Más de la mitad de los trabajadores del área metropolitana de Miami son inmigrantes. Es la mayor proporción entre las principales ciudades de Estados Unidos. Ahora una sentencia del Tribunal Supremo autoriza al gobierno de Trump restringir la concesión de permisos de trabajo en la frontera, lo que agrava los temores en el sur de Florida: una nueva ola de represión migratoria podría afectar a su fuerza de trabajo inmigrante.
La sentencia despeja el camino para que el gobierno limite la cantidad de solicitantes de permisos de trabajo que pueden ser procesados cada día en la frontera, aunque no revoca inmediatamente los permisos de quienes ya viven en Estados Unidos. Pero en Miami, donde los inmigrantes constituyen la columna vertebral de sectores económicos clave, el fallo podría eliminar a cientos de miles de trabajadores del mercado laboral.
El área metropolitana de Miami tiene unos 300.000 trabajadores solicitantes de permiso de trabajo, lo que representa el 8,4 por cien de la fuerza laboral del área. Es una de los ciudades más dependiente de los emigrantes, especialmente en la construcción, el transporte, la logística, los servicios públicos, el ocio y la hostelería.
Los trabajadores emigrantes representan el 16,1 por cien de la fuerza laboral de la construcción de Miami, lo que equivale a unos 49.000 trabajadores. También representan el 13,8 por cien de los trabajadores del transporte, almacenamiento y servicios públicos, lo que supone 39.000 trabajadores, y el 11,6 por cien del ocio y la hostelería, lo que suma 45.000 trabajadores.
En una entrevista con el Miami Herald, Jason Pincus, vicepresidente de una empresa de residencias de ancianos de Miami, Jewish Health, que administra el geriátrico más grande del sureste de Estados Unidos y el hogar de ancianos más grande de Florida, dijo que se había visto obligado a reducir la capacidad de su residencia de ancianos a 120 camas (*).
La sentencia se produce cuando el gobierno de Trump ha seguido una política de inmigración para reducir el acceso a los permisos de trabajo. Para el sur de Florida, la combinación es especialmente significativa porque la región ha absorbido a un gran número de emigrantes procedentes de Cuba, Haití, Venezuela, Nicaragua y otros países.
En todo el estado de Florida hay 541.000 trabajadores emigrantes, de los cuales 100.000 están empleados en la construcción, 99.000 en el ocio y la hostelería y 60.000 en el transporte, la logística y los servicios públicos.
Cualquier política que limite la capacidad de los emigrantes para mantener sus puestos de trabajo es un golpe para los hoteles, restaurantes, logística, servicios de salud en el hogar y pequeñas empresas en todo el sur de Florida.
(*) https://www.miamiherald.com/news/local/immigration/article316253268.html