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Érase una vez la prima Victoria que vivía en Yaroslav, un pueblo de la Rusia profunda

Había una vez una vez una familia común y corriente que vivía en Rusia. El padre, Serguei Skripal, trabajaba de espía hasta que se puso al servicio del MI6, el bando contrario, los espías británicos.

Le detuvieron, le condenaron por alta traición, entró en la cárcel pero le canjearon por otro espía como quien intercambia cromos. Al salir del talego se fue a vivir con sus padrinos británicos.

Tenía una hija, Julia, que se dedicaba a los negocios y viajaba frecuentemente de ida y vuelta entre Rusia y Gran Bretaña.

Tras la muerte de su hermano, Julia recibió una gran suma de dinero, lo cual hubiera sido un alivio para su futuro y el de su padre de no ser porque un mes después ambos fueron envenenados durante una visita en Salisbury, un pueblecito de la campiña inglesa.

Se montó un lío muy gordo. Intervino hasta la Primera Ministra, Teresa May, quien se enfadó mucho con los envenenadores, aunque no sabía quiénes eran. Pero en los cuentos esas cosas no importan porque los malos son siempre los mismos. Los malos son los malos, o sea, los rusos, Iván El Terrible, Rasputín, Stalin, Putin y demás.

Theresa les dijo a todos que el padre y la hija envenenados agonizaban en un hospital y que nunca podrían recuperar su salud porque los malvados les habían suministrado una pócima a la misma altura, o sea, muy mala y venenosa. Letal.

Un Estado (Rusia) había atacado en el territorio de otro Estado a civiles comunes y corrientes, como los Skripal, lo cual es intolerable, dijo Theresa muy enfadada. “Es una declaración de guerra”, añadió a gritos.

Entonces apareció la prima Victoria, que vivía en Yaroslavl. La noticia de sus primos envenenados en Gran Bretaña la tenía agobiada y quería hablar con ellos para saber de primera mano lo que había ocurrido.

Naturalmente eso no era posible porque Serguei y Julia agonizaban en el hospital.

Pero la prima Victoria quería mucho a sus primos y se empeñó en que le dieran un visado para viajar a Londres. Como no le hacían caso, empezó a protestar. Se convirtió en el elefante en la cacharrería: se fue a hablar con los periodistas británicos, aparece en las cadenas de televisión rusas…

En un asunto así, donde todo está bajo un estricto control, no hay nada peor que una mosca cojonera como la prima Victoria.

Fue en ese preciso momento cuando, de repente, Julia despertó de su letargo. La moribunda no era tal; no agonizaba, sólo descansaban y dormía plácidamente. Incluso había recuperado el habla y lo primero que hizo fue llamar por teléfono a su prima Victoria desde un número desconocido. Su voz no era la de alguien que se había enfrentado a la muerte y salía del coma. En absoluto.

Por medio de Julia, May y sus chicos del MI6 querían calmar a una prima de Yaroslav que no entraba dentro de los cálculos y podía meter sus narices en el pastel que cocinaban en el horno.

Los espías (rusos, claro) que lo graban todo, grabaron también aquella conversación y, lo que es peor, no se lo guardaron en el acostumbrado armario sucio, sino que fueron con el cuento a sus amigos, reporteros como nosotros, que tenemos una copia y la vamos a traducir del ruso:

Victoria: ¡Hola!
Julia: ¡Hola!, ¿me oyes?
V.: Te escucho.
J.: Soy Julia Skripal.
V.: ¡Oh! ¡Julia, eres tú! ¡Oh, Dios mío! ¡Se por tu voz que eres tú! ¡No lo entiendo! Te dimos el teléfono, ¿verdad?
J.: Sí, sí, sí.
V.: ¡Gracias a Dios! Mi pequeña Julia, ¿estás bien?
J.: Estoy bien. Todo está bien. Todo está bien.
V.: Mira, si mañana consigo el visado, puedo ir a verte el lunes.
J.: Um, Vic, nadie te va a dar el visado.
V.: Bueno, eso es lo que pienso yo también. Vale, pero si lo regalan, necesito que me digas si puedo verte o no. Tienes que decir que sí.
J.: Um, no lo creo. Aquí, la situación es así. Veremos más tarde.
V.: Sí, lo sé. Lo sé todo.
J.: Sí, más tarde será mejor. De todos modos, todo está bien. Después todo será más claro.
V.: ¿Es ese tu teléfono?
J.: Es temporal, ya sabes, esto.
V.: Um, entiendo.
J.: Hasta ahora todo va bien. Entonces veremos, arreglaremos todo sobre la marcha. La situación es así, ¿entiendes? De todos modos, todo está bien. Todo está bien. Todo está bien. Todo va a ir bien. Todos se curarán. Todo el mundo está vivo.
V.: OK. ¿También Papá está bien?
J.: Todo está bien. Ahora está descansando. Está durmiendo. Todo el mundo está sano. Nada irreparable para nadie. Ya ves. Pronto saldré del hospital. Todo está bien. Todo está bien.
V.: Vale, te beso conejito mío.
J.: ¡Vamos, hola!

Como ven, un cuento nunca tiene nada que ver con la realidad: una
moribunda Julia que sale del coma profundo trata por todos los medios de que su prima de Yaroslav
no viaje a Londres para visitarles en el hospital.

No debía ir a Londres porque podía meter la pata. Podía ver con sus propios ojos algo que no tenía nada que ver con la verdad: nadie estaba enfermo, sólo dormían, descansaban.

El cuento podía acabar aquí y quedaría redondo: sin razón alguna, el gobierno británico no le da el visado a la prima Victoria de Yaroslav para que pueda visitar a sus familiares moribundos, despedirse de ellos, darles el último abrazo…

Pero los pérfidos rusos volvieron a hacer de las suyas y revelaron la conversación telefónica entre los primos que habían grabado con muy malas artes. Entonces los británicos tuvieron que despertar también al padre. ¡Qué éxtasis!

Estuvimos al borde de una guerra internacional por nada, por la agonía de una familia común y corriente.

Luego estuvimos al borde de otra por otro envenenamiento, aunque esta vez no ocurrió en Salisbury sino en el mismo lugar de la Mil y Una Noches: en un oasis de Oriente Medio, muy cerca de Damasco. Alguien se ha aficionado a los cuentos y no para de contarlos a quien quiera escucharlos.

Tenemos
muchos cuentos como estos, de pócimas, venenos, brebajes, brujas y malvados. ¿Les
gustan a Ustedes los cuentos o prefieren la cruda realidad?

El tóxico con el que envenenaron a los Skripal procede de la OTAN y no de Rusia

El laboratorio suizo de investigación Spitz asegura que el tóxico con el que envenenaron a los Skripal procede de los arsenales del ejército de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países de la OTAN y que nunca ha sido fabricado en Rusia.Según el ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov, el 27 de marzo el laboratorio suizo Spitz (Schweizerisches Institut für ABC-Schutz) investigó la toxina utilizada contra los Skripal.

El laboratorio trabajó sobre las muestras tomadas por la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas) en el lugar de los hechos en Salisbury, y ha concluido su informe asegurando que pertenecen al arsenal de las fuerzas armadas de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países de la OTAN:

El informe ha sido remitido a la OPAQ, ha explicado Lavrov. En el curso de la investigación se detectaron en las muestras rastros de la sustancia química tóxica BZ y sus precursores, incluidas dentro de las armas químicas prohibidas por una Convención Internacional.

“BZ es un veneno neurotóxico que causa daño temporal. El efecto psicotóxico se desarrolla entre 30 y 60 minutos después de la ingestión y dura de dos a cuatro días”, dijo Lavrov.

“Esto significaba que pertenecía al arsenal de las fuerzas armadas de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países de la OTAN. En la Unión Soviética y Rusia  nunca se fabricanron tales sustancias químicas”.

El neurotóxico A234, conocido en Gran Bretaña como “Novitschok”, también se encontró en las muestras pero, según los especialistas, la alta concentración de Novitschok causaría inevitablemente la muerte.

El laboratorio militar británico de Porton Down ya había anunciado también que no había podido probar el origen ruso del tóxico.

Siria: concurso de tiro al plato con misiles

La mafia Washington-París-Londres ha vuelto a bombardear Siria. Han enviado a sus aviones de guerra contra un Estado miembro de la ONU para destruir lo que ya está más que destruido.

Han vuelto a experimentar con la táctica de los golpes quirúrgicos, ensayados desde tiempos de Clinton.

Operan a distancia, con misiles, teniendo cuidado para no enfrentarse a un adversario capaz de darle réplica en el campo de batalla.

El ataque relámpago de ayer es militarmente inútil. Es sólo una venganza por la derrota que no va a cambiar el equilibrio de fuerzas.

Está destinado para la galería, para el consumo de los medios y la propaganda de guerra.

No tuvo ningún resultado operativo, ni ningún impacto sicológico. Fue lo más parecido a un concurso de tiro al plato.

Eso han sido los misiles “inteligentes y bellos” de Trump, que acabarán como piezas de chatarra en el futuro museo de la guerra de Damasco.

La defensa antiaérea siria, que ha sido la única en responder, ha disfrutado de un ejercicio de entrenamiento a escala real absolutamente exitoso: ha destruido las tres cuartas partes de los misiles lanzados.

Si el bombardeo hubiera sido una batalla real, no cabría lugar a dudas de que Siria ha vuelto a ganar. De ahí que las primeras imágenes de Damasco sean las de una población feliz que ondea con orgullo la bandera árabe y el retrato de Bashar Al-Assad.

Los portavoces del imperialismo dicen que el objetivo era castigar al gobierno sirio por el uso de armas químicas contra civiles en Guta, pero las únicas pruebas que muestran son los vídeos que los yihadistas han subido a Youtube.

Nos aseguran que tienen otras pruebas “abrumadoras” pero que no nos las pueden enseñar porque son “secretas”.

Se reproduce la misma cantinela de 2003 con las “armas de destrucción masiva” que nunca aparecieron en Irak.

Primero disparan y luego preguntan. La Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas aceptó la invitación del gobierno sirio para investigar el asunto, pero el mismo día en que llegaron los expertos, los imperialistas ya habían bombardeado Damasco.

La guerra a distancia que han emprendido está perdida de antemano. La salva de misiles que ha caído sobre Siria no cambiará absolutamente nada el curso de los acontecimientos. Guta ha sido liberada y las demás provincias serán lo serán muy pronto.

Todo el mundo se ha dado cuenta, si es que antes no lo sabía. También lo saben los criminales de Washington, Londres y París. Por eso tensan pero no rompen la cuerda. Sus intereses inmediatos ya no están en Siria. Este país es una batalla perdida para ellos.

Fotografía nocturna de Damasco con el lanzamiento de un misil de la defensa antiaérea siria para interceptar las bombas lanzadas por los bandidos imperialistas

Los imperialistas bombardean de nuevo las ciudades de Siria

Eran las 4:47 horas de la madrugada en Siria cuando Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña han bombardeado tres ciudades de Siria, incluida Damasco, la capital, donde han escuchado más de 20 explosiones.

Hasta el momento se registran tres heridos en la provincia de Homs producto de la agresión bélica, basada en el envío de más de 100 misiles de crucero y misiles aire-tierra.

La defensa antiaérea ha interceptado al menos 13 de los misiles en la localidad Al Kiswah, al sur de Damasco, donde civiles y militares celebraron el fracaso del ataque. No obstante, dos de ellos han alcanzado a un centro de investigación científica y un aeropuerto militar.

La agresión ha provocado la reacción de decenas de ciudadanos sirios, que han salido a las calles de Damasco con banderas de la República Árabe y de Rusia para celebrar el fracaso del ataque. “Hemos resistido el ataque”, declaró un representante del ejército sirio citado por la agencia Reuters.

Estados Unidos ha atacado Siria desde 2014 en reiteradas ocasiones y ha apoyado a los yihadistas para derrocar por la fuerza al gobierno presidido por Bashar Al-Assad.

En días pasado Trump había advertido a Rusia a través de un mensaje en Twitter de que atacaría a Siria con misiles con el pretexto de unos falsos ataques químicos en Duma por parte del ejército de Damasco registrados el pasado sábado en la ciudad siria de Duma.

Entre otros países, Siria y Rusia solicitaron una investigación internacional para aclarar la falsedad del ataque químico. El bombardeo se ha producido antes de la llegada de la delegación de la
OPAQ encargada de investigar el supuesto ataque químico, que estaba
prevista para hoy mismo.

Sin esperar a los resultados, Trump decidió volver a bombardear el país árabe, apoyado por la Primera Ministra británica Theresa May y el Presidente francés Emmanuel Macron.

Rusia advirtió con antelación al ejército sirio del ataque, que evacuó todas las instalaciones militares hace unos días.

La agresón ordenada por Trump no ha sido aprobada por el Congreso de su país. “Estos ataques son inconstitucionales, ilegales y temerarios”, denunció el parlamentario Justin Amash.

“Es el Congreso, no el presidente (…) quien tiene la competencia para autorizar la acción militar (…) Al bombardear ilegalmente Siria, el presidente ha negado una vez más al pueblo estadounidense, cualquier supervisión o rendición de cuentas en esta guerra interminable”, aseveró la congresista republicana, Barbara Lee.

“Estos ataques son inconstitucionales, ilegales y temerarios”, agregó el parlamentario Justin Amash.

Asimismo, 88 parlamentarios republicanos y demócratas exhortaron a Trump de abstenerse de atacar a Siria, ya que no existe ninguna amenaza directa contra Estados Unidos, además de inventarse un inexistente ataque químico.

No hay delitos de odio sino crímenes fascistas

Juan Manuel Olarieta

Aquí y en casi todo el mundo son muchos los que se lamentan, una y otra vez, del retroceso de las fuerzas revolucionarias, de la falta de conciencia y del auge de la “ultraderecha” cuando ellos mismos son expresión de ese retroceso y contribuyen a alimentarlo a cada paso.

Recientemente uno de los sitios progresistas más característicos, el Salto Diario, recordaba los 25 años del asesinato de Guillem Agulló, lo que calificaba como uno de esos “delitos de odio” (1) que han hecho famosos últimamente (2) y que, como tantas otras frases vacías, lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

El secuestro de la conciencia empieza por el secuestro del lenguaje. Hay que llamar a las cosas por su nombre: el asesinato de Guillen Agulló fue un crimen fascista, uno de tantos.

Como en todos los demás crímenes de la misma naturaleza, a la sangre le siguió otro fenómeno del que todos se lamentan, la impunidad de los criminales, algo sobre lo que nadie repara con el detenimiento que merece.

Sabemos que podemos culpar de un asesinato a personas y grupos a los que también calificamos de manera ambigua y confusa, recurriendo siempre a eufemismos, como “ultras”, por ejemplo, que es otra manera de no decir nada, es decir, que sirve para encubrir la realidad, sobre todo si nos hemos creído que esos grupos son dispersos, locales o autónomos.

La pregunta interesante es: ¿quién es responsable de la impunidad de los crímenes fascistas? Sólo cabe una respuesta: el Estado. No se trata de la protección de unos u otros fascistas. Da lo mismo que el crimen se cometa en Valencia, o en Madrid, o en Barcelona. En pleno siglo XXI los crímenes fascistas quedan impunes porque todos ellos tienen un poderoso cómplice: el Estado.

Cuando el Estado asegura la impunidad de un cierto tipo de delitos es porque quiere promocionarlos y controlarlos. Por lo tanto, el fascismo no son grupos, colectivos, partidos o minorías violentas, sino la instrumentalización política que el Estado hace de sus actividades criminales. Una cosa (los fascistas) no se puede separar de la otra (el Estado). Ambos son igualmente fascistas, pero especialmente el segundo, el Estado.

Esta mañana el titular de un periódico mexicano expone una alarma hipócritca, típica de la manera en que la burguesía encubre este tipo de fenómenos: “Alertan sobre avance de ultraderecha”(3). Otro titular de hace unos días es también característico: “Ultraderecha cobra auge en Europa Central y Oriental” (4).

En un caso la noticia se refiere a Latinoamérica; en el otro a Europa. Blanco y en botella: el fascismo está en auge en todas partes y nadie hace nada por impedirlo, en especial el Estado, que es a quien corresponde perseguir los crímenes fascistas.

No es nada nuevo respecto a los años treinta, la época en la que surgió el fascismo, un movimiento que ascendió en medio de un ola de crímenes, todos los cuales fueron apoyados y sostenidos por los respectivos Estados en los que se cometieron.

Nos suelen acusar de que calificamos a todo como “fascista”. En realidad, son ellos los que reducen el fascismo a las personas y grupos que se reconocen como tales. El Estado no tiene nada que ver con eso, dicen. Incluso el Estado es neutral, lo cual se compadece muy mal con la impunidad de la que ha hecho gala hasta ahora, tanto en lo que se refiere a la memoria histórica como a los crímenes cometidos tras la transición.

Ese ha sido el argumento de un juez de Madrid para sacar a la División Azul de la ley de memoria histórica y mantener el nombre de una calle de la capital dedicada a una unidad que luchó codo con codo en las filas del ejército hitleriano. Para el juez la División Azul no era de color azul.

Es más, los propios jueces no son fascistas, sino independientes; están sometidos a la ley, que tampoco es fascista.

La Iglesia católica en España tampoco es fascista, ni lo fue nunca, a pesar de que una de las denominaciones tradicionales del franquismo fuera el de “nacionalcatolicismo”.

Después los oportunistas sacan a relucir el catálogo de postmoderneces para difuminar al fascismo en un archipiélago característico: machismo, xenofobia, antisemitismo, islamofobia, homofobia… Todas ellas son ajenas al fascismo, a las clases sociales, al imperialismo… El racismo no tiene que nada que ver con eso; son cosas diferentes. Se puede ser racista sin ser fascista. Todos debemos respetar las etiquetas con las que cada cual se define a sí mismo: conservadores, nacionalistas, derechistas, cristianos, identitarios… Lo que nadie se detiene a explicar son las razones por las que todas esas etiquetas, tan diferentes, confluyen en las mismas personas y partidos políticos.

Cuando la burguesía no quiere ver el fascismo en ninguna parte, es porque ya se ha impuesto por doquier.

(1) https://www.elsaltodiario.com/crimenes-de-odio/25-anos-asesinato-neonazi-guillem-agullo
(2) http://crimenesdeodio.info/
(3) http://almomento.mx/alertan-sobre-avance-de-ultraderecha/
(4) http://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=96024

Huelga de hambre de los presos políticos de las FARC

Los presos políticos de las FARC se han declarado en “desobediencia pacífica” y huelga de hambre por tiempo indefinido, en solidaridad con el dirigente del partido Jesús Santrich.

A través de un breve comunicado publicado en las redes sociales, los antiguos guerrilleros encarcelados añaden que la huelga fue inicia también en protesta por el incumplimiento de los acuerdos de paz, en lo relativo al derecho a su liberación.

La víspera el Consejo Político Nacional de la FARC trasmitió un mensaje de solidaridad a Santrich, uno de los principales dirigentes de la antiguo movimiento guerrillero, que fue detenido por la fiscalía colombiana por su supuesta implicación en el delito de narcotráfico.

La dirección de las FARC, que calificó la detención de montaje orquestado por Estados Unidos con el concurso de la fiscalía local, respaldó la decisión de Santrich de iniciar una huelga de hambre y llamó a que esa medida fuera acompañada por el resto de los antiguos guerrilleros que siguen encarcelados.

“Libertad para Santrich. Todos somos Santrich”, declaró Iván Márquez, el dirigente de las FARC, al dar a conocer la posición del partido en relación con lo sucedido. “Nuestra solidaridad con Santrich. Su voluntad es de acero. Todo nuestro apoyo a la huelga de hambre que ha iniciado y a su llamado a que sea acompañada por los prisioneros y prisioneras de guerra que aún se encuentran en las cárceles del régimen”, agregó Márquez.

Unos 1.000 antiguos combatientes de la FARC permanecen aún en prisión, pese a la ley de amnistía vigente desde diciembre del 2016.

El jefe de la delegación de paz de las FARC en La Habana citó la locución latina “Pacta sunt servanda” (lo pactado obliga), para indicar que “no cumplir el acuerdo es engañar”. “No queremos engaños, queremos que se cumplan los acuerdos. Nosotros hemos cumplido totalmente”, recalcó Márquez en una rueda de prensa.

Márquez se equivoca: los pactos siempre los cumplen los mismos. Estados Unidos y el gobierno colombiano ya tienen lo que querían. Ahora a ellos les queda echarse a llorar. Se llama “derecho al pataleo” y es una de esas formas de “desobediencia pacífica” que preconizan.

Oriente Medio: el imperialismo tensa pero no rompe la cuerda

Un soldado ruso monta guardia en Alepo
Cada vez son más los que sostienen que estamos en vísperas de una nueva guerra mundial. La situación mundial nunca ha sido tan explosiva; ni siquiera en los peores tiempos de Guerra Fría. Las noticias hablan de un inminente ataque estadounidense contra Siria que provocaría una respuesta de los aliados de Damasco, desencadenando así una escalada bélica.

Es el contexto típico de cualquier guerra: amenazas y contraamenazas, acusaciones mutuas y colapso total del Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin embargo, este escenario no es nuevo; se viene repitiendo desde 2011 cada vez que el ejército regular sirio logra importantes avances militares, lo cual es un dato a tener en cuenta. El ejército regular sirio y sus aliados (Irán, Rusia, Hezbollah) son la columna vertebral de la resistencia contra el imperialismo en Siria y, por extensión, en Oriente Medio.

Desde que la Batalla de Alepo desequilibró el balance de fuerzas de manera definitiva sobre el terreno, los planes de los imperialistas y sus secuaces locales, se desploman uno tras otro y tratan de encubrirlo con montajes propagandísticos cada vez más burdos para distraer la atención.

Es propio de estúpidos creer que un ejército, como el sirio, que está ganando la guerra, incluso en los barrios de la Guta, decida utilizar armas tóxicas contra criminales que negocian un acuerdo de evacuación.

Esta tensión, lo mismo que la impuesta a Corea del norte recientemente, no significa que esté a punto de estallar una nueva guerra, y menos a escala internacional. Hasta la fecha el imperialismo viene recurriendo tanto a la intoxicación como a la tensión, manteniendo la presión hasta los últimos extremos, tanto en Oriente Medio (Siria) como el Extremo Oriente (Corea, China).

La experiencia acumulada durante la Guerra Fría lo que demostró es que la mayor parte de las veces al imperialismo le basta con mostrar y hacer exhibiciones de fuerza, más que en utilizarla. Cuestión diferente es que las potencias hegemónicas sean capaces de mantener una situación así, sin que se le vaya de las manos. Con la guerra no pueden jugar ni siquiera los ejércitos más poderosos, como el de Estados Unidos, que por su propia exhuberancia tienen tendencia a pasarse de rosca.

Para los imperialistas el riesgo es tanto mayor en cuanto que sobre el terreno se rodean de unos cómplices, especialmente Israel y Arabia saudí, que tienen su propios planes y han dado sobradas muestras de que intentan provocar a Estados Unidos para que vaya mucho más lejos. Da la impresión de que es eso lo que explica montajes reales o inventados, como el ataque tóxico del sábado pasado.

La llegada de Trump a la Casa Blanca está favoreciendo las provocaciones militares de Israel, que busca una guerra contra Siria e, indirectamente, contra Irán, en Oriente Medio, un propósito en el que coincide con los sátrapas saudíes. Ambos, sionistas y saudíes, creen que nunca van a tener una oportunidad mejor para sus propósitos que con Trump al frente del gobierno de Estados Unidos.

En particular, Israel esta jugando con fuego con ataques como el desencadenado contra el aeropuerto T4, que causó la muerte de sirios e iraníes.

Pero la experiencia demuestra también que en Oriente Medio no hay manera de mantener una guerra limitada, y ahora menos que nunca, cuando Siria y sus vecinos tienen el territorio más militarizado del mundo. Más en concreto: no hay manera de desatar un ataque a Siria sin entrar en guerra con Rusia, lo cual son palabras mayores.

El embajador ruso en Beirut ha advertido con claridad que su ejército responderá a cualquier ataque imperialista contra Damasco. Por su parte, a pesar de las amenazas de guerra de Trump, ahora mismo el Pentágono es reacio a un ataque así. A pesar de las agresivas acusaciones lanzadas contra Rusia, Estados Unidos ha eludido cuidadosamente un choque directo, para lo cual tienen abiertos numerosas canales, civiles y militares, a fin de evitar “malos entendidos”. El Pentágono prefiere seguir presionando a través de sus sicarios yihadistas y kurdos.

En la ecuación queda una incóginita, Turquía, cuya evolución diplomática no ha podido ser peor para los planes imperialistas. Erdogan no cae simpático a nadie, pero aún no ha acabado de jugar todas sus cartas, aunque todo indica que la OTAN no puede contar con quien hasta ahora con un ejército que hasta ahora había sido un perro muy fiel. Más bien al contrario, los negocios con Rusia van viento en popa, sobre todo en dos aspectos tan capitales, como los oleoductos y las centrales nucleares. A ello hay que unir, en el terreno político, una luna de miel en la que entra Irán.

En la última cumbre, Turquía ha admitido la derrota de los yihadistas en la Guta oriental y se ha comprometido a evacuar a los dirigentes -que son sus propios peones- hacia Jarablus.

A pesar de la verborrea, la escalada de la tensión en Oriente Medio es muy contenida, tanto que su objetivo se focaliza ahora en Irán, donde ya han emprendido las típicas acciones de desestabilización y protestas, al tiempo que Trump anunciaba su retirada del acuerdo nuclear.

El plan imperialista es el siguiente: una parte muy importante de los yihadistas que están abandonando Siria se están instalando en Afganistán en una región fronteriza con Irán, Baluchistán, poblada principalmente por sunitas. Es el talón de Aquiles de Irán y el foco de la desestabilización de los últimos meses.

Trump cancelará el acuerdo nuclear con Irán el próximo mes, coincidiendo con una nueva “primavera” de protestas al estilo de las de 2011 en los países árabes. A cambio de aflojar la trensión, los imperialistas exigirán que las unidades militares iraníes se retiren de Siria y Líbano. Sería una manera indirecta de aislar a Siria y Hezbolah y alejar el fantasma de una guerra generalizada.

China y Estados Unidos: de la guerra comercial y monetaria a la guerra sin más

Liaoning, el único portaviones chino
La Marina de Guerra de Estados Unidos ha desplegado tres grupos tácticos de combate frente al único portaviones chino, el Liaoning, en el Mar de China Meridional.

Las imágenes obtenidas vía satélite mostraban al Liaoning flanqueado por otros 40 buques de guerra y submarinos, que realizaban ejercicios de fuego real sin precedentes en el Mar de China Meridional. Por primera vez se pudo observar un ejercicio naval chino a gran escala, un despliegue disuasorio inusual para la Armada del Ejército Popular de Liberación.

A la luz de los recientes acontecimientos y de la guerra comercial con Estados Unidos, es claro que se trataba de una advertencia.

Era la primera vez que el Liaoning participaba en ejercicios con fuego real para ponerr a prueba su fuerza de combate, así como las habilidades de las operaciones conjuntas entre el portaaviones y otras naves de la flota.

Según el South China Morning Post, mientras Pekín muestra su fuerza naval, Estados Unidos se prepara para lanzar su propia demostración de fuerza en el Pacífico, muy cerca del Liaoning. El Pentágono envió a la zona una fuerza sin precedentes, compuesta por tres grupos navales de combate y a principios de la próxima semana llegará a Singapur la flotilla del USS Theodore Roosevelt.

Además, el USS Carl Vinson y su flotilla acaban de realizar su primera visita a la ciudad costera vietnamita de Da Nang desde el final de la guerra de Vietnam, una medida que, según expertos militares chinos, tiene como objetivo contrarrestar la influencia de Pekín en la región.

Para repeler cualquier posible ataque de los portaviones estadounidenses a las ciudades costeras, el corazón económico del país, China desplegó el DF-21D, apodado “asesino de portaviones”, en los Mares de China Oriental y Meridional.

En el Pacífico se ha pasado de la guerra comercial y monetaria a la guerra sin más. La superposición de los ejercicios de guerra naval es el síntoma de un rápido deterioro de las relaciones diplomáticas y económicas entre Estados Unidos y China. Los dos países han anunciado subidas de aranceles, causando ondas de choque en los mercados mundiales.

El secretario de Hacienda Steven Mnuchin advirtió que existe la posibilidad de una guerra comercial con China. En 72 horas China respondió a la amenaza arancelaria de Trump de 50.000 millones de dólares subiendo sus propios aranceles sobre las exportaciones de Estados Unidos, incluyendo la industria aeroespacial, automotriz, de defensa e incluso de soja. En represalia, el jueves Trump impuso a China otros 100.000 millones de dólares en impuestos.

Sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, en el Power Lunch de CNBC Mnuchin dijo el viernes lo siguiente: “Nuestro objetivo sigue siendo no entrar en una guerra comercial [con China]. Soy cautelosamente optimista de que seremos capaces de resolver este problema”. Sin embargo, “existe el potencial para una guerra comercial”.

Las guerras comerciales son la antesala de las guerra sin más. Esa es la experiencia de las políticas económicas proteccionistas de los años treinta que, finalmente, unos años más tarde, contribuyeron al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Google diseña los crímenes que el Pentágono comete por medio de drones

Google está diseñando aplicaciones para el programa ilegal de guerra de drones del ejército estadounidense. La denuncia del New York Times el mes pasado causó indignación entre los trabajadores del monopolio informático. Más de 3.000 de ellos firmaron una carta a la dirección exigiendo el fin de sus vínculos con el Pentágono.

El programa, conocido como Proyecto Maven, involucra el uso de sistemas de inteligencia artificial para analizar imágenes de aviones no tripulados, que ayudan al Pentágono a identificar objetivos para cometer asesinatos con drones. El programa ya ha costado la vida a decenas de miles de personas en Oriente Medio y el norte de África. La participación de Google en el programa asesino fue revelada por Gizmodo el mes pasado.

La carta de los trabajadores, dirigida al director general, Sundar Pichai, afirma: “Creemos que Google no debería estar en el negocio de la guerra. Por lo tanto, exigimos que el proyecto Maven sea cancelado, y que Google escriba, publique y haga cumplir una política clara de que ni Google ni sus contratistas construirán nunca tecnologías de guerra”.

Respondiendo a críticas anteriores de los trabajadores de Google, Diane Greene, ejecutiva de la subsidiaria de computación en nube de la multinacional, dijo el mes pasado, que las aplicaciones no se utilizarán “en la operación o pilotaje de aviones no tripulados” y “no será utilizado para disparar armas”.

La carta rechaza estas débiles excusas, afirmando: “Aunque esto elimina un conjunto limitado de aplicaciones directas, la tecnología está en construcción para los militares y, una vez entregada, podría utilizarse fácilmente para colaborar en esas tareas”.

El programa de asesinatos con drones del gobierno de Estados Unidos, que implica el asesinato de personas sin juicio, viola el derecho internacional e involucra a Google en actividades que podrían conducir a un procesamiento criminal. No obstante, el New York Times, que difundió la carta por primera vez, no pudo encontrar ni un solo trabajador dispuesto a testificar públicamente, como consecuencia del clima de intimidación y represión dentro de la multinacional.

La carta advierte que las actividades de la multinacional “dañan irreparablemente la marca Google”. El argumento de que otras empresas informáticas, como Microsoft y Amazon, también participan no excusa la responsabilidad de Google.

Los vínculos de Google con los militares no son nuevos. Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google de 2001 a 2017, ocupa un puesto en la Junta Asesora de Defensa del Pentágono, junto con el vicepresidente de Google, Milo Medin.

La relación de Google con los militares está vinculada a su participación, con Facebook y otras multinacionales tecnológicas, en la campaña de censura de internet. Ya en abril, Google modificó sus algoritmos de búsqueda para “resaltar el contenido autorizado” para contrarrestar la divulgación de noticias falsas.

Los censura introducida por Google en su buscador ha limitado el acceso a sitios independientes, progresistas y antimperialistas. La caída en el número de visitas a este sitio, que no es nada fiable para Google, ha sido del 90 por ciento desde enero de 2017.

Un grupo de ataque naval de la Marina de Guerra de Estados Unidos zarpa hacia el Mediterráneo

Un grupo de ataque naval de la Marina de Guerra de Estados Unidos, capitaneado por el portaviones Harry Truman, se dirige hacia el Mar Mediterráneo, informa el periódico Stars and Stripes.

La agrupación naval incluye el crucero Normandy, así como los destructores Arleigh Burke, Bulkeley, Forrest Sherman y Farragut. Más tarde, se les unirán los destructores Jason Dunham y The Sullivans.

De momento, se desconoce el objetivo de esa misión norteamericana.

El 9 de abril, ciertos medios estadounidenses informaron que cerca de las costas de Siria ya se encontraba el destructor Donald Cook.

Fiel a su repugnante estilo, Washington había amenazado con una acción militar en Siria, con o sin el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU.

Ayer Trump canceló su primera visita a América Latina para seguir la respuesta de su país al último ataque químico que han inventado en la Guerra de Siria.

Trump afirmó que decidirá sobre la respuesta de Estados Unidos al ataque químico ficticio en las próximas 24 ó 48 horas. “Todos pagarán un precio”, expresó el truhán de la Casa Blanca. “No se descarta ninguna acción”, añadió.

Los farsantes denominados “Cascos Blancos”, una de las marcas de Al-Qaeda en Siria, acusaron el sábado 7 de abril al ejército regular de arrojar una bomba de barril que contenía gases tóxicos sobre civiles en la ciudad de Duma, último reducto yihadista en la región de Guta Oriental.

El gobierno de Damasco negó que las fuerzas gubernamentales hubieran lanzado un ataque químico y calificó estas informaciones de “intento descarado de obstaculizar el avance del ejército” regular en la Guta oriental.

La Cancillería rusa, por su parte, tildó de “fabricadas” las informaciones sobre el uso de armas químicas, porque citan “a la destacada ONG Cascos Blancos”, una organización “acusada en varias ocasiones de tener vínculos con terroristas”.

Ayer el ejército regular sirio y sus aliados movilizaron a sus tropas para repeler un posible ataque estadounidense. La comandancia envió telegramas a sus unidades para poner en alerta durante 72 horas en todas las bases y aeropuertos castrenses de Damasco y su periferia.

Los aliados extranjeros del ejército sirio, entre los que hay rusos, iraníes y libaneses, también recibieron instrucciones de permanecer alerta.

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