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38 manifestantes heridos en Corea del Sur en las protestas contra la instalación de misiles

El miércoles por la noche 38 manifestantes resultaron heridos en Corea del Sur a causa de los enfrentamientos con los antidisturbios por las protestas contra el despliegue de dos de los sistemas estadounidenses de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (Thaad).

Miles de manifestantes se reunieron en el condado de Seongju, provincia de Gyeongsang, a unos 300 kilómetros al sur de la capital, Seúl, donde ya se han instalado los sistemas de misiles Thaad para expresar su indignación a la presencia militar de Estados Unidos.

Los enfrentamientos estallaron cuando la policía antidisturbios cargó contra los manifestantes, que respondieron lanzando botellas de agua a los vehículos y a la policía.

Según los manifestantes, el despliegue del Thaad convertiría al lugar en un objetivo principal para Pyongyang, además de otros problemas.


Según fuentes oficiales, 38 manifestantes resultaron heridos en los enfrentamientos, y 21 de ellos fueron enviados a hospitales, pero no indican lesiones que amenazaran la vida. Varios policías también resultaron heridos en estos choques.

A principios del lunes, unos 8.000 policías surcoreanos habían sido desplegados en la zona para reprimir las protestas y allanar el camino a la llegada de 10 vehículos militares estadounidenses que transportaban equipo para los cuatro lanzadores Thaad restantes.

Los vehículos de transporte llegaron en la madrugada del jueves a un antiguo campo de golf, cerca de la ciudad, donde ya había montado un par de lanzadores y un poderoso radar.

Estados Unidos y Corea del Sur acordaron la semana pasada adelantar la instalación del Thaad para seguir presionando a Corea del norte y a China. Estados Unidos ya ha concentrado un importante dispositivo naval en el Mar Amarillo.

Los medios de comunicación de todo el mundo repiten insistentemente que el sistema Thaad es un “escudo” para proteger a Corea del sur de los ataques de sus vecinos del norte. En realidad, es un sistema avanzado de alerta que protege a Estados Unidos de los misiles chinos.

Estados Unidos también tiene desplegado el sistema de misiles Thaad en Hawai y en su base naval de Guam.

Como consecuencia de la instalación de Thaad, China ha adoptado represalias económicas contra Corea del sur y los consumidores chinos han iniciado una campaña de boicot contra el monopolio surcoreano Lotte, que permitió que el sistema defensivo se instalara en uno de sus terrenos. Varias de las tiendas de Lotte en China han tenido que cerrar.

Las protestas populares en Corea del sur son una constante desde que se anunció la instalación de los misiles y se dirigen tanto contra su propio gobierno como contra Estados Unidos. En junio unos 3.000 manifestantes formaron una cadena humana alrededor de la embajada estadounidense en Seúl, la capital surcoreana.

Aunque los medios digan lo contrario, la instalación de los misiles tiene poco que ver con Corea del sur. En más de una ocasión el Primer Ministro surcoreano Moon Jae-in ha mostrado sus dudas al respecto porque es una pura instrumentalización del país por intereses ajenos, pero Estados Unidos ha presionado para llevar sus misiles delante de las narices de China.

Ni sí ni no, sino todo lo contrario

B.

Que es la táctica (?) de Podemos en lo relativo al referéndum catalán, o sea, un sí es no es y tan alta vida espero que muero porque no muero, que decía la mística luterana (inconfesa porque la hubieran crujido) Teresa de Cepeda, que luego hicieron Santa Teresa a la abulense.

Otrosí, como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer en un sí pero no que, traducido al roman paladino, significa un cómo me la maravillaría yo o si la abuela fuma. Algo típico del trotskismo y de las equidistancias cuando, si por algo se caracteriza el famoso procès catalán, es por su agudizamiento que exige un pronunciamiento claro y no anfibológico ni de medias tintas. No se sabe si están embarazados, medio embarazados o qué ostias; bueno, sí se sabe: están del lado españolazo, o sea, del fascismo que niega el derecho a decidir (usaremos esta terminología para hacernos entender) del pueblo catalán lo mismo en un sentido que en otro. Es más, dicen que en la Diada, el 11-S, se manifestarán en Santa Coloma de Gramanet, un histórico bastión obrero en el franquismo, con una alcaldesa del PsoE, que se niega a facilitar las instalaciones municipales para colocar las urnas, ¡¡unas urnas buscadas a cara de perro -de casta le viene al galgo- por la Benemérita !! Eso sí, porque lo manda la ley. Una ley entendida, retengan esto, como ¡¡ una superstición !! Ya no es que Pablo Iglesias le pida a una militante que pida «perdón» (sic) por quitar las banderas españolas de bancos del Parlament catalán -cosa que no ha hecho, bravo por ella-, en una demostración más de la degeneración cínica de estos vividores, sino que su norma a la hora de explicarse (?) es lo que yo llamo el «cantinflismo», esto es, hablar (y no parar) sin decir nada, sólo que el de Michoacán, Cantinflas, Mario Moreno, tenía infinita más gracia que estos payasos de pacotilla.

Estos aspirantes a suceder al PsoE del más siniestro personaje de la Transición, Felipe González, bomberos de la lucha de masas y de clases, acabarán, a este paso, en el destino de todos los farsantes, en el estercolero de la Historia, más pronto que tarde.

P.S. Veo este mediodía, en La Cuatro, a Juan Carlos Monedero, y me confirma mi tesis «cantinflista». Es incapaz de responder con claridad a lo que se le pregunta, y no porque dude o tenga que pensarlo, no, sencillamente, se va por los cerros de Úbeda, o sea, por la tangente, esto es, por a ti te voy a decir de qué vamos, aunque todo el mundo lo sepa o intuya: por la pasta, como la G.C., perdón, por la Patria.

Buona notte.

El FBI presiona al creador de las redes sociales rusas para convertirle en un confidente suyo

Pavel Durov, creador de Telegram
En una entrevista a la revista estadounidense The Baffler (*), en junio de 2017, Pavel Durov, el informático ruso que creó alternativas a las redes sociales como Facebook (Vkontakte) y WhatsApp (Telegram) denunciaba las presiones a las que estaba siendo sometido por el FBI desde que en 2014 se marchó de Rusia.

Normalmente este tipo de relatos se cuentan y se conocen al revés: es Putin quien amenaza a unos y otros porque es un dictador. En 2011 a Durov le ocurrió lo mismo en Moscú: el servicio secreto pretendió que le entregara los listados de manifestantes inscritos en la red social Vkontakte.

Hay que poner en marcha el ventilador: da lo mismo que se trate de Rusia o de Estados Unidos; ambos son iguales, el poder corrompe…

La informática no es ese mecanismo inocente, esa herramienta neutral que nos venden los informáticos, que se puede utilizar para una cosa o para la otra. Desde su mismo surgimiento, la informática (las redes sociales, los móviles, los blogs) son armas de guerra como cualesquiera otras en las que el mundo ha quedado atrapado.

Por eso este tipo de comentarios sobrarían si en lugar de programas informáticos habláramos de misiles y lanzagranadas. Por eso el FBI está muy interesado en una aplicación informática, como Telegram, que no tiene representación oficial en Estados Unidos y envía los mensajes de móvil cifrados. Quiere que su creador le facilite una vía de acceso para husmear y conservar las conversaciones de los usuarios.

Al principio el FBI presionaba al informático con la red social Vkontakte, que sólo relató a la policía lo que ya era de conocimiento público. “No quería convertirme en un confidente”, relata en la entrevista.

Después los policías pasaron a Telegram porque es mucho más potente que su competidora WhatsApp: además de ser un medio para enviar mensajes, permite crear cadenas de difusión de noticias.

El año pasado Durov recibió en su casa la visita de los policías del FBI ya con una orden judicial. Aún no sabe cómo le habían localizado porque se encontraba en ella ocasionalmente, pero le explicaron claramente lo que querían: información sobre los usuarios de Telegram. “Nosotros respetamos la confidencialidad de su cifrado, pero el terrorismo es un serio problema y debemos proteger a la sociedad”, dijo uno de ellos.

Querían que el informático les ayudara en el caso de una “amenaza terrorista” que, como es bien sabido, es la que excusa que luego se convierte en habitual al estilo Audiencia Nacional: cualquier cosa es una amenaza terrorista.

El ruso les responde que tiene que consultar antes con sus abogados, mientras se entera de que, por otra vía, el FBI ha tratado de sobornar a uno de los informáticos que colabora con él ofreciéndole decenas de miles de dólares a cambio de información confidencial.

Tanto el servicio secreto ruso como el FBi tienen sobrada capacidad técnica para acceder a los datos personales de los usuarios de cualquier red social, incluidas las rusas, y de hecho así lo hacen, creando extensos registros con ellas. Lo que quieren es que los demás les faciliten la tarea. Nada más.


(*) https://thebaffler.com/salvos/the-crypto-keepers-levine

Rajoy pone al Estado a la caza y captura de urnas, papeletas, votantes, votos y demás parafernalia electoral

Asistimos al espectáculo más sorprendente en la historia de las democracias, una acontecimiento que pasará a los anales de patología electoral. España prohíbe unas votaciones y, por lo tanto, no habrá votaciones. Es imposible que las haya porque está prohibido, algo que no pasa ni con la marihuana. El referéndum catalán no sólo es un delito sino una paranoia.

“Haremos todo lo que sea necesario y pertinente para impedir el referéndum”, ha dicho Rajoy al anunciar las medidas que ha tomado el gobierno para anular la consulta independentista. El ejecutivo trabaja en dos frentes complementarios: el judicial y el policial. En este segundo se incluye una operación para intentar conocer dónde se encuentran las urnas y las papeletas que se van a intentar utilizar para el 1 de octubre.

Uno de los objetivos del gobierno central es tratar de localizar los instrumentos necesarios para poder celebrar el referéndum. El propio Carles Puigdemont reconoció hace unos días que tenían listas más de 6.000 urnas y se sospecha, además, que en algún lugar se tendrán que imprimir (si no se ha hecho ya) las papeletas necesarias para la jornada de votación. Moncloa sabe que si consiguen dar con su localización los independentistas tendrán un problema añadido para cumplir su amenaza de votar el día 1 de octubre.

Los servicios de información están investigando dónde se encuentran esas urnas y esas papeletas, si es que ya se han impreso o se piensan imprimir en los próximos días. En la operación trabajan agentes de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía y del Centro Nacional de Inteligencia, que tienen orden de comunicar a sus superiores cualquier actividad relacionada con la organización del referéndum.

El propio Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, anunció que ha impartido instrucciones para que las Fiscalías catalanas, con el auxilio de la Policía Judicial (Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos d’Esquadra) investiguen cualquier actuación relacionada con el referéndum “al ser indiciariamente constitutivas de los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos al menos”.


El Ministerio del Interior tiene diseñado un dispositivo en el que se contempla un despliegue especial con más de 2.000 agentes de la Policía y la Guardia Civil concretado en tres fases. La primera es incrementar la seguridad en aquellos edificios del Estado en Cataluña con la excusa de que pueden ser atacados u ocupados por radicales. La segunda supone la retirada de urnas y el cierre, llegado el caso, de centros públicos convertidos en colegios electorales. La tercera y última será la presencia en las calles de unidades antidisturbios para contener posibles manifestaciones públicas o acampadas en las calles.

El gobierno pretende con esta investigación interceptar las urnas antes de que sean distribuidas por los diferentes lugares de votación, evitando así escenas de tensión el mismo 1 de octubre si tienen que retirarlas y confiscarlas.

Una de las opciones que maneja el gobierno central es que Puigdemont pueda haber adquirido esas más de 6.000 urnas en China. Es desde el país asiático de donde Catalunya podría recibir miles de urnas electorales y hacerlo, además, aprovechándose de unos precios muy reducidos.

Comprar urnas de votación en China es relativamente sencillo. Cualquiera lo podría hacer desde su casa. Basta con teclear la web Alibaba y buscar “diseño hábil de la urna de acrílico para la elección”. Precio por unidad: 8,58 euros. Multiplicado por 8.000 (la cantidad que licitó la Generalitat) resultaría 68.640 euros. Una cantidad, por tanto, que quedaría muy por debajo de los 184.000 euros que licitó en un principio el gobierno autonómico.

Incluso, el citado portal chino ofrece cabinas de votación de cartón a un precio de 41,70 euros la unidad. No haría falta, en definitiva, recurrir a un concurso público ni que los poderes públicos autonómicos se comprometieran a desembolsar el dinero.

http://www.lainformacion.com/politica/Guardia-Civil-Policia-CNI-referendum-papeletas-urnas_0_1060994992.html

Escuadrones de la muerte, desapariciones y torturas

Greg Grandin

El mundo se divide, como lo describe el capitán Segura en la novela de Graham Greene de 1958 “Nuestro hombre en La Habana”, en dos clases: los torturables y los no torturables. Hay gente, explicó Segura, que espera ser torturada y otros que se indignarían ante la idea. Y claro pensaba Greene, los católicos, en particular los católicos latinoamericanos, eran más torturables que los protestantes. Ahora, por cierto, los musulmanes gozan de esa distinción, víctimas de una red mundial, de encarcelamiento extraterritorial y subcontratado, coordinado por Washington y entrelazado por vuelos secretos, campos de concentración, y centros ilegales de detención. El despliegue por la CIA de Unidades Especiales de Remoción orwellianas para secuestrar a presuntos terroristas en Europa, Canadá, Oriente Próximo, y otros sitios y el envío rápido de esos prisioneros fantasma a países del Tercero Mundo para ser torturados, son descritos hoy en día con el término “entrega extraordinaria”, una frase inquietantemente certera.

Entregar [render] significa en inglés no sólo transferir, sino extraer la esencia de algo, así como pasar un veredicto y devolver o retribuir buenas descripciones de lo que ocurre durante sesiones de tortura.

En los decenios después que Greene escribiera “Nuestro hombre en La Habana”, los latinoamericanos acuñaron una palabra igualmente resonante para describir el terror que había llegado a reinar sobre gran parte del continente. Durante toda la segunda mitad de la Guerra Fría, los aliados anticomunistas de Washington asesinaron a más de 300.000 civiles, muchos de ellos simplemente desaparecidos. La expresión ya era bien conocida en Latinoamérica cuando, al aceptar en 1982 su Premio Nobel de Literatura en Suecia, el novelista colombiano Gabriel García Márquez informó que en la región los desaparecidos a causa de la represión eran casi 120.000, que es como si hoy no se supiera donde están los habitantes de una ciudad como Uppsala.

Cuando los latinoamericanos usaban la palabra como verbo, usualmente lo hacían de un modo considerado gramaticalmente incorrecto en la forma transitiva y a menudo en la voz pasiva, como en ella fue desaparecida. El implicado (pero ausente) actor/sujeto indicaba que todos sabían que el responsable era el gobierno, incluso si se confería al gobierno un poder inconfesable, omnipotente. Los desaparecidos dejaban atrás familias y amigos que gastaban sus energías tratando con burocracias laberínticas, sólo ser enfrentados por el silencio o para que se les dijera que su pariente desaparecido probablemente se había ido a Cuba, sumado a las guerrillas, o escapado con un(a) amante. Las víctimas a menudo no eran las más políticamente activas, sino las más populares, y generalmente eran escogidas para asegurar que su repentina ausencia generara un escalofriante efecto dominó.

Una vilísima trinidad

Como las entregas, las desapariciones no pueden ser realizadas sin una infraestructura sincronizada, sofisticada, y cada vez más transnacional, en la que Estados Unidos jugó un papel decidido en los años sesenta y setenta. En los hechos, agentes de inteligencia militar de Estados Unidos y la CIA, trabajaron en Latinoamérica, trabajando en estrecha colaboración con aliados locales, ayudaron primero a establecer la vilísima trinidad del terrorismo patrocinado por el gobierno que ahora se ve en Iraq y otros sitios: escuadrones de la muerte, desapariciones y tortura.

Escuadrones de la muerte

Unidades paramilitares clandestinas, nominalmente independientes de las agencias de seguridad establecidas, pero en condiciones de utilizar las capacidades de los servicios de inteligencia y logísticas de esas agencias, son las piedras de base de todo sistema efectivo de terrorismo de Estado. En Latinoamérica, Washington apoyó el asesinato de presuntos izquierdistas por lo menos ya en 1954, cuando la CIA realizó con éxito un golpe en Guatemala, que derrocó a un presidente democráticamente elegido. Pero su primer patrocinio continuo de escuadrones de la muerte comenzó en 1962 en Colombia, un país que entonces competía con Vietnam por la atención de Washington.

Después de haber terminado una brutal guerra civil de 10 años de duración, el recién consolidado gobierno de Colombia, enfrentado a un campesinado todavía intranquilo, se volvió hacia Estados Unidos para pedir ayuda. En 1962 desde la Casa Blanca, Kennedy envió al general William Yarborough, conocido más tarde por ser el padre de los boinas verdes (así como por dirigir la vigilancia militar interior de destacados activistas por los derechos cívicos, incluyendo a Martin Luther King). Yarborough asesoró al gobierno colombiano en el establecimiento de una unidad irregular para ejecutar actividades paramilitares, sabotaje y/o actividades terroristas contra conocidos defensores comunistas, una de las mejores descripciones de un escuadrón de la muerte.

Como lo indica el historiador Michael McClintock en su indispensable libro Instruments of Statecraft, Yarborough dejó un programa virtual para crear escuadrones de la muerte dirigidos por militares. Fue implementado de inmediato, gracias a la ayuda y al entrenamiento de Estados Unidos El uso de semejantes escuadrones de la muerte se convirtió en parte de lo que los teóricos de la contrainsurgencia de la era gustaban de llamar contraterror un concepto difícil de definir ya que reflejaba tan de cerca las prácticas que trataba de refutar.

Durante todos los años sesenta, Latinoamérica y el Sudeste Asiático funcionaron como los dos laboratorios primordiales para los contrainsurgentes de Estados Unidos que iba y venían entre las regiones aplicando perspectivas y afinando las tácticas. A comienzos de los años sesenta, las ejecuciones por los escuadrones de la muerte eran una característica normal de la estrategia de contrainsurgencia de Estados Unidos en Vietnam, que pronto se consolidaría en el infame Programa Phoenix, que neutralizó entre 1968 y 1972 a más de 80.000 vietnamitas 26.369 de los cuales fueron permanentemente eliminados.

Como en Latinoamérica, así también en Vietnam, el propósito de los escuadrones de la muerte no fue sólo eliminar a aquellos de los que se pensaba que trabajaban con el enemigo, sino mantener a los simpatizantes potenciales de los rebeldes en un estado de miedo y ansiedad. Para lograrlo, el Servicio de Información de Estados Unidos en Saigón suministró miles de copias de un panfleto impreso con un ojo de aspecto fantasmagórico. Los escuadrones del terror depositaban ese ojo sobre los cadáveres de los que habían asesinado o lo colocaban en las puertas de casas sospechosas de albergar ocasionalmente a agentes del Vietcong. La técnica era llamada articular la amenaza una manera de generar un rumor aterrador de boca en boca.

En Guatemala, una táctica semejante comenzó aproximadamente al mismo tiempo. Allí, dejaban una mano blanca sobre el cuerpo de una víctima o la puerta de una víctima potencial.

Desapariciones

El paso siguiente en el currículo de la contrainsurgencia fue Centroamérica, donde, en los años sesenta, consejeros de Estados Unidos ayudaron a establecer la infraestructura requerida no sólo para asesinar sino para desaparecer a grandes cantidades de civiles.

Después de la Revolución Cubana, Washington se había lanzado a profesionalizar las agencias de seguridad de Latinoamérica de un modo muy similar a como trabaja ahora el gobierno de [Washington] para modernizar los sistemas de inteligencia de sus aliados en la guerra mundial contra el terror del presidente.

Entonces, como ahora, el objetivo era convertir a unidades letárgicas, mal entrenadas, de inteligencia de un alcance limitado, en una red internacional capaz de reunir, analizar, compartir, y actuar utilizando, información de un modo rápido y eficaz. Consejeros estadounidenses ayudaron a coordinar el trabajo de unidades en competencia de las fuerzas de seguridad de un país, instando a los militares y a los agentes policiales a superar sus diferencias y a cooperar. Washington suministró teléfonos, teletipos, radios, coches, fusiles, munición, equipamiento de vigilancia, explosivos, picanas eléctricas, cámaras, máquinas de escribir, papel carbón, y archivos, mientras instruía a sus aprendices en lo último en técnicas de control de disturbios, mantenimiento de antecedentes, vigilancia, y arrestos masivos.

Ni en El Salvador, ni en Guatemala existía ni siquiera un indicio de una seria insurrección rural cuando los Boinas Verdes, la CIA, y la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos comenzaron a organizar las primeras unidades de seguridad que después crecerían a una densa red de paramilitares de escuadrones de la muerte en toda Centroamérica.

Una vez creados, los escuadrones de la muerte operaron bajo sus propios nombres pintorescos: Ojo por ojo, Ejército secreto anticomunista, Mano Blanca pero eran esencialmente apéndices de los mismísimos sistemas de inteligencia que Washington había ayudado a crear o a fortalecer. Como en Vietnam, se puso cuidado en asegurar que los paramilitares parecieran no estar afiliados a las fuerzas regulares. Para permitir una posibilidad plausible de negación, la eliminación de los agentes [enemigos] debe ser lograda rápida y definitivamente instruye guerra de contrainsurgencia, un texto clásico de 1964, por una organización que de ninguna manera debe ser confundida con el personal contrainsurgente que trabaja por lograr el apoyo de la población. Pero en Centroamérica, a fines de los años sesenta, los cadáveres se apilaban tan alto que hasta responsables de las embajadas del Departamento de Estado, a menudo mantenidos fuera de la onda sobre lo que hacían sus homólogos en la CIA y el Pentágono, se veían obligados a admitir los vínculos obvios entre los servicios de inteligencia respaldados por Estados Unidos y los escuadrones de la muerte.

Washington, desde luego, desmentía en público su apoyo del paramilitarismo, pero la práctica de las desapariciones políticas tuvo un gran salto adelante en Guatemala en 1966 con el nacimiento de un escuadrón de la muerte creado, y supervisado directamente, por consejeros de seguridad de Estados Unidos Durante los primeros dos meses de 1966, una unidad combinada de operaciones clandestinas de oficiales policiales y militares trabajando bajo el nombre de Operación Limpieza, un término que los contrainsurgentes de Estados Unidos luego reciclaron en otros sitios en Latinoamérica realizó una serie de ejecuciones extrajudiciales.

Entre el 3 y el 5 de marzo de ese año, la unidad cometió su máximo crimen. Capturó, interrogó, torturó y ejecutó a más de 30 izquierdistas. Sus cuerpos fueron colocados en sacos y lanzados al Océano Pacífico desde helicópteros suministrados por Estados Unidos. A pesar de ruegos del arzobispo de Guatemala y de más de 500 peticiones de habeas corpus presentadas por parientes, el gobierno guatemalteco y la embajada de Estados Unidos mantuvieron silencio sobre la suerte de los ejecutados.

Durante las siguientes dos décadas y media, fuerzas centroamericanas de seguridad financiadas y entrenadas por Estados Unidos hicieron desaparecer a decenas de miles de ciudadanos y ejecutaron a cientos de miles más. Cuando partidarios de la guerra contra el terror propugnaron el ejercicio de la Opción Salvador, se referían a esta matanza.

Después de los golpes respaldados por Estados Unidos en Brasil, Uruguay, Chile, y Argentina, los escuadrones de la muerte no sólo fueron institucionalizados en Sudamérica, se hicieron transnacionales. Durante el fin de los años setenta y en los ochenta, la CIA apoyó la Operación Cóndor un consorcio de agencias de inteligencia establecido por el dictador chileno Augusto Pinochet que sincronizó las actividades de muchas de las agencias de seguridad del continente y orquestó una campaña internacional de terror y asesinato.

Según el embajador de Washington en Paraguay, los jefes de esas agencias se mantenían en contacto los unos con los otros a través de una instalación de comunicaciones de Estados Unidos en la Zona del Canal de Panamá que cubre toda Latinoamérica. Esto les permitió coordinar información de inteligencia entre los países del cono sur. Justo este mes, el jefe de seguridad de Pinochet, el general Manuel Contreras, que sirve una condena a prisión de 240 años en Chile por una amplia variedad de violaciones de derechos humanos, dio una entrevista a la televisión en la que confirmó que el director adjunto de la CIA en aquel entonces, general Vernon Walters (que sirvió bajo el director George H.W. Bush), estaba plenamente informado sobre las actividades internacionales de la Operación Cóndor.

Tortura

La tortura es el espíritu animador de esta triada, el más vil de esta vilísima trinidad. En Chile, los esbirros de Pinochet mataron o desaparecieron a miles pero torturaron a decenas de miles. En Uruguay y Brasil, el Estado no sólo hizo desaparecer a cientos, pero el temor a la tortura y la violación se convirtió en un modo de vida, particularmente para los políticamente involucrados. La tortura, aún más que las desapariciones, tenía más que el propósito de hacer hablar a una persona, sino de hacer que todos los demás se callaran.

Ahora, Washington ya no puede negar que sus agentes en Latinoamérica facilitaron, excusaron, y practicaron la tortura. Desertores de los escuadrones de la muerte han descrito la instrucción dada por sus tutores estadounidenses, y los supervivientes han testificado de la presencia de estadounidenses en sus sesiones de tortura. Un manual de tortura del Pentágono, distribuido en por lo menos cinco países latinoamericanos, describía extensivamente procedimientos coercitivos desarrollados para destruir la capacidad de resistir.

Esos manuales para uso en el terreno fueron compilados utilizando información obtenida de experimentos de control de la mente y de choques eléctricos realizados en los años cincuenta por encargo de la CIA. Precisamente como los memorandos de la tortura de la actual guerra contra el terror teorizan sobre la diferencia entre dolor y dolor severo, daño psicológico y daño psicológico duradero, esos manuales se esforzaban por regular la aplicación del sufrimiento. La amenaza de infligir dolor puede provocar temores más dañinos que la sensación inmediata de dolor, decía un manual.

Sobre todo hay que ser eficiente, dijo el consejero policial estadounidense Dan Mitrione, asesinado por los revolucionarios uruguayos Tupamaros en 1970 por entrenar a las fuerzas de seguridad en los aspectos más refinados de la tortura: Hay que causar sólo el daño estrictamente necesario, ni un poco más. Mitrione enseñaba por demostración, según se dice torturando hasta la muerte a gente sin vivienda fija secuestrada en las calles de Montevideo. En todo caso tenemos que controlar nuestros caracteres, decía. Hay que actuar con la eficiencia y la limpieza de un cirujano y con la perfección de un artista.

Florencio Caballero, después de escapar del tristemente notorio Batallón 316 hondureño al exilio en Canadá en 1986, testificó que los instructores estadounidenses le instaron a infligir dolor psicológico, no físico, para estudiar los temores y debilidades de un prisionero. Obligue a la víctima a estar de pie, enseñaron los estadounidenses a Caballero, no la deje dormir, manténgala desnuda y aislada, ponga ratas y cucarachas en su celda, déle comida mala, sírvale animales muertos, tírele agua fría, cambie la temperatura. ¿Suena conocido?

Sin embargo, como demostró de modo tan claro Abu Ghraib y como los vídeos destruidos de interrogatorios de la CIA habrían indudablemente dejado por lo menos igual de claro, no es siempre posible mantener una distinción entre la tortura psicológica y la tortura física. Como lo admitió un manual, si un sospechoso no reacciona, hay que realizar la amenaza del dolor directo. Una de las víctimas de Caballero, Inés Murillo, testificó que sus aprehensores, incluyendo a por lo menos un agente de la CIA su participación fue confirmada en un testimonio en el Senado del director adjunto de la CIA la colgaron desnuda del cielo raso, la obligaron a comer pájaros muertos y ratas crudas, la hicieron estar de pie durante horas sin dormir y sin permitirle que orinara, le lanzaron agua helada a intervalos regulares durante períodos prolongados, la golpearon hasta ensangrentarla, y le aplicaron choques eléctricos en su cuerpo, incluyendo sus genitales.

Todo vale

Inés Murillo pertenecía indudablemente a la clase torturable de Greene. Sin embargo, Greene escribió en tiempos más corteses. Actualmente, cuando se trata de tortura, todo vale.

Los ideólogos de la guerra contra el terror, como el profesor de derecho en Berkeley, John Yoo, han trabajado duro para limitar la definición de lo que es tortura, expandiendo así las posibilidades para su aplicación. Han trabajado por lo menos igual de duro por aumentar la cantidad de personas en todo el mundo que puedan ser sometidas a la tortura definiendo a cualquiera que les de la gana como  combatiente enemigo apátrida, y por lo tanto desprotegido por las leyes nacionales e internacionales que prohíben el trato cruel e inhumano. Hasta el antiguo Fiscal General John Ashcroft se declaró potencialmente torturable, al decir recientemente a una audiencia en la Universidad de Colorado que estaría dispuesto a someterse al submarino si fuera necesario.

Las cosas están tan descontroladas que el profesor de derecho de Harvard, Alan Dershowitz quien, en su posición privilegiada en Harvard seguramente se indignaría si lo fueran a torturar, piensa que hay que regular esa práctica, como si se tratara de un acto médico rutinario. Ha sugerido que se faculte a los jueces para que expidan mandatos que permitan a los interrogadores para que inserten agujas estériles bajo las uñas de los dedos para causar un dolor extremadamente agudo sin poner en peligro la vida.

Pinochet, que no temía justificar sus acciones en nombre de la civilización occidental, nunca habría soñado de defender la tortura de un modo tan descarado como Dick Cheney, respaldado por teóricos legales como Yoo. Al mismo tiempo, historiadores revisionistas, como Max Boot, y eruditos como Robert Kaplan de Atlantic Monthly, reescriben la historia, pretendiendo que operaciones como el Programa Phoenix en Vietnam o los escuadrones de la muerte en El Salvador, fueron tácticas efectivas, moralmente aceptables y deberían ser emuladas en la actual Guerra contra el Terror.

Pero este tipo de promiscuidad tiene sus riesgos. En Latinoamérica, la palabra desaparecido llegó a denotar no sólo la persecución sino el repudio moral, cuando madres e hijos de los desaparecidos condujeron un movimiento continental para restaurar el vigor de la ley. Llevan a tener la esperanza de que algún día la red mundial de represión armada por el gobierno de [Washington] sea tan desacreditada como lo es actualmente la Operación Cóndor en Latinoamérica. Como escribiera Greene hace medio siglo, en la víspera de la caída de otro famoso torturador, Fulgencio Batista de Cuba, es un verdadero peligro para todos cuando cambia lo que es aterrador.

http://www.tomdispatch.com/post/174873/greg_grandin_on_the_torturable_and_the_untorturable

La ONU presenta las ‘pruebas’ sobre el empleo de armas químicas por el ejército de Siria

En la Guerra de Siria se ha cumplido una ley a rajatabla: cada vez que el gobierno de Damasco ganaba una batalla, es decir, cada vez que la paz estaba un poco más cerca, aparecen los rumores sobre el empleo de armas químicas.

De esa manera, aunque el ejército gane una batalla, el gobierno perdía de cualquier manera porque los medios que empleaba (armas tóxicas) empañaban sus éxitos militares.

Así ha vuelto a ocurrir tras la ruptura del cerco del cerco en Deir Ezzor: se ha filtrado a los medios el informe de la ONU sobre el ataque químico ocurrido el 4 de abril en Jan Cheijun.

A pesar de su triunfo militar, el gobierno de Damasco está condenado al aislamiento político y diplomático. Quedará apestado para siempre, como el de Corea del norte. A veces el imperialismo no necesita misiles; le basta con el control de los medios comunicación internacionales (que desempeñan el mismo papel).

Tras el ataque químico de Jan Sheijun, el gobierno de Bashar Al-Assad fue el primero que exigió una investigación internacional, pero imparcial, lo cual supone dos cosas como mínimo: que se tengan en cuenta todas las pruebas, no sólo las de los yihadistas, y que los investigadores acudan al lugar en el que ocurrieron los hechos.

El informe de la ONU, elaborado por expertos de la OIAC, el organismo encargado de supervisar la prohibición de las armas químicas, no cumple ninguno de esos dos requisitos. Han justificado que los investigadores no se desplacen al lugar para velar por su su seguridad. Pero si lo que quieren seguridad lo tienen muy fácil: que renuncien a investigar nada.

Queda el segundo aspecto: el informe lo han elaborado teniendo en cuenta única y exclusivamente testimonios indirectos de los yihadistas. En pocas palabras: una vergüenza, otra más, de la ONU y la OIAC.

La galaxia informativa que tanto alardea de “luchar” contra las falsedades y las mentiras, tiene aquí un buen material de trabajo. Pueden empezar por la fuente de la “noticia” que dentro de poco veremos como primicia en todos los canales de televisión para tratar de impedir lo que es ya inevitable: el gobierno de Damasco ha ganado la guerra y las “noticias” falsas no van a resucitar a los yihadistas para llevarlos otra vez al campo de batalla.

El resto es la misma música celestial que llevamos escuchando desde 2011 (por lo menos).

Estados Unidos prepara a la OTAN para una guerra nuclear en Europa

El Congreso de Estados Unidos quiere retirarse del Tratado de Washington o FNI (Fuerzas Nucleares de Alcance Medio), un acuerdo firmado en 1987 con la URSS que afecta los misiles estacionados en Europa con un radio comprendido entre los 800 y los 8.000 kilómetros.

En Europa las grandes movilizaciones de los ochenta contra la escala armamentista y las bases de la OTAN alcanzaron entonces un máximo, logrando la retirada de los misiles Pershing II.

Pero ya no existe la URSS y las luchas contra el imperialismo están en sus horas más bajas, lo que suelta las manos del Pentágono y la industria de guerra, que son hermanos siameses.

Estados Unidos quiere volver a traer los misiles a Europa y habrá que esperar las reacciones que provoca en unos y otros, sobre todo en Alemania, donde la prensa ya asegura que, treinta años después, vuelve el horror de la Guerra Fría y se abre una nueva era nuclear.

En medio de la crisis económica, las grandes potencias están embarcados en ambiciosos proyectos de rearme, incluida la modernización del arsenal nuclear, mientras critican por ello a Corea del norte.

En Washington las cadenas de televisión se escandalizan por la maniobras militares de Rusia, que afectan al enclave de Kaliningrado. La intoxicación mediática asegura que se trata de una cortina de humo para almacenar armas e invadir los países Bálticos.

De esa manera justifican que el Pentágono haya desplegado siete cazas F-15C en Lituania y 600 soldados de una unidad aerotransportada, al tiempo que asaltan varias delegaciones consulares de Rusia en Estados Unidos en busca de unos explosivos que no aparecen, lo mismo que las armas de destrucción masiva.

Las promesas de Trump de mejorar las relaciones con Rusia se han acabado tras seis meses de golpe de Estado, en medio de una de las mayores olas de histeria vividas desde los años cincuenta, cuando la caza de brujas buscaba comunistas debajo del felpudo.

A Estados Unidos no le basta con haber tensado la cuerda en el Extremo Oriente y ahora encamina sus torpes pasos hacia Europa, donde no va a ser bien recibido, especialmente en Alemania, sobre todo si aterriza con pretensiones de instalar más misiles, aparte de los que ya tiene en las mismas narices de la frontera rusa.

Alemania no es un país sicario, como Estonia. Buena prueba de ello es que, para preparar la ofensiva, ha puesto en circulación documentos secretos con los planes de la OTAN contra Rusia, que comprenden 39 opciones militares diferentes. De ellas más de una docena son compatibles con el FNI, aunque exacerbarían aún más las relaciones con Rusia.

Entre las alternativas que baraja la OTAN están la “señalización nuclear” y la preparación de un golpe de represalia también de tipo nuclear. Se trata de identificar los objetivos de un ataque nuclear dirigido contra Rusia y preparar a las bases aéreas en Europa para lanzar un ataque de ese tipo, así como a los bombarderos B-2 y B-52.

Los planes de la OTAN van en sintonía con la anulación del Tratado de Washington, ya que muchas de las opciones que hoy son imposibles a causa del mismo, pasarían a ser posibles.

Las tropas británicas se retiran del sur de Siria y dejarán de apoyar a los terroristas

Vehículos militares británicos en Al-Tanf
Reino Unido ha retirado a sus tropas de la base estadounidense de Al-Tanf, en el desierto del sur de Siria, acabando con la asistencia militar que venía prestando a los yihadistas del denominado “ejército libre de Siria” desde el inicio de la guerra en 2011.

Junto con las fuerzas del Pentágono estacionadas en la misma base, los comandos de operaciones especiales del ejército británico armaban y adiestraban a los yihadistas junto a la frontera de Siria com Irak y Jordania.

Los mercenarios que formaban parte del programa de adiestramiento militar aprobado por el Pentágono nunca llevaron a cabo ningún enfrentamiento con Al-Qaeda/Frente Al-Nosra o el Califato Islámico; los únicos choques que se conocen son el ejército regular, en los que combatían de manera coordinada con los anteriores.

Según el diario británico Daily Telegraph, el apoyo británico a los yihadistas acabó en junio de este año, al retirarse 20 soldados de las fuerzas especiales de la base de Al-Tanf.

Con posterioridad el resto del continegente también abandonó la base, privado de cualquier respaldo al “ejército libre de Siria”, cuyas unidades corren el riesgo de ser aniquilados si no deponen las armas, algo que ya han comenzado a llevar a cabo.

A lo largo de todo el desarrollo de la guerra de Siria, el gobierno británico siempre negó que sus tropas hubieran invadido el país, hasta que el año pasado la BBC publicó un reportaje fotográfico en el que aparecían vehículos militares británicos junto a la base de Al-Tanf.

A partir de entonces las mentiras siguieron tratando de disimular la agresión, asegurando que las tropas no participaban en combates armados y que sólo cumplían un papel “defensivo”.

El fraude volvió a ponerse de manifiesto cuando aparecieron fotos de misiles anticarro y fusiles de francotirador. La llamada “coalición internacional” no era otra cosa que una agresión y una violación internacional de la soberanía de Siria.

También quedó al descubierto las estrechas relaciones de las grandes potencias con la constelación de distintos grupos yihadistas, que se ponen y cambian los nombres según lo requiera la ocasión.

El 23 de noviembre de 2015 el entonces Primer Ministro, David Cameron, presentó el informe estratégico de la defensa, que supone un incremento del 15 por ciento en el presupuesto militar hasta 2020, cuando alcanzará los 56.000 millones de euros.

Teléfono Rojo: volamos hacia Catalunya

B.

Y es que la fraseología que se emplea en los titulares de los «mass mierda» o de desinformación y propaganda, son de tenor, si no militar, casi. El referéndum, anunciado pero nonato todavía, sobre la libre determinación del pueblo catalán -el «derecho a decidir» le llaman ahora rebajando la carga política- es intitulado de «desafío», «reto», «órdago» y, los más descarados, de «golpe de Estado». Que sepamos en este país se dio un golpe de Estado el 18 de julio del 36 y un autogolpe de Estado el 23-F. Términos paramilitares que rehusa una fascista emboscada como Victoria Prego -la del «a por ellos» en referencia a los «terroristas» de ETA, como si fuera una batida de animales o una caza de conejos- que dice que «no puede haber empate entre Cataluña y España, sino victoria de esta última dado lo que se juega». No le falta perspectiva, pues, objetivamente, si Catalunya se va, el Reino de España se medio desmorona. Estos fachas saben lo que se dicen. Y por eso critican a Rajoy, porque les parece «blando» y un «tibio». O sea, por no sacar los tanques, o, cuando menos, suspender la autonomía aplicando el artículo 155 de la Constitución que viene a ser la declaración del estado de excepción camuflado (aunque la Carta Magna, que se dice, también contemplan los estados de sitio y alarma, no dieron puntada sin hilo los «padres de la patria»). Pero Mariano, el taimado Rajoy, no caerá en esa trampa saducea que le tienden los pérfidos catalanes que, masocas ellos, lo que quieren es ver a los tanques de la Brunete española por la Diagonal barcelonesa -como desfilaron las hordas fascistas en la guerra civil «liberando» la ciudad condal- para que la prensa internacional pueda ver cómo son «oprimidos» por los gobiernos españoles. Y es que lo suyo es «hacerse las víctimas». Les puteas y se quejan, ¡descarao! Como decía Gila, si no tienen sentido del humor, ¡que se vayan a otro pueblo!

Para demostrar que no se muerde este anzuelo envenenado, el Gobierno está dispuesto a permitir ese referéndum. Lo dejo aquí porque hasta mi propia ironía me harta.

Bona tarda.

Las noticias contra Venezuela se fabrican a la medida y por un puñado de dólares

Premian a Cano, la periodista mentirosa
Un audio filtrado evidencia que la periodista Claudia Cano, del Canal Uno de la televisión colombiana, le indicó a un desertor del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) lo que necesitaba que dijera para construir “su noticia”.

El Canal Uno de Colombia emitió un reportaje sobre Edgar de Jesús Villanueva, un antiguo miembro del SEBIN que huyó a Estados Unidos y acusa al director del organismo y a otros funcionarios del gobierno venezolano de pertenecer a una inexistente banda de traficantes de drogas: el Cártel de los Soles (el Sol es la marca que distingue los uniformes de los militares venezolanos).

Las acusaciones de Villanueva se hicieron a petición de Cano, la presentadora, pero un archivo de audio muestra a la periodista indicando al antiguo agente del SEBIN lo que debe decir a cambio de dinero y para «ponerle picante a la noticia».

Cano no solo construyó la “noticia” con las declaraciones solicitadas a Villanueva, sino que omitió otras como la negación de torturas a ciudadanos detenidos por delitos en las protestas opositoras.

En el audio, Villanueva dice que haría las declaraciones solicitadas «porque necesita el dinero, pero no le gusta mentir en cámara». Por su parte, Cano le pide que diga que el director del SEBIN y el Diosdado Cabello son parte del Cártel de los Soles «porque es un secreto a voces».

El llamado Cártel de los Soles es una supuesta organización internacional de narcotráfico orquestada por militares venezolanos que hasta el momento solo ha existido en los medios de comunicación de la reacción y en la obsesiva retórica contra el gobierno de Venezuela.

Nunca se ha sido decomisado ni un gramo de droga de ese cartel, el cual señalan como «el más poderoso» de la región; incluso más poderoso que los de México y Colombia, que controlan cerca de 70 por ciento de las entradas de contrabando a Estados Unidos.

Naturalmente el Canal Uno cambia las cosas de sitio y niega las evidencias más evidentes: lo que es un montaje no son sus burdas informaciones contra Venezuela sino las que ponen de relieve su propia corrupción.

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