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Se abre un restaurante en Moscú dedicado a Stalin

Buena noticia para los amantes de la gastronomía: acaba de abrir el restaurante “NKVD” en el número 8 de la calle Ostozhenka, a dos kilómetros del Kremlin. La decoración es el último grito en la moda de la restauración: sobre una chimenea cuelga un retrato de José Stalin con una guerrera blanca.

El menú es exquisito y la carta la decora la hoz y un martillo junto al nombre del restaurante, “NKVD”, las siglas de la policía política de la antigua URSS.

A los camareros, que visten el uniforme militar soviético, no les falta el mejor humor: ¿NKVD? Son las iniciales en ruso de una frase que se traduce como “Cocina Popular de una Gran Potencia”, responde el camarero con sorna en las mismas narices de un retrato sonriente del gran Félix Dzerzhinski, el primer Comisario del Pueblo para Asuntos Internos, el peor martillo que ha aplastado las cabezas de los contrarrevolucionarios.

Es un típico restaurante del centro de Moscú con enormes muebles de madera, ensalada César por 400 rublos (6,4 dólares) y en la carta una recomendación: “entrantes estilo Stalin”.

Con su uniforme militar el camarero advierte a los comensales: la transformación del antiguo restaurante, “Tierra y mar” no ha hecho más que empezar. En el futuro habrá más símbolos soviéticos. Cuando le preguntan para qué tipo de público está pensado, responde seguro: “para todos”.

Aquí no hacemos publicidad, pero ahora vamos a hacer una excepción: en su próximo viaje a Moscú incluyan una visita al restaurante NKVD. Ni Argiñano, ni pulpo a feira, ni pa amb tomàquet, ni morcillas de Burgos, ni bacalao al pil-pil, ni gazpacho, ni bocadillo de calamares, ni migas de Murcia… ¡NKVD!

¡ Menú del día, desayunos y cenas! ¡NKVD!

Las lecciones del asesinato del embajador ruso en Turquía

Andrei Karlov, embajador ruso asesinado
Si descartamos que el asesinato del embajador ruso en Turquía haya sido una casualidad o la obra de un “lobo solitario” es mucho más fácil entender algo de los graves sucesos que están ocurriendo en el mundo, sobre todo si concluimos calificando al imperialismo de “asesino”, porque debería servir para deslindar bastante bien los campos: donde hay un asesino hay alguien asesinado y, en este caso, el asesinado es un alto diplomático ruso.

Sin embargo, resulta que no es así porque hay quien -de manera sistemática- desempeña el mismo papel que Serrano Súñer en 1941, cuando el III Reich atacó a la URSS, y grita “¡Rusia es culpable!” Así es como la burguesía explica aquella historia: la URSS no fue agredida y atacada sino que se produjo un “choque” con Alemania. Ponen al mismo nivel a los asesinados con los asesinos. Los asesinados también son unos asesinos, es decir, que tienen -al menos- una parte de la culpa de su propia muerte y, por extensión, de todos los demás crímenes que están ocurriendo.

Este tipo de concepciones son intolerables, cualquiera que sea el crimen al que nos estemos refiriendo. Por ejemplo, podemos hablar de los seis años de crímenes en Libia, una catástrofe en la que nos gustaría que nos explicaran qué tipo de responsabilidad tiene el manido “bloque imperialista emergente” que -según esa corriente- componen Rusia y China.

El asesinato del embajador Karlov es una metáfora dramática de lo que está ocurriendo. Por nuestra parte estamos tratando de hacer memoria para recordar si ese “bloque imperialista emergente” ha cometido una fechoría parecida con el bloque contrario. ¿Ha muerto últimamente algún embajador de Estados Unidos, de Francia o de otra potencia imperialista “clásica”?

Lo mismo que en Libia o en Ucrania, en Siria no se ha producido ningún “choque” entre dos bloques imperialistas rivales, una afirmación que, además de servir para lavarse las manos, es una manera como cualquier otra de enmascarar los graves sucesos que están ocurriendo en el mundo.

El asesinato de Ankara lo ha reivindicado Jaish Al-Fatah, antes conocido como Frente Al-Nosra y antes como Al-Qaeda, un empeño de camuflaje tras el que no hay otro protagonista que el imperialismo estadounidense. Los mismos actores que desatan una guerra de agresión (no un “choque”) contra un país, como Siria, asesinan al embajador de otro país, Rusia, que acude en ayuda de los agredidos.

El momento del crimen tampoco se elige al azar sino justamente cuando en Moscú tres países (Turquía, Irán y Rusia) que están ayudando a Siria, a los agredidos, tratan de ponerse de acuerdo para lograr la paz, una maniobra evidente para sabotearla y que el crimen no acabe nunca.

Luego a un lado tenemos a los agredidos y los asesinados, y al otro tenemos a los agresores y los asesinos. No se puede llamar “choque” a un enfrentamiento entre ambas partes. Uno de ellos desata la guerra y quiere que no se acabe nunca. El otro se defiende, busca la paz y todos sus esfuerzos son saboteados a cada paso por los anteriores.

El que te llama asesino justo en el momento en que entierras a la víctima de un asesinato es que no se ha enterado de nada de lo que ha pasado. Debería hacérselo mirar.

La revista oficial del ejército promociona a la Fundación Francisco Franco

“La reconquista de España” es una obra en 34 tomos sobre la “cruzada” fascista realizada por la Fundación Francisco Franco en Maryna Ediciones. En su página 12 este mes la revista del Ejército de Tierra inserta publicidad gratuita de esa propaganda carvernaria.

Pero cuando el periodista Ildefonso González destapa el asunto en Twitter, el ejército trata de tapar sus vergüenzas y el anuncio desaparece de la web. Ahora el ejército fascista difunde una nueva versión donde una felicitación navideña sustituye a la publicidad fascista.

La obra que publicitaba la revista del ejército está escrita por Víctor Ruiz Albéniz, al que se presenta como un “cronista sin silencio de nuestra cruzada”, que es el término que se utiliza en el lenguaje fascista para aludir a la Guerra Civil.

El recopilatorio de 34 títulos –entre los que están La historia del Caudillo, Así empezó el movimiento salvador o Madrid en el cepo- presume de incluir en cada tomo “la firma de la duquesa de Franco” y “un sentido prólogo de D. José Utrera de Molina”, un destacado falangista que ocupó varios ministerios importantes en la dictadura, además de ser suegro de Alberto Ruiz-Gallardón, fue uno de los cargos franquistas contra quien se dictó orden de detención universal por parte de la jueza María Servini, que investigaba en Argentina los crímenes del franquismo.

La obra promocionada por la revista del Ejército de Tierra llevaba tiempo siendo publicitada por la Fundación Nacional Francisco Franco, organización que lo vende en su tienda en línea al precio de 200 euros, aunque antes se ofrecía por 500 euros.

A la oferta se ha sumado la publicación del Ministerio de Defensa que dirige María Dolores de Cospedal hasta que ha sido denunciado por el periodista Ildefonso González en Twitter.

Su primer tuit fue el 16 de diciembre, y en este tiempo, el Ejército español se ha esmerado para borrar la publicación de su web. Actualmente, es imposible encontrar la versión original en todos los enlaces que hay en la página del Ejército de Tierra y el contenido ha sido también eliminado de su Slideshare.

Desde que denunciara su publicación, Ildefonso González está sufriendo la ira de una cuenta anónima de Twitter, creada hace unos días, que
sólo se dedica a exigirle que borre las capturas de la versión antigua, bajo el argumento de que quiere hacer publicidad a la editorial responsable del
libro franquista y de que su denuncia es falsa.

Además, se ha difundido un nuevo ejemplar de la revista donde el anuncio franquista ha sido sustituido por una felicitación navideña de la redacción.

Fuente: http://www.elplural.com/politica/2016/12/21/el-ejercito-de-tierra-promociona-en-su-revista-oficial-un-libro-sobre-la-cruzada

Los vecinos de Alepo celebran la liberación de su ciudad de los terroristas por el ejército sirio

Cientos de residentes de Alepo y los estudiantes de la Universidad se han reunido en la “Sala de Al-Asad”, en el centro de la ciudad, con el fin de celebrar la liberación y el acercamiento a la hora de evacuación completa de los terroristas y hombres armados.

De acuerdo con la televisión siria, las últimas tandas de autobuses que se dedican a la evacuación de Alepo están saliendo de la ciudad.

Los participantes al agitar banderas de la República Árabe Siria cantaban el himno nacional sirio.


La celebración tiene lugar un día después de que los residentes de la ciudad recién liberada fueran testigos de una explosión en el barrio cristiano de Azizia, donde la gente se festejaba el triunfo del ejército frente al terrorismo.

Los residentes de la ciudad cristiana también decoraron el árbol de Navidad tras cuatro años de asedio, exclamando palabras de agradecimiento al presidente sirio Bashar Al-Asad.

Según medios locales la explosión que se produjo a unos 50 metros de la multitud no dejó víctimas. Las tropas sirias liberaron completamente la ciudad de Alepo que desde 2012, estaba dividida entre el Gobierno de Damasco y los grupos salafistas.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/79131

En Alepo los sirios han vencido pero no han convencido

René Descartes (1596-1650)
En todas las culturas una larga tradición oral ha transmitido que son los vencedores los que cuentan la verdad de una guerra porque, en definitiva, la verdad o la mentira no son nada por sí mismas; dependen de la fuerza física de quien la cuente.

Es algo muy arraigado en las conciencias o, mejor dicho, en el subconsciente, que se ha cumplido siempre hasta ahora, hasta la batalla de Alepo, en la que los vencedores sólo se han impuesto en el campo de batalla, pero no en los discursos.

“Venceréis pero convenceréis”, le han dicho al gobierno de Siria y, como cabía esperar, sólo ha sido una victoria parcial lograda, además, en un terreno que para la guerra moderna es irrelevante, porque las auténticas armas de destrucción masiva son las televisiones, las radios, las redes sociales y no las municiones, los misiles y los tanques.

Las nuevas armas de destrucción masiva crean sujetos pasivos, planos y dóciles. Su intelecto ha sido cultivado durante años por un sistema “educativo”, además de familiar y mediático, que tiene la tarea de amaestrar y domesticar a los espíritus indóciles, propios de la juventud rebelde, crítica y espontánea.

La escuela y los medios de comunicación forjan a otro prototipo de persona, alguien aborregado que, como describiera Agustín de Hipona hace más de mil años, es “fuerte con el débil y débil con fuerte” o, dicho con otras palabras, al que sólo tiene coraje para enfrentarse con los de abajo, que siempre pide explicaciones a los humillados de los motivos de su protesta, el que no sólo te exige que tengas razón sino, además, que se la demuestres.

Más de cinco siglos después, el gran Descartes escribió una obra maestra del pensamiento, “El discurso del método”, del que pocos se acuerdan, y mucho menos los que se dedican a la “enseñanza” o al “periodismo”. El francés no sólo escribió un panfleto inigualable contra la autoridad y contra los poderosos, sino contra los “argumentos de autoridad”, es decir, contra la suposición -muy extendida- de que una afirmación es más verosímil si procede de alguien revestido de “prestigio”, como un ministro, un periódico, un universitario o alguien que muestra algún tipo de título.

En el discurso dominante, que es el que impone la clase dominante, los que se dedican al trabajo intelectual siempre tienen más y mejores argumentos que los que se dedican al trabajo manual, los peones, los jornaleros, los albañiles, los mineros… Con la batalla (ideológica) de Alepo nos han venido a la cabeza las sabias palabras de nuestro admirado Jean Paul Pougala, vendedor de mangos silvestres en un mercadillo de Dakar: “Hasta ahora, todo lo que se ha escrito sobre África es mentira” porque no lo han escrito los africanos, ni lo han escrito siquiera desde África. Nosotros decimos lo mismo de Alepo, de Siria, de Oriente Medio, del islam…

Una afirmación cualquiera no es verdad ni mentira porque haya muchos o pocos que crean en ella, como dijo también Descartes. No es cuestión de números. Sin embargo, para muchos lo más verosímil es lo que está más extendido, lo que se repite una y otra vez, en fin, lo que “todos” creen que es cierto, como si algo así se sometiera a votación y la verdad pudiera ganar por mayoría. “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente”.

En este punto hay algunas reglas que nuestros lectores deberían tener en consideración siempre. La primera es que con el tiempo, la historia va poniendo las cosas en su lugar correspondiente. Si perseveran en la defensa de la verdad, las minorías se acaban convirtiendo en su contrario, en mayorías, y al revés.

Otra regla: en todos los avances que ha experimentado la humanidad en materia de conocimiento, ha sido siempre una minoría la que se ha visto obligada a luchar (porque se trata de eso, de una lucha) en contra de la mayoría, que sostenía criterios falsos o erróneos. Lo que triunfa en la historia no es sólo la fuerza ni la mayoría, sino la verdad, es decir, sólo triunfan aquellos que están defendiendo la verdad.

Una última regla: se trata de una lucha desigual, contra un enemigo muy superior en medios. Muchas veces es una lucha contra la persona más cercana a tí mismo, que se ha dejado arrastrar por la corriente porque eso es lo más fácil. La mentira te la venden en cualquier esquina envuelta en papel de celofán; la verdad te la tienes que buscar tú mismo y ya te decimos desde ahora que te costará trabajo encontrarla.

Tendrás que luchar contra tí mismo y serás despreciado e insultado. Si te empeñas en defender la verdad, es posible que acabes muriendo en el exilio, como Descartes.
Si estás convencido de algo que te ha sido muy fácil deducir, ten mucho cuidado; lo más probable es que no sea cierto. El método -decía Aristóteles- es una camino. Hay que recorrerlo, hay que caminar, esforzarse: nadie puede hacerlo por tí. Los demás sólo somos comadronas, decía Sócrates, podemos ayudar, echar una mano, hacerte pensar. El parto es cosa tuya y te va a doler.

Dos policías fascistas se dedican a amenazar a las prostitutas en Madrid

Las prostitutas del polígono Marconi de Villaverde (Madrid) aseguran que sufren tratos vejatorios e insultos por parte de un inspector de policía al que conocen como El Comisario, y otra policía, conocida como María.

“Te jodes, te voy a multar para que empieces bien el día de trabajo”, “no vamos a parar hasta echaros de aquí” o comentarios tránsfobos llenan las calles del polígono Marconi de Villaverde, donde muchas mujeres son prostituidas. Las asociaciones de prostitución aseguran que muchas de ellas, la mayoría identificadas como víctimas potenciales de trata, “sienten miedo, se encuentran desprotegidas y temen represalias” ante estos hechos.

Los abusos policiales que declaran las mujeres se producen desde 2013, pero aseguran que se han incrementado este último año, a raíz de la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana.

Las organizaciones que operan en las calles del polígono ofreciendo asistencia sanitaria y servicios sociales a las mujeres aseguran que las prostitutas no pueden confiar en el Comisario y ni en su colega María debido al trato vejatorio que emplean con ellas.

Las mujeres afirman sentirse desprotegidas ante las instituciones. No disponen de pruebas que demuestren que El Comisario comete estos tratos vejatorios, humillaciones, insultos y amenazas hacia las mujeres del polígono para presentar una denuncia formal: “Intentar grabar las actuaciones del inspector es peligroso, cuando nos ve con el teléfono nos dice que o colguemos, o nos detiene”, afirman las mujeres.

“El Comisario nos multa sin darnos explicaciones, tras entregar sin oponer resistencia nuestro DNI, y nos devuelve la documentación tirándola al suelo”, afirman varias mujeres de Villaverde. También han recibido amenazas por parte del inspector jefe como “la próxima vez os llevo presas” o incluso “os voy a pegar dos hostias”.

Una de las mujeres asegura que, mientras se encontraba haciendo cola en la comisaría de Aluche para renovar sus papeles, el inspector jefe se acercó a ella y le dijo alzando el tono: “Ya sé de qué te conozco, de trabajar de prostituta en el polígono. Luego iré a multarte a ti y a tus amigas”.

Las multas sin explicaciones son constantes. Una de las víctimas de estos tratos vejatorios por parte del llamado El Comisario asegura que le advirtió que “con tanta multa” no ganaría nada de dinero para comer, y él le respondió: “Estás muy gorda, no necesitas comer tanto”.

Los comentarios racistas y tránsfobos forman parte de su rutina: “Vete a zorrear a tu país”, “a limpiar escaleras”, “ojalá volvieran los tiempos de Franco para quitar a esta gente de aquí” o incidir en si las mujeres transexuales del polígono están operadas o no.

Diversas organizaciones dedicadas a proporcionar servicios sociales a las mujeres prostituidas (Médicos del Mundo, Hetaira y Mujeres en Zona de Conflicto, entre otras) han pedido que “se demuestre que estamos en un Estado de Derecho”.

Ante las denuncias que le han llegado, la Jefatura Superior de Policía de Madrid ha dicho que la actuación de los dos policías es correcta. Así es como hay que tratar a las personas: como tratarías a tu misma madre.
Fuente: http://www.publico.es/sociedad/inspector-jefe-policia-intimida-mujeres.html

Ha caído la nieve sobre el desierto del Sáhara

El lunes cayó una nevada en una ciudad ubicada al norte del Sáhara, un lujo que no muchos países europeos experimentan en Navidades.

Las fotos captadas por el fotógrafo aficionado Karim Bouchetata en la ciudad argelina de Ain Sefra, reflejan este fenómeno natural, que por última vez fue registrado en la zona en febrero de 1979, cuando una tormenta de nieve, que duró poco más de media hora, sorprendió a los residentes.

Ocurrió en la frontera de Libia con Argelia y Túnez. Allí se situó una bolsa de aire frío que provocó una nevada tal que “paralizó el tráfico de algunas poblaciones”, según apuntaron algunas crónicas de la época.

Esta vez la nieve permaneció durante todo el día antes de derretirse. “Todo el mundo estaba sorprendido de ver caer nieve en el desierto, que es un fenómeno muy raro. Parecía increíble cómo la nieve se posó en la arena”, comentó el autor de las imágenes al periódico británico Mirror.

En los desiertos los días suelen ser muy cálidos, con temperaturas que pueden llegar a los 50 grados, pero las noches son bastante frías, con mínimas que pueden situarse por debajo de los 0 grados. En determinadas situaciones, coincide la llegada de mucho aire frío con humedad, dando lugar a precipitaciones, que de forma excepcional pueden ser en forma de nieve.

Este fenómeno podría tener alto valor científico. El desierto del Sáhara es el más cálido del mundo, por lo que algunos creen que se confirma la tesis de que el planeta en el que vivimos no sólo no se calienta sino que se enfría cada vez más, hasta el punto de que estamos en vísperas de una nueva edad del hielo.

Otra hipótesis predice que en 15.000 años el desierto del Sáhara volverá a ser verde.

La reunión de Moscú cambia la correlación de fuerzas en Oriente Medio

Velayaty, asesor iraní de asuntos internacionales
El asesor del máximo dirigente iraní para Asuntos Internacionales, Alí Akbar Velayati, asegura que la reunión tripartita de Moscú ha sido un “punto de inflexión” en los acontecimientos políticos de Oriente Medio, ya que estos tres países, a saber, Irán, Turquía y Rusia, se reúnen por primera vez a este nivel sin que Estados Unidos haya tenido ninguna intervención.

En declaraciones a la cadena Al-Mayadin, Velayati ha hecho hincapié en que Irán seguirá firmemente hasta el final junto con Siria, en la lucha contra el salafismo.

El asesor del  dirigente supremo iraní aseguró que las tres partes apoyaron la integridad territorial de Siria, y que la solución de la crisis siria sea política y no militar.

De acuerdo con Velayati, “ya está la base garantizada ahora y preparada para futuras reuniones a diferentes niveles, incluida una reunión a nivel de jefes de estado”.

El iraní expresó su esperanza de que ello lleve a detener la guerra impuesta a Siria tan pronto como sea posible, y agregó: “Vemos buenas y luminosas perspectivas para Siria y vamos a permanecer a su lado hasta el final en la lucha contra el terrorismo”.

Los cancilleres de Rusia, Irán y Turquía se reunieron ayer en Moscú y emitieron un comunicado en el que se comprometieron a defender la soberanía y la integridad territorial de Siria y apoyaron una declaración destinada a reactivar las conversaciones.

Turquía asume la posición rusa e iraní de defensa incondicional del gobierno sirio

Cavusoglu, ministro turco de Asuntos Exteriores
Tras la reunión de Moscú, el ministro turco de Asuntos Exteriores Mevlut Cavusoglu ha participado en una rueda de prensa conjunta con Rusia e Irán, en la que ha dicho que su gobierno apoya la integridad fronteriza de Siria: “Nos oponemos definitivamente a una disolución en Siria de ninguna manera”.

Es la primera vez que Rusia, Irán y Turquía mantienen una reunión de esta envergadura, en la que Estados Unidos ha sido marginados. En ella aprobaron un documento conjunto en el que se comprometen a defender la soberanía y la integridad
territorial de Siria.

Las partes abordaron también la crisis humanitaria en Alepo, la evacuación del pueblo de forma regular y sin rupturas y los elementos de una solución política a largo plazo en Siria.

Cavusoglu ha destacado que hasta hoy han asegurado la evacuación de 37.500 personas del este de Alepo, aunque “continúa la lucha contra de las bandas terroristas como el Califato Islámico y Al-Nosra”. No obstante, el ministro turco expresó su confianza en que el alto el fuego se pueda extender a toda Siria.

Luego ha añadido que el objetivo de la Operación Escudo del Éufrates, iniciada por Turquía el 24 de agosto, es el de eliminar los terroristas desde el norte de Siria, neutralizar la banda terrorista del Califato Islámico en la zona de Mambi y transformar aquella zona en una región segura para la gente.

Lavrov también ha expresado que el formato más eficiente para la solución de la crisis de Siria es el tripartito entre Turquía, Rusia e Irán. Ha añadido que los tres países están dispuestos a ser los garantes de un acuerdo que se pactará entre el régimen sirio y los opositores, dentro del marco de la integridad territorial del país.

Lavrov ha expresado que apoyan la oferta del presidente kazajo Nursultan Nazarbayev para que las negociaciones de Siria se realicen en Astana y que mantendrán la lucha contra el Califato Islámico y Al-Nosra.

Por su oparte, el ministro iraní Javad Zarif ha declarado que se debe mejorar la condición en Siria por la sociedad internacional mano a mano que continuará la lucha antiterrorista y se debe impedir lo antes posible la violencia accediendo lo antes posible las ayudas humanitarias en Siria.

“Podemos lograr un avance rápido en la solución de la crisis de Siria. Creo que se puede encontrar una solución política. Nos esforzaremos para asegurar la integridad territorial y la soberanía. De manera más rápida esperamos que acabarán los sufrimientos del pueblo sirio”, ha concluido el ministro iraní.

Los Pactos de la Moncloa o la plasmación de la política de reconciliación nacional

En octubre de 1977 el PSOE y el PCE firmaron con el gobierno de Suárez los llamados “Pactos de la Moncloa” que tenían dos partes bien definidas. La primera era un plan de lo que entonces se llamaba “saneamiento económico” y la otra, un reforzamiento de aparato represivo del Estado.

Los pactos de la Moncloa eran, pues, tanto un pacto social como un refuerzo represivo que conducía directamente a la Constitución. El fraudulento “proceso constituyente” se iba a desenvolver en medio de una absoluta falta de derechos y libertades, en medio de un estado de excepción que ponía a la policía y al ejército a patrullar las calles. Las medidas económicas y sociales hacían a los reformistas “de izquierda” cómplices  de la brutal agresión contra los salarios y de la aprobación de una nueva ley antiterrorista.

En la negociación se puso, una vez más, de manifiesto el fraude, el engaño y la estafa de la que hicieron gala, en este caso, la segunda fuerza política surgida de las elecciones del 15 de junio, el PSOE, mientras el PCE siempre se mostró dispuesto a firmar cualquier cosa, incluso a participar en el gobierno, ya que su consigna defendía la formación de un gobierno de “concentración nacional” para salvar al Estado fascista de su hundimiento: “El pacto de la Moncloa […] es un compromiso muy actual, diría que la plasmación de la política de reconciliación nacional”, escribió Santiago Carrillo, máximo dirigente entonces del PCE (1).

Aunque en parte los Pactos de la Moncloa eran un pacto social, no intervinieron los sindicatos porque entonces, recién legalizados, desbordados por el movimiento obrero espontáneo, carecían de capacidad y no se habían medido en ningunas elecciones y, por lo tanto, el gobierno no sabía con cuáles debía negociar. Por tanto, optó por firmar con los partidos políticos. Pero en las Cortes, tanto Nicolás Redondo, de la UGT, como Marcelino Camacho, de Comisiones Obreras, votaron a favor de los Pactos.

Dos meses antes de firmar los pactos, Nicolás Redondo, secretario general de UGT y el jefecillo de más peso en el PSOE de entonces, escribió lo siguiente: “La UGT se opone al pacto social. Es más, nuestra central nunca firmará pactos con gobiernos que no representen a los trabajadores (2). Por su parte la postura de Felipe González era la misma. El 5 de setiembre se entrevistó con Suárez en la Moncloa y se lo dijo expresamente, añadiendo que la oposición no iba a sacar las castañas del fuego al gobierno. Ante la postura ultraderechista del PCE, los socialfascistas del PSOE empezaban a jugar a la demagogia y el engaño que les caracterizaría en adelante.

El 9 de octubre estaba convocada una reunión de 30 negociadores de todos los partidos en la Moncloa, pero el día anterior ETA ejecutó al presidente de la Diputación de Vizcaya, Unceta, y a dos guardias civiles de su escolta, por lo que la reunión al más alto nivel cambió de tono: “Alguno de los asistentes manifestó al Presidente la conveniencia de acabar las negociaciones iniciadas y firmar ya lo que hubiera que firmar” (3). No hubo discusiones de ningún tipo; todos estaban de acuerdo y todos estaban cagados en los pantalones. La oposición domesticada le firmaba un cheque en blanco al gobierno.

Con el beneplácito de los oportunistas y sus camarillas sindicales, la clase obrera iba a sufragar todos los numerosos y costosos desajustes del capitalismo español. En lo sucesivo, no hubo problema económico que no pagaran los trabajadores de su bolsillo.

Los índices de paro se triplicaron, y el paquete de medidas destruyó 1.800.000 puestos de trabajo en los seis años siguientes.

Los pactos de la Moncloa legalizaron el fraude fiscal. Establecían una moratoria fiscal para las empresas que encubría una verdadera amnistía, una condonación de la deuda de los capitalistas con el Estado. Por si fuera poco, también permitió una “regularización de balances” que es otra forma de que el Estado perdone las deudas a los burgueses: se infla artificialmente el pasivo de la contabilidad y por arte magia parece que los beneficios son menores. Comenzaron a aparecer entonces los primeros trucos de ingeniería financiera que después se han hecho famosos.

Quedó momentáneamente fuera de los pactos la reconversión industrial sectorial, que llegaría algunos años más tarde, poniendo de manifiesto que el saneamiento acometido era general. De ahí que se abordara la reestructuración de todo el sistema financiero, provocando la crisis bancaria más importante de toda la historia del capitalismo mundial desde 1929. Si al principio de la década de los setenta los tipos de interés estaban en torno al cuatro por ciento, en 1979 estaban en el 12’5 por ciento. El multimillonario coste de la bancarrota (un billón y medio de pesetas) recayó también sobre los maltrechos hombros de los trabajadores. Pero los grandes grupos financieros se aprovecharon de la formidable concentración de capitales: 51 bancos, casi la mitad del total, tuvieron que cerrar.

El programa de reformas, el otro pie de los pactos, contemplaba el fortalecimiento del Estado fascista para hacer frente al movimiento de masas, especialmente la reforma del Código Penal, la promulgación de una Ley de Orden Público, la militarización de los trabajadores en huelga, el refuerzo de la policía y de toda la burocracia del Estado. Textualmente el apartado VIII de los Pactos decía:

“El orden público tendrá una proyección concreta y actual en cuanto protección del avance en la consolidación de la democracia y defensa frente a las agresiones de todo orden y especialmente las terroristas. La tipificación del terrorismo figurará en el Código Penal común, con eliminación de lo que al respecto figure en leyes especiales y se operará con los criterios generalmente aceptados en los Convenios internacionales y en los países de Occidente.

3. Se fortalecerá la protección penal de que deben ser objeto las Fuerzas de Orden Público”.

Por lo tanto, la “democracia” exigía camuflar la represión política como delincuencia común, integrando las leyes especiales dentro del Código Penal y, además, otorgar “carta blanca” a la policía para que dispusiera de libertad de acción sin cortapisas, con plena impunidad frente a la tortura y la guerra sucia.

Más adelante, los Pactos determinaban en su punto séptimo: “Se fortalecerán los medios de prevención y defensa frente al terrorismo. A este respecto, en particular, se creará una unidad de policía judicial, dependiente de los órganos judiciales competentes, para la investigación de delitos terroristas, y que bajo las órdenes directas de la autoridad judicial y al amparo de las autoridades otorgadas por la misma pueda desempeñar con eficacia y prontitud la función investigadora requerida”.

Los pactos de la Moncloa favorecieron el despido libre e introdujeron las primeras normas de empleo precario. Una gran conquista obrera, como la estabilidad laboral, desaparecía; nació la flexibilidad laboral, el trabajo precario, y muchos obreros fueron obligados a convertirse en autónomos, perdiendo todos sus derechos. Desde finales de 1977 hasta el Estatuto de los Trabajadores en 1980 se promulgaron nada menos que 22 reglamentos que introducían formas temporales de contratación laboral.

Se desató así una caza sin precedentes del sindicalista, del obrero revolucionario, alcanzando cifras descomunales, especialmente con los elementos más conscientes y combativos. En los once años que siguieron a 1978 fueron despedidos de su trabajo más de 3.100.000 trabajadores, casi la cuarta parte de la población obrera. Las empresas se desembarazaron de los dirigentes sindicales y sobre todos los obreros planeó la amenaza permanente de la pérdida del puesto de trabajo. Como consecuencia de ello, la lucha obrera fue decreciendo progresivamente.

Eso no significa que no se desatasen importantísimas y heroicas movilizaciones que demostraron el coraje del proletariado español para enfrentarse a la burguesía con sus propias fuerzas. Incluso en la década de los ochenta España siguió presentando las tasas de conflictividad laboral más altas de Europa y, con excepción de 1982 y 1986, el número de trabajadores en huelga nunca descendió del millón.

El centro de la lucha obrera ya no fueron los salarios, la carestía y la inflación, como en los veinte años anteriores, sino algo mucho más dramático: los despidos y el paro. Regiones enteras fueron devastadas por los cierres de empresas, con todas las lacras sociales subsiguientes de marginalidad y deterioro social. También este frente de lucha desbordaba el marco de las reivindicaciones sindicales y ponía a la orden del día la batalla directa contra el capitalismo y su Estado, una batalla política.

Los obreros adoptaron métodos de guerrilla urbana y se enfrentaron a la policía con armas rudimentarias. Por ejemplo, el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, declaró el 20 de abril de 1987 a Radio Nacional que la lucha de los obreros de Reinosa era de “guerrilla urbana que requiere evidentemente, el empleo de medios contundentes por parte de cualquier fuerza de seguridad”.

Los Pactos de la Moncloa condicionaron el futuro de las luchas obreras. A partir de 1977 fueron los sindicatos amarillos los que negociaron con el gobierno (y con los representantes de la patronal). Así arrebataron de las manos de los obreros un importante arma de lucha económica; ciertamente crearon otro, ya que a partir de entonces los obreros se vieron obligados a luchar contra toda la clase capitalista y contra su Estado, pero esta lucha era mucho más difícil, no se podía desplegar de forma espontánea, requería la presencia de su vanguardia política.

Notas:

(1) Nuestra Bandera, núm. 90, 1977, pg.30.
(2) Nicolás Redondo: No al pacto social, en Cambio 16, 21 de agosto de 1977.
(3) Federico Ysart: ¿Quién hizo el cambio?, Argos Vergara, Barcelona, 1984, pg. 166.

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