidentales contra el Califato Islámico en Siria”, escribe el periodista secuestrado, que ingenuamente pregunta cómo es posible que un “secuestrador notorio” haya logrado pasar las pruebas de verificación del ejército de Estados Unidos.

Nadie le ha respondido. A comienzos de 2015 el ejército de Estados Unidos inició un programa de 500 millones de dólares para formar y equipar a los combatientes sirios que quisieran luchar contra el Califato Islámico.

Este programa, que fue reformado en otoño del año pasado tras un pésimo comienzo, se concentra sobre todo en las llamadas “fuerzas democráticas sirias”, de las que forman parte los kurdos de YPG y que comnbaten en el norte de Siria junto a las tropas de Estados Unidos.

Otra parte del programa se dedicó a formar y equipar al denominado “ejército sirio libre” en el sur del país.

A partir de ahora las mentiras de la OTAN se dirán en castellano

Carmen Romero, el origen de todos los embustes
El 29 de julio de julio secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, nombró a la española Carmen Romero, hasta entonces portavoz adjunta de la Alianza Atlántica, vicesecretaria general adjunta de Diplomacia Pública.

Romero asumirá su nuevo cargo dentro de la OTAN el próximo 1 de octubre, después de haber ocupado desde mayo de 2004 el puesto de portavoz adjunta de la alianza imperialista.

“Ha sido un placer y un privilegio servir como portavoz adjunta y jefa de Prensa y Medios durante los últimos 12 años. Mi carrera en la OTAN me da la oportunidad de trabajar con grandes profesionales en el mundo de la política, la diplomacia y los medios de comunicación, y de formar parte del esfuerzo diario de la Alianza por defender a sus ciudadanos y sus valores”, señaló Romero.

Para Romero es “un orgullo seguir trabajando para la OTAN, el ancla de la seguridad transatlántica”.

Periodista de profesión y con una extensa experiencia intoxicadora, Carmen Romero fue antes de convertirse en portavoz adjunta de la OTAN durante más de tres años corresponsal de la Agencia Efe en Bruselas, ciudad que acoge la sede de la Alianza Atlántica.

Previamente trabajó en las delegaciones de la Agencia Efe en París (1997-2001), Moscú (1994-1997) y Ginebra (1989-1994).

También ha sido enviada especial en los países avasallados por sus jefes imperialistas.

Como portavoz adjunta de la OTAN ha trabajado con tres secretarios generales de la Alianza: con el actual titular, Jens Stoltenberg, y con su predecesores Anders Fogh Rasmussen (2009-2014) y Jaap de Hoop Scheffer (2004-2000).

Romero ha sido portavoz en funciones en numerosas ocasiones, incluido en momentos históricos como la ocupación rusa de Georgia en agosto de 2008.

Desde su nuevo cargo, Carmen Romero apoyará directamente al secretario general adjunto de Diplomacia Pública, Tacan Ildem, que fue nombrado en marzo pasado.

Desde ese puesto ambos asesorarán a Stoltenberg a la hora de trasladar los mensajes estratégicos y políticos a los intoxicadores y al público en general.

Este departamento trabaja para realzar el perfil de la OTAN ante diferentes audiencias de todo el mundo y para crear apoyo a las operaciones y las políticas de agresión de la Alianza.

El nombramiento de Carmen Romero se produjo un mes después de que Stoltenberg designara al secretario general de Política de Defensa, Alejandro Alvargonzález, como secretario general adjunto para Asuntos Políticos y de Seguridad.

Los imperialistas británicos quieren unirse al PKK contra Turquía

En un comunicado publicado en Twitter, los comandos de operaciones especiales de Gran Bretaña destacados en Raqqa han pedido abandonar ese frente para ir a combatir a Manbi junto a las unidades kurdas de YPG contra el ejército turco.

Gran Bretaña asegura que no vacilará en enfrentarse al ejército turco para ayudar a las milicias kurdas que aún se mantienen al este del río Éufrates.

Esta amenaza se difunde algunos días después de que los dirigentes turcos hayan calificado como “terroristas” a los comandos de operaciones especiales británicos que combaten junto a YPG.

“Al luchar contra los terroristas, Turquía no concede ninguna importancia a su nacionalidad”, afirmó el consejero del Primer Ministro turco, Yuness Aghbaba.

En su comunicado la fuerzas especiales británicas destacan las “relaciones entre el ASL y el Califato Islámico” y asegura que los primeros se encuentran a 11 kilómetros de la ciudad de Mabi.

El texto añade que “los elementos apoyados por Turquía forman parte del Califato Islámico y la fácil victoria del ejército turco en Jarablus hay que entenderla de esa manera. ¿A quién va entregar el control de la ciudad después de tomar Manbi”, preguntan los oficiales británicos que operan en Siria.

El comunicado británico es ligeramente mentiroso. Es más exacto el del Ministerio sirio de Asuntos Exteriores de 31 de agosto en el que afirma que en Jarablus los turcos “habían sustituido a unos terroristas por otros”.
Unos y otros se refieren a que la invasión del ejército turco ha ido acompañada de algunas brigadas del denominado ASL (“ejército libre de Siria”) que hasta ahora habían venido enfilando contra el gobierno y cuya estrategia han cambiado.

La agresividad del comunicado británico es sorprendente. Critica a Erdogan por su “apatía” durante la guerra de Kobani, cuando dejó que los yihadistas del Califato Islámico entraran por la frontera para luchar contra los kurdos.

El viraje que está tomando la Guerra de Siria están causando que unos lancen los trapos sucios contra los otros, dejando a todos ellos al descubierto.

Fuente: http://www.presstv.ir/DetailFr/2016/09/03/482952/Syrie-la-force-britannique-VS-Erdogan

Ucrania, el gran supermercado del tráfico de armas

El golpe de Estado y la guerra en el este de Ucrania ha llevado la proliferación incontrolada de armas al país, y los expertos describen a Ucrania como un “supermercado” con millones de armas a la venta.

Antes del golpe de Estado, en Ucrania la posesión de armas era muy poco común. Algunas de las armas se venden de contrabando fuera del país, destinadas a guerras en Oriente Medio o en Europa, lo que agrava el temor a nuevos atentados.

Es difícil determinar el volumen del tráfico porque Ucrania ha clasificado como secretos todos los datos sobre el comercio de armas ilegales. Sin embargo, los guardas fronterizos de Ucrania suelen informar de intentos frustrados de sacar armas del país de forma ilegal.

En uno de los casos más conocidos, un ciudadano francés fue detenido en mayo tras intentar cruzar a Polonia con todo un arsenal. El Servicio de Seguridad Ucraniano dijo que el hombre planeaba una serie de atentados en Francia.

Cada semana, los servicios de seguridad y la policía descubren depósitos de armas ilegales con Kalashnikov, explosivos e incluso lanzacohetes llevados desde la zona de combate en el este de Ucrania. La policía de transportes retira casi a diario armas que los pasajeros de trenes llevan en su equipaje. La mayoría son personal militar o miembros de batallones voluntarios que han combatido en el lado del gobierno.

Heorhiy Uchaikin, que preside la asociación ucraniana de propietarios de armas, estimó que los ucranianos poseen ahora de forma ilegal unos 5 millones de armas de fuego. “Ucrania se ha convertido en un supermercado de armas ilegales”, afirma. “En Ucrania, un arma es como betún para zapatos en una fábrica de betún para zapatos”.

El único mercado legal de armas de fuego en Ucrania es para rifles de caza, y está muy regulado. Las empresas de seguridad pueden obtener licencias para que sus guardas lleven armas cortas. Uchaikin pide que se cambien las leyes para legalizar la propiedad de pistolas y Kalashnikov, para regular el mercado y combatir los delitos con armas.

Algunas de las armas que se venden de forma ilegal se confiscaron a combatientes separatistas y se cree que fueron proporcionadas por Rusia. Los servicios de seguridad ucranianos confiscaron en junio más de 200 lanzacohetes, 3.000 granadas y dos lanzallamas Shmel que no forman parte del arsenal ucraniano.

Pero la mayoría de las armas en el mercado negro proceden del Ejército ucraniano y los aproximadamente 40 batallones de voluntarios, que en la mayor parte de los combates siguen al margen de la cadena de mando militar.

Al menos 9.500 personas han muerto desde el inicio de la guerra en abril de 2014. Un acuerdo de alto el fuego firmado el año pasado redujo en gran parte los combates, pero este verano se ha producido un aumento en las bajas.

Los esfuerzos del gobierno de convencer a la gente de que entregue sus armas de forma voluntaria han tenido un éxito limitado. Una convocatoria de la policía nacional en marzo reunió 4.500 armas de fuego, más de 300 proyectiles, unas 250 granadas e incluso un lanzagranadas.

El resultado fue extremadamente decepcionante, dijo el coronel de policía Kostyantyn Zhuk. “Esto es sólo una gota en el océano”, dijo.

Además de los crímenes con armas de fuego, la principal preocupación es el contrabando. La principal ruta pasa por Hungría, Polonia, Rumanía y Eslovaquia, países de la Unión Europea que comparten frontera con Ucrania.

Uchaikin, dice que las armas llegan a Europa por las mismas rutas de contrabando por las que antes se llevaban cigarrillos. Acusó a los guardias de frontera de beneficiarse del tráfico y de permitir el pase de vehículos sin inspección.

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/global/2016/08/06/1109444

Una universidad de Estados Unidos contrata a un yihadista como profesor

El profesor Morton, de Al-Qaeda al FBI
La Universidad de Georgetown ha contratado como profesor a Jesse Morton, un viejo yihadista detenido en Marruecos. Es la misma Universidad que contrató a Jose María Aznar, por lo que no se caracteriza precisamente por cuidar la calidad del profesorado.

Según Bussines Insider (1) y la cadena de televisión CNN (2), el profesor Morton fue detenido en Marruecos cuando reclutaba terroristas para Al-Qaeda y luego extraditado a Estados Unidos, donde también fue detenido y condenado a 11 años de cárcel.

El profesor Morton va a explicar su experiencia como experto en asuntos de terrorismo, extremismo, radicalismo y demás, dentro del departamento de Seguridad Interna.

En 2008 Morton creó un grupo islamista en Estados Unidos y felicitó personalmente a Nadal Hassan, autor en 2009 del ataque terrorista que causó 13 muertos en Fort Hodd, Texas, calificándole de “caballero”.

Tuvo que huir de Estados Unidos, viajando a Marruecos, donde se puso al servicio de Al-Qaeda. En esa época yihadista Morton utilizó el nombre de Yunus Abdullah Muhammad.

En la prisión empezó a colaborar con el FBI, lo que le valió ser puesto en libertad, por lo que no cumplió la totalidad de su condena. Sólo purgó tres años de cárcel.

Aunque la Universidad católica justifica su contratación porque puede ayudar a la “desradicalización”, lo más probable es que sea otra manera de promover la “radicalización” porque recientemente Morton se permitió amenazar a los creadores de Sout Park por burlarse de Mahoma.

… Eso sin contar a Aznar, que es otro conocido profesor experto en “desradicalizar” a las personas y a las situaciones. ¿Aún se acuerdan Ustedes del Trío de las Azores?, ¿y de Irak?, ¿y del Informe Chilton?
(1) http://uk.businessinsider.com/george-washington-university-has-hired-a-reformed-islamic-terrorist-2016-8
(2) http://edition.cnn.com/videos/us/2016/08/30/jesse-morton-former-terror-recruiter-hired-by-university-cohen-dnt-ac.cnn

Los imperialistas tratan de proteger al PKK de los ataques de Turquía en Siria

El lunes un portavoz de la Casa Blanca declaró que este fin de semana Obama y Erdogan se entrevistarán, en un clima de enfrentamiento creciente entre Estados Unidos y Turquía. El encuentro tendrá lugar en China, aprovechando la intervención de ambos en la cumbre del G20.

En el momento del anuncio, varios responsables estadounidenses criticaban las acciones del ejército turco en el norte de Siria, lo que contribuye a comprender el verdadero significado de su entrada en Jarablus.

La mayor parte de los comentaristas, como Global Research, critican la invasión turca por pura reacción simétrica causada por el apoyo de los imperialistas a la misma. Pero el comunicado oficial era una trampa. Cinco días después se demuestra que Estados Unidos no quiere al ejército turco en Siria.

En Jarablus un aliado de la OTAN, Turquía, está combatiendo a otro aliado del imperialismo, el PKK, lo que está conduciendo a incrementar el desbarajuste político y militar que ha engendrado Obama en Oriente Medio.

Desde otro punto de vista, los choques entre el ejército turco y el PKK-PYD-YPG en Siria son una continuación de los que hay entablados en el interior de la propia Turquía con los mismos protagonistas.

Las fuerzas de YPG no se han desplazado hacia el este del río Eufrates, como exigía Turquía, sino hacia el sur, por lo que Manbi se ha convertido en el centro neurálgico de la invasión turca.

YPG había capturado la ciudad de Manbi en poder del Califato Islámico con ayuda de las tropas estadounidenses después de casi dos meses de combates. Ahora todo apunta que el ejército turco se dispone a tomar Manbi, algo que los imperialistas tratan de impedir.

Las amenazas verbales contra Erdogan han comenzado a menudear entre los portavoces de Washington. Su enviado especial para la “lucha” contra el Califato Islámico, Brett McGurk, ha escrito en Twitter que cualquier enfrentamiento que no vaya dirigido contra el Califato Islámico es rechazable, sobre todo si se trata de fuerzas que deberían ser aliadas en dicha “lucha”.

El secretario de Defensa, Ashton Carter, ha repetido lo mismo y tendrá ocasión de repetírselo en persona al ministro turco de Defensa, Fikri Iski, durante laa entrevista que ambos mantendrán la próxima semana en Europa: “Hemos llamado a Turquía para que se concentre en la lucha contra el Califato Islámico” y no ataque a las fuerzas kurdas.

Los aliados de Estados Unidos en sus “luchas” deben mantener una buena relación mutua, no siendo aceptables los enfrentamientos internos. El consejero de seguridad nacional de Obama, Ben Rhodes, ha hablado de la necesidad de un “frente único” contra el Califato Islámico.

Si se analizan despacio esas declaraciones y otras muchas que han aparecido estos últimos días, se observa que los imperialistas no se dirigen a ambas partes, sino exclusivamente a Turquía, a pesar de que -al menos retóricamente- Estados Unidos no sólo ha apoyado la invasión de Siria sino que ha pedido a los kurdos que se retiren al este del río Eufrates.

Que Estados Unidos ponga en un mismo plano a un Estado que a una organización a la que oficialmente califica de “terrorista” es la peor de las humillaciones que le pueden hacer a Ankara.

Portavoces turcos han desmentido la firma de una tregua temporal de dos días con los kurdos, como había anunciado un alto oficial del Pentágono, poniendo de manifiesto el fisco total de todos y cada uno de los planes del imperialismo, incluso entre quienes considera sus aliados.

El portavoz del presidente turco, Ibrahim Kalin, dijo
que “Estados Unidos tiene  que revisar su política de apoyo a las fuerzas kurdas”.

Mientras, el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus, ha declarado
al canal de televisión turco NTV que van a defender la integridad
territorial de Siria, que no están en guerra con dicho país y que su
presencia en la frontera es puramente temporal.

También los imperialistas alemanes protegen al PKK

También los imperialistas alemanes protegen al PKK de los ataques de Turquía en Siria, a pesar de que se trata de una organización calificada de “terrorista” por la Unión Europea.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ha criticado la invasión militar turca de Siria y ha llamado a Turquía a unirse a la lucha contra el Califato Islámico, en lugar de combatir a las milicias kurdas.

El periódico alemán Die Welt considera que la operación Escudo del Éufrates, es peligrosa porque puede generar un conflicto impredecible en Siria y Oriente Medio, con repercusiones para Europa.

Según el periódico, la invasión puede llevar a Turquía a sumergirse en una guerra a gran escala. Los ataques turcos contra las fuerzas kurdas son “inaceptables” y podrían llevar a una mayor tensión en la relación entre Ankara y Washington.

El periódico alemán añade que “es improbable que la invasión haya sido coordinada dentro de la OTAN”, poniendo de manifiesto que el ejército de Turquía actúa al margen de la alianza imperialista.

Un escolta de Kennedy fue quien le asesinó en Dallas en 1963

El director de cine Oliver Stone
Según el cineasta Oliver Stone, fue un miembro de la escolta del presidente John F. Kennedy quien le asesinó en 1963 en Dallas.

Stone, que dirigió la película “JFK” sobre el antiguo presidente de Estados Unidos, hizo esta revelación tras una entrevista con un hombre que agonizaba a causa del cáncer. Le llamó “Ron”.

Al principio el realizador se mostró escéptico sobre las declaraciones de “Ron” porque tras la película había recibido miles de confidencias similares. A medida que obtuvo información, el relato empezó a parecerle verosímil.

“Ron” había sido miembro del grupo de escoltas que tenía como tarea preservar la vida de Kennedy. Poco antes de morir llamó a Stone y quiso compartir su secreto con el director de cine. Hasta entonces sólo había compartido ese secreto con su hijo.

Antes de encontrarse, “Ron” se puso en contacto con Stone a través de mensajes secretos. En su película “JFK” Stone ya apuntó que la muerte de Kennedy era un “trabajo interno”.

El asesinato fue investigado por el magistrado del Tribunal Supremo James Earl Warren, quien elaboró un informe de 900 páginas que resultó de chiste más ridículo de la historia.

Imputaron el asesinato a un antiguo marine, Lee Harvey Oswald, de quien dijeron que había disparado desde el sexto piso de un depósito de libros escolares de Dallas. A su vez Oswald fue abatido a tiros por un mafioso propietario de una discoteca local.

Siempre hubo rumores de que uno de los disparos se realizó desde un montículo cercano, habiendo circulado numerosas hipótesis sobre todos y cada uno de los protagonistas y los detalles del magnicidio.

Stone contó la confesión del escolta a Matt Zoller Seitz, que acaba de publicar un libro relatando esta historia: “The Oliver Experience”.

El magnicidio sigue siendo la materia favorita de toda clase de especulaciones, verdadero punto de partida de las modernas teorías de la conspiración. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que la versión oficial es mentira y que el asesinato fue un golpe de Estado.

Fuente: http://www.express.co.uk/news/world/704782/john-f-kennedy-assassination-shooting-murder-dallas-oliver-stone-ron-Matt-Zoller-Seitz

¿Por qué pasó lo que pasó en Brasil?

Dilma Rouseff en los viejos tiempos
Darío Herchhoren
La caída de Dilma Rouseff era algo que estaba previsto. La oligarquía brasileña como toda oligarquía no podía permitir la existencia de un gobierno popular, y necesariamente tenía que actuar como lo hizo.

“Hacia donde vaya Brasil irá América Latina”. Esto fué dicho por el ex presidente Richard Nixon, uno de los personajes más corruptos y canallescos que hayan pisado la Casa Blanca.

Efectivamente; Brasil es una potencia regional, que tiene fronteras con todos los países de América Latina menos con Chile y Ecuador. Tiene una pujante industria y prácticamente puede fabricar cualquier cosa. Brasil ha crecido en forma exponencial en los últimos 15 años, gracias a las políticas llevadas adelante por Lula y luego por Dilma Rouseff; pero esto es solo cierto en parte.

Lo explicaremos mejor: En el año 1964, se produjo en Brasil un golpe militar que acabó con el gobierno socialdemócrata de Joao Goulart; pero a diferencia de lo que sucedió en Argentina, el estamento militar no desmanteló la industria nacional, sino al contrario; la desarrolló.

Es así como se crea en Brasil la empresa Embraer, que comienza a fabricar aviones militares y civiles que nada tiene que envidiar a los grandes fabricantes europeos y norteamericanos.

En esas fechas, ya existía la empresa estatal Petrobras, que refinaba el crudo que le proveía generosamente el gobierno irakí presidido por Sadam Hussein, lo cual implicaba, que Brasil dependiera del crudo irakí y por lo tanto el gobierno militar de Brasil mantenía cierta autonomía respecto a los USA.

Eso le dio un aspecto especial. A diferencia de Argentina donde se persiguió a investigadores, a psicólogos, a científicos, Brasil fue el refugio de muchos de ellos a pesar de sus ideas avanzadas, ya que lo que necesitaba Brasil era desarrollar sus potencialidades. Pero esto tenía un grave inconveniente a saber: La industria no se mueve sola. Hacen falta trabajadores, y ello hace que se produzca una migración interna del campo a las ciudades; especialmente a las más grandes como Río de Janeiro, Sao Pablo, Santos, Niteroi, Porto Alegre, donde se concentra la industria, y esos trabajadores se sindicalizan, y dan lugar a la formación de cinturones obreros de las grandes ciudades.

Esos cinturones empiezan a apretar, y surgen líderes como Lula Da Silva, que es un dirigente sindical del gremio metalúrgico, que crea el partido del trabajo, más conocido como PT.

Es así como Lula llega a la presidencia de Brasil. Pero lo hace mediante un pacto social con la gran patronal, con los “fazendeiros” (hacendados), y con una parte de la pequeña burguesía que se ha enriquecido con las políticas de desarrollo, que no son otra cosa que meterle dinero en el bolsillo a la gente para que gaste, y así mover la rueda de la economía.

Lula consigue reducir la pobreza crónica de Brasil en forma drástica, pero ello implica compartir el poder con la clase obrera, y transferir parte de los beneficios a los bolsillos de los trabajadores.

Era intolerable para la cortedad de miras de la clase acomodada, y esa clase acomodada, aprovecha un momento de decrecimiento de la economía brasileña y consigue desplazar a Dilma del gobierno.

A partir de este momento, las clases populares no tienen abogado. Comienza una etapa que será ardua, ya que Brasil irradia a toda América Latina. Su gran burguesía no abandonará su política de potencia regional, y seguirá reclamando un lugar importante en el tablero mundial a través de los BRICS, pero la clase obrera ya no estará presente. La conclusión a la que hay que llegar, es la de siempre: la clase obrera no llegará al poder jamás mediante las instituciones burguesas. Esas instituciones no están hechas para ella. No hay conciliación de clases, no hay pactos, no hay acuerdos, y cuando los hay, la burguesía los viola como se ha visto ya en Chile y ahora en Brasil. No queda más que la lucha de clases y la vía revolucionaria.

El papel de Kuwait en la financiación del yihadismo

Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah con Bush
Si hay Estados artificiales, Kuwait es el mejor ejemplo. Fue creado por el imperialismo británico, desgajándolo del Imperio Otomano porque era una vía de acceso a la India.

En 1991, tras la Segunda Guerra del Golfo para la destrucción de Irak, quedó bajo la tutela de Estados Unidos.

Es un régimen teocrático que gobiernan 12.000 sátrapas del clan Al-Sabah, aunque el mando efectivo lo tiene un reducido núcleo de diez.

Apoyándose en el imperialismo, desde 1980 el clan Al-Sabah convirtió al país en la mejor plataforma para los Hermanos Musulmanes, los wahabitas y toda clase de corrientes salafistas, cuyo poder se acrecentó con la guerra de Afganistán y la derrota de Irak en la guerra.

Los sátrapas kuwaitíes no sólo han venido financiando el yihadismo sino que son, además, uno de los canales fundamentales a través de los cuales se canaliza el dinero procedentes de las fuentes más diversas.

El informe del Instituto Brookings publicado en diciembre de 2013 apunta directamente a una veintena de grupos, incluyendo a la ONG Revival, de la Islamic Heritage Society, conocida por haber financiado el terrorismo afgano y pakistaní (algo denunciado por la ONU) y que financia desde 2012 a los yihadistas que luchan contra el gobierno sirio.

Decenas de millones de dólares recogidos en Kuwait o a través de este país han permitido alimentar las brigadas yihadistas, pudiendo cada una haber recibido hasta tres millones de dólares al año. Según expertos de la DRM, cada brigada habría recibido de media entre 840.000 y 3.400.000 de dólares anuales.

Los jeques que han impulsado en Kuwait abiertamente campañas a favor de Al-Qaeda son Nayef Al-Ajmi, Ghanem Al-Mutairi o Al-Shafi Ajmi. Este último declaró al New York Times que había “conseguido acumular 14 millones de dólares en sólo cinco días” a favor de los yihadistas.

El estudio del Instituto Brookings revela que, sin tener en cuenta a otros países, Kuwait ha canalizado el tránsito de centenares de millones de dólares. El sistema bancario del país carece de normas de lucha contra el blanqueo de dinero y favorece la “hawala”, sistema islámico tradicional de transferencia de fondos a personas no detectable informáticamente.

Según el mismo informe, Kuwait se ha convertido en una “puerta giratoria de financiación de la miríada de grupos rebeldes en Siria”, ascendiendo el total a muchos centenares de millones de dólares. Gracias a una legislación especialmente laxa, los hombres de negocios del emirato han movido sumas colosales vía Turquía o Jordania para financiar la guerra de agresión en Siria, mientras que los miembros de la minoría chiíta de Kuwait apoya al gobierno de Assad, lo que ha provocado atentados anti-chiítas mortales en el país como represalia.

El informe del Instituto Brookings subraya que a partir de 2011 la colecta de fondos para los yihadistas sirios se convirtió en un tema de rivalidades entre tribus, religiosos o fuerzas políticas en Kuwait, siendo con diferencia los medios wahabitas promotores del salafismo los más activos, beneficiándose de toda una cadena de complicidades entre las autoridades del país y las redes de dirigentes religiosos. Las campañas se han ejecutado también de forma casi oficial, explicando abiertamente que se podía comprar un cohete con 800 dólares o “equipar un soldado con 2.500 dólares”.

Los nombres de algunos donantes millonarios, parlamentarios o dignatarios religiosos como Jaman Herbach, Salid Al-Tabtabai, Hadjaj Al-Ajmi o Abd Al-Rhaman Al-Anizi se mencionan en las diferentes investigaciones relativas a la financiación del yihadismo sirio, cuyos financieros muestran abiertamente su intervención en el mecenazgo.

Las estrategias de los donantes kuwaitíes van desde la financiación para la creación de brigadas salafistas reagrupadas en “Jahbat Al-Asala wa Al-Tanmiya” al refuerzo de grupos islamistas como “Ahrar Al-Sham” (apoyado por Shafi Al-Ajmi) o el Frente Al-Nosra, financiado principalmente por Ghamen Al-Mutairi y rebautizado en julio de este año como Frente para la Liberación de Levante (Jahbat Al-Fatah Al-Cham) tras escindirse verbalmente de Al-Qaeda.

Según el Instituto Brookings, todos los grupos financiados por los kuwaitíes colaboran directamente, bien con Al-Qaeda, o bien con Al-Nosra.

No obstante, las cosas han cambiado un poco desde que Estados Unidos, otros países occidentales y también Moscú, han presionado para que Kuwait tome medidas contra la financiación del yihadismo. Conscientes de este problema, los países occidentales han intentado luchar contra la opacidad del sistema bancario y la opacidad kuwaití en el momento en que, a finales de 2013, David S. Cohen, subsecretario del Tesoro encargado del terrorismo y la investigación financiera, reconoció oficialmente que este país nunca enmendó ni abolió las leyes permisivas que durante mucho tiempo han permitido blanquear o transferir con toda impunidad el dinero del yihadismo.

En junio de 2013 los caciques kuwaitíes adoptaron por primera vez una ley destinada a luchar contra este fenómeno, creando la infracción de “financiación del terrorismo” y un grupo de trabajo encargado de confeccionar una lista negra de los beneficiarios de pagos superiores a 10.000 dólares. Pero si los circuitos bancarios oficiales están menos abiertamente tomados por los mecenas de los yihadistas, los circuitos más indirectos y opacos como el viejo sistema de la “hawala” permiten todavía a los millonarios kuwaitíes hacer donaciones a los grupos terroristas sirios y a otros, vía la limosna legal (“zakat”) o las ONG más discretas y con experiencia en los sistemas de pago no detectables.

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