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Sobre los intereses estratégicos y económicos de Rusia en Oriente Medio

Juan Manuel Olarieta

En respuesta a mi artículo sobre “La crisis de la hegemonía imperialista en Oriente Medio” un lector observa, en contra del criterio que defiendo, que Moscú sí tiene intereses en el gas y el petróleo del Kurdistán irakí, para lo cual se remite a los acuerdos firmados en junio por Putin con el sobrino de Barzani a fin de que Rosneft “extrajera y explotara” el petróleo kurdo, para lo que ha invertido “miles de millones”.

A causa de ello, continúa el lector, Moscú no se opone a la independencia del Kurdistán irakí y presiona a Turquía ofreciéndole parte del pastel.

Considera sorprendente la posición de Rusia al respecto porque el objetivo es llevar al gas kurdo a Europa (e Israel), que haría la competencia a Gazprom.

Los hechos expuestos son ciertos, a pesar de lo cual me reitero en lo que ya he dejado escrito. Lo que Putin y Rosneft han negociado con el clan Barzani no es otra cosa que el tendido de un oleoducto desde Kirkuk hacia Turquía, en una primera fase, y hacia Grecia, en una segunda.

El itinerario del oleoducto no se conoce, aunque es muy tentador suponer que se unirá al “Turkish Stream”, es decir, al que Rusia está tendiendo bajo el Mar Negro, es decir, que en el Kremlin tratan de “matar dos pájaros de un tiro”.

Si eso es correcto, entonces me parece que el asunto tiene más de política que de economía. En suma creo que Rusia sigue cortejando a la Unión Europea con el caramelo del gas y el petróleo y que en un permanente “más difícil todavía” Israel entra en ese mismo paquete.

Rusia viste su diplomacia con muchos disfraces, tantos cuantos sean necesarios. El primero es que la Unión Europea justificó su oposición al gasoducto ruso por el sur del Mediterráneo (“South Stream”) acusando a Gazprom de prácticas monopolistas y la excesiva dependencia hacia un único suministrador.

Entonces Rusia cambió el tendido; lo está haciendo pasar por Turquía. Además, no le importa vender a los grandes monopolios turcos una parte sustanciosa del pastel y se presenta a las puertas de la Unión Europea con un nuevo ropaje y unas nuevas siglas.

El contrato con Barzani encubre mucho mejor la jugada, sigue involucrando a Turquía en el negocio y además de gas vende petróleo “kurdo”.

Me parece claro que una maniobra de tan altos vuelos desborda por completo a Rosneft, que no desempeña otro papel que el de ingeniería y transporte. El petróleo es lo de menos. Podría ser “kurdo” o no, y podría no ser siquiera petróleo.

Pero Rusia en Oriente Medio tiene que cuadrar muchas otras ecuaciones, la primera de las cuales es Turquía, que ha pasado del blanco al negro con Barzani. Para Erdogan la cosa pinta tan fea que mucho dinero tiene que poner el oleoducto en sus bolsillos para que acceda a transigir con la independencia del Kurdistán irakí. Es posible que además de dinero los rusos deban poner en la balanza otras cosas, además de presiones de todo tipo.

En cualquier caso, no puede pasar desapercibido que Putin firma un acuerdo con Barzani una semana antes del referéndum del 25 de setiembre, lo cual acaba por confirmar que Rusia salta por encima del gobierno central de Bagdad y da por consolidada la independencia.

Lo más sorprendente de todo es que, hasta donde se puede conocer, Rusia acomete ese tipo de acuerdos sin que se resientan sus relaciones con ningún país árabe, ni siquiera Irak. Ningún periódico árabe ha criticado, que yo sepa, el respaldo ruso a Barzani.

Aunque parece el colmo del pragmátismo y del oportunismo, la apuesta rusa en Oriente Medio se podría calificar de “metodológica”. No se trata de que, como demuestra el reciente viaje de los jeques saudíes a Moscu, ahora todo pase por las manos de Rusia, sino de que todo pasa por un nuevo “know how”, un nuevo estilo, una nueva política y una nueva forma de diplomacia. A los países de Oriente Medio no les queda otra que aprender las nuevas reglas del juego.

Rusia trata de demostrar que es posible contentar a todas las partes, incluso a los enemigos más irreconciliables, y para ello se ha impuesto un papel mediador. Creo que a eso se refieren los académicos rusos cuando hablan de “Eurasia”, algo que no es ni una cosa ni la otra, sino ambas a la vez.

Para Rusia el gas y el petróleo no son un fin sino un instrumento, tanto el “kurdo” como el suyo propio. Habría que reflexionar un poco más acerca de los motivos por los cuales un país como Rusia, que tiene el tamaño económico de Italia, es capaz de ser un protagonista tan activo de la política internacional.

Cortijo El Aguaucho: el crimen más sádico de los franquistas

Se han llevado “a las más nuevas”, dicen en el pueblo. Los franquistas han violado a las “niñas”. Luego les pegan “cuatro tiros” y arrojan sus cuerpos inertes a un pozo. Ebrios de muerte, los asesinos rompen el silencio de la madrugada regresando con sostenes y bragas ensartados en la punta de los fusiles. “Esta noche hemos tenido carne fresca”, gritan.

El terrorífico relato corresponde al caso de las mujeres de El Aguaucho. Varias jóvenes de Fuentes de Andalucía (Sevilla) que fueron vejadas y ejecutadas por golpistas durante la guerra civil. Ocurrió en agosto de 1936. Más de 81 años después, arranca la exhumación del macabro y sádico crimen. Un ejemplo extremo de la represión de género ejercida por el franquismo.

El trabajo arqueológico presenta una “especial complejidad”. Los restos estarían sepultados a una profundidad de unos 10 metros. Una máquina excavadora de grandes dimensiones se afana en mitad del campo para rebajar la tierra. El primer día, ya ha aparecido la “boca” del pozo donde fueron a acabar los cuerpos mancillados de las muchachas.

La tumba ilegal alberga los restos de al menos cinco mujeres: Coral García Lora (16 años) y su hermana Josefa García Lora (18), María Jesús Caro González (18), Joaquina Lora Muñoz (18) y María León Becerril (22). Según los testimonios orales mantenidos durante décadas, las víctimas podrían ser incluso nueve: Josefa González Miranda (17), Dolores García Lora (25, hermana de Coral y Josefa), María Caro Caro (35) y Manuela Moreno Ayora (40).


“Me llevaba a todos sitios con ella, siempre en brazos, me acuerdo cuando me cogía de la mano…” A Pablo Caballero González (87 años) se le entrecorta el habla cuando recuerda a su tía, Josefa González, “hermana de mi madre”. Recuerda, con los ojos inundados en lágrimas, cómo los asesinos hicieron “lo más malo del mundo”, dice.

“Llegar, estar comiendo ellos, y las tenían en cueros… Lo que hacían con ellas… yo qué sé. Eso es lo que decían los más viejos del pueblo, que se divirtieron todo lo que quisieron y luego las mataron. Yo me he enterado de todas esas cosas. Sí, sí. Desnudas”, cuenta.

Es lo que refiere la crónica popular. Que los fascistas buscaron “carne fresca”. Que obligaron a “las niñas, las más nuevas”, a hacerles de comer y servirles sin ropa, sometidas a todo tipo de vejaciones. Abusadas. Usados los cuerpos femeninos como campo de batalla.


“¿Que por qué fueron a por ella? Qué se yo… el novio dicen que era de izquierdas, tenía 20 años y ella, claro, iba a todos lados con él”. Se llamaba “Manuel o Antonio, tenía los mismos apellidos que yo” y los franquistas lo matan “el 5 de agosto y a ella el 17 ó 18”, afina Pablo a escasos metros de una máquina que araña la tierra bajo un ruido ensordecedor. “¿Que si hubo guerra aquí en Fuentes? Guerra ninguna. Llegar [los fascistas] y hacerse los amos”.

“Tiene un claro componente de género y de clase, porque son mujeres pero mujeres jornaleras, que en el año 36 tomaron conciencia de su condición de persona y se rebelaron contra la vida que llevaban”, relata Juan Morillo, de la comisión memorialista Fontaniega.

Los delitos de las “niñas de El Aguaucho”, precisa, eran “que iban a la casa del pueblo a leer y escribir, bordaban banderas republicanas, participaban en las manifestaciones del Frente Popular y organizaron una huelga como respuesta al hecho de que los señoritos dejaran las tierras sin sembrar para boicotear a la República”.

Eso fue suficiente justificación para que el “grupo de jóvenes” fueran “raptadas el 27 de agosto del 36 por falangistas y miembros fascistas y golpistas y traídas a este lugar, el cortijo de El Aguaucho”. Aquí, señala, “las vejaron, violaron, les hicieron de todo y echaron sus cuerpos a un pozo”.

Hace falta que la historia “se reconozca”, apela Juan Campos, otro familiar de estas mujeres presente en el inicio de la exhumación. Que la “gente joven” sepa “lo que aquí se hizo y que los familiares descansen en paz, que es lo que se merecen”.

Tiros a la ‘barriga’ de la embarazada

La represión de género es un fin del plan de exterminio franquista. Y tiene muchos rostros. “A mi madre fue la última que matan”, cuenta Virtudes Ávila Estanislao (82 años). Otra víctima de la represión golpista en Fuentes. “La pusieron ahí y tras tras”, escenifica dos tiros. Carmen Estanislao (24 años) estaba embarazada de ocho meses. Ya muerta, “el crío no dejaba de dar vueltas en el vientre”. “El sepulturero que era un facha de los grandes cogió la pistola y le dio dos tiros en la barriga”.

¿Deben conocer las nuevas generaciones el terror fascista? “Ea, ea… claro que sí”, contesta. “A mi padre le sacaron los ojos, le cortaron la lengua y los testículos, todo con los brazos atados atrás”. El relato sacude, como una trágica retahíla. “Son unos canallas, lo dejaron vivo allí tirado, que sufriera hasta que se le acabó la vida”. Virtudes, huérfana, acaba “secuestrada por las monjas, que me llevan al convento y me rebautizan como Ángeles, pero en cuanto pude me lo volví a cambiar”. Cuentan en el pueblo que cada vez que Virtudes, “no Angelita”, se cruzaba con un asesino le decía “de todo”.

Todos los agentes implicados en la exhumación mantienen una “especial prudencia” sobre el resultado final por la “complejidad” del caso. “No nos encontramos ante una fosa al uso, las víctimas fueron arrojadas al interior de un pozo lleno de agua y si los cuerpos están puede ser bastante compleja tanto su exhumación como el estado de los restos”, relata la directora arqueológica del proyecto, Elena Vera.

La Junta de Andalucía, promotora de los trabajos, subraya el mensaje de cautela. “Hay que insistir en la prudencia”, dice el director general de Memoria Democrática, Javier Giráldez. Y en el “significado muy especial” que tiene la exhumación. “Es un episodio muy significativo y que se ha repetido en varios espacios de Andalucía, como la fosa de Grazalema, de las mujeres de Guillena o de Puebla de Guzmán”, asegura.

Una tipología criminal “que pone en evidencia que hubo una represión de género y esto se ve en el número de mujeres que hay en las exhumaciones y en el trato especializado que los verdugos tuvieron con ellas”, en palabras de Giráldez. “Hay que tener en cuenta un tema terrible”, continúa: “Los testimonios los tenemos a través de los propios asesinos, que fueron vejadas, asesinadas y arrojadas a un pozo”. Relatos orales que deben quedar corroborados “con metodología científica”.

La intervención ha sido reclamada durante años por familiares de víctimas y apoyada por la Asociación Memoria Histórica Fontaniega. Y cuenta con la colaboración de los ayuntamientos de Fuentes de Andalucía y La Campana, en cuyo término municipal está ubicado el cortijo donde estaba el pozo. La Junta también destaca la colaboración del actual propietario de la finca al facilitar la realización de las tareas exhumatorias.


“Aquí se asesinaron a 117 personas en 3 meses”, explica el alcalde de Fuentes de Andalucía, Francisco Martínez. En un pueblo, recalca, donde “no hubo guerra, hubo represión y es verdad que es una represión que tiene una connotación de género muy llamativa”. Y la finca del Aguaucho fue “desgraciadamente uno de los escenarios donde practicaron esos crímenes, donde asesinaron, de 5 a 8 mujeres”.

http://www.eldiario.es/sociedad/ninas-violadas-asesinadas-franquistas-Aguaucho_0_695381282.html

Fotografías de prisioneros de guerra alemanes en el interior del ‘gulag’ soviético

La URSS debe ser sinónimo de represión. En toda referencia a la URSS la intoxicación imperialista reserva siempre un capítulo (al menos uno) muy especial para hablar a las persecuciones, purgas y fusilamientos; de lo contrario no podríamos decir que estamos aludiendo a aquel país. El “gulag” tiene que aparecer en primer plano como el aspecto más sobresaliente (y a veces único) de la historia soviética.
Antes del surgimiento de la URSS, durante la autocracia zarista, el
sistema punitivo ruso se caracterizaba por dos notas típicas: los
recintos eran abiertos y el trabajo era obligatorio para los reclusos.
En Rusia no existían cárceles cerradas, cuyo surgimiento es muy
reciente.

En la historia penitenciaria, mientras la cárcel cerrada está ligada a
la ociosidad del recluso, en el sistema abierto o campo de
concentración, está ligada al trabajo forzoso que, lejos de ser una
sanción en retroceso, se va generalizando a todos los sistemas
penitenciarios modernos.
Así, el tendido de los más de 9.000 kilómetros de la red ferroviaria del
transiberiano, una obra que se prolongó desde 1891 a 1905, lo llevaron a
cabo miles de convictos, tanto políticos como de derecho común.
La URSS heredó el mismo sistema penitenciario que ya existía y existen
numerosos relatos verídicos, tanto literarios como gráficos, que
demuestran las falsedades vertidas por la intoxicación imperialista.
Tras
la Segunda Guerra Mundial, entre dos y tres millones de soldados
alemanes fueron capturados y encerrados en colonias penitenciarias.
Además, junto a ellos fueron capturados gran número de soldados de otras
nacionalidades que se pusieron vountariamente al servicio de los nazis:
italianos, rumanos, húngaros, finlandeses, croatas, suecos…
No obstante, como el trato de los soviéticos hacia los presos alemanes
era peor que hacia los de otras nacionalidades, muchos de ellos
ocultaron su verdadero país de origen.
Desde siempre se conocen numerosos testimonios gráficos de los prisioneros de guerra en los “gulags” soviéticos, que no ha sido publicados en la prensa imperialista por
razones obvias: no dan la imagen de crueldad que se espera de ellos.
Para alojar a los millones de prisioneros de guerra, la URSS construyó
300 nuevas colonias que, la mayor parte de las veces, no eran muy
grandes, ya que solían encerrar entre cien y mil presos. Muchas de ellas
fueron efímeros, ya que sólo se mantuvieron algunos meses, mientras que
otros duraron años.

Molotov, el ministro soviético de Asuntos
Exteriores, dijo que ningún preso regresaría a Alemania antes de que
Stalingrado fuera reconstruida. La mayor parte de ellos trabajaron en
explotaciones forestales y construcción de puentes y pantanos.

La jornada de trabajo de los presos era de ocho horas diarias como máximo, podían recibir visitas, mantener correspondencia e intercambiar paquetes con personas ajenas a la colonia. Todos los presos cobraban el mismo salario que estaba establecido para el sector e incluso cobraban extras en una cuenta bancaria, si así lo solicitaban. Una vez liberados, retiraban el dinero del banco antes de regresar a su casa.

Como es natural, hubo intentos de evasión. Entre 1942 y 1948 un total de 11.000 presos trataron de fugarse, algo que sólo lograron el 3 por ciento de ellos.

También se produjeron motines dentro de las colonias y campos de trabajo. Por ejemplo, en 1945 en Minsk los presos protestaron por la escasa alimentación que les suministraban. Colocaron barricadas en los edificios y secuestraron a los guardianes. Las negociaciones no prosperaron y la artillería soviética bombardeó la colonia. Murieron unas 100 personas.
La liberación de los presos se llevó a cabo progresivamente, empezando
en 1946 por los enfermos y los inválidos. Desde entonces hasta 1955,
cuando se firmó un acuerdo con Alemania, fueron liberados dos millones
de ellos.
Como pueden comprobar, a diferencia de las cárceles españolas, el empleo de cámaras fotográficas en el interior del ‘gulag’ estaba autorizado. No había nada que esconder.
 
Archivos fotográficos de Anatoly Egorov, Arkady Shaikhet, Georgy Zelma, Serguei Korshunov, Ivan Schagin, Viktor Temin y Arkady Chaikhet en http://www.russiainphoto.ru 

El gobierno fascista ucraniano impone la uniformidad lingüística en las escuelas

El 1 de setiembre el gobierno de Kiev aprobó una reforma educativa que liquida de un plumazo toda la imponente variedad lingüística y cultural que tradicionalmente ha existido en el país, lo cual ha levantado protestas entre sus vecinos rusos, polacos, húngaros y rumanos que tienen minorías viviendo en Ucrania y ya no podrán aprender su lengua materna.

La nueva ley aprobada en Kiev se opone a los criterios de la Unión Europea sobre la educación en países multiétnicos, por lo que el gobierno se ha metido en un atolladero: si sigue el dictado que le llega de Bruselas debería defender a los rusófonos, algo que sobrepasa su capacidad digestiva.

En Kiev como en los demás sitios, los fascistas se buscan problemas donde nunca los hubo. A partir del año que viene la diversidad lingüística no se conservará, excepto en las guarderías y escuelas de enseñanza primaria, mientras logran introducir el ucraniano como idioma único y exclusivo. Las previsiones para 2020 eran que no hubiera otra enseñanza que la que se imparte en ucraniano.

Los países vecinos han puesto el grito en el cielo y empiezan a restringir los visados con destino a Ucrania, que puede verse aún más aislada diplomáticamente, incluso de Bruselas que, hasta la fecha ha mimado a los descerebrados de Kiev, guiando cada uno de sus pasos por la senda del bien y los derechos humanos.

“Es inaceptable que la Unión Europea cierre escuelas en pleno siglo XXI únicamente porque enseñan en lenguas minoritarias”, dice una nota oficial de protesta del gobierno húngaro.

La Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, el nido de rusofobia por antonomasia, se ha visto obligada a ponerse contra la reforma que quieren implementar en Kiev, “sin consenso”, dicen. No obstante, no quieren ir muy lejos porque lo que subyace es un ataque a la lengua rusa, algo en que los europarlamentarios están absolutamente de acuerdo con la camarilla fascista de Kiev.

Naturalmente, dicen los mentecatos de la Asamblea, las minorías rusas representan los intereses de Rusia… Hay que andar con cuidado no sea que entreguemos alguna baza a Putin y sus ogros del Kremlin.

Para caminar sobre el alambre, como los funambulistas, lo menos apropiado son tipos como los que se instalaron en Kiev en 2014. Nunca afinan sus instrumentos, por lo que quien se ha encargado de modificar la ley ucraniana es… la Comisión de Venecia, por lo que volvemos a insistir en que si bien los fascistas siempre presumen de su “patriotismo”, al final dejan que las cosas las hagan terceros países. Los perros siempre van a donde sus amos les llevan bien sujetos por la correa.

La Comisión de Venecia es uno de esos órganos característico del Consejo de Europa, creado en 1990 y compuesto por “especialistas” en Derecho Constitucional. Da miedo sólo pensar en ello, es decir, en que las leyes no las hacen políticos que responden ante sus votantes, que es la esencia de la democracia, sino “expertos” en vivir del cuento.

Por ejemplo, estos “expertos” de la Comisión de Venecia han estado presionando al Govern catalán porque -según decían- el referéndum debía pactarse (*), un principio del que no se acordaron en los tiempos de la Guerra de los Balcanes, donde despedazaron a un Estado a golpe de bombas. A los “expertos” les suele ocurrir: se acuedan de las cosas cuando les conviene.

(*) http://www.lavanguardia.com/politica/20170603/423150730181/carta-comision-venecia-respuesta-puigdemont-referendum.html

Corea del norte garantiza sanidad y educación gratuitas a toda la población

Mediante la Ley de Seguros Sociales de 1947, Corea del norte introdujo la atención médica gratuita para los trabajadores y sus familias. En 1960, se establecería un sistema completo de atención sanitaria gratuita. Todos los pasos de la atención de la salud, desde la prevención, diagnóstico, medicamentos hasta la hospitalización comenzaron a ser gratis. Ningún pueblo sin médicos. Se introdujeron programas especiales para la atención materna y para la protección de la seguridad de los trabajadores.

En la capital, Pyongyang, existen los mejores hospitales del país. El Hospital Infantil de Pyongyang se inauguró en 2013. Un hospital superlimpio con equipamientos modernos. Según las autoridades del centro, este es un hospital modelo, y ejemplo que otros hospitales deberían seguir.

Fue en 2016 cuando diferentes organizaciones internacionales se alarmaron de las sanciones internacionales dirigidas contra el sistema sanitario de Corea del norte. El embargo impide en efecto la importación de medicamentos por este país.

Según las autoridades de la Organización Mundial de la Salud, la situación nutricional actual ha mejorado desde las hambrunas que afectaron al país en los años noventa. Además, esta entidad afirma que, en el año 2010 Corea del norte fue el tercer país del mundo con mayor cantidad de camas de hospital por habitante, lo que lo situaba por debajo únicamente de Mónaco y de Japón. Un sistema de salud extenso, con un médico de cabecera por cada 130 familias y una buena cobertura de inmunización materno-infantil.

El hospital de la maternidad de la capital también tiene la función de un hospital universitario. Allí las enfermeras y las matronas reciben su formación para trabajar fuera de la capital. Hay una unidad de cuidado intensivo neonatal en el hospital. Además, hay múltiples salas dedicadas a la salud dental y al cáncer de mama.

Conforme a los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud publicados en mayo de 2014, las muertes por cáncer de mama en Corea del norte alcanzaron 1,12 por ciento del total de los decesos. Las autoridades resaltan que, con este centro y con las recientes investigaciones, han podido reducir de forma destacable el número de muertos por el cáncer de mama mediante la utilización de la medicina tradicional coreana y tratamientos ofrecidos que se basan en métodos tradicionales.

Datos del Banco Mundial corroboran que en 1960 Corea del norte tenía una tasa de crecimiento de la población de 2,5 por ciento anual pero en 2016 la cifra ha bajado hasta 0,5 por ciento.

Mirando diferentes sectores, como el ejército o la industria, se observa que el aislamiento ha distanciado al país de la mecanización, de esta forma temas como la tasa de crecimiento de la población y la sanidad se encuentran entre las prioridades del gobierno norcoreano.

http://www.hispantv.com/noticias/coreas/356160/sanidad-medicos-avances-hospitales-sanciones-pyongyang

La única historia de las conspiraciones y las teorías de la conspiración empieza con la CIA

Sobre la expresión “teoría de la conspiración” conviene saber tres cosas. La primera es que surgió en Estados Unidos; la segunda es que surgió en 1964; la tercera es que la propagó la CIA.

Cuando en 1964 la Comisión Warren dio la versión oficial de que el asesinato de Kennedy había sido obra de un asesino actuando en solitario, el mundo estuvo al borde de extinguirse de un ataque multitudinario risa. Pero en la Casa Blanca las carcajadas de los demás siempre han importado muy poco.

Tras publicarse el informe, el New York Times aludió a cinco teorías sobre el magnicidio, conspiranoicas todas ellas, pero mucho más verosímiles de que las de la Comisión Warren. A partir de entonces la plaga se fue extendiendo.

En los años recientes, el término “teoría de la conspiración” aparece anualmente en 140 artículos del New York Times como promedio. En Amazon hay una categoría de libros dedicada a las “teorías de la conspiración” que incluye 1.300 obras. Una búsqueda en internet muestra millones de resultados para dicha expresión.

El profesor Lance de Haven-Smith, antiguo presidente de la Florida Political Science Association, publicó su libro “La teoría de la conspiración en Estados Unidos”, inaugurando el tratamiento académico del asunto (*).

Esta obra incorporó documentos confidenciales obtenidos gracias a la Ley de Libertad de Información que sugerían que fue la CIA quien generalizó el término “teoría de la conspiración”, al que le dio un sentido peyorativo como instrumento de manipulación de las opiniones políticas.

Cuando las implicaciones de las altas esferas de Washington, incluido el Presidente Lyndon B. Johnson, empezaban a salir a la luz como responsables del magnicidio, la CIA sacó su conejo de la chistera e inventó la “teoría de la conspiración” como algo peyorativo.

A partir de entonces la CIA demostró que es la mejor universidad del mundo. Sus doctrinas, sus palabras y sus informaciones sientan cátedra en todo el mundo, aprovechando el norme número de gregarios sumisos que proliferan por doquier.

En 1967 empezó a enviar directrices a sus sicarios en las redacciones y salas de prensa ridiculizando como “teorías de la conspiración” a todas aquellas hipótesis que contradecían la versión oficial del asesinato de Kennedy. Pero había que “matar al mensajero” y los autores de las mismas eran sujetos paranoicos, irracionales y padecían todo tipo de taras psiquiátricas.

Pero en su obra Lance de Haven-Smith va un poco más allá, asegurando que para que la campaña de la CIA triunfara, mucho antes se había preparado el terreno teórico que era necesario para ello. En la década de los cuarenta, dice, se dieron cambios importantes en la metodología política dominante en Estados Unidos que rebajaron la importancia de las explicaciones conspirativas en la historia.

Hasta entonces uno de los teóricos más influyentes en las teorías políticas de Estados Unidos era el historiador Charles Beard, que ponía el acento en el papel nefasto de las conspiraciones en el seno de la oligarquía dominante de Washington, favorables a un sector reducido aunque perjudiales para la gran mayoría.

En Estados Unidos las teorías políticas siempre han sido cutres y superficiales. No obstante, nunca pretendieron que todos los acontecimientos históricos tuvieran causas ocultas o secretas. No obstante, la existencia de tramas y conspiraciones siempre fue admitida por tratarse de una evidencia hisorica, de manera que investigarlas era unan de las tareas de los historiadores, absolutamente loable.

Pero Beard fue uno de los oponentes a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y al acabarse resultó marginado en el mundo académico, hasta que falleció en 1948. Lo mismo les ocurrió a otros historiadores que seguían las corrientes académicas tradicionales.

Dos intelectuales mediocres como Karl Popper y Leo Strauss se convirtieron en las nuevas estrellas de la bazofia política imperialista. Estados Unidos necesitaba un refuerzo ideológico y desde su nacimiento la CIA se encargó de ello, tanto en la biología, con la delirante campaña contra Lysenko, como en la sicología, la economía, la política o la historia.

Como buen lacayo ideológico de la burguesía monopolista, Popper negaba la existencia de conspiraciones en las altas esferas y criticaba a los historiadores que investigaban sobre ellas. Consideraba que la creencia en conspiraciones era una “enfermedad social” que había conducido al surgimiento del fascismo “y otras ideologías totalitarias”.

Leo Strauss es aún peor que Popper. No obstante, su crítica se basa en motivos totalmente opuestos. Las conspiraciones de las oligarquías son necesarias para mantenerlas alejada de la chusma y la gentuza ignorante que pretende influir sobre los asuntos políticos de un Estado.

Las conspiraciones les protegen de “la anarquía y el totalitarismo”, pero hay que tratar de que se mantengan secretas, alejadas de las miradas indiscretas de las masas. Según Strauss el problema de las conspiraciones no es que existan, ya que sí existen, sino que las masas las conozcan.

No hay nada mejor para el buen funcionamiento de la sociedad capitalista que mantener alejadas a las masas de los asuntos públicos mediante una buena y permanente conspiración, siempre que se mantenga en secreto. Incluso es conveniente para ello que el gobierno imponga una regulación estricta de los secretos oficiales. Eso es algo sobre lo que no se puede ni se debe investigar, de tal manera que si a algún curioso se le ocurre meter las narices en los secretos del Estado, hay que desacreditarlo como un loco, un bicho raro.

Hay cosas que los gobernantes no pueden decir y otras que siempre deben negar. “No hay pruebas ni las habrá”, dijo Felipe González en referencia a la conspiración del gobierno del PSOE y de los Estados español y francés en la creación y dirección de los GAL.

Ideológicamente Popper siempre fue un tendero cuya eficacia nunca dependió de la calidad de sus argumentos sino de que su insignificancia mide el tamaño intelectual de una clase social, la burguesía imperialista, y de sus académicos y universitarios, en la segunda mitad del siglo XX. Pero aunque las ideologías mediocres necesitan de autores igualmente mediocres, también necesitan influencias, enchufes y patrocinadores, que en el caso de Popper proceden de fuentes, como el magnate Soros.

La colusión de la insignificancia intelectual con las grandes fortunas causa los estragos a los que asistimos cada día, tanto en las universidades como en los medios.

En 1964 un inepto rematado como el profesor Richard Hofstadter criticaba lo que calificaba como un “estilo paranoico” muy asentado en el pensamiento político estadounidense propenso a creer en toda clase de conspiraciones. Eso era cierto y sigue siéndolo. No obstante, el propio Hofstadter tenía sus propias paranoias que, como es lógico, para él no eran tales. Creía que en México se escondían decenas de miles de tropas comunistas chinas preparadas para conquistar San Diego al asalto.

Les ocurre a todos los que despotrican contra los demás, acusándoles de conspiranoicos, empezando por el senador MacCarthy, que convirtió en política de Estado una pesadilla personal: el Comité de Actividades Antimericanas. Los comunistas se habían adueñado de las instituciones públicas y había que desalojarlos de ellas.

Todos esos charlatanes que en sus blogs despotrican contra las teorías de la conspiración están cortados por el mismo patrón impuesto por la CIA desde 1964. Quieren forjar intelectos a su imagen y semejanza: gregarios, dóciles, aborregados. A veces se atreven a llamarlo “comunidad científica”. El más minimo asomo de pensamiento crítico, diferente, debe desaparecer por completo.

Un nazi ayudó a la CIA a capturar al Che Guevara en Bolivia

Hace 50 años, el 9 de octubre de 1967, el legendario revolucionario Ernesto Che Guevara fue ejecutado en Bolivia, un suceso en el que la CIA desempeñó un papel activo en su búsqueda y asesinato.

Como no tenían experiencia en la lucha contra la guerrilla, los estadounidenses recurrieron a Klaus Barbie, un antiguo integrante de la Gestapo. Conocido como “El Carnicero de Lyon”, se escondía de los tribunales franceses en Bolivia.

Este alemán de origen francés se alistó en las SS de la Alemania nazi a los 22 años. En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, fue enviado a Lyon (Francia) como jefe local de la Gestapo y allí se ganó su apodo.

Entre otros crímenes, a Klaus Barbie se le atribuyen el arresto y la tortura de más de 14.000 integrantes de la Resistencia francesa, además del envío de 44 niños judíos a un campo de exterminio.

Después de la guerra, logró escapar gracias a la protección del Cuerpo de Contrainteligencia del Ejército de Estados Unidos (CIC), para el que desarrolló actividades contra el comunismo en Alemania.

En 1951, ante las peticiones francesas para obtener su extradición, Barbie fue trasladado a Bolivia, donde vivió con el nombre Klaus Altmann hasta 1983. Gracias a su experiencia en la lucha contraguerrilla, se convirtió en asesor de varias juntas militares, incluida la dictadura del general René Barrientos, que llegó al poder en 1964 tras un golpe de Estado.

La llegada del Che Guevara a Bolivia en 1966 y el inicio de un movimiento guerrillero en ese país latinoamericano fue una sorpresa desagradable para Barrientos, quien pidió ayuda a la CIA. Al año siguiente, el Ejército boliviano capturó al famoso revolucionario con la ayuda de esa agencia de Estados Unidos.

El papel de Barbie en esa operación no fue revelado hasta 2007, cuando el director británico Kevin Macdonald realizó el documental “El enemigo de mi enemigo“ (“My enemy’s enemy”), en el que rememoró la captura del Che.

Según el documental, Klaus Barbie asesoró al comandante de la unidad estadounidense, el mayor Ralph Shelton, quien debía preparar a los soldados bolivianos para el encuentro con los destacamentos del Che Guevara, pero carecía de experiencia para luchar contra la guerrilla.

Alvaro de Castro, hombre de confianza de Barbie, revela en el documental que ese nazi siempre se jactó de que desarrolló la estrategia para capturar al argentino, al que odiaba y consideraba “un aventurero lamentable” que no habría sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial.

Más de 15 años después del asesinato del Che, “El Carnicero de Lyon” fue extraditado a Francia y enjuiciado por los crímenes de lesa humanidad que había cometido en ese país. En 1987, fue condenado a cadena perpetua y falleció de cáncer en prisión el 21 de septiembre de 1991.

https://actualidad.rt.com/actualidad/252347-carnicero-lyon-nazi-guevara-cia

Ain, el arquitecto más peligroso del mundo también era comunista

El arquitecto Gregory Ain
Lo admitió el mismísimo director del FBI, J. Edgar Hoover, en persona: Gregory Ain (1908-1988) fue el arquitecto más peligroso del mundo. Es posible que el lector haya leído muchas veces lo fea que es la arquitectura soviética (stalinista), pero nunca le hayan contado que los mejores y más innovadores arquitectos trabajaron precisamente en la URSS, empezado por el comunista brasileño Óscar Niemeyer, el deseñador de toda una capital como Brasilia.

Pero sobre Niemeyer hablaremos en otro momento. Otro arquitecto, Ain, nació en Pittsburgh, murió en Los Ángeles y llenó los archivos del FBI de sospechas sobre sí mismo y sus amigos, todos ellos rojos al más puro estilo estadounidense.

Su vida se conoce a la perfección gracias a la vigilancia de los sabuesos, que no dejaron de anotar cada uno de los pasos que dio en su vida. Creció en California en una especie de colonia experimental de “okupas” de hace más de cien años, por lo que fue sospechoso desde el principio, antes de que se creara el FBI.

En Las Ángeles Ain descubrió al arquitecto Rudolf Schindler y a su obra, producto de una escuela europea, la de Viena, por lo que se inscribió en la Escuela de Bellas Artes, aunque su espíritu inquieto no le ayudó a permanecer sentado en el pupitre durante mucho tiempo.

Trabajó y aprendió con varios arquitectos hasta que en 1935 creó su propio estudio, en el que empezó a diseñar casas absolutamente novedosas, flexibles o con las cocinas abiertas.

Entre sus primeros clientes estuvo Harry Hay, el creador de los primeros movimientos homosexuales militantes del mundo. La casa que Ain le construyó en 1939 se convirtió en un centro de reuniones que atrajo la curiosidad del FBI desde que le dieron los últimos brochazos a las paredes.

Al año siguiente comenzó a estudiar la manera de crear casas prefabricadas y al entrar Estados Unidos en la Guerra Mundial le nombraron ingeniero jefe de Carles y Ray Eames, para quien inventó algo que ahora vemos en todas las tiendas de Ikea y viviendas del mundo: el contrachapado de madera.

Las innovaciones de Ain fueron de largo calado en la construcción, tanto de edificios como en la decoración de interiores y jardines, hasta que tras la Guerra Mundial llegó la “caza de brujas” del senador MacCarthy, el borracho que pasó a la historia por su paranoia contra cualquier cosa que tuviera que ver con los comunistas… como los arquitectos.

Acusado de ser comunista, Ain entró en las listas negras; se quedó sin encargos y sin trabajo. Le expulsaron del “Case Study Houses”, una serie de casas experimentales que los Eames y otros edificaron en California.

Tuvo que marchar de la costa oeste para dar clases en la Universidad de Pensilvania, en cuya facultad de arquitectura acabó como decano en 1963.

Hasta 1967 no pudo regresar a Los Ángeles. Para entonces ya no podía desarrollar el mismo trabajo creativo. Cuando murió en 1988, los cínicos de siempre se echaron a llorar, entre ellos el diario Los Angeles Times, que le calificó como un “héroe de la arquitectura”. Toda su imaginación creadora la había puesto al servicio de los trabajadores, para construir para ellos viviendas acogedoras que pudieran pagar con un salario modesto.

Ahora una organización californiana que se dedica a la conservación del patrimonio urbanístico de Los Ángeles le describe como un “militante social” y un arquitecto “visionario” (2).

Los expertos se lamentan de que una legendaria vivienda que construyó en 1950 para una exposición del Museo de Arte Moderno de Nueva York fuera arrasada en un intento de borrar del mapa cualquier vestigio del comunismo y de los comunistas en Estados Unidos (3).

(1) https://archive.org/stream/reportofsenatefa1949cali#page/688/mode/2up
(2) https://www.laconservancy.org/architects/gregory-ain
(3) https://www.artsy.net/article/artsy-editorial-most-dangerous-architect-america-built-house-vanished

La Guerra de Siria es consecuencia de la crisis de la hegemonía imperialista en Oriente Medio

Juan Manuel Olarieta
El general del servicio secreto griego Savvas Kalenderides publica un desafortunado artículo en la Red Voltaire (*) sobre los planes turcos para atacar Rojava y el Kurdistán irakí que es bastante característico de una cierta manera de abordar las guerras imperialistas. Se titula “La situación se hará incontrolable si Turquía invade el Kurdistán iraquí” y asegura que dicha operación militar cuenta con el beneplácito del gobierno de Irak.

El planteamiento del griego sobre los orígenes y las causas de la situación bélica en Oriente Medio es erróneo. La “historia de los kurdos” no es el motivo causante de dicha situación; como mucho, es la consecuencia de ello.

En su forma actual, la guerra tampoco se inició hace 27 años cuado Saddam Hussein invadió Kuwait; antes que ella hubo otra guerra de Saddam Hussein contra Irán, que es el punto de gravedad sobre el que basculan los acontecimientos de Oriente Medio desde la revolución de 1979.

Han transcurrido 38 años y tres grandes guerras, llamadas “del Golfo”, entre las cuales la invasión de Kuwait es -precisamente- la menos trascendente. No fue más que una excusa para que el imperialismo intentara acabar con Irak, algo que no ha logrado.

A lo largo de ese tiempo en sus guerras de agresión el imperialismo ha cosechado algo más que fracasos. Los acontecimientos se han vuelto siempre en su contra, lo cual es indicativo de una tendencia general al retroceso y el fortalecimiento de los Estados que pugnan por su liberación nacional.

El golpe de Estado contra Massadegh en 1953 sigue siendo el prototipo de los manejos de los imperialistas para sostener su hegemonía en el mundo, en general, y en Oriente Medio en particular. Desde entonces en Irán el nacionalismo ha radicalizado su oposición a las grandes potencias.

Lo mismo cabe decir de Irak, donde el Pacto de Bagdad fracasó en su intento por convertir a aquel país árabe en el centro de operaciones de los imperialistas en Oriente Medio. Ni siquiera la invasión de 2003 ha logrado llevar a ningún vasallo al frente del gobierno irakí, cada vez más integrado en el Eje de la Resistencia.

No hay nada más absurdo que el intento de Kalenderides de poner a Irán en el mismo plano que Israel. De ninguna manera se puede admitir la equiparación entre un agresor (Israel) y un agredido (Irán).

Irán no intenta crear ningún “corredor” o “creciente chiíta” entre Teherán y Líbano a través de Irak y Siria, como dicen los analistas del imperialismo, entre otras cosas porque el gobierno sirio no es chiíta. El gobierno de Teherán nunca ha necesitado ese corredor para abastecer de armas a Hezbollah. Es una vía de tránsito trazada desde hace muchos miles de años y nunca tuvo tampoco ningún significado religioso sino única y exclusivamente comercial. Forma parte de la Ruta de la Seda y de las vías de acceso al Océano Índico desde Europa occidental, de tal manera que hace cien años el imperialismo trazó las fronteras en Oriente Medio para cerrarlos. La pregunta no es quién trata de abrir un corredor sino por qué lleva cerrado cien años.

Lo mismo cabe decir acerca de esa supuesta “lucha” que Kalenderides inventa de Estados Unidos, Irak y “los kurdos” contra el Califato Islámico. Eso no ha existido nunca.

Se repite el argumento en el campo de batalla de Siria. Ni Estados Unidos ni “los kurdos” luchan contra el Califato Islámico. Los objetivos de unos (Estados Unidos) y otros (“kurdos”) no son los de acabar con alguien, el Califato Islámico, sino todo lo contrario porque, hasta la fecha, dicha organización yihadista ha servido cabalmente a sus propósitos: destruir el Estado sirio.

La Guerra de Siria no estalló, como asegura Kalenderides, para que Washington se opusiera a Moscú sino para destruir al gobierno de Damasco porque era el último intento de mantener su hegemonía en Oriente Medio.

Sólo Washington lleva a cabo dicha guerra a través de fuerzas intermedias, mientras que Moscú lucha por sí y para sí, es decir, por intereses propios que, además, coinciden con los de Siria.

Lo que Kalenderides no dice es que dicha guerra es ilegítima para Washington, pero no para Moscú, y que mientras Washington comenzó la guerra en 2011, desde el principio, Moscú se involucró en la misma sólo cuatro años y medio después.

Moscú, que es el mayor productor y exportador mundial de hidrocarburos, no tiene ningún interés ni territorial, ni energético, ni estratégico en Siria, como pretende Kalenderides. No hay ningún “pastel enérgético” ni económico de ningún tipo para Rusia en Siria porque:

a) no lo necesita
b) porque repetiría los “errores” de Estados Unidos y Gran Bretaña en Oriente Medio
c) porque no lo admitirían ni el gobierno de Siria, ni el de Teherán, entre otros

Moscú ayuda al gobierno sirio en la guerra porque no puede admitir la inestabilidad en su flanco sur y el Cáucaso, donde ya tuvo una guerra en los años noventa contra los mismos que ahora ondean las banderas del yihadismo con otras siglas.

Estados Unidos está en Siria por Oriente Medio, mientras Rusia está por el Cáucaso. En 2011 Estados Unidos inició el ataque y luego Rusia acudió en defensa de Siria. Los motivos por los que Rusia está en la Guerra de Siria no son simétricos a los de Estados Unidos; ni siquiera coinciden en el tiempo.

A pesar de la lejanía, Oriente Medio interesa más  a Estados Unidos que a Rusia. Los intereses son, además, cualitativamente distintos; por eso se apoyan en otras políticas y en otros países.

(*) http://www.voltairenet.org/article198304.html

El gran laboratorio racista sudafricano

El 9 de noviembre de 1976 la Asamblea General de la ONU proclamó el 11 de octubre como el Día de la Solidaridad con los Presos Políticos de Sudáfrica, con el objetivo de reiterar la solidaridad con todos los hombres y mujeres que fueron víctimas de las políticas de segregación racial que estuvieron vigentes hasta 1990 en Sudáfrica.

El apartheid, sistema impulsado e institucionalizado por descendientes de los antiguos colonos holandeses, consistió en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como de estudio o de recreo, para los diferentes grupos raciales, en el poder exclusivo de la raza blanca para ejercer el voto y en la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros.

El apartheid fue legal desde 1948, año en que el Partido Nacional ganó las elecciones, y estuvo en vigencia hasta 1990. Este sistema puso en marcha un sofisticado sistema jurídico por el que una minoría blanca (los afrikáneres) impuso una política de odio y de racismo hacia la población negra hasta en las costumbres más cotidianas.

La mayoría negra solo podía vivir en los territorios “bantustantes”, que equivalían a algo más del 13 por ciento de la superficie sudafricana.

Igualmente, este grupo no tenían derecho a acciones judiciales si eran expulsados o desplazados forzosamente. También se prohibía el matrimonio mixto y las familias negras no podían trasladarse libremente por el país, solo tenían derecho a recibir una educación subordinada a los intereses de los blancos.

Desde 1952, la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó anualmente el apartheid por contravenir los artículos 55 y 56 de la Carta de la ONU.

La Convención sobre el Apartheid fue aprobada por Asamblea General el 30 de noviembre de 1973 por 91 votos a favor y los votos en contra de Estados Unidos, Portugal, el Reino Unido y Sudáfrica.

Este organismo condenaba los “actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial y de oprimirlo sistemáticamente”.

De esta manera, se acordó la deposición de las políticas represoras con el presidente de Sudafrica, Frederik de Klerk, quien tomó medidas producto de presiones políticas locales e internacionales. Entre las medidas, se accedió a la liberación del líder social Nelson Mandela, que estuvo preso desde el año 1964 por luchar contra las políticas segregacionistas.

En 1994 Mandela asumió la presidencia de Sudáfrica, convirtiéndose en el primer presidente de color en un país en que los negros jamás dejaron de luchar contra la opresión, y en el que fueron atacados con látigos, cárceles y fusiles.

https://www.telesurtv.net/news/Apartheid-en-Sudafrica-La-institucionalizacion-del-racismo-20171011-0028.html

 

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