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Trump lleva el capitalismo a una competencia salvaje que afectará al Tercer Mundo

Como consecuencia del desplome económico de 2007, Obama aprobó tres años después la ley Dodd-Franck porque también en Estados Unidos hay quien cree que las crisis del capitalismo son consecuencia de los errores, las malas decisiones o la voracidad de los especuladores. La mano invisible del hombre, la intervención externa sobre los mercados (que nunca fallan), tiene consecuencias desastrosas. Si esos errores se suprimen, todo va bien; aprobemos una ley para que no haya más crisis económicas y bajo el capitalismo toda irá sobre ruedas.

Ese es el significado de la ley Dodd-Franck que ahora Trump ha derogado, por lo que ya no sabemos quién tiene razón, si Obama al aprobar la ley o Trump al derogarla.

Dicho en términos periodísticos, la ley es el típico intento de contener la especulación financiera, los excesos, en defensa de los consumidores, o sea, de los propios especuladores, de los ingenuos a los que atracan con todo tipo de chucherías bursátiles, tales como bonos, obligaciones, derivados, acciones, seguros, calificaciones, etc.

Sin embargo, la ley tenía un componente singular que afectaba especialmente al Tercer Mundo y a los países mineros y petroleros, en general, ya que obligaba a las empresas cotizadas en las bolsa de Estados Unidos a publicar el dinero (léase sobornos y mordidas) pagados a los gobiernos de los países productores en concepto de impuestos, concesiones, adjudicaciones o cualquier otro.

El gobierno de Obama lo presentó como parte integrante de su lucha contra la corrupción en el Tercer Mundo, en defensa de la transparencia y de los derechos de los accionistas, de los inversores, etc.

Ahora Trump acaba con todas esas bobadas y se presenta ante los mercados tal cual es: un capitalista sin tapujos ni adornos de ninguna clase. En palabras de uno de sus consejeros económicos, Gary Cohn, que antes lo fue de Goldman Sachs, “se trata de ser un actor en el mercado mundial, en el que debemos, podemos y lograremos una posición dominante si nos mantenemos al margen de cualquier reglamentación.

La competencia, afirma Cohn, no se ata las manos con ningún tipo de regulaciones, por lo que las multinacionales de Estados Unidos también deben abandonar sus escrúpulos. A eso le llaman libre mercado: es necesario recurrir al dinero negro, a los sobresueldos y a los maletines a los políticos y funcionarios de los países del Tercer Mundo (y para Estados Unidos el Tercer Mundo son todos los países del mundo, excepto ellos mismos).

El artículo 1504 de la ley obligaba a las empresas cotizadas en las bolsas de Estados Unidos que negociaban con minerales extraídos de la República Democrática del Congo y países vecinos a notificar a la SEC, el organismo que controla las bolsas, todas sus adquisiciones, una medida que afectaba a las multinacionales de electrónica que intervienen en el proceso de transformación del coltán, que han organizado todo tipo de crímenes y corruptelas en el centro de África.

Es necesario insistir en que la ley no afecta sólo a los monopolios de Estados Unidos sino a todos los que se cotizan en sus bolsas, que son muchos, por lo que las (des)regulaciones que impone Estados Unidos son (des)regulaciones mundiales. La ley nunca tuvo ningún impacto real sobre ningún país del Tercer Mundo, como es obvio. Se aprobó para tranquilizar las conciencias de todos esos en los que la conciencia de ONG ha calado, que quieren luchar no contra el capitalismo, sino contra sus excesos, porque el capitalismo no les parece excesivo por sí mismo (“otro capitalismo es posible”).

Los antifascistas de Nantes levantan barricadas contra el racismo

El viernes 3 de febrero el alcalde socialista de Nantes cedió una sala municipal en el centro de la ciudad para permitir una charla abiertamente racista, por invitación del GUD y el medio de extrema derecha Breizh Info. Desde hace meses las autoridades locales están aumentando la tensión mediante la organización de foros de grupos de extrema derecha.

El mismo día por la noche unos 500 antifascistas se movilizaron en las calles para evitar la conferencia racista. La manifestación salió desde la plaza Viarme y se dirigió a la calle Bretaña. Los racistas se atrincheraron en una sala pública, protegidos por decenas de policías vestidos de civil y armados.

Los antifascistas se manifestaron mientras gritaban alto y claro: ¡Nantes no es racista! El área que rodea la sala de conferencias estaba tomada por la policía. Lo más sorprendente fue el momento en el que la policía permitió a los fascistas armarse con cascos y barras de metal frente a la sala municipal. A pocos metros estaban los antidisturbios. Sólo los manifestantes antirracistas fueron perseguidos, acusados y detenidos sin previo aviso.

Después de la primera granada de gas lacrimógeno, la manifestación se divide y la ira estalla. Los antifascistas rompen la ventanas de los bancos, levantan barricadas y la policía dispara balas de goma para dispersar violentamente y controlar a los manifestantes. Seis personas fueron detenidas.

Pese a que la manifestación se vio truncada por las cargas policiales, fue un éxito innegable por su alta participación.

Por la noche, varios individuos de extrema derecha atacaron un bar y a varios transeúntes identificados como antifascistas. La concentración de extrema derecha en la sala municipal evidencia la alianza objetiva entre municipio, prefectura y grupos fascistas.

Para los próximos 25 y 26 de febrero los antifascistas también han convocado protestas en Nantes contra la reunión del Frente Nacional.

Fuente: https://freecollective.wordpress.com/

Un retrato de Stalin en una oficina pública de Rusia desata una gran polémica

A Mijail Krupin, un mediador infantil que trabaja en Yaroslav, se le ocurrió colgar en una pared de su despacho un retrato de Stalin en compañía de una niña, llamada Mamlakat Najangova, lo que ha provocado una catarata de comentarios en los medios de comunicación rusos.

Hasta ahora en Rusia se creía que aquella niña había sido recibida personalmente por Stalin por el estímulo que había prestado a la cosecha de algodón en su comarca.

Aparentemente nada parece más adecuado que el retrato de una niña en un sitio dedicado a la infancia. No crean que los debates se suscitaron por la presencia de Stalin, sino también de la niña: hay que proteger su derecho al honor y a la intimidad.

El funcionario Krupin trabaja con el Defensor del Pueblo de Yaroslav, que ha salido en defensa de la niña. Primero afirma que, en efecto, no se pueden poner imágenes de niños en público sin obtener antes el permiso de sus padres. No obstante, añade en defensa de su subalterno que se trata de una imagen histórica, que pertenece al dominio público.

Una parte de los medios le han arrinconado a Krupin, quien se defiende diciendo que el retrato no estaba colgada en la sala de visitas sino en su despacho personal. Por todo el edificio, añade Krupin, hay retratos de Lenin rodeado de niños.

De los medios el asunto pasa a la política, como es lógico y la adjunta a la Duma regional de Yaroslav, Elena Bogdanova, publica un mensaje en su perfil de Facebook en el que expresa su sorpresa al ver el retrato de Stalin en compañía de la pequeña Mamlakat en la oficina de atención a la infancia.

Después en las redes sociales empieza a salir la historia de la fotografía. Según dicen algunos, en contra de lo que se creía hasta ahora, la niña no es Mamlakat Najangova sino la hija de Gel Markizov, Comisario de Agricultura de la República de Buriatia-Mongolia.

Los comentarios de los usuarios de las redes sociales en Rusia son imposibles de resumir. La mayor parte de ellos comparan a Stalin con los actuales dirigentes de Rusia, pronunciándose a favor de aquel.

Por ejemplo, uno de ellos califica de “perspicaz” al funcionario que ha provocado la polémica por poner a Stalin en lugar de Putin: aquel era un maestro en su país mientras que éste es una paloma de la “paz off shore” y está en el Kremlin sólo de manera provisional.

Otro dice que es normal que Krupin haya colocado a Stalin en un despacho dedicado a la infancia porque poner el de cualquier otro, como Gorbachov, Yeltsin o “el que tenemos hoy”, va contra unos niños que hoy ya no tienen ningún futuro.

Un tercero asegura que el nombre de Stalin hace temblar a los liberales; tienen miedo de que el difunto les pida explicaciones por lo que han hecho de su país.

Quizá el comentario que mejor resume este incidente es uno que recuerda aquella frase del propio Stalin en el que -premonitoriamente- decía que a su muerte iban a lanzar toda clase de infundios sobre su tumba, pero que el viento de la historia los iría dispersando.

Fuente: http://www.vzglyad.ru/news/2017/2/3/856525.html

El vuelo corto de una de las muchas mentiras sobre la Guerra de Siria

El 11 de setiembre del año pasado Estados Unidos y Rusia firmaron un acuerdo de alto el fuego para Siria cuya aplicación exigía una duración mínima de siete días.

El Secretario de Defensa, Ashton Carter, había manifestado públicamente que se oponía a cualquier clase de cooperación con Rusia y, en concreto, a un alto el fuego de común acuerdo.

Seis días después de la firma del acuerdo, el 17 de setiembre, varios países de la “coalición internacional” bombardean las posiciones del ejército sirio en Deir Ezzor durante una hora, matando al menos a 80 soldados.

El ejército ruso detectó el ataque por anticipado y un oficial trató de avisar a la aviación de Estados Unidos de que se disponían a bombardear las posiciones del ejército sirio. Antes de atenderle le tuvieron 27 minutos con la llamada en espera. Luego los portavoces de dicha “coalición” dijeron que había sido “un error”.

Dos días después, un convoy de la ONU que llevaba ayuda humanitaria a los yihadistas atrapados en Alepo también fue atacado en el preciso momento en el que Al-Qaeda iniciaba una ofensiva para romper las líneas del ejército sirio.

Las informaciones que difundió la prensa intoxicadora, basadas en testimonios de los Cascos Blancos, hablaron a de un “bombardeo”. En el Parlamento británico Andrew Mitchell equiparó el ataque al convoy de la ONU en Alepo con el bombardeo de Gernika por los nazis en 1937.

Pero sobre el terreno no había nada que así lo indicara. Los autores de los bombardeos eran aviones rusos. Los titulares hablaron de crímenes de guerra y del intento de acabar con el alto el fuego. En la Cámara de los Comunes varios diputados propusieron que gobierno británico interpusiera una querella contra Rusia ante el Tribunal Penal Internacional, como ya ha hecho Francia.

Como es natural, la intoxicación mediática “se olvidó” de otro bombardeo real, el que había ocurrido en Deir Ezzor, al que nadie consideró nunca como un crimen de guerra sino como una parte de la guerra misma.

Transcurrieron otros dos días más hasta que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, tuvo un informe oficial encima de su mesa, al que no se le dio ninguna difusión porque sus conclusiones desmentían que hubiera habido ningún bombardeo, ni que los autores del ataque fueran rusos.

El informe de la ONU considera demostrado que al ataque se produjo en Urem Al-Kubra, una zona controlada por los yihadistas, el más importante de los cuales era Jaish Al-Mujahidin, aunque también estaban presentes milicianos de Nureddin Al-Zenki, los que habían degollado a un niño palestino de 12 años poco antes.

Además, las conclusiones aseguran que la información de los Cascos Blancos era falsa porque no se había destruido ninguna clínica. Nunca existió tal clínica. No obstante, a lo largo de toda la guerra los hospitales y las clínicas han sido utilizados por los yihadistas como puestos militares, por lo que el informe oficial valora la hipótesis de que hubiera podido producirse algún ataque de la aviación, aunque se refiere a la siria, no a la rusa.

El texto muestra que la ONU estaba actuando bajo una insorportable presión diplomática, por lo que sólo analiza un determinado tipo de posibilidades, las que conciernen a las fuerzas gubernamentales y sus aliados, nunca otras distintas.

Por ejemplo, analizan los rumores de un posible ataque procedente de tres helicópteros sirios MI-17, afirmando que no hay “ningún elemento de prueba que justifique esa afirmación”.

Ante otro rumor, que había sido un ataque conjunto de la aviación siria con el apoyo de la rusa, el informe concluye que las aeronaves rusas jamás actúan en coordinación con ningun otra fuerza aérea, ni siquiera la siria.

En su punto 42 el informe alude a la posibilidad de que se hubiera producido un crimen de guerra, y afirma: “La comisión declara que no hay ninguna prueba de que el incidente fuera un ataque deliberado contra un objetivo humanitario”.

No había nada de lo contaron los medios. Absolutamente nada. Pero si alguien cree que van a rectificar, se equivoca. Los que cuentan mentiras son los demás, los conspiranoicos y los putinistas.

La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (y 2)

Barzani arenga a una unidad guerrillera
Aunque de origen irakí, Mullah Mustafá Barzani, el padre de Massud Barzani, fue uno de los cuatro generales más importantes de la República de Mahabad. Era un guerrillero formado sobre el terreno, a base de intuición y de experiencia práctica. Al frente de 300 combatientes había luchado contra los irakíes, hasta que le capturaron y le desterraron a Suleymaniya, una localidad en la frontera entre Irán e Irak en la que vivió de 1936 a 1943.

En la capital intelectual del Kurdistán irakí, Barzani tuvo tiempo de formarse intelectual y políticamente. Participó en el movimiento clandestino Brayati (Fraternidad), que en 1941 se fusionará con otras organizaciones para formar el partido Hewa (Esperanza) con el que iniciará en 1943 un nuevo levantamiento contra el gobierno de Bagdad. La lucha se saldó con un nuevo fracaso porque el apoyo que los imperialistas británicos habían prometido, no llegó nunca. Por el contrario, hicieron que algunas tribus kurdas le traicionaran.

Cuando en el norte de Irán se proclamó la nueva República kurda, Barzani pasó a Mahabad, donde nació su hijo Massud, actual presidente del Gobierno Regional del Kurdistán irakí. Puso sus fuerzas al servicio del nuevo Estado, convirtiéndose en uno de los generales más importantes de la República.

Barzani fue uno de aquellos dirigentes instruidos política y militarmente por las fuerzas soviéticas que entonces ocupaban Kurdistán. Inmediatamente aprendió que la lucha de liberación nacional era una guerra y que para ganar una guerra, además de un ejército, hace falta un partido, y en agosto de 1946 se dispuso a crearlo en una condiciones rigurosas de clandestinidad.

Así surgió el Partido Democrático de Kurdistán, la primera fuerza política de masas de carácter independentista. Su ideología era un compuesto de lo que los soviéticos enseñaron tanto como de lo que los kurdos aprendieron. Como no podía ser de otra forma, se trataba de un conglomerado híbrido que, aunque estuviera fundado por un mullah como Barzani, un dirigente religioso tradicional, se reclamaba socialista.

En kurdo el neologismo “shoresh” (revolución) surge muy recientemente del persa, donde tenía un significado peyorativo: tumulto, desorden. Con ella se van introduciendo en el idioma las palabras imprescindibles para que las aspiraciones nacionales de liberación se puedan hacer realidad, como “militante”, un personaje bastante diferente de los “effendi”, los antiguos intelectuales burgueses, elitistas, educados en buenas universidades. Ahora los militantes proceden de las masas y son parte integrante de ellas.

En los últimos momentos de la de la República de Mahabad, cuando Qazi Mohamed aceptó participar en las negociaciones de paz con el gobierno de Irán, Barzani rechazó cualquier acuerdo, lo que salvó su vida porque eran una trampa. En el mismo lugar de la reunión, los iraníes capturaron a los miembros de la delegación kurda y los ahorcaron públicamente en diciembre de 1946. Después, desencadenaron una ofensiva militar contra el nuevo Estado, que fue aplastado.

Barzani se replegó a Irak con sus guerrilleros. Muchos de ellos fueron capturados y ejecutados. Los supervivientes tuvieron que huir al exilio, pero ¿qué país podía acogerles? No tenían otro refugio que la URSS. Bajo los ataques conjuntos de iraníes, irakíes y turcos, en 1947 cruzaron el río Araxe y se adentraron en la República Soviética de Azerbaián, donde fueron acogidos por el Partido Comunista.

La URSS siempre rechazó todas las peticiones dirigidas por el Sha de Irán para extraditar a los dirigentes kurdos, lo que contribuyó a empeorar las relaciones entre ambas partes. Barzani vivió en Moscú, donde asistió a los cursos de formación de la escuela del PCUS y se entrevistó personalmente con Malenkov y Jruschov. El dirigente kurdo llegó a alistarse en el Ejército Rojo y los independentistas kurdos formaron un regimiento y recibieron adiestramiento en táctica militar y política. Muchos de ellos aprendieron a leer y escribir por primer vez en su idioma. En la URSS a todos los refugiados kurdos y a sus familias se les dio un trabajo, atención hospitalaria y, por supuesto, vivienda.

En 1958 un golpe de Estado en Bagdad acabó con la monarquía hachemita, poniendo al frente del Estado a un gobierno revolucionario encabezado por el general Kassem, que autorizó su regreso de los refugiados kurdos exiliados en la URSS. ¿Serían los independentistas kurdos un apoyo para la revolución en Irak?

Las cartas se habían tornado del revés. Al imperialismo ya no le interesaba el gobierno central, por lo que comienza a manipular a Barzani para luchar contra la revolución irakí. El Partido Democrático de Kurdistán se convierte así en una marioneta del imperialismo y un engranaje del conglomerado de enemigos del general Kassem. El mismo movimiento kurdo, que hasta entonces formaba parte de la revolución, se convierte en el brazo armado de la contrarrevolución. No es que el imperialismo apoye al Partido Democrático de Kurdistán, sino que éste se convierte en un apoyo del imperialismo en la región.

Barzani tensa la cuerda y en 1961 promueve un levantamiento que, a pesar de su fracaso inicial, desestabiliza al gobierno, que cae dos años después. La lucha había cambiado de bando y seguiría cambiando todavía más. Barzani era más bien un símbolo del pasado que del futuro de Kurdistán. Sólo el legendario aura de la Mahabad le mantenía como cabeza visible de un nuevo movimiento nacional, que se fue radicalizando progresivamente, llegando a Irán y a Turquía y asimilando los principios de las luchas guerrilleras y anticoloniales de aquella época, procedentes de Latinoamérica y Asia.

Los acontecimientos empiezan a cambiar muy rápidamente, sobre todo en Oriente Medio y el impulso que empuja esos cambios no tiene su origen en factores locales. Nadie acusa tanto las dificultades para adaptarse a las distintas situaciones como Barzani y los suyos. Tras el aplastamiento de la revolución en 1963, el partido Baas llega al gobierno en 1970, Saddam Hussein emprende negociaciones con Barzani y promete aprobar un estatuto de autonomía.

Pero, tras la experiencia de la República de Mahabad, Barzani nunca confió en sus propias fuerzas, no tenía una estrategia y, lo que es peor, se dejó ir a merced de los acontecimientos. Siempre buscó a quien apadrinara su causa, algunos tan inconfesables como Estados Unidos, Israel o el Irán del Sha. Esos apoyos eran efímeros porque no eran incondicionales sino que dependían, entre otras cosas, de las buenas o malas relaciones que dichos países mantenían con el gobierno central de Bagdad, o de las que mantenían entre sí, o con las grandes potencias.

Desde 1958 los kurdos se convierten en los peores enemigos de los árabes, precisamente cuando en distintos frentes éstos emprenden una formidable batalla contra el imperialismo. Los vínculos de Barzani con Israel, que hoy su hijo aún conserva, son paradigmáticos. Las fotos le muestran en  compañía de Abba Eban, ministro israelí de Asuntos Exteriores y con el general Meir Abit cuando dirigía el Mossad. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, Barzani visita al general Moshe Dayan en Israel.

La otra muleta de Barzani era el Sha de Irán, otro enemigo del mundo árabe, que había permitido la instalación de bases kurdas en su país. La delegación del Partido Democrático del Kurdistán en Teherán la dirigía Shafiq Qazzaz, que era el enlace de Barzani con un tal “Justin”, la antena local de la CIA.

El 5 de marzo de 1975, durante una cumbre de la OPEP en Argel, el Sha llega a un acuerdo con el gobierno de Bagdad. De rebote, la luna de miel entre el Sha y Barzani se rompe. De refugiado en Teherán, el dirigente kurdo se convierte en un hombre estrechamente vigilado por la Savak, la policía secreta, que le mantiene en arresto domiciliario en un confortable vivienda.

Cuando el Sha regresa de Argel, en el aeropuerto de Teherán le espera Richard Helms, antiguo director de la CIA y en ese momento embajador de Estados Unidos. De nuevo, la suerte de los kurdos estaba echada; dejan de tener el apoyo de Estados Unidos. Fue un duro golpe para el movimiento nacionalista, convertidos en un objeto de usar y tirar.

Los imperialistas siempre mantienen ese tipo de marionetas en la recámara para futuras manipulaciones. En agosto de aquel mismo año, Barzani viaja en secreto de Teherán a Washington, donde creía contar con sólidos apoyos, como el senador Henri Jackson o George Meany, el podrido y mafioso dirigente del sindicato AFL-CIO. En el viaje no podía falta otra visita a sus padrinos en la mismísima central de la CIA en Langley, una visita que no le admiten a cualquier. Sin embargo, las entradas de Barzani en Langley acabaron convirtiéndose casi en una rutina.

El kurdo pasó sus últimos momentos en Washington, donde murió en 1979, tratando inútilmente de mendigar que los imperialistas prestaran algún apoyo a la causa kurda.

Más información: Primera parte

La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (1)

Guerrillero kurdo ahorcado en 1947
Durante la Segunda Guerra Mundial, a finales de agosto de 1941, las fuerzas británicas (por el sur) y las soviéticas (por el norte) invadieron Irán para evitar que el régimen del sha Reza Pahlevi se alineara con el III Reich. El norte del país fue ocupado por el Ejército Rojo, aunque la administración iraní continuó funcionando, hasta que un un levantamiento general arrebató el control de la región kurda al gobierno de Teherán.

Como en otras regiones del mundo, en el movimiento nacional kurdo los protagonistas son las masas, cuyo impulso emerge por el eco cercano de la Revolución de Octubre y la Internacional Comunista. A pesar del atraso, progresivamente Kurdistán empezó a pasar de las formas de organización tribales y religiosas, a las propiamente políticas, sociales e ideológicas.

Así, también en Kurdistán, en la ciudad de Mahabad, se formó un comité que se hizo cargo del gobierno. Se formó el partido Sociedad para la Reconstrucción del Kurdistán encabezado por Qazi Muhammad, jefe de una familia de notables.

En ese momento el Ejército Rojo tenía cerca de 60.000 hombres en el Kurdistán iraní. Apoyó al gobierno kurdo y armó a cerca de 10.000 de sus milicianos.

En septiembre de 1945, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, Qazi Muhammad quiso avanzar en la creación de una nueva República independiente de Kurdistán. Se entrevistó en Tabriz con el cónsul soviético y luego se dirigió a Bakú, en la República soviética de Azerbaián. Al otro lado de la frontera soviética, el Partido Demócrata de Azerbaián, movimiento azerí de Irán auspiciado por la URSS, tenía previsto controlar Azerbaián oriental, lo cual sucedió efectivamente con apoyo soviético el 10 de diciembre de ese año.

Qazi Muhammad decidió hacer lo propio y el 15 de diciembre de 1945 anunció en Mahabad la formación de un Gobierno Popular Kurdo con el apoyo de la milicia armada por los soviéticos, tomando en pocos días el control de todo el Azerbaián occidental. Poco después, el 22 de enero del siguiente año, anunció oficialmente la formación de la primera República kurda, con un programa de resurgimiento cultural y desarrollo del idioma vernáculo como lengua oficial del nuevo Estado.

La proclamación del primer Estado kurdo se hizo en plena Guerra Fría con el estigma de haber sido creado por la URSS, cuyas tropas aún ocupaban todo el norte de Irán. Su existencia dependía de una situación internacional en la que la correlación de fuerzas era favorable a la URSS, la gran vencedora de la Segunda Guerra Mundial.

Pero muy pronto los imperialistas quisieron cambiar esa situación internacional, y empezaron por Kurdistán, empujando al gobierno de Teherán a que acabara con gobierno kurdo en el norte, no tanto porque fuera kurdo sino -sobre todo- porque era “soviético”. Como consecuencia de las presiones, el 26 de marzo de 1946 la URSS prometió al gobierno de Irán que el Ejército Rojo se retiraría del noroeste de ese país en el más breve plazo.

En mayo las tropas soviéticas evacuaron el norte de Irán e, inmediatamente, el gobierno iraní atacó el Azerbaián oriental y envió tropas para restablecer su autoridad. Este movimiento aisló a la República de Mahabad ya que, paralelamente, Irak cortó las comunicaciones de Azerbaián occidental con el resto de Irán. Los países limítrofes como Irak y Turquía eran abiertamente hostiles a la existencia de un Estado kurdo, y más hostiles aún a la presencia militar soviética, por lo que la República de Mahabad no podría contar con su ayuda.

El nuevo Estado kurdo quedó a merced de su suerte y la situación se fue tornando cada vez más difícil. Las tribus kurdas y los sectores más retrógrados de Kurdistán no se pusieron del lado del imperialismo y de Irán, en contra del nuevo gobierno de Qazi Muhammad. A mediados de 1946 comenzaron a emigrar hacia el Azerbaián oriental. A pesar de las difíciles condiciones de aislamiento internacional e interno, el 5 de diciembre el Estado Mayor kurdo le anunció a Qazi Muhammad que podrían resistir los ataques del ejército iraní en caso de que trataran de ocupar la región con una ofensiva de gran alcance.

Pero Qazi Muhammad se oponía a estas medidas. Sin ayuda militar soviética los nacionalistas kurdos no podrían resistir a los iraníes. Debían negociar, pero ni siquiera tuvieron tiempo para hacerlo. El 15 de diciembre las tropas iraníes penetraron en Azerbaián oriental, destruyendo rápidamente la República de Mahabad. Ese mismo día entraron en el territorio de la República de Mahabad y aplastaron rápidamente a la resistencia kurda, ocupando toda la región en pocos días.

Una vez asegurada su posición, el gobierno iraní ordenó clausurar la prensa kurda, prohibir la enseñanza del idioma kurdo y quemaron todos los libros en ese idioma que encontraron. Algunos supervivientes de la milicia kurda, incluyendo a Mustafá Barzani, se lanzaron a la guerra de guerrillas penetrando inclusive en territorio de Irak, pero no pudieron resisitir por mucho tiempo y los 500 milicianos sobrevivientes lograron cruzar la frontera soviética en mayo de 1947, donde el gobierno de la URSS les concedió refugio.

El 31 de marzo de 1947 Qazi Muhammad fue ahorcado en la ciudad de Mahabad, la capital de primer Estado independiente kurdo.

Más información: Segunda parte

Una torturadora se pone al frente de la CIA

Trump ha elegido a Gina Haspel, acusada de autorizar torturas en interrogatorios secretos, como subdirectora de la CIA.

Haspel de 60 años de edad tuvo un papel central en el programa extrajudicial llevado a cabo por Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

De acuerdo con el portal Web The Intercept, Haspel también dirigió uno de los centros de detención clandestinos, conocidos como los Black Sites, en Tailandia, donde trató de destruir grabaciones de vídeo de las sesiones de torturas.

La ahora número dos de la CIA fue la jefa de personal de José Rodríguez, quien encabezó el Centro de Contraterrorismo de la CIA.

El nombramiento de Haspel planteó preocupaciones sobre el reinicio del uso de tortura por parte de la CIA para obtener información de los detenidos.

Por su parte, el jefe de la CIA, Mike Pompeo, también se mostró a favor del uso de la torturas como método para acceder a informaciones de alta importancia.

En esta línea Donald Trump en su primera entrevista como presidente con ABC News declaró que piensa reestablecer el waterboarding, asegurando que no ve con malos ojos el uso de torturas.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/86706

‘La CIA desencadenó la Primavera Árabe en Túnez en coordinación con los yihadistas’

Seis años después de su derrocamiento, el antiguo Presidente tunecino Ben Ali, ha lanzado un mensaje a su pueblo en el que acusa a la CIA de haber desencadenado la Primavera Árabe en coordinación con los yihadistas. El mensaje lo publicó la agencia de prensa Jamahiriya News el 7 de enero.

Presentado por la prensa imperialista como “un dictador”, Ben Alí gobernó Túnez de 1897 hasta que en enero de 2011 un pequeño comerciante se inmoló públicamente, lo que el imperialismo y sus sicarios aprovecharon para desestabilizar el mundo árabe. Así nació la Primavera Árabe.

Según Ben Alí, los planes de la CIA comenzaron a fraguarse en 2007 porque su gobierno rechazó ceder a Estados Unidos la base militar de Bizerta y tampoco admitió endurecer el bloqueo económico contra Libia.

Al año siguiente Condolezza Rice, consejera de seguridad de Obama, se presentó en Túnez para crear un “centro” que enseñara a la juventud tunecina a defender los derechos humanos, a lo que el gobierno de Ben Alí le respondió: “¿Por qué no crea ese centro en Israel?” A Rice la prgunta no le agradó nada; suspendió las entrevistas que tenía concertadas, hizo sus maletas y cogió el avión de vuelta el mismo día de su llegada.

Cuando el gobierno cayó en la cuenta de que Estados Unidos preparaba su derrocamiento, preguntó a Ali Seriati, quien les dijo que eran informaciones falsas. Todo estaba bajo control. Faltaba una semana para que el comerciante se quemara a lo bonzo.

El 14 de enero Ben Alí acompañó al aeropuerto a su mujer y a su hijo, que abandonaban el país a causa de la incertidumbre política, y cuando se disponía a regresar al palacio presidencia se encotró con Seriati en el aeropuerto, que le aconsejó coger el avión y marcharse, con una amenaza velada: su vida corría peligro. Ya tendría ocasión de regresar cuando estuviera en calma.

Lo mismo que en en otras revoluciones de colores, primaveras o en la Plaza Maidán, muy pronto empezaron las matanzas, causadas por francotiradores enboscados que disparaban indiscriminadamente para enardecer a la multitud contra el gobierno y sembrar la confusión. Con los yihadistas de Ennahda y mercenarios procedentes de los países vecinos, e incluso de Bosnia, la CIA había formado escuadrones de la muerte, financiados por Qatar.

En su mensaje Ben Alí señala directamente al movimiento islámico Ennahda como parte integrante del golpe, e incluso armando y entrenando militarmente a sus juventudes. Se muestra extrañado de la cercanía que Ennahda tenía con la CIA y de que nadie haya preguntado quién ordenó disparar contra la multitud, a pesar de que algunos francotiradores fueron detenidos en el mismo lugar de los hechos. Añade el Presidente depuesto que los tiroteos prosiguieron cuando él ya estaba exiliado en Arabia saudí. Tras el golpe, los islamistas de Ennahda se presentaron ante la población como las víctimas de las matanzas.

Ben Alí termina su relato asegurando que hoy Túnez es un refugio para los servicios secretos extranjeros y las bandas criminales, bajo el patrocinio de la CIA. El acuerdo para crear una base miliar de Estados Unidos en Túnez ya se ha firmado. Ese fue el motivo último del inicio de la Primavera Árabe en el mundo árabe.

El relato del antiguo Presidente tunecino quedaría un poco más completo si hubiera enumerado sus propias repsonsabilidades, pero eso es ya mucho pedir.

Alemania aspira a ampliar su zona de influencia sobre Asia a expensas de Estados Unidos

Sigmar Gabriel
En Alemania han entendido inmediatamente que la nueva línea política de Trump no es ningún peligro, en absoluto. Por el contrario, la retirada de Estados Unidos del tratado de libre comercio con Asia les brinda una gran oportunidad que no pueden desaprovechar. Para ello han emprendido una reestructuración de alto calado dentro del partido socialdemócrata, ahora en la oposición.

La cúpula ha cambiado en una carambola de cargos que han caído en cascada. El antiguo Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha asumido la dirección del partido. El anterior Presidente, Sigmar Gabriel, pasa de asumir la cartera de Economía en el gobierno de Merkel, a apoderarse de la Asuntos Exteriores, de la que sale otro socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, al que nombran Presidente de la República.

El 24 de enero el diario económico Handelsblatt publicó una entrevista con Gabriel, cuyo propósito imperialista no puede estar más claro: “Si Trump emprende una guerra comercial con Asia y América del sur, nos abre nuevas oportunidades […] Ahora Europa debería elaborar rápidamente una nueva estrategia para Asia. Hay que utilizar ahora los espacios que deja libres América”.

Por si alguien no le entiende, Gabriel lo repite: “Si el proteccionismo americano conduce a nuevas oportunidades para Europa a lo largo en Asia, debemos sacar provecho de ello”. ¿Cómo? Gabriel quiere crear un núcleo de fieles en Europa bajo la batuta de Alemania, reforzar la unidad europea, elaborar una política exterior común y, sobre todo, forjar “nuestra propia estrategia para Asia, India y China”.

El Brexit no es un impedimento para ello, sino todo lo contrario. Es otra oportunidad para desarrollar la Unión Europea en torno a su “núcleo duro”.

La comisaria sueca de la Unión Europea para la política comercial, Cecilia Malmström, ha defendido el plan de Gabriel y ha sostenido que la Unión Europea tiene una larga lista de países con los que quiere concluuir tratados comerciales. Entre ellos ha citado a Japón, México y los miembros de Mercosur.

Poco después, el corresponsal en Bruselas del sitio del Spiegel en internet reforzaba los argumentos de Gabriel en un comentario en la misma línea: “Trump es una oportunidad para Europa”, titula. Alemania quiere explotar en su propio interés la ola de indignación que ha desatado el Presidente electo por todo el mundo y presentarse como un país defensor de los “valores occidentales”.

Merkel está en esa misma línea, aunque la Unión Cristiano-Demócrata es un partido dividido como consecuencia de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos creó en su seno poderosas redes clientelares, de las que forma parte la Unión Social-Cristiana de Baviera que, como los grupos fascistas, ha adoptado posturas seudonacionalistas, contrarias a la admisión de refugiados e inmigrantes.

Pero, una vez más, el incendio se oculta detrás del humo patriotero. El sábado el Spigel volvía a poner los problemas fundamentales encima de la mesa: ¿cuáles son los objetivos fundamentales del imperialismo alemán? De nuevo la respuesta no puede ser más clara: Alemania necesita romper “de manera clara e inequívoca” con Estados Unidos, e incluso cambiar su estatuto “de amigo a enemigo”, para lo cual tiene adoptar medidas de respuesta y buscar nuevos aliados, “por ejemplo en Asia”.

El gobierno alemán prepara acuerdos comerciales en Asia que pongan a su economía en la onda de auge económico de la cuenca del Pacífico, asegura el Spiegel, donde China debe ocupar un lugar especial. Muy lejos de las viejas ambigüedades diplomáticas, la revista habla de la necesidad de formar un eje Pekín-Berlín, “que podría sustituir, al menos parcialmente, al antiguo orden transatlántico”.

Trump no cambia la política de Estados Unidos en la Guerra del Donbas

En su primera intervención, el embajador de Estados Unidos en la ONU, Nikki Randhawa Haley, ha seguido el mismo discurso de siempre: Rusia es responsable de la escalada militar en el Donbas, añadiendo que el levantamiento de las sanciones no se hará hasta que Crimea vuelta a formar parte de Ucrania.

Olvidándose del referéndum y de la voluntad de la población, Haley sostuvo que Crimea es una parte de Ucrania que padece la agresión de Rusia. Respecto al Donbas, el embajador también ha olvidado los acuerdos de Minsk, dándole una vuelta de 180 grados a la realidad.

El gobierno de Kiev ha concentrado a su artillería junto a la línea de separación entre ambas partes y ha bombardeado las posiciones de las milicias populares, apoderándose de varias localidades en la “zona tampón” entre las tropas de uno y otro bando.

Ahora el fuego de artillería sobre los barrios residenciales de Donetsk son diarios y en Kiev siguen practicando el victimismo, mientras el senador McCain exige en voz alta el levantamiento del embargo de armas a los fascistas, sin preocuparse demasiado de que no tienen ni un céntimo para pagarlas.

La violación de los acuerdos de Mink es una parte integrante del formidable despliegue militar de la OTAN en la fronteras orientales y las operaciones navales en el Mar Negro. El gobierno de Kiev, que busca integrarse en la alianza imperialista, desempeña a la perfección su papel de marioneta.

Según cifras de la ONU, la Guerra del Donbas ya ha dejado más de 9.600 muertos y más de 22.400 heridos. Se inició en abril de 2014 tras el sangriento golpe de Estado que llevó a los fascistas al gobierno de Kiev. El 11 de febrero de 2015 Ucrania, Rusia, Francia, y Alemania llegaron a un acuerdo de alto el fuego en Minsk para detener la guerra, aunque el gobierno ucraniano no ha cumplido ninguno de sus compromisos.

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