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Albania: un país que cambia el socialismo por un basurero

Una noche de agosto del año pasado un joven campesino de 17 años, Ardit Gjoklaj, murió aplastado por un tractor en el basurero de Sharra, cerca de Tirana, la capital albanesa, cuando rebuscaba entre los residuos y la porquería para tener algo que comer al día siguiente. La policía se llevó el cadáver de allá y prohibió el acceso de los periodistas al lugar.

La periodista Alida Tota realizó un reportaje sobre la muerte de Ardit para la cadena de televisión privada ANews y la despidieron. Al periodista Artan Rama también le despidieron de la cadena Vision Plus por el mismo motivo: hay que encubrir que Albania ha pasado de ser un país socialista a convertirse en el basurero de Europa.

El gobierno albanés ha convertido Sharra en una gigantesca montaña en la que una multitud hambrienta busca día y noche cobre, chatarra y botellas de plástico para vender a las plantas de reciclado; cada día tienen que llenar un saco de residuos, tóxicos muchos de ellos, que les permita ganar apenas 6 ó 7 euros.

En el capitalismo la basura es una mercancía singular, la única por cuya importación no se paga sino que se cobra. Desde 2003 se ha legalizado en Albania la importación de basura y desde entonces la polémica ha adquirido un carácter nacional. Nadie quiere que su país sea considerado como un basurero asqueroso.

Albania podría ser, como España, un destino turístico barato, de playas, hoteles, parques temáticos y grandes centros comerciales. Pero es un asco andar por las calles de cualquier ciudad, o cruzar los caminos en coche, o contemplar el curso de los ríos; no se ve más que mierda por todas partes.

Cuando en 2013 los socialistas prometieron acabar con el tráfico de basura, ganaron las elecciones y derogaron la ley de importación de residuos. Pero luego pasó lo de siempre: se olvidaron del programa electoral y de las promesas. La basura es, junto al crimen organizado, el tráfico de drogas y la prostitución, uno de los grandes pilares económicos del capitalismo albanés.

Albania tiene a Italia en la otra orilla y allá la mafia es quien dirige el negocio de la basura como materia prima de la nueva “revolución verde” y de las industrias ecológicas y limpias. Nunca ha habido nada más ecologista que la mafia, que tiene en Albania 60 empresas de reciclado, que ahora sólo puede funcionar a una tercera parte de su capacidad productiva por culpa de los prejuicios de los albaneses contra la basura.

Tras la muerte de Ardit en agosto, el basurero de Sharra se ha cerrado y el alcalde Tirana lo lamenta —incluso en público― porque era una fuente de empleo para miles de personas. Ahora el paro ha aumentado y en plena crisis capitalista el paro es algo que justifica cualquier cosa, incluso la proliferación de porquería por todas partes.

Hoy llaman empleo a cualquier cosa, incluso a trabajar en medio de la basura, a la corrupción, a los accidentes laborales, al trabajo negro, al trabajo insalubre, al trabajo infantil… Es la otra cara de los contratos y las adjudicaciones públicas, del dinero negro, de los sobornos, la malversación… En otras palabras: capitalismo en estado puro.

Sharra: una imagen de la nueva Albania capitalista

Estrategia y táctica de la batalla de Raqqa contra el Califato Islámico

Las tropas de Estados Unidos y sus aliados kurdos en las FDS están obteniendo importantes victorias en la provincia de Raqqa, en el centro de Siria. Su avance va precedido del apoyo aéreo de la aviación estadounidense, pero han capturado el aeropuerto militar de Tabqa, de donde las milicias del Califato Islámico se han retirado; también han tomado el pantano del Éufrates y las localidades cercanas a Raqqa.

Mientras tanto, las del ejército de Siria parecen estancadas. Es verdad que el avance de Estados Unidos y los kurdos no tiene ningún contenido estratégico y que sólo adquirirán ese carácter cuando tomen el control de la capital del Califato Islámico, lo que les reportará un enorme publicidad en todo el mundo por su “guerra contra el terrorismo” que se ellos s encargarán de amplificar.

Pero no va a ser tan sencillo. Aunque no cabe descartar que el Pentágono logre convencer al Califato Islámico de que abandone Raqqa por las buenas, en última instancia dicha localidad es el último bastión que les queda a los yihadistas, tras la caída de Mosul.

Si los yihadistas oponen resistencia a su desalojo, Washington no podrá capturar la capital sólo con las fuerzas kurdas actuales. Tendrá que recurrir a fuerzas terrestres propias bastante mayores de las que hoy tiene desplegadas.

Lo mismo que Hassaka, Raqqa tampoco es una ciudad kurda y tras su captura lo que no va a ocurrir es lo único que debería: que la ciudad sea entregada al gobierno de Damasco.

Los indicios que hay son muy feos. El PKK-PYD aún no ha explicado, ni siquiera a sus propias fuerzas, los motivos de su empeño en capturarla y el costo en vidas humanas que eso les va a suponer. Es posible que lo mismo que en otras localidades de Irak, el PKK-PYD trate de anexionarse Raqqa para incorporarla al santuario libertario de Rojava, expulsar a la población árabe, derribar sus viviendas y realojar a los kurdos en ellas.

Si los ataques de la aviación estadounidense contra Raqqa son similares a los de Mosul, van a provocar una carnicería entre la población árabe. Es muy posible que sea eso lo que persigan: forzar a los árabes a desalojar sus viviendas con bombardeos masivos, para imponer una limpieza étnica.

El resto de Siria debería acoger a una numerosa población árabe de refugiados desplazada de sus hogares, derrotada por los kurdos y resentida contra ellos, el escenario ideal para redibujar fronteras, crear nuevos “Estados fallidos” que necesiten llamar al Pentágono en su auxilio cada dos o tres años.

Cómo manipula el gobierno el aparato judicial a su antojo

Detrás de cada relevo polémico en la judicatura o la fiscalía hay una explicación del gobierno que pretende rebajar a la categoría de especulación las denuncias de maniobras para favorecer al Partido Popular. Este martes se ha conocido  un nuevo fragmento de las grabaciones de la Operación Lezo en el que el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González se refiere sin tapujos a este tipo de prácticas en conversación con el antiguo ministro del PP Eduardo Zaplana.

Ambos fueron grabados el 22 de noviembre mientras mantenían una charla en persona. En el transcurso de la misma, González afirma: “Vamos a ver, Eduardo. Tenemos el gobierno, el Ministerio de Justicia, no sé qué y tal, y escucha: tenemos a un juez que está provisional… Tú lo asciendes… Yo le digo: ‘A ver, venga usted ‘pa acá’. ¿Cuál es la plaza que le toca? ¿Onteniente?’ A tomar por culo a Onteniente y aquí que venga el titular, que ya me las apañaré con el titular, coño”.

González no está hablando de un supuesto en la transcripción adelantada por La Sexta, sino de un caso concreto, el del juez que ahora le ha enviado a prisión. Eloy Velasco ocupa el Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional de forma interina.

El expresidente de la Comunidad de Madrid continúa: “Al titular lo quitaron porque era uno que era aparentemente ‘rogelio’… y le dan magistrado de enlace en Londres… no sé, después gana una pasta; o Roma, vive como Dios y el tío no quiere saber nada, claro […] Yo le llamo a este y le digo: ‘oye, ven aquí, el titular aquí y a este… a tomar por culo, pero ¿qué te cuesta esto?’ Y a este tío lo pones a escarbar cebollinos, joder, y ya está, ¿pero qué cojones de chantaje? Pero como todo el mundo ve que esto funciona, pues ancha es Castilla”.

El titular de la plaza de Velasco es Manuel García-Castellón, el juez “rogelio” al que se refiere el expresidente de la Comunidad, por la adscripción progresista del mencionado. Efectivamente, García-Castellón está destinado como juez de enlace en Roma. Estos destinos, como los de las embajadas para la policía, son los premios con los que el gobierno puede recompensar a un juez afín o simplemente enviarlo lejos si es incómodo.

En la argumentación del gobierno siempre hay un resquicio con el que presentar su versión. Con Eloy Velasco consistió en que fue él quien solicitó un puesto en un programa de colaboración en materia de Justicia e Interior entre varios países europeos y latinoamericanos. No es un puesto de juez de enlace, pero en la oferta inicial se ofrecía un sueldo superior a los 120.000 euros anuales, rebajado después ante la queja de otros países participantes en el proyecto.

A la plaza aspiraban ocho jueces, de los que el Consejo General del Poder Judicial, de mayoría conservadora, seleccionó a tres, entre ellos Velasco. El 19 de enero, reunida su comisión permanente, el Poder Judicial propuso finalmente un nombre distinto al de Eloy Velasco como la persona idónea para ocupar el puesto.

Pero un movimiento del Ministerio de Justicia desató la sospecha. El departamento de Rafael Catalá no se conformó con el nombre que seleccionó el CGPJ y reclamó el expediente de cada uno de los tres preseleccionados, donde sí aparecía Velasco. La puerta para que Justicia seleccionara al juez del Caso Púnica quedaba más que abierta, pero la reducción en la oferta inicial del sueldo hizo al juez retirarse de la pugna.

Aun así, Velasco dejará la Audiencia Nacional en junio. El 10 de marzo, tres días después de que González comunicara a su hermano que le estaban investigando, el Consejo de Ministros aprobó varias plazas de magistrado de segunda instancia, entre ellas las tres destinadas a la nueva Sala de Apelaciones.

Entre los requisitos para ser seleccionado se ha incluido poseer la especialidad en penal, algo que pueden alegar pocos de los posibles aspirantes. Uno de los que puede hacerlo es Velasco, como es de común conocimiento en el ámbito judicial. Por supuesto, será el Consejo General del Poder Judicial el encargado de examinar el currículum de los aspirantes y, de acuerdo a esas condiciones, elegir a los tres jueces. Nadie duda de que el actual instructor de la Operación Lezo será uno de ellos.

En una entrevista publicada por El Mundo el pasado sábado, el juez Velasco aseguraba que pedía el destino porque no se le dota de los medios adecuados para combatir la corrupción.


Los manejos afloran desde la frase que encabeza la conversación entre González y Zaplana. El expresidente de la Generalitat afirma: “El problema está en la instrucción, Nacho”. Parece claro que se refiere al porcentaje de jueces progresistas en lo juzgados de instrucción de la Audiencia Nacional. Los concursos para acceder a la Sala de lo Penal han llenado la segunda instancia del tribunal especial de jueces conservadores, algo que no se produce en los seis juzgados de instrucción, donde hay un mayor equilibrio entre las distintas sensibilidades con las que se puede interpretar el Código Penal.

Como ejemplo, los delitos de apología o enaltecimiento del terrorismo. Los jueces Santiago Pedraz y José de la Mata archivaron los casos contra Guillermo Zapata y César Strawberry, respectivamente, pero ambos acabaron en el banquillo de los acusados porque la Fiscalía u otras acusaciones recurrieron las decisiones de los jueces instructores y la Sala de lo Penal les dio la razón.

Zapata es concejal de Ahora Madrid, adversario del PP en el Ayuntamiento. El “problema”, según el razonamiento de Zaplana, estuvo en el juez de instrucción. Un tribunal integrado por dos jueces apartados del juicio de Gürtel por su proximidad al PP rectificaron a Pedraz en tres ocasiones e impusieron sentar a Zapata en el banquillo. Uno de esos dos jueces, Enrique López, es alabado en otro fragmento de la conversación entre Zaplana y González que aparece en el sumario de la Operación Lezo, según fuentes conocedoras del contenido de las intervenciones telefónicas. 

La Fiscalía no se libra de las maniobras. González asegura en la grabación: “Vamos a ver, yo creo que a ver si podemos colocar el tema del fiscal anticorrupción, ¿sabes? Y… yo creo que va a ser él. Si sale, es cojonudo. Se llama Moix, es un tío… serio y bueno. Hombre, yo no soy quién, pero yo no me corto en decirle a Rafa:  ‘Oye Rafa… ’. ¿Sabes? El aparato del Estado y los medios de comunicación van aparte: o los tienes controlados o estás muerto. Todavía quedaban tres meses exactos para que se produjera la elección de Moix.

En el caso de que González pecara de falsa modestia, “Rafa” sí que es alguien: el ministro de Justicia, notario mayor del reino. El actual jefe de Anticorrupción, Manuel Moix, apenas lleva dos meses en el cargo, al que accedió superando a otros seis aspirantes, entre ellos pesos pesados de la fiscalía especial, como Alejandro Luzón o Belén Suárez, actual teniente fiscal.

La coartada en este caso fue el Consejo Fiscal, al que el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, se comprometió a consultar. Sin él, no habría nombramiento a dedo. Y el Consejo Fiscal apoyó al candidato del fiscal general elegido por el PP. Un Consejo Fiscal en el que la asociación conservadora cuenta con mayoría.

Moix logró el apoyo de los seis fiscales elegidos en la lista de la mayoritaria Asociación de Fiscales (AF, de orientación conservadora). Por su parte, Alejandro Luzón, el fiscal del caso Bankia, consiguió dos de los tres votos de la Unión Progresista de Fiscales (UPF) y los dos de los miembros natos del Consejo Fiscal (teniente fiscal del Supremo y jefe de Inspección). Finalmente, el fiscal de Anticorrupción Antonio Romeral (responsable de los papeles de Bárcenas) obtuvo uno de los votos de la UPF.

http://www.eldiario.es/politica/Ignacio-Gonzalez-evidencian-maniobras-PP_0_636937525.html
 

El Estado español recompensa y asciende a los policías condenados por torturas

El flamante nuevo jefe de Policía de Cantabria, Héctor Moreno García, fue condenado por torturas en 1994 e indultado por el PP de José María Aznar. La sentencia judicial de la Audiencia Provincial de Madrid nunca fue un lastre para la carrera de Moreno García, que continuó ascendiendo en la jerarquía policial hasta llegar a su actual destino. El caso de este comisario no es una excepción. Es más, la impunidad para los miembros de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad denunciados y/o condenados por torturas es una práctica habitual en este país llamado España.

Así lo atestigua, por ejemplo, José Manuel Sánchez Fornet, histórico líder del Sindicato Unificado de Policía, del que ya no forma parte. «Esto es lo habitual en la Policía desde al menos 1980, que es cuando yo entré. Los ascensos a agentes que han vulnerado los derechos civiles de los ciudadanos forman parte de la cotidianidad. El problema es que prácticamente nadie les ha prestado atención hasta ahora», denuncia Sánchez Fornet, que pone como ejemplo el también reciente nombramiento como jefe superior de Policía en Castilla‑La Mancha de Félix Antolín, investigado por un delito contra la integridad moral y otro de lesiones por un presunto caso de acoso a un subordinado.

Son dos casos recientes. Entre todos los policías disponibles, el ministro del Interior ha elegido estos dos para ser ascendidos. Sus razones tendrá, aunque de momento permanecen ocultas. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, se ha dirigido por escrito a Interior, sin éxito. El PSOE también ha solicitado la comparecencia del ministro Zoido.

Sánchez Fornet justifica sus palabras anteriores echando la vista atrás. Pone como ejemplo, entre otros, el caso del guardia civil Manuel Sánchez Corbi, que fue condenado el 7 de noviembre de 1997 por la Audiencia de Vizcaya a cuatro años de prisión y seis de inhabilitación por torturar a Kepa Urra en un descampado, antes de trasladarle detenido al cuartel de La Salve, en Bilbao. Sería indultado en 1999. A pesar de esta condena, Sánchez Corbi continuó su imparable ascenso hasta coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

http://www.publico.es/sociedad/espana-tierra-impunidad-torturadores.html
Joseba Arregi, torturado hasta la muerte en 1981

La lucha clandestina del PCE en la posguerra española

Sin duda, el momento de mayor desesperación e impotencia del Gobierno republicano durante la Guerra Civil fue el golpe de Casado. Dentro del bando leal se emplearon los mismos subterfugios y excusas baratas para romper la legalidad republicana. En marzo de 1939, que el pueblo español hubiera logrado vencer a las fuerzas de la intervención nazi y fascista era ya prácticamente imposible, pero todavía se podía administrar la derrota. Los golpistas de Casado, sin embargo, esperaban poder rendirse ante Franco a cambio de que no hubiera represalias.

Al final, no ocurrió ni una cosa ni otra. Los casadistas fueron a la cárcel y al pelotón de fusilamiento como los demás. Y la derrota no se pudo gestionar, no pudo haber evacuaciones ordenadas ni preparar la salida de muchos de los republicanos más destacados y comprometidos. Algunos de ellos, solamente pasaron de las cárceles de Casado a las de Franco.

En ese momento histórico, en la huida precipitada hacia los puertos de Valencia, Gandía, Cartagena, Almería y Alicante, comienza el documental Espías en la arena de Pablo Azorín y Marta Hierro. Con la desesperación de los republicanos que huyeron a bordo de cargueros de fruta, como el Stanbrook, que se estuvo un mes en el puerto de Orán sin que les dejaran desembarcar. En Argelia fueron ocho mil los refugiados españoles, cuatro mil en Túnez y mil en el Marruecos francés. Y al igual que los que escaparon por los Pirineos, fueron a parar a campos de concentración, especialmente los que se consideraron “peligrosos izquierdistas”. Un trato que no esperaban como luchadores antifascistas.

Con la ocupación nazi de Francia y ascenso de Petáin, su situación no hizo más que empeorar hasta que los aliados ejecutaron la Operación Torch, la invasión del norte de África. Los antifascistas españoles entonces fueron liberados, pero lentamente. Y los que habían trabajado en la inteligencia militar de la República o tenían preparación para ese tipo de misiones fueron reclutados por los estadounidenses. En la recientemente establecida OSS (Office of Strategic Services), matriz de la CIA, valoran a los españoles y brigadistas que han perdido la guerra civil por su probado compromiso antifascista.

El documental se ha estrenado en Madrid, Valencia, Palma, Alicante y Málaga y seguramente este año se emita en RTVE e IB3. Marta y Hierro y Pablo Azorín venían de filmar Agente Sicre, el amigo americano, la biografía de Ricard Sicre, ilerdense que fue agente de los estadounidenses, obtuvo información de los nazis apresados durante la contienda y organizó una misión que iba a ser el preámbulo de la invasión de España por parte de los aliados: la Operación Banana.

Los aliados querían conocer hasta qué punto estaba implicado Franco con el Eje. Los republicanos seleccionados tendrían que infiltrarse en España para informar sobre movimientos de tropas, lo que permitiría a los aliados anticiparse a una ofensiva contra sus ejércitos en el norte de África. Las misiones de los espías en cada ciudad recibieron nombres de frutas. En Barcelona, Operación Cereza; en Madrid, Limón; Cartagena, Naranja; Melilla, Albaricoque y Cádiz, Uva. La misión en su conjunto: Banana.

Si los nazis hubieran penetrado con sus tropas en España, estaba previsto tomar Ceuta y Melilla para desde ahí bombardear los puestos de artillería y las comunicaciones de la península. En 1943, los cines estadounidenses proyectaron la película Inside fascist Spain para preparar a su población ante la llegada de un nuevo conflicto. Los documentalistas han conseguido imágenes de este film que nunca antes se habían visto en España. Franco a su vez construyó centenares de búnkeres en las costas.

En julio de 1943, los espías españoles desembarcaron en Río de la Miel, en Málaga. Eran ocho hombres. Manuel Lozar, radiotelegrafista de la Marina de Guerra Republicana, Ignacio López, teniente radiotelegrafista de aviación, Pedro Royo, telegrafista de artillería antiaérea, Jaime Pérez Tapia, comandante de batallón de la 207 Brigada Mixta y Guillermo Garrido de las Heras, sargento del Tercer Batallón de la primera brigada de carros blindados. Junto a ellos, iban tres guías veteranos del ejército republicano que conocían el terreno, Joaquín Centurión, Francisco Bueno Ledesma y Luis Ruiz Aguayo, que tenían como objetivo conectar a la misión con el PCE de Málaga y redes clandestinas que pudieran darles apoyo y lugares seguros para cobijarse y esconder las radios.

Llegaron a las cinco de la mañana. Escondieron su armamento en una cueva y se vistieron con trajes. A quien iba vestido en aquella época con cierto nivel no le paraban, dice el documental. Estuvieron siete meses transmitiendo información. Sobre los movimientos militares y sobre algo que les pilló de sorpresa, la situación en España era mucho más complicada de lo que les habían hecho creer.

Les enviaron al matadero, sentencia uno de los entrevistados. Hablo con Pablo Azorín sobre este aspecto y explica: “En África los responsables norteamericanos y principalmente de Unión Nacional Española, organización pantalla del PCE, crearon un retrato de lo que ocurría en España que nada tenía que ver con la realidad con la que se toparon cuando desembarcaron en la costas de Nerja. Unión Nacional Española, organización que tenía que proporcionales apoyo en la península, simplemente no existía, la vigilancia y represión policial era extrema y fruto de ello el PCE se hallaba muy debilitado, asediado y penetrado por la policía y los delatores”.

A la presión de la policía hubo que añadir que se quedaron sin dinero. Las importantes sumas que recibieron para llevar a cabo la misión tenían orden de entregárselas a un enlace del PCE enviado a Málaga desde Francia, Víctor Moreno, que a su vez se lo dio a un contacto del partido en Madrid. Los espías se quedaron sin dinero hasta para los gastos más elementales. Se les rompieron las radios, además, y podían transmitir pero no escuchar a los estadounidenses. Reclamaron fondos de lo entregado, pero el enlace del PCE no volvió a contestar sus demandas.

Desesperados, decidieron arriesgarse y viajar a Madrid a contactar con el PCE. Lo logran, tras un mes intentándolo, con Apolinario Poveda Francisco y enlaces del PCE en Argel, a los que les transmiten su decepción y sentimiento de abandono. Pero a día de hoy no se conoce aún qué pasó con los fondos de la misión, según cuenta Azorín: “No tenemos ninguna evidencia de lo que ocurrió con el dinero que los agentes entregaron al enlace que el PCE envió desde Francia. En un principio pensamos que alguien se lo podía haber apropiado. Tras estudiar el momento que vivía el PCE en el 43 y 44, con una grandísima presión de la policía política, en el que el miedo, la tortura, los infiltrados y delatores acosaban al Partido Comunista, nos dimos cuenta de que la organización de este en el interior de España estaba totalmente descompuesta con enormes problemas de coordinación y comunicación entre los dirigentes y las células activas, sufriendo una gran precariedad de medios. Las necesidades económicas para mantener una organización en la clandestinidad son muy grandes, crearse una cobertura adecuada y moverse en un Estado policial militarizado consumía los escasos recursos económicos con gran celeridad”.

Por otra parte, las intrigas políticas también condicionaron la misión. Los comunistas no querían colaborar con los americanos. Si en aquellos días estaban en el mismo bando, resulta extraño. Azorín tampoco tiene respuesta: “La verdad es que lo desconozco, intuyo que el PC quería, con cierta lógica, controlar y dirigir a sus militantes y evitar que fuesen utilizados como carne de cañón por otros. Es la misma directiva que el PCE dictó desde Moscú a todos sus militantes de no integrase en fuerzas regulares de los ejércitos aliados. Por ejemplo, los comunistas españoles tuvieron una fuerte presencia en la Resistencia Francesa en unidades ligadas al Partido Comunista Francés, pero inapreciable en el Ejército Francés Libre del general De Gaulle”.

Otra desgracia fue que los ingleses, por medio de su embajador en Madrid, Sir Samuel Hoare, habían desarrollado otros planes para España. Por medio de una red de sobornos a los generales de Franco, detallados recientemente en el libro Sobornos (2016, Debate) de Ángel Viñas, pretendían asegurarse la neutralidad del país sin necesidad de intervenir. La Operación Banana podría poner en riesgo todos sus planes. No querían oír nada de agentes infiltrados. De hecho, desde febrero de 1943, la misión Blackbone ya estaba cancelada por el alto mando aliado. Con la neutralidad de España, la guerra finalmente no pasaría por la península.

En marzo de 1944, la Brigada Político Social, a través de un delator infiltrado, Antonio Rodríguez López el Chato, los miembros de la misión son arrestados. Tras los interrogatorios, cayeron doscientas personas involucradas. Fue uno de los golpes más graves recibidos por el PCE en toda su historia. Pero para no tener problemas con los aliados, fueron juzgados por “auxilio a la rebelión”, en lugar de por espías, que es lo que eran. La instrucción del caso la llevó el coronel Enrique Eymar Fernández, famoso por solicitar favores sexuales a las mujeres de los presos que acudían a pedirle ayuda, como se detalla en Espías en la arena.

Los aliados se lavaron las manos. A través de Luis Pérez Tapia, hermano de uno de los detenidos, el 13 de marzo en la embajada de Estados Unidos en Madrid recibió una petición de ayuda. En la instrucción que recibieron en el norte de África los agentes, se les dijo que si atravesaban dificultades acudiesen a la embajada a solicitar protección. El 22 de marzo de 1944 se envió desde la embajada en Madrid a Washington un despacho con detalles sobre la operación policial y las detenciones. La prueba de que el Gobierno americano conocía su situación y decidió abandonarlos a su suerte.

El agente Salvador Rodríguez Santana y sus colaboradores José López Iglesias y Francisco Muriel Martín fueron fusilados en Melilla. Salvador Soler López, José Cerezo Fernández, Enrique Tirado Cobos, Antonio González Torres y Adolfo Pacheco Mateos, todos ellos  miembros del PCE que colaboraron con la operación, en Málaga. Manuel Lozar Feliz, Ignacio López Domínguez, Pedro Royo Sanz, Guillermo Garrido de las Heras, Víctor Moreno Cristóbal, junto a los militantes comunistas Jesús Carreras Olascoaga, Félix Pascual Hernández Piedecasas y José Vicente, en Alcalá de Henares. Carreras había asumido la jefatura del PCE en el interior tras las sucesivas caídas de Heriberto Quiñones y Jesús Bayón. Pascual Hernández era el responsable de las estafetas o puntos de enlace del partido.

A Jaime Pérez Tapia, Francisco Alaminos y José Jiménez Martín les conmutaron la pena capital por treinta años de cárcel; salieron de prisión a principios de los sesenta. En un informe de la OSS, se califica a la Operación Banana como el mayor descalabro del espionaje aliado en toda la II Guerra Mundial, solo excusable por la inexperiencia de la agencia de espionaje americana en el momento de ponerla en marcha.

Para los agentes reclutados solo hubo olvido. Azorín relata que desgraciadamente era previsible su destino: “Fue algo común a la mayoría de los agentes irregulares de la OSS. Pero, además, la mayoría de los republicanos españoles que participaron en la operaciones de la OSS en España militaban en el Partido Comunista. El advenimiento de la Guerra Fría, el posterior reconocimiento internacional y apoyo a la dictadura por parte de Estados Unidos, los convirtió en personajes incómodos a los que era mejor enterrar en el olvido. Si en su momento, cuando fueron hechos prisioneros, encausados y condenados a muerte, no se les ayudó ni reconoció, ¿qué beneficio puede obtener Estados Unidos en reconocer oficialmente a un grupo de comunistas españoles que sirvieron en su principal servicio de inteligencia militar?”.

En los testimonios recogidos por el documental se explica que los americanos veían a los españoles como a una “panda”, más que como a unos compañeros. Los tenían como peones. Sin más. La madre de Manuel Lozar intentó pedir clemencia arrojándose al vehículo que trasladaba a la esposa de Franco, sin éxito. Ricard Sicre, coordinador de los espías desde África, quedó marcado por el fracaso de la operación, aunque, como cuenta su documental biográfico, luego volvió a España con una empresa de importación americana —fue el responsable de traer, entre otros productos, la Pepsi-Cola pero, tal y como confiesa su hijo, impactado por el mundo real en el que no contaban las personas ni los ideales—.

Durante su investigación, Marta y Hierro y Pablo Azorín han tratado con familiares directos aún vivos de los represaliados. Ellos también sufren el olvido y el silencio, tal y como cuenta Azorín: “Los más mayores, ya muy pocos, que vivieron directamente la detención, cárcel y fusilamiento de su familiares y las cuatro décadas de dictadura, sufren todavía el trauma del silencio y del temor social sin haber tenido, hasta ahora, la ocasión de reconciliarse con ese pasado tan duro. Los más jóvenes no llegan a comprender ni aceptar que la memoria de sus familiares, defensores de la legalidad republicana y la democracia, sigan siendo ignorada por gran parte de la sociedad, que los juicios sumarísimos, carentes de toda garantía jurídica, por los que fueron condenados a muerte no sean declarados nulos y sus restos debidamente honrados, como todas las víctimas de la Guerra Civil y su larga posguerra, por una sociedad que en su conjunto se declara defensora de la democracia y enemiga del totalitarismo”.

“Madre mía, madre mía… Muchachos, mi último adiós”, fueron las últimas palabras de Manuel Lozar en la cárcel antes de ser fusilado en las tapias del cementerio de Alcalá de Henares la mañana del 16 de enero de 1945, a menos doce grados, junto a siete personas más. Sus cuerpos están enterrados en las fosas comunes 38 y 39. El responsable de su destino, Dwight Eisenhower, abrazaba a Franco el 21 de diciembre de 1959 en Torrejón.

http://www.jotdown.es/2017/04/los-olvidados-la-operacion-banana-franco/

El gatopardo y las elecciones francesas

Darío Herchhoren
Seguramente Giuseppe Tomasi de Lampedusa, autor de la novela «Il Gattopardo» nunca sospechó que su personaje el príncipe de Salina iba a ser tan mentado en materia política en todo el mundo.

Esto viene a colación de las últimas elecciones francesas donde todo apunta a un triunfo de un «paracaidista» (porque cayó del cielo) llamado Macron, que se postuló a partir de un partido de reciente creación que se llama En Marcha.

En esta elección había en liza cuatro candidatos que tenían posibilidades de pasar al ballotage o segunda vuelta, ya que ninguno de ellos iba a imponerse con la suficiente mayoría en la primera.

La fascista Marine Le Pen partía como favorita, y había un candidato de izquierda Jean Luc Melenchon que pintaba bien en las encuestas, pero que fue derrotado. La primera minoría la conquistó Macron que deberá lidiar con Marine Le Pen por la presidencia de Francia.

Los pronósticos auguran el triunfo de Macron, ya que todos los adversarios de la primera vuelta con la excepción de Melenchon, han llamado a los electores a votar por el primero.

Lo que más llama la atención de todo esto es el hecho de que alguien sin un partido político consolidado, sin un discurso coherente, lleno de vaguedades y lugares comunes, haya logrado el favor de tantos franceses. Es interesante leer lo que dice Macron y compararlo con los discursos de Susana Diez, y se parecen como dos gotas de agua. Se trata de algo vacío y sin sustancia, que se queda en palabras huecas, y donde se adivina el intento indisimulado del trilero que solo quiere engañar al público.

Pero Macron fue ministro de economía  de Hollande, y bastaría solo con eso para saber quién es, pero hay que rascar un poco más. Macron es egresado de la Escuela de la Administración Pública de Francia, que es el lugar donde se forman aquellos que conforman la élite gobernante francesa, y donde se prepara a la clase gobernante.

Hay que destacar de Macron lo que se llama el discurso transversal; es decir un discurso que atraviesa a muchas clases sociales, que promete gobernar para todos los franceses. ¿Es ello posible? ¿Se puede gobernar para la clase obrera y para la burguesía al mismo tiempo? Seguramente no. Macron como el Gattopardo quiere cambiarlo todo, para que todo quede como está. Sabiamente, Melenchon es el único candidato que no ha llamado a sus seguidores a votar a Macron.

Ello significa más de lo mismo, y una nueva frustración para la clase trabajadora francesa. Macron significa que un banquero gobierne Francia; y ¿que se puede esperar de un banquero? Que beneficiará al capital.

Ni una palabra de la OTAN, ni de la intervención en Siria y en Libia. En cambio habla mucho de la continuidad de la UE y del Euro y, sobre todo, ni una palabra de las agresiones terroristas que viene sufriendo Francia por cuenta de los yihadistas, armados por sus amigos y socios de la OTAN. Sin duda el pueblo francés ha perdido el norte y lo pagará muy caro. Hollande y la vieja derecha francesa de la mano de Fillon están frotándose las manos. Todo cambiará pero todo seguirá igual.

Graves enfrentamientos internos durante una reunión del PCPE que conducen a la escisión

El domingo, durante una reunión del Comité Central del PCPE, se produjo un fuerte enfrentamiento interno entre dos facciones enfrentadas que acabó en una escisión.

La minoría escindida ha abierto una nueva página en internet (1) con las mismas siglas y eligieron al asturiano Ástor García como nuevo Secretario General en sustitución del anterior, el canario Carmelo Suárez, que se mantiene a la cabeza del otro grupo administrando el mismo sitio en internet (2).

En unos y otros la escisión carece por completo de contenido ideológico o político. En el cruce mutuo de acusaciones no hay divergencias de línea política sino rencillas personales.

Los escindidos califican a la mayoría de “grupo liquidador” por haber publicado la crisis interna que vive el referido partido, una decisión “irresponsable” según ellos.

La otra parte utiliza términos parecidos, pero tampoco muestra ningún motivo de fondo sino que se limita a lamentar la falta de unidad interna y el trabajo fraccional y antipartido de los opositores, de los que anuncia su expulsión.

Las juventudes CJC, que numéricamente tienen más afiliados que el propio partido, son la más afectadas por la escisión. Hace semanas decidieron por unanimidad “suspender” sus relaciones con la dirección del partido a pesar de lo cual participaron en la reunión del domingo.

Aunque en una entrevista a Canarias Semanal el Secretario General habla de unos “problemas ideológicos”, en lo que se explaya realmente es que los escindidos “son gente que quiere prosperar, que quiere triunfar pronto. Por eso les ha entrado la prisa y se han echado a correr pensando que por ahí van a conseguir resultados exitosos a corto plazo” (3).

El PCPE damos espectáculo gratuito en Facebook –escribe uno de los expulsados—. Tenemos todos los ingredientes: dos direcciones, dos páginas web, acusaciones cruzadas de fraccionalismo, traición, trostkismo, socialdemocracia y carrillismo. Enhorabuena: hemos conseguido ser una caricatura de nosotros mismos”.

(1) http://www.partido-comunista.es/
(2) https://www.pcpe.es/
(3) http://canarias-semanal.org/not/20221/grave-ruptura-en-el-seno-del-comite-central-del-partido-comunista-de-los-pueblos-de-espana/

La apertura de los archivos de la ONU desvela aspectos inéditos de los crímenenes de guerra cometidos por los nazis

Por primera vez la semana pasada se publicaron los archivos de la Comisión de Crímenes de Guerra de la ONU. Se trata de las prácticas criminales nazis, tanto antes como en la propia Guerra Mundial.

Se han expuesto en la Wiener Library de Londres y el catálogo ya se puede consultar en línea. Lo fue formando el doctor Alfred Wiener desde la llegada de los nazis el gobierno alemán en 1933. Al comenzar la guerra trasladó el archivo a Londres.

Aunque alguno de los archivos se utilizó en los procesos de Nuremberg, se han mantenido en secreto durante más de setenta años, porque la verdad histórica es política, o sea, muy incómoda para quien ordenó que se ocultaran bajo llave: Estados Unidos.

En 1945 había que transmitir otro mensaje distinto: el que el imperialismo necesitaba para sostener la Guerra Fría contra la URSS. En la posguerra Alemania dejó de ser un enemigo y se convirtió en un aliado. Al mismo tiempo había que reciclar a los nazis para que siguieran dirigiendo al país con un formato distinto. Se acabó el III Reich y empezó la República Federal Alemana.

Algunos privilegiados, como Dan Plesch, director del Centro de Estudios Internacionales y Diplomáticos de Londres, tuvieron acceso a los mismos duranbte años. Con dicho material Plesch escribió su obra “Los derechos humanos después de Hitler. La historia perdida de la persecución de los crímenes de guerra cometidos por el Eje”.

La historia de la posguerra no es sólo muestra el feroz acoso imperialista contra la URSS y la complicidad en el mismo de los imperialistas aliados a los viejos nazis de toda la vida, sino otro tipo de datos que ya se sabían o se sospechaban, pero que ahora resultan estridentes. Por ejemplo, los documentos demuestran que las potencias imperialistas no conocieron los crímenes de guerra cometidios por los nazis después de acabar con Hitler, sino antes.

Pero hicieron caso omiso de ello porque el plan de los imperialistas siempre contó con el apoyo de los nazis para luchar contra la URSS, que si bien no fue su único enemigo, siempre fue el enemigo principal. El viraje a la Guerra Fría en 1945 no fue un cambio tan brusco, sino la continuación de la misma política por parte de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Al doctor Wiener no le preocupaban la represión nazi contra los comunistas, por lo que sus archivos reinciden en el tópico del famoso “holocausto”, manido hasta la saturación histórica. Parece que los nazis y la guerra fueron una lucha de los nazis contra los judíos, lo cual es un burda falsificación histórica, por más que se repita una y mil veces.

No obstante, incluso en esos aspecto los archivos contienen documentos interesantes que podrían traserse a la actualidad. Como el gobierno británico conocía la persecución de los judíos desde el primer minuto, algunos plantearon la posibilidad de acoger a los refugiados que trataban de huir de Alemania, a lo que un ministro, Cranborne, se opuso en 1943 porque Inglaterra ya tenía demasiados refugiados y los judíos no constituían “un caso distinto”.

Antes y durante la guerra, los judíos sólo tuvieron un país que les acogiera: la URSS. Los que no se quedaron a vivir en la URSS, lograron huir a a través de la URSS. Habrá quien piense de otra manera, poniendo encima de la mesa nombres de judíos ilustres que huyeron a otros países. Aquí nosotros hablamos de las masas y del proletariado judío, que son los que más nos importan.

Más datos curiosos. Si el lector creía que en 1945 las exigencias de condenar a los criminales de guerra fascistas procedió de Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, se equivoca. Ni siquiera fue iniciativa de la URSS, que no hizo más que acoger las peticiones otros países asolados por los criminales fascistas, como Polonia o China.

Si creía que la consideración de las violaciones y abusos sexuales como crímenes de guerra comenzó con la Guerra de los Balcanes, también estará equivocado por es algo que ya hicieron Polonia, Filipinas o Grecia.

Tayikistán declara la guerra a la moda integrista

La moda tiene muy poca espontaneidad. Desde luego que los creadores de tendencias en la manera de vestir son modistos individuales, pero hacer que una prenda se difunda masivamente requiere algo mucho más importante: que alguien la difunda.

La vestimenta de los integristas islámicos, sobre todo la femenina, la ha impuesto el imperialismo a través de sus cómplices del Golfo y quien no quere caer en dichas zarpas tiene que hacer un esfuerzo propagandístico importante para contrarrestarla.

Es el caso del gobierno de Tayikistán, un país de mayoría musulmana que desde 2015 trata de frenar la ola integrista, empezando por la prohibición del único partido islamista que había, llamado “Renacimiento”, al que ha catalogado como organización “terrorista”.

Luego ha seguido haciendo algo parecido con el ropaje, el hiyab y el velo femenino, para lo cual ha impulsado una campaña en favor de la vestimenta más tradicional del país.

Hay que agradecérselo al gobierno tayiko porque la ropa tradicional Atlas, en seda o en algodón, no puede ser más colorida y ha sido elevado a la categoría de prenda oficialmente recomendada para “inculcar patriotismo en la población, así como un estilo nacional”.

El gobierno tayiko se considera, pues, ajeno a las vestimentas integristas, a pesar de ser una país islámico. No las consideran desde el punto de vista religioso sino nacional. Son extranjeras.

El presidente Emomali Rahmon ha dicho que en Tayikistán las mujeres jamás han portado vestimenta de color negro, “ni siquiera para los funerales”, por lo que ha ordenado el cierre de las tiendas que venden ropa integrista. Por su parte, los hombres están obligados a afeitarse las barbas.

Tayikistán es un pequeño país de Asia central fronterizo con Afganistán, con el que comparte muchas afinidades, y es una de las más importantes fuentes de reclutamiento que tienen los yihadistas, especialmente el Califato Islámico.

El gobierno calcula que hay 1.000 tayikos combatiendo en las filas yihadistas y tras. Tras el desplome de la URSS se produjo una sangrienta guerra civil entre los comunistas y los islamistas, apoyados, armados y financiados por el imperialismo.

Ucrania rehabilita a los nazis que lucharon contra la URSS en la Segunda Guerra Mundial

El 5 de abril la Rada (Parlamento) ucraniano aprobó una ley para rehabilitar a los ucranianos que lucharon con los nazis en contra de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, a quienes considera como “represaliados políticos”.

La ley también incrementa las pensiones de que quienes combatieron en las filas de la Organización de los Nacionalistas Ucranianos, una organización calificada hoy como “independentista”, una expresión fraudulenta ya que su “independentismo” se enfilaba contra la Unión Soviética, mientras era instrumentalizada por el III Reich.

El texto de la ley fue presentado por el diputado Jurij Schuchewitsch, hijo del comandante del mismo nombre en las tropas que combatieron con los nazis, hoy consideradas como “víctimas del régimen bolchevique totalitario”. Un presupuesto público ruinoso y subvencionado por los imperialistas incrementa las pensiones en un 25 por ciento para los que estuvieron en la cárcel y en un 12 por ciento a los que huyeron al exilio.

Es, pues, un fascismo subvencionado que, como en España, se nutre de una burda falsificación de la historia en la que han participado los 258 diputados. Nadie se ha opuesto a la ley; nadie ha lanzado la menor objeción. Algunos diputados han recordado que sus familiares fueron enviados “a Siberia” a causa de la represión política.

No hay que sorprenderse del ascenso del fascismo en toda Europa. Alguien está subvencionando su auge, alguien les protege, les encubre y les rearma en el nombre de la lucha contra el “expansionismo” ruso. “El fascismo avanza si no se le combate”, recuerda una vieja consigna. Las consecuencias de ello las pagaremos dentro de muy poco tiempo y no se librará nadie.

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