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La Guardia Civil en Euskadi

Josemari Esparza Zabalegi

Lo más inaudito del auto judicial que ha llevado a la cárcel a ocho jóvenes alsasuarras es acusarles de crear un “clima” entre los ciudadanos para evitar que entablen vínculos afectivos con la Guardia Civil. Viene a decir que, si no fuera por los abertzales, los guardias serían miembros de las peñas y sociedades gastronómicas, potearían con cualquier cuadrilla, ligarían con las neskas vestidos de uniforme y vivirían en casas como los demás vecinos y no en ghettos. La cosa sin embargo, no es tan simple.

La llegada de la Guardia Civil al País de los Fueros no pudo ser más desdichada: vino de la mano del centralismo como instrumento de cohesión y control del Estado liberal. Eso le puso desde el primer momento en guerra abierta contra las cuatro provincias y en permanente hostilidad. Ya en 1844, año de su fundación, el Cuerpo reconocía “lo difícil que es llenar el Tercio del 10º distrito con licenciados del País”. El distrito y el país al que se refería no era otro que las cuatro provincias vasconavarras. Mark Kurlansky escribió que desde su fundación, “la Guardia Civil se convirtió, y lo ha continuado siendo, en el factor más irritante en las relaciones entre vascos y españoles”. Hoy día sigue siendo algo extraordinario la presencia de vascos en el Cuerpo: hasta la derecha navarra más españolista, prefiere a sus hijos en la lista del paro que en la Benemérita. En el fondo, los políticos del PSOE o UPN son quienes peor les tratan: los aplauden y jalean por interés, pero luego no van con ellos ni a jugar al mus; jamás les brindan su amistad, ni su txoko, ni su casa. Ajenos al país, encerrados en sus cuarteles y sin integración social, son el paradigma del ocupante.

Resulta peculiar que su fundador, Francisco de Girón y Ezpeleta, naciera en Pamplona, del cruce de un militar acantonado y una indígena euskaldun. “Cuando llegué a Madrid –escribió- no entendía una sola palabra de castellano, y no perdono a mi madre que me dejase olvidar el vascuence, mi lengua nativa, que muy poco me hubiera costado el conservar sabiéndolo muy bien mi madre y toda mi familia materna, pero el deseo de que yo hablase pronto y bien el castellano la llevó a este descuido, si así puede llamarse, que toda mi vida he sentido”. El gorro de charol no llegó a casar con el vascuence.

Su repaso histórico es estremecedor. La defensa del orden central exigió primero la represión de las rebeliones carlistas, multas, destierros, deportaciones. Con la abolición foral, se dedicó a la persecución de los prófugos y del contrabando, consecuencias de la imposición de las quintas y de las nuevas fronteras. No es casualidad que el primer guardia muerto en Navarra fuese en un levantamiento de mozos que no querían sortearse. Fue en Tafalla, en 1846. Su tarea más importante fue la defensa de la nueva propiedad privada, en manos de los ricos liberales tras las forzadas enajenaciones de los bienes comunales. En muchos casos, la Casa Cuartel se construía paredaña a la del propietario, incluso, como en Sartaguda en la Casa del Infantado, con garitas de vigilancia comunes. Los paisanos que pedían tierra fueron cruelmente tratados. Los enfrentamientos del siglo XIX continuaron el siguiente: en 1914 mataron a tres jornaleros en Olite; en 1918 otros cuatro en Miranda. Los ricos, asustados, exigían más y más cuarteles. Una característica se adhiere a la historia del Cuerpo como el gorro de charol: la impunidad.

Con la llegada de la II República arreciaron las voces exigiendo su disolución. Los guardias siguieron disparando y matando paisanos indefensos: Alsasua, Villafranca, Cadreita o Roncal, por citar solamente el caso navarro. No eran abertzales de Alsasua sino ugetistas de la Ribera los que cantaban la jota:

Ya no se llaman civiles
los del gorro atravesado
que se llaman asesinos
del trabajador honrado.

Cuando llega el golpe militar de 1936 la Guardia Civil adquiere en Navarra un protagonismo estremecedor. Tres mil fusilados salpican mucha sangre. Pasaron a la leyenda el sargento “Terror” en Lodosa; el brigada “Serafín” en Villafranca; el cabo Escalera en Peralta; el “Sargento” en Mendavia; el comandante de puesto “Rufino” en Buñuel; el “Teniente” en Baztán… Impunidad absoluta.

Donde pudieron, los vascos se quitaron de encima este lastre histórico: nada más ser elegido lehendakari del nuevo Gobierno Vasco, Jose Antonio Aguirre disolvió la Guardia Civil. En un país liberado, no cabía la Benemérita.

Luego, hablar del franquismo fue hablar de la Guardia Civil. Entre los opositores al régimen, el regreso de la democracia no se entendía sin la abolición de ambos. García Lorca nos lo recordaba continuamente. Pero la Transición, como en tantas cosas, no tuvo bemoles. Sólo en tres provincias se consiguió un discreto repliegue a favor de la Ertzantza.

La historia posterior es conocida. Apenas aprobada la nueva Constitución, unos guardias ebrios mataron a dos jóvenes en la sala de fiestas Bordatxo en Doneztebe. Fueron absueltos. La impunidad iniciaba una nueva etapa. El “Terror” de Lodosa se iba a llamar ahora Galindo, Intxaurrondo… En Navarra, tras el asesinato en Tudela de Gladys del Estal, casi un centenar de ayuntamientos democráticos solicitaron su retirada y su sustitución por la Policía Foral. Hasta Víctor Manuel Arbeloa se lo decía: “Señores guardias civiles / dejen en paz sus fusiles”. Luego vino la Foz de Lumbier, Lasa y Zabala, Mikel Zabalza… Todo impune.

Si los vasconavarros fueran consultados directamente en las urnas sobre mantener las Casas Cuartel o sustituirlas por una policía foral, no habría una sola aldea que lo dudase. La permanencia de la Guardia Civil está totalmente ligada a esa ausencia del derecho a decidir. A la falta de respeto democrático. A la falta de soberanía. Fueros, autonomía o nacionalidades fueron, y son, sus principales enemigos. Y especialmente los gobiernos, como el de Navarra, que reclaman esos derechos. La provocación de Alsasua tiene una carga desestabilizadora evidente.

Las alegorías del siglo XIX pintaban a la Guardia Civil como un pulpo, con la cabeza en Madrid y los tentáculos hacia la periferia. El pulpo ha conseguido mantenernos atrapados a España, pero es evidente que no ha logrado ni hacernos españoles ni amar el cefalópodo. Este sábado en Alsasua volverá a demostrarse.

Muere Fidel, no sus ideas comunistas

B.

No haré epinicio ni hagiografía -los gusanos dirían «culto a la personalidad»– de un líder revolucionario, de origen burgués, abogado brillante, que tuvo el arrojo, junto a sus compañeros y camaradas, de coger el fusil y tumbar la tiranía batista para hacer una Cuba Libre y no un garito para los ociosos gringos. Pocos pueden decir lo mismo y mejor homenaje que este, también pocos.

Muerto Fidel, ya el «mundo libre» le está comiendo la oreja a Raúl Castro Ruz. Ya esputan que es más «tolerante» y «aperturista» que su hermano Fidel, el intransigente. Ya empiezan, no ahora, pero sí esperaban el deceso físico del exjefe del Estado, los cantos de sirena para que haya «libertades», o sea, la libertad de robar impunemente.

Si se «aplica» Raúl, veremos no más en breve lapso cómo le dan el Nobel de la Paz, lo mismo que Las Cortes españolas guardarán un minuto de silencio por aquello de sus orígenes gallegos (su padre lo era). Es joda.

Gloria eterna a Fidel Castro.

Algo, no mucho, sobre el ‘populismo’

Bianchi

Últimamente oímos hablar por todas partes de «populismo», semantema de moda, pero casi nadie de lo que llaman -mal- «clase política» se reconoce como «populista», un vocablo que viene de «popular» y no vemos qué cosa tenga de malo o negativo mezclarse con todo aquello que tenga raigambre y sabor popular salvo que se sea un misógino o un «idiota» en el sentido griego que le daba Aristóteles, es decir, como alguien que se excluía voluntariamente de la sociedad y no participaba de los asuntos públicos que atañían a la misma, a la sociedad, a la «polis»: eso era ser «idiota», que no tiene que ver, obviamente, con el sentido actual, injurioso y peyorativo, que le damos a ese término.

Acaso una razón para no reconocerse como «populista» venga de los ámbitos académicos donde los teóricos constitucionalistas del siglo XX asociaban «populismo» con demagogia -otro semantema que habría que revisar, quizá-, esto es -y se ha dicho muchas veces-, «decir al pueblo lo que desea oír», lo que, en principio, tampoco tendría nada de nocivo, pero -añado yo- se regalan los oídos populares a sabiendas de que será imposible cumplir aquello que se dice, o aquello que se promete, y es que, como dijera Tierno Galván (que no es santo de nuestra devoción), con un punto cínico, «las promesas -en campaña electoral- están para no cumplirse». O sea, estaríamos delante, penalmente hablando, de un prevaricador, de un timador, de un prestímano, de, en definitiva, un «populista», en otras palabras, de un demagogo como, por ejemplo, Felipe González -o «GonzáleX»-, personaje mefítico y venal donde los haya sólo parangonable con el felón y traidor rey borbón Fernando VII, que prometía en las elecciones generales de 1982, entre otras cosas, la creación de 800. 000 nuevos puestos de trabajo (los carrocillas se acordarán). Y, claro, ganó. Inmediatamente después de asumir el cargo como Presidente del Reino de España, vino la guerra a la resistencia antifascista, la reconversión industrial, la creación de los GAL y la entrada en la OTAN. Este gusano -que ha vuelto a la actualidad para mangonear y rejoder todo lo que se menea y no es del gusto de la oligarquía-, sería un perfecto ejemplo, pues, de populista identificado como demagogo. Hay más ejemplos.

El origen del populismo tiene raíces campesinas, concretamente, rusas, bajo el zarismo. Fue un movimiento extracampesino propiciado por intelectuales rusos burgueses que luchaban en contra del absolutismo zarista entre 1880 y 1890, intentando -con poco éxito- movilizar al campesinado sometido a formas de servidumbre feudal (la esclavitud en Rusia se abolió tarde, en 1861). No tuvieron, se acaba de decir, apenas éxito, pero, a diferencia de los populistas de hogaño, actuales -estoy pensando en Trump y también en «Podemos», aunque no los insaculo, no los meto en el mismo saco, aclaro para quien le suene indecoroso el «palabro»-, los populistas rusos SÍ se reivindicaban populistas, es decir, se enorgullecían de ello como algo apegado al pueblo, o sea, al contrario que los chiquilicuatres de ahora, que no se asume serlo no vaya a ser que te confundan con un demagogo vendedor de crecepelos, como ya se dijo.

También hubo un populismo norteamericano por esas fechas y años que dio lugar a la aparición del clásico granjero independiente, probo y laborioso, que se veían en las películas.

El populismo, para acabar -y es mucho lo que no dejamos en el tintero y no pocos los que se escapan de nuestro vitriólico cálamo y acerba crítica-, es una planta que crece en eso que dan en llamar «democracias burguesas» donde se celebran liturgias llamadas «elecciones» para poder justificar y medrar y hacer «carrera política» y posteriores «puertas giratorias», o con molinete, jugando y traficando con las ilusiones y sueños del pueblo, de la «gente», como dicen los «podemitas» que encontraron un nuevo sujeto revolucionario, según sus popes Laclau y Mouffe. Son partidos electoralistas que orillan todo lo que huela a lucha de clases.

Es lo de siempre: cuando creíamos tener las respuestas, nos cambian las preguntas.

Buenas tardes.

El mundo al revés en la villa de beodez

Darío Herchhoren
Cuando yo era niño me enseñaron en la escuela primaria un pequeño verso que se titulaba «en la villa de beodez» donde todo estaba al revés. Uno de esos versos decía «en la villa de beodez el ladrón lo juzga al juez; y en la villa de beodez se usan las medias en las manos y los guantes en los pies».

No hace falta ir a esa villa para ver el mundo al revés.

Tras la muerte de la ex alcaldesa de Valencia durante 24 años, Rita Barberá, todo el coro de ratas dirigido por el Flautista de Hamelin y sus mediáticos medios se empleó a fondo en lamentar el infausto suceso. En el Congreso de los Diputados se honró su memoria con un minuto de silencio de todas las bancadas con la honrosa excepción del grupo de Unidos Podemos que se salió del hemicirco negándose a es inmerecido homenaje.

Hay que destacar que Rita Barberá era el mascarón de proa de la corrupción en Valencia en yunta con el ex presidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps.

Rita Barberá intentó destruir un barrio entero de viviendas de un antiguo barrio marinero de Valencia para abrir una avenida que fuera a dar al mar para solaz del turismo arrancando de sus casas a familias que habitaban ese barrio desde hacía más de cien años.

Rita Barberá fué una de las organizadoras de las carreras de fórmula uno en Valencia para que ganen dinero Bernie Eccleston, dueño de la fórmula uno y su amiguito Alejandro Agag, yerno de José María Aznar, el «intelectual» del PP. En fin; Rita Barberá manejó el Ayuntamiento de Valencia con su mayoría absoluta como si fuera su cortijo.

Pero su estrella comenzó a declinar cuando fué acusada de graves actos de corrupción en el manejo del dinero del Ayuntamiento y de financiación irregular del PP valenciano. Cuando eso ocurrió su implicación era tan notable, que el propio PP la presionó para que se vaya del grupo parlamentario, y le retiró su apoyo. Ante eso la Barberá amenazó a su partido con graves revelaciones si no la protegían. Se salió del grupo parlamentario pero conservó el acta de senadora que le garantizaba cierto acorazamiento protector; pero finalmente «su» partido la abandonó y haciendo lugar al suplicatorio del Tribunal Supremo tuvo que declarar como «investigada». Ella que tanto le había dado a «su» partido.

Apenas dos días después murió. ¿Murió o la murieron? No olvidemos que en la mafia es común que a alguien le aceleren la muerte, y luego los aceleradores, muy dolidos vayan al velatorio y acompañen a los deudos en su dolor. Poco tiempo antes; el registrador de la propiedad Mariano Rajoy a la sazón presidente del gobierno español, le dijo «Rita eres estratosférica». Y acto seguido la mandó a la estratosfera.

Solo como hipótesis; supongamos que se levanten sospechas sobre su final y que esas sospechas se traduzcan en una investigación. Rita sabía mucho y por esa razón era muy peligrosa, y ya se sabe; los muertos no hablan. Lo más increíble, es que ahora aquellos que temían su lengua y sus «cantes» le rinden homenaje. Con su muerte les ha prestado un gran servicio. No hablará nada comprometedor.

Pero para mayor parecido con la villa de beodez tenemos lo ocurrido en Alsasua, donde han sido procesados por «terrorismo» jóvenes que supuestamente agredieron a unos guardias civiles en un episodio que huele a montaje; pero a la Fundación Francisco Franco y a sus directivos no los procesan por terrorismo, no procesan por terrorismo a Felipe González, jefe del GAL, ni a Vera y Barrionuevo los procesaron por terrorismo sino que estuvieron presos por el secuestro de Segundo Marey y el manejo y saqueo de los fondos reservados y cuando entraron en prisión lo hicieron con un indulto en el bolsillo que generosamente les otorgó al gobierno de Aznar.

En fin; la lista de beodeces sería larguísima. Conclusión: Hace muchos años que vivimos en la villa de beodez.

Los Cascos Blancos publican otro vídeo falso en internet

De nuevo los Cascos Blancos vuelven a ser objeto de toda clase de críticas después de haber publicado en internet un falso vídeo de un rescate en Siria.

El vídeo de YouTube mostraba a dos miembros de los Cascos Blancos intentando ayudar a un hombre enterrado entre los escombros y que, de repente, vuelve a la vida. El hombre es sacado de los escombros y evacuado.

El vídeo de la falsa operación de rescate lo puso por vez primera en la red la Oficina Mediática de las Fuerzas Revolucionarias de Siria (RFS), un medio vinculado a la oposición anti-Assad.

Tras una serie de reacciones contrarias, la RFS tuvo que quitar el vídeo de YouTube, pero ya era demasiado tarde. Entre los internautas el vídeo ha creado la sospecha de que otros parecidos de la misma organización también sean falsos.

La denuncia ha recorrido las redes sociales. Los mensajes en Facebook y Twitter destacan la cooperación entre los Cascos Blancos y el Frente Al-Nosra, así como la financiación de los primeros por parte de Estados Unidos y otras potencias imperialistas.

A principios de mes, un periodista sirio, Abbas Yomeh, demostró que las imágenes de una niña siria que los Cascos Blancos afirmaron haber rescatado eran falsas. El periodista publicó tres imágenes de una misma niña pequeña que mostraban el supuesto rescate por parte de los miembros de los Cascos Blancos de esta menor en tres diferentes localizaciones, poniendo así de manifiesto las mentiras de la organización en lo que se refiere a sus supuestos rescates en Siria.

En su página de Twitter, el periodista sirio colocó tres imágenes distintas de la niña que fue supuestamente rescatada por los miembros de los Cascos Blancos en los tres diferentes sitios. “Los actores de los Cascos Blancos rescatan a una chica en tres lugares diferentes ¿No pueden desempeñar su papel de una forma mejor en este escenario?”, preguntó Abbas Yomeh.

El domingo la periodista Vanesa Beeley, que investiga de cerca el fraude de los Cascos Blancos, dijo que no son una organización independiente, a pesar de sus afirmaciones, y señaló que recibían apoyo de varios estados occidentales que respaldan a los grupos terroristas en Siria.

“Los Cascos Blancos no son una organización independiente. Trabajan para los intereses de los países occidentales que apoyan a los terroristas en Siria y reciben apoyo financiero de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania”, aseguró Beeley, señalando que este grupo recibe una amplia cobertura de los medios occidentales y algunos de sus miembros han sido incluso recibidos por el presidente de Francia, François Hollande, en el Palacio del Elíseo.

“Parece extraño que los Cascos Blancos actúen constantemente en las regiones controladas por el Califato Islámico, Fatah Al-Sham [Frente Al-Nosra] y sus grupos afines. Las imágenes tomadas en estas regiones muestran que los Cascos Blancos cooperan con los terroristas”, continuó Beeley. “No sólo ofrecen servicios médicos a terroristas sino que han sido filmados participando en la ejecución de un civil en Alepo y también trabajan para derrocar al gobierno sirio”, añadió la periodista. “Difunden vídeos en sus páginas de ejecuciones de soldados y civiles sirios”.

La ONG ha sido nominada para el Premio Nobel de la Paz. Algunos internautas han dicho que, de ahora en adelante, también podrá ser también nominada para los Óscar de Hollywood, por sus impecables puestas en escena.

Siguen las depuraciones en los ministerios económicos de Rusia

El ex-ministro ruso Alexei Uliukaev
La semana pasada fue detenido en Moscú el ministro de Economía del gobierno ruso, Alexei Uliukaev, acusado de corrupción y extorsión. Desde el verano el servicio secreto ruso tenía intervinido su teléfono y en el momento de la detención portaba dos millones de dólares consigo. Putin le destituyó de manera fulminante.

Las fuentes oficiales del Kremlin aseguran que Uliukaev ha cobrado el dinero en concepto de soborno por las negociaciones que han conducido a la venta de la mitad de las acciones del monopolio petrolero Rosneft, propiedad del Estado, a Basneft, otro monopolio petrolero. Según los primeros indicios, Uliukaev amenazó al presidente de Rosneft, Igor Setchine, una persona cercana a Putin y al servicio secreto ruso.

Cuanto menos, parece extraño que una empresa pública tenga que pagar sobornos a un ministro del propio Gobierno. Más bien se trata de una nueva depuración de los más altos gerentes económicos del Estado, que habían sido parcialmente destituidos recientemente de sus funciones como consecuencia de un cambio en la política económica del Gobierno ruso.


Sin embargo, algunas fuentes indican que la depuración va más allá de la política económica, ya que Uliukaev se había manifestado proclive a un acercamiento político a Estados Unidos, lo que en Rusia califican como “integracionistas” o partidarios de que Rusia forme parte del sistema atlántico de defensa.

En junio también fue detenido Nikita Belyj, gobernador de Kirov, calificado de “liberal” y acusado de apoderarse de 300.000 euros de una mordida. Se trataba de un hombre cercano al equipo económico de Egor Gaydar y Alexei Kudrin.

Según Gazeta.ru, estas depuraciones refuerzan a los distintos ministerios ligados a la seguridad, que parecen haber impuesto sus posiciones en contra de los económicos, considerados como la “quinta columna” de Estados Unidos en el Gobierno ruso.

La depuración no parece que se va a acabar en este punto. Otro candidato a la destitución es el viceprimer ministro Arkadi Dvorkovitch, el primer viceprimer ministro, Igor Chuvalov, la gobernadora del Banco Central Elvira Nabiullina, el ministro de Finanzas Anton Siluanov, e incluso el propio Presidente del Gobierno Dmitri Medvedev que ha comentado a la prensa rusa la detención de Uliukaev afirmando que está “en los límites de su comprensión”.

Con Rita Barberá, son seis las extrañas muertes vinculadas a la corrupción del PP

Las casualidades no existen, ni en matemáticas, ni en politica, y mucho menos en la forma en que la burguesía resuelve los problemas. El poder económico, a diferencia de la clase obrera, es consciente de las cosas que diariamente están en juego en el tablero político, y si para defender esos intereses hay que tomar decisiones drásticas, no les tiembla el pulso. 
Siempre se acusa a los comunistas de su carácter “extremista”, pero sin embargo es la burguesía quien usa escuadrones de la muerte, grupos fascistas o parapoliciales, torturas o alzamientos militares para defender sus intereses. Santiago Carrillo, nada sospechoso de ser solidario con las causas populares, lo resumía perfectamente: “Lo que vulgarmente se llama ‘terrorismo’, no es más que el arma de los pobres frente a quien usa todos los medios para consolidar su poder”. Y en el caso del PP, todos los advenedizos que han podido tirar de la manta y poner en riesgo a la estructura económica han terminado en el agujero, o al borde de él.

La muerte por infarto de miocardio de Rita Barberá es la última de la que empieza a ser ya una lista extrañamente larga de muertes que afectan a relacionados con la trama Gürtel y la financiación del Partido Popular. La exalcaldesa de Valencia ha muerto menos de 48 horas después de tener que comparecer ante el Tribunal Supremo para declarar sobre su posible pérdida de aforamiento e imputación en el caso Taula.
Cinco muertes y una caída
Pero antes que ella, otras personas relacionadas con el caso han perdido la vida o sufrido accidentes. Este mismo año, en marzo, moría Leopoldo Gómez, un imputado poco mediático, pero un hombre que conocía al dedillo todo lo que había sucedido en torno a uno de los brazos más productivos de la trama: la ramificación de Pozuelo de Alarcón. Leopoldo Gómez había sido arquitecto municipal de este municipio, el más rico de España, y era conocido como el cobrador de Jesús Sepúlveda, exmarido de Ana Mato, y durante los años de los maletines, alcalde de Pozuelo.
Gómez estaba imputado por delitos de prevaricación y cohecho y se había ganado ese ‘sobrenombre’ después de que se supiera, en declaraciones del exGal José Amedo a OKDiario, que se encargaba de cobrar deudas de constructores.
La extraña muerte de ‘el hombre’ de Javier Arenas
Más extraña aún resultó la muerte de Isidro Cuberos, que apareció en un barranco entre Mijas y Benalmádena, y donde habría caído con su moto. Imputado por el caso Jerez, Cuberos aparecía como una pieza clave para entender cómo había operado la trama Gürtel en Andalucía.
Cuberos tenía mucha influencia en el PP gracias a haber sido durante años el exjefe de comunicación, aunque en realidad era mucho más que eso, de Javier Arenas y también después del PP durante tres años mientras Arenas fue secretario general del partido.
El amigo de todos que sabía todo del dinero
Igualmente sorpresiva fue la muerte de un hombre clave en los movimientos del dinero producido por la trama. Francisco Yáñez, amigo personal de Luis Bárcenas y de los tesoreros anteriores a él, Álvaro Lapuerta y Ángel Sanchís, con los que había trabajado durante años, murió pocos días después de ser imputado y cuatro días antes de tener que ir a declarar ante el juez Pablo Ruz. Yáñez, durante años, había trabajado como contable para el PP.
Padre del apoderado de las cuentas en Suiza de Bárcenas, Yáñez estaba acusado por el entonces juez de la Audiencia Nacional de haber colaborado “en la ocultación del patrimonio opaco para la Hacienda Pública y de procedencia indiciariamente ilícita de Luis Bárcenas Gutiérrez y Rosalía Iglesias Villar con la finalidad de desvincularlo tanto de su origen como de sus verdaderos propietarios”.
Suicidio en un hotel
En enero de 2015 se produjo otra muerte en circunstancias no normales, relacionada con la Gürtel. En un hotel de Bilbao apareció el cadáver de María del Mar Rodríguez Alonso a causa de lo que, se dictaminó por la policía, había sido un suicidio. Esta mujer era la esposa del senador del PP Tomás Burgos Beteta, y el juez Pablo Ruz la había imputado por la utilización que la trama Gürtel habría hecho de su empresa MR&Asociados como tapadera de Francisco Correa, entre otros casos, en la organización de un Congreso de Parques y Jardines Públicos en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.
La investigación concluyó que María del Mar Rodríguez Alonso se había suicidado, deprimida por el rechazo de los juzgados a sus repetidas peticiones de ser desimputada, y por la muerte del familiar de una amiga, a cuyo funeral había acudido a Bilbao.
Por último, también murió durante la investigación por la Gürtel el constructor José Martínez Núñez, dueño de Tecnología de la Construcción (Teconsa), a quien la burbuja y el escándalo de la propia trama, le costaron un imperio que llegó a facturar por encima de 6000 millones de euros y contar con 650 trabajadores. Un ‘dictador’ para quienes trabajaron con él, por sus métodos y formas, tanto en el trato personal como profesional, Martínez Núñez y su empresa había sido señalado ya como relacionado con Correa durante la instrucción de Baltasar Garzón.
Las ‘extrañas’ caídas de Lapuerta
Por último, aunque con un desenlace menos fatal, el propio extesorero popular Álvaro Lapuerta, sufrió dos caídas en extrañas circunstancias, que le dejaron en una situación física muy afectada. La segunda de ellas, de hecho, casi le costó la vida, ya que pasó un tiempo en coma. Las secuelas de las caídas fueron argüidas por su defensa para retrasar o evitar comparecencias ante los diferentes jueces que instruyeron la causa.
En un comunicado que hicieron público los propios hijos calificaron como “de extrañas” las dos caídas, una en marzo de 2013, al poco de estallar en toda su plenitud el escándalo Bárcenas, y la segunda y más grave, en abril de ese año, ambas a la entrada de su domicilio. Para añadir más ingredientes al asunto, hay que recordar que apenas medio año antes, Lapuerta había acudido a la policía para denunciar que había recibido llamadas amenazantes en las que se le decía que él ya era un hombre mayor, pero se le pedía “piensa en tus hijos y en tus nietos, ten cuidado con lo que haces”.

Más información:
La mafia Gürtel deja un reguero de sangre de 5 cadáveres

El prefecto de policía de París consintió la matanza yihadista en el Bataclán

En su número del día 9 de este mes, la revista satírica francesa “Le Canard Enchaîné” publicó un artículo que en España hubiera acabado con una querella ante el Juzgado de Guardia. Se titulaba Los gendarmes del Bataclán que nos han ocultado, en referencia a la sala de conciertos en los que el pasado año se produjo la gran matanza yihadista en la que murieron más de 120 personas.

Según la revista, el prefecto de policía de París impidió que dos unidades móviles de la gendamería intervinieran antes de la llegada de los destacamentos del BRI, los grupos de intevención de la policía. Dichas unidades estaban muy cercanas al Bataclán, vigilando los locales de Radio J y el periódico Libération, así como el domicilio privado del Primer Ministro.

Según “Le Canard Enchaîné”, ambas unidades se encaminaron primero hacia la cafetería “La Belle Equipe”, que también había sido atacada, donde se hicieron cargo de varios heridos.

Después, el capitán contactó con un rehén que había logrado escapar del Bataclán y a través de SMS logró contactar con otros dos que seguián en el interior, ordenando la formación de una columna de asalto para entrar en el local, donde los asaltantes seguían disparando indiscriminadamente contra los rehenes.

La policía aún no había llegado, pero el prefecto prohibió al capitán de los gendarmes cualquier clase de intervención y una hora más tarde, cuando el tiroteo se prolongaba, volvió a repetir la prohibición por segunda vez.

A esas dos unidades de la Gendarmería hay que sumar que otros seis militares que estaban enfrente del local tampoco intervinieron porque “no estaban autorizados para ello”, según declaró el diputado George Dallemagne. Hace 20 años que los gobiernos franceses justifican la presencia de militares en las calles francesas como consecuencia del terrorismo y cuando las acciones terroristas se producen, se cruzan de brazos, tanto si son militares en sentido estricto como policía militarizada.

Las lágrimas vertidas un año después de la masacre en los actos oficiales, con toda la parafernalia propia de una ocasión así, son más falsas que un billete de tres euros.

Para tapar el asunto y evitar explicaciones engorrosas a la prensa, los miembros de las dos unidades móviles de la gendarmería han sido condecorados por no hacer nada y enviados de vacaciones a Nueva Caledonia, al otro extremo del mundo.

El cobrador de la luz (entremés en un acto)

Bianchi

(Nada más levantarse el telón vemos cruzar y subir unas escaleras fatigosamente al COBRADOR DE LA LUZ portando una grasienta cartera. Se detiene unos segundos para respirar y llama con los nudillos en cuatro puertas. Mientras, vuelve al piso inferior donde ya le espera en el quicio la SEÑORA GENEROSA, una pobre mujer de unos cincuenta y cinco años)

– COBRADOR.- La luz. Dos calas. (Le tiende el recibo.Otra puerta se abre y aparece PACA, mujer de unos cincuenta años, gorda y de ademanes desenvueltos. El COBRADOR repite, tendiéndole el recibo). La luz. Cuatro diez púas.

– GENEROSA.- (mirando el recibo) ¡Dios mío! ¡Cada vez más caro! No sé cómo vamos a poder vivir. (Se mete)

– PACA.- ¡Ya, ya! (Al Cobrador) ¿Es que no saben hacer otra cosa que elevar la tarifa? ¡Menuda ladronera es la Compañía! ¡Les debía dar vergüenza chuparnos la sangre de esa manera! (El Cobrador se encoge de hombros) ¡Y todavía se ríe!


– COBRADOR.- No me río, señora. (A ELVIRA, que abre otra puerta). Buenos días. La luz. Seis sesenta y cinco (Es una linda muchacha vestida de calle, recoge el recibo y se mete.)

– PACA.- Se ríe por dentro. ¡Buenos pájaros son todos ustedes! Esto se arreglaría como dice mi hijo: tirando a más de cuatro por el hueco de la escalera.

– COBRADOR.- Mire lo que dice,señora. Y no falte.


– PACA.- ¡Cochinos!

– COBRADOR.- Bueno, ¿me paga o no? Tengo prisa.

– PACA.- ¡Ya  va,hombre! Se aprovechan de que una no es nadie, que si no…

– COBRADOR (que ha cobrado).- Está bien.

– PACA.- ¡Está muy mal! ¡A ver si hay suerte, hombre, al bajar la escalerita! (Quiere que se la pegue).

Así empieza «HISTORIA DE UNA ESCALERA» que escribiera nada menos que en 1949 el dramaturgo Antonio Buero Vallejo (condenado a muerte en la posguerra por «adhesión a la rebelión» contra la sublevación militar-fascista) y por cuya obra de «carácter social», como se decía entonces, fue premiado con los más altos galardones de la crítica franquista.

Hace una semana se murió una señora octogenaria por no pagar la luz, «pobreza energética», creo que le llaman, y así unos cinco millones de personas. Sólo por este episodio, en el que Gas Natural y el Ayuntamiento se tiran los trastos culpándose unos a otros, ya sería motivo suficiente para acabar y tumbar este maldito sistema capitalista sin entrañas y ávido de beneficio. ¿Que ha llovido mucho desde la pieza de Buero? Pues no lo parece, a juzgar por lo que vemos ahora, oiga.

Nota.- Me he permitido algunas pequeñas licencias en el texto del alcarreño Buero Vallejo (1916-2000), «calas», «púas» (donde se dice «pesetas») y alguna acotación («quiere que se la pegue»).

Buenas noches.

España ¿país de las maravillas?

Darío Herchhoren
Hace más de cuarenta años tuve la ocasión de ver una película que patrocinaba el Congreso Nacional Africano; el partido de Nelson Mandela, que para aquellas fechas estaba encarcelado en Roben Island. En esa película que se llamaba «Ven Africa», aparecían un grupo de intelectuales de color (negro), entre los cuales estaba la cantante Miriam Makeba, conocida como Mamá Africa, donde ese grupo discutía sobre la democracia en Sudáfrica para cuando gobernaran los que eran una abrumadora mayoría.

Uno de los miembros del grupo dijo en un momento de la película «los blancos siempre están preocupados por la democracia: Que nos dejen el país a nosotros, y que ellos se queden con su democracia».

Esto viene a cuento con algunas cosas que pasan en España, y que no tienen parangón ni paralelo con otros países. Se hablaba en estos días de «pobreza energética», refiriéndose a la falta de dinero para pagar la electricidad y tener calefacción. Se utiliza ese eufemismo para no decir que hay pobreza -a secas-; y esto es una forma de falsificar los hechos que usa la clase dirigente para embaucar y no hablar de lo que han hecho: empobrecer a los ya pobres un poquito más.

Otro ejemplo es el hablar de «populismos» en tono despectivo. El PP (Partido podrido) y el PSOE no son populistas. Populistas son aquellos que denuncian las graves condiciones en que viven los sectores populares y los que señalan a los culpables de esa situación.

Otra de las cosas que llaman la atención es la negativa a quitar los nombres y símbolos fascistas del franquismo. Nos dicen que «no hay que remover el pasado» que «hay que olvidar». Soy de los que piensan que la memoria de las personas no se puede borrar como se borra con una goma de borrar. La gente no pierde la memoria salvo cuando sufre de amnesia, o la enfermedad de Alzheimer; y no es posible que millones de personas sufran esas enfermedades.

Me pregunto también si a alguien se le pasa por la cabeza que en Alemania haya calles, plazas o lugares públicos que se llamen Adolf Hitler o Heinrich Himler, o Herman Goering. ¿Verdad que no?

Sería posible acaso que en Italia haya lugares públicos que se llamen Benito Mussolini o Conde Ciano o General Badoglio o General Mario Roata. Tampoco.

Sin embargo en la toponimia española de ciudades y pueblos existen numerosos lugares con el nombre de Francisco Franco, de Onésimo Redondo, de José Antonio, y en la Academia General Militar en Zaragoza, donde se forman los futuros oficiales de los ejércitos hay una estatua ecuestre del General Franco.

La explicación de todo esto reside en el hecho de que en Alemania y en Italia el fascismo fue derrotado en la guerra, y en España el fascismo se disfrazó de demócrata y produjo el fruto podrido de la «transición», que no fue otra cosa que la «transacción» entre los partidos «democráticos» y el fascismo, en una pirueta propia de el genial Lampedusa que le hace decir al Gattopardo «que todo cambie para que todo siga igual».

Otra de las peculiaridades de España, es que la «leal oposición» al PP, sea el PSOE, partido similar al PP. La pelea entre ambos está motivada por ver quién de los dos administra mejor los intereses de la burguesía, y entre tanto hay otro partido que se llama Unidos Podemos que nuclea a los «verdaderos socialdemócratas»; a aquellos que se reclaman auténticos transformadores de la sociedad, y que son acusados por PP y PSOE de «populistas». Es curioso como la palabreja ha tomado carta de naturaleza y sirve para descalificar toda crítica. El populismo, no es otra cosa que la demagogia; y la demagogia consiste el alabar al pueblo y decirle lo que el pueblo quiere oír; es decir, que es mentirle al pueblo que es lo que están haciendo todos los partidos surgidos de la «transacción».

Seguiremos informando.

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