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La evolución de las relaciones del PKK/PYD con el gobierno sirio

Saleh Musslim, dirigente kurdo del PYD
La frontera de Siria con Turquía la dibujaron los imperialistas hace 100 años de tal manera que Siria pasó de constituir un país dominado por el Imperio Otomano a serlo por el imperio francés, mientras los kurdos quedaron al otro lado de la frontera, además de Irak e Irán, prácticamente en su totalidad.

La presencia significativa de los kurdos en Siria es muy reciente, consecuencia de la llegada del capitalismo al Kurdistán turco en los años setenta y de refugiados políticos a partir de la década siguiente.

Para los kurdos, Siria ha sido siempre un lugar de acogida y Turquía el enemigo común de ambos. La lucha de las organizaciones kurdas en Siria nunca tuvo un relieve propio; ha sido un eco de las entabladas contra Irak y, sobre todo, Turquía.

Desde 1957 la existencia de organizaciones como el Partido Democrático del Kurdistán Sirio es testimonial y absolutamente irrelevante. Ninguna de ellas tenía como objetivo la reivindicación de la autonomía del Kurdistán sirio o, como hoy se llama, de Rojava (y mucho menos la independencia).

En Siria los kurdos nunca tuvieron reconocida la nacionalidad siria no por discriminación sino porque no eran sirios sino “ajanib” (extranjeros) que disponían de un estatuto como tales, o bien “maktumin”, es decir, no registrados o sin papeles.

Las relaciones de Siria con Turquía han sido siempre malas porque, además de ser la antigua potencia colonizadora del mundo árabe, formaba parte de la OTAN, lo que condujo a los gobiernos de Damasco a apoyarse en la URSS primero y luego en Rusia.

La base de la OTAN en Incirlik, muy cercana a la frontera entre Siria y Turquía, está entre las tres más importantes del mundo, junto a Ramstein y Okinawa.

Desde 2011 la dirección de las operaciones militares de los imperialistas contra Siria se ha llevado a cabo en Incirlik y no en otra base del Centcom (mando del Pentágono en Oriente Medio) que Estados Unidos tiene en Qatar porque la Guerra de Siria está bajo la competencia de la OTAN.

Cuando a finales de los setenta se funda el PKK, su dirección y toda su logística está bajo la protección, la financiación, el armamento y el adiestramiento del gobierno, el ejército sirio y su servicio de inteligencia.

El apoyo sirio le permite al PKK iniciar y mantener la lucha armada en Turquía desde 1985.

La situación adquirió tales dimensiones que en 1998 el ejército turco invadió el norte de Siria, imponiendo al gobierno el Tratado de Adana, por el cual el apoyo sirio al PKK se tuvo que reducir y una parte de la dirección, incluido su máximo dirigente, Abdullah Öçalan, tuvo que abandonar el país, lo que condujo a su posterior detención en África.

El estatuto kurdo en Siria cambia con motivo de la escalada de agresiones imperialistas que se inicia con el ataque a Irak en 2003 y como otro eco derivado de ellas. Los 15 partidos kurdos con presencia en Siria se dividen y se reagrupan varias veces. En esos procesos tiene una intervención directa el nuevo gobierno regional creado en el Kurdistán irakí, es decir, Barzani y su Partido Democrático.

El PKK entra en los listados internacionales de organizaciones “terroristas”, se enfrenta al gobierno regional irakí y en Siria se reagrupa en 2004 bajo las siglas PYD, como partido “sirio”. Al no estar incluido en los listados de organizaciones “terroristas”, cuenta con importantes apoyos internacionales.

El problema kurdo deja de ser patrimonio de Turquía y se convierte en un problema también en Siria. Es el fin de una larga luna de miel del PKK con el gobierno sirio, uno de los efectos colaterales de la guerra desatada por Estados Unidos contra Irak: algunas organizaciones kurdas, entre ellas el PKK, empiezan a volver sus ojos contra su antiguo aliado, el gobierno de Siria.

En 2004 estalla la “intifada” kurda (serhildan, revuelta en kurdo) de Qamishli, cuando tras un partido de fútbol se producen enfrentamientos entre kurdos y supuestos “nacionalistas árabes” que acaban en enfrentamientos con la policía siria, ataques a sedes del Baas y edificios públicos, no sólo en Rojava sino también en Alepo y Damasco.

La cadena de televisión kurda Roj TV, dirigida por el PKK, llamó a la insurrección contra el gobierno y algunos dirigentes del PYD fueron detenidos.

No obstante, las distintas organizaciones kurdas siguen muy lejos de la unanimidad. Incluso dentro del PKK hay quienes son partidarios de mantener la lucha únicamente contra Turquía y quienes quieren meter la cuchara en los asuntos sirios. Estos últimos están apoyados por Turquía.

La Primavera Árabe dividió aún más a los kurdos, lo mismo que el inicio de la guerra. Una minoría comienza a incorporarse a los tinglados que crean los imperialistas, como el Consejo Nacional Sirio, mientras la mayoría, incluido el PKK, se mantiene en contra, e incluso se enfrentan en las calles a los manifestantes.

En setiembre de 2011 el PYD crea una coordinadora (Tev-Dem, Movimiento por una Sociedad Democrática) con el Baas y diferentes movimientos árabes progresistas, en la que participan los arameos (cristianos). El dirigente del PYD Saleh Musslim, que estaba en el exilio, aparece en Damasco a plena luz para intervenir en una reunión de una parte de la oposición, que se agrupa en un Comité Nacional para el Cambio Democrático.

Además, el gobierno sirio realiza otras concesiones:

– el PYD abre cuatro escuelas en lengua kurda y tres centros culturales en Alepo, Qamishli y Malikiyi
– otorga la nacionalidad siria a casi 300.000 kurdos
– libera a más de 600 presos políticos del PKK/PYD que cumplían condena en Siria

Como consecuencia del acuerdo entre el gobierno sirio y el PKK/PYD, 3.000 combatientes kurdos que tenían su base en el nordeste de Irak entran en Siria huyendo de la presión del gobierno regional de Barzani, se incorporan al ejército regular sirio, obteniendo el control de Rojava. En los edificios oficiales los kurdos sustituyen el retrato de Bashar Al-Assad por el de Abdullah Öçalan.

El acuerdo no logra la unanimidad dentro del PKK/PYD. Mientras una parte, que actúa en nombre de Öçalan, quiere cesar la lucha armada con Turquía y lograr una tregua para concentrarse en Rojava, las unidades militares, encabezadas por Cemil Bayik, son partidarias de lo contrario: mantener el acuerdo con Siria y atacar a Turquía.

En 2013 la creación y posterior expansión del Califato Islámico vuelve a redistribuir las cartas en el norte de Siria, lo que se pone de manifiesto en la batalla de Kobane, de setiembre de 2014 a enero de 2015, cuando los kurdos se arrojan en brazos de Estados Unidos y de su estrategia de destruir Siria. Les ofrecen a los imperialistas lo que necesitaban: un protectorado en Rojava, bases militares y enfrentamientos permanentes con todos los vecinos, incluidos los popios kurdos.

En marzo de este año, las sedes del Partido Democrático del Kurdistán Sirio y de otro partido, Yekiti, en Qamishli fueron asaltadas y quemadas. Dos semanas después el PKK/PYD clausuró las sedes de casi todos los partidos y movimientos sociales de Rojava que no eran los suyos.

Estados Unidos masacró al 20 por ciento de la población coreana durante la guerra de 1950 a 1953

Durante la Guerra de Corea (1950-1953) la aviación estadounidense lanzó más bombas contra la península que a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. El 75 por ciento de Pyongyang, la capital, resultó destruida; la reconstrucción no se pudo terminar hasta 1964, once años después.

Tras de uno de aquellos brutales bombardeos, el Ministro coreano de Asuntos Exteriores envió un dramático cable a la ONU, que había avalado la agresión. También iba dirigido “a todos los ciudadanos del mundo” y se ha publicado muy recientemente (*).

Está fechado el 3 de enero de 1951 a las 10:30 y anuncia que 82 bombarderos cargados de explosivos incendiarios habían sobrevolado Pyongyang con una “carga mortifera” de centenares de bombas, que los “bárbaros transatlánticos” han dispersado por toda la ciudad.

Las bombas han provocado incendios permanentes que no se pueden apagar porque algunas de ellas son de efecto retardado y explotan a intervalos regulares a lo largo de todo el día.

A causa de ello, las personas no pueden escapar por las calles. “Toda la ciudad ha quedado incendiada, envuelta en llamas durante dos días”, dice el cable.

El segundo día 7.812 viviendas civiles habían sido quemadas. “Los americanos eran conscientes de que no había objetivos militares en Pyongyang”, añade el ministro coreano.

El número de civiles muertos, quemados vivos o asfixiados por el humo es “incalculable”, aunque el ministro estima que sólo una quinta parte de la ciudad ha sobrevivido al atroz bombardeo.

La Guerra de Corea es la gran desconocida porque Estados Unidos no quiere destapar uno de sus mayores crímenes. Los historiadores hablan del lanzamiento de 32.000 toneladas de napalm, siempre sobre la población civil, destruyendo ciudades enteras y con ellas exterminando a toda su población.

Aproximadamente el 20 por ciento de la población fue asesinada, confesó en 1984 el general Curtis LeMay, jefe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En Corea no hay nadie que no tenga un allegado muerto en aquella gran carnicería.

Dean Rusk, que fue secretario de Estado, dijo que en Corea del norte bombardearon “a todo lo que se movía”, pero también a lo que no se movía: edificios, presas, cultivos, fábricas… No dejamos “piedra sobre piedra”, fueron sus palabras.

(*) http://repository.un.org/bitstream/handle/11176/85491/S_1980-EN.pdf
Un bombardero estadounidense B-26 lanza un ataque contra la población civil de Wonsan en 1951

El oscuro espía del KGB que infligió a la CIA el mayor golpe de su historia

En 1955 la CIA y el MI6 excavaron un túnel para espiar a las tropas del ejército soviético estacionadas en la República Democrática de Alemania. Los espías alemanes y estadounidenses lo llamaron “Operation Gold” (Operación Oro), mientras que para los británicos fue la “Operation Stopwatch” (Operación Cronómetro).

Fue el intento de escucha telefónica más grande de la historia del espionaje y el más estrepitoso fracaso de la CIA a lo largo de su historia.

Se trataba de una variante mucho más compleja que un proyecto anterior conocido como “Operation Silver” (Operación Plata) que la CIA intentó en Viena en 1949. Se sabe que fue Reinhard Gehlen, el director del recién creado BND, el servicio secreto alemán, quien alertó a Dulles de la existencia de un nudo de redes telefónicas que utilizaba el Ejército Rojo en Berlín a dos metros de profundidad, muy cerca del sector ocupado por los estadounidenses en la capital alemana.

En diciembre de 1953 la operación se puso bajo la dirección de William King Harvey, antiguo policía del FBI transferido a la CIA y el 2 de septiembre de 1954 comenzó la excavación del conducto, que se completó el 25 de febrero del año siguiente. Removieron 3.000 toneladas de tierra y 125 toneladas de metal. A seis metros de profundidad y con una extensión de 450 metros, el túnel comenzaba en el sector americano de Berlín, en el barrio fronterizo de Rudow, y alcanzaba hasta Altglienicke, justo por debajo de un nudo de comunicaciones soviético en la zona oriental.

Antes de iniciar la construcción del túnel, asistió a casi todas las reuniones entre la CIA y el MI6 George Blake, un agente del KGB infiltrado en el servicio de inteligencia británico. Blake conoció de primera mano los detalles de la operación y alertó al KGB, pero el Kremlin decidió dejar abierto el canal para transmitir informaciones falsas.

Si, a causa de su fracaso, de la operación sabemos poco, de Blake no sabemos mucho más. No conocemos su identidad real. Parece que su nombre original era George Behar y luego fue cambiándolo por Max de Vries, George Blake, Georgi Ivanovich. Parece ser que nació en Rotterdam en 1922, y que era hijo de una holandesa y un judío de origen turco, Albert Behar.

Vivió en Alejandría y se educó en un colegio inglés bajo la tutela de su tío, el dirigente comunista egipcio Henri Curiel, que se ocupó de él cuando George se quedó huérfano a los 13 años.

Regresó a Holanda, donde le sorprendió la invasión alemana en 1940. Se incorporó a la resistencia con el alias de Max de Vries, pero le capturaron. Sin embargo, como no tenía 18 años, lo soltaron. Iban a volver a detenerlo al cumplir los 18 años, pero entonces él se escapó a Inglaterra.

En Londres fue reclutado por el Special Operations Executive, el servicio que organizaba sabotajes en la Europa ocupada. Lo emplearon en traducir del alemán y tomó el nombre de George Blake. En 1944 volvió al continente para interrogar a los nazis prisioneros y en Hamburgo, con 22 años, dejaron en sus manos a los comandantes de submarinos. Tras la guerra pasó al MI6, el espionaje exterior, que lo envío a Corea en 1950, destinado en la embajada británica en Seúl, donde trabajaba cuando el imperialismo atacó la península.

Fue “capturado” por los norcoreanos y al ser liberado, le consideraron como un “héroe de guerra” y le enviaron a Berlín, la capital mundial del espionaje durante la Guerra Fría, el frente candente para los agentes de uno y otro lado, una ciudad dividida pero aún sin barreras, donde todos podían ir a todos los sectores y casi toda la población trabajaba para algún servicio de espionaje.

La misión de Blake en Berlín era la de convertir a los soviéticos en agentes dobles, pero hacía como Penélope, que deshacía de noche lo que había tejido de día. Le pasaba los nombres de sus agentes al KGB, 400 delatados en total, de los que al menos 42 fueron fusilados.

Pero su gran golpe fue su infiltración en la operación de la CIA en Berlín. Aunque estaba reciente la deserción de Burgess y McLean, el espionaje imperialista todavía no había cobrado conciencia de lo profunda que era la infiltración soviética en el servicio secreto británico, y los americanos seguían fiándose del MI6.

Para evaluar el flujo de desinformación entrante, en Washington se creó un equipo de traductores y analistas de la CIA que continuó funcionando hasta septiembre de 1958. Fue un trabajo ingente y totalmente inútil. La CIA se quedó con un botín de 50.000 cintas grabadas que documentaban un millón de conversaciones telefónicas ficticias que durante años tomaron por informaciones solventes.

El KGB esperó hasta que, al cabo de los años, unas lluvias torrenciales afectaron a las líneas telefónicas de Berlín y comenzaron labores de reparación. De esa manera los soviéticos “redescubrieron” el túnel para denunciar que los imperialistas habían violado los tratados internacionales firmados al acabar la Segunda Guerra Mundial.

El topo aún no había sido descubierto. El KGB aprovechó tan bien el “redescubrimiento casual” del túnel que la CIA se lo tragó. Blake no fue destapado hasta 1961.

La CIA padeció tres duros golpes en uno.

¿Por qué el equipo de Trump mantuvo negociaciones secretas con los rusos?

Richard Nixon, el Presidente defenestrado
El enfrentamiento actual de Trump con los monopolios mediáticos de Estados Unidos y, por extensión, del mundo entero es una reproducción del Watergate, no sólo por la obsesión que muestran los medios sino porque, lo mismo que entonces, lo que está en juego es un golpe de Estado como consecuencia de las relaciones con Rusia, que hace 45 años eran relaciones con la URSS.

También se reproduce el mismo hecho, insólito en los anales del periodismo: tanto Nixon como Trump tienen “mala prensa”, en donde las grandes cadenas desinformativas juegan el papel de portavoces de lo que entonces se llamó “garganta profunda”, los poderes fácticos o el Estado paralelo, es decir, todo el conglomerado de fuerzas que actúa en la sombra porque no son ni el poder legislativo, ni el ejecutivo, ni el judicial. El poder de verdad es otra cosa diferente a esas.

Lo mismo que Trump, también Nixon mantuvo negociaciones secretas, tanto con la URSS como con China, para lo cual utilizaba a Henry Kissinger quien primero actuó en secreto como consejero de seguridad nacional y luego en público como secretario de Estado.

Se pueden poner tantas semejanzas como se quiera. Una de ellas es el papel del tan alabado Washington Post, que destapó Watergate y del que todos ocultan que, lo mismo que el periodista Woodward, no era más que un portavoz de la CIA.

La última artimaña del Washington se produjo la semana pasada cuando aireó la entrevista del yerno de Trump, Jared Kushner, con el embajador ruso  Serguei Kislyak en diciembre. La filtración estuvo acompañada de otra de la CNN el 17 de mayo sobre la interceptación de una serie de conversaciones de diplomáticos rusos que se estaban entrevistando con el general Michael Flynn, ya purgado por Trump de la Casa Blanca a causa de las presiones mediáticas (o sea, de la CIA).

Las filtraciones suben de tono cuando John Brennan, yihadista y antiguo director de la CIA, manifiesta el 23 de mayo ante un comité del Congreso su preocupación por el hecho de que ciertos funcionarios hubieran sido sorbornados por los rusos, lo que era una forma sutil de acusarles de traidores, un delito muy grave. Lo más preocupante, dijo Brennan, es que posiblemente los rusos hayan tenido éxito. “A menudo los que recorren el camino de la traición no saben que están en ese camino hasta que es demasiado tarde”, añadió el yihadista.

En una entrevista con PBS NewsHour, el antiguo director de inteligencia, James Clapper, añade otro eslabón a la cadena de imputaciones: todas esas entrevistas con los rusos fueron secretas. ¿Qué es lo que ocultaban?

Desde 1968 las negociaciones de Nixon y Kissinger con los soviéticos fueron igualmente secretas y se llevaron a cabo a través de Boris Sedov, un espía del KGB que ejerció ese papel de intermediario antes de la investidura de Nixon, como ha puesto de manifiesto un reciente libro de Richard A. Moss, del Instituto de Guerra Naval. Tras la toma oficial de posesión, el contacto se reanudó con Anatoli Dobrinin, el embajador soviético en Washington.

Los contactos eran tan reservados que Nixon tendió una línea telefónica en la Casa Blanca exclusivamente para hablar con Dobrinin, manteniendo apartada a la CIA, algo que los espías nunca le perdonaron, haciéndoselo pagar muy caro.

En sus memorias Dobrinin cuenta que Kissinger le explicó los motivos de dicha reserva: mientras en Moscú saben guardar un secreto, en el Departamento de Estado se producían fugas constinuas de información a la prensa.

Lo mismo que Trump, también Nixon quiso mejorar las relaciones con los soviéticos, avanzar en las negociaciones de desarme y consolidar los acuerdos SALT, algo a lo que se oponían los mismos que ahora: la prensa, los servicios de inteligencia y la industria de guerra. Después de muchas negociaciones, el 26 de mayo de 1972 Nixon y Brezhnev firmaron el tratado SALT de limitación de armas nucleares, que estuvo en vigor durante 30 años, hasta 2002, momento en el que Estados Unidos se retiró unilateralmente del mismo.

Una parte de los círculos dominantes en Washington siempre afirmaron que Nixon había realizado concesiones intolerables a los “comunistas” y pusieron toda clase de obstáculos a la ejecución de los acuerdos. El Senado se negó a ratificar SALT II y en 1986, en tiempos de Reagan, Estados Unidos se desvinculó definitivamente de sus compromisos con el desarme y la distensión.

Entre SALT y Watergate sólo transcurre un año. Los acuerdos SALT fueron los que acabaron con Nixon; Watergate fue la excusa. Ahora con Trump sucede lo mismo. Siguen buscando excusas para acabar con él y con cualquiera que en la Casa Blanca trate de mantener buenas relaciones con Rusia. En Washigton sólo manda el Presidente cuando le dejan.

Más información:

La policía británica consintió que un refugiado fuera asesinado y quemado por sus vecinos racistas

Bijan Ebrahimi, refugiado asesinado
El refugiado iraní Bijan Ebrahimi residía en Bristol, Gran Bretaña, en un bloque de viviendas de protección oficial y antes de ser asesinado en 2013 llamó a la policía en más de 85 ocasiones para advertir que sus vecinos racistas querían asesinarle. Pero los que tenían el deber de protegerlo (la policía) eran tan racistas como sus verdugos (los vecinos).

La Comisión de Quejas contra la Policía, un órgano gubernamental, publicó la semana pasada el informe sobre el asesinato de Ebrahimi.

La primera denuncia a la policía tuvo lugar en 2007. El apartamento se incendió cuando el refugiado estaba en su interior. Sobrevivió, pero se tuvo que mudar de casa. Antes de marchar, su hermana lo ayudó a vaciar la vivienda. “Vino la policía y, sin dar ningún tipo de explicación, los agentes esposaron a mi hermano”, explica Khayatian. “Indicaron que alguien los había llamado y había denunciado un allanamiento de morada. Les expliqué que estábamos limpiando, pero no me hicieron caso. Lo arrestaron y no le quitaron las esposas hasta que un miembro del ayuntamiento vino y les dio la misma versión que yo les había dado. No se disculparon. Simplemente, se fueron. Fue entonces cuando me percaté de que lo que estaba pasando no era normal”.

La segunda se produjo agosto de 2013; un mes después de que un vecino matara a Ebrahimi a golpes y luego quemara su cuerpo. Fue entonces cuando la familia se dio cuenta de que la policía seguía actuando igual después de su muerte. Khayatian y su hermana, Manizhah Moores, fueron a dejar flores en la puerta del apartamento de su hermano. Iban acompañadas por dos policías. Todavía no sabían qué le había pasado a su hermano y por qué los dos policías no les daban ningún tipo de explicación.

“Cuando vaciamos uno de sus armarios decidimos donar algunas pertenencias que no tenían ningún tipo de valor sentimental”, indica Khayatian. “Los policías sabían lo que había pasado, pero nos dejaron dar estas pertenencias a las personas que le habían causado la muerte. Cuando más tarde supimos lo que había pasado, nos sentimos mal con nosotras mismas. Tras descubrir qué había pasado, perdí la confianza en el sistema y supe que los problemas no terminarían allí”.

Las dos hermanas decidieron que no pararían hasta descubrir qué había pasado a su hermano pequeño y durante cuatro años impulsaron una campaña con este objetivo y con el fin de dar a conocer esta historia al mundo entero.

A principios de la semana pasada, la Comisión de Quejas contra la Policía publicó un informe en el que indica que la policía no protegió a Ebrahimi a pesar de que en numerosas ocasiones este había denunciado que era víctima de una campaña de odio violenta y racista orquestada por sus vecinos.

Ebrahimi era el hermano menor y durante muchos años cuidó de sus padres enfermos en Teherán. Tras la muerte de estos, solicitó la condición de refugiado en el Reino Unido y, tras una breve estancia en Leicester, se mudó a Bristol para estar más cerca de sus hermanas. Tuvo problemas en la columna y en las rodillas que lo dejaron incapacitado.

Ebrahimi fue víctima de abusos sistemáticos en la comunidad de viviendas de protección oficial donde vivía. Algunos de estos actos de acoso eran menores. Adoraba a su gato atigrado, así que sus acosadores lo patearon. Le gustaba tener flores y plantas, así que el vecino que lideró la campaña de acoso animó a los niños a arrancarlas. Algunos de estos actos fueron mucho más graves.

Difundieron el rumor de que Ebrahimi era un pederasta, le dijeron que lo iban a atropellar y lanzaron piedras contra sus ventanas. Unos días antes de asesinar a Ebrahimi, Lee James entró en su casa y lo golpeó con la excusa de que había tomado fotografías de sus hijas. En el transcurso de seis años, Ebrahimi llamó a la policía en 85 ocasiones.

La investigación dejó al descubierto que tanto la policía como las autoridades locales habían ignorado sistemáticamente sus llamadas o habían optado por creer la versión de sus vecinos. En 2009, la policía lo describió como alguien “que se quejaba sistemáticamente de sus vecinos a pesar de que las investigaciones siempre revelaban que era él el agresor”. Cuando James se metió en casa de Ebrahimi y lo golpeó en la cabeza, la policía arrestó a Ebrahimi por alterar el orden público.

La policía británica defendía a los asesinos, no a sus víctimas porque su tarea no tiene nada que ver con los delitos sino con el color de la piel.

http://www.eldiario.es/theguardian/britanica-protegio-Ebrahimi-refugiado-asesinado_0_662484057.html

A través de Gladio la OTAN colocó bombas en Luxemburgo en la década de los ochenta

En Luxemburgo el servicio de inteligencia SREL está actualmente sometido a una investigación parlamentaria en el curso de la cual un antiguo espía, André Kemmer, ha confesado que fue la OTAN, a través de Gladio, quien colocó las bombas que entre 1984 y 1986 dieron lugar al Caso Bommeleeër.

Se trata de 20 atentados con bomba cometidos entre el 23 de enero de 1984 y el 25 de marzo de 1986, algo nunca visto en este pequeño país, paraíso fiscal y oasis europeo en paz social y violencia política. Bombas sin motivo aparente ni reivindicación; contra postes de telecomunicaciones, el radar del aeropuerto, la piscina olímpica de Kirchberg el barrio de las instituciones europeas, con motivo de una cumbre europea, en los despachos de jueces y sedes policiales, en una planta de gas, contra el palacio de justicia… La ola duró dos años y tres meses.

El gobierno conoce a los autores desde hace al menos siete años y, posiblemente, desde el primer momento. Según relata el Luxemburger Wort (*), en enero de 2006 se celebró una reunión entre el antiguo dirigente del SREL, Marco Mille, el mencionado André Kemmer, otro espía llamado Frank Schneider, el antiguo Primer Ministro, el hoy famoso Jean Claude Junker, y el ministro de Finanzas Luc Frieden.

Los espías pusieron al gobierno al corriente de sus sospechas, sobre la base de documentos confidenciales, de la intervención de una célula de Gladio en Luxemburgo, de la identidad de sus miembros y de su dependencia de la OTAN.

Gérard Reuter, antiguo presidente del Tribunal de Cuentas de Luxemburgo confirmó el jueves a la cadena RTL la implicación de Gladio en el Caso Bommeleeër, afirmando que el encargo procedió de la CIA y que Licio Gelli, miembro de Gladio, estuvo en Luxemburgo en la década de los ochenta.

En 2013 dos gendarmes de la brigada móvil, una unidad de élite, ya fueron acusados de intervenir en la colocación de los explosivos y su abogado defensor aseguró -dentro y fuera del juicio- que los atentados habían sido obra de la OTAN.

El año pasado Le Monde Diplomatique también indicó la intervención de los grupos terroristas de la OTAN en el Caso.

(*) http://www.wort.lu/fr/view/proces-bommeleeer-pas-de-deuxieme-affaire-du-siecle-516ec87be4b064fdcdfaa995, http://www.wort.lu/fr/view/le-service-de-renseignement-de-l-etat-sous-les-feux-de-la-rampe-50c0bc14e4b01bf23d29c393

El rostro de la barbarie siempre es -más bien- inhumano

El escritor francés Bernard-Henri Lévy es una cloaca en sí mismo; reúne en su persona toda la degeneración burguesa capaz de saturar al más templado. Siempre nos juramentamos para no hablar nunca de él, a pesar de sus múltipes provocaciones, pero ahora tenemos que confesar nuestro fracaso.

En un artículo publicado en Bloomberg la semana pasada (*) confiesa que se ve obligado a vender una de sus casas en Tánger, Marruecos, porque no la puede aprovechar suficientemente. “Comparto mi tiempo entre París, Nueva York y Marrakesh. Tengo muchas viviendas en el mundo y, en definitiva, el año no tiene más que 52 semanas”.

Esta escoria social e intelectual es un refrito de sujetos del calibre de Savater, Sánchez Dragó o Santiago Alba Rico, como tantos otros, fue aupado al estrellato mundial por el imperialismo, que después de mayo del 68 le puso en limbo intelectual, como a Daniel Cohn-Bendit y otros. Se hizo famoso por sus ataques contra el comunismo, plasmados en su obra “La barbarie de rostro humano”, escrita en 1977.

Lo mismo que otras momias del 68, Lévy ha defendido todas las guerrras imperialistas de agresión que el imperialismo ha desatado en los últimos años, acabando en la Primavera Árabe y la Guerra de Siria, donde es uno de los mayores propagandistas de la “causa kurda” sobre la que se ha permitido el lujo de rodar un documental recientemente, más falso que una moneda de tres euros.

Una de sus obras se titula “De la guerra en filosofía”, que el propio autor considera como la quintaesencia de su filosofía (como si tuviera alguna). Para criticar a Kant, en la página 122 cita a un autor, Jean Baptiste Botul, que no existe.

Todo en la vida y la obra de Lévy es un fraude, una mercancía averiada, lo mismo que la “nueva filosofía”. El demagogo francés es un colaborador habitual de El País, otro estercolero, y admira a las fuerzas armadas de Israel, a las que califica como las más morales y democráticas existentes hoy en el mundo, apoyando siempre sus intervenciones militares.

¿Están interesados en comprar la casa de Lévy en Marrakesh? Deben entrar en el sitio de Christie’s en internet y pensar en poner seis millones de euros encima de la mesa por una edificación de 600 metros cuadrados con vistas al Mediterráneo y el Atlántico.

Los que se posicionan a favor del imperialismo no tienen problemas de hipoteca. Lo que les preocupa es que tienen tantas casas que no les da tiempo de vivir en ellas.

Cuando el mundo tiene un problema y no sabemos cómo orientarnos, la solución es simple: miramos de qué bando están los fantoches como Lévy y nos ponemos en el contrario. No falla.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-07-03/bernard-henri-l-vy-puts-7-million-tangier-mansion-on-the-market

Operación Ruiseñor: la absorción del periodismo mundial por la CIA

La Operación Ruiseñor (Operation Mockingbird en inglés) fue una extensa campaña secreta de la CIA con el objetivo de influir tendenciosamente en los medios de comunicación masivos de Estados Unidos y el exterior, cuyo inicio se dio alrededor de finales de los años cuarenta. El peculiar nombre de la operación es tomado de un ave con la especial capacidad de imitar los sonidos de otras aves para confundirlas; lo cual es muy diciente de los objetivos a conseguir por la Agencia. De tal manera, la CIA suplantaba por todo el orbe a un periodismo que se autodefinía independiente y veraz, por redes de propaganda y delación. Las mutaciones expansivas de aquella operación y el carácter letal añadido están hoy al orden del día, en estos tiempos confusamente turbulentos.

El origen de toda la Operación en cuanto a su sustento económico fue algunos fondos supuestamente dirigidos al programa de reconstrucción de Europa destruida luego de la Segunda Guerra Mundial, denominado Plan Marshall, en realidad direccionados a la Oficina de Coordinación Política (Office of Policy Coordination, OPC en inglés), precursora división de la recién fundada CIA. Las labores de espionaje y propaganda, fines últimos de la operación, surgen a la par de las acciones de guerra económica y subversión contra estados estimados como hostiles o dudosos, junto con el apoyo de todo tipo a fracciones armadas antinacionalistas de cualquier tendencia, en cualquier lugar.

Se espiaba y se actuaba influyendo propagandísticamente por medio de Ruiseñor contra todo aquel que se opusiera a los intereses considerados como estadounidenses o de aliados. Ello equivalía a insertar un sinnúmero de noticias de alguna forma pro-estadounidenses, reales o falsas (propaganda blanca o negra), con sus respectivos análisis tendenciosos encubiertos, a la vez de suprimir la presentación de informes contrarios a Estados Unidos, sus aliados y clientes; mientras el público creía inocentemente recibir información fidedigna y su respectiva valoración objetiva y contextualizada.

El famoso periodista Carl Bernstein en una investigación publicada en la revista Rolling Stone en 1977, revela alguna parte de este funcionamiento, cuando da a conocer el caso de uno de los más importantes periodistas controlados a través de la Operación Ruiseñor de la CIA, el republicano-conservador Joseph Alsop, cuyos artículos aparecen desde los años 50 al 70 en al menos 300 periódicos de Estados Unidos. No obstante, la lista de comunicadores en la nómina de la CIA es de más de cuatrocientos y los ejecutivos de empresas de comunicación en funciones análogas, legión. Como Alsop, muchos periodistas publican artículos que en la realidad son escritos directamente por la Agencia.

La operación se amplía a espacios inconfesables en su ejecución con la llegada a la dirección en la CIA del ominoso Allen W.Dulles en 1953, y alberga de facto buena parte del periodismo de aquel entonces. Su continuidad en medio de la Guerra Fría con la Unión Soviética, siempre está garantizada sea quien sea director de la Agencia hasta por lo menos los años setenta. La compenetración entre una entidad dedicada al espionaje y acciones encubiertas y los periodistas colusionados en Ruiseñor es tal, que frecuentemente la CIA les paga a manera de trueque por sus servicios, con información clasificada u otra que llega a su conocimiento. Al remunerar así a periodistas con información privilegiada, aquellos adquieren noticias exclusivas, logrando un artificioso halo de respetabilidad debido a su acceso a los pasillos del poder, soliendo en consecuencia, subordinarse tranquilamente ante la burocracia. Por instinto, los  afortunados  periodistas entienden como su deber el respeto a las narrativas impulsadas por el gobierno, a la par que de una u otra forma incrementan su desprecio por el público al cual éticamente deberían servir. Todo ello es parte de una especie de pacto Bonus Fides CIA-PERIODISMO, el cual incluye formas de contacto extremadamente informales como almuerzos, encuentros o llamadas ocasionales.

Múltiples acuerdos de secretismo son firmados, prometiendo no divulgar algo sobre las transacciones de la Agencia con entes de información; algunos espías tienen particulares contratos de empleo firmados como periodistas en medios, siendo asignados y tratados con especial deferencia en la institución periodística donde resultan empotrados. La absorción de una parte importante del periodismo por parte de la CIA, llega a ser incluso una política descentralizada. Es el caso del Miami Herald de La Florida, el cual se vincula con la Agencia, según funcionarios de la misma, sobre la marcha y directamente con la cercana estación en Miami y no con Langley.

Las simbióticas relaciones de los periodistas con la Agencia de espionaje resultan ser tácitas y otras veces explícitas, de medio o tiempo completo. La flexibilidad es absoluta: cooperación de ayuda mutua como trueque ya enunciada; alojamiento, cuando los medios, ya sean prensa, televisión o radio, aceptan en sus plantas de trabajo a legítimos espías; y superposición, cuando periodistas aceptan convertirse en agentes de la CIA con todas las implicaciones del trabajo. Ninguna ética informativa ha sido respetada.

En la práctica, los periodistas proporcionan una extensa gama de servicios clandestinos, desde de una simple reunión de inteligencia hasta el papel de mediadores con espías en países comunistas; los periodistas estuvieron acostumbrados ayudar a reclutar y manejar a extranjeros para convertirlos en agentes; adquirir y evaluar información, y colocaron información falsa en funcionarios de gobiernos extranjeros. Los manejos menos estructurados en la relación Agencia-periodistas, logran formar a estos últimos como personal especializado de la CIA para viajes al extranjero, e interrogados después y usados como intermediarios con agentes foráneos. Un ejemplo directo de todo esto es Newsweek; la CIA contrata los servicios de varios corresponsales extranjeros mediante directivas aprobadas por editores mayores de la revista.

La magnitud de la Operación Ruiseñor en cuanto a personal implicado en esta faena no es de poca monta. En los años 50, “al menos 3.000 empleados asalariados de la CIA están destinados sólo a propaganda”; esto otorga una capacidad descomunal a la agencia, la de nada más ni nada menos que censurar periódicos, canales televisivos y radios, para que no informen de ciertos eventos de intromisión contraria a todo principio de justicia y derecho perpetrados por el gobierno de la Casa Blanca y adláteres, como los cruentos complots de la CIA para derrocar a los gobiernos de Irán y Guatemala, el escalamiento bélico en Indochina, el respaldo ilegal y amoral a despiadadas dictaduras en Latinoamérica y por el orbe, etc. Todo ello corre paralelo al auge del macartismo de los años cincuenta y al posterior nuevo clímax anticomunista de los tiempos de la Guerra de Vietnam en los sesenta.

Sin duda, se constituye una categoría de periodismo por entero al servicio de la guerra psicológica y como pilar de la misma, para lo cual se establece un circuito de periodistas y expertos en el área del control de masas operando por entonces, principalmente en el teatro europeo, asiático y latinoamericano, a sabiendas que esta propaganda y espionaje son de imposible limitación geográfica por su intrínseca naturaleza, llegando a los propios Estados Unidos, situación expresamente prohibida por ley a la CIA, y por tanto, motivo de investigación congresional.

La Agencia es tan osada, persuadida de los óptimos resultados obtenidos con la mampara del periodismo, que fabrica, como ya se mencionó, periodistas a partir de espías, en una dimensión tal que la Operación Ruiseñor involucra a los más importantes elementos del ente de espionaje. El exaltado papel del periodismo en una entidad de tan invasivo espionaje como la CIA, llega a ser tal, que precisamente un periodista tiempo después llega a ser director de la misma: Richard Helms (director 1969-1973) periodista de la UPI en determinado momento. Hay un copamiento generalizado por parte del espionaje de la labor de comunicación, una desfiguración incondicional de los códigos de deontología de la profesión donde haya intereses capitalistas en juego.

Ruiseñor permite observar la ejecución de un esquema bien definido de propaganda de guerra con sus intrincadas variantes; Carl Bernstein con suficiente autoridad, manifiesta en su momento que “el empleo por parte de la Agencia Central de Inteligencia de la prensa estadounidense ha sido mucho más extenso de lo que los funcionarios de Agencia han reconocido públicamente o en sesiones cerradas con los miembros de Congreso”. Lo cual equivale a decir también, dada la magnitud y persistencia de la operación, que el periodismo de este tipo, es fundamental en el funcionamiento de la CIA.

Se corrobora la insistencia en la ejecución con las declaraciones del director de la CIA William E. Colby (1973-76), durante las audiencias de investigación ante la Cámara de Representantes en Washington (Comité Pike 1975). El congresista Otis Pike le pregunta a Colby: “¿Tiene alguna gente pagada por la CIA que esté trabajando en las cadenas de televisión?” Colby responde con ostensible duda: “Esto, creo, que se mete en detalles, Sr. Presidente, me gustaría entrar en una sesión ejecutiva [secreta].

En la práctica, y a pesar de todos los mortíferos desmanes de la Agencia, sus indiscutibles errores, incalculables perjuicios causados, patente despilfarro y pertinaz desprecio por la democracia, por entonces  los altos funcionarios de la CIA, incluyendo antiguos directores como William Colby y el recién llegado George H. W. Bush (futuro Presidente de Estados Unidos 1989-93), convencen a los Comités de restringir los alcances de las investigaciones y deliberadamente falsifican el alcance real de las actividades CIA-periodismo en el informe definitivo. A pesar de la amplia tergiversación que ello implica, algo sabemos.

La notoriedad de dichos desafueros en momentos de intensos cuestionamientos al papel de Estados Unidos y su gobierno en la Guerra de Vietnam y su secuela de muerte y destrucción, y las evidentes muestras de corrupción y desprestigio del afrentoso gobierno de Richard Nixon (1969-74) en el escándalo Watergate, impulsa a la Agencia (dentro de su rocambolesca autonomía), a que en febrero de 1976, ya en encabeza de George H. W. Bush, anuncie una nueva política:

“La CIA no volverá a pagar o contratará a ningún periodista o dueño de periódicos, a tiempo completo o parcial acreditado en algún servicio de noticias, periódico, radio o televisión estadounidenses [No dice nada de los del resto de mundo]. Sin embargo, para la CIA continua siendo “bienvenida” la cooperación voluntaria, no pagada, de periodistas de este país”.

El texto del anuncio evidencia que la Agencia Central de Información seguirá “dando la bienvenida” a la cooperación voluntaria, impagada (en efectivo) de periodistas. Así, permiten a muchos contubernios permanecer intactos. Además se puede inferir fácilmente que compensar los servicios de maneras que no se relacionen con el desembolso de dinero es permitido, para eso están otras prebendas (viajes, becas, visados especiales, referencias laborales, etc.).

Afectación consensuada de la realidad. En esencia, la Operación Ruiseñor como tal en el aspecto de la comunicación social, significa la ejecución de prácticas del gobierno de Washington para influir, determinar o dirigir, el conocimiento y la interpretación de hechos que construyen la narrativa de las sociedades, lo cual sólo puede ser descrito como síntoma de la existencia de un omnipresente sistema represivo autoritario, fuera de control. En otras palabras, una reconstrucción de la realidad al servicio del poder dominante en occidente.

En el fondo lo que ocurre con las Comisiones de Investigación Church y Pike (Senado y Cámara), es que el apoyo consensuado a la adopción del periodismo como parte importante de los aparatos de guerra del gobierno de la Casa Blanca, el cual incluye al mismo Congreso, ha perdido su fuerza original; sectores prominentes e influyentes de la sociedad ocultan dicha situación en Estados Unidos. Seguramente la obcecada y paranoica visión del poder de un Presidente concreto, Richard Nixon, quien provoca rechazo hasta en su propio gabinete, tiene influencia determinante en tal fractura en lo alto del poder.

En 1964, lo que se ha denominado eufemísticamente en Estados Unidos la “comunidad de inteligencia”, constaba de nueve miembros; cuarenta y ocho años después, en el 2012, ya son diez y siete los organismos destinados por el gobierno de Washington, al secretismo, el espionaje masivo, las operaciones encubiertas (ya no secretas sino fuera de cualquier supervisión), inclusive etiquetadas de ayuda, las acciones paramilitares, la intensiva propaganda, etc.

¿Una remozada y generalizada Operación Ruiseñor no es posible en momentos de tal omnipresencia del espionaje al estilo CIA? Cuesta mucho creer que no, en un conjunto de entidades para las cuales todo es válido, como principal característica de su funcionamiento, y que no dudan en aplicar métodos de investigación cercanos a los practicados en el medioevo, como las diversas formas de asesinato, desaparición y tortura, que atiborran su pasado y presente, desde Indochina, Indonesia, la Operación Cóndor, Centroamérica, Afganistán, Irak, etc.

Se llega al dominio de los medios empleados en la meditada ejecución de autenticas operaciones de encubrimiento de reales acciones de terror de falsa bandera. En una amarga ironía del presente, para lo que es una profesión tenida universalmente como eminentemente humanística, el ocultamiento de la prensa occidental del apoyo actual encubierto de la CIA e intermediarios a Al Qaeda, ISIS y demás fantasmagóricos grupos en el Medio Oriente (nunca bien explicados en su naturaleza y origen por periodistas de grandes medios corporativos), hace que la Agencia y sus adláteres, conviertan en instrumento de muerte y a la vez de opresión a los comunicadores. Las desastrosas consecuencias de un periodismo-instrumento de miedo y ocultamiento de la emboscada, para la población Siria, iraquí, libanesa, de Libia, Yemen, Sudan, etc. saltan a la vista, cuando el mundo entero es engañado sistemáticamente, a través de lo que difícilmente no puede ser calificado sino como libreto de guerra subrepticia del gobierno de Washington.

En general, las organizaciones de comunicación y periodísticas han sido intervenidas hasta llegar a ser preciados activos de agencias de espionaje; una praxis, al menos tan extendida en el presente, como hace cincuenta o sesenta años, en el apogeo de la Guerra Fría. No en vano pareciera en estos momentos ocurrir una mimetizada especie de Tercera o Cuarta Guerra Mundial (dependiendo como se vea la historia del siglo XX), donde la desinformación es elemento central. La confusión es el intencional resultado de una estructura periodística instrumentalizada con fines bélicos.

Ex agente de la CIA, Robert David Steele afirma sin ambages que la manipulación de la CIA de los medios de comunicación es “peor” en la década de 2010 que en la década de 1970 cuando Bernstein sucintamente la describió. Steele tiene muy claro “lo triste que es que la CIA sea muy capaz de manipular [los medios] poseyendo acuerdos financieros con los medios de comunicación, con el Congreso, con todos los demás [29]. Lo cual nos regresa a Ruiseñor. Sin embargo, afirma Steele, la otra cara de la moneda es que los medios de comunicación son perezosos”, lo que sería apenas un problema a corregir, sino fuera por a quién favorece dicho letargo y los crueles efectos que ello acarrea.

La increíble concentración presente de los medios en cabeza de tan pocos, potencia aún más tales ominosos resultados. A su vez, los poderes otorgados a las agencias de espionaje en pleno ascenso del 11-S, permiten que sus antiguas y ya conocidas capacidades sean establecidas a niveles de pesadilla orweliana; desde los años cincuenta la propaganda de la CIA tiene a su servicio una variada gama de especialistas (sociólogos, psicólogos, historiadores, antropólogos, geógrafos, etc.), los cuales sabemos que se erigen en verdaderas instituciones multidisciplinarias destinadas concienzudamente a imponer una farragosa tramoya como percepción de los hechos.

Vemos con insistencia el impulso a los denominados agentes de influencia en determinadas sociedades, es decir personas con prestigio o poder acreditado por los mismos medios, a través de la repetición pedante de sus opiniones y posturas, dentro de los cuales se destacan profesionales de la información que resultan poseer sorprendentes contactos, fuentes, suspicacia; son expuestos como una especie de sumos sacerdotes del periodismo, aderezados eso sí, con fuertes dosis de banalidad destinada a distraer. Sus funciones manipuladoras son ostensibles. En cada sociedad bajo control de Estados Unidos aparece esta clase de sicofantes; de hecho, son puntas de lanza de operaciones psicológicas de guerra.

Las acciones de la CIA al presente se han militarizado y por tanto su visión de sí misma ha corrido igual suerte. La Agencia describe a internet como un campo enemigo, al constituir un eje de información planetario de irregular control para sus propósitos. Es decir ámbito no del todo dominado. Lo pretendido es la supremacía de la tierra, el mar, el espacio y la información, lo cual es llamado en la jerga tecno-castrense predominio de espectro pleno”, un objetivo militar a conseguir en cualquier guerra moderna.

El periodismo ha sido colocado de facto a manera de parte sustancial del pie de fuerza en el campo de batalla de las tropas agresoras de Estados Unidos, los cuales por estos días vislumbran muchos potenciales frentes. Ejemplo de ello es lo practicado en la invasión a Irak de 2003. Allí está el plan “de integrar” a periodistas con los militares ocupantes de Irak, una operación estratégica que abiertamente considera al periodismo como parte indispensable de operaciones psicológicas. Justamente a los periodistas que no fueron “integrados” se les consideró de hecho “combatientes enemigos”. Nada más ni nada menos que violando flagrantemente las Convenciones de Ginebra. Más periodistas han sido muertos en Irak que en cualquier otra guerra y Estados Unidos de múltiples formas hace la parte de esta matanza.

A pesar de que la profesión que Albert Camus denominara la más bella del mundo, se halla deformada en su función humanística, hay mujeres y hombres que la practican con honestidad y en consecuencia se juegan íntegro el pellejo como en Irak, Siria, México y otros lugares. Sí, existen comunicadores que no se compran ni se arredran, se enfrentan con su pluma a los oscuros poderes de agencias como la CIA. Así, el laureado periodista Gary Webb, con sus denuncias a finales de los años noventa de la acción de esta Agencia de apoyo ilegal y contrario a cualquier norma ética, a los grupos mercenarios Contra en la Nicaragua Sandinista de los años ochenta, mediante el tráfico de cocaína y su distribución posterior, en suburbios de las grandes ciudades de Estados Unidos con mayoría africana o latina a fin de hacerlos adictos e incapaces de oponerse políticamente a su pobreza y marginalidad [35], es buena prueba de ello.

La vil persecución a Webb como periodista investigador a causa de estas denuncias fundamentadas (en la cual participaron el New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, Miami Herald entre otros), y por lo menos, su extraña muerte posterior, permiten establecer una vez más la sospecha del pérfido y exicial actuar de la Agencia, aún con un ciudadano de los Estados Unidos en su propio país. A la vez que certifica una vez más, el espíritu anti poder arbitrario latente en todo ser humano, indiferente a cualquier riesgo.

Por la razón o por la fuerza, el periodismo es forzado a plegarse a los designios de la Agencia y en general del US Governmment, so pena de violencia. No obstante, la abrumadora mayoría se somete y/o con gusto es seducida por la comodidad a cambio de prebendas. Esto equivale a no hacer preguntas incómodas en la ruedas de prensa, no investigar, repetir con disimulada abulia comunicados oficiales por absurdos que parezcan, mantenerse en las inmediaciones del poder del cual son escribanos, y demás argucias. En una frase, olvidar que la esencia periodística reside en un compromiso ético con gente que no se conoce.

Los periodistas tarifados buscan borrar el pasado, distorsionar el presente y falsificar nuestros anhelos de futuro. Repiten como borregos, acríticamente la cantinela del “terrorismo”, como el mal de nuestro tiempo; un razonamiento evidentemente favorable a la militarización de las sociedades y la injerencia en naciones codiciadas por sus recursos y/o ubicación estratégica. De ahí el actuar de CNN, BBC, FoxNews, DW, Telemundo, etc., y sus amos de Comcast, The Walt Disney Company, Time Warner, News Corporation, el Estado británico, o el alemán, etc., etc., actuando en consecuencia. Algunas voces afirman que más que la CIA controla a los medios de comunicación, estos constituyen la CIA, ello debe tener en cuenta a la Agencia funcionando por estos tiempos, como reforzado buró de de propaganda de guerra.

¿Tendrán aquellas empresas comunicacionales y sus periodistas algún compromiso con la CIA y las otras agencias constituyentes de la constelación del espionaje y propaganda actuales, como en la época de Ruiseñor? ¿Apostarías a que este pájaro no continúa cantando y esta vez con más fuerza?

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216899

Israel es el ‘enemigo invisible’ de la Guerra de Siria

El martes la artillería antiaérea del ejército sirio derribó un dron israelí que había invadido el espacio aéreo en la provincia de Quneitra.

Poco tiempo después, dispararon varios misiles de advertencia contra objetivos militares israelíes.

Casi de manera simultánea, el secretario de Estado Rex Tillerson le confesaba a Antonio Guterres, el secretario general de la ONU, que habían arrojado la toalla: seis años después del inicio de la agresión, el futuro de Al-Assad está en manos de Rusia (no en las suyas).

Al respecto comenta el diario Rai Al-Youm, en referencia al “frente sur” de la Guerra de Siria, donde hasta la fecha Israel ha llevado la iniciativa, que la correlación de fuerzas ha cambiado. El “enemigo invisible” también está desconcertado.

Desde el inicio de la guerra el ejército sirio no se había atrevido a enfrentarse a las continuas provocaciones de Israel; también eso ha cambiado ahora; no se van a quedar de brazos cruzados.

Para rematar la faena, los rusos han dado un paso importante contra Israel: han armado a la defensa antiaérea siria con cañones electromagnéticos capaces de paralizar los radares de los aviones y provocar su caída. La prensa rusa asegura que estos cañones se pueden montar sobre blindados para atacar a los cazas, cuya carlinga está revestida de fibra de vidrio.

Hay quien va mucho más lejos y afirma que los rusos han activado los S-300 apuntando a la aviación israelí.

Como mínimo, Rusia está enviando un mensaje a Israel: va a ir hasta el final en su apoyo al gobierno de Damasco y a sus aliados en la guerra. Parece que el otro bando lo ha entendido con bastante claridad. Después de 10 días de continuas agresiones israelíes, el martes se hizo el silencio en el frente sur en cuanto el ejército sirio puso la artillería a disparar.

En Israel el idioma oficial es único desde 1948: la resistencia violenta. No entienden otras palabras.

Alemania teme que Estados Unidos inicie una guerra comercial con Europa

El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, expresó ayer su preocupación respecto a la posibilidad de que Estados Unidos pueda comenzar una guerra comercial con Europa y llamó al diálogo con Washington.

“Hay cosas que despiertan una gran preocupación respecto a que Estados Unidos comience una guerra comercial con Europa”, dijo el ministro en declaraciones a la emisora Deutschlandfunk, sin entrar en detalles.

Subrayó, no obstante, que esto naturalmente provoca reacciones en Europa y señaló que sólo existe una opción: dialogar con Estados Unidos.

Por otra parte, Gabriel instó a que los acuerdos de la cumbre del G20 (Grupo de países desarrollados y emergentes) que han comenzado hoy en Hamburgo (norte de Alemania) sean más vinculantes.

Recordó que los países participantes en la cumbre representan tan sólo una parte del mundo: veinte estados ricos o medianamente ricos hablan sobre los problemas de todo el mundo, por lo que muchos otros se sienten excluidos.

Según el ministro, la globalización ha contribuido a sacar a muchas personas de la pobreza, pero también ha ampliado la brecha entre ricos y pobres.

En ese sentido, la globalización debe ser más democrática, social y liberal, dijo Gabriel, quien agregó que lo que hay que hacer es combatir la pobreza, el hambre y la miseria en el mundo en lugar de rearmarse.

El objetivo de la globalización debe ser finalmente el de lograr justicia para todos y no riqueza para unos pocos, pero esta meta queda todavía muy lejos, lamentó.

En ese sentido dijo que puede entender las protestas pacíficas de los activistas antiglobalización.

Por otra parte, Gabriel propuso celebrar regularmente en Nueva York las cumbres del G20, ciudad que es sede de las Naciones Unidas, pues sería un gran paso simbólico, afirmó.

http://www.eldiario.es/politica/Alemania-EEUU-inicie-comercial-Europa_0_662133859.html

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