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Josep Renau convirtió la agitación revolucionaria en un arte

Josep Renau (1907-1982) introdujo la técnica del fotomontaje político en el estado español. Fue ilustrador, cartelista, muralista, diseñador de las portadas de libros y revistas. Reunió todas estas cualidades pero no hizo de su obra un artefacto neutral. Militó en el PCE desde los años 30 y su trabajo fue un ejemplo de agitación política y cultural.

Una muestra del legado de este artista y escritor valenciano puede presenciarse hasta el próximo 17 de julio en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Son más de 80 carteles, libros, manuscritos, fotomontajes y dibujos que integran la exposición “Josep Renau y la Segunda República”, y que ponen de manifiesto el compromiso político del autor con las ideas democráticas y antifascistas.

Renau no sólo manifestó sus ideas en ilustraciones y fotomontajes. Así, durante los años de la guerra civil ocupó diferentes responsabilidades públicas, por ejemplo, la de director de Propaganda Gráfica del Comisariado General del Estado Mayor del Ejército Popular, a partir de 1938. El artista aplicó entonces la creatividad a la propaganda de guerra, “en el apoyo al soldado y la reflexión sobre los medios gráficos que podía utilizar”, informa la muestra del IVAM. Permaneció en el cargo, que implicaba el contacto con la Subsecretaría de Propaganda, hasta febrero de 1939, en Barcelona. A la época corresponde la serie “Los 13 puntos del presidente Negrín”, que se difundieron en carteles, folletos y revistas. El título y contenido de estos fotomontajes ponen de manifiesto la utilización del arte para apelar a la acción.

El visitante puede apreciar estas ideas en “Liberación de nuestro territorio de las fuerzas invasoras italianas y alemanas” o en “Profunda reforma agraria que elimina el régimen feudal en el campo”. En plena guerra el ilustrador comunista diseñó también numerosos carteles y publicaciones para el ejército de la República, algunos de ellos con finalidad didáctica. Es el caso de las “Instrucciones militares al cabo y al sargento del ejército popular” o la “Cartilla Escolar antifascista”, cuyo proyecto correspondía a otro creador de la época, Mauricio Amster. Pero no toda la obra de Renau reviste contenido político. Las tintas planas y los dibujos geométricos caracterizan los diseños de carteles cinematográficos que realizó para la productora CIFESA, con la que firmó un contrato en exclusiva en diciembre de 1934. La modernidad de las composiciones se aprecia en los carteles de películas como “La Mujer X” (1935), interpretada por María Ladrón de Guevara y Rafael Rivelles; “El noveno huésped” (1934), con Genevieve Tobin y Donald Cook; o el último de los realizados para la productora, “Mi debilidad” (1936). “CIFESA fue una próspera productora independiente fundada en Valencia en 1932, que hacía filmes de acuerdo con los gustos populares”, destacan los paneles de la exposición. Un año después CIFESA empezó a distribuir en España, en régimen de exclusividad, las películas de Columbia Pictures, aunque después pasó realizar su producción propia.

También firmó anuncios para la limpieza de los dientes: “Jo-Bo-Sil, excelente dentífrico”, que teóricamente dejaba los dientes “blancos como la nieve y fuertes como el acero”. Pero no todos los carteles cinematográficos de Renau se inscribieron en la propaganda comercial. Diseñó por ejemplo el de la película “El pueblo en armas” (1936), de la productora “Film Popular” que controlaban la UGT y la CNT de Valencia. Y de ahí, al diseño de la portada de libros y revistas, que figuran en las vitrinas de la exposición del IVAM. Muchos de los títulos remiten a las inquietudes del artista y los sectores progresistas de la época. “El dolor universal”, de Sebastián Faure (Biblioteca Estudios, 1933); “El Capital de Marx, al alcance de todos”, de Carlo Cafiero (Orto, 1933); “Jesuitismo y Masonería: Dos ideales opuestos”, de Matías Usero (Cuadernos de Cultura, 1932); “Lenin, J. Stalin” (Ediciones Europa-América); “El sindicalismo: historia, filosofía, economía”, de Marín Civera (Tipografía Pascual Quiles, 1931).

En otras ocasiones Renau ilustraba obras de relieve literario: “Gabriel Miró: el escritor y el hombre”, de Juan Gill Albert (Cuadernos de Cultura, 1931). Y también textos que apuntaban contra las ideas más retardatarias: “Paternidad voluntaria. Profilaxis anticoncepcional”, de Hildegart (Orto, 1931); “La cópula. Antología de la felicidad conyugal”, de Van de Velde (Biblioteca de Estudios); o “Las religiones del mundo desenmascaradas”, de Matías Usero (Orto, 1933). En el número cinco de la revista “Orto” Josep Renau estampó uno de sus primeros fotomontajes políticos a doble página. Para esta publicación anarquista también diseñó portadas, al igual que en la revista “Estudios” y en otra de sociología, arte y economía de título elocuente: “Tiempos Nuevos”.

Un Decreto con fecha del nueve de septiembre de 1936 designó al artista valenciano Director General de Bellas Artes. El titular del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes era en aquel momento Jesús Hernández, del PCE. Durante los dos años que permaneció en el cargo, el fotógrafo e ilustrador se centró en dos fines: la protección y difusión del patrimonio histórico-artístico español; y la propaganda cultural y política. La exposición del IVAM recuerda que Renau nombró director del Museo del Prado a Pablo Picasso, así como “el valor otorgado a publicaciones, folletos y otros medios gráficos para comunicar los avances de la República”. Otro hito del periodo fue la participación de España en la Exposición Universal de París (verano de 1937) o el II Congreso de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia. Unos meses antes, Renau había publicado un montaje a dos planas en sendos números de la revista “Nueva Cultura”, con un gran titular que apelaba a la batalla contra el fascismo: “Testigo negro de nuestros tiempos”. En las ilustraciones aparecían calaveras y símbolos de la muerte, junto a un texto en el que se reproducían palabras de Hitler en “Mein Kampf”.

“Todo aquel que desee sinceramente la victoria de la idea pacifista en el mundo, debe comenzar por poner toda su energía al servicio de la dominación del mundo por los alemanes”, decía el dirigente nazi. Pero no sólo se trataba de advertir ante la llegada de la bestia. Del contenido, la denuncia y la movilización en un contexto de guerra. Renau fue un innovador. En el número 127 de la revista “Estudios” (mayo de 1934) publicó uno de los fotomontajes de la serie “Diez Mandamientos”, de los primeros en los que introdujo el color. “No tomarás en vano a Dios por testigo”, invoca la composición. La imagen es la de un hombre que acaba de ser decapitado con un hacha; un telón entreabierto con Jesús de Nazaret crucificado anticipa el remate de la obra: una esvástica superpuesta al cristo. Unos años antes, en el número siete de la revista “Orto” (septiembre de 1932) anticipaba posteriores fotomontajes de denuncia social. “¿…? El Amor Humano” es como titula esta obra que atisba el amor del mañana: “Esa sangre –sangre oprimida, reprimida hoy- capaz de amar hasta extremos infinitos, debe derramarse aún a raudales para conquistar su derecho a amar”.

Al frente de la Dirección General de Bellas Artes, el artista y militante comunista puso empeñó en la promoción internacional de la República. La muestra resalta la presentación, en el verano de 1937, del Pabellón Español en la “Exposition Internationale des Arts et Techniques pur la Use Moderne” de París. Los visitantes tuvieron la oportunidad de mirar el “Guernica”. Pero tampoco tuvo una importancia menor el edificio diseñado por Sert y Lacasa. Ni el papel que asumió Renau, “quien fue capaz de convencer a destacados artistas españoles residentes en París, como Picasso, Julio González o Miró para participar y significarse en la causa republicana”. Además diseñó algunos de los fotomontajes expuestos en el pabellón, que pretendían loar el avance en plena guerra del bando republicano. En el archivo personal de Josep Renau, que se halla en el IVAM, los investigadores han encontrado las imágenes empleadas por el autor para montajes sobre la agricultura o la orfandad.

En el apartado de la muestra sobre el pabellón de París, se informa del proceso de realización del “Guernica”, “probablemente uno de los mejor documentados de la Historia del Arte”. Las fotografías de Dora Maar entre mayo y junio de 1937 recogen la evolución en la factura del cuadro, según Picasso avanzaba. En la exposición del museo valenciano puede apreciarse también el “Fotomontaje sobre papel Guernica-Picasso” de Renau (1979), así como el aguafuerte sobre papel “Sueño y mentira de Franco”, realizado en 1937 por el pintor malagueño.

El pequeño recorrido por la obra de Renau termina destacando su labor en la protección del patrimonio artístico del Museo del Prado, entre otras pinacotecas, archivos y bibliotecas, antes de las primeras bombas aéreas sobre Madrid (noviembre de 1936). “Renau declaró que era lo más positivo que había hecho en su vida”, recuerda la comisaria de la exposición, Irene Bonilla. En “Arte en peligro- 1936-1939”, el ilustrador explica que en enero de 1939 “salí por los pelos de Barcelona. El Gobierno de la República y el de la Generalitat estaban ya en Girona (…) La totalidad de las cajas conteniendo las obras de arte cruzaron la línea fronteriza de los Pirineos antes de que ésta fuera totalmente ocupada (10 de febrero de 1939) por el ejército enemigo”. A continuación, relata las razones de la salvaguarda final del patrimonio: “No fue ninguna cadena de azares: se debió a la tensa solicitud que los sucesivos gobiernos de la República mantuvieron para la suerte de nuestro Patrimonio artístico y tesoro nacional”. El espectador puede acercarse a las fotografías sobre los efectos de las bombas en la Sala Velázquez del Museo del Prado, al poco de la evacuación; del bombardeo de Madrid; o del lienzo de El Greco “El martirio de San Mauricio”, que procedía de El Escorial y estaba presto para el control de llegada y evaluación.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=225694

Discusiones y verdulerismo

Bianchi

El mago en que se está convirtiendo el factótum de este blog, Juan Manuel Olarieta, pues qué otra cosa es un mago sino aquel que descubre y revela lo que no vemos a primera vista, a diferencia de los prestímanos, trileros y echadores de cartas cuya función es ocultar y engañar con sus habilidades los sentidos (la vista, sobre todo) de las personas, de la gente, del personal, de las masas, siempre estuvo (los que le conocemos algo, un poco o lo suficiente) preocupado -y ocupado- por todo aquello que tiene que ver con la dialéctica, máxima expresión de la filosofía o amor al saber. No un saber por saber, como los grandes clásicos griegos, sino un saber transformador, revolucionario, paradigmático.

Hay saberes revolucionarios de 360 grados, esto es, volver al punto de partida, con lo cual poco se avanza, y los hay de 180 grados, o sea, los giros copernicanos, los verdaderamente revolucionarios. Los que agitan la historia e impulsan la lucha de clases, la agudizan y no la concilian hasta llegar a una -que no veremos algunos, pero eso qué- sociedad sin clases, al comunismo. Preferimos que nos tilden de «utópicos» a ser «atópicos» dizque los que no encuentran acomodo «en ningún lugar» salvo la entropía permanente. Se podría, incluso, acusarnos a los dialécticos, a los materialistas dialécticos, de serlo malgrè lui, a pesar nuestro. Y, sin embargo, eppur si muove, otrosí: análisis de la situación concreta en su complejidad que incluye las contradicciones internas y externas, la unidad y lucha de los contrarios hasta llegar al segundo principio de la termodinámica o neguentropía que jamás se va a dar, eso sí que es una utopía donde todos insuflemos «soma» huxleyano en la tierra como los elegidos en el paraíso cristiano o mahometano o el nirvana nihilista budista, esa religión pagana. Sabemos, como decía el poeta comunista Paul Eluard (antes fue surrealista), que hay muchos mundos, pero todos están en este.

De las discusiones siempre se saca algo en limpio con la condición de que quienes discuten tengan un objetivo claro y una meta a conquistar que, hoy por hoy, sólo están en condiciones de establecer los comunistas sinceros y no los de pacotilla y/o postizos. Discutir por discutir es propio de verduleros por ver quien vende en el mercado -nosotros- la mercancía más averiada sin que lo parezca. Que es lo que ocurre en la farsa del parlamentarismo donde se simula un contraste que, en realidad, es un tácito acuerdo en las reglas del juego que «otros» han establecido para que nosotros las «ritualicemos» -legitimemos- cada cuatro años eligiendo a quienes nos van a seguir explotando, mintiendo y engañando. ¿Es que estamos en contra de la «democracia», del parlamentarismo («charlamentarismo», le llamaba Blasco Ibáñez a principios del siglo XX)?, nos dirán lacayos intelectualoides y plumillas áulicos pagados por sus amos burgueses. No. Nosotros estamos por la dictadura del proletariado, es decir, por las mayorías trabajadoras, y no por las minorías parasitarias. No hay mayor democracia, que sepamos.

Los «ilusionistas», como los encantadores de serpientes, tratan de engañar al público -ya no somos «pueblo», somos «público» en la «sociedad del espectáculo» situacionista, un «espectáculotariado»- con sus juegos de manos -prestímanos, ya se dijo- buscando lucro personal mediante el engaño más o menos sibilino, estoy pensando en «Podemos», aquí no hay dobleces, mientras que el «mago» Olarieta nos «desilusiona», nos quita la «ilusión», en otras palabras: nos «desengaña», no nos engaña. De ahí que vaya de «duro» y hasta de aguafiestas para las almas bellas: no engaña a nadie porque empezö por no engañarse a sí mismo. Ni sus principios -y menos traicionarlos- comunistas. Estamos delante de un hombre a la griega manera, no de un sofista, que es lo que se estila. Y ello para medrar. Son los que hacen de la mentira una bella arte, como el gran Thomas de Quincey lo hacía del asesinato o de los fumaderos de opio (en el siglo XIX). Ahora el lerdismo rampante dirá que hacemos apología…

Pongamos un ejemplo. Nuestros miles y miles y cientos de miles de lectores -y lectoras, que no se moleste nadie, usamos el pangenérico, para hacernos entender, eso es todo- se habrán topado, velis nolis, nolens volens, con algunas tertulias radiotelevisivas. Allí, el moderador, suele decir a los contertulios que no hablen todos a la vez «porque no se les entiende», el espectador no capta lo que quieren decir. Pasa otro tanto en el Parlamentillo español donde el Presidente -o Presidenta, como ocurre a la sazón con la esfinge actual- da el turno de palabra a los señores parlamentarios. Incluso el tiempo de intervención avisándoles cuando se pasan del mismo. Todo en orden. Eso es lo (políticamente) correcto, aparentemente. Eso es lo «dialogante». Pues bien, para mí tengo que el «diálogo» consiste en justamente lo contrario, esto es, en quitarse la palabra: esto es el diálogo. Esto es la discusión; lo demás, es un diálogo de besugos donde los besugos fingen dialogar. Se «dialoga» más en una taberna que en las Cortes españolas (y cuando nos dan imágenes de parlamentarios llegando a las manos lo pintan como algo «exótico», que pasa por ahí fuera, en países incivilizados o poco habituados a las reglas de las democracias «avanzadas», como la nuestra, por supuesto). En el siglo XIX hubo parlamentarios españoles que se desafiaron a duelo con pistola para lavar supuestos agravios. Hoy esto es impensable, se dirá. Es el «progreso», se dirá. Es un bluff, digo yo. Un teatrillo.

Quitarse la palabra no es síntoma de mala educación ni mal versallismo, lo mismo en un bar que en un parlamento (de hecho así ocurría en la II República y nadie se escandalizaba. Las crónicas parlamentarias se hacían con acotaciones donde se ponía «aplausos», «pitos», «rumores», etc.). Lo vital de una discusión, insisto, es, no negar la palabra, sino quitarla -un diputado a otro desde los escaños- en pos del avance en la misma. Hay una excrecencia que son las «clases discutidoras», que eso es la burguesía actual donde te pongo de chupa de dómine y luego, cuando no nos ven, nos tomamos una birra en alegre camaradería y compadreo. Repito: un bluff.

Pero, ¿qué esperábais en un país donde al general Sanjurjo -por cierto, antimonárquico como casi todos los generales golpistas de la guerra civil- se le rinden honores de general invicto en Melilla anteayer? No es demagogia: nos sobran ejemplos.

Arrivederci.

Lenin yace en el fondo de las aguas del Mar Negro

Cuando una persona camina a orillas del Mar Negro disfrutando de las vistas que ofrece la costa de Crimea, no se imagina la cantidad de secretos que esconden esas aguas. Barcos y cazas soviéticos perecieron en sus aguas y sus restos siguen sumergidos ahí, así como una colección de estatuas soviéticas en el lecho marino.En la Península de Crimea, se encuentra un cabo denominado “Bolshoi Atlesh” desde el que parten aficionados al submarinismo para contemplar la belleza de este museo subacuático. A unos 100 metros de la costa y a una profundidad de 12 metros se encuentran 50 estatuas de la época soviética.

Lo primero que se viene a la mente al contemplar este espectáculo es la pregunta ¿cómo habrán llegado ahí? Aquí viene la historia. Tras la destrucción de la Unión Soviética y la independencia de Ucrania, se procedieron a quitar las esculturas en homenaje a líderes soviéticos. El nacionalismo ucraniano quería borrar todo rastro soviético de los pueblos y ciudades de Ucrania.

Vladimir Borumensky, era residente en Donetsk e instructor en un club local de submarinismo. En 1991, trasladó la primera estatua a Crimea. Se trataba de un busto de Lenin que instaló en una punta rocosa del cabo. Los vándalos lo habían destrozado y Vladimir decidió poner remedio a esto. Decidió trasladar la escultura mar adentro, lejos de las manos de bandidos y fascistas. Sólo a un amante de la escultura, del socialismo y del submarinismo se le hubiera ocurrido tal cosa.

Cada año se organizaba un campamento para amantes del submarinismo y de las esculturas soviéticas, y fue así como poco a poco fueron llegando bustos de diversos lugares de lo que fue la Unión Soviética. Cada año los buceadores limpian los bustos y realizan un mantenimiento para que las esculturas estén en las mejores condiciones.

—http://www.culturabolchevique.com/2016/10/las-esculturas-sovieticas-bajo-las.html


Stalin también descansa bajo las mismas aguas

Contradicciones internas, contradicciones externas

Juan Manuel Olarieta

La ley de la contradicción es la más importante de la dialéctica, decía Lenin, porque explica el movimiento, el cambio, el desarrollo y las metamofosis de todos los fenómenos naturales, sociales y culturales. Una contradicción es una manera moderna de aludir a los viejos principios clásicos del pensamiento “unitas complex” o “pluribus unum” o, lo que es lo mismo, uno se divide en dos y dos forman uno.

Las contradicciones ponen de manifiesto la complejidad de aquello que, a primera vista, parece simple o sencillo. La unidad no es uniformidad ni homogeneidad; un análisis más profundo de cualquier unidad siempre acaba encontrando que se compone de elementos diversos, complejos e incluso opuestos.

La burguesía habla de la existencia de una “clase media” que es una proyección de sí misma y de su mediocridad. Quiere dar a entender que la sociedad es una masa homogénea de personas, como si no hubiera contradicciones ni antagonismos entre ellas. A lo sumo, sólo es capaz de establecer diferencias sociales por una escala progresiva de ingresos.

En ocasiones la ley de la contradicción se concreta aludiendo a “la unidad y la lucha de contrarios”, en donde la lucha se considera más importante que la unidad. Esta concepción procede de que hoy los marxistas son casi los únicos herederos de aquel tipo de concepciones científicas y las aplican a la lucha de clases como si fuera un continuo enfrentamiento entre dos sectores de la sociedad que no tienen nada que ver entre sí.

Nuestro adversario siempre nos parece algo exterior, extraño o ajeno a nosotros mismos. De ahí que hablemos también de contradicciones “internas” y “externas” para conceder más importancia a las primeras que a las segundas. Sin embargo, si las contradicciones fueran “externas” no formarían parte de ninguna unidad o no estarían unidas entre sí.

A veces esa exposición deficiente de las contradicciones conduce a sostener que la lucha de clases enfrenta a dos partes de la sociedad “desde fuera”. Por eso se suele hablar de contradicciones interburguesas o en el interior mismo de la burguesía.

Esa concepción opone la lucha a la unidad como si ambas cosas fueran diferentes. Parece que algo que está unido no se puede enfrentar, cuando sucede justamente al revés: los opuestos se pueden enfrentar precisamente porque están unidos, porque forman una unidad.

En ese sentido todas las contradicciones son internas, lo cual exige aclarar, además, que cuando la dialéctica habla de lo interno no se refiere a lo que está “dentro”. Por ejemplo, una manzana no madura sólo por su propio desarrollo interior sino que está indisolublemente unida al árbol, que —a su vez— está unido a la tierra tanto como al aire y al sol. La manzana y el árbol forman una unidad indisoluble con la tierra, el aire y el sol.

El proceso de oxidación de una viga de hierro tampoco es consecuencia de algo que está en su interior sino en el exterior: del contacto con el oxígeno ambiental que hay fuera de ella. Por lo tanto, a ciertos efectos, una viga no se puede analizar aisladamente, ya que también forma parte (una unidad) con lo que le rodea.

Se pueden poner múltiples ejemplos de lo mismo. En casi todos los países el Ministerio de Asuntos Exteriores se llama así porque consideran que las relaciones internacionales son externas al propio país. Pero, ¿cómo calificar a la base naval de Rota? Suena extraño considerar como “externos” a la ONU, la Unión Europea, la OTAN o el Fondo Monetario Internacional.

En cualquier análisis, las ciencias (y por lo tanto los marxistas) padecen una tensión que está perfectamente explicada por los oximorones que antes he mencionado: “unitas complex” y “pluribus unum”. Por un lado, ninguna ciencia es capaz de poner encima de la mesa todos los factores y condicionantes que influyen sobre un determinado fenómeno porque, como decía Engels, “todo influye y es influenciado por todo”. Pero las ciencias no pueden trabajar con “todo”, por lo que escogen un resumen de la realidad y de los hechos. En los laboratorios los experimentos son un esquema simplificado de la realidad, no la realidad misma.

La tendencia heredada del siglo XIX, que algunos científicos califican erróneamente como la “navaja de Occam”, es un deslizamiento hacia la simplicidad y, a veces, hacia el simplismo típico de las ideologías anglosajonas.

El otro polo son ese cúmulo de concepciones llamadas a veces “holísticas” y —más recientemente— defensoras del “pensamiento complejo” que ponen de manifiesto las limitaciones de ciertos modelos o concepciones excesivamente lacónicas, cayendo muchas veces, por su parte, en abstracciones vacías, de esas que lo dicen todo y no dicen nada.

En cualquier caso, toda teoría se fundamenta en una simplificación de la realidad, en modelos y sistemas, de tal manera que las contradicciones que toma en consideración las considera como “internas”, mientras se olvida de las demás o las considera “externas” o menos importantes que las anteriores.

Así es muy corriente creer que en un país lo realmente relevante son los “asuntos internos” o domésticos, mientras que las relaciones “exteriores” desempeñan un papel subordinado o no influyen tanto como las otras. La historia ha demostrado mil veces que esa concepción también es errónea. Cuando en los años noventa Yugoeslavia desapareció del mapa político, no fue sólo por factores “internos”.

Ese tipo de exposiciones que divide las contradicciones en internas y externas es bastante artificiosa, sobre todo si no se maneja con cuidado porque a unos efectos, en función de lo que se pretenda analizar, unas contradicciones serán internas, mientras que serán externas a otros.

Es algo que provoca numerosas y estériles discusiones porque algunos no se dan cuenta de que están simplificando los hechos, mientras que otros seleccionan determinados hechos, cuando quizá tendrían que haber seleccionado otros más relevantes.

El análisis de las contradicciones sirve para profundizar en el conocimiento de cualquier fenómeno, no sólo los sociales y culturales, sino también los naturales. Debe mostrar la complejidad que hay en ellos, aún cuando a simple vista parezca que se trata de cosas simples y sencillas. Pero sobre todo debe servir para estudiar su movimiento y su evolución, que es siempre —necesariamente— algo complejo. A la humanidad no sólo le interesa constatar el hecho de que las cosas cambian sino —sobre todo— saber hacia dónde cambian, para lo cual hay que averiguar primero por qué cambian.

Muchas veces oímos eso de que no se debe simplificar, que las cosas son más complejas de lo que decimos. Es verdad. Cualquier análisis siempre se puede matizar y estirar tanto como se quiera. Pero el proceso inverso es igualmente cierto. Los marxistas lo llaman “la contradicción principal”. En todos los fenómenos hay determinadas contradicciones que son más relevantes que otras, las influyen y las condicionan. Por lo tanto, la complejidad no sólo se puede sino que se debe resumir en sus aspectos más importantes, como ese de que toda la historia de la humanidad no es más que la historia de las clases sociales y de la lucha entre ellas.

Se acabaron los sondeos electorales, comienza el ‘big data’

Una empresa canadiense, Filteris, ya trabaja con las redes sociales y no con sondeos para realizar pronósticos electorales. En Estados Unidos les fue bien, acertaron con la victoria de Trump y ahora apuestan en Francia por François Fillon, al menos en la primera vuelta.

“¡Oh tempora, oh mores!”, escribió Cicerón en su primera Catilinaria. Pero no sólo las costumbres cambian con el tiempo, sino incluso la manera de hacer la estadísticas.

Lo más importante de todo es destacar —una vez más— la influencia de lo virtual sobre lo real (sobre las elecciones) porque eso da un punto de vista muy diferente sobre la gran piedra basal (“primarii lapidis”) de la democracia: las votaciones no son la causa sino la consecuencia.

El postulado del que parten los canadienses es que los resultados electorales dependen de la presencia del candidato en las redes sociales. No importante que hablen bien o mal; lo importante es que hablen. “Ladran luego cabalgamos”, dice el poema de Goethe.

Naturalmente esto tiene una relación inmediata con ese famoso aumento del voto fascista en Europa. Los medios de comunicción critican e incluso desprecian a la “ultraderecha” pero la han convertido en la comidilla. Todo el mundo habla de ello, aunque sea mal, porque es la mejor manera en que se les puede apoyar.

Los canadienses utilizan los mecanismos del “big data”, el tratamiento informatizado del tráfico de contenidos que circulan por las redes sociales, para evaluar el peso cuantitativo de cada candidato. Tratan de medir el volumen de comentarios que circulan sobre cada uno de ellos.

Ya no hay sondeos ni preguntas a “la ciudadanía”. Eso es pasado. De ahí hemos pasado a la ciencia del cotilleo, al análisis minucioso de la charlatanería, de lo que en la jerga moderna se llama “trolls”, ese típico sujeto que pone en internet lo primero que le viene a la cabeza (si es que tiene cabeza).

El “big data” necesita tipos así, gente como Inda y Marhuenda, provocadores que lancen polémicas interminables para que luego salten a la palestra, siempre a la defensiva, sus simétricos, los cabecillas de Podemos y sus secuaces. Unos y otros se retroalimentan mutuamente, algo que forma parte del mismo método de la telebasura. ¡Qué sería de Podemos sin esos apocalípticos ataques de Inda!

Una vez que los millones de cotilleos están sobre la mesa de análisis, todo es cuestión de afinar el algoritmo y tener potentes ordenadores para procesar la (des)información.

Pues bien, el cotilleo digital predice que Le Pen, la famosa “ultraderechista”, no estará en la segunda vuelta; luego, a pesar de las sobredosis (des)informativa, el fascismo no crece tanto como dicen. El duelo final, según los canadienses, será entre Fillon (“la derecha”) y Mélenchon (“la izquierda”). El candidato del Partido Socialista, Benoît Hamon, sacará un 7,5 por ciento y la del PCF, Nathalie Arthaud, un 0,7.

120 empresas explotan a miles de presos privados de derechos laborales

Álvaro (nombre ficticio) trabajaba mientras cumplía condena en una prisión española. Su traslado a otro centro penitenciario le supuso la pérdida de su empleo y de su escaso salario, y no le generó derecho a indemnización, todo a pesar de que la empresa para la que trabajaba seguía prestando servicio en su anterior prisión. A ojos de la legislación, su caso no era un despido porque, a pesar de que trabajaba, no se trataba de una relación laboral ordinaria.

Él es uno de los 12.404 reclusos de los 60.000 que hay en España que trabajaron para la Administración o para empresas privadas en 2015 y que apenas tienen derechos laborales.

De esas 12.000 personas reclusas trabajadoras, una media de 3.500 lo hacen para empresas. En total, unas 120 empresas de diferentes sectores y comunidades autónomas: desde lavanderías a pelado de ajos, montaje de piezas, iluminación, sistemas para trenes, fabricación de pelotas de frontón o bolsas de plástico.

La empresa Teknia cuenta con cuatro talleres en cuatro prisiones diferentes en las que se dedica a la automoción y los plásticos. Prendas Industriales Juanju elabora ropa de trabajo en dos cárceles. Top Candy envasa caramelos en la cárcel de Badajoz. Novadelta Comercio de Cafés España hace reparaciones en dos prisiones. Plásticos Erum y Plásticos Industriales Geca hacen perchas en cárceles de Alicante y Madrid. Lavandería Solidaria S.L encarga las labores previas a la lavandería a los reclusos de Madrid VI.

Valentin Aguilar, coordinador general de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, asegura que los presos que trabajan sufren una «carencia de acceso a los principales derechos de los trabajadores». «Formalmente no es un contrato, es una adjudicación de empleo. No te dicen las horas que trabajarás o el horario, ni hay un registro diario de lo que haces», apunta.

El trabajo de los presos es considerado una «relación especial de los internos en los centros penitenciarios»: no se les aplica el Estatuto de los Trabajadores, sino un Real Decreto lleno de lagunas. El único contrato posible es el de obra y servicio, y la inmensa mayoría son a tiempo parcial. La jornada, horario o salario no son negociables. Es el director de prisión el que fija el calendario laboral y el que puede modificar unilateralmente la jornada o el horario, según denuncia la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

En el caso del trabajo para empresas privadas, las cárceles ponen sus instalaciones a disposición de las compañías, asumen los gastos corrientes y facilitan la mano de obra «en condiciones casi esclavistas», según denuncia CCOO, que reclama una regulación más garantista.

Los presos tampoco tienen derecho al salario mínimo. «Se dice que se tomarán como referencia pero ya está, eso deja lugar a todo tipo de interpretaciones. A pesar de que hemos hecho preguntas parlamentarias con diferentes grupos nunca nos dan la información concreta de lo que cobran», denuncia Aguilar.

Los datos que maneja la Asociación muestran que los sueldos de estos empleos –que son parciales, al menos sobre el papel– están por debajo del salario mínimo (en 707 euros para 2017 para una jornada completa). El salario medio rondaría los 222 euros mensuales. Es decir, puede que haya presos que realicen un trabajo similar al de empleados externos, pero con un salario muy inferior.

Un informe de CCOO señala que, tal y como está regulado actualmente el empleo en las cárceles, corre el riesgo de convertirse en una «relación productiva donde el empresario intente obtener la máxima plusvalía posible». El sindicato defiende el pleno empleo en las cárceles pero denuncia que los cambios jurídicos refuerzan el «carácter mercantilista» que la Administración quiere dar al trabajo en las prisiones, «y convertir las mismas en un nicho de negocio para las diferentes empresas y la propia Entidad Estatal de Derecho Público».

«Estamos ante un caso claro de dumping social de competencia desleal, inasumible dentro del marco jurídico actual, que ha supuesto una precarización de las condiciones de los trabajadores y trabajadoras que compiten con las empresas instaladas en los Centros Penitenciarios», asegura CCOO, que pone el caso de empresas que aplicaban expedientes de regulación de empleo mientras contrataban presos.

http://www.eldiario.es/economia/presos-derechos-laborales_0_632037038.html

La ceguera selectiva de Amnistía Internacional en Siria

Después de 5 años de guerra imperialista contra Siria, Amnistía Internacional (AI) reconoce en un informe que en “Alepo, Idlib y zonascircundantes del norte de Siria” se están cometiendo “secuestros, tortura y ejecuciones sumarias” por parte de los “grupos armados” que allí “gobiernan”. Pongan especial atención a la semántica que utilizan en el artículo de su página web donde nos presentan dicho informe: Siria: secuestros, tortura y ejecuciones sumarias a manos de grupos armados (5 de julio de 2016).

Han necesitado nada más y nada menos que 5 años para reconocer a regañadientes lo que tantos medios independientes y tantos académicos, activistas, analistas internacionales y gobiernos implicados vienen señalando y denunciando desde 2011 con el más absoluto de los silencios por parte de Occidente y los grandes medios corporativos. ¿Por qué tanto tiempo? ¿Por qué esa ceguera ante lo evidente? La respuesta nos la dio hace tiempo uno de sus ex directivos más destacados, Francis Boyle, quien acusó a AI de estar financiada y, por lo tanto, al servicio de la política exterior de EE.UU. y Reino Unido, así como de preocuparse más por el dinero y la publicidad que por defender los Derechos Humanos. El sicario financiero y golpista en la sombra George Soros también se encuentra entre uno de sus patrocinadores más destacados. Francis Boyle, quien fue miembro del consejo de Amnistía Internacional USA en los años 80 y 90, informó a Covert Action Quarterly que la organización llevaba tiempo siendo más entusiasta en la denuncia de violaciones de derechos humanos entre los objetivos del imperialismo estadounidense. Si, por el contrario, “se trata de violaciones de derechos humanos por parte de USA, Reino Unido o Israel, entonces denunciarlos costaba tanto como sacarles una muela. Quizá lo hicieran, pero a regañadientes y después de muchas batallas y presiones internas. No estaban estos países en la lista oficial de enemigos”.

A pesar de este raquítico reconocimiento  de una realidad negada durante 5 años, en este informe sólo se describen 24 casos de secuestro de activistas en Alepo e Idlib entre los años 2012 y 2016. Esto quiere decir que para AI los miles de ciudadanos sirios utilizados como escudos humanos por parte de los grupos terroristas, como ocurre por ejemplo en Madaya, no son considerados como secuestrados y víctimas de los terroristas, sino que al parecer son sirios que están siendo “gobernados” por estos “grupos armados”, y siguen culpando al “régimen de Al-Assad” de su dramática situación humanitaria.

Ni que decir tiene que tampoco consideran como víctimas a los miles de ciudadanos, soldados y funcionarios de la República Árabe Siria torturados y asesinados durante los últimos 5 años por parte de estos “grupos armados de la oposición” que ahora mencionan cínicamente en su informe. Todo esto evidencia una torticera interpretación de los hechos que ha servido durante estos años para lanzar frecuentes campañas mediáticas contra el legítimo gobierno de Siria, apoyadas muchas veces, por cierto, por amplios sectores de la sociedad y de la izquierda que han hecho suya la bandera de las “primaveras árabes”, que no es sino el último plan imperialista de EE.UU. que busca colocar en el poder a los Hermanos Musulmanes, “aliados” de EE.UU., en todo Oriente Medio y norte de África.

Cuando me hallaba en Libia, durante la agresión “occidental”, tuve la oportunidad de consultar un informe de la inteligencia exterior. El informe decía que el 4 de febrero de 2011 la OTAN había organizado en El Cairo una reunión para iniciar la “primavera árabe” en Libia y Siria. Según el informe, John McCain había presidido la reunión.

En su artículo sobre el informe AI no pronuncia las palabras “terrorismo” ni “terroristas” para referirse a los culpables de estos hechos que denuncia. Desde 2011 los gobiernos, ONGs y la prensa occidental prefieren definirlos como “rebeldes”, “oposición moderada”, “luchadores por la libertad”, “grupos armados” y otros eufemismos para evitar llamarlos por su verdadero nombre: terroristas y mercenarios sanguinarios financiados y apoyados por EE.UU-OTAN y sus regímenes aliados. Estos grupos armados de los que AI habla en el informe, muy específicos y muy delimitados geográficamente, y que ahora acusa de cometer “crímenes contra la humanidad” son los mismos terroristas que esta organización lleva defendiendo desde el inicio de la ficticia “revolución popular” de 2011 y definiendo como “rebeldes sirios”. AI sigue manteniendo el mismo relato manipulado de los hechos y continúa ejerciendo un papel imprescindible para seguir justificando la guerra de invasión contra Siria bajo el argumento de la “ayuda humanitaria” y de proteger a los civiles sirios del “régimen de Al Assad”, asumiendo como propia la “doctrina Responsabilidad Para Proteger” (R2P), que se puede definir como la versión “humanitaria” de la “doctrina Bush” o guerra preventiva que instauró el genocida George W. Bush tras el 11 de septiembre de 2001. AI ejerce de facto como un agente de propaganda del Departamento de Estado, tal y como lo definió el investigador Toni Cartalucci en uno de sus artículos (Amnesty Internationalis US State Department Propaganda).

Esta organización pro-imperialista lleva 5 años mintiendo sobre Siria, siguiendo la agenda imperialista de sus patrocinadores de la OTAN, como hicieron por ejemplo de forma escandalosa con los ataques con gas sarín en La Goutha en Damasco en el año 2013, cuando culparon de ello al gobierno de Al Assad manipulando pruebas e imágenes que fueron ampliamente difundidas en los grandes medios corporativos y las redes sociales. En otras muchas ocasiones repitieron este tipo de maniobras apoyándose en fuentes tan “fiables” como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos o los llamados Cascos Blancos que son financiados principalmente por EE.UU. y Reino Unido, entre otros muchos grupos y fundaciones vinculados a gobiernos y grandes empresas occidentales. El historial de manipulaciones de AI (así como el de otras famosas “organizaciones no gubernamentales” como Médicos Sin Fronteras o Human Rights Wacth) es muy amplio y está muy documentado.

Ni siquiera cuando esta organización intenta parecer –aunque sea tarde y mal– un poquito ecuánime e imparcial en su cobertura de los hechos, puede disimular su sesgo favorable a las grandes corporaciones y gobiernos occidentales que la patrocinan y que están financiando la guerra terrorista y causando la muerte de miles de inocentes en Siria.

http://sirioandaluz.blogspot.com.es/2017/02/la-ceguera-selectiva-de-amnistia.html

Indultan y ascienden a un torturador como jefe de policía de Cantabria

El gobierno ha nombrado como nuevo jefe de Policía Nacional de Cantabria a Héctor Moreno García, un policía que fue condenado por torturas y detención ilegal en 1994 por la Audiencia Provincial de Madrid y cuya pena fue conmutada por el gobierno de Aznar en 1998 junto a la de los otros cuatro policías que fueron condenados en el mismo caso.

La Audiencia Provincial de Madrid condenó a Moreno García y a otros cuatro policías a la pena de 48 años de inhabilitación especial y a cinco meses y medio de arresto por torturas y de detener ilegalmente a siete personas, entre ellas un abogado. Los hechos por los que fueron condenados sucedieron la noche del 29 de abril de 1982, cuando siete policías detuvieron en el barrio de Malasaña de Madrid a varios peatones «sin causa alguna».

El texto de la sentencia refleja varias agresiones a los detenidos. Héctor Moreno García restregó la cabeza de uno de los detenidos por la basura. El tribunal reconoce que los detenidos fueron puestos en fila en comisaría con las manos apoyadas en la pared mientras los policía les llamaban «canallas e hijos de puta» y les decían que les iban a matar a todos.

El 3 de julio de 1998 el gobierno de Aznar estudió el indulto de Héctor Moreno García y decidió conmutarle la pena de inhabilitación especial impuesta, por otra de suspensión por el plazo de seis meses y un día.

Sólo dos años después de haber sido condenado por las torturas, en 1996, Moreno García fue ascendido a inspector jefe y, seis años después, en 2002, fue nombrado comisario. El policía ha sido jefe de Brigada en Bilbao, jefe de Interpol en la Comisaría General de la Policía Judicial, jefe de la Unidad de Relaciones Comunitarias y Bilaterales en la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, así como responsable de la Brigada Central de Investigación en la Comisaría General de Policía Judicial.

El nombramiento de Héctor Moreno García como nuevo jefe superior de la Policía Nacional de Cantabria fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 28 de marzo. El ministro del Interior y responsable de su nombramiento, Juan Ignacio Zoido, destacó el pasado 6 de abril que tiene muchísima confianza en él. Durante la rueda de prensa, el ministro subrayó el compromiso del gobierno con la “seguridad y libertad”. Se le olvidó añadir: y la impunidad.

http://www.publico.es/sociedad/policia-nuevo-jefe-policia-cantabria.html

La insólita fantasmada de Trump y su Armada Invencible en Corea de norte

El 8 de abril un portavoz del mando de la III Flota del Pacífico de la Armada estadounidense anunció que el portaviones Carl Vinson y su escuadra se dirigían desde Singapur hacia la península coreana “como medida de preacaución” por las “provocaciones” del gobierno de Pyongyang. Se trataba de “disuadirles” de sus continuas “amenazas” nucleares.

Cuatro días después, el propio Trump se sumaba a la disuación con declaraciones a los medios: “Estamos a punto de enviar una Armada muy poderosa” a las costas de Corea.

En el momento en que Trump hacía estas declaraciuones, el portaviones y dos destructores con rampas de lanzamiento de misiles y un crucero estaban en efecto navegando por el Pacífico, pero no se dirigían al norte sino en dirección contraria. Inicialmente se les esperaba en el puerto de Fremantle, al sur de Australia, pero la cita se anuló por las continuas declaraciones chuscas de los portavoces del Pentágono y la Marina estadounidense.

Aunque no llegó a su destino, la escuadra cumplió el resto del programa previsto de maniobras navales en el Océano Índico con la Marina australiana, a miles de kilómetros de distancia de Corea. Nunca tuvieron ninguna intención de acercarse siquiera al Mar Amarillo porque dichas maniobras estaban previstas con bastante antelación, como es normal en estos casos.

Las bravuconadas imperialistas forman parte del ruido de rumores, bulos, infundios y mentiras que ponen en circulación paralelamente en Siria con el supuesto ataque químico en Jan Sheyjun y el posterior bombardeo de la base aérea de Shayrat.

Si Usted, querido lector, se cree estafado por la repetida circulación este tipo de noticias, no es el único. Son muchos los que opinan y toman decisiones sobre la base de la verborrea permanente, las entrevistas, los comunicados, los comentarios y las ruedas de prensa de los capitostes del imperialismo y sus portavoces, que llenan las primeras planas y abren los telediarios.

“Por sus hechos los conoceréis”, dice la Biblia, no por sus frases, que sólo ponen de manifiesto que el ejercicio continuo de la presión y las amenazas forman parte de su arsenal de dominación política.

La tomadura de pelo de la Navy ha sacado de quicio hasta a los más incondicionales. “Esto perjudica muy seriamente la credibilidad de la presión que los americanos tratan de ejercer sobre Corea del norte”, ha manifestado Hugh White, un especialista australiano en defensa, con evidente desagrado.

https://www.nytimes.com/2017/04/18/world/asia/aircraft-carrier-north-korea-carl-vinson.html

Los chorizos también lloran

B.

Como los ricos de aquel culebrón de los años 80. Ver llorar a una «dama de hierro» (iron maiden) como Esperanza Aguirre por Ignacio González quien, a su vez, pusiera en su día a funcionar su aparato lacrimal cocodrilesco por Espe, es señal de que algo huele a podrido en el solar patrio. Si a esto le agregamos la citación a declarar de un paladín de la «democracia» como Francisco Franco Marhuenda ya, señores, podemos despedirnos de esta malhadada democracia que, mal que bien, funciona y se han dado a sí mismo los españolitos de a pie (me voy a dar una ducha de democracia y, de paso, me ponga cuarto y mitad de democracia, que un día es un día, aivalaostia, como dicen en Bilbao). Si un pilar del Estado de Derecho como Marhuenda cae, adiós democracia. La prueba de fuego de una democracia no es que no haya corrupción, sino que, habiéndola, se destape, como ocurre en España: la democracia sale reforzada. Es más: si no hubiera corrupción a manta, no habría democracia, que es lo que no hay, pues no sé, en Corea del Norte, por ejemplo. Por eso yo no quiero ser norcoreano (surcoreano -país podrido de corrupción, pero, ah, democrático, cuidadín- igual sí, oiga).

Como ven los miles y miles y cientos de miles de lectores de este insobornable blog que sólo se casa con la causa del proletariado, caso que exista, hay dudas, por lo visto, y la Revolución con mayúscula, y con la minúscula también, si verdaderamente lo es, también aquí sabemos hacer «populismo», aunque del malo, lo admitimos. El bueno, el populismo sano y bienhechor, se lo dejamos a los chicos de «Podemos» tipo Espinar, o «Kichi», a los que este tipo de corruptelas les vienen de perlas para asomar la alicaída cabeza con «tramabuses» y demás infantiladas que señalan, son los únicos, a los corruptos. Es otra forma de vivir (políticamente, vamos a decir piadosamente) de la corrupción, pero, ¿cómo decir?, al revés, vale decir, esto es, dame una corruptela que llevarme a la boca para enseñar media teta como la «Marianne» del cuadro de Delacroix en la revolución francesa de 1830. Es lo lúdico de la democracia, que haya casos de corrupción para monopolizar su denuncia. Su imperfección nos alienta y nos da vidilla.

La Espe llorando, joé, esto se pone interesante, divertido. Yo que Mariano (Rajoy), andaría con ojo pues esta no anda con ostias y no se cae con los palos del sombrajo, sino con todo el equipo.

Bah, ya será menos, Bianchi, me dicen por aquí.

Arrivederci Roma.

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