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Un compromiso con el imperialismo para agredir (Libia, Siria) y otro para que no nos agredan (Brest-Litovsk)

El trotskista Gilbert Achcar
Hace poco Gilbert Achcar, que se vende como profesor de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, concedía una entrevista a “International Viewpoint” (1) para defender la intervención militar del imperialismo contra Siria, esta vez de manera abierta, no como hasta ahora.

Aclaremos que, además de profesor universitario, Achcar dirige una de las varias corrientes trotskistas internacionales que proliferan por el mundo, a pesar de lo cual, ostenta el título pretencioso, de Secretariado Unificado, del cual “International Viewpoint” es portavoz.

Tanto él como sus secuaces han defendido públicamente desde un principio al imperialismo en sus agresiones a Libia (2) y Siria (3), naturalmente “desde un punto de vista anti-imperialista”.

Achcar y su Secretariado Unificado han ido mucho más allá de la mera propaganda. Han apoyado activamente a los imperialistas y han mantenido relaciones con el Consejo Nacional Sirio, que no es otra cosa que la quinta columna de la CIA y del espionaje francés en el interior del país y en el exilio.

Pero donde dijo digo… En su entrevista con “International Viewpoint” el “anti-imperialismo” de Achcar se esfuma, e incluso el profesor trotskista rechaza la expresión “anti-imperialismo” (las comillas son de la propia edición) porque no se corresponde con la actual situación en Siria, ya que “Estados Unidos apoya […] a una fuerza progresista [kurdos] en su lucha contra un enemigo reaccionario”.

Es la misma postura que desde “Kaos en la Red” predican otros trostkistas como Gabriel Huland, firmante del repugnante artículo “Siria: ninguna solución es posible con Assad en el poder” (4) en donde no hay ninguna diferencia con las tesis sostenidas por el imperialismo estadounidense, ni siquiera en ese lenguaje sibilino que reconvierte a una guerra en un “conflicto”.

La desfachatez llega al contorsionismo cuando Achcar lleva a cabo una de esas comparaciones estrafalarias: la “alianza” con los imperialistas en Libia es como el Tratado de Brest-Litovsk que firmaron los bolcheviques. Incluso comienza su artículo defendiendo lo indefendible con una cita de Lenin al respecto.

A Achcar le da lo mismo un compromiso para que los imperialistas no nos agredan (Brest-Litovsk) que un compromiso para agredir (Libia, Siria).

Los kurdos han sido el último clavo ardiendo, tanto de los trotskistas como de los anarquistas, para justificar su alineamiento con el imperialismo. Pero el mito de Rojava y la tontería del confederalismo democrático cada vez engañan menos. Recientemente un sitio libertario español se desmarcaba de su anterior apoyo a los kurdos: “Caen las máscaras kurdas”, titulaba (5).

La argumentación del autor es significativa porque las “máscaras kurdas” no se le han caído por su alianza con el imperialismo sino por la incorporación a las milicias kurdas de 120 yihadistas que alguien había “amnistiado” previamente. Hasta entonces “el pueblo kurdo hablaba a USA de tú a tú”.

Estados Unidos no trata de tú a tú a nadie, ni siquiera para hablar. Nunca ha firmado alianzas ni compromisos que le obligaran a nada. La OTAN, por ejemplo, no es nada de eso. Una alianza supone una cierta igualdad entre las partes o entre los países, una política que el imperialismo desconoce y que le causa muchos problemas en la mayor parte del mundo porque los demás no quieren ser sus vasallos.

(1) https://www.internationalviewpoint.org/
(2) https://mondediplo.com/openpage/libya-a-legitimate-and-necessary-debate-from-an
(3) http://www.zcommunications.org/libya-a-legitimate-and-necessary-debate-from-an-anti-imperialist-perspective-by-gilbert-achcar (eliminado)
(4) http://kaosenlared.net/siria-ninguna-solucion-es-posible-con-assad-en-el-poder/
(5) http://tarcoteca.blogspot.com.es/2018/02/caen-las-mascaras-kurdas-120-lideres-de.html

Por encima del suelo Libia es una ruina pero por debajo corren ríos de oro negro

El viernes la petrolera Total, de capital francés, anunció la compra de Marathon Oil Libya por 450 millones de dólares. Se trata de una filial de la matriz Marathon Oil con sede en Estados Unidos, lo que le abre a los franceses el camino hacia las concesiones de Waha, propiedad de Marathon Oil Libia, que tiene una participación por encima del 16 por ciento.

En un comunicado de prensa, el monopolio no esconde su objetivo: “Al acceso a reservas y recursos de más de 500 millones de barriles equivalentes de petróleo, una participación inmediata en la producción de alrededor de 50.000 barriles equivalentes de petróleo por día y un importante potencial de exploración en el área de concesión de más de 53.000 kilómetros cuadrados en la prolífica cuenca de Syrte”.

Las concesiones de Waha, que gestiona al 100 por cien la empresa petrolera nacional libia Noc, producen  actualmente alrededor de 300.000 barriles diarios de petróleo, pero la producción podría aumentar a 400.000 barriles en la próxima década con una mejora de las instalaciones existentes y la reanudación de la perforación de desarrollo.

Las concesiones Waha son ahora un 60 por ciento propiedad del Noc, un 16 por ciento de Total y otro 8 por ciento de American Hess Corporation.

Total ha estado presente en Libia desde 1954, donde produjo 31.500 barriles diarios el año pasado en los bloques “offshore” de Al-Jurf, propiedad de los franceses en un 37,5 por ciento y la zona de El Sharara, dos extensiones de tierra donde tiene el 15 y el 12 por ciento respectivamente.

Quizá ahora se entienda un poco mejor en papel estelar del imperialismo francés en la Primevera Árabe y el asesinato atroz de Gadafi en 2011.

¿Quienes fueron los primeros en llegar a Libia tras el asesinato de Gadafi? No fue la OTAN, ni el criminal de Sarkozy, ni Obama. Fueros los capataces de Total.

Los imperialistas quieren el petróleo libio, pero no quieren a sus refugiados. ¿A quién le importa que por encima del suelo Libia sea una ruina? Para algunos lo interesante es que por debajo corren ríos de oro negro.

En 2011 los sicarios de la OTAN anunciaron la creación AGOCO, una nueva empresa petrolera cuyo primer anuncio fue advertir que quienes no hubieran sostenido activamente el Golpe de Estado contra Gadafi, no tendrían su parte en el botín petrolero.

Rusia se quedó resignada. China perdió sus 50 proyectos y 36.000 puestos de trabajo. Lo mismo le ocurrió a Brasil.

Pero AGOCO prometió un pedazo del pastel a Total que hasta ese momento era marginal en Libia: un 3 por ciento del maná petrolero hasta 2011. Después del Golpe de Estado, los que mejor entendieron la nueva situación fueron las bolsas: las acciones de Total crecieron un 4 por ciento. Las del monopolio gasístico GDF-Suez, también francés, mejoraron un 5 por ciento…

El documental ‘Pasaiako Badia’ se proyecta en Catalunya

Desde hoy y hasta el 16 de marzo el documental “Pasaiako Badia” se proyectará en 10 salas de Catalunya. En todas ellas, habrá la oportunidad de conversar con los directores del documental.

La película relata la emboscada acontecida el 22 de marzo de 1984 en la localidad gipuzcoana de Pasaia, donde cuatro miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas fueron asesinados por disparos de la policía.

Después de detener a Rosa Jimeno y torturarla, la policía la obligó a poner una cita con sus compañeros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas que estaban en el País Vasco Francés. En las rocas de la bahía de Pasaia, la tienen atada de los pies. Cuando hace la señal se acerca la lancha y se oyen cientos de disparos.

Pedro Mari Isart y Jose Mari Izura murieron en las primeras ráfagas. Rafa Delas y Dioni Aizpuru fueron detenidos después. Un superviviente, Joseba Merino, vio que la policía les acribilló a tiros. El médico forense Paco Etxeberria contabiliza 113 orificios de bala en los cuatro cuerpos.

La versión oficial habló de un enfrentamiento.

En el documental participan, entre otros, los familiares de los asesinados, los abogados de la defensa, los testigos directos Joseba Merino y Rosa Jimeno, el ex-lehendakari Carlos Garaikoetxea, el médico forense Paco Etxeberria, el ex-perdiodista de “El País” Fernando Orgambides o el músico Enrique Villareal “El Drogas”.

El documental ha sido patrocinado por el diario Berria, EiTB y Gogora, el instituto de la memoria del Govierno Vasco. Desde que se estrenase el 24 de octubre en las salas Golem de Iruña, se han realizado decenas de proyecciones. El 12 de diciembre se emitió en ETB, donde duplicó las audiencias habituales de la cadena pública vasca.

Se han realizado más de 40 proyecciones en éstos últimos cuatro meses en las salas de Euskadi y una pequeña gira por Andalucía.

Los familiares de los asesinados siguen luchando para que la emboscada no quede en la impunidad ni en el olvido. Después de agotar las vías judiciales en España, han acudido al Tribunal de Estrasburgo porque aquí los jueces han hecho lo de siempre: darle el carpetazo al crimen.

6 de marzo, 19h, Amics de les Arts (Terrassa)
7 de marzo, 19h, Ateneu la Baula (Lleida)
9 de marzo, 19h, Casal Despertaferro (Reus)
10 de marzo, 12:30h, Ateneu Llibertari del Berguedà (Berga)
10 de marzo, 19:00h, A. Popular de l’alt Urgell (Seu d’urgell)
11 de marzo, 19:30h, la Cinètica (Barcelona)
14 de marzo, Sopela (València)
15 de marzo, 19:00h, Granollers (Anònims)
16 de marzo, 19:00h, La Base (Barcelona-Poble Sec)
17 de marzo, 18:00h, Rocaus (Sallent)

Las manifestaciones de los pensionistas son un síntoma de la crisis del régimen

Inesperadamente, en los últimos días los pensionistas han protagonizado manifestaciones multitudinarias expresando un claro rechazo al misérrimo aumento de 0,25 por ciento. Algunos lo expresaban diciendo que la carta en la cual le anunciaban un aumento de poco más de un euro mensual, costaba más aún. La ministra Fátima Báñez se atrevía a asegurar que los pensionistas no han perdido poder adquisitivo.

Durante los años de crisis y de desempleo máximo (llegó al 26 por ciento) en no pocas familias, las pensiones han sido el único ingreso que permitió malvivir. Y aún sigue siendo así, puesto que el desempleo no bajó de los dos dígitos (estaría en un 16 por ciento según los cálculos oficiales). La solución de los partidos del régimen hizo que los pensionistas cobren menos. En 2011 fue la reforma de Rodríguez Zapatero y en 2013 la de Rajoy.

El PSOE de Rodríguez Zapatero se encargó de alargar la edad de jubilación hasta los 67 años y de aumentar los años de cotización mínimos para acceder a la pensión y también la cantidad de años para calcular lo cotizado. Ésta “solución” hizo perder una enorme parte de la capacidad adquisitiva de los pensionistas, sobre todo de los futuros. Aquellos trabajadores mayores de 55 años que fueron despedidos en estos años, tendrán una pensión mucho menor.

En 2013 el gobierno de M. Rajoy se encargó de dar la puntada a los que ya son pensionistas. Con la reforma de las pensiones de ese año, estas solo podrían aumentar entre un 0,25 y un 0,5 por ciento en lugar de aumentar de acuerdo con el IPC. En 2017 el IPC ha aumentado un 1,6 por ciento, algo más de seis veces el aumento de las pensiones. Esta limitación sería efectiva en los tiempos de crisis. Aunque el crecimiento de las empresas está niveles previos a la crisis, el aumento de las pensiones está en niveles cercanos a “cero”.

La pérdida de la capacidad adquisitiva entre los pensionistas no se puede medir por el aumento del IPC. Por ejemplo, la luz aumentó más del 52 por ciento, o el gas aumentó un 73 por ciento durante la crisis e incluso los alquileres se dispararon meteóricamente. ¿Cómo puede hacer frente un pensionista a esto con un aumento de 15 euros anuales? No olvidemos que Ana Mato, siendo Ministra de Sanidad, quitó muchos medicamentos cubiertos por la Seguridad Social.

Las reformas pasaron apenas sin resistencia. Durante los años de la crisis, el PP dilapidó la “hucha” de la seguridad social, basada en los ingresos de los trabajadores. En 2011 había algo más de 65.000 millones y a lo largo de éste ya comenzará a necesitar aportes extras para poder hacer frente a los pagos de las pensiones.

Todos estos años de ataque directo sobre las pensiones y la seguridad social realizados por el PSOE y el PP. Incluso plantean el problema de que “hay muchos viejos”, lo que ha hecho aflorar la rabia de los mayores. Son problemas que afectan también a familias enteras, puesto que muchas pensiones son la fuente principal de ingresos (o única) en el hogar.

Miles de pensionistas pasaron el primer vallado que “protege” al Congreso de los Diputados en Madrid, enormes concentraciones en muchas ciudades importantes y el pueblos. Y, estas enormes manifestaciones, inesperadas por los partidos del régimen, preocupan seriamente puesto que los mayores de 65 representan el 20 por ciento de la población y son quienes más van a votar.

El PP obtiene más del 40 por ciento de sus votantes entre los jubilados y, en el caso del PSOE, el 75 por ciento de los suyos entre los mayores de 45 años.

Los pensionistas protestan, y con razón, dado que la grandes empresas del Ibex 35 están ganando más dinero que antes de la crisis, que la corrupción política cuesta varias decenas de miles de millones, igual que el rescate de la banca o las autopistas. Ante ésta situación se han decidido a protestar por la miseria que cobran.

Es de esperar que las grandes movilizaciones de los pensionistas sean la punta del iceberg de mayores movilizaciones de los trabajadores y el pueblo.

http://www.izquierdadiario.es/Las-manifestaciones-de-los-pensionistas-son-un-sintoma-de-la-crisis-del-Regimen

Las ONG ‘humanitarias’ sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas también en Yemen

El mercenario Scott Darden
Las ONG sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas. El estadounidense capturado hace dos años en Yemen, Scott Darden, al que los medios presentaron como coordinador de la ayuda de UNICEF y Cruz Roja, en realidad desempeñaba una segunda función secreta como miembro de las fuerzas especiales del Pentágono, según el New York Times (*), que no le considera como un detenido, sino como un “rehén” al que los yemeníes habían “secuestrado”. ¡Hay tener la cara muy dura!

Darden transportaba material para los comandos de élite con un contrato clandestino que tenía con el Pentágono. El acuerdo con las Fuerzas de Operaciones Especiales no se ha publicado.

El detenido era director de Transoceanic Development en Yemen, una empresa de logística con sede en Nueva Orleans especializada en el transporte de carga a los lugares más peligrosos del mundo. Pertenece a un pequeño grupo de empresas que proporcionan ayuda humanitaria a los afectados por las hambrunas, al mismo tiempo que establecen casas de seguridad y redes de suministro para los comandos de asesinos o secuestradores.

La empresa de Darden es una muestra del mundo sombrío de los mercenarios que operan en zonas de guerra como Yemen, Somalia y Libia. Pero contratos como el de Transoceanic con las fuerzas de Operaciones Especiales levantan toda clase de sospechas sobre los “humanitarios”, poniéndolos en peligro.

“No hay muchas empresas dispuestas y capaces de proporcionar ese tipo de servicios necesarios en un lugar como Yemen”, dijo Gerald M. Feierstein, un antiguo embajador en Yemen que en 2015 fue el segundo diplomático del Departamento de Estado en Oriente Medio. Sin embargo, que dijo que no estaba al tanto de la relación de Darden con los militares.

Seis funcionarios activos y retirados de Estados Unidos han confirmado el contrato secreto del ejército con Transoceanic, describiéndolo solamente en líneas generales y con la condición de anonimato porque los detalles son alto secreto. Los portavoces del Pentágono y el mando de operaciones especiales del Ejército, así como Transoceanic, han declinado responder a ninguna pregunta, apoyándose en el secreto del asunto. El Pentágono también se negó a revelar detalles de la investigación de antecedentes a la que se someten los contratistas antes de trabajar con las fuerzas de Operaciones Especiales en el extranjero. Darden también se negó a contestar a las preguntas sobre su detención o relación con el ejército estadounidense.

Este secretismo ha llevado a algunos legisladores a exigir un mayor escrutinio de las unidades militares clandestinas. “No hay suficiente supervisión del Congreso”, dijo el representante Seth Moulton, demócrata de Massachusetts y miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, un antiguo oficial de la Marina que prestó servicio en Irak.

No es infrecuente que el Pentágono o las agencias de espionaje estadounidenses confíen en mercenarios como Darden, de 47 años, un musulmán nacido en Florida que habla árabe con fluidez, para transportar suministros y dinero por todo el mundo. Como jefe de las operaciones de Transoceanic en Yemen, Darden supervisó varias docenas de mercenarios y oficinas en Sana, la capital, así como en Aden y Hodeidah, dos de los puertos más importantes del país.

No está claro por qué un hombre de gafas, grueso y pesado como Darden antes de ser detenido, se aventuró a entrar en la vorágine de Yemen.

A finales de 2014 el caos se había apoderado del país. Los rebeldes huthíes, aliados con unidades del ejército leales al ex presidente Ali Abdullah Saleh, tomaron la capital y enviaron al gobierno al exilio. Los huthíes luchan por el control del país contra los grupos leales al actual presidente, Abdu Rabbu Mansour Hadi, que está respaldado por Arabia saudí y sus aliados del Golfo Pérsico.

Mientras Yemen se precipitaba hacia la guerra civil, en febrero de 2015 Estados Unidos cerró su embajada y evacuó a su personal en Sana por motivos de seguridad, lo que obstaculizó los esfuerzos del gobierno estadounidense para llevar a cabo operaciones de espionaje en el país.

A medida que Yemen se convertía en un país cada vez más peligroso para los extranjeros, Darden repartía su tiempo entre Yemen y Dubai, donde vivían su esposa y su joven hijo. Había empezado a trabajar para Transoceanic en noviembre de 2014, unos meses antes.

Militares de operaciones especiales advirtieron a Darden que no fuera a Yemen, al igual que Sam Farran, un experto en seguridad que trabajaba para Transoceanic y un ex marine que había trabajado en la embajada de Estados Unidos en Yemen. Su esposa, Diana Loesch, dijo que no entendía por qué su esposo tenía que ir apresuradamente a Yemen; Darden dijo que su compañía lo necesitaba allí.

Pero días después de llegar a Sanah, Darden entró en pánico y llamó a Farran, quien lo escondió en un refugio que tenía en uno de los barrios de la ciudad.

“Estaba asustado”, recuerda Farran en una entrevista. A diferencia de muchos en su terreno, Darden no tenía experiencia militar o policial previa.

Horas después de la llegada, el 27 de marzo, combatientes huthíes entraron en la vivivienda y detuvieron a Darden y a Farran por espionaje. Desde que en septiembre de 2015 se filtró la noticia de que Darden estaba preso en Yemen, un portavoz de Transoceanic emitió una declaración diciendo que Darden “estaba en Yemen coordinando el almacenamiento y la entrega de ayuda humanitaria como parte de su trabajo en la logística internacional”. No se mencionó su trabajo secreto para los militares.

Después de seis meses de detención, los carceleros de la prisión golpearon el calabozo de Farran, pidiéndole la talla de su camisa y sus zapatos. Le sacaron de su celda y le obligaron a sentarse en un pasillo, donde se le unió Darden. Farran dijo que se habían separado y sólo se habían visto una vez durante su encarcelamiento.

Farran recordó que se veía bastante mal. Ambos se abrazaron y empezaron a llorar.

Los carceleros les afeitaron las barbas y les trajeron ropa. Farran recordó que comenzaron a grabar a Darden, pero no sabe lo que dijo.

Abandonaron la prisión y se dirigieron al aeropuerto de Sana, donde tomaron un Boeing 737 enviado por el sultán de Omán, que se ofreció a lograr la liberación de los dos presos estadounidenses. En el vuelo a Omán, Darden le confió a su amigo que lamentaba lo que le había dicho a los huthíes. Farran trató de consolarlo recordándole que había sido coaccionado. Sin embargo, Farran asegura que Darden nunca le confesó su relación con el ejército estadounidense ni de por qué había regresado a Yemen.

Yemen ha sido una de las zonas de conflicto más activas para las Fuerzas de Operaciones Especiales desde el 11 de septiembre de 2001. Un miembro del Seal, las tropaas especiales de la Marina, murió en enero en la primera incursión militar aprobada por el presidente Trump.

(*) https://www.nytimes.com/2017/06/06/world/middleeast/scott-darden-transoceanic-yemen-pentagon.html

Cointelpro: la guerra del FBI contra las librerías negras

En la primavera de 1968, el director del FBI, J. Edgar Hoover, dijo a sus agentes que Cointelpro, el programa de contrainteligencia establecido en 1956 para combatir a los comunistas, debería enfocarse en prevenir el surgimiento de un “mesías negro” que buscara “unificar y electrificar el movimiento militante nacionalista negro”. El programa, insistió Hoover, debe apuntar a personalidades ideológicamente tan diversas como Stokely Carmichael (luego Kwame Ture), militante de Black Power, Martin Luther King Jr. y Elijah Muhammad, dirigente de la Nación del Islam.

Pocos meses más tarde, en octubre de 1968, Hoover escribió otro memorándum advirtiendo de la amenaza urgente de un floreciente movimiento Black Power, pero esta vez Hoover se centró en los enemigos públicos más improbables: los libreros negros independientes.

En una directiva de una página, Hoover señaló con preocupación un reciente “aumento en la creación de librerías extremistas negras que representan puntos de venta para la propaganda de publicaciones revolucionarias y odiosas y centros culturales para el extremismo”. El director ordenó a cada oficina del FBI que “localizara e identificara en su territorio librerías de extremistas negros y/o de estilo africano y que investigara discretamente cada una de ellas para determinar si eran de naturaleza extremista”. El propósito de cada encuesta era “determinar la identidad de los propietarios, si se trata de un frente para un grupo o interés extranjero, si las personas afiliadas a la tienda realizan actividades extremistas, el número, tipo y fuente de libros y equipos para la venta, la situación financiera de la tienda, su clientela y si se utiliza como sede o lugar de reunión”.

Tal vez lo más preocupante era que Hoover quería que el Departamento persuadiera a los ciudadanos afroamericanos (presuntamente con pago o extorsión) para que espiaran estas tiendas haciéndose pasar por clientes o militantes simpatizantes. “Las encuestas deben llevarse a cabo en las tiendas nuevas cuando abren y usted debe reconocer el excelente objetivo que estas tiendas representan para la penetración de las concepciones raciales”, ordenó. Hoover, en resumen, esperaba que los policías adoptaran las tácticas despiadadas de espionaje y falsificación que desplegaron contra militantes de los derechos civiles y de Black Power, y que las usaran ahora contra las librerías de propiedad negra.

El memorándum de Hoover nos ofrece un perturbador vistazo a una dimensión olvidada de Cointelpro, una dimensión que durante décadas ha escapado a la atención del público: la guerra del FBI contra las librerías negras. Además del memorándum de Hoover, descubrí documentos que detallaban la vigilancia de librerías negras del FBI en al menos media docena de ciudades a través de Estados Unidos llevando a cabo una investigación para mi libro “From Head Shops to Whole Foods: The Rise and Fall of Activist Entrepreneurs”. En la cúspide del movimiento Black Power, el FBI investigó a libreros negros como Lewis Michaux y Una Mulzac en Nueva York, Paul Coates en Baltimore (el padre del corresponsal nacional de The Atlantic Ta-Nehisi Coates), Dawud Hakim y Bill Crawford en Filadelfia, Alfred y Bernice Ligon en Filadelfia. Los Ángeles, y los dueños de la librería Sundiata en Denver. Y esta lista está casi seguramente lejos de ser completa, porque la mayoría de los documentos del FBI concernientes a las librerías actualmente vivas no están disponibles para los investigadores a través de la Ley Federal de Libertad de Información (FOIA).

Los informes del FBI sobre los vendedores de libros negros eran muy penetrantes, pero a menudo banales. El FBI informa que el número de teléfono de Coates informa sobre llamadas telefónicas a sus antiguos camaradas del partido Pantera Negra, pero también a Viking Press y a la Asociación de Libreros Americanos. Los agentes de Nueva York informaron sobre una fuente cuestionable de infiltración según la cual Lewis Michaux “fue responsable de cerca del 75 por ciento del material antiblanco” distribuido en Harlem, pero otro informe admitió que “ya no era muy activo en la actividad nacionalista negra a medida que envejecía”. En Filadelfia, los agentes rastrearon la matrícula de un coche en una convención en la República de Nueva África hasta Dawud Hakim, pero poco después citaron fuentes que indicaban que Hakim “no mostró ningún interés en la actividad nacionalista negra”.

Aunque esto puede no ser sorprendente, es profundamente preocupante que Hoover y el FBI estén llevando a cabo investigaciones sostenidas de bibliotecas independientes de propiedad negra en todo el país como parte de los ataques más grandes de Cointelpro contra el movimiento Black Power. Pero la orden de Hoover a los agentes para cazar a los compradores en estas tiendas no sólo fue un ataque contra los militantes negros, sino también un absoluto desprecio por los valores declarados de la libertad de expresión y de palabra en Estados Unidos. Cualquier ciudadano que entraba en una librería de propiedad negra, corría el riesgo de ser investigado por la policía federal.

Ciertamente, muchas bibliotecas negras tenían vínculos directos con militantes del Black Power. Muchos de los libreros negros participaron ellos mismos en las organizaciones del Black Power, aunque no gestionaban sus tiendas. Pero la mayoría de las veces, los vínculos entre las librerías y el movimiento no eran institucionales, sino intelectuales e informales. Los clientes buscaban copias de títulos como “The Autobiography of Malcolm X” de Eldridge Cleaver o “Soul on Ice”, que los libreros negros estaban encantados de vender. La rápida proliferación de librerías de propiedad negra a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 marcó la avidez creciente de los escritores afroamericanos por la literatura política e histórica negra y los libros sobre África.

Las librerías de propiedad negra también vendían obras de autores que no estaban asociados oficialmente con las organizaciones del Black Power, incluyendo escritores aclamados por la crítica como James Baldwin y Lorraine Hansberry, así como escritores callejeros favoritos como Iceberg Slim, autor de la novela “Pimp”. Las librerías negras no eran frentes asignados por organizaciones militantes para distribuir propaganda política. Eran negocios independientes que respondían a la avidez creciente de los negros por los libros por y sobre los negros.

La librería Drum and Spear en Washington, D. C., parece haber atraído más atención de los agentes del FBI que cualquier otra librería negra. Fundada por veteranos del Comité Coordinador de Estudiantes No Violentos, la famosa organización de derechos civiles fundada en 1960, la tienda abrió sus puertas a finales de la primavera de 1968, apenas unas semanas después de que un levantamiento devastara el distrito tras del asesinato de Martin Luther King. La tienda era un objetivo particularmente conveniente y frecuente para las fuerzas del orden federal, tanto por sus vínculos con prominentes personalidades del Black Power como por su ubicación en el vecindario de Columbia Heights, a menos de cinco kilómetros de la sede del FBI.

El FBI lanzó su vigilancia de Drum and Spear después de que las fuentes descubrieran a Stokely Carmichael (luego Kwame Ture) visitando la tienda en sus primeras semanas de actividad. El FBI de Hoover pronto ordenó que la investigación de la tienda “debería intensificarse” más allá de las visitas ocasionales de los agentes y se expandió para cultivar clientes, empleados y personas que asistían a las reuniones en Drum and Spear como fuentes de infiltración. Desde 1968 hasta el cierre de la tienda en 1974, el FBI compiló casi 500 páginas de archivos de investigación sobre Drum and Spear. Los agentes vestidos de civil que visitaban la tienda levantaron sospechas de los empleados cuando permanecían sentados en vehículos estacionados frente a la empresa durante horas. En otro incidente, dos hombres disfrazados que parecían ser agentes federales visitaron Drum and Spear y pidieron comprar el inventario completo del Pequeño Libro Rojo de Mao. Los informes de los agentes detallaron minuciosamente el contenido de la tienda, informando que sus aproximadamente 4.000 copias de 500 títulos se dividieron en cinco secciones -África, Negra Americana, Ficción, Tercer Mundo y Niños- mientras que carteles y fotografías de H. Rap Brown, Carmichael, Huey Newton y Che Guevara decoraban sus paredes.

Hoover tenía razón en un punto: las librerías negras crecieron a finales de la década de 1960. Hasta 1966, las librerías de propiedad negra operaban en menos de una docena de ciudades de Estados Unidos, y la mayoría de ellas tenían dificultades para mantener sus operaciones. En pocos años, sin embargo, el número de tiendas se disparó. Docenas de nuevas tiendas se abrieron en todo el país en los últimos años de la década de 1960, casi triplicando su número desde principios de la década. Como destacó el New York Times en 1969, “una ola de compras de libros está afectando a las comunidades negras de todo el país”. La docena de librerías negras en funcionamiento a mediados de la década de 1960 llegó a más de 50 a principios de la década de 1970, y cerca de 75 a mediados de la década.

En opinión de Hoover, las librerías de propiedad negra representaban una red coordinada de extremistas del odio. Su torpe invocación del término “librerías de estilo africano” traicionó su falta de comprensión del panafricanismo, una filosofía que los afrodescendientes de todo el mundo deberían unir en la búsqueda de objetivos políticos y sociales comunes. Para Hoover, las organizaciones antigubernamentales radicales estaban promoviendo activamente la creciente fascinación de los negros americanos por África con la esperanza de usarla como arma contra los blancos. Pero Hoover describió erróneamente la corriente orgánica de interés popular en la historia, cultura y política africana que se estaba extendiendo en las comunidades afroamericanas.

Al igual que gran parte de Cointelpro, Hoover se inspiró en un modelo de contrainteligencia desarrollado para combatir al Partido Comunista rígidamente organizado y centralizado de Estados Unidos de América, y lo aplicó a una gama mucho más amplia y descentralizada de grupos del Black Power emergentes en todo el país. El PCUSA, por ejemplo, había gestionado una serie de librerías oficiales en ciudades a lo largo de Estados Unidos, que el FBI había estado vigilando por lo menos desde la década de 1930.

El FBI parece haber puesto fin a su vigilancia de las librerías negras a mediados de los setenta, tras la muerte de Hoover y el fin oficial de Cointelpro. A medida que el movimiento Poder Negro disminuyó a finales de la década de 1970 y el número de librerías negras disminuyó significativamente a principios de la década de 1980 (antes de un resurgimiento a principios de la década de 1990). En retrospectiva, vale la pena considerar si las investigaciones del FBI no han socavado la viabilidad de estas empresas negras, creando una tensión indebida para los propietarios que ya estaban luchando para llegar a fin de mes y asustando a los clientes que querían evitar reunirse con la policía.

De hecho, la guerra del FBI contra las librerías negras es un capítulo triste en la historia del cumplimiento de la ley en Estados Unidos, una época en la que los agentes federales renunciaron a cualquier noción de libertad de expresión al apuntar a empresarios negros y sus clientes para comprar y vender literatura que consideraban políticamente subversiva.

“Esto es un desperdicio de dinero de los contribuyentes”, lamentó el vendedor de libros de Filadelfia Dawud Hakim en 1971, al enterarse de que él mismo era el blanco de la equivocada campaña de vigilancia del FBI. “Tratamos de educar a nuestra gente sobre su historia y cultura. En cambio, el FBI debería dedicar su tiempo al crimen organizado y a los narcotraficantes”.

Joshua Clark Davis https://www.theatlantic.com/politics/archive/2018/02/fbi-black-bookstores/553598/

Regresan las movilizaciones, Podemos convalece

Enric Juliana

El jueves 22 de febrero a las once de la mañana un numerosos grupo de jubilados decidió romper el precinto de la ley mordaza. Bajaban en manifestación por la Carrera de Sant Jerónimo y en la esquina con la calle Cedaceros se encontraron con las vallas de protección del Congreso y un cordón policial. Empezaron a apartar las vallas y desoyeron a los guardias, que les pedían con las manos que se quedasen quietos. (La vigente ley de Seguridad Ciudadana prevé multas de hasta 30.000 euros por manifestarse ante las sedes parlamentarias con “perturbación grave” de la seguridad ciudadana).

Ningún oficial dio la orden de carga. Los policías no parecían muy dispuestos a emplear la fuerza. Aquellos hombres y mujeres enfadados por la congelación de las pensiones podían ser sus padres. El cordón policial fue desbordado sin incidentes y los manifestantes se dirigieron hacia la puerta de los leones, donde quedaron congregados. “¡Sí se puede, sí se puede!”, gritaban frente al Congreso de los Diputados. No eran una multitud oceánica, pero sí suficientemente numerosa cómo para causar mucha impresión en la España digital.

El gesto de los jubilados desbordando a la Policía frente al Congreso ha enviado una señal de alerta a todos los centros del poder del país. Atención, alguna cosa está pasando después de un largo ciclo de tranquilidad en las calles, con la única excepción de las grandes manifestaciones en Catalunya. Un ciclo de tranquilidad en las calles que comenzó con la entrada en escena de Podemos en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo del 2014, poco antes de la abdicación del rey Juan Carlos, pronto hará cuatro años.

A finales de aquel mismo año, con Podemos escalando rápidamente posiciones en los sondeos, el Ministerio del Interior constató un paulatino descenso del número de manifestaciones en la capital de España y en las principales ciudades del país. El partido que levantaba la bandera de la indignación estaba conduciendo la protesta social al recinto de la representación política. En las elecciones generales de diciembre del 2015, Podemos y sus alianzas territoriales obtenían 71 diputados con el 20,6 por ciento de los votos emitidos, el mayor resultado conseguido nunca por una fuerza situada a la izquierda del PSOE. Seis meses después, en la repetición electoral del 26 de junio del 2016, Podemos intentó sobrepasar al Partido Socialista mediante una alianza con Izquierda Unida, que mantenía una base fija de un millón de votos, con muy escaso rendimiento, como consecuencia de una ley electoral que perjudica a los partidos menores.

El sorpasso, sin embargo, no se produjo. Unidos Podemos se dejó un millón de votos por el camino. Hubo antiguos electores socialistas que regresaron al PSOE, decepcionados por el tono arrogante que había adoptado el nuevo partido durante aquellos meses de interinidad. Hubo votantes de Izquierda Unida muy acostumbrados a su nicho –“pocos pero buenos”– que se quedaron en casa. Otros encontraron demasiado blando y socialdemócrata el discurso de Pablo Iglesias durante la campaña. Otros, en sentido contrario, no se atrevieron a dar la primacía de la izquierda a un partido de perfil radical, apenas tres días después de un inesperado Bréxit británico que abría numerosas dudas sobre el futuro de la Unión Europea. Unidos Podemos pinchó, pero mantuvo 71 diputados y el 21 por ciento de los votos, a muy escasa distancia del Partido Socialista.

Meses después volvería a superar el PSOE en las encuestas, cuando este partido parecía resignado al liderazgo de Susana Díaz, pero la inesperada victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas, con un discurso descaradamente podemista, colocó a los morados por debajo del 20 por ciento.

El desenlace de la cuestión de Catalunya les ha acabado de deprimir. Atrapados entre dos fuegos, los voluntariosos defensores de la “España plurinacional” (concepto que el PSOE sanchista ha puesto inmediatamente bajo arresto domiciliario, después de haberlo abrazado), cuentan actualmente con una proyección de voto que oscila en la mayoría de los sondeos entre el 16 y el 17 por ciento, con una sensible pérdida de escaños en la España interior, en beneficio de Ciudadanos.

Podemos convalece y regresan las movilizaciones. Esta es una de las lecturas cabalísticas que se está haciendo de la sonora manifestación de los jubilados. El partido morado, en estos momentos más metódico y activo que nunca en la actividad parlamentaria, ya no canaliza hacia el interior de las instituciones todo el malestar social acumulado. La energía cinética de la protesta volverá a tomar la calle en los próximos meses.

Vuelven las movilizaciones, cuando todavía falta un año para el reinicio del ciclo electoral. La manifestación sorprendió a todos en el Parlamento. Los diputados de Podemos pusieron los ojos como platos cuando oyeron a varios miles de jubilados corear su eslogan fundacional –“¡Si se puede!”–, justo en el momento en el que las encuestas dicen que es muy débil su incidencia política entre la población mayor de 65 años.

La mayor sorpresa se produjo en el Partido Popuar, el Partido Alfa de la España mayor. Tenían constancia de una serie de manifestaciones locales de pensionistas, especialmente concurridas en Bilbao, pero no se imaginaban que la protesta coagulase de aquella manera frente al Congreso. Si el Partido Popular pierde el apoyo de los jubilados, está perdido. Esta es la clave de los próximos meses. Mariano Rajoy, evidentemente, no ha dejado que la oposición le lleve a rastras al Parlamento para hablar de las pensiones.

Comparecerá el próximo día 14 en el Congreso e intentará convencer a la gran mayoría de las personas mayores de que sus pensiones no están en peligro y que sólo una política de mejoras graduales puede garantizarles una vida tranquila. No será un debate fácil para la oposición. Vuelven las movilizaciones, lo cual no significa, de manera automática, que el país vaya a girar a la izquierda.


http://www.lavanguardia.com/politica/20180304/441240835410/vuelven-las-movilizaciones.html

950 delitos se cometieron el año pasado contra los musulmanes en Alemania

Todos hablan de los ataques islamistas, pero nadie de los ataques contra los islamistas, pero el el gobierno alemán registró el año pasado al menos 950 delitos contra musulmanes y sus instalaciones, ataques entre los que se incluyen agresiones físicas, difamaciones y profanaciones con sangre de cerdo.

La mayoría de estos delitos fueron cometidos por neonazis, según el Ministerio de Interior que ha respondido así oficialmente a una interpelación parlamentaria que este sábado publica el diario Neue Osnabrücker Zeitung.

Entre los delitos contabilizados destacan 60 agresiones físicas contra musulmanes, en las que 33 personas resultaron heridas.

No obstante, en la cifra total están también incluidos delitos de odio contra peticionarios de asilo musulmanes, cartas amenazantes, ataques a mujeres con velo, profanaciones de mezquitas con sangre de cerdo, y pintadas de símbolos nazis en centros y domicilios de musulmanes.

El informe de 2017 es el primero de este tipo disponible, ya que las autoridades alemanas no habían recopilado esta información previamente, por lo que no se pueden establecer comparaciones.

Recientemente se difundió que el año pasado Alemania registró algo más de 2.200 delitos contra refugiados y sus centros de acogida, cerca de un tercio menos que el año previo.

Según recogieron los medios del grupo Funke en base a otra interpelación parlamentaria, en 2017 se contabilizaron unos 1.900 ataques a refugiados y más de 300 delitos contra albergues de acogida, en los que en total resultaron heridas unas 300 personas.

http://www.el-nacional.com/noticias/mundo/comunidad-musulmana-alemania-sufrio-ano-pasado-mas-950-ataques_225363

Le Pen: el viejo, el nuevo fascismo y los grandes esfuerzos que hacen todos por no llamar a las cosas por su nombre

En Francia ha salido a la venta el primer tomo de 500 páginas con la autobiografía del fascista Jean Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional en 1972, que es la fecha en la que acaba el relato de su peripecia política reaccionaria. La obra se títula “El hijo de la nación”.

El fascismo francés y Le Pen se forjaron en la época del mariscal Pétain, dirigente de la Francia que colaboró con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial en la ocupación de su propio país, algo muy poco nacionalista y típicamente clasista: en 1940 los invasores nazis no molestaron, pero la llegada de pateras repletas de negros y moros es otra cosa muy diferente.

Ahora los moros invaden Francia, pero antes los franceses invadieron Argelia. Le Pen es un viejo sargento paracaidista del ejército colonial francés que combatió contra la liberación de Argelia, donde la tortura de los independentistas y la desaparición de la población civil fueron prácticas sistemáticas contra los que ya entonces fueron calificados como “terroristas”.

En sus memorias Le Pen admite que “había golpes, se utilizó la picana y la bañera, pero no hubo mutilaciones ni nada que tocara la integridad física”. El dirigente fascista niega que él o sus camaradas “hayan tenido a su cargo los interrogatorios especiales”. Sin embargo, en 2002 el diario Le Monde probó que el sargento había participado en la formalización de “la tortura a domicilio” durante el primer semestre de 1957.

Su libro es una manera como otra cualquier de resucitar al fascismo francés que, a pesar de que los medios insistan en lo contrario, atraviesa una profunda crisis. Han querido imitar a Hitler porque se han creído la fantasía de que los nazis llegaron a la cancillería en Alemania mediante los votos, y es mentira. En 1933 los nazis llegaron al poder gracias al propio Estado alemán y a los demás partidos reaccionarios que los elevaron a lo más alto.

El Frente Nacional es hoy una jaula de grillos. Uno de sus dirigentes, Florian Philippot, ha abandonado la organización para crear su propio partido, Los Patriotas.

La nieta de Le Pen, Marion Maréchal Le Pen, le hace sombra a Marine. La pelea por la primera fila del palco es tan feroz que el papá ha amenazado con presentarse en el congreso del partido que se celebrará la semana que viene acompañado por 300 ciclistas.

La hija de Le Pen, Marine, está empeñada en resucitar el fiambre mediante lo que llama su “refundación”, que supondrá su cambio de nombre, algo en lo que no todos están de acuerdo. Ni siquiera el fundador, su padre, que lleva años fuera de la organización.

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la primavera del año pasado, los fascistas fueron barridos estrepitosamente, aunque obtuvieron más de 10 millones de votos, el resultado más alto conseguido hasta ahora.

Marine Le Pen lucha por modernizar el fascismo francés. Quiere eliminar etiquetas tóxicas, como el antisemitismo, el populismo mediocre o el racismo gárrulo que espantan de las urnas a muchos electores. Con ese propósito ha organizado el congreso de la semana que viene.

Por el contrario, el abuelo Le Pen quiere mantener las esencias reaccionarias, colonialistas y xenófobas del fascismo francés de toda la vida, el de Petain y Maurras.

Las disputas actuales de la familia Le Pen expresan la lucha entre el viejo y el nuevo fascismo, ese que no quiere que le llamen por su nombre y que todos los oportunistas del mundo se esfuerzan por disimular.

Los profesores de las 64 universidades británicas llevan tres semanas de huelga contra los recortes en las pensiones

Los profesores de las 64 universidades del Reino Unido inician el lunes su tercera semana de huelga en protesta contra los recortes en las pensiones, lo que ha llevado a 80.000 estudiantes a reclamar compensaciones por las clases perdidas.

El nuevo Plan de Jubilación Universitaria traslada todo el riesgo a los trabajadores, por lo que puedes cotizar durante 30 ó 40 años y al final no sabes con qué dinero vas a contar. “Es completamente inaceptable”, dijo Jeanette Findlay, profesora de Economía de la Universidad de Glasgow (Escocia).

Lo que tratan de hacer los irresponsables de las universidades es privatizar indirectamente las pensiones, según la profesora Findlay.

El sindicato University and College Union (UCU), que representa a los profesores y al resto de personal que trabaja en los centros universitarios, señala que la nueva regulación reduce en casi 10.000 libras (11.200 euros) la pensión de un profesor universitario normal.

El sindicato solo volverá a la mesa de negociación si se acepta su propuesta de incrementar un 2 por ciento las aportaciones al fondo de pensiones que realizan empresas y trabajadores. Los profesores están dispuestos a pagar más, si la universidad también lo hace, para asegurar así el futuro de las pensiones.

Por el momento, la huelga iniciará este lunes su tercera semana con paros que se extenderán hasta el jueves y que se alargarán durante toda la semana siguiente. Si no consiguen su objetivo, es posible que la protesta afecte a los exámenes de finales del semestre.

Se estima que más de un millón de estudiantes se verá afectado, lo que ha llevado a unos 80.000 a firmar peticiones de compensación. De media, los británicos pagan más de 10.000 euros, con excepción de Escocia, donde no hay tasas educativas.

A pesar de ello, una encuesta de la firma YouGov reveló que el 66 por ciento de los alumnos de los centros afectados apoya al personal docente.

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