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El periodista al que le concedieron el Premio Pulitzer por sus mentiras sobre la Guerra de los Balcanes

Cuando la Guerra de los Balcanes ha pasado al olvido y, con ella la intoxicación mediática, la bibliografía recuerda el apoyo de Estados Unidos a lo que entonces aún no se conocía como “yihadismo”. Se trata de obras, como la de Alexandre del Valle (1), o la de F. William Engdahl (2) que ponen de manifiesto las raíces históricas de dicho apoyo, las más recientes de las cuales hay que buscarlas en Afganistán.

A esas obras hay que añadir artículos, como el del antiguo embajador de Canadá en Yugoeslavia, James Bissett, de los que basta recordar el título: “Nosotros creamos un monstruo”. En dicho artículo Bisset reconoce que desde 1998 la CIA, con la ayuda del SAS británico, envió armas al UÇK, el denominado “ejército de lilberación de Kosovo”, y adiestró militarmente a sus miembros para desatar una insurreción armada. Una vez que la región estuviera enzarzada en la guerra, “la intervención de la OTAN sería posible y estaría justificada”(3).

Para justificar la intervención de la OTAN, Clinton acusó a los serbios de limpieza étnica y adujo la necesidad de evitar una catástrofe humanitaria en Kosovo, iniciando las comparaciones con los campos de concentración del III Reich y pasando por alto que las víctimas de los mismos no habían sido otros que los serbios.

Unos años antes, durante la guerra serbo-bosnia, Itzebegovic fue el primero en hablar de “campos de concentración”, que las agencias de publicidad y los grupos de presión de Estados Unidos trasladaron luego a las ONG, los partidos políticos y la prensa.

Hay una anécdota que es muy significativa de la manera en que funciona la intoxicación mediática. A mediados de julio de 1992 el periodista estadounidense Roy Gutman llegó a Banja Luka, la capital de Bosnia, como corresponsal del New York Times y dijo al ejército serbio que quería visitar los campos de concentración. Con toda la ingenuidad del mundo, le llevaron al de Manjaca, donde fue el primero en llegar. Recorrió todo el campo de arriba abajo e interrogó a los presos, que se quejaron de la mala alimentación, pero negaron haber padecido cualquier clase de malos tratos.

A la salida el periodista reconoció que el campo respetaba la convención de Ginebra, aunque luego en su artículo publicado el 19 de julio en el New York Newsday escribió todo lo contrario. Aquel artículo se titulaba “Prisioneros de la guerra de Serbia: relatos de hambre y tortura en un campo del norte de Bosnia” (4). Dos semanas después, el 2 de agosto, volvió a la carga con otra manipulación, hablando de “carnicerías infernales” y hornos crematorios: “Los cuerpos han sido quemados en hornos crematorios y transformados en alimento para ganado”, escribió el farsante (5).

Pero la manipulación no sólo se compone de artículos periodísticos: al año siguiente a Gutman le concedieron el Premio Pulitzer por sus reportajes. La intoxicación funciona exactamente así: hay que premiar al mentiroso. Dado que con el tiempo las falsedades de Gutman han ido saliendo a la luz y que aún hay gente digna en la profesión, los periodistas Peter Brock y David Binder iniciaron una campaña para que al farsante le retiren el galardón y, de paso, lavar las numerosas falsedades periodísticas vertidas durante aquella guerra (6).

Como siempre, los desmentidos llegan tarde, cuando son políticamente inofensivos. ¿Quién se acuerda hoy de todo aquello?

(1) Guerre contre l’Europe, Editions des Syrtes, 2000.
(2) Amerikas heiliger Krieg, Kopp Verlag, Rottenburg, 2014
(3) We created a monster, Toronto Star, 31 de julio de 2001, http://web.archive.org/web/20080510052014/http://www.deltax.net/bissett/a-monster.htm
(4) Prisoners of Serbia’s War: Tales of hunger, torture at camp in north Bosnia, New York Newsday, 19 de julio de 1992.
(5) In six-week Spree, at least 3,000 killed, New York Newsday, 2 de agosto de 1992.
(6) Former NY Times Reporter: ’93 Pulitzer Prize Should Be Revoked, Sherrie Gossett, CNSNews.com, 22 de marzo de 2006.

El dinero negro procedente de la ‘mafia rusa’ ¿elude el bloqueo económico y se lava en Gran Bretaña?

Como ya anunciamos, el 20 de marzo de este año el diario británico The Guardian publicó una extraña información sobre un amplio dispositivo de blanqueo de dinero procedente de Rusia y destinado a los países occidentales. Era extraño porque Rusia es objeto de un estrecho bloqueo económico que hubiera debido impedir el lavado, sobre todo si las cifras a las que se refería el The Guardian eran aproximadas: entre 20.000 y 80.000 millones de dólares habían salido de las cajas fuertes de los bancos rusos.

O el bloqueo es una comedia, o la noticia del The Guardian es falsa.

Antes de llegar a occidente, según la noticia, ese dinero circuló por los viejos países de la URSS, sobre todo Moldavia y Letonia, saltando por sociedades pantalla domiciliadas en países en los que impera el secreto bancario, como Chipre, lo que ya es conocido, y luego por Escocia, lo que sorprende bastante más.

Otro elemento extraño es que la publicación del artículo coincidía con el primer aniversario de la aparición de los Papeles de Panamá, de los que ya nadie se acuerda, en los que figuraban 214.000 sociedades ficticias con un despacho de abogados por medio, que siempre era el mismo.

El artículo de The Guardian veía a decir que “en todas partes cuecen habas”. Si Rusia es un país capitalista y corrupto, a nadie podía extrañar que también tuviera una lavadora de dinero negro, como cualquier otro.

El firmante del artículo era Luke Harding, el antiguo corresponsal de The Guardian en Moscú que, además, ha publicado varios libros sobre la trastienda de las instituciones públicas dependientes del Kremlin, por lo que fue expulsado en 2011. Los libros llevaban título tan tópicos y poco imaginativos como “El Estado mafioso”.

El artículo de Harding no mencionaba ninguna fuente, algo que también es típico: cuando se trata de periódicos (des)“prestigiados” como The Guardian, las fuentes no son necesarias; se suponen por le hecho mismo de su (des)“prestigio”.

Era un intento de involucrar a Putin con los grandes grupos monopolistas rusos a los que, a diferencia de otros países capitalistas, se les califica como “mafias”, como si fuera necesario cargar las tintas un poco más. Por eso el periodista británico mencionaba a Igor Putin, el primo del Presidente, que se sentaba en el consejo de administración de uno de los numerosos bancos participantes en el blanqueo.

Como dijimos en marzo, el artículo se apoya única y exclusivamente en un informe del año pasado de un organismo anticorrupción, la OCCRP (Organized Crime and Corruption Reporting Project), que durante dos años llevó a cabo una investigación con el diario “Novaia Gaceta”, uno de los mayores enemigos de Putin, el mismo que ha levantado la campaña contra el gulag de los homosexuales en Chechenia.

A su vez, la OCCRP es un grupo de periodistas especializados en la investigación de eso que las películas de Hollywood llaman “crimen organizado”, con el matiz de que lo que les preocupa es única y exclusivamente el crimen organizado en Europa del este. Tiene su sede en Sarajevo, Bosnia, lo que ya empieza a oler a podrido y si seguimos afinando el microscopio veremos que es una filial del Journalism Development Network, que tiene su sede en… Washington.

A partir de ahí empiezan a encenderse las alarmas y el tufo a Soros se confirma, una vez más, lo mismo que la financiación de la USAID y el Departamento de Estado, es decir, los mismos de siempre que, bajo la apariencia de organizaciones sociales y privadas, siempre encubren tinglados políticos de las grandes potencias.

Es un montaje paralelo al de los Papeles de Panamá, cuando La Sexta nos quiso hacer creer que todo procedía de otro grupo de periodistas de investigación, el International Consortium for Investigative Journalism, también con sede en Washington, también con dinero de dos fundaciones manejadas por Soros.

De cualquier manera, si la información de The Guardian es buena, lo que no nos explica es el por qué y el cómo los bancos escoceses eluden el bloque económico y el motivo por el cual dichas cuentas, procedentes de “la mafia rusa”, no han sido embargadas, a pesar de tener su origen en el crimen.


La multinacional Monsanto utiliza ‘trolls’ para defender la seudociencia de las críticas

A las seudociencias modernas no les bastan los gigantescos fondos con las que le apoyan las multinacionales, sino que necesitan también de los denominados “trolls”, mercenarios reclutados de las redes sociales para escribir comentarios laudatorios y desacreditar a los opositores.

Así aparece en los Papeles Monsanto, elaborados tras una investigación del periódico “Le Monde” publicada el 1 de este mes de junio (1). Tras la pantalla de sitios de “divulgación científica” se esconden importantes intereses económicos que han llegado incluso a atreverse poner en cuestión al Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, un organismo dependiente de la ONU que había apuntado al glifosato —un producto de Monsanto— como causante de ciertos tipos de cáncer.

Los investigadores del Centro se vieron sometidos al acoso de “periodistas de investigación” que trataron de ensuciar su nombre para proteger el de la multinacional. En la empresa de San Luis lo llamaron “Let nothing go”, o sea, no dejar pasar ni una. Los mercenarios acudían a las conferencias para incordiar, plantear preguntas, emitir dudas e insidias contra los que cuestionaran el glifosato o los transgénicos.

Internet es otro de esos campos de batalla (2). Los artículos críticos son ridiculizados y despreciados y sus autores descalificados e insultados. Lo mismo ocurre en Facebook, según ha desvelado un documento oficial del tribunal del distrito de San Francisco que hasta hace poco se ha podido consultar en el sitio US Right to Know (3).

El mecanismo es conocido: lo mismo que hay bancos que lavan el dinero negro, hay empresas informáticas que lavan imagen. Incapaz de defender con argumentos su basura seudocientífica, Monsanto las contrató para inundar internet de comentarios positivos sobre el glifosato y desacreditar a sus oponentes. Aparentemente a ninguno de los mercenarios se le podían encontrar vínculos con la multinacional; se trataba de “investigadores” imparciales que se limitaban a defender la verdad.

Ante el juez Vince Chhabria que lleva 90 acusaciones de víctimas del glifosato se produjo un curioso incidente el 24 de abril. Monsanto quiso que los documentos aportados por los denunciantes fueran declarados secretos. El juez ordenó lo contrario y amenzó a la multinacional con sanciones si “persistía en mantener fuera de la vista pública los documentos pertinentes”.

Como a todos los farsantes de las seudociencias modernas, a Monsanto le interesa mantener el secreto de ciertos documentos y publicar los que le convienen: los de sus propios perritos amaestrados, esos mismos que alardean de “objetividad”. En los juzgados conocen esos trucos. El documento oficial al que nos referimos asegura que Monsanto financia “discretamente” a “think tanks” como el denominado “Genetic Literacy Project” (Proyecto de Alfabetización Genética) o el Consejo Americano de Ciencia y Salud, dos instituciones que minimizan los efectos del glifosato sobre la salud y “humillan a los científicos poniendo por delante informaciones favorables a Monsanto y otros fabricantes de productos químicos”.

Los “trolls” de internet son los últimos eslabones de la cadena de manipulación de la información científica, con la misión de confundir y de sembrar dudas sobre círculo mucho más amplio de lectores, no especialistas. En algunos foros de discusión, los participantes han cambiado la ortografía de la multinacional, que se convirtió en Monsant0, para impedir la llegada de sus sicarios informáticos.

(1) http://www.lemonde.fr/planete/article/2017/06/02/monsanto-les-moissons-du-fiel_5137487_3244.html
(2)
http://www.marianne.net/societe/comment-monsanto-deploie-des-trolls-pour-polluer-les-articles-critiques
(3) https://usrtk.org/pesticides/mdl-monsanto-glyphosate-cancer-case-key-documents-analysis/

Los 60.000 millones de euros entregados a la banca se dan por perdidos definitivamente

El Banco de España ha cuantificado en 60.613 millones de euros (el 5,6 por ciento del PIB) el coste para las arcas públicas que han tenido las ayudas concedidas al sistema bancario español entre los años 2009 y 2015.

El organismo da por perdida esta cantidad, si bien señala que esta podría ser más elevada o inferior, según se recoge en el Informe sobre la crisis financiera y bancaria en España (2008-2014) publicado hoy y que anunció que haría en febrero.

Entre esos años, explica el Banco, se inyectó capital a 14 entidades del país por valor de 64.098 millones de euros, de los que la mayor parte (algo más de 54.000 millones) procedieron del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). De esa factura se logró recuperar  un total de 4.139 millones.

Al resultado de esa operación, que son 59.959 millones de euros, hay que sumarles otros 10.390 millones de euros que van a costar al Estado las ayudas públicas procedentes de los diferentes Esquemas de Protección de Activos (EPA) y 1.922 millones más procedentes de otros tipos de garantías.

De este modo, la factura de rescatar al sistema financiero español ascendería a 72.271 millones de euros. Sin embargo, el Banco de España considera que se pueden recuperar 12.198 millones, cifra que podría variar dependiendo de cómo evolucione el valor de los activos aún propiedad del FROB (como, por ejemplo, Bankia). De la resta de ambas cantidades salen los más de 60.000 millones que ha costado sostener a la banca española.

A todas estas cifras, además, hay que añadir “las pérdidas que han soportado los antiguos accionistas, los tenedores de preferentes y deuda subordinada”, que en ningún caso se consideran ayudas públicas, así como “los intereses obtenidos ni los gastos incurridos”.

http://www.rtve.es/noticias/20170616/banco-espana-da-perdidos-60613-millones-dinero-publico-inyectado-banca-entre-2009-2015/1565726.shtml

El espionaje estadounidense intentó penetrar en la red de mensajería Telegram

Durov, fundador de Telegram
El espionaje de Estados Unidos puede llegar al servicio de mensajería instantánea Telegram, según informó a través de Twitter, su fundador, el ruso Pavel Durov.

Telegram es un servicio de mensajería de texto y multimedia por internet, similar a WhatsApp, creado en 2013.

Durov aseguró que durante una visita a Estados Unidos dos agencias de espionaje sobornaron a sus informáticos para “comprometer la seguridad de la aplicación con una puerta trasera que facilitase su acceso”. También afirmó que él mismo ha sufrido presiones del FBI estadounidense.

Fundador también de VKontakte, la versión rusa de Facebook, Durov expresó que es ingenuo creer que en Estados Unidos se puede tener una aplicación de mensajería independiente y plenamente cifrada, es decir, imposible de rastrear.

Incluso insinuó que otras aplicaciones de mensajería han sucumbido a las peticiones de las agencias de espionaje. “La encriptación de Signal (además de Whatsapp y Facebook) la financió el Gobierno de Estados Unidos”, dijo.

Edward Snowden, el espía que filtró a The Guardian información acerca del trabajo de espionaje de la NSA, asegura  que Telegram “lo lleva gente con buenas intenciones. Es mejor que nada, pero las opciones predeterminadas son inseguras y lo convierte en peligroso para usuarios poco expertos”.

La aplicación rusa de mensajería tiene más de 100 millones de usuarios activos en todo el mundo. Según Durov, la ventaja frente a WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería es que las comunicaciones de Telegram no las pueden monitorizar terceros.

La garantía de intimidad frente al espionaje es una de las razones por las que Telegram se ha convertido en la red preferida de millones de usuarios para comunicarse.

Lo que esconde la campaña contra el ‘gulag’ de los homosexuales en Chechenia

El primer refugiado checheno acaba de llegar a Francia en medio del correspondiente despliegue mediático que acompaña a la denuncia de ese terrible “gulag” que padecen los homosexuales en Chechenia. La prensa francesa dice que, por fin, el refugiado checheno ha salido del infierno, le han buscado una familia de acogida en Francia, la cuna de la libertad y los derechos humanos.

Aquí nos alegramos enormemente y lo celebramos. Es más: esperamos que Francia acoja a todos los homosexuales perseguidos a lo largo y ancho del mundo con el mismo afecto y comprensión que ha demostrado con este checheno y que, además de homosexuales, proteja y albergue a las personas perseguidas en sus países de origen por cualquier otro motivo, sexual, nacional, étnico, político, religioso…

Pero… siempre hay un pero que estropea la mejor campaña publicitaria. No todo es de color de rosa, dice “Le Monde”, porque en Francia ya hay 68.000 refugiados chechenos por otros motivos (que no son sexuales) que pueden hacer temer por la integridad física de este refugiado. No quieren que su comunidad se vea “infectada” por la llegada del último de ellos, el más famoso, no vayan los franceses a creer que todos los chechenos,  refugiados o no, son como el que acaba de llegar: homosexuales.

La campaña internacional les ha venido tan bien a los homosexuales chechenos que ahora tienen la oportunidad de salir de su país en busca de otros horizontes que allá no tienen. Casi todos quieren hacer lo mismo, pero no para unirse a la colonia de los 68.000 que ya hay en Francia. Es un poco más complicado que eso…

El chollo ha tenido un “efecto llamada” y ahora empiezan a menudear las denuncias a los periodistas y voluntarios de las ONG que han invadido Chechenia en busca de que los homosexuales (o quienes se hacen pasar por homosexuales para abandonar el país) les cuenten las barbaridades de que son objeto. Quizá tengan suerte y alguna ONG les recate de aquel infierno; sólo tienen que explicar su martirio personal: las detenciones, las torturas, los campos de concentración… Incluso el relato queda un poco más completo si se cargan las tintas, si los reportajes dan titulares lo suficientemente llamativos.

Entonces ha llegado el regateo: los homosexuales chechenos están dispuestos a largar lo que haga falta, pero ponen como condición que no les lleven a países, como Francia, en los que ya hay muchos paisanos; quieren algo un poco más recatado, donde no puedan ser reconocidos como chechenos.

Como en otras sociedades atávicas, la homosexualidad en Chechenia es un oprobio no sólo para la familia, como se ha dicho, sino para clanes muy amplios, e incluso para toda la sociedad. La única manera de lavar esa “mancha” es matar al “infame”, una tarea que corresponde a su propio padre y, si no vive, a su tío y cualquier caso a sus hermanos.

Un refugiado gay ha contado a un medio de comunicación una conversación con su madre quien, después de confesarle su amor profundo, le dijo que si sus hermanos le matarían si se enteraban de su condición sexual, “y yo no lo lamentaría”, añadió ella. Cuando en Chechenia alguien se suicida, la mayor parte de las veces es porque su homosexualidad ha salido a la luz o por  el temor a que se descubra.

La delegada por los derechos humanos en Chechenia también lo ha explicado, añadiendo que los asesinatos de gays en Chechenia siempre quedan impunes, sin necesidad de que ninguna ley escrita lo autorice. Es la ancestral “justicia privada” que lava los “trapos sucios” dentro de la casa. Todos saben que un familiar ha sido el autor del crimen, pero nadie va a denunciarlo, nadie va a iniciar un juicio por ello, nadie va a testificar…

Por lo tanto, todos esos cretinos que un día sí y otro también se hacen eco del “gulag” para homosexuales en Chechenia son unos farsantes de la peor especie. No saben de lo que hablan. No tienen ni la más remota idea.

La homosexualidad en Chechenia, como en otras sociedades, no es un problema político sino antropológico. Desde luego que Kadyrov, el gobierno checheno o la policía tienen poco que ver, porque en todos los países en los que hay comunidades chechenas relativamente importantes, como Francia, se produce el mismo fenómeno, no sólo con los homosexuales sino con el consumo de alcohol, los bailes o la vestimenta, que también son ofensivas para la familia o el clan del que forma parte.

En Chechenia no hay ningún “gulag” para los homosexuales, lo cual no es ningún consuelo; es bastante peor que eso.

Más información:
— El supuesto gulag de los homosexuales en Chechenia forma parte de la guerra sicológica
— Tres organizaciones gays francesas presentan una demanda contra Chechenia por ‘genocidio’
— La instrumentalización de la homosexualidad contra el islam
 

WikiLeaks destapa la aplicación informática de la CIA para espiar los enrutadores

La CIA dispone de un mecanismo informático, llamado “Cherry Blossom” para atacar dispositivos domésticos inalámbricos como enrutadores y puntos de acceso. De esa manera vigilan los equipos vinculados por redes domésticas inalámbricas, así como la infraestructura de locales públicos como bares, hoteles y aeropuertos, o incluso pequeñas y medianas empresas.

A través de internet el espionaje estadounidense captaba información sobre millones de personas en todo el mundo sin que los afectados notaran actividad anormal dentro de sus redes.

Técnicamente la forma de ataque se denomina “Man-In-The-Middle” o por medio de un tercero interpuesto y se realizaban mediante un código informático personalizado (“firmware”).

Los enrutadores y puntos de acceso permiten la instalación en ellos de un nuevo código informático de forma inalámbrica, por lo que la introducción se podía llevar a cabo de forma remota.

Además del nuevo código informático, se introducía una interfase web que permitía rastrear el correo electrónico de los dispositivos conectados, el análisis de nombres de usuario en aplicaciones de mensajería, así como el análisis de direcciones mac y números de teléfono y voz sobre IP.

También permitía a la CIA registrar todo el tráfico de la red e incluso redirigir el navegador de la víctima, entre otras acciones.

El mes pasado la empresa de seguridad Symantec, aunque no señalaba directamente a la CIA, afirmaba haber descubierto al menos 40 ataques en 16 países diferentes relacionados con las herramientas publicadas por Wikileaks.

De los 16 países en los que Symantec detectó ataques de la CIA, se encontraban algunos países europeos. Entre los sectores que recibieron los ataques se encuentran empresas financieras, de telecomunicaciones, eléctricas, aeroespaciales, de educación o recursos naturales.

Además de países europeos, también había países que habían recibido ataques en Oriente Medio, Asia y África. Uno de los ataques detectados fue realizado en un ordenador estadounidense. En los ataques, se abrieron puertas traseras, se copiaron o eliminaron archivos.

Las herramientas han estado en manos de la CIA desde al menos 2011, e incluso desde 2007. Por su parte, casi al mismo tiempo el grupo Shadow Brokers reveló las herramientas informáticas de espionaje de la NSA.

En Al-Tanf el ejército de Estados Unidos se ha metido en una ratonera peligrosa

Los yihadistas junto al ejército USA en Al-Tanf
Ayer el general Mattis, secretario de Defensa, fue interrogado en el Congreso sobre la situación militar en Siria. No se ha publicado ninguna transcripción, pero un periodista de Stars&Stripes que estaba presente ha comentado que le preguntaron si era cierto que las fuerzas que habían entrado en Al-Tanf eran rusas. Mattis ha respondido: “Yo no tenía previsto que los rusos fueran allá [a Al-Tanf] pero eso no ha sorprendido a nuestros servicios secretos”.

Las previsiones del Pentágono era que quienes cerraran la frontera fueran iraníes o fuerzas dirigidas por ellos, lo que ha supuesto un error de cálculo, lo que no es extraño cuando no hay ningún tipo de previsión estratégica, ni militar ni política. Es la peor manera de perder una guerra.

El hecho muestra, además, que el ejército ruso está implicado a fondo en la Guerra de Siria y, a diferencia de sus rivales, tiene un plan estratégico, en el que la posibilidad de contar con Estados Unidos, hasta ahora predominante ha pasado a un segundo plano.

No es fácil de explicar los motivos por los cuales Estados Unidos se ha empeñado en instalarse en medio del desierto, por más que se trate de una frontera entre tres países, salvo recurrir de nuevo al intento de reagrupar allá a las fuerzas yihadistas para que continúen la guerra.

La llegada de los cohetes “himars” (High Mobility Artillery Rocket System o cohetes de alta movilidad) no tiene ningún sentido militar. Al-Tanf está a sólo 12 kilómetros de la frontera jordana. Les bastaba haberlos emplazado al otro lado porque su radio de acción es de 300 kilómetros: podían atacar a Siria desde allá.

La captura de Al-Tanf sólo tenía un alcance táctico que ahora se ha convertido en estratégico, y podría serlo aún más si el Pentágono y sus yihadistas se empeñan en defender sus posiciones a ultranza. Esa es la razón de la presencia rusa.

En Al-Tanf las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados yihadistas están cercadas, por lo que no tienen muchas opciones, salvo mantener un puente aéreo, lo que las dejaría en evidencia. Otras posibilidad es evacuar la frontera, lo que redundaría en una de las más importantes victorias militares del ejército sirio, sólo comparable a la de Alepo.

El espectáculo de las tropas de Estados Unidos saliendo de la ratonera de Al-Tanf con el rabo entre las piernas, rodeado por los sirios y los rusos, puede ser tan memorable como el de Saigón en 1975. Es posible que junto a los gringos veamos desfilar también a las tropas británicas y noruegas (es decir, la OTAN) que aún no han explicado su papel sobre el terreno. Por fin, con ellos estarán las mesnadas de Al-Qaeda y el Califato Islámico. ¿Se largarán todos ellos cogidos de la mano?

Emiratos Árabes Unidos financió el golpe de Estado en Turquía con 3.000 millones de dólares

No hay nada mejor que una crisis, como la de los países del Golfo, para que sigan saliendo trapos sucios y nos vayamos enterando de lo que realmente ocurre que, naturalmente, tiene poco que ver con lo que nos cuentan.

Se confirma que Emiratos Árabes Unidos financió con 3.000 millones de dólares el golpe de Estado del pasado año en Turquía, según ha denunciado el periodista Mehmet Acet, que trabaja para Kanal 7 y el periódico Yeni Safik o, dicho con otras palabras, una fuente indirecta por la que hablan Erdogan y el AKP.

El periodista turco saca ahora a relucir una  “mesa redonda” celebrada hace seis meses en la que intervino el ministro de Asuntos Exteriores Mevlut Çavusoglu que ha podido confirmar por otras fuentes.

Çavusoglu no mencionó a Emiratos sino que se limitó a estimar la cantidad, que fue pagada por un “país musulmán”. Es una constante en los cenáculos de Ankara que se ha venido escuchando desde el principio cuando no había micrófonos delante.

Los rumores suelen aludir a ciertos grupos palestinos como parte integrante de la conspiración contra Erdogan. Aunque aún no mencionan el nombre, en otra entrada nosotros ya adelantamos que se refieren a Al-Fatah.

Este tipo de declaraciones e informaciones muestran la escalada de tensión en Oriente Medio y los mutuos enfrentamiento entre unos y otros, donde Egipto está por medio. En Turquía Erdogan nunca ha escondido su apoyo a Morsi, mientras el caballo ganador, Al-Sissi, está en la órbita de Emiratos.

En unos países (Egipto) el golpe de Estado triunfó; en otros (Turquía) falló… La Primavera Árabe sigue causando estragos, pero esta vez donde sus instigadores menos lo esperaban. Los golpistas están siendo golpeados.

http://www.middleeasteye.net/news/turkey-hints-uae-financing-coup-bid-erdogan-calls-saudi-king-resolve-qatar-crisis-145667128

Más información:

— Emiratos Árabes Unidos financió el golpe de Estado en Turquía

Los ‘ecologistas’ de WWF promueven las matanzas de especies en vías de extinción

El imperialismo ha convertido a las ONG, tanto a las seudohumanitarias como a las seudoecologistas, en un pozo séptico. Las subvenciones las mantienen en un estado permanente de dopaje, necesitadas de campañas, a cada cual más alarmista, para recaudar donaciones y tranquilizar las peores conciencias.

Una de las más podridas es WWF, el Fondo para la Protección de la Vida Silvestre, que está coaligada con sus peores enemigos: los cazadores de trofeos, esos rentistas ociosos que necesitan aventuras exóticas para curar su aburrimiento y están dispuestos a pagar mucho dinero por ellas, a costa de esquilmar a las poblaciones autóctonas de sus medios de subsistencia.

Mientras WWF protege a los animales —o eso dice al menos— otra ONG, Survival International, protege a los indígenas que viven a su lado desde hace miles de años. Ambas están enfrentadas, como una extensión de la selección natural darwiniana al mundo humano.

Ya lo hemos contado en otra entrada: pese a su nombre, WWF considera que la caza forma parte de la protección de la naturaleza, aunque lo que entienden por “caza” justifica cualquier matanza, no sólo de animales sino también de los pueblos autóctonos.

Lo mismo ocurre con eso que califican como parques o reservas “naturales”, que son cualquier cosa, menos naturales. Se trata de vastas regiones que se sustraen a las formas de vida tradicionales para convertirse en atracciones turísticas de organismos internacionales, “protegidas” por una especie de guardas jurados que imponen su ley como cualquier mafia: a sangre y fuego.

El capitalismo es así de absurdo. Lo mismo que hay quien paga por adoptar niños desamparados que no conoce, hay otros que hacen lo mismo con los animales. Naturalmente tampoco los conocen, pero eso alimenta el saldo de las cuentas corrientes de tinglados como WWF.

Es una privativación de la naturaleza, es decir, la introducción del capitalismo en el Tercer Mundo y la conversión de la naturaleza en capital, en fuente de beneficios. La caza ha dejado de ser una necesidad (de los indígenas) para convertirse en un deporte (de los turistas que pueden pagar los enormes gastos). La necesidad se ilegaliza y el ocio se legaliza.

Uno de esos personajes es Peter Flack, un dirigente de WWF en Sudáfrica y de la SAHGC, una poderosa asociación de cazadores. En noviembre del pasado año tuvo que dimitir de la primera de sus funciones, pero no porque WWF creyera que ambas funciones eran incompatibles sino porque Survival International le denunció por cazar un elefante en un bosque de Camerún.

Es la norma de toda organización corrupta, como WWF: no te expulsan porque hagas algo mal sino porque tus malas acciones salen a la luz pública. Pero “los duelos con pan son buenos”, dice El Quijote. En el caso de Flack el pago de 45.000 dólares compensó la matanza de un elefante que WWF considera “en vías de extinción”. Naturalmente el pago del trofeo se hizo en un paraíso fiscal, como Panamá.

Por el contrario, los pueblos autóctonos no pueden cazar —ni elefantes ni nada— en sus propias tierras; están condenados a la emigración o a la cárcel porque se les considera como “furtivos”.

En el fraude esas “reservas de la biosfera” están implicados los organismos internacionales, como la UNESCO, que siguen dibujando los mapas de África, los geográficos y los ecológicos, como han hecho siempre los imperialistas desde tiempo inmemorial: teniendo en cuenta sus propios intereses, única y exclusivamente.

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