mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 1155 de 1512)

El año en que Argentina se convirtió en un refugio nazi

Alejandro López

Tras la Segunda Guerra Mundial, la cantidad de funcionarios, oficiales y colaboradores nazis detenidos fue irrisoria para el alcance del régimen fascista. La sospecha invadió a la comunidad internacional ante la pregunta obligada: ¿Dónde están miles de hombres y mujeres que se encargaron de enaltecer el régimen y exterminar a millones de personas?

El germen más reacio a desaparecer del fascismo aún se mantenía en pie a través de ODESSA, una organización secreta formada a inicios de 1946 con la intención de establecer nexos con naciones lejanas y ajenas al conflicto para ayudar a exiliar a integrantes del Tercer Reich a escapar de la justicia internacional. A pesar de las dificultades para rastrear históricamente el funcionamiento de la red, un sinfín de pruebas llevan a Latinoamérica, específicamente Colombia, Brasil, Paraguay y especialmente a  Argentina, como el destino de escape nazi por excelencia.

El carácter clandestino de la organización para el resto del mundo, resultaba diametralmente opuesto en la Argentina. Según Uki Goñi, periodista especializado en el tema ODESSA, la enorme red de escape se gestó en la misma Casa Rosada a través de una serie de reuniones entre Juan Domingo Perón y oficiales alemanes, belgas y franceses, todos criminales de guerra. Ahí, en la propia sede del ejecutivo argentino, se plantearon las alternativas y la logística para llevar a buen puerto a los altos mandos nazis a disfrutar el resto de su vida.

El tema circula como un vieja leyenda en Buenos Aires, donde a menudo se presume junto con otros mitos urbanos rioplatenses; sin embargo, las evidencias y la portentosa investigación histórica de Uki apunta a una política sistemática de rescate peronista de los nazis sobrevivientes hacia la Argentina.

Públicamente, Juan Domingo Perón se refirió en distintas ocasiones a los Juicios de Nuremberg como “una infamia” que no podía ser tolerada por la comunidad internacional. La estrategia arrancó oficialmente en 1947, donde misiones especiales enviadas por el ejecutivo ayudaron a los alemanes fugitivos sortear la justicia para finalmente llegar a Sudamérica.

La mayoría de las operaciones corrieron a cargo de Carlos Fuldner, un agente germano-argentino que durante la cima del Tercer Reich fungió como Hauptsturmführer (capitán) de la SS. Las principales vías de escape, conocidas como ratlines en Europa que gestionó incluyeron países alejados de Alemania, como Italia, y Suiza. Sujetos encargados de gestionar el genocidio en Europa como el propio Adolf Eichmann y Josef Mengele se ocultaron en el Cono Sur durante la segunda mitad del siglo XX, en un episodio oscuro de la Argentina que aún hoy es un tabú en América Latina.

http://culturacolectiva.com/la-historia-del-refugio-nazi-en-argentina/
 

La CIA estudia a los teóricos franceses: cómo desmantelar a la izquierda cultural

Michel Foucault
Gabriel Rockhill

Se suele asumir que los intelectuales tienen poco o ningún poder político. Subidos en su privilegiada torre de marfil, desconectados del mundo real, enredados en debates académicos sin sentido sobre minucias, o flotando en las nubes abstrusas de la teoría de altos vuelos, se suele retratar a los intelectuales como separados de la realidad política e incapaces de tener cualquier impacto significativo sobre ella. Pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA) piensa de otra forma.

De hecho, el organismo responsable de planificar golpes de Estado, cometer asesinatos y manipular clandestinamente a gobiernos extranjeros no solo cree en el poder de la teoría, sino que asignó importantes recursos para mantener un grupo de agentes secretos dedicados a estudiar a fondo lo que algunos consideran la teoría más recóndita e intricada jamás producida. Un documento de investigación escrito en 1985 y que recientemente ha sido desclasificado y publicado con ligeras adaptaciones, haciendo uso de la Ley de Libertad de Expresión, revela que la CIA dispuso de agentes dedicados a estudiar las complejas e influyentes teorías asociadas a los autores franceses Michel Foucault, Jacques Lacan y Roland Barthes.

La imagen de unos espías estadounidenses reuniéndose con asiduidad en cafés parisinos para estudiar y comparar notas sobre los popes de la intelectualidad francesa puede chocar a quienes asumen que este grupo de intelectuales eran lumbreras cuya sobrenatural sofisticación no podría caer en una trampa tan vulgar, o que, por el contrario, no eran sino charlatanes de retórica incomprensible con poco o ningún impacto en el mundo real. Sin embargo, no sorprenderá a quienes están familiarizados con la prolongada y continua utilización de recursos de la CIA en la guerra cultural global, incluyendo el respaldo a sus formas más vanguardistas, lo que ha quedado bien documentado gracias a investigadores como Frances Stonor Saunders, Giles Scott-Smith y Hugh Wilford (yo he realizado mi propia contribución con el libro “Radical History & the Politics os Art”).

Thomas W. Braden, antiguo supervisor de las actividades culturales de la CIA, explicaba el poder de la guerra cultural de la agencia en un relato sincero y bien informado publicado en 1967: “Recuerdo el inmenso placer que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [que contaba con el respaldo de la CIA] ganó más elogios para EE.UU. en París de los que pudieran haber ganado John Foster Dulles o Dwight D. Eisenhower con cien discursos”. No se trataba, de ninguna manera, de una operación liminal o sin importancia. De hecho, como sostenía acertadamente Wilford, el Congreso para la Libertad Cultural con sede en París, que posteriormente resultó ser una organización tapadera de la CIA en tiempos de la Guerra Fría, fue uno de los principales patrocinadores de la historia mundial y prestó apoyo a una increíble gama de actividades artísticas e intelectuales. Contaba con oficinas en 35 países, publicó docenas de prestigiosas revistas, participaba en la industria editorial, organizó conferencias y exposiciones artísticas de alto nivel, coordinaba actuaciones y conciertos y proporcionó generosa financiación a diversos premios y becas culturales, así como a organizaciones encubiertas como la Fundación Farfield.

Jacques Derrida
La agencia de inteligencia consideraba que la cultura y la creación teórica eran armas cruciales del arsenal global dirigido a perpetuar los intereses estadounidenses en todo el mundo. El documento de investigación de 1985 recién publicado, titulado “Francia: la deserción de los intelectuales de izquierda”, examina –indudablemente con el fin de manipularla– a la intelectualidad francesa y el papel fundamental que desempeñaba en la configuración de las tendencias que generan la línea política. El informe, a la vez que sugería que en la historia de la intelectualidad francesa existía un equilibrio ideológico relativo entre la izquierda y la derecha, destaca el monopolio de la izquierda en la era inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial –al que, como sabemos, se oponía de modo furibundo la CIA– a causa del papel fundamental que jugaron los comunistas en la resistencia al fascismo y que, en último término, permitió ganar la guerra. Aunque la derecha estaba enormemente desacreditada a causa de su contribución directa a los campos de exterminio nazis, así como su agenda xenófoba, anti-igualitaria y fascista (según las propias palabras de la CIA), los agentes secretos anónimos que escribieron el borrador del informe resumen con palpable regocijo el retorno de la derecha a partir de los inicios de la década de los setenta.

Más concretamente, los guerreros culturales clandestinos aplauden lo que consideran un movimiento doble que contribuyó a que los intelectuales apartaran a Estados Unidos del centro de sus críticas y las dirigieran a la Unión Soviética. Por parte de la izquierda se produjo una desafección gradual hacia el estalinismo y el marxismo, una progresiva retirada de los intelectuales radicales del debate público y un alejamiento teórico del socialismo y del partido socialista. Más hacia la derecha, los oportunistas ideológicos a los que se denominaba Nuevos Filósofos y los intelectuales de la Nueva Derecha lanzaron una campaña mediática descarada de difamación contra el marxismo.

Mientras otros tentáculos de la organización de espionaje de alcance mundial se dedicaban a derribar gobiernos elegidos democráticamente, a proporcionar servicios de inteligencia y financiación a dictadores fascistas y a apoyar escuadrones de la muerte de extrema derecha, el escuadrón parisino de la CIA recogía información sobre el giro hacia la derecha que estaba teniendo lugar en el mundo y que beneficiaba directamente a la política exterior de EE.UU. Los intelectuales simpatizantes de la izquierda de la posguerra fueron abiertamente críticos con el imperialismo estadounidense. La influencia en los medios de comunicación que ejercía la crítica marxista sin pelos en la lengua de Jean Paul Sartre y su notable papel –como fundador de Libération– a la hora de revelar la identidad del responsable de la CIA en París y de docenas de agentes encubiertos fue seguida de cerca por la Agencia y considerada un grave problema.

Por el contrario, el ambiente antisoviético y antimarxista de la emergente era neoliberal sirvió para desviar el escrutinio público y proporcionó una excelente excusa para las guerras sucias de la CIA, al “dificultar en extremo cualquier oposición significativa de las élites intelectuales a las políticas estadounidenses en América Central, por ejemplo” […]

Este es el contexto en el que los mandarines enmascarados elogian y apoyan la incesante crítica que una nueva generación de pensadores antimarxistas como Bernard-Henri Levy, André Glucksmann y Jean-François Revel desencadena contra “la última camarilla de eruditos comunistas” (compuesta, según los agentes anónimos, por Sartre, Barthes, Lacan y Louis Althuser). Dada la inclinación izquierdista de aquellos antimarxistas en su juventud, constituyen el modelo perfecto para construir las narrativas falaces que fusionan una pretendida evolución política personal con el avance continuo del tiempo, como si la vida individual y la historia fueran simplemente una cuestión de “evolución” y de reconocer que la transformación social igualitaria es algo del el pasado, personal e histórico […]

Es en este contexto donde debemos situar la afición de la agencia de inteligencia por las narrativas de conversión y su profundo aprecio por los “marxistas reformados”, un leitmotiv transversal al informe de investigación sobre los teóricos franceses. “A la hora de socavar el marxismo –escriben los agentes infiltrados– son aún más eficaces aquellos intelectuales convencidos, dispuestos a aplicar la teoría marxista en las ciencias sociales, pero que acaban por rechazar toda la tradición marxista”. Citan en particular la enorme contribución realizada por la Escuela de los Annales, de historiografía y estructuralismo –especialmente Claude Lévi-Strauss y Foucault– a la “demolición crítica de la influencia marxista en las ciencias sociales”. Foucault, a quien se refieren como “el pensador francés más profundo e influyente”, es especialmente aplaudido por su elogio de los intelectuales de la Nueva Derecha, cuando recuerda a los filósofos que “la teoría social racionalista de la Ilustración y la era Revolucionaria del siglo XVIII ha tenido consecuencias sangrientas”. Aunque sería un error echar por tierra las políticas o los efectos políticos de cualquiera basándose en una sola posición o resultado, el izquierdismo antirrevolucionario de Foucault y su perpetuación del chantaje del Gulag –es decir, la afirmación de que los movimientos expansivos radicales que pretenden una profunda transformación social y cultural solo resucitan la más peligrosa de las tradiciones– están perfectamente en línea con las estrategias generales de guerra psicológica de la agencia de espionaje […]

La obra de figuras como Foucault, Derrida y otros teóricos franceses de vanguardia suele asociarse intuitivamente a una crítica profunda y sofisticada que presumiblemente va más allá de cualquier relación con el socialismo, el marxismo o las tradiciones anarquistas. No cabe duda y es preciso resaltar que el modo en que el mundo anglófono acogió la obra de los teóricos franceses, como acertadamente ha señalado John McCumber, tuvo importantes implicaciones políticas como polo de resistencia a la falsa neutralidad política, las tecnicidades cautelosas de la lógica y el lenguaje, o al conformismo ideológico puro activo en las tradiciones de la filosofía anglo-americana apoyada por [el senador] McCarthy. No obstante, las prácticas teóricas de aquellas figuras que dieron la espalda a lo que Cornelius Castoriadis denominó la tradición de la crítica radical –la resistencia anticapitalista y antiimperialista– ciertamente contribuyeron al alejamiento ideológico de la política transformadora. Según la propia agencia de espionaje, los teóricos posmarxistas franceses contribuyeron directamente al programa cultural de la CIA destinado a persuadir a la izquierda de inclinarse hacia la derecha, al tiempo que desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo, creando así un entorno intelectual en el cual sus proyectos imperialistas pudieran medrar sin ser estorbados por un escrutinio crítico serio por parte de la intelectualidad.

Como sabemos gracias a las investigaciones realizadas sobre los programas de guerra psicológica de la CIA, la organización no solo ha vigilado e intentado coaccionar a los individuos, sino que siempre ha intentado comprender y transformar las instituciones de producción y distribución cultural. De hecho, su estudio sobre los teóricos franceses señala el papel estructural que desempeñan las universidades, las editoriales y los medios de comunicación en la formación y consolidación de un ethos político colectivo. En las descripciones que, como el resto del documento, deberían invitarnos a pensar críticamente sobre la actual situación académica del mundo anglófono y otros lugares, los autores del informe destacan cómo la precarización del trabajo académico contribuye al aniquilamiento del izquierdismo radical. Si los izquierdistas convencidos no podemos asegurarnos los medios materiales para desarrollar nuestro trabajo, o si se nos obliga más o menos sutilmente a ser conformistas para conseguir empleo, publicar nuestros escritos o tener un público, las condiciones estructurales que permitan la existencia de una comunidad izquierdista resuelta se ven debilitadas.

André Glucksmann
 Otra de las herramientas utilizadas para conseguir este fin es la profesionalización de la educación superior, que pretende transformar a las personas en eslabones tecnocientíficos integrados en el aparato capitalista, más que en ciudadanos autónomos con herramientas solventes para la crítica social. Los mandarines teóricos de la CIA alaban, por tanto, las iniciativas del gobierno francés por “presionar a los estudiantes para que se decidan por estudios técnicos y empresariales”. También señalan las contribuciones realizadas por las grandes casas editoriales como Grasset, los medios de comunicación de masas y la moda de la cultura americana para lograr una plataforma postsocialista y antigualitaria […]

El informe debería servirnos para recordar convincentemente que si alguien supone que los intelectuales no tienen ningún poder y que nuestras orientaciones políticas carecen de importancia, la organización que se ha convertido en uno de los agentes más poderosos del mundo contemporáneo no lo ve así. La Agencia Central de Inteligencia, como su nombre irónicamente sugiere, cree en el poder de la inteligencia y de la teoría, algo que deberíamos tomarnos muy seriamente. Al presuponer erróneamente que el trabajo intelectual sirve de poco o de nada en el “mundo real”, no solo malinterpretamos las implicaciones prácticas del trabajo teórico, sino que corremos el riesgo de hacer la vista gorda ante proyectos políticos de los que fácilmente podemos convertirnos en embajadores culturales involuntarios. Aunque es verdad que el Estado-nación y el aparato cultural francés proporcionan a los intelectuales una plataforma pública mucho más significativa que muchos otros países, la obsesión de la CIA por cartografiar y manipular la producción teórica y cultural en otros lugares debería servirnos a todos como llamada de atención.

En segundo lugar, en la actualidad los agentes del poder están particularmente interesados en cultivar una intelectualidad cuya visión crítica esté atenuada o destruida por las instituciones que los patrocinan basadas en intereses empresariales y tecnocientíficos, que equipare las políticas de izquierda-derecha con lo “anticientífico”, que relacione la ciencia con una pretendida –pero falsa– neutralidad política, que promueva los medios de comunicación que saturan las ondas hertzianas con cháchara conformista, aísle a los izquierdistas convencidos de las principales instituciones académicas y de los focos mediáticos y desacredite cualquier llamamiento al igualitarismo radical y a la transformación ecológica. Idealmente, intentan nutrir una cultura intelectual que, si es de izquierdas, esté neutralizada, inmovilizada, apática y se muestre satisfecha con apretones de manos derrotistas o con la crítica pasiva a la izquierda radical movilizada. Esa es una de las razones por las que podemos considerar a la oposición intelectual al izquierdismo radical, que predomina en el mundo académico estadounidense, una postura política peligrosa: ¿acaso no es cómplice directa de la agenda imperialista de la CIA en todo el mundo?

En tercer lugar, para contrarrestar este ataque institucional a la cultura del izquierdismo resolutivo, resulta imperativo resistir la precarización y profesionalización de la educación. Similar importancia tiene la creación de esferas públicas que posibiliten un debate realmente crítico y proporcionen una amplia plataforma para aquellos que reconocen que otro mundo no solo es posible, sino necesario. También necesitamos unirnos para contribuir a la creación o el mayor desarrollo de medios de comunicación alternativos, diferentes modelos de educación, instituciones alternativas y colectivos radicales […]

http://www.investigaction.net/es/la-cia-estudia-a-los-teoricos-franceses-como-desmantelar-a-la-izquierda-cultural/

Venezuela ante la traición histórica uruguaya

Darío Herchhoren

Las noticias que nos llegan de Venezuela no son precisamente tranquilizadoras. La derecha está utilizando los mismos métodos que utilizó en Chile para caldear el ambiente político previo al golpe militar de 1973. Escasez de alimentos, paro de camioneros, desabastecimiento, disturbios, falsas denuncias de actuaciones dictatoriales; y finalmente el pinochetismo. Salvo esto último, la metodología parece calcada.

Pero sin embargo hay una diferencia, y no menor. Se trata de la actuación del ejército. Para entender esa diferencia hay que entrar en las entrañas de ambas instituciones militares; la chilena y la venezolana.

El ejército chileno (Ejército, marina y fuerza aérea) está integrado en cuanto a sus cuadros de oficiales, por miembros de la aristocracia, y generalmente hijos de ingleses y alemanes, que forman los estados mayores. El ejército chileno tiene una matriz prusiana, que implicaba un desprecio absoluto por la política. Esa es la razón por la cual ese ejército nunca golpeó a los gobiernos civiles surgidos de elecciones.

Pero esa “tradición democrática” se rompe cuando el gobierno de la Unidad Popular presidido por Salvador Allende es percibido como un peligro para la gran propiedad, y sobre todo por los planes socialistas del gobierno de Allende. Decía Salvador Allende, que él quería un socialismo con empanadas y vino, que es una combinación propia de la cocina criolla, es decir, que quería un socialismo a la chilena, lo que se llamó la vía chilena al socialismo, que cometió el fatal error de creer que las fuerzas armadas se iban a mantener fieles a su tradición falsamente democrática que acabamos de describir.

Las fuerzas armadas venezolanas en cambio, están integradas en su inmensa mayoría por individuos de origen humilde, incluso en sus estados mayores, y sus oficiales salidos de las academias militares provienen de las clases menos favorecidas, y esta diferencia sustancial es en realidad el reaseguro de la revolución bolivariana.

Pero hay algo que es el talón de Aquiles de toda la estructura bolivariana, y es que no existe experiencia histórica en el mundo donde no se haya aplicado la violencia. Los cambios sociales para que sean tales deben llevar como distintivo la expropiación violenta de las clases acomodadas por las clases desposeidas, y ello solo se puede llevar a efecto aplicando la violencia revolucionaria, y ello generará resistencias que habrá que reprimir por la fuerza. La permanencia en la OEA, de Venezuela es algo inexplicable. La OEA es, como la calificara el canciller cubano Raúl Roa, el Ministerio de Colonias de los EEUU, y permanecer en esa organización es un grave error del gobierno bolivariano.

Es curioso cómo algunas veces se da una constante histórica que parece que no puede romperse, y es como los sucesivos gobiernos uruguayos han sido siempre servidores lacayunos y genuflexos de los diversos imperios. El nacimiento de Uruguay como nación fue una maniobra del imperio inglés para evitar que Argentina controlara ambas orillas del Río de la Plata, que era la llave para penetrar por el Paraná a los ricos territorios bolivianos y paraguayos, y la creación de un estado tapón como Uruguay garantizaba que el imperio inglés utilizara a esa desgraciada nación para sus fines de conquista y agresión.

Esa circunstancia preanunciaba con varias décadas de anticipación las guerras de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra Paraguay y su posterior saqueo y hundimiento en beneficio de Inglaterra, y mucho después la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia donde los  intereses petroleros de Inglaterra y Alemania despedazaron a ambos pueblos.

Cuando se produce la revolución cubana, la OEA, cumpliendo las órdenes del imperio USA, expulsa a Cuba en la famosa reunión de Punta del Este en Uruguay, gracias al voto que faltaba y que solícitamente le proporciona el canciller uruguayo Carlos Clulow. Otra vez el Uruguay.

Ahora la OEA intenta intervenir en Venezuela y genera una cantidad enorme de declaraciones todas ellas amenazantes contra la revolución bolivariana; y ¿quién preside la OEA esta vez? El antiguo canciller uruguayo Luis Almagro, que fuera miembro del gobierno del traidor venerado José (Pepe) Mugica.

Por si todo esto fuera poco, hay que tener muy presente que Tabaré Vasquez, actual presidente de Uruguay, pertenece a una linea política que finge ser revolucionaria y de origen Tupamaro, pero en realidad es un traidor que aplica políticas muy similares a las PSOE en España.

Uruguay parece tener una suerte de sino trágico, que solo se romperá cuando haya una revolución de verdad y se cumpla el sueño que encarnaron San Martín, Bolivar, Sucre, Manuel Ugarte, Fidel, Chaves, Raúl Sendic, fundador de Tupamaros. (Su hijo, del mismo nombre, ha traicionado a su padre y es el vicepresidente de Tabaré Vasquez) y tantos otros, “La patria grande”, que será desde el Río Bravo a Tierra del Fuego.

El último que apague la luz

Bianchi

Agentes políticos, personalidades, el Parlamento Vascongado -menos el PP vasco y su clon navarro, UPN- parecen perder el culo por ver quién es el primero en decirle a ETA que se desarme de una puta vez, pero de manera clara, unilateral y sin contrapartidas.

Ve uno la foto de toda esta pandilla y se pregunta: ¿todos por fin reunidos, menos el PP, para hacer ver al Gobierno de turno que no queda otra que buscar soluciones políticas al llamado «conflicto vasco»? No, todos reunidos para pedirle a ETA que se desarme y que se verifique y que sea por la paz. Y, también, se ruega a los gobiernos español y francés que no pongan «obstáculos» a ese desarme. ¿El mundo al revés? Podría parecerlo en apariencia.

Suele decirse que «a enemigo que huye, puente de plata» queriéndose decir que cómo es posible que el Gobierno español ponga tantas trabas a un desarme por el que apenas unos años antes hubiera firmado a pie juntillas y se hubiera dado con un canto en los dientes, mostrando ahora desdén cuando no desidia por algo por lo que, como decimos, suspiraba hace bien poco. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Vaya por delante que todo -al menos fue un detonante mollar- arrancó del ultimátum del ministro del Interior con Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, cuando dijo al mundo abertzale que «o bombas o votos: elijan» captando el mensaje la camarilla de Arnaldo Otegi a la primera, aunque el cese de la lucha armada ya lo venían rumiando años atrás, desde Anoeta-2004, por ejemplo. Si no antes (en Argel-1989). Ocurre que no tocaba todavía enseñar la patita claudicante e, incluso, criticaban acerbamente a quienes sí lo hacían como Aralar de Patxi Zabaleta, Eusko Alkartasuna (de Garaikoetxea, exlendakari con más carisma), Esker Batua (de Javier Madrazo, hoy «Alternatiba» -con be en euskera- con el vividor Óscar Matute), que se adelantaron en el tiempo y hoy son parte del conglomerado EHBildu con Sortu de principal mascarón.

Si alguien puede atribuirse el «mérito» de poner una pista de aterrizaje a ETA fue Rubalcaba cuando todavía podía especularse con un «paz por presos». Ahora, con Rajoy, ni eso. Ahora la rendición pura y dura, el desarme teatralizado de manera patética y protagonizado, se dice, por la «sociedad civil» -no saben ni lo que es eso- que se hace llamar «artesanos de la paz» preocupadísimos por la impecabilidad del desarme de marras, como diciéndole a ETA que no intente trucos (como ya pasó con «verificadores internacionales» en otra ocasión televisada), que sean serios como lo son ellos también. ¿Hablar de que se desarme la otra parte, el Gobierno? Por favor, no hagan chistes, no estamos para bromas…

¿Por qué parece que Rajoy no hace nada, al menos aparentemente, decíamos, (porque detenciones sigue habiendo si se tercia)? E incluso parece poner obstáculos al desarme, ¿está loco?, ¿echa de menos los viejos tiempos cuando la culpa de todos los males la tenía ETA y era el capacico de las ostias? Mariano no tiene necesidad de mover ni un dedo, ni un músculo: ya lo hacen otros por él. ¿Quiénes? La izquierda abertzale oficial (la no «oficial», la que no ha cambiado de chaqueta, ya está siendo hostigada, señalada y criminalizada por el reformismo aberzale) encargada del trabajo sucio, es decir, lavar el cerebro de sus parroquianos, labor que nadie más que ellos podría hacer con alguna credibilidad.

Esta es una pata necesaria -el caballo de Troya interno- para desmontar el otrora llamado (hasta Aznar lo pronunció con alguna dificultad lingüística) MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco). La otra, por supuesto, la tuvo que poner el Régimen, lo mismo uno que otro gobierno de no importa qué pelaje, PsoE o PP, Un régimen que se da en llamar ahora «Régimen del 78» y que yo llamo, en una cruzada perdida, lo sé, «Régimen del 39», o sea, de cuando se acabó la guerra civil ganando los fascistas, y de aquí que diga que a ETA no la derrotó, como se llenan la boca ahora el baboserío tertulianesco y demás paniaguados, estómagos agradecidos e intelectualillos de medio pelo y áulicos, el «Estado de derecho», o la «democracia», o la Policía, sino el fascismo con disfraz pero vacunado contra la rabia sacando el doberman en «temas de Estado»: Euskadi, Navarra y ahora Catalunya. Llegado el momento, actuarán sin vacuna contra el facha que llevan dentro y les vence y es su ADN… «que para eso ganamos la guerra, qué cojones».

Así, pues, en la dialéctica de la clase dominante que sólo ve el conflicto -y los conflictos, como el último con los estibadores- en términos de «vencedores y vencidos», típica antidialéctica fascista más propia del maniqueísmo del conmigo o contra mí, en la derrota de ETA ha intervenido el Régimen, de una parte, personificado por mí en Rubalcaba, y, de otra, la ayuda inestimable, la traición, de la camarilla degenerada de los Otegi y compañía (Rufi Etxeberria, Barrena, Permach, Rafa Díez y otros «veteranos» encargados de «gestionar» las consecuencias -olvidándose de las causas- del mal llamado conflicto vasco, e hipotecando el futuro y lucha política de nuevas generaciones condenadas a la frustración a no tardar mucho). Roma no pagó a quienes traicionaron a Viriato. Madrid, sí.

Bona tarda.

El lugar del mundo donde se cometen más violaciones es en el ejército estadounidense

El lugar del mundo donde más violaciones y delitos sexuales se producen es en el ejército estadounidense. Se habla de una verdadera “epidemia” y de violaciones en masa. En 2014 el Pentágono admitió que aproximadamente 20.000 soldados habían sido violados en los cuarteles.

Pero al 85 por ciento de las víctimas ni se les pasa por la cabeza la idea de denunciar el delito, a causa de las amenazas que pesan sobre ellos. La violación en el ejército estadounidense forma parte de una “cultura” militarista que refleja la que impera en aquella sociedad, donde cada 98 segundos se comete una violación.

En 2014 el Comité contra la Tortura de la ONU tuvo que recordar a Estados Unidos que la violación no forma parte de ninguna “cultura”, sino más bien al contrario y, por lo tanto, que tiene obligación de proteger a las víctimas de las violaciones que se cometen entre sus fuerzas armadas.

Un factor que pesa sobre la enorme cifra de violaciones y crímenes sexuales en el ejército estadounidense es el aumento en el número de criminales que hay entre la soldadesca del Pentágono. Tras la guerra de Irak, la popularidad de la tropa ha disminuido y, como consecuencia, también el número de reclutas, por lo que tienen que acudir a los exconvictos.

Estudios realizados por la Marina en 2012 revelan que un 15 por ciento de los nuevos reclutas había cometido o intentado cometer al menos una violación antes de unirse a las Fuerzas Armadas. En 2011 el FBI aseguraba que miembros de más de 53 bandas callejeras se habían alistado en el ejército para no ser detenidos.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos un 8 por ciento de la población penitenciaria la componen veteranos del ejército.

En 2014 otra encuesta del Pentágono destapó que el 62 por ciento de las víctimas que permanecían activas en la Armada habían recibido algún tipo de represalia tras denunciar un delito sexual a sus jefes.

El acoso sexual en el ejército afecta tanto a mujeres como hombres, pero cuando estos son víctimas de violaciones se enfrentan al peor estigma que pueda haber entre la soldadesca, la homosexualidad, que hasta 2011 ha estado estaba prohibida en la Armada estadounidense.

En 2004 el Pentágono tuvo que poner en marcha una oficina de respuesta de las violaciones en la Armada, conocida en inglés como SAPRO. Esta misma oficina tiene un encargado por cada instalación militar al que las víctimas pueden dirigirse en caso de padecer un delito. También se ha modificado el Código Penal Militar para que los comandantes no puedan continuar amañando las denuncias.

Sin embargo, en 2013 el propio teniente coronel Jeffrey Krusinki, director de la prevención de abusos sexuales en las Fuerzas Aéreas, fue denunciado por acoso sexual.

El padre de una recluta que se suicidó después de ser violada y licenciada de la marina,  muestra su retrato

Estados Unidos planea un choque militar con Rusia utilizando a Siria como pretexto

En la Guerra de Siria la novedad no es la nueva patraña del ataque químico de Jan Cheijun, algo muy oxidado, sino el bombardeo del aeropuerto de Al-Shayrat por la Marina de Guerra de Estados Unidos, que se ha puesto al frente sin tapujos. Ya no escuda sus ataques con intermediarios ni yihadistas.

Una vez que Estados Unidos ha dejado claras sus intenciones, todos le pasan el testigo a Rusia: ¿qué ha hecho?, ¿qué no ha hecho?, ¿qué va a hacer? Tras el bombardeo la pelota está, pues, en el tejado ruso y la primera pregunta es por qué los afamados sistemas de defensa antiaérea no destruyeron los misiles estadounidenses.

El periodista francés Thierry Meyssan recoge comentarios de diplomáticos árabes —argelinos más bien— según las cuales el Estado Mayor del ejército estadounidense advirtió a los rusos del ataque con antelación. De ahí concluye que el bombardeo estaba “pactado”, lo que es mucho decir y, además, no impide reconocer que Trump ha dado un salto cualitativo al que no se había atrevido Obama.

El bombardeo, añade Meyssan, fue irrelevante porque el aeropuerto estaba ruinoso y vacío y que Trump sigue adelante con su intento de cambiar la política imperialista hacia Oriente Medio de la mano de Rusia.

Algunas fuentes rusas van en la misma dirección de minimizar los daños causados por el bombardeo. La prensa rusa ha transmitido lo siguiente:

— Siria fue advertida del ataque y retiró sus aviones, las pérdidas han sido ínfimas, “sólo” han destruido 9 aviones sirios
— los sistemas de defensa antiaéreos sólo protegen al ejército y a la aviación rusos, no a los sirios
— cualquier respuesta hubiera supuesto una guerra nuclear con Estados Unidos

De manera significativa, los portavoces del Pentágono han respondido a la primera de las cuestiones, que es realmente irrelevante, y se han dedicado a enviar fotos a la prensa para demostrarle al mundo que sus misiles Tomahawk son mucho más eficaces de lo que dicen los rusos. El Daily Mail ha expuesto dichas fotos (*), que juegan el papel de trofeo de guerra.

Las fotos mostradas no son concluyentes sobre las pérdidas causadas, entre otras cosas porque en ella aparecen refugios de hormigón para proteger a los aviones de ese tipo de ataques aéreos. En cualquier caso, el objetivo del ataque no era causar daños a la aviación siria; ni siquiera a Siria. Para tratar con Siria el Pentágono utiliza a sus lacayos yihadistas. Para tratar con Rusia hacen falta otro tipo de instrumentos.

Como ya hemos dicho, el ataque al aeropuerto estaba dirigido contra Rusia y transmite un mensaje indubitado, que el Pentágono, además, no ha tratado nunca de ocultar. Entre las declaraciones oficiales y las oficiosas, han manifestado que “sin apoyo exterior” Siria no hubiera podido llevar a cabo el ataque químico de Jan Sheijun. “Sospechamos que los sirios han recibido ayuda”, ha dicho un alto oficial.

Como ven, en Washington nunca se quedan cortos; no sólo sostienen la fábula química sino que involucran en ella a los rusos (el “apoyo exterior”). En Siria se acabaron los intermediarios, los proxies y los recaderos. “Como mínimo los rusos no han sido capaces de controlar la actividad” de sus aliados sirios, dicen en Washington. “No podemos decir ahora el papel que los rusos han podido jugar” en el lanzamiento del ataque químico de Jan Sheijun. “Pero si hay una prueba cualquiera o una acusación creíble, deduciremos de ello las consecuencias al máximo de nuestras posibilidades”, añaden las fuentes gringas.

A los imperialistas se les puede achacar muchas cosas, excepto la de falta de determinación. Su continua referencia a las “pruebas” es un chiste para el entretenimiento de la propaganda mediática. En el momento en el que necesiten tratar directamente con los rusos, aparecerán esas “pruebas” y muchas más, incluso del sexo de los ángeles y de san francisco.

Los rusos son quienes mejor lo saben. ¿Por qué no paralizaron el lanzamiento de los misiles Tomahawk sobre el aeropuerto sirio? Porque habían firmado un protocolo precisamente para evitar ese tipo de provocaciones. Por eso han minimizado las pérdidas. Se le llama “no entrar al trapo” en el lenguaje corriente. Como en los duelos del siglo XIX, no hay que dejar que el adversario diga el cuándo, el dónde y el cómo. Ahora los rusos han borrado su firma del protocolo y así lo han advertido. Cualquier incidente puede escalar la guerra.

(*) http://www.dailymail.co.uk/news/article-4392962/Satellite-images-destruction-Assad-s-air-base.html

Tecnologías de vigilancia: invasión y privatización del espacio público

Fredes L. Castro

En un artículo publicado por The Intercept Ava Kofman denuncia los peligros inherentes al empleo de cámaras corporales por parte de agentes policiales de los Estados Unidos. A través de estos dispositivos las tecnologías de reconocimiento facial en tiempo real permitirían la transferencia de datos concernientes a las personas captadas por sus lentes. Toda la ciudadanía se transforma en objeto de vigilancia y fuente de informaciones que son manipuladas y editadas por las fuerzas de seguridad, y ordenadas y conservadas por servidores privados.

Las cámaras corporales se introdujeron con el objeto declamado de controlar las acciones policiales y restringir ejercicios de autoridad desproporcionados o abusivos. Sin embargo, los agentes que portan estas cámaras no siempre las activan oportunamente, de hecho suelen estar apagadas cuando se producen eventos comprometedores, en particular cuando civiles son heridos de muerte por disparos policiales.

Para peor, las legislaturas de estados como Carolina del Norte, Illinois, Carolina del Sur y Texas, entre otros, han aprobado leyes que restringen el acceso a las imágenes obtenidas y conservadas por las cámaras. Las restricciones se justifican en la necesidad de salvaguardar las existencias privadas captadas, lo que de alguna manera informa la incoherencia de apelar a un instrumento invasivo hacia humanidades distintas a la del portador, toda vez que el control ciudadano no puede ejercerse, vaciando la finalidad pública por la cual se invirtieron decenas de millones de dólares. De hecho, la capacidad de editar los contenidos, habilitan la construcción de narrativas funcionales al interés corporativo.

Resulta emblemática la muerte a balazos de una joven de 19 años, por un miembro de la policía de Albuquerque en abril del 2014. Ni una sola de las cámaras corporales de los 6 agentes involucrados en el hecho, incluso del que hizo fuego, aportó grabaciones relevantes para el esclarecimiento definitivo del hecho. Reynaldo Chávez, responsable de la custodia de las grabaciones, declaró que era normal la alteración, supresión o retención de imágenes por parte del departamento de policía. El sistema diseñado y vendido por la empresa Taser pemite estas manipulaciones. Esta empresa, líder en la comercialización de cámaras corporales, avanza en el desarrollo de aplicaciones susceptibles de realizar análisis en tiempo real de las imágenes obtenidas, para proporcionar informaciones relativas a toda persona que se desplace en las proximidades de sus usuarios.

Las informaciones y datos recolectados por las cámaras tienen como destino final los servidores pertenecientes a una entidad afiliada de Taser: evidence.com. Registremos que lo que se vendió como tecnología de restricción de violencias institucionales, mutó rápidamente a una privatización del sistema de vigilancia, del espacio público y de la intimidad de decenas de miles de ciudadanos que desconocen la penetración, absorción y almacenamiento de sus historias, registros y acciones privadas. ¿Qué usos darán a este contenido sujetos motivados por intereses lucrativos? ¿Cómo funciona la ingeniería algorítmica que nutre las aplicaciones que están diseñando? ¿Son auditables los usos de la información y los algoritmos aludidos?

La preocupación por el empleo de las cámaras corporales llevó al Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara Baja norteamericana a celebrar una audiencia el 22 de marzo último, para evaluar las implicancias de este tipo de tecnologías. En el encuentro se reveló que la mitad de las fotografías de los ciudadanos americanos adultos son almacenadas en una base de datos del FBI, sin su conocimiento y sin mediar intervención judicial, que la tecnología de reconocimiento facial utilizada por esta agencia carece de supervisión, y que no es evaluada para detectar errores en las identificaciones o sesgos raciales en el diseño del sistema. Sucede que los algoritmos utilizados para detectar coincidencias son inexactos el 15% de las veces, con mayor propensión al error cuando se trata de ciudadanos afroamericanos.

El congresista Elijah Cummings agudamente observó: “Si eres negro es más probable que seas sometido a esta tecnología, y es más probable que esta tecnología esté equivocada”. Por su parte, el presidente del comité legislativo, Jason Chaffetz, alertó sobre un empleo de las cámaras que atente contra la libertad de expresión y de libre asociación, cuando son empleadas en el marco de reuniones políticas y protestas, grabando  las respectivas asistencias, para su posterior -o inmediata- identificación.

A riesgo de incurrir en un lugar común, esta nota cierra con las palabras del profesor de historia Melvin Kranzberg: “La tecnología no es buena ni mala, pero tampoco neutra”.

http://fredescastro7.wixsite.com/shushwap/single-post/2017/03/29/Tecnolog%C3%ADas-de-vigilancia-Invasi%C3%B3n-y-privatizaci%C3%B3n-del-espacio-p%C3%BAblico

OEA, el Ministerio de las Colonias del imperialismo

El Virrey Luis Almagro
Crismar Lujano y Sergio Martín-Carrillo

En 1948 nacía la Organización de Estados Americanos (OEA), heredando el rol que hasta ese momento habían tenido las Conferencias Interamericanas, que se venían celebrando en el continente desde el año 1889 y eran las mejores representantes del panamericanismo dirigido desde los Estados Unidos. Desde el mismo momento de su nacimiento, la OEA se enfrentó a las visiones propias de los países latinoamericanos y caribeños. Es asi como Estados Unidos se convertía en el principal opositor a la creación en el seno de las Naciones Unidas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que finalmente nacía en ese mismo año 1948 y venía a disputar el espacio y la visión panamericanista.

La OEA está actualmente integrada por 35 países. Decir que está dirigida por los Estados Unidos no resulta un brindis a la retórica anti-imperialista. No hay más que ver su financiamiento para entender de modo claro a quién obedece y para quién trabaja. Estados Unidos financia el 80% del presupuesto del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que se ha convertido en los últimos años en la principal punta de lanza contra el gobierno democrático de Venezuela. Por otro lado, es la Secretaría General de la OEA la encargada de preparar el programa anual para la asignación de fondos a cada uno de los ejes temáticos de la institución. Es aquí donde se determina el poder de cada Estado sobre la Secretaría General, que se basa en cuotas ligadas a las asignaciones de cada uno de los miembros. En 2015, Estados Unidos financió con 2.000 millones de dólares, lo que representó el 52% del total de su presupuesto. Queda claro, por tanto, a quién debe obedecer el Secretario General Luis Almagro.

Tan solo año y medio después de que Luis Almagro fuera elegido al frente de la Organización, se comenzó una fuerte reforma institucional que venía a reforzar el poder de los Estados en función de sus aportaciones, alejando aún más el funcionamiento de cualquier tinte que pudiera sonar a democrático. La reforma incluía un recorte de 10,5 millones de dólares en su presupuesto anual, monto que principalmente venía de la reducción de personal y la eliminación de algunos programas. Mientras que otros ejes como el de Derechos Humanos, con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana, obtenían una duplicación en el monto de sus recursos.

Pero la pregunta es si la OEA contaba con cada vez menos recursos ¿de dónde obtenían las CIDH y la Corte Interamericana los mismos? Según un estudio elaborado por Indian Law, la duplicación de recursos provenía de donaciones externas a los canales formales de la OEA y, que hasta la fecha, provenían principalmente de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y algunas ONGs.

En otras palabras, financieramente la CIDH depende cada vez más de las contribuciones voluntarias de países u otras organizaciones públicas o privadas. Esto ha provocado que el modelo de la OEA con financistas
externos al propio Sistema Interamericano, tenga un importante sesgo ideológico de signo conservador para el tratamiento, defensa y promoción de los Derechos Humanos en el continente.

Si
atendemos al presupuesto aprobado para el fondo regular de la OEA, que
es financiado por contribuciones de los países miembros mediante el
pago de las cuotas, éste asciende a 84,9 millones de dólares. En cuanto a
los gastos, el mismo los concretaba en un valor de 73,5 millones de
dólares. Esto supondrá una reducción de 10,8 millones de dólares
respecto al presupuesto del año anterior. Sin embargo, el monto dedicado a las partidas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sí que experimentan
un incremento en el presupuesto, pasando de 4,9 a 5,64 millones de
dólares la primera, y de 2,6 a 2,75 millones de dólares la segunda.

Es,
por tanto, clara la intención que tiene la trama que dirige a la OEA de
impulsar el nuevo papel de la organización en el continente. Ya relegado
a un segundo, o tal vez tercer plano su rol de foro de discusión
política en la región, ahora su intervencionismo se basa en una interpretación
sesgada y dirigida de los derechos humanos, con una clara intención de
doblegar la voluntad de los gobiernos que no se sometan a sus intereses
.

En
este sentido, adquiere nitidez el objetivo del documento de 75 páginas
enviado por el Secretario General Luis Almagro para su discusión en
la OEA. En el mismo, se daba un ultimátum a Venezuela para que celebre
elecciones en 30 días bajo la amenaza de aplicación de la Carta Interamericana
y la consiguiente expulsión del país caribeño de la organización. Esta
nueva arremetida es derivada de una clara intención política, pero
también hay que tener en cuenta el trasfondo económico que conlleva,
pues el gobierno estadounidense se ha propuesto reducir un 50% sus
aportaciones a organizaciones internacionales. En este sentido se hace
necesario por parte de la OEA demostrar su utilidad para los
intereses geopolíticos estadounidenses. Luis Almagro teme por su cargo y
por el futuro de la organización que lidera y está dispuesto a salvar
el mismo cueste lo que le cueste. No importa si por delante se lleva a
un gobierno elegido por la voluntad popular expresada en las urnas.
Lo importante no es la democracia ni los derechos humanos, lo importante
es demostrar lo que uno puede hacer por los intereses de su principal
financista. La OEA se comporta como los antiguos Ministerios de las
Colonias, aunque ahora sea un “nativo” quien lo lidere.

http://www.alainet.org/es/articulo/184480

El guerrillero de todos los tiempos: Manuel Marulanda Vélez

Carlos Lozano Guillén
Hace nueve años falleció en las montañas de Colombia, Pedro Antonio Marín o “Manuel Marulanda Vélez” nombre con el que se le conoció en su vida guerrillera, comandante de las FARC-EP, a las que fundó en 1966 en compañía de un grupo de campesinos alzados en armas después del aleve ataque, entre 1964 y 1965, a las localidades de Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero.

El 26 de marzo de 2008 se apagó la vida del legendario jefe guerrillero, uno de los grandes protagonistas de la historia política de la mitad del siglo veinte y de los dos primeros lustros del siglo veintiuno. Toda una leyenda que fue “dado de baja”, casi en un centenar de ocasiones, en los comunicados del Ejército y en los titulares de la “gran prensa”, durante más de medio siglo de conflicto.

Fue el sueño permanente de la oligarquía colombiana y de la cúpula militar, que siempre quisieron tener en su poder el cuerpo abatido de “Marulanda” para exhibirlo en señal de victoria y como trofeo de guerra. No lo lograron. Cerró los ojos en algún lugar del Huila o del Meta, quizás cerca del histórico Guayabero, donde estuvo antes del infarto cardiaco que le quitó la vida, poco antes de cumplir ochenta años. Estaba acompañado de Sandra, su compañera, y de su guardia personal de curtidos guerrilleros y guerrilleras.

Las muertes de Tirofijo

El comandante “Marulanda” contaba que en varias ocasiones estuvo cerca de morir en desarrollo de combates con la Fuerza Pública o de operativos militares. Siempre lo buscaron con desespero por tierra, aire y agua, pero en realidad en muy pocas veces pudieron conocer su ubicación. El 9 de diciembre de 1990, cuando el ataque a la sede del Secretariado en el gobierno de César Gaviria Trujillo, el mismo día en que se elegían los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente a la cual el gobierno esperaba que las FARC-EP concurrieran, el jefe guerrillero se desplazó con agilidad entre las montañas, eludiendo el cerco militar; los helicópteros que transportaban tropas para dejarlas en una de dos montañas, escogieron justo en la que no estaba “Marulanda”, de haber ocurrido, el peligro hubiera sido inminente. Pero siempre sobrevivió a los avatares para contar la historia, una de ellas la de “Las muertes de Tirofijo”, que fueron más de cien las que se inventaron y convirtieron en leyenda.

Su muerte fue tranquila. Los últimos años habían sido duros por la guerra de la “seguridad democrática” uribista. Tras la ruptura de los diálogos del Caguán no hubo sosiego, el asedio militar fue permanente, casi no tuvo condiciones para estar mucho tiempo en un mismo sitio. Tampoco el jefe de las FARC-EP vivió en las condiciones que describió Luis Carlos Restrepo. Según el Alto Comisionado de Paz del gobierno de Uribe Vélez, “Marulanda” estaba solo, sin comida, en la profundidad de la selva y hasta con el uniforme roto. Todo lo contrario, estuvo acompañado por Sandra y su gente, permaneció en los mismos sitios por los que anduvo siempre, rodeado de sus animales y con abundante comida. De alguna manera desafió a los que lo persiguieron toda la vida con la intención de capturarlo o matarlo.

Su vida

Nació en Génova, Quindío, el 12 de mayo de 1928. Desde niño le gustó trabajar en el campo y deambulaba de un lado para otro, siempre apoyándose en sus familiares. Nunca perdió su acento, su modestia y malicia campesina. Cursó cinco años de primaria y en política fue un autodidacta, aprovechando su relación con las organizaciones agrarias, populares y su formación comunista y revolucionaria. “En la guerrilla aprendí de todo”, dijo alguna vez.

Le tocó vivir el 9 de abril en Ceilán, Valle del Cauca, donde fue testigo de la violencia de los conservadores que asesinaron a decenas de liberales y opositores a la dictadura conservadora, algunos, familiares suyos. Esa realidad lo acercó a las organizaciones agrarias de la época que resistían a la violencia de los terratenientes y latifundistas. Así se incorporó a la guerrilla liberal y a la comunista después.

En la década de los años cincuenta llegó al sur del Tolima, bastión histórico de las luchas agrarias y guerrilleras, donde trabó amistad con Jacobo Prías Alape y otros dirigentes comunistas. Así resultó involucrado en la lucha agraria y popular, que hizo historia en la resistencia armada del Davis y años después en Marquetalia y otras regiones del sur del país.

Se convirtió en “Manuel Marulanda Vélez”, nombre que adoptó en una Escuela de Cuadros del Partido Comunista, en homenaje al destacado dirigente sindical comunista,  asesinado por los organismos de inteligencia del Estado en 1950. “Así me bautizaron políticamente […] Así me quedé y así continuaré. Aunque en la fe de bautismo y en la cédula sigo siendo Pedro Antonio Marín”, le dijo al escritor Arturo Alape. Fue el arranque para un revolucionario que se convirtió en una gran personalidad de la historia colombiana.

La lucha por la paz

“Manuel Marulanda Vélez” dirigió la resistencia armada campesina, orientó el asentamiento en Marquetalia y otras regiones agrarias, luego de la agresión militarista e imperialista condujo la primera Conferencia Nacional Guerrillera del Bloque Sur, en 1965, que abrió el camino para que en la Segunda Conferencia Nacional Guerrillera, en 1966, se fundaran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue un guerrillero de todos los tiempos.

Sin embargo, entendió que la lucha armada era en clave de paz. En ese camino, la búsqueda de la solución política dialogada para remover las causas del conflicto, era parte del accionar político y militar guerrillero. Así lo concibió el jefe de las FARC-EP y lo dejó consignado en una frase lapidaria: “La paz es una bandera de los revolucionarios”. Sin duda, no hubiera vacilado en avalar la consolidación del proceso de paz de La Habana y en suscribir el Acuerdo Final.

Pedro Antonio Marín o “Manuel Marulanda Vélez” fue un hombre de la pura entraña popular. Un campesino que jamás dejó de serlo, vivió y actuó siempre como tal. Humilde, modesto y de buen trato. Jamás gritó o insultó a alguien. Reconocía que a todas las personas había que respetarles su dignidad.

En el Caguán, durante los diálogos en el gobierno de Pastrana, duró varios días consternado porque su perro siberiano que siempre lo acompañaba, mataba a las gallinas de las fincas vecinas a su campamento. Estaba apenado con los finqueros y siempre les pagaba los daños como cualquier buen ciudadano. O cuando detectó que la debilidad y el aislamiento político del presidente Andrés Pastrana ponía en peligro el futuro de los diálogos de paz, en reunión con los jefes de los partidos políticos, les rogó para que le dieran su apoyo al mandatario porque de lo contrario no podría soportar la presión para la ruptura de los mismos.

Era muy hospitalario y se preocupaba de cada detalle para que sus invitados la pasaran bien en las incomodidades de un campamento guerrillero, bajo el asedio del fuego enemigo.

“Manuel Marulanda Vélez” fue el guerrillero más antiguo del planeta, pero también el que sentó las bases para que las FARC-EP llegaran hasta la firma de la paz con democracia y con justicia social.

http://semanariovoz.com/guerrillero-todos-los-tiempos-manuel-marulanda-velez/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies