Los huthíes entran en la guerra bombardeando a Israel

Ayer los rebeldes yemeníes reivindicaron su primer ataque contra Israel desde el inicio de la guerra en Oriente Medio un mes antes. El portavoz militar del movimiento, el general de brigada Yahya Saree, anunció el lanzamiento de una andanada de misiles balísticos contra lo que describió como “sitios militares estratégicos del enemigo israelí” en el sur del país, en un comunicado transmitido por el canal de televisión Al Masirah.

El ejército israelí confirmó la detección del lanzamiento desde Yemen y activó sus sistemas de defensa antiaérea para tratar de interceptar el ataque. Sonaron las sirenas de alerta en Beersheba y en la zona que rodea la principal instalación de investigación nuclear del país.

Es la estrategia del doble bloqueo: Washington se centra en liberar el Estrecho de Ormuz, pero el Estrecho de Bab Al Mandeb, que controla el Mar Rojo y es crucial para Israel, también se encuentra bajo la amenaza directa de bloqueo.

Hasta ahora, el movimiento yemení se había mantenido al margen de la guerra. Según Al Jazira, Saree había enviado una señal ambigua el viernes sugiriendo una inminente entrada en la guerra. El ataque del sábado confirma este cambio. En su comunicado, el movimiento vinculó explícitamente la operación con los ataques israelíes contra Irán, Líbano, Irak y los territorios palestinos, anunciando que los ataques continuarían hasta que cesara la “agresión en todos los frentes”.

El movimiento ya había atacado a más de cien buques mercantes en el Mar Rojo entre noviembre de 2023 y enero de 2025, hundiendo dos embarcaciones, antes de cesar sus ataques tras el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás en octubre del año pasado.

La entrada de los huthíes en la guerra se produce cuando el Estrecho de Ormuz ya se encuentra bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra, lo que ha provocado, según la Agencia Internacional de Energía, la mayor perturbación del mercado petrolero de la historia. Si los yeeníes deciden cerrar el Estrecho de Bab El Mandeb y el mar Rojo, dos rutas marítimas estratégicas quedarían interrumpidas simultáneamente.

La escalada también complica la postura militar estadounidense en la región. El Pentágono ha ordenado el despliegue de entre 2.000 y 3.000 soldados de la 82 División Aerotransportada en Oriente Medio, además de dos unidades expedicionarias de Infantería de Marina que se encuentran en camino, lo que eleva el número de tropas estadounidenses que probablemente operarán cerca de Irán a entre 6.000 y 8.000.

El portaaviones Gerald R. Ford está siendo reparado en Creta; su regreso al Mar Rojo lo expondría directamente al fuego de misiles balísticos y drones de los huthíes.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró ante el Congreso que Washington pretende alcanzar sus objetivos militares sin tropas terrestres, manteniendo el despliegue terrestre como opción de contingencia. La moratoria de diez días sobre los ataques contra el sector energético de Irán, anunciada por Trump el 26 de marzo, se acaba el 6 de abril, fecha en la que se espera una decisión sobre si se reanudan las operaciones.

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