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Los altavoces del imperialismo se quedan con el culo al aire

El mundo es así. En las grandes metrópolis imperialistas nos pasamos el día mirándonos el ombligo en polémicas estériles, empeñadas en que las cosas sean distintas de como son. Por ejemplo, nos empeñamos en que los medios digan la verdad, algo que es inútil porque contradice su misma esencia. El capitalismo no duraría ni un minuto si los medios publicaran un mínimo esbozo de lo que realmente está ocurriendo en el mundo.

Al mismo tiempo que el capitalismo acumula capital, los medios acumulan mentiras, que se hacen cada vez más insostenibles de mantener. Se están quedando con el culo al aire, como el Washington Post, que ha rectificado la entrada que nosotros denunciamos aquí. Su editor Craig Timberg ha tenido que reconocer lo siguiente:

“El Washington Post ha publicado un artículo sobre el trabajo de cuatro grupos de investigadores que han estudiado lo que ellos dice ser esfuerzos de propaganda rusa para sabotear la democracia y los intereses de América. Uno de ellos era PorpOrNot, un grupo que insiste en su su anonimato y que ha publicado un informe identificando 200 sitios web que, según ellos, se hacen eco, voluntariamente o no, de la propaganda rusa. Un cierto número de esos sitios han replicado su inserción en la lista y algunos de ellos, así como otros que no están en la lista, han puesto en duda públicamente la metodología y las conclusiones del grupo. El Washington Post, que no nombra ninguna de esos sitios, no se compromete por sí mismo en la validez de los descubrimientos de PopOrNot sobre cualquiera de los medios y no es lo que pretendía el artículo. Tras la publicación del nuestro, PropOrNot ha suprimido ciertos sitios de su lista”.

Ya ven: incluso los intoxicadores de PropOrNot (una tapadera de la CIA) han rectificado, al menos en parte, por lo que al Washington Post no le quedaba otro remedio que hacer lo propio. Poco a poco las calumnias se están destapando. Más bien lo hacen de una manera muy rápida, cada vez más.

Pero no se trata de un único medio, ni siquiera aunque el mismo se llame Washington Post. Tampoco se trata de un error puntual en una información. La coincidencia de calumnias en todo el mundo muestra que se trata de una campaña y ahora se trata de saber quién la dirige, quién la financia y quién se supedita a participar en la misma a cambio de un puñado de dólares.

Uno de los factores que está poniendo al descubierto a los altavoces imperialistas es la prensa rusa, contra la que se ha desatado una paranoia, tanto en Estados Unidos como en Europa, donde hay un plan estratégico (llamado SratCom) para imponer la censura del que se encargará la eurodiputada polaca Anna Fotyga, de la que ya tendremos ocasionar de exponer algo en el futuro.

Que nadie se confunda; la propaganda rusa es la excusa. El objetivo es acabar con todas las formas independientes de expresión, especialmente en internet. No pueden seguir más tiempo con el culo ai aire.

(Casi) Todas las marranadas del Washington Post:

— El diario Washington Post dirigió la red de propaganda de la CIA
— El Washington Post traiciona al traidor Snowden
— Todos los hombres del candidato Trump
— Watergate: todos los hombres del presidente (y alguno que se quedó olvidado)

Las calles de Alepo se han llenado de sonrisas

La periodista Vanessa Beeley ha hecho lo que cualquier otro profesional que merezca ese nombre haría para escribir sobre Alepo: visitar la ciudad en ruinas durante tres días, hablar con los vecinos, hacer fotos… Luego Sputnik la ha entrevistado para que lo pudiera contar “de primera mano” y la periodista lo refiere con una elegancia impropia de lo que estamos leyendo, viendo y escuchando estos días: “La mayor parte de los medios citan fuentes no verificables”, dice Beeley. Nosotros no somos tan finos: los mercenarios de la intoxicación se están pasando de rosca con Alepo.

Cuenta Beeley que ha estado en Janano, la madriguera del Frente Al-Nosra, hablando con sus habitantes, que se muestran contentos de poder relatar, por fin, lo que ha sido su “encarcelamiento” de estos años. La mayor parte de ellos se sienten agradecidos al ejército sirio por la liberación, asegura Beeley. Los grupos terroristas recibían ayuda humanitaria, provisiones y medicamentos y los almacenaban para vendérselos a quien pidiera pagar su precio.

Los vecinos también recibían ayuda, pero en cantidades muy reducidas. Una mujer le contó a Beeley que su familia, compuesta por 12 personas, recibía 12 trozos de pan cada tres días. La periodista dice que ha visto a muchos niños hambrientos. Nada más llegar el ejército sirio y los soldados rusos se pusieron a repartir provisiones a los vecinos.

En la parte norte de la ciudad, el júbilo era indescriptible. El taxista que trasladaba a los reporteros lloraba de alegría. Decía que era un momento maravilloso. Tras la reunificación de las dos partes de la ciudad, pudo ver a su familia después de cinco años. Recorriendo las calles, Beeley no vio ni una sola ejecución, ni un solo detenido, ni un solo golpe… Absolutamente nada de lo cuentan los gacetilleros mercenarios de la prensa española.

En el barrio de Jibreen se ha abierto un registro para que quienes han vivido en los barrios ocupados por el Frente Al-Nosra se puedan inscribir. Luego salían acompañados de los soldados del ejército sirio, que les ayudaban a llevar sus maletas, les daban comida y bebida caliente porque en Alepo hacía frío.

La periodista visitó un hospital de campaña ruso, donde los médicos cuidaban a los heridos, con fracturas graves que no habían podido curar durante la ocupación yihadista. En Alepo no hay falta de hospitales, afirman los civiles a los que Beeley ha podido preguntar. “Mucha gente ha venido a mí enseñándome sus heridas de bala no curadas porque tenían miedo de pedir ayuda médica a los terroristas. Muchos me han dicho que los terroristas no les daban medicamentos”, comenta Beeley. Para ellos la población sólo les servía como escudos humanos, además de encarcelar y violar a las mujeres.

Un vecino le cuenta la historia de una mujer que vivía en Janano y tenía hambre. Suplicó a los yihadistas que le dieran algo para comer y éstos le dispararon un tiro en la boca.

La periodista preguntó a los vecinos por el trato que les dispensaban los soldados del ejército sirio y la miraban soprendidos, como si estuviera loca: “El ejército sirio nos ha liberado, nos han llevado en camiones a Jibreen de una manera segura, nos han dado comida, vestidos y todo tipo de ayuda para regresar a nuestras casas, o bien para albergarnos hasta que el gobierno nos conceda un nuevo alojamiento”.

Comenta Beeley que la mayor parte de los soldados del ejército sirio eran civiles antes de la guerra. Casi todas las familias de Siria han llevado a alguien al ejército para defender al país de la agresión imperialista. La mayor parte de ellos han vuelto a sus casas tras liberar la ciudad después de años de combates. ¿Por qué matar y violar a sus vecinos?

En los tres días que ha permanecido en Alepo, Beeley no ha podido utilizar en ningún momento wi-fi, ni 3G, ni correo electrónico, ni Skype. En muchos sitios ni siquiera había electricidad para recargar las baterías. ¿Cómo ha logrado la CNN realizar esas entrevistas a través de internet?, se pregunta la periodista. ¿Cómo envían esos vídeos supuestamente grabados por una “población” que no tiene ni para comer?

El imperialismo francés desató el genocidio de Ruanda en 1994

El Presidente Habyarimana, asesinado en 1994
El miércoles el semanario satírico francés “Le Canard Enchaîné” publicó un reportaje justamente titulado “Los agujeros de memoria de Francia en Ruanda” en el que responsabiliza al espionaje galo (DRM y DGSE) del derribo del avión Falcon en el que viajaba el Presidente del país africano, Juvenal Habyarimana, que fue la señal de inicio del genocidio.

Si la información es cierta, la conclusión es que el imperialismo francés no sólo dirigió los asesinatos en masa cometidos en Ruanda hace 22 años, sino que los desencadenó, es decir, que su protagonismo en la matanza fue total.

El semanario publica las notas de las centrales francesas de espionaje en las que se describe la manera en que las fuerzas especiales derribaron el avión en el que viajaba el Presidente Habyarimana para desestabilizar al país de los Grandes Lagos.

Alguien ha escrito que fue un genocidio “llave en mano”. El imperialismo francés sostuvo económica, política y militarmente a los genocidas ruandeses antes y después de la gran masacre.

Los disparos de misil que derribaron el avión, apunta una nota fechada el 11 de abril de 1994, partieron del campamento militar de Kanombe, un feudo de los futuros genocidas. En dicho campamento estaba presente el cuerpo expedicionario francés, aunque la nota de la DRM (Dirección de Inteligencia Militar) de 27 de noviembre de 1995 que publica ahora la revista es mucho más concreta y habla de la “participación de los militares franceses en el atentado”.

Hace ya mucho tiempo que se sabía que el magnicidio cometido en Ruanda y el posterior río de sangre fue reponsabilidad del imperialismo francés. Así lo publicaron varios diarios, entre ellos el belga “Le Soir”. Ahora empezamos a averiguar los detalles concretos de un amplio operativo que tuvo que ser cuidadosamente planificado y ejecutado.

En tres meses 800.000 tutsis fueron asesinados, muchos de ellos en el interior de las iglesias, especialmente católicas, pero también protestantes. En ellas participaron varios sacerdotes y monjas, algunos de ellos condenados en firme por el Tribunal encargado de sancionar a los asesinos. Es el caso del pastor evangelista Elizaphan Ntakirutimana, el sacerdote Athanase Seromba y las monjas Gertrude y Kizito.

A lo largo de todo Ruanda, los tribunales locales (Gaccaca) han instruido dos millones de sumarios que muestran la penetración perversa de las religiones que impuso la colonización belga en las sociedades locales, donde el racismo tuvo un componente fundamental. Para imponer su dominio el colonialismo enfrentó a la mayoría hutu (85 por ciento) con la minoría tutsi (15 por ciento), considerada no sólo como “extranjera” sino como “inferior”.

No permitamos que ni Francia ni ninguna otra potencia imperialista padezca “agujeros de memoria”.

La islamización de un país empieza cuando te comes tu primer kebab (y acabas en la guerra santa)

En primavera el Primer Ministro eslovaco, Robert Fico, expresó muy bien ese sentir cavernícola que se ha extendido por toda Europa: “El Islam no tiene cabida en nuestro país”, declaró. Como tantas otras parecidas, aquellas palabras pasaron inadvertidas. No nos imaginamos lo que hubieran gritado los medios internacionales si un ayatollah hubiese dicho en una homilía en Teherán: “El cristianismo no tiene cabida en nuestro país”.

Porque se trata de eso, de que los países son de alguien, son su cortijo y cada uno lleva a su cortijo a quien le da la gana, mientras que prohíbe la entrada a otros. “No quiero que haya aquí decenas de miles de musulmanes. Cambian el carácter de los países a los que van”, añadió el tarado eslovaco.

El ideal es que los países no cambien nunca, que sigan siempre como hasta ahora. No sabemos si sus palabras se pueden interpretar en el sentido de que no quieren a los musulmanes ni siquiera como turistas, es decir, con una tarjeta de crédito en la chilaba, o se trata sólo de quienes buscan un trabajo.

El Primer Ministro eslovaco está entre los que se opuso al sistema de cuotas que pretendía repartir a los refugiados por la Unión Europea y el 30 del mes pasado el Parlamento dio un paso más para demostrar que el fascismo y la estupidez están bien repartidos entre los diputados eslovacos: los musulmanes jamás podrán inscribir su religión entre los cultos oficiales que se practican en “su” país.

No les vamos a explicar ahora a los diputados eslovacos, ni siquiera a los del Parlamento europeo, que hay algo que se llama libertad y que es suficiente con que haya un único musulmán que practique el culto en Eslovaquia para que deban inscribirlo, si así lo pide.

El proyecto de ley lo presentó el partido nacional eslovaco, que forma parte de la coalición de gobierno y confunde a las religiones con las coaliciones electorales. Exige que una religión reúna al menos 50.000 fieles para poder inscribirla, acceder a las subvenciones públicas y abrir escuelas.

La ley se aprobó con una mayoría de dos tercios porque la oposición no ejerció como tal y votó a favor del fascismo.

Los últimos censos realizados en Eslovaquia indican que hay 2.000 personas que se confiesan musulmanas, en una población de 5,4 millones de habitantes en la que el 62 por ciento se declara católico. No existe ninguna mezquita reconocida.

Tras la aprobación de la ley, el máximo dirigente del partido nacional, Andrej Danko, declaró a la agencia Reuters que “la islamización comienza con un kebab”, que el gobierno debe hacer todo lo que pueda para impedir la construcción de mezquitas y bla, bla, bla, bla.

Lo dicho: parece que en Europa estamos en manos de gilipollas, pero no es así. Son los mismos fascistas de toda la vida.

Turquía puede ingresar en la Organización de Cooperación de Shanghai

Peter Korzun

El pasado 20 de noviembre el presidente turco Tayyip Erdogan dijo que Turquía no necesita unirse a la Unión Europea “a cualquier coste”. Por el contrario, podría llegar a ser parte del Shangai Cooperation Organization (SCO), denominado “Pacto de Shangai”. El dirigente turco declaró que ha discutido la ida con el presidente ruso Vladimir Putin y su colega kazajo Nusultan Nazarbayev.

El SCO es un grupo euroasiático político, económico y militar, fundado en 2001 en Shangai. Sus miembros son Rusia, China, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Kazajstán, Kirguistán y Uzbekistán hablan lenguajes turcos.

India y Pakistán se convertirán en miembros de pleno derecho durante su próxima cumbre en Astana en 2017. Mongolia, India, Irán, Pakistán y Afganistán son miembros observadores. En 2013 Turquía consiguió el status de “socio aspirante”. Otro país con el mismo status es Bielorrusia. Esos dos países tienen acceso a participación en conversaciones a nivel ministerial y otras reuniones del SCO, pero sin derecho a voto.

Turquía solicitó de forma oficial ser miembro de la Unión Europea en 1987 y las conversaciones para su entrada comenzaron en 2005. Su deseo de formar parte del bloque se remonta a los años 60, pero sus perspectivas de unión parecer disminuir tras once años de negociaciones, siendo los derechos humanos un asunto causante de divisiones.

La Unión Europea ha incrementado sus críticas hacia Ankara desde el fracasado intento de golpe del pasado 15 de julio, declarando que sus leyes antiterroristas se estaban aplicando demasiado extensamente. Luxemburgo y Austria, así como algunos legisladores europeos hicieron un llamamiento para paralizar las conversaciones de entrada con Turquía o castigarla con otras sanciones.

Por su parte, Turquía se siente frustrada con su largo “impasse” respecto a la entrada en la UE. Ankara ha acusado a la Unión Europea de tratar al país de forma diferente en el tema de su intento de asociación y en el desbloqueo de los fondos que prometió desembolsar según el acuerdo sobre los refugiados. Turquía planea volver a la implantación de la pena de muerte; ese movimiento convertirá en algo imposible el acceso a la Unión. Erdogan planea convocar un referéndum sobre el futuro de la oferta de adhesión turca.

El acceso de Turquía al SCO sería un hito, uniendo la organización y el Consejo de Cooperación de Estados de Lenguas Tucas (CCTS, siglas en inglés), organización internacional que comprende Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguistán y Turquía. Su secretariado general está en Estambul, y Turquía, Turkmenistán y Uzbekistán son posibles futuros socios del Consejo. La organización internacional también funciona como un paraguas para otras colaboraciones, como la Asamblea Parlamentaria de Países de Lenguas Turcas (TURKPA), la Organización Internacional de Cultura Turca (TURKSOY) y la Academia Turca.

Desde su establecimiento en 2009, el CCTS ha hecho significativos progresos en la institucionalización de las interacciones. El 6º Encuentro de Jefes de Estados del Consejo Turco se espera  que tenga lugar a finales de año en Cholpon-Ata, Kirguistán.

La declaración del presidente Erdogan es otro signo del desplazamiento de Ankara desde Occidente hacia otros socios. Por ejemplo, acaba de anunciar en sus conversaciones con Rusia la compra del avanzado sistema de defensa aérea S-400 para proteger sus cielos. También persigue acuerdos en sistemas electrónicos, municiones y tecnología de misiles. El general Hulusi Akar, jede del Estado Mayor de las fuerzas armadas turcas visitó Rusia este mes, para discutir la cooperación militar.

Durante la visita de dos días de Erdogan a Pakistán el 16 de noviembre, el editor de un diario progubernamental dijo que el país necesita desarrollar su propia defensa nuclear. Puede ser expresión de su opinión personal, pero confirma la tendencia general de la reorientación de distancia turca del concepto de seguridad cooperativa  de la OTAN bajo el paraguas de Estados Unidos.

Durante la cumbre del 9 de agosto en San Petersburgo, Rusia y Turquía firmaron una declaración de asociación inédita en la industria de defensa. Las partes también acordaron formar una alianza militar y de inteligencia para coordinar sus actividades en Oriente Medio. La cooperación económica ruso-turca se espera que realice más progresos con la recuperación del proyecto de gaseoducto Turkish Stream.

Debe destacarse que fue Rusia y no Estados Unidos ni cualquier otro país de la OTAN el primer país en ser visitado por el presidente turco tras el fallido golde de Estado.

A finales de octubre, China y Turquía también celebraron un encuentro comercial en Estambul, firmando un total de 36 nuevos acuerdos, cuyo valor asciende a 300 millones de dólares. Debido a su situación geográfica, Turquía tiene un papel crucial en la ejecución del proyecto  One Belt One Road chino, la nueva “ruta de la seda”. De nuevo toma su posición con inversor clave y socio cooperador, que ayudará a unir el Este y el Oeste. Se ha aupado al puesto 17º de las mayores economías mundiales, y es un destino cada vez más importante para el comercio y las inversiones. Actualmente, China es el tercer mayor socio de Ankara, con unos intercambios cifrados en 28.000 millones de dólares. Turquía es también popular entre los turistas chinos, y las relaciones culturales entre los dos países están en desarrollo.

El ministro de Comercio turco, Bulent Tufenkci, anunció en enero que el país ahora persigue triplicar el comercio con Irán, observador del grupo SCO hasta unos 30.000 millones, “tan pronto como sea posible”.

El gradual desplazamiento de Occidente a Eurasia y otros socios es parte de un proceso más amplio, a medida que ese Occidente se debilita y divide. La propia noción de “unidad occidental” esta desapareciendo. Nada extraño es que a medida que sus relaciones con Occidente se agrian, Turquía este accediendo a otros polos. El sucesivo avance de Ankara hacia la integración con el SCO facilitará la política extranjera multidimensional de refuerzo del papel de Ankara en el mundo.

Fuente: http://www.strategic-culture.org/news/2016/11/22/major-foreign-policy-shift-turkey-abandoning-eu-sco.html

En Alepo ningún vecino se ha llamado a engaño (a diferencia de nosotros)

La prensa imperialista está llevando a cabo uno de esos paralelismos históricos que nos dejan con la boca abierta: el asedio de Alepo ha sido como el del ghetto de Varsovia en la Segunda Guerra Mundial. Sólo a los periodistas canallas más redomados se les ocurren estas cosas, que traen a la memoria películas como “El pianista”. De ellas que se deduce que:

a) el ejército sirio y sus aliados son como los nazis
b) los yihadistas han sido injustamente perseguidos, son los antifascistas

Al enlazar con la Segunda Guerra Mundial los propagandistas del imperialismo hacen tabla rasa de los crímenes cometidos por sus amos a lo largo de medio siglo, por su insignificancia, para poner la lupa sobre Siria y sus aliados. Es la tesis de que “el asedio de Alepo es la peor masacre cometida desde la Segunda Guerra Mundial”, que pasará a los libros de historia que enseñan en los institutos junto a otras farsas modernas, como la de Srebrenica. Sólo queda un detalle de la estupidez moderna: que utilicen el comodín “genocidio” para aludir a ella.

El precedente más inmediato ha sido la guerra de Libia, donde los medios hablaron del “genocidio” de Trípoli y el “baño de sangre” de Bengasi, siempre para justificar la intervención de la OTAN.

Hace ya mucho tiempo que los intoxicadores conocen los trucos más corrientes para dar una vuelta de 180 grados a una información, a pesar de que las fotografías ya no necesitan negativos. No sólo consiste en presentar a la víctima como victimario sino en agrandar su tamaño, de tal modo que el cambiazo no se pueda discutir. De ahí que Sadam Hussein, Gadafi y Bashar Al-Assad no sólo hayan sido presentados como vulgares dictadores al estilo bananero, sino auténticas amenazas mundiales, como se comprobó con las armas de destrucción masiva.

Los maestros en este arte trabajan en Estados Unidos, donde recientemente se ha descubierto (1) que contrataron a una empresa de Londres, Bell Pottinger, para rodar falsos vídeos de Al-Qaeda y fabricar reportajes inventados que se presentarían como si procedieran de medios árabes. El presupuesto gastado fue de 450 millones de dólares y su difusión la aprobaba personalmente el jefe de la “coalición internacional” en Irak, el general David Petraeus (2).

“Hay más de una verdad que contar en la terrible historia de Alepo”, titula Robert Fisk en el diario británico The Independent (3). Sí, es cierto. Hay más de una mentira, exactamente dos. En las guerras de Oriente Medio las mentiras han jugado un doble papel. Primero, han sido el factor que ha desencadenado las guerras, es decir, la guerras se han justificado mediante mentiras para mantener ocultas las verdaderas razones de las agresiones, a partir de lo cual se desprende la segunda conclusión: el relato mediático de la guerra que ha seguido a la primera mentira, también ha sido mentira.

Con el tiempo, conforme se vayan abriendo los archivos que hoy son confidenciales, los periodistas canallas se echarán las manos a la cabeza, se harán los sorprendidos: ¡los gobiernos nos engañaron! Los que mintieron no eran los malos sino los buenos. ¡Qué sorpresa! Sin embargo, a pesar de que nos han mentido, los buenos siguen siendo los buenos y los malos siguen siendo los malos. Eso no puede cambiar.

Pero hay un problema cardinal en todo este asunto: sólo nosotros, aquí, en la Unión Europea y sitios parecidos, hablamos de estas cosas, nos indignamos como verdaderos farsantes que somos porque nos sentimos engañados. En Alepo las personas no hablan de estas cosas, ni se preocupan por ello. Allí los vecinos no se sienten engañados, porque es imposible que les engañen. Ellos hablan de muertos y los cuentan por decenas de miles.

(1) http://www.france24.com/fr/20161003-pentagone-etats-unis-fausses-videos-jihadistes-propagande-alqaida-jihadiste-enquete
(2) http://www.salon.com/2016/10/03/u-s-paid-p-r-firm-540-million-to-make-fake-al-qaida-videos-in-iraq-propaganda-program
(3) http://www.independent.co.uk/voices/aleppo-falls-to-syrian-regime-bashar-al-assad-rebels-uk-government-more-than-one-story-robert-fisk-a7471576.html

¿Dónde están las masacres de la población de Alepo?

Del partido único fascista a las asociaciones del ‘Movimiento’

El Tribunal Supremo, como podía esperarse, se ha lavado las manos. Con ello se trata de impedir o al menos retrasar aún más la legalización de estos partidos, entre los que está el nuestro. Los franquistas y el Gobierno se frotan las manos. Éste que prometió al rectificar con el decreto-ley de febrero la Ley de Asociación Política, la legalización para todos los partidos, muestra una vez más su posición de obstaculizar al máximo la implantación de la democracia y de llevar a término su reaccionario programa reformista.

Durante los últimos 15 años, los sucesivos Gobiernos fascistas han ido modificando la legislación sobre el derecho de asociación. Concretamente en los últimos tiempos ha habido el Estatuto de Asociaciones Políticas del Movimiento de 1974, la Ley de Asociaciones Políticas de 1976 y el decreto-ley último que modifica algunos aspectos de aquella ley. También está la Ley de Asociaciones de 1964, todavía sin derogar, para las asociaciones culturales y recreativas. Estas modificaciones han ido al compás del deterioro y descomposición del Régimen fascista, jalones en la lucha del pueblo por la libertad.

Inmediatamente de acabada la Guerra Nacional Revolucionaria, las fuerzas fascistas victoriosas imponen el Partido Único, FET y JONS, como única asociación política legal. Expresamente se promulga una Ley por la que serán objeto de represión todos los partidos, organizaciones sindicales y asociaciones que no apoyaron el “glorioso alzamiento” de Franco. No sólo era delito haber apoyado al Gobierno legal republicano, era delito lo que no constituyera apoyo entusiasta y fervoroso al “Movimiento Nacional”. El Partido Único servía de cobijo y amparo a los mayores rufianes y en los tiempos más difíciles del hambre y el estraperlo, los líderes del Partido Único cocinaron las mayores fortunas.

Sólo hay que echar una mirada a los Franco, los Girón, Serrano Súñer, Fernández Cuesta y otros de cuyo nombre no queremos acordarnos. A medida que se restablece y aumenta la lucha popular contra la tiranía del régimen fascista, la dictadura comienza a sentirse herida. Las grandes movilizaciones de metalúrgicos vizcaínos, mineros asturianos y trabajadores madrileños a principios de la década de los 60, va a producir el primer efecto en el terreno que estamos comentando. Las Cortes franquistas aprueban en 1964 una Ley de Asociaciones, que aunque está destinada a aquellas “que no tengan fines políticos”, es presentada como el primer paso hacia la libertad de asociación. Ello con el fin de engañar al pueblo haciéndole creer que el fascismo se va a acabar y por obra de los propios fascistas.

Mas tarde, cuando comienza de forma continuada y efectiva la lucha popular antifascista y se inicia la descomposición del régimen, las movilizaciones en protesta contra el juicio de Burgos de 1970, los fascistas tienen que echar marcha atrás y comienzan a reconocer que el Partido Único del “Movimiento” no les sirve. No reconocen, ni mueven un dedo siquiera para hacerlo, el derecho democrático de asociación, pero a finales de 1974 aprueban el Estatuto de Asociación Política que permite formar asociaciones políticas, pero dentro del “Movimiento”, presentándolo como el no va más para el ejercicio de este derecho elemental. La verdad es que, acogiéndose dicho Estatuto, se formaron asociaciones como las del propio Suárez, Girón, Fernández de la Mora, Cantarero del Castillo, etc., que lo único que hicieron fue llevarse varios miles de millones de pesetas del presupuesto el Estado que sufragamos todos los españoles.

Muerto Franco y coronado Juan Carlos, al iniciar la Reforma, los fascistas ven la necesidad de crear una nueva Ley de Asociaciones para tapar por ese flanco las enormes grietas que va abriendo el pueblo en el régimen. Aunque intentarán retrasarlo lo más posible, las grandes luchas comenzadas con el 11 de diciembre de 1974, continuadas con la de finales de 1975 y principios de 1976, obligan al Gobierno monárquico de Arias a presentar a las Cortes la Ley de Asociaciones Políticas actual, que es aprobada por éstas, cuando ya ha tomado posesión de su cargo el Gobierno de Suárez.

Esta Ley, que se distancia grandemente de la anterior al no obligar a jurar los Principios Fundamentales del “Movimiento”, sigue siendo sin embargo una ley antidemocrática. Deja en manos del Gobierno apreciar quién puede o no ser legalizado. Nada más ser aprobada por las Cortes, ya surgieron las protestas. La Ley de Asociaciones Políticas estaba destinada a que el Gobierno legalizara a quienes no le llevaran la contraria. Al resto se le podían aplicar varios artículos para denegarles la legalización. Tan burdo era el truco que la Ley nació muerta. Sólo se acogieron a ella las “asociaciones del Movimiento” y los “históricos” de Murillo [una escisión del PSOE]. Ningún partido u organización democrática picó el anzuelo. Tan desprestigiada estaba esta ley —y lo sigue estando— que la primera medida del Gobierno tras la Huelga General Política de finales de enero de este año [1977], fue la de su modificación en algunos aspectos. Por medio de un decreto-ley dejaba sin efecto el trámite de “la ventanilla” y para aparecer más democrático el Gobierno dejaría de decidir sobre la legalización de cualquier Partido en última instancia, pasando a la Sala IV del Tribunal Supremo tal decisión.

Así lo ha hecho con una treintena de partidos y organizaciones, precisamente los que más se han destacado en la lucha por la democracia, entre los que se encuentra la ORT. Una maniobra destinada a impedir o al menos a retrasar la legalización de todos, intentando al mismo tiempo distraer a la gente sobre la “independencia” del Gobierno, como recientemente se vanagloriaba Suárez en las declaraciones al periódico alemán “Der Spiegel”.

El Gobierno, con este nuevo trámite pasa la pelota al Tribunal Supremo, cuando lo que tenía que hacer desde el primer momento era legalizar a todos, sin restricción alguna. Al mismo tiempo, el Tribunal Supremo —nombrados sus componentes por el Gobierno y cúspide de la “justicia” fascista— entra en el juego de éste aparentando un enfrentamiento al no dar el visto bueno al nombramiento del Presidente de la Sala IV y al inhibirse a los 30 días de haber recibido los expedientes. ¡Si el enfrentamiento hubiera sido más real que aparente, podían haberse inhibido el primer día y no retrasar el asunto!

Al mismo tiempo, mientras los trámites estaban en el Tribunal Supremo, el Gobierno ha seguido ordenando que se detenga a militantes y dirigentes de partidos democráticos, llegando al extremo en el caso de nuestro Partido, de procesar a camaradas y a permitir el asalto a la sede central de la ORT. Actitud hacia nuestro Partido que ha motivado una carta de protesta al Presidente del Gobierno firmada por varias personalidades políticas entre las que se encuentran Ruiz Giménez, Gil Robles, Enrique Múgica, Santiago Carrillo, Fernández Ordoñez… Este comportamiento del Gobierno es intolerable. Si persiste en él nos obligará a un enfrentamiento directo con el reformismo para sustituir este Gobierno por un Gobierno Provisional Democrático.

—ORT, En Lucha, núm.145, abril de 1977

Del fascismo al yihadismo, pero siempre al servicio del capitalismo

Fernández Aceña, hoy en la yihad
Esta mañana la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela tomará declaración a Daniel Fernández Aceña, un sicario de los GAL condenado en 1984 por el asesinato del ferroviario francés Jean Pierre Leiba en Hendaya. Luego el sicario pasó de los GAL al yihadismo y viajó a prestar sus servicios profesionales a Afganistán y Siria.

Desde el año pasado en el que el Ministerio del Interior elevó a 4 el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA-4), han detenido a un total de 173 yihadistas, reales o supuestos.

Fernández Aceña, nacido de Irún, fue detenido el martes en Segovia. En 1999 admitió que había espiado a personas de Euskadi norte (el país vasco-francés), que pasaban después al servicio de información de la Guardia Civil de Intxaurrondo (San Sebastián), entonces dirigido por el comandante Enrique Rodríguez Galindo.

Ahora el Ministerio del Interior detiene a su antiguo colaborador porque le considera como un individuo muy peligroso y han registrado dos viviendas que tenía, una en el barrio de Santa Eulalia de Segovia y otra en La Granja, cerca de Madrid, donde han encontrado vídeos escabrosos, con imágenes de decapitaciones y que el detenido poseía con el fin de adoctrinar a otros, según la subdelegada del Gobierno en Segovia, Pilar Sanz.

El detenido pasó del fascismo al yihadismo. Se había autoadoctrinado “en el extremismo religioso de carácter yihadista y realizaba labores de difusión de propaganda” del Califato Islámico, dice el Ministerio del Interior. Era muy activo en las redes sociales yihadistas. Desde el verano de este año había acelerado su proceso de radicalización, manifestando su apoyo a las acciones terroristas cometidas en Europa a lo largo de los últimos meses.

Fernández Aceña, en tiempos del GAL
En 1984 las cosas era un poco distintas. Fernández Aceña era un fascista de Irún al que la Guardia Civil condujo a crear un comando del “Gal Verde”, del que formaron parte Mariano Moraleda Muñoz, Vicente Fernández Fernández y Juan Luis García Anuarde. El asesinato de Leiba fue un encargo del empresario Victor Manuel Navascués Gil, un fascista y contrabandista que colaboraba con la Guardia Civil. El otro elemento del comando era un guardia civil apodado “Andrés”, un conductor a las órdenes de Rodríguez Galindo. Aceña reconoció en comisaría al tal “Andrés” mediante fotografías, pero se dieron órdenes de echar tierra encima.

Entonces no existían los acuerdos Schengen e Irún era una ciudad fronteriza donde los sicarios de Rodríguez Galindo se ganaban un sobresueldo con el contrabando y la guerra sucia. A Rodríguez Galindo que sólo era comandante en Irún, el gobierno del PSOE le ascendió a general por los crímenes cometidos en acto de servicio.

Al comando fascista de aquella localidad, que encabezaba Fernández Aceña, se le conocía como “los niños protegidos de Galindo”, y estaban asesorados por el guardia civil del Servicio de Información, Enrique Dorado Villalobos. En la comisaría de Irún el hoy reconvertido a yihaidista, aseguró que fue un guardia civil quien le entregó el arma y le señaló la persona que debía asesinar.

El entonces vicepresidente del gobierno del PSOE, Alfonso Guerra, mintió públicamente a los medios. Afirmó que los secuaces del comandante Rodríguez Galindo sólo eran unos jóvenes que hacían méritos para ingresar en los GAL, “pero que no pertenecían a ellos”. Se tapó a los comparsas y, con mucha más razón, a los jefes que movían los hilos desde los despachos del Ministerio del Interior.

Según la Fiscalía, Navascués era el intermediario encargado de pagar a los mercenarios de los GAL entre 1,2 y 5 millones de pesetas por el asesinato de los refugiados políticos vascos. Durante el juicio salió absuelto. Estuvo huido durante siete meses, pero se presentó en la Audiencia Nacional después de asegurarse de que el resto de los acusados le habían exculpado.

Con sus sicarios el Estado fascista es como la mafia. Se rige por un pacto de silencio. Ni ve, ni oye, ni entiende.

La Torre Eiffel de París apagó sus luces en memoria de la población de Alepo

Hay que tener a la población siempre en estado de máxima alerta; por un motivo u otro. Cuando París no padece un atentado yihadista, debe disfrutar de algo lo más parecido posible, como apagar por la noche las luces de la Torre Eiffel, uno de los emblemas del mundo.

El motivo es que todos debemos estar pendientes -porque quieren que lo estemos- de Oriente Medio, de la Guerra de Siria, del yihadismo, de los musulmanes… de lo que sea.

La alcaldesa de París, Ana Hidalgo, apela nuestras conciencias -las del mundo entero- para que no nos olvidemos que la población de Alepo, que hasta ahora era feliz bajo el dominio del Frente Al-Nosra, ha caído de nuevo en las zarpas de Bashar Al-Assad, lo cual es una catástrofe mundial.

“Es urgente reaccionar”, dijo la alcaldesa. “Hay que apelar a la comunidad internacional” porque quien sufre no son los yihadistas, que han perdido una plaza fuerte, sino “la población civil” que padece una situación “insoportable”. Ya ni siquiera hablan de la “oposición moderada”.

En su desesperada alocución, la alcaldesa dijo que la caída de Alepo está suponiendo “centenares de víctimas” y por eso las autoridades municipales quieren manifestar su apoyo, pero no al yihadismo sino a la “población civil”, que es la que realmente sufre.

Para dar ejemplo de apoyo humanitario, además de apagar anoche las luces de la Torre Eiffel, Hidalgo ha organizado el típico paripé mediático: hoy sale hacia Alepo una caravana de ayuda humanitaria con dos camiones repletos de material médico suministrado por la típica ONG con ganas de salir en la primera plana para recaudar donativos…

Como ven, con el tiempo los libros de historia dirán que la caída de Alepo estuvo a la altura de la caída del Imperio Romano. Marcará una época de la historia.

La sufrida población de Alepo vuelve a padecer la dictadura de Bashar Al-Assad

El negocio del sexo con los niños del Tercer Mundo

Lo que hace 50 años la intelectualidad burguesa que vegeta en su propio limbo aduló como “liberación sexual” no era otra cosa que la incorporación del sexo al negocio. Es lo que hoy llamaríamos un nuevo “nicho” de mercado, otra forma más de hacer dinero. Se trataba de sacar al sexo del mundo privado para llevarlo al público, al consumidor a una escala desconocida hasta entonces. Para ello hubo que banalizarlo y vulgarizarlo. El sexo es una mercancía; vende y se vende.

Algunos incluso dijeron que la liberación de la mujer consistía en eso exactamente. Dentro de poco dirán que incluso la infancia ha logrado liberarse gracias al sexo porque cuando la burguesía habla de “liberación” se refiere al sexo como negocio. Por eso en Amsterdam las prostitutas están en los escaparates de las calles, como en cualquier otra tienda. El capitalismo no puede entender las cosas de otra manera que ésa.

Por lo mismo, la “liberación” sexual no es otra cosa que la dominación. Las potencias imperialistas exportan “liberación” al Tercer Mundo, a cuya población famélica han convertido en mercancía sexual barata, en donde todas las lacras se muestran exasperadas, desde la pedofilia hasta la pornografía. En el Tercer Mundo el sexo no sólo es barato sino que es legal. Siempre. No está sometido a las censuras que aún imperan en las grandes metrópolis.

Un reciente informe de la Unicef (*) denuncia los negocios del sexo en Filipinas, que tienen como mercancía a los sectores más humildes y empobrecidos de la población, que no les queda otro remdio que venderse a sí mismo para poder subsistir. Las redes sociales, dice el informe, han multiplicado este negocio llevando al mundo entero escenas sexuales en vivo y en directo.

La pornografía en las redes sociales tiene una estrecha relación con la violencia y la violación. El 80 por ciento de los niños que practican el sexo ante las cámaras web han sido violados previamente.

El año pasado se llevó a cabo un sondeo en Filipinas entre una población comprendida entre los 13 y los 24 años y el resultado es demoledor: uno de cada cuatro había sido objeto de previas “violencias sexuales”. Los más afectados son los niños entre los 13 y los 17 años.

Según la Unicef, Filipinas es el epicentro de la pedopornografía difundida en directo por las redes sociales. Es un crimen público, publicitado y admitido mundialmente. Las grandes ciudades filipinas, sobre todo Manila, son el escenario de este lucrativo crimen. Los niños cobran menos de tres euros por cada una de las escenas de sexo ante las cámaras. Existen alojamientos que se alquilan llave en mano completamente equipados con las correspondientes redes informáticas para grabar y difundir este tipo de prácticas.

El negocio es tan rentable que, para escapar del hambre, en los barrios son los propios padres los que venden y alquilan a sus hijos por horas o por sesiones de sexo infantil.

En 2012 Filipinas aprobó una ley contra los “cibercrímenes” que no ha servido más que para lavar la conciencia de quienes la votaron en el parlamento. El negocio de la explotación sexual infantil crece imparable. Es otro mercado “off shore”. Se fabrica en Manila y se vende en Los Ángeles.

(*) http://qz.com/857921/unicef-calls-the-philippines-the-global-epicenter-of-live-streamed-child-pornography/

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