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Los vecinos de Moscú se alzan contra el plan urbanístico del alcalde

Serguei Sobianin, alcalde de Moscú
Desde la primavera se vienen convocando en Moscú protestas vecinales contra el proyecto del alcalde, Serguei Sobianin, de derribar 4.500 “jruschevkas” que es como llaman allá a los edificios de viviendas de cuatro plantas contruidas en época de Jruschov. Es una obra faraónica, con un coste estimado de 21.000 millones de euros, uno de los mayores planes urbanístico europeos, comparable a la Operación Chamartín de Madrid, que supondría el desalojo de un millón de vecinos de sus casas y barrios.

Algunos hablan de “la destrucción del siglo” y las manifestaciones callejeras denuncian la naturaleza claramente especulativa del plan urbanístico. Lo que quieren derribar no son las “jruschevkas” en mal estado, los viejos “komunalka” (apartementos comunitarios), sino los que se encuentran en las mejores zonas de la ciudad, donde las grandes torres de apartamentos sustituirán a los actuales edificios bajos.

Por lo tanto, unos vecinos protestan porque les derriban sus “jruschevkas” y otros porque no se las derriban. Todos ellos, acostumbrados a los antiguos tiempos, se quejan de que el alcalde no les ha consultado previamente. También se han acostumbrado a los barrios pequeños y espaciosos donde todos se conocen y departen en los parques y zonas comunes, destinadas a desaparecer del nuevo Moscú. Los abuelos ya no tendrán estanques donde pasan el tiempo arrojando migas de pan a los patos.

La alcaldía ofrece realojamiento al millón de afectados, pero es un trágala: los que no se vayan por las buenas se irán por las malas en el plazo de 60 días. Los más “modernos” se aferran a su derecho a la propiedad: compraron una casa y ahora un organismo público se la expropia para cambiársela por otra peor, de baja calidad. ¿No se había acabado el socialismo?

Para que el realojamiento sea “rentable” el alcalde deberá edificar entre 1,5 y 3 veces más de lo que ya hay en la misma zona, lo que supone entre 3 y 4 millones más de habitantes en Moscú, una capital ya muy saturada de población. El alcalde tiene otras cifras: Moscú sólo crecerá en medio millón de habitantes como máximo, asegura. Cualquiera que sea la cifra, ese volumen adicional de población necesitará escuelas, centros de de salud…

Para ese volumen de edificación hay que acabar con las zonas verdes, los parques y las zonas de juegos para niños, que son prestaciones típicas de los viejos tiempos soviéticos. Como en cualquier otra ciudad del mundo, en Moscú hay quien defiende el patrimonio cultural, arquitéctónico e histórico, que tratándose de Rusia tiene un fuerte contenido político y, por qué no decirlo, sentimental: lo que algunos quieren conservar es la URSS, o algo de ella, lo que quede.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, además de las “jruschevkas” el alcalde ha puesto en la lista negra a edificios del constructivismo soviético, una corriente cultural de los años veinte que también tuvo su influencia en la arquitectura.

El conservacionismo arquitectónico es como todo y quien lo lleva al extremo quiere que Moscú sea declarada patrimonio de la humanidad para impedir el derribo de cualquier vivienda.

El alcalde se apoya en un sondeo telefónico realizado en mayo, según el cual más de un 75 por ciento de los moscovitas están a favor de su proyecto urbanístico.

El fascismo no paga traidores

B.
Estuvo en Ermua en los actos del vigésimo aniversario de la muerte del concejal del PP de esa localidad vizcaína, Miguel Ángel Blanco, una representación de Sortu, partido abertzale, y les preguntan qué pintan allí. Y no les falta razón, o, al menos, coherencia para el sector más facha, vamos a decir así, más ultra, que ve en ellos algo más «pecaminoso» que ver a un troskista en un homenaje al gran Stalin: un despropósito, una impostura. El sector más «inteligente» del fascismo, vale decir también, que es quien maneja el cotarro, ve con buenos ojos estas nuevas demostraciones de bajada de pantalones de la ya extinta izquierda abertzale, pero no lo demuestra dejando el protagonismo a lo más ultramontano del Régimen (del 36), a lo más vistoso y ruidoso que acapara titulares.

¿A qué van a ese tipo de propaganda fascista si, además, saben que los van a linchar mediáticamente, que no se lo van a «agradecer», que no tendrán conmiseración, que saben que esos fachas jamás irán -en contrapartida- a un homenaje a, por ejemplo, se me ocurre, de Santiago Brouard, asesinado por sicarios a sueldo del PsoE del criminal González, otro hijoputa que morirá en la cama, que no hay «reciprocidad», que no escarmientan en cabeza ajena como le ha pasado a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que cede ante las «presiones» del facherío y va a actos donde la van a abuchear, y ni los representantes de Sortu ni esta señora tienen el amor propio suficiente para decir algo así tan castizo como «joder, encima que voy, tragando sapos, van y me pitan, que les den por culo a esos fachas», pues no, va a ser que no, que la degradación no tiene solución de continuidad. Me mean encima y digo que llueve.

Es igual lo que hagan, les pedirán más «gestos». La cosa ya empezó «negociando» con los fiscales la no entrada en la cárcel de acusados abertzales a cambio de «reconocer» que hemos sido unos chicos malos, ellos no, nosotros, y reconocemos la «democracia» española que negábamos ayer mismo. Y antes se vió en el «caso Bateragune» donde Otegi fue juzgado por, según los jueces españoles, tratar de recomponer Herri Batasuna -ilegalizada entonces, hoy legalizada tras pasar por la horca caudina de la «Ley de Partidos» español-, cuando no hacía otra cosa que justamente lo contrario, esto es, decirle a ETA que lo deje, que ya le vale, que se rinda, que toca «hacer política», o sea, «vivir de ella», de la poltrona.

Aún así, el fascismo no pagó a este traidor -no encuentro otro término, lo siento, ya sé que puede sonar fuerte, sobre todo a los vascos- y le hizo «chupar» seis años y medio de trullo por la puta cara por «filoterrorista» y demás mandangas para adormecer al público que tanto me adora. Sólo los que saben de qué va esto, empiezan a reconocer los «méritos» de este buen hombre por la paz (romana), o sea, por la rendición incondicional (unilateral) del otrora llamado MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco). Yo, de tener un mínimo de vergüenza, me estaría comiendo los hígados, que decía mi madre.

No, el fascismo no paga traidores porque se sabe vencedor desde el 36 (no hay más que ver la mueca de risa del chulo de barra pepero Hernando), salvo a quienes venden cara su piel y su cotización como los «podemitas» y quintacolumnistas tipo Ada Colau para reventar el referéndum catalán y su derecho -sin más ni más, señores, su derecho- a decidir lo que les salga de los perendengues, dicho en roman paladino a la Berceo manera.

Goog night, ladies and gentlemen.

Reunión en Hamburgo: Rusia 1, USA 0

Darío Herchhoren

Al fin se produjo el encuentro. Putin y Trump se vieron las caras, y la reunión que estaba programada para 40 minutos se prolongó dos hora casi y media. Esto es en sí mismo un triunfo. La prensa  occidental, tan manipuladora se dedicó a evaluar los gestos y apretones  de manos entre ambos, las miradas, el color de las corbatas, y si sus zapatos relucían o no. Todo muy importante y sustancioso.

Pero evidentemente hay mucha tela para cortar. El primer resultado es que se ha obtenido un alto el fuego, que en general se respeta. Otro de los resultados es que USA tira la toalla y deja en manos de Rusia el futuro de Siria, tal como le comentó Rex Tillerson, Secretario de Estado USA a Antonio Guterres, Secretario General de la ONU.

Esto es obviamente la constatación por parte del imperio de su impotencia para acabar con el gobierno legítimo de Siria, ante la resistencia del mismo, y sobre todo de la existencia de un aliado poderoso del mismo como es Rusia; y el peligro de internarse en un conflicto mayor donde intervendría Irán, que es una gran potencia regional.

Pero este imperio y todos ellos funcionan igual: ante el revés sufrido, han comenzado maniobras militares de la OTAN en aguas del Mar Negro, con participación de fuerzas de doce paises de la misma, y con epicentro en el puerto de Odessa en Ucrania, en una clara provocación a Rusia.

Quizá Trump y Tillerson estén interesados en mantener el «statu quo» con Rusia, pero estas provocaciones no dependen de la buena voluntad de unas personas individuales. La OTAN es no solo un pacto militar agresivo; es básicamente un inmenso negocio, y como todo negocio está hecho para ganar dinero. Y muchísimo dinero.

La OTAN es una oligarquía integrada fundamentalmente por el complejo militar industrial de los USA; pero además de los fabricantes de armas estadounidenses, están las fábricas de los otros miembros, y otros países ajenos a dicha organización que proveen material militar como es el caso de Suecia que fabrica motores para aviones cazabombarderos.

Esto significa en el lenguaje del imperio que se acepta la derrota ante la evidente superioridad rusa en  armamento, y significa la confesión indirecta de su fracaso en el escenario sirio. Esto es obviamente una provocación que sirve para «equilibrar» la humillación de Hamburgo.

Ya sabemos por experiencia, que no se debe confiar jamás en la palabra del imperio ni de sus representantes. La provocación de la OTAN es obvia. Pero, ¿es la OTAN una organización independiente del gobierno de los USA? La respuesta es compleja; como aproximación podemos decir que la OTAN está manejada por una oligarquía formada por el complejo militar industrial de los USA, y de los diversos proveedores de material militar de la misma, y de proveedores de otro material no directamente militar como raciones de comida, uniformes, calzado y todo aquello que necesita un ejército.

Imaginemos por un momento cuánto gasta la OTAN en jabón para que se duchen sus militares, cuanto gasta en sábanas, cuanto paga en gordas comisiones a glotones intermediarios, comisionistas, etc. Hay algo alrededor de la OTAN que se parece mucho a una bandada de buitres, a los cuales es muy difícil hacerles soltar la presa.

Este enorme grupo de cleptócratas no tiene el menor interés en acabar con el bloque militar y en rebajar la tensión. Quizá no quiera una guerra nuclear que sería catastrófica para la humanidad entera; pero sí es partidaria de una situación de «ni guerra ni paz». Solo crear conflictos regionales o de baja intensidad, que justifiquen el gasto militar y una nueva carrera armamentística.

Rusia sale fortalecida de la cumbre de Hamburgo; pero el imperio nunca va a renunciar a ser imperio y la única forma de derrotarlo es ir comiéndole el terreno y hundirlo en su economía. Ese camino está ya siendo transitado. Los BRICS, el grupo de Shanghai, el Banco Euroasiático de Desarrollo, las dos rutas de la seda que ya están diseñadas y en construcción están desangrando al imperio, y ya podemos avizorar su fin.

Israel quiere crear otra tropa de mercenarios en el sur de Siria

Israel planea crear un ejército mercenario en el sur de Siria en la frontera con los altos de Golán y Jordania para sustituir a los actuales grupos terroristas que operan en la región, fundamentalmente Al-Qaeda/Frente Al-Nosra/Fatah Al-Sham.

Según el diario Al-Sharq Al-Awsat, el “ejército del sur de Siria” que estará dirigido por Israel se basa en un modelo cercano del “ejército del sur del Líbano” que el régimen de Tel Aviv fundó y apoyó durante los años setenta.

El plan israelí fue revelado tras el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia sobre un alto el fuego en el sur de Siria para evitar que las fuerzas leales al gobierno sirio y Hezbolah controlen la región, según el diario.

Israel considera como estratégicas a Daraa, Suwayda y otras áreas en la frontera con los altos de Golán. El régimen de Tel Aviv tiene aliados allí, incluyendo los integrantes del denominado “ejército libre de Siria”, que pueden ser parte de la nueva fuerza mercenaria.

Según las fuentes israelíes, el objetivo del “ejército del sur” sería impedir la caída de los altos de Golán después de que la guerra contra el Califato Islámico haya terminado, que dejará la región a merced de Siria y sus aliados.

A pesar de que Israel coordina su actividad en Siria con Rusia, pero desconfía. En Tel Aviv creen que Moscú puede llegar a acuerdos con Irán sobre el control de la región de acuerdo con su interés común en mantener al presidente sirio Bashar Al-Asad en el gobierno.

Israel arrebató los altos del Golán a Siria en 1967, durante la guerra de los Seis Días, que luego consolidó con otra guerra, la de 1973. La Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU lo considera como un territorio ocupado.

http://alwaght.com/es/news/103519

Dropshot: el siniestro plan de Estados Unidos para acabar con la URSS

Nada más terminar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, que eran los únicos poseedores de armamento atómico, estudiaron la posibilidad de lanzar un ataque “preventivo” contra la Unión Soviética que eliminase del tablero de juego a la superpotencia de las fichas rojas. Los Estados Unidos temían una posible invasión de la URSS en Europa occidental, Oriente Medio y Japón.

En septiembre de 1948 el presidente estadounidense Harry S. Truman aprobó un documento del Consejo de Seguridad Nacional sobre “La política de la Guerra Atómica”, que declaró que Estados Unidos debía estar preparado para “utilizar con prontitud y eficacia todos los medios apropiados disponibles, incluidas las armas atómicas, en interés de la seguridad nacional y que debía planificar en consecuencia”.

El general LeMay era famoso por haber dirigido la campaña de bombardeos estratégicos contra el Japón, que concluyó con el bombardeo nuclear de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Esto le valió recibir doctorados honoris causa en Derecho en las universidades John Carroll, Kenyon College, la Universidad del Sur de California la Universidad Creighton y la Universidad de Akron, entre otras distinciones.

Luego organizó el Mando Aéreo Estratégico (SAC o Strategic Air Command, instancia suprema de mando de las fuerzas aéreas estratégicas de Estados Unidos) como organismo para gestionar una posible guerra nuclear durante la guerra fría, evidentemente contra la URSS.

Antes de que este organismo estuviese totalmente operativo, en 1949, LeMay propuso lanzar el inventario atómico completo en manos de Estados Unidos (133 bombas) contra 70 ciudades soviéticas y capitales de Europa del este en un período de 30 días. Basaba su estrategia en que los soviéticos no tenían una fuerza capaz de equiparar al SAC en esos momentos y el tiempo jugaba en favor de los rusos.

El 1949 se elaboró el plan Dropshot, que preveía que Estados Unidos atacaran la URSS y arrojaran más de 300 bombas nucleares y 20.000 toneladas de bombas convencionales en 200 objetivos situados en 100 áreas urbanas, incluyendo Moscú y Leningrado (el actual San Petersburgo).

Además, se confeccionó una lista de blancos para ataques nucleares en los territorios de la Unión Soviética y sus aliados que contenía la friolera de 1.200 ciudades desde la República Democrática Alemana en occidente hasta China en oriente. Moscú encabezaba la lista con 179 blancos asignados (entre ellos, la mismísima Plaza Roja) mientras que en Leningrado se habían fijado 145. La potencia del armamento atómico empleado fluctuaría entre 1,7 y 9 megatones (la bomba atómica Little Boy, arrojada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945 era de aproximadamente 0,013-0,018 megatones).

Berlín oriental, como Varsovia (Polonia) o Budapest (Hungría), estaba en la lista junto a otras ciudades ubicadas más allá de las fronteras soviéticas e incluía a 91 blancos asignados.

Entre 75 y 100 de los 300 artefactos nucleares tendrían la misión de destruir en tierra la aviación soviética de combate. Sin embargo, lo más perturbador de los listados de objetivos que pueden revisarse en The National Security Archive desde su desclasificación en el año 2015, era una serie de objetivos que aparecían bajo el epígrafe “Categoría 275” u “objetivos de población”. Se estimaba que, con el ataque norteamericano, morirían unas 60 millones de personas.

En caso de que la URSS se negara a rendirse tras el devastador ataque, Estados Unidos continuaría bombardeando regularmente las áreas urbanas e industriales hasta conseguir su destrucción total.

Además, los planificadores proponían dar inicio a una campaña terrestre contra la URSS para obtener una “victoria completa” con los aliados europeos.

Los planes norteamericanos iban más allá de la URSS. Beijing aparecía en el top 20 (era la número 13) de las ciudades objetivo de los bombarderos de Estados Unidos, con 23 zonas identificadas para ser devastadas.

Según los documentos desclasificados en 2015, las cabezas nucleares serían lanzadas desde aviones emplazados en bases de Reino Unido, Marruecos y España. Además, se emplearían bombarderos intercontinentales B-52, que en los momentos de la confección del plan agresor estaban empezando a ser distribuidos a la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Durante un largo periodo de tiempo, el único obstáculo en el camino para iniciar ese ataque nuclear masivo fue que el Pentágono no poseía suficientes bombas atómicas (en 1948 Washington se regodeaba de tener un arsenal de 50 bombas de este tipo), ni de disponer de aviones para llevar a cabo el ataque. Por ejemplo, ese mismo año la Fuerza Aérea de Estados Unidos tenía sólo treinta y dos bombarderos B-29 modificados para arrojar los mortales ingenios radioactivos.

En 1949 el arsenal nuclear de Estados Unidos había alcanzado ya las 250 bombas atómicas y el Pentágono llegó a la conclusión de que una victoria sobre la Unión Soviética era ya “posible”. Por suerte para el género humano, la prueba de la bomba atómica soviética ese mismo verano asestó un duro golpe a los planes militaristas estadounidenses. Así lo describe profesor Donald Angus MacKenzie, de la Universidad de Edimburgo, en su ensayo “Planificación de la Guerra Nuclear y Estrategias de coacción Nuclear”.

“La prueba de la bomba atómica soviética el 29 de agosto de 1949, sacudió profundamente a los estadounidenses, que habían creído que su monopolio atómico podría durar mucho más tiempo. Sin embargo, no alteró de forma inmediata el modelo de planificación de la guerra. La cuestión clave a considerar era qué nivel de daño forzaría una rendición soviética”.

En enero de 1950 el científico Klaus Fuchs, físico teórico nacido en Alemania y miembro del equipo del Proyecto Manhattan, que construyó la primera bomba atómica de Estados Unidos, fue detenido, juzgado y (tras reconocer su culpabilidad) sentenciado a catorce años de prisión por pasar secretos militares a una nación aliada (sí, la Unión Soviética todavía, de cara a la galería, estaba catalogada como estado aliado).

Fuchs había suministrado información vital a la Unión Soviética sobre el Proyecto Manhattan de forma absolutamente desinteresada, partiendo de sus convicciones políticas y la certeza del profundo peligro que suponía el monopolio nuclear que pretendió lograr Estados Unidos. Esto sirvió de forma decisiva para que los soviéticos creasen su propia arma nuclear.

El gobierno soviético agradeció a Fuchs sus actos condecorándolo con la Orden de la Amistad de los Pueblos, uno de los más altos galardones de la URSS. Fue liberado el 23 de junio de 1959, tras lo que emigró a la República Democrática Alemana, donde continuó con su carrera científica, logrando una considerable prominencia. Murió en 1988.

https://es.rbth.com/cultura/historia/2017/07/11/operacion-dropshot-el-plan-de-eeuu-para-destruir-la-urss-en-1959_800270

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España se prepara para hacer frente a Marruecos en la lucha por el petróleo de Canarias y el Sáhara


Las primeras exploraciones petrolíferas en las costas de Canarias pusieron encima de la mesa el espinoso asunto de la delimitación de las aguas jurisdiccionales entre Marruecos y España, que pueden conducir a una guerra entre vecinos. El asunto del Sáhara y el estatuto africano de Ceuta y Melilla son las otras aristas de un conflicto que ningún partido ni político se atreve a airear.

Los españoles jamás en su vida han visto un plano de las Islas Canarias que responda a su ubicación real en África, pero sólo 100 kilómetros separan a Fuerteventura de la costa de Marruecos.

Si los lectores recuerdan la reacción del gobierno de Aznar ante la “invasión” marroquí de la isla de Perejil en 2002, sabrán de lo que estamos hablando.

Según el Derecho Internacional, cada país puede delimitar sus aguas jurisdiccionales comprendidas entre las 200 y 350 millas marinas (entre 370 y 630 kilómetros) y en 2007 Marruecos ratificó la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (Montego Bay), por lo que disponía de diez años para delimitar sus aguas jurisdiccionales.

Es lo que acaba de llevar a cabo, aprobando dos leyes que delimitan su espacio marítimo, incluído el del Sáhara, frente a las Islas Canarias.

Este fin de semana el portavoz del gobierno marroquí, Mustafá El Jalfi, aseguró que las leyes pretendían “incorporar el espacio marítimo que hay frente a las costas del Sáhara dentro del arsenal jurídico nacional”, o sea, dentro de Marruecos, con el fin de cimentar la tutela sobre dichas aguas y acabar con todas las alegaciones que ponen en duda la soberanía de Marruecos sobre ellas.

La agencia oficial MAP añade que el gobierno va a realizar las operaciones técnicas de delimitación jurisdiccional a lo largo de la costa atlántica, incluyendo las costas del Sáhara dentro de la “zona económica exclusiva”.

En mayo de 2014 el gobierno español autorizó a Repsol para llevar a cabo las prospecciones petrolíferas, que luego fueron tan protestadas, a 60 kilómetros de las costas canarias.

En 2013 la Unión Europea se declaró incompetente para mediar entre Marruecos y España en caso de un eventual litigio por la delimitación jurisdiccional en el Océano Atlántico para explotar eventuales yacimientos petrolíferos.

De momento España ha reforzado -no muy discretamente- su presencia militar en Canarias. La pesadilla de la Legión volverá a Fuerteventura, donde el Puerto del Rosario se ha convertido en una “zona militar”. En 2012 un general español al mando en las Islas, César Muro Benayas, advirtió que el ejército se prepara para una escalada de la tensión con Marruecos. “La cuestión del petróleo, que se va a plantear próximamente, será una fuente de inestabilidad y acentuará la tensión”, admitió el general.

Las nuevas tecnologías identifican a los manifestantes por sus rostros

Un grupo de internautas rusos ha abierto un sitio para demostrar el funcionamiento de la policía allí, que es como la de aquí.

Se han dedicado a localizar fotos de manifestaciones por las calles para contrastarlas con las fotos de los perfiles que hay disponibles en la red social Vkontakte, que es como el Facebook ruso.

La identificación de cada uno de los manifestantes se llama AFR (Automatic Face Recognition, Reconocimiento Instantáneo del Rostro) y se puede llevar a cabo mediante FindFace, un sencillo programa que se puede descargar incluso en el móvil (1).

El reconocimiento facial de las personas en internet causa verdadero furor en Rusia aunque, naturalmente, la policía tiene medios mucho más potentes que una simple aplicación para móvil. Pero el hecho es que ahora ya no son necesarias las huellas dactilares para identificar a alguien, rellenar ficheros de revoltosos y controlarlos.

Con una aplicación tan simple como FindFace lo puede hacer cualquiera. También puede buscar en internet a un hermano gemelo del que sus padres nunca le hablaron o averiguar en dónde alguien ha colocado una foto suya en compañías poco recomendables.

El problema no está sólo en las manifestaciones. La costumbre de tomar fotos con el móvil a cada momento y publicarlas es un vicio que ha arraigado muy rápidamente. El FBI almacena cada foto que encuentra en internet para alimentar su base de datos.

Además, desde que hace 35 años en España se aprobó la ley de videovigilancia, las calles y plazas se han llenado de cámaras de seguridad. Las empresas, los ayuntamientos, los contratistas de seguridad, los detectives privados, la policía, las compañías de seguros… todos han llenado sus servidores con bases de datos de dónde estamos en cada momento y con quién.

Como todas las demás “técnicas” policiales, el AFR falla más que una escopeta de feria. En junio del año pasado la Oficina de Rendición de Cuentas de Estados Unidos publicó un informe que afirma que el FBI no ha probado adecuadamente la precisión de su sistema de reconocimiento facial, ni la de las masivas redes a escala federal de bases de datos de imágenes faciales a las que tiene acceso.

Pero la policía es persistente. La técnica se lleva experimentando varios años en el Reino Unido. El pasado 31 de mayo la policía de Cardiff, la capital Gales, detuvo por primera vez a un hombre basándose en un reconocimiento facial mediante ordenador. La policía de Cardiff estaba al acecho porque tres días después se celebraba la final de la Champions League.

Un mes antes la policía galesa anunció que una empresa privada se disponía escanear para ellos las caras de la gente que se encontrase en localizaciones estratégicas del centro de la ciudad. El contrato durará dos años y cuesta más de 200.000 euros.

Las técnicas de reconocimiento facial son como todas las demás “técnicas”, es decir, no son tales técnicas sino que están condicionadas por la ideología. Desde 2011 se sabe que son tan racistas como los policías e informáticos que las diseñan. El porcentaje de acierto depende de si el rostro es el de un blanco, un negro o un asiático, de si es hombre o mujer, joven o viejo, etc. “La precisión de los sistemas de reconocimiento facial de la policía depende de la raza”, titula una revista de tecnología (2).

Si una etnia o grupo social está menos representado en la base de datos, el rendimiento del AFR se resiente. A los blancos nos viene muy bien que la policía fiche a los gitanos, los moros, los negros o los amarillos lo más posible; de esa manera los ordenadores nos reconocen con muchas más dificultades y parece que los crímenes siempre los cometen los mismos.

(1) https://play.google.com/store/apps/details?id=ru.trinitydigital.findface
(2) https://www.technologyreview.es/s/6065/la-precision-de-los-sistemas-de-reconocimiento-facial-de-la-policia-depende-de-la-raza

La evolución de las relaciones del PKK/PYD con el gobierno sirio

Saleh Musslim, dirigente kurdo del PYD
La frontera de Siria con Turquía la dibujaron los imperialistas hace 100 años de tal manera que Siria pasó de constituir un país dominado por el Imperio Otomano a serlo por el imperio francés, mientras los kurdos quedaron al otro lado de la frontera, además de Irak e Irán, prácticamente en su totalidad.

La presencia significativa de los kurdos en Siria es muy reciente, consecuencia de la llegada del capitalismo al Kurdistán turco en los años setenta y de refugiados políticos a partir de la década siguiente.

Para los kurdos, Siria ha sido siempre un lugar de acogida y Turquía el enemigo común de ambos. La lucha de las organizaciones kurdas en Siria nunca tuvo un relieve propio; ha sido un eco de las entabladas contra Irak y, sobre todo, Turquía.

Desde 1957 la existencia de organizaciones como el Partido Democrático del Kurdistán Sirio es testimonial y absolutamente irrelevante. Ninguna de ellas tenía como objetivo la reivindicación de la autonomía del Kurdistán sirio o, como hoy se llama, de Rojava (y mucho menos la independencia).

En Siria los kurdos nunca tuvieron reconocida la nacionalidad siria no por discriminación sino porque no eran sirios sino “ajanib” (extranjeros) que disponían de un estatuto como tales, o bien “maktumin”, es decir, no registrados o sin papeles.

Las relaciones de Siria con Turquía han sido siempre malas porque, además de ser la antigua potencia colonizadora del mundo árabe, formaba parte de la OTAN, lo que condujo a los gobiernos de Damasco a apoyarse en la URSS primero y luego en Rusia.

La base de la OTAN en Incirlik, muy cercana a la frontera entre Siria y Turquía, está entre las tres más importantes del mundo, junto a Ramstein y Okinawa.

Desde 2011 la dirección de las operaciones militares de los imperialistas contra Siria se ha llevado a cabo en Incirlik y no en otra base del Centcom (mando del Pentágono en Oriente Medio) que Estados Unidos tiene en Qatar porque la Guerra de Siria está bajo la competencia de la OTAN.

Cuando a finales de los setenta se funda el PKK, su dirección y toda su logística está bajo la protección, la financiación, el armamento y el adiestramiento del gobierno, el ejército sirio y su servicio de inteligencia.

El apoyo sirio le permite al PKK iniciar y mantener la lucha armada en Turquía desde 1985.

La situación adquirió tales dimensiones que en 1998 el ejército turco invadió el norte de Siria, imponiendo al gobierno el Tratado de Adana, por el cual el apoyo sirio al PKK se tuvo que reducir y una parte de la dirección, incluido su máximo dirigente, Abdullah Öçalan, tuvo que abandonar el país, lo que condujo a su posterior detención en África.

El estatuto kurdo en Siria cambia con motivo de la escalada de agresiones imperialistas que se inicia con el ataque a Irak en 2003 y como otro eco derivado de ellas. Los 15 partidos kurdos con presencia en Siria se dividen y se reagrupan varias veces. En esos procesos tiene una intervención directa el nuevo gobierno regional creado en el Kurdistán irakí, es decir, Barzani y su Partido Democrático.

El PKK entra en los listados internacionales de organizaciones “terroristas”, se enfrenta al gobierno regional irakí y en Siria se reagrupa en 2004 bajo las siglas PYD, como partido “sirio”. Al no estar incluido en los listados de organizaciones “terroristas”, cuenta con importantes apoyos internacionales.

El problema kurdo deja de ser patrimonio de Turquía y se convierte en un problema también en Siria. Es el fin de una larga luna de miel del PKK con el gobierno sirio, uno de los efectos colaterales de la guerra desatada por Estados Unidos contra Irak: algunas organizaciones kurdas, entre ellas el PKK, empiezan a volver sus ojos contra su antiguo aliado, el gobierno de Siria.

En 2004 estalla la “intifada” kurda (serhildan, revuelta en kurdo) de Qamishli, cuando tras un partido de fútbol se producen enfrentamientos entre kurdos y supuestos “nacionalistas árabes” que acaban en enfrentamientos con la policía siria, ataques a sedes del Baas y edificios públicos, no sólo en Rojava sino también en Alepo y Damasco.

La cadena de televisión kurda Roj TV, dirigida por el PKK, llamó a la insurrección contra el gobierno y algunos dirigentes del PYD fueron detenidos.

No obstante, las distintas organizaciones kurdas siguen muy lejos de la unanimidad. Incluso dentro del PKK hay quienes son partidarios de mantener la lucha únicamente contra Turquía y quienes quieren meter la cuchara en los asuntos sirios. Estos últimos están apoyados por Turquía.

La Primavera Árabe dividió aún más a los kurdos, lo mismo que el inicio de la guerra. Una minoría comienza a incorporarse a los tinglados que crean los imperialistas, como el Consejo Nacional Sirio, mientras la mayoría, incluido el PKK, se mantiene en contra, e incluso se enfrentan en las calles a los manifestantes.

En setiembre de 2011 el PYD crea una coordinadora (Tev-Dem, Movimiento por una Sociedad Democrática) con el Baas y diferentes movimientos árabes progresistas, en la que participan los arameos (cristianos). El dirigente del PYD Saleh Musslim, que estaba en el exilio, aparece en Damasco a plena luz para intervenir en una reunión de una parte de la oposición, que se agrupa en un Comité Nacional para el Cambio Democrático.

Además, el gobierno sirio realiza otras concesiones:

– el PYD abre cuatro escuelas en lengua kurda y tres centros culturales en Alepo, Qamishli y Malikiyi
– otorga la nacionalidad siria a casi 300.000 kurdos
– libera a más de 600 presos políticos del PKK/PYD que cumplían condena en Siria

Como consecuencia del acuerdo entre el gobierno sirio y el PKK/PYD, 3.000 combatientes kurdos que tenían su base en el nordeste de Irak entran en Siria huyendo de la presión del gobierno regional de Barzani, se incorporan al ejército regular sirio, obteniendo el control de Rojava. En los edificios oficiales los kurdos sustituyen el retrato de Bashar Al-Assad por el de Abdullah Öçalan.

El acuerdo no logra la unanimidad dentro del PKK/PYD. Mientras una parte, que actúa en nombre de Öçalan, quiere cesar la lucha armada con Turquía y lograr una tregua para concentrarse en Rojava, las unidades militares, encabezadas por Cemil Bayik, son partidarias de lo contrario: mantener el acuerdo con Siria y atacar a Turquía.

En 2013 la creación y posterior expansión del Califato Islámico vuelve a redistribuir las cartas en el norte de Siria, lo que se pone de manifiesto en la batalla de Kobane, de setiembre de 2014 a enero de 2015, cuando los kurdos se arrojan en brazos de Estados Unidos y de su estrategia de destruir Siria. Les ofrecen a los imperialistas lo que necesitaban: un protectorado en Rojava, bases militares y enfrentamientos permanentes con todos los vecinos, incluidos los popios kurdos.

En marzo de este año, las sedes del Partido Democrático del Kurdistán Sirio y de otro partido, Yekiti, en Qamishli fueron asaltadas y quemadas. Dos semanas después el PKK/PYD clausuró las sedes de casi todos los partidos y movimientos sociales de Rojava que no eran los suyos.

Estados Unidos masacró al 20 por ciento de la población coreana durante la guerra de 1950 a 1953

Durante la Guerra de Corea (1950-1953) la aviación estadounidense lanzó más bombas contra la península que a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. El 75 por ciento de Pyongyang, la capital, resultó destruida; la reconstrucción no se pudo terminar hasta 1964, once años después.

Tras de uno de aquellos brutales bombardeos, el Ministro coreano de Asuntos Exteriores envió un dramático cable a la ONU, que había avalado la agresión. También iba dirigido “a todos los ciudadanos del mundo” y se ha publicado muy recientemente (*).

Está fechado el 3 de enero de 1951 a las 10:30 y anuncia que 82 bombarderos cargados de explosivos incendiarios habían sobrevolado Pyongyang con una “carga mortifera” de centenares de bombas, que los “bárbaros transatlánticos” han dispersado por toda la ciudad.

Las bombas han provocado incendios permanentes que no se pueden apagar porque algunas de ellas son de efecto retardado y explotan a intervalos regulares a lo largo de todo el día.

A causa de ello, las personas no pueden escapar por las calles. “Toda la ciudad ha quedado incendiada, envuelta en llamas durante dos días”, dice el cable.

El segundo día 7.812 viviendas civiles habían sido quemadas. “Los americanos eran conscientes de que no había objetivos militares en Pyongyang”, añade el ministro coreano.

El número de civiles muertos, quemados vivos o asfixiados por el humo es “incalculable”, aunque el ministro estima que sólo una quinta parte de la ciudad ha sobrevivido al atroz bombardeo.

La Guerra de Corea es la gran desconocida porque Estados Unidos no quiere destapar uno de sus mayores crímenes. Los historiadores hablan del lanzamiento de 32.000 toneladas de napalm, siempre sobre la población civil, destruyendo ciudades enteras y con ellas exterminando a toda su población.

Aproximadamente el 20 por ciento de la población fue asesinada, confesó en 1984 el general Curtis LeMay, jefe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En Corea no hay nadie que no tenga un allegado muerto en aquella gran carnicería.

Dean Rusk, que fue secretario de Estado, dijo que en Corea del norte bombardearon “a todo lo que se movía”, pero también a lo que no se movía: edificios, presas, cultivos, fábricas… No dejamos “piedra sobre piedra”, fueron sus palabras.

(*) http://repository.un.org/bitstream/handle/11176/85491/S_1980-EN.pdf
Un bombardero estadounidense B-26 lanza un ataque contra la población civil de Wonsan en 1951

El oscuro espía del KGB que infligió a la CIA el mayor golpe de su historia

En 1955 la CIA y el MI6 excavaron un túnel para espiar a las tropas del ejército soviético estacionadas en la República Democrática de Alemania. Los espías alemanes y estadounidenses lo llamaron “Operation Gold” (Operación Oro), mientras que para los británicos fue la “Operation Stopwatch” (Operación Cronómetro).

Fue el intento de escucha telefónica más grande de la historia del espionaje y el más estrepitoso fracaso de la CIA a lo largo de su historia.

Se trataba de una variante mucho más compleja que un proyecto anterior conocido como “Operation Silver” (Operación Plata) que la CIA intentó en Viena en 1949. Se sabe que fue Reinhard Gehlen, el director del recién creado BND, el servicio secreto alemán, quien alertó a Dulles de la existencia de un nudo de redes telefónicas que utilizaba el Ejército Rojo en Berlín a dos metros de profundidad, muy cerca del sector ocupado por los estadounidenses en la capital alemana.

En diciembre de 1953 la operación se puso bajo la dirección de William King Harvey, antiguo policía del FBI transferido a la CIA y el 2 de septiembre de 1954 comenzó la excavación del conducto, que se completó el 25 de febrero del año siguiente. Removieron 3.000 toneladas de tierra y 125 toneladas de metal. A seis metros de profundidad y con una extensión de 450 metros, el túnel comenzaba en el sector americano de Berlín, en el barrio fronterizo de Rudow, y alcanzaba hasta Altglienicke, justo por debajo de un nudo de comunicaciones soviético en la zona oriental.

Antes de iniciar la construcción del túnel, asistió a casi todas las reuniones entre la CIA y el MI6 George Blake, un agente del KGB infiltrado en el servicio de inteligencia británico. Blake conoció de primera mano los detalles de la operación y alertó al KGB, pero el Kremlin decidió dejar abierto el canal para transmitir informaciones falsas.

Si, a causa de su fracaso, de la operación sabemos poco, de Blake no sabemos mucho más. No conocemos su identidad real. Parece que su nombre original era George Behar y luego fue cambiándolo por Max de Vries, George Blake, Georgi Ivanovich. Parece ser que nació en Rotterdam en 1922, y que era hijo de una holandesa y un judío de origen turco, Albert Behar.

Vivió en Alejandría y se educó en un colegio inglés bajo la tutela de su tío, el dirigente comunista egipcio Henri Curiel, que se ocupó de él cuando George se quedó huérfano a los 13 años.

Regresó a Holanda, donde le sorprendió la invasión alemana en 1940. Se incorporó a la resistencia con el alias de Max de Vries, pero le capturaron. Sin embargo, como no tenía 18 años, lo soltaron. Iban a volver a detenerlo al cumplir los 18 años, pero entonces él se escapó a Inglaterra.

En Londres fue reclutado por el Special Operations Executive, el servicio que organizaba sabotajes en la Europa ocupada. Lo emplearon en traducir del alemán y tomó el nombre de George Blake. En 1944 volvió al continente para interrogar a los nazis prisioneros y en Hamburgo, con 22 años, dejaron en sus manos a los comandantes de submarinos. Tras la guerra pasó al MI6, el espionaje exterior, que lo envío a Corea en 1950, destinado en la embajada británica en Seúl, donde trabajaba cuando el imperialismo atacó la península.

Fue “capturado” por los norcoreanos y al ser liberado, le consideraron como un “héroe de guerra” y le enviaron a Berlín, la capital mundial del espionaje durante la Guerra Fría, el frente candente para los agentes de uno y otro lado, una ciudad dividida pero aún sin barreras, donde todos podían ir a todos los sectores y casi toda la población trabajaba para algún servicio de espionaje.

La misión de Blake en Berlín era la de convertir a los soviéticos en agentes dobles, pero hacía como Penélope, que deshacía de noche lo que había tejido de día. Le pasaba los nombres de sus agentes al KGB, 400 delatados en total, de los que al menos 42 fueron fusilados.

Pero su gran golpe fue su infiltración en la operación de la CIA en Berlín. Aunque estaba reciente la deserción de Burgess y McLean, el espionaje imperialista todavía no había cobrado conciencia de lo profunda que era la infiltración soviética en el servicio secreto británico, y los americanos seguían fiándose del MI6.

Para evaluar el flujo de desinformación entrante, en Washington se creó un equipo de traductores y analistas de la CIA que continuó funcionando hasta septiembre de 1958. Fue un trabajo ingente y totalmente inútil. La CIA se quedó con un botín de 50.000 cintas grabadas que documentaban un millón de conversaciones telefónicas ficticias que durante años tomaron por informaciones solventes.

El KGB esperó hasta que, al cabo de los años, unas lluvias torrenciales afectaron a las líneas telefónicas de Berlín y comenzaron labores de reparación. De esa manera los soviéticos “redescubrieron” el túnel para denunciar que los imperialistas habían violado los tratados internacionales firmados al acabar la Segunda Guerra Mundial.

El topo aún no había sido descubierto. El KGB aprovechó tan bien el “redescubrimiento casual” del túnel que la CIA se lo tragó. Blake no fue destapado hasta 1961.

La CIA padeció tres duros golpes en uno.

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