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Igualdad: ‘Díme de qué presumes y te diré de qué careces’

Pocos principios como la igualdad han tenido un mayor apoyo en toda clase de papeles, como las declaraciones internacionales de derechos humanos, constituciones, leyes, reglamentos…

Es una palabra que está en boca de todos. A veces lo llaman “igualdad de oportunidades”. La sociedad debería ser igualitaria o, por lo menos, mucho más igualitaria que ahora.

Desde su primer artículo la Constitución establece la igualdad como “un valor superior del ordenamiento jurídico”. El artículo 9.2 obliga a todas las instituciones públicas a promoverla para que sea “real y efectiva”. El artículo 14 dice que todos somos iguales “ante la ley” o, dicho de otra manera, “la ley es igual para todos”.

Sin embargo, el año pasado el Tribunal Supremo criminalizó los retuits, de tal manera que alguien introduce un determinado contenido en la red social que nadie considera como un delito, pero otro lo reproduce y le condenan a una pena de prisión. Exactamente el mismo contenido, el mismo vídeo, es delito para uno pero no para otro.

Así es la igualdad: las mismas palabras no siempre son delito; depende de quién las pronuncie.

Antes la igualdad se refería a los ricos y pobres, pero ahora el “género” lo ha fagocitado todo. En 2007 el gobierno de Zapatero aprobó una ley “para la igualdad efectiva de mujeres y hombres”. No se conforma con cualquier clase de igualdad, sino quiere que sea “efectiva”, es decir, que la igualdad es (debe ser) una política.

Aquí no puede faltar de nada. No ahorramos en leyes y más leyes. Hace unos días 26 colectivos del movimiento LGTBI y sindicatos han exigido al Congreso la aprobación de otra ley más de igualdad, esta vez para el colectivo LGTBI.

La igualdad es uniformidad; contradice la diversidad. Queremos que el mundo sea como nosotros porque eso es lo mejor (para nosotros y, por lo tanto, para todos). Nosotros somos los mejores, pero queremos que ellos (los “desfavorecidos”) también mejoren. En fin, nos gustaría que los demás fuesen un espejo de nosotros mismos.

La igualdad se convierte entonces en uniformidad, aunque suele surgir una duda: si se debe uniformar por arriba o por abajo. Normalmente no son los amos los que quieren igualarse a los esclavos, sino al revés.

Por ejemplo, cuando se trata de igualdad de género, el feminismo burgués pretende que las mujeres ocupen cargos de responsabilidad en condiciones paritarias con los hombres, es decir, mandar, estar arriba. En una palabra, ejercer la misma clase de dominación que ahora ejercen los hombres.

Ocurre algo parecido con el Tercer Mundo. No sólo las personas: todos los países son (deben ser) iguales. Los habitantes del Tercer Mundo deben tener lo mismo que nosotros tenemos. Las mismas cosas y los mismos derechos.

Hay muchas personas y muchas ONG en el mundo que viven gracias a que las normas sobre igualdad son papel mojado, lo mismo que hay infinidad de asociaciones religiosas a pesar de que dios no existe. Ambas funcionan de la misma manera: siembran la ilusión de que, a pesar de los pesares, todos somos hijos de dios y, por lo tanto, hermanos. Luego la igualdad es posible y, además, necesaria.

Las ONG están dopadas con subvenciones para fomentar el fetiche de la igualdad. Algunas lo llevan incluso en su nombre: Igualdad Animal, Acción para el Desarrollo y la Igualdad, Accion Social por la Igualdad, Confederación Nacional de Mujeres en Igualdad, Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (Ahije), Asociación por la integración e igualdad del minsuvalido (Aspimip)…

En 2014 se unieron 50 de ellas para denunciar a la ONU el desmantelamiento de las políticas de igualdad en España. El escrito se refería, sobre todo al dinero, que no debe faltar nunca y que, como es natural, no va destinado a los desfavorecidos sino a los profesionales que se dedican a la igualdad en cuerpo y alma.

Entre las ONG lo más significativo no son las que ya hay, sino las que faltan. Por ejemplo, no conozco ninguna ONG que promocione que los patronos sean iguales a los obreros, o al revés, que los obreros sean iguales a los patronos.

Tampoco se han creado una ONG para que los emigrantes sean iguales a los españoles, o al revés: para que los españoles sean como los emigrantes.

Con la igualdad ocurre lo mismo que con la corrupción: no hay quien se oponga a ella. No hay ningún partido que defienda la desigualdad como no hay ningún partido que defienda la corrupción.

La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que con tantos esfuerzos, tanta dedicación política y social y tanto dinero, siga sin haber igualdad y ninguna perspectiva de reducirla?

Las políticas, las normas y las ONG que promueven la igualdad no se han redactado para que la haya, ni siquiera para que haya más igualdad, sino que son un fetiche, un cartel para poner en un escaparate a la vista de todos y llenar de esa manera la boca de los charlatanes, los abogados, los programas de los partidos políticos, las tertulias, los cursos académicos, las facultades de derecho…

De la igualdad y las leyes sobre la igualdad se podría decir aquello de “Díme de qué presumes y te diré de qué careces”. A medida que el mundo predica más la igualdad es más desigual.

La CIA utilizó francotiradores sudafricanos para desatar la Primavera Árabe en Túnez

En un vídeo aparecido en Youtube (*), el antiguo corresponsal de Le Monde Diplomatique Olivier Piot explica cómo la CIA provocó el inicio de la Primavera Árabe en Túnez en 2011: la llamada Revolución de los Jazmines.

Naturalmente, no fue un levantamiento espontáneo de la población. Lo mismo que en la plaza Maidan, la CIA utilizó francotiradores sudafricanos para disparar contra los manifestantes, dando la impresión de un gran levantamiento y una represión no menos virulenta.

El sitio Tunisie Secret apoya la versión del antiguo corresponsal francés. En un artículo publicado el 8 de enero, sostiene que los francotiradores sudafricanos estaban dirigidos por equipos operativos de la CIA y fueron pagados con dinero procedente de Qatar.

El general Rachid Ammar, cómplice de la CIA, dejó que los sudafricanos abandonaran el país y sigue siendo el peón de confianza del imperialismo en el país norteafricano.

El artículo se remite a otro publicado el 7 de junio de 2013 en el que Tunisie Secret ya denunció que la CIA intentó camuflar la maniobra desestabilizadora del imperialismo como una revuelta popular contra el “dictador” de turno, Ben Alí, quien también ha denunciado el papel de Estados Unidos en el desencadenamiento de la Revolución de los Jazmines.

Luego el plan se reprodujo de manera casi exacta en otros países árabes, como Egipto, Siria y probablemente Libia, sostiene el medio.

Zine el-Abidine Ben Alí fue ministro del Interior del gobierno de Habib Bourguiba hasta que dio un golpe de Estado en 1987 para hacerse con las riendas del país.

Ben Alí era un agente de la CIA entrenado en la Escuela Superior de Inteligencia de Fort Holabird. Tras su golpe de Estado creó una Comisión Militar Conjunta con el Pentágono, abre los puertos de Bizerta, Sfax, Susa y Túnez a los navíos de la OTAN y, en 2004, mete a Túnez en el “Dialogo Mediterráneo” de la alianza imperialista.

La expresión “Revolución de los Jazmines” no es original: es la que utilizó la CIA durante el Golpe de Estado de 1987 para poner a Ben Alí al frente de Túnez.

Aunque mantiene la retórica antisionista típica del mundo musulmán, Ben Ali invita a Ariel Sharon a viajar a Túnez y ofrece toda clase de facilidades a Israel, autoriza a los israelíes descendientes de tunecinos a viajar a Túnez para hacer negocios.

A cambio, Washington permite que la familia Ben Ali robe todo lo que pueda. Cualquier empresa que allí se implante tiene que cederles la mitad de su capital. Pero las cosas se ponen feas en 2009, cuando la mafia familiar de Ben Alí amplía el chantaje a los empresarios estadounidenses.

En Washington el Consejo de Seguridad Nacional consideran que es la hora del relevo. El Departamento de Estado le busca un sucesor en previsión de un posible “fallecimiento”. Reclutan a unos 60 aspirantes, cada uno de los cuales recibe un entrenamiento de tres meses en Fort Bragg y posteriormente se le asigna un salario mensual.

La CIA moviliza a sus peones en los medios de difusión tunecinos, que empiezan a lamentar la censura. El 30 de diciembre de 2010 el canal privado Nessma TV, propiedad del grupo italo-tunecino de Tarak Ben Ammar y Berlusconi, retransmite los disturbios y organiza un debate sobre la transición democrática.

El Pentágono envía fuerzas especiales para dirigir el levantamiento siguiendo la técnica de las  “revoluciones” de colores. Bajo la cobertura de Anonymous, la CIA piratea varios sitios web oficiales e introduce en ellos mensajes de amenaza en inglés, lo mismo que ya había hecho en Zimbabwe e Irán.

El 13 de enero, Ben Ali ordena al ejército disparar contra la multitud, pero el jefe del Estado Mayor de las fuerzas terrestres se niega a hacerlo. En contacto con el general William Ward, comandante del AfriCom, el general Ammar le anuncia personalmente a Ben Ali que Washington le ordena largarse.

En Francia, el gobierno de Sarkozy no ha sido prevenido de la decisión estadounidense y la ministra de Asuntos Exteriores, Michele Alliot-Marie, se propone salvar al dictador enviándole consejeros en materia de orden público y equipamiento para que pueda mantenerse en el poder mediante procedimientos más presentables.

El viernes 14 fleta un avión de carga. Cuando en París terminan los trámites de aduana, ya es demasiado tarde. El cargamento ya no es necesario. Ben Ali ha huido. En Washington y Tel Aviv, en París y en Roma, sus antiguos amigos le niegan el asilo. Va a parar a Riad con el botín: 1,5 toneladas de oro robado del Tesoro público.

La farsa se ha consumado… al menos de momento.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=ZOTLeH_Wtb4

Más información:

– ‘La CIA desencadenó la Primavera Árabe en Túnez en coordinación con los yihadistas’
– La crisis entre los países del Golfo saca a relucir los trapos sucios de Qatar
– Ennahda: del integrismo integral al integrismo integrado
– Túnez celebrará la Primavera Árabe en medio de otra ola de movilizaciones populares
– Muere un manifestante en las luchas contra la carestía de la vida en Túnez

La guerra judicial contra gobiernos progresistas

Darío Herchhoren
En un nuevo alarde de imaginación el imperio y sus mariachis han descubierto un método limpio y casi indoloro de acabar con los gobiernos progresistas y con los dirigentes populares que puedan cuestionar el poder hegemónico del cual han venido gozando.

El primer caso es el de Argentina, donde el triunfo de la derecha liberal marca un hito histórico, ya que es la primera vez en la historia reciente del país en que esa derecha llega al gobierno mediante elecciones democráticas.

Una vez asentado el gobierno de Mauricio Macri que en la práctica significa la vuelta a la política económica de la última dictadura cívico militar, comenzó una verdadera cacería contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y contra algunos de los miembros de su gobierno con acusaciones de corrupción y otras tales como traición a la patria. Para poder montar ese zafarrancho se han valido del Poder Judicial, y de la prensa oligárquica encabezados por los diarios La Nación y Clarín y con muy diversos canales de televisión.

El llamado Poder Judicial siempre presume de su “independencia”, y sería bueno preguntarse ¿de qué es independiente el Poder Judicial? Es costumbre reiterada en los países del llamado mundo libre, decir que el Poder Judicial es ajeno prácticamente a todo lo terrenal, que está formado por hombres y mujeres que no están influidos por ninguna ideología y que provienen de un limbo inclasificable en términos de clase social. No pertenecen a clase social alguna. Los jueces son una especie de almas flotantes, inmunes a toda tentación terrena, y por lo tanto hay que suponer que seres semejantes son incorruptibles, y que sus decisiones son siempre acertadas, y solo responden a la defensa del interés general.

Sin embargo; la realidad es muy distinta. Los jueces federales, en Argentina intervienen en todos los asuntos donde el estado federal o las provincias son parte tanto como demandantes como demandados, y estos jueces federales representan al gobierno en ambos casos. Además de todo esto, los fiscales federales, dependen del Procurador General de la Nación, equivalente en España del Fiscal General del Estado, que está designado por el Poder Ejecutivo; es decir que no tienen independencia de dicho poder que es el que los nombra. La tan cacareada “independencia judicial” es una falsedad absoluta.

Otro tanto está ocurriendo en Brasil, donde Luis Inazio “Lula” da Silva ex presidente de Brasil y ahora candidato del Partido del Trabajo (PT) lleva más veinte puntos de ventaja en las encuestas al candidato de la derecha.

En el caso de “Lula” se han inventado una supuesta corrupción por su parte, que no está acreditada de ninguna manera, y la sentencia por la cual se le condena solo habla de una prueba indiciaria; es decir de indicios, o meras sospechas. En la legislación franquista existía lo que se llamaba la “convicción moral” del juez, que bastaba para condenar aunque no hubiera prueba alguna. El juez tenía la “convicción moral” de que el acusado era un delincuente y lo condenaba por esa “convicción moral”.

En el caso de “Lula” se habla de indicios de corrupción, sin ninguna prueba material. Aquellos que trabajamos con el derecho sabemos que los indicios para fundar una condena deben reunir tres condiciones a saber: Deben ser precisos, graves y concordantes. En el caso de Cristina Fernández de Kirchner (todavía no ha sido juzgada) y en el caso de “Lula” (si ha sido juzgado) se está utilizando el mismo patrón. Jueces “independientes”, seres vaporosos que no pisan el suelo, incorruptibles y con un  alto contenido moral a prueba de toda tentación. Es curioso ver cuando se elige a los miembros del Consejo General del Poder Judicial en España; cosa que hace el Congreso de los Diputados; siempre se divide a los aspirantes en conservadores y progresistas.

Ello es así desde la aprobación de la Constitución Española de 1978. Pero si hay jueces progresistas y otros conservadores, quiere decir que tienen ideología; y que esa ideología guía sus resoluciones y sus sentencias. Lo que aquí quiero demostrar es que los jueces NUNCA son independientes de su ideología, y que están para servir a la clase a la cual pertenecen.

Si nos acercamos a España veremos que muchos de los jueces franquistas que integraron el Tribunal de Orden Público (TOP), luego formaron parte de la Audiencia Nacional (esta ya “democrática”) y ocuparon también cargos judiciales en las Audiencias Provinciales.

Estos días estamos viendo como el Tribunal Constitucional le sirve al gobierno del PP para impedir que Carles Puigdemont sea presidente de la Generalitat, y que el gobierno del PP (Partido Podrido) ha llegado a la grosería de solicitar al Tribunal Constitucional que “preventivamente” impida que Puigdemont sea presidente cuando todavía no se ha reunido el Parlamento Catalán. Ese Tribunal ha tenido que hacer algunas piruetas, y se ha limitado a decir que si Puigdemont quiere ser postulado a la presidencia de Cataluña deberá pedir permiso al Tribunal Supremo para ello, ya que lo considera un prófugo.

Y como colofón; cabe una última reflexión. El llamado poder judicial es el más oscuro de todos los poderes del estado, ya que está integrado por gentes que no son elegidas por voto popular, y cuyas deliberaciones son secretas y no están a la vista de nadie más que ellos mismos. ¿Esto es la democracia? Hay que concluir que el Poder Judicial es independiente de todo. No depende más que de aquellos que los han elegido. Una mano lava la otra y las dos lavan la cara.

10 meses de cárcel por apología del comunismo en Indonesia

Heri Budiawan al llegar al tribunal
Un ecologista indonesio, Heri Budiawan, de 38 años de edad, ha sido condenado a 10 meses de cárcel por apología del comunismo. Desde las grandes matanzas de comunistas, sindicalistas y campesinos de 1964, las leyes indonesias reprimen cualquier manifestación favorable a la lucha revolucionaria.

Budiawan fue juzgado el miércoles de la semana pasada y condenado por un tribunal de Banyuwangi, al este de la isla de Java por participar en una manifestación ecologista celebrada el año pasado contra la apertura de una mina de oro.

La fiscalía pidió una condena más severa: 7 años de cárcel.

En el transcurso de la manifestación, de la que Budiawan era convocante, los participantes exhibieron banderas rojas con la hoz y el martillo, lo que es un delito grave en Indonesia.

Otros tres manifestantes que portaban las mismas banderas también están acusados de apología del comunismo y de otras ideologías progresistas, por lo que pueden ser condenados con penas de hasta 12 años de cárcel. Serán juzgados próximamente.

A mediados de los años sesenta medio de millón de militantes del Partido Comunista, así como sindicalistas y dirigentes de las organizaciones campesinas fueron brutalmente exterminados en Indonesia por el ejército y milicias paramilitares.

Las masacres comenzaron cuando el general Suharto aplastó un Golpe de Estado que, falsamente, atribuyó al Partido Comunista. El pretexto le sirvió para dar, a su vez, un Golpe de Estado y dirigir las riendas de Indonesia durante 32 años, hasta que en 1998 fue derrocado tras un levantamiento popular.

Tanto el golpe de Estado como las matanzas posteriores se justificaron en nombre de la lucha contra el comunismo, aunque su objetivo era acabar con cualquier clase de oposición política, sindical y social organizada.

Más información:

– 500.000 comunistas fueron masacrados en Indonesia en 1965
– 50 años del golpe de Estado que masacró a un millón de comunistas en Indonesia
– Estados Unidos participó en la matanza de los 500.000 comunistas indonesios en 1965
– Un genocidio de la CIA (¿otro?) olvidado
– La gran masacre que Estados Unidos mantuvo siempre en silencio

Korzhev: un pintor soviético y universal que nunca quiso renegar de la URSS

Gely Korzhev en su taller de Moscú
El pintor soviético Gely Korzhev, fallecido en 2012, fue clave en el panorama artístico de la URSS posterior a la Segunda Guerra Mundial y, desde luego, es uno de los mejores de todo el mundo, por más que “el mundo” no le conozca, lo cual no importa nada porque ese mismo “mundo” tampoco conoce nada concerniente a la URSS… salvo los cuatro tópicos de siempre. “El mundo” se lo pierde. Peor para él.

En 2016 la galería Tretyakov organizó una exposición retrospectiva de su obra, “el acontecimiento cultural más esperado de los últimos años”, admitió la prensa de Moscú.

Empecemos advirtiendo que Korzhev fue comunista hasta su último aliento, aún después de la caída del Telón de Acero, lo cual es fundamental para entender su obra, que se divide en ciclos, extraordinarios todos ellos. El más importante es “Quemados por el fuego de la guerra”, un serie derivada de la Segunda Guerra Mundial, una huella que le persiguió hasta el fin de sus días.

Como tantos otros, Korzhev se opuso a las reformas introducidas en la URSS por Jruschov a partir de 1956 y, por lo tanto, se enfrentó a muchos de los artistas e intelectuales, que fueron cómplices de las nuevas políticas de entonces. En 1976 abandonó la Unión Artistas soviéticos y luego también se opuso a Gorbachov, abandonando voluntariamente su trabajo académico.

A finales de los noventa rechazó un premio que quiso otorgarle el nuevo Estado y redactó una carta explicando los motivos: “Nací en la Unión Soviética y creí sinceramente en las ideas e ideales de la época, hoy consideradas coo un error histórico. La ceptación de un premio del Estado supondría por mi parte una confesión de hipocresía a lo largo de mi carrera artística. Les ruego que consideren mi repudio con la comprensión requerida”.

Quienes hayan leído el relato “El destino de un hombre” de Sholojov, escrito en la posguerra, identificarán inmediatamente la pintura de Korzhev, retratos de personajes abrumados por los sufrimientos causados por los nazis durante la guerra, muy diferentes de los que aparecen en la pintura soviética anterior a 1941.

En la galería Regina de Moscú se expusieron en 1993 obras del ciclo dedicado a Don Quijote (“el campeón intrépido de la justicia”) que, para el artista, simbolizaban su desprecio por la nueva Rusia capitalista, sus políticos y sus mediocres ambiciones de “nuevos ricos”. En una entrevista de 2001 el pintor manifestó que sólo le interesaban los “quijotes”, aquellos marginados que seguían combatiendo contra viento y marea. En su pintura empiezan a aparecer escenas que ya nadie recordaba en Moscú: los vagabundos pidiendo limosna tirados en las calles.

Uno de los ciclos pictóricos de Korzhev es “Marusya”, muy recomendable para quieran sacarse los esquemas que sobre la URSS se le han quedado pegados en la cabeza. Se trata de desnudos que demuestran que Korzhev es un clásico y que, además, por eso mismo, no es soviético, ni ruso, ni de ninguna parte, sino universal.

Para demostrarlo basta con recordar que se definía a sí mismo de la manera más clásica que cabe imaginar en un pintor: “Más que nada soy un pintor de naturalezas muertas”. Muchas de sus obras, como la Hoz y el martillo, son así, objetos cotidianos a través de los cuales se desvela el trabajo y la vida cotidiana de su dueño.

Lumumba 57 años años después de su asesinato a manos del colonialismo

Hace 57 años agentes de los servicios secretos belgas y de la CIA asesinaron a Patrice Lumumba e introdujeron su cuerpo en un barril de ácido para hacerlo desaparecer.

Lumumba fue el primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo. Buscó la descolonización de su país en manos de Bélgica y destruir totalmente el poder colonialista europeo presente en África, erradicar el ultraje y el expolio que durante siglos había sufrido el continente.

En 1958 se orientó decididamente hacia la lucha por la descolonización del Congo por las escasas posibilidades de acción social que le permitían las autoridades coloniales belgas y así fundó el Movimiento Nacional Congolés, partidario de crear un Estado independiente y laico, cuyas estructuras políticas unitarias ayudaran a superar las diferencias tribales creando un sentimiento nacional.

Tras la independencia de Bélgica, el 30 de junio de 1960, el Congo celebró elecciones, y Patrice Lumumba, dirigente de la lucha independentista, llegó a la presidencia con un programa nacionalista y progresista.

Lumumba no pudo impedir que la retirada del ejército belga desatara un conflicto político con pronunciamientos militares, ataques a la población blanca y disturbios generalizados.

La rebelión fue especialmente grave en la región minera de Katanga, que se declaró independiente bajo el liderazgo de Tschombé; Lumumba denunció que esta secesión había sido promovida por el gobierno belga en defensa de los intereses de la compañía minera que explotaba los yacimientos de la región.

Lumumba pidió ayuda a la ONU, que envió un pequeño contingente de cascos azules incapaces de restablecer el orden, y por eso pidió el apoyo de la Unión Soviética, con lo que amenazó directamente los intereses occidentales.

El presidente de Estados Unidos, Eisenhower, dio entonces orden de asesinarlo y la CIA envió a Frank Carlucci, quien luego sería secretario de Defensa de Ronald Reagan.

Un golpe de Estado derrocó a Lumumba en septiembre de 1960. Fue torturado brutalmente y fusilado por mercenarios belgas, que disolvieron su cuerpo en ácido y esparcieron sus restos para que no fuera reconocido.

Lumumba es el gran emblema del Continente Negro y de la lucha contra el colonialismo. Defendió la unidad como instrumento y vía para el logro de la liberación por parte de los pueblos africanos, de los yugos coloniales que se mantenían en el momento en que libró su lucha y que aún se mantienen, incluyendo entre ellos al neocolonialismo naciente y al imperialismo estadeounidense, que ya comenzaba a meterse en los países africanos para sumarse a los saqueadores europeos.

En noviembre de 2001, el Parlamento de Bélgica reconoció la responsabilidad de su Estado en al atroz asesinato de Lumumba y Etadoa Unidos también reconoció su implicación en su derrocamiento.


https://www.telesurtv.net/news/Patrice-Lumumba-el-heroe-asesinado-de-Africa-20160116-0031.html

Mueren cuatro guerrilleros del ELN en operativo del ejército colombiano

El jueves pasado cuatro guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) murieron y otro fue capturado durante un operativo militar en una zona del noreste de Colombia, donde el gobierno negocia la paz con el grupo guerrillero, informó el ejército.

Entre los cuatro rebeldes fallecidos está “Emiliano”, segundo al mando del frente Pabón Pabón del ELN.

Durante el operativo, desplegado en el municipio de Chitaga, departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, el ejército detuvo a otro guerrillero más y capturaron armamento.

Las negociaciones entre el gobierno y el ELN acabaron el 10 de enero cuando el Presidente Santos llamó a consultas a su jefe negociador, Gustavo Bell.

Por falta de acuerdo, la guerrilla no prorrogó la tregua y al día siguiente llevó a cabo distintos ataques que costaron la vida al menos a cuatro soldados.

No obstante, el lunes de la semana pasada ambas partes volvieron a reunirse en Quito, sede de los diálogos instalados en febrero del año pasado, con miras a reanudar las negociaciones.

A pesar del operativo contra el ELN, el gobierno espera avanzar en las negociaciones, sobre todo teniendo en cuenta que en agosto el presidente Santos tiene elecciones presidenciales.

El ELN inició la lucha armada en Colombia hace 50 años. Desde el asesinato de Jorge Gaitán en 1948 Colombia arrastra guerras internas de diferente intensidad entre el ejército, las diferentes guerrillas y los grupos paramilitares y narcotraficantes, con un saldo de ocho millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.

Tras el asesinato en todo el país comenzaron brutales choques, en un primer momento en Bogotá, aunque luego se fueron trasladando a las zonas rurales. Este período, que se extendió hasta fines de la década del 50, dejó más de 200.000 muertos.

En Colombia, además de las FARC y el ELN, también surgieron el Ejército Popular de Liberación, el M-19 y otros grupos guerrilleros, que ya se han desmovilizado.

Stalin y Eisenstein: un debate abierto sobre cine, historia y batallas políticas

Por aquí es demasiado pedir que alguien sea capaz de escribir algo mínimamente sensato sobre la URSS sin incurrir en una imbecilidad tópica. Ha sido el caso de las reseñas sobre el genial cineasta soviético Serguei Eisenstein, en las que nunca falta una mención a la censura impuesta por Stalin sobre la película “Iván el Terrible”, por una razón obvia: Stalin se veía asimilado a un Iván cuyo apodo lo decía todo. Terrible.

Ninguno de los que escriben esas bobadas tiene ni la más lejana idea de quién fue Iván el Terrible, aunque imaginarán que sería una versión rusa a medio camino entre Calígula y Robespierre. Es como preguntarles si saben quién fue Juana la Loca o si realmente creen que estaba loca. Sin embargo, les consta fechacientemente que Iván el Terrible sí era realmente terrible, que a Stalin le molestaba que le compararan con él y que eso es precisamente lo que pretendía hacer el sibilino de Eisenstein…

En la URSS los debates sobre el arte y la literatura siempre fueron particularmente enconados porque no son otra cosa que los mismos debates políticos metamorfoseados. Esos debates se recrudecieron tras la Segunda Guerra Mundial y Stalin tuvo un papel protagonista en ellos, cuidadosamente silenciado por Jruschov y los suyos a partir de 1953.

Un reflejo de ese debate es el denostado artículo de Zdanov sobre arte y literatura, en el que -además de Stalin- participaron Molotov, Eisenstein y Cherkasov, que es -por cierto- el actor que encarna a Iván el Terrible en la película de Eisenstein.

No es sencillo resumir los términos del debate, pero hay que empezar diciendo que la comparación con el Iván el Terrible no le podía importar lo más mínimo a Stalin porque prefería eso a que le comparan con Pedro el Grande o Catalina la Grande porque mientras estos seguían los cánones occidentales, el zar Iván era un “oriental” y eso a Stalin le parecía bien. No tenía ese tipo de complejos.

Dentro del debate, los participantes estaban de acuerdo en cosas que aquí muchos también pondrían encima de la mesa. El principal de ellos es que para un revolucionario el arte no es un fin en sí mismo (“ars gratia artis”, el lema de la Metro Goldwyn Mayer) sino que está al servicio de las masas y no de los directores, los productores, los actores o los exhibidores.

El segundo es que eso no justifica cualquier mediocridad panfletaria, sino todo lo contrario. El debate de 1947 tenía por objeto elevar la calidad artística del cine soviético, tanto como su contenido político, ideológico e histórico. El PCUS reprocha a Eisenstein que en la segunda parte de la película Ivan el Terrible muestra su ignorancia de la historia que relata, lo cual en un país capitalista no importa, pero en la URSS era fundamental. ¿O debían los comunistas admitir que una película transmitiera cualquier clase de falsedades sobre el pasado con la excusa de que se trata de ficción?

Eisenstein no pintaba al ejército de Iván IV, o Iván Grozni, como le llamaba el PCUS, como un ejército (“oprichnina”) progresista sino como una banda de matones y al propio zar como una especie de Hamlet, un hombre dubitativo, lo cual no era cierto.

Después de criticar la película, el PCUS pasa a criticar al Ministerio de Cinematografía y a su ministro Bolchakov, que “gasta mucho dinero en el cine pero no hace nada por mejorarlo”. El ataque continúa por los vidriosos temas del amiguismo y el compadreo, tan típicos del arte y los artistas, incluso los soviéticos:

“Los trabajadores del arte deben comprender que quienes adoptan una actitud irresponsable y superficial respecto a su trabajo se arriesgan a situarse fuera del alcance del arte soviético progresista, porque las exigencias culturales y las exigencias del público soviético se han desarrollado. El gobierno continuará cultivando entre las personas el buen gusto y estimulará la exigencia sobre las obras de arte”.

Que el PCUS no estuviera de acuerdo con la película y la criticara, no significa que hubiera censura, porque también criticó otras películas de Eisenstein, incluidas las más coocidas, como La Huelga, Acorazado Potemkin, Octubre y La Línea General, todo lo cual está cabalmente documentado entre los acuerdos aprobados. Incluso se conservan actas de las entrevistas de la dirección del PCUS (Stalin, Molotov y Zdanov) con los cineastas.En una de ellas Stalin se disculpa con ellos, que le habían escrito y no había podido responderles de la misma manera. El inicio de la reunión demuestra que no se trataba de censura sino de crítica y que la decisión sobre la película era de los propios cineastas: “¿Qué pensáis hacer con la película?”, una vez recibida la crítica, les pregunta Stalin. Eisenstein le responde que han decidido dividir la segunda parte en otras dos. Pero, ¿habéis estudiado la historia?, insiste Stalin. “Más o menos”, le contesta el cineasta.

Era lo peor que le podía decir. Stalin se da cuenta de que a Eisenstein le pasa como a tantos otros: no tiene ni la más remota noción de lo que tiene entre manos. Ni se ha molestado en documentarse sobre un acontecimiento fundamental en la historia de Rusia que Stalin le detalla, insistiendo en la importancia de la “oprichnina” de Iván el Terrible, que marca el fin de los ejércitos feudales y el surgimiento de un ejército regular, moderno, avanzado.

Cuando Stalin le indica a Eisenstein que ha pintado dicho ejército como si fuera el Ku Kux Klan americano, el cineasta le suelta un chiste: los del Klan llevaban capuchón blanco y nosotros lo hemos puesto negro.

Las actas no dejan lugar a dudas del contenido del debate, así como el tono del mismo, que en ocasiones es de risa. Molotov le reprocha a Eisenstein que ha tratado de hacer un retrato sicológico de Iván el Terrible. Stalin añade que Iván fue un zar “extramadamente cruel” pero que deberían haber explicado los motivos de ello.

Como todos los documentos originales del PCUS, las actas no tienen desperdicio y el lector salta de una sorpresa a otra, como cuando Stalin le recuerda a Eisenstein que en aquella época el cristianismo desempeñó un papel progresista.

El actor Cherkasov admite que la crítica les ha ayudado y que tras recibirla otro director de cine, Pudovkin, había realizado una buena película sobre el almirante Najimov. “Estamos convencido de que nosotros no lo haremos peor”, añade el actor, quien dice que está trabajando sobre la figura de Iván el Terrible tanto en el cine como en el teatro. “Estoy enamorado de este personaje y pienso que nuestra alteración de las escenas será correcta y verídica”, concluye.

En un momento dado, Eisenstein pide un voto de confianza: la primera parte nos ha salido bien y eso nos indica que podemos hacerlo bien también en la segunda, y lanza una pregunta muy significativa: “¿Hay más instrucciones sobre la película?” Es algo muy inusual para lo que estamos acostumbrados, aunque mucho más sorprendente le resultará a más de uno la respuesta de Stalin: “Yo no te doy instrucciones sino que te expreso la opinión de un espectador”.

La segunda parte de la película no fue censurada. Quedó inconclusa porque Eisenstein no pudo acabarla ya que murió pocos meses después de esta reunión.

Los grandes exitos del capitalismo frente a los enormes fracasos del socialismo

La intoxicación burguesa impulsa una opinión corriente: la de que el socialismo no ha funcionado y, por lo tanto, no funcionará nunca en el futuro. No queda otra que el capitalismo, aunque esté en crisis. El capitalismo no tiene alternativa y todos deberíamos conformarnos con la crisis, aguantarla y sobrellevarla lo mejor posible.

Naturalmente, es una falsedad histórica. El remedio a las crisis del capitalismo siempre ha sido el socialismo. Por ejemplo, tras la crisis financiera de 2008, Islandia adoptó cuatro medidas de socialización:

a) no se gastó el dinero público en rescatar a los bancos, los dejó caer y luego los expropió y socializó
b) el país se declaró en quiebra y no pagó una parte de la deuda exterior, lo que fue aprobado dos veces por referéndum
c) impuso restricciones a los movimientos de capitales, que han durado hasta marzo del año pasado
d) devaluó la corona islandesa

Al año siguiente el primer ministro, Geir Haarde, tuvo que dimitir. En 2011 fue juzgado por llevar a su país a la quiebra. Le absolvieron de tres de las cuatro acusaciones que le imputaban. Sólo le quedó una condena por un delito insignificante: no convocar reuniones del consejo de ministros para analizar la crisis y las medidas a adoptar.

Si eso hubiera ocurrido en la URSS en 1936 lo hubieran calificado como una horrosa purga stalinista. Pero de Islandia no se puede decir eso sino todo lo contrario, porque es un modelo ideal de democracia.

Las decisiones de política económica no las pueden tomar superestructuras fantasmagóricas, como el FMI, o tipos al filo de lo imposible, como Montoro. En absoluto. Hay que reunirse y votar. Lo mismo que en Suiza, en Islandia convocaron dos referéndums para decidir si pagaban las deudas o no (y naturalmente el resultado salió que no).

La intoxicación pone a Islandia como modelo de política económica, a pesar de que si esas mismas medidas las hubiera adoptado Venezuela, las hubieran presentado como todo lo contrario: un escándalo, un fracaso del chavismo… Por el contrario, a pesar del “socialismo”, Islandia no fue objeto de sanciones ni de bloqueo económico. Recibió ayudas cuantiosas del FMI, e incluso de Rusia.

El lavado de cerebro sigue con el feminismo burgués de un portavoz del imperialismo tan cualificado como The Economist, para quien Islandia es “el mejor país del mundo para ser mujer” (1), y sería mejor todavía si acabaran con una brecha salarial del 14 por ciento entre trabajadores de distinto sexo.

La moda islandesa ha calado tan hondo que ha ocurrido algo absolutamente insólito: ha pasado de ser un lugar inhóspito y remoto que nadie visitó jamás, a convertirse en un destino turístico preferente. Es como Pamplona en los sanfermines: hay siete veces más turistas que islandeses.

La isla salió de la crisis bastante rápidamente, con crecimientos salariales por encima del 8 por ciento nominal. En 2016 su PIB se creció más de un 10 por ciento. Pero sigue siendo un país capitalista y, como dice la prensa económica especializada, no hace más que “esperar con calma su próxima crisis”(2).

Es algo que repiten muy frecuentemente los mismos que afirman que el socialismo ha fracasado: el capitalismo puede ir de una crisis a otra peor, pero nadie dice lo mismo. ¿Consideran los capitalistas que sus crisis son un gran éxito?, ¿consideran el paro como un éxito?, ¿y los desahucios?

(1) http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2016/03/daily-chart-0
(2) http://www.eleconomista.es/economia/noticias/8161070/02/17/Islandia-espera-con-calma-el-proximo-crash-su-PIB-se-dispara-mas-de-un-10.html

¿Quién ha traicionado realmente a los kurdos de YPG en Rojava?

El comandante de YPG Sipan Hemo
El segundo día de la operación militar turca en el enclave kurdo de Afrin, el comandante en jefe de los grupos kurdos de YPG Sipan Hemo declaró que Moscú había traicionado a los kurdos. “Acordamos con Rusia mantener a Afrin en paz, pero ahora apoya a Turquía y permite que los aviones de guerra turcos ataquen a civiles en Afrin. Eso significa que Rusia nos ha traicionado”.

Si Hemo hubiera dicho eso, pero sustituyendo la palabra “Rusia” por “Estados Unidos”, sería cierto. Pero como lo ha dicho al revés, levantamos las cejas asombrados y preguntamos al comandante de YPG: “¿Desde cuándo Rusia era aliada de los kurdos sirios?”

Sí, es cierto que el enclave kurdo en el noroeste de Siria luchó durante mucho tiempo codo a codo con los soldados del gobierno sirio contra las llamadas fuerzas del “ejército libre de Siria”. Hasta aquí todo fue lógico y transparente. Los comandos de dicho “ejército” estaban supervisados por Ankara, y en ese momento ni los kurdos ni las unidades gubernamentales sirias podían esperar nada bueno de ellas. Por esa razón, Damasco suministró armas, municiones y alimentos a los grupos kurdos locales.

Entonces el principio era: “el enemigo de mi enemigo es para mí, si no un amigo, por lo menos un aliado”. Cabe destacar que ya entonces los kurdos prefirieron luchar contra enemigos comunes no dentro de las filas del ejército gubernamental, sino como unidades nacionales separadas. Esa postura contrasta con la diáspora armenia de Deir-Ezzor que, temerosa de ser masacrada por los bandidos del Califato Islámico, luchó hombro con hombro con los soldados del gobierno sirio y bajo la bandera de Siria.

En esta simbiosis (los kurdos más el Ejército Árabe sirio) todo fue bien hasta el verano de 2016, cuando Rusia arrastró a Turquía a su campo. A partir de ese momento, y no en enero de 2018, los caminos de los kurdos y del gobierno de Damasco, y por lo tanto de Rusia, fueron divergentes.

Entonces aún tenían una opción. Los kurdos necesitaban entablar negociaciones con el gobierno sirio y participar en el proceso de paz para resolver la situación en Siria. Si lo hubieran hecho, se les habría garantizado un lugar digno en el nuevo Estado sirio y la plena protección contra las invasiones de Turquía.

Pero los kurdos prefirieron elegir por sí mismos un nuevo aliado: Washington. Y con ello, las unidades kurdas YPG pasaron a ser abastecidas por almacenes estadounidenses y sus combatientes comenzaron a ser entrenados militarmente por instructores estadounidenses. En aquel entonces parecía que los kurdos tomaron la decisión correcta, y que Estados Unidos -antigua potencia hegemónica en Oriente Medio- nunca permitiría que nadie les agrediera.

El despliegue de fuerzas rusas de mantenimiento de la paz en la línea de demarcación entre las unidades proturcas y kurdas se convirtió en la última ayuda que a principios de 2017 Rusia ofreció a sus antiguos aliados. Entonces aún había esperanzas de que, tarde o temprano, los kurdos se unirían al proceso de paz en Siria.

Pero sucedió todo lo contrario. Cada mes que pasaba, el poder en el enclave se hacía más pro-americano y menos pro-ruso. Los kurdos no estaban en contra de que los rusos los protegieran de las agresiones de los turcos y crearon una barrera en la dirección más conveniente para una ofensiva del ejército turco: en el este y el sureste de Afrin.

Al mismo tiempo no dejaron de recibir de Estados Unidos armas, municiones e instrucciones para nuevas acciones. Precisamente por esa razón no vimos a los kurdos en las listas de negociadores bajo los auspicios de Rusia. Ya lo habían decidido todo por sí mismos hace mucho tiempo. Para ellos, el enemigo de su amigo -Rusia- no puede ser un amigo de ninguna manera.

Los kurdos recibieron la última oferta de Moscú el 20 de enero, literalmente en vísperas de la ofensiva turca. Rusia instó por última vez a los kurdos a recobrar el sentido común, cortar los lazos con Estados Unidos y levantar la bandera siria. En ese momento Ankara declaró que esa opción les convenía bastante y en ese caso cancelarían la operación militar. La respuesta de los kurdos fue arrogante e inequívoca: “Defenderemos nuestras tierras nosotros mismos”, dijo Aldar Khalil, miembro del Comité Ejecutivo del Movimiento de la Sociedad Democrática.

Al parecer, al dar esa respuesta a Moscú, los políticos kurdos seguían esperando la ayuda de Estados Unidos. Pero el Departamento de Estado, mantuvo una larga pausa de más de 24 horas y, tras mantener consultas con Ankara, prefirió entregar a su aliado de confianza:

“Como expresó ayer el Secretario Tillerson en sus llamadas a sus homólogos turco y ruso, Estados Unidos está muy preocupado por la situación en el noroeste de Siria, especialmente por la difícil situación de los civiles inocentes que ahora se enfrentan a una escalada de combates. Seguimos apoyando las legítimas preocupaciones de Turquía en materia de seguridad como aliado de la OTAN y socio fundamental en el esfuerzo por derrotar al Califato Islámico. Sin embargo, instamos a Turquía a que actúe con moderación y vele para que sus operaciones militares sigan teniendo un alcance y una duración limitados y sean escrupulosas para evitar víctimas civiles. Instamos a todas las partes a que sigan centrándose en el objetivo central de derrotar al Califato Islámico. Ahora es el momento de que las grandes naciones trabajen juntas para garantizar una estabilidad pacífica para el pueblo sirio”.

Aquí está la verdadera traición del pueblo kurdo. Son precisamente los estadounidenses los que traicionaron a su aliado y por razones políticas lo entregaron a sus viejos enemigos para castigarlos. Pero por alguna razón, los kurdos prefieren guardar silencio sobre esta verdadera traición. También Sipan Hemo guardó silencio sobre esto en su discurso. Sabe de dónde le llega el plato de sopa y no se atreve a decir ni una palabra crítica hacia su verdadero amo. Tampoco le avergüenza, en absoluto, que en la situación actual, sus palabras parezcan una absoluta gilipollez.

https://topwar.ru/134345-o-prorossiyskih-kurdah-i-rossiyskom-predatelstve.html

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